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Teorías del Comercio Internacional

Este documento resume las principales teorías del comercio internacional. Comienza con los mercantilistas, quienes creían que la riqueza de una nación aumentaba con un superávit comercial. Luego presenta las teorías clásicas de ventaja absoluta de Smith y ventaja comparativa de Ricardo, y la teoría neoclásica de abundancia de factores de Heckscher-Ohlin. También cubre teorías posteriores como el ciclo de vida del producto, economías de escala, estructuralismo y bloques económicos. Finalmente
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Teorías del Comercio Internacional

Este documento resume las principales teorías del comercio internacional. Comienza con los mercantilistas, quienes creían que la riqueza de una nación aumentaba con un superávit comercial. Luego presenta las teorías clásicas de ventaja absoluta de Smith y ventaja comparativa de Ricardo, y la teoría neoclásica de abundancia de factores de Heckscher-Ohlin. También cubre teorías posteriores como el ciclo de vida del producto, economías de escala, estructuralismo y bloques económicos. Finalmente
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UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS


ESCUELA DE MERCADEO INTERNACIONAL

UNIDAD II
Teorías del Comercio Internacional

Contenido
Introducción............................................................................................................................ 2
1. Los pre-clásicos y su contribución al desarrollo del pensamiento del comercio
internacional: Los Mercantilistas............................................................................................ 3
2. Teorías Clásicas y Neo-clásicas. Modelo Ricardiano y el Modelo Hecksher-Ohlin......... 5
2.1 Teorías Clásicas: Adam Smith y la Ventaja Absoluta .................................................... 5
2.2. Teorías Clásicas: Modelo Ricardiano de la Ventaja Comparativa ............................... 7
2.3. Modelo Heckscher-Ohlin ........................................................................................... 12
3. Otras Teorías del Comercio Internacional ........................................................................ 17
3.1 La teoría del ciclo de vida del producto ..................................................................... 18
3.2. Competencia imperfecta y economías de escala .................................................. 22
3.2.1 Competencia monopolística ........................................................................... 22
3.2.2 Modelo del dumping recíproco ...................................................................... 24
3.2.3 Economías de escala ....................................................................................... 26
3.3. Estructuralismo .......................................................................................................... 27
3.3.1. Centro-periferia .............................................................................................. 27
[Link]ía de la dependencia .................................................................................... 29
3.4. Bloques económicos y Procesos de Integración .................................................... 30
4. Ventajas Competitivas, Comercio Internacional y Globalización. .................................... 34
4.1 La ventaja competitiva de las naciones ...................................................................... 35
4.2. Factores de éxito de las empresas en los mercados internacionales ....................... 35
4.3. El diamante de la ventaja nacional ............................................................................ 38
4.3.1. El diamante como sistema.................................................................................. 39
4.3.2. El papel del gobierno .......................................................................................... 41
Bibliografía ............................................................................................................................ 45
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Introducción
Este documento tiene por objeto efectuar una revisión sintética de las principales teorías
del comercio internacional. Las teorías del comercio internacional han sido concebidas para
responder a dos preguntas fundamentales e interdependientes:

• ¿Cuáles son las causas del comercio? es decir ¿por qué los países comercian?

• Y ¿cuáles son los efectos del comercio internacional sobre la producción y el


consumo nacional?

En las teorías se encuentra también explicación al volumen, la estructura del comercio y los
precios a los que se intercambian los bienes.

El documento está organizado de la siguiente manera: en la primera sección se hará


referencia a los primeros intentos de teorización del comercio internacional. Se partirá de
las ideas mercantilistas y se contrastarán en la segunda sección con las teorías clásicas de
ventajas absolutas de Smith y de ventajas comparativas de Ricardo, y con las neoclásicas de
abundancia de factores de Heckscher y Ohlin.

Luego, en la tercera sección, se mencionarán las “nuevas teorías” que se contrapusieron a


las clásicas y neoclásicas. Se analizarán las teorías de competencia imperfecta,
específicamente la Teoría del ciclo de vida del producto de Leontief y de economías de
escala de Krugman y Brander. Asimismo, se hará referencia a las teorías estructuralistas que
confrontaron directamente con las teorías clásicas y neoclásicas, como la teoría centro-
periferia de Prebisch y Singer, y la teoría de la dependencia.

Finalmente, en la cuarta sección se hace referencia al enfoque de ventajas competitivas,


desarrollados por Michael Porter.
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1. Los pre-clásicos y su contribución al desarrollo del


pensamiento del comercio internacional: Los Mercantilistas
Si bien el mercantilismo no es considerado una teoría del comercio internacional es
fundamental conocer sus ideas relacionadas al comercio internacional:

Se denomina mercantilismo a la corriente del pensamiento económico


correspondiente a un conjunto heterogéneo de escritores que, extendiéndose por
Europa desde finales del siglo XVI y a lo largo del siglo XVII y los tres primeros cuartos del
siglo XVIII, propugnaban el enriquecimiento de la nación mediante el desarrollo del
comercio exterior, principalmente. (Escartín, 2010, pág. 76)

La idea básica de los mercantilistas era que la riqueza de la nación se lograba


acumulando metales preciosos como resultado de un saldo positivo de la balanza
comercial. Supusieron que en el ámbito nacional debería ocurrir lo mismo que en el
personal: los individuos se hacían ricos atesorando dinero (Escartín, 2010).

De acuerdo con los mercantilistas, la pregunta central era: cómo una nación podía
regular sus asuntos internos e internacionales con el fin de promover sus intereses. La
solución residía en un fuerte sector del comercio extranjero. Si un país podía lograr un
excedente de exportaciones sobre las importaciones, obtendría pagos netos recibidos
del resto del mundo en forma de oro y plata. Esos ingresos contribuirían a un mayor
gasto y a un aumento en la producción nacional y el empleo. Para promover una balanza
favorable, los mercantilistas abogaron por una regulación gubernamental del comercio.
Aranceles, cuotas y otras políticas comerciales fueron propuestas por ellos para
minimizar las importaciones con el fin de proteger la posición comercial de una nación
(Carbaugh, 2009, pág. 29).

Ya para el siglo XVIII, las políticas económicas de los mercantilistas estaban bajo fuertes
ataques. De acuerdo con la doctrina de flujo especie, una balanza comercial favorable era
posible sólo a corto plazo, ya que con el tiempo se eliminaría de forma automática.
(Carbaugh, 2009, pág. 29)

Uno de los primeros ataques al pensamiento mercantilista fue presentado por David Hume,
con su desarrollo del mecanismo de flujo precio-especie. Hume cuestionó el enfoque
mercantilista en el cual una nación podía continuar acumulando especies sin repercusión
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alguna sobre su posición competitiva internacional. Hume argumentó que la acumulación


de oro mediante un superávit comercial aumentaría la oferta monetaria y, por consiguiente,
los precios y los salarios. los cuales reducirían la competitividad del país con superávit.
Nótese que Hume está suponiendo que los cambios en la oferta monetaria tendrían un
impacto sobre los precios y no sobre el producto y el empleo.

Para ilustrar, suponga que Inglaterra fuera a alcanzar un excedente comercial que
resultara en un flujo de entrada de oro y plata. Como estos metales preciosos
constituirían parte de la oferta de dinero de Inglaterra, su flujo de entrada incrementaría
la cantidad de dinero en circulación. Esto llevaría a un aumento en el nivel de precios de
este país en comparación con el de sus socios comerciales. Por tanto, los residentes
británicos serían animados a comprar productos hechos en el extranjero, mientras que
las exportaciones británicas declinarían. Como resultado, el excedente comercial del país
eventualmente sería eliminado. Así, el mecanismo de flujo-especie-precio mostró que
las políticas mercantilistas proporcionarían, en el mejor de los casos, sólo ventajas
económicas a corto plazo (Carbaugh, 2009, pág. 30).

Los mercantilistas también fueron atacados por su punto de vista estático de la economía
mundial. Para ellos, la riqueza del mundo era fija. Esto significaba que las ganancias por el
comercio de una nación venían a costa de sus socios comerciales; no todas las naciones
podían disfrutar, de forma simultánea, de los beneficios del comercio internacional. Este
punto de vista fue desafiado en 1776 por la publicación de La riqueza de las naciones de
Adam Smith.

Por otro lado, de acuerdo con Smith (1723-1790), la riqueza del mundo no es una cantidad
fija. El comercio internacional permite a las naciones aprovechar la especialización y la
división del trabajo, que aumenta el nivel general de productividad dentro de un país y, por
tanto, incrementa la producción mundial (riqueza). El punto de vista dinámico de Smith
acerca del comercio sugirió que ambos socios comerciales podrían disfrutar al mismo
tiempo de mayores niveles de producción y consumo con el comercio. La teoría comercial
de Smith se explica con mayor detalle en la siguiente sección (Krugman, 2006).

