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Grupos de Interés en RSC: Definición y Tipos

Este documento describe los conceptos clave de la responsabilidad social corporativa, incluidos los grupos de interés o stakeholders, los diferentes tipos de stakeholders y sus intereses, y el enfoque de los stakeholders. También analiza dos enfoques de la empresa: stockholder-stakeholder y stakeholder.

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Grupos de Interés en RSC: Definición y Tipos

Este documento describe los conceptos clave de la responsabilidad social corporativa, incluidos los grupos de interés o stakeholders, los diferentes tipos de stakeholders y sus intereses, y el enfoque de los stakeholders. También analiza dos enfoques de la empresa: stockholder-stakeholder y stakeholder.

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RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA

2. GRUPOS DE INTERÉS O “STAKEHOLDERS”

2.1. DEFINICIÓN

Basándonos en las definiciones que han hecho varios teóricos expertos en el tema de
la RSC, es importante destacar estas tres definiciones sobre el concepto de grupo de
interés o stakeholders:
 Son stakeholders todos los grupos sin cuyo apoyo la organización podría dejar
de existir, lo que obliga a la empresa a no centrarse únicamente en los
accionistas o stockholders (Institute Research Stanford, actualmente SRI
International, 1963)
 Son stakeholders cualquier grupo o individuo que puede afectar o ser afectado
por el logro de los objetivos de la empresa (R.E. Freeman 1984)
 Son llamados colectivamente stakeholders de la corporación aquellos hacia los
que la empresa tiene cualquier obligación moral (R. De George, 1989)

Así, y a modo de resumen de estas tres definiciones, podemos acordar que llamamos
grupos de interés o stakeholders a todos los actores implicados en la actividad
empresarial o que de alguna manera son influidos o afectados por la misma.

La RSC defiende la idea de que la empresa u organización es un sujeto moral o


ciudadano corporativo que genera para la sociedad y el entorno toda una serie de
externalidades positivas que es necesario maximizar, pero también algunas de
negativas que es imprescindible minimizar.

Es precisamente de la sociedad de quien depende la empresa en sus relaciones, tanto


económicas como sociales, por lo que cualquier actuación que la empresa lleve a cabo
debe ser acorde a las necesidades y opiniones que tengan sus diferentes grupos de

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interés. Por lo tanto, es imprescindible que la empresa conozca bien a todos sus
stakeholders y que mantenga un diálogo continuo con ellos.

Analizando las tres definiciones presentadas al inicio, podemos ver como las tres hacen
referencia a dos enfoques de empresa; un primer enfoque stockholder-stakeholder, y
un segundo enfoque stakeholder..

Veamos en qué consiste cada uno de ellos:


 Enfoque stockholder-stakeholder.
Este primer enfoque está centrado únicamente en la relación entre la empresa
con sus socios y accionistas. Este modelo de empresa se basa en la teoría
económica-empresarial neoclásica y afirma que la empresa es y debe ser
dirigida siguiendo los intereses de sus accionistas. Tal y como defendía Milton
Friedmann con su afirmación “la única responsabilidad social de la empresa es
obtener beneficios”, el principal objetivo que defiende este modelo es el de la
maximización del beneficio económico o del valor de las acciones, así, cualquier
acción que se realice se justifica si está basada en razones que apuntan al
incremento del valor económico de la empresa.
 Enfoque stakeholder.
Este segundo enfoque considera a todos aquellos individuos o grupos que, bien
por motivos estratégicos o de legitimidad moral, son necesarios para conseguir
los objetivos de la empresa.
De esta manera se pretenda integrar en una sola metodología la idea básica de
que la empresa tiene una responsabilidad frente a diferentes públicos o grupos,
entres los cuales están incluidos sus accionistas, clientes, trabajadores y
directivos.
Se defiende esta responsabilidad debido a que estos grupos tienen intereses
legítimos (exigencias o demandas subjetivas) relativos a aspectos que pueden
estar relacionados con la seguridad de los productos, que hagan referencia al
cumplimiento de los Derechos Humanos o del Medio Ambiente, y que son
cargo de la empresa, debido a su carácter de actor social y moral.

