CASACIÓN 362-2017 PIURA
1. TIPO PENAL
El delito de bigamia se encuentra regulado en el código penal en su artículo 139 que
indica
El casado que contrae matrimonio será reprimido con pena privativa de libertad
no menor de uno ni mayor de cuatro años. Si, respecto a su estado civil, induce a
error a la persona con quien contrae el nuevo matrimonio, la pena será privativa
de libertad no menor de dos ni mayor de cinco años.
2. TIPICIDÁD OBJETIVA
La conducta delictiva conocida con el nomm iuris de bigamia se configura cuando una
persona unida ya en matrimonio civil contrae nuevamente nupcias con otra, es decir, un
casado contrae nuevo matrimonio con persona diferente a su cónyuge. Bramont-Arias
Torres y García Cantizano son contundentes en este aspecto al afirmar que la persona
contrayente ha de casarse con una persona diferente a la de su primer matrimonio,
caso contrario, no se configuraría el comportamiento típico de este delito,
Roy Freyre enseña que el delito de bigamia consiste en contraer nuevo matrimonio
capaz de generar efectos civiles (elemento positivo), sin encontrarse legítimamente
disuelto el anterior de la misma naturaleza (elemento negativo). Será bigamia,
entonces, el individuo que se halla al mismo tiempo unido a dos personas diferentes
por sendos matrimonios regulados por el derecho civil
Existen dos presupuestos básicos a tener en cuenta para alegar que estamos ante la
conducta punible de bigamia.
Primero, que exista un matrimonio anterior civil, válido y eficaz;
Segundo, el matrimonio posterior sea aparentemente válido como el primero, es decir,
debe ser contraído con el cumplimiento de las formalidades legales establecidas en el
Código Civil y sin que concurra en él ningún vicio que pueda afectarlo substancialmente
distinto del matrimonio anterior, caso contrario, el delito de bigamia no aparece
Es irrelevante si la segunda persona es casada o no. El delito se habrá objetivado.
Siendo el caso que, si ambos contrayentes son ya casados, ambos serán autores del
delito de bigamia.
Al hacer mención de la institución del matrimonio nos estamos refiriendo al civil. Para
nada cuenta el matrimonio religioso, el cual solo tiene sentido para quedar bien con la
divinidad. Ello es consecuencia lógica de la premisa que el matrimonio religioso no
tiene alguna eficacia jurídica para efectos civiles, sin embargo, perfectamente puede,
ser presentado como prueba de convivencia para-efectos de acreditar alguna unión de
hecho que de acuerdo con nuestro sistema jurídico tiene iguales efectos a los del
matrimonio en lo que se refiere a los bienes.
Respecto a lo indicado, la jurisprudencia peruana es uniforme Para muestra cabe cómo
ejemplo las dos resoluciones judiciales siguientes.
2.1. BIEN JURÍDICÓ PROTEGIDO
En doctrina aún existe controversia, sin embargo, creemos que se viene imponiendo la
posición que considera al sistema monogámico como el interés jurídico tutelado con la
figura delictiva de la bigamia. En efecto, aun cuando se alega que con la bigamia se
lesionan diversos intereses como la honestidad de la mujer, la reputación del
cónyuge ofendido o el estado civil de las personas (Juan Bustos Ramírez, Miguel
Bajo Fernández, etc.), ha quedado establecido que nuestro sistema jurídico ampara y
avala el sistema monogámico como núcleo y raíz de toda familia. En este sentido,
no resulta difícil desprender que el bien jurídico protegido, con la tipificación de la
conducta delictiva de bigamia, lo constituye el sistema monogámico, es decir, la
situación que en un espacio temporal determinado una persona solo puede casarse
legalmente una vez con otra. No puede contraer un segundo matrimonio estando
vigente el primero. Sin embargo, si obtiene el divorcio lo se declara la nulidad del
primer matrimonio, nada impide que aquel pueda volver a contraer nupcias con una
tercera persona.
2.2. SUJETO ACTIVO
El sujeto activo del delito de bigamia siempre será una persona unida en matrimonio
con eficacia jurídica, ya sea varón o mujer, que ejecuta un nuevo matrimonio. En la
hipótesis que la pareja del segundo matrimonio del bígamo conociera la existencia del
primer matrimonio y, no obstante, acepta contraer nupcias, también se constituirá en
sujeto activo del delito.
