Pilar
En arquitectura e ingeniería un pilar, palabra proveniente del Latín
pila,1 es un elemento alargado, normalmente vertical, destinado a
recibir cargas (de compresión principalmente) para transmitirlas al
terreno mediante la cimentación.
Es un elemento arquitectónico estructural que tiene sección
transversal poligonal (a diferencia de la columna que tiene sección
circular). A veces también tiene fines exclusivamente decorativos.
Según su disposición se pueden clasificar en: Arcada de pilares.
Pilar aislado o exento: Separado de cualquier cuerpo de
la edificación.
Pilar adosado: Yuxtapuesto a un muro u otro elemento de la edificación.
Pilar embebido: Parcialmente incrustado en el muro u otro cuerpo de la construcción. En
este caso se denomina pilastra.
Forma de los pilares
Lo más frecuente es que sea de sección cuadrada o rectangular,
pero puede ser también octogonal, aunque por priorizar su
capacidad portante, se proyecta con libertad de formas.
En la arquitectura del Antiguo Egipto se habla de pilares
hathóricos, por esculpirse en ellos la diosa Hathor o de pilares
osiríacos por tener representado al dios Osiris. En la arquitectura
medieval, eran comunes soportes circulares masivos, llamados
pilares de tambor, pilares cruciformes o pilares compuestos. En la
arquitectura gótica se utilizaba el pilar fasciculado que estaba
formado por un haz de baquetones, generalmente adosados a un
núcleo central. En la Basílica de San Pedro en Roma, Bramante
utilizó pilares ricamente articulados, como se puede ver en la planta
de la figura. A veces, y a imitación de la columna, puede presentar
también tres partes: basa, fuste y capitel. Si en lugar de exento va
Catedral de Astorga.
adosado al muro se denomina pilastra.
Clasificación de los pilares
Actualmente los pilares llevan un desarrollo vertical y sin alardes estéticos en la mayoría de los casos.
Cumplen su función estructural, pero suelen carecer de elementos ornamentales. Históricamente eran
elementos arquitectónicos muy apreciados y cotizados y podían clasificarse por tipología de fuste y de
orden. Según su fuste se pueden clasificar en:
Liso: Sin estrías o adornos.
Estriado o acanalado: Posee estrías o acanaladuras
ornamentales en toda su longitud.
Fasciculado: Fuste compuesto formado por una serie de
otros delgados fustes agrupados.
Historia de los pilares
Los pilares han sufrido una gran transformación desde el origen de
la arquitectura, independientemente que su uso habitual no ha
cambiado notablemente. Con evoluciones sensiblemente diferentes
en el mundo antiguo (Grecia, Egipto,…), los pilares o soportes
nacieron de la necesidad práctica de sustentar la cubierta de un Planta original de Bramante para la
edificio. Basílica de San Pedro.
En sus formas originales, de un modo similar a las estructuras de los
árboles, los pilares disponían de tres partes diferenciadas; basa, fuste y capitel. La basa y el capitel eran
formas ensanchadas cuyo objetivo básico era evitar el punzonado o cargas excesivamente concentradas,
tanto de la cubierta sobre el pilar, como del pilar sobre el suelo. El fuste por el contrario no requería ser tan
ancho, por lo que suponía un ahorro de peso hacerlo más delgado que la basa y el capitel.
Con morfologías muy elaboradas antaño, en la Edad Media se regresa al comienzo de una evolución en la
morfología de los pilares. El pilar evoluciona desde los cuadrados a los cruciformes, de los pilares exentos
que dan soporte a los nervios de las bóvedas, a integrarlos en el pilar. Esta evolución en la que los nervios y
arcos de cubierta tienen continuidad hasta el firme, explota una corriente de alardes escultóricos en la que la
sección del soporte se complica hasta límites difícilmente alcanzables.
Más tarde proliferaron las columnillas delgadas o baquetones en los soportes y los acanalados con forma de
estrella. Esta evolución lleva a un pilar más complejo (fasciculado), que tiene el fuste formado por varias
columnillas delgadas (baquetones), lo que permite multiplicar las posibilidades de soporte y su continuidad
con los nervios de la cúpulas. Los periodos siguientes toman el camino de la simplificación y sencillez de
los procesos, en aras de unos conceptos arquitectónicos más claros.
En la actualidad, los pilares se realizan habitualmente en hormigón armado y/o acero. Estos materiales, a
diferencia de los pilares de bloques de piedra unidos por morteros, tienen la capacidad de soportar esfuerzos
de tracción, y flexiones mucho mayores. En los pilares de bloques, cualquier carga excéntrica o ligera
flexión produce una mayor separación de los bloques en la fibra menos comprimida y una mayor
compresión en el lado opuesto, condicionando directamente la altura de un pilar a su sección, obligando a
aumentar proporcionalmente la sección transversal de los pilares si se construyen edificios más altos. Con
las modernas técnicas constructivas de estructura metálica y hormigón armado ha disminuido mucho la
necesidad de capiteles o basas amplias.
Los pilares en los distintos periodos
Desde la Edad Media, las columnas pueden clasificarse de manera simplificada en varios periodos,
pudiendo encontrarse diversidad de tipologías en un mismo edificio. Los periodos pueden diferenciares en:
Paleocristiano, prerrománico, bizantino, románico, islámico, gótico y renacimiento:
El arte Islámico nace en el siglo vii para expresar la nueva religiosidad musulmana. Destaca
la arquitectura sobre las demás artes, y la mezquita y los palacios sobre los demás
construcciones. Se dice que la columna, el arco y la cúpula son la seña de identidad de la
arquitectura, aportando belleza y originalidad.
El Gótico es el periodo evolutivo de la arquitectura, en el que se realizan el salto evolutivo
más notable de la historia de la arquitectura. Partiendo de soportas exentos con columnas
igualmente exentas o yuxtapuestas propias del prerrománico y su evolución hacia el
adosamiento de los elementos exentos en un elemento constructivo único del románico. Los
baquetones son nervios de continuación desde la cúpula, que se multiplican hasta el infinito
en este periodo dada a la excepcional calidad de los artesanos y de las técnicas de tallado.
El Renacimiento es el momento de la historia en el que se pasa del mundo medieval al
mundo moderno. La simplificación de los modelos tradicionales del gótico y su
interpretación del mundo clásico, produjo unos pilares que sustituían a las pilastras y
baquetones tradicionales y sólo se limitaban a dividir las distintas naves de la iglesia.
En el Barroco se llevaron los avances en las técnicas de tallado de la piedra a su máxima
expresión, representada en las columnas torsionadas salomónicas.
En el Neoclásico se revisaron los modelos tradicionales, retornando a modelos clásicos
pero con reinterpretaciones y licencias compositivas.
Véase también
Columna (arquitectura)
pilote (cimentación)
Referencias
1. Lajo Pérez, Rosina (1990). Léxico de arte. Madrid - España: Akal. p. 164. ISBN 978-84-460-0924-
5.
El contenido de este artículo incorpora material de una entrada ([Link]
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Enlaces externos
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