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Habilidades para la Sostenibilidad Empresarial

Este documento presenta las transcripciones de dos videos sobre el Módulo 2. El Video 1 introduce el tema del módulo, que es explorar cómo los desafíos ambientales afectan a las organizaciones y mercados. El Video 2 discute la relación cambiante de las empresas con la sostenibilidad, desde la visión de que deben maximizar ganancias hasta el reconocimiento de responsabilidades ambientales y sociales en los últimos años.
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Habilidades para la Sostenibilidad Empresarial

Este documento presenta las transcripciones de dos videos sobre el Módulo 2. El Video 1 introduce el tema del módulo, que es explorar cómo los desafíos ambientales afectan a las organizaciones y mercados. El Video 2 discute la relación cambiante de las empresas con la sostenibilidad, desde la visión de que deben maximizar ganancias hasta el reconocimiento de responsabilidades ambientales y sociales en los últimos años.
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Módulo 2

Transcripciones de los videos

Video 1: Introducción del módulo

Hola, mi nombre es Simon Learmount. Soy miembro de Pembroke College y profesor


de Gobernanza Corporativa en Judge Business School, University of Cambridge. En
este módulo, quiero desentrañar, comprender y establecer de qué modo los desafíos
más importantes que vimos en cuanto al medioambiente y al cambio climático afectan
ahora mismo a los mercados y las organizaciones en los que trabajamos. Soy profesor
de Gobernanza Corporativa. Pero ¿qué significa esto?
Significa que pienso mucho en cómo las distintas organizaciones de todo el mundo
son gestionadas y controladas. Por ejemplo, estudio cómo las empresas, mediante
su junta directiva, se relacionan con los mercados y las sociedades en que operan.
¿Cómo entienden los riesgos y las oportunidades? ¿Cómo toman decisiones de
inversión? ¿Ante quién responden por esas decisiones? ¿Cómo establecen su
estrategia? ¿Cómo se alinea con las necesidades de la sociedad? ¿Cómo definen el
propósito y los valores organizacionales?
¿Cómo se relaciona una organización con sus partes interesadas, en especial,
accionistas y otros proveedores financieros, empleados, clientes, comunidades y la
sociedad en general? Por eso, lo que quiero explorar y entender en este módulo es
el impacto que tienen las preocupaciones urgentes y crecientes que rodean a la
sostenibilidad medioambiental en las organizaciones y en los mercados en que
operan. Al comprender cómo las organizaciones y los mercados responden a la
demanda cada vez más fuerte de un mundo más sostenible y ecológico,
constituiremos una base sólida para poder explorar en detalle las habilidades
individuales y organizacionales que nos permitirán hacer la transición verde que,
como sabemos, es imprescindible para el futuro de todos. Que lo disfrutes.

Video 2: La cambiante relación de las empresas con la sostenibilidad

La primera pregunta que quiero considerar en este módulo es por qué las empresas
se preocupan tanto ahora por la sostenibilidad y el medioambiente. Sin duda, siempre
fueron temas importantes. En las primeras secciones de este módulo, exploraremos
cómo y por qué estos temas tan importantes recién ahora tienen un impacto real y
significativo en los mercados y las empresas. La primera respuesta es que recién en
los últimos años la ciencia logró ser muy clara y la mayoría de las personas en el
mundo aceptaron finalmente la amenaza existencial para la humanidad y el planeta
como lo conocemos. Por supuesto, cada tanto aparece un escéptico o negador del
cambio climático, pero ahora hay pruebas científicas innegables sobre la emergencia

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climática y ambiental. Todos reconocen la importancia de limitar el calentamiento
global lo máximo posible. Sin duda, a 2 °C o, idealmente, a 1.5 °C según el Acuerdo
de París. No solo estamos más informados de las consecuencias que presenta la
investigación científica, sino que también vemos cada vez más en el entorno los
efectos devastadores de los problemas medioambientales.
La polución por plástico del océano, presente en la cadena alimenticia, el efecto a
corto y largo plazo de la pérdida de biodiversidad, el rápido agotamiento de los
recursos, la degradación del suelo y la acidificación marina. En términos simples, no
quedan dudas de que nuestro planeta sufre y de que es imperativo adoptar un modo
de vida más sostenible. Aun así, la pregunta sigue siendo por qué la sostenibilidad
medioambiental recién ahora es un problema para las empresas. En ocasiones,
algunas personas todavía afirman que los gobiernos y las sociedades civiles deben
abordar estas cuestiones o que las personas deben preocuparse por estos problemas.
Son las personas quienes deben cambiar su comportamiento para consumir menos y
vivir dentro de los límites planetarios. La sostenibilidad medioambiental no es un
asunto de las empresas. Estoy seguro de que muchos escucharon decir que las
empresas deben ocuparse principalmente de los negocios y que las cuestiones
sociales y del medioambiente son externalidades. Las empresas deben ocuparse,
más que nada, de generar riqueza y progreso económico sin preocuparse por el
medioambiente. Por eso, vale la pena conocer un poco más acerca de la historia de
los mercados y las organizaciones, y el debate sobre las empresas, la sociedad y la
sostenibilidad.
Vayamos a la década de 1930. Incluso entonces se debatía mucho, en especial en
los EE. UU., sobre el propósito de las empresas. Un famoso economista, Adolf Berle,
y un abogado, Gardiner Means, escribieron un influyente libro: The Modern
Corporation. Sostenían que las empresas tenían un papel importante en la sociedad,
pero que la mejor forma de cumplirlo era centrarse en la eficiencia y maximizar la
creación de riqueza. Retomaban a economistas como Adam Smith y afirmaban que
las personas que dirigían las empresas, directores o gerentes, debían considerarse
“agentes” de los propietarios del capital o los accionistas, a veces llamados
“principales”. Como agente, la función del gerente era hacer lo que exigían los
principales, que solía ser maximizar los retornos sobre cualquier inversión de capital.
Los propietarios del capital decidían cómo distribuir los retornos. Ellos eran quienes
podían decidir invertir en la protección del medioambiente o en proyectos sociales. El
contrato entre los propietarios del capital y la dirección era muy simple: hacer dinero
dentro de los límites de las leyes y los reglamentos.
Esta visión empresarial se reafirmó al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Era
imperativo que los países recuperaran las economías devastadas. Se veía a las
empresas como el motor de regeneración y de crecimiento, y debían centrarse en
ofrecer empleo, bienes y servicios a la sociedad, incrementar la prosperidad y
preservar la estabilidad social. Los economistas reiteraban la importancia de que las
empresas se centraran en la eficiencia económica y maximizaran su rendimiento
financiero. El defensor más importante de esta visión en la posguerra fue el
economista y premio nobel Milton Friedman, que dijo: “el único negocio de las