Aunque los fundamentos del mercantilismo han sido refutados, el mercantilismo aún vive
hoy en día. Sin embargo, ahora enfatiza el empleo más que las reservas de oro y plata. Los
neomercantilistas afirman que las exportaciones son benéficas porque generan empleos
para los trabajadores nacionales, mientras que las importaciones son malas porque quitan
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los empleos de los trabajadores nacionales para darlos a los trabajadores extranjeros. Por
tanto, el comercio se considera una actividad de suma cero, en la que un país debe perder
para que el otro gane. No hay un reconocimiento de que el comercio pueda brindar
beneficios a todos los países, incluso los múltiples beneficios del empleo, conforme
aumenta la prosperidad en todo el mundo.

2. Teorías Clásicas y Neo-clásicas. Modelo Ricardiano y el


Modelo Hecksher-Ohlin.

2.1 Teorías Clásicas: Adam Smith y la Ventaja Absoluta


Durante el siglo XVIII, el nuevo marco histórico resultó decisivo para el surgimiento de
nuevas corrientes de pensamiento económico, que, en el terreno de la economía
internacional, criticaron la doctrina mercantilista y terminaron por establecer el predominio
de la escuela clásica. Destaquemos tres hechos para reflejar las circunstancias históricas de
la economía de la época. En primer lugar, la precedente economía de tipo artesanal,
dominante hasta entonces en Europa, iba siendo reemplazada por una incipiente economía
industrial. En segundo lugar, el poder absolutista y hegemónico de los Estados cedía terreno
ante la valoración de los derechos de los individuos y las ideas liberales. Por último, las
relaciones económicas internacionales y los intercambios comerciales entre los diferentes
países comenzaron a cobrar mayor relevancia (Krugman, 2006).

En este contexto, Adam Smith publica, en 1776, su Investigación sobre la naturaleza y


causas de la riqueza de las naciones, donde expone nuevos principios e hipótesis sobre la
economía internacional, claramente opuestos a las ideas mercantilistas. Smith incorpora los
efectos reales del comercio internacional sobre el funcionamiento de la economía,
valorando el bienestar que pueda reportar a los ciudadanos. Ello no significa que renuncie
a los intereses generales de la nación, sino que éstos quedan asegurados con un mayor
bienestar individual: lo que es bueno para los individuos, es bueno para la nación. Nótese
que, aunque Smith se preocupó por aumentar la riqueza nacional, no identificó, como lo
hicieron los mercantilistas, los intereses del Estado con los de la monarquía, sino con los del
conjunto de la sociedad.

Por otra parte, el pensamiento económico de Smith estaba presidido por la existencia
de una mano invisible (el sistema de precios), que regulaba el funcionamiento
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económico de modo natural y sin necesidad de coordinación por parte de las


autoridades. Smith trasladó su doctrina liberal al comercio internacional, estudiando sus
posibles beneficios para la sociedad y las opciones de política económica para maximizar
tales ventajas. (Hernández, 2014, pág. 60)

Así, para formular su pensamiento sobre el comercio internacional, Smith se basó en uno
de los conceptos clave de todo su análisis, la división del trabajo, fuente del crecimiento de
la productividad de los trabajadores y de la generación de riqueza. Este principio significa
que cada individuo se especializa en la producción de ciertos bienes o servicios que,
posteriormente, intercambiará por otros bienes y servicios para satisfacer sus necesidades
(Carbaugh, 2009).

La división del trabajo logrará un abaratamiento de los costes productivos y


economías de escala. Sin embargo, los beneficios de la especialización quedan limitados
por la dimensión del mercado. Por ello, Smith propone la liberalización del comercio
internacional, con el objetivo de lograr la mayor amplitud posible del mercado y permitir,
así, un proceso de división internacional del trabajo más intenso. Esta ampliación de los
mercados nacionales sería una importante función del comercio entre naciones, pero
Smith también señaló que, además, el comercio internacional permite la colocación en
el exterior de los excedentes productivos nacionales, infiriéndoles un nuevo valor.
(Hernández, 2014, pág. 60)

Bajo estas premisas, Smith propone qué es lo que debe y no debe producir cada
nación, en consonancia con el comportamiento eficiente de una economía doméstica.
Así de contundente lo expone: “La máxima de cualquier prudente cabeza de familia es
no intentar hacer en casa lo que le cuesta más caro que si lo compra. El sastre no intenta
fabricar sus propios zapatos, sino que se los compra a los zapateros (...). Lo que es
prudencia en la conducta de una familia, suele serlo en la de un gran reino. Si un país
extranjero nos ofrece una mercancía más barata de lo que nos cuesta producirla, será
mejor comprarla a cambio de una parte de la producción de nuestra propia industria,
debiendo dedicarse ésta a sectores en que tengamos alguna ventaja”. De esta manera,
Smith establece la “teoría de la ventaja absoluta”, bajo la cual un país exportaría
(importaría) aquellas mercancías en las que tuviera ventaja (desventaja) absoluta de
costes respecto a otro país. Esta ventaja vendría dada por un menor coste laboral en el
primer país, asumiendo que el trabajo es el único factor productivo empleado y que es
homogéneo internacionalmente. (Hernández, 2014, pág. 60)
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Para ilustrar se presenta un ejemplo del modelo de ventajas absolutas, partiendo de los
siguientes supuestos: Trabajo homogéneo, se producen los 2 bienes y en la Tabla 1 se
presenta la producción de Alimento y Tela por unidad de trabajo para Estado Unidos e
Inglaterra.
Tabla 1. Producción por unidad de trabajo
Estados Unidos Inglaterra
Alimento 2 1
Tela 4 6
Fuente: elaboración propia

De acuerdo con el modelo de Smith ¿Quién es más eficiente? Estado Unidos con la misma
cantidad de trabajo es más eficiente que Inglaterra en alimento 2>1, tiene ventaja absoluta
en la producción de alimento. Por su parte, Inglaterra con la misma cantidad de trabajo es
más eficiente que Estados Unidos en la producción de tela 6>4, tiene ventaja absoluta en la
producción de tela

Por lo tanto, Smith defiende el libre comercio porque algunos bienes se producen más
eficientemente en el extranjero, dadas las diferentes ventajas naturales que cada país
tiene. El proteccionismo que propugnaban los mercantilistas favorecería la producción
interna de bienes que requerirían el empleo de mayor cantidad de recursos que si se
produjesen en el exterior, por lo que no sería beneficioso para la riqueza nacional, según
Smith. El ahorro que supondría para cada país importar productos a un precio inferior
que producirlos aumentaría no sólo su propio bienestar, sino la eficiencia escala mundial.
De esta forma, Smith asume otra concepción del comercio internacional totalmente
opuesta a la mercantilista, ya que se desprende que del libre comercio podrían
beneficiarse todas las economías simultáneamente. (Hernández, 2014, pág. 60)

2.2. Teorías Clásicas: Modelo Ricardiano de la Ventaja Comparativa


La contribución de Smith a la comprensión de la existencia y beneficios del comercio
internacional resultó decisiva. Sin embargo, no estaba exenta de deficiencias,
principalmente en su criterio para lograr la especialización internacional. En este sentido,
a principios del siglo XIX, varios autores, entre los que cabe destacar a David Ricardo,
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realizaron aportaciones novedosas y valiosas para profundizar en la teoría del comercio


internacional. (Hernández, 2014, pág. 129)

Ricardo parte de una serie de hipótesis, de las que cabe destacar las siguientes. Al
igual que Smith, parte de la teoría del valor-trabajo, es decir, el valor de los bienes
depende de la cantidad de trabajo que éstos incorporan; además, el trabajo se considera
móvil dentro de un país, pero inmóvil entre países. La productividad es constante dentro
de cada país, pero puede variar internacionalmente debido a la utilización de diferentes
técnicas productivas. Hay competencia perfecta, los costes unitarios son constantes, los
costes de transporte no se tienen en cuenta y no existen obstáculos al comercio
internacional.

