PARTE 1
Contrato de fideicomiso
Contiene un negocio específico
Una de las características principales es el patrimonio separado. Esto significa que el
patrimonio que el fiduciante entrega al fiduciario tiene, como única finalidad, estar
afectado al fideicomiso y decimos que está separado del de las partes ya que, ante la
existencia de deudas, las partes no responden con sus bienes, sino que responde el
fideicomiso.
Contrato que no posee personalidad jurídica propia, excepto a los fines tributarios. Por
eso existe una gran contradicción normativa, porque no es una persona jurídica, pero
le otorgan la clave única de identificación tributaria (CUIT) y para que sea oponible a
terceros debemos inscribirlo en el Registro de Comercio.
Hay contrato de fideicomiso cuando una parte, llamada fiduciante, transmite o se
compromete a transmitir la propiedad de bienes a otra persona denominada fiduciario, quien
se obliga a ejercerla en beneficio de otra llamada beneficiario, que se designa en el contrato, y
a transmitirla al cumplimiento de un plazo o condición al fideicomisario.
Beneficiario: puede ser una persona humana o jurídica, que puede existir o no al tiempo del
otorgamiento del contrato; en este último caso deben constar los datos que permitan su
individualización futura. Pueden ser beneficiarios el fiduciante, el fiduciario o el
fideicomisario. Pueden designarse varios beneficiarios quienes, excepto disposición en
contrario, se benefician por igual; para el caso de no aceptación o renuncia de uno o más
designados, o cuando uno u otros no llegan a existir, se puede establecer el derecho de
acrecer de los demás o, en su caso, designar beneficiarios sustitutos. El derecho del
beneficiario, aunque no haya aceptado, puede transmitirse por actos entre vivos o por causa
de muerte, excepto disposición en contrario del fiduciante. Si la muerte extingue el derecho
del beneficiario designado, se aplican las reglas de los párrafos precedentes.
Fideicomisario: La persona a quien se transmite la propiedad al concluir el fideicomiso. Puede
ser el fiduciante, el beneficiario, o una persona distinta de ellos. Si ningún fideicomisario
acepta, todos renuncian o no llegan a existir, el fideicomisario es el fiduciante.
Fiduciario: es quien generalmente va a concurrir al estudio para que confecciones todo el
ropaje jurídico necesario para el negocio que plantee. La mayoría de los contratos de
construcción son promovidos por los ingenieros civiles o arquitectos, quienes adoptan para sí
en el contrato la figura del fiduciario.
Puede tratarse de cualquier persona humana o jurídica. Solo pueden ofrecerse al público para
actuar como fiduciarios las entidades financieras autorizadas a funcionar como tales, sujetas a
las disposiciones de la ley respectiva y las personas jurídicas que autoriza el organismo de
contralor de los mercados de valores, que debe establecer los requisitos que deben cumplir. El
fiduciario puede ser beneficiario. En tal caso, debe evitar cualquier conflicto de intereses y
obrar privilegiando los de los restantes sujetos intervinientes en el contrato.
Fiduciante: Es parte en el contrato de fideicomiso y es quien transmite la propiedad fiduciaria
de los bienes, debiendo tener capacidad para disponer de los mismos; es quien instruye al
fiduciario sobre el cometido que deber cumplir.
Caracteres y modalidades
El fideicomiso puede ser constituido con dos modalidades diferentes; por acto entre vivos o
por disposición de última voluntad.
Para el comienzo de la existencia del contrato, es necesaria la declaración de voluntad de las
partes, por lo que se trata de un contrato de carácter consensual y no real.
Contenido:
la individualización de los bienes objeto del contrato. En caso de no resultar posible
tal individualización a la fecha de la celebración del fideicomiso, debe constar la
descripción de los requisitos y características que deben reunir los bienes;
la determinación del modo en que otros bienes pueden ser incorporados al
fideicomiso;
el plazo o condición a que se sujeta la propiedad fiduciaria;
la identificación del beneficiario, o la manera de determinarlo conforme con el
artículo 1671;
el destino de los bienes a la finalización del fideicomiso, con indicación del
fideicomisario a quien deben trasmitirse o la manera de determinarlo conforme con el
artículo 1672;
los derechos y obligaciones del fiduciario y el modo de sustituirlo, si cesa.
Entre los elementos típicos que constituyen este contrato encontramos los siguientes:
elementos esenciales: capacidad, voluntad, objeto y causa (art. 1670 y subsiguientes);
elementos formales: conjunto de solemnidades que hacen a la celebración de un
contrato válido.
