INFORME DE LENGUAJE
PROMOCION DE LA EQUIDAD DE GENERO EN ARMONIA CON LA MADRE TIERRA
EN ESTUDIO DE LAS CORRIENTES LITERARIAS
INTRODUCCION
La igualdad de género implica que todas las personas tengan los mismos derechos,
recursos y oportunidades independientemente de su identidad de género y sean tratadas
con el mismo respeto. en todos los aspectos de la vida cotidiana: trabajo, salud,
educación.[1][2][3][4][5] El principio de igualdad y de no discriminación por razón de sexo
es una obligación de derecho internacional general que vincula a todas las naciones y,
dado su carácter primordial, se establece siempre como un principio que debe inspirar el
resto de los derechos fundamentales.
A escala mundial, lograr la igualdad de género también requiere la eliminación de
prácticas dañinas contra las mujeres y las niñas, que incluyen el tráfico sexual, el
feminicidio, la violencia sexual durante la guerra entre otras prácticas de violencia
contra la mujer. En todo el mundo «las mujeres están por debajo de los varones en todos
los indicadores de desarrollo sostenible».[6] Las desigualdades de género se observan en
que:
• Las mujeres conforman casi dos tercios de las personas analfabetas del mundo.[7]
• Se habla de feminización de la pobreza porque la mayoría de las personas pobres del
mundo son mujeres, las mujeres tienen menos acceso a los servicios sociales básicos
que los varones.[8]
• Las mujeres tienen 11 puntos porcentuales más de probabilidad de no tener comida.[6]
• La brecha salarial muestra que las mujeres ganan menos dinero que los varones por el
mismo trabajo.[9][8][10]
• Aún las mujeres que están más educadas que ellos, consiguen trabajos de menor
jerarquía.[11]
• Existen 39 naciones en las que los hijos varones tienen derechos de herencia que las
hijas mujeres no.[6]
• Menos del 20% de las personas propietarias de tierras en todo el mundo son
mujeres,[12] aunque las mujeres son las responsables de recolectar el agua en el 80%
de las casas sin agua corriente.[13]
• En 30 países se continúa realizando la mutilación genital femenina y hay por lo menos
200 millones de mujeres operadas.[6]
• Dos tercios de las víctimas de trata de personas son mujeres,[14] las mujeres
representan la gran mayoría de las víctimas detectadas que fueron objeto de trata con
fines de explotación sexual, en muchos casos el 94% de las víctimas de trata para
explotación son mujeres.
Por muchos años la madre tierra ha estado con nosotros desde el inicio de los tiempos es el
hogar que nos permitió vivir con la naturaleza dándonos frutas comidas y animales que
conviven con nosotros es necesario la equidad y armonía de estas especies y criaturas entre la
naturaleza y el ambiente tropical que hay con las diferentes especies de animales animal al
seguir avanzando en nuestro crecimiento y evolucionando la naturaleza se está volviendo algo
obsoleta ya que ella está perdiendo relevancia al a los ojos del hombre y cada vez hay menos
árboles que cuando había sin los humanos
DESARROLLO
1)Neoclasicismo
El término neoclasicismo surgió en el siglo XVIII para denominar al movimiento estético que
venía a reflejar en las artes los principios intelectuales de la Ilustración, que desde mediados
del siglo XVIII se venían produciendo en la filosofía y que consecuentemente se habían
transmitido a todos los ámbitos de la cultura. Aunque, coincidiendo con la decadencia de
Napoleón Bonaparte, el Neoclasicismo fue perdiendo adeptos en favor del Romanticismo. Está
estrechamente asociado a la corte del Rey Luis XIV de Francia quien decidió por mantener en
su trono el dominio espiritual, intelectual y artístico de la sección de Versalles, la lengua
francesa ganará total supremacía en el mundo tal como lo hizo en su momento la lengua
griega también se le llama “el siglo de la ilustración” además supone una vuelta a los valores
clásicos, griegos o románticos en la búsqueda del equilibrio.
