Resiliencia urbana y agua potable en México
Resiliencia urbana y agua potable en México
Estado de México
Doctorado en Urbanismo
Tutor académico:
Dr. José Juan Méndez Ramírez
Tutores adjuntos:
Dr. Carlos Alberto Mastachi Loza
Dra. Belina García Fajardo
1
Agradecimientos
doctoral, Dr. José Juan Méndez, por la apoyo vital que nos ofrecen las personas
este trabajo, por el respeto a mis tendríamos la fuerza y energía que nos
(CIRA) y a la Dra. Belina García Fajardo difíciles de este trabajo y esta profesión:
2
Dedicatorias
A mi madre Dominga.
Por haberme apoyado en todo momento, por sus consejos, sus valores, por la motivación
constante que me ha permitido ser una persona de bien, pero más que nada, por su amor.
A mi padre Macario.
1
Índice
Resumen.................................................................................................................................. 5
Abstract ................................................................................................................................. 10
Introducción .......................................................................................................................... 14
Capítulo 1. Resiliencia y resiliencia urbana ..................................................................... 30
1.1. Contexto histórico de la resiliencia ........................................................................ 31
1.2. Consideraciones teóricas de la resiliencia .............................................................. 34
1.2.1. La resiliencia como concepto ......................................................................... 36
1.2.2. Propiedades de la resiliencia ........................................................................... 37
1.2.3. Características de la resiliencia ....................................................................... 39
1.2.4. Componentes de la resiliencia ........................................................................ 40
1.3. Enfoques de la resiliencia....................................................................................... 45
1.4. La resiliencia urbana .............................................................................................. 47
1.4.1. La resiliencia en el urbanismo ........................................................................ 49
1.4.2. ¿Qué es la resiliencia urbana? ......................................................................... 50
1.4.3. Propiedades de la resiliencia urbana ............................................................... 53
1.4.4. Características de la resiliencia urbana ........................................................... 55
1.4.5. Contexto de desarrollo de la resiliencia urbana .............................................. 57
1.5. El agua como indicador para medir la resiliencia urbana ...................................... 59
1.5.1. Consumo recomendado de agua según el clima ............................................. 59
Capítulo 2. Propuesta metodológica................................................................................. 64
2.1. Evaluación de la resiliencia urbana ........................................................................ 65
2.1.1. Metodologías utilizadas para evaluar la resiliencia urbana ............................ 65
2.1.2. Elementos para analizar la resiliencia urbana ................................................. 68
2.1.3. Propuesta para evaluar la resiliencia urbana ................................................... 70
2.2. Caracterización metodológica del índice de resiliencia social ............................... 71
2
Capítulo 3. Contexto normativo del agua ......................................................................... 79
3.1. Contexto normativo internacional del agua ........................................................... 80
3.2. Instrumentos normativos del agua en México ....................................................... 82
3.2.1. Ley de aguas nacionales, 2017 ....................................................................... 82
3.2.2. Programa Nacional Hídrico 2013-2018......................................................... 83
3.2.3. Ley del Agua del Estado de México y Municipios ......................................... 85
3.2.4. Decretos de veda y acuerdos de extracción del agua entre el Estado de
México y la Ciudad de México ..................................................................................... 86
3.2.5. Ordenamiento Ecológico de Lerma y San Mateo Atenco .............................. 89
Capítulo 4. Demanda y disponibilidad del agua potable en Lerma y San Mateo Atenco
.............................................................................................................................................. 92
4.1. Caracterización de los casos de estudio ................................................................. 93
4.1.1. Aspectos socio-territoriales............................................................................. 95
4.1.2. Características socio-demográficas ................................................................. 95
4.1.3. Consideraciones generales de la vivienda municipal ...................................101
4.2. Proyección de la demanda de agua municipal ..................................................... 103
4.2.1. Demanda de agua en Lerma y San Mateo Atenco ........................................106
4.2.2. Infraestructura hidráulica municipal ..................................................................111
4.2.3. Administradores del agua .............................................................................114
4.3. Disponibilidad del agua en Lerma y San Mateo Atenco ......................................115
4.3.1. Contexto histórico del agua en Lerma de Villada y San Mateo Atenco .......115
4.3.2. Precipitaciones en los municipios .................................................................117
4.3.3. Nivel de las aguas subterráneas ....................................................................122
4.3.4. Contaminación del río Lerma .......................................................................123
4.3.5. Umbrales de disponibilidad del agua ............................................................ 125
4.3.6. Disponibilidad de agua para vivienda ........................................................... 127
3
Capítulo 5. Índice de resiliencia urbana ante la escasez del agua ................................ 132
5.1. Contexto del problema ......................................................................................... 133
5.1.1. Análisis factorial ........................................................................................... 134
5.1.2. Comparación entre adaptación y transformación .........................................141
5.1.3. Distribución espacial de la resiliencia urbana ...............................................142
5.1.4. Entrevistas a miembros de comités y OPDAPAS ........................................145
Capítulo 6. Discusión de resultados.................................................................................151
6.1. Perturbaciones en la adaptación ...........................................................................152
6.2. Perturbaciones en la transformación ....................................................................154
6.3. El estado de resiliencia de Lerma y San Mateo Atenco .......................................158
6.4. Medidas para aumentar la resiliencia urbana ....................................................... 160
Capítulo 7. Conclusiones ..................................................................................................167
Bibliografía ......................................................................................................................... 173
ANEXOS ............................................................................................................................ 191
EVIDENCIAS .................................................................................................................... 199
4
Resumen
El agua es crucial para la adaptación de los municipios, también es un derecho humano sin
embargo, no todos tienen el acceso y disponibilidad lo que ha generado una disputa por el
agua frente a la escasez, ante ello se han planteado retos no solamente locales sino a nivel
mundial para mantenerlo y que las ciudades mantenga un proceso de transformación
encaminado a la mejora continua.
En el caso de Lerma de Villada y San Mateo Atenco en el Estado de México se
encuentran en una etapa de transición hacia la escasez, el cual se ve afectado por la
demanda de los usuarios y la reducida disponibilidad del agua para los municipios, ante
esta problemática la resiliencia urbana estudia las ciudades con problemas ocasionados por
el Cambio Climático, también se enfoca a problemas para enfrentar la crisis de
alimentación, desastres socio-naturales, de políticas, social, económico y ambientales,
asimismo se aboca a problemas que plantean serios retos a las zonas urbanas o rurales que
están relacionados con la demanda y disponibilidad del agua potable.
Frente a la probabilidad de escasez del agua el trabajo evaluó la resiliencia urbana
para marcar pauta para futuros estudios, respondiendo a la pregunta: ¿Cuáles son los
actores y factores que alientan la resiliencia urbana ante la demanda y disponibilidad del
agua potable de los municipios de Lerma y San Mateo Atenco, Estado de México, 2010-
2017? Aunado a la pregunta de investigación como objetivo se evaluaron los factores y
actores que determinaron la resiliencia urbana mediante la adaptación y transformación.
Para cumplir con el objetivo se propone la metodología para evaluar la resiliencia urbana
desde el enfoque de la resiliencia socio-ecológica. Esta metodología considera el
diagnóstico ambiental, social, económico y normas en relación al agua; también se auxilia
de ocho entrevistas realizadas a actores claves que controlan el agua: Comités y OPDAPAS
municipal. Las preguntas de las entrevistas tienen el objetivo de ubicar el tipo de respuesta
que tienen los municipios para afrontar el problema de la escasez que se determinó en el
diagnóstico, las preguntas se dividen en tres categorías: modular, diversidad y redundancia
y son clasificados en adaptación y transformación. Además, se ubicó espacialmente la
resiliencia mediante AGEBS urbanos y rurales mediante el índice de resiliencia.
5
Esta investigación tomó como punto de partida el enfoque de la resiliencia socio-
ecológica que se orienta a las personas y la naturaleza como sistemas interdependientes.
Esto es cierto para las comunidades locales y sus ecosistemas circundantes, pero la gran
aceleración de las actividades humanas en la tierra ahora también lo convierte en un
problema a escalas globales (Folke, et al., 2010). Para su evaluación, fue aplicado el
método hipotético-deductivo. Los resultados obtenidos están orientados a explicar cuáles
son las causas de los eventos físicos o sociales, poniendo énfasis en la naturaleza de dichos
fenómenos y en las condiciones en que estos tienen lugar, así como en las razones por las
que dos o más variables se relacionan entre sí (Hérnandez, et al., 1998).
En torno a la discusión y resultados en la parte teórica la resiliencia es ampliamente
utilizada en diferentes disciplinas, cada una de ellas presenta casos diferentes, también
presentan características y metodologías distintas para su evaluación. Sin embargo, no
existe una similitud en cuanto a la forma de medir e identificar los indicadores, esto se debe
probablemente a que la resiliencia se ha trasladado de manera distinta en cada área y objeto
de estudio.
Con respecto a la ambigüedad de la resiliencia, se debe a la falta de consenso y
definición del término, además de la falta de caracterización de las categorías y variables a
medir y aunque es explicada de diferentes vertientes no ha sido suficiente para su
entendimiento ya que presta a diversas interpretaciones. También se describió la resiliencia
urbana como un nuevo enfoque emergente, donde se trató de definir junto con dos
propiedades retomados desde el enfoque ecológico que son la adaptación y transformación
y desde el enfoque de la Social-ecological-resilience.
La idea de evaluar la resiliencia urbana por medio de la adaptación y transformación
es por la facilidad de identificar las variables e indicadores y aunque probablemente se dan
de manera simultánea no significa que presenten condiciones similares como en el enfoque
ecológico.
Respecto a la normatividad en materia de agua permite identificar factores que
promueven la resiliencia urbana como: los decretos de veda, el acuerdo de extracción de
1970, que incita a la construcción de bordos para preservar el agua, y los programas
hídricos además, de los Ordenamiento Ecológicos de Lerma y San Mateo Atenco.
6
También fue posible detectar que el principal obstáculo en la materia lo representan
los artículo 27 y 115 Constitucionales, ya que las referencias de estos a la propiedad
privada sobre un recurso público y común y a la descentralización de su administración por
parte del municipio, han provocado disputas por la posesión, control y manejo del recurso
agua entre los habitantes de Lerma y San Mateo Atenco.
Resulta evidente que el control y manejo del agua en México ha dejado de ser
exclusivo del Estado por la injerencia de acuerdos y normas internacionales en fomento al
desarrollo y que favorece la participación de la iniciativa privada. Con cada vez con más
frecuencia, el agua pasa a ser administrada por particulares. Gracias a la descentralización,
los municipios poseen mayores atribuciones y libertades para permitir y asignar el manejo
del agua a la iniciativa privada. Es importante destacar que, durante la revisión de las
normatividades, no se encontraron documentos que establezcan límites para la extracción
del agua en los acuíferos, pese al riesgo de escasez que esto implica; sólo ha sido propuesta
una ley para su gestión y regulación.
El índice de resiliencia urbana muestra las diferencias que pueden llegar a existir
entre los comportamientos de la adaptación y la transformación, permitiendo apreciar que
sus procesos ocurren de modos distintos: la capacidad de transformación es lenta y se
mantiene constante, mientras que la de adaptación se da a una velocidad mayor, impidiendo
su asimilación por los pobladores. Los habitantes de ambos municipios presentan una
adaptación y transformación invariables debido a la escasez del agua potable.
La aplicación de este índice presentó un panorama general de las condiciones en los
municipios evaluados. Pese a estar ubicados en zonas lacustres cercanas al río Lerma,
muestran niveles desiguales de resiliencia, gracias a la concentración de industrias que
requieren el consumo de enormes volúmenes de agua, que, a la vez, es enviada de vuelta al
lecho del río, altamente contaminada y, en muchos casos, sin ninguna clase de tratamiento.
En la realización de este estudio se detectó la pertinencia de incorporar la gestión del agua
no sólo desde una perspectiva social, sino desde las mismas condiciones naturales en pos de
preservar las fuentes naturales de abastecimiento.
Así mismo se pudo apreciar que en la adaptación de los municipios intervienen las
actividades de respuesta y organización por parte de los comités locales y de los
organismos municipales que administran el agua. Entre esas medidas se contemplan fuentes
7
alternas para la extracción, como los pozos artesanales y el abastecimiento mediante pipas.
Queda evidenciado, también, que, pese a la magnitud de la problemática, existe poca o nula
comunicación y cooperación entre los comités locales, OPDAPAS y ejidatarios a la hora de
llevar a cabo dichas acciones.
La resiliencia no sólo tiene lugar en zonas urbanas, también ocurre entre las
comunidades rurales, donde la escasez es recurrente. Sin embargo, la falta del agua ha
orillado a los habitantes a tomar medidas de adaptación rápida, minimizando los riesgos de
afectación; entre ellas, destacan el uso de toma clandestina y el tratamiento del agua
mediante plantas potabilizadoras. Lo anterior fomenta la transformación y se traduce en
bienestar para algunas zonas de los municipios.
Aunque las acciones realizadas por los actores han derivado en conflictos por el
control y la administración del agua, también han impactado de modo favorable para la
resiliencia de los municipios; esto se debe a que los servicios brindados alcanzan sólo a
pequeños sectores de la población, por lo tanto, cuando el servicio falla, lo hace sin afectar
al resto de la población o del territorio municipal, haciéndolos resilientes.
De igual modo, los datos recabados tras el presente análisis de la resiliencia urbana
en los municipios de Lerma y San Mateo Atenco indican que éstos se encuentran inmersos
en un proceso de adaptación y transformación, debido a la gran cantidad de pozos
construidos para solventar la demanda de agua de sus habitantes, pero sin tener en
consideración las medidas para la conservación de las fuentes de este recurso.
A lo anterior, deben sumarse factores como la competencia por parte de los tres
actores –los comités locales, los organismos municipales y la iniciativa privada– por el
control y manejo del líquido, las deficiencias internas de éstos en relación con la
organización y suministro de recurso, el incremento en los niveles de consumo ocasionado
por los ritmos acelerados de crecimiento demográfico y expansión urbana, y la falta
inversiones económicas para la preservación del medio ambiente y zonas naturales de
reserva.
Respecto de la adaptación de los municipios, las medidas estructurales
implementadas para fomentar la modularidad y la redundancia buscan estimular las
dinámicas entre demanda y disponibilidad del agua para ubicarse dentro de la fase de
respuesta ante la escasez.
8
En cuanto a la transformación, la implementación de acciones no estructurales –las
políticas, reglamentos y acuerdos realizados entre los comités locales y OPDPAS
municipales– en ambos municipios no han presentado los resultados deseados. Las vedas
decretadas en torno de la perforación y extracción de las aguas del Sistema Lerma no han
ejercido efecto alguno en la recuperación de los acuíferos, pues solamente representan
acciones paliativas que no fomentan el mejoramiento gradual a corto, mediano y largo
plazo.; todo lo contrario, las extracciones se realizan de manera excesiva, a lo que se debe
sumar la falta de normatividad técnica para su preservación.
9
Abstract
Water is crucial for the adaptation of the municipalities, it is also a human right, however,
not everyone has access and availability which has generated a dispute over water in the
face of scarcity, faced with this, not only local challenges have been posed, but also
globally, in order to maintain it and for cities to maintain a transformation process aimed at
continuous improvement.
In the case of Lerma de Villada and San Mateo Atenco in the State of Mexico, they
are in a stage of transition towards scarcity, which is affected by the demand of the users
and the reduced availability of water for the municipalities, in view of this problem, urban
resilience studies cities with problems caused by climate change, it also focuses on
problems to face the food crisis, socio-natural disasters, political, social, economic and
environmental disasters, It also addresses problems that pose serious challenges to urban or
rural areas that are related to the demand and availability of drinking water.
Faced with the probability of water scarcity, the work evaluated the urban resilience
to set a guideline for future studies, answering the question: What are the actors and factors
that encourage urban resilience to the demand and availability of drinking water in the
municipalities of Lerma and San Mateo Atenco, State of Mexico, 2010-2017? In addition to
the research question as an objective, the factors and actors that determined urban resilience
through adaptation and transformation were evaluated.
To meet the objective, the methodology for evaluating urban resilience from the
socio-ecological resilience approach is proposed. This methodology considers the
environmental, social, economic diagnosis and norms in relation to water; It also helps
eight interviews with key actors that control water: Committees and municipal OPDAPAS.
The questions of the interviews have the objective of locating the type of answer that the
municipalities have to face the problem of the shortage that was determined in the
diagnosis, the questions are divided into three categories: modular, diversity and
redundancy and are classified in adaptation and transformation. In addition, resilience was
spatially localized through urban and rural AGEBS through the resilience index.
This research took as a starting point the approach of socio-ecological resilience that
focuses on people and nature as interdependent systems. This is true for local communities
10
and their surrounding ecosystems, but the great acceleration of human activities on earth
now also makes it a problem at global scales (Folke, et al., 2010). For its evaluation, the
hypothetico-deductive method was applied. The results obtained are aimed at explaining
the causes of physical or social events, emphasizing the nature of these phenomena and the
conditions in which they occur, as well as the reasons why two or more variables are
related. each other (Hérnandez, et al., 1998).
Around the discussion and results in the theoretical part, resilience is widely used in
different disciplines, each one of them presents different cases, they also present different
characteristics and methodologies for their evaluation. However, there is no similarity in
terms of how to measure and identify indicators, this is probably due to the fact that
resilience has been transferred differently in each area and object of study.
Regarding the ambiguity of resilience, it is due to the lack of consensus and
definition of the term, in addition to the lack of characterization of the categories and
variables to be measured and although it is explained in different ways, it has not been
sufficient for its understanding since Lends to different interpretations. Urban resilience
was also described as a new emerging approach, where it was tried to define together with
two properties taken from the ecological approach that are adaptation and transformation
and from the theory of Social-ecological-resilience.
The idea of evaluating urban resilience through adaptation and transformation is
because of the ease of identifying the variables and indicators and although they probably
occur simultaneously, it does not mean that they present similar conditions as in the
ecological approach.
Regarding water regulations, it is possible to identify factors that promote urban
resilience, such as: the prohibitions of closure, the 1970 extraction agreement, which
encourages the construction of boards to preserve water, and water programs in addition,
Ecological Ordination of Lerma and San Mateo Atenco.
It was also possible to detect that Constitutional Article 27 and 115 represent the
main obstacle in the matter, since their references to private property over a public and
common resource and to the decentralization of their administration by the municipality
have provoked disputes for the possession, control and management of the water resource
between the inhabitants of Lerma and San Mateo Atenco.
11
It is evident that the control and management of water in Mexico has ceased to be
exclusive of the State because of the interference of international agreements and standards
in promoting development and that favors the participation of private initiative. With more
and more frequency, the water happens to be administered by individuals. Thanks to
decentralization, municipalities have greater powers and freedoms to allow and allocate
water management to private initiative. It is important to highlight that, during the revision
of the regulations, no documents were found that establish limits for the extraction of water
in the aquifers, despite the risk of scarcity that this implies; only one law has been proposed
for its management and regulation.
The urban resilience index shows the differences that may exist between the
behaviors of adaptation and transformation, allowing us to appreciate that their processes
occurs in different ways: the capacity for transformation is slow and remains constant,
while that of adaptation occurs at a greater speed, preventing its assimilation by the
inhabitants. The inhabitants of both municipalities have an adaptation and transformation
invariable due to the shortage of drinking water.
The application of this index presented an overview of the conditions in the
municipalities evaluated. Despite being located in lake areas near the Lerma River, they
show unequal levels of resilience, thanks to the concentration of industries that require the
consumption of huge volumes of water, which, in turn, is sent back to the river bed, highly
contaminated and, in many cases, without any kind of treatment. In carrying out this study,
the relevance of incorporating water management not only from a social perspective, but
from the same natural conditions in order to preserve natural sources of supply was
detected.
Likewise, it was observed that in the adaptation of the municipalities the response
and organization activities are carried out by the local committees and by the municipal
organisms that administer the water. These measures include alternative sources for
extraction, such as artisanal wells and the supply of cistern tanks. It is also evident that,
despite the magnitude of the problem, there is little or no communication and cooperation
between the local committees, OPDAPAS and ejidatarios when carrying out these actions.
Resilience does not only take place in urban areas, it also occurs among rural
communities, where scarcity is recurrent. However, the lack of water has led the inhabitants
12
to take rapid adaptation measures, minimizing the risks of affectation; among them, the use
of clandestine drinking and the treatment of water by water treatment plants stand out. This
encourages transformation and translates into well-being for some areas of the
municipalities.
Although the actions carried out by the actors have led to conflicts over the control
and administration of water, they have also had a favorable impact on the resilience of the
municipalities; this is because the services provided reach only small sectors of the
population, therefore, when the service fails, it does so without affecting the rest of the
population or municipal territory, making them resilient.
Similarly, the data collected after the present analysis of urban resilience in the
municipalities of Lerma and San Mateo Atenco indicate that they are immersed in a process
of adaptation and transformation, due to the large number of wells built to solve the water
demand of its inhabitants, but without taking into consideration the measures for the
conservation of the sources of this resource.
To this, factors such as the competition on the part of the three actors - the local
committees, the municipal organisms and the private initiative - for the control and
management of the liquid, the internal deficiencies of these in relation to the organization
and supply of resources, the increase in the levels of consumption caused by the accelerated
rhythms of population growth and urban expansion, and the lack of economic investments
for the preservation of the environment and natural reserve areas.
Regarding the adaptation of the municipalities, the structural measures implemented
to promote modularity and redundancy seeks to stimulate the dynamics between demand
and availability of water to be located within the response phase in the face of scarcity.
Regarding the transformation, the implementation of non-structural actions -the
policies, regulations and agreements made between the local committees and municipal
OPDPAS- in both municipalities have not presented the desired results. The prohibitions
decreed around the drilling and extraction of the waters of the Lerma System have not
exerted any effect on the recovery of the aquifers, they only represent mitigating actions
that do not encourage gradual improvement in the short, medium and long term; on the
contrary, extractions are carried out excessively, to which must be added the lack of
technical regulations for their preservation.
13
Introducción
Las ciudades siguen creciendo al igual la constante demanda del vital líquido y una fuerte
presión por la contaminación, demanda excesiva, concentración sólo en algunos sectores
sociales y la constante degradación ambiental con pérdidas forestales. El agua es crucial
para la adaptación de los municipios, también es un derecho humano sin embargo, no todos
tienen el acceso y disponibilidad lo que ha generado una disputa por el agua frente a la
escasez, ante ello se han planteado retos no solamente locales sino a nivel mundial para
mantenerlo
Para abordar la demanda y disponibilidad del agua de cara a la escasez el protocolo
plantea una serie de características que servirán de guía para la realización
La presente tesis analiza una serie de elementos y características en torno de la demanda y
disponibilidad del agua potable como factor para la resiliencia urbana en los municipios de
Lerma de Villada y San Mateo Atenco, ambos ubicados en el Estado de México.
En primer lugar, se realizó una descripción teórica de la resiliencia urbana, donde
serán incluidos los principales aportes de autores especialistas en la materia, así como de
las formas en que el concepto es empleado y trabajado desde una perspectiva
multidisciplinar.
Posteriormente, se llevó a cabo el análisis de la problemática en torno de la
demanda y disponibilidad del agua potable en los municipios ya mencionados, en conjunto
con la metodología empleada y adaptada para el estudio del caso, y que será desarrollado a
profundidad en las páginas correspondientes.
14
La amplitud del concepto ha permitido su implementación desde muy variados
enfoques disciplinares, como el urbanismo, la psicología, la ecología, la física, la geografía,
las ciencias de la salud, la ingeniería y la construcción.
Méndez (2012) utiliza el carácter teórico de la resiliencia en la geografía. Propone
una revisión crítica y un análisis de la resiliencia urbana, que incluye sus características,
mecanismos y claves explicativas, desde la perspectiva de la geografía, así como sus
implicaciones dentro de las políticas públicas. Finaliza con una reflexión sobre su
contribución a una mejor comprensión de la desigual capacidad mostrada por las ciudades
para enfrentarse a las crisis.
Respecto de la psicología, Martínez & Canales (2011) emplean el término para
presentar “factores protectores que promueven funcionalidad en la vida de jóvenes en su
educación secundaria”, en la ciudad de Pachuca, Hidalgo. Por su parte, García & Aldana
(2011) lo adoptan en sus estudios de psicología infantil, donde, por medio de él, se
recuperan las experiencias vitales de tres menores en condiciones de abandono y pobreza
que habitan una Casa-Hogar provisional en Ecatepec, Estado de México. Silas (2008) se
apoya en el concepto para ilustrar de qué forma los profesores de jóvenes en situación de
marginalidad se constituyen en “personas significativas en resiliencia”. Palomar (2012) lo
aplica en programas sociales para explicar el impacto positivo del programa de desarrollo
humano Oportunidades en el Distrito Federal, en términos de aprovechamiento del apoyo
otorgado.
También, a partir de ella, González (2009) reflexiona en torno de acciones
preventivas de salud en niños y adolescentes y, en 2008, evaluó la resiliencia de
adolescentes mexicanos de secundaria y preparatoria en Tepic, Nayarit. Cabe resaltar que
los trabajos orientados a la psicología no consideran factores externos negativos ni las
condiciones sociales de vulnerabilidad de los individuos, lo que permite apreciar que sólo
están dirigidos hacia la resistencia del problema.
Otra vertiente para el estudio de la resiliencia proviene del urbanismo, que lo adapta
como resiliencia urbana y abarca un amplio campo de estudios, que van desde los factores
que impulsan el cambio climático, hasta el enfrentamiento de problemáticas causadas por
desastres naturales sobre las ciudades, como inundaciones, sequías y la afectación sobre el
suministro de recursos naturales como el agua.
15
Coyuntura de la resiliencia urbana
16
urbanas, con el objetivo de contemplar la demanda y disponibilidad para el suministro y
acceso al agua potable de los habitantes, sin perder de vista los efectos que ejerce el cambio
climático como un factor externo.
Milman & Short (2008) proponen el estudio de la resiliencia urbana mediante
indicadores para el sector del agua, con el objeto de fomentar la sustentabilidad urbana.
Estos indicadores consisten en seis códigos de colores que explican el porcentaje de
población que tiene acceso a agua segura; contemplan el abastecimiento, infraestructura,
servicios financieros, calidad del agua y gobierno; e identifican la vulnerabilidad y brindan
información de acceso y disminución en los niveles de agua.