Caracteres del fideicomiso:
Oneroso: a partir de la constitución del contrato se genera un beneficio a favor
de una de las partes, y quien constituye el fideicomiso deberá al fiduciario una
retribución por su labor.
Nominado y típico: está regulado en las disposiciones de nuevo Código Civil y
Comercial, en el Libro III, capítulos 30 y 31, a partir del art.
Consensual: requiere de la voluntad de ambas partes y produce efectos desde
que estas recíprocamente dan su consentimiento. No se trata de un contrato
real o con efectos reales, como expresaba parte de la doctrina.
Bilateral: las partes se obligan recíprocamente la una hacia la otra. Tal como
lo afirman Kiper y Lisoprawski (2016), “es necesario remarcar que solo son
´partes´ del contrato de fideicomiso el fiduciante y el fiduciario. Los demás
protagonistas –beneficiario y fideicomisario- se incorporan a la relación
contractual por la vía ´estipulación a favor de tercero´”.
Formal: conforme lo previsto por el art. 1669 del Código Civil y Comercial, “el
contrato puede celebrarse por instrumento público o privado, excepto
cuando se refiere a bienes cuya trasmisión debe ser celebrada por instrumento
público. En este caso, cuando no se cumple dicha formalidad, el contrato vale
como promesa de otorgarlo”.
Conmutativo: ab initio las partes conocen las ventajas y las obligaciones que
les corresponderán a cada uno.
Negocio de confianza: la figura del fideicomiso se originó en el derecho
romano con base en la confianza y con obligaciones - morales- a cargo del
fiduciario. Al ser un contrato en el que existen grandes posibilidades de abuso,
la confianza es fundamental.
Consentimiento: Los contratos pueden ser consensuales o reales. Aquí no nos quedan dudas,
para el perfeccionamiento se requiere del consentimiento de las partes y entendemos que
queda constituido y produce efectos a partir de ese momento.
Dado que la mayoría de las inscripciones que se realizan de los contratos de fideicomiso se
ejecutan ante entes provinciales, recomendamos que el consentimiento se formalice en un
contrato y no se utilice la carta oferta como método para conformarlo Entonces, para facilitar
el ingreso de las inscripciones o trámites necesarios para lograr poner en marcha el
fideicomiso, es recomendable usar el contrato.
Objeto: todos aquellos bienes que se encuentren en el comercio, salvo las herencias futuras
(art. 1670). Sin embargo, la redacción del Código Civil y Comercial de la Nación, con ciertas
características y particularidades, permite la realización de un contrato de fideicomiso de
planificación sucesoria. Los bienes que forman parte del fideicomiso jamás pueden confundirse
con el patrimonio del fiduciario, ya que conforman un patrimonio de afectación, separado del
de las partes.
Causa: la causa de la atribución patrimonial fiduciaria es el contrato de fideicomiso (...). La
causa objetiva del contrato de fideicomiso puede ser de garantía o custodia, administración,
inversión, testamentaria. Ello significa que, analizadas las costumbres contractuales, se puede
advertir las razones por las cuales se celebra este contrato y, se las puede agrupar dando lugar
a "subtipos legales". Es así que encontramos fideicomisos financieros, testamentario, de
administración, entre otros.
Forma: El art. 1669 del Código vigente determina que el contrato “puede celebrarse por
instrumento público o privado, excepto cuando se refiere a bienes cuya transmisión debe ser
celebrada por instrumento público. En ese caso, cuando no se cumple dicha formalidad, el
contrato vale como promesa de otorgarlo”. Esta última frase es de gran importancia: la
promesa de las partes de cumplir con la formalidad cuando corresponda por la naturaleza del
bien. i la incorporación de esta clase de bienes es posterior a la celebración del contrato, es
suficiente con el cumplimiento, en esa oportunidad, de las formalidades necesarias para su
transferencia, debiéndose transcribir en el acto respectivo el contrato de fideicomiso.
Un aspecto a tener en cuenta es la diferencia que existe entre el dominio fiduciario y el
negocio fiduciario. El fiduciante puede transmitir al fiduciario el derecho de dominio sobre
una cosa u otra clase de derecho patrimonial (como es el caso de los créditos) y solo cuando se
transmite el dominio podemos hablar de dominio fiduciario.
No todo negocio fiduciario tendrá por finalidad constituir un dominio. Existe un límite en lo
referente al objeto; es decir, si el negocio fiduciario tiene por finalidad transmitir el dominio de
determinadas cosas, habrá dominio fiduciario. Si, por el contrario, se transmite al fiduciario
otra clase de bienes, se aplicarán las normas que correspondan a su naturaleza en el caso
concreto.
