Filosofía: Un Pensamiento Problemático
Filosofía: Un Pensamiento Problemático
UN PENSAMIENTO [Link] ?
A pesar de que la filosofía existe desde hace muchos siglos, quizás desde el comienzo mismo de
la humanidad, es una disciplina que resulta difícil de definir. El filósofo inglés Anthony Kenny
(1931) escribe, en el Prefacio a su Breve historia de la filosofía occidental: "No es posible explicar
por adelantado de qué trata la filosofía. La mejor manera de aprender filosofía es leyendo las
obras de los grandes filósofos". Sin embargo, todos tenemos, en general, alguna información
sobre ella. ¿Quién no ha escuchado, alguna vez, llamar 'filósofo' a alguien muy distraído o que
está como ausente en sus pensamientos? ¿Quién no tiene presente la imagen de un hombre pro-
fundamente preocupado por cosas que se escapan a la experiencia cotidiana y que se complica
la vida con preguntas difíciles? Más todavía, ¿quién no ha presenciado la escena en que, frente
a alguna idea un tanto abstracta y relativa a la vida misma, aparece el comentario "ya te pusiste
filosófico, vos"? Sin embargo, y contrariamente a lo que estas ideas podrían sugerirnos, la filosofía
está mucho más cerca de nuestro quehacer corriente y diario, y somos mucho más filósofos de
lo que generalmente pensamos. Veámoslo.
Un breve viaje a la fundación de la filosofía que nos recuerde su estirpe puede ser de ayuda. Se
trata de una actividad que, como disciplina y formalmente constituida, tiene su comienzo formal
en Grecia, alrededor del siglo VI a.C. Esto no quiere decir que antes los seres humanos no filoso-
faran, sino que es solamente a partir de ese momento que la filosofía empieza a ser una actividad
especializada y reconocida por sus cultores como una disciplina diferente de otras ramas de la
cultura o del saber. Como su nacimiento se dio en Grecia, es natural que el término que la denomina
provenga del griego: filosofía es un término compuesto por otras dos palabras griegas: phi/os,
que significa 'amor', 'afección a' (también 'amistad'), y sophía, que quiere decir 'saber', 'conoci-
miento'. Alguien que ama el saber -se supone- llegaría a su mejor momento sabiendo muchas
cosas. Pues bien, esto no es lo que le pasa a un filósofo, sino a un sabio, porque en realidad quien
ama la sabiduría está enamorado del saber, ávido de conocer, y siente necesidad de aprender
siempre más; pero la definición no dice nada sobre el darse por satisfecho con lo que ya se sabe.
El filósofo no es un sabio -alguien que, de algún modo, ya posee la sabiduría- ni un erudito, es
decir alguien que intenta incrementar constantemente la cantidad de datos o de información
que posee, o especializarse en todas las ciencias y conocimientos. Un filósofo es alguien que
está siempre en actitud de aspirar a la sabiduría, que hace de la reflexión la actividad central de
su vida, que multiplica las preguntas sobre la realidad, el mundo y los seres humanos, en lugar
de empeñarse en responder y dar por cerradas o resueltas las cuestiones que lo preocupan. Un
filósofo 'reflexiona', en el sentido originario del término; es decir que se 'flexiona' sobre sí mismo,
se vuelve sobre sí, se mira a sí mismo -y a sus creencias y saberes- en actitud crítica.
De manera que el interés principal del filósofo es plantear preguntas, más que de responderlas.
En verdad, en la disciplina filosófica es habitual que cada respuesta genere nuevos interrogantes.
Para decirlo sintéticamente , la filosofía es una actividad que se compromete con la problemati-
zación de la realidad, de las acciones de los hombres, del orden de cosas dado y establecido. De
hecho, cerca de aquel remoto comienzo histórico, en el siglo V a.C. en Grecia, debido a su inqui-
sidora actitud cuestionadora , el célebre filósofo Sócrates (470 a.C.- 399 a.C.) fue repetidamente
tildado de molesto, precisamente por sus constantes interpelacione s a todo el mundo. Veamos
el siguiente pasaje de Menón, un diálogo escrito por su discípulo Platón (428 a.C. -347 a.C.) que,
como casi todas las obras de este filósofo, tiene a Sócrates como protagonista e interlocutor
principal. Sócrates conversa aquí con Menón, e intenta que este le dé una buena definición de
qué es la virtud:
"MENóN: -Y bien, Sócrates, antes he escuchado, incluso antes de acercarme a ti, que no haces
otra cosa que confundirte a ti mismo y hacer confundir a los demás; y ahora, según efectiva-
mente me parece, me engañas, me embrujas y sencillamente me encantas, de modo que estoy
lleno de confusión. Y me parece totalmente, si se me permite además bromear un poco, que
eres lo más similar en la forma y lo demás, al pez torpedo, el chato pez marino. Pues siem-
pre, al acercarse y tomarlo, él hace entorpecer, y tú ahora parece que has hecho en mí algo
similar; pues tengo verdaderamente entorpecidos el alma y la boca, y no puedo responderte.
En verdad, mil veces dije numerosísimos discursos sobre la virtud también para muchos, y
estuvo muy bien, según me parecía a mí mismo. Pero ahora no puedo decir en absoluto qué
es. Y me parece bien no querer navegar mar adentro ni alejarse; pues si hicieras esto en tanto
extranjero en otra ciudad, serías pronto despreciado como un hechicero.
SócRATEs: -Para que yo, a mi vez, te haga una representación. Pues sobre los bellos yo sé que
se alegran de que los representen -pues les conviene. En efecto, las imágenes de los bellos
son bellas-, pero no haré una representación de ti. Y yo, si el pez torpedo se entorpece a sí
mismo en la circunstancia en que hace entorpecer a los demás, creo que soy igual a él; pero
si no lo hace, no. Pues no confundo a los demás estando yo mismo en una buena situación,
sino que, como yo mismo estoy absolutamente confundido, también hago confundir a los
demás. Efectivamente, ahora yo, acerca de la virtud, no sé qué es, y sin duda tú efectivamente
lo sabías antes de tener contacto conmigo, pero sin embargo ahora indudablement e eres se-
mejante a quien no sabe. Pues· igualmente quiero analizar e investigar contigo precisamente
qué es." (Platón, Menón).
El personaje Menón compara aquí a Sócrates con un "pez torpedo", un pez que, levantando el pol-
vo del fondo del mar, oscurece el agua en que nada y no permite ver nada. En un paralelo con la
visión física y la visión intelectual-el 'darse cuenta' es ver con la inteligencia- queda claro que en
su cuestiona miento constante, el filósofo viene
no solo a incomodar a sus interlocutores, sino
también a hacerlos dudar de aquello que pen-
saban tener claro. La pregunta problematiza,
pone en problemas a quien se enfrenta con
los cuestionamientos. Esto es así al menos por
dos razones: en primer lugar, porque cuando
no nos hacemos preguntas filosóficas -sobre
la vida, la muerte, la naturaleza de la buena
acción, el sentido de la historia- tenemos la
impresión de que sabemos cómo son esas
cosas; pero siempre que intentamos dar una
explicación racional, argumentar sobre estas
mismas cosas, ya no resulta tan claro ni tan
sencillo, parece que nos quedamos sin saber
qué decir. Y en segundo lugar, porque esa fal-
ta de respuesta nos obliga a volver a pensar,
reflexionar y buscar una explicación, tal como
le pasa a Menón respecto de la pregunta que
le hace Sócrates: "¿qué es 'virtud'?". Es en este
sentido que debe entenderse entonces a la
filosofía, como una actividad problematiza-
dora, que pone en crisis nuestras creencias
heredadas.
Filosofía: "La filosofía es a la vez la más estimulante y la más decepcionante de las materias.
