REBELION
El 4 de noviembre de 1780 captura, enjuicia y ejecuta al corregidor español Antonio de Arriaga, iniciando con ello la
rebelión contra la dominación colonial. Al comienzo el movimiento reconoció la autoridad de la Corona española, ya que
Túpac Amaru afirmó que su intención no era ir en contra del rey sino en contra del «mal gobierno» de los corregidores. Más
tarde la rebelión se radicalizó llegando a convertirse en un movimiento independentista.
Tupac Amarú II declararía que había considerado realizar la sublevación desde que López de Castilla fue corregidor del
Cuzco, pero que en esas fechas era una posibilidad remota.15
Su esposa Micaela Bastidas así como familiares de ambos tuvieron una participación de primer orden en el movimiento,
tanto en el reclutamiento, abastecimiento y hasta cierto punto en la toma de decisiones. Con el apoyo de otros curacas,
mestizos y algunos criollos, la rebelión se extendió, llegando a tener tropas de decenas de miles de combatientes.16 Entre sus
ofrecimientos se hallaban la abolición tanto del reparto como de la alcabala, la aduana y la mita de Potosí.
Su movimiento tuvo dos fases:
La primera fase o fase tupacamarista, donde destaca la hegemonía de José Gabriel Túpac Amaru, su esposa Micaela y
capitanes.
La segunda fase o fase tupacatarista, continuación de la rebelión a cargo de Diego Cristóbal Túpac Amaru, primo de José
Gabriel, y donde destaca el protagonismo de Túpac Katari.
Desde un inicio Túpac Amaru II buscó ganarse el apoyo de la iglesia e integrar a indígenas, criollos, mestizos y libertos
negros en un frente anticolonial,17 pero no pudo evitar que la masificación del movimiento convirtiera el accionar
independentista en una lucha racial contra españoles y criollos. Durante su máximo apogeo y, especialmente, luego de la
captura y ejecución de Túpac Amaru y su familia, la rebelión se extendió de manera sumamente violenta, sin toma de
prisioneros y con la práctica de asesinar a cualquier persona que hablase castellano o vistiese a la manera europea; los
indígenas que se vestían con moda española también fueron atacados.17 Así, la ejecución sistemática de los “puka kunka”
(literalmente cuellos rojos o gringos) convirtió la rebelión en un auténtico baño de sangre en el que se estima se produjo el
asesinato de entre ochenta y cien mil personas.18
En el proceso, Tupac Amaru sería excomulgado por la iglesia, por medio del Arzobispo de Cuzco Juan Manuel Moscoso. En
primera instancia el 17 de noviembre de 1780 sobre la base de ser acusado de Liberal por rebelarse ante la legítima autoridad
del rey con base en ideas condenables por la doctrina católica, posteriormente el 19 de noviembre se adjudicaría el incendio
de la Iglesia de Sangarará en Tungasuca. También se argumento la rebelión era para darle el poder político a una facción de
indios cristianos que querían separarse del control del Papa en Roma.1920
“Tengan por público excomulgado, de excomunión mayor, a José Túpac Amaru, cacique del pueblo de Tungasuca, por
incendiario de las capillas publicas y de la iglesia de Sangarara, por grasador de los caminos, por rebelde traidor al Rey,
Nuestro Señor, por revoltoso, perturbador de la paz y usurpador de los Reales Derechos; y a todos cuantos le dan auxilio,
favor y fomento, y a los que le acompañan, si luego que tuvieren noticia de esta censura no se separan de su comunicación, y
se desisten de auxiliarlo en su depravado intento; y bajo la misma pena, ninguno se atreva a desfijar este Cedulón del lugar
de la iglesia donde se fijare, reservando a Nos la absolución de todo, que es fecho en la ciudad del Cuzco”
Moscoso, 1780
Tales excomuniones fueron una noticia muy tormentosa para Túpac Amaru y su esposa Micaela Bastidas, quienes eran
católicos sinceros que se sintieron muy deprimidos y angustiados por la noticia. Por lo que intentaron escribirle una carta al
Obispo tratando de declarar su lealtad a la Iglesia e incluso a la Monarquía Española.21
"El católico celo de un hijo de la iglesia, como profeso cristiano en el sacrosanto bautismo, no puede en ninguna época
profanar los sagrados tabernáculos del Dios a quien adora, ni ofender a sus sacerdotes, a menos que fuese necesario la
detestación de la fe, y abrazar los extremados y torpes vicios del libertinaje, con el abuso de reformar las cargas gravosas de
unos fenómenos, titulados corregidores y las mayores pensiones que se han ido introduciendo con la creación de una casa
general de aduanas, y más gabelas que se inspeccionan a las miserables puertas de los fieles vasallos de mi nación,
propagándolas con inexorabilidad un segundo Pizarro en la tiranía, que no sólo grava a mi nación, sino aun a las demás
naciones.
Y esperando que otro u otros sacudiesen el yugo de este faraón, salí a la voz y defensa de todo el reino, para excusar los
mayores inconvenientes, hurtos, homicidios con otros ultrajes y acciones inusitadas: que aunque hoy se me note de traidor y
rebelde, infiel y tirano a nuestro Monarca Carlos, dará a conocer el tiempo que soy un vasallo, y que no he desmentido un
punto intencionalmente a mi Santa Iglesia y católico Monarca, pues sólo pretendo quitar tiranías del reino, y que se observe
la santa y católica ley, viviendo en paz y quietud. Para lo que envío mis embajadores a ese Cabildo, para que en mucha
quietud me entreguen esa ciudad, y no me den lugar a tomarla por la fuerza, porque entonces le entraré a sangre y fuego.
US. I. no se incomode con esta novedad, ni perturbe su cristiano fervor, ni la paz de los monasterios, cuyas sagradas vírgenes
e inmunidades no se profanarán en ningún modo, ni sus sacerdotes serán invadidos con la menor ofensa de los que me
siguiesen. Los designios de mi saneada intención son que consiguiendo la libertad absoluta en todo género de pensiones a mi
nación, el perdón general de mi aparentada deserción del vasallaje que debo, y el total abolimiento de las aduanas, de la
extensión de los resortes de la visita del reino, luego me retiraré a una Tebaida a donde pida misericordia, y US. I. me
imparta todos los senderos documentos para mi glorioso fin, que mediante la divina misericordia espero, a cuyo fin aspiro, a
quien clamo con los mayores ahíncos de mi alma por la importante vida de US. I."
Tupac Amaru II, Tungasuca, 12 de diciembre de 1780
Por otro lado, ser condenados por la iglesia fue la causa principal del fracaso de la rebelión, pues varias masas dejarían de
movilizarse y se traspasarían a las filas realistas.22
"Este fue uno de los más graves cuidados en las tribulaciones de la rebelión, porque habiendo excomulgado a Túpac Amaro
y sus secuaces por el atroz delito de incendiarios de Sangarará y sus profanadores, no permitían él ni los suyos corriesen mis
pastorales con franquía, porque desbarataban sus intentos, según lo experimentaba en la deserción de muchos… que venían a
pedirme absolución y se incorporaron a nuestras tropas."