Obligaciones y derechos del fiduciario:
Rendición de cuentas: tanto beneficiario, fiduciante o fideicomisario pueden exigir al
fiduciario rendición de cuentas.
Poseer legitimación: para ejercer todas las acciones que correspondan para la defensa
de los bienes fideicomitidos, contra terceros, el fiduciante, el beneficiario o el
fideicomisario.
Solidaridad: El fiduciario debe cumplir las obligaciones impuestas por la ley y por el
contrato con la prudencia y diligencia del buen hombre de negocios que actúa sobre la
base de la confianza depositada en él.
Administrar los bienes fideicomitidos: Es inherente a su actividad conservar y
custodiar los bienes y debe, en caso de ser necesario, realizar las mejoras y
reparaciones necesarias de acuerdo a la naturaleza de los objetos.
Hacer a los bienes producir frutos conforme la naturaleza y uso regular de los mismos.
Transferir los bienes al fideicomisario identificado en el contrato en el momento
pactado.
Contratar un seguro suficiente contra la responsabilidad civil, que cubra los daños
causados por las cosas objeto del fideicomiso.
El fiduciario tiene derecho al reembolso de los gastos que haya realizado en virtud del
contrato y a recibir una remuneración por parte de la o las partes que se estipule en el
contrato.
Obligaciones y derechos del fiduciante
Transmitir la propiedad de los bienes pactados al fiduciario al comienzo del contrato.
Remunerar al fiduciario
Reembolsar los gastos efectuados por el fiduciario (a contrario).
Tiene derecho a revocar el fideicomiso y ponerle fin cuando resulta ineficaz o
innecesario.
Tiene derecho a remover al fiduciante por incumplimiento de sus obligaciones.
Efectos: Si se trata de bienes registrables, los registros correspondientes deben tomar razón
de la calidad fiduciaria de la propiedad a nombre del fiduciario. Excepto estipulación en
contrario del contrato, el fiduciario adquiere la propiedad fiduciaria de los frutos y productos
de los bienes fideicomitidos y de los bienes que adquiera con esos frutos y productos o por
subrogación real respecto de todos esos bienes, debiéndose dejar constancia de ello en el
título para la adquisición y en los registros pertinentes. Se desprende de esta normativa la
mención de la subrogación real “aquellos bienes que se incorporen al patrimonio fiduciario, o
que reemplacen a otros, siguen su misma suerte”. Con el fin de hacer las operaciones más
transparentes, cuando el fiduciario utilice recursos del patrimonio separado para adquirir
bienes, deberá dejar constancia de ello en el título y, en su caso, en el Registro. La propiedad
fiduciaria tendrá efectos frente terceros desde el momento en que se cumplen los requisitos
exigidos de acuerdo con la naturaleza de los bienes respectivos. Es decir, si se trata de bienes
registrables, esa propiedad podrá oponerse frente a terceros de buena fe, desde el momento
de su inscripción en el registro respectivo. Como hemos mencionado con anterioridad, el
patrimonio fideicomitido constituye un patrimonio separado del patrimonio del fiduciario,
del fiduciante, del beneficiario y del fideicomisario (es uno de los efectos más importantes).
Los bienes fideicomitidos quedan exentos de la acción singular o colectiva de los acreedores
del fiduciario. Tampoco pueden agredir los bienes fideicomitidos los acreedores del
fiduciante, quedando a salvo las acciones por fraude y de ineficacia concursal. Los acreedores
del beneficiario y del fideicomisario pueden subrogarse en los derechos de su deudor.
Extinción:
El cumplimiento del plazo o la condición a que se ha sometido, o el vencimiento del
plazo máximo legal;
La revocación del fiduciante, si se ha reservado expresamente esa facultad; la
revocación no tiene efecto retroactivo; la revocación es ineficaz en los fideicomisos
financieros después de haberse iniciado la oferta pública de los certificados de
participación o de los títulos de deuda;
Cualquier otra causal prevista en el contrato
PARTE 2
Fideicomiso financiero
como consecuencia de la necesidad de generar vehículos idóneos por su profesionalidad, con
una estructura que disminuya el riesgo empresa de quienes administran los fondos que se
confían, la ley 24.441 materializó la idea de una especie de contrato de fideicomiso que
denominó Fideicomiso Financiero como vehículo pensado para el mercado de capitales. El
objetivo fue originar y desarrollar procesos de titulización que permitieran un grado
importante de aislamiento de los activos ´securitizados´. Una persona jurídica con carácter de
fiduciario corporizaría entonces el referido vehículo. Actualmente no alcanza con los bancos
comerciales o las entidades de ahorro y préstamo. Se hace necesario requerir nuevos
instrumentos del mercadeo de capitales junto con nuevas formas de oferta pública. Por lo
tanto, el fideicomiso financiero surge como una especie más de fideicomiso.