Para demostrar el principio de la ventaja comparativa, Ricardo elaboró un modelo


simplificado con base en los siguientes supuestos:

1. El mundo consiste en dos naciones, cada una utiliza un solo insumo para fabricar dos
productos.
2. En cada nación el trabajo es el único insumo (la teoría del valor-trabajo). Cada nación
tiene una dotación fija de trabajo y éste se emplea por completo y de forma
homogénea.
3. El trabajo se puede mover con libertad entre las industrias dentro de una nación, pero
es incapaz de moverse entre las naciones.
4. El nivel de tecnología es fijo para ambas naciones. Diferentes naciones pueden utilizar
distintas tecnologías, pero todas las empresas dentro de cada nación utilizan un
método de producción común para cada producto.
5. Los costos no varían con el nivel de producción y son proporcionales a la cantidad de
trabajo empleado.
6. La competencia perfecta prevalece en todos los mercados. Como ningún productor o
consumidor es lo suficientemente grande para influir en el mercado, todos son
tomadores de precio. La calidad del producto no varía entre las naciones, lo que
implica que todas las unidades de cada producto sean idénticas. Hay entrada y salida
libre de la industria y el precio de cada producto es igual al costo marginal de
fabricación del producto.
7. El libre comercio ocurre entre las naciones; es decir, no existen barreras
gubernamentales al comercio.
8. Los costos de transportación son cero. Por tanto, los consumidores serán indiferentes
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entre las versiones producidas de forma nacional o las importadas de un producto si


los precios nacionales de los dos productos son idénticos.
9. Las empresas toman decisiones de producción en un intento por maximizar las
utilidades, mientras que los consumidores maximizan la satisfacción a través de sus
decisiones de consumo.
10. No hay ilusión del dinero; es decir, cuando los consumidores toman sus opciones de
consumo y las empresas sus opciones de producción, consideran el comportamiento
de todos los precios.
11. El comercio está equilibrado (las exportaciones deben pagar por las importaciones),
lo cual desecha los flujos de efectivo entre las naciones.

Es aquí donde Ricardo desarrolla su principio de ventajas comparativas: un país exportará


(importará) el bien que produce con el menor (mayor) costo de oportunidad, medido en
términos de otro bien.
Por lo tanto, con este nuevo concepto, existe un patrón de comercio incluso cuando un
país es más productivo en todos los bienes que otro, dado que lo que importa son las
ventajas relativas, y no las absolutas, como planteaba Smith.

Por tanto, si dos países I y II producen dos mercancías A y B, y «a» es el número de horas de
trabajo que se necesitan en el país I para producir una unidad de A; «b», las necesarias para
obtener una unidad de B, y así sucesivamente, el país I tendrá una ventaja comparativa en
la producción de A si se cumple que a1/a2 < b1/b2 y viceversa. La existencia de costes
comparativos distintos permite, por lo tanto, que ambos países resulten beneficiados del
comercio internacional, al poder consumir mayor número de bienes con la misma cantidad
de trabajo.

Mediante su famoso ejemplo de comercio entre Inglaterra y Portugal de tela y vino,


Ricardo (1817) explica la dirección de los flujos internacionales de los bienes según la
teoría de las ventajas comparativas. Así, las diferencias en la productividad del trabajo
en los distintos países determinan el patrón de comercio (Palmieri, 2019).
Tabla 2. Diferencias en productividad por país
PORTUGAL INGLATERRA
VINO (HORAS/UNIDAD VINO) 80 120
TELA (HORAS/UNIDAD TELA) 90 100
Fuente: Elaboración propia con base en (Blanco, 2011)
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Portugal tiene la ventaja absoluta en la producción de ambos bienes ya que la necesidad de


mano de obra en ambos productos es más bajo en Portugal, lo que supone que la
productividad de la mano de obra es más elevada en ese país en los dos productos. Según
la teoría de la ventaja absoluta se concluiría que no habría margen para un comercio
mutuamente beneficioso entre Portugal e Inglaterra. ¿Cómo podrían competir los
productores de Inglaterra con los de Portugal si son menos eficientes?

Ricardo sugirió que lo importante son las comparativas, ya que el grado de ventaja que tiene
Portugal es diferente. Los costes absolutos son menores, pero los costes relativos son
distintos en los dos países. En Portugal el tela, en términos de vino, resulta más caro y en
Inglaterra el vino es más caro, en términos de tela. Luego si Portugal produce vino e
Inglaterra tela, Portugal saldría ganando ya que podrá obtener por su vino hasta 1,2
unidades de tela si comercia con Inglaterra (en vez de 0,88 unidades de tela sin comercio
internacional) al tiempo que Inglaterra logrará por su tela 1,25 unidades de vino como
resultado de ese comercio (frente a las 0,83 unidades de vino que Inglaterra obtendría sin
comercio).

Algo importante es que Ricardo no determinó dónde se establecería el precio internacional


al que intercambiar cada bien, aunque sí sus límites. En el ejemplo, la relación real de
intercambio estaría entre 0,88 y 1,23.

Para completar el análisis, se presenta un ejemplo más donde están los casos de la ventaja
absoluta y ventaja comparativa y se procede a realizar el calculo del costo de oportunidad
para ambos casos. En la tabla 3 se presenta en el caso A el caso de las ventajas absolutas y
en el caso B las ventajas comparativas.

Tabla 3. Productividades del factor trabajo por producto

Caso A Caso B
Ventaja Absoluta Ventaja Comparativa
Tela Vino Vino/Tela Tela/Vino Tela Vino Vino/Tela Tela/Vino
Inglaterra 100 60 0.60 1.66 100 120 1,20 0,83
Portugal 90 80 0,88 1,12 90 80 0,88 1,125
Fuente: Elaboración propia con base en (Blanco, 2011)
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Para el caso A, simplemente al observar con la ventaja absoluta bastaría para


determinar que Inglaterra tiene ventaja absoluta en la producción de Tela y Portugal en
vino. Sin embargo, el caso B plantea una situación en que uno de los países (Inglaterra)
goza de ventajas absolutas en la producción de los dos bienes, debido a sus menores
costes de producción.

Por ello, con el esquema de las ventajas absolutas no tendría por qué existir comercio
entre ambos países. No obstante, sí se aprecian ventajas relativas comparando los costes
relativos de los dos bienes en los dos países, es decir, la razón entre el número de horas
de trabajo que cada bien requiere lo que se conoce como costo de oportunidad entre
producir un bien por el otro. Entonces, en este caso y bajo la teoría de Ricardo, ambos
países se beneficiarían si Portugal produjese y vendiese tela a Inglaterra, mientras que
Inglaterra se especializase en vino y lo vendiese a Portugal; ello siempre y cuando se
estableciese un precio relativo entre ambos bienes que fuese intermedio del que
prevaleciese en cada país. (Blanco, 2011)

Por lo anterior, se puede apreciar, en el ejemplo que se ha expuesto que la ventaja absoluta
se convierte en un caso particular de la ventaja comparativa. Es decir, la existencia de
diferencias absolutas en los costes implica diferencias en términos relativos, aunque lo
contrario, como hemos visto, no es cierto. Aunque es necesario también aclarar, también
debemos recalcar que la teoría ricardiana conduce a que sólo en el caso de que los costes
relativos coincidan, el comercio entre dos países no resultaría beneficioso para ellos.

Por último, Ricardo señala que las diferencias en la productividad del trabajo en los
distintos países representan la causa del comercio internacional, suponiendo ello otra
nueva superación del análisis realizado por Smith con las ventajas absolutas. En efecto,
la productividad relativa de cada país (dependiente de las técnicas de producción
empleadas por él) determinará la dirección de los flujos internacionales de bienes.
(Palmieri, 2019)

Una de las principales críticas realizadas a la teoría de Ricardo, es que no considera la


relación de precios a que se intercambiarían internacionalmente las mercancías. Como
fue mencionado, la condición de las ventajas comparativas es que el precio se situase
entre los precios relativos nacionales, de modo que quedarían justificadas las ganancias
por comerciar. Por otra parte, John Stuart Mill en su obra Principios de economía política,
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original de 1848, quien arrojaría luz sobre a esta crítica, exponiendo su teoría de la
demanda recíproca (o de los valores internacionales). (Palmieri, 2019)

A través de esta teoría, Mill introduciría la demanda en el modelo de Ricardo, que sólo
contemplaba la oferta. Y llegaría a la conclusión de que el precio de intercambio
internacional (de equilibrio) de una mercancía sería aquél para el que la cantidad
ofrecida por un país y la cantidad demandada por otro coincidiesen. Recurriendo a la ley
de la oferta y la demanda, si existiese en el comercio internacional un exceso de oferta
de un bien y un exceso de demanda de otro, sus precios descenderían y aumentarían,
respectivamente, hasta alcanzar la relación real de intercambio de equilibrio. (Blanco,
2011)

2.3. Modelo Heckscher-Ohlin


Hacia finales del siglo XIX, empezó a cobrar relevancia en el panorama del pensamiento
económico lo que, posteriormente, se conocería como la escuela neoclásica, de la que
también resultarían decisivas aportaciones a la teoría del comercio internacional.