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empresas son los negocios”. En su famoso artículo de 1970, dijo que el propósito
social de las empresas era generar ganancias. Los propietarios del capital y los
gobiernos civiles debían ocuparse de los asuntos sociales y del medioambiente. Esta
visión se sostuvo fuertemente en las décadas de los 70, 80, 90 y hasta principios del
siglo XXI. Estamos muy familiarizados con el mantra de que la prioridad de la empresa
es maximizar el valor para los accionistas. Pero estaba pendiente la pregunta sobre
el grado de responsabilidad social de las empresas y la medida en la que debían
considerar los efectos de sus acciones en el medioambiente y otros aspectos.
Después de todo, las empresas contribuyen a los problemas sociales y ambientales.
Aumentan la polución de canales al intensificar la producción de alimentos. Emiten
gases de efecto invernadero al avivar la demanda de automóviles de diésel o gasolina
y crean comunidades urbanas de gran densidad lejos de la naturaleza. Pausa el video
un momento y considera otros ejemplos de empresas o industrias que siempre
tuvieron un impacto importante en lo social y medioambiental. Seguramente, se te
ocurren algunos. Pero, durante muchos años, el impacto ambiental de mucha de la
actividad económica del sector privado, a menos que fuera muy evidente, no se
consideraba algo que debía preocupar a las empresas, mientras no se infringiera
ninguna ley. Recién en el año 2000, cuando las Naciones Unidas publicaron su Pacto
Global, la responsabilidad social empresarial se empezó a reconocer y a valorar mejor
entre las empresas y la comunidad. Para empezar, afirma que la sostenibilidad
corporativa comienza con el sistema de valores y un enfoque de negocios basado en
principios. Esto implica operar de modo que se cumpla, como mínimo, con las
responsabilidades fundamentales en torno a los derechos humanos, el trabajo, el
medioambiente y la anticorrupción.
Continúa con la incorporación de los diez principios del Pacto Global de la ONU a
estrategias, políticas y procedimientos para establecer una cultura de integridad. Así,
las empresas no solo son responsables con las personas y el planeta, sino que
también sientan las bases para el éxito a largo plazo. Por primera vez, una institución
reconocida y acreditada a nivel mundial expuso de forma clara la relación entre la
actividad corporativa, la sostenibilidad y el éxito a largo plazo. Muchas empresas
incorporaron los diez principios de la Declaración de la ONU, que las comprometía
con tres principios medioambientales. Principio siete: las empresas deben tener un
enfoque preventivo para los desafíos del medioambiente. Principio ocho: emprender
iniciativas para promover una mayor responsabilidad medioambiental. Principio
nueve: incentivar el desarrollo y la difusión de tecnologías ecológicas. Fue un avance
enorme que las empresas reconocieran formalmente estas responsabilidades. Sin
embargo, algunos argumentaban que, si bien estos principios eran loables y
bienvenidos, también eran muy fáciles de adoptar. No obligaban a las empresas a
hacer cambios significativos en términos operativos o estratégicos.
Asimismo, no hay sistemas de rendición de cuentas específicos. Una organización
puede afirmar tener iniciativas de desarrollo y difusión de tecnologías ecológicas,
¿pero quién controla cómo o si se adaptan de forma estratégica y operativa para ser
más ecológicos? En esta época, se empezó a usar más la expresión “lavado verde”.
Las empresas contaban al mundo sus aspiraciones y valores, pero estos no

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implicaban necesariamente cambios significativos. Además, con el “lavado azul” las
empresas se escondían bajo la bandera azul de la ONU para evitar un examen
detallado de su impacto en lo social y lo medioambiental. Sin embargo, lo positivo es
que, por primera vez, la responsabilidad social empresarial se define con claridad y la
responsabilidad medioambiental de las organizaciones y de sus actividades se
entiende y se integra al mundo real con más claridad. Por ende, en la década del
2000, las consecuencias medioambientales, el cambio climático y la sostenibilidad
empresarial se convierten en temas reales para las empresas y para quienes dirigen
las organizaciones.