(DEF.) El contrato de fideicomiso sujeto a las reglas precedentes, en el cual el fiduciario es una
entidad financiera o una sociedad especialmente autorizada por el organismo de contralor de
los mercados de valores para actuar como fiduciario financiero, y beneficiarios son los
titulares de los títulos valores garantizados con los bienes transmitidos.
Se regula la posibilidad de ofrecer esos títulos valores en la oferta pública, bajo la regulación
de los organismos de control de los mercados de valores.
El fideicomiso “continúa sujeto a la supervisión de la autoridad de contralor estatal,
actualmente la Comisión Nacional de Valores y el Banco Central de la República Argentina en
sus respectivas esferas.
Agente colocador: “es el encargado de la distribución de los títulos a través de la oferta
pública o privada de los mismos”.
Organizador: es la entidad responsable de la concreción del fideicomiso. Siendo su principal
función de ser el nexo entre la totalidad de las partes involucradas. Haciéndose cargo de la
estructuración de la serie y de cada una de las clases de títulos, en función de las
características de los activos cedidos al fideicomiso.
Calificadora de riesgo: Es la agencia encargada del análisis de la estructura del fideicomiso
con el fin de asignar un rating a los títulos fiduciarios. Esta calificación tiene implicancias
directas en la colocación ya que de la nota dependen el "pricing" del producto y los inversores
que pueden participar en el proceso licitatorio. La calificación no es obligatoria.
Asesores legales: el abogado. Será el responsable “de la redacción de los contratos y
documentos que instrumentan el negocio, básicamente el contrato de fideicomiso y el
suplemento de prospecto.
Asesores financieros, agente de revisión y control: desempeñando el rol de agente de control
y revisión en el mercado local. El objetivo de esta tarea es brindar al fiduciario asistencia en el
análisis de información y apoyo en materia de seguimiento de los activos titulizados,
generándole al mismo un reporte mensual según procedimientos acordados con éste.
Securitización
Este término deriva de la palabra security que significa título valor. El proceso de
securitización es aquel por el cual una serie de activos homogéneos se reúnen para la
formación de una cartera de valores. Luego, estos son afectados al pago de títulos que se
emiten con respaldo en dicha cartera. Esto es, la cartera de activos se mueve a través de esos
títulos valores.
Para que este proceso tenga lugar, se requiere de la existencia de una serie de elementos
entre los cuales podemos mencionar: por un lado, un mercado organizado, al que
denominamos mercado primario, que importa una dinámica de oferta y demanda (en este
caso de créditos, teniéndose en cuenta el riesgo comercial). En segundo lugar, la creación de
un mercado secundario. El mercado primario se origina por la cesión de un crédito por parte
de un acreedor a un tercero; en cambio, el secundario nace a partir de esa cesión, es decir, el
tercero a quien se le cedió – en el mercado primario- comercializa los títulos con otros
terceros y tiene en cuenta solo la capacidad de pago. Otro elemento importante es el
conocimiento por parte del inversor acerca del mercado en donde va a invertir. Por ello, quien
invierte en un mercado secundario, necesita información y, como los costos para obtener
dicha información son altos, la misma debe ser suministrada por el mercado a un costo inferior
para disminuir los costos de transacción. De allí la necesidad de las calificadoras de riesgos y
empresas auditoras.
Quien invierte en un mercado secundario no tiene contacto con el bien, sino con un título
valor que representa una copropiedad de un fondo común de inversión que, a su vez, es
propietario fiduciario de una masa global de créditos. Se precisa, entonces, disminuir los
riesgos; por ello, el patrimonio separado. Este proceso, también denominado de titulización,
puede tener diferentes variantes y grados de complejidad.
Certificados de participación y títulos de deuda
Los certificados de participación son emitidos por el fiduciario. Los títulos representativos de
deuda garantizados por los bienes fideicomitidos pueden ser emitidos por el fiduciario o por
terceros. Los certificados de participación y los títulos representativos de deuda pueden ser al
portador, nominativos endosables o nominativos no endosables, cartulares o escriturales,
según lo permita la legislación pertinente. Los certificados deben ser emitidos sobre la base de
un prospecto en el que consten las condiciones de la emisión, las enunciaciones necesarias
para identificar el fideicomiso al que pertenecen, y la descripción de los derechos que
confieren.