A este cuerpo teórico neoclásico también se le denomina la teoría pura del comercio
internacional o la teoría de proporciones factoriales. Los neoclásicos implementan una
nueva teoría del valor, basada en la utilidad de los bienes, y el modelo de equilibrio
económico general, que interrelaciona las variables económicas más representativas para
llegar a una solución de equilibrio (Palmieri, 2019).

Como anteriormente comentamos, los neoclásicos desterraron la teoría del valor- trabajo
empleada por sus antecesores, afirmando que el valor de los bienes debe medirse en
función de la utilidad que proporcionan (teoría del valor-utilidad) en vez del trabajo que
llevan incorporado. Otro de los supuestos de los autores clásicos (que el trabajo era el único
factor productivo empleado) fue superado debido a la introducción en los esquemas
neoclásicos de un segundo factor productivo, el capital. Además, la productividad de los
factores ya no se considera constante, sino que, tanto al trabajo como al capital, se les
considera con productividades marginales decrecientes, de modo que si, en un proceso
productivo, se mantiene constante la cantidad empleada de uno de los factores, las
sucesivas unidades suplementarias del otro que se apliquen llevarán a obtener cantidades
decrecientes de producto. No obstante, en el nuevo marco neoclásico de competencia
perfecta, la teoría de la ventaja comparativa sigue vigente. (Palmieri, 2019)
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La contribución fundamental de la teoría neoclásica para el análisis del comercio


internacional reside en la explicación de las ventajas comparativas y de la especialización
de un país a partir de su dotación factorial. Dicha aportación fue consagrada con el nombre
de modelo Heckscher-Ohlin (modelo H-O, en adelante) o modelo de Hecksher-Ohlin-
Samuelson (o modelo H-O-S), si se consideran las extensiones que este último autor realizó
al modelo original a finales de los años 40 del pasado siglo. (Palmieri, 2019)

El modelo H-O explica la existencia y composición del comercio internacional a partir de un


nuevo concepto, el de la abundancia relativa de los factores de producción de cada país, lo
cual originará la ventaja comparativa.

Ejemplo:

Consideremos el comercio entre dos países A y B que producen dos bienes X e Y,


utilizando dos factores de producción, trabajo y capital. Se parte de que las cantidades
disponibles de los factores de producción vienen dadas para cada país, designando así
sus respectivas dotaciones factoriales. Por razones geográficas e históricas, cada país, en
comparación con el otro, será más abundante en un factor que en el otro. Por ejemplo,
supongamos que el país A está dotado, en relación con el país B, de más unidades de
capital por unidad de trabajo; inversamente, el país B está dotado de más unidades de
trabajo por unidad de capital. En este caso, diríamos que el país A será abundante en
capital (escaso en trabajo) y el país B será abundante en trabajo (escaso en capital).
(Palmieri, 2019)

En el modelo H-O tanto la tecnología como las preferencias de los consumidores son
consideradas idénticas en los dos países. Por lo tanto, los dos bienes X e Y se producen a
partir de técnicas distintas, pero cada bien es fabricado con funciones de producción
idénticas por los dos países. Supongamos también que la producción del bien X requiere
más unidades de capital por unidad de trabajo que la del bien Y (es decir, el bien X es
intensivo en capital y el bien Y es intensivo en trabajo). Esta situación, dada la dotación
factorial relativa de los dos países, conducirá a una determinada estructura comercial
entre ellos. Así, siguiendo el teorema de Hecksher-Ohlin, cada país tenderá a
especializarse en producir el bien que utiliza, de modo más intensivo, el factor productivo
en que está mejor dotado (su factor abundante). Siguiendo nuestro ejemplo, el país A se
especializará y exportará el bien X, mientras que el país B se especializará y exportará el
bien Y. De este modo, los diferentes precios relativos de los factores, debidos a las
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distintas dotaciones factoriales de los países, explican las diferencias de costes relativos
en la producción de ambos bienes. El comercio internacional equivale, por lo tanto, al
intercambio de factores productivos, de modo que, en última instancia, cada país
compra del exterior su factor escaso y vende al exterior su factor abundante. Esto llevará
a que, en el largo plazo, las dotaciones relativas y los precios de los factores productivos
se igualen internacionalmente y, en consecuencia, también se equipararán los precios
de los bienes comerciados. Es lo que se conoce como el teorema de la igualación del
precio de los factores dentro del modelo de H-O. (Palmieri, 2019)

Para acabar con la exposición de la teoría neoclásica, en la tabla 3, hemos adaptado a los
supuestos neoclásicos del ejemplo que habíamos utilizado referido al comercio entre
Portugal y Inglaterra de tela y vino.

Tabla 3. Hipótesis y horas de trabajo necesarias para producir una unidad de producto.

Función de producción Precio relativo Ventaja comparativa


de los factores
Tela Vino Tela Vino Vino/Tela Tela/Vino

Portugal 20 h. T y 30 h. T y 1h. T = 1h.K 60 50 0.83 1.20


40 h. K 20 h. K
Inglaterra 2h. T = 1h.K 100 70 0.70 1.43

Nota: h.T = horas de trabajo; h.K = horas de capital.


Fuente: Elaboración propia en base a ejemplo de (Palmieri, 2019)

Se pueden observar las principales diferencias con el esquema ricardiano. Ahora se


emplean dos factores productivos, cuya combinación varía según el producto de que se
trate, siendo más intensiva en trabajo la elaboración de vino. Mas no existen diferencias en
la manera de obtener una unidad de un mismo producto en los dos países, esto es, en las
respectivas funciones de producción. Por otra parte, se considera que Inglaterra tiene
abundancia de trabajo y escasez de capital con respecto a Portugal, por lo que el trabajo
(valorado en términos del otro factor productivo) será más barato en Inglaterra que en
Portugal, mientras que ocurrirá lo contrario con el precio del capital.

Bajo estas premisas, se puede determinar el precio relativo de tela y vino en ambos
países, estableciendo quién posee la ventaja comparativa en la producción de cada bien.
Para ello, solamente debemos valorar los costes en términos de un único factor y aplicar el
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principio de la ventaja comparativa a los precios relativos. El resultado es que Inglaterra


debe especializarse en la producción de vino y que Portugal debe hacerlo en la de tela.
Podemos comprobar que dicha especialización es coherente con el modelo H-O. En efecto,
Inglaterra tiene ventaja en la producción de vino (bien relativamente barato), que es la que
utiliza más intensivamente el factor trabajo, ya que en este país dicho factor es el más
abundante (y, por ello, relativamente barato). En cambio, Portugal, dada su abundancia
relativa de capital, tiene ventaja comparativa en la tela, producción que emplea en mayor
proporción el factor capital.

Esta formulación del comercio internacional basado en las ventajas comparativas de la


diferente dotación de factores tiene otras implicancias importantes (Palmieri, 2019):

1. En la medida en que cada país exporta el bien que utiliza intensivamente el factor más
abundante, ese bien ve aumentar su precio internacional respecto del precio que
tendría en ausencia de comercio (ya que con la apertura del comercio surge una nueva
demanda procedente del exterior), con lo cual se beneficia la retribución del factor más
intensivo para su producción. Por el contrario, el factor relativamente escaso tiende a
ser desplazado por las importaciones procedentes del otro país.

Las implicancias más directas de este razonamiento es que el comercio internacional


tiende a favorecer a los factores domésticos abundantes, a expensas de los demás.
Esto afecta la distribución del ingreso y los sectores negativamente afectados pueden
pedir la introducción de medidas proteccionistas y políticas redistributivas. Por lo
tanto, el proteccionismo comercial beneficia a quienes poseen el factor relativamente
escaso y perjudica a los del factor relativamente abundante. Con el libre comercio
ocurriría lo contrario.

2. Si en el modelo Heckscher-Ohlin se cumple que ambos países producen ambos bienes


y con las mismas tecnologías, se llegaría a la conclusión de que la igualación de los
precios de los bienes (a causa del comercio internacional en un contexto de
competencia perfecta) llevaría a la igualación de los precios de los factores, tanto
absolutos como relativos. Este teorema, conocido como de igualación del precio de los
factores, expone que, en determinadas condiciones, el libre comercio en productos es
suficiente para causar la igualación internacional completa de los precios de los
factores. Luego, incluso sin movilidad internacional de la mano de obra y el capital, el
comercio de por sí solo igualaría, en determinadas condiciones, los salarios en A y B y
las tasas de rendimiento del capital en ambos países. Sin embargo, en el mundo real
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no se observa esta igualación. Los costos de transporte, aranceles, subsidios, y demás


políticas económicas contribuyen a diferenciar los precios de los bienes entre los
países. Cuando los precios de los bienes son diferentes, no podemos esperar que los
precios relativos de los factores sean iguales aunque siga existiendo la tendencia a la
igualación (Tugores Ques, 2006).