Es estimulante porque es la más amplia de todas las disciplinas, aquella que explora los con-
ceptos básicos que recorren todas nuestras formas de hablar y de pensar acerca ele cualquier
tema. Es 1nás, puede uno dedicarse a ella sin haber recibido ninguna formación ni instrucción
especial previa: todo aquel que esté dispuesto a pensar a fondo y seguir coherentemente una
cadena de razonamientos puede hacer filosofía. Pero la filosofía es también decepcionante
porque, a diferencia ele las disciplinas científicas o históricas, no aporta ninguna información
nueva sobre la naturaleza ni sobre la sociedad. La filosofía no trata ele proporcionar cono-
cimiento, sino sabiduría, y su historia demuestra lo difícil que ha sido, aun para las mentes
más poderosas, desarrollar una visión completa y coherente. Puede decirse sin exagerar que
ningún ser humano ha logrado todavía una comprensión completa y coherente ni siquiera
del lenguaje que empleamos para pensar nuestras ideas más simples. No es casualidad que
el hombre al que muchos consideran el fundador de la filosofía como disciplina explícita,
Sócrates, asegurara que la única sabiduría que poseía era el conocimiento ele su propia ig-
norancia". (A. Kenny, Breve historia de la filosofía occidental)
?
Los dominios de las ciencias están muy distantes entre sí. El modo de tratar sus objetos
es radicalmente diverso. Esta dispersa multiplicidad de disciplinas se mantiene,todavía,
unida gracias tan solo a la organización técnica de las Universidades, y Facultades, y
conserva una significación por la finalidad práctica de las especialidades. En cambio, el
enraizamiento de las ciencias en su fundamento esencial se ha perdido por completO.
Y sin embargo, en todas las ciencias, siguiendo su propósito más auténtico, nos las
habemos con 'el ente mismo'." (M. Heidegger, ¿Qué es Metafísica?).
La filosofía es una actividad cuestion·adora. Pero seguramente cualquiera puede decirnos que esto
no es privativo y exclusivo de los filósofos: un médico, un sociólogo, un físico, todo científico también
formula preguntas y se preocupa por responderlas de la manera más exacta posible. Entonces, ¿cuál
es la diferencia que marca la especificidad filosófica? En primer lugar, podemos decir que el tipo
de pregunta que se hace la filosofía no suele ocupar a las ciencias particulares, no son preguntas
que las ciencias se formulen, porque el filósofo encuadra su pregunta en una universalidad que
no es propia del científico, que tiene un ámbito acotado de qúsqueda: la medicina, la sociedad, la
física, etc. Con esto queremos decir que las preguntas filosóficas son más generales que las que
interesan a cada ciencia particular.
En los ejemplos recién esbozados asoman otras diferencias entre la filosofía y la ciencia. Cada ciencia,
que es particular y que tiene un objeto de estudio (o un conjunto de objetos de estudio) diferente
de las demás, cuenta con métodos particulares y teorías particulares que se refieren a las cuestio-
nes particulares y concretas que esa ciencia estudia. La filosofía, en cambio, cuestiona las diversas
teorías y los diversos métodos (incluso la ciencia
como actividad es objeto de la filosofía), pregunta,
exige argumentaciones ... y vuelve a cuestionar. La
filosofía no se conforma con las teorías o métodos
ya probados y busca sus propias razones.
la conducta inicial de la víctima, que llegó por sus propios medios hasta sus captores;
la situación de vulnerabilidad emocional a la que fue reducida mediante torturas;
las perspectivas de salud mental para el futuro de la víctima;
las condiciones psicológicas de la victimaria, que mantenía una doble vida (periodista solidaria
en el canal de TV, abusadora en su propia casa);
la persecución que hizo el victimario de su víctima, hasta obligarla a vender todos sus bienes y
darle a él el dinero; etc.
las condiciones de aislamiento en las que se vive en las sociedades actuales y que permiten que
nadie sepa lo que ocurre en la casa vecina;
las incidencia de las religiones alternativas en determinadas poblaciones;
Un filósofo se preguntaría:
¿pueden los valores de una comunidad religiosa anteponerse a los principios éticos que esta-
blecen la dignidad de la persona? ¿por qué?
¿sobre qué principios actúa una persona para captar la voluntad y eliminar la humanidad de otra?
¿cuál es la noción de "dios" que propone una religión que se somete a una persona en pos del
progreso de esa comunidad religiosa?
En este sentido, nuestros juicios sobre el accionar de estas personas, nuestras afirmaciones respecto
de que obraron bien o mal, que son o no virtuosos, etc., son todos juicios que pertenecen al ámbito de
la filosofía, que ha reflexionado sobre la ética (los principios de la acción) y la moral (los valores que
guían las conductas de los seres humanos en una comunidad determinada). Los psicólogos se ocupa-
rán de la historia personal del individuo que ha obrado de este o de aquel modo, de las motivaciones
personales y subjetivas para su acción, de las leyes que evalúan o prevén determinados estados emo-
cionales. La perspectiva filosófica aspira a una generalidad y universalidad, mientras que las ciencias
se asumen como saberes capaces de evaluar, analizar y explicar diversas perspectivas particulares.
Esta relación entre ciencia y filosofía jerárquicamente planteada, tiene una larga historia: fue esta-
blecida en la Antigüedad por Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.), quien explica en su tratado Metafísica:
Para Aristóteles la filosofía es, entonces, un saber que se ocupa de las causas de generales, universales
de lo que existe y sucede; por eso Aristóteles afirma que su objetivo es el estudio de las causas prime-
ras -las principales, las fundamentales- y de las causas últimas, porque serán las menos evidentes
(menos evidentes a la percepción) y con las que iremos a dar al cabo de arduas investigaciones.
Ahora bien, no es menos cierto que, en mayor o menor grado, todos tenemos algún pensamiento
de tipo filosófico alguna vez; en algún momento de nuestra vida, frente a experiencias traumáticas,
por ejemplo, como la muerte o una enfermedad terminal, es habitual que los seres humanos nos
preguntemos acerca del valor de la vida, de la muerte, del compromiso con los demás. Desde este
punto de vista, parecería que la filosofía puede confundirse con el saber vulgar, es decir, con un
tipo de saber que todos tenemos y que no requiere ninguna profesionalidad. El saber vulgar es
el que nos permite movernos en la vida cotidiana, saber cómo conducirnos cuando conocemos a
alguien, dónde comprar un libro, cómo lavarnos los dientes, cómo hablar por teléfono, a dónde
dirigirnos para peticionar a las autoridades, etcétera. Es decir, es todo ese conjunto de saberes que
no hemos adquirido de manera sistemática, sino que tenemos por el hecho de vivir en una deter-
minada sociedad y por la necesidad de tener que subsistir y crecer en ella. Por cierto, la filosofía
es un tipo de saber diferente, debido al rigor, a la fundamentación y al grado de teorización que
demanda en quienes la practican 'profesionalmente'. Mientras que el saber vulgar es útil para la
vida cotidiana y no puede profesionalizarse, la filosofía, en la medida en que puede ser practicada
espontáneamente, no tiene como primer objetivo contribuir a nuestros pasos y en las pequeñas
cosas de todos los días, aunque sí puede también convertirse en una profesión.
Resumiendo: la filosofía y la ciencia se diferencian por sus objetos de estudio, sus métodos, sus
perspectivas, y finalmente, por sus propósitos.
Mientras que las ciencias tienen siempre un objeto de estudio determinado y acotado, la filosofía
no tiene un solo ámbito de estudio, sino que sus cuestiones son universales, relativas al hombre y
al universo. Se propone como objetos de su estudio el sentido de la vida, la necesidad de la acción,
el rumbo que debe llevar dicha acción, la relación del hombre con sus pares, el lugar que ocupa el
cuerpo en la totalidad del ser humano. La ciencia lo es siempre de un objeto (o conjunto de objetos)
particular, ya sean las ciencias formales (se ocupan de objetos abstractos: lógicos o matemáticos)
o las ciencias fácticas (se ocupan de los hechos). Y avanza en busca de conocimiento objetivo, con
métodos adecuados a su propio campo de estudio y de acción.
