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Imbolc: Fiesta Céltica de Purificación

Imbolc es una de las cuatro grandes fiestas del calendario céltico celebrada el 1 de febrero para marcar el comienzo de la primavera. Es una fiesta de purificación y fecundidad dedicada a la diosa Brigantia, patrona de los artesanos, poetas y guerreros. Aunque originalmente era una fiesta agrícola relacionada con el parto de las ovejas, en realidad simbolizaba la purificación después del invierno y la promesa de la nueva vida que trae la primavera.

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Imbolc: Fiesta Céltica de Purificación

Imbolc es una de las cuatro grandes fiestas del calendario céltico celebrada el 1 de febrero para marcar el comienzo de la primavera. Es una fiesta de purificación y fecundidad dedicada a la diosa Brigantia, patrona de los artesanos, poetas y guerreros. Aunque originalmente era una fiesta agrícola relacionada con el parto de las ovejas, en realidad simbolizaba la purificación después del invierno y la promesa de la nueva vida que trae la primavera.

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IMBOLC – AMBIVOLEIOS

Fiesta de la purificación Y de la fecundidad


Se trata de una fiesta de la fecundidad y de la luz purificadora situada al final del durísimo invierno
y puesta bajo las insignias de la diosa Brigantia, patrona de los bardos, de los artistas y de los
artesanos.

El uno de febrero, la fiesta llamada Imbolc en irlandés y Ambivoleios en lengua céltica antigua,
marca el comienzo de la primavera, estación intermedia y poco destacada en el año céltico, que es
esencialmente bipolar.

Ya desde hace algún tiempo, el sol ha vuelto a emprender su camino hacia el cénit. En el periodo
más frío y oscuro, cuando pensábamos que había desaparecido, transportado quizás hasta parajes
infernales, el sol, de repente, vuelve a levantarse, recto y claro, en medio del cielo. A través de
signos casi imperceptibles, nos damos cuenta de que el día ha triunfado sobre la noche invernal, y
que cada mañana y cada tarde la luz gana un poco de espacio a las tinieblas. Entre tanto, por aquí
y por allá, las cuestas y el sotobosque se cubren de diminuta verde vegetación que resplandecerá
como una miríada de soles diminutos. Sobre las ramas de los abedules y de las hayas penden
unas gemas, nuevas promesas de vida.

Esperanza y felicidad se difunden por nuestras casas, y ¡llega Imbolc!

Uno de los cuatros grandes pilares del año céltico


Imbolc-Ambivoleios es, junto con Samhain-Samonios, Beltaine-Belotenedos y Lugnasad-
Lugunasatis (1), una de las cuatro grandes fiestas del año céltico. Año que, recordémoslo,
empieza alrededor del 1 de noviembre, durante la noche de Samhain. Fijada seis días antes de la
luna llena más cercana al uno de febrero (2), Imbolc es la segunda gran fiesta del año.
Naturalmente, es muy difícil esquematizar las cadencias lunares, y las simplificaciones excesivas
acaban siempre para deformar la realidad.

Sin embargo, podemos afirmar que en un universo tripartido como lo es el de la civilización


indoeuropea (3), cada fiesta del estacional está dedicada, con mayor o menor intensidad, a una de
las grandes encarnaciones de la soberanía.

Así, Beltaine, el 1 de mayo, es, grosso modo, - aunque también en este caso el matiz y la
prudencia se imponen- consagrada a la función sacerdotal; En Lugnasad, el 1 de agosto, impera la
función regia y guerrera; Samhain, inicio del año y fiesta "principal", tiene un valor trifuncional - o
sea comunitario, en el sentido más amplio del término-; mientras que Imbolc se sitúa, en todo caso,
bajo el signo de la función productora.

Pobreza de fuentes
Lo que resulta más sorprendente cuando se estudia Imbolc es, a diferencia de Samhain y Beltaine,
la pobreza de fuentes epigráficas, literarias e incluso folklóricas. Contrariamente a los dos pilares
fundamentales del año céltico, de los cuales quedan testimonios escritas en los calendarios
bretones e irlandeses, el mismo nombre de Imbolc ha desaparecido, según el estudioso C.
Guyonvarch (4), desde el principio de la Edad Media. ¿Por qué este desinterés por una de las
cuatro grandes fiestas del calendario céltico? -se pregunta el arriba mencionado profesor
universitario bretón. ¿Por qué esta fiesta, dedicada a la tercera función, la función productora, se
considera, de hecho, menor? Este desinterés, ¿no podría atribuirse a la concepción directa de la
repartición del año en dos estaciones fundamentales: el invierno, que va de Samhain a Beltaine, y
el verano, que dura de Beltaine a Samhain? En este calendario, estructurado sobre la
preponderancia de dos grandes ciclos semestrales, las estaciones intermedias resultan poco
marcadas y no representan alguna etapa esencial.

Una fiesta de la purificación y de la fecundidad La interpretación etimológica de Imbolc ha sido muy


criticada.

El nombre "oimelc", con el cual se designaba esta fiesta en la antigua Irlanda, significa "corderos",
y por esto se la ha considerado a menudo una fiesta agraria, ligada a la lactancia de las ovejas.

