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Isótopos y propiedades del helio

Este documento describe las propiedades del helio, el segundo elemento más ligero. Explica que el helio es un gas monoatómico incoloro e inodoro que fue descubierto en el Sol. También detalla sus usos industriales como en criogenia y algunos procesos químicos.

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Isótopos y propiedades del helio

Este documento describe las propiedades del helio, el segundo elemento más ligero. Explica que el helio es un gas monoatómico incoloro e inodoro que fue descubierto en el Sol. También detalla sus usos industriales como en criogenia y algunos procesos químicos.

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Helio

El helio (del griego: ἥλιος [hḗlios] ‘Sol’, por haberse inferido en 1868 su existencia en la atmósfera solar)2 es el
elemento químico de número atómico 2, símbolo He y peso atómico estándar de 4.002602. Pertenece al grupo 18 de la
tabla periódica de los elementos, ya que al tener el nivel de energía completo presenta las propiedades de un gas noble.
Es decir, es en general inerte (no reacciona), aunque hay excepciones,3 y al igual que estos, es un gas monoatómico
incoloro e inodoro que cuenta con el menor punto de ebullición de todos los elementos químicos y solo puede ser
licuado bajo presiones muy grandes y no puede ser congelado a presión atmosférica.

Durante un eclipse solar en 1868, el astrónomo francés Pierre Janssen observó una línea espectral amarilla en la luz
solar que hasta ese momento era desconocida. Norman Lockyer observó el mismo eclipse y propuso que dicha línea
era producida por un nuevo elemento, al cual llamó helio, con lo cual, tanto a Lockyer como a Janssen se les adjudicó
el descubrimiento de este elemento. En 1903 se encontraron grandes reservas de helio en campos de gas natural en los
Estados Unidos, país con la mayor producción de helio en el mundo.

Industrialmente se usa en criogenia (siendo su principal uso, lo que representa alrededor de un 28 % de la producción
mundial), en la refrigeración de imanes superconductores. Entre estos usos, la aplicación más importante es en los
escáneres de resonancia magnética. También se utiliza como protección para la soldadura por arco y otros procesos,
como el crecimiento de cristales de silicio, los cuales representan el 20 % de su uso para el primer caso y el 26 % para
el segundo. Otros usos menos frecuentes, aunque popularmente conocidos, son el llenado de globos y dirigibles, o su
empleo como componente de las mezclas de gases usados en el buceo a gran profundidad.4 El inhalar una pequeña
cantidad de helio genera un breve cambio en la calidad y el timbre de la voz humana. En la investigación científica, el
comportamiento del helio-4 en forma líquida en sus dos fases, helio I y helio II, es importante para los científicos que
estudian la mecánica cuántica (en especial, el fenómeno de la superfluidez), así como para aquellos que desean conocer
los efectos ocurridos en la materia a temperaturas cercanas al cero absoluto (como el caso de la superconductividad).

El helio es el segundo elemento más ligero y el segundo más abundante en el universo observable, constituyendo el
24 % de la masa de los elementos presentes en nuestra galaxia. Esta abundancia se encuentra en proporciones
similares en el Sol y en Júpiter. Por masa se encuentra en una proporción doce veces mayor a la de todos los elementos
más pesados juntos. La presencia tan frecuente de helio es debida a elevada energía de enlace por nucleón del helio-4
con respecto a los tres elementos que le siguen en la tabla periódica (litio, berilio y boro). Esta energía da como
resultado la producción frecuente de helio tanto en la fusión nuclear como en la desintegración radioactiva. La mayor
parte del helio en el universo se encuentra presente en la forma del isótopo helio-4 (4He), el cual se cree que se formó
unos 15 minutos después del Big Bang. Gracias a la fusión de hidrógeno en las estrellas activas, se forma una pequeña
cantidad de helio nuevo, excepto en las de mayor masa, debido a que durante las etapas finales de su vida generan su
energía convirtiendo el helio en elementos más pesados. En la atmósfera de la Tierra se encuentran trazas de helio
debido a la desintegración radioactiva de algunos elementos. En algunos depósitos naturales el gas se encuentra en
cantidad suficiente para la explotación.