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Dentro de este enfoque, se visualizan dos modelos de gestión empresarial. El


primero, parte de un planteamiento instrumental y defiende que este enfoque
debe ser utilizado de manera puramente estratégica con el fin de dirigir a la
empresa hacia los objetivos económicos que necesita para sobrevivir en el
mercado, y un segundo modelo que se basa en planteamientos normativos y
defiende que la inclusión del punto de vista de los stakeholders en la
concepción de la empresa va más allá de la pura estrategia y que se debe
buscar a largo plazo un proyecto empresarial común. (En el apartado 2.3
estudiaremos más detenidamente este enfoque)
Este último modelo es el que define el establecimiento de una polítca de RSC
en la empresa.
Así, se afirma que la empresa tiene obligación o responsabilidad moral frente a
algunos grupos o individuos, y que sólo estos pueden ser considerados
stakeholders. De esta manera, la utilización de este enfoque no sólo se debe
centrar de manera exclusiva en los grupos que puedan apoyar a la empresa,
sino que también se tendrán que fijar, de manera especial, en aquellos grupos
que poseen intereses, reclamaciones o exigencias legítimas. No obstante la
dificultad radica en averiguar cuando un interés es legítimo y por qué la
empresa tiene que satisfacerlo, y es que cabe remarcar que no todas las
personas y organizaciones son stakeholders de una empresa.
Así, y dado que sólo son stakeholders aquellos grupos que tienen un interés
legítimo con la empresa, veamos la definición de éste.
Interés legítimo: se define como aquel interés personal, individual o colectivo,
cualificado, actual, real y jurídicamente relevante, que puede traducirse, en
caso de concederse el amparo, en un beneficio jurídico a favor del quejoso
derivado de una afectación a su esfera jurídica en sentido amplio, que puede ser
de índole económica, profesional, de salud pública, o de cualquier otra.
(definición extraída de la web sobre temas legales [Link])
Veamos ahora los diferentes tipos de stakeholders y el grado de importancia
que estos tienen para la empresa.

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2.1. TIPOS DE STAKEHOLDERS

A la hora de hacer una clasificación de los grupos de interés de la empresa, hay que
tener en cuenta que existen diversas tipologías.

Así, podemos hablar de las siguientes clasificaciones: primarios vs secundarios, clave vs


emergentes, y principales vs periféricos; ésta última, es la tipología más comúnmente
aceptada.

Veamos en el siguiente cuadro las diferentes tipologías:

Como hemos visto en el apartado anterior, sólo son stakeholders de la empresa u


organización, aquellos grupos que tienen un interés real y legítimo con éstas, así, y a
pesar de la caracterización en la tipología de los stakeholders, es interesante conocer

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también cuáles son los diferentes intereses que tienen con la empresa y que por
consecuencia los definen como verdaderos stakeholders.

Estos intereses son los siguientes:


 Socios, accionistas e inversores  beneficios, rentabilidad de las inversiones y
gestión de los recursos.
 Empleados  salario, prestaciones sociales, seguridad, higiene, estabilidad,
promoción, empleabilidad, participación y formación.
 Directivos  capacidad de gestión, prestigio e ingresos.
 Creadores de opinión y conocimiento  transparencia, información veraz y
actualizada.
 Clientes  justa relación calidad-precio, información veraz, garantías de salud y
seguridad, servicio de posventa.
 Instituciones financieras  transparencia, solvencia y lucha contra la
corrupción.
 Competidores  respeto por las reglas de libre competencia, reciprocidad,
cumplimiento de los compromisos y cooperación.
 Proveedores y subcontratistas  respeto por las reglas de libre mercado,
capacidad de pago, información clara sobre las posibilidades comerciales,
respeto por las marcas y la Propiedad Industrial.
 Comunidades locales, países y sociedades  respeto a la soberanía nacional,
legalidad, lucha contra la corrupción, contribución al desarrollo y colaboración
con las instituciones.
 Administración pública  legalidad, contribución al desarrollo y colaboración
con instituciones científicas, culturales, universidades, medioambientales y
ONGs.
 Partidos políticos  legalidad y contribución al desarrollo.
 Iglesias  respeto a sus creencias y valores morales.
 Sindicatos  respeto y promoción de los derechos sociolaborales.
 Universidades  investigación, desarrollo y formación.

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2.2. EL TRIPLE USO DEL ENFOQUE STAKEHOLDER

Tal y como hemos anticipado en el apartado 2.1 al hablar de la definición de los


stakeholders y de su importancia en la gestión y la puesta en marcha de las actividades
empresariales, el enfoque stakeholder, que es en el que se basan las políticas de RSC,
es el que considera como parte activa de la empresa a todas aquellas personas y
grupos con intereses legítimos. Esta consideración obliga a la empresa a satisfacer las
necesidades de estos grupos, ya que de ellos depende su imagen y reputación.

Es importante mencionar que el cumplimiento de estos intereses no tiene que verse


solo como un elemento estratégico para conseguir un beneficio económico, sino que
tiene que ir más allá con el fin de conseguir un beneficio intangible tan importante hoy
en día.