Por su parte, Krugman et al. (2012, citado en Palmieri, 2019) opina que la igualación
del precio de factores (principalmente del salario) no se cumple debido a que los
siguientes supuestos son inconsistentes con la realidad empírica ambos países
producen ambos bienes, las tecnologías son iguales y el comercio iguala realmente el
precio de los bienes en los países.

3. Una vez que los países comercian, el modelo Heckscher-Ohlin predice que, dados los
precios de los factores, un aumento de la dotación de un factor causa un aumento más
que proporcional de la producción del producto que utiliza ese factor intensivamente y
una disminución absoluta de la producción del otro producto. En este sentido, es otra
muestra de la redistribución del ingreso que tiene el modelo, en contraposición con
los modelos clásicos.

4. Permite reinterpretar el comercio internacional no sólo como un intercambio


“directo” de bienes, sino también como un intercambio “indirecto” de los factores de
producción incorporados en cada bien (Ferrando, 2012, citado en Palmieri, 2019).

A grandes rasgos, el modelo Heckscher-Ohlin (H-O) predice que el comercio de bienes es


un sustituto del comercio de factores productivos y que, por lo tanto, los bienes
intercambiados entre países deberían incorporar estas diferencias factoriales (Krugman
et al., 2012 citado en Palmieri, 2019).
Sin embargo, la validez empírica de estas predicciones es limitada por las mismas razones
que condicionan la predicción de la igualación del precio de los factores (sobre todo el
supuesto de que los países tienen las mismas tecnologías).
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3. Otras Teorías del Comercio Internacional


Dadas las dificultades que las teorías clásicas y neoclásicas tenían a la hora de contrastar
la teoría con la realidad empírica, a mediados del siglo XX surgieron diferentes
explicaciones alternativas del comercio internacional. Estas pusieron en jaque al cuerpo
teórico predominante hasta ese entonces, influenciando la reelaboración de las políticas
comerciales y los procesos de negociación multilateral (Ferrando, 2012 citado en
Palmieri, 2019).
En este sentido, las teorías clásica y neoclásica daban por sentado que el trabajo y el
capital eran inmóviles, los costos (ventajas) comparativos estáticos y el intercambio sólo
de productos terminados. Luego, estas nuevas teorías intentaron dar cuentas de un
mundo en el cual el capital es altamente móvil y los productos se intercambian en todos
los estados del proceso de producción (Gilpin, 1990, citado en Palmieri, 2019).
Las llamadas “nuevas” teorías señalan que la ventaja comparativa es un concepto
correcto pero insuficiente para explicar el comercio internacional. Esto no se debe a la
escasa sofisticación de los economistas que formularon las teorías clásica y neoclásica,
sino a la inevitable simplificación de una realidad más compleja. Lo que las nuevas teorías
plantearon es que no hay que conformarse con explicaciones excesivamente simplistas,
no por el mero hecho de que sean simples, sino porque pueden llevar a conclusiones
erróneas y servir como justificación de políticas comerciales incorrectas (Palmieri, 2019)
Así, las nuevas teorías del comercio internacional intentaron dar respuesta a dos
cuestiones:
1. Por qué se comercia: surgieron nuevos conceptos de economías de escala,
economías externas, ventajas comparativas dinámicas, y comercio intraindustrial,
entre otros, que pretendieron explicar los nuevos patrones del comercio en función
de las diferentes estructuras de los mercados. Esto se abordará en las secciones 3.1
y 3.2.

2. Cómo debe ser la política comercial según estas nuevas explicaciones: el libre
comercio puede ser una opción óptima de ya que, como se verá, las ganancias del
comercio aumentan al introducir los rendimientos crecientes de escala y la
diferenciación del producto. Pero, por otro lado, las imperfecciones de los mercados
crean incentivos para “crear” ventajas comparativas donde no las había, mediante
una política comercial estratégica que beneficie a la nación que la practique. Estos
temas se estudiarán en las secciones 2.3, 2.4 y 2.5.
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3.1 La teoría del ciclo de vida del producto

El primer intento por investigar la teoría de dotación de los factores en forma empírica lo
realizó Wassily Leontief en 1954. Entonces ya se había reconocido ampliamente que en
Estados Unidos el capital era relativamente abundante y el trabajo era relativamente
escaso. De acuerdo con la teoría de la dotación de factores, Estados Unidos debería
exportar los productos intensivos en capital y sus productos de competencia de
importación debían ser intensivos en trabajo. (Carbaugh, 2009, pág. 80)

Leontief probó esta propuesta al analizar las razones de capital/trabajo para 200 industrias
de exportación e industrias de competencia en importaciones en Estados Unidos, con base
en datos comerciales de 1947. Leontief encontró que la razón capital/trabajo para las
industrias de exportación estadounidenses era más baja (aproximadamente 14,000
dólares por año de trabajador) que el de las industrias que compiten en importaciones
(alrededor de 18,000 dólares por año de trabajador). Leontief concluyó que las
exportaciones eran menos intensivas en capital que los productos de competencia de
importación. Estos resultados, que contradijeron los resultados de la teoría de la dotación
de factores, se conocen como paradoja de Leontief. (Carbaugh, 2009, pág. 81)

Algunos economistas sostuvieron que 1947 no era un año normal, porque la


reconstrucción de la economía global por la Segunda Guerra Mundial no había sido
corregida para ese tiempo. Para silenciar a sus críticos, Leontief repitió su investigación en
1956, a partir de los datos comerciales de 1951. Leontief una vez más determinó que los
productos estadounidenses de competencia de importación eran más intensivos en
capital que las exportaciones estadounidenses. (Carbaugh, 2009, pág. 81)

Desde la época de Leontief, muchos otros estudios han probado los resultados del modelo
de la dotación de factores. Aunque las pruebas realizadas hasta ahora no son
concluyentes, parecen brindar apoyo para un modelo de dotación de factores más
generalizado que considera muchas diversidades de capital, tierra y factores humanos y
reconoce que la dotación de recursos cambia con el paso del tiempo como resultado de la
investigación y los avances tecnológicos. (Carbaugh, 2009, pág. 81)

Las primeras versiones del modelo de la dotación de factores enfatizaron la dotación


relativa de capital, trabajo y recursos naturales como fuentes de ventaja comparativa. En
fecha más reciente, los investigadores se han enfocado en la importancia de las
habilidades de los trabajadores en la creación de la ventaja comparativa. Las inversiones
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en habilidades, educación y capacitación que resaltan la productividad de un trabajador,


crean capital humano en la misma medida en que las inversiones en maquinaria crean
capital físico. ([Link], 2020)

Hasta ahora se han examinado las dos teorías más populares del comercio, la teoría
ricardiana, en la cual la ventaja comparativa se sustenta en las productividades de trabajo
y la teoría de la dotación de factores, en la cual la dotación de factores es subyacente en
la ventaja comparativa. El modelo ricardiano es más fácil de probar en forma empírica,
porque medir la productividad del trabajo es más fácil que medir las dotaciones de
factores. Así, no sorprende que las pruebas empíricas del modelo ricardiano hayan sido
más exitosas. En general, estas pruebas respaldan la noción de que los patrones
comerciales entre los pares de países se determinan en gran medida por las diferencias
relativas en la productividad del trabajo. (Carbaugh, 2009, pág. 89).

En un mundo dinámico ocurren cambios tecnológicos en diferentes naciones a distintas


tasas de velocidad. Las innovaciones tecnológicas comúnmente resultan en nuevos
métodos para fabricar productos existentes, en la fabricación de productos nuevos o en las
mejoras de productos. Estos factores pueden afectar la ventaja comparativa y el patrón
comercial.

