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Relaciones tóxicas y adicciones emocionales

El documento presenta una serie de diálogos entre Tom y Blair en los que se explora su relación tóxica y dependiente del uso de drogas. Tom parece manipular y abandonar a Blair cuando le conviene, mientras que ella se siente sola y asustada cuando él se va. La relación parece cíclica y dañina para la salud mental y el bienestar de Blair.

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Relaciones tóxicas y adicciones emocionales

El documento presenta una serie de diálogos entre Tom y Blair en los que se explora su relación tóxica y dependiente del uso de drogas. Tom parece manipular y abandonar a Blair cuando le conviene, mientras que ella se siente sola y asustada cuando él se va. La relación parece cíclica y dañina para la salud mental y el bienestar de Blair.

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BLAIR

KARINA FRÍAS

BLAIR: ¿Ya te vas?


TOM: Tengo prisa.
BLAIR: Qué raro, anoche no la tenías.
TOM: Ya me quiero que ir.
BLAIR: Tus pastillas.
TOM: Son para ti, para que no me olvides.
BLAIR: Tú eres el que se está yendo.
TOM: Sólo lo haces más difícil, toma la caja y déjame ir.
BLAIR: No tomo pastillas.
TOM: Yo sí.
BLAIR: ¿Y para qué las quiero yo?
TOM: Para que no me olvides… Podría querer una en cualquier momento.
BLAIR: Entonces, ¿es para recordarte que tienes que volver por tus anfetaminas?
TOM: Volvería por ti.
BLAIR: ¿Lo prometes?

TOM: No entiendo por qué te gusta el café.


BLAIR: No entiendo cómo es que a ti no te gusta.
TOM: Tú me gustas… y tampoco lo entiendo.
BLAIR: No juegues conmigo, Tom.
TOM: Me gustas, Blair, lo digo en serio.
BLAIR: ¿Y por qué te vas siempre?
TOM: Para que me extrañes.
BLAIR: No tiene lógica. ¿Por qué juegas?
TOM: ¿No eras tú a la que le encantaban los juegos? ¿No jugabas a ver quién era más
fuerte?
BLAIR: Éramos unos niños… He tratado de hacer las cosas bien desde entonces.
TOM: Y desde entonces me gustas.
BLAIR: Nunca estamos juntos… Nunca podemos hacer bien las cosas. Es desgastante.
TOM: Es porque tú nunca dices las cosas cuando debes.
BLAIR: ¡Las estoy diciendo ahora! ¡No me estás escuchando!
TOM: No tengo nada que escuchar, Blair. Me gustas, quédate con eso. Deja de preocuparte
por lo demás.
BLAIR: ¿Te vas a volver a ir para que te extrañe?
TOM: Todo lo haces un drama.
BLAIR: ¡No es ningún drama, son mis sentimientos, no quiero extrañarte!
TOM: Tus sentimientos son dramáticos. ¿Por qué no puedes quedarte callada y ya?
BLAIR: Es injusto, siempre hacemos lo que tú dices. ¡Eres un cerdo, patán, mentiroso,
perro del mal! ¡Llévate tus pastillas!
TOM: ¿Ves cómo sí haces un drama?
BLAIR: ¿Te parece divertido? ¿Crees que es gracioso? ¡Lo arruinas todo!
TOM: Fuiste tú quien empezó a gritar como loca.
BLAIR: Suéltame, Tom. Me haces daño.
TOM: No te estoy apretando con fuerza, eres tú la que no se quiere zafar.

BLAIR: ¿Ya te vas? Anoche no tenías prisa.


TOM: No empieces otra vez. Tengo que irme.
BLAIR: Tu frasco…
TOM: Es para ti, para que no me olvides.
BLAIR: Ya tengo una caja, ¿para qué quiero un frasco?
TOM: Bueno, me lo llevo.
BLAIR: Déjalo, a lo mejor empiezo a probar.
TOM: Como quieras.
BLAIR: ¿Hay algo que quieras decir sobre lo de anoche?
TOM: No recuerdo qué ocurrió. Seguramente no debió pasar.
BLAIR: Tal vez podamos salir mañana… Podrías pasar en la noche.
TOM: Tengo planes.
BLAIR: ¿Me avisas cuando llegues a casa?
TOM: Si no me quedo dormido, sí.
BLAIR: Te quiero.
TOM: Lo sé.

BLAIR: Tom, probé lo que dejaste. Me pareció diferente. No imaginé que fuera así de
mágico. Nada tenía sentido… Al mismo tiempo era como estar viva por primera
vez.
TOM: Ven, toma más, vamos a ver las estrellas.
BLAIR: El cielo es enorme.

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TOM: ¿Sabes qué es lo triste? Estamos acostumbrados a verlo, sin pensar que lo que está
allá arriba, no está en este planeta, sino muy lejos, Blair. Lo vemos normal pero es
increíble. ¿Lo habías pensado?
BLAIR: Suena al tipo de pensamientos que tendré de ahora en adelante.