Falkenmark (1989) evalúa la vulnerabilidad del agua mediante indicadores que van
desde estrés a escasez. Este modelo es el más utilizado como umbral en la evaluación de la
escasez física del agua a nivel regional. El indicador considera la fracción del total anual de
escorrentía disponible para uso humano. Otros autores como Perveen & James (2011)
comparan la vulnerabilidad y disponibilidad del recurso agua.
El agua es una variable de control para la resiliencia donde el número de actividades
humanas y procesos ambientales determinan el impacto o estado del recurso; los impactos a
considerar son: 1) los usos de suelo, 2) la contaminación industrial, 3) la sociedad, 4) la
agricultura y 5) el uso doméstico. (Rockström, et al., 2014) Asimismo, se asume un uso
insostenible al considerar la concentración de la mayor parte de los recursos entre un
pequeño porcentaje de la sociedad, a la rigidez de las instituciones que no responden a las
necesidades sociales y al deterioro del agua por la contaminación (Prasad, et al., 2009).
Todos estos autores consideran la vulnerabilidad y sus impactos en el sistema
urbano, social, ambiental y económico; sin embargo, no toman en cuenta las interacciones
entre la sociedad y el medio ambiente, que están condicionados recíprocamente por la
disponibilidad y demanda del agua y, por lo tanto, determinan la persistencia de los
recursos naturales.
Otro aspecto considerado en trabajos previos es la condición de las redes de
distribución del agua, pues su falta de mantenimiento afecta su calidad y deteriora la
confianza de los pobladores que hacen uso de ella. Para esto, se evalúan indicadores como
el fracaso, la confiabilidad, la resiliencia y la vulnerabilidad. En los resultados resalta el
costo-beneficio de la distribución a través de nodos en las tuberías, proyectando la
17
implementación de estrategias de repartición para las futuras expansiones de las ciudades
(Yazdani, et al., 2011).
En el ámbito social, McAslan (2010) elaboró un estudio en el que contrasta las
interacciones de individuos, familias, grupos y sistemas colectivos con el medio ambiente,
todos interconectados mediante redes de relaciones basadas en la reciprocidad y en las
normas que los rigen. La vulnerabilidad está asociada a la necesidad que tiene una
comunidad –como sistema– de enfrentar un fenómeno estresante y de las capacidades para
resolverlo que representa individual y colectivamente. El estudio de Hordijk (2014) analiza
el papel de los gobiernos municipales como administradores del recurso agua, y propone
una nueva configuración que otorgue a la iniciativa privada la competencia en cuanto a su
regulación, poniendo en cuestionamiento sí se trata de una transformación o de una
transición hacia la resiliencia.
Con respecto del plano internacional, organizaciones sociales como la Disaster Risk
Management Sustainability and Urban Resilience, (DiMSUR, 2015) han orientado la
resilencia urbana hacia la reducción de la vulnerabilidad en las ciudades ante desastres
socio-naturales y en aumentar su resiliencia como respuesta ante la incertidumbre que
resulta de ellos.
Otros ejemplos de esto pueden apreciarse en estudios como el Climate Resilient
Cities, hecho por el Banco Mundial (Prasad, et al., 2009), el Manual de las Naciones
Unidas para el Desarrollo de Ciudades Resilientes (UNISDR, 2012), dirigido a gobiernos
locales, y otras investigaciones de planeación urbanística afines con el cuidado del medio
ambiente en materia de cambio climático, como la de Saavedra & Budd (2009).
En la resiliencia urbana se consideran los aspectos de desarrollo y persistencia del
sistema mediante las siguientes políticas y normas: 1) Preparación para el desastre y
respuesta, 2) Planeación urbana y ambiental 3) Economía urbana y seguridad, 4)
Infraestructura urbana y servicios básicos, y 5) Gobernanza urbana (DiMSUR, 2015).
El primer punto contempla las medidas tomadas antes, durante y después del
desastre socio-natural. El segundo implica la organización de los usos de suelo y
preservación de espacios naturales. El tercero se refiere al ámbito de aplicación, donde se
implementan estrategias para aumentar la capacidad de desarrollo económico –empleos,
salud– en las ciudades y, al mismo tiempo, reducir las condiciones de vulnerabilidad por
18
inseguridad y violencia. El cuarto está orientado a los bienes y servicios para el bienestar de
la población –escuelas, hospitales, vías de acceso y comunicación, energía eléctrica,
recolección y reciclaje de residuos, etcétera–, entre las que se cuenta el acceso y abasto de
agua. El quinto punto incluye las medidas y políticas para la administración de la ciudad,
así como la gestión en todos los niveles de gobierno y a escala territorial.
En los últimos años la resiliencia ha surgido como un concepto clave en la política
pública. En Estados Unidos, después del 11 de septiembre de 2001, este concepto es
utilizado en los procesos de toma de decisiones y dentro del marco institucional de
seguridad nacional, preparación y mitigación de desastres (Coaffee, et al., 2009). Su
enfoque es el de preservar la salud y la seguridad alimentaria, así como afrontar lluvias y
sequías intensas o atípicas que afecten, entre otras cosas, los procesos hídricos como
resultado del cambio climático.
La resiliencia urbana abarca todo lo relacionado con el acceso, disponibilidad,
demanda, suministro y escasez del agua potable, así como de las políticas públicas en esta
materia; sin embargo, no contempla ni indica quienes habrán de ser los encargados de
abastecer y administrar el recurso, y tampoco explica la disponibilidad del mismo en su
relación causa-efecto entre el medio ambiente y la sociedad.
En México existen muy pocos antecedentes sobre la resiliencia urbana relacionada
con la demanda y disponibilidad del agua potable. Sin embargo, sí se han realizado estudios
enfocados en la gestión del agua, por ejemplo, la Guía para la Gestión Integrada de los
Recursos Hídricos de la cuenca Lerma-Chapala-Santiago, realizada por Díaz-Delgado
(2009), la cual describe la implementación y el uso de instrumentos metodológicos para
interactuar con los involucrados en la problemática de la cuenca para su recuperación y
desarrollo sostenible.
El estudio de Helmer & Hespanhol (1997) trata el tema de la escasez del agua y
considera que México enfrenta un desequilibrio entre la demanda de agua debida a su
escasez y distribución desigual. Además, señala que la calidad del recurso se encuentra
amenazada por el crecimiento urbano e industrial, por la injerencia de diversos factores
sociales y económicos, y por el vertido de contaminantes en las aguas sin ser previa o
adecuadamente tratados.
19
Sales (2009) considera los siguientes factores: la desertificación y el azolve de los
cuerpos de agua a causa de la tala inmoderada; la contaminación de las cuencas
hidrológicas por aguas residuales no tratadas; el agotamiento de los mantos freáticos por su
sobreexplotación para usos agrícola, industrial y urbano; y el aumento anual en la crisis del
agua debido a los cambios experimentados en sus ciclos, así como de las temporadas de
lluvia y sequía, producto de las alteraciones climáticas en todo el mundo. Así, Vargas
(2007) considera que la humanidad se encuentra en la fase de límite hidrológico al no
existir disponibilidad de agua suficiente para su consumo.
La Comisión Nacional de Fomento a la Vivienda (CONAFOVI) (2005) ha realizado
estudios sobre cómo la disponibilidad del agua es amenazada por el cambio climático y
presenta escenarios de incertidumbre ante su futura indisponibilidad. Determina que
México ha cruzado el umbral de disponibilidad de media a baja, ya que dispone de menos
de 5 mil m3 de agua anual para cada habitante, a lo que se suma la distribución desigual del
recurso, tanto a nivel regional como temporal.
Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2013)
considera que la disponibilidad del líquido disminuirá, a escala nacional, de 4 090 m3 por
habitante al año, en 2010, a 3 815, en 2030; en compración con los 17 mil m3/hab/año en
1950 (Flores, 2009). Aunado a lo anterior, el crecimiento demográfico –expresado en
expansión territorial– y la continua concentración de la economía y del poder político en los
núcleos urbanos, no sólo favorecerá, sino que incrementará la demanda del agua en una
proporción asignada a futuro de entre 70% a 80% a las tierras de producción agrícola, de
20% a la industria y de 6% al consumo doméstico (Perevochtchikova, 2010).
El trabajo de Alvarado (2016) propone un análisis a través de decisión multicriterio,
con la ayuda de un Sistema de Información Geográfica (SIG) para priorizar la protección
del agua con base en su vulnerabilidad a la contaminación, en Toluca, Estado de México.
En contraste, el Gobierno del Estado de México (GEM, 1997) menciona que el agua es
vulnerable a la contaminación por la falta de servicios de saneamiento, provocando que las
corrientes naturales sean utilizadas como cuerpos receptores de aguas de desecho y drenaje,
y que el abastecimiento sea superado por la demanda.
20
Los estudios citados, aunque hacen mención de la vulnerabilidad, se mantienen en
disyunción con la resiliencia, pues esta implica una corriente de pensamiento fundamentada
en la ecología, que parte de los estudios de Holling (1973) sobre resiliencia y estabilidad en
los sistemas ecológicos. Por tal motivo, resulta pertinente adaptar algunos criterios de la
resiliencia ecológica al medio social, a partir de las condiciones de vulnerabilidad ante un
proceso dinámico influido por el medio ambiente, elementos externos y el individuo
(Garcia-Dia, 2013).
La vulnerabilidad es una condicionante que permite determinar el grado de
resiliencia; de esta manera permite vislumbrar una vulnerabilidad aceptable ante la
acelerada disminución de la disponibilidad del agua en las zonas más pobladas y la
creciente contaminación de los cuerpos de agua, susceptibles de servir como fuentes de
abastecimiento (Gárfias, et al., 2008).
21
Planteamiento del problema
22
Lerma, que son de menos de 900 m3/hab/año, están asociadas con la baja eficiencia en su
uso agrícola y público urbano (Alcocer & Merengo, 2010).
La disponibilidad y demanda del agua en esta zona está directamente vinculada con
la región Lerma-Santiago-Pacífico (PNUMA, 2006), en donde sólo 30% de las aguas
residuales municipales son tratadas; 52% de las aguas superficiales están altamente
contaminadas, 39% lo están moderadamente, y únicamente 9% mantiene una calidad
aceptable (Millington, et al., 2006).
La continua expansión de estos municipios vuelve imprescindible el requerimiento de
bienes y servicios para satisfacer la demanda de sus habitantes; uno de estos, el agua
potable, implica la introducción de redes hidráulicas para su suministro y su consiguiente
mantenimiento, pues, de acuerdo con Rockström (2014), el agua es una variable de control
para el soporte de las áreas urbanas.
Con base en la observación y recorridos de campo realizados en las zonas de
estudio, la demanda y disponibilidad del agua potable en Lerma presentan afectaciones
debidas al incremento de la población, a la contaminación del Río Lerma, a la pérdida de
cubierta vegetal y a la expansión urbana sobre espacios naturales (Ciénegas). Se suman
también la escasa gestión por parte de autoridades, la distribución desigual, la
concentración del servicio de agua sólo en algunas áreas, las descargas de aguas domésticas
e industriales sin previo tratamiento en el lecho del río, la escasa filtración de los acuíferos,
así como el crecimiento desordenado, la deforestación y la descarga de aguas negras y
grises al interior de las fuentes de abastecimiento. Estos problemas vuelven vulnerables a
los municipios y conllevarán fuertes consecuencias sobre su futura disponibilidad de agua.
El suministro también es afectado por la falta de mantenimiento de la infraestructura
hidráulica, que no permite disponer del líquido de manera constante y presenta problemas
en su distribución. Parte del problema se debe a la antigüedad de las tuberías –entre 30 y 40
años, aproximadamente– y a que el diámetro no posee la capacidad suficiente para dotar del
servicio, espacialmente en temporadas de estiaje (febrero-mayo), por lo que el agua debe
ser distribuida a las comunidades afectadas por medio de pipas; pero, a pesar de que éstas
cuentan con comités encargados del suministro y distribución –algunas de ellas llegan a
tener hasta cuatro comités–, continúan presentando problemas de disponibilidad.
23
Otra problemática la representa la profundidad según el Ing, Maiz (2016) para la
extracción del agua, que varía entre los 200 y 300 metros, según la demanda, y es debida al
descenso de los niveles en los acuíferos. Además, no está permitido excavar más pozos
aledaños al río Lerma a causa del riesgo de contaminación que esto implica para los
acuíferos.
Respecto de San Mateo Atenco, las problemáticas son similares: contaminación,
distribución, indisponibilidad y aumento de la demanda. El municipio cuenta con siete
comités independientes que administran el agua, además de la gestión a cargo de las
autoridades municipales. La distribución se centra, principalmente, en los fraccionamientos
y unidades habitacionales, donde el consumo es mayor, demostrando así que la repartición
del recurso sólo beneficia a algunos sectores de la población.
Las frecuentes modificaciones sobre las áreas de cobertura vegetal provocan la
reducción de la infiltración y el aumento en la escorrentía, que, a su vez, conllevan a la
disminución de la recarga de acuíferos y caudales. Estos problemas se ven incrementados
por los procesos de urbanización, industrialización y de equipamientos que condicionan el
territorio para hacerlo habitable bajo escasas o nulas normas de planeación y falta de
equilibrio espacial, y que no contempla el umbral crítico permisible para no vulnerar las
reservas de agua.
A lo anterior, se debe sumar la falta de tratamiento del agua, su deficiente
distribución, la baja amplitud en la cobertura del suministro y la falta de mantenimiento de
la red hidráulica, así como la aplicación de medidas de gestión en torno al control y manejo.
La contaminación del río Lerma y la pérdida de vegetación son elementos que vulneran su
disponibilidad, ya que ninguno de estos municipios contempla la próxima creación de
plantas de tratamiento.
Dentro de este marco descriptivo, es importante delimitar las zonas de estudio para
el presente trabajo de investigación. Por una parte, las cabeceras municipales, por otra,
algunas comunidades (Barrio de Guadalupe y San Lucas, en San Mateo Atenco; San Pedro
Tultepec y Huitzitzilapan, en Lerma) donde la administración del agua la llevan a cabo los
comités locales. La vulnerabilidad de estos municipios por la demanda y disponibilidad del
agua tiene otro componente: la falta de flexibilidad de las normas y políticas para preservar
el agua potable, pues las que existen actualmente no favorecen la adaptación y la
24
transformación en ambas demarcaciones, ni ofrecen soluciones a las problemáticas
descritas en los párrafos anteriores.
Justificación
25
Pregunta de investigación
¿Cuáles son los actores y factores que favorecen la resiliencia urbana ante la demanda y
disponibilidad del agua potable en los municipios de Lerma y San Mateo Atenco, Estado de
México, entre los años 2010-2017?
Hipótesis
Los actores –comités locales, gobiernos municipales y factores socio-ambientales–
fomentan la resiliencia urbana al satisfacer la demanda y disponibilidad del agua potable en
Lerma y San Mateo Atenco, Estado de México.
Objetivos
Objetivo general
Evaluar los actores y factores que determina la resiliencia urbana en torno de la demanda y
disponibilidad del agua potable mediante la adaptación y transformación en los municipios
de Lerma y San Mateo Atenco, Estado de México.
Objetivos específicos
1. Definir el marco teórico-conceptual sobre resiliencia y resiliencia urbana.
2. Diseñar la metodología de la resiliencia urbana a través de la adaptación y
transformación desde la demanda y disponibilidad del agua potable.
3. Analizar las normatividades operativas aplicadas en el manejo del agua potable.
4. Diagnosticar la demanda y disponibilidad del agua potable en los municipios de Lerma y
San Mateo Atenco desde la adaptación y transformación
5. Determinar el índice de resiliencia de la población a partir de la medición de la escasez
del agua potable.
6. Analizar los factores y capacidad de los actores que determinan la resiliencia urbana
desde la adaptación y transformación en Lerma y San Mateo Atenco.
26
Metodología general de la investigación
27
contempladas que orientan la resiliencia urbana y analizar las condiciones de flexibilidad en
materia de políticas y estrategias con las que cuentan la población, las instituciones
gubernamentales y las empresas de interés particular con respecto de este tema.
El diagnóstico de la demanda y disponibilidad del agua potable en los municipios
señalados ocupa el capítulo 4, y son descritas mediante el acopio de datos cualitativos y
cuantitativos. Las técnicas empleadas para ello son: 1) observación no participativa, 2)
trabajo de campo, 3) fuentes documentales y 4) fotografías. El diagnóstico se ve
complementado con datos cuantitativos obtenidos de censos y conteos de población del
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Información (INEGI), del Consejo Estatal de
Información (COESPO), de la Comisión Nacional del Agua (CNA), de Área Geo-
estadística Básica (AGEB), del Programa de Ordenamiento Ecológico del Estado de
México, de estadísticas de precipitación (DAYMET) y cartografía temática, la cual sirvió
para ubicar espacialmente el área de estudio. Para evaluar el umbral entre estrés y escasez
del agua potable se utilizaron los indicadores nacionales de la CNA, ubicando, así, el nivel
de presión en el que se encuentra el recurso.
El capítulo 5 presenta el índice de resiliencia de la población en torno de la escasez
del agua potable. Este permite reconocer cuáles son las zonas más vulnerables y las
distintas condiciones de resiliencia entre las zonas urbanas y rurales. Para esto, se obtuvo
información proveniente de censos y conteos de población, índices de desarrollo humano y
de marginación, cartografía de precipitación, acuíferos y temperatura.
El índice contempla 24 variables de 47 unidades de análisis por Área Geo-
estadística de Información Básica (AGEB) y 63 zonas rurales. Para su obtención se realizó
el análisis factorial y la separación de indicadores para la transformación y adaptación. Se
complementa con una entrevista a los actores clave en el manejo y suministro del agua:
comités locales y el Organismo Público Descentralizado para la Prestación de los Servicios
de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OPDAPAS); para su aplicación se recurrió
a la técnica “bola de nieve”, que funciona cuando el rasgo distintivo de estudio sobre la
población tiende a agrupar a los individuos, favoreciendo su contacto social. Se trata de una
técnica de muestreo no probabilística, en la que los individuos seleccionados para ser
estudiados reclutan a nuevos participantes entre sus conocidos, y es un proceso económico
28
y sencillo que requiere poca planificación y escasos recursos humanos; los propios sujetos
entrevistados funcionan como la mano de obra (Ochoa, 2015).
En el capítulo 6 se analizan los factores que determinan la resiliencia urbana en
torno de la demanda y disponibilidad del agua potable en Lerma y San Mateo Atenco, para
lo que se toman como base la parte teórica, el diagnóstico y el índice de resiliencia, con la
finalidad de contrastar los resultados obtenidos de los casos de estudio. Se da respuesta a la
pregunta de investigación inicial, y la hipótesis planteada por este trabajo será confirmada o
refutada.
29
Capítulo 1. Resiliencia y resiliencia urbana
En el presente capítulo será expuesta la base teórica sobre la resiliencia, por lo que se hará
un análisis teórico de su contexto, serán descritos sus características y elementos, y se
realizará un registro de las formas en que este concepto ha sido implementado por diversas
disciplinas, así como de los autores más importantes respecto del tema.
En seguida se procederá a analizar la cuestión de la resiliencia adaptada al
urbanismo, para lo que serán identificadas las categorías y variables de evaluación de la
resiliencia urbana en relación con la demanda y disponibilidad del agua potable.
30
[Link] histórico de la resiliencia
La resiliencia está asociada con la vulnerabilidad y llegó, incluso, a ser desarrollada por
Engels, en 1845, cuando se refirió a la vulnerabilidad de la clase obrera. Fue propuesta de
manera explícita como forma o medio de respuesta ante los desastres y se maneja en la
escuela ecologista desde mediados del siglo XX. La vulnerabilidad se asocia con la
carencia de desarrollo, por ejemplo, de determinados asentamientos humanos debido a la
falta de resiliencia de los factores expuestos ante amenazas de diversa índole y la
degradación ambiental (Cardona, 2005).
La vulnerabilidad de la población se presenta cuando no existe la capacidad de
absorber el impacto de un estresor. Los estresores modifican las condiciones de vida y se
asocian a la dinámica social. Pueden presentarse como desequilibrios ambientales, sociales,
económicos y políticos durante los procesos de desarrollo y derivar en vulnerabilidad por
falta de resiliencia. Ejemplo de esto lo representa la capacidad de respuesta que posee una
sociedad ante un desastre socio-natural.
Gallopín (2006) considera que la resiliencia es un elemento de la vulnerabilidad y
que, conjuntamente, permiten evaluar la problemática como consecuencia de debilidad
social y medio ambiental. Por eso, la vulnerabilidad es definida como el estado de
susceptibilidad al daño causado por la exposición al estrés asociado con cambios
ambientales, sociales y con la ausencia de capacidad de adaptación (Adger, 2006).
Este concepto resalta la capacidad de adaptación y la estrecha relación que existe
entre medio ambiente y sociedad, así como la incidencia entre vulnerabilidad y resiliencia,
que son elementos que se condicionan y están mediados por la fragilidad y la relación de
persistencia de los afectados por una crisis.
La vulnerabilidad también es un factor que determina distintas condiciones de
fragilidad y, según Lavell & Openheimer (2012), ha sido contrastada y complementada con
la noción de la falta de capacidad o resiliencia, donde la capacidad se refiere a las
fortalezas, atributos y recursos disponibles, tanto individual como colectiva o
comunitariamente.
31
La vulnerabilidad brinda un amplio panorama del estado y de las condiciones
económicas, ambientales, políticas o culturales de una sociedad, y permite diseñar y
establecer las medidas de respuesta para alcanzar la resiliencia frente a posibles eventos
críticos. Miller (2010) propone una serie de aspectos teóricos enfocados en la adaptación y
la transformación, sin embargo, la vulnerabilidad es algo imposible de reducir en su
totalidad, ya que existen múltiples elementos que condicionan el desarrollo de la población
y, por lo tanto, también determinan su capacidad de ser resiliente.
La noción de resiliencia ha sido adoptada por diversas escuelas de pensamiento (ver
figura 2) que la conceptualizan de acuerdo con sus propios requerimientos o necesidades.
Esta integración se ha dado con el objetivo de dar respuesta a un problema específico, y
dada la dinámica de las escuelas, este concepto delimita el contexto de cada cuestión a
resolver.
Las escuelas de pensamiento de cada disciplina han planteado nuevas formas de estudiar y
de analizar las dinámicas socio-ambientales, así como las relaciones entre sistemas que
resultan viables para la transformación o adaptación ante una crisis. Cada una busca
fomentar las habilidades que permitan ajustar nuevas condiciones de estabilidad en los
32
ecosistemas; mientras que en la ingeniería y en lo social se intentan atenuar los efectos
adversos que vulneran el bienestar de una región, municipio, estado o nación.
A partir de 2010, la resiliencia empieza a adquirir relevancia dentro del discurso del
cambio climático, con el objeto de responder ante los desastres socio-naturales y al impacto
producido por la variabilidad del clima, que afecta la disponibilidad de los recursos
naturales. Asimismo, busca reducir las afectaciones socio-ambientales y aumentar la
resiliencia mediante la adaptación y transformación (cambios estructurales), que fomentan
la seguridad y estabilidad frente a uno o varios estresores.
La versatilidad del concepto de resiliencia lo ha convertido en una herramienta para
varias disciplinas desde 1818. La tabla 1 muestra cómo Gaillard (2010) aborda la resiliencia
dentro de la literatura del desastre a partir de 1970; desde entonces, su uso se ha dado de
forma paralela en la psicología, ingeniería civil, física, ecología, ciencias sociales,
economía e, incluso, en aspectos empresariales. Niekerk (2011) menciona su inclusión en la
industria de la ingeniaría y construcción, y Pisano (2012) habla de Holling como una de las
máximas autoridades sobre este tema en el área de la ecología.
Seguridad
nacional
Fuente: Mulligan (2014)
33
mayores para superar las adversidades. Hace cuarenta años que este concepto ha sido
adaptado y aplicado por la psicología (Moreschi, 2016).
En el campo de la ecología Holling (1973) es el principal exponente sobre
resiliencia, ya que su trabajo se ha centrado en las capacidades y habilidades que poseen los
seres afectados por una crisis para recuperarse y adaptarse al cambio a través de etapas,
regímenes o umbrales. Destaca la pertinencia de estudiar a los sistemas conformados por
elementos afectados, pues considera que ninguno está aislado del resto.
Respecto de la adaptación, es importante evitar la disyunción entre resiliencia y
vulnerabilidad, pues aunque para su estudio cada una requiere de distintas formas de
aproximación y tratamiento, son complementarias entre sí para determinar el nivel del
umbral permisible para el bienestar urbano. El umbral se define como “la sensación en el
punto en que se produce el salto de la cantidad del estímulo a la cualidad de la reacción: por
debajo del umbral, aún no hay sensación, si el estímulo es demasiado débil” (Politzer,
2014: 244).
34
Metzger & Robert (2013) consideran que la resiliencia tiene como sustento
conceptual clave, precisamente, esa complejidad de los sistemas. La complejidad se
caracteriza por el cuestionamiento de las relaciones de causa-efecto y la no linealidad de los
fenómenos. Desde esta perspectiva, al significar capacidad de adaptación, la resiliencia
constituye una forma de gestión de los sistemas complejos ante cualquier tipo de riesgo,
choque o perturbación1; además de ineludible, es absolutamente necesaria, pues permite la
evolución del sistema, lo fortalece y evita su colapso o bifurcación.
La resiliencia suele ser confundida con la resistencia, como menciona Longstaff
(2010), pues la resistencia es un intento por detener el evento sin recibir ningún daño. La
resiliencia es inherente a la vulnerabilidad, por lo tanto, va más allá de evitar el problema.
Es un proceso que permite aumentar las capacidades de adaptación una vez que el suceso
ya se ha empezado a manifestar; mientras que la resistencia forma parte de la resiliencia
como una dimensión que favorece la estabilización de los afectados y permite el rebote
hacia adelante2.
La resiliencia ha sido utilizada para realizar diversas interpretaciones y su
particularidad se encuentra en su enfoque multidisciplinar, que busca definir su objeto de
estudio destacando la pertinencia de hacer frente y dar respuesta a problemas sociales,
políticos, ambientales, económicos, culturales, de salud o de la ciudad. También es
utilizada como umbral que permite situar los límites que favorecen la estabilidad en la
dinámica del paisaje (Dahlman, 2011).