Video 3: Los gobiernos nacionales y la comunidad internacional

En esta sección, comprenderemos cómo la sostenibilidad medioambiental pasó de


ser un tema importante de discusión, en cierto modo filosófico, en las convenciones
internacionales a un asunto operativo urgente y práctico para todas las empresas del
mundo. Si bien el cambio climático y los desafíos ambientales fueron temas de
discusión durante años, un primer lugar donde se discutió el vínculo entre las acciones
de las empresas y las consecuencias ambientales fue en Río de Janeiro, en la primera
Cumbre para la Tierra, conocida formalmente como la Conferencia sobre el
Medioambiente y el Desarrollo de la ONU. Más precisamente, fue la primera vez que
el vínculo entre el desarrollo económico y las consecuencias para nuestro planeta se
discutió adecuadamente a nivel internacional. Durante los años posteriores, la ONU
continuó esta cumbre con reuniones intergubernamentales anuales a nivel mundial o
COP, es decir, Conferencias de las Partes, que se centran en la relación entre el
desarrollo, el cambio climático y su mitigación. Estas son las reuniones más
destacadas.
La COP 3, en Kioto, en 1997, la primera vez que muchos gobiernos adoptaron
objetivos jurídicamente vinculantes sobre emisiones en todo el mundo. También, se
acordaron mecanismos basados en el mercado para cumplir con esos objetivos.
Luego, en la COP 21, en París, 195 naciones acordaron combatir el cambio climático
mediante medidas e inversiones para un futuro de bajo carbono, resiliente y
sostenible. Sucedió el 12 de diciembre de 2015. Se establecieron objetivos climáticos,
y los gobiernos y los Estados naciones se comprometieron a proteger el
medioambiente y a reducir el carbono. Esto derivó en iniciativas multinacionales de
gran importancia. Por ejemplo, el Fondo para el Medioambiente Mundial, el fondo
fiduciario multilateral más grande del mundo. Desde sus comienzos en 1993
subvencionó cerca de USD 22 000 millones y movilizó otros USD 120 000 millones
para cofinanciar economías en desarrollo con problemas medioambientales. Sin
embargo, el proceso de unir países y organizaciones no siempre fue simple.
Lograr un acuerdo global sobre medidas concretas es un proceso complejo y
estresante con desacuerdos, contratiempos y renuncias ocasionales. A menudo, se
debe a que la implementación de objetivos, especialmente en torno a la reducción de
carbono y la protección del medioambiente, puede tener efectos muy diversos en las

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economías. Los países ricos quizá tengan menos dificultades para acordar quemar
menos carbón e invertir en energía limpia que una economía emergente, cuyo objetivo
es sacar a los ciudadanos de la pobreza. En la mayoría de los países, los gobiernos
deben presentarse para la reelección. Antes de las elecciones, ningún gobierno
querrá anunciar un aumento de impuestos o medidas ambientales que podrían verse
como una limitación a la libertad o a la riqueza del electorado. Sin embargo, el trabajo
intergubernamental fue significativo. Las empresas no tardaron en reconocer que las
decisiones tomadas en las COP podían tener efectos relevantes en sus negocios, no
solamente por los objetivos y acuerdos generales, sino por las formas en las que los
gobiernos nacionales decidieran abordar el cumplimiento de los objetivos o acuerdos.
Por ejemplo, quizá se tomen decisiones en un país específico sobre la producción
energética y la inversión en el futuro, incluida la combinación de energía nuclear,
energías renovables y combustibles fósiles. Quizá se establezcan normas para
eliminar de a poco los vehículos de diésel o gasolina y adoptar vehículos eléctricos.
Quizá se aprueben nuevas leyes para regular el uso de la tierra. Quizá haya
reglamentos más estrictos para mejorar las prácticas de construcción y los aislantes
o fomentar la construcción verde. Estas son maneras importantes que tienen los
gobiernos para impulsar una mayor consideración del medioambiente y cumplir con
los objetivos climáticos de reducir el carbono. Claramente, tienen consecuencias
importantes para las distintas industrias y empresas y su funcionamiento. A partir de
estas negociaciones y objetivos, entre 2003 y 2010, muchas organizaciones del sector
privado comenzaron a asistir a las COP como observadores para comprender mejor
estas cuestiones y para informar o influenciar a los delegados. Enriquecieron la
conversación bajo el acuerdo de que se tomaban decisiones importantes que podrían
afectar significativamente el funcionamiento de las empresas.
En 2015, la Asamblea General de la ONU consolidó gran parte del trabajo y las
reflexiones sobre las responsabilidades sociales y medioambientales del sector
privado al presentar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, también llamados “ODS”.
Eran 17 objetivos globales e interrelacionados que se diseñaron como un modelo para
lograr un futuro mejor y más sostenible para todos. Al principio, recibieron críticas, al
igual que el Pacto Global de la ONU, por ser demasiado amplios y generales. Pero
en 2017 se hicieron más viables al establecer metas para cada objetivo, además de
indicadores que ahora se usan para medir el progreso de las metas. La mayoría de
los objetivos tienen plazos de cumplimiento entre 2020 y 2030. Para ser muy eficaz
en tu organización a la hora de realizar la transición verde, debes conocer las
presiones de tu gobierno y cómo afectarán tu organización y tu función dentro de la
organización.
En resumen, en esta sección analizamos cómo la comprensión de la emergencia
medioambiental y la crisis climática transformó las metas generales acordadas a nivel
internacional para reducir el carbono y demás en leyes y medidas idiosincráticas a
nivel nacional que generan distintas oportunidades y desafíos para las empresas que
operan en ese país. Debemos reconocer que hay una muy buena coordinación
internacional en torno a estas cuestiones generales. Entonces, para desarrollar tus
habilidades y dirigir y gestionar la transición verde, debes conocer las políticas

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internacionales que se desarrollan, por ejemplo, en las COP y en la ONU en general.
Debes familiarizarte con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para
entender la dirección global del cambio. Pero los gobiernos de los distintos países se
centrarán en cuestiones un poco diferentes e implementarán distintas políticas según
sus propias prioridades y el estado de su economía.
Las organizaciones operan dentro de las jurisdicciones nacionales. Hay distintas
leyes, prioridades y formas que los gobiernos eligen para intervenir en los mercados.
Según los académicos son “variantes del capitalismo”. Básicamente, significa que
debes adaptarte a las prioridades, políticas y medidas de tu gobierno nacional y de
los demás países en los que tu organización opera si quieres gestionar la transición
verde de forma eficaz.