BLAIR: ¡Tom, viniste! Acaba de pasar algo terrible, las sombras empezaron a aparecer, yo
no les llamé, ellas llegaron, nadie las invitó, sólo aparecieron, no se iban. Fue
terrible, Tom, se acercaban a mí… Cada que cerraba los ojos estaban más cerca.
Luego los colores se esfumaron. Quería gritar… no salía sonido de mi garganta.
Todo era lento… Tuve tanto miedo. Tom, por favor no te vayas. No esta noche. Te
necesito.
TOM: Blair, estás drogada. Ya me voy. Sabes que no soy paciente cuando te pones necia.
BLAIR: Me da miedo estar sola. Aparecen de la nada, se quedan observando. Me van a
dañar. Quédate un rato, espera a que me duerma.
TOM: Ve a la cama. No tengo tiempo, debo estar en otro lado.
BLAIR: ¿Con alguien más?
TOM: No es de tu incumbencia.
BLAIR: Me concierne, Tom. Vienes, haces de mí lo que quieres, te vas, regresas como
campeón. Te doy todo de mí.
TOM: Yo no te lo he pedido. Muy simple, ya no me dejes volver.
BLAIR: Estoy enojada conmigo por quererte; por creer en ti cuando no hay razones para
hacerlo; por esperarte; por tener expectativas que nunca voy a alcanzar. Me odio por
tener fe en alguien que no es capaz de contestar un mensaje, atender una llamada…
Lloro de coraje cada vez que me demuestras que nunca seré suficiente para ti, sin
importar cuánto me esfuerce. Me pone mal haberle permitido a un imbécil decidir si
soy o no suficiente para él. ¿Por qué no te importa, Tom? ¿No te duele causarme
tanto daño?
TOM: Es tu problema, Blair. Yo no discuto con adictos, me hacen perder el tiempo.
BLAIR: Dame una buena razón para no permitirte volver nunca.
TOM: No la hay, Blair. Somos un ciclo.
BLAIR: Quiero oírte decir que me quieres.
TOM: Ya me voy, me exasperas.
BLAIR: Quédate, por favor.
TOM: ¡Qué no, ya cállate…! Blair, disculpa, te lo has buscado. Mejor me voy. Te llamo
luego.

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BALIR: No era el sexo. Eran tus manos conociendo mi cuerpo, explorándolo. Era el tiempo
que te tomabas para encontrar mis lugares favoritos. Luego todo se deshizo. La vida
cambió, tú y yo dejamos de ser compatibles, las noches pasaron a ser el recuerdo de
un sueño lejano, enterrado en un subconsciente que apenas es capaz de distinguir la
luna del sol. No encuentro forma para mantenerte a mi lado, te doy asco. Recurro a
otros métodos para atraparte de nuevo. No puedo asearme seguido porque no pago
servicios, no hay manera de volver a ser una muñeca como te gustaba.
Mi imaginación vuela pensando cómo hacerte regresar a mí. Aunque nunca te
fuiste. Siempre estás aquí, tangible.
No era sólo el sexo o los viajes, eran las risas, las conversaciones. Era complacerte,
hacer que sintieras lo mismo que yo que estaba explotando de placer. Era cómo me
hacías sentir querida, aunque no me quisieras.

BLAIR: El grito que rompe el silencio de la madrugada, sudor frío. Temblor. Espasmo. La
mente viaja tan rápido que es imposible contenerla en una sola idea. Miedo.
Angustia. Gritos. Sombras que aparecen de la nada, que se aproximan, se abalanzan.
Atacan. Devoran. Más gritos. Llanto. Miedo. Vómito. Sudor frío. Temblor.
Espasmo. Soledad.
Una vez que él se va los terrores regresan. No concilio el sueño porque no está a mi
lado.
No hay una noche tranquila, rasguño mis brazos, jalo mi cabello, golpeo mis
piernas. ¡Están cerca! ¡Trepan a mi cama!
Despierto. Él está ahí. ¿Por qué a pesar del síndrome de abstinencia, sigues siendo
mi droga favorita? Hago caminos en todas las direcciones en las que uno puede
llegar al mismo punto de partida. Ni siquiera Dédalo sabía salir de su propio
laberinto, como yo de ti. Atrapada junto al Minotauro, corriendo entre los pasillos,
huyendo de la bestia por salvar mi vida, girar izquierda, torcer derecha, callejón sin
salida, volver al inicio. Caer en su cama.
Es Ícaro quien voló al sol, en su afán de escapar, de querer demostrar que era
inteligente. Y todos sabemos cómo acaba el mito. Ahogado. Estoy drogada de
recuerdos, de momentos fugaces, de tu voz grave, de tus manos llenas de marcas de
tus guerras, de tu sonrisa, de tu vanidad, de tu ego. Estoy drogada de ti: De tu
recuerdo, de tu ausencia.

BLAIR: Recuerdo la primera vez que le vi. Curiosidad. Sólo pensé en cómo hacer que me
notara. No batallé mucho, ya se había fijado en mí, como león que acecha a un

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antílope. Él sabía que yo era lo que buscaba. No le fue difícil convencerme de hacer
lo que quisiera.
La emoción del primer encuentro, los amigos lo inducen, algo casual. Provocado
por las hormonas y la fuerza de imanes que se atraen poderosamente.
Romance vainilla. Todo es perfecto, el hombre guapo y maravilloso, yo parezco
colegiala enamorada.
La relación se desgasta, no somos los mismos. No soy una tonta como para creer
que dependo de él. No vamos a casarnos. Lo dejamos.
Los años transcurren, nos encontramos casualmente en varias ocasiones, sigue
habiendo algo. Existe una atracción oculta que no hemos podido entender.
La segunda vez juntos, el cúmulo de tensión a lo largo de los años explota en una
cama king size que se hizo pequeña. La sensación es parecida a un viaje con
pastillas. Los colores son más brillantes, los sonidos son audibles a kilómetros, las
pupilas dilatadas, las experiencias sensoriales sensibles hacen imposible el
permanecer consciente mucho tiempo. Necesito repetirlo. Pronto son menos los días
en los que puedo mantenerme cuerda si no lo tengo.