Según Guyonvarch, ninguna fiesta céltica -y menos aún las cuatro grandes fiestas fundamentales -
se pueden limitar a este aspecto agreste. La agricultura "no es, y no puede ser el motor o el
principal pretexto de las fiestas célticas. Ha llegado el momento de no pensar más a la lactancia de
las ovejas -por lo menos no pensar exclusivamente en ello-en el caso de Imbolc, y de dejar de lado
el juego de palabras irlandés."

En realidad, a juicio del profesor Guyonvarch, así como según Jan de Vries (5), la palabra oimelc
es, con toda probabilidad, una deformación lingüística del primer nombre de Imbolc.

Para el celtista bretón Alain Le Goff (6): "El término irlandés Imbolc deriva, a su vez, del antiguo
céltico ambivoleios, que significa "acerca del baño o aseo." Esta constatación se une a la de Vries,
según el cual: "Imbolc proviene de "imb-folk" y por lo tanto hace alusión a las lustraciones que
seguían"s.

De la misma opinión es Guyonvarc'h, para quien "Imbolc es una 'lustración' o 'purificación' tras los
rigores del invierno." Como fiesta, Imbolc sería entonces el equivalente céltico de las Lupercales
romanas, celebradas también en febrero. No es casual que los textos antiguos prescriban "el
lavado de las manos, los pies y la cabeza", que representan los tres niveles cósmicos y sociales.
La cabeza corresponde a los druidas, las manos a los guerreros y los pies a los campesinos y
comerciantes.

La sonrisa de la Gran Madre En cuanto fiesta de la función productora, Imbolc está consagrada a la
diosa Brigantia, conocida en Bretaña como Berc'het, en Francia como Brigite y en Irlanda como
Brigit. Hija de Dagda, dios de los druidas y druida del cielo, Brigantia representa uno de los dos
aspectos de la gran diosa Ana (o Dana), madre de los celtas y de los dioses y, por lo tanto, en su
rol de suprema mater antiqua suprema, sería también madre de Dagda. En Irlanda, Brigit es,
además, uno de los nombres de Boand ("la vaca blanca", que dio su nombre al río Boyne), de
Etain-Ethne (la poesía, hija de los caballos del océano), de Tailtiu (la Tierra) y de Eriu (Irlanda).
Con el nombre de Morrigan ("la gran reina") ella es, en fin, la diosa de los combates y, en este
aspecto, la esposa de Dagda.

Muchas funciones, pues, que reconducen al concepto de triplicidad propio de lo divino. Brigit-
Brigantia, llamada en Galia también Belisama ("la resplandeciente"), es en efecto la patrona de los
artesanos (en particular de los herreros y los broncistas). Asimismo, protege también a los poetas.
Y, finalmente, también participa del grupo de los bellatores; como afirma Álain Le Goff, esta diosa
"es animada por un furor guerrero". Así que Brigit, como Macha, asume las tres funciones
indoeuropeas de soberanía, guerra y fecundidad. Ella es, por excelencia, una diosa tríplice, muy
querida por nuestros antepasados.

Según Alain Le Goff, nuestra Brigit-Brigantia en realidad se parecería más a la Prákriti hindú: así
los dos extremos geográficos del mundo indoeuropeo se unen, una vez más, en el plano de lo
simbólico: "Bajo su aspecto divinizado, Sarasvati Prákriti es, de hecho, la esposa de Brahma cuyo
nombre es, entre otras cosas, el epíteto de Anna-purna, o sea el exacto correspondiente de la gran
deva Ana céltica. Protectora de los sabios y de los estudiantes, patrona de las artes y los oficios, la
fiesta de Prákriti, igual que la de Brigit, se celebra al comienzo de la primavera."

Con la introducción de Cristianismo, Imbolc, así como las otras fiestas del calendario céltico, ha
sobrevivido de forma "emascarada". Podemos decir, por lo tanto, que esta fiesta en cierto sentido
sigue existiendo, gracias a la festividad de Santa Brígida que, como Imbolc, se celebra el uno de
febrero. Si los rituales licenciosos - tal vez menos evidentes entre los celtas que entre los
germanos y los latinos- que precedían y acompañaban las ceremonias de lustración hoy han
perdido su valor, transformándose en muchos casos en simples desfiles de disfraces, en el folklore
irlandés numerosos elementos de Imbolc han pervivido hasta principios del siglo XX.

Notas de Pie de página:


(1) El primero de los términos citados es irlandés, mientras que el segundo es en céltico
antiguo. Queremos hacer notar esta diferencia a los lectores y las lectoras, aunque, para
no cargar demasiado el texto, después de esta precisión, utilizaremos en lo sucesivo el
término irlandés en uso corriente.

(2) El calendario céltico no se corresponde con nuestro moderno calendario gregoriano. Era
un calendario "lunar-solar" y las cuatro grandes tiestas mencionadas no caían taradamente
en la misma fecha. Por lo tanto, es por comodidad y simplificación que Imbolc se celebra el
uno de febrero.

(3) Gracias al trabajo de Georges Dumezil se sabe que la civilización indoeuropea se


articulaba alrededor de tres clases o funciones fundamentales: la función sacerdotal, la
función guerrera y la función productora.

(4) Cfr. "Les fetes celtiques".

(5) Cfr. "Die Keltishe religión".

(6) Revue lalon, Bothuan 29 237 COMMANA Breizh (vía Francia)

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