Video 4: Los mercados de capitales y las finanzas verdes públicas

En esta sección, nos centraremos en una de las cuestiones más importantes a la hora
de comprender la transición verde: las finanzas verdes. Para desarrollar tus
habilidades para la transición verde, será importante comprender bien cómo afectan
a las empresas estos nuevos acontecimientos en las finanzas. Este curso solo cubre
lo básico. Esta será una descripción general que, con suerte, despertará tu interés y
les dará medios a aquellos interesados en explorar el tema más a fondo. Cada vez
oímos más la expresión “finanzas verdes”, pero es importante intentar analizar sus
distintos componentes para entender por completo su significado. La primera
distinción que debo hacer es entre las finanzas públicas y privadas. En esta sección,
nos centraremos en las finanzas verdes públicas o finanzas del gobierno. Los
gobiernos pueden usar herramientas de políticas, incluidas la legislación y la
regulación, para fomentar la sostenibilidad ambiental. Pero, con frecuencia, son
instrumentos complejos y poco adecuados. Cada vez más los gobiernos intentan usar
las herramientas financieras de las que disponen para ayudarnos a avanzar a un
futuro más limpio, ecológico y sostenible. Veamos qué tienen a su disposición.
Tradicionalmente, los gobiernos tienen dos formas principales de influenciar la
economía. Por un lado, la política fiscal y, por otro, la monetaria. La política fiscal se
ocupa de impuestos y gastos, y suele estar bajo el control directo del gobierno. En el
Reino Unido, por ejemplo, tenemos al ministro de Hacienda, que anuncia las políticas
de impuestos y metas de gastos más importantes para el presupuesto anual. Podrás
imaginar que esta es una herramienta muy útil en cuanto a la política ambiental y de
sostenibilidad. Por ejemplo, podrían querer aumentar los impuestos por
contaminación a las industrias de uso intensivo de carbono o dar exenciones
tributarias a aquellos de nosotros que quieran comprar un automóvil eléctrico. Otra
opción sería aumentar los gastos en proyectos de conservación o en transportes de
bajo carbono, como crear carriles para bicicletas aquí en Cambridge. La política fiscal
es muy útil para los gobiernos que firmaron el acuerdo de París y quieren encontrar
formas relativamente directas de mejorar la sostenibilidad. Sin embargo, como dije
antes, no olvides que los gobiernos democráticos de Occidente deben ser reelectos,

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y aumentar los impuestos o gastar más, incluso para proyectos ambientales verdes
que valgan la pena, puede estar mal visto si parecen aumentar el costo de vida. En
general, los gobiernos la usarán con mucha cautela.
La política monetaria puede implicar establecer tasas de interés, en un nivel donde
las empresas y bancos puedan pedir dinero prestado, o aumentar o disminuir el
suministro de dinero y afectar la cantidad de dinero que hay en el sistema económico
del país. Entonces, la política monetaria puede afectar la disposición o capacidad de
una empresa de invertir en nuevos proyectos y tecnologías. Permitir la disposición de
más dinero o préstamos más baratos para proyectos sostenibles o ambientales, en
principio, fomentará inversiones mayores. Una política monetaria verde puede
implicar la emisión de un bono verde que ofrezca una tasa de interés menor siempre
que el dinero se use para invertir, por ejemplo, en un proyecto de bajo carbono o
descarbonización. Sin embargo, una política monetaria verde tiene un problema
potencial. La política monetaria suele delegarse a una institución que es
independiente del gobierno y, por ello, de la influencia política. Se establece un
mandato muy sólido de usar la política monetaria para priorizar y garantizar la
estabilidad financiera. En el Reino Unido, este sería el papel del Banco de Inglaterra.
En la Unión Europea, del Banco Central Europeo. Con frecuencia expresarán su papel
de estabilidad financiera estableciendo y centrándose en objetivos de inflación.
El uso de la política monetaria para fomentar la sostenibilidad ambiental podría
considerarse externa a la jurisdicción del banco central. Sin embargo, muchos países
del mundo ven la importancia de esta herramienta y quieren descubrir cómo usar la
política monetaria para mitigar los desafíos medioambientales y, en especial, del
clima. Esto se hace de dos maneras. Primero, se trabaja más en evaluar e identificar
hasta qué punto el riesgo climático y otros problemas ambientales son un riesgo para
la estabilidad financiera a largo plazo. Este trabajo puede justificar la política
monetaria verde siempre que demuestre que los riesgos ambientales contribuyen a
la inestabilidad financiera a futuro. Hacer que sea más barato invertir en proyectos de
restauración climática o para mitigar inundaciones se justifica cuando están
claramente alineados con las metas de estabilidad financiera a largo plazo.
En la UE, el BCE usó esto principalmente para ampliar su jurisdicción sobre el uso de
la política monetaria para apoyar las metas verdes, ambientales y de carbono neutro
del bloque. Veamos el sitio web del BCE, que dice esto en su página principal: “El
cambio climático puede afectar la estabilidad de los precios. Por eso, como parte de
nuestro mandato, ayudaremos a abordarlo”. Los bancos centrales de la mayoría de
los países, sobre todo en los países más ricos, usan este enfoque, aunque se debe
tener en cuenta que la prioridad general por mandato suele ser lograr la estabilidad
de los precios. Sin embargo, el segundo enfoque con el que experimentan algunos
países es modificar los objetivos clave de las instituciones que se ocupan de la política
monetaria. A mediados de 2021, el gobierno británico, por ejemplo, indicó al Banco
de Inglaterra que las metas medioambientales y del clima que se acordaron en las
reuniones de las COP deberían, en adelante, considerarse explícitamente parte de la
política monetaria. Se actualizó el mandato del Banco de Inglaterra para apoyar las
metas acordadas por el gobierno para lograr una economía más ecológica en el país

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y lograr cero emisiones de gases de efecto invernadero para 2050. Esto incluyó, de
forma explícita, la instrucción de apoyar una transición ordenada de toda la economía
hacia las cero emisiones netas y fomentar el uso de divulgaciones climáticas eficaces
por parte de las empresas.
Para finalizar esta sección, y pido disculpas por haber sido un tanto técnico, en
especial para aquellos de ustedes que no hayan estudiado economía, buscamos
entender las formas prácticas en las que los bancos centrales y los gobiernos
nacionales o regionales pueden influenciar a las empresas para que sean más
ecológicas mediante sus herramientas financieras, particularmente, las políticas fiscal
y monetaria. En la próxima sección, veremos otra parte, tal vez incluso más
importante, de las finanzas verdes: el mercado o las finanzas privadas. Pero, por
ahora, quiero que reflexiones y pienses cómo entender mejor este tipo de finanza
verde y cómo puede afectarte a ti y a tu papel dentro de tu organización.