BLAIR: Baila conmigo.


TOM: No hay música.
BLAIR: Imagínala, como solíamos hacer.
TOM: Ya no jugamos así.
BLAIR: Porque tú quisiste dejarlo, anda, sólo una.
TOM: Estás loca.
BLAIR: Por ti.
TOM: Me encantas, Blair.

BLAIR: Déjame con marcas para saber que fue real. Que no eres producto de un viaje. Si
desaparecen, pienso que lo he inventado yo, la angustia de la espera me vuelve loca,
la incertidumbre de no saber cuándo llegas se me hace más amena estando dopada.
Hasta que los entes regresan, se acercan, trepan, atacan. No tengo memoria de
cuándo fue que empecé a verlos, después de muchos viajes, empezaron a emanar
del piso, del techo, de las paredes. Su presencia siempre trae problemas. Me ahogan.
Luego apareces tú. Hasta parece que tienes un protocolo. Empiezas siendo lindo,
atento, sensible. A penas entramos al cuarto cambias. Te vuelves una bestia.
Minotauro en el laberinto de Creta, buscando doncellas para devorar. No hay
escape. Golpes, moretones, mordidas, jalones, estrangulación. Éxtasis. Las
extremidades dormidas, la piel morada son el punto clave para alcanzarlo.

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Se va. No pasa la noche. Nunca se queda. La ansiedad me abraza desde que me doy
cuenta de que no está más en la cama. Tengo que calmarme con pastillas, viajar a
otro lado.

BLAIR: ¡Volviste! ¿Estás enojado? ¿Qué sucede? ¿Te espero en el cuarto? ¿Por qué no
hablas? ¡Tom, contesta! Me da miedo cuando no dices nada. ¿Pasa algo?
TOM: ¿Con quién hablas?
BLAIR: Contigo
TOM: Yo acabo de llegar, ¿a quién le estabas hablando?
BLAIR: Yo te vi, espantaste a las sombras.
TOM: ¿Cuántas pastillas te tomaste esta vez, Blair?
BLAIR: Perdí la cuenta, te estaba esperando y de repente llegaron las sombras.
TOM: ¡Eres una tonta! Te acabaste el bote. Blair, no tengo ganas. Quítate.
BLAIR: Yo hago que te den.
TOM: Hazte a un lado.
BLAIR: No te hagas el difícil, sabes que quieres.
TOM: Estoy pensando en alguien más, Blair. Déjame en paz.
BLAIR: Entonces, ¿Qué haces aquí?
TOM: No lo sé. Eres fácil cuando no hablas tanto. ¿Podrías quedarte callada?
BLAIR: ¿Te vas a ir?
TOM: Posiblemente.
BLAIR: Esa no es una respuesta concreta, tienes que decir sí o no, dejar las cosas claras.
No puedes solamente llegar a hacer lo que quieras conmigo e irte.
TOM: No tengo que darte explicaciones, mejor regreso otro día.
BLAIR: Tengo miedo, Tom. Las sombras nunca aparecen cuando llegas, pero aquí están.
TOM: Deja de drogarte, es lo que necesitas. Ya me voy.
BLAIR: ¡No puedes dejarme, Tom!
TOM: No me retes.
BLAIR: Esto no es un juego.
TOM: Deja ya de ser tan ingenua. ¿Crees que las cosas entre nosotros van a funcionar? No
es así. Todo el tiempo complaciéndome, haciendo lo que yo digo, dejándote
mangonear como una muñeca de trapo, eso no es atractivo, no enamora, sólo me
hace pensar en lo fácil que eres de manipular, en que sólo tengo que respirar para
que te desvivas por mí, ¿no te das cuenta de eso?
BLAIR: Regresas porque me quieres…
TOM: Regreso porque obtengo lo que quiero, me vas a recibir con los brazos abiertos, no
importa lo que te haga o cuánto te humille. Por eso vuelvo. ¿Tú crees que no hago
mi vida afuera de estas paredes? ¿Tú crees que no salgo con otras mujeres? ¿Que

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espero ansioso a que llegue la noche para venir a drogarme contigo, coger e irme?
No, Blair. No te hagas ideas absurdas. Ya basta.

BLAIR: La primera noche a su lado es el recuerdo más bonito que guardo, como la primera
vez que pruebas algo prohibido e ilegal. Las sensaciones bruscas, el tacto que deja
huellas dactilares en piel ajena lo reclama como propiedad. El órgano más grande
del cuerpo se derrite cuando la aspereza delicada de un par de manos que lo
memorizan hacen contacto. Conocerte fue lo mejor que me ha pasado, soy plena,
feliz. Completa ahora que duermes a mi lado, la vida contigo está llena de colores
chillantes, sonidos percibidos a kilómetros de distancia, el amor es grande, la pasión
interminable.
TOM: No has dormido.
BLAIR: Te estaba viendo.
TOM: ¿Soy una vista agradable?
BLAIR: La mejor que he tenido.
TOM: ¿Por qué será que me gustas tanto?
BLAIR: Porque soy adorable, bonita.
TOM: Debe ser otra cosa. Tus ojos rojos, tu cabello enmarañado, los restos de vómito.
BLAIR: Describes a una mujer decadente.
TOM: Así me gusta, Blair.
BLAIR: Estarás siempre conmigo.
TOM: Ni siquiera tienes que dudarlo.