Holling (2001) asocia la resiliencia con la sustentabilidad como parte del ciclo de
adaptación, y la define como la capacidad de crear, probar y adaptarse. El desarrollo
implica generar y mantener abierto un abanico de posibilidades; así, la conjunción entre
desarrollo y sustentabilidad reproduce las oportunidades de cambio y mantiene una estrecha
relación con la resiliencia, cuya finalidad es la generación de oportunidades para la
adaptación ambiental y social.
1
La perturbación se produce como un impulso gradual y acumulativo; es la variabilidad natural de un sistema
socio-ecológico (Gunderson, et al., 2010).
2
El rebote hacia delante es un continuo proceso de desarrollo que afianza la resiliencia.
35
1.2.1. La resiliencia como concepto
3
“La capacidad de un sistema de resistir los impactos de las fuerzas sin alterar su estado actual”. (PNUMA,
2007: 523)
36
perturbación, donde esta representa la vulnerabilidad4 del sistema ante los cambios
ejercidos por factores externos o internos.
Estos tres conceptos de resiliencia son dinámicos y presentan una similitud: el
manejo de la capacidad de los sistemas socio-ambientales para adaptarse a los cambios que
sufren sus estructuras, y que deriva en la dificultad de lograr la estabilidad por causa de la
creciente demanda y la disminución en la disponibilidad de los recursos naturales.
Otro punto de vista sobre la resiliencia establece que: “El grado de elasticidad en un
sistema, su capacidad para recuperarse después de experimentar un estrés o choque está
indicado por el grado de flexibilidad y persistencia de funciones particulares” (Pelling,
2011). El autor destaca la noción de sistema, por lo que la resiliencia debe ir acompañada
de un conjunto de funciones que le permitan al mismo mantenerse y, a la vez,
interrelacionarse para persistir mediante la flexibilidad de su estructura, por lo que la
resiliencia debe presentar propiedades capaces de establecer un nivel de bienestar
aceptable.
4
Ha emergido como un concepto central para entender las condiciones o la predisposición de un sistema a
sufrir daños gracias al peligro (Van der Veen, y otros, 2009). Es resultado de procesos históricos, sociales,
económicos, políticos, culturales, institucionales, de recursos naturales y de condiciones ambientales (IPCC,
2012).
37
I. Adaptación (persistencia y flexibilidad)
La capacidad de adaptación remite a las habilidades y a la flexibilidad de una comunidad o
sistema para persistir ante los cambios que gestados a corto, mediano o largo plazo. Estos
cambios dependen, en gran medida, de la magnitud de vulnerabilidad que presentan los
aspectos ambiental, social, económico, político o cultural de la misma comunidad o
sistema. Así, la adaptación es definida como la: “Capacidad de los sistemas, los hogares,
las personas, las comunidades, los ecosistemas, las naciones para generar nuevas formas de
operar, nuevos sistemas de relaciones y afrontar con eficacia los choques” (Breen &
Anderies, 2011).
La capacidad de adaptación es esencial para la resiliencia porque permite que el
sistema afectado se amolde a las condiciones cambiantes del entorno, y favorece su
integración con un nuevo contexto, flexible y estable interna y externamente con él.
38
1.2.3. Características de la resiliencia
Las características de la resiliencia mantienen similitudes con los elementos que determinan
la vulnerabilidad, pero están dirigidas hacia la respuesta y recuperación durante y después
de un fenómeno estresante que afecta la estructura del sistema. Estas son las siguientes:
I. Exposición a las perturbaciones. Refiere al grado, duración y alcance que el
sistema mantiene en contacto con las perturbaciones.
II. Sensibilidad a la perturbación. Se trata de la magnitud del impacto que un ser
humano o sistema natural es capaz de absorber sin sufrir daños u otro cambio
significativo a largo plazo (Adger, 2006, citado en Gallopín, 2006: 295-296).
III. Capacidad de adaptación. Originalmente definida desde la biología; significa la
habilidad de adaptación a los cambios eventuales en el ambiente (Smit & Wandel,
2006, citado en Gallopín, 2006: 300). También se refiere a la habilidad de diseñar e
implementar eficazmente estrategias de adaptación o reacción ante el desarrollo del
peligro y estrés, así como de reducir la magnitud del daño resultante de éstos
(AMCOW, 2012: 50).
Estas características son comprendidas a partir de los desastres socio-naturales, pero
también es posible utilizarlas para explicar problemáticas urbanas, pues la exposición a
estas afecta directamente la sensibilidad de un área urbana o rural, por lo que se vuelve
manifiesta la necesidad de responder a la posible escasez de recursos que les permita
adaptarse y transformarse durante y después de la crisis.
39
1.2.4. Componentes de la resiliencia
Para describir los componentes de la resiliencia, es necesario recurrir a Carlson (2012), que
explica la transición del antes y después de un evento socio-natural con referencia a las
etapas de gestión del riesgo.
Para ubicar el contexto en que se presenta la vulnerabilidad y el momento en que la
resiliencia se vuelve necesaria, la figura 3 muestra dicha transición en busca del rebote que
no necesariamente habrá de remitir al sistema a un estado previo al evento, sino posterior a
él y que favorezca la estabilización de los afectados.
El autor ubica el momento en que se desarrolla el evento adverso del siguiente modo: la
línea de equilibrio representa los diferentes niveles de actividad a desarrollar en busca del
bienestar social, pero cuando el evento afecta las acciones, la línea declina, lo que hace
necesario responder ante al problema para recuperar la estabilidad después del evento de
acuerdo con las condiciones de la población y con el tiempo necesario para su
recuperación. La tabla 2 describe con mayor detalle las etapas de respuesta5.
5
Estado colectivo del sistema. Evalúa la resistencia al cambio. Las fluctuaciones alrededor de la estabilidad
acompañan de manera inevitable a los sistemas complejos, evidenciando que es dinámicamente activo y la
fuente de nuevas formas de comportamiento y desarrollo (Thelen & Smith, 2006).
40
Tabla 2. Medidas para mejorar la resiliencia
Anticipar/Preparación Resistir/Absorber/Mitigar Adaptación/Respuesta Recuperación
Actividades y
programas
Tareas, programas y
diseñados para
Actividades realizadas sistemas de actividades
Actividades realizadas retomar las
por una entidad para inmediatas o en curso
antes de un evento para condiciones de
definir el entorno de que se desarrollan para
reducir las consecuencias manera efectiva
riesgo al que está gestionar los efectos
del peligro. y eficiente, en
sujeta. adversos generados por
un nivel
el evento.
aceptable para la
entidad afectada.
Fuente: Carlson (2012)
41
III. Sensibilidad. Es la capacidad de un sistema para detectar y responder a
cambios en sus elementos constituyentes. Cuanto más rápidamente es capaz de detectar y
responder a estos cambios, mayor será su potencial para hacerles frente con eficacia y, por
lo tanto, de recuperación.
IV. Capacidad de adaptación. Se refiere a los sistemas e infraestructura que están
diseñados para adaptarse rápidamente a las condiciones cambiantes; incluye, además, una
serie de requisitos que aumentarán su capacidad global de recuperación.
V. Modularidad. Trata sobre la independencia de los componentes del sistema;
ante el daño o fracaso que una de sus partes o componentes pueda presentar, las otras se
mantienen con una baja probabilidad de ser inducidas a experimentar daño o fracaso.
VI. Capacidad de respuesta ambiental e integración. Implica no solamente la
reducción del costo de creación y mantenimiento de la infraestructura técnica, sino que
también reduce la probabilidad relativa de que esta sufra los impactos negativos resultantes
de los crecientes problemas ambientales y de estrés relacionados con el cambio climático
(RN, 2015).
Resilience Now (2015), Organización No Gubernamental (ONG) francesa
conformada por un equipo profesional multicultural e interdisciplinar, considera los seis
componentes como aspectos que aumentan la capacidad de adaptación y son apreciables
durante la transición hacia el cambio. Asimismo, Gunderson (2006) considera que una
sociedad flexible y abierta al cambio, en la que todos sus actores estén implicados e
influyan en la creación de políticas enfocadas en los procesos de transformación –desde la
propia población y las agencias gubernamentales, hasta las asociaciones e intereses
privados–, es un componente fundamental para su propio desarrollo.
Acerca la transformación, el mismo autor amplía sobre aspectos críticos al interior
de la sociedad, sin embargo, para ello sólo considera sistemas no aislados y dinámicos, ya
que son causa y efecto de lo que sucede en el entorno. Es decir, de la estrecha relación entre
la sociedad y el medio ambiente depende, en gran medida, la disponibilidad de los recursos
naturales provistos para lograr satisfacer su demanda. Esto es lo que Carlson (2012) llama
los espacios de análisis de la resiliencia, representados en la figura 4.
42
Figura 4. Evaluación de la resiliencia comunitaria
La figura 4 explica la relación entre los puntos sobresalientes dentro del sistema social. Al
modificarse un punto, toda la estructura del sistema cambia. El tamaño de las burbujas
representa las categorías que lo integran, de acuerdo con la importancia de la infraestructura
crítica y las herramientas para evaluar que posee cada una de ellas (Thelen & Smith, 2006).
Sin embargo, atendiendo a las perspectivas de la ingeniería y la ecología, el
comportamiento de la resiliencia se da de forma distinta; mientras la ingeniería busca el
rebote hacia atrás y regresar al punto de equilibrio previo al evento, la ecología busca el
rebote hacia adelante para situarse en un nuevo régimen o umbral. Esto se describe con la
figura 5.
43
Figura 5. Comparación de la resiliencia en la ecología y la ingeniería
44
[Link] de la resiliencia
El término resiliencia es utilizado por una amplia variedad de disciplinas para la realización
de estudios cuyo objetivo es el de aumentar las capacidades de respuesta, adaptación y
transformación, ya sea de manera individual o colectiva, física o urbana; así como las
metodologías puestas en práctica por ellas. La tabla 3 muestra las características de cada
una en relación con su propia conceptualización de la resiliencia.
Habilidad de un metal
Construcción Estructura
(Niekerk, 2011)
e ingeniería Estado original
Peso y presión
Firmeza
Retorno en el tiempo
(Pisano, 2012)
Ingeniería Sistema
Perturbación
Capacidad de un material
Física e Recobrar forma original
(Becoña, 2006)
ingeniería Someterse a una presión deformadora
civil
Medida de persistencia
Sistemas
Ecología (Holling, 1973)
Habilidad de absorber cambios y disturbios
Relación entre poblaciones
45
Resiliencia: latitud, resistencia, precariedad, alteraciones
Ecología:
Adaptación: actores (Walker, 2005)
Cuencas.
Transformación: estabilidad en el paisaje
Adaptación
Transformación
Acción colectiva
Ecología Capacidad (Walker, et al., 2004)
Sistema ecológico-social, económico, político
Crear un sistema sustentable
Umbral o transición critica
Habilidad económica
Resistencia
(Van der Veen, et al.,
Economía Vulnerabilidad inherente
2009)
Resultado de políticas
Ingresos
Comunidades
Grupos (Adger, 2006, citado
Ciencias
Perturbaciones externas en Gaillard, 2010)
Sociales
Habilidades de respuesta
Capacidad de recuperarse
Garmezy, 1991;
Mantener una conducta
Psicología citado en Becoña,
Adaptación
2006)
Evento estresante
Fuente: elaboración propia con base en los autores citados
Resistencia Vulnerabilidad
Estabilidad Habilidad
Sistema Propiedad
Capacidad Umbral
Cambios
46
Es preciso señalar que ninguno de los trabajos mencionados en la tabla 3 hace uso de la
palabra “resiliente”, y el diccionario de la Real Academia Española tampoco tiene registro
de ella; sin embargo, sí contiene la palabra “resiliencia”:
del ingl. resilience, y este del lat. resiliens, -entis, part. pres. act. de resilīre 'saltar
hacia atrás, rebotar', 'replegarse'. 1. Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a
un agente perturbador o un estado o situación adversos. 2. Capacidad de un material,
mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la
perturbación a la que había estado sometido (DRAE, 2016).
El término ha sido insertado dentro del discurso político de las instituciones
gubernamentales para promover la seguridad de áreas urbanas y rurales ante los efectos del
calentamiento global, específicamente en torno de la disponibilidad y abastecimiento de los
recursos naturales. Este enfoque de la resiliencia será trabajado a profundidad en páginas
posteriores.
47
se encuentra asociada para contrarrestar los efectos provocados por el cambio climático en
cuanto a la problemática de la escasez de agua. El aspecto de la recuperación ecológica es
ampliamente abordado por Holling (2001), en tanto que la interacción de procesos dentro
de los sistemas fomenta su capacidad de adaptación y transformación para mantener o crear
nuevas funciones que les permitan persistir.
Respecto de la adaptación social, han sido creadas diversas medidas para la gestión
del riesgo con el fin de reducir la vulnerabilidad de la población, así como la generación de
políticas estructurales y no estructurales orientadas a mejorar su bienestar. Aunado a los
propósitos anteriores, la resiliencia urbana es utilizada en tres aspectos: 1) Como objetivo
para lograr la resiliencia de las ciudades, 2) en la literatura urbana como marco de análisis
conceptual para encontrar soluciones de adaptación y 3) en la misma, como herramienta
que favorece y fomenta la integración en relación con la planeación urbana (Béné, et al.,
2014).
La mayor parte de las ciudades atraviesan una etapa sin precedentes de cambios y
estragos sociales, económicos, ambientales, territoriales, entre otros, que han modificado
las dinámicas poblacionales en diversas escalas por causas como la contaminación, guerras,
epidemias, conflictos políticos y sociales, terrorismo, seguridad alimentaria y la afectación
en la disponibilidad de los recursos naturales para poblaciones que crecen desmedidamente.
Por todo lo anterior, es imprescindible fomentar la resiliencia urbana, pero, ¿qué es?, ¿de
qué maneras se puede implementar?
48
1.4.1. La resiliencia en el urbanismo
Tomando como puntos de referencia a las disciplinas que intervienen en el proceso y a las
fases del desarrollo de las ciudades, es posible apreciar el surgimiento de nuevas áreas y
materias de estudio para el urbanismo. Una de ellas es la resiliencia, si bien, como ya ha
sido mencionado, el concepto tiene su origen entre las ciencias exactas y poco a poco ha
sido incorporado a otras disciplinas.
El urbanismo se relaciona con la planeación de la ciudad en función de las
dinámicas sociales y la modela o remodela con base en su desarrollo; contribuye con el
aprovechamiento del terreno mediante la señalización de los usos de suelo y otras
actividades que se proyectan como benéficas para la población. También planifica la
distribución de los servicios básicos, como el del agua, que funge como estructura de
soporte en áreas rurales y zonas urbanas.
De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, el urbanismo es el
“conjunto de conocimientos relacionados con la planificación, desarrollo, organización u
ordenación de los edificios y espacios con una concentración y distribución de la población
en ciudades” (DRAE, 2016). Por su parte, el diccionario Merriam Webster (2015) lo define
como el estudio físico de la ciudad y su planeación. También es una medida de proporción
de la población total que vive en las ciudades (Wirth, 1938), e incorpora los requerimientos
de los bienes y servicios básicos, estructura e infraestructura para el funcionamiento y
habitabilidad de una ciudad.
En la planeación y desarrollo de la ciudad se involucran distintos vectores
orientados al bienestar de la población, como accesibilidad, movilidad, áreas verdes,
espacios públicos, vialidades e infraestructura que operan para su funcionamiento, y esto
requiere de la acción, en conjunto y por separado, de especialistas en diversas disciplinas,
entre ellos: urbanistas, arquitectos, ingenieros, biólogos, sociólogos, abogados, economistas
y ambientalistas.
La resiliencia en el urbanismo propone la realización de estudios e investigaciones
enfocadas en la implementación de medidas eficientes para el mejoramiento mediante una
constante retroalimentación entre los especialistas de los ámbitos señalados, así como en la
integración de los recursos naturales a corto, mediano y largo plazo durante los procesos de
49
planeación y desarrollo de las ciudades. La tabla 4 muestra las propiedades o categorías
teóricas que se emplean en su estudio.
50
El enfoque urbano, según Yumagulova (2012), pone énfasis en la resiliencia de la
ciudad, determinada por la planeación de sus relaciones con los ecosistemas para obtener
una respuesta favorable ante las variaciones demográficas, económicas y medio
ambientales. Salat & Bourdic (2012) consideran que las ciudades han demostrado poseer la
capacidad de absorber las sucesivas transformaciones sin perder su estructura esencial.
Los aportes de los estudiosos de la resiliencia han permitido el desarrollo de una
propuesta teórica sobre la resiliencia urbana que ha sido trabajada desde dos enfoques: el
relativo al cambio climático y otro acorde con los sistemas socio-ecológicos. De acuerdo
con Satterthwaite & Dodman (2013), la adaptación y transformación se conciben como un
tema de interés para todas las áreas urbanas, pues permiten preparar a las ciudades para
resistir y recuperarse de los impactos directos e indirectos de un fenómeno crítico.
Las áreas urbanas se encuentran en constante evolución. Con el transcurso del
tiempo han padecido y sufrido todo tipo de dificultades (Amin, 2014), y se han adaptado a
diversos contextos a partir de transformaciones que les han permitido su pervivencia y
continuidad a lo largo de la historia. Esto está asociado con la capacidad de resiliencia que
cada una mantiene con su entorno. La explicación a lo anterior proviene del campo del
urbanismo moderno, y parte de cuatro funciones: “a) el habitar, la función residencial; b) el
trabajo y las actividades económicas; c) la recreación y esparcimiento; d) la circularidad, es
decir, la interrelación entre las tres funciones” (Tobío, 1995).
Los sistemas urbanos han sido configurados bajo la lógica de las dinámicas sociales
en sus distintos ámbitos, pero pocas veces se han involucrado los aspectos ecológicos o la
relación armónica que debe existir entre el ser humano y el medio ambiente. Sólo en los
últimos años, y bajo el contexto del cambio climático, han sido creadas legislaciones y
políticas orientadas a la protección y conservación de los recursos naturales.
En torno de este giro en el discurso, se han desarrollado nuevas vertientes de
investigación que relacionan a los sistemas urbanos con el medio ambiente, particularmente
en lo referente al mejoramiento y ampliación de la capacidad de los primeros para hacer
frente a los desastres y tener una recuperación tan rápida como sea posible (Gibberd, 2014).
Así, al fomentar la adaptación, se crea un escenario favorable para las
transformaciones necesarias para hacer frente y absorber las crisis, mantener la estructura
del sistema y, al mismo tiempo, crear acciones encaminadas para la resiliencia en las
51
ciudades: “El grado que las ciudades pueden tolerar alteraciones antes de reorganizarse
alrededor de un nuevo ambiente de estructuras y procesos”. (Alberti, 2003: 1170, citado en
Collie et al., 2013: 5).
La definición anterior considera aspectos de tolerancia que remiten al concepto de
resistencia, pero sólo considera una dimensión de la resiliencia y no las interrelaciones
entre elementos internos y externos, lo que hace evidente que la resiliencia urbana se
manifiesta como sistema dinámico en constante cambio, como los flujos de información, de
personas y de la creciente demanda de recursos naturales para su supervivencia.
Otro aspecto a considerar es: “la capacidad de una comunidad de anticipar, planear
y mitigar los riesgos y aprovechar las oportunidades asociado con los cambios sociales y
ambientales” (Bernstein, et al., 2013), ya que la define de manera aislada, sin tomar en
cuenta los procesos y dinámicas sociales que tienen lugar con el entorno ambiental, ni las
características de la ciudad como sistema viviente en el que convergen diferentes clases de
vulnerabilidades. Sin embargo, sí considera que representa la oportunidad de experimentar
un momento de cambio.
A partir de ambas definiciones, es posible argüir que la tolerancia está relacionada
con la resistencia, provocada, a su vez, por los efectos ejercidos por factores externos y las
interrelaciones entre sistemas y subsistemas que influyen en la persistencia de las
estructuras. Estas definiciones están orientadas en la reducción de los riesgos ante los que
una ciudad es vulnerable y, al mismo tiempo, proponen un modelo de gestión para las
distintas etapas (antes, durante y después) de respuesta ante un evento crítico. Algo
semejante ocurre para Spaliviero, pues afirma que: “Se refiere a la habilidad del sistema
urbano de resistir y recuperarse rápidamente desde un peligro plausible” (Spaliviero, et al.,
2015).
Los argumentos presentados muestran rasgos o características compartidas en lo
referente a la adaptación, sin embargo, el enfoque de la resiliencia urbana no sólo está
dirigido hacia las problemáticas causadas por desastres socio-naturales; también implica
una serie de elementos que no están aislados y no necesariamente están sujetos a procesos
dañinos provocados por algún evento, tal es el caso de la disponibilidad de los servicios
básicos como el agua, situación sujeta a las dinámicas urbanas y a los procesos de
expansión de la ciudad. De esto surge la necesidad de plantear una definición que
52
contemple estas dinámicas en relación con los soportes estructurales del sistema urbano,
como el suministro de agua.
La resiliencia urbana sería, pues, la habilidad del sistema urbano para adaptarse y
transformarse frente a la crisis de escasez de los recursos naturales disponibles. La
resiliencia urbana se sustenta en el argumento de que las ciudades deben ser planeadas,
organizadas y administradas para asegurarles, así, una capacidad de respuesta óptima y de
transformación ante un entorno físico incierto (Kellogg, 2016), debido, entre otras causas, a
los procesos de crecimiento urbano que demandan la invasión de espacios naturales de
reserva. Por ello, la disponibilidad y la seguridad en el suministro de agua deben ser
planificadas para mantener a un municipio, estado, región o país invulnerables a su escasez.
Con base en esta definición, la presente investigación tendrá como escalas de
análisis la diversidad demográfica, los cambios ambientales y el contexto económico.
Las propiedades de la resiliencia urbana son determinadas con base en la teoría de Holling
(1973), y están enfocadas en explicar el proceso de la resiliencia para hacer frente a un
evento crítico capaz de afectar a las zonas urbanas. Se aporta una definición de ambas
propiedades, adaptación y transformación, en relación con la disponibilidad y demanda del
agua potable.
53
del mismo modo que organiza la estructura urbana como proceso estratégico ante una crisis
socio-ambiental que le permita persistir. La adaptación de la ciudad abarca la flexibilidad y
persistencia de los sistemas físicos, sociales y ambientales para organizar y operar nuevas
formas de estructura mediante la planeación a corto, mediano y largo plazo. Combina,
además, la experiencia y el conocimiento para ajustarse a los cambios provocados por los
factores externos e internos (Patrick Martin & Anderies, 2011). También modifica sus
características para lidiar con la crisis, pero esto no ocurre de manera instantánea, pues un
sistema requiere de tiempo para adaptarse. Un alto nivel en la capacidad de adaptación
reduce su vulnerabilidad (Adger, et al., 2004), la cual obedece al grado de exposición: “La
adaptación es un medio para un fin, y no un fin en sí mismo” (Jacobs, 2015: 3). El proceso
de adaptación conduce a la transformación.
54
A menudo, la transformación implica patrones de interacción entre los actores,
incluyendo el liderazgo, políticas y relaciones de poder asociadas a la organización y
acuerdos institucionales (Folke, et al., 2010).
La interrelación de estas dos propiedades explica la finalidad de la resiliencia
urbana, que es la búsqueda de la ciudad por aumentar su capacidad de respuesta ante una
crisis.
55
"cortafuegos" que se han perdido en una economía hiperconectada y globalizada (TKF,
2015).
Estas características se relacionan con componentes urbanos, como la
infraestructura, los usos de suelo y la explosión demográfica (Sharifi & Yamagata, 2014).
Del mismo modo, las áreas urbanas y rurales no son ajenas a la influencia de elementos
externos provenientes del medio ambiente, del cual extraen los recursos necesarios para su
funcionalidad, como en el caso del agua. La dependencia urbana hacia el recurso se da en
función de la duración de las fuentes de abastecimiento o de su existencia determinada por
las condiciones físico-naturales.
La afectación y susceptibilidad en la disponibilidad del recurso tienen su origen en
la demanda; por lo tanto, la resiliencia urbana no sólo comprende los aspectos físicos y
sociales, sino que representa una característica inherente al contexto urbano, como son las
ventajas naturales –cercanía, disponibilidad y preservación de los recursos– y las
oportunidades económicas (ISET, 2013) para persistir. Dicho con otras palabras, el agua
representa la máxima condición para cada contexto dentro del proceso de desarrollo
urbano.
56
1.4.5. Contexto de desarrollo de la resiliencia urbana
Las condiciones del territorio en el que se erige la ciudad permiten identificar de manera
específica la flexibilidad a la que están expuestos los sistemas que la conforman. Es decir,
los procesos urbanos manifiestan características tanto positivas como negativas; las
primeras favorecen el desarrollo de la población y fomentan el acceso a bienes y servicios;
las segundas implican situación de escasez y acaparamiento al situarse en áreas no aptas
para la urbanización, que fungen como zonas de amortiguamiento ambiental.
Los procesos urbanos producen causas y efectos que benefician o socavan la
resiliencia; por tales motivos, Gunderson (2010) se ocupa del aspecto espacial/territorial
atendiendo a los aspectos que son descritos a continuación:
a) ¿Resiliente a qué? Se identifica la perturbación en el sistema. Una perturbación
se produce como impulso gradual y acumulativo; es una variabilidad natural de un sistema
social-ecológico; los patrones de alteración en el tiempo pueden informar cómo trabajar con
la perturbación en lugar de controlarla o evitarla.
b) ¿Resiliente de qué? Con esta pregunta se identifican los componentes clave del
sistema socio-ecológico; ejemplo: social, ecológico, económico y político (Gunderson, et
al., 2010).
Las dos cuestiones permiten identificar el problema en su contexto espacial a partir
de la relación de los elementos considerados para su evaluación desde un enfoque de
gestión del sistema social y ecológico en la demanda y disponibilidad del agua potable, que
son mostrados en la figura 6, donde se representan las condiciones del territorio, antes,
durante y después del proceso de urbanización en una cuenca hidrológica. Las condiciones
de vulnerabilidad del territorio muestran la transformación de un espacio natural en uno
artificial, en el que no es puesta ninguna atención sobre las condiciones naturales que
permiten la recarga de los mantos acuíferos, lo que repercute en la disponibilidad del
recurso. Sin embargo, esto no significa forzosamente que el proceso urbano sea una causa
negativa, sino que no se han considerado estrategias de ordenamiento y gestión territorial,
lo que resulta en la pérdida de espacios verdes que habrían beneficiado a la ciudad a la hora
de satisfacer la demanda del recurso.