Pueden emitirse diversas clases de certificados de participación o títulos representativos de
deuda, con derechos diferentes. Dentro de cada clase se deben otorgar los mismos derechos.
La emisión puede dividirse en series.
Los títulos representativos de deuda dan a sus titulares el derecho a reclamar por vía
ejecutiva. Con esto se deja en claro que los valores negociables fiduciarios constituyen títulos
ejecutivos y se permite expresamente el reclamo por esa vía. Se encuentran excluidos de los
valores fiduciarios de participación.
Liquidación
Los bienes del fiduciario no responden por las obligaciones contraídas en la ejecución del
fideicomiso, las que solo son satisfechas con los bienes fideicomitidos. Tampoco responden
por esas obligaciones el fiduciante, el beneficiario ni el fideicomisario, excepto compromiso
expreso de éstos.
La insuficiencia de los bienes fideicomitidos para atender a esas obligaciones, no da lugar a la
declaración de su quiebra. En tal supuesto y a falta de otros recursos provistos por el
fiduciante o el beneficiario según previsiones contractuales, procede su liquidación, la que
está a cargo del juez competente, quien debe fijar el procedimiento sobre la base de las
normas previstas para concursos y quiebras, en lo que sea pertinente.
Fideicomiso testamentario
El fideicomiso testamentario se origina en un acto unilateral de última voluntad
(testamento). El causante hace una declaración de última voluntad en la que expresa que
quiere constituir un fideicomiso con todos o algunos bienes de la herencia. Luego, producido
el deceso del testador, el albacea o el juez (según sea el caso) disponen lo pertinente para
celebrar el contrato de fideicomiso con el fiduciario que se haya designado en el testamento.
Se crea así el dominio fiduciario, que solo puede originarse en un contrato o en un
testamento. Así las cosas, los bienes seleccionados por el causante pasan al fiduciario para ser
destinados al fin previsto. El fiduciario contrata con la sucesión y este es un tercero que no
tiene carácter de legatario.
Dominio fiduciario
El dominio fiduciario nace de una declaración de voluntad entre vivos (contrato) o mortis
causa (testamento). Esta variante no debe confundirse con el denominado contrato de
fideicomiso que hemos estudiamos anteriormente que puede tener por objeto cualquier
derecho patrimonial y que es una de las causas que lo originan. En cambio, el dominio
fiduciario recae solo sobre cosas.
Dominio fiduciario es el que se adquiere con razón de un fideicomiso constituido por contrato
o por testamento, y está sometido a durar solamente hasta la extinción del fideicomiso, para
el efecto de entregar la cosa a quien corresponda según el contrato, el testamento o la ley.
Facultades del titular del dominio fiduciario: tiene las facultades del dueño perfecto, en tanto
los actos jurídicos que realiza se ajusten al fin del fideicomiso y a las disposiciones
contractuales pactadas.
Extinción del dominio: la extinción del dominio fiduciario no tiene efecto retroactivo respecto
de los actos realizados por el fiduciario, excepto que no se ajusten a los fines del fideicomiso y
a las disposiciones contractuales pactadas, y que el tercer adquirente carezca de buena fe y
título oneroso. El fiduciario de una cosa queda inmediatamente constituido en poseedor a
nombre del dueño perfecto. Si la cosa es registrable y el modo suficiente consiste en la
inscripción constitutiva, se requiere inscribir la readquisición; si la inscripción no es
constitutiva, se requiere a efecto de su oponibilidad.
Son oponibles al dueño perfecto todos los actos realizados por el titular del dominio fiduciario.
Si la extinción es retroactiva, el dueño perfecto readquiere el dominio libre de todos los
actos jurídicos realizados.
PARTE 3
Contrato de leasing
El leasing es la opción más conveniente cuando se desea adquirir un bien tecnológico que
tiene una caducidad limitada, ya permite un alquiler -uso y goce de un bien mediante el pago
de un canon- con opción de compra, si se desea, luego de transcurrido el tiempo que han
establecido las partes en el contrato.
Entre los beneficios que impulsan al sujeto a contratar mediante esta metodología podemos
mencionar:
a) falta de los capitales necesarios para invertir en la adquisición del bien deseado;
b) necesidad de no movilizar esos mismos capitales, sobre todo si son de montos
significativos;
c) dificultad de encontrar en el mercado ciertos tipos de bienes;
d) intención de evitar las dilaciones burocráticas que las prácticas de financiación o bien los
inconvenientes que reportaría, por ejemplo, la construcción de ciertas obras; y
e) para abreviar preferencia o conveniencia, sin otra adjetivación.