Video 5: Los mercados de capitales y las finanzas verdes privadas

En esta sección, consideraremos una forma diferente de finanzas, que tal vez sea
más importante para ti y para las organizaciones donde trabajas. Estas son las
finanzas privadas: la financiación de los bancos, inversores de capital de riesgo,
inversores en general y otras instituciones financieras mediante los mercados
bursátiles, préstamos o bonos. Suele agrupárselos como mercados de capitales, y
son a quienes acuden la mayoría de las empresas a la hora de financiar nuevos
proyectos, nuevas ideas y la innovación. En general, las finanzas privadas se
organizan en mercados abiertos que son relativamente libres. Para ser precisos, estos
son los mercados de capitales, donde se juntan fondos principalmente para empresas
del sector privado o proyectos, y mercados financieros, donde se comercian
instrumentos financieros.
Se asemejan a los mercados, donde hay oferta y demanda; trueques y regateos;
fijación de precios y análisis, y, por último, la meta de una transacción eficaz. Durante
la mayor parte de la historia de los mercados de capitales, el riesgo y retorno fueron
los factores clave a la hora de evaluar si valía la pena dar inversiones o préstamos a
un proyecto o empresa. Sin embargo, en 2005, la ONU reunió a los mayores
inversores institucionales a nivel mundial para desarrollar los principios para la
inversión responsable. Académicos, representantes de la industria de la inversión y
organizaciones intergubernamentales se unieron para elaborar seis principios que
contribuirían a desarrollar un sistema financiero global más sostenible. Estos
principios presentaron el concepto de que las cuestiones ambientales, sociales y de
gobernanza, ESG, deben incorporarse en el análisis de inversiones y en el proceso
de toma de decisiones. En principio, cerca de 250 empresas de inversión firmaron el
acuerdo de estos principios. Ahora, hay más de 4000 instituciones financieras en todo
el mundo. Actualmente, la cantidad de activos bajo la gestión de estos signatarios
excede los USD 140 billones. Hoy la iniciativa PRI es ajena a la ONU, pero trabaja
con la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el

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Medioambiente y está alineada con el Pacto Global de la ONU, algo de lo que ya
hablamos antes. La iniciativa PRI llevó al desarrollo de miles de nuevos productos
financieros con foco en la sostenibilidad. Aquí menciono el más conocido. El fondo
cotizado de las ESG, que creció enormemente desde su incorporación, que ocurrió
entre 2005 y 2006. Los activos de las ESG podrían exceder los USD 50 billones para
2025, aproximadamente un tercio del total de activos globales bajo gestión.
Este es un cambio enorme e importante, pero este crecimiento no solo se debe a la
comunidad financiera, que acepta los principios de la inversión responsable y de
pronto se vuelve más ética o comprometida con las causas ambientales. No, hay
motivos de negocios muy pragmáticos para que lo hagan. Para entender esto mejor,
pensemos qué representa el aumento del interés en las ESG para las empresas que
gestionan inversiones y para las empresas donde se invierten los fondos. BlackRock
es uno de los inversores más grandes e influyentes, que tiene más de USD 10 billones
de activos bajo gestión. Esto hace que BlackRock influya mucho en las empresas
mediante su capacidad de voto en las reuniones de accionistas y otras formas de
influir en las juntas empresariales.
Por ejemplo, el director de BlackRock redacta una carta abierta anual para los
directores ejecutivos de cada empresa en la que invirtió BlackRock, en la que aclara
las expectativas para ese año. Observen algunas de las cartas de los últimos años
para ver qué tipo de cuestiones se mencionan. Las prioridades más altas durante los
últimos años han sido el cambio climático, el daño ambiental y las cuestiones sociales
en que están involucradas las empresas. Ciertamente, parece que BlackRock se tomó
a pecho los principios de la inversión responsable que aprendimos antes. Pero esto
no es todo. BlackRock también habla de las crecientes presiones que sufre, como
gestor de inversiones, para invertir en forma sostenible, de parte de sus clientes, que
tienen en mente cuestiones sociales y ambientales.
De hecho, BlackRock suele mencionar el cambio de mentalidad, especialmente en
los inversores de 30 y 40 años, los llamados “mileniales”. BlackRock no solo responde
ante la presión ética de instituciones como la ONU, sino que siente una exigencia
práctica y real de sus clientes. Esta exigencia por parte de clientes de oportunidades
de inversión sostenibles puede verse no solo entre grandes inversores institucionales,
sino también en el gran crecimiento de fondos especializados, incluidos fondos
especulativos e inversores de capital privado que comenzaron a crear más fondos y
productos con relación al clima, el medioambiente y la sociedad en los últimos años.
Además, BlackRock también menciona otro motivo importante por el cual abordar las
cuestiones ambientales, en especial, el riesgo climático. Las empresas de inversión y
préstamos, como dije, se centran fundamentalmente en gestionar inversiones de la
mejor forma posible. En este mercado competitivo, existen para ser mejores que su
competencia. Para tener éxito, necesitan comprender los riesgos y retornos mejor que
los demás. En teoría, no deberían tener motivación para preocuparse por el
medioambiente. Solo deben encontrar los proyectos y empresas bien gestionadas
más rentables que aseguren retornos sólidos y constantes. Sin embargo, las grandes
instituciones financieras, como BlackRock que gestiona más de USD 10 billones en
activos por sí sola, deben invertir en todo tipo de empresas en cada industria de todo