El reconocimiento de la importancia de los cambios dinámicos ha hecho surgir otra


explicación del comercio internacional en los productos manufacturados: la teoría del ciclo
de vida del producto. Esta teoría se enfoca en el papel de la innovación tecnológica como
un determinante clave de los patrones comerciales en los productos manufacturados.
(Carbaugh, 2009, pág. 91)

De acuerdo con esta teoría, muchos productos manufacturados como productos


electrónicos y maquinaria de oficina pasan por un ciclo comercial predecible. Durante este
ciclo, el país de origen primero es un exportador, luego pierde su ventaja competitiva frente
a sus socios comerciales y eventualmente se puede volver un importador del producto. Las
etapas por las que pasan muchos productos manufacturados incluyen las siguientes:
(Carbaugh, 2009, pág. 92)

1. El producto manufacturado se presenta al mercado de origen.


2. La industria nacional muestra una fortaleza de exportación.
3. Comienza la producción para el extranjero.
4. La industria nacional pierde ventaja competitiva.
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5. Comienza la competencia de importación.


(Carbaugh, 2009, pág. 92)

La etapa de producción del ciclo comercial comienza cuando un innovador establece


un descubrimiento tecnológico en la fabricación de un producto manufacturado. Al
principio, el mercado local relativamente pequeño para el producto y las incertidumbres
tecnológicas implican que la producción en masa no es factible. El fabricante quizás
operará cerca del mercado local para ganar una retroalimentación rápida en la calidad y
el atractivo general del producto. La producción ocurre en una escala pequeña por medio
de trabajadores de alta capacidad relativa. El precio un tanto alto del producto nuevo
también ofrecerá rendimientos relativamente altos para las existencias de capital
especializado que se necesitan para fabricar el producto nuevo. (Carbaugh, 2009, pág.
92)

Durante la siguiente etapa del ciclo comercial, el fabricante nacional comienza a


exportar su producto a mercados extranjeros que tienen gustos y niveles de ingresos
similares. El fabricante local encuentra que, durante esta etapa de crecimiento y
expansión, su mercado se vuelve lo suficientemente grande para expandir las
operaciones de producción e identificar las técnicas de producción ineficiente. El
fabricante del país de origen, por tanto, es capaz de abastecer cada vez más cantidades
en los mercados mundiales. (Carbaugh, 2009, pág. 92)

Conforme madura el producto y su precio cae, la capacidad para una producción


estandarizada ocasiona la posibilidad de que una producción más eficiente pueda ocurrir
al utilizar un trabajo de salarios bajos y una producción en masa. En esta etapa de la vida
del producto, es probable que la producción se mueva hacia economías que tengan una
dotación de recursos relativamente grande en trabajo de bajo salario, como China o
Malasia. La industria nacional entra a su etapa de madurez conforme las empresas
innovadoras establecen sucursales en el extranjero y cuando ocurre el outsourcing de
empleos. (Carbaugh, 2009, pág. 92)

Aunque la posición de monopolio de una nación innovadora se puede prolongar por


las patentes legales, es probable que se pierda con el paso del tiempo, ya que el
conocimiento, a la larga, tiende a ser un producto libre. Los beneficios que alcanza una
nación innovadora de su brecha tecnológica se disfrutan poco tiempo, ya que comienza
la competencia de importaciones de los productores extranjeros. Una vez que la
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tecnología innovadora se vuelve común, los productores extranjeros comienzan a imitar


el proceso de producción. La nación innovadora gradualmente pierde su ventaja
comparativa y su ciclo de exportación ingresa en una fase de declinación. (Carbaugh,
2009, pág. 92)

El ciclo comercial está completo cuando el proceso de producción se vuelve tan


estandarizado que puede utilizarse con facilidad por otras naciones. Por tanto, el
descubrimiento tecnológico ya no beneficia sólo a la nación innovadora. De hecho, la
nación innovadora puede convertirse en un importador neto del producto conforme la
competencia extranjera elimina su posición de monopolio. (Carbaugh, 2009, pág. 92)

El ciclo de vida del producto tiene implicaciones para los países innovadores. Las ganancias
del comercio para este país las determinan el balance dinámico entre su tasa de innovación
tecnológica y la tasa de su difusión tecnológica a otros países. A menos que un pueda
generar un paso de innovación para igualar el paso de la difusión, su participación en las
ganancias del comercio disminuirá. También se puede argumentar que el avance de la
globalización acelera la tasa de difusión tecnológica. Lo que esto sugiere es que para
preservar o aumentar las ganancias de la economía del comercio frente a la globalización
se requerirá una aceleración del ritmo de innovación en actividades de producción de
productos y servicios. (Carbaugh, 2009, pág. 93)

La teoría del ciclo de vida del producto también proporciona lecciones para una empresa
que desee mantener su competitividad: para evitar que los rivales la alcancen,
continuamente debe innovar para volverse más eficiente. Por ejemplo, Toyota Motor
Corporation se considera líder de la industria en eficiencia de producción. Para mantener
esta posición, la empresa supervisa continuamente sus operaciones y sus prácticas
laborales. Por ejemplo, en 2007 Toyota trabajaba para reducir a la mitad el número de
componentes que utiliza en un vehículo típico y desarrollar plantas más rápidas y flexibles
para ensamblar estos automóviles simplificados. Esto permitiría a los trabajadores producir
en serie casi una docena de automóviles distintos en la misma línea de producción a una
velocidad de cada 50 segundos, en comparación con la planta más rápida actual de Toyota
que producía un vehículo cada 56 segundos. La reducción incrementaría la producción por
trabajador y reduciría los costos en unos 1,000 dólares por vehículo. Al impulsar la meta de
eficiencia, Toyota intentaba evitar que ocurrieran las últimas etapas del ciclo de producto.
(Carbaugh, 2009, pág. 93)
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3.2. Competencia imperfecta y economías de escala

Como se dijo, los modelos clásicos y neoclásicos de ventajas comparativas estaban basados
en el supuesto de competencia perfecta y rendimientos constantes a escala, es decir, si los
insumos de una industria se duplicaban, el producto de la industria también se duplicaba.
Sin embargo, en la práctica, no existe tal competencia perfecta y muchas industrias se
caracterizan por tener economías de escala (reducción del costo medio a medida que se
aumenta la producción), con lo cual su producción es más eficiente cuanto mayor es la
escala a la que se lleva a cabo.
A fin de introducir estos conceptos, se exponen a continuación tres modelos de comercio
internacional en los que las economías de escala y la competencia imperfecta juegan un
papel fundamental: modelos de competencia monopolística, de dumping recíproco y de
economías de escala (externas y dinámicas) (Palmieri, 2019).

3.2.1 Competencia monopolística

La realidad muestra que en el mundo no existe competencia perfecta, sino imperfecta. Si


bien es cierto que el monopolio, la forma más imperfecta de competencia, tiende a
desaparecer, no es menos cierto que cada vez aparecen más sectores que se inclinan hacia
la competencia monopolística o el oligopolio. De este modo, salvo productos como las
materias primas o los alimentos no elaborados, que sí se intercambian en mercados cuasi‐
competitivos y en los que rige un precio internacional, prácticamente todos los demás
productos se intercambian en mercados donde existe algún tipo de poder de mercado.
Conforme los países alcanzan un alto nivel de desarrollo económico, se hace más probable
que las empresas no se comporten como tomadoras de precios. Las causas de la creciente
oligopolización de los mercados se deben a diversos motivos, por ejemplo, las barreras de
entrada (especialmente las de alta tecnología) por las cuantiosas inversiones necesarias
para introducirse en el mercado (Ferrando, 2012, citado en Palmieri 2019).
El modelo de competencia monopolística de Krugman es uno de los más utilizados para
explicar los beneficios del comercio intrasectorial y del comercio entre países similares. Las
dos hipótesis básicas del modelo son la de rendimientos crecientes a escala (junto con
economías de escala) y la de preferencias del consumidor por una mayor variedad de bienes
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diferenciados. Estas hipótesis se trasladan a los respectivos supuestos: cada empresa toma
los precios de sus competidores como dados (como cada una de ellas es pequeña en
comparación a la totalidad del mercado, tampoco tiene en cuenta las repercusiones de su
propio precio en los precios de las demás empresas) y cada empresa puede diferenciar su
producto del de sus rivales comerciales, garantizando así un monopolio en su producto.
En consecuencia, cada empresa tiene cierto margen para fijar los precios sin que los
consumidores se pasen inmediatamente a un competidor por pequeñas diferencias de
precio. Este modelo supone entonces que, aunque cada empresa se enfrenta en realidad a
la competencia de otras empresas, se comporta como si fuera un monopolista.
A modo de ejemplo en el comercio internacional, si se cuenta con dos países idénticos, cada
uno con una rama de producción monopolísticamente competitiva, ¿se abrirían al
comercio? Según los modelos clásicos, no existiría comercio1. En cambio, con productos
diferenciados y rendimientos crecientes a escala, gracias a la apertura del comercio, las
empresas pueden atender a un mercado más amplio (y reducir sus costos medios por las
economías de escala) y los consumidores tienen acceso a una mayor gama de variedades
de productos. Ahora bien, como los consumidores pueden optar entre más variedades,
también se vuelven más sensibles a los precios. Por ello, aunque cada empresa pueda
producir una cantidad mayor que antes (al vender tanto al mercado nacional como al
extranjero), únicamente puede hacerlo a un menor precio. Como las ventas totales en el
mercado global permanecen inalteradas, algunas empresas cesarán en su actividad.
En conclusión, existen ganadores y perdedores. Entre los primeros se encuentran aquellas
empresas que producen mayores cantidades y aprovechan mejor sus economías de escala,
así como a los consumidores de ambos países que eligen entre una variedad más amplia de
productos en una rama de producción dada (efecto “amor por la variedad”). Al mismo
tiempo, estos pagan un precio más bajo por la ampliación del mercado global. Debido a
esos beneficios, los países similares comercializan entre sí y se venden diferentes
variedades de la misma mercancía. Aunque los consumidores y los productores ganan, los
productores que cesan en la actividad “pierden”.
Sin embargo, el modelo no permite deducir cuáles son esos productores y en qué país se
ubicarán las empresas supervivientes (Palmieri, 2019).

