32 BOLETIN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA
FORMACION DEL ESTADO VENEZOLANO
Rafael Fernandez Heres ("')
En el proceso de formación del Estado venezolano son identificables cuatro
grandes actos representativos que durante el curso de cincuenta y cuatro años
(1776-1830) concurrieron a la génesis y primeros pasos de la entidad política
denominada República de Venezuela:
1) Las decisiones del Monarca Español (1776-1793).
2) Los sucesos del 19 de Abril al 5 de Julio (1810-1811 ).
3) El Congreso de Angostura y unión con Nueva Granada para formar un
solo Estado (1819).
4) La ruptura de la unidad colombiana y reconstitución del Estado de
Venezuela (1830).
1. Las decisiones del Monarca Español (1776-1793)
Entre los años que van de 1776 a 1793 el Rey de España despacha cuatro
reales cédulas mediante las cuales acuerda la reordenación geográfica, política y
militar, fiscal, judicial y del fomento comercial en sus diversos ramos, que afec-
tan a seis provincias que habían sido constituidas entre 1525 y 1676, en la re-
gión septentrional del continente suramericano, quedando bajo el primado de
la Provincia de Venezuela. Estas provincias (Margarita, Venezuela, Guayana,
Nueva Andalucía, Trinidad y Mérida-Maracaibo) que hasta el momento indica-
do, 1776-1793, se habían desenvuelto separadamente como entidades político-
(*) Director de la Academia Nacional de la Historia.
ESTUDIOS 33
administrativo durante el transcurso de doscientos cincuenta años, aproxima-
damente, son integradas según lo expresan las reales cédulas de ocho de di-
ciembre de 1776, de ocho de septiembre de 1777, de seis de julio de 1786, y tres
de junio de 1793, con miras a obtener los siguientes objetivos: 1) Lograr un
mejor arreglo en materia de ingresos y gastos de la Real Hacienda y de los
asuntos de guerra, mediante la creación de la Intendencia de Ejército y Real
Hacienda con sede en Caracas;' 2) Crear una autoridad de superior jerarquía a
quien deban subordinación los gobernadores y capitanes generales de las res-
tantes provincias antes señaladas, y en consecuencia, obedezcan "como a su
Capitán General, al que hoy es y en adelante lo fuere de la Provincia de Vene-
zuela, y cumplan las órdenes que en asuntos de mi Real Servicio les comunicare
en todo lo gobernativo y militar'' ,2 y por ello garantizar la seguridad; 3) Procu-
rar un mejor arreglo de la administración de justicia residenciándola en Cara-
cas, y por esta medida "cortar los graves perjuicios y dispendios que se originan
a los habitantes de las Provincias comprendidas en la Capitanía General de
Caracas, de recurrir por apelación, en sus negocios, a la Audiencia Pretorial de
Santo Domingo";3 y 4) Atender los requerimientos de protección y fomento
del comercio en todos sus ramos, así como los casos de administración de jus-
ticia en los pleitos mercantiles, de manera breve y sumaria. 4
Posteriormente, en 1804, se complementa la integración de los asuntos
temporales con la reordenación de la administración y gobierno de los asun-
tos religiosos con la creación del Arzobispado de Caracas, al instituir con el
título y dignidad de Arzobispo y Metropolitano al Ordinario de Caracas como
a su Iglesia e instruye a los obispados de Mérida de Maracaibo y de Guayana,
para que desde ahora en adelante sean sufragáneas del Arzobispado de Cara-
cas. 5
Por estas decisiones del Rey, Caracas y su Provincia se constituyen en el eje
gobernativo de lo político, militar, fiscal, jurídico, mercantil y religioso de un
conjunto de provincias que habían permanecido separadas.
Real Cédula de Intendencia de Ejército y Real Hacienda, expedida en Madrid, el 8 de di-
ciembre de 1776.
2 Real Cédula de Unificación de la Capitanía General de Venezuela, expedida en San Ildefonso
el 8 de septiembre de 1777.
3 Real Decreto que crea la Audiencia de Caracas, expedido en Aran juez, el 6 de julio de 1786.
4 Real Cédula de Erección del Consulado de Caracas, expedida en Aranjuez, el 3 de junio de
1793.
5 Real Cédula de Erección del Arzobispado de Caracas, expedida en Madrid, el 16 de julio de
1804.