La filosofía y la ciencia difieren también por los métodos que emplean cada una. Para que un
cierto tipo de saber sea considerado "científico" este debe cumplir con las exigencias del método
científico: debe ser objetivo, confiable, verificable y capaz de ser compartido. El método científico
procede reuniendo pruebas empíricas, calculando y midiendo a través de la observación y la expe-
rimentación y formulando, a partir de lo anterior, hipótesis y teorías más generales, cuya eficacia
pueda ser comprobada experimentalmente. Se espera, además, que estas teorías racionales sean
consistentes, sistemáticas y -en la medida de lo posible- completas.
El estudio de la filosofía también exige método, pero los métodos que emplea la filosofía no están
de hecho restringidos al método científico. La filosofía no bas·a sus conclusiones en la investigación
¿ es
Con frecuencia se confunde también a la filosofía con la ideología. De hecho, si pensamos que "filo-
sofía" es un sistema de ideas o una organización de pensamientos que dan cuenta del mundo es fácil
confundirla con la ideología, definida como "el conjunto de creencias, opiniones, representaciones
y valores que orientan a un determinado grupo social", según la Enciclopedia Treccani. Claro que
"ideología" tiene más de una connotación.
El primero que empleó la palabra fue Antoine-Louis-Claude Destutt de Tracy (1754-1836), quien se
proponía fundar una ciencia nueva que estudiaría el origen de las ideas. El proyecto dio nacimien-
to, en realidad, a una corriente de pensamiento, llamada en francés idéologie. A sus seguidores,
en consecuencia, se los conocía con el nombre de idéologues. Identificados con el Iluminismo y
con las formas modernas de encarar el estudio del hombre y de la sociedad, activas plumas de los
incipientes medios de prensa y de divulgación de la cultura, los idéologues suscitaron la hostilidad
de Napoleón Bonaparte (1769-1821), que comenzó a emplear la palabra en forma despectiva, para
referirse a los intelectuales doctrinarios y abstractos que están al margen de todo sentido de la
realidad. Ese mismo sentido de las palabras "ideólogo" e "ideología" retomaron los filósofos Karl
Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) para aludir, cáusticamente, a las facetas falsamente
revolucionarias. Marx entendía a la ideología como el conjunto de las representaciones, doctrinas
filosóficas, éticas, políticas, religiosas que expresan o justifican los modos en que se dan las rela-
ciones de producción, modos que -por lo tanto- vienen impuestos por la [Link]. En esta
perspectiva, los sociólogos del siglo XIX distinguieron entre la ciencia, vinculada a la observación y a
la racionalidad, y la ideología, entendida como teoría esencialmente no científica, pero legitimada
a fuerza de persuasión y de utilidad social.
A lo largo del siglo XX, el concepto de ideología adoptó una connotación más bien neutra, y refiere
hoy en día a cualquier conjunto de ideas y valores organizados coherentemente cuyo fin es orientar
los comportamientos sociales, políticos y económicos de los individuos. Así entendida, la palabra
se volvió un término genérico, que puede aplicarse a cualquier doctrina política, a movimientos
sociales provistos de cierta elaboración teórica, a las directivas de una política económica. De esta
acepción deriva otro significado más específico de "ideología", que se usa para aludir a determinadas
doctrinas y movimientos políticos organizados: comunismo, marxismo, fascismo, u otros que, como
estos, poseen una base teórica mediante la cual pretenden explicar en forma exhaustiva y definitiva
los procesos históricos y sociales, así como también ofrecer una vía para la transformación de los
individuos según su propio modelo, ya dado e inmutable.
Así entendida, como sistema de ideas que provee una cierta forma fija de ver el mundo y de explicar-
lo, la ideología se opone a la filosofía, que en cambio propone una constante revisión de nuestras
formas de ver el mundo. Mientras que las ideologías -entendidas en este último sentido- tienden
a permanecer cerradas en los límites de un dogma que provee explicaciones, nos presentan una
"versión" de cómo debemos entender el mundo y nos cierran así la posibilidad de un cuestiona-
miento. En la medida en que implican la fidelidad a un dogma (un sistema rígido, completo y cerrado
de pensamiento) resultan contrarias a la filosofía, que se propone buscar explicaciones acerca del
mundo y de la vida humana en forma siempre abierta a revisión y a discusión. La aspiración de la
filosofía es, explícitamente, a apartarse de las posiciones dogmáticas y acríticamente aceptadas;
la misma vocación que la compromete a la filosofía a no aceptar supuestos sin interrogación, com-
porta la crítica de las ideologías.
la filosofía tambié n esta fue cambiando,
Como ocurre con todas las ramas del saber, en la historia de
s la manera en que algunos célebres
al ritmo de las transformaciones de la human idad toda. Veamo
erizaron a la filosofía.
filósofos, de épocas y extracciones muy diferentes, caract
profundamente clavada en mí, la interrumpí cuando se disponía a añadir algo más y exclamé:
'¡Oh tú, que precedes y guías a la verdadera luz! Todas las conclusiones que hasta ahora tu dis-
curso ha probado no solo me han parecido divinas al examinar su contenido sino irrefutables
por la validez de tus argumentos."' (Boecio, Consolación de la filosofía, 520 aprox.).
6. "Del informe que acabamos de suministrar resulta claro que todos los pensadores parecen
buscar las causas ya mencionadas en la Física y, fuera de ellas, no podríamos señalar ninguna
otra. Pero lo hicieron de un modo confuso. Y aunque en cierto sentido se las mencionó antes
a todas [las causas], en otro sentido todavía no se lo hizo. Pareciera que en sus comienzos la
filosofía balbuceaba acerca de todas las cosas, pues era todavía joven y se encontraba en estado
naciente." (Aristóteles, Metafísica, siglo IV a.C.)
Podemos sintetizar algunas de las notas que, según estos autores, definen a la filosofía:
es una disciplina que cuestiona todo, hasta las cosas que parecen más básicas y obvias;
la condición para aceptar una idea es que esta pueda ser fundamentada mediante un razona-
miento válido y que no entre en contradicciones con otras ideas ya aceptadas;
la consecuencia de esta actividad puede ser un sistema de pensamiento, capaz de explicar una
vasta serie de cuestiones relativas a los seres humanos y sus modos de relacionarse.
tanto, hay que distinguir entre ideologías históricmnente orgánicas, que son necesarias
para una cierta estructur a, e ideologías arbitrarias, racionalistas, 'queridas'. En cuanto his-
tóricaine nte necesarias, tienen una validez que es validez 'psicológica': organizan las masas
su
humanas , forman el terreno en el cual los hombres se mueven, adquieren conciencia de
posición, luchan, etc. En cuanto 'arbitrarias', no crean más que 'movimi entos'
polémicas, etc. (tampoco éstas son complet amente inútiles, porque son como el error
contrapo ne a la verdad y la consolida)." (A. Gran1sci, Cuadernos de la cárcel XVIII.)
Estos primeros filósofos no solo han pensado en problemas filosóficos, sino que -a diferencia de
no-
sotros- han propuesto sistemas de explicación del mundo y de la vida del ser humano en él. Es a
ellos
a quienes llamamos propiamen te "filósofos". Según Aristóteles, que fue por veinte años discípulo
de
Platón, los primeros que filosofaron fueron los que hoy llamamos "presocráticos", es decir los sabios
que se preguntaron y trataron de hallar respuesta a preguntas como "¿el mundo siempre existió?",
o
"¿de qué está hecho nuestro universo?" "¿qué es 'la realidad'?", o también "¿existen el bien y el mal?".