57
Figura 6. Cambios en las características ambientales después de la urbanización
A B
C D
La figura 6 muestra cómo la pérdida de espacios verdes provocada por los procesos de
urbanización produce un aumento de escorrentías de entre 10% a 55%, lo que disminuye la
filtración del agua, originalmente de 25%, a solamente un mínimo de entre 10% a 5%. Es
decir, la mayor parte del agua no se infiltra, sino que es canalizada hacia ríos y drenajes.
Por otra parte, la cubierta vegetal es afectada y disminuida en casi 100% por causa de las
capas de concreto y la construcción de edificios y viviendas. Al haber más construcciones
que áreas verdes, la disponibilidad del agua es afectada, y no se toma en cuenta que los
niveles de contaminación también aumentan en la medida en que son generados residuos
sólidos provenientes de industrias y hogares.
58
[Link] agua como indicador para medir la resiliencia urbana
Se entiende por agua potable aquella que es utilizada para fines domésticos e higiene
personal. Se considera que alguien tiene acceso al agua potable si la fuente de la misma se
encuentra a menos de un kilómetro de distancia del lugar en que será utilizada y si puede
obtener de manera confiable al menos 20 litros diarios para cada miembro de la familia
(OMS, 2016).
La demanda del agua se refiere a la “cantidad de agua requerida por una localidad
completa, una parte de ella, sector industrial o industria específica, para facilitar las
actividades domésticas, comerciales, industriales, turísticas, etc., que ahí tienen lugar”
(CNA, 2007: 7).
La disponibilidad del agua es definida como: “el volumen total de líquido que hay
en una región. Para saber la cantidad existente para cada habitante se divide el volumen de
agua entre el número de personas de una población” (INEGI, 2010c), y se relaciona con el
59
acceso que tiene a ella una vivienda. INEGI (2010) la describe como viviendas particulares
habitadas que cuentan con acceso a agua entubada dentro o fuera de ellas.
SEMARNAT-PNUMA (2004) establecen que el consumo de agua por habitante se
determina de acuerdo con la dotación requerida y que este varía según el clima. El
promedio de dotación del agua se calcula en litros requeridos por habitante al día (L/H/D),
y se ilustra en la tabla 5, donde también se muestra el promedio de consumo entre la
población de las áreas rurales y urbanas.
Los gastos que representa el consumo del agua también varían con base en el tipo de clima
y al entorno social –rural o urbano– en el que se encuentre, pues la demanda se incrementa
o decrece de acuerdo con estas variables.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona requiere, como
mínimo, 50 litros de agua para su uso diario y evitar, así, problemas de salud. También
considera que la disponibilidad mínima debe rondar entre los 20 y 25 litros diarios, pese a
que esto representa preocupaciones y riesgos sanitarios, ya que estas cantidades no
alcanzan para cubrir las necesidades básicas. Aunado a ello, recomienda que el acceso a la
fuente no deba encontrarse a más de un kilómetro de la vivienda o que, en caso de verse en
la necesidad de ir a buscarla y acarrearla, el tiempo del traslado no exceda los 30 minutos.
60
A manera de conclusión, la exposición de la multiplicidad de conceptos y
definiciones de la resiliencia utilizados por distintas disciplinas persigue el objetivo de
evidenciar la amplitud de su utilización, así como las características y metodologías
específicas puestas en práctica para la evaluación de cada caso particular. Sin embargo, es
posible apreciar que la resiliencia carece de una metodología aplicable de forma general o
global para medir e identificar sus indicadores; esto se debe al poco o nulo consenso que
existe entre las mismas disciplinas para unificar sus conceptos sobre ella.
Respecto de la resiliencia urbana, resulta remarcable la falta de caracterización de
las categorías y variables para su medición, ya que la mayor parte de sus elementos,
características y propiedades –como la adaptación y transformación– han debido ser, hasta
ahora, adoptadas y adaptadas desde el enfoque de otras disciplinas, especialmente desde la
ecología.
Queda demostrado que la intención de evaluar la resiliencia urbana por medio de la
adaptación y transformación se debe a la facilidad de identificar, por medio del enfoque
ecológico del que provienen, las variables e indicadores necesarios para la obtención de
resultados más precisos, pese a que las interacciones ambiental y social, así como los
umbrales críticos, se manifiestan de maneras distintas en dicha disicplina y en el
urbanismo.
En el capítulo 2 se profundizará el tema de la evaluación de la resiliencia urbana a
partir del planteamiento de una metodología que permitirá el análisis e identificación de las
áreas más vulnerables en relación con la demanda y disponibilidad del agua potable en los
municipios de Lerma de Villada y San Mateo Atenco, Estado de México, así como
observar con mayor detenimiento las manifestaciones de la resiliencia urbana en ellos. Esta
estructura metodológica partirá de las nociones de adaptación y transformación ya
planteadas (ver figura 7) con base en tres categorías de análisis: económica, social y
ambiental.
61
Figura 7. Componentes para la resiliencia urbana desde un sistema socio-ecológico
62
La idea de evaluar la resiliencia urbana por medio de la adaptación y transformación
es por la facilidad de identificar las variables e indicadores y aunque probablemente se dan
de manera simultánea no significa que presenten condiciones similares como en el enfoque
ecológico. Desde la interacción ambiental y social la dinámica de transformación y
adaptación son distintas al igual que los umbrales. Para evaluar la resiliencia urbana en el
capítulo 2 se plantea los pasos a seguir para analizar a los municipios de Lerma de Villada
y San Mateo Atenco, Estado de México.
63
Capítulo 2. Propuesta metodológica
64
[Link]ón de la resiliencia urbana
65
repitan en el futuro. Contempla una red de 100 ciudades, la Ciudad de México, Guadalajara
y Ciudad Juárez entre ellas (BID, 2017).
Por su parte, el objetivo principal de ONU-HABITAT es el de aumentar la
resiliencia de las ciudades ante al impacto de las crisis provocadas por fenómenos naturales
y humanos. Un pilar fundamental para lograrlo consiste en garantizar que las ciudades sean
capaces de resistir y recuperarse rápidamente tras sufrir el impacto de dichos sucesos. En
México, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) contempla
dieciocho ciudades en calidad de resilientes: Ensenada, La Paz, Ciudad del Carmen,
Tapachula de Córdoba, Ciudad Juárez, Saltillo, Manzanillo, Victoria de Durango, León de
Aldama, Acapulco, Puerto Vallarta, Guadalajara, Tepic, Monterrey, Atlixco, Playa del
Carmen, Mazatlán y Aculco, que se encuentra en el Estado de México (ONU-HABITAT,
2016).
Esta misma institución elaboró una guía de resiliencia urbana bajo los principios
metodológicos del Programa de Perfiles de Ciudades Resilientes (CRPP, por sus siglas en
inglés), la cual contempla, para México, la Gestión Integral de los Riesgos (SEDATU,
2016), que es empleada, principalmente, para dar respuesta ante la amenaza de riesgos
socio-naturales, pero que no contempla las relaciones entre sociedad y medio ambiente en
cuanto a la disponibilidad y demanda del agua potable se refiere.
Pese a que el enfoque de los estudios urbanos de estas organizaciones y programas
se han centrado en los efectos del cambio climático, es posible apreciar en ellos diferencias
y variaciones en cuanto a las dinámicas y condiciones sociales de acuerdo con las
características de cada país; esto ha provocado que las medidas, procesos y formas de
evaluar la resiliencia también sean distintas, sin alcanzar un consenso sobre la aplicación de
una metodología específica que incorpore las mismas categorías de análisis o propiedades
de la resiliencia (adaptación y transformación) para todos los casos, y que este trabajo
busca proponer.
Para tales efectos, se recurrió a la consulta de autoridades en la materia, como la
Notre-Dame Global Adaptation Index (ND-GAIN, 1995-2014), que propone un índice de
adaptación para 177 países, incluido México. En él se presentan datos sobre cuáles son las
naciones mejor preparadas para lidiar con los cambios globales ocasionados por la
restricción de acceso a los recursos naturales, las alteraciones climáticas y el hacinamiento.
66
La ClimWatAdapt (2011) llevó a cabo un proyecto para la adaptación al cambio
climático centrado en la gestión de las aguas a nivel de cuenca. El estudio presenta una
serie de herramientas que proveen de ayuda con el fin de mejorar las medidas de
adaptación, la base y calidad del conocimiento y facilitar el intercambio de prácticas de
adaptación más adecuadas entre países y regiones. Utiliza la variable de vulnerabilidad e
indicadores de escasez de agua.
Gunderson (2010) propone la implementación de una metodología con enfoque
socio-ecológico: sus recursos, actores e instituciones. El autor elaboró un modelo
conceptual que permite identificar los factores que contribuyen o erosionan la resiliencia, a
partir de posibles umbrales que representan un punto de ruptura entre dos estados del
sistema. También se basa en perspectivas de sistemas complejos adaptativos e integra un
conjunto de conceptos clave para proporcionar una forma alternativa de pensar y practicar
la gestión de los recursos naturales.
Otro factor clave para la resiliencia urbana son las políticas bajo las que se
encuentran reguladas tanto la demanda como la disponibilidad de los recursos naturales.
Ante esto, Ostrom (2015) considera que los problemas de abastecimiento deben implicar
una regulación de los niveles de extracción para que no afecten de modo desfavorable la
disponibilidad, incluso la existencia, del recurso agua. Para aminorar este problema, deben
ser aplicadas reglas que proporcionen estabilidad y favorezcan la preservación de los
recursos naturales a corto, mediano y largo plazos.
67
2.1.2. Elementos para analizar la resiliencia urbana
Para identificar los elementos con los cuales será medida la resiliencia urbana, fueron
consultados estudios en materia de urbanismo y fomento a la adaptación y la
transformación. A partir de ellos se identificaron los indicadores que consideran la
problemática, de acuerdo con el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino
Unido (DFID, 2011), ya que ubican la coyuntura de la resiliencia que, junto con la
vulnerabilidad, permite, primero, explicar las condiciones que detonan un efecto estresante
y, segundo, resaltar las capacidades para afrontarlo. Estos elementos son los siguientes:
I. Contexto. La resiliencia debe ser contextualizada con claridad, permitiendo una
respuesta coherente a la pregunta ¿resiliente de qué? Puede ser identificada y
fortalecida dentro de un grupo social, socio-económico o sistema político, ambiental
o institucional.
II. Perturbación. En el proceso o sistema de interés, el siguiente paso consiste en
entender el origen del disturbio, que responde a la cuestión ¿resiliente a qué? Algunas
causas de perturbación de deben, entre otros factores, a la degradación de los
recursos, pérdida de producción agrícola, urbanización, cambios demográficos,
cambio climático, inestabilidad política y disminución económica.
III. Capacidad para hacer frente a las perturbaciones. Significa la habilidad de
los sistemas o procesos para tratar el choque o tensión; está basada en los niveles de
exposición y sensibilidad.
IV. Reacción a la perturbación. En el mejor de los casos, la reacción ante un
choque o estrés corresponde a un rebote del sistema hacia adelante (DFID, 2011: 9).
68
Figura 8. Proceso para evaluar la resiliencia urbana
69
2.1.3. Propuesta para evaluar la resiliencia urbana
70
r = Tasa de crecimiento observado en el período. Puede medirse a partir de una tasa
promedio anual de crecimiento constante del período; y cuya aproximación aritmética
sería la siguiente:
1
𝑁
𝑟 = (𝑁𝑡 )𝑡 − 1 (2)
0
71
Figura 9. Proceso para la obtención de resiliencia social por escasez de agua potable
Adaptación Transformación
Integración: SRIWS
La figura 9 presenta los pasos que se siguieron para obtener del índice. Parte de una
serie de indicadores aportados por la base de datos de INEGI y WorldClim para,
posteriormente, ser plasmados en cartografía mediante su selección con base en la
adaptación y transformación. Tras el procesamiento de la información, se obtuvieron los
índices de adaptación y transformación, previamente al análisis factorial con el método
varimax. Para la elaboración del índice fueron elegidas dos variables explicativas:
socioeconómica y ambiental, clasificadas en el anexo 2. Se retomaron 24 indicadores de 47
unidades de análisis por Áreas Geo-Estadística de Información Básica (AGEB) y de 63
áreas rurales. Al finalizar la selección de indicadores, los valores similares al Índice de
Desarrollo Humano (UNDP, 2010) fueron normalizados.
72
Estos indicadores fueron seleccionados con base en datos e información recabada
por el Censo de Población y Vivienda (INEGI, 2010b) y se les asignó un valor conforme al
efecto que tienen sobre la adaptación y transformación: positivo (+) cuando contribuye a
estas o negativo (-) cuando no las favorece y afecta la resiliencia, que en el presente caso,
se trata de la capacidad para afrontar la escasez de agua potable. Los criterios de selección
de estos indicadores son mostrados en la tabla 6.
El trabajo se realizó a partir de una base de datos cartográfica (hecha mediante el
programa ArgGis 10.2) de zonas urbanas y rurales elaborada por INEGI (2010) (escala: 1:
250 000, ver anexo 3). Las variables implementadas fueron 24 de 42 posibles, 9 orientadas
hacia la adaptación y 15 a la transformación, y la elección de los indicadores se realizó con
base en los efectos que ejercen sobre la resiliencia.
Los valores de cada variable se normalizaron con base en su efecto sobre la
resiliencia, ya fuera positivo o negativo, con el fin de que la escala normalizada cubra el
intervalo [0, 1]; es decir, que para cada criterio la condición desfavorable es representada
con 0 y la condición favorable con 1. Para modular el efecto del indicador de la resiliencia
respecto del abastecimiento de agua, se consideró que, sí su efecto es positivo, la
modulación se basa en la siguiente función:
X −min(X )
f(Xi ) = max i(X )−mini (X )……………………………(3)
i i
Donde f(Xi) representa el valor modulado para el indicador X en pixel i mínimo (Xi) y
máximo (Xi) para un indicador. Complementariamente, si el decremento de la variable
tiene un efecto positivo, se modula de la siguiente forma (Tan, et al., 2011):
max(X )−X
i
f(Xi ) = max (X )−min i
………….………………….(4)
i (X )
i
73
Estructura del índice espacial de resiliencia de la población ante la escasez del agua
potable (SRIWS). El SRIWS tiene dos componentes clave: la transformación (T) y la
adaptación (A), que en conjunto integran 24 variables. Cada componente se calcula con la
siguiente expresión general:
𝑆𝑅𝐼𝑊𝑆 = 𝑤𝑖 𝑇 + 𝑤𝑖 𝑇 + 𝑤𝑖 𝑇 + 𝑤𝑖 𝑇 … … … … … . . 𝑛 (6)
𝑆𝑅𝐼𝑊𝑆 = 𝑤𝑖 𝐴 + 𝑤𝑖 𝐴 + 𝑤𝑖 𝐴 + 𝑤𝑖 𝐴 … … … … … . . 𝑛 (7)
74
presenta escaso mantenimiento y que sólo tiene una fuente de suministro de agua en sus
viviendas.
En lo que se refiere a la adaptación baja (0.0-0.33), la población presenta problemas
de disponibilidad por la escaza o nula cobertura de tomas de agua en sus viviendas o tienen
fugas; en muchos casos no cuentan con sanitario, por lo que se ven frecuentemente
afectados por infecciones intestinales; mantienen una incipiente coordinación entre
habitantes para dar mantenimiento a la infraestructura hidráulica, por lo que el suministro
debe ser realizado por tandeo.
Con respecto de la propiedad de transformación alta (0.67-1.0), el agua se encuentra
a menor profundidad del acuífero, ya que las precipitaciones en zonas con un índice de
marginación bajo son captadas por las áreas naturales de reserva; además, los pobladores de
estas zonas cuentan, generalmente, con recursos económicos suficientes para acceder a
otras fuentes de abastecimiento, y la aplicación de las normas y acuerdos sobre la materia
son prioritarios para mantener la disponibilidad y el suministro del agua.
La población que se encuentra dentro del rango del índice de transformación
moderada (0.34-0.66) presenta una mediocre coordinación que dificulta la distribución
equitativa; son afectados por la falta de aplicación de acciones encaminadas a mantener los
acuíferos y cuerpos de agua, mientras que el número de habitantes y la densidad de
población en esas zonas urbanas aumentan de manera desordenada; presentan una
comunicación deficiente que, en vez de fomentar, afecta los acuerdos y normas establecidas
para el mantenimiento, disponibilidad y suministro del agua.
Por último, la población dentro de los márgenes de transformación baja (0.0-0.33)
no cuenta con fuentes alternas de agua potable, por lo que se ven forzados a buscar el
abasto en zonas más lejanas; su extracción se da cada vez a una mayor profundidad, y la
aplicación de normas y acuerdos para el control del agua no se lleva a cabo.
II. Capacidad de reacción ante la perturbación. En relación con el concepto de
resiliencia urbana y sus propiedades: adaptación y transformación, y a los componentes
clave del sistema socio-ecológico con base en la provisión de recursos para reducir la
vulnerabilidad y aumentar la resiliencia urbana.
a) Adaptación. Se vuelve necesaria cuando los recursos comienzan a agotarse
(O’Connell, et al., 2015b). Son transiciones forzadas a otro régimen o sistema
75
(O´Connell, et al., 2015a). Su reducción o incremento obedece a factores sociales,
económicos y ambientales: modularidad y redundancia.
b) Transformación. Proceso intencional debido a las acciones deliberadas de personas
(transiciones impuestas desde fuera del sistema) (O´Connell, et al., 2015a). Políticas y
estrategias de planeación realizadas para mantener la demanda y disponibilidad del agua
y fortalecer la resiliencia urbana a partir de la integración de los diversos actores.
Contempla acciones estructurales, es decir, medidas tomadas por los comités y
gobiernos municipales para mantener la demanda y disponibilidad del agua potable; y
acciones no estructurales, es decir, normas y acuerdos alcanzados entre los comités y
gobiernos municipales que promueven la transformación: diversidad.
III. Criterios utilizados para la selección de los indicadores. Deben ser procesables a
través de la adaptación y la transformación; consistentes en relación con los conocimientos
actuales (teórico-conceptuales); potencialmente medibles a nivel municipal, estatal,
regional y nacional; mantener una relación directa con la resiliencia urbana;
conceptualmente transparentes y claros, y aportar datos de libre acceso.
76
Tabla 8. Contraste entre resiliencia urbana a partir de la entrevista
Característica Pregunta
Toma decisiones en grupo para distribuir el agua
Coordinación entre los comités locales y los gobiernos municipales para la distribución del agua
Diversidad Porcentaje del presupuesto del comité local destinado para las obras de mantenimiento de la
infraestructura hidráulica
Relación con otros comités locales para compartir experiencias sobre el control y manejo del agua
potable
Redundante Los líderes del grupo promueven el cambio mediante reglas o normas para su mejor y más
eficiente distribución
Acceso a fuentes alternas de agua potable (pozos, manantiales o red de agua)
Modular Proyectos para cuidar el agua
Fuente: elaboración propia
Describir la influencia del Sistema Lerma sobre los municipios para la distribución
1. Villa Carmela
del agua potable y los convenios para la extracción del agua.
77
retroalimentación; dependen, también, de los factores y actores que influyen y toman parte
en dichos procesos. Un ejemplo de esto son los desastres socio-naturales, que requieren de
una respuesta inmediata, lo que no necesariamente sucede en el caso de la demanda y
disponibilidad del agua potable como variable de control, que exige resultados a corto,
mediano y largo plazos.
Esta metodología queda sujeta a modificaciones, como la incorporación de nuevos
indicadores capaces de reducir las ambigüedades o equívocos que la resiliencia urbana
pueda presentar; sin embargo, se hace un atento llamado para evitar el riesgo de saturarla
con información y perder de vista el objetivo de este trabajo.
A lo largo de los siguientes capítulos se mostrará el funcionamiento de esta
metodología durante su aplicación, con el objetivo de determinar la resiliencia de los
municipios de Lerma y San Mateo Atenco en relación con el agua como variable de control
para preservar los entornos urbanos y rurales, donde también serán descritas las
legislaciones y normatividades impuestas para el control y manejo del agua.
78
Capítulo 3. Contexto normativo del agua
El presente capítulo tiene como objetivo exponer y analizar los aspectos normativos que
favorecen la resiliencia de las áreas urbanas o rurales, con base en la relación entre políticas
y acuerdos establecidos por los gobiernos municipales y comités locales encargados del
manejo, disponibilidad y demanda del agua.
En las siguientes páginas se describirán los reglamentos y estatutos en materia de
agua; se partirá de aspectos generales considerados a nivel internacional para, después,
atender el caso de México y, en particular, del Estado de México, al que pertenecen los
municipios que son el objeto de este estudio.
En seguida, se hará mención de las leyes que regulan la administración del agua, de
manera informal, en Lerma y San Mateo Atenco, así como de los acuerdos de extracción en
beneficio de la ciudad de México, que evidencian su ilegalidad al hacer caso omiso de
varios decretos de veda para dicha actividad.
79
[Link] normativo internacional del agua
I. Marco institucional
Existen dos clases de actores que tienen a su cargo el manejo del agua: las instituciones
gubernamentales y las organizaciones privadas o locales. Entre ellas realizan interacciones
cuyo fin último les permite el establecimiento, observación y ejecución de una serie de
reglas, tanto formales (leyes, constituciones, mercados organizados y derechos de
propiedad) como informales (que incluyen las reglas que expresan las normas sociales o
conductuales de una familia, comunidad o sociedad; también obedecen a las prácticas
culturales que determinan los modos en que las personas interactúan con los ecosistemas a
su alrededor) (Gunderson, et al., 2010).
La provisión de los servicios de energía eléctrica, agua y saneamiento y vías de
comunicación ha sido, hasta hace algunos años, una labor casi exclusiva de los sectores
públicos de cada nación, pero las políticas actuales del Banco Mundial y del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) buscan maximizar la participación de la iniciativa
privada en la provisión de dichos servicios utilizando un mayor uso de criterios de mercado
(Rosa & Peña, 1995). El Banco Mundial mantiene con México distintos proyectos y
convenios de financiamiento rural, desarrollo de energías sustentables para revertir los
efectos del cambio climático y del sistema de protección social, entre otros (BM, 2017).
En el plano internacional, existen dos disyuntivas: por un lado, se busca fomentar la
participación privada en la administración del agua; por el otro, las Naciones Unidas, a
través del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, considera dentro de sus
normativas en relación con el derecho al agua que: “debe tratarse como un bien social y
cultural, y no fundamentalmente como un bien económico” (ONU, 2002). Sin embargo,
tanto en la práctica como en la aplicación normativa, el agua es generalmente considerada
como un bien social, cultural y económico, lo que ha provocado la disputa por el recurso,
desfavoreciendo a los menos privilegiados, que cada vez ven más restringido su acceso al
vital líquido, lo que torna cuestionable la legislación en torno de este derecho.
80
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la Asamblea General de las
Naciones Unidas considera como uno de sus mayores objetivos mejorar las condiciones de
vida de todas las personas, ante el “agotamiento de los recursos naturales y los efectos
negativos de la degradación del medio ambiente, incluidas la desertificación, la sequía, la
degradación del suelo, la escasez de agua dulce y la pérdida de biodiversidad, aumentan y
exacerban las dificultades a que se enfrenta la humanidad” (ONU, 2015, p. 5).
81
[Link] normativos del agua en México
82
organizaciones no gubernamentales con objetivos, intereses o actividades específicas en
materia de recursos hídricos y su administración para que colaboren en Consejos,
Comisiones y Comités de Cuenca; del mismo modo, facilita la participación de colegios y
académicos especializados y de organizaciones sociales cuya integración busque enriquecer
la planificación y gestión de las aguas nacionales (CONAGUA, 2017). Para la
implementación del control y manejo del agua se han realizado programas a nivel federal
con enfoque local, que son utilizados como instrumentos de planeación, como el Programa
Nacional Hídrico y el Programa para la Modernización de Organismos Operadores de
Agua (PROMAGUA).
La planeación a largo plazo que contempla el Programa Nacional Hídrico tiene como
objetivo lograr la seguridad y sustentabilidad hídrica en México. Por tal motivo, considera
estrategias para ordenar la explotación y el aprovechamiento del agua en cuencas y
acuíferos, además de mejorar su calidad. También incorpora la gobernanza del agua con el
objeto de fortalecer la participación de organizaciones sociales y académicas en la
administración y preservación del recurso (SEMARNAT, 2014).
Es importante resaltar que ambos aspectos son imprescindibles para fomentar la
resiliencia urbana; sin embargo, en la práctica, no se han logrado desarrollar por la falta de
coordinación e integración, tanto de las distintas instancias como de diversos sectores
sociales, que no poseen los mecanismos de participación necesarios, lo que ha derivado en
el surgimiento de conflictos por el agua.
El segundo objetivo del Programa se refiere a la seguridad hídrica ante sequías e
inundaciones. Para cumplirlo, plantea la estrategia 2.1, enfocada en la resiliencia de la
población ante las sequías. Dicha estrategia plantea una distribución adecuada y oportuna
de agua entre la población y la industria (especialmente respecto de la producción de
alimentos) por medio de la creación de políticas operativas sobre las principales fuentes de
abastecimiento, bajo criterios de optimización orientados hacia la obtención de la máxima
productividad hídrica (SEMARNAT, 2014).
83
El Programa propone la realización de obras de drenaje pluvial sustentable, la
restauración ecológica en cuencas, así como establecer la corresponsabilidad de las
autoridades para conservar limpias y ordenadas las márgenes de los ríos y cuerpos de agua;
resalta la importancia de la implementación del Ordenamiento Ecológico del territorio en
todos sus niveles, locales y regionales. Sin embargo, la estrategia mencionada únicamente
hace referencia a aspectos relacionados con la infraestructura (presas) para dotar del
servicio de agua a la población; en cambio, no considera factores ambientales para
fomentar la disponibilidad del recurso, como las zonas de recarga, que permiten preservar
el agua para su uso en áreas rurales y urbanas. Otros instrumentos normativos en materia de
agua son los siguientes:
84
III. Guía de Resiliencia Urbana de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y
Urbano
Esta Guía proporciona una serie de elementos que fomentan la resiliencia de las ciudades.