BLAIR: El vacío. Nada. Es un cuarto blanco, magnitudes y longitudes espaciales.


¿Espacio? ¿Estoy en el espacio? No, es un cuarto, no tiene fin. ¿Hay alguna puerta?
No puedo verla, si la hay está muy lejos. Permanezco quieta. Atenta, aguzando los
sentidos para percatarme de todo lo que pase, no es difícil: no pasa nada. Estoy sola.
En la nada, en el vacío que es un cuarto de paredes blancas. No hace ni frío ni calor,
es un clima agradable, a pesar de que solo llevo una ridícula bata de hospital ¿Estoy
en un hospital? No recuerdo estar en un hospital. ¿Será la morgue? ¿Estaré muerta?
Me pellizco, para salir de una pesadilla. Nada. Vuelvo a hacerlo. Nada. Nada. Nada.
Me abofeteo, desesperada. Nada. No despierto, ansiosa corro, no hay a dónde llegar,
giro sobre mis pasos y buscó otra dirección
No hay dirección todo parece ir al mismo lugar: La nada, el vacío.
Trato de gritar con todas mis fuerzas, no hay sonido que salga por mi garganta. No
tengo voz. ¿Me la quitaron? ¿Alguien arrancó mis cuerdas vocales? Aún más
desesperada comienzo a arañar mi cuello, a pesar del dolor, de las uñas desgarrando

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mi piel, no puedo gritar, me detengo cuando éstas se llenan de sangre y restos de
epidermis dañada. Las sombras. Comienzan a emerger de la nada, nunca he visto
tantas sombras juntas, se comen lo blanco del lugar con su oscuridad, salen por
todos lados, acechan, cada vez que parpadeo, se acercan, lo evito, mis ojos arden y
termino cerrándolos con fuerza, cuando los abro éstas trepan y atacan. Despierto
con frío, sudada, alterada, por más que me esfuerzo por conseguir aire, no es
suficiente el de toda la habitación para abastecer mis pulmones.
No está. El té de tila no es suficiente para calmar mis temblores ni siquiera el frío.
Tallo mis ojos un par de veces para asegurar que los seres se han ido por completo,
como él. Ni siquiera está su bote de pastillas. No vuelvo a dormir. Me aterra
encontrarme con esos entes de oscuridad que me han perseguido tantos años,
prefiero agotar mi cuerpo hasta que cae inconsciente para poder conciliar el sueño.
De todos los sentimientos, el peor, es no sentir nada. Porque, si estás triste: lloras. Si
estás feliz: ríes. Si odias: guardas rencor.
Sentir un vacío, mientras la vida sucede, es lo peor.
Porque no puedes llorar, reír o guardar rencor, solo ser espectador en la primera fila.
Ni siquiera hay empatía. No hay nada. Sólo un cuerpo lleno de órganos vitales que
son inútiles.
Sigo llorando, no por estar triste, de miedo, dolor, angustia. Paso la mayor parte del
día pegada a la ventana, cambié el picaporte, señor cerrajero, ya no puede entrar
cuando quiera, hago guardia por si se le ocurre volver, porque lo hace, no importa
cuánto peleemos, cuánto nos digamos que nos odiamos, hay algo que le doy yo que
no le da otra mujer, por eso regresa.

TOM: Alguien me dijo una vez que las mujeres son como la luna.
BLAIR: ¿Blancas y redondas?
TOM: A veces no puedo tomarte en serio cuando estás lejos. Presta atención, es más
profundo. Son la misma, en diferentes fases, más hermosa cada noche. Me parecía
tonto, pero con este temazcal improvisado, lo empiezo a ver romántico.
BLAIR: ¿Piensas eso de mí, que soy tu luna?
TOM: Pienso que has tenido suficiente de esto, salgamos de aquí antes de tostarnos el
cerebro con tanto aire espeso.
BLAIR: Por favor, nunca te vayas.
TOM: ¿La luna no seguía el coche de tus padres cuando eras niña? Así tú conmigo.

BLAIR: Despierto sintiendo un dolor terrible, no puedo moverme, me estruja el cuerpo,