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¿y por qué Caracas y su provincia se elevan sobre las restantes en jerarquía
gobernativa? Desde el siglo XVI el Gobernador de la Pr<!>vincia de Venezuela,
Don Juan de Pimen tel, se residenció en Caracas en lugar de hacerlo en Coro, "a
cuya imitación, dice el historiador Oviedo y Baños, todos sus sucesores, o
llevados del benigno temperamento de su clima, o movidos de las convenien-
cias que ofrece la frecuencia de su trato, han residido en ella, adquiriendo por
este medio las prerrogativas de cabeza de la provincia"; 6 y otro tanto hizo el
Obispo, Juan López Aburto de la Mata en el siglo XVII, concretamente en
1637. En este último caso se dio como razón para constituirla en sede del obis-
pado de Venezuela la de tener una vida política, social, cultural y económica
arreglada, y la evolución de tales adelantos en estos particulares atributos que
tenía Caracas y otras ciudades y villas de la Provincia de Venezuela, en la segun-
da parte dei siglo XVIII, como da razón de ello don J oseph Luis de Cisne ros en
su Descripción Exacta de la Provincia de Venezuela (Valencia, 1764), garanti-
zaban que Caracas como centro equidistante y próspero contribuyese a solidi-
ficar la integración de las distintas provincias subordinadas. De este modo, como
lo expresa el historiador Rafael María Baralt "La gobernación de Venezuela,
que en su origen comprendía solamente la tierra que media entre Maracapana
y el Cabo de la Vela, abarcó después mayores límites hasta poseer bajo la
denominación de Capitanía General, muchas comarcas importantes por su
extensión y fertilidad". 7
Sobre la base territorial, con excepción de Trinidad que en 1797 fue ocupada
por Inglaterra, se conforma el nuevo Estado en 1811, al igual que el molde para
la conciencia del "nosotros" como colectividad, que contribuyó a fraguar la
política unificadora del Rey Carlos III. Esta integración surte un extraordina-
rio efecto político en 1811, cuando el conjunto de provincias, originarias unas,
y otras surgidas en el mismo espacio territorial reordenado en 1777, reunidas
en Congreso el 5 de julio de aquel año de 1811, como Provincias unidas por un
pacto federativo se declaran Estados libres, soberanos e independientes y por
tal decisión se desprenden del Imperio español.
2. Los sucesos del 19 de Abril al 5 de julio. (1810-1811).
El artículo 223 de la Constitución de 1811, aprobada por el Congreso de la
Confederación el 21 de diciembre de este año, establece a los efectos de crono-
6 José de Oviedo y Baños, Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezue-
la, Part. I, Lib. VII, cap. l. Nueva York. MCMXLI.
7 Rafael María Baralt, Historia, tomo I, pp. 339-340. (Obras Completas). Maracaibo-Cara-
cas, 1960.
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logía política, que nuestra era republicana "comenzará (... ) a contarse .desde el
día primero de enero del año N.S. mil ochocientos once, que será el primero de
nuestra independencia", o sea, seis meses antes del 5 de julio, fecha de la Decla-
ración de Independencia, lo que revela que la voluntad de ruptura era manifies-
ta antes de su formal declaratoria.
En efecto, entre el 19 de abril de 181 Oy el 5 de julio de 1811 acontecen en la
Capitanía General de Venezuela sucesos de gran interés político que desembo-
can en el acto afirmativo del 5 de julio. Así, pues, lo que irrumpe el 19 de abril
de 181 O, fue un movimiento revolucionario que se venía incoando desde el
siglo XVIII, que buscaba la ruptura con el orden establecido, y aunque se es-
condía entre las protestas de fidelidad al Monarca Fernando VII, no se explicó
en aquel momento para no crear alarma entre los pueblos, 8 pues, como ratificó
Juan Germán Roscio, diputado de Calabozo, en el Congreso el 5 de julio, tal
declaración de fidelidad al Rey, la "arrancó la ignorancia y la necesidad de no
alarmar los pueblos; los hombres ilustrados sabían lo que saben ahora, pero el
despotismo había embrutecido de tal manera la multitud que fue pruderlcia
no chocar abiertamente con ella". 9 Pero hubo una causa eficiente que provocó
aquel conflicto y fueron los acontecimientos políticos que sucedían en la Pe-
nínsula y la incidencia de los mismos en la Provincia, como la invasión de los
franceses, y el cautiverio de Fernando VII, que motivaron que en Venezuela el
planteamiento del tema no sólo se analizara bajo el aspecto político sino tam-
bién ideológico, que dio lugar a cuestionar la legitimidad del gobierno de los
usurpadores y a dudar de los agentes gobernativos que en aquellos momentos
ejercían autoridad en la provincia, y en consecuencia ésta procedió a recobrar la
soberanía. Esta disposición condujo al Ayuntamiento caraqueño a designar a
los nuevos "los letrados que merecieron su confianza". 10
Obediente el Ayuntamiento a este orden de ideas designó un cuerpo
gobernativo denominado Junta Suprema Conservadora de los derechos de Fer-
nando VII, pero en realidad, la intención era separarse de España, y si esto no se
hizo fue por razón de "economizar las innovaciones, y por eso se conservó el
nombre de Fernando". 11
8 Así lo expresaron los diputados José María Ramírez, de Barcelona; Martín Tovar Ponte, de
San Sebastián; José Gabriel de Alcalá, de Cumaná; José de Sata y Bussy, de San Fernando de
Apure, en sus discursos pronunciados los días 3 y 5 de julio de 1811. Ver al efecto Biblioteca
de la Academia Nacional de la Historia, Libro de Actas del Supremo Congreso de Venezue-
la. 1811-1812, tomo 1, pp. 150, 151, 153, 154, 161 y 180. Caracas, 1959.