En 1738, se descubre cerca de Nápoles, las villas de Pompeya y Herculano, junto a un
gran volumen de objetos y restos de época clásica auspiciado por el que sería
posteriormente Carlos III de España, que por aquel entonces era rey de Nápoles,
marcando así el inicio del estilo.[1] De estas excavaciones nacieron libros como Le
Antichitá di Ercolano (1757-1792) elaborada publicación financiada por el rey de
Nápoles (luego Carlos III de España), que sirvió de fuente de inspiración para los
artistas a pesar de su escasa divulgación. Con el deseo de repetir y repercutir las huellas
del pasado se pusieron en marcha expediciones para conocer las obras antiguas en sus
lugares de origen. La que en 1750 emprendió desde Francia el arquitecto Jérôme
Charles Bellicard, dio lugar a la publicación en 1754 de las Observations sur les
antiquités de la ville d'Herculaneum (“Observaciones sobre las antigüedades de la villa
de Herculano),[2] una referencia imprescindible para la formación de lo subvencionó
La arquitectura neoclásica es un estilo arquitectónico occidental que produjo el
movimiento que comenzó a mediados del siglo XVIII, por una reacción contra el estilo
barroco de ornamentación naturalista así como por el resultado de algunos rasgos
clasicistas nacidos en el barroco tardío. Se prolongó durante el siglo XIX, coincidiendo
luego con otras tendencias, como la arquitectura historicista y el eclecticismo
arquitectónico. Algunos historiadores llaman clasicismo romántico a la producción
neoclásica de la primera mitad del siglo XIX, jugando con el oxímoron (oposición de
términos), ya que además de coincidir con el romanticismo, estilísticamente compartía
rasgos con la estética romántica, al añadir cierta expresividad y espíritu exaltado a la
sencillez y claridad de las edificaciones clásicas.
La Ilustración sostenía que la infelicidad del hombre se debía a la ignorancia y a la
irracionalidad y por eso el camino a la felicidad era llevar la luz de la razón por medio
de la educación. Aunque las primeras Academias para el estudio de las artes habían
surgido en Italia ya en el siglo XVI, las fundadas en el siglo XVIII ya eran ilustradas y
sirvieron como transmisoras de ideas contrarias al barroco y a favor del neoclasicismo y
los diversos tratados clásicos y renacentistas de las Tres nobles artes, así como de
aquellas obras de carácter técnico y científico que racionalizaban su práctica y
ejecución. En ese momento el arte comienza a sufrir las consecuencias de una crítica
libre, fundada en los principios éticos. La arquitectura podía ser analizada como una
rama del arte social y moral le atribuyó la capacidad de influir en el pensamiento y en
las costumbres de los hombres. Proliferaron así las construcciones que mejoraban la
vida humana como hospitales, bibliotecas, museos, teatros, parques, etc., eso sí,
pensadas con carácter monumental. Los arquitectos del siglo XVIII pasaron a rechazar
la religiosidad intensa de la estética anterior y la exageración lujuriante del barroco,
buscando una síntesis espacial y formal más racional y objetiva, pero aún no tenían una
idea clara de cómo aplicar las nuevas tecnologías constructivas y estructurales en una
nueva arquitectura. El neoclasicismo no pretendió, de hecho, un estilo nuevo diferente
del arte clásico renacentista y fue más una reinterpretación del repertorio formal clásico
y menos una experimentación de esas formas, teniendo como gran diferencia la
aplicación de las nuevas tecnologías: en este periodo, antiguos materiales como la
piedra y la madera pasaron a ser sustituidos gradualmente por el hormigón, y más
adelante por el hormigón armado y el metal.
2) El romanticismo
El Romanticismo es un movimiento cultural que se originó en Alemania y en Reino
Unido a finales del siglo XVIII como una reacción contra la ilustración y el
neoclasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos.[1] Es considerado como el
primer movimiento de cultura que cubrió el mapa completo de América. En la mayoría
de las áreas estuvo en su apogeo en el período aproximado de 1800 a 1850.[2] Luego,
cedió su lugar al positivismo, que fomenta el pensamiento crítico y el empirismo como
bases del conocimiento y la sociedad.
El Romanticismo es un movimiento crucial para poder comprender la cultura occidental
moderna. La filosofía, el arte, la literatura, la música y la política fueron influenciados
por él, durante el turbulento periodo que se extendió entre las que se conocen como
«revoluciones burguesas», que en su definición política se denominan también
«revoluciones liberales». El mundo occidental se había sacudido por la Revolución de
las Trece Colonias de Inglaterra en 1776, la Revolución Francesa en 1789 y por la
Primera Revolución industrial que empezaba a cambiar la vida tradicionalmente agraria.
Por lo tanto, los nuevos modos de vida se debían reflejar en nuevos modos de pensar. El
Romanticismo pasó a significar esta nueva experiencia de mundo.[3]
Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un
conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por
eso su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el Romanticismo es una
manera de sentir y concebir la naturaleza, así como a la vida y al ser humano mismo, se
presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla, e incluso
dentro de una misma nación, se manifiestan distintas tendencias, proyectándose ello
también en todas las artes.