arde. Lo aguanto, me pongo a duras penas de pie, el espejo me muestra el horror

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hecho persona, rostro morado, mi labio roto con restos de sangre seca que escurre
hasta el cuello, marcas de dedos alrededor de él. Brazos, abdomen y piernas llenos
de moretones, rasguños y heridas superficiales, nada grave. No recuerdo qué
sucedió anoche, una sonrisa aparece cuando pienso que fue Tom el que lo hizo,
seguramente estaba tan drogada que por eso no tengo memoria. Vino anoche, estoy
segura. La emoción de la mañana pasa cuando transcurren las horas, ahora me
siento abrazada por ansiedad y frío. Sólo Tom puede darme calor. Tengo que
apurarme para encontrarlo, la adrenalina corre por mis venas, algo me oprime el
pecho, no puedo respirar. ¡Qué maravilla encontrar jarabe en la alacena! ¿Tom,
dónde estás?
¿Tom? La luz amarillenta hace que cierre los ojos, es insoportable. Cuando por fin
me adapto, estoy en el cuarto de mi infancia. ¿Cómo llegué a casa de mis padres?
¡Tom, qué gusto verte!
TOM: Estás despierta, ¿cómo te sientes? Gracias a que llevabas una identificación contigo,
de otra forma hubiera sido imposible reconocerte.
BLAIR: Me duele el cuerpo, Tom. Quiero ir a casa.
TOM: Estamos en casa.
BLAIR: ¿De qué hablas? Esta es la casa de mis padres.
TOM: ¿La casa de tus padres se derrite?
BLAIR: Todo es lento. ¿Tom, qué sucede con los colores, por qué son líquidos? ¿Tom? ¿A
dónde fuiste? Los colores siguen disolviéndose, el tiempo no pasa. Poco a poco las
paredes lilas se vuelven grises, mi escritorio, mi cama, todo se desmorona y la
realidad regresa. Mi casa. ¿Cómo llegué tan rápido aquí? ¿Tom, me has traído a
casa? ¿Cuánto tiempo estuve fuera, Tom? Otra vez ese molesto espejo. Lo rompo
con un puño. La sangre no me asusta. He visto cosas peores. Sé que ha pasado
mucho tiempo porque mi rostro ya está sano de nuevo, no hay rastros de moretones
ni rasguños, incluso puedo decir que soy bonita, demacrada, gris, pero bonita. La
belleza de una actriz de un país con un idioma ininteligible. Podría irme a probar
suerte. Tom llegará en cualquier momento, no quisiera interrumpir una grabación
para acostarme con él, no sería justo que lo hiciera esperar a que llegara mi vuelo
hasta aquí.

BLAIR: ¡Tom, estás siendo violento otra vez!


TOM: Es porque estoy harto de ti.
BLAIR: Ve a acostarte, mi amor. Es lo que necesitas.
TOM: No me llames así.
BLAIR: Hoy no estás de humor, ¿quieres volver al rato?
TOM: No, quiero irme para siempre de esta pocilga. No quiero volver a verte.

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BLAIR: No digas eso, lo podemos arreglar. ¿Quieres jarabe? Encontré uno hace poco,
podemos repartirlo.
TOM: Te lo acabaste.
BLAIR: Podría conseguir más. Creo que tengo dinero ahorrado, lo escondo para olvidar
donde lo he dejado y no gastarlo todo.
TOM: ¿Cómo crees que tienes dinero? Lo gastas en inyecciones. Deja ya de drogarte, eres
una buena para nada. Arruinas tu vida, eres peor que el cáncer, matando lentamente
todo lo que está a tu alrededor porque eres demasiado ciega para ver cómo te
destruyes a ti. ¡Estoy harto!
BLAIR: Hablas como mi papá. Detente.
TOM: Nadie te quiere ya, Blair. Tocaste fondo y todavía escarbas.
BLAIR: ¡Vete!
TOM: No puedes vivir sin mí.
BLAIR: ¡Pruébame!
TOM: No voy a volver, te vas a quedar sola. Nadie quiere a las personas como tú. No
inspiras lástima, miedo sí.

BLAIR: Se fue. El vacío es extraño. La soledad aterra. Las sombras no han aparecido pero
no tardan en llegar, puedo sentirlas, un frío en los pies me hace mirar hacia abajo,
las sombras me cubren los pies, trato de moverme, no puedo, siguen subiendo por
mis muslos, mi estómago, los brazos, soy oscuridad. Cubren mi rostro, todo se
vuelve negro.
Algo ata mis brazos y no puedo zafarme, son los seres que me siguen atacando, por
más que grito nadie me ayuda. ¡Tom, tenías razón, no puedo vivir sin ti! ¡Tom,
regresa, tengo miedo! No puedo moverme. Un peso grande me aplasta ¿Tom, eres
tú? Volviste para hacerme el amor. Sabía que volverías. Todo comienza a ser mejor,
las sombras siguen siendo parte de mí, pero con Tom aquí, ya no importa, ¿alcancé
el éxtasis o por qué tengo tanto sueño ahora? No te vayas, me da miedo estar sola.
TOM: ¿Qué llevas ahí Blair?
BLAIR: Mira lo que he conseguido, una mujer descuidó sus compras en el mercado y corrí
con sus bolsas.
TOM: Sucia ladrona.
BLAIR: Lo hice por nosotros, las anfetas me quitan el hambre muchos días; en cuanto pasa
el efecto, podría devorar un caballo.
TOM: ¿Sabes qué le sucede a las personas que roban?
BLAIR: No lo hice por gusto, es una necesidad.
TOM: Esa mujer se esforzó para comprar su despensa y tú se la quitaste.
BLAIR: No le hará falta, seguro tiene una alacena repleta de comida.
TOM: Eres una lacra.

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BLAIR: Vamos a compartirlo, no te vas a acordar de esto al rato. Dolor. Frío. Escurro. Me
diluyo, dejaré de ser real muy pronto, tengo que juntar mis pedazos para no ser un
charco de matices grises en el piso, no quiero ir al drenaje, es oscuro y las sombras
acechan en la oscuridad. Me deshago, no me queda mucho tiempo. Escurro entre
mis dedos. Más dolor. Más frío. ¿Por qué duele tanto morir? Agonizo horas,
parecen horas. Es demasiado tiempo, duele. Ya no escurro. Espero mi muerte,
parece que será lenta porque no consigo llegar a ella. Pasan meses, días, años,
minutos.
TOM: Sal de aquí.
BLAIR: Voy a morir, déjenme.