Aunque está enfocada, principalmente, en los riesgos potenciales provocados por desastres
naturales y antrópicos, también considera el aseguramiento en la disponibilidad del agua
para la población. Para fortalecer la resiliencia urbana, fomenta la planeación territorial
debido a la acelerada urbanización y fuerte presión sobre los suministros de agua dulce
(SEDATU, 2016).
La Ley del Agua del Estado de México y Municipios (LAEMyM) tiene como finalidad
normar la explotación, uso, aprovechamiento, administración, control y suministro de las
aguas de jurisdicción estatal y municipal.
En su artículo 4, fracción 8, se exponen el nombre de las instituciones, grupos u
organizaciones encargadas de la administración del agua (GEM, 2013a), entre los que no
figuran los comités municipales de agua contemplados expresamente como tales; sólo son
reconocidos cuando obtienen un registro en calidad de usuarios, pero tampoco se
consideran como organizaciones descentralizadas para controlar y distribuir el recurso.
La descentralización del Estado impulsó a los gobiernos municipales en México a
tomar medidas y responsabilidades en los aspectos que, poco a poco y conforme a su
progresiva desaparición, dejaron de corresponder a los organismos paraestatales. La
alternancia política en los municipios fue otro factor que justificó la creación de la Reforma
Municipal en todo el país, la cual se configuró a través de modificaciones al artículo 115
constitucional en 1983 y 1999, que revaloró el papel de los gobiernos municipales,
dotándolos de atribuciones para ofrecer los servicios públicos básicos y hacerse
responsables de la planeación en materia urbana y de desarrollo (Sánchez, 2014).
El artículo 35 de la LAEMyM, sección quinta, considera al Organismo Público
Descentralizado para la Prestación de los Servicios de Agua Potable, Alcantarillado y
Saneamiento (OPDAPAS), y establece que podrá alcanzar autonomía y autosuficiencia
financiera para la prestación de los servicios a su cargo, estableciendo los mecanismos de
85
control requeridos para la administración eficiente y la vigilancia de sus recursos (GEM,
2013a). Esta medida encuentra respaldo en el artículo 37, sección sexta.
Además del control y manejo del agua, los municipios poseen atributos y libertad
para otorgar títulos de concesiones del recurso a la iniciativa privada, suministrando el
servicio al sector público por medio de ella. Sin embargo, la existencia de comités
autónomos independientes en algunos municipios y la distribución que estos hacen del
agua, ha ocasionado problemas y disputas por poseer y administración el recurso.
Las normas y programas de planeación en materia de agua fomentan el bienestar de
la población a través de medidas de abastecimiento y aprovechamiento al máximo del
recurso en los tres niveles de gobierno. En el caso del Estado de México, se ha pretendido
proteger la cuenca del Lerma mediante decretos de veda, lo que no ha tenido el impacto
esperado; por el contrario, el nivel del agua en los acuíferos del Valle de Toluca ha
disminuido, afectando notoriamente a los municipios de Lerma y San Mateo Atenco.
3.2.4. Decretos de veda y acuerdos de extracción del agua entre el Estado de México
y la Ciudad de México
A lo largo de la historia han sido tomadas medidas de prevención para preservar los
acuíferos y restringir las concesiones de las aguas del río Lerma, ejemplo de esto son las
vedas; sin embargo, no han llegado a ser implementadas, provocando problemas de escasez
en los municipios de Lerma y San Mateo Atenco.
Los decretos de veda en el Estado de México presentan diferentes coyunturas
conforme al crecimiento de la demanda y la disponibilidad del agua. El primer decreto se
realizó el 7 de diciembre de 1949; el segundo, el 21 de julio de 1954; el tercero, el 10 de
agosto de 1965; el cuarto, el 14 de abril de 1975; así como el Acuerdo Presidencial del 11
de julio de 1970. El último decreto de veda se llevó a cabo el 10 de julio de 1978,
declarando como de interés público la conservación de los mantos acuíferos dentro del
territorio comprendido dentro de los límites geopolíticos del Estado de México
(SEMARNAT, 2010).
86
Este decreto posee una clasificación II –las clasificaciones se encuentran en el
artículo 11 del Reglamento en materia de aguas del subsuelo con fecha del 29 de diciembre
de 1956– y sólo permite la extracción de los mantos acuíferos para usos domésticos en todo
el Estado de México (SEGOB, 1958). Sin embargo, en la actualidad, el uso del agua se ha
diversificado gracias a la concentración de industrias, al crecimiento de las ciudades, a la
construcción de conjuntos urbanos y al uso agrícola, por lo que la capacidad y los niveles
de los mantos acuíferos no han sido recuperados.
La veda fue impuesta exclusivamente para la región del Valle de Toluca, donde se
localizan los municipios de Lerma y San Mateo Atenco, haciéndolos susceptibles a la
escasez del agua en temporadas de estiaje, el decreto de veda que hace mención
SEMARNAT (2010) fue realizado el 23 de septiembre de 1965 establece veda para el
alumbramiento de aguas del subsuelo. Dicha veda está clasificada de acuerdo al artículo 11
del Reglamento en materia de aguas del subsuelo como zona III, el cual permite
extracciones de los mantos acuíferos limitadas para usos domésticos, industriales, de riego
y otros. (SEGOB, 1958).
Los decretos de veda no han favorecido la recuperación de los mantos acuíferos del
Estado de México ni del Valle de Toluca; esto tiene explicación, en parte, debido a las
constantes extracciones realizadas en dicho estado para surtir de agua a la Ciudad de
México a través de la excavación de pozos de extracción en el Sistema Lerma. Los
convenios de extracción afectan localmente la disponibilidad del agua en los municipios de
Lerma y San Mateo Atenco, haciéndolos vulnerables a la escasez.
El Sistema Lerma cumple la función de llevar el agua del Estado de México a la
Ciudad de México. En el convenio del 16 de diciembre de 1966 (DOF, 1966) se menciona
la necesidad de llevar el agua a la capital del país debido al abatimiento del subsuelo en el
Valle de México y a su incesante aumento de habitantes, por lo que se buscan nuevas
fuentes de abastecimiento con un volumen mínimo de 5 a 6 m3/s, (1 m3=1 000 litros) para
abastecer la demanda de los consumidores.
A cambio de su agua, los municipios afectados por la extracción serían beneficiados
con la construcción de obras públicas como escuelas, vialidades, pozos y redes de agua
potable para uso doméstico y con caminos que conecten la carretera de operación de los
pozos del Sistema Lerma, además de desecar una superficie de 7 000 hectáreas aledañas a
87
las lagunas de Lerma para su utilización como tierras de cultivo (DOF, 1966), y que fueron
repartidas entre los ejidatarios de San Pedro Tultepec, Lerma, y del Barrio de Guadalupe,
San Mateo Atenco. Actualmente estas tierras están inundadas, ya que son parte de las
ciénagas de Chimaliapan.
Sin embargo, estos convenios presentan dos aspectos contradictorios: el primero, el
10 de agosto de 1965, el Diario Oficial de la Federación estableció la veda por tiempo
indefinido para el alumbramiento de aguas del subsuelo del Valle de Toluca, que
comprende la cuenca del río Lerma; en esta zona es donde se perforaron los pozos para el
aprovechamiento de las aguas subterráneas. El segundo, el acuerdo de 1966 permite la
extracción de agua en la cuenca del río Lerma para satisfacer la demanda de la Ciudad de
México.
Se presentó una segunda etapa del convenio de 1966 con la finalidad de asegurar los
volúmenes de extracción de agua para la Ciudad de México: 5 m3 por segundo y 1 m3 por
segundo más destinado a los municipios de Naucalpan, Zaragoza y Tlalnepantla (DOF,
1968). Se realizó un tercer convenio para el aprovechamiento del agua de los mantos
acuíferos del alto Lerma a cambio de obras públicas –escuelas, lavaderos, abrevaderos,
campos deportivos y pequeños auditorios– para los municipios afectados (DOF, 1969).
Finalmente, un cuarto acuerdo de extracción, que continúa vigente, se llevó a cabo en 1970.
Gracias a él se realizaron bordos para retener el agua con el objeto de recargar los acuíferos
para, posteriormente, ser destinados para el riego de cultivos (DOF, 1970).
Pese a que los municipios se encuentran ubicados dentro de la zona de veda, los
niveles de extracción no han sido limitados. La lista de los lugares que se beneficiarían de
las obras públicas realizadas a cambio del agua de Lerma y San Mateo Atenco se puede
apreciar dentro del convenio de 1966, apartado de cláusulas, punto 6°, inciso a.
En relación con la protección de los mantos acuíferos, una propuesta de ley
realizada por especialistas en hidrología de la UNAM da pie a un nuevo marco de gestión y
regulación de las aguas subterráneas en México, que permita la protección de estas
unidades geológicas y garantice el abastecimiento de agua potable (Carmona, et al., 2017).
Aunado a las normas de planeación, en el Estado de México existen los
Ordenamientos Ecológicos para cada municipio. Estos definen, instrumentan, evalúan y, en
su caso, modifican las políticas ambientales de protección, conservación, restauración y
88
aprovechamiento, con el fin de lograr un balance entre las actividades de producción
humanas y el medio ambiente. Los temas prioritarios para estos Ordenamientos son la
contaminación del agua del río Lerma, de la Presa José Antonio Alzate y de las zonas de
recarga del acuífero (GEM, 2011).
El Ordenamiento Ecológico contempla las áreas de fragilidad que no deben ser modificadas
y señala como prioridad el mantenimiento de las zonas naturales con restricciones para el
uso de suelo. Aunque el municipio de Lerma cuenta con esta herramienta de ordenación y
ubicación de sus habitantes en áreas consideradas como idóneas para su asentamiento, no es
aplicada, por lo que muchos de ellos se ven afectados a causa de inundaciones, ya que los
efectos de la urbanización afectan directamente los procesos de recarga de los mantos
acuíferos. Los patrones idóneos de ocupación del suelo en Lerma se muestran en la figura
10.
Figura 10. Ordenamiento Ecológico del municipio de Lerma, 2011
89
La dinámica urbana ha afectado en gran medida las áreas ecológicas debido a la
falta de planeación en los usos del suelo. El Ordenamiento Ecológico de Lerma presenta
una fragilidad de alta a máxima, con especial atención en la recarga de mantos acuíferos,
zonas de erosión, presión social y contaminación del agua con políticas de recuperación y
conservación (GEM, 2011c). A pesar de contar con estos lineamientos, el municipio sigue
manifestando una fuerte presión sobre la demanda del recurso y su disponibilidad
disminuye de forma alarmante. Por su parte, el ordenamiento ecológico de San Mateo
Atenco presenta las siguientes condiciones:
Figura 11. Ordenamiento Ecológico del municipio de San Mateo Atenco, 2011
San Mateo Atenco evidencia aspectos para su atención prioritaria como la recarga
de mantos acuíferos, la contaminación del agua, la presión de los pozos de agua y la
presión urbana que afecta las escasas áreas verdes del municipio. Su fragilidad se encuentra
90
entre alta y máxima con políticas de aprovechamiento, restauración y protección (GEM,
2011).
Cierre capitular
A lo largo de las páginas anteriores, fue posible apreciar que la normatividad en
materia de agua permite identificar factores que promueven la resiliencia urbana como: los
decretos de veda, el acuerdo de extracción de 1970, que incita a la construcción de bordos
para preservar el agua, los programas hídricos y el Ordenamiento Ecológico como
herramienta de planeación para el territorio sin embargo, no ha sido compatible con los
procesos urbanos.
También fue posible detectar que el principal obstáculo en la materia lo representan
los artículo 27 y 115 Constitucionales, ya que las referencias de estos a la propiedad
privada sobre un recurso público y común y a la descentralización de su administración por
parte del municipio, han provocado disputas por la posesión, control y manejo del recurso
agua entre los habitantes de Lerma y San Mateo Atenco.
Resulta evidente que el control y manejo del agua en México ha dejado de ser
exclusivo del Estado por la injerencia de acuerdos y normas internacionales en fomento al
desarrollo donde empieza a tener mayor injerencia la iniciativa privada. Con mayor
frecuencia, el agua pasa a ser administrada por particulares, gracias a la descentralización
de los municipios. Los municipios poseen mayores atribuciones y libertades para permitir y
asignar el manejo del agua a la iniciativa privada. Es importante destacar que, durante la
revisión de las normatividades, no se encontraron documentos que establezcan límites para
la extracción del agua en los acuíferos, pese al riesgo de escasez que esto implica; sólo ha
sido propuesta una ley para su gestión y regulación.
Se concluye que, a pesar de su existencia, las normatividades no han ejercido el
impacto esperado, a lo que se suma la falta de coordinación entre las instituciones de
gobierno con los comités locales de los municipios de Lerma y San Mateo Atenco, que
limitan su cooperación mutua a solamente brindar ayuda y soporte técnico para la
construcción o mantenimiento de la infraestructura hidráulica, pero no a la distribución y a
la satisfacción de la demanda de agua entre los pobladores.
91
Capítulo 4. Demanda y disponibilidad del agua potable en Lerma y San Mateo Atenco
92
[Link]ón de los casos de estudio
Los municipios de Lerma y San Mateo Atenco forman parte de la Zona Metropolitana del
Valle de Toluca, que cuenta con una población total de 2 152 150 habitantes (COESPO,
2014), de los cuales, 7.32% se ubican en Lerma y 3.67% en San Mateo Atenco.
Ambos municipios se encuentran ubicados en la cuenca alta del río Lerma y
presentan altas concentraciones de industrias pertenecientes a diversas áreas de la
producción. Forman parte del territorio conocido como Sistema Neovolcánico Transversal,
a una altitud media de 2 570 metros. El terreno sobre el que se erige San Mateo Atenco es
apto para la urbanización en un 70%, exceptuando las zonas aledañas a las márgenes del río
Lerma, que son altamente susceptibles a inundarse en épocas de lluvias (GEM, 2016).
Lerma se encuentra localizado sobre terrenos muy irregulares –entre cadenas montañosas,
sierras, valles, cerros y barrancas–, y la mayor parte de su población se encuentra asentada
alrededor del histórico Monte de Las Cruces (GEM, 2013). Es imperante señalar que los
municipios se ubican sobre las Ciénegas Chimaliapan y Chignahupan lo que los hace
vulnerables a inundaciones en temporadas de lluvias.
La figura 12 presenta la relación del total de AGEBs existentes en Lerma y San
Mateo Atenco; el anexo 4 muestra los nombres correspondientes para una más fácil
identificación de cada lugar.
93
Figura 12. Área de estudio, Lerma y San Mateo Atenco
En esta figura, los AGEBs urbanos comprenden los números del 1 al 46, de los
cuales a Lerma le corresponden del 1 al 26 y a San Mateo Atenco del 27 al 46. En cuanto a
las áreas rurales, a Lerma le corresponden del 47 al 107, mientras que las tres últimas –108,
109 y 110– corresponden a San Mateo Atenco, esta figura tiene correspondencia con el
anexo 4 que contiene los nombres de cada lugar con base al número.
94
4.1.1. Aspectos socio-territoriales
Lerma tiene una superficie de 23 258 760 hectáreas distribuidas para distintos usos de
suelo: uso agrícola (58.62%), zona urbana (11.85%), bosques (22.7%) y pastizales (4.63%).
Con respecto de la zona urbana, a ella se adhiere el tipo de uso industrial con 3.41% del
territorio total; y los cuerpos de agua, que cubren el 3.13% de la superficie del municipio
(INEGI, 2009).
San Mateo Atenco posee una superficie de 1 876 000 hectáreas que se distribuyen
de la siguiente manera: uso agrícola (14.49%), zona urbana (76.06%), pastizales (3.0%) y
otros (0.33%) (INEGI, 2009a).
Estos datos evidencian el incremento de las zonas urbanas y áreas agrícolas que, con
el paso del tiempo, terminan por ser urbanizadas, demuestran la pérdida de espacios
destinados a bosques, pastizales y cuerpos de agua.
Como se observó en el capítulo previo, el Ordenamiento Ecológico tiene como
objetivo establecer los patrones de ocupación del territorio para maximizar el nivel de
consenso y reducir los conflictos entre los diversos sectores sociales y las autoridades
(GEM, 2011a).
95
Gráfica 1. Tasa de crecimiento promedio anual de la población en Lerma y San
Mateo Atenco, 1970-2015
Fuente: elaboración propia con base en Censos y Conteos de Población y Vivienda (INEGI)
Ente 1970 y 1980, la población tuvo un incremento de 58.62% en Lerma y 85.88% en San
Mateo Atenco, debido al crecimiento industrial en la zona limítrofe entre ambos
municipios. La tasa promedio anual de crecimiento entre esos años fue de 4.7 y 6.4 por
cada 100 personas, respectivamente.
A partir del año 2000, se presentó una disminución de la población en ambos
municipios. San Mateo Atenco ha mantenido tasas a la baja, de 2.3% en 2000, hasta 0.8%
en 2005; Lerma, por su parte, experimentó tendencias altas y bajas de crecimiento, pasó, de
4.2% en 2000 a 1.1% en 2005, pero en 2010 presentó un nuevo crecimiento de 5.0%, y una
disminución drástica de 1.7% en 2015. El aumento o disminución de las tasas son
provocados por el flujo migratorio ante las condiciones rurales que prevalecen en la mayor
parte del municipio, pues las personas buscan nuevas oportunidades de desarrollo fuera de
él.
96
entidades aledañas, atraído por fuentes de empleo y disponibilidad de suelo para la
construcción de viviendas. La accesibilidad de los municipios, ubicados entre la capital del
Estado de México y la del país, es otro factor que juega un papel importante respecto del
crecimiento de sus poblaciones.
Fuente: elaboración propia con base en Censos y Conteos de Población y Vivienda (INEGI)
97
Gráfica 3. Densidad de población por km2 en Lerma y San Mateo Atenco, 1970-2015
Fuente: elaboración propia con base en Censos y Conteos de Población y Vivienda (INEGI)
98
comunitarias y deportivas de adultos; y de 65 años en adelante, trabajo y actividades
domésticas, recreativas y deportivas de adultos mayores (OMS, 2010).
Gráfica 4. Porcentaje de la población por edad en Lerma y San Mateo Atenco, 2015
99
Gráfica 5. Agua corporal total (ACT) como porcentaje del peso corporal total
Según este estudio, el peso corporal de agua disminuye conforme la edad avanza.
Durante los primeros seis meses de vida, el peso corporal de agua alcanza 74%;
posteriormente, desde los seis meses hasta los dos años, el peso corporal de agua alcanza
60%, indistintamente si se trata de varones o mujeres. La autora no menciona el peso entre
las edades que van de los 3 a los 12 años, pero desde los 12 hasta los 50 años, el peso
corporal de agua se mantiene en 59% en varones y 56% en mujeres.
Si bien, es cierto que el consumo de agua de una persona disminuye con la edad, por
el contrario, es debido al incremento de la población que el porcentaje de agua requerida va
en aumento. Y pese a la disminución en el consumo del agua corporal, el mismo no se
refleja en la disponibilidad de agua requerida por el aumento de la población.
100
4.1.3. Consideraciones generales de la vivienda municipal
Fuente: elaboración propia con base en Censos y Conteos de Población y Vivienda (INEGI)
101
Entre 1970 y 1980 el número de viviendas se incrementó con una tasa de
crecimiento anual de 3.05% en Lerma y 3.68% en San Mateo Atenco. Luego, de 1980 a
1990, la construcción decreció, pero los descensos más drásticos se observaron a parir de
2000 y hasta 2005, con tasas de incremento anual de apenas 1% y 1.5%, respectivamente.
Sin embargo, entre 2005 y 2010 comenzó un nuevo ascenso, con tasas de 3% en San Mateo
Atenco y 5.5% en Lerma. Es preciso señalar que el incremento de viviendas en este
municipio se debe a la disponibilidad de suelo para los procesos de urbanización, caso
contrario al de San Mateo Atenco, cuya extensión se encuentra urbanizada prácticamente
en su totalidad.
A partir del 2015, es posible apreciar una tasa de crecimiento negativa de -1.87% y -
1.04% respectivamente. Este descenso en San Mateo Atenco es atribuido a las
inundaciones y la baja disponibilidad de suelo; por su parte, en Lerma se ha iniciado un
proceso que limita la construcción de viviendas por tratarse de un espacio de recarga
natural para los acuíferos y fuente de agua para la Ciudad de México.
Gráfica 7. Densidad de viviendas por km2 en Lerma y San Mateo Atenco, 1970-2015
Fuente: elaboración propia con base en Censos y Conteos de Población y Vivienda (INEGI)
102
En 1970 la densidad de viviendas en San Mateo Atenco era de 135 viviendas por
km2, mientras que Lerma contaba apenas con 24. Para el año 2000, y pese a tener un ritmo
de crecimiento lento, la densidad en Lerma aumentó a 88 y en San Mateo Atenco a 638. En
2015 se presentó una disminución debido a que la población comenzó a buscar nuevas
oportunidades de empleo en lugares menos densamente poblados.
En 2015, Lerma arrojó un total de 147 viviendas por km2 y San Mateo Atenco, de
947, en comparación con el año 2010, en el que había 162 y 998, respectivamente. Este
descenso tiene relación con la demanda y disponibilidad del servicio de agua potable, que
serán ampliadas en las páginas siguientes.
Del total del agua extraída por los dos municipios, Lerma demanda 86.66% y San Mateo
Atenco, 13.22%, mientras que el agua destinada a la Ciudad de México alcanza 0.12%.
Estos porcentajes fueron determinados a partir de la extracción de 31 pozos, de un total de
398 que se encuentran ubicados en Lerma. De esos 398 pozos, 70% del agua extraída le
corresponde al Valle de Toluca, y el 30% restante es destinada a los municipios de
Ixtlahuaca y Atlacomulco (UNAM, 2009). La demanda de agua de cada municipio, así
como la proyección del crecimiento de su población, que va de 2015 a 2050, son mostradas
en la tabla 12.
Para realizar dichas proyecciones (tabla10) fue tomado como soporte el método
geométrico (Tutoriales, 2013) con base en el consumo de agua en Lerma y San Mateo
Atenco. Para determinar la demanda de agua a futuro, se consideró la cantidad de agua
requerida por una persona en relación con el tipo de clima predominante en cada municipio.
El clima en Lerma es predominante templado subhúmedo y el consumo de agua promedio
de 208 l/hab/día (GEM, 2013); San Mateo Atenco presenta un clima templado semicálido y
subhúmedo y el consumo de agua es de 166 l/hab/día (GEM, 2016).
103
Tabla 10. Proyección y demanda de agua m3/hab/día, 2015-2050
Lerma San Mateo Atenco
Año Proyección de Demanda de Proyección de Demanda de
población agua población agua
2015 146 654 30 504 75 511 12 534
2020 159 552 33 186 78 561 13 041
2025 173 583 36 105 81 735 13 568
2030 188 849 39 280 85 037 14 116
2035 205 458 42 735 88 472 14 686
2040 223 527 46 493 92 046 15 279
2045 243 185 50 582 95 765 15 896
2050 264 572 55 031 99 633 16 539
Fuente: elaboración propia con base en (INEGI, 2015)
104
En Lerma y San Mateo Atenco, la demanda de agua por habitante es de 0.208 y
0.166 m3/hab/día, respectivamente. Tan sólo estos dos municipios rebasaron la
disponibilidad natural/año de la cuenca Lerma-Santiago con 1 451 m3/año por cada
habitante en 2015 (CONAGUA, 2016), y las proyecciones de población hacia el 2050
sobrepasan por mucho la disponibilidad natural del recurso. La cuenca posee una
disponibilidad de agua de 35 080 hm3/año (CONAGUA, 2015).
Es pertinente mencionar que la escasez del agua obedece, principalmente, a una
cuestión económica, pues gracias a la falta de inversión en el mantenimiento de las redes de
distribución y al crecimiento exponencial de la población, han sido ocupados terrenos de
recuperación y reserva natural, provocando la rápida desecación de las ciénagas de Lerma.
La figura 13 presenta el proceso de crecimiento urbano en la zona de San Pedro Tultepec,
Lerma, sobre el espacio que ocupaban las ciénagas.
Esta problemática es compartida por el municipio de San Mateo Atenco (ver figura 14).
105
Los procesos urbanos en los dos municipios provocaron la invasión progresiva de
las áreas de las ciénagas para destinar esos terrenos al uso agrícola, pero en años recientes
sufrieron severas inundaciones y, actualmente, han comenzado a secarse y la variabilidad
del clima ha impedido su recuperación.
Figura 15. Demanda diaria de agua (m3) por AGEB en Lerma y San Mateo Atenco,
2010
106
La figura 15 expone el consumo de agua en áreas rurales y urbanas. La colorimetría
representa la demanda de agua según la cantidad. La mayor demanda se concentra en zonas
urbanas, que va de 237 a 461 m3, y en las rurales, de 79 a 160 m3 diarios. Los polígonos en
color rojo representan las áreas con menor demanda, que coincide con una mayor
concentración de naves industriales en el territorio de Lerma. Las diferencias en las
cantidades de agua demandadas están determinadas por la cobertura de la infraestructura
del servicio, por los niveles de concentración de la población y por las condiciones socio-
económicas que brindan o restringen el acceso a condiciones aceptables de bienestar (ver
figura 16).
107
I. Población ocupada y no ocupada en Lerma y San Mateo Atenco
Las características económicas de estos municipios son distintas entre sí. Por un lado,
Lerma presenta grandes concentraciones industriales; según el DENUE (2017), cuenta con
897 industrias de manufactura de distintas ramas y con 2 949 de comercio al por menor. En
contraste, San Mateo Atenco cuenta con 577 industrias manufactureras –principalmente de
calzado– y con 3 784 de comercio al por menor. En San Mateo Atenco los productores de
zapato constituyeron una industria de talleres a domicilio (Arzate, 2011).
Lerma tiene una población ocupada de 49 546 y San Mateo Atenco de 28 009
habitantes (INEGI, 2010). Los sectores de actividad de la población ocupada se muestran
en la gráfica 9, resaltando especialmente tres de ellos: agrícola (primario), industrial
(secundario) y de servicios (terciario).
Gráfica 9. Población ocupada por sector de actividad, Lerma y San Mateo Atenco,
2010
108
industrial, Lerma demanda 77.87% y San Mateo 33.81%; y en el de los bienes y servicios,
62.34% y 27.92%, respectivamente.