Para Aristóteles, el primer auténtico filósofo fue Tales, nacido en Mileto, cuya fecha de nacimient
o es
controvertida, pero se conjetura que fue hacia mediados del siglo VIl a.C. A Tales se atribuye el haber
sabido pronostica r un eclipse ocurrido en el585 a.C. Tales se ocupaba de temas que hoy diríamos
pertenecen a la física, a la matemátic a, a la astronomía y a la química. En aquel entonces, todas
estas
disciplinas se consideraban parte de una sola, más amplia: la "filosofía de la naturaleza". ¿Pero por
qué
Aristóteles afirma que Tales fue el primer filósofo? Porque Tales fue el primero que ofreció razones
y
argumentos para explicar los fenómenos y se apartó de las más antiguas respuestas que descansab
an
en la mitología; respuestas del tipo: "Llueve porque así lo quiere el dios de la lluvia", o "El barco
se
aleja porque el dios del viento quiere ayudarlo a navegar", etc. Aunque hoy en día entendemos que
las
"mitología s" pueden comportar igualmente elementos filosóficos (en forma alegórica o simbólica)
de
todos modos Aristóteles, con el ejemplo de Tales, señaló algo important e que sigue formando
parte
de nuestra concepción actual: la filosofía argumenta, ofrece razones. Así lo entendieron también
presocráticos como Parménides (siglo V a.C.), Heráclito (siglo V a.C.) y otros.
Pero si bien Tales pudo haber sido en este sentido el primer filósofo, también es cierto que no
exis-
tía en el siglo VIl a.C. una disciplina llamada "filosofía" que identificar a singularm ente a quienes
ejercían tal actividad. Fue recién a comienzos del siglo IV a.C., cuando lsócrates (436 a.C.-338
a.C.)
y Platón fundaron en Atenas, Grecia, sus respectivas escuelas, las dos primeras escuelas de
filo-
sofía, que comenzó a delinearse la especificidad de esta disciplina. En la Academia, la escuela que
había fundado Platón hacia el387 a.C., se cree que dos años después de que surgiera la escuela
de
lsócrates, y que funcionó originalme nte en un pequeño jardín, la enseñanza no estaba disociada
de
la discusión permanen te de las ideas del maestro fundador. Platón escribió 27 diálogos filosóficos
en los cuales, sin embargo, no se puede hallar un dogma sino más bien una enorme cantidad
de
problemas y sugerencias para el debate, y una permanen te exhortació n a profundiza r y mejorar
nuestros métodos de investigación en conjunto. Los discípulos de la Academia vivían allí mismo:
la
suya no era solo una ejercitación en geometría, lógica y demás, era una enseñanza de vida. El talento
y la enorme potencia creadora de esa institución hizo que, tras la muerte de Platón, el platonism
o
siguiera adelante durante muchos siglos -la Academia, de hecho, se mudó, cambió y renació
hasta
que fue clausurada definitivam ente por el emperado r cristiano Justiniano , en el año 529 d.C.-
y se
convirtiera en símbolo que identifica a la filosofía occidental.
Tradiciona lmente, la historia de la filosofía ha quedado dividida, tal como ocurre con la historia,
en
cuatro periodos o épocas principales, correspon dientes a la Filosofía Antigua, Filosofía Medieval,
Filosofía Moderna y Filosofía Contemporánea. Por supuesto que los límites entre unos y otros
pe-
ríodos son convencionales y, como tales, flexibles: diferentes criterios determina n diferentes
hitos
para identificar el comienzo o el fin de una época. Sin embargo, como todas las clasificaciones,
es
útil para comenzar nuestra búsqueda. Proponemos a continuac ión una descripción general sobre
de los filósofos
los rasgos principales de la filosofía en cada época, y un cuadro que incluye algunos
más célebres de la historia de las ideas.
arcaico y presocrático
la escritura
El periodo arcaico abarca desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo VI a.C., es decir, desde
io de la literatura occident al-hasta el
de los poemas homéricos -considerados primer testimon
os filosófico s encriptad os en
florecimi ento de la filosofía presocrática. En este lapso, hay desarroll
narra el
las sagas épicas, en los poemas de Hesíodo (siglos VIII a.C. y VIl a.C.), quien en su
Teogonía
así simple-
surgimie nto de los dioses y del universo a partir de ellos. Los presocráticos se llaman
. Platón y Aristótele s suelen referirse a
mente por haber vivido -casi todos ellos- antes de Sócrates
ya que estos pensado res
ellos como "los físicos" (de physis, que en griego significa "naturaleza"),
sus ciudades de
procuraban explicar los fenómenos del universo en su conjunto. No obstante, en
ciones a la
origen, muchos de ellos eran también personalidades reconocidas por sus contribu
política y a la ética.
antigua, pues
La época clásica abarca los siglos V a.C. y IV a.C. Son los más fértiles para la filosofía
y Aristóte-
incluye a los tres pensadores más influyentes de toda la Antigüedad. Sócrates, Platón
los "físicos", Sócrates comenzó a poner
les. Este último señala en la Metafísica que, a diferencia de
s justicia? ¿es
al hombre en el centro de sus preguntas, del tipo: ¿Qué es la virtud? ¿a qué llamamo
de eludir la pena?
mejor para el hombre recibir un castigo cuando ha sido injusto, o es mejor tratar
la actitud de introspec ción, es decir, la observac ión y per-
Para Sócrates, lo más importan te era
se llamó mayéuti ca, que en griego
manente evaluación de uno mismo. El método que aplicaba
partera y ayudaba a dar
significa "dar a luz", porque se dice que así como la madre de Sócrates era
la gente con la
a luz a las mujeres de Atenas, su hijo ayudaba a dar a luz o hacer nacer las ideas en
para revisar
que conversaba. Como método, la mayéutica tiene dos momentos: el primero sirve
puntos débiles; el segundo es el moment o
y discutir las opiniones del interlocu tor, objetand o sus
es objeto de investiga ción e
positivo, pues el interlocu tor piensa nuevamente el problem a que
r cuestiones del
intenta construir una posición más sólida. Por ejemplo, Sócrates podía pregunta
consiste en saber
tipo: "¿Qué es la sabiduría?" La respuesta de su interlocu tor podía ser: "Sabiduría
la pregunta , poniendo de manifies to que esa
muchas cosas". Entonces, Sócrates volvía a formular
s: "Entonce s, ¿la sabiduría es
respuesta había sido imprecisa; podía volver a preguntar, pongamo
tor se veía
saber muchas cosas sobre mis vecinos, sobre mis amigos y parientes?". Así, el interlocu
obligado a repensar y a tratar de dar una respuesta más sólida.
~t!""~thid'17?
Contemporáneos a Sócrates fueron los llamados sofistas: los principales sofistas, Gorgias (485
a.C.- 380 a.C. aprox.) y Protágoras (485 a.C.- 411 a.C. aprox.), no eran atenienses, eran grandes
oradores que llegaban a Atenas ofreciendo vender sus lecciones y enseñanzas a los hijos de la
gente adinerada. Una de las razones de la mala fama de los sofistas se debe, justamente, a que
vendían su saber y lo adaptaban a aquello que el "diente" quisiera comprar. Es decir, si alguien
necesitaba un discurso -para pronunciar ante los tribunales o ante la asamblea- que demos-
trara que la esclavitud es algo bueno, el sofista elaboraba el discurso y lo vendía (e igualmente,
si se lo pedían, podía argumentar que la esclavitud es algo malo). Es por eso que a los sofistas
se los considera relativistas. Para un relativista, todo depende de las circunstancias: no existe
una verdad absoluta sobre nada. Se dice que Protágoras afirmaba que no es posible contradecir
ningún discurso, porque todos son verdaderos. Este tipo de actitud llevó a filósofos como Platón
y Aristóteles -que consideraban que existe una verdad que no es relativa, y que garantiza la co-
rrección o incorrección de los discursos- a afirmar que los sofistas no son pensadores serios. Es
en el campo de los discursos y en el de la retórica, el arte de la elocuencia persuasiva, en el que
los sofistas hicieron sus mayores aportes. Para ellos la palabra, los argumentos y, en general, los
discursos son capaces de modificar la realidad, como parece haber sostenido Gorgias.