BLAIR: Yo soy la estrella de la mañana y de la noche. Mi imperio se forma bajo la


majestuosidad de las pirámides, el mundo gira a mi alrededor, soy el centro del
universo. Los demás soberanos me envidian porque soy quien domina al mundo. Lo
forjo a mi manera, hago y deshago como se me antoja. Sólo tengo que existir para
que me alaben, seré recordada por la eternidad como la faraona más poderosa que
ha tenido el universo. No quiero escuchar a nadie. Déjenme sola.
La hora del baño es sagrada, nadie puede interrumpir a Su Majestad. A penas la
toco, el agua se convierte en sangre. ¿Qué clase de broma es esta? ¡Cortaré cabezas,
mutilaré extremidades! ¿Quién osa profanar la hora sagrada del baño de Su
Majestad? Mi ira se detiene cuando el croar en coro desalineado invade mis oídos.
¿Quién invitó a estos músicos torpes? Ranas saltando por todos lados, asquerosos y
viscosos anfibios, manchando con sus patitas las paredes y el piso. Me provoca
urticaria en el cuero cabelludo. Rasco con fuerza, mi cabello se cae a trozos con
piojos pegados. ¿Qué sucede? ¿Quién está intentando sabotearme? Horroroso
zumbido, la comida infestada de moscas, las ranas se comen a las moscas, las
moscas a las ranas muertas. La urticaria se extiende sobre mi cuerpo, mi piel cae a
pedazos, trato de pegarla de nuevo pero es imposible, el olor a animal muerto llena
la habitación. ¿Son ellos o es mi carne putrefacta en el piso? Más insectos,
langostas. Atacan. Vuelan, se las comen las ranas que quedan, las moscas se comen
a las muertas, las langostas a las moscas. Todo un embrollo de insectos. Las
sombras regresan. Oscuridad. Frío. Miedo. Escucho el rítmico latir de un corazón,
poco a poco se vuelve menos frecuente.

BLAIR: La flauta desafinada aturde mi cabeza, no puedo pensar, ni moverme. ¿Tom,


quieres dejar de tocar ese nefasto instrumento?

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TOM: ¿Conoces la historia del flautista que acabó con una plaga de ratas y como no le
pagaron, se llevó a los niños?
BLAIR: El flautista de Hamelin.
TOM: Estoy tratando de hacer lo mismo. ¡Ven!
BLAIR: No soy una rata ni un niño, no voy a caer en eso.
TOM: Vamos, sigue el ritmo
BLAIR: No tengo control de mi cuerpo, mis pies comienzan a moverse por sí mismos, el
resto de mi cuerpo los sigue, bailando rítmicamente con una melodía lejana,
reconozco cada sonido, puedo seccionar y elegir qué instrumento quiero escuchar
ahora, mi cuerpo no deja de moverse. Disfruto, bailo. Todo es perfecto, la música
estridente no me permite escuchar mis pensamientos, me dejo ser.
Han pasado varios días, no dejo de bailar, el ruido no es malo, quisiera detenerme.
El tiempo avanza lento, luego muy rápido, no hay un punto medio. Tom, detén esa
flauta. ¡Basta! Pierdo la conciencia, sigo bailando, ya estoy cansada, ¡Por favor,
detente! Me muevo sin fuerzas. Bailo eternamente.

BLAIR: ¿Tom?
TOM: ¿Dime?
BLAIR: ¿Has pensado en qué pasaría si las personas tuviéramos la piel transparente y los
órganos se pudieran ver desde afuera?
TOM: ¿Como las ranas de cristal o el pez de hielo?
BLAIR: Sí, sería asqueroso.
TOM: Entonces deja de pensarlo.
BLAIR: Es que me da curiosidad, ¿por qué somos así y no transparentes?
TOM: Dame eso, ya tuviste suficiente.
BLAIR: Anoche quise irme.
TOM: ¿A dónde?
BLAIR: Afuera, el Minotauro tuvo una noche difícil, no sintió cuando pasé a su lado,
aproveché para buscar la salida. De día no es tan fácil, pero de noche tengo más
tiempo para actuar. No encontré forma de salir, cuando pienso que he llegado al
final del laberinto, aparece un nuevo pasadizo, hay otro corredor. No hay escape.
TOM: Blair, estás pensando en pequeño.
BLAIR: No, he trazado mapas, he puesto señuelos, he hecho todo, no hay salida.
TOM: Piensa en otro modo.
BLAIR: ¿Excavar?
TOM: Más arriba.
BLAIR: ¡Volar! Claro, volando.
TOM: Junta plumas de aves, te conseguiré cera de abeja. Saldremos volando.