En relación con los ingresos, el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo propone un umbral del 3% del ingreso familiar para acceder al agua (PNUD,
2015). Por su parte, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos de México
(CONASAMI, 2016), de acuerdo con el salario mínimo vigente para el 2017 (80.04 pesos
diarios) toma como referencia el 3% del salario mínimo, por lo que cada familia habría de
destinar 2.40 pesos para tener acceso al agua. Aunado a lo anterior, el índice de Niveles
Socio Económicos (NSE, 2017), que segmenta los hogares por su grado de bienestar
patrimonial en consideración de la infraestructura sanitaria mínima de las viviendas; pero
existe un segmento que muestra una menor calidad de vida y se caracteriza por haber
alcanzado una propiedad carente de alguno o varios servicios básicos (NSE-AMAI, 2017).
109
Gráfica 10. Porcentajes de utilización del agua (m3/día) por sector de actividad,
Lerma y San Mateo Atenco
AGRÍCOLA
100.00 Lerma
San Mateo Atenco
80.00
Ciudad de México
60.00
SERVICIOS DOMÉSTICO
40.00
20.00
0.00
PÚBLICO
INDUSTRIAL
URBANO
MÚLTIPLE
El uso múltiple en la demanda de agua por sector de actividad que se muestra en la gráfica
10, corresponde a 11 248 295.8 m3/día, es decir, 6.56%, del agua extraída en el municipio
de Lerma, de la que 2% es enviada a la Ciudad de México. Por su relevancia fue graficado
por separado para realizar una comparación entre los dos municipios, y aunque Lerma
destina su agua para todos los sectores de actividad, lo hace en menor porcentaje: uso
doméstico, 0.39%; uso agrícola, 4.90%; servicios, 7.64%; uso urbano, 27.90; uso industrial,
52.60%.
Con respecto de San Mateo Atenco (1 714 047.9 m3/día), 99.96% del agua es
destinada para el uso urbano, ya que en este municipio el proceso de urbanización se ha
intensificado, dejando de lado las actividades agrícolas; y aunque se dedica a la industria
del calzado, no resulta de gran relevancia para el uso del agua.
La demanda de agua en Lerma y San Mateo Atenco ha generado una crisis de
escasez, ya que la disponibilidad natural fue superada por el incremente de usuarios,
provocando un déficit de 57 millones de m3, y para equilibrar la demanda, se ha recurrido a
la construcción de más pozos en distintos puntos de sus territorios.
110
4.2.2. Infraestructura hidráulica municipal
El estado y mantenimiento de la infraestructura juega un papel vital para dotar de agua a los
habitantes de los municipios. En el caso de Lerma, 1.46% del agua proviene de fuentes
superficiales (ríos, arroyos, lagos), mientras la restante 98.54% es extraída de los acuíferos
del Valle de Toluca, situación que ha afectado seriamente la laguna de Chignahuapan
(GEM, 2013), donde se encuentran localizados ambos municipios. Debido a los niveles de
extracción, las fuentes de agua se agotan cada vez más, a lo que se debe sumar la
contaminación generada por los procesos urbanos que, a su vez, ocupan mayores
extensiones de tierras que antes funcionaron como áreas naturales de reserva.
La demanda de agua en Lerma se distribuye de la siguiente manera: las áreas rurales
demandan 0.177m3/hab/día en promedio, seguida de las áreas urbanas de carácter popular
con 0.2m3/hab/día, mientras que el área de mayor demanda corresponde a las zonas
residenciales con 0.248m3/hab/día (GEM, 2013). La demanda de agua es diferencial debido
al uso y condiciones de accesibilidad a las fuentes de abastecimiento y a los niveles de
concentración de la población. Las figuras 17 y 18 muestran parte de la infraestructura
hidráulica para el suministro de agua en viviendas y zona industrial de Lerma.
Figura 17. Filtros de agua, Lerma Figura 18. Pozo en zona industrial,
Lerma
La cabecera municipal de Lerma cuenta con filtros de agua debido a los altos niveles de
contaminación que presentan los mantos acuíferos de la zona, ocasionados por su cercanía
al río Lerma. Allí, la contaminación es el factor principal que pone en riesgo su
disponibilidad.
111
San Mateo Atenco no cuenta con presas ni bordos. Allí, el abastecimiento de agua
se realiza a partir del bombeo de 18 pozos profundos (de entre 75 y 300 metros) (verfigura
19), cuya calidad no reúne los requerimientos mínimos para hacerla potable. Según las
disposiciones sanitarias, el agua para consumo humano debe ser extraída de profundidades
no mayores a los 150 metros (GEM, 2009). Estos 18 pozos benefician a 55 403 personas, lo
que se considera insuficiente, pues sólo 76.40% de ellas cuentan con el recurso y los pozos
ya se encuentran sobreexplotados (GEM, 2016).
Figura 19. Pozos de agua en el Barrio de San Lucas, San Mateo Atenco
Continuando con el caso de San Mateo Atenco, de los 18 pozos de agua existentes, 9 de
ellos son operados por OPDAPAS y el resto por los comités locales. La mayoría de los
pozos operados por OPDAPAS tienen una profundad de 300 m (GEM, 2013), mientras que
los que son operados por los comités fluctúan entre los 70 y 160 m de profundidad (sólo
uno alcanza una profundidad de 300 m, ubicado en el Barrio de Santa María). De lo
anterior resulta que la demanda de agua es menor en comparación con la que reciben los
pozos operados por OPDAPAS; la diferencia radica en la cantidad y niveles de
concentración de la población beneficiada por su suministro.
Son 150 los pozos en ambos municipios (CONAGUA, 2017); de estos, 22.5% se
localizan en San Mateo Atenco (15) y 77.5% en Lerma (104). La mayor concentración de
pozos en Lerma obedece, en gran medida, a la demanda de agua por parte de las industrias,
además de que varios de ellos fueron construidos para la extracción en beneficio de la
Ciudad de México (31 pozos (32.24%) correspondientes al Sistema Lerma). Ningún pozo
de San Mateo Atenco abastece a la capital del país.
112
En entrevista, el Ingeniero Raúl Maíz mencionó que el Sistema Lerma está
conformado por un total de 398 pozos, sin embargo, sólo 250 se ecuentran en
funcionamiento. Existen 265 pozos que sirven al acueducto del Sistema Lerma y 91 de
ellos son utilizados para el riego en las comunidades rurales del municipio. La figura 20
muestra los pozos del Sistema Lerma con base en el Registro Público de Derechos del
Agua (REPDA).
113
constituirse como zona de veda, se continúa extrayendo agua sin ninguna medida de
restricción que favorezca la recuperación del acuífero. Por otra parte, el número de pozos
construidos en ambos municipios indica que la fuente principal de abastecimiento es
subterránea.
Gunderson (2006) menciona que para considerar a una sociedad como componente del
desarrollo, ésta debe mostrarse abierta y flexible ante cambio, y para hacerlo habrán de
implicarse todos los actores que la conforman, desde las agencias e instituciones
gubernamentales, las asociaciones e intereses privados, hasta la misma población en su
conjunto, pues todos deben influir en la creación e implementación de políticas enfocadas
hacia la transformación.
Aunque en Lerma y San Mateo Atenco sólo están reconocidos como organismos
oficiales de control y manejo del agua el Organismo Público Descentralizado de Agua
Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OPDAPAS) y a un puñado de instituciones de
carácter privado, también existen comités locales, en tanto que organismos independientes,
que controlan y suministran el agua en comunidades rurales (ver figura 21).
Estos comités mantienen una forma tradicional para el reparto del agua: a través de
decisiones tomadas por la comunidad, barrios o secciones de las localidades y mediante
114
normas informales. Los comités son los encargados de vigilar las fuentes de agua, de dotar
con el recurso a la población, del cobro y el mantenimiento de la red de distribución. Por lo
tanto, posee autonomía para controlar el agua, principalmente en las comunidades rurales.
En Lerma, los comités han tomado la decisión de racionar el agua. Comunidades
como Atarasquillo abastecen a sus pobladores mediante el tandeo, que consiste en el
reparto de agua cada dos días; y en San Pedro Tultepec dotan el agua por calles. En San
Mateo Atenco también se raciona el agua, sin embargo, recurren a otras medidas como el
abastecimiento mediante pipas. Algunas viviendas cuentan con pozos tradicionales, y los
comités realizan un proceso de intercambio por la vía de acuerdos con sus propietarios.
Todos estos son ejemplo de las acciones ejecutadas debido al problema de desabasto y
escasez que mantiene a los municipios dentro del umbral crítico.
Estos municipios están ubicados en la cuenca del Lerma y, pese a ello, son afectados por la
disponibilidad del agua potable debido a la demanda del recurso por parte de la Ciudad de
México. Aunado a esto, las condiciones naturales de sus territorios han sufrido cambios
desfavorables como consecuencia de los procesos urbanos y de la contaminación. En las
páginas siguientes se profundizará en estos aspectos.
4.3.1. Contexto histórico del agua en Lerma de Villada y San Mateo Atenco
Los grandes cambios y el impacto sobre las condiciones naturales en la cuenca del Alto
Lerma comienzan a efectuarse desde 1942, a partir de la construcción de 60 km del
acueducto que llevaría el agua de este municipio para uso doméstico e industrial de la
Ciudad de México (Velasco, 2008). Además, la destrucción casi total del ecosistema
lacustre a causa de la industrialización y consecuente urbanización –proceso que entró en
una fase acelerada de desarrollo en la década de 1970– continúa en la actualidad.
La desecación gradual de las lagunas ha generado problemas sociales en relación
con la posesión de los terrenos liberados por el agua. En 1957 y 1958, fueron fraccionadas
115
700 hectáreas y repartidas entre 800 campesinos de cinco municipios, Lerma y San Mateo
Atenco entre ellos (Velasco, 2008). En Lerma, las tierras de riego disminuyeron de 134 a
79 ha, mientras que las de temporal se incrementaron de 4 263 a 6 881 ha; en San Mateo
Atenco existían 58 ha de tierras de riego en 1960, que para 1970 se habían convertido sólo
en 2 ha, y las tierras de temporal aumentaron de 1 226 a 1 533 ha. El agua de la cuenca alta
del río Lerma era destinada, principalmente, para el uso agrícola (Maderey, 2001).
Entre 1880 y 1930, los usos y la propiedad del agua de la laguna de Lerma
estuvieron caracterizados por una constante pugna entre ocho pueblos que destacaban por la
combinación de actividades agrícolas, ganaderas y lacustres, entre ellos San Mateo Atenco
y Lerma (Camacho, 2007). Actualmente, Lerma se divide en seis regiones para el consumo
del agua: 1) Huitzitzilapan, 2) Tlalmimilolpan, 3) Atarasquillo, 4) Ameyalco, 5) Lerma y 6)
Tultepec, más la zona industrial (GEM, 2013).
Algunos afluentes de las zonas altas, que se utilizaban para uso doméstico y riego,
fueron canalizados hasta desaparecer en su totalidad; los manantiales en los municipios de
San Mateo Atenco y Lerma disminuyeron en cantidad durante el transcurso del siglo XX
(De Oca & Casillas, 2015). Esto ha dado origen a conflictos sociales derivados,
principalmente, de la escasez potencial del agua (sobre todo en periodos de estiaje) y de la
sobreexplotación de los acuíferos subterráneos para usos agrícola, urbano e industrial
(Caire, 2005).
El sistema Cutzamala y el Alto Lerma juegan un papel importante para las
dinámicas sociales de estos municipios y de la Ciudad de México, a la que abastecen con
28.3& y 12% del agua de sus cauces, respectivamente (AGUA, 2004). El Sistema Lerma
atraviesa los estados de México y Michoacán y se extrajo tanta agua de éste a tal grado que,
en 1976, la cuenca ya presentaba agotamiento (CDMX, 2016).
En 1970, las obras del Sistema Lerma contemplaron la perforación de 230 pozos
conectados con 170 km de acueducto para surtir de agua a la Ciudad de México y remediar
el desabasto que sufría entonces, aportando, así, 14 m3/s. Sin embargo, la sobreexplotación
de los acuíferos y el bombeo excesivo tuvieron efectos negativos, causando hundimientos,
agrietamientos, la disminución de las corrientes, la reducción de los niveles freáticos y el
desequilibrio hidrológico de la cuenca (GEM, 2002).
116
La problemática de la escasez se incrementó al ser evaluados los daños ejercidos
sobre los tres grandes cuerpos de agua de la región: las ciénagas o humedales de
Chiconahuapan (Almoloya del Río), Chimaliapan (Tultepec, Lerma) y Chignahuapan (San
Nicolás Peralta, Lerma), que actualmente sólo conservan 7,5% de la cantidad de agua que
tenían originalmente (Vázquez & Rodríguez, 2004, citado en Carreto, 2013). En 1943, las
tres principales lagunas del sistema cubrían un área superior a las 10 700 ha, las cuales
quedaron reducidas, en 1995, únicamente a 3 200 ha (70.09% de su superficie total)
(UAEM, 1993, citado en Garfias et al., 2008). Estos cuerpos de agua constituyeron la
cabecera del río Lerma, fungiendo como sistema superficial de drenaje de la región.
Pero la disponibilidad del agua no sólo es afectada por los procesos urbanos, los
cambios ambientales, las extracciones desmedidas para los diversos tipos de uso, el
suministro a la ciudad de México y al proceso de desecación de las zonas lacustres; también
está condicionada por las precipitaciones.
Las precipitaciones pluviales son de gran importancia para la hidratación del suelo y la
recarga de los acuíferos. La disponibilidad del agua está determinada por la cantidad de
precipitaciones y su uso por parte de la población. En Lerma, las precipitaciones superan
los 1 700 mm (GEM, 2013), mientras que en San Mateo Atenco oscilan entre los 700 y 900
mm anuales (GEM, 2016). Los datos sobre las precipitaciones que presenta cada municipio
indican la cantidad de agua existente bajo condiciones ambientales normales; sin embargo,
su consumo está limitado debido a la contaminación y escasa recarga de los mantos
acuíferos.
117
Figura 22. Tasa anual de precipitaciones pluviales en Lerma y San Mateo Atenco,
1951-2010
118
Gráfica 11. Precipitaciones y temperaturas en Lerma y San Mateo Atenco, 1980-2016
119
Figura 23. Ciénaga de Chimaliapan, 1980 Figura 24. Ciénaga de Chimaliapan, 2017
Las fotografías permiten realizar una comparación que muestra el cambio de actividades a
las que es destinado el terreno, propiciadas por la variabilidad del clima y, principalmente,
por el espacio que recupera la ciénaga (anteriormente de uso agrícola, inundadas en la
actualidad). Desde 2010 hasta 2016, las precipitaciones acumuladas sólo han llegado a
alcanzar los 250 mm mensuales, con aumento de temperaturas máximas de 20 y cercanas a
los 30°C.
Aunado a lo anterior, la gráfica 12 presenta las condiciones de precipitación
acumulada y temperatura promedio por meses6. Se tomó como parámetro de análisis el año
2000, con el fin de corroborar los datos de precipitación de la gráfica 11 y contrastarlos con
la información aportada por el sistema CLICOM, que también muestra categorías de
evaluación de precipitaciones, y con la base de datos de Thornton (2016), evidenciando
diferencias mínimas en la aproximación de los resultados: Thornton arroja que en 2000 se
dieron precipitaciones mensuales de 510 mm, mientras CLICOM presenta 495 mm (SMN,
2012).
6
Debido a la carencia de datos proporcionados por la base Climatológica Nacional (SISTEMA CLICOM) del
Servicio Meteorológico Nacional (SMN), se recurrió a información proporcionada por Daily Surface Weather
and Climatological Summaries (DAYMET) (Thornton, et al., 2016).
120
Gráfica 12. Promedio de precipitaciones y temperaturas mensuales en Lerma y San
Mateo Atenco, 1980-2016
Es posible apreciar la distribución de las precipitaciones a lo largo del año. Los meses en
los que más llovió fueron julio-octubre, dando como resultado precipitaciones acumuladas
de 200 a 250 mm mensuales, con temperaturas máximas constantes de 20 y mínimas de
entre 4 y 8°C. Lo anterior demuestra cómo, en la medida en que disminuye la temperatura
mínima y aumenta la máxima, las precipitaciones también se reducen, indicando una mayor
disponibilidad de agua sólo durante ciertos meses del año.
Pero la disponibilidad del agua no sólo se debe al factor de las precipitaciones,
también depende de las condiciones y niveles del agua subterránea y al control en su
extracción.
121
4.3.3. Nivel de las aguas subterráneas
Lerma y San Mateo Atenco cuentan con un total de 1 678 captaciones construidas, de los
cuales 885 son pozos, 601, norias y 192 manantiales. La recarga del acuífero corresponde a
564 millones de metros cúbicos (m3), de los cuales se extraen anualmente 621 millones
(INEGI, 2001d). El nivel de recarga del acuífero es superado por la demanda con una
diferencia de 57 millones de m3 al año. La gran cantidad de pozos existentes en el Valle de
Toluca y su afectación a los municipios de Lerma y San Mateo Atenco, han provocado el
abatimiento de los niveles del agua subterránea.
Pero no sólo se debe a esto. Los niveles de las aguas subterráneas también son
afectados por la falta de planeación en los procesos de urbanización, que impactan
directamente en el subsuelo e impiden la recarga de los mantos acuíferos. La gráfica 13
muestra la evolución de los niveles de agua subterránea en el Valle de Toluca.
Gráfica 13. Descenso del nivel piezométrico ocasionado por la sobreexplotación del acuífero
del Valle de Toluca
El abatimiento del agua subterránea en Lerma y San Mateo Atenco está relacionado con la
sobreexplotación, producto de los acuerdos celebrados entre estos con la Ciudad de México
para abastecerla con agua, pese al decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación
el 23 de septiembre de 1965, que establece una veda por tiempo indefinido (DOF, 1965), la
cual, sin embargo, no restringe totalmente la extracción del agua del subsuelo, pero sólo la
permite para uso doméstico.
122
Otros acuerdos establecidos, como la veda sobre las concesiones de las aguas del río
Lerma y sus afluentes en el Estado de México, Michoacán, Guanajuato y Jalisco (27 de
agosto de 1931 (DOF, 2014)), tampoco reflejan actualmente los efectos positivos que
buscaban obtener, ya que las problemáticas en el descenso del nivel freático y la
vulnerabilidad ante la escasez, se magnifican en temporadas de estiaje (febrero-mayo).
La reducción en el nivel de las aguas subterráneas afecta severamente los caudales
ecológicos y la distribución del agua sólo favorece a unos grupos frente a otros (FAO,
2013). La conjunción entre hábitats urbanos y ecosistemas naturales únicamente a derivado
en problemas de disponibilidad de agua para ambos entornos, y uno de ellos tiene que ver
con las descargas de desechos industriales al río Lerma.
El proceso acelerado de industrialización que comenzó entre las décadas de 1940 y 1950
concentrados en Naucalpan y Tlalnepantla, por un lado, y en el corredor Lerma-Toluca, por
el otro, provocó una fuerte presión sobre la disponibilidad del recurso agua en toda la
región que abarca el Valle de Toluca. A esto se sumó, poco tiempo después, la demanda de
agua por parte de la capital mexicana, así como de agricultores locales, de la incipiente
industria regional y de las concentraciones urbanas en permanente y rápida expansión a sus
alrededores (GEM, 2011). Se estima que en el periodo que abarca la década de 1970,
diariamente llegaban 550 personas provenientes de otros estados a radicar y trabajar en las
industrias del Valle de Toluca, por lo que el río Lerma y sus afluentes comenzaron a sufrir
daños causados por la contaminación (Ortega, 2008). En la actualidad, es, precisamente, la
contaminación de sus aguas lo que ha derivado en el incremento de las probabilidades de
padecer la escasez del recurso entre los habitantes de Lerma y San Mateo Atenco.
La contaminación del río es provocada por las industrias y zonas urbanas. En la
cuenca alta del río Lerma se encuentran asentadas 470 industrias, de las cuales solamente
108 cuentan con sistemas para el tratamiento y reciclaje del agua (ISUU, 2002).
Pese a los esfuerzos para sanear el río, poco se ha logrado. En 1989 fue firmado un
acuerdo para el aprovechamiento, saneamiento, ordenamiento y reglamentación del uso de
sus aguas entre varias entidades federativas, promoviendo la utilización eficiente del río
123
Lerma-Santiago (GEM, 2011), pero la falta de planeación y coordinación entre las
autoridades responsables no lo ha hecho posible, a lo que hay que añadir el hecho de que
las descargas urbanas e industriales en el río no sólo continúan, sino que se han
intensificado.
Aunque algunas comunidades, asentamientos o ciudades cuentan en la actualidad
con sistemas de tratamiento, como plantas (Reciclagua), siguen sin ser suficientes para
devolver el agua del río a un estado de utilidad humana y ecológica.
La planta tratadora Reciclagua está puesta al servicio de 165 empresas. Da
tratamiento a 10 millones de metros cúbicos de agua anualmente y las aguas tratadas son
devueltas al río Lerma. El municipio trata un volumen de agua de 6 224.30 m3 por día. Para
su mantenimiento, obtiene recursos económicos provenientes de las cuotas que pagan sus
usuarios, pues no recibe subsidios gubernamentales (De Oca & Casillas, 2015). San Mateo
Atenco no cuenta con una planta tratadora (ISUU, 2002).
La constante extracción del agua en estos municipios los hace vulnerables a la
escasez del recurso. Por esto, resulta pertinente considerar e implementar un límite de
extracción y uso permisibles. Es en relación con lo anterior que han sido considerados los
umbrales del agua, que permiten identificar sus condiciones y grado de disponibilidad.
124
4.3.5. Umbrales de disponibilidad del agua
Para identificar los umbrales del agua fue necesario recurrir a los indicadores propuestos
por Falkenmark (1989), que definen la fracción total de la escorrentía anual disponible per
cápita m3/hab/año para el uso humano, y se basa en el ingreso per cápita (Brown &
Matlock, 2011). Este indicador se adapta a la resiliencia urbana con el fin de señalar los
umbrales del agua disponible sin que se vean afectados los municipios, y su objetivo es el
de mantener el recurso dentro de márgenes de vulnerabilidad aceptables.
Para determinar la cantidad de agua disponible por año y su evolución a partir de diversas
fuentes estadísticas, como la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA, 2016) y el
Sistema Nacional de Información del Agua (SINA, 2016), los umbrales deben ser
contrastados con la información mostrada en la gráfica 14. La disponibilidad en Lerma y
San Mateo Atenco se ubica en la fase de estrés, con condición alta, en la cuenca del Lerma,
lo que los ha librado de caer en escasez.
125
Gráfica 14. Disponibilidad natural media per cápita, cuenca del Lerma
Los municipios se encuentran en el umbral de estrés, que se sitúa entre los 1 000 y 1 700
m3/hab/año media per cápita, con 1 451 m3 en el 2015. Pese a que la cuenca del Lerma
muestra una disponibilidad alta de agua gracias a que aún ha sido utilizada en su totalidad,
presenta, sin embargo, marcados periodos de escasez, como los sufridos entre 2010 y 2015,
cuando se observaron fuertes descensos en sus niveles.
Para solucionar esta problemática, el municipio de Lerma recibe 369 m3/s del caudal
total del Sistema Cutzamala (Perló & González, 2005); en el caso de San Mateo Atenco, la
Comisión del Agua del Estado de México (CAEM) recibe del mismo sistema el agua en
bloques, con una dotación promedio aproximada de 100 m3 al día (GEM, 2016).
126
4.3.6. Disponibilidad de agua para vivienda
Además de la red de distribución, los habitantes de los municipios también se abastecen por
medio de pipas, pozos artesanales, lagos o arroyos. En Lerma, 8% de la población es
suministrada con pipas y 3% recurren a pozos artesanales; mientras que en San Mateo
Atenco 4% de los usuarios es abastecido con pipas y sólo 1% dispone de pozos.
Gráfica 15. Disponibilidad del agua potable para las viviendas de acuerdo con la
fuente de abastecimiento
Ambos municipios cuentan con redes de distribución de agua, pero resultan insuficientes
para dar cobertura a toda su población, por lo que a 16% de ellos se les distribuye por
medios alternos, principalmente a quienes habitan en comunidades rurales. Se implementa,
también, el método de racionamiento por día, lo que no más que un indicador de la crisis
por la que atraviesan, no sólo debido a la falta de mantenimiento de la infraestructura,
también a causa de la escasez natural del agua.
127
Gráfica 16. Suministro del agua por día en Lerma y San Mateo Atenco
128
Figura 25. Cobertura de la red hidráulica para viviendas particulares (%), Lerma y
San Mateo Atenco
La cobertura del servicio para las viviendas en áreas rurales oscila entre 94 y 100%; con
respecto de las zonas urbanas, se aprecian escasas diferencias, entre 90 y 100%. La única
excepción es la franja marcada con color rojo, pues se trata de una gran extensión de campo
y naves industriales ubicadas en el corredor industrial de Lerma que no cuentan con este
servicio. Una segunda zona sólo posee la cobertura del servicio entre 75-89%, debido a que
se trata de un área que cuenta con pocas viviendas ubicadas entre extensos campos de
cultivo.
Con base en INEGI (2010), el conjunto urbano que alberga el Fraccionamiento y
Club de Golf los Encinos (ver mapa, número 83), ubicado en Lerma, es considerado como
área rural; sin embargo, el trabajo de campo y de fuente cartográfica permitió corroborar
que el lugar presenta una gran extensión en cuanto a conjuntos urbanos se refiere y no debe
ser considerada como área rural, ya que posee todos los servicios básicos, especialmente el
129
de agua potable. Además, cuenta con tres cuerpos de agua dentro del campo de golf. Es
probable que no esté contemplada como zona urbana debido a que su población no
sobrepasa los 2 500 habitantes, que son considerados para tal efecto.
Con respecto de San Mateo Atenco, no existe la presencia de ningún cuerpo de agua
dentro del municipio. Entre 90-95% de las viviendas particulares que disponen de agua se
encuentran ubicadas en Colonia Buenavista, Fraccionamiento Santa Elena, La Concepción,
San Juan y en una sección de la cabecera municipal. El resto del municipio cuenta con el
100% de disponibilidad de agua en las viviendas particulares.