En la Tierra, la ligereza de helio ha provocado su evaporación de la nube de gas y polvo a partir de la cual se formó el
planeta, por lo que es relativamente poco frecuente —con una fracción de 0,00052 por volumen— en la atmósfera
terrestre. El helio presente en la Tierra hoy en día ha sido creado en su mayor parte por la desintegración radiactiva
natural de los elementos radioactivos pesados (torio y uranio), debido a que las partículas alfa emitidas en dichos
procesos constan de núcleos de helio-4. Este helio radiogénico es atrapado junto con el gas natural en concentraciones
de hasta el 7 % por volumen, del que se extrae comercialmente por un proceso de separación a baja temperatura
llamado destilación fraccionada. Al igual que sus otras propiedades como:El helio (He) es un elemento químico de
número atómico 2 y un peso químico estándar de 4.0026. Pertenece al grupo de los gases nobles, situado en la
columna 18 de la tabla periódica.

Características principales
A pesar de que la configuración electrónica del helio es 1s², no figura en el grupo 2 de la tabla periódica de los
elementos, junto al hidrógeno en el bloque s, sino que se coloca en el grupo 18 del bloque p, ya que al tener el nivel de
energía completo presenta las propiedades de un gas noble.

En condiciones normales de presión y temperatura es un gas monoatómico no inflamable, pudiéndose licuar solamente
en condiciones extremas (de alta presión y baja temperatura).

Tiene el punto de solidificación más bajo de todos los elementos químicos, siendo el único líquido que no puede
solidificarse bajando la temperatura, ya que permanece en estado líquido en el cero absoluto a presión normal. De
hecho, su temperatura crítica es de tan solo 5,20 K o −267,96 grados Celsius. Los sólidos compuestos por ³He y 4He
son los únicos en los que es posible, incrementando la presión, reducir el volumen más del 30 %. El calor específico
del gas helio es muy elevado y el helio vapor muy denso, expandiéndose rápidamente cuando se calienta a temperatura
ambiente.

El helio sólido solamente existe a presiones del orden de 100 MPa a 15 K (−258,15 °C). Aproximadamente a esa
temperatura, sufre una transformación cristalina, de una estructura cúbica centrada en las caras a una estructura
hexagonal compacta. En condiciones más extremas (3 K, aunque presiones de 3 MPa) se produce un nuevo cambio,
empaquetándose los átomos en una estructura cúbica centrada en el cuerpo. Todos estos empaquetamientos tienen
energías y densidades similares, debiéndose los cambios a la forma en la que los átomos interactúan.5

El átomo de helio

El helio en la mecánica cuántica


El helio es un elemento químico cuyo átomo es el más simple de resolver utilizando las reglas de la mecánica cuántica
después del átomo de hidrógeno. Se compone de dos electrones en órbita alrededor de un núcleo que contiene dos
protones junto con uno o dos neutrones, dependiendo del isótopo. Sin embargo, como en la mecánica newtoniana,
ningún sistema que consista de más de dos partículas se puede resolver con un enfoque de análisis matemático exacto
(véase problema de los tres cuerpos) y el helio no es la excepción. Así, los métodos matemáticos son necesarios,
incluso para resolver el sistema de un núcleo y dos electrones. Sin embargo, tales métodos de la química
computacional se han utilizado para crear una imagen mecánico cuántica de las uniones de los electrones de helio con
una precisión dentro de un 2 % del valor correcto, con unos pocos pasos de cálculo computacional.6 En estos modelos
se observa que cada electrón evita parcialmente que el otro sienta la interacción con el núcleo, de tal manera que la
carga nuclear efectiva Z es de aproximadamente 1,69 unidades, y no las 2 cargas de un "núcleo desnudo" clásico de
helio.

El átomo de hidrógeno se utiliza ampliamente para ayudar a resolver el átomo de helio. El modelo atómico de Bohr dio
una explicación muy precisa del espectro del átomo de hidrógeno, pero cuando se intentó utilizar en el helio el modelo
falló. Werner Heisenberg desarrolló una modificación del análisis de Bohr, en el que utilizó valores semiintegrados de
los números cuánticos. La teoría del funcional de la densidad se utiliza para obtener los niveles de energía en su estado
base del átomo de helio, junto con el método de Hartree-Fock.