Entre los discípulos de Sócrates, sobresalió Platón, quien se enfrentó al relativismo en lo que hace
a la ética y a la política, mientras que en cuanto a la filosofía natural, rechazó el pensamiento
mecanicista y materialista de algunos presocráticos. Es una de las figuras más importantes de la
historia del pensamiento; el matemático y filósofo Alfred Whitehead(1861-1947), afirmó: "toda
la historia de la filosofía no es más que una nota al pie de página de las obras de Platón". El más
célebre de los discípulos de Platón fue Aristóteles, un pensador enorme (en la Edad Media, de
hecho, se lo llamaba el Filósofo, así en mayúsculas}, quien desarrolló prácticamente todas las
ramas del saber -de la retórica a la astronomía, de la biología a la poética- y quien aun adoptando
perspectivas originales, conceptualmente más sistemáticas que las de su maestro, profundizó
en lo central el legado del platonismo. Aristóteles llegó a ser maestro durante algunos años del
rey Alejandro Magno, quien conquistó las ciudades griegas formando el Imperio Macedónico: el
primer gran imperio de la Antigüedad. El final de la pólis griega como experiencia histórica traería
también transformaciones en la filosofía.
~niciar este periodo con la muerte de
Se extiend e de siglo 111 a.C. all a.C. Históri camen te, se suele
lismo siguen activos, las princi-
Alejand ro Magno (en el323 a.C.). Si bien el platoni smo y el aristote
pales corrien tes o escuelas filosófi cas de este period o son:
Citio (335 a.C.- 263 a.C.), Cleantes
• el estoicismo, cuyos primer os represe ntantes fueron Zenón de
;
(300 a.C.- 232 a.C., aprox.) y Crisipo (281 a.C.- 208 a.C., aprox.)
--
¿ es ?
Época
Coincide con el Imperio Romano: del siglo 1d.C. hasta el V d.C., cuando las tribus germánicas avanzaron
sobre el imperio romano de Occidente y deshicieron su unidad. En esta etapa se conservan algunas
de las escuelas filosóficas griegas, que sobreviven transformándose: el platonismo asume la forma
de neoplatonis mo con Plotino (205 d.C.- 270 d.C.); los filósofos peripatético s mantienen el legado
aristotélico comentando sus obras; se desarrolla el estoicismo romano, con Séneca (3 a.C.- 65 d.C.).
Sin embargo, el acontecimiento más decisivo de este periodo es el nacimiento de Jesús de Nazareth
y el surgimiento, tras su muerte, del cristianismo, destinado a influir poderosamente, aunque no de
manera inmediata, en toda la historia de la filosofía posterior. Uno de los máximos exponentes de
la primera filosofía cristiana fue, ya en los límites de la Antigüedad tardía, Agustín de Hipona (354
d.C.- 430 d.C.}, cuyo pensamiento determinó gran parte de los desarrollos de la filosofía medieval.
ILOSOFÍ A MEDIEV AL
A la Edad Media se la conoce habitual -e injustamen te-como un tiempo de oscurantismo, como
un periodo oscuro e infértil en la historia de las ideas. Esta denominació n, que debemos quizás al
optimismo un tanto auto-celebratorio de la Modernidad, no describe de manera auténtica la vitali-
dad, la curiosidad y la multiplicació n de la vida filosófica medieval. Lo que sí es evidente, al menos
en los desarrollos del pensamiento occidental, es que la omnipresencia del cristianismo -que reúne
el poder político y religioso en gran parte de Europa y alrededores -determina en gran medida los
temas, las preocupaciones y, hasta cierto punto, los límites especulativos de los pensadores, pues
se ven obligados a adaptar sus argumentaciones a la letra de las Sagradas Escrituras. Allí donde no
impera el cristianismo, se presenta, como en paralelo, el poder religioso del Islam, que se mostró no
tan ceñido como los dogmas cristianos a las temáticas teológicas, pero sí igualmente tenaz en su
manera de imponer su sello -y el valor de su Libro Sagrado- a toda su filosofía.
Si bien en la Edad Media no se leen los diálogos platónicos (no están traducidos del griego original
al latín, que es la lengua de todo Occidente), sí se retoman algunos elementos del neoplatonis mo,
asimilado al cristianismo, a través del tamiz de San Agustín. Esta línea es la de San Anselmo (1033-
1109), por ejemplo. Algo análogo ocurre con Aristóteles: hasta el siglo XIII, en el Occidente medieval
de él solo se conocen sus tratados de lógica, mientras que los pensadores árabes -como Al Farabi
(872- 950), Avicena (980 -1037) y Averroes (1126 -1198)- sí tradt:~cen y comentan muchas de las obras
aristotélicas. Pero a partir del siglo XIII, con la traducción latina de una parte importante del legado
de Aristóteles, este pasa a ser reinterpretado en clave cristiana, especialmente por Santo Tomás de
Aquino (1228 -1274), principal representante de la escolástica medievaL
El tema central de la filosofía en este periodo es la teología, o sea, el estudio de Dios. Uno de los
problemas que preocupa a los medievales es cómo puede ser que siendo Dios omnipotente (todo-
poderoso) y omnisciente (lo conoce todo), permita y de algún modo avale que los seres humanos
obremos mal y hagamos daño.
La necesidad de una constante referencia a las Sagradas Escrituras,
llevó a todos los pensadores medievales a cuestionar también
qué relación existe entre la razón (la pura fuerza de nuestro pen-
samiento) y la fe religiosa.
Los hitos históricos que marcan a la filosofía de la Edad Moderna son los siguientes:
la caída de Bizancio en manos de los turcos y el consiguiente ingreso a Europa de una cantidad
de exiliados cultos, que hablan el griego y que contribuyen a rescatar el legado de los Antiguos
traduciendo sus textos fundamentales al latín;
la revolución científica que se produce en la disciplinas físicas y astronómicas, sobre todo por
la obra de Nicolás Copérnico (1473-1543) y Galileo Galilei (1564-1642);
• el surgimiento de los Estados Nacionales -erigidos sobre las ruinas del mundo feudal y de los
reinos aislados de Europa-; entr~lazado con una vasta reflexión política destinada a dar sostén
teórico a la idea de "nación".
En este marco, se pueden distinguir al interior de la Modernidad etapas bien diversas (aunque de
límites siempre flexibles), todas ellas de singular riqueza filosófica.
\\
l
)
Humanismo renacentista
Generalmente se identifica al Renacimiento con un revivir de las artes y las letras clásicas, y al Hu-
manismo con su lineamiento cultural y filosófico. "Humanismo" no significa "estudio del hombre"
sino, en todo caso, el estudio de las humanae litterae (en latín: "letras humanas", por lo tanto, no son
Escrituras Sagradas) o la studia humanitatis ("estudios acerca de la Humanidad"). Así entendido, el
Humanismo es un vasto movimiento que se inicia a fines del siglo XIV y comienzos del XV, sobre todo
en Italia, y a través del redescubrimiento de los antiguos pensadores griegos y latinos. Al situar a la
humanidad en el centro de la reflexión, se busca poner distancia con el mundo medieval y su visión,
que ubica en el centro de la reflexión a Dios, y subordina a los seres humanos al poder espiritual y
?
Iluminis1no
El Iluminismo, también llamado "Siglo de las Luces" abar-
ca los siglos XVII y XVIII. En esta etapa son fundamentales
los cuestionamientos filosóficos acerca de la capacidad y
los límites del conocimiento humano. Figuras centrales de
esta fase del pensamiento moderno son René Descartes
(1596 -1650), quien buscaba un método para avanzar en
el conocimiento de manera infalible, John locke (1632
- 1704) y David Hume (1711- 1776), quienes de diversa
manera se orientaron hacia el empirismo, es decir, el
método que privilegia, por encima de la pura actividad
mental, los conocimientos que se obtienen mediante la
percepción y la experiencia.
En Francia, por otra parte, la confianza en el poder de la· racionalidad humana llevó a pensadores
como Denis Diderot (1713 - 1784) a plantearse objetivos de producción intelectual gigantescos.
Este pensador, junto con Jean D'Alembert (1717 -1783), pensó en elaborar una Enciclopedia, que
contuviera todo el conocimien to humano. La obra se fue llevando a cabo entre 1751 y 1772, con
aportes de grandes intelectuales, como Rousseau, Voltaire, etc., y llevó por nombre Enciclopiedia.