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el planeta.
Su capacidad de elegir los proyectos o de cubrir sus inversiones es muy limitada. Esto
significa que están muy expuestas a riesgos sistémicos como la subida del nivel del
mar, desertificación, pérdida de la biodiversidad, desigualdad social y migraciones
masivas, que son consecuencias del cambio climático y la degradación del
medioambiente, y podrían afectar enormemente sus retornos de inversiones a largo
plazo. Una empresa de inversión como BlackRock sabe que debe expresarse para
persuadir e influenciar a las empresas para reducir estos riesgos y asegurar que sus
negocios funcionen en un medioambiente sostenible a largo plazo. En resumen, los
grandes inversores institucionales saben que el riesgo climático y ambiental implica
un riesgo financiero sistémico a largo plazo.
Deben tomarse estas cuestiones en serio si quieren continuar pagando pensiones
durante los próximos 100 años. Estas dos cuestiones que vimos, es decir, la creciente
demanda de inversiones verdes o ESG, y la vinculación del riesgo climático con el
riesgo financiero a largo plazo, evidencian una rápida evolución de las finanzas verdes
en los mercados de capitales. A tal punto que no deberíamos hablar tanto de
inversiones socialmente responsables, sino de inversiones sostenibles. Mientras
pensamos en la mejor forma de contribuir a la transición verde, realmente debemos
seguir el veloz desarrollo que se está dando en los mercados de capitales y
financieros.
No tuvimos tiempo de considerar áreas emergentes importantes como los mercados
de comercialización de carbono, la importancia de las finanzas descentralizadas y las
blockchains para facilitar nuevos productos financieros o del medioambiente, que
impliquen, por ejemplo, soluciones naturales, ni algunas de las críticas de los llamados
“fondos verdes”. Todos estos acontecimientos son rápidos y emocionantes, motivo
más que suficiente para que comprendas cómo y en qué dirección evolucionan.

Video 6: Presiones de la sociedad: expresiones fuertes (y jóvenes)

En esta sección, consideraremos cómo las presiones por el cambio en las


organizaciones y en los mercados vienen de la sociedad, en especial, de los jóvenes,
que, como veremos, se expresan de forma muy eficaz para instar a que se tomen
medidas reales. Creo que las personas siempre comprendieron que debemos hacer
todo lo posible para proteger el ambiente y el planeta. Tal vez sea muy optimista. Y
las empresas deben cumplir su parte. Sin embargo, hay muy buenos motivos por los
que las organizaciones y mercados pueden no haber cumplido en el pasado sus
responsabilidades sociales y ambientales ni haber prestado atención suficiente a
quienes pedían cambios. Pero esto cambió. Hoy es imposible que las empresas y
mercados no se detengan a escuchar a la sociedad civil, en especial, a lo que
expresan los más jóvenes.
Los vínculos entre el desarrollo económico y el daño medioambiental se comprenden
mucho mejor hoy, y los mercados financieros presionan a las empresas para hacerse
ecológicas. Pero son los millones de voces coordinadas y amplificadas de los

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ciudadanos, que también son consumidores y empleados de las empresas, las que
se vuelven imposibles de ignorar para las empresas cuando exigen más
responsabilidad social y ambiental. Durante muchos años, organizaciones como
Greenpeace y Friends of the Earth lucharon por más responsabilidad ambiental y les
fue muy bien a la hora de lograr que se reconocieran problemas y que las
organizaciones tomaran medidas. Pero hoy son Twitter, Facebook, Instagram y
TikTok los que cambiaron por completo el panorama de las comunicaciones. Grupos
de personas con opiniones similares pueden unirse por ciertas cuestiones para
interactuar directamente con organizaciones y sus juntas, algo que antes hubiera sido
imposible.
Por ejemplo, los estudiantes de Cambridge, preocupados por el uso de combustibles
fósiles, pudieron generar gran publicidad y juntarse con otros grupos interesados de
todo el mundo para presionar a University of Cambridge Endowment Fund para retirar
todas sus inversiones en petróleo y gas. Las presiones sociales crecientes y la opinión
pública lograron, en parte, que Irlanda fuera uno de los primeros países del mundo en
prohibir la inversión de fondos públicos en combustibles fósiles. Ahora bien, la
desinversión puede causar presiones en las empresas en sí, incluida la caída de
precios de acciones, y puede dificultarles más el acceso a capital para nuevos
proyectos. Aunque algunos sostienen, con cierta justificación, que hay muchos otros
lugares de los que pueden obtener dinero para nuevas inversiones, en especial
porque la demanda no cesa, incluso luego del Acuerdo de París.
Sin embargo, lo más importante es que estas voces fuertes y unidas sirven para
estigmatizar los combustibles fósiles y poner la atención en lo insostenible que es la
industria a largo plazo, lo que sirve para lograr más cambios. El mundo digital les
permite a las partes interesadas organizarse de forma eficaz y mostrar a las empresas
directamente cuestiones preocupantes por fuera de los canales tradicionales. Estas
cuestiones van más allá del cambio climático, que, como vimos, es la preocupación
principal de la comunidad financiera. Ahora es mucho más fácil, por ejemplo, que
diferentes grupos investiguen la escasez de recursos y unan a las comunidades para
identificar y resaltar comportamientos corporativos indebidos, que durante años
hubieran sido difíciles de detectar o que solo hubieran salido a la luz por una buena
investigación periodística. Veamos algunos casos interesantes recientes, por ejemplo,
empresas mineras que no protegieron bien el medioambiente, empresas de agua que
contaminaron las corrientes de agua o empresas de alimentos que fomentaron la
agricultura intensiva con consecuencias negativas para la biodiversidad y el estado
del suelo.
Por sobre todo, los jóvenes que crecieron frente a esta emergencia medioambiental
son los que buscan alzar la voz y, al mismo tiempo, están familiarizados con las redes
sociales y el poder de los nuevos canales de comunicación para expresarse y unirse
a otras personas que piensan como ellos. Las comunidades locales que sufren por
las empresas ahora pueden exponer estas cuestiones a nivel mundial y comunicarse
directamente con la junta directiva de la empresa. Los activistas y ONG
medioambientales pueden planear campañas digitales sofisticadas para avergonzar
a las empresas y forzarlas a tomar medidas. Por ejemplo, consideremos algunas

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campañas del último Día Mundial del Medioambiente. Al desarrollar habilidades para
la transición verde, tenemos que pensar en cómo tratar con los nuevos canales de
comunicación. Las empresas se están despertando y responden de forma auténtica
a la influencia, el poder y la capacidad de expresión que tienen estos grupos. La
velocidad de respuesta, transparencia y rendición de cuentas son cuestiones
fundamentales de las que hablaremos más en la próxima sección.