Gráfica 17. Relación entre disponibilidad y demanda del agua, Lerma y San Mateo
Atenco
130
debido a la falta de coordinación y control en el suministro del agua y de atención a las
fuentes y acuíferos.
Cierre capitular
A manera de cierre capitular, y con base en el desarrollo del diagnóstico, se
concluye que los municipios de Lerma y San Mateo Atenco presentan condiciones de
escasez de agua debido a las constantes extracciones, a la falta de tratamiento de aguas
residuales, a la carencia en la preservación de áreas naturales que fungen como zonas de
captación y a la incipiente planeación para la expansión de las zonas urbanas, lo que ha
fomentado un crecimiento desordenado sobre el territorio lacustre.
La disponibilidad del agua está determinada por varios factores como: la
infraestructura, los niveles de disponibilidad natural y de los mantos acuíferos, las
precipitaciones pluviales, la demanda de los municipios y de las vedas en el Valle de
Toluca. A lo anterior debe sumarse también la incapacidad demostrada por parte de los
organismos e instituciones administrativos –comités locales y OPDAPAS municipales–
para el control y manejo del agua y la falta de aplicación de las normas de protección
ambiental –caso del Ordenamiento Ecológico.
La mayor demanda del recurso proviene, principalmente, de los sectores urbano e
industrial, sin dejar de mencionar a la Ciudad de México como factor externo de superlativa
incidencia para la disponibilidad del agua en ambos municipios.
La disponibilidad del agua en ellos se da en relación con los niveles que presenta la
cuenca del Lerma, la cual, debido a su continua escasez, obliga tanto a las autoridades en la
materia como a la misma población a ejecutar medidas emergentes y recurrir a alternativas
como el tandeo del servicio para el suministro del recurso.
Además de las condiciones de disponibilidad y demanda del agua, en el capítulo 5
será retomado el tema de la resiliencia de la población de cada municipio en relación con la
escasez del líquido, para lo que se habrán de analizar una serie de indicadores sociales y
ambientales y, al final, realizar y exponer el índice de resiliencia urbana, que es la
propuesta de este estudio.
131
Capítulo 5. Índice de resiliencia urbana ante la escasez del agua
132
[Link] del problema
133
5.1.1. Análisis factorial
El análisis factorial deriva de un modelo matemático que estima los factores subyacentes y
se basa en varias suposiciones para que estas sean precisas. Mientras que el análisis del
componente principal simplemente descompone los datos originales en un conjunto de
variables lineales, el análisis factorial se ocupa de establecer qué componentes lineales
existen dentro de los datos y cómo una variable particular contribuye con ese componente
(Field, 2009).
Los resultados que arroja permiten comprender la estructura de las variables
aplicadas y reducir un conjunto de datos a un tamaño más manejable mientras retiene la
mayor cantidad de información original posible; facilita la apreciación de qué factores
existen y cómo se relacionan con las variables medidas. El uso del sistema varimax para
este tipo de análisis maximiza la dispersión de cargas dentro de los factores, por lo tanto,
intenta cargar un número más pequeño de variables para cada factor, lo que resulta en
grupos más fácilmente interpretables (Field, 2009).
Los resultados se obtuvieron a partir de la implementación de 24 variables
analizadas y se representan en la varianza expuesta en las tablas 12 y 14, donde cada
propiedad de la resiliencia indica la importancia de cada factor explicado en porcentaje, el
cual se asocia con el varimax de las tablas 13 y 15.
1 2 3 4 Total
54.11 18.90 9.14 6.2 88.35
Fuente: elaboración propia con base en Systat
134
transformación de la población está determinada por diez variables socio-demográficas
obtenidas por el varimax de la tabla 13.
El primer factor implica la cantidad de población y las condiciones en torno de los servicios
básicos en la vivienda, como el agua, y determinan la capacidad de transformación por
medio de la cantidad de agua utilizada por cada habitante. El segundo factor se determina
por las condiciones de salud y de educación; el tercero, por el empleo a distintas edades.
Por lo tanto, se infiere que la capacidad de transformación depende de la cantidad de
población y de su nivel socioeconómico para poder acceder al servicio básico del agua.
Cualquier aumento o disminución de la población afectará la disponibilidad del
recurso, lo que significa que la población y sus condiciones socioeconómicas son
determinantes para su preservación. Además, implica que cualquier modificación de dichas
condiciones incrementará las posibilidades de acceso al servicio de agua potable u otra
fuente de suministro.
135
Las tablas 14 y 15 muestran los resultados obtenidos en relación con la adaptación a
partir de la aplicación del mismo método.
La concentración de las variables por factor no determina su importancia, sino el peso que
tiene cada una de ellas. Ejemplo de esto es el factor de la columna 1, pues sólo contempla
dos variables y representa 44.87%, seguido del factor 2, con 15.87%. En el varimax se
agrupan las variables que explican la capacidad de adaptación conforme al porcentaje que
representan.
136
Los resultados obtenidos fueron graficados en box plot (figuras 26 y 27). Los
diagramas indican la distribución y concentración de las 24 variables evaluadas por cada
nivel de resiliencia de la población en torno de la escasez al agua: alto, moderado y bajo. A
continuación, se presentan dos diagramas: el primero indica la capacidad de transformación
y el segundo, la de adaptación. Muestran, también, el rango de puntajes: el rango entre el
50% del puntaje medio y el puntaje de mediana, cuartil superior y cuartil inferior. Los
histogramas indican si la distribución es simétrica o sesgada; si los bigotes presentan la
misma longitud, entonces la distribución es simétrica (el rango del 25% superior e inferior
de los puntajes es el mismo); si uno de los bigotes, superior o inferior, es más largo que el
opuesto, entonces la distribución es asimétrica (el rango del 25% superior e inferior de los
puntajes es diferente) (Field, 2009).
137
Figura 26. Box Plot con los resultados de la transformación sobre la escasez del agua
potable en Lerma y San Mateo Atenco, 2010
138
La capacidad de transformación presenta marcadas diferencias en la concentración de los
datos, debido a la influencia que tienen las áreas rurales, compuestas por 64 AGEBs. De
acuerdo con sus condiciones económicas, han reducido la degradación del medio ambiente
por medio de la implementación de nuevas alternativas para el suministro del agua potable,
no sólo de la que proviene de la red hidráulica, sino que han optado por fuentes alternas
como manantiales, ríos y pozos tradicionales no contaminados. Esto les ha permitido
adaptarse a un nuevo contexto.
La capacidad de trasformación de las poblaciones rurales se distribuye y se
concentra con base en los datos de la figura 26; la relación de adaptación está en función de
tres aspectos: primero, por la disponibilidad del agua; segundo, por la cantidad de
población; y, por último, por las condiciones socioeconómicas para preservar el suministro
de agua potable y evitar su escasez.
Las condiciones sociales y los recursos económicos con los que cuentan los
habitantes definen, en gran medida, la capacidad de transformación. Lo mismo ocurre con
los niveles de afectaciones sobre los recursos naturales, que asientan la estabilidad medio
ambiental con respecto de la disponibilidad y consumo del agua potable. En la adaptación
también intervienen las políticas y acuerdos para el manejo del agua.
139
Figura 27. Box Plot con los resultados de la adaptación sobre la escasez del agua
potable en Lerma y San Mateo Atenco, 2010
140
5.1.2. Comparación entre adaptación y transformación
Los AGEB urbanos son señalados con los números 1 al 46; de ellos, a Lerma le
corresponden del 1 al 26, y del 27 al 46, a San Mateo Atenco. Las áreas rurales abarcan el
resto de la numeración; del 47 al 107 se ubican en Lerma, y las tres últimas pertenecen a
San Mateo Atenco. Las 110 áreas analizadas presentan diferencias entre las propiedades de
la resiliencia de la población, que se manifiestan de diversas maneras, según su naturaleza
(urbana o rual). Cabe señalar que las propiedades no necesariamente se manifiestan de
manera simultánea, pues existe un desfase marcado por las condiciones particulares de
vulnerabilidad de cada una de ellas.
141
La diferencia en el índice de transformación de las áreas rurales y urbanas entre
ambos municipios, evidencia una transformación lenta pero constante; no ocurre lo mismo
en el caso de la adaptación, ya que los pobladores se muestran incapaces de asimilar
rápidamente los cambios, específicamente en lo que respecta a la problemática de la
escasez del agua. Esto se debe a que los mecanismos de coordinación entre grupos son
escasos y las condiciones de desarrollo entre áreas urbanas y rurales muestran diferencias
para adaptarse y transformarse ante la falta de planeación para la disponibilidad del recurso.
142
Figura 29. Índice de transformación de la población ante la escasez de agua potable,
Lerma y San Mateo Atenco
143
Figura 30. Índice de adaptación de la población ante la escasez de agua potable,
Lerma y San Mateo Atenco
El 34% de la población de ambos municipios posee una capacidad de adaptación alta; sin
embargo, su acoplamiento a nuevos contextos resultantes de la escasez del agua es
favorecido por sus niveles de ingresos económicos y cercanía a las fuentes abastecimiento.
Las áreas rurales muestran una capacidad de adaptación más rápida debido a la crisis
constante de escasez, principalmente en temporadas de estiaje (febrero-junio); la
recurrencia de este fenómeno les ha brindado previa experiencia para resolver este tipo de
problemáticas.
El 60.91% muestran nivel de adaptación moderada. Se encuentran en el proceso de
resiliencia urbana, por lo tanto, poseen características que alientan el desarrollo de
capacidades para afrontar la escasez del agua. Finalmente, la capacidad de adaptación baja
corresponde a 5.45%, que reúnen condiciones desfavorables para la resiliencia; su
vulnerabilidad es acrecentada por la marginación a la que están sometidos, sin embargo, las
144
acciones comunitarias de solidaridad social les han permitido cierto grado de adaptación
ante la escasez del agua.
Tras evaluar la resiliencia de los municipios en relación con la escasez del agua
potable, fue posible apreciar que éstas no necesariamente ocurren de manera simultánea,
sino que se presentan diversas tendencias a causa de las dinámicas sociales sobre la
demanda y disponibilidad del agua, aunado a las condiciones del territorio, económicas y
culturales.
La evaluación de la resiliencia urbana en los municipios de Lerma y San Mateo Atenco fue
complementada con ocho entrevistas (ver tabla 8) diseñadas en correspondencia con tres
características de la resiliencia: diversidad, redundancia y modularidad.
Las entrevistas se aplicaron a partir de las prácticas realizadas por los comités y
autoridades municipales, en tanto que actores clave para el mantenimiento y control del
agua, con base en acciones que fomentan las capacidades de adaptación y transformación.
I. Diversidad
La resiliencia de los municipios se caracteriza por la diversidad. Su análisis consistió en
tres preguntas: la primera está relacionada con la toma de decisiones entre grupos para
distribuir el agua. El resultado arroja que este tipo de decisiones se dan de forma escasa
debido a la falta de participación de los habitantes; por lo tanto, los procesos de
colaboración presentan poca variedad de actores con resultados parciales.
El representante del comité de agua en la comunidad de Atarasquillo, Lerma,
menciona que ellos han tomado la decisión de suministrar el agua cada dos días; en el caso
de San Pedro Tultepec, el abasto de agua se realiza por calles. En San Mateo Atenco,
habitantes del fraccionamiento Santa Elena están organizados para garantizar el servicio del
agua mediante la presión a las autoridades municipales.
El encargado de OPDAPAS en este mismo municipio menciona que los usuarios de
la Colonia Álvaro Obregón reciben el agua del municipio de Metepec, por lo que las
contribuciones se realizan en él; también intervino en el Barrio de Guadalupe mediante la
145
dotación de tuberías para la red de distribución. Lo anterior demuestra que las decisiones en
torno del suministro de agua no sólo son tomadas por la población local, sino que, en casos
extremos, se presenta la cooperación y colaboración por parte de municipios aledaños. Esto
favorece la adaptación al contar con un factor externo y no tener que depender únicamente
de las decisiones tomadas por grupos locales.
Respecto de la transformación, el análisis parte de la diversidad por medio de la
segunda pregunta en relación con la coordinación entre los comités para distribuir el agua.
Integrantes de los comités de cada municipio mencionaron que dicha coordinación nunca se
ha presentado, pues, generalmente, administran el agua para barrios, secciones o
comunidades con reducidas cantidades de habitantes. En este caso, la diversidad de actores
se reduce solamente a los comités y población, y no se consideran a las autoridades
municipales. Aunado a la falta de coordinación entre los comités de Lerma y San Mateo
Atenco, la descentralización de los municipios, que permite el libre manejo del agua, ha
provocado conflictos de interés entre comités por el control del recurso.
Finalmente, la tercera pregunta con base en la diversidad que fomenta la
trasformación tiene que ver con aspectos económicos: presupuestos destinados para obras y
mantenimiento del agua por parte de los comités.
La diversidad para la transformación no se proyecta debido a la falta de inversión
para el mantenimiento del servicio, ya que la única fuente de ingresos la representan las
contribuciones de los usuarios. En San Mateo Atenco, el comité de San Lucas menciona
que algunas personas no pagan el servicio a pesar del costo accesible que este presenta: 300
pesos anuales (en comparación con los precios asignados a fraccionamientos como el de
Santa Elena, donde se paga bimestralmente un promedio de 900 pesos). En dicha
comunidad, además de la red de distribución de agua, los habitantes cuentan con una planta
tratadora a base de carbón activado, a la que acuden los habitantes para abastecerse (ver
figura 31). En el caso del OPDAPAS de San Mateo Atenco, este sólo mantiene el servicio
del agua por medio de las contribuciones; para los comités el pago del agua es un problema
recurrente.
146
Figura 31. Venta de agua al público. San Lucas, San Mateo Atenco
Esta tratadora vende el agua a un muy bajo costo (5 pesos) a los habitantes y funciona
como una fuente extra de ingresos para el mantenimiento del pozo, que requiere el pago de
12.000 pesos mensuales en energía eléctrica.
A través de medidas como esta se fomenta la transformación y la diversidad de otras
fuentes de ingreso. En el caso de Lerma, los pobladores de la cabecera municipal no pagan
por el servicio del agua; sólo lo hacen los habitantes de conjuntos y fraccionamientos
urbanos y en la zona industrial.
II. Redundancia
Otra característica que explica la resiliencia urbana es la redundancia de la población. Para
explicarla se realizaron dos preguntas. En el orden de la entrevista, la cuarta se relaciona
con la retroalimentación entre los comités, que se basa en compartir experiencias en torno
de la solución de problemas encaminados hacia la adaptación. En Lerma y San Mateo
Atenco, los comités no mantienen ningún tipo relación entre sí ni con el OPDAPAS
municipal, sin embargo, los organismos de agua de cada municipio sí otorgan asesoría
técnica a los comités para la perforación de los pozos.
El presidente del comité del Barrio de Guadalupe asegura que estos no intervienen
de forma alguna en la extracción, pero tampoco en el cuidado y preservación del agua de
las lagunas, pues no existe relación entre ellos y los ejidatarios, pese a tratarse de zonas
federales. En los ejidos de San Pedro Tultepec, San Pedro Cholula y San Mateo Atenco
existen conflictos sociales debido a la apropiación de los terrenos circundantes de las
lagunas. También menciona que en 1978, el agua del río Lerma aún estaba limpia; no fue
sino hasta después de 1980 que el río comienza a mostrar altos niveles de contaminación,
147
situación que dio origen a la pérdida de costumbres en torno al cuidado de sus aguas, así
como a conflictos debidos a la escasez, además de que no existe cooperación entre los
ejidatarios y el municipio.
La respuesta en torno de la adaptación a la quinta pregunta, que tiene que ver con el
mantenimiento de la infraestructura de la red hidráulica, arrojó los siguientes resultados: ya
que en Lerma el abasto es constante y la problemática de escasez desatendida, sólo se
brinda mantenimiento a la infraestructura del Sistema Lerma mediante programas y por
fases o etapas, por ejemplo, la limpieza de válvulas fue realizada en 2017, los desfogues se
realizarán en 2018, y así sucesivamente. No existen proyectos para el cuidado y
mantenimiento por parte de la CNA.
La red de distribución tiene una antigüedad de entre 30 y 40 años y presenta
problemas que provocan insuficiencias en el suministro, ya que el diámetro de las tuberías
no es el adecuado para dotar del servicio a los usuarios. Esto incrementa la vulnerabilidad
entre la población que carece de otro medio para su abastecimiento.
En el caso de San Mateo Atenco, la redundancia es afectada por la falta de
planeación en la distribución y en la recuperación de la cuenca. Entre 1982 y 1990, en este
municipio se realizaban faenas de limpieza en el río Lerma, pero las crecientes
urbanización e industrialización ganaron espacio sobre las áreas naturales y el aumento de
la contaminación impidió que esas labores continuaran (ver figura 32).
III. Modularidad
La modularidad también fomenta la resiliencia urbana, pues se enfoca en las fuentes
alternas de agua e infraestructura para brindar el servicio a los usuarios. Esta característica
148
se relaciona con la autosuficiencia, por lo que la interrupción en las redes de suministro,
tanto internas como externas, no afectaría a la población al contar con otras alternativas de
abastecimiento.
Para determinar la modularidad de la población fueron elaboradas dos preguntas; la
sexta se refiere a las fuentes alternas de agua que promueven la transformación. En el caso
de Lerma, el municipio recibe agua de dos fuentes principales: el Sistema Lerma y el
Cutzamala. La población menciona que solamente cuentan con los pozos, que
anteriormente tenían una profundidad de entre 60 y 100 metros, pero en la actualidad
alcanzan profundidades de hasta 300. Algunas personas almacenan agua en cisternas y
tinacos y algunas viviendas cuentan con hasta tres tomas de agua como alternativa cuando
esta se tandea por calles. Las principales transformaciones entre la población de Lerma se
observan en las áreas rurales, como San Pedro Tultepec, ya que dotan a la comunidad por
medio de pipas durante la temporada de estiaje (enero-mayo, en ocasiones hasta junio).
En San Mateo Atenco, fraccionamientos como el de Santa Elena cuentan con pozos
propios. En este municipio también se suministra a las comunidades rurales por medio de
pipas; además, algunas viviendas cuentan con pozos artesanales, de tres a cuatro metros de
profundidad, provistos de agua durante todo el año.
La séptima pregunta de la modularidad se refiere a los proyectos destinados para el
cuidado del agua en fomento a la adaptación. Lerma y San Mateo Atenco no cuentan con
proyectos para el cuidado del agua, sólo implementan medidas de respuesta en el momento
en que surge un problema. Las comunidades rurales de Lerma suministran agua para uso
agrícola, incluso a lugares tan alejados como Jocotitlán. En San Mateo Atenco no se pone
atención en las reservas de agua, sólo se han construido algunos bordos para que las
ciénagas no se contaminen.
El encargado del comité de agua se San Lucas menciona que a pesar de que las
ciénagas de Chicognahuapan se ubican entre los límites de ambas demarcaciones, ninguna
de ellas ha presentado ni un solo proyecto para su conservación; sí se aprecia, en cambio, la
falta de aplicación de las normas en beneficio del medio ambiente.
Otra medida puesta en práctica era la de mantener abiertas las zanjas que fungían
como fuente de captación del agua; actualmente, estas se encuentran tapadas para que las
obras de construcción y entubado puedan continuar. Cabe mencionar que en San Mateo
149
Atenco se tiene en consideración la vida útil de los pozos (50 años) como el límite para dar
inicio a los procesos de mantenimiento.
150
Capítulo 6. Discusión de resultados
En este apartado se realizará un análisis general en torno de las normas sobre el agua, el
diagnóstico y el índice de resiliencia propuestos con base en la teoría revisada en capítulos
previos, y serán discutidos los actores y factores que determinan la resiliencia urbana a
partir de tres aspectos: diversidad, redundancia y modularidad en Lerma y San Mateo
Atenco para la adaptación y la transformación.
Sobre la adaptación, se tomarán en cuenta los aspectos ambiental, social y
económico, que determinan el alcance y la accesibilidad a servicios básicos como el agua
potable. Para la transformación, el enfoque será dirigido hacia las políticas y estrategias de
planeación puestas en práctica por los comités para la distribución del agua a los usuarios.
Por último, se evaluará el estado de resiliencia en ambos municipios en relación con
la influencia ejercido por parte de los actores clave en el control y manejo del agua como
estructuras básicas para determinar su condición como resilientes ante la escasez del agua.
151
[Link] en la adaptación
152
Figura 35. Viviendas en las ciénagas de Chignahuapan
153
la que cuentan, esta no reúne la calidad suficiente para el consumo humano y, peor aún, se
sigue contaminando, ya que las aguas residuales no son tratadas para su reaprovechamiento.
Los municipios no han implementado las medidas de conservación o recuperación
de las fuentes de abastecimiento; sólo manejan programas sobre cultura del agua, pero no
planes ni proyectos estructurales y no estructurales que permitan reducir la vulnerabilidad y
aumentar la seguridad de las ciudades por medio de su preservación.
El abastecimiento del agua potable se concentra sólo en determinados lugares del
territorio, gracias a la solvencia económica de sus habitantes para asumir el costo del
servicio, así como al uso como principal insumo de las industrias, permitiendo entrever una
adaptación diferenciada.
Lerma y San Mateo Atenco presentan inestabilidades en cuanto a las normas para el
control y manejo del agua y a los procesos de toma de decisiones entre las partes
interesadas. También enfrentan el proceso de la privatización del recurso, favorecido por
las modificaciones a los artículos 27 y 115 Constitucionales.
Sin embargo, existen mecanismos alternos como la organización y cooperación
entre los comités locales y los pobladores, ya que al abastecen de agua a las comunidades
rurales a cambio del pago por el servicio a un bajo costo anual, se facilita su adaptación.
[Link] en la transformación
Con respecto de la transformación urbana, las medidas tomadas por parte de los organismos
municipales y los comités locales están centradas en el mantenimiento y conservación de la
infraestructura hidráulica para la distribución del agua. En lo que se refiere al medio
ambiente, se han implementado programas de conservación de los mantos acuíferos y de
zonas lacustres compartidas por ambos municipios, sin embargo, no han tenido el impacto
deseado para la preservación ni restringir el crecimiento urbano sobre las áreas de reserva
natural.
Los comités y OPDAPAS municipales buscan satisfacer intereses opuestos bajo la
misma consigna: el abastecimiento del agua a los habitantes. Las normas y estrategias de
planeación descritas en el capítulo 2 le competen única y exclusivamente tanto a los
OPDAPAS de Lerma y San Mateo Atenco como al sector privado, quedando al margen los
154
comités locales, que no poseen reconocimiento jurídico para el control y manejo del agua, y
que, sin embargo, realizan actividades de administración y distribución.
La ONU (2002), en su apartado sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales,
considera al agua como un bien social y cultural, y no económico. Los comités serían
capaces de ser reconocidos al amparo de este derecho, ya que son independientes y
perviven dentro de las comunidades de Lerma y San Mateo Atenco gracias a acuerdos
establecidos directamente con los usuarios.
La mayor desventaja que representan estos comités es su falta de mantenimiento a la
red de distribución y de los pozos con mayor demanda de agua, lo que afecta a los
beneficiarios de sus servicios. La escasa coordinación y nula comunicación entre los
comités y los organismos municipales, y entre los propios comités, han evitado que su
trabajo se materialice en acciones locales. Aunados a la falta de control en el crecimiento
urbano y la protección del medio ambiente, los comités locales de distribución del agua
también socavan la capacidad de transformación de los municipios.
La comunicación entre los administradores del agua es parcial, ya que no
promueven la coordinación y colaboración entre actores. En medio de ellos surge el usuario
externo, caso de la Ciudad de México, que sólo administra el abastecimiento del agua para
sí misma, sin involucrarse con los actores locales; a la capital del país se suman los
ejidatarios de la región de las ciénagas.
Los procesos de expansión de ambos municipios han provocado cambios y
alteraciones sobre el territorio que ocupan. Lerma presenta un grado de urbanización de
48.31% y su población cada vez tiene una mayor cobertura y acceso a bienes, servicios e
infraestructura. Otro de los cambios que se presentan tiene que ver con la superficie
impermeable; la figura 7, basada en los argumentos de Jha (2013), permite apreciar que este
municipio se encuentra en la fase B, con 10-20% de permeabilidad del suelo y un
aprovechamiento de la infiltración del agua de sólo 21%.
En el caso de San Mateo Atenco, su grado de urbanización es de 99.32%, mayor en
comparación con Lerma, sin embargo, su extensión territorial es inferior. Con base en la
misma figura 7, este municipio se encuentra en la fase C, con 30% de escorrentía, es decir,
menor captación de agua –sólo 20% de infiltración– y 35-50% de superficie impermeable;
esto genera afectaciones en la recarga de los mantos acuíferos y se traduce en escasez.
155
En las comunidades rurales las afectaciones al medio ambiente son observadas en
menor grado. La demanda de agua es suministrada mediante tandeo; el suministro de agua
no es constante, pero esto ha permitido que la población adopte medidas de almacenaje y
preservación, lo que significa que se encuentran inmersos en un proceso de transformación
debido a las condiciones en el abasto del agua. Además, se mantienen en constante
adaptación, incluso permaneciendo dentro del umbral crítico. Sin embargo, poco a poco las
áreas rurales comienzan a presentar tendencias de urbanización que, a largo plazo, afectarán
la disponibilidad del agua.
Su calidad es un factor que reduce el abastecimiento, ya que no se cuenta con
plantas de tratamiento, fuentes confiables o, simplemente, se requieren excavaciones a una
mayor profundidad para su extracción, lo que, a su vez, implica mayores costos. Las
fuentes de abastecimiento del agua potable fungen como regla y condicionan a las
ciudades; también determinan el ritmo para la adaptación de los municipios en relación con
el consumo y distribución del recurso, y denota la carencia de flexibilidad respecto de las
normas y procesos de toma de decisiones por parte de sus administradores.
Aunque un mínimo porcentaje de las aguas de desecho son tratadas por Reciclagua,
estas no son aptas para uso y consumo humano debido a la falta de reglamentación al
respecto, y a que la Norma Oficial Mexicana NOM-003-ECOL-1997 no considera las
aguas tratadas para tal efecto; sólo establece los límites máximos permisibles de
contaminantes en aguas residuales tratadas que se reutilicen para servicios al público. En el
punto 3.11, considera su reutilización para el llenado de lagos y canales artificiales
recreativos con paseos en lancha, remo, canotaje y esquí; fuentes de ornato, lavado de
vehículos, riego de parques y jardines (DOF, 1998).