O Diccionario Razonado de las Ciencias, las Artes y los Oficios.
Enciclopedi a: su primera edición, en 1772, contenía 28 volúmenes, a los que se agregaron otros
cinco, entre 1776 y 1777. El objetivo de la empresa no era solo conservar el conocimient o ad-
quirido por la humanidad hasta entonces, sino además transmitirlo y ampliarlo todo lo posible.
Este ansia de saber y de hacer uso de la razón eran consideradas instrumento s que iluminan y
esclarecen la vida; de ahí que esta época haya recibido el nmnbre de "Siglo de las Luces". Diderot
mismo declara, en el tomo 1 de la Enciclopedia, que quiere "relacionar los descubrimie ntos,
darles un orden entre sí a fin de que más hombres estén esclarecidos".
Modernidad tardía
La última etapa de la Filosofía Moderna abarca desde fines del siglo XVIII hasta entrado el siglo XIX.
La Revolución francesa (1789), las primeras independencias americanas, así como la experiencia
de las revoluciones burguesas, nacionalistas y obreras en Europa (1820, 1830 y 1848) pusieron una
cuota de escepticismo en el modo más bien optimista de ver las cosas que es propia del Huma-
nismo y del Iluminismo. Los filósofos del siglo XIX parecen enfatizar que la racionalidad humana
es una gran herramienta, pero también entienden, a la luz de la experiencia histórica, que ella ha
producido guerras de inusitada crueldad, la explotación del hombre por el hombre, la esclavitud,
la degradación de los semejantes en beneficio individual. Un artista, el pintor español Francisco
de Gaya (1746-1828), parece haber sintetizado este clima espiritual en su conjunto de grabados
titulado "El sueño de la razón produce monstruos". En el crepúsculo de la Modernidad, los filósofos
procuran o bien hallar un sistema que explique estos conflictos poderosos, como procura Georg
Hegel (1770 -1831), o encontrar herramientas conceptuales que permitan enfocar y resolver alguno
de los aspectos particulares, como Augusto Comte (1798- 1857), creador del positivismo, y John
Stuart Mili (1806 -1873), creador del utilitarismo.
¿ es ?
rVf
Marx incorporó una feroz crítica a la religión y tam-
bién la noción de "alienación" o enajenación que
ILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
La filosofía contemporánea parece más
difícil de sintetizar, porque está muy próxi-
ma a nosotros y porque en gran medida
sigue construyéndose (y transformándose)
a medida que la analizamos. Algunos de
los fenómenos que aparecen como temas
ineludibles de la filosofía de nuestro tiempo
(siglos XX y XXI} son:
el desarrollo científico y los vertiginosos
avances tecnológicos, que nos sitúan
en un lugar privilegiado respecto de
los seres humanos de otras épocas~
también promueven el individualismo ·
e instalan en nosotros un sentimiento
profundo de precariedad, vulnerabili-
dad y fugacidad;
Martín Heidegger (1889 -1976), han insistido en el carácter religioso de la condición humana; otros,
como Jean-Paul Sartre (1905 -1980), en su alineamiento marxista y ateo.
Pragmatismo: línea filosófica surgida en los Estados Unidos entre los siglos XIX y XX, para la cual
la validez y la verdad de una teoría están determinadas por su eficacia práctica. En este marco, la
función primordial del intelecto es permitir un conocimiento objetivo de la realidad, y permitir una
acción eficaz. Un pragmatista se interesará por cuestiones metodológicas solo en la medida en que
su resolución lo lleve a actuar provechosa y eficazmente, remitiendo a premisas y circunstancias
concretas, y sin acudir a las sutilezas verbales o artificios metafísicos. Inspirada por Charles Sanders
Peirce (1839 -1914), William James (1842 -1910) y John Dewey (1859-1952), su principal referente
en el siglo XX ha sido Richard Rorty (1931- 2007).
Emmanuel
XX 1905-1995 Ética e infinito
Levinas
El dominio de aquellos que primeramente obtuvieron los beneficios de los adelantos -recordemos
el auge de la idea de progreso (primero en lo espiritual, segundo en lo material, tercero en lo
intelectual y en lo científico) y el surgimiento de las potencias económicas- sobre las naciones,
e incluso los continentes, muchos de los cuales serán meros receptores de aquellas influencias (el
caso de los Estados Unidos sería en cierta medida la excepció~) se potenciará por el fenómeno de
la industria cultural (quizás como ningún otro factor, productordedependenciasyde influencias,
así como de interrelación de las naciones, razas y culturas). Así, se observará, progresivamente, el
¿ es ?
En la Argentina, como en otras tantas regiones del mundo, la discusión acerca de la modernidad
tardía (o la modernidad no completada, y la utilización o no de la denominación "posmodernidad"
en lo referido a nuestras culturas), en muchos casos es básicamente una polémica que se plantea
a partir de un problema de definición semántica y no de un análisis social o político. La pregunta
es menos compleja de lo que aparenta: ¿los argentinos, y/o los Latinoamericanos, vivimos en la
posmodernidad? ¿es este un término que se ha impuesto como identificatorio de los países del pri-
mer mundo? ¿o dado el "híbrido" desarrollo, o el incompleto avance sociocultural, educativo, etc.
no hemos logrado superar y ni siquiera adentrarnos profundamente en lo que es la modernidad? Y
más aún ¿en qué cosas o qué cosas, preguntémonos, auspician la utilización de esa nomenclatura,
y qué cosas no? Las posiciones frente a estos interrogantes no serán consensuadas, y la toma de
posición en muchos casos ha tenido que ver más con elementos de la crítica política al régimen
de gobierno imperante que con un concepto o un enfoque menos subjetivo.( ... )
Más que la idea política, lo que importa considerar es que en Argentina y en gran parte de América
Latina, se produce una fusión de procesos que complejiza la llegada a una conclusión. Por un lado,
los procesos de desarrollo y exportación de tecnología por parte de los países primermundistas,
que producen la llegada de las grandes tecnologías a todo el mundo, la interconexión mundial,
y las comunicaciones como gran elemento globalizador del mundo.
Por otro, las grandes falencias de las economías y de las democracias de nuestro continente
para cumplir con sus funciones básicas de alimentación, educación, salud, etc. (en parte debido
a la retracción del Estado); y los procesos de desigualdad social creciente, la concentración de
riqueza en grupos que forman monopolios y oligopolios poderosos -a veces más que los mismos
Estados-, la inestabilidad de las economías en sus primeros desarrollos, y consiguientemente la
inestabilidad de las democracias emergentes. Entre tantos otros factores, éstos hacen inviable
los fundamentos que postulan la creciente unificación cultural y homogénea o que, al menos, se
señale este como un fenómeno paradoja l.
Un razonamiento al que puede suscribirse es aquel que entiende que el mundo está constante
y crecientemente conectado (según uno de los postulados de "lo posmoderno"), aunque no
unificado económica ni socialmente. Según este, las características del fenómeno "global" del
mundo posmoderno se daría más bien en el hemisferio norte, en donde tanto las economías -en
cuanto a su desarrollo-, como los sistemas democráticos -en cuanto a su longevidad-, pueden
competir e intercambiar, en el mismo nivel, sus productos, sus tecnologías, y sus modos cultura-
les en general. Es decir, donde el crecimiento tecnológico implica unos desarrollos previos que
acompañan y completan la inserción de ciertos adelantos y no se ven estos, consecuentemente,
como sucede en el país, como la exigua inserción de ciertos aspectos relativos a la posmodernidad
de formas aleatorias, no orgánicas, a destiempo o innecesariamente.
no es lo mismo preguntarse ¿es posible llegar a conocer la verdad? ¿qué es el conocimiento objetivo?
o ¿percibimos los objetos tal como ellos son?, que formularse la pregunta ¿qué es un hombre? ¿a
partir
de qué momento podemos considerar que hay vida en una gestación?, o ¿qué lugar ocupa la muerte
en la existencia humana? Y si vemos claramente que las seis preguntas formuladas no se refieren
a lo mismo, sino que pueden diferenciarse dos áreas diferentes de la realidad, es porque estamos
empezando a ver que las primeras tres se refieren al conocimiento, mientras que las últimas aluden
a nuestra concepción sobre el ser humano. Veamos cómo ha organizado sus preguntas la filosofía.
