Loki es una figura mitológica perteneciente a la mitología nórdica.
Es hijo de los
gigantes Farbauti y Laufey y tiene dos hermanos, Helblindi y Býleistr, de los que
poco se sabe.1 En las eddas es descrito como el «origen de todo fraude» y se mezcló
con los dioses libremente, llegando a ser considerado por Odín como su hermano de
sangre hasta el asesinato de Balder. Después de esto, los Æsir lo capturaron y lo
ataron a tres rocas. Según la profecía se liberará de sus ataduras para luchar
contra los dioses en el Ragnarök.
A pesar de las muchas investigaciones, la figura de Loki permanece en la oscuridad;
no existen trazas de un culto y su nombre no aparece en ninguna toponimia.2 En
términos religiosos, Loki no es una deidad. Al no tener culto ni seguidores (no se
ha encontrado ninguna evidencia o referencia a ello), es más bien un ser
mitológico. Puesto que no puede ser considerado más que como un gigante. En la
actualidad muchos grupos neopaganos que se autodenominan Lokeanos le rinden culto,
lo que lo eleva a la categoría de dios menor. Sin embargo, cuentan con la oposición
de muchos otros grupos paganos ya asentados como los folkish. Algunas fuentes a
veces lo relacionan con los Æsir;3 pero esto probablemente se deba a su estrecha
relación con Odín y a la cantidad de tiempo que pasó junto a los dioses en
comparación con los suyos (por lo cual se le asocia con Lugh, su paralelo en el
panteón celta).
En los idiomas escandinavos continentales (sueco, noruego y danés) su nombre es
Loke (pronunciado «luque»). El compositor Richard Wagner presentó a Loki bajo el
nombre germanizado de Loge en su ópera El Oro del Rin.4 Existe un gigante del fuego
denominado Logi, motivo por el cual, debido a su similitud en la pronunciación,
muchas veces se lo confunde con él y se lo asocia con el fuego.
De acuerdo a algunas teorías de eruditos, Loki es concebido como el espíritu del
fuego con todo lo potencialmente beneficioso o dañino que este puede ser. No
obstante, es posible que este punto de vista sea consecuencia de la confusión
lingüística con logi «fuego», debido a que hay muy poca indicación de ello en los
mitos, donde el rol de Loki era principalmente el de astuto homólogo o antagonista
de Odín.
De hecho, hay una historia en Gylfaginning en la Edda prosaica de Snorri donde Loki
compitió contra un jotun llamado Logi en un duelo de ingerir alimentos; y este
pierde, ya que cuando él termina, Logi no solo se había comido la carne sino
también los huesos y el plato. Luego descubren que Logi es en realidad la
personificación del fuego y que había adquirido su apariencia usando magia.5
Ström identifica a Odín y Loki, llegando a llamar a Loki «una hipóstasis de Odín».6
Rübekeil sugiere que ambos dioses eran originalmente idénticos, derivando del
celta, Lugus.7