Así, y cuando se habla de una gestión empresarial basada en el enfoque stakeholder


se hace referencia a un triple enfoque que se basa en los siguientes apartados:
- Uso analítico
- Uso estratégico-instrumental
- Uso normativo
-
Veremos de manera detallada estos tres apartados basándonos en el trabajo de Elsa
García en su obra La Empresa Socialmente Responsable: Ética y Empresa (Ed. Cideal,
2003).
 Uso analítico
Se trata de una dimensión de carácter descriptivo-analítica que describe a la
empresa como una constelación de intereses cooperativos y competitivos que
poseen un valor intrínseco. Es decir, se define la empresa a partir de sus
stakeholders y de los intereses que estos puedan tener.
A la hora de describir todos y cada uno de los stakeholders de una empresa u
organización, se habla de tres atributos:

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- Poder: son todos aquellos stakeholders con capacidad para influir en la


gestión y estrategia de la empresa para comunicar y defender sus propios
intereses.
- Urgencia: presentando sus intereses puede ejercer presión sobre la
empresa.
- Legitimidad: intereses, demandas y expectativas de carácter legítimo.
-
Y es con la concepción de estos atributos cuando podemos hablar de los
diferentes niveles de stakeholders:
- Definitivos: cuando poseen los tres atributos.
- Expectantes: cuando tienen dos atributos.
- Latentes: cuando poseen un atributo.
- No son stakeholders: cuando no tienen ninguno de los tres.

Veamos el siguiente gráfico extraído del libro de Elsa García.

La principal ventaja que presenta la utilización de este primer uso a la hora de definir
los diferentes grupos de interés de la empresa es que le permite captar información
relevante de éstos, y es que los tres atributos: poder, urgencia y legitimidad son claves
a la hora de definir la RSC y las diferentes acciones que se llevaran a cabo. Aún así, no
es tarea fácil la de identificar a los diferentes grupos y sus intereses, ya que como

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hemos comentado, no todos los grupos son stakeholders y no todos los intereses que
éstos puedan tener son de carácter legítimo. Además, los grupos pueden variar
fácilmente, así como también su poder, intereses y presión que pueden ejercer sobre
la empresa.

De esta manera, y con el fin de hacer más fácil este proceso de identificación de los
grupos y definición de los intereses de éstos, actualmente se ha propuesto la creación
de toda una serie de mecanismos de diálogo permanentes con los diferentes
stakeholders para que, de manera periódica se elabore un seguimiento de éstos.
La configuración de un mapa de stakeholders ayudará a la empresa, de manera
descriptiva a situar a sus diferentes grupos de interés así como también a conocer sus
intereses e inquietudes.

Los pasos para la elaboración de este mapa son los siguientes:


- Definición del mapa de stakeholders a partir de una lista, lo más completa y
detallada posible, de los grupos y las persones que tienen algún tipo de relación
con la empresa u organización en función a los atributos de poder, urgencia y
legitimidad.
- Elaboración de un mapa de coaliciones de stakeholders, ya que no hay que
olvidar que los diferentes grupos pueden estar relacionados entre sí, y el
conocer que tipo de relación hay entre ellos es clave a la hora de elaborar una
buena política de RSC.

Al contrario de lo que han afirmado algunos teóricos expertos en el tema, este uso no
es suficiente, ya que este uso solo nos da información, a veces incompleta, sobre los
stakeholders, y necesita de los otros dos usos para complementarse y elaborar
estrategias y planes de actuación.

En este sentido, se considera el uso analítico como uno de los usos de la gestión de
stakeholders, pero precisa de otros dos usos complementarios, el estratégico-
instrumental y el normativo.

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Así, esta dimensión analítica no será la que permita a la empresa u organización


desarrollar una gestión en el ámbito moral y ético, aunque es de vital importancia, ya
que nos permite incluir a todos los afectados, así como todos sus intereses y
posibilidades y canales de que disponen para poder comunicar sus intereses y
expectativas.

 Uso estratégico-instrumental
La orientación estratégica-instrumental en el enfoque de los stakeholders se basa en
gestionar y dirigir a estos grupos desde un punto de vista estratégico para dar
respuesta a la RSC.
A partir de esta planteamiento general, se han desarrollado dos modelos de gestión
estratégica de los stakeholders así como diferentes estudios que hacen referencia a
como generar estrategias que sean capaces de satisfacer las demandas e intereses de
los stakeholders que puedan poner en peligro o condicionar, de alguna manera, el
logro de los objetivos de carácter económico de la empresa.