El dador conviene transferir al tomador la tenencia de un bien cierto y determinado para su
uso y goce, contra el pago de un canon y le confiere una opción de compra por un precio.
El vínculo estipulado entre el dador y tomador queda estructurado en 3 elementos tipificantes:
1. La cesión del uso y goce de un bien a título de derecho personal: la prestación
principal del dador consiste en otorgar al tomador el derecho de uso y goce del objeto
del contrato.
2. El pago del canon en dinero: es una obligación a cargo del tomador y se requiere que
quede debidamente establecida el contrato al momento de su celebración. La
determinación del canon queda librada a la autonomía de la voluntad de las partes,
aunque habitualmente se compone del valor locativo; el valor de amortización; el
costo financiero; un monto por los riesgos inherentes a la conservación del bien; y de
un importe por gastos administrativos y servicios.
3. La opción de compra: a diferencia del canon se posibilita que la opción de compra
pueda ser determinada de forma absoluta o estar relativamente determinado. El valor
generalmente, equivale al valor residual de la cosa.
Caracteres:
Bilateral.
Oneroso.
Conmutativo.
Consensual.
Nominado.
De duración.
El bien objeto del contrato de leasing puede:
Comprarse por el dador o persona indicada por el tomador;
No lo Comprarse por el dador según especificaciones del tomador o según catálogos,
entendí folletos o descripciones identificadas por este;
bien Comprarse por el dador, quien sustituye al tomador, al efecto, en un contrato de
compraventa que este haya celebrado;
Ser de propiedad del dador con anterioridad a su vinculación contractual con el
tomador;
Adquiere por el dador al tomador por el mismo contrato o habérselo adquirido con
anterioridad;
Estar a disposición jurídica del dador por título que le permita constituir leasing
sobre él.
El leasing operativo
En esta modalidad del contrato, el dador es el fabricante o importador del bien, es decir, no
existe una entidad financiera intermediaria entre las partes del contrato. El tomador puede
adquirir el bien para uso personal o estar destinado al equipamiento de industrias o
empresas: maquinarias, equipos, computadoras, automotores, etc. Una de las características
típicas de este tipo de leasing es que se responde por las obligaciones de entrega y se da una
garantía por vicios, sin responsabilidad de eximición. El ejemplo más común de este tipo de
leasing es la renovación de las computadoras, dado que son herramientas que evolucionan
constantemente o también para la renovación de las impresoras.
El leasing financiero
El dador adquiere el bien de un tercer sujeto (fabricante, mayorista, distribuidor) indicado por
el tomador con la finalidad de dar financiamiento a su cliente. Se trata de un negocio
tripartito. El dador (quien financia el negocio) adquiere un bien, indicado por el tomador, del
fabricante y se configura, luego, un contrato de leasing entre el dador y el tomador.
Se trata de un contrato netamente financiero que se celebra entre el dador y el tomador, lo
cual deja excluido al tercer sujeto. Entre el fabricante y el dador se celebra un contrato de
compraventa, obra o suministro y, luego, un leasing entre el dador y el tomador.
La diferencia con la anterior modalidad de contratación radica en que el fabricante,
mayorista o distribuidor no participa del contrato de leasing; es decir, si seguimos el ejemplo
anterior, quien nos entrega las computadoras no vendría a ser la misma persona ya que, en
este caso, quien hace la entrega es la empresa financista.
Los tres primeros incisos del art. 1231 hacen referencia a este tipo de leasing.
El leasing inmobiliario
No se trata de un subtipo del contrato de leasing, sino de una modalidad caracterizada por el
objeto que es un bien inmueble.
El vínculo posee las siguientes particularidades: la sociedad de leasing adquiere un bien
inmueble por indicación de la empresa tomadora y le otorga el uso y goce contra el pago de
un canon, además de la opción de compra si pasa una cantidad determinada de períodos.
La mayor parte de la legislación que trata esta modalidad se ocupa de aquellos inmuebles con
finalidades empresariales y no contemplan el financiamiento de inmuebles con destino de
vivienda. Se entiende que el inmueble ya está construido o se encuentra en construcción y se
asume la compañía de leasing. En el primero de los casos, se tiene la obligación de edificar de
acuerdo a planos predeterminados.
Lo que se debe tener en cuenta en este tipo de operación es que necesitaremos realizar una
escritura, es decir, requiere de un instrumento público para perfeccionar el leasing. Después
vamos a tener que realizar una escritura de cancelación del precio y, posteriormente, otra en
la que se haga la transmisión del dominio.