9 Ibid., p. 183.
10 Acta del 19 de Abril de 1810.
11 Discurso del diputado Ramírez, en Libro de Actas del Supremo Congreso... , tomo I, p.
154.
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Esta voluntad política del Ayuntamiento de Caracas fue comunicada a los
Cabildos de América el 2 7 de abril de 181 O por la Junta de Caracas, y el 3 de
mayo siguiente a la Junta Gobernativa de Cádiz. El Ayuntamiento de Caracas
luego de su pronunciamiento y deposición de las autoridades españolas, co-
menzó a recibir la adhesión de las provincias hermanas, con excepción de las
que permanecían bajo el control de la autoridad monárquica como Coro,
Maracaibo y Guayana. En junio de aquel mismo año de 1810 la Junta Suprema
que fue designada por el Ayuntamiento y que en su seno tenía representación
de las provincias solidarias (Cumaná, Barcelona, Margarita, y posteriormente
Barinas) convocó a elecciones para la escogencia de los representantes al Con-
greso, pues, "conoce la junta Suprema la necesidad de un poder central bien
constituido, y cree que es llegado el momento de organizarlo" .12 El propósito
de constituir este poder central, decía, era el de "trazar los límites de la autori-
dad de las Juntas Provinciales, corregir los vicios de que también adolece la
constitución de éstas, dar a las provincias gobernativas aquella unidad sin la
cual no puede haber, ni orden, ni energía, consolidar un plan defensivo que
nos ponga a cubierto de toda clase de enemigos; formar en fin una confedera-
ción sólida, respetable, ordenada, que restablezca de todo punto la tranquili-
dad y confianza que mejore nuestras instituciones, y a cuya sombra podamos
aguardar la disipación de"las borrascas políticas que están sacudiendo al uni-
verso, conservar íntegros los derechos de nuestro desgraciado Monarca y las
leyes fundamentales de su Corona".1 3
Como resultado de esta convocatoria electoral concurrieron al Primer Con-
greso de Venezuela cuarenta y dos representantes de las Provincias unidas de
Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida, y Trujillo.
Este Congreso aprobó dos documentos fundamentales; 1) la Declaración
de la Independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811, mediante la cual se
recupera "la plena y absoluta posesión de nuestros derechos, que recobramos
pura y legítimamente desde el 19 de Abril de 181 O", quedando libres "de toda
sumisión y dependencia de la Corona de España", 14 y con autoridad para rea-
lizar todos los actos" que hacen y ejecutan las Naciones Libres e independien-
tes";15 y 2) la Constitución "por la cual se han de gobernar y administrar estos
12 Reglamento de Elecciones y reunión de diputados que han de componer el Cuerpo Con-
servador de los Derechos del Sr. D. Fernando VII en las Provincias de Venezuela. 1810.
13 Id.
14 Declaración solemne de la Independencia por el Congreso de Venezuela. 5 de julio de
1811.
15 Id.
ESTUDIOS 37
Estados", 16 aprobada el 21 de diciembre de 1811. Con este acto se perfecciona
la obra iniciada el 19 de abril de 1810 y nace Venezuela como Estado indepen-
diente y soberano y con la forma de gobierno republicano.
3. El Congreso de Angostura y unión con Nueva Granada para formar un
solo Estado. (1819).