Las dos premisas que hacen referencia al uso instrumental son:


- El principal objetivo de las estrategias y decisiones de la empresa es el éxito en
el mercado, es decir, el beneficio económico.
- Aquellas relaciones con los stakeholders que no sean productivas o que
impliquen una inversión de recursos más de lo necesario, serán interrumpidas.
-
En lo que respecta a la primera premisa, implica que la visión que se tiene en la
empresa sobre los stakeholders es que éstos son una parte más del entorno que debe
ser dirigida y gestionada de tal manera que se aseguren los beneficios, las acciones y
en última instancia, los beneficios para los accionistas. En definitiva, aunque se sirve
del enfoque stakeholder para poder definir el entorno, las razones que llevan a hacerlo
no son la legitimidad y el valor de los intereses de sus stakeholders, sino simplemente
el poder que estos pueden tener al generar beneficios de tipos económico. Así,
podemos afirmar que la dirección y gestión de los stakeholders es un medio y no un fin
para la empresa.

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En este sentido, no son las razones éticas y morales las que apoyan la dirección de
stakeholders, sino que el principal objetivo que persigue la empresa no es otro que la
satisfacción, progreso y mejora de su único grupo de stakeholders; sus propietarios y
accionistas. De esta manera, la gestión de stakeholders se utiliza como una estrategia
más porque mejora y mantiene la rentabilidad de la empresa.

Siguiendo esta línea, queda totalmente justificada la segunda premisa, y es que


partiendo de la base de que la gestión de los stakeholders es solo parte de la estrategia
para lograr el enriquecimiento, en el momento en que una relación concreta con algún
grupo de interés es poco relevante para la satisfacción de los intereses de los
accionistas o supone una inversión excesiva de recursos, tal relación será
interrumpida.

En este sentido, las cuestiones relacionadas con los stakeholders entran en los
procesos de toma de decisión y en el diseño de la estrategia empresarial solo en el
caso en que éstas tengan un valor estratégico real para la empresa.

Este planteamiento da lugar a un uso de stakeholder que se puede reflejar bajo dos
modelos de dirección dependiendo de si introducen las relaciones con los grupos de
interés:
- Como una estrategia más para alcanzar el beneficio económico.
- Como el trasfondo de toda la estrategia empresarial.

Es importante remarcar que estos dos modelos parten de una descripción previa de
sus grupos de interés, es decir, del uso analítico, para después plantearse qué tipo de
estrategia tiene que diseñar para mejorar los intereses de sus accionistas o
propietarios.

La utilización de este enfoque permite a la empresa diseñar y elaborar estrategias que:


- Consideren a aquellos grupos que afectan al logro de sus objetivos, ya sean
hostiles o amistosos.

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- Generen proposiciones o normas que faciliten desarrollar principios regulativos


para el futuro, como pueden ser: “no aceptes ni ofrezcas sobornos”; “respeta el
medio ambiente de la comunidad en la que actúas”, etc.

 Uso normativo
Este último enfoque defiende que la base fundamental de los stakeholders es
normativa, y por lo tanto, implica aceptar que los stakeholders son personas o grupos
que presentan intereses legítimos en aspectos sustanciales de la actividad empresarial.
Así, se trata de un enfoque de gestión directiva, ya que no solo describe la existencia
de situaciones o predice relaciones de causa-efecto, sino que también recomienda
procedimientos, actitudes, estructuras y practicas ajustadas a sus grupos de interés.

La dirección de stakeholders requiere:


- La atención hacia los intereses legítimos de todos los stakeholders
identificados.
- El establecimiento de políticas generales, como estructuras y procesos
organizacionales, que faciliten su integración y toma de decisiones.
-
El desarrollo del uso normativo se basa en las razones morales que existen para dirigir
la empresa bajo el modelo de los stakeholders, es decir, en el valor intrínseco que
tienen determinados grupos de interés. Esto nos permite afirmar que en este nivel los
stakeholders no son concebidos solo como medios para lograr la maximización de los
intereses de los accionistas, sino que se contempla que ciertos intereses de los
stakeholders poseen legitimidad moral, y por lo tanto la empresa tiene una
responsabilidad moral frente a ellos.

Una vez vistos los tres usos, es importante remarcar que los tres deben
interrelacionarse con el fin de conseguir una buena gestión de RSC que además ayude
a la empresa a conseguir beneficios. Veamos por tanto en el siguiente apartado un
modelo de propuesta concreta para la utilización simultánea de los tres enfoques que
permita una dirección empresarial que dé cuenta de su RSC.

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Este modelo ha sido extraído del libro de Fernando Navarro García, Responsabilidad
Social Corporativa: teoría y práctica.