Video 7: Nueva rendición de cuentas

Antes, la rendición de cuentas de las organizaciones se consideraba, en gran medida,


algo que podía controlarse y manejarse con cuidado a modo de informe a los
accionistas, en la reunión general anual y mediante el informe y las cuentas anuales.
Se podían invertir tiempo y recursos significativos en asegurarse la redacción
cuidadosa de comunicados; podía centrarse mucha energía en mejorar y pulir un
comunicado para el mercado y para el público en general mediante la función de RR.
PP. Las empresas invertían mucho en los departamentos de relaciones con
inversores, que podían garantizar que se transmitiera la información financiera y
estratégica correcta a los inversores en tiempo y forma. La reunión general anual era
la única vez en la que ponían a prueba a la junta. En ocasiones, un grupo activista
podía comprar acciones en la empresa para hacerles preguntas a los directores en la
reunión, pero, por lo general, el foco se mantenía principalmente en el rendimiento
financiero de la empresa. Hace poco, con el crecimiento de las preocupaciones por el
medioambiente y el clima que analizamos, hubo un aumento, junto con la divulgación
financiera, del foco en las divulgaciones con relación al clima y al medioambiente.
Esto se relaciona con las presiones ejercidas principalmente por los mercados de
capitales de los que hablamos. Para prepararte para la transición verde, es importante
que te familiarices con estos requisitos de divulgaciones cambiantes, no
necesariamente en gran detalle, a menos que vayas a trabajar en un puesto de
finanzas o declaraciones financieras de tu organización, en cuyo caso debes saber
mucho del tema. Pero necesitas entender muy bien cómo está cambiando rápido la
rendición de cuentas organizacional debido a que se presta una mayor atención a la
sostenibilidad medioambiental. Por ejemplo, debes seguir los acontecimientos en las
divulgaciones sobre el clima encabezadas por el equipo de divulgación TCFD,
establecido en 2015 para lograr un conjunto de divulgaciones de riesgo financieras
sobre el clima para las empresas a modo voluntario. Esto comenzó a implementarse
en 2017. En marzo de 2022, la Comisión de Bolsa y Valores de los EE. UU., la SEC,
ordenó nuevas reglas que obligaban a las empresas registradas a divulgar los riesgos
del clima que pudiera esperarse que tengan un impacto importante en sus negocios,
además de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Este es un acontecimiento importante. Implica reconocer que los inversores y otras
personas necesitan información confiable y coherente para comprender la exposición
de ciertas empresas a los riesgos climáticos. Significa que la junta directiva de cada
empresa registrada es expresamente responsable de la supervisión y gobernanza del

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riesgo climático. La Unión Europea publicó su propia guía no vinculante para la
declaración de información climática en función de las recomendaciones del TCFD
en 2019, para garantizar la disponibilidad de información coherente y comparable.
En 2020 también publicaron su regulación de taxonomía con el objetivo de definir con
claridad qué constituye una actividad económica con sostenibilidad ambiental. Hay
que destacar que estos acontecimientos recientes se relacionan principalmente con
divulgar cuestiones climáticas. Las reglas cambian rápido, y debes estar al día con
los cambios. Sin embargo, lo que se aproxima muy pronto son reglas aún más amplias
para divulgar e informar sobre cuestiones ambientales, y principios sobre el uso
natural de capitales, la intensidad de carbono, la contaminación, etcétera. Debes
conocer los avances de estos requisitos y guías mientras adquieres habilidades para
gestionar y liderar la transición verde. Tan importante como estos requisitos de
contabilidad y divulgaciones formales es una comprensión más general de la
rendición de cuentas de las organizaciones, en especial, en cuanto a su impacto social
y medioambiental. Esto se relaciona con las cuestiones que consideramos en la
sección anterior.
La sociedad y, en especial, las generaciones más jóvenes pueden comunicarse con
las organizaciones y expresar sus preocupaciones sociales y ambientales. Twitter,
Instagram, Facebook y TikTok siempre están funcionando y sorprendiendo. Las
empresas deben estar en alerta constante a lo que el mundo dice, listas para
responder e intervenir según corresponda, y saber que las observan casi de forma
constante. La información fluye todo el tiempo y se procesa de inmediato, y las
empresas se percatan cada vez más del impacto que pueden tener las redes sociales
en una empresa. Snapchat perdió USD 1300 millones en un día, el 6 % de su valor
total, luego de que una influencer, Kylie Jenner, publicara un tuit diciendo que no le
gustaban algunas de sus características. En la era digital, es cada vez más difícil para
las empresas salir airosas con el lavado verde o abusar de las credenciales
ambientales de sus productos o servicios.
Esto se vuelve más claro para los gerentes de las empresas y los directores. Para
garantizar que se mantenga y mejore su reputación en el ámbito ambiental, las
empresas necesitan cada vez más personas que puedan entender cómo funcionan
estos canales y encontrar formas nuevas e innovadoras de comunicar la
sostenibilidad ambiental a estos públicos. Para dar cierre a esta sección: la vieja forma
de comunicarse con los inversores solo mediante el informe anual y la reunión general
anual quedó atrás. Para gestionar la transición verde de forma eficaz, debes
comprender los nuevos canales de comunicación y prepararte para comunicarte de
forma eficaz con un grupo mucho más amplio de partes interesadas, en especial, los
medios, clientes, comunidades y empleados. Recuerda que los canales digitales
nunca duermen. Son impredecibles e incluso, a veces, difunden información y noticias
falsas. ¿Cómo puedes ayudar a tu organización y ocuparte de estas cuestiones?