Pero el término de la revolución no se acercó, como lo deseaban los diputa-
dos firmantes de la Constitución en 1811 al presentarla a los pueblos que repre-
sentaban. La guerra tomará cuerpo y serán muchas las vicisitudes, las propias
de una guerra a muerte, hasta que lograda una base de soporte político-militar
a fines de 1817, la Provincia de Guayana, el Libertador Simón Bolívar designó a
la ciudad de Angostura como capital provisoria, tomó decisiones gobernativas
de importancia tales como la de organizar el Poder Judicial (6 de octubre de
1817) para administrar justicia en las Provincias libres de la República; la de
crear un Consejo de Estado (30 de octubre de 1817) que dicte las leyes, regla-
mentos, instituciones y providencias que deben de acordarse para la adminis-
tración y organización de las Provincias ya libres; la de establecer un Consejo
de Gobierno (5 de noviembre de 1817) que supla las ausencias del Jefe Supre-
mo; la de declarar la voluntad política de no tratar con España "sino de igual a
igual" 17 (1818); la de convocar a elecciones de diputados (1818), e instalar el II
Congreso de Venezuela (1819), que aprueba nueva Constitución (1819), y pre-
via concertación de las Partes (Venezuela y Nueva Granada), la Ley Fundamen-
tal de Colombia (del 17 de diciembre de 1819), mediante la cual" Las Repúbli-
cas de Venezuela y la Nueva Granada quedan desde este día reunidas en una
sola bajo el título glorioso de República de Colombia", 18 porque permanecien-
do "constituidas en Repúblicas separadas por más estrechos que sean los lazos
que las unas, bien lejos de aprovechar tantas ventajas, llegaría difícilmente a
consolidar y hacer respetar su Soberanía". 19 Esta integración anticipada por el
Congreso de Angostura en 1819, es ratificada por el Congreso de los Repre-
sentantes de los pueblos de Nueva Granada y Venezuela reunidos en la Villa del
Rosario de Cúcuta el 12 de julio de 1821. Por consecuencia de esta Ley Funda-
mental, el Primer Congreso General de Colombia acordó la Constitución que
fijó las reglas fundamentales de esta relación y puso también, un artículo, el
191, que era una apertura para drenar la disidencia que se pudiese presentar, al
16 Constitución Federal para los Estados Unidos de Venezuela de 1811.
17 Declaración del Jefe Supremo sobre la Emancipación de la Rep1íblica de Venezuela de 20
de noviembre de 1818.
18 Ley Fundamental de la Rep1íblica de Colombia de 1819, artículo 1.
19 Id. (Considerando 2°).
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establecer que "cuando ya libre toda o la mayor parte de aquel territorio de la
República, que hoy está bajo el poder español, pueda concurrir con sus repre-
sentantes a perfeccionar el edificio de su felicidad y después que una práctica
de diez o más años haya descubierto todos los inconvenientes o ventajas de la
presente Constitución, se convocará por el Congreso una gran convención
de Colombia, autorizada para examinarla o reformarla en su totalidad".
La integración política de estas dos Repúblicas se practicaba, según esta dis-
posición, a título de ensayo y su permanencia estaba sujeta a los resultados de la
expenenc1a.
Esta Constitución se recibió en Venezuela con reservas, y el historiador Rafael
María Baralt, que tenía fresco estos hechos, puntualiza al respecto que: "No
fue recibida en Venezuela la Constitución de Cúcuta ni incondicionalmente
ni con grandes muestras de alegría. Destruida la soberanía del país, dividido
éste en Departamentos privados de leyes propias y colocado el centro del
Gobierno en la distante Bogotá, no podían los venezolanos vivir contentos
bajo aquel pacto de unión, por más que la guerra lo hiciese necesario; así el
Cabildo de Caracas había declarado en 29 de diciembre del año anterior que
se guardara y cumpliera la Constitución de Colombia, sin que por eso sus
futuros representantes quedasen impedidos para promover reformas en ella,
visto que muchas de las disposiciones suyas eran inadaptables al territorio de
Venezuela y que la mayor parte de las provincias no habían concurrido a san-
cionarla". 20
A partir de 1826 se acentúan las tensiones entre Venezuela y Nueva Granada
y se agranda el movimiento separatista por el apoyo de otras municipalidades,
al punto que entre las pro-posiciones del Cabildo extraordinario de la Munici-
palidad de Valencia, celebrado el 11 de mayo de 1826, con asistencia de los
diputados de la Municipalidad de Caracas, está la de expresar" la resolución en
que están estos pueblos, de acelerar la época prevenida por la Constitución,
que se había mandado guardar por ensayo mientras que la experiencia y el
tiempo hacían evidentes los obstáculos de su ejecución, y presentaban las
reformas que debieran adoptarse" .21 Este pronunciamiento es acogido por las
Municipalidades y parroquias del Departamento de Venezuela y de la provincia
de Apure y al ser conocido por el Gobierno de Bogotá es declarado "nulo y de
ningún valoi' por decreto del 19 de junio de 1826. En esta dirección las cosas,
los esfuerzos realizados para mantener la unidad resultan vanos, al grado que el
13 de enero de 1830 el Jefe Civil y Militar GeneralJ.A. Páez convoca por decre-
20 Rafael María Baralt, [Link]., tomo II, p. 305.
21 Acta de la Municipalidad de Valencia de 11 de mayo de 1826.
ESTUDIOS 39
to la celebración de elecciones con el objeto de constituir el Congreso Consti-
tuyente de Venezuela. La motivación de tal acontecimiento se evidencia en la
fundamentación de tal convocatoria: "iPueblos de Venezuela! Habéis manifes-
tado querer separaros del Gobierno de Bogotá, y no depender más de la autori-
dad de S.E. el Libertador, general Simón Bolívar. Os habéis pronunciado al
mismo tiempo porque se establezca en Venezuela un Gobierno soberano, po-
pular, representativo, alternativo, electivo y responsable; y ha sido tal la deci-
sión de vuestros votos, tal la unanimidad con que los habéis emitido, que falta-
ría a mis deberes para con la patria, si no aceptase el honroso encargo que me
habéis hecho de sostenerlos y hacerlos efectivos, reuniendo el Congreso que
ha de sancionar la constitución de Venezu_ela". 22
Por lo visto no había marcha atrás, pues la dinámica política del momento
conducía a la disolución del pacto de 1821.