Existe otro factor externo a los municipios que también afecta la resiliencia urbana:
la construcción del Tren Interurbano México-Toluca. Dado que es altamente probable que
la población de estos dos municipios aumentará durante y después de este proceso, la
demanda de bienes y servicios, como el agua potable, se verá incrementada. Además, el
ritmo del crecimiento se verá acelerado a causa de los flujos migratorios que favorecerá
este medio de transporte.
A modo de resumen, la figura 36 muestra todos los factores que inciden en la
reducción de la resiliencia urbana.
156
Figura 36. Factores que reducen la resiliencia urbana
157
[Link] estado de resiliencia de Lerma y San Mateo Atenco
158
alcanzan el umbral, que se evidencia gracias a cambios repentinos en la transformación
hacia un nuevo estado.
Durante el proceso de adaptación, se presentan oscilaciones como respuesta ante el
cambio. A medida que trascurre el tiempo, la presión que ejerce la escasez conduce a una
situación crítica que obliga a cruzar el umbral o régimen, como menciona Holling (1973).
La adaptación será más rápida en la medida en que pase el tiempo, puesto que se llevó a
cabo un proceso de retroalimentación previo y las medidas de respuesta decrecerán a corto
plazo. Lo anterior se expresa de la siguiente manera:
De la misma manera, las fases de respuesta serán eficaces y eficientes a medida que sean
implementadas durante la etapa de crisis, hasta alcanzar la estabilidad, por lo que los puntos
A y B de la figura 33 representan una transición rápida de adaptación y transformación a
corto plazo.
El aumento de la resiliencia urbana a partir de la reducción de la vulnerabilidad se
dará en el menor tiempo posible dentro de un umbral aceptable que facilite la estabilidad.
Aunado a esto, existen actores y factores capaces de facilitar la resiliencia urbana
mediante la práctica de acciones a corto, mediano o largo plazo, o bien, que permiten
identificar condiciones de vulnerabilidad específicas por resolver, y que se clasifican en
diversas, redundantes y modulares.
159
[Link] para aumentar la resiliencia urbana
Las medidas de respuesta para aumentar la resiliencia de los municipios de Lerma y San
Mateo Atenco están determinadas por tres características: la primera es la diversidad, que
se refiere a la colaboración durante la toma de decisiones y aplicación de normas para el
mantenimiento del agua, así como a la participación de los diversos actores involucrados en
la materia; la segunda es la redundancia, que se enfoca en las alternativas u opciones para el
suministro sin intervenir ni afectar las funciones urbanas; la tercera es la modularidad, y se
relaciona con la autosuficiencia y autonomía, de modo que cuando una función entre en
crisis, no afecta a las demás (TKF, 2015).
I. Diversidad
Las medidas de respuesta implementadas en Lerma y San Mateo Atenco con vías a la
transformación en torno de la problemática de la escasez del agua, comprende acuerdos y
políticas administrativas para el cuidado y preservación del recurso, tanto a nivel superficial
como subterráneo, por parte de los organismos gubernamentales y comités locales.
En el aspecto ambiental, cada municipio cuenta con el Ordenamiento Ecológico,
que limita y controla los usos de suelo, pero que, sin embargo, no son aplicados,
reflejándose en la pérdida de zonas lacustres, como las ciénagas, y en la cada vez mayor y
desmedida contaminación del río Lerma. A esto se suma la deforestación, que favorece el
crecimiento y expansión urbanos sobre los espacios naturales de reserva.
En términos de actores, la diversidad en cada municipio la presentan los comités
autónomos locales y los OPDAPAS municipales. Cada uno de ellos realiza funciones
básicas para suministrar el agua a los usuarios, pero cualquier fallo en sus sistemas provoca
la interrupción en el servicio, y el mayor grado de afectaciones tienen lugar en zonas
urbanas; en contraste, las áreas rurales no son afectadas de manera drástica debido a que
presentan autonomía y su interdependencia es menor.
Un tercer actor fue identificado durante la aplicación de la entrevista (ver capítulo
5): se trata de los ejidatarios de la región de las ciénagas de Chicognahuapan, que influyen
de manera indirecta en el cuidado, preservación y disponibilidad del agua. El cuarto actor
que interviene en el control y manejo del agua es la iniciativa privada, a quien le es
160
otorgado el poder para explotar y distribuir el recurso por medio de concesiones otorgadas
por los gobiernos.
Las medidas de diversidad son afectadas debido a la falta de coordinación entre
actores, y la transformación de los municipios es socavada gracias a los conflictos y
disputas que se presentan entre ellos por el control del agua.
II. Redundancia
La adaptación de la población de ambos municipios por medios redundantes, y la
consecuente modificación de sus estilos de vida en torno al agua, les permitirán permanecer
como resilientes. Ante la escasez, los habitantes han comenzado a tomar medidas de
adaptación, como tomas clandestinas y el uso común de un pozo artesanal ubicado en la
localidad de San Pedro Tultepec, Lerma (ver figura 38).
Figura 38. Medidas de adaptación implementadas por los pobladores de San Pedro
Tultepec, Lerma, 2017
161
Figura 39. Medidas de adaptación implementadas por los pobladores de San Lucas,
San Mateo Atenco, 2017
Ambos municipios presentan condiciones similares de adaptación en las áreas urbanas, sin
embargo, el proceso se ve obstaculizado gracias al desmedido crecimiento poblacional, a la
contaminación, la baja disponibilidad del agua en los acuíferos, la pérdida de zonas
naturales de recarga y al no contar con fuentes alternas.
Las áreas rurales también presentan condiciones similares de adaptación; esto se
debe al bajo nivel de afectaciones sobre las áreas verdes, a la limitada demanda de agua y a
las profundidades (150 m, en promedio) de extracción.
III. Modularidad
Las medidas tomadas para satisfacer la demanda y mantener la disponibilidad del agua
potable por los comités locales y organismos municipales están centradas en el
mantenimiento de la red de distribución y en la construcción de nuevos pozos.
Pese a que se encuentra ubicada entre ambos municipios, la planta tratadora
Recliclagua no se ha convertido en un factor determinante para paliar el problema de la
escasez; su labor sólo consiste en el tratamiento del agua de desecho industrial, sin
embargo, una vez concluido el proceso de limpieza, el agua no es reutilizada en ninguna
otra actividad, sino devuelta al cauce del río Lerma.
Las medidas estructurales que fomentan la transformación de los municipios son
incipientes. En el caso de San Mateo Atenco, la comunidad de San Lucas cuenta con una
planta tratadora de agua a base de carbón activado (figura 40); Lerma, por su parte, posee
filtros que funcionan con la misma técnica para limpiar el agua potable (figura 41). Estas
medidas favorecen la transformación, sin embargo, no hacen más que poner de manifiesto
162
el fondo del problema: primero, el recurso continúa siendo sobreexplotado; segundo, no se
tiene en consideración la preservación de las fuentes de agua en calidad de zonas de
recarga; y tercero, los organismos que controlan el agua sólo han generado conflictos entre
ellos y la población, pues se muestran incapaces de fomentar la integración, cooperación,
coordinación e inclusión social.
Es importante mencionar que la participación de la iniciativa privada en la
administración del agua no genera certidumbre en cuanto a la preservación del recurso, a su
acceso y a la cobertura a un número cada vez mayor de habitantes; se trata solamente de la
incorporación de un actor más para disputar el control sobre el recurso. Esta nueva
configuración en la administración del agua resulta en un tipo de resiliencia perversa que
favorece únicamente a ciertos sectores de la población (Hordijk, 2014).
Figura 40. Tratadora de agua, San Mateo Figura 41. Filtros de agua a base de
Atenco carbón activo, Lerma
163
Figura 42. Actores y factores que determinan la resiliencia de Lerma y San Mateo
Atenco, 2010-2017
Los municipios se adaptan y transforman conforme a las condiciones de escasez del agua
potable. Los factores que determinan la adaptación son dictados por la modularidad y la
redundancia, así como por la diversidad mediante acuerdos y políticas entre los actores que
controlan el agua. La diversidad de los actores se da con base en el grado de independencia
que cada uno mantiene y por el nivel de respuesta brindado ante la problemática de que se
ocupa este trabajo. El nivel estable en la disposición de agua que se mantiene en ambos
municipios les permite transformarse.
Además de los actores y factores que fomentan la resiliencia, los territorios que
ocupan Lerma y San Mateo Atenco presentan distintas condiciones de resiliencia
determinadas por la vulnerabilidad ante la disponibilidad del agua. En el esquema 43 se
muestra una triple clasificación con base en la ubicación de las poblaciones.
164
Figura 43. Resiliencia de Lerma y San Mateo Atenco con base en la disponibilidad de
agua
La disponibilidad del agua establece los patrones de resiliencia en Lerma y San Mateo
Atenco. La zona de mayor escasez corresponde a las zonas de alta concentración urbana,
donde, irónicamente, se dispone de mayor infraestructura hidráulica y de pozos; es seguida
por la zona estable, conformada básicamente por áreas rurales, y, por último, la zona con
exceso hídrico, con menor concentración de población.
165
Cierre del capítulo
A manera de conclusiones, es posible apreciar que en la adaptación de los
municipios intervienen las actividades de respuesta y organización por parte de los comités
locales y de los organismos municipales que administran el agua. Entre esas medidas se
contemplan la construcción de más pozos a mayor profundidad y la implementación de
fuentes alternas para la extracción, como los pozos artesanales y el abastecimiento
mediante pipas. Queda evidenciado, también, que, pese a la magnitud de la problemática,
existe poca o nula comunicación y cooperación entre los comités locales, OPDAPAS y
ejidatarios a la hora de llevar a cabo dichas acciones.
La resiliencia no sólo tiene lugar en zonas urbanas, también ocurre entre las
comunidades rurales, donde la escasez es recurrente. Sin embargo, la crisis del agua ha
orillado a los habitantes a tomar medidas de adaptación rápida, minimizando los riesgos de
afectación; entre ellas, destacan el uso de tomas clandestina y el tratamiento del agua
mediante plantas potabilizadoras. Lo anterior fomenta la transformación y se traduce en
bienestar para algunas zonas de los municipios.
Aunque las acciones realizadas por los actores han derivado en conflictos por el
control y la administración del agua, también han impactado de modo favorable para la
resiliencia de los municipios; esto se debe a que los servicios brindados alcanzan sólo a
pequeños sectores de la población, por lo tanto, cuando el servicio falla, lo hace sin afectar
al resto de la población o del territorio municipal, haciéndolos resilientes.
Por último, queda señalar que la transición en el control y manejo del agua del
sector público al privado no garantiza una mayor cobertura ni el incremento de la calidad
del recurso, y tampoco representa una solución al problema de escasez; sólo privilegia a
una ínfima fracción de la población que cuenta con los recursos económicos suficientes
para pagarlo, a costa del resto de los habitantes, a quienes se les arrebata el derecho que
tienen, como seres humanos, para acceder a ella.
166
Capítulo 7. Conclusiones
Los datos recabados tras el presente análisis de la resiliencia urbana en los municipios de
Lerma y San Mateo Atenco indican que éstos se encuentran inmersos en un proceso de
adaptación y transformación, debido a la gran cantidad de pozos construidos para solventar
la demanda de agua de sus habitantes, pero sin tener en consideración las medidas para la
conservación de las fuentes de este recurso.
A lo anterior, deben sumarse factores como la competencia por parte de los tres
actores –los comités locales, los organismos municipales y la iniciativa privada– por el
control y manejo del líquido, las deficiencias internas de éstos en relación con la
organización y suministro de recurso, el incremento en los niveles de consumo ocasionado
por los ritmos acelerados de crecimiento demográfico y expansión urbana, y la falta
inversiones económicas para la preservación del medio ambiente y zonas naturales de
reserva.
Respecto de la adaptación de los municipios, las medidas estructurales
implementadas para fomentar la modularidad y la redundancia buscan estimular las
dinámicas entre demanda y disponibilidad del agua para ubicarse dentro de la fase de
respuesta ante la escasez.
Las oscilaciones registradas a lo largo de este estudio evidencian que, pese a que sus
procesos de adaptación y transformación todavía no alcanzan el equilibrio deseado, no han
entrado en la fase crítica que les permita cruzar el umbral, por lo que se ubican en un
intervalo de vulnerabilidad estable que les permite sobreponerse a la escasez. La carencia
de agua en temporada de estiaje es suministrada mediante pipas y pozos artesanales en
ambos municipios.
En cuanto a la transformación, la implementación de acciones no estructurales –las
políticas, reglamentos y acuerdos realizados entre los comités locales y OPDPAS
municipales– en ambos municipios no han presentado los resultados deseados. Las vedas
decretadas en torno de la perforación y extracción de las aguas del Sistema Lerma no han
ejercido efecto alguno en la recuperación de los acuíferos; todo lo contrario, las
extracciones se realizan de manera excesiva, a lo que se debe sumar la falta de
normatividad técnica para su preservación. Las vedas impuestas han demostrado ser
167
insuficientes, pues solamente representan acciones paliativas que no fomentan el
mejoramiento gradual a corto, mediano y largo plazo.
En este contexto, cabe resaltar que la problemática de escasez no sólo se debe a
factores internos; elementos externos a los municipios –caso la ciudad de México, que se
abastece con el agua del Sistema Lerma– influyen en su resiliencia.
La nula relación estructural entre todos estos actores ha permitido que cada uno, en
pleno ejercicio de su autonomía, plantee soluciones aisladas y particulares, no
generalizadas, y deficientes planeaciones e inversiones a futuro para el mantenimiento del
agua ante el aumento constante de la población y la variabilidad climática.
Otros actores –ejidatarios, SEMARNAT e iniciativa privada– también intervienen
en el proceso de resiliencia. Los primeros mantienen control sobre las ciénagas de
Chimaliapan, entre los límites de Lerma y San Mateo Atenco; su preocupación no está
enfocada en preservar esta zona natural de recarga, sino en esperar a que se deseque en su
totalidad y destinar esas tierras para su cultivo. La segunda ha catalogado a esta zona como
federal, pero no ha llevado a cabo un proceso de coordinación y colaboración con los
ejidatarios para su preservación. La tercera recibe concesiones por parte del gobierno para
el manejo del agua mediante convenios de perforación y extracción.
El mal estado de la infraestructura hidráulica reduce el acceso de la población al
agua debido a la falta de mantenimiento, ya que esta llega a sobrepasar el límite de su vida
útil –algunos materiales y equipamientos alcanzan 20 años o más de antigüedad–, y el
Programa de Ordenamiento Ecológico no es tomado en consideración por los gobiernos
municipales durante los procesos de su crecimiento y expansión.
En cuanto al fomento a la cultura para el cuidado del agua, el comité local de la
comunidad de Huitzitzilapan, Lerma, imparte cursos de capacitación para sus empleados
por medio de la Escuelita del Agua, donde se les prepara en cuestiones administrativas y
técnicas para el control y manejo del agua, sin la intervención del gobierno municipal, lo
que los hace resilientes por autosuficiencia. En San Mateo Atenco, el barrio de San Lucas
cuenta con una planta tratadora de agua que le permite al comité dotar de agua a sus
pobladores; además, sirve como una fuente alternativa de ingresos para el mantenimiento
de la red hidráulica.
168
Como disciplina encargada del estudio de la resiliencia, el urbanismo plantea un
enfoque dirigido al análisis integral de la relación entre sistemas como parte de la gestión;
asimismo, valora el problema desde sus contextos interno y externo. En la elaboración
metodológica de la presente propuesta fueron utilizadas variables ecológicas, sociales y
económicas que, en conjunto, permitieron valorar la resiliencia urbana a través de su
interacción y organización. Sin embargo, esta presenta un orden definido por las
actividades que cada uno de los actores involucrados ejerce dentro del sistema, y por la
coordinación de acciones encaminadas a resolver el problema de la escasez del agua.
La metodología propuesta es aplicable en diversas escalas de análisis, ya sea
municipal, estatal, metropolitano o regional (ver figura 44), sin embargo, está sujeta a
cambios. Durante su aplicación fue necesario corregir algunos aspectos referidos a la parte
ambiental; esto se debió, principalmente, a la falta de información en lo concerniente a los
umbrales, por lo que se considera pertinente profundizar sobre este tema. En cuanto a la
parte social, específicamente en la sección de las entrevistas, también se sugiere ampliar la
cobertura de los actores implicados en la administración del agua e incluir a los ejidatarios
y SEMARNAT. En el aspecto económico, fueron encontrados problemas en cuanto a
disponibilidad de información en la base de datos de INEGI, como en el caso de los salarios
mínimos.
169
Figura 44. Análisis de la resiliencia urbana
Las variables empleadas permitieron explicar la complejidad del problema de la escasez del
agua. Como elemento de análisis para evaluar la resiliencia urbana, el recurso mantiene una
relación con problemáticas tanto internas como externas, lo que amplia una gama de
respuestas y transiciones en beneficio de la adaptación y la transformación.
Con base en los resultados, se hace una abierta invitación a los gobiernos
municipales de Lerma y San Mateo Atenco para la adopción, inversión e implementación
de medidas de infraestructura verde que favorezcan la recarga de los acuíferos, como
parques hídricos, vasos reguladores, camellones infiltrantes y Sistemas Urbanos de Drenaje
Sostenible (SUDS) para la captación del agua pluvial y aprovechamiento de las aguas
residuales tratadas con Reciclagua. La implantación de este tipo de medidas se propone
para las zonas donde se observa mayor escasez, de acuerdo con la figura 43.
Considerar las afectaciones a los sistemas Lerma y Cutzamala, ocasionadas por el
abastecimiento de agua para la Ciudad de México, en ambos municipios permitirá elaborar
propuestas estratégicas de planeación urbana y preservación ecológica a corto, mediano y
largo plazos, así como la inversión en la gestión del recurso y en la conservación y
rehabilitación de las ciénagas y bosques de la región, que suministran 75% del agua dulce
(FAO, 2011).
170
Los resultados obtenidos por este estudio indican que el territorio sobre el que se
erigen ambos municipios presenta distintas áreas con disponibilidad de agua (ver figura
43). Es posible observar, también, la distribución y concentración de la población y de los
pozos de extracción, indicadores del estado de disponibilidad del agua; por lo tanto, la
resiliencia de cada municipio no sólo se define por las actividades que en él se realizan para
preservar el agua, sino por las condiciones físico-naturales.
Respecto de los umbrales, estos representan las fronteras que dan la pauta en busca
de dar el salto hacia delante tras un evento, a manera de rebote, y no sólo para regresar al
estado original previo a él. Se trata, pues, de un proceso planeado para la adaptación y
transformación gradual de los municipios, considerando la vulnerabilidad que Mendo
(2015) define como el resultado de restricciones sistémicas creado por las fronteras críticas
que imponen los intersticios de estabilidad en el sistema.
El diseño de este estudio plantea nuevos retos que deberán ser considerados y
resueltos en futuros trabajos sobre el tema, ya que tanto la pregunta de investigación como
la hipótesis estuvieron limitadas a sólo dos de los actores que intervienen en los procesos de
la resiliencia urbana.
Otro aspecto a considerar para valorar la resiliencia urbana tiene que ver con las
normas para el control y manejo del agua, ya que a partir del reparto de concesiones en esta
materia a la iniciativa privada, surgieron conflictos y luchas sociales para tener acceso al
recurso. Falta, también, profundizar en el aspecto de la variabilidad climática que afecta
localmente a los municipios, ya que los ciclos de temperaturas y lluvias han cambiado de
orden e intensidad, provocando el exceso o escasez del recurso, determinando su
disponibilidad en los mantos acuíferos. La variabilidad climática es un indicador no
controlable, por lo que se requiere de la gestión de sistemas ambientales, sociales,
económicos, territoriales y de políticas de planeación encausadas a preservar los recursos
naturales.
El agua, como recurso natural, mantiene una relación dinámica con ambos
municipios, por lo tanto es un indicador de bienestar, pero al ser afectada con
contaminación, sobreexplotación, planeación incorrecta para su distribución, falta de
inversión y mantenimiento de la infraestructura, provocará que, en un futuro no muy lejano,
la escasez colapse a ambos municipios. De ahí la pertinencia por planificar su uso, ya que
171
Lerma y San Mateo Atenco se encuentran en proceso de respuesta, dentro de una
vulnerabilidad aceptable, que aún los mantiene resilientes.
La realización del trabajo de campo presentó diversas dificultades, como la
disponibilidad por parte de los informantes clave, quienes, en ocasiones, buscaron obtener
algún tipo de beneficio económico a cambio de proporcionar la información que les fue
requerida; en algunos casos, los informantes no se presentaron a las entrevistas, incluso
después de habérseles solicitado con mucho tiempo de anticipación; así como la marcada
inseguridad social en zonas determinadas de cada municipio.
Más allá de estas complicaciones, todavía quedan cuestiones por resolver en materia
de la resiliencia urbana, que tienen que ver con la habilidad de desarrollar capacidades que
permitan predecir los umbrales; identificar las relaciones entre los sistemas complejos y la
resiliencia urbana; evaluar de qué maneras afecta a ésta la centralización de políticas y
acuerdos; así como determinar a detalle cuál es el estado de la resiliencia en la cuenca del
Lerma.
172
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190
ANEXOS
Anexo 1
Objetivo: Analizar políticas y acuerdos en el manejo del agua potable a partir de las
prácticas de los comités y autoridades municipales con base a la adaptación y
transformación en Lerma y San Mateo Atenco.
Lugar ___________________________________
Fecha ___________________________________
No. De entrevista _________________________
ADAPTACIÓN URBANA
1. ¿Usted toma decisiones entre grupos para distribuir el agua?
INTERDEPENDENCIA
3. ¿Los líderes del grupo promueven el cambio mediante reglas o normas para una
mejor distribución del agua? INDEPENDENCIA
TRANSFORMACIÓN URBANA
5. ¿Cuenta con fuentes alternas de agua potable (pozos, manantiales o red de agua)?
REDUNDANCIA
6. ¿Qué porcentaje del presupuesto del comité se destina a obras del agua e
infraestructura? DIVERSIDAD
7. ¿Existe una coordinación de los comités con el municipio para distribuir el agua?
INTEGRACIÓN
191
Anexo 2
Variables seleccionadas para elaborar el índice de resiliencia urbana por escasez del
agua potable
192
Viviendas con necesario para el desalojo de aguas que cuentan -
agua entubada residuales es el excusado, cuya o no con +
Viviendas sin agua carencia propicia riesgos sanitarios dichos +
entubada para sus habitantes, específicamente, servicios. -
Viviendas con enfermedades gastrointestinales
acceso a agua (SEGOB, 2010). Con respecto de la
Viviendas con lavadora, se considera como
sanitario indicador debido a las cantidades de
-
Viviendas sin agua que emplea para su
sanitario funcionamiento.
Viviendas con
lavadora
Las intervenciones simples,
aceptables y de bajo costo en las
viviendas y la comunidad mejoran
significativamente la calidad
microbiológica del agua almacenada Años * 10
Tasa de en los domicilios y reduce los 000 hab/km2
infecciones riesgos de muerte a causa de de -
intestinales enfermedades diarreicas (Sobsey, infecciones
2017). Muchas ciudades no cuentan intestinales.
con cloacas para desechar o tratar las
aguas negras, debido a los bajos
ingresos con los que cuentan sus
habitantes (UN-HABITAT, 2003).
Densidad de Indica la concentración del recurso
Hab/km2 -
población en áreas de mayor suministro.
Indica la cantidad de agua requerida Número total
para su consumo con base en la de habitantes
Población población total, y proyecta la de un -
cantidad para la demanda del recurso municipio o
en el futuro. localidad.
Población de 0-49 +
Ingesta adecuada de agua total que
años de edad Demanda
necesita un individuo (incluyendo
individual de
agua, bebidas y alimentos). (OHS, -
Población de más agua por
2008)
de 50 años de edad grupos de
193
edad.
Que cuenten con la capacidad para
pagar los altos costos y tengan
Total de
acceso a fuentes alternas de
Hogares hogares por +
abastecimiento como manantiales,
AGEB.
red de agua municipal o pipas
(Madanat & Humplick, 1993).
México es uno de los mayores
usuarios de agua subterránea a nivel
mundial y enfrenta un crecimiento Profundidad
Profundidad del
en la demanda de energía para el medida en -
acuífero
bombeo de agua subterránea. Caso metros
de los acuíferos en el Valle de
México (Fonseca, et al., 2013).
Tras una encuesta realizada en
varios países, se calculó que el
Disponibilidad
consumo de agua por persona está
natural media per m3/año/km2 +
basado en los ingresos y el uso para
cápita
el que cada individuo destina el
recurso (Brown & Matlock, 2011).
La precipitación media total
registrada en México es de 772
Precipitación
mm/año, aproximadamente, lo que mm/km2 +
anual media 3
equivale a 1 528 km de agua
(PNUMA, 2004).
En México, el consumo de agua en
(litros/habitante/día) con base en las
Estacionalidad de
temperaturas se distribuye por %/km2 +
la temperatura
climas: cálido, semi-cálido y
templado (PNUMA, 2004).
Fuente: elaboración propia
194
Anexo 3
195
196
Anexo 4
197
51 Colonia la Bomba 98 La Ladera
52 Cañada de Alferes 99 San Pablo
53 La Concepción Xochicuautla 100 El Tiradero
54 El Espino Peralta 101 Endexhe
55 Las Mesas Huitzizilapan 102 Colonia Celso Vicencio
56 Metate Viejo 103 Colonia 5 de Mayo
Tlalmimilolpan
57 Pueblo Nuevo 104 Colonia Emiliano Zapata
Tlalmimilolpan
58 Zacamulpa Huitzizilapan 105 Colonia Francisco I. Madero
(San Isidro)
59 Zacamulpa Tlalmimilolpan 106 Dolores (Ranchería Dolores)
60 Salazar 107 El Espino
61 San Agustín Huitzizilapan 108 La Jardona
62 San José el Llanito 109 Barrio de San Francisco (San Agustín)
63 San Lorenzo Huitzizilapan 110 Barrio de San Pedro
64 San Pedro Huitzizilapan
Fuente: (INEGI, 2010b)
198
EVIDENCIAS
Artículo enviado
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Capítulos de libro publicado
200
201