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BLAIR: Las alas sobre mi espalda me hacen añorar la libertad por la que peleo. Volamos.
Realmente estamos volando. El aire besa mi cara, los aleteos al principio son
inseguros, poco a poco se vuelven veloces. Esto es mejor que los ornitópteros.
Minotauro parece una hormiguita desde aquí. ¡En tu cara, ingenuo! Ya soy libre,
vuelo más alto.
TOM: ¡Blair, no te acerques al sol!
BLAIR: ¿Por qué no, Tom? ¡Soy libre!
TOM: ¡Blair, tus alas!
BLAIR: Una a una las plumas empiezan a caer, la miel se junta con mi piel, todo es
pegajoso. KHAQQ llamando al Ítaca. Debemos estar encima de ustedes, pero no
los vemos... El combustible se está agotando… ¡Mayday! ¡Mayday! El avión de
Lady Lindy va a caer. ¡La faraona no puede morir ahogada! ¿Hola, señor fontanero,
puede venir, tengo una fuga de agua en mis ojos? He inundado la sala, pronto será el
comedor, ¿podría apurarse? El agua me llega al cuello. Mar abierto. Tiburones
nadando cerca, oigo el llamado de las ballenas, los peces hacen cosquillas. Las olas
me arrastran. Encuentro algo para sujetarme, una botella. Mi cuerpo se secciona,
veo cómo los brazos y las piernas van a un lado mientras la cara y el torso hacia
otro, uno a uno se acomodan dentro, el peso la hunde, se llena, no puedo salir, está
cerrada. ¡Hola! ¡Lleve la botella, señora, sáqueme de aquí! Las paredes encierran,
los colores brillan. Goteo. Rayos. Lluvia. Los colores se desmoronan, ahora son
arena entre los dedos. Las cosa sólidas se hacen gelatinosas, muevo mis manos
viendo una estela de luz emanar de mis dedos. ¡La faraona! ¡La faraona! Lady
Lindy la ha salvado con el ornitóptero.

BLAIR: La corriente me arrastra al fondo del mar, el abismo no le hace justicia para
describirlo, nado hacia lo más profundo, mis branquias hacen cosquillas. El frío
entume mis movimientos, no es impedimento para seguir explorando, las joyas
perdidas, los esqueletos, los restos de naves. Una mujer atrapada en un remolino.
Me recuerda a la historia de la muchachita perdida en el laberinto de un Minotauro.
El agua la lleva y no puedo rescatarla. ¡Amelia, Amelia! Les diré a todos que estás
bien, sólo estás atrapada dentro de una pecera. ¿Ya te alimentaron? Trato de bajarle
al retrete para que quedes libre en el océano. El remolino no cesa. El aroma a
bloqueador solar me transporta a las vacaciones en la infancia, los toboganes de la
piscina dan miedo por lo grandes que son. Me hago la valiente y subo sola, tobogán
azul con amarillo, te escupía a la alberca después de hacerte girar como remolino.
Igual que Amelia. ¡Qué chistoso, querida, estamos en la misma situación! Doy
vueltas. Nunca caigo al agua, giro una cantidad enorme de veces. El océano, Amelia
ya no está en el remolino, soy yo. ¡Amelia, ¿cómo saliste de aquí?, ayúdame!

13
*

BLAIR: Sacudidas esporádicas. Cuerpo entumido. Hormigueo en la punta de los dedos. La


mitad del rostro paralizado. Opresión en el pecho, silbido en la respiración, cuando
el vagón del tren se encoge, no hay espacio para todos. La gente se fusiona en una
masa inmensa. No hay individuos, sólo una bola que atrae a los libres. El ascensor
del planeta cae, la masa vuela al espacio exterior. Globos oculares saltados de las
cuencas, vísceras adornan la Vía Láctea, la masa del tamaño de una canica en
comparación al Ser Supremo. La lleva a su boca, mastica: Huesos, cartílagos. Traga,
un tobogán de jugos gástricos que aterriza en un colchón que se corroe con ácido.
Hambre. Huele a magenta, sabe a turquesa.

BLAIR: ¿Quién es ella, Tom? ¿Es más bonita? Te gusta más. Me ciegan los celos.
¡Enciérrenla en la torre! La visito, mujer alta, rubia, piel de durazno, labios rojos.
Infeliz, quieres robarme al amor de mi vida. Le pincho debajo de las uñas. A ver si
con eso aprendes. Le corto el cabello, la arrastro por el castillo como Aquiles
arrastró el cadáver de Héctor, ella grita. Dulce melodía. Los castigos más crueles
vienen a mi mente. Esta mujer virgen, desmembrada con una cuchara hirviendo, por
su padre, quien es torturado con el vientre expuesto. El hombre que ve todo en la
esquina de la habitación me aplaude. Quiere que vaya con él para romper las leyes,
a su escuela de libertinaje. Aprender a empoderarme a costa del sufrimiento de los
demás, suena nuevo. Acepto la propuesta en cuanto despierto. No están los fideos,
el Marqués se va a enojar. La tortura se retrasó, perdón, maestro. Las muchachas ya
no son vírgenes en estos tiempos. No quiero que me torture en su lugar, iré a buscar
muchachas.

BLAIR: Soy de papel. Me arrugo, me doblo. Las extremidades se hacen pequeñas. ¡El
banquete de los insectos mayordomo! ¡Qué festín se van a llevar! Nuevos mundos
va a descubrir, señor capitán. La cabeza es jugosa y rica en imágenes abstractas
sacadas de una especie de CPU. Las máquinas van a controlarnos pronto. Tienen
mente, no lo sabemos, nos observan, nos escuchan. ¡Aleja eso! ¡Te controlan sin
que lo sepas! Después de las seis hay que tomar el té. ¿Ya vio, señor capitán? La
luna está enorme, podría decir que se acerca. El satélite natural de la tierra va a caer
sobre nosotros ¡Houston, tenemos problemas! Floto como el helio, ligera.
Adrenalina entrando a mí, corro, brinco, podría correr un maratón y ganar.
¡Quedé en segundo! La ira me corroe, la fuerza sobrehumana me permite voltear la
cama, el refrigerador, vidrio en el piso, los objetos fuera de lugar. La piel morada