1
Por países idénticos.
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Un caso extremo es que todas las firmas se localicen en uno u otro país. En realidad, el
patrón de comercio intraindustrial es en sí mismo “impredecible” en un mundo donde las
economías de escala son importantes. Sin embargo, no todo es comercio intraindustrial. El
comercio interindustrial refleja la especialización interindustrial orientada por la ventaja
comparativa. Por lo tanto, esa “impredictibilidad” no es total. Una parte estará determinada
por las diferencias subyacentes entre los países (Krugman et al., 2012).

3.2.2 Modelo del dumping recíproco

El modelo de competencia monopolística de Krugman muestra como los rendimientos


crecientes generan competencia imperfecta, fomentando el comercio internacional. Sin
embargo, también hay otros factores que explican la competencia imperfecta. En este
sentido, las empresas no establecen necesariamente el mismo precio para los bienes
exportados que para los mismos bienes vendidos a los consumidores domésticos (Palmieri,
2019).
La práctica de establecer diferentes precios para diferentes consumidores se denomina
discriminación de precios y la forma más común en el comercio internacional es el dumping.
Este fenómeno se da cuando la empresa que exporta establece un precio menor para los
productos exportados que para el mercado nacional.
El dumping se da sólo si ocurren dos condiciones. La primera es que la industria sea de
competencia imperfecta (las empresas establecen precio y no toman el precio del mercado
como dado) y la segunda es que los mercados deben estar segmentados, o sea, los
residentes nacionales no pueden acceder fácilmente a los bienes que se exportan.
Con estos antecedentes, el modelo de dumping recíproco elaborado por Brander &
Krugman (1983, citado en Palmieri, 2019) describe una situación en la que dos
monopolistas, uno en el mercado doméstico y otro en el extranjero, producen el mismo
bien en sus respectivos países de similares características. Adicionalmente, se supone que
ambas empresas tienen el mismo costo marginal. Para poder maximizar las utilidades, los
monopolistas restringen artificialmente la oferta y fijan precios que son más elevados que
en condiciones de competencia. Aunque un monopolista podría ampliar las ventas
reduciendo su precio, recibiría un margen menor en todos los productos vendidos y, en
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consecuencia, obtendría menores beneficios que al precio que eleva al máximo las
utilidades2.
Ahora bien, si la empresa monopolista de cada país cobra el mismo precio, no
necesariamente habrá comercio internacional. Pero, si es posible segmentar eficazmente el
mercado extranjero y el nacional, es decir, si se introduce el dumping, el monopolista podrá
optar por fijar precios discriminatorios y entrar en el mercado extranjero. Esta decisión
depende de que la empresa perciba que sus ventas en el mercado extranjero son más
sensibles a las reducciones del precio que en el mercado nacional. En presencia de costos
al comercio, es muy probable que esto ocurra, dado que cada empresa es un productor de
menor costo en su país (donde no tiene costos de transporte para enviar el bien al
extranjero, por ejemplo) y tendrá una menor cuota de mercado en el extranjero que en el
mercado interior (Palmieri, 2019).
Al tener una cuota menor en el mercado extranjero que en el nacional, las exportaciones
de la empresa se enfrentan a una mayor elasticidad de la demanda que sus ventas en el
mercado interno. Así pues, podrá duplicar sus ventas con una determinada reducción del
precio, pero tendría que reducir su precio mucho más para duplicar sus ventas si contase
con una cuota alta de mercado. Es probable que una empresa considere que tiene menos
poder monopolístico en el extranjero y tiene más incentivo para mantener bajos los precios
de las exportaciones. Al vender en el mercado extranjero, cada empresa realiza más ventas
y, en consecuencia, más beneficios, incluso si el precio es más bajo que en el mercado
interior, mientras que los efectos negativos en el precio de las ventas existentes repercuten,
no en ella, sino en la otra empresa. Si los costos comerciales no son prohibitivos, aparece
entonces el incentivo a aceptar en el extranjero un precio más bajo que en el mercado
nacional, lo que configura a esta situación como dumping, que será recíproco en la medida
que los monopolistas de ambos países tengan el incentivo de comportarse de esa manera
(Tugores Ques, 2006, citado en Palmieri, 2019).
En este modelo, el dumping recíproco conduce a un comercio de intercambio del mismo
producto (intraindustrial), aunque el comercio sea costoso y, al principio, los precios hayan
sido iguales. Al ser sustituido el monopolio por una situación de duopolio, los consumidores
de cada país se benefician de una mayor cantidad del producto a un precio medio menor.
Aunque el aumento de la competencia constituya un beneficio, naturalmente no es
eficiente destinar recursos en el transporte de productos idénticos y, según los costos de

2
Donde el ingreso marginal es igual al costo marginal.
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transporte, es muy posible que el efecto en el bienestar global sea negativo (OMC, 2008,
citado en Palmieri 2019).

3.2.3 Economías de escala

Dentro de las economías de escala, Marshall (1879, citado en Palmieri, 2019) distingue a las
economías de escala externas e internas, teniendo diferentes implicancias para la
estructura de la industria. Como recordara el estudiante este tema se abordó con detalles
en la unidad 1, por lo cual se procede a dar ideas complementarias acerca de las economías
de escala (repasar la respectiva lectura).
Las economías de escala externas se producen cuando el costo unitario depende del
tamaño de la industria y no necesariamente del tamaño de cada una de sus empresas. Las
economías de escala internas surgen cuando el costo unitario depende del tamaño de una
empresa individual y no necesariamente del de la industria. Una industria en las que las
economías de escala son sólo externas (es decir, en la que no hay ventajas del gran tamaño
de las empresas) estará formada generalmente por muchas empresas pequeñas y el
mercado sería de competencia perfecta. Por el contrario, las economías de escala internas
proporcionan a las grandes empresas una ventaja de costos respecto de las pequeñas y, por
lo tanto, conducen a una estructura de competencia imperfecta.
Luego, el proceso por el cual la ventaja comparativa puede ser creada o reforzada es
mediante las economías externas. Cuando las economías externas son poderosas, la
especialización internacional puede estar signada por la arbitrariedad. Durante los años de
aprendizaje de una industria, o durante un período de transición cuando los cambios en la
tecnología o en los mercados han invalidado los patrones existentes, un país puede
establecer un liderazgo en una industria gracias a la intervención pública o a un accidente
histórico. Una vez establecido dicho liderazgo, es común que se refuerce a sí mismo y tienda
a persistir en el tiempo (Krugman, 1996, citado en Palmieri, 2019).
La concentración de la producción de una industria en una o pocas localidades (ya sea, como
se dijo por hechos fortuitos, razones históricas o políticas gubernamentales activas) reduce
los costos de la industria, aunque las empresas individuales en la industria continúen siendo
pequeñas (se vuelve al supuesto de competencia perfecta). Fuertes economías externas
tienden a confirmar la existencia de patrones de comercio intraindustrial, cualesquiera que
sean sus fuentes originarias. Países que, por cualquier razón, comienzan como grandes
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productores en ciertas industrias, tienden a continuar siendo grandes productores, aun


cuando otro país podría producir potencialmente más barato3 (Palmieri, 2019).
Otros modelos que explican el comercio intraindustrial son las economías de escala
dinámicas o también llamadas curvas de aprendizaje 4 que hacen referencia al aumento de
la productividad que se produce a través de la experiencia acumulada (Arrow, 1962, citado
en Palmeri, 2019). Cuando una empresa individual mejora sus productos o técnicas de
producción a través de la experiencia (learning by doing), es probable que otras empresas
la imiten y se beneficien de sus conocimientos. Se produce así un efecto “desborde” positivo
del conocimiento, originando una reducción de costos a medida que el conjunto de la
industria “absorbe” y acumula ese conocimiento.