Se desarrolló en la primera mitad del siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra y
Alemania hasta llegar a otros países europeos. Su vertiente literaria se fragmenta
posteriormente en diversas corrientes, como el parnasianismo, el simbolismo, el
decadentismo o el prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de
posromanticismo, del cual derivó el llamado modernismo hispanoamericano. Tuvo
fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música.
Posteriormente, muchas de las corrientes vanguardistas del siglo XX, llevaron al
extremo los postulados románticos de la exaltación del yo.
3) El costumbrismo
El costumbrismo es una tendencia o movimiento artístico que refleja los usos y
costumbres de la sociedad, referidos a una región o país concreto y al conjunto de su
folclore tradicional.[1][2] Tuvo un especial desarrollo a partir de las tesis estéticas del
Romanticismo y muy diversa manifestación en la literatura y la pintura del siglo XIX.[3]
Especialmente asociado a España y lo español, y ya en el marco de la pintura del
periodo isabelino. Enrique Lafuente Ferrari lo definió como «corriente que cultiva
ciertos aspectos en la observación de la realidad nacional... como pintoresca».
El término costumbrismo aparece a partir del siglo XIX, asociado al «mito romántico», y
evoluciona en la literatura y diversos medios artísticos, debatiéndose entre la
recuperación del tesoro etnográfico (tradiciones y folclore), la amenaza de la
Revolución Industrial y el éxodo del campo a la ciudad, y el emergente poder
adquisitivo de la clase burguesa. En la literatura costumbrista, ese proceso parte de un
ejercicio de estilo que tiene mucho de juego, frente a las propuestas científicas que
sobre el mismo campo cultural hacen el historiador, el sociólogo o el etnógrafo.
A partir de estos postulados, los estudios relacionados con el costumbrismo
decimonónico, en la línea de la tradicional pintura de género centroeuropea (en esencia,
de los Países Bajos), concluyen que el nuevo subgénero se aparta del Realismo, más
analítico y crítico, para ofrecer un retrato coloristas.
En España el precedente más rico e influyente se encuentra en la obra de Francisco de
Goya, con un escaparate singular en el conjunto de los cartones para tapices como punto
de partida para la escuela romántica madrileña. El otro foco, más pintoresco, será la
escuela romántica sevillana, desinhibida del general empeño por "rebelarse contras los
mitos", y manifestada como afirmación castiza. Así lo presentaba "El Solitario" en sus
Escenas andaluzas (1846):
Antes de maldecirme o dejarme al lado, que es mucho peor, pásate y da un
bureo por Triana de Sevilla, Mercadillo de Ronda, Percheles de Málaga,
Campillo de Granada, barrios bajos de Madrid, el de la Viña de Cádiz, Santa
Marina de Córdoba, murallas de Cartagena, Rochapea de Pamplona, San Pablo
de Zaragoza, y otras más partes en donde vive y reina España, sin mezcla ni
encruzamiento de herejía alguna extranjera.
Serafín Estébanez Calderón.
4) El realismo
El realismo literario es una corriente estética que supuso una ruptura con el
romanticismo, tanto en los aspectos ideológicos como en los formales, durante la
segunda mitad del siglo XIX. Se extendió también a las artes plásticas en
Latinoamérica, lugar donde hasta entonces no había gran proliferación en este arte. Este
se caracterizaba por una extensa y muy detallada información de los personajes,
paisajes, escenas, etc. De esta forma, podían ser imaginados con mayor facilidad.
Aparece aplicado a la literatura hacia 1825 para referirse al uso de descripciones
detalladas por parte de algunos de sus novelistas, mientras que pintores románticos
tardíos llevaban a sus lienzos sencillas escenas de la vida cotidiana; enseguida se aplicó
el vocablo a las obras literarias, animadas de un propósito análogo de recoger fieles
testimonios de la sociedad de la época.
Hacia 1827, en Francia, una serie de escritores y críticos presentan ya al realismo como
una nueva estética alejada u opuesta a la romántica. En 1856 aparece una revista titulada
precisamente Realismo, que en uno de sus números dice:
El realismo pretende la reproducción exacta, completa, sincera, del ambiente social y
de la época en que vivimos. Esta reproducción debe ser lo más sencilla posible para que
todos la comprendan.[1]
El Realismo surgió en la Francia de la segunda mitad del siglo XIX, tras la revolución
burguesa de 1848. Sus autores pioneros fueron Honoré de Balzac y Henri Beyle
"Stendhal", y se desarrolló plenamente con Gustave Flaubert. Pero ya hacia la mitad de
siglo publican grandes obras maestras de esta estética también escritores ingleses como
William M. Thackeray, Charles Dickens y el alemán Gustav Freytag, al que seguirá al
poco Wilhelm Raabe. En España, el inicio realista fue algo posterior y coincidió con
acontecimientos históricos capitales. Surgió hacia 1870, después de que se reprodujese
la tardía revolución burguesa de 1830 en La Gloriosa de 1868, y tuvo su apogeo en la
década de 1880 con autores como Pérez Galdós, Leopoldo Alas y Emilia Pardo Bazán.