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Video 8: Cambio de gobernanza y propósito de la empresa

En la sección final de este módulo consideraremos cómo las presiones a favor de la


sostenibilidad ambiental generan cambios operativos y de gobernanza reales en las
organizaciones. Para que ocurra un cambio real, no debería ser posible solo presentar
las mismas actividades de un modo más ecológico. Esto sería lavado verde. Las
organizaciones no deben establecer estrategias solo para optimizar el rendimiento
financiero, sino para equilibrarlo a corto plazo con la sostenibilidad a largo plazo y
considerar los riesgos sociales y para el medioambiente. En resumen, deben adaptar
sus procesos y estructuras de gobernanza. Entonces, ¿por qué hablo de gobernanza?
Mencioné al inicio de este módulo que soy profesor de Gobernanza Corporativa y, por
ende, investigo y enseño cómo se gestionan las empresas. Considero las normas, las
estructuras, los procesos y los marcos éticos que sirven para gestionar y controlar las
empresas.
Hay una definición más formal del Concejo de Información Financiera del Reino
Unido. Dice que el propósito de una buena gobernanza corporativa es facilitar la
gestión prudente y empresarial eficaz que permite a las empresas el éxito a largo
plazo. Para analizar qué significa todo esto, en especial, para crear una organización
que se tome en serio la sostenibilidad ambiental, quiero que examinemos un breve
caso práctico. El caso involucra a una empresa de construcción británica de millones
de euros: Carillion. Veamos algunas cosas que hizo y analicemos su compromiso con
la sostenibilidad. Desde el año 2010, la empresa comenzó a hablar de sostenibilidad.
Habló de la reducción de carbono, del impacto medioambiental, etcétera. Lo hizo de
viva voz. Desarrolló videos y documentos para demostrar su compromiso. Eran
importantes.
Cumplía una función social importante. Construía rutas y vías férreas en el Reino
Unido, además de escuelas y hospitales. Operaba en el sector de la construcción. Por
ende, debía demostrar su compromiso con el medioambiente. Trabajó mucho para
comunicar su buen desempeño en términos ambientales, sociales y de gobernanza,
o ESG. Tenía una excelente calificación de ESG de los mercados financieros.
Aparentemente, Carillion hacía todo bien. Era el símbolo de los negocios sostenibles.
Sin embargo, en enero de 2018, la empresa quebró brutalmente. ¿Por qué? Esto se
demostró claramente en la investigación gubernamental que analizó los motivos de
su colapso. Los directores no habían priorizado la sostenibilidad de la empresa de
manera significativa. Habían llamado muy bien la atención.
Por ejemplo, alcanzaron sus metas de reducción de carbono cinco años antes, pero
esas afirmaciones disimulaban que, por encima de todo, los directores estaban
centrados en el rendimiento financiero de la empresa, que aumentaría el precio de las
acciones y les daría salarios y bonificaciones más altos. En lugar de estar motivados
por mantener la solidez a largo plazo de la empresa y su sostenibilidad
medioambiental, que eran parte de la agenda de la junta, la meta prioritaria y principal
siempre iba a ser la rentabilidad a corto plazo de la empresa. Su responsabilidad y
rendición de cuentas era ante los accionistas. El propósito principal de la empresa era

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generar grandes retornos para los inversores. Este caso demuestra que, pese a los
aspectos positivos, no cambió la gobernanza de la empresa. No incorporó las ideas
de medioambiente, propósito social y sostenibilidad a las operaciones y la cultura de
la empresa.
Gestionar y liderar el cambio para la transición verde requiere pensar profundamente
en cómo garantizar que los conocimientos sobre el ambiente y las cuestiones
climáticas y de sostenibilidad se incorporen al funcionamiento diario de las
organizaciones. Al modo de establecer la estrategia, de evaluar los riesgos y de tomar
decisiones. No nos referimos solo a las campañas de marketing, sino a un cambio
cultural y organizacional profundo.

Video 9: Conclusión del módulo

Hola otra vez. Llegamos al final del módulo y quiero repasar algunas cosas que
aprendimos. Mencioné al inicio que, a pesar de que algunos notan la urgencia de
tomar medidas por el clima y el ambiente, es muy importante comprender cómo
responden los mercados y las organizaciones, para poder adquirir las habilidades
adecuadas para gestionar y liderar la transición verde. A la hora de pensar en estas
habilidades específicas, es importante comprender cómo y por qué las organizaciones
y mercados solo están incorporando hace poco metas de sostenibilidad
medioambiental en su modo de funcionar. Expliqué que la ONU tuvo un papel muy
importante y eficaz a la hora de dar más importancia a la emergencia medioambiental,
y también dejó en claro de manera crítica las responsabilidades sociales y
medioambientales del sector privado. La naturaleza y las consecuencias de estas
responsabilidades se desarrollaron y evolucionaron con el tiempo.
Hablamos de la responsabilidad social corporativa, que avanza hacia metas de
desarrollo sostenibles. Hablamos de la inversión socialmente responsable y cómo
ahora hace su transición a una inversión sostenible. Hablamos de las reglas de
divulgación voluntaria sobre el clima y de una rendición de cuentas mayor ante los
ciudadanos y la sociedad. En última instancia, todo esto genera un cambio
fundamental en las estructuras de gobernanza y en los procesos dentro de las
empresas. Ahora las juntas directivas deben abordar estas cuestiones sociales y
ambientales todos los días. Eso es lo que produce un cambio operativo real en las
empresas que puede medirse e informarse. Luego de haber construido esta historia
en este módulo, en los dos módulos siguientes, exploraremos en mucho más detalle
las habilidades organizacionales y personales que necesitarás comprender mucho
mejor para lograr esta transición verde.

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