4. La ruptura de la unidad colombiana y reconstitución del Estado de Vene-
zuela. 1830.
El Congreso se instaló en Valencia el 6 de mayo de 1830 con representantes
de las provincias de Guayana, Cumaná, Barcelona, Caracas, Carabobo, Barinas,
Mérida y Maracaibo. Al mismo tiempo en Bogotá se reúne un Congreso Cons-
tituyente que tenía en su agenda el punto de la reforma constitucional, y como
es explicable la consideración del acuerdo venezolano de romper el pacto de
1821. U na vez aprobada la nueva Constitución venezolana de 1830 que des-
mentía, por su orientación republicana, la idea divulgada de sustituir al gobier-
no republicano por el régimen monárquico, y que a juicio del Congreso de
Bogotá era el pretexto de Venezuela para la ruptura, el Congreso de Colombia
invita al Gobierno de Venezuela a desistir de la resolución de "romper una pre-
ciosa unión, garante de la seguridad y grandeza de la República", 23 y le señala
asimismo su voluntad de respetar la decisión de las provincias de Venezuela en
el caso de que "rehúsen admitir la Constitución y rechacen todos los medios
de conservar la unidad nacional, el gobierno no le hará la guerra para obligar-
las a respetar aquel pacto". 24 El Congreso de Venezuela en 16 de agosto de
1830 respondió "que no admite la Constitución que se le ofrece, ni como
existe, ni con reformas cualesquiera que sean", pero que Venezuela se mues-
22 Decreto del Jefe Civil y Militar de 1830 reglamentando las elecciones para el Congreso
Constituyente de Venezuela.
23 Decreto del Congreso Constituyente de Colombia de 5 de mayo de 1830 ofreciendo a
Venezuela la Constitución de 1830.
24 Id.
40 BOLETIN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA
tra "dispuesta a entrar en pactos recíprocos de Federación que unan, arreglen
y representen las altas relaciones nacionales de Colombia, luego que ambos
Estados estén perfectamente constituidos y (... )". 25 Así las cosas, el Congreso
de Venezuela continuó sus debates sobre el proyecto de Constitución, sancio-
nándola el 22 de septiembre de 1830, con vigencia desde el día de su
promulgación, el día 24 del mismo mes y año. Con la declaración del Congreso
de Valencia de 1830, se reconstituye el Estado venezolano bajo el signo republi-
cano, organizándose para el gobierno de sus asuntos internos y externos y para
realizar todos los actos que hacen las naciones independientes.
Entre los actos propios de un Estado soberano están aquellos que lo relacio-
nan con sus congéneres y el Gobierno de Venezuela a partir de 1830 firma
tratados y convenciones de amistad, comercio y navegación, con Francia en
1833, en 1839, y en 1843, con el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda en
1834, en 1839, y en 1844, con la Nueva Granada en 1834 y en 1842, con Estados
Unidos de América en 1836, con las Ciudades Anseáticas en 1837, con Dina-
marca en 183 8, y con Suecia y Noruega en 1840. Pero faltaba concluir y firmar
el Tratado de Paz y Reconocimiento con España, acto este de gran importancia
porque perfeccionaba la presencia de Venezuela como Estado en el ámbito de la
Comunidad de Naciones, y hacia este objetivo se dirigió una acción diplomáti-
ca que obtuvo el objetivo propuesto. Entre 1833 y 1845 se cumplió el proceso
de negociaciones diplomáticas, que culminó con la firma del Tratado de Paz y
Reconocimiento que se hizo en Madrid el 30 de marzo de 1845, suscrito por
Alejo Fortique Plenipotenciario de la República de Venezuela y Francisco
Martínez de la Rosa Plenipotenciario de Su Majestad la Reina de España doña
Isabel II. Por este Tratado, Su Majestad en uso de la facultad que le confirió el
Decreto de las Cortes Generales del Reino, de 4 de diciembre de 1830, "renun-
cia por si, sus herederos y sucesores, la soberanía, derechos y acciones que le
corresponden sobre el territorio americano, conocido bajo el antiguo nom-
bre de Capitanía General de Venezuela, hoy República de Venezuela". 26 De
acuerdo al artículo 2 de dicho Tratado, esta renuncia que hace España de sobe-
ranía, derechos y acciones sobre la antigua Capitanía General de Venezuela,
ahora República de Venezuela, significa que "reconoce como Nación libre,
soberana e independiente la República de Venezuela compuesta de las pro-
vincias y territorios expresados en su Constitución y demás leyes posterio-
res: a saber, Margarita, Guayana, Cumaná, Barcelona, Caracas, Carabobo,
25 Decreto del Congreso Constituyente de 16 de agosto de 1830 rechazando la Constitución
de Colombia y su disposición a entrar en pactos recíprocos de Federación.
26 Estados Unidos de Venezuela, Ministerio de Relaciones Exteriores, Tratados Públicos y
Acuerdos Internacionales de Venezuela, vol. I (1820-1900), pop. 173-179. Caracas, 1951.
ESTUDIOS 41
Barquisimeto, Barinas, Apure, Mérida, Trujillo, Coro y Maracaibo y otros
cualesquiera territorios o islas que puedancorresponderle". 27
Por la República de Venezuela, siguiendo instrucciones del Presidente de la
República y su ministro del ramo, participaron sucesivamente en estas negocia-
ciones Mariano Montilla (1833-1834), Carlos Soublette (1834-1839), y Alejo
Fortique (1839-1845). Fermín Toro enviado a la Corte con carácter de Plenipo-
tenciario, entre 1845 y 1846, cumplió una actividad adicional con el Reino de
España, como fue la de arreglar lo conducente a la aplicación del artículo 5° del
Tratado de Paz y Reconocimiento, sobre la deuda que pesaba sobre la Repúbli-
ca; Este arreglo se acordó por Convenio que suscriben en Madrid, por la Repú-
blica de Venezuela, Fermín Toro, y por España, Xavier de Isturiz el día 7 de
agosto de 1846.
Aspecto que merece algunas consideraciones, es el de las relaciones de Ve-
nezuela con la Nueva Granada en esos años inmediatos a 1830, ya que la Cons-
titución promulgada este año en Valencia, reguladora de la vida institucional
del nuevo Estado venezolano, abría amplias rutas para cultivar fraternales rela-
ciones y ejercitar las mejores expresiones de solidaridad. Esta Constitución
establece que "Son venezolanos por naturalización (... ) los nacidos en cual-
quiera de las otras dos secciones que formaban la República de Colombia que
están domiciliados, o se domicilien en adelante en Venezuela", 28 y que este
precepto al complementarse con otros de la misma, permitían a los ciudadanos
nacidos en las otras secciones que formaban la República de Colombia puedan,
cumplido el requisito de residencia de tres y cuatro años inmediatamente antes
de la elección, ser diputados y senadores, respectivamente en el Congreso na-
cional, 29 y desempeñar otros empleos de importancia en el Gobierno de Vene-
zuela como el de Ministro de Estado, Gobernador de Provincia,3° y finalmente
la disposición establecida en el artículo 227 eiusdem, que autorizaba a futuros
congresos constitucionales "para dictar las providencias conducentes a que se
verifiquen, de la manera más conveniente a los pueblos de Venezuela, los pac-
tos de federación que unan, arreglen y representen las altas relaciones de Co-
lombia, luego que se cumplan las condiciones del Decreto de la materia, y
conforme a las bases que la opinión general vaya fijando para dichos pactos",
constituían tales disposiciones resortes para la paz y la concordia entre nacio-
nes que estaban unidas por vínculos fraternales derivados de la propia entidad,
y quedó, trazada la ruta para conducir de manera franca todos los propósitos
27 Id.
28 Artículo 11, numeral 4°, título 3° (De los Venezolanos) de la Constitución de 1830.
29 Ibid, artículos 53 y 62.
30 Ibid., artículo 135.
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que unen, y arreglen los desajustes que en un determinado momento puedan
surgir. Con lo señalado se hace evidente que los originarios de las secciones que
integraban el Estado colombiano gozaban de un estatuto muy ejemplar que
contribuía a crear un clima favorable a la convivencia e integración entre los
nuevos Estados, que surgían como consecuencia de la desintegración política
gran colombiana.
Pero diferente a esta disposición que comento que perseguía un propósito
conciliatorio resultan las relaciones con la Iglesia Católica que se hicieron ten-
sas. La influencia del liberalismo aceleraba el proceso de secularización de las
instituciones gubernativas lo que significaba el desplazamiento de la Iglesia de
dominios que habían permanecido bajo su orientación. Si bien durante la época
independentista los principios liberales fueron ingredientes de inspiración para
impulsar las acciones, a partir de 1830 lo son para la afirmación repu_blicana,
para perfilar los valores diferenciadores del Estado venezolano, particularmen-
te frente a la Iglesia Católica, única directora de la fe religiosa del país y de su
cultura y educación durante siglos. Así podemos observar en los siguientes
actos, las expresiones del poder civil dirigidas a fortalecer su autoridad y supe-
ditar a esta cuanto tuviese actividad dentro de los linderos de su jurisdicción.
Durante la década 1830-1840 se dieron situaciones como, la expulsión del país
de los obispos en dos oportunidades, en la primera por que todos se negaron a
jurar la Constitución de la República promulgada en Valencia, y en la segunda
oportunidad, en 1836, por considerar el gobierno que el Arzobispo no acataba
la ley de patronato al negarse "a dar la institución canónica del Deanato y
Arcedianato a dos prebendados presentados por el ejecutivo".31 •
En ambos casos el gobierno intentaba hacer valer la supremacía de su auto-
ridad al someter al imperio de la ley civil al Metropolitano "que no ha dejado de
ser ciudadano por ser Arzobispo, y aún por esta cualidad éstá más obligado
que los que no lo son, a dar a los pueblos ejemplo de la fidelidad y sumisión
debida al poder temporal". 32
Durante la década indicada el Gobierno Nacional declaró vigente en dos
oportunidades la ley de 28 de julio de 1824 sobre patronato eclesiástico, prime-
ramente en 1830 y luego en 1833, por considerar "que lejos de encontrarse en
dicha ley disposición alguna que sea digna de reforma, es por el contrario su
observancia muy útil y conveniente al mejor servicio de la Iglesia y del Esta-
do ",33 y por ley de 6 de abril de 1833 manda cesar el cobro del diezmo y pagar
31 Monseñor Nicolás E. Navarro, Anales Ecleswticos Venezolanos, pp. 310-314. Caracas,
1951.
32 Autobiografía del General José Antonio Pfez, tomo II, p. 115. Caracas; 1973.
33 Decreto de 21 de marzo de 1833.
ESTUDIOS 43
por el tesoro público el presupuesto eclesiástico y las asignaciones para el sos-
tenimiento del culto, que perfecciona por leyes de 1833 y de 1835. Por ley de 18
de febrero de 1834 abre la tolerancia al señalar que en Venezuela "no está pro-
hibida la libertad de cultos"( ... ) porque "la libertad religiosa es una parte
esencial de la libertad civil", que garantiza la Constitución de Venezuela. Fran-
cisco González Guinán refiere que "naturalmente produjo esta materia graves
discusiones, así en el Parlamento como en la prensa y en el seno de los hoga-
res. Los extremistas católicos repugnaban y combatían la declaratoria como
contraria a los fines de la religión de Jesucristo, a tiempo que los hombres de
tranquilas pasiones y de elevados sentimientos la sostenían como favorable al
culto divino y como útil a los progresos humanos. Un periódico de la época,
sensato en sus ideas y culto en la expresión de sus doctrinas, El Nacional,
apoyó con buenos argumentos a la mayoría del Congreso, porque el modo, el
rito, el culto con que cada hombre quiere adorar a Dios es propio y privativo
de cada individuo, según la religión a que quiso pertenecer (... ) Los hombres
del gobierno acogieron con entusiasmo la declaratoria del Congreso, y los
pocos protestantes que había en Caracas levantaron e inauguraron una capilla
de su rito, ayudados por el Ministro inglés Sir Robert Ker Porter; habiendo
asistido al acto de la inauguración el Presidente de la República y muchos
otros hombres notables de Venezuela". 34 Dentro de esta línea de confronta-
ción del Estado venezolano con la Iglesia Católica merece, entre otros casos, la
referencia al llamado proyecto de ley de protección a las monjas, 35 especie de
molesta intromisión en estos institutos religiosos, aprobado por las Cámaras
Legislativas y presentado a la sanción del Poder Ejecutivo el 28 de marzo de
1837. Esta iniciativa del Congreso fue objetada por el Presidente Carlos
Soublette, el 5 de abril del mismo año por considerarlo "defectuoso ... porque
no comprende casos posibles y tal vez próximos para conceder las facultades
necesarias para hacer efectiva su ejecución", según lo expresa el Presidente
Soublette en la comunicación que dirige al Presidente de la Cámara de Repre-
sentantes, razonando el objétese. Por su parte el Gobernador del Arzobispado
de Caracas, en representación de la Iglesia dirigió comunicación al Senado con
fecha 9 de febrero de 183 7, donde llama la atención del Cuerpo al calificar dicha
iniciativa como violatoria de la disciplina eclesiástica vigente y de las leyes ca-
nónicas reconocidas por Venezuela, recordando de paso las sanciones que la
Iglesia tiene establecidas sobre el particular. 36
34 Francisco González Guinán, Historia Contemporánea de Venezuela, tomo 11, capítulo XVII,
pp. 296-297. Caracas, 1954.