La relativa estabilidad del núcleo del helio-4 y su capa de electrones


El núcleo del átomo de helio-4, que es exactamente igual a una partícula alfa,7 es particularmente interesante. La
razón de esto se debe a que experimentos de dispersión de electrones de alta energía han mostrado que su carga
decrece de forma exponencial a partir de un máximo en su punto central, exactamente de la misma manera en que
decrece la densidad de carga en su propia nube de electrones. Esta simetría refleja principios físicos similares: el par de
neutrones y de protones en el núcleo del helio obedecen a las mismas reglas mecánico-cuánticas que los dos electrones
que lo orbitan —aunque la unión de las partículas en el núcleo se debe a un potencial diferente al que mantiene a los
electrones en la nube alrededor del átomo—. De esta manera, estos fermiones (es decir, tanto protones como electrones
y neutrones) ocupan completamente los orbitales 1s en pares, ninguno de ellos posee momento angular orbital y cada
uno de ellos cancela el espín intrínseco del otro. El añadir otra de cualquiera de estas partículas requeriría momento
angular y liberaría sustancialmente menos energía (de hecho, ningún núcleo con cinco nucleones es estable). Por esta
razón, este arreglo para estas partículas es extremadamente estable energéticamente, y dicha estabilidad da lugar a
muchos fenómenos cruciales inherentes al helio en la naturaleza.
Como ejemplo de estos hechos debidos a la alta estabilidad de la
configuración electrónica del helio está la baja reactividad química
de este elemento (la más baja de toda la tabla periódica), así como
la falta de interacción de sus átomos entre ellos mismos. Esto
produce los puntos de fusión y de ebullición más bajos de todos
los elementos. De la misma manera, la estabilidad energética del
núcleo de helio-4 da lugar a una fácil producción de estos en
reacciones atómicas que involucran tanto emisión de partículas
pesadas como fusión nuclear. Cierta cantidad de helio-3 estable se
produce en reacciones de fusión a partir del hidrógeno, pero es una
fracción mucho menor comparada con el helio-4. La estabilidad Energía de enlace por nucleón para
del helio-4 es la razón por la cual el hidrógeno se convierte en esta isótopos comunes. En el helio, esta energía
forma de helio en el Sol, en vez de helio-3, deuterio u otros es significativamente mayor que en los
núclidos adyacentes.
elementos más pesados. Asimismo es parcialmente responsable del
hecho de que la partícula alfa es por mucho el tipo de partícula
bariónica más comúnmente expelida por los núcleos atómicos. Dicho de otra manera, la desintegración alfa es mucho
más común que la desintegración en núcleos más pesados.8

La inusual estabilidad del helio-4 es importante también en cosmología. En los primeros minutos después del Big
Bang, el universo estaba compuesto por una mezcla de nucleones (protones y neutrones) libres. Esta «sopa» tenía
originalmente una proporción de seis protones por cada neutrón, y después de un tiempo se enfrió al punto tal que se
pudo dar la fusión nuclear.9 La estabilidad del helio provocó que casi todas las agregaciones de nucleones formadas en
ese momento fueran núcleos de helio-4. La unión de protones y neutrones para formar helio-4 tiene tanta fuerza que,
de hecho, la producción de este elemento consumió casi todos los neutrones libres en cuestión de minutos, antes de
que dichos núcleos pudieran decaer por desintegración beta. Esto dejó una cantidad muy pequeña de estas partículas
para que se pudiera formar litio, berilio o boro. El enlace nuclear por cada nucleón en el helio-4 es más fuerte que en
cualquiera de estos tres elementos (véase nucleogénesis y energía de enlace). Por lo tanto, no había ningún mecanismo
energético disponible, una vez que se hubo formado el helio, para crear los elementos de número atómico 3, 4 y 5. En
términos de energía, también era favorable la fusión del helio para formar el siguiente elemento en la tabla periódica
con menor energía por nucleón: el carbono. No obstante, debido a la falta de elementos intermedios, este proceso
requería la colisión casi simultánea de tres núcleos de helio-4 (véase proceso triple-alfa), por lo que no hubo suficiente
tiempo para que el carbono se formara en el Big Bang: en cuestión de minutos, el universo temprano se enfrió a una
temperatura y presión en las cuales la fusión de helio a carbono ya no fue posible. Esto ocasionó que el universo
temprano poseyera un cociente hidrógeno/helio muy similar al observado actualmente (en masa, tres partes de
hidrógeno por una de helio-4), con casi todos los neutrones del universo —como es el caso hoy en día— atrapados
dentro de los núcleos de helio-4.