2.3. EL MODELO INTEGRAL DE LOS STAKEHOLDERS PARA LA GESTIÓN DE


LA RSC

Este modelo se presenta como una herramienta de gestión adecuada y válida para
gestionar la RSC, ya que defiende que las tres dimensiones o usos del enfoque
stakeholder; descriptivo-analítico, estratégico-instrumental y normativo, deben
entenderse y comprenderse en completa interacción en la gestión de la empresa. Y es
que en ningún caso, para dirigir la empresa u organización de un modo responsable, se
debe hacer uso de uno de los enfoques, sino que deben complementarse los tres.
Además, pretende resaltar que la dirección de la empresa moralmente responsable no
puede nunca ser entendida como un programa o actuación pasajera, sino que debe ser
parte activa de su gestión, es decir, debe formar parte en la toma de decisiones
empresariales dentro de la propia estructura empresarial.

La puesta en marcha de este modelo para la gestión empresarial presenta las


siguientes consecuencias:
 Los intereses de los stakeholders pueden ser cualificados y existen tres tipos de
intereses: particulares, grupales y universalizables o generalizables. Este
modelo defiende que una perspectiva ética del enfoque stakeholder debe
adoptar los intereses universalizables o generalizables como guía para definir
sus estrategias de RSC.
 Un stakeholder no debe ser entendido solo como un afectado por la actividad
empresarial, sino como un interlocutor válido. De esta manera, se entiende que
no es un simple reclamante pasivo, sino que trata de influir en las decisiones y
actividades que lleve a cabo la empresa. Este modelo exige que todos los
afectados por la actividad empresarial sean considerados como interlocutores
válidos, cuyos interesen se tengan en cuenta en la toma de decisiones
empresariales y en la definición de planes y estrategias.

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 El stakeholder válido posee poder de carácter estratégico-instrumental y


también comunicativo, es decir, es potencialmente generador de
entendimiento y acuerdos acerca de intereses generalizables.
 Este modelo exige en diálogo para la búsqueda de acuerdos acerca de las
normas y procedimientos empresariales que respondan a intereses
generalizables para guiar la dirección empresarial. Esto se traduce en que
deberá existir un respeto obligado al principio de universalización que
establece que una decisión es moralmente correcta cuando puede o podría ser
aceptada por todos los afectados presentes o futuros.
 Este diálogo se deberá basar en cuatro principios básicos:
- Principio de sinceridad de los interlocutores.
- Principio de inclusión de todos los afectados (o en su defecto
representantes) como solución a los conflictos potenciales, presentes y
futuros.
- Principio de reciprocidad entre los participantes, incluida la ausencia de
coacción o violencia.
- Principio de simetría entre todos los interés planteados.

Partiendo de este modelo, la concepción de la responsabilidad empresarial ya no se


centra solo en el logro de intereses particulares o grupales, sino que se contempla
también la posibilidad de alcanzar acuerdos acerca de intereses generalizables, lo cual
situaría la empresa frente a una concepción ética de la RSC. Así, podemos afirmar que,
con la puesta en marcha de este modelo, los stakeholders no tendrían sólo un valor de
tipo estratégico o instrumental para la empresa, sino que éste sería intrínseco.

A nivel práctico, se propone un uso normativo de la mitología stakeholders, desde el


que se considere a la empresa como una institución social donde convergen diferentes
tipos de intereses de diferentes grupos que están relacionados con ella, y cuyas
acciones y decisiones son susceptibles de valoración moral.
Así, y partiendo de este enfoque ético, podemos afirmar que una empresa podrá
considerarse ética cuando encuentre un acuerdo entre todos los grupos implicados.

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Este acuerdo será siempre considerado como un proceso y no un hecho, y la


valoración ética del acuerdo dependerá del alejamiento o proximidad con los
diferentes grupos de stakeholders, las condiciones del diálogo y el posible acuerdo. Así,
la credibilidad moral o legitimidad de la empresa dependerá de la consideración de
todos los afectados.

Para acabar, podemos afirmar que la gestión de la RSC basada en el modelo integral
de los stakeholders que acabamos de presentar puede ayudar a:
 Generar confianza en el tejido empresarial.
 Evitar, prevenir o solucionar conflictos.
 Mejorar la solidez de las empresas, a través de una buena reputación.
 Posicionar a las empresas en innovación y competitividad.
 Desarrollar proyectos empresariales de largo plazo.
 Adoptar sistemas de gestión que permitan la gestión del riesgo frente a
entornos económicos, sociales y tecnológicos en permanente cambio.

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