Gnoseología: este término provienen del griego: gnoseo, que significa "conocimi ento", y logía, que
hace
proviene de lógos y que significa "discurso" o "argumen to". Se trata, entonces, de la rama que
preguntas acerca de cosas relativas a nuestro conocimie nto: ¿es posible el conocimiento? ¿cuál
es el
límite del conocimiento humano? ¿de dónde obtenemos nuestro saber (de los sentidos, del pensar)?
Estética: el término proviene del término griego aísthesis, que hace referencia a lo que se percibe
con los cinco sentidos. Con el tiempo, lo "estético" fue adquiriend o un significado más abstracto,
-
y comenzó a designar lo relativo a la naturaleza de lo bello, ya que a través de nuestras percepcio
nes sensibles se generan afirmacion es sobre la belleza, en las cuales ponemos en juego nuestros
valores. Trata de dar cuenta de preguntas como ¿qué es la belleza? ¿cómo determinamos los valores
estéticos? o ¿cuándo decimos que un objeto es una obra de arte?
Ética: el término proviene del griego ethos, que significa "costumbr e" o "hábito", porque esta rama
oy
de la filosofía reflexiona sobre la conducta humana. Es una de las sub-áreas que ha preocupad
que preocupa más a los filósofos de todos los tiempos: ¿cómo se debe obrar? Esta pregunta implica
siempre la consideración del otro, de otro ser humano, de otro individuo, semejante, y afectado
por nuestras acciones (o la ausencia de tales acciones). Preguntas tales como ¿qué es el bien?
¿qué
son los valores? ¿qué es una norma moral?, son preguntas que atañen a la ética. Suele decirse que
en la
la ética reflexiona sobre la moral, es decir sobre el conjunto de normas y valores que rigen
es reflexiona r sobre
sociedad en la que vivimos. Una cosa es no robar o no mentir, y otra diferente
por qué no mentir o no roblar, es decir, sobre la naturaleza de los principios que ponemos en juego
-la
en cada una de las normas morales que, consciente mente o no, seguimos. La actividad teórica
constituye la ética. Puesto que se refiere a la
reflexión, el pensamie nto- sobre la acción humana
acción, ella se enmarca en la filosofía práctica.
Antropología filosófica: el término "antropolo gía" está formado por dos palabras griegas: ánthropos,
qué
que significa "hombre", y -logía; en este caso, se trata de una reflexión sobre el hombre. Pero, ¿en
sobre el hombre? No como las disciplinas científicas -tal
sentido la antropología filosófica reflexiona
como la psicología, la medicina, etc.- sino cuestionándose qué constituye al hombre en el sentido
más profundo, cuál es la esencia humana, lo propiamen te humano: ¿qué cosas tiene que tener
un ser
para ser un hombre?, es decir ¿qué es un hombre? Cada una de las posiciones en debates tan actua-
les como la despenalización del aborto o la ley de eutanasia, que toman partido acerca de cuándo
final,
comienza propiamen te la vida humana y dónde comienzan nuestros derechos para decidir su
ía
suponen un cierto concepto de hombre. Es precisamente de este del que se ocupa la antropolog
con la
filosófica. No debe entonces confundirse esta rama de la filosofía con la antropolo gía cultural o
antropolo gía científica; estas últimas se encargan del hombre, pero tomado en sus cambios m órficos
(desde el Australopitecus hasta el Hamo Sapiens Sapiens), y de las variaciones que ha tenido, desde
los primeros vestigios de que el hombre existe, su cultura material y simbólica.
Filosofía política: cuando observamos que los seres humanos, hasta donde sabemos, hemos vivido
siempre en comunidades, siempre hemos debido organizarnos políticame nte de alguna manera;
por ello nos preguntam os por la naturaleza política que nos constituye . Esta rama de la filosofía
se pregunta ¿qué es un sujeto político? ¿quiénes son considerados legítimos sujetos políticos en la
sociedad? ¿por qué el ser humano tiene necesidad de organizaciones políticas? ¿cómo deben estar
conformadas tales organizaciones para garantizar la justicia? Es importante tener en cuenta que estas
preguntas, que son propiamente del campo de la filosofía política, suponen siempre un concepto de
hombre, es decir que en su base encontraremos una antropología filosófica más o menos explícita
por quien piensa sobre la política. Por ejemplo, a la pregunta de por qué es necesario vivir bajo un
orden político, un filósofo podría responder "porque el hombre es malo por naturaleza, es egoísta
y produce constantemente estados de guerra; por lo tanto necesita leyes y una organización civil
para vivir en paz"; pero otro podría responder, en cambio, "porque solo mediante mejores orga-
nizaciones manifestamos nuestra naturaleza esencialmente racional". Como se ve, una respuesta
supone que lo propio del ser humano es comportarse como bestias .feroces; la otra, contrariamente,
que su carácter distintivo es la racionalidad y el diálogo.
Filosofía de la historia: para los filósofos que han planteado cuestiones de filosofía política, ha
resultado difícil no observar y reflexionar sobre la historia. En este sentido es que esta rama de la
filosofía se ha vuelto importante para analizar cómo el ser h~mano se ha visto a sí mismo en una
dimensión diacrónica, es decir a través del paso del tiempo. La concepción de la historia como un
encadenamiento necesario y dialéctico de procesos, típicamente Moderna, ha dado lugar a desa-
rrollos esenciales en esta área de la filosofía. Preguntas tales como ¿existe una relación necesaria
entre los hechos históricos? ¿qué lugar ocupa el hombre en el desenvolvimiento de tales hechos?, son
nodales a esta rama.
Metafísica: es la rama de la filosofía relativa a lo que trasciende lo manifiesto a los sentidos. Etimo-
lógicamente, también proveniente del griego, significa "lo que está más allá de la física", es decir
lo que se escapa a nuestra percepción sensible y a lo propio de la naturaleza. Es por eso que las
preguntas de la metafísica son sumamente abstractas y generales; por ejemplo ¿qué es la existencia?,
¿qué es el ser?, ¿existe Dios?, ¿existe la "realidad"? En cierto sentido, la metafísica coincide con la
ontología, que significa literalmente disciplina que se ocupa de lo que es (o de los entes); sin embargo
el campo de la metafísica (que significa literalmente /o que está más allá de la naturaleza) es más
amplio, ya que toda metafísica supone una cierta ontología (una cierta decisión sobre qué es o qué
no es real; qué existe y qué no existe}, pero no viceversa: si una ontología supone que solo existen
los seres naturales, y que nada fuera de ese límite tiene existencia, la metafísica no tiene allí cabida.
Para la gran mayoría de los filósofos, la lógica es también una rama sumamente importante de la
filosofía. En rigor, la lógica es un instrumento fundamental-de hecho, los escritos aristotélicos sobre
lógica están reunidos bajo el nombre de Organon, que quiere decir "herramienta", "instrumento" o
"útil"- que utiliza la filosofía para argumentar correctamente. Como la única forma de comunicar en
filosofía -en general, en casi todas las áreas del saber- es la palabra y la reflexión ordenada, la lógica,
q-ue estudia las formas correctas e incorrectas de inferencia y deducción, y también la legitimidad de un
valor de verdad o de falsedad, es una aliada fundamental de todas las disciplinas filosóficas y científicas.