3.3. Estructuralismo

En este período también surgieron otras visiones alternativas del comercio internacional,
como la que nace a principios de 1950 en América Latina. Esta visión se basó en la relación
centro‐periferia y el deterioro de los términos de intercambio en las economías en
desarrollo, dando origen a toda la teoría de la dependencia. Si bien estas teorías
parecerían no estar relacionadas con los principales temas de las nuevas teorías de
comercio internacional vistos anteriormente, estas ideas también confrontaron
directamente con los modelos neoclásicos y son la base del pensamiento estructuralista de
la Comisión Económica para América y el Caribe (CEPAL) (Palmieri, 2019).

3.3.1. Centro-periferia
Según el argumento clásico y neoclásico, la liberalización comercial lleva a beneficios

3
Esta teoría, reforzada con la idea de que la ventaja comparativa puede ser creada en vez de dada
exógenamente, ha justificado medidas proteccionistas temporales al ser utilizada como argumento para la
defensa temporal de la llamada “industria naciente”. Argumento que es intelectualmente más que respetable
y defendible, pero que, en la práctica, se ha utilizado en muchos países (especialmente en desarrollo) para
justificar políticas que sostienen industrias altamente ineficientes y generan grandes beneficios para una élite
política influyente (Krugman, 1996).
4
La curva de aprendizaje relaciona el costo unitario con la producción acumulada. Tiene pendiente negativa
debido al efecto que tiene sobre los costos la experiencia que se ha obtenido produciendo. Así, esta curva
muestra cómo se va reduciendo ese costo unitario cuanto mayor es la producción acumulada de la industria
de un país hasta una fecha determinada.
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mutuos entre los países, principalmente del lado de la especialización, en donde no era
importante el patrón de comercio, y de la difusión del progreso técnico que, teóricamente
se distribuye equitativamente a nivel internacional. Luego, las teorías tradicionales
predecían que los mecanismos del mercado y el progreso técnico debían favorecer a los
países en desarrollo o periféricos: los precios de las manufacturas iban a bajar (por el mayor
aumento de la productividad de países desarrollados o centrales) y los precios de los
productos primarios iban a subir (por los rendimientos decrecientes de la tierra) (Palmieri,
2019).
En este sentido, las ganancias del comercio eran importantes para los países en desarrollo
productores de bienes primarios, por lo cual estos deberían seguir exportando materias
primas e importando bienes manufacturados.
Sin embargo, estas ideas fueron fuertemente criticadas por aquellos que argumentaban
que las relaciones económicas y comerciales entre países, en realidad, se basaban en
mecanismos de dominación y dependencia (Ferrando, 2012, citado en Palmieri, 2019).
Es así que, de manera simultánea e independientemente, Prebisch (1950) y Singer (1950)
desarrollaron su tesis sobre el deterioro secular de los términos de intercambio para los
países productores de productos primarios e importadores de manufacturas.
A diferencia de las teorías tradicionales, Prebisch (1950) y Singer (1950) postularon que el
reparto de los beneficios del comercio internacional no era equitativo, sino que favorecía
más a los países desarrollados (centro) que a los en vías de desarrollo (periferia). Esta
afirmación se basó en que como los primeros se especializan en productos
manufacturados, tienen una estructura diversificada y homogénea, mientras que los
segundos producen productos primarios, con una estructura especializada y heterogénea.
Luego, la desigual evolución de los precios en el comercio internacional de unos y otros
bienes deterioraría la relación de intercambio de las economías primarias, limitando sus
posibilidades de crecimiento y desarrollo económico (Ferrando, 2012, citado en Palmieri,
2019).
La dinámica teórica de este deterioro de los términos intercambio recae en el hecho de
que en el centro los incrementos de productividad en la industria se traducen en mayores
salarios y, por ende, los precios de los productos industriales suben. Luego, estos se
apropian enteramente de los frutos del progreso técnico. En la periferia, los incrementos
de la productividad agrícola generan una sobreabundancia de mano de obra, que no puede
ajustarse por la emigración a los países centrales. Luego, crece el subempleo rural y urbano
(ocupaciones de baja productividad), lo que impulsa la caída de los precios de los bienes
primarios. Entonces, dado que los incrementos de productividad son mayores en el centro
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que en la periferia, estos últimos transfieren los frutos del progreso técnico al centro, por
la vía de menores precios relativos. El centro conserva para sí el fruto de su progreso
técnico y absorbe los beneficios del aumento de la productividad de la periferia (Palmieri,
2019).
En paralelo, se ofrecieron otros argumentos reforzando la hipótesis, como a) la baja
elasticidad de la demanda de productos primarios respecto a la renta (su demanda crece
en menor proporción que la renta) y respecto al precio (la mayor demanda ante un menor
precio supone un resultado global de menores ingresos), b) factores tecnológicos que
permiten que los países desarrollados reduzcan la utilización de materias primas y c) la
propia especialización de los países periféricos en bienes primarios, reforzada por
inversiones extranjeras, propicia la repatriación de los beneficios obtenidos (Ferrando,
2012, citado en Palmieri, 2019).
La hipótesis Prebisch‐Singer argumentaba que, sin un Estado intervencionista en la
periferia, la balanza estaba inevitablemente inclinada en favor de los países del centro
(Hirschman, 1984, citado en Palmieri, 2019).
Luego, los estructuralistas proponían las siguientes recomendaciones de política: a) no
participar en forma pasiva en la División Internacional del Trabajo (el comercio
internacional no es mutuamente beneficioso), b) atenuar la dualidad del intercambio
comercial de exportar bienes primarios e importar manufacturas, c) cambiar la estructura
productiva mediante la Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) para
absorber la sobreabundancia de mano de obra d) alterar precios relativos (protección
comercial sube precio de las manufacturas, y e) importancia de la integración regional para
ampliar mercados (economías de escala). (Palmieri, 2019)

3.3.2. Teoría de la dependencia


La formulación de Prebisch-Singer dio origen al nuevo paradigma de la dependencia
dentro del pensamiento cepalino. Esta teoría marcó un cambio en el pensamiento acerca
del desarrollo, considerando al subdesarrollo como una consecuencia inevitable del
sistema económico mundial: las relaciones entre las el centro y la periferia eliminan
cualquier posibilidad de un desarrollo en los países subdesarrollados (Pakdaman, 1996,
ciato en Palmieri, 2019).
La idea de la dependencia fue profundizada por Sunkel (1971), quien se refirió a una
dependencia comercial, financiera y tecnológica de la periferia respecto del centro
confirmado por el crecimiento de las empresas transnacionales. Luego, existe un contraste
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entre el modo de crecimiento, el progreso técnico y el comercio internacional entre las


economías periféricas y las centrales, argumento relacionado con la tesis del deterioro de
los términos de intercambio (Ferrando, 2012, citado en Palmieri, 2019).
La solución es, al igual que en la teoría centro-periferia, la industrialización de las
economías periféricas.
En síntesis, las ideas cepalinas trataron de demostrar que las ganancias del comercio
internacional podrían distribuirse de modo desigual y que es necesaria la intervención del
Estado a fin de equilibrar estas asimetrías estructurales.

3.4. Bloques económicos y Procesos de Integración

En la actual fase de la globalización o proceso de mundialización como se conoce desde las


teorías alternativas ha generado un proceso de sesión de soberanía por parte de los Estado-
Nación a los Organismos Multilaterales, también esta sesión de soberanía se da por medio
de acuerdos asumidos en términos multilaterales, bilaterales y en muchas ocasiones forma
unilateral.
En términos de acuerdos comerciales estos se pueden agrupar tres tipos:
• Acuerdos comerciales o conocidos como acuerdos preferentes: Este tipo de acuerdo
tiene la característica que no se apertura un comercio total sino solo se negocia un
grupo de productos.
• Acuerdos de Libre Comercio o Tratados de Libre Comercio (TLC): estos tratados tienen
la característica que se parte de abrir el comercio a todos los productos entre los países
participantes. No obstante, estos tratados si bien parten que todos los productos
estarán dentro del tratado, en la práctica se generan listados de productos sensibles
que se excluyen o se dan procesos graduales de desgravación arancelaria. También
tienen las características de incorporar aspectos relacionados al trato de los
inversionistas y resolución de diferencias en tