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Corte Suprema: Competencia y Recursos Inconstitucionales

La Corte Suprema declaró inconstitucional el recurso ordinario de apelación previsto en el decreto-ley 1285/58 que permitía apelar ante la Corte sentencias definitivas de las cámaras nacionales cuando el Estado Nacional es parte y el monto supera los $10.890.000. La Corte consideró que este recurso obligaba a actuar como tribunal ordinario de revisión en lugar de instancia extraordinaria de interpretación constitucional, y establecía una discriminación al beneficiar sólo al Estado Nacional.

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Corte Suprema: Competencia y Recursos Inconstitucionales

La Corte Suprema declaró inconstitucional el recurso ordinario de apelación previsto en el decreto-ley 1285/58 que permitía apelar ante la Corte sentencias definitivas de las cámaras nacionales cuando el Estado Nacional es parte y el monto supera los $10.890.000. La Corte consideró que este recurso obligaba a actuar como tribunal ordinario de revisión en lugar de instancia extraordinaria de interpretación constitucional, y establecía una discriminación al beneficiar sólo al Estado Nacional.

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CASO BARRETO

La Corte Suprema declinó la competencia originaria en una demanda de daños y


perjuicios interpuesta con motivo de la muerte de Gisela Barreto. La muerte de la
víctima se produjo como consecuencia del accionar irregular de un policía que por
error le disparó mientras procedía a realizar una persecución a un grupo de
delincuentes. La Corte entendió que para la procedencia de la competencia
pretendida, debe constar claramente que no se domicilia en el territorio de la provincia
demandada.
Los jueces Enrique Santiago Petracchi, Elena I. Highton de Nolasco, Juan Carlos
Maqueda, E. Raúl Zaffaroni, Ricardo Luis Lorenzetti y Carmen Argibay, integrantes de
la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en los autos caratulados “Barreto, Alberto
Damián y otra c/Provincia de Buenos Aires y otro s/daños y perjuicios”, consideraron
que solamente procede la competencia originaria de la Corte cuando la contra parte de
la provincia está domiciliada en el extranjero o en otra provincia, cuestión que no se
encuentra clara en la causa de análisis, por lo que procedieron a declinar su
competencia, debiendo entender la justicia común de la provincia demandada.
Los padres de Gisela Barreto, muerta luego de un accionar irregular de un agente de
la Policía bonaerense, interpusieron demanda contra la Provincia de Buenos Aires y el
policía victimario a fin de que sean resarcidos los daños ocasionados.
Denunciaron domicilio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y procedieron a
solicitar la competencia originaria de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a la
luz del artículo 117 de la Constitución Nacional.
El Procurador Fiscal, Ricardo Bausset, mencionó que del poder acompañado en la
demanda surge que se domicilian en Los Polvorines, Provincia de Buenos Aires, y no
en la Ciudad Autónoma.
Haciendo cita de precedentes anteriores del alto tribunal, explicó el Fiscal General que
solamente se encuentra habilitada la competencia originaria solicitada en los casos de
controversias civiles entre una provincia y un vecino de otro Estado, sea un Estado
extranjero u otra provincia.
La Corte Suprema de Justicia, haciendo suyos los fundamentos expresados por el
Procurador Fiscal, entendió que no podía proceder la competencia originaria por
diversas razones. Inicialmente, consideró que en temas civiles, a la luz del artículo 24
inc. 1º del Decreto-Ley 1285/58, y por aplicación del precedente “De Gandia, Beatriz
Isabel” de 1992, no es posible expandir la competencia de la Corte en aquellas
cuestiones que pertenecen al conocimiento de los jueces inferiores de las provincias.
Consideró que si la Corte pudiera decidir todas las cuestiones entre las provincias y
los ciudadanos que en ellas habitan, sería esta la que ejercería el poder respecto de
estas eliminando su autonomía, y haciendo desaparecer el sistema federal establecido
en el artículo 1º de la Ley Fundamental.
Entendió que en el caso en particular, era de aplicación el Código Contencioso
Administrativo de la Provincia demandada, la que canalizaría toda cuestión judicial
respecto del accionar de las fuerzas de la Policía aún cuando sean de aplicación
analógicamente institutos del derecho común.
Afirmó la Corte, que le correspondía a la actora probar la procedencia de la
competencia originaria, cosa que no generó dicha convicción al figurar un domicilio
diferente en el poder acompañado en la demanda; por lo que ante la falta de certeza
del lugar donde residen, y para que no transforme la denuncia de domicilio en una
suerte de prórroga de jurisdicción no permitida por las normas, debe estarse a la
improcedencia de la competencia solicitada.
Aclaró igualmente la Corte, que la decisión no obsta a que el tribunal sea competente
en las cuestiones federales que se susciten en la presente, interviniendo de ser
procedente.
Por ello, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, declinó su competencia respecto
de la cuestión de marras, remitiendo a la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de
Buenos Aires las actuaciones, a fin que dirima la competencia en razón de la materia
entre los jueces inferiores de su jurisdicción.
CASO ANADÓN
Este jueves, con la firma de los ministros Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco
y Juan Carlos Maqueda, la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró la
inconstitucionalidad del recurso ordinario de apelación previsto en el art. 24, inc 6°, ap.
a, del decreto-ley 1285/58 (causa [Link] “Anadon, Tomás Salvador c/ CNC”).
La norma declarada inconstitucional establece la posibilidad de apelar ante la Corte
Suprema -por una vía distinta a la del recurso extraordinario federal- las sentencias
definitivas de las cámaras nacionales de apelaciones cuando el Estado Nacional es
parte y el monto disputado en la causa supera la suma de $ 10.890.000.
Para fundar la declaración de inconstitucionalidad, la Corte Suprema sostuvo que, de
acuerdo con el principio republicano de la división del poder, su tarea principal consiste
en asegurar la vigencia de los derechos y garantías que reconoce el texto
constitucional en favor de los individuos, y también la vigencia de las normas que
ordenan y limitan el ejercicio del poder por parte de las Autoridades de la Nación.
Agregó el Tribunal que, para realizar esa tarea, la Constitución reconoce la jurisdicción
constitucional de la Corte en su instancia extraordinaria y originaria en los artículos 116
y 117; a su vez, el Recurso Extraordinario establecido en el artículo 14 de la ley 48 es
el instrumento por excelencia para cumplir la misión señalada.
El recurso ordinario de apelación –sostuvo la Corte– resulta ajeno a este ámbito
porque establece la revisión de sentencias referidas a temas de derecho común en las
que no se presenta la necesidad de interpretar las normas de la Constitución Nacional
y del derecho federal.
El recurso examinado, añadió el fallo, obliga a la Corte Suprema de Justicia de la
Nación a actuar como un tribunal ordinario de revisión y no como una instancia
extraordinaria que cumple la función de interpretar las cuestiones constitucionales que
llegan a su conocimiento por medio del recurso extraordinario federal.
Para la Corte, la posibilidad que tiene el Estado Nacional de acceder por vía del
recurso ordinario al privilegio que consiste en una revisión plena por parte del Más Alto
Tribunal del país de las sentencias de las cámaras de apelaciones, ha devenido
irrazonable y viola el principio de igualdad. Una “revisión plena”, enfatizó el
pronunciamiento, significa que los jueces de la Corte examinarán nuevamente los
hechos y las pruebas presentadas por las partes y dictarán una nueva sentencia en
base a esa revisión la que se lleva a cabo solamente porque el Estado Nacional es
parte. Es así que el recurso ordinario beneficia al Estado y a quienes litigan en su
contra, discriminando entre los procesos con la única justificación de que el Estado es
parte y tiene un interés dinerario en juego considerable. En otros términos, se trata de
un privilegio para las causas que involucran el patrimonio del Estado.
Destacó la Corte que el sistema legal que estableció el recurso ordinario recién
explicado no existe para juicios entre particulares. Es decir, los procesos judiciales en
los que el Estado no participa se encuentran excluidos del beneficio de una revisión
plena por parte del Alto Tribunal. Por esa razón, ese tipo de procesos no tienen la
posibilidad de sumar una nueva revisión “plena” de la totalidad de las causas.
Esta discriminación en la forma de acceder a la revisión de la Corte afecta
el principio de igualdad porque abre o cierra esa posibilidad con la sola justificación
de la presencia del Estado en el juicio, y del interés patrimonial que la causa pudiese
tener para el fisco nacional. De ese modo, la distinción que la norma establece para el
acceso a la revisión judicial plena de esta Corte ha devenido irrazonable.
Dado que la competencia de la Corte, enfatizó la sentencia, apunta a asegurar la
supremacía de la Constitución Nacional en última instancia, la discriminación que
efectúa el recurso ordinario entre procesos judiciales según que el Estado sea parte en
la causa o no lo sea resulta injustificada. En efecto, el objetivo de asegurar una tercera
instancia únicamente para defender los intereses de una parte –el Estado– deviene
en una situación de beneficio inexplicable de acuerdo a la competencia que la
Constitución atribuye a ese Tribunal y resulta por esa razón inadmisible.
Sobre dicha base, la Corte concluyó que el recurso ordinario cuestionado es hoy en
día un ámbito de expansión irrazonable de la jurisdicción constitucional extraordinaria
y originaria del Tribunal, contrario a su misión fundamental de fortalecer los
mecanismos de control de constitucionalidad para asegurar la supremacía de la
Constitución Nacional de acuerdo con el principio del Preámbulo de “afianzar la
justicia”.
Respecto de la aplicación temporal del fallo, la Corte consideró que, para resguardar la
garantía del debido proceso legal que establece el artículo 18 de la Constitución
Nacional, el nuevo criterio no se aplicará a las causas en las que haya sido notificada
la sentencia de cámara con anterioridad al momento en que la decisión adoptada hoy
quede firme.

Common questions

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La Corte Suprema justificó la declaración de inconstitucionalidad del recurso ordinario de apelación porque el recurso obligaba a la Corte a funcionar como un tribunal ordinario de revisión en lugar de una instancia extraordinaria. El recurso permitía una "revisión plena" favoreciendo al Estado Nacional en disputas que involucraban un interés patrimonial considerable, lo que violaba el principio de igualdad al dar privilegios al Estado Nacional sobre otras partes. Esta discriminación en el acceso a la revisión judicial consideraba injustificada, y el recurso expandía irracionalmente la jurisdicción constitucional extraordinaria de la Corte, contraviniendo su misión de asegurar la supremacía de la Constitución Nacional .

La Corte Suprema señaló que su jurisdicción constitucional tiene como función principal asegurar la vigencia de los derechos y garantías reconocidos por el texto constitucional, así como la vigencia de las normas que regulan y limitan el ejercicio del poder por parte de las autoridades de la Nación. Su misión es garantizar la supremacía de la Constitución Nacional en última instancia y, por tanto, debe actuar como una instancia extraordinaria para interpretar cuestiones constitucionales .

El recurso ordinario de apelación afectaba el principio de igualdad porque creaba un privilegio exclusivo para el Estado Nacional, permitiendo una revisión plena de las sentencias solo en las que el Estado era parte. Este sistema discriminaba contra juicios en los que el Estado no participaba, negándoles la posibilidad de una revisión similar. Esto significaba que el recurso otorgaba beneficios procesales injustificados basados únicamente en la presencia del Estado, por lo cual era incompatible con el principio de igualdad establecido constitucionalmente .

La Corte Suprema resaltó que los procesos judiciales en los que el Estado no participa están excluidos del beneficio de una revisión plena de sus sentencias por parte del Alto Tribunal. Esto es porque el recurso ordinario de apelación permitía una "revisión plena" solo en casos donde el Estado Nacional era parte, lo que creaba una desigualdad en el acceso al juicio equitativo. Esta discriminación basada en la participación del Estado en el juicio violaba el principio de igualdad .

La Corte Suprema explicó que si la Corte pudiera decidir todas las cuestiones entre las provincias y sus ciudadanos, se eliminaría la autonomía de las provincias, lo cual haría desaparecer el sistema federal establecido en el artículo 1º de la Ley Fundamental. Esto llevaría a que la Corte se convierta en el principal órgano de poder respecto de estos asuntos, perdiendo la diversidad jurisdiccional característica del federalismo argentino .

La Corte Suprema argumentó que permitir la expansión de su competencia originaria a todos los casos entre provincias y ciudadanos domiciliados en ellas eliminaría su autonomía y transformaría la Corte en el órgano de poder sobre estas, lo cual contraviene el sistema federal establecido en el artículo 1º de la Ley Fundamental. Así, la declinación de la competencia respetaba el principio de autonomía provincial dentro del federalismo argentino .

La Corte Suprema consideró que procede su competencia originaria únicamente en casos de controversias civiles entre una provincia y un ciudadano domiciliado en otro estado, que puede ser un estado extranjero u otra provincia. Esto está basado en el principio de no eliminar la autonomía de las provincias y preservar el sistema federal del país, limitando la competencia de la Corte a aquellas cuestiones que no pertenecen al conocimiento de los jueces inferiores de las provincias .

La Corte Suprema de Justicia de la Nación declinó su competencia originaria en el caso de Gisela Barreto contra la Provincia de Buenos Aires porque no estaba claro que la parte demandante estaba domiciliada fuera de la provincia demandada. La competencia originaria solo procede cuando hay controversias civiles entre una provincia y un ciudadano domiciliado en otro estado, ya sea un estado extranjero u otra provincia. El poder acompañado en la demanda indicaba que los demandantes se domiciliaban en Los Polvorines, Provincia de Buenos Aires, y no en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo que llevó a la Corte a declinar su competencia, remitiendo el caso a la justicia común de la provincia demandada .

El impacto del fallo de inconstitucionalidad del recurso ordinario sobre sentencias previas se limita a las causas en las que la sentencia de cámara había sido notificada antes de que la decisión quedase firme. Para resguardar la garantía del debido proceso legal contemplada en el artículo 18 de la Constitución Nacional, el nuevo criterio no se aplicará retroactivamente a esos casos, asegurando que la decisión se aplique prospectivamente .

El Procurador Fiscal consideró improcedente la solicitud de competencia originaria porque el poder acompañado en la demanda indicaba un domicilio en Los Polvorines, Provincia de Buenos Aires, un criterio que no cumple con la exigencia de que las partes estén domiciliadas en un estado diferente (otro país u otra provincia) para que la competencia originaria sea procedente. Solo debería activarse en controversias entre distintas jurisdicciones, y al no estar clara esta situación, la solicitud fue considerada inapropiada .

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