Estamos ante un delito que en doctrina se conoce como especial propio, pues solo
pueden ser autores del hecho punible aquellas personas que tienen la condición de
casados o, en su caso, aquel que, conociendo la existencia de un matrimonio, acepta y
se une en matrimonio con un casado.
2.3. SUJETO PASIVO
La víctima o el sujeto pasivo de la conducta delictiva de bigamia será el cónyuge del
primer matrimonio o en su caso, también se constituirá en víctima, la persona que,
desconociendo la existencia de un matrimonio anterior, participó del segundo
matrimonio del bigamo.
Ejemplo característico de lo anotado lo constimye la hipótesis de la bigamia agravada.
Aquí, la persona soltera es sorprendida por el bigamo, por tanto, es lógico y coherente
que se convierta en sujeto pasivo del delito y goce de todos los privilegios que conlleva
esta condición en la singular justicia penal a fin de buscar alguna reparación por el
engaño sufrido.
3. TIPICIDAD SUBJETIVA
La forma como aparece redactado el tipo penal nos convence de que la bigamia es un
delito netamente doloso, no cabe la comisión imprudente al no estar prevista en
nuestro Código Penal.
El dolo se configura cuando el bigamo con pleno conocimiento que se encuentra unido
en un primer matrimonio que cuenta con toda su eficacia jurídica, libre y
voluntariamente decide contraer un segundo matrimonio civil, esto es, el sujeto activo
actúa con conocimiento de la vigencia de su anterior matrimonio y con la voluntad de
celebrar, aun a pesar de ello, un nuevo matrimonio.
Roy Freyre asevera que el dolo en este delito consiste en la "conciencia y voluntad de
contraer un nuevo enlace nupcial teniendo conocimiento de que los efectos civiles del
primero, que suponen monogamia, se encuentran subsistentes al momento de celebrar
el ulterior matrimonio”. En tanto que Bramont-Arias Torres y García
Cantizano enseñan que en este delito se requiere necesariamente el dolo, donde se
incluye el conocimiento por parte del sujeto activo de que su matrimonio anterior no
está disuelto y la voluntad, a pesar de ello, de contraer otro nuevo.
No se configura el delito de bigamia cuando una persona contrae nuevo matrimonio en
la firme creencia que su anterior cónyuge murió o en todo caso, creyéndose soltera. En
estos supuestos, al aparecer error de tipo excluye el dolo. No obstante, si frente a un
caso concreto se observa que una persona dejó de realizar las más elementales
diligencias para averiguar si su primer cónyuge vivía o su anterior matrimonio subsiste
(para salir de su error) y se conforma con la posibilidad de cometer bigamia, existirá
dolo eventual
4. ANTIJURIDICIDAD.
Una vez que el operador jurídico llega a concluir que el hecho analizado cuenta con los
elementos objetivos y subjetivos típicos, le corresponde analizar si en la conducta
concurre alguna causa de justificación de las previstas en el artículo 20 del Código
Penal. No hay problemas relevantes en este aspecto, pero ello no significa que en
algún momento p u e d a presentarse.
Deberá analizar el operador jurídico si el autor de la conducta típica en lugar de
perfeccionarla, pudo actuar de otra manera, es decir se entrará a analizar si el agente
al momento de actuar pudo hacerlo de. modo diferente a cometer el hecho punible. En
este tipo de delitos, puede materializarse el miedo insuperable previsto en el inciso 7
del artículo 20 del Código Penal. Ello ocurrirá cuando el agente ya casado acepta
contraer nuevo matrimonio ante la amenaza seria, actual e inminente que le hace el
padre de la novia ya embarazada, de matarlo si no lo hace para salvar el honor de su
hija.
5. CULPABILIDAD.
Luego que se analiza y se concluye que la conducta es típica y no concurre alguna
causa de justificación, el operador jurídico continuará en su análisis, correspondiéndole
verificar si la conducta típica y antijurídica de bigamia puede ser atribuida a su autor o
agente. Aquí se verificará si el autor es mayor de edad o no sufre de alguna anomalía
psíquica que le haga inimputable. Se verificará en seguida si el autor al momento de
actuar, conocía la antijuridicidad de su conducta. Caso contrario, si se verifica que el
autor actuó en error de prohibición el hecho típico y antijurídico no podrá ser atribuido a
su autor.
