Antecedentes de las plantas medicinales del Paraguay
Los antecedentes históricos rememoran que dichos conocimientos sobre estas plantas autóctonas
provienen de los indios guaraníes, que fueron recopilados por los jesuitas y los naturalistas que se
asentaron en el país, para estudiar las propiedades curativas de estas especies.
La venta de estas plantas curativas a escala interna ha crecido considerablemente en los últimos años
en nuestro país, ya que el consumo cotidiano de estas hierbas medicinales, hoy en día, forman parte
de la cultura paraguaya.
El análisis de la placa dental calcificada de nuestros ancestros demuestra que algunos de ellos
conocían las propiedades de algunas plantas antes incluso del desarrollo de la agricultura, y que las
incorporaron a su dieta.
El médico italiano Domingo Parodi llegó en el año 1856 al Paraguay y trabajó durante unos 30 años
con las plantas curativas paraguayas. El enfermero español Pedro Montenegro (1663-1728)
experimentó con nuestra flora nativa y medicinal y, probablemente, junto a los misioneros jesuitas
como José Sánchez Labrador, podrían ser considerados como los verdaderos "padres" de las plantas
medicinales del Paraguay.
Muchas personas colaboraron enormemente por la riqueza y el conocimiento de nuestras plantas
medicinales entre los que rescato al trinidense y eminente profesor Claudio Pavetti.
Mediante esta selección tan especial de profesionales que lucharon por convertir al Paraguay en un
vergel de plantas medicinales hoy se pueden rescatar unas 500 especies de las 800 que tenemos en
total.
Casi todos los ciudadanos de este país amanecen con el mate en la mano y es casi una obligación
prepararlo con alguna planta medicinal. Un poco más tarde, en alianza con el excesivo calor que
predomina entre nosotros, el tereré es toda una ceremonia infaltable entre los paraguayos que
cumplen cualquier tipo de actividad. Una flor, una raíz, unas hojas o un tallo machacado siempre
pasan a formar parte de esta infaltable actitud criolla.
Se estima en el Paraguay que unos 100.000 a 120.000 dólares por día se mueven por efecto de la
comercialización de plantas medicinales. En guaraníes, hoy eso equivale a unos 600 millones, cifra
nada despreciable y que cada día crece por el simple hecho de que cada vez tomamos más mate y
tereré.
El paraguayo no es de tomar tanto café ni té, pero le da un rotundo sí al mate y al tereré.
El uso de las hierbas medicinales es una práctica rutinaria en cualquier comunidad rural y urbana del
Paraguay. Ya lo usaban nuestros indígenas. Hoy, se constituye en tan orgánica y natural, buena
fuente de ingreso y la posibilidad de curar muchas enfermedades de una manera.
El "remedio tereré con yuyo" es tan común e inevitable en Paraguay como la corrupción.