Todos los elementos más pesados —incluyendo aquellos que se necesitan para formar planetas rocosos como la Tierra
y para la existencia de vida basada en el carbono— tuvieron que crearse posteriormente, en estrellas lo suficientemente
calientes para quemar no solo hidrógeno —dado que esto solamente produce más helio— sino el mismo helio. Dichas
estrellas son masivas y, por lo tanto, raras. Lo anterior da lugar al hecho de que todos los elementos químicos, aparte
del hidrógeno y el helio, compongan solamente el 2 % de la masa en forma de átomos del universo. El helio-4, por su
parte, constituye cerca del 23 % de toda la materia ordinaria del universo, es decir, prácticamente toda la materia
ordinaria que no es hidrógeno.10

Fases de gas y de plasma


El helio es el gas noble menos reactivo después del neón y por tanto, el segundo elemento menos reactivo de todos
ellos. Es inerte y monoatómico en condiciones normales. Debido a su baja masa atómica, en la fase gaseosa, la
conductividad térmica, el calor específico, y la velocidad del sonido son mayores que en cualquier otro gas, excepto el
hidrógeno. Por razones similares, y también debido al pequeño tamaño de sus átomos, su tasa de difusión a través de
los sólidos es tres veces mayor que la del aire, y alrededor del 65 % de la del hidrógeno.11
Asimismo es también menos soluble en agua que cualquier otro gas
conocido,12 y su índice de refracción es el más cercano a la unidad de todos
los gases.13 Este elemento tiene un coeficiente Joule-Thomson negativo a
temperatura ambiente normal, lo que significa que se calienta cuando se le
permite expandirse libremente. Solo por debajo de su temperatura de
inversión de Joule-Thomson (de 32 a 50 K a 1 atmósfera) se enfría en la
expansión libre.11 Una vez preenfriado debajo de esta temperatura, el helio
puede licuarse mediante el enfriamiento debido a su expansión.

La mayor parte del helio extraterrestre se encuentra en un estado de plasma,


con propiedades muy diferentes a las del helio atómico. En el plasma, los
electrones del helio no están ligados al núcleo, lo que hace que su
conductividad eléctrica sea muy alta, aun cuando el gas está solo Tubo de descarga lleno de helio,
parcialmente ionizado. Las partículas cargadas son altamente influenciadas adoptando el símbolo de este
por los campos magnéticos y eléctricos. Por ejemplo, en el viento solar, junto elemento

con el hidrógeno ionizado, las partículas interactúan con la magnetósfera de


la Tierra, dando lugar a la corriente de Birkeland y a las auroras.14

Fases líquida y sólida


A diferencia de cualquier otro elemento, el helio líquido se mantendrá así hasta el cero absoluto a presiones normales.
Este es un efecto directo de la mecánica cuántica: en concreto, la energía del punto cero del sistema es demasiado alta
para permitir la congelación. El helio sólido requiere una temperatura de 1 a 1,5 K (alrededor de -272 °C o -457 °F) y
alrededor de 25 bar (2,5 MPa) de presión.15 A menudo es difícil distinguir el helio sólido del líquido ya que el índice
de refracción de las dos fases es casi el mismo. El sólido tiene un marcado punto de fusión y estructura cristalina, pero
es muy compresible. Aplicar presión en un laboratorio puede reducir su volumen en más del 30 %.16 Con un módulo
de compresibilidad del orden de 50 MPa,16 es 50 veces más compresible que el agua. El helio sólido tiene una
densidad de 0,214 ± 0,006 g/ml a 1,15 K y 66 atm, la densidad proyectada a 0 K y 25 bar (2,5 MPa) es 0,187 ± 0,009
g/ml.17

Helio I
Por debajo de su punto de ebullición de 4,22 K, y por encima del punto lambda de 2,1768 K, el isótopo helio-4 existe
en un estado normal de líquido incoloro, llamado helio I.11 Al igual que otros líquidos criogénicos, el helio I hierve
cuando se calienta y se contrae cuando baja su temperatura. Por debajo del punto lambda, sin embargo, esta fase no
hierve y se expande a medida que la temperatura desciende aún más.