Actuará en error de prohibición, por ejemplo, cuando una persona en la creencia firme
que después de los seis meses de haber declarado el juez la separación convencional
de los cónyuges, el vínculo matrimonial queda disuelto, volviendo a contraer nuevo
matrimonio. Aquí estaremos ante un error de prohibición, pues bien sabemos que luego
de pasados los seis meses, la ley exige que alguno de los cónyuges pida se declare
disuelto el vínculo matrimonial (artículo 354 del código Civil). Si el juez no declara
disuelto el vínculo matrimonial, el matrimonio continúa vigente.
6. CONSUMACIÓN
Es sabido que el hecho punible se consuma cuando se realizan todos los elementos
del tipo penal, esto es, tanto los elementos objetivos como subjetivos; en consecuencia,
el delito de bigamia se consuma en el instante en que los contrayentes del segundo
matrimonio civil firman el acta matrimonial en el libro del registro civil. Solo el acta
matrimonial con la firma de los contrayentes prueba que la bigamia se ha
perfeccionado. Antes de la firma es imposible y en su caso, solo estaremos frente a la
tentativa. Los dichos de los contrayentes ante la autoridad municipal en el sentido que
aceptan contraer matrimonio no tienen relevancia a efectos de la consumación.
Lo expuesto tiene relación con lo previsto en el artículo 269 del Código Civil, numeral
que prescribe: “para reclamar los efectos civiles del matrimonio debe presentarse copia
certificada de la partida del registro
Luego que se analiza y se concluye que la conducta es típica y no
concurre alguna causa de justificación, el operador jurídico continuará en
su análisis, correspondiéndole verificar si la conducta típica y antijurídica
de bigamia puede ser atribuida a su autor o agente. Aquí se verificará
si el autor es mayor de edad o no sufre de alguna anomalía psíquica que
le haga inimputabie. Se verificará en seguida si el autor al momento
de actuar, conocía la antijuridicidad de su conducta. Caso contrario, si
se verifica que el autor actuó en error de prohibición el hecho típico y
antijurídico no podrá ser atribuido a su autor.
Actuará en error de prohibición, por ejemplo, cuando una persona en
la creencia firme que después de los seis meses de haber declarado el juez
la separación convencional de los cónyuges, el vínculo matrimonial queda
disuelto, volviendo a contraer nuevo matrimonio. Aquí estaremos ante
un error de prohibición, pues bien sabemos que luego de pasados los seis
meses, la ley exige que alguno de los cón)mges pida se declare disuelto el
vÍQculo matrimonial (artículo 354 del 05digo Civil). Si el juez no declara
disuelto el vínculo matrimonial, el matrimonio continúa vigente.
matrimonio. Siendo lógico que soio al firmarse el acta matrimonial podrá
emitirse la, correspondiente partida. Antes es imposible.
Es irrelevante para ios efectos del derecho punitivo determinar si
llegó a consumarse la unión carnal. A efectos de la consumación del delito
de bigamia, es innecesaria la cohabitación posterior.
En doctrina, aparece zanjada la polémica respeao de si la bigamia es un
delito instantáneo, continuado o permanente. En efeao, modernamente se
ha impuesto la posición que sostiene que se trata de un delito instantáneo,
esto es, se perfecciona en el momento o instante en que los contrayentes
del segundo matrimonio firman el acta matrimonial en el registro civil
respectivo. Villa Steinl^^^), enfáticamente sostiene que se trata de un delito
instantáneo, pues se consuma con la celebración del ulterior matrimonio.
El plazo de la prescripción corre desde la fecha de la ceremonia prohibida.
En sentido parecido. Iglesias Ferrerí^^®) afirma que la bigamia es un delito
instantáneo, razón por la cual desde el instante mismo de su celebración
comenzará a transcurrir el término de la prescripción.
Dejar establecido que se trata de un injusto penal instantáneo, en la
práctica judicial tiene real importancia para los efectos de la prescripción
de la acción penal. En este sentido, si sostenemos que la bigamia se trata
de un delito instantáneo, afirmaremos que el plazo para la prescripción
de la acción penal previsto en el artículo 80 de nuestro Código Penal,
comienza o se inicia desde la firma del acta matrimonial del segundo
matrimonio (inciso 2 del artículo 82 C.P.), es decir, el plazo ordinario
de la acción penal del delito de bigamia prescribe a los cuatro años en
el caso deí tipo básico, y cinco de concurrir la agravante prevista.