Estas son las sub-áreas centrales de la filosofía. No han quedado enunciadas aquí todas las ramas en
que puede dividirse el saber filosófico: la filosofía del lenguaje, la filosofía de las ciencias, la filosofía
de la educación, entre otras, estudian cuestiones particulare~ pero enfocadas desde una perspectiva
universal. La filosofía del lenguaje no estudia los distintos idiomas que hablamos sino que estudia
las relaciones entre lenguaje y pensamiento, o entre lenguaje y mundo externo, etc. Baste con lo
dicho para mostrar por qué caminos avanzaremos en este libro. Hay que decir que no es siempre
fácil determinar a cuál sub-área pertenece una cierta elaboración filosófica, ya que un filósofo no
decide antes de reflexionar a qué tipo de filosofía se va a dedicar, sino que toma un problema y lo
aborda desde las perspectivas que considera necesarios. Al responder ¿qué es el hombre?, lo más
es filosofía?
El hombre es el único que no solo es tal como él se concibe, sino tal tomo él se
quiere, y como se concibe despuésdéla existencia, como se quierede!'spués de este
impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Este es el
primer principio del existencialismo. (... )Pues queremos decir que el hombre empie-
za por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que
es consciente de proyectarse hacia el porvenir (J.-P. Sartre}.
EN QUÉ PIENSAN LOS FIL.ÓSOFOS? PENSAR POR UNO MISMO Y
LA RELACIÓN CON LO OTRO
lmmanuel Kant, quien incursionó en casi todas las ramas de nuestra disciplina -y cuyos aportes
en la reflexión sobre la acción y sobre el arte veremos más adelante-, escribió lo siguiente sobre la
especificidad de la actividad filosófica:
"De forma general, nadie puede llamarse filósofo si no puede filosofar. Pero no se aprende a fi-
losofar más que por el ejercicio y el uso que hace uno mismo de la propia razón. ¿Cómo podría,
propiamente hablando, aprenderse la filosofía? En filosofía, cada pensador hace latir su corazón
-por decirlo así- sobre las ruinas de otra; pero nunca ninguna llega a volverse inquebrantable en
todas sus partes. De ahí, que no pueda aprenderse a fondo la filosofía, porque ella todavía no existe.
Pero si suponemos que existe una efectivamente, ninguno de los hombres que la aprendiera podría
decirse 'filósofo', pues el conocimiento que tendría permanecería siendo subjetivamente histórico.
Es diferente en matemáticas. Esta ciencia puede, en cierta medida, ser aprendida; pues aquí las
pruebas son tan evidentes que cada uno puede convencerse; y además, en razón de su evidencia,
puede ser considerada como una doctrina cierta y estable." (l. Kant, Lógica).
Como afirma Kant, la filosofía es una actividad, un hacer. Pero hacer filosofía no es solo leer lo que
otros dijeron y considerarlo verdadero. No se trata de aprender teorías y explicaciones; se trata en
realidad de pensar, de usar nuestra propia razón para ser críticos frente a los fenómenos y los hechos
con los que nos enfrentamos. No hay una filosofía pre-fabricada que podamos comprar en un super-
mercado y emplear según nuestra conveniencia. Es por esto que podemos diferenciar claramente
entre hacerfilosofía, filosofar, y aprender Historia de la filosofía. De ahí que Kant diga que la filosofía
todavía no existe, porque es una tarea actual, de este momento y de esta circunstancia. La misma
idea estaba en Sócrates, que se dice que no escribió ningún texto que mostrara su sistema filosófico,
porque consideraba que no tenía sentido transmitir una serie de proposiciones de un contenido
determinado. La Filosofía es aquí y ahora, es reflexión con los otros, es intercambio de opiniones
y discusión. Por eso para muchos autores no es posible filosofar en soledad absoluta, porque es
una actividad eminentemente social, comunitaria, conjunta y, sobre todo, viviente y cambiante.
Las otras ciencias, nos dice Kant, no son iguales, porque poseen un contenido fijo, cuya verdad se
conserva, y no se espera que se ponga en discusión una y otra vez. Sin embargo, la filosofía tiene
una dimensión histórica ineludible. Otro filósofo, alemán al igual de Kant, Karl Jaspers (1883 -1969)
completa la idea que acabamos de leer y explica la filosofía desde otro punto de vista:
"¿Qué es, pues, la filosofía, que se manifiesta tan universaln1ente bajo tan singulares formas? La
palabra griega filósofo (philósophos) se formó en oposición a sophós. Se trata del amante del cono-
cimiento (del saber) a diferencia de aquel que estando en posesión del conocimiento se llamaba
sapiente o sabio. Este sentido de la palabra ha persistido hasta hoy: la búsqueda de la verdad,
no la posesión de ella, es la esencia de la filosofía, por frecuentemente que se la traicione en el
dogmatismo, esto es, en un saber enunciado en proposiciones, definitivo, perfecto y [Link].
Filosofía quiere decir ir de camino. Sus preguntas son más esenciales que sus respuestas, y toda
respuesta se convie1te en una nueva pregunta. Pero este ir de camino -el destino del hombre en
el tiempo- alberga en su seno la posibilidad de una honda satisfacción, más aún, de la plenitud
en algunos elevados momentos. Esa plenitud no estriba nunca en una ceiteza enunciable, ni
en proposiciones ni confesiones, sino en la realización histórica del ser del hombre, al que se le
abre el ser mismo. Lograr esta realidad dentro de las situaciones en que se halla en cada caso un
hombre es el sentido del filosofar." (K. Jaspers, La filosofia desde el punto de vista de la existencia. )
es ?
Se dice que la filosofía es teórica en sentido propio, ya que originaria mente "teórico" significaba
"de contempla ción" o "de observaci ón"; entonces, cuando decimos que la filosofía es una activi-
y
dad teórica, queremos decir que toma distancia respecto de la realidad, que intenta observarla
orden que tiene y establecie ndo relaciones entre sus
hacer un juicio crítico sobre ella, explicand o el
que
partes; a esto se le llama elaborar sistemas de pensamie nto y es, en última instancia, el trabajo
entre sí
intenta realizar todo filósofo: explicar la realidad, mostrand o cómo se relacionan las partes
y cómo funciona la totalidad que explica. Para esto hace falta, necesariamente, una actitud crítica.
-, en
El pensamiento dogmático -que proviene de dogma, término griego que significa "doctrina"
de un
las antípodas del pensamie nto crítico, no tiene espacio para la discriminación de las partes
problema, ni para sostener de manera autónoma un juicio que es resultado de la reflexión filosófica.
En este sentido, es 'claro que cuando hablamos de "crítica" no lo hacemos como lo hace el sentido
oa
común, es decir concibiéndola como un discurso negativo que viene a destruir el pensamiento
desvalorizar la acción de otro. Entendida en términos filosóficos, la "crítica" es la salud del pensa-
miento, su libertad y su autonomía.
Digamos que los diferentes momentos históricos parecen demanda r diferentes tipos de reflexión,
,
porque los problemas urgentes de cada época son distintos. Nuestra época, como las anteriores
42
necesita de nuestra actitud crítica, para considerar el hombre actual, sumido en una realidad que
está atravesada por redes sociales, sobre-información, nuevos conceptos de la comunicación y del
contacto humano, situaciones planetarias inéditas ... En cada realidad y cada momento histórico
una nueva reflexión se impone.
Los temas cambian, las situaciones se actualizan y presentan siempre lados nuevos y muchas veces
insospechados de las cosas. En una actualidad como la nuestra, donde el concepto de lo real y de
lo virtual se desdibujan, donde la naturaleza de lo humano también cambia de estatus, donde la
manera de pensar las relaciones entre los hombres se renueva profundamente, la actitud crítica se
hace cada vez más urgente. La filosofía está aquí para comprometernos con nuestra realidad, con los
hombres con que vivimos, con los valores que nos sostienen en la red conformada con los demás.
Pero la filosofía está aquí sobre todo para ayudarnos a pensar en la validez de comprometernos con
nuestra realidad, en la pregunta por la naturaleza de la vida misma, y de nuestra relación con los
demás y con el mundo. Y esta reflexión es una aventura que la filosofía está dispuesta a compartir
con nosotros en las páginas que siguen.
43