El helio tiene un índice de refracción similar al de un gas, de 1,026, lo que hace que su superficie sea muy difícil de
ver, de tal forma que se suelen utilizar flotadores de poliestireno extruido para ver en dónde se encuentra la superficie.
11 Este líquido incoloro, tiene una viscosidad muy baja y una densidad de 0,145 g/mL, que es solo una cuarta parte

del valor predicho por la física clásica.11 Es necesario hacer uso de la mecánica cuántica para explicar esta propiedad
y, por tanto, ambos tipos de helio líquido se llaman fluidos cuánticos, lo que significa que muestran propiedades
atómicas a escala macroscópica. Esto puede ser un efecto del hecho de que su punto de ebullición está muy cerca del
cero absoluto, lo que impide que el movimiento molecular aleatorio (energía térmica) oculte sus propiedades atómicas.
11

Helio II
El helio líquido por debajo de su punto lambda muestra características sumamente inusuales, en un estado llamado
helio II. La ebullición del helio II no es posible debido a su alta conductividad térmica; la entrada de calor causa la
evaporación del líquido directamente a gas. El isótopo helio-3 también tiene una fase de superfluido, pero solo a
temperaturas mucho más bajas. Como resultado, se sabe menos sobre las propiedades de esta fase en dicho isótopo.11

El helio II es un superfluido, un estado cuántico de la materia con propiedades extrañas. Por ejemplo, cuando fluye a
través de capilares tan delgados como de 10−7 a 10−8 m, no tiene viscosidad medible. Sin
embargo, cuando se realizan mediciones entre dos discos en movimiento, se observa una
viscosidad comparable a la del helio gaseoso. La teoría actual explica este fenómeno
utilizando un modelo de dos fluidos para el helio II. En este modelo, el helio líquido por
debajo del punto lambda se considera que contiene una proporción de átomos de helio en
estado base, que componen el superfluido, y que fluyen con una viscosidad exactamente
igual a cero; y una proporción de átomos de helio en un estado excitado, que se comportan
más como un fluido ordinario.18

En el efecto fuente, se construye una cámara que está conectada a un depósito de helio II
por medio de un disco sinterizado a través del cual el helio superfluido pasa fácilmente,
pero aquellos líquidos que no son superfluidos no pueden. Si se calienta el interior del Representación
gráfica de la
contenedor, el helio deja de ser superfluido. A fin de mantener fracción de equilibrio de
capacidad del Helio II
helio superfluido, este se fuga a través del disco y aumenta la presión, haciendo que el para reptar por la
líquido salga brotando del recipiente.19 superficie de los
cuerpos con los que
La conductividad térmica del helio II es mayor que la de cualquier otra sustancia conocida. está en contacto
Es un millón de veces mayor que la del helio I y varios cientos de veces la del cobre.11
Esto se debe a que la conducción de calor se produce por un mecanismo cuántico
excepcional. La mayoría de los materiales que son buenos conductores térmicos tienen una banda de electrones de
valencia libres que sirven para transferir el calor. El helio II no tiene banda de valencia, pero conduce bien el calor. El
flujo de calor se rige por ecuaciones similares a la ecuación de onda utilizada para caracterizar la propagación del
sonido en el aire. Cuando se introduce calor, este se mueve a través de helio II en forma de ondas a 20 metros por
segundo a una temperatura de 1,8 K. Este fenómeno es conocido como segundo sonido.11

El helio II también presenta un efecto de ascensión. Cuando una superficie se


extiende más allá del nivel de helio II, este se mueve a lo largo de la superficie,
contra la fuerza de gravedad. El líquido se escapará de un contenedor que no
esté sellado reptando por las paredes del mismo hasta que encuentre una región
con mayor temperatura donde se evaporará. Este ascenso lo realiza en una
película de 30 nm de espesor, independientemente del material de superficie.
Esta película se llama película de Rollin y lleva el nombre de la primera
1:01
persona que caracterizó este rasgo, Bernard V. Rollin.11 20 21 Como resultado
de este comportamiento y de la habilidad del helio II de escapar a través de
Láser de helio
aberturas pequeñas, es muy difícil mantener a este fluido confinado. Las ondas
que se propagan a través de una película de Rollin se rigen por la misma
ecuación de ondas de gravedad en aguas poco profundas, pero en lugar de la gravedad, la fuerza de restauración es la
fuerza de van der Waals.22 Estas ondas son conocidas como tercer sonido.23

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