La jurisprudencia nacional ha sido uniforme al considerar al delito
de bigamia de consumación instantánea. Así tenemos:
La Corte Suprema en la Consulta N.° 790-97 del 20 de noviembre
de 1997, aun cuando no se refiere expresamente que se rtata de un delito
instantáneo, de la interpretación global y al poner como inicio del plazo
para la prescripción el día de la celebración del matrimonio ilegal, se
infiere que ha aceptado que estamos ante tm delito instantáneo. En
aquella resolución se afirma:, d delito contm matrimo-
nio ilegal imputado, a.- la encausada Nelly M artha Córdova Vera ocurrió
el veinticuatro de abril de mil novecientos noventa y unOy encontrándose
previsto, en el artículo ciento treinta y nueve del Código Penal vigente^ con
peña privativa de libertad no menár de uno ni mayor de cuatro años: que
teniendo Cñ cuenta to dispuesto pór los' artículos ochenta y ochenta y tres
del Código Penal acotado^ desde la realización del evento delictivo a la
. . En otra resolución judicial se señala: delito de bigamia lo constituye
el acto mismo del segundo matrimonio^ desde cuya fecha comienza a correr el
término de la prescripción. No es delito continuado’d^^^i.
En una más reciente se afirma: "^‘Que dé las actuaciones prejudiciales se
tiene que élhechoinstruido séperpetró'el doce de setiembre de mil ncrpeciCntos
ochenta y ochoj^ tipificado Cómo delito contra la Pdmilia-Bigamtayprevisto y
penado a la fecha de su comidónypor el artículo doscientos catorce del Código
Penal de mil, novecientos veinticuatro y^ en el ciento treinta y nueve del Código
Penal vigente; que estando^ aMlo y en atención al Principio de Retroactividad
Benignadé-la ley penal estableeido en elarpiculosexto del código sustantivo^ a
contenidas en-este filtimo- cuerpolegal; que siendo así se [Link] de conformi-
para el delito instruido es de cuatro años, lapso que a la fecha en que intervino
elMinisterio Púhlico formulando denuncia, esto es del veintidós de octubre de
mil novecientos noventa y siete^ ya había transcurrido en exceso”(^^^K
Ai prescribir la acción penal por el delito de bigamia, no significa
que el segundo matrimonio adquiera validez o se torne lícito. De ninguna
manera. Aquel matrimonio sigue siendo nulo al contravenir el artículo
(^21) Rojas Vargas, T999,1, p. 335.
(622) Ejecutoria del 28 de octubre de 1952, en Espino Pérez, 1988, p. 275.
(623) Resolución de la Sala penal de Apelaciones de Lima, del 7 de setiembre de 1998, Exp. N.'*
3453-98, en Rojas Vargas/Baca Cabrera/Neíra Huamán, 1999, p. 6201
V del Título Preliminar del Código Civil, el mismo que prevé: ^^es nulo
el acto jurídico contrario a las leyes que interesan al orden público o a
las buenas costumbres”. El artículo 276 de aquel cuerpo legal, estable-
ce imperativamente que la acción de nulidad no caduca. En suma, así
prescriba la acción penal, subsistirá el hecho de que aquel matrimonio
sea declarado nulo y sin efectos jurídicos.
7. TENTATIVA
Es posible la tentativa en el delito de bigamia. Esto ocurre cuando
no se perfecciona el tipo penal en su aspecto objetivo. Creemos que
en el delito objeto de hermenéutica jurídica aparecería en una sola cir-
cunstancia: cuando reunidos en el local elegido para la realización del
matrimonio y a donde ha concurrido la autoridad municipal, el acto del
matrimonio se interrumpe antes de que ios contrayentes o uno de ellos
firme el libro correspondiente.
La presentación de documentos, la solicitud de fecha para la cele-
bración del matrimonio, incluso las publicaciones de los edictos matri-
moniales solo se constituyen en actos preparatorios del ilícito penal, por
lo que no tienen efectos punitivos según nuestro sistema jurídico.
a. PENAÜDAD
El artículo 139 de nuestro corpUs jurispenaU prescribe que el agen-
te de la bigamia será merecedor a pena privativa de libertad no menor
de uno ni mayor de cuatro años. En tanto que si se trata de la bigamia
agravada, la pena oscila entre no menor de dos y no mayor de cinco anos.