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deja de luchar, sangre en los muslos. La gravedad me golpea. Un desfile de
leucocitos, eritrocitos y plaquetas. Otra vez voy a morir. El líquido rojo baja de mi
cabeza y sale entre mis piernas. Me vacío. La piel grisácea. Revivo. ¿Tom? ¿Tom
dónde estás? El miedo. Me persiguen las sombras. Entre los objetos del piso busco
antes de que me atrapen. Esta vez vienen para no dejarme ir, lo sé porque el miedo
es mayor. Temblor en las manos, visión borrosa, sudor frío. Los demonios negros
salen desde el fondo de mis entrañas, mi boca es la puerta de salida de estos entes.
El pinchazo, la aguja rota y la mala coagulación son un problema. Líquido morado,
sólido, amarillento, papel de colores, explosión sensorial. Calma. El olor a
putrefacción se va cuando viajo inhalando.

TOM: ¿Por qué no te has muerto?


BLAIR: No tengo necesidad de hacerlo
TOM: No vas a tener tanta suerte siempre
BLAIR: Mientras la tenga.
TOM: ¿Te acuerdas cuando nos conocimos?
BLAIR: No puedo olvidarlo aunque esté perdida.
TOM: Yo tampoco, siempre recuerdo el aroma de tu cabello, el sonido de tu voz.
BLAIR: No juegues, te vas a ir.
TOM: Soy como las sombras, Blair.
BLAIR: No las menciones.
TOM: ¿Por qué no? Son parte de nosotros.
BLAIR: No me gusta hablar de las sombras.
TOM: Nunca puedo hablar contigo, siempre que llego estás lejos.
BLAIR: ¿Y justo ahora quieres hablar de las sombras?
TOM: Dime qué ves, Blair. Cuéntame cómo son, qué sientes cuando están cerca, ¿has olido
la muerte? Cuando vamos a morir nuestro cuerpo desprende un olor diferente,
cadaverina, putrescente, llámale como quieras. ¿Lo has olido? Lo huelo cuando
estoy cerca de ti.
BLAIR: Deben ser las sales.
TOM: Háblame de ellas, Blair.
BLAIR: Me voy a mal viajar.
TOM: Estoy contigo, no va a ocurrir.
BLAIR: Emergen del piso.
TOM: ¿Así?
BLAIR: Tom, basta.
TOM: ¿Son parecidas a mí?
BLAIR: Deja de jugar, me pone mal.
TOM: ¿Te gustaría venir conmigo? Con las sombras.

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BLAIR: No, Tom. No vayas con ellas.
TOM: No huyes de nadie más que de ti.
BLAIR: Eso no es cierto.
TOM: Es porque no puedes soportarlo, Blair, estás hundida.
BLAIR: Tom, me lastimas.
TOM: No te estoy haciendo daño, eres tú la que no deja de aferrarse.
BLAIR: No me aferro, te amo.
TOM: Es una obsesión enfermiza, ¿cuándo vas a aprender?
BLAIR: Si es una obsesión, ¿por qué no dejas de venir?
TOM: Porque contigo todo es fácil, no tengo que pensar en una excusa porque me crees
todo, ni llenarte de detalles para que no dejes de sentirte mimada. ¿Con cuántos
hombres has estado? Sólo conmigo. Te tengo justo donde quiero, atrapada en el
laberinto del que tanto hablas en tus viajes. Si me voy, ¿quién va a cuidarte de los
entes oscuros?
BLAIR: No puedes dejarme, Tom. ¿Tom? ¿A dónde fuiste? Lo busco enloquecida, las
sombras acechan. Las plagas regresan, mi piel se cae a trozos. Huele mal, el cadáver
del ático escurre secreciones asquerosas. Golpea el piso con fuerza, uno, dos, tres.
Me veo muerta. El cadáver del ático soy yo. Tom, regresa. Las sombras. ¡No
preparé la comida de los insectos mayordomo! Se oye un avión que va a estrellarse.
Las pisadas de Minotauro me persiguen, no puedo moverme, estoy llena de cera de
abeja. La oscuridad se abalanza, devora todo a su paso, el destello blanco, el pitido
rítmico de una máquina de las que gobiernan el mundo, se acelera, se hace
constante, un interminable sonido que ensordece.

BLAIR: No vuelvo a ver a Tom, después de la última pelea se marchó para siempre,
cuando me pierdo entre mis dedos, aparece, no por mucho tiempo, es un espejismo
de lo que alguna vez fue. Memorizo todos y cada uno de los pasillos, desniveles,
callejones, vueltas, giros, piedras, pasadizos, caminos, todo lo que conforma el
laberinto de Creta. Lo adopto como casa, suplanto a Minotauro, ya no es él quien
acecha, soy yo. Un movimiento en falso y caes en las garras de la bestia. Aprendo a
convivir con las sombras, no vuelve a tomarme por sorpresa su llegada. Me alisto
con municiones para la guerra. En tiempos de escasez es difícil, se tiene que lidiar
con todo. Extraño a Tom, si él estuviera aquí, afrontar la realidad no dolería. Las
sombras. Tengo que quedarme quieta. Todo el mundo sabe que han pasado años,
para mí sólo han sido un par de días.

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