El leasing mobiliario
Al igual que en leasing inmobiliario, el leasing mobiliario también es una modalidad y no un
subtipo de contrato. Tiene la particularidad de que el bien objeto del contrato es un bien
mueble. Puede ser financiero u operativo, de empresa o de consumo y es el ámbito donde
mayor desarrollo ha tenido el leasing, principalmente porque es en materia de bienes muebles
donde es particularmente válida la garantía que ofrece el leasing.
El lease back
Se trata de un contrato interempresarial en el cual el industrial no necesita renovar ni
comprar nuevas maquinarias, porque ya las tiene en su patrimonio, pero precisa fondos para
su actividad. Acuerda, entonces, con un banco una operación mediante la cual enajena a la
entidad financiera el bien y esta se lo da en leasing. Así, el industrial recibe un préstamo,
bajo la forma de precio y no pierde el uso del bien, ya que lo tiene en uso por el contrato en
tratamiento. Una vez que restituye el dinero, mediante el pago del canon, ejerce la opción de
compra y recupera la cosa.
Este tipo de contrato tiene ventajas para el dador, ya que, en caso de incumplimiento,
recupera inmediatamente el bien que garantiza la operación; es decir, el bien objeto del
leasing, sin necesidad de realizar ningún tipo de acción judicial (lo cual provocaría un gasto de
tiempo y dinero mayor).
PARTE 4
Contrato de leasing II
Sujetos:
Dador: es aquel sujeto que entrega o transfiere la cosa –objeto del contrato- a otro
que usa y goza de ella. En algunas modalidades de leasing, el dador puede ser una
entidad financiera -banco- que otorga determinada financiación al tomador.
Tomador: es el beneficiario, quien toma la cosa -objeto del contrato- a cambio del
pago de un canon y quien posee la opción de compra al finalizar el contrato.
Objeto: Se trata del bien que se otorga en arrendamiento. “Pueden ser objeto del contrato
cosas muebles e inmuebles, marcas, patentes o modelos industriales y software, de propiedad
del dador o sobre los que el dador tenga la facultad de dar en leasing”.
Aplica a los objetos lo mismo que hemos señalado respecto de las personas: siempre hay que
dejarlo lo más claro y delimitado posible. Una buena técnica es pedirle a un tercero que nos
lea el objeto y nos indique qué entiende. Si se comprende el negocio tal cual estaba planteado,
podemos decir que tenemos un objeto bien descripto.
Canon y precio: el canon es el monto que se fija como valor de alquiler o arrendamiento y su
periodicidad se fija en el contrato. El precio corresponde a la opción de compra y es el monto
que se fija contractualmente para adquirir el bien en el momento en que las partes fijen en el
contrato.
Plazo y opción de compra:
Plazo (tiempo): es un elemento esencial que se fija en el contrato y determina su
duración.
Opción de compra: “el tomador tiene la posibilidad de usar y gozar del objeto del
contrato conforme su destino, pero no puede venderlo, gravarlo ni disponer de él”.
Una vez que se encuentren pagas las 3/4 partes del monto total determinado en
contrato – o antes, si las partes así lo estipularon-, el tomador puede ejercer la opción
de compra del bien.
Prórroga: el contrato puede prever su prórroga a opción del tomador y las condiciones de su
ejercicio”4. Las partes pueden pactar la prórroga, siempre y cuando no se desplace la opción
de compra, ya que este es un elemento esencial del leasing.
Forma. Inscripción. Normas registrables aplicables según la naturaleza de los bienes. Efectos
frente a terceros. Cancelación de la inscripción: Debe instrumentarse en escritura pública si
tiene como objeto inmuebles, buques o aeronaves. En los demás casos puede celebrarse por
instrumento público o privado. Para ser oponible frente a terceros, se inscriba en el registro
correspondiente según la naturaleza de la cosa que constituye el objeto contractual. Es decir,
si se trata de un bien mueble no registrable (por ejemplo, un software) deberá inscribirse en el
Registro de Créditos Prendarios y se le aplicará la ley de prenda con Registro.
Efectos entre las partes. Obligaciones, deberes secundarios y garantías del dador. Obligaciones
y deberes secundarios del tomador:
El dador tiene los siguientes derechos:
exigir el pago del canon pactado
reclamar indemnización en caso de resolución del contrato o de incumplimiento
respecto a la utilización del bien con la finalidad estipulada;
reclamar el bien en caso de que el tomador no ejercite la opción de compra al
finalizar el contrato;
controlar que el bien sea utilizado conforme su naturaleza;
ceder los créditos actuales o futuros por canon o precio de ejercicio de la opción de
compra, sin perjudicar los derechos del tomador;
solicitar cancelación de la inscripción del leasing, sobre cosas muebles no registrables
y software
Tiene la obligación de:
cumplir con el contrato hasta la finalización;
informar al tomador las condiciones contractuales al momento de su celebración;
transmitir el dominio del bien cuando el tomador ejerce la opción de compra y pagar
el precio convenido.