Finalmente decayó en la década de 1900. Aunque salvando las distancias, debe tenerse
en cuenta que la literatura española arrastraba una corriente realista que algunos
estudiosos como Menéndez Pidal o Dámaso Alonso han retrasado hasta el mismísimo
Cantar de mio Cid, y que tendría en La Celestina y en el Quijote sus máximos
representantes. Tal vez, por esto, no se implantó el realismo con tanta rapidez, pues la
tradición ya existía desde antaño.
4) El naturalismo
El naturalismo es un movimiento artístico, sobre todo literario, emparentado con el
Realismo, basado en reproducir la realidad con una objetividad documental en todos sus
aspectos, tanto en los más sublimes como los más vulgares, desagradables o sórdidos.
Su máximo representante, teorizador e impulsor fue el escritor Émile Zola, quien
expuso sus fundamentos teóricos en el prólogo a su novela Thérèse Raquin y, sobre
todo, en su ensayo Le roman expérimental (1880). El Naturalismo surge como
contraparte al Romanticismo, al igual que el Realismo, y se extendió sobre todo entre
1870 y 1890.
Desde Francia, en 1870, el Naturalismo se extendió a Europa en el curso de los veinte
años siguientes adaptándose a las distintas literaturas nacionales e internacionales. El
Naturalismo presenta al ser humano sin libre albedrío, determinado por la herencia
genética y el medio en que vive (determinismo). En él influyen el positivismo de
Auguste Comte, que no considera verdad ni valora lo que no puede ser objeto de
experiencia y de método científico; el evolucionismo natural de Darwin (en 1859 se
publica El origen de las especies) y el darwinismo social de Herbert Spencer, que niega
la espiritualidad del hombre al negar la intervención divina, así como el materialismo
histórico de Marx y Engels (en 1848 se había publicado el Manifiesto comunista).
También experimenta el influjo de las ciencias naturales y, sobre todo, de la medicina y
la reciente ciencia de la genética: el austriaco Gregor Mendel (1822-1902) había
formulado las leyes fisiológicas de la herencia que condicionan al ser humano en 1865.
Así, el crítico francés Hyppolite Taine afirmaba que «la virtud y el vicio son productos
como el vitriolo y el azúcar». Junto a este materialismo, influyeron poderosamente en
Zola los principios incluidos en La Médecine expérimentale (1869) de Claude Bernard.
Zola consideraba que «el novelista está formado por un observador y un
experimentador» que aperciben los síntomas de enfermedad de la sociedad
En suma, los rasgos definitorios del Naturalismo se reducen a los siguientes:
1. La existencia del ser humano está determinada por fuerzas naturales que la
humanidad no puede controlar.
2. Se funda en la filosofía del determinismo, para la cual el hombre está controlado por
sus instintos, sus pasiones y su entorno social y económico.
3. El objetivo del Naturalismo es reproducir la realidad con total imparcialidad y verdad
de una forma rigurosa, documentada y científica. Se considera a la literatura un
documento social.
4. La ética del Naturalismo, a diferencia de la del Realismo, incorpora una actitud amoral
en la representación objetiva de la vida: prescinde de los valores morales burgueses
para ser más objetivo y describe por igual lo considerado de mal gusto a lo que no, sin
omitirlo como hacía la novela realista burguesa.
5. Los escritores naturalistas consideran que el instinto, la emoción o las condiciones
sociales o económicas rigen la conducta humana.
6. En el Naturalismo se destaca la dependencia del ser humano a las condiciones
ambientales.
7. La estética del Naturalismo es contraria a la tradicional y propone una revolucionaria
indiferencia entre lo bello y lo feo que no juzga a lo uno por encima de lo otro si
realmente es verdadero.
8. Sus novelas buscan representar capas sociales que había dejado de lado la novela del
Realismo burgués, también porque existía un cierto agotamiento de los temas de la
clase media: aparecen las clases bajas y aun marginales como tema nuevo, la pequeña
burguesía y el proletariado.