35 El texto del proyecto en referencia, así como la comunicación del Presidente Soublette al
Presidente de la Cámara de Representantes, razonando el objétese, se publicaron en El Con-
ciso, (año VI), Nº 72, Caracas.
36 La representación dirigida por el Gobernador Eclesiástico del Arzobispado de Caracas se
publica en El Conciso, (Año VI), Nº 22, Caracas.
44 BOLETIN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA
Tales actos que trataban de fijar el deslinde del nuevo Estado con la Iglesia
Católica obedecían en algunos casos a razones ideológicas y en otros no deja-
ban de interpretarse por determinados e importantes sectores sino como ex-
presiones de ánimo hostil; y de este clima no se escapaba la educación, sector
sensible para la Iglesia Católica, y particularmente la universitaria, que no obs-
tante estar regida por el Estatuto que en 1827 le otorgó Bolívar, todavía para
183 7 .la situación era tal, que el Secretario del Interior y Justicia Señor José
Bracho se quejaba del carácter clerical que ostentaba, sugiriendo la necesidad
de nacionalizarla. Esta cuestión la juzgaba el Señor Bracho necesaria de tomar-
se en cuenta en el plan de reforma que se adopte para las universidades; y decía
"Las universidades que tenemos son mas unas corporaciones eclesiásticas que
unos establecimientos nacionales, sus estatutos económicos, los edificios
mismos construidos para los seminarios conciliares, y hasta el traje de los
alumnos, todo es rigurosamente eclesiástico. La Teología, que en otros tiem-
pos era la ciencia principal, porque era la única que conducía a los hombres, a
las dignidades y a las rentas, y que no se distinguió de la jurisprudencia canó-
nica hasta Pedro Lombardo y Graciano, domina hoy todavía entre nosotros a
las demás ciencias (...). Parece necesario que los establecimientos de la ense-
ñanza nacional correspondan a su nombre; que todo sea nacional en ellos,
que estén separados de los seminarios, que tengan sus estatutos propios y
convenientes, que se haga un verdadero deslinde de la enseñanza, que se sepa-
re de la jurisprudencia canónica lo que no corresponda a ella, sino a la teolo-
gía, que se establezcan clases donde el venezolano pueda estudiar las ciencias
naturales tan necesarias para el adelantamiento de la agricultura, de las artes y
del comercio". 37
Durante esta primera década (1830-1840) de la reconstitución del Estado
Venezolano la obra de gobierno se dirigió a iniciar la organización de institu-
ciones destinadas a la operatividad del Estado como ente rector del cuerpo
social venezolano. Es así como el Poder Ejecutivo y el Congreso, entre otras
materias, se ocupan de la organización de los entes de administración de justi-
cia; proceden a la reordenación territorial de algunas provincias; prestan parti-
cular atención al arreglo de la hacienda pública, la circulación y acuñación de la
moneda y de las rentas; así como a la cuestión militar; promulgan el código de
libertad de imprenta y reafirman lo concerniente a patronato eclesiástico y li-
bertad de cultos; favorecen el comercio interior; los trabajos de la Sociedad
Económica de Amigos del País que realiza importantes acciones destinadas al
fomento de la agricultura; crean la Academia de Matemáticas, colegios nacio-
nales y la Dirección Nacional de Instrucción Pública; favorecen los trabajos
37 Exposición que dirige al Congreso de Venezuela en 1837 el Secretario del Interior y Justi-
cia, en Rafael Fernández Heres, Memorias de Cien Años, tomo 11, p. 59. Caracas, 1982.
ESTUDIOS 45
geográficos sobre el país y el estudio de la historia nacional; manifiestan el
interés por la inmigración, y la apertura de carretera y caminos.
Durante esta década (1830-1840) ejercen la presidencia de la República, el
general José Antonio Páez (1830-1835); el segundo período 1835-1839 es de
inestabilidad política: lo inicia el doctor José María Vargas, que es objeto de una
insurrección denominada "Revolución de las Reformas" (1835), ejercen
interinamente la presidencia el doctor Narvarte, el general José María Carreño
y lo concluye al regresar al país el vicepresidente Carlos· Soublette quien ejerce
la Presidencia desde marzo de 1837 hasta concluir el período en enero de 1839.
En 1839 se eligió a Páez para ejercer por segunda vez la Presidencia de la Repú-
blica para el período 1839-1843.
Si se analiza en profundidad la dinámica política de esta década y los aconte-
cimientos que durante la misma se desarrollan, se puede concluir que marcaron
el rumbo de Venezuela durante el siglo XIX y-buena parte de las primeras déca-
das del siglo XX: por ejemplo el recuerdo del uso del recurso de la fuerza para
sustituir gobernantes, las controversias entre Estado e Iglesia, la inconsistencia
de las políticas educativas, y las corruptelas en la administración de justicia
pueden tomarse como referencias importantes para iniciar el análisis indicado.
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