Garantías:
Evicción: El dador tiene la obligación de no perturbar al tomador en su derecho de
uso y goce de la cosa objeto del contrato de leasing y, asimismo, debe impedir que
otros lo perturben por causas anteriores a la entrega del bien de que se trate.
Vicios redhibitorios: El dador, además, debe responder por vicios o defectos ocultos
de la cosa que existan al momento de la entrega y que impidan al tomador utilizarla
para el fin que hace a su naturaleza y destino.
Son obligaciones del tomador:
Usar y gozar del bien conforme su naturaleza: el Código Civil y Comercial ha previsto
la prohibición de disponer del bien, puesto que solo cuenta con la tenencia del bien
(art. 1239). En tal sentido, no puede gravarlo, venderlo o realizar cualquier otro acto
de disposición.
Hacer gastos de conservación del bien, sean estos ordinarios o extraordinarios: ello
obedece a que debe mantener el bien en el estado de uso y de conservación en que lo
ha recibido.
Puede arrendar el bien.
Abonar el canon convenido.
Pagar indemnización en caso de utilizar el bien para una finalidad que no hace a su
naturaleza.
Restituir el bien al dador a la finalización del contrato, en caso de no haber ejercido la
opción de compra.
Responder por los daños causados a la cosa objeto del contrato.
Posibilitar la inspección del bien: esta obligación deriva del hecho de que el dador
conserva la propiedad y posesión del bien, en tanto el tomador solo cuenta con la
tenencia, por ende, el primero tiene derecho a conocer el estado en que se encuentra
el bien. Su incumplimiento infundado es causal de incumplimiento contractual.
Derechos del tomador:
Exigir uso y goce del bien conforme su destino, sin restricciones ni molestias.
Ejercer la opción de compra.
Ejercer la opción de prórroga, si está prevista en el contrato.
Exigir la transmisión del dominio del bien, cuando se ha ejercido la opción de compra
y ha abonado el precio convenido.
Solicitar cancelación de la inscripción del leasing, sobre cosas muebles no registrables
y software (igual que el dador).
Efectos frente a terceros. La inscripción registral: A los efectos de su oponibilidad frente a
terceros, el contrato debe inscribirse en el registro que corresponda según la naturaleza de la
cosa que constituye su objeto. La inscripción en el registro puede efectuarse a partir de la
celebración del contrato de leasing, y con prescindencia de la fecha en que corresponda
hacer entrega del objeto de la prestación comprometida. Para que produzca efectos contra
terceros desde la entrega del bien objeto del leasing, la inscripción debe solicitarse dentro de
los 5 días hábiles posteriores. Pasado ese término, produce ese efecto desde que el contrato
se presente para su registración. Si se trata de cosas muebles no registrables o de un
software, deben inscribirse en el Registro de Créditos Prendarios del lugar donde la cosa se
encuentre o, en su caso, donde ésta o el software se deba poner a disposición del tomador. En
el caso de inmuebles, la inscripción se mantiene por el plazo de 20 años; en los demás bienes
se mantiene por 10 años. En ambos casos puede renovarse antes de su vencimiento, por
rogación del deudor u orden judicial.
Cesión de contratos o de créditos del dador: El dador siempre puede ceder los créditos
actuales o futuros por canon o precio de ejercicio de la opción de compra. A los fines de su
titulización puede hacerlo en los términos de los artículos 1614 y siguientes de este Código o
en la forma prevista por la ley especial. Esta cesión no perjudica los derechos del tomador
respecto del ejercicio o no ejercicio de la opción de compra o, en su caso, a la cancelación
anticipada de los cánones, todo ello según lo pactado en el contrato.
Extinción:
por vencimiento del plazo establecido en el contrato;
por pérdida o destrucción del bien objeto del contrato;
por imposibilidad de cumplir con la finalidad por la cual se entregó la cosa en leasing;
por vicios redhibitorios en la cosa;
por caso fortuito que impida continuar con el contrato;
por rescisión del contrato por culpa de alguno de los sujetos contractuales;
por el ejercicio de la opción de compra y pago del precio pactado.
Datos extras por jurisprudencia:
La no utilización de la escritura pública en la suscripción de un contrato de leasing por
un inmueble es subsanable al tratarse de una nulidad relativa por no afectar el orden
público