9. El lenguaje utilizado se inclina especialmente hacia las jergas y el habla regional o
popular, que aparecen reflejados sin academicismo y con rigor.
Cabe destacar que, si bien Realismo y Naturalismo son muy parecidos en el sentido de
reflejar la realidad tal y como es (contrariamente al idealismo romántico), la diferencia
radica en que el Realismo es más descriptivo y refleja los intereses de una capa social
muy definida, la burguesía, mientras que el Naturalismo extiende su descripción a las
clases más desfavorecidas, intenta explicar de forma materialista y casi mecanicista la
raíz de los problemas sociales y alcanza a hacer una crítica social profunda; además, si
el individualismo burgués es siempre libre y optimista en su fe liberal de que es posible
el progreso sin contrapeso y labrar el propio destino, el Naturalismo es pesimista y ateo
merced al determinismo, que afirma que es imposible escapar de las condiciones
sociales que guían nuestro sendero en la vida sin que podamos hacer nada para
impedirlo. Por otra parte los naturalistas españoles hacen uso de un narrador
omnisciente y se alejan del impersonalismo que busca el maestro francés Émile Zola;
por otra parte, estas novelas no consiguen una reproducción continua de la realidad,
objetivo que sí busca Émile Zola, sino que acumulan en exceso los aspectos que quieren
destacar causando un desequilibrio en que se pierde el valor documental que busca Zola.
5)El indigenismo
Los indígenas han quedado reducidos a vivir en la periferia, en «regiones de refugio»
alejadas de los centros políticos, en sitios «inhóspitos» o también en los cinturones de
miseria de las ciudades. Necesitan entonces, según el indigenismo, participación
ciudadana y social y ayuda externa que les impulse a superarse e integrarse.
Jaime Beltrán, explica que en las regiones de refugio donde han logrado sobrevivir la
mayoría de las comunidades aborígenes, lo urbano domina lo rural, las comunidades se
convierten en satélites y se establecen relaciones asimétricas entre los diferentes
segmentos de la población. Los indígenas son la parte sometida dentro del hinterland
que dominan los sectores que controlan el respectivo centro rector.[1] El indigenismo se
propuso liberar al indio de esa intermediación opresiva y explotadora.
A diferencia del supremacismo blanco y del igualitarismo liberal, el indigenismo
reconoce la especificidad de lo autóctono y el derecho de los indios a recibir un trato
especial favorable que compense siglos de discriminación, perjuicios y marginalidad .
Sin embargo, cuando los indigenistas hablan de integrar al indio a los beneficios de la
sociedad nacional y global, aspiran a que en esa sociedad se encuentren los elementos
que posibiliten la "redención" del indio, asumen que la sociedad dominante puede
"salvar" al indio, integrándolo a ella.
Para Alejandro Marroquín, el indigenismo como política de los estados, busca "atender
y resolver los problemas que confrontan las poblaciones indígenas, con el objeto de
integrarlas a la nacionalidad correspondiente" y puede clasificarse en cuatro variantes:
1. El indigenismo político, reformista o revolucionario surgió como propuesta de
participación de los indígenas en proyectos de transformación nacional, como las
revoluciones mexicana y boliviana. Esta variante enfatiza en la reivindicación social del
indio y la lucha por la tierra y se centra en el enfrentamiento político con gamonales,
caciques, latifundistas y burócratas.
2. El indigenismo comunitario que fortalece la propiedad colectiva de la tierra y los usos y
costumbres comunitarios es una variante del político
3. El indigenismo desarrollista surgió al tratar de integrar a los aborígenes y sus
territorios al desarrollo económico y al mercado. Pocas veces sale el indígena bien
librado de los impactos ambientales y sociales de las políticas empresariales y
frecuentemente se catalizan la emigración y especialmente la diferenciación social
entre una minoría privilegiada (Dietz 1995) y una mayoría pauperizada.
4. El indigenismo antropológico, como corriente de la antropología ha estado al servicio
del indigenismo político o del indigenismo desarrollista.
CONCLUSION
El tema que se presentó en este informe trata sobre la importancia y origen de lenguas
literarias valiosas, también sobre la equidad y armonía que tiene que persistir en la tierra
además de ayudar a personas a conocer un tema determinado. Sin nada más que decir hasta
luego.
FUENTES DE LA INFORMACION ADQUIRIDAS:
Paginas:
-Scribd
-Prezi
-Wikipedia
-Friedrich
-James Joyce
-Juan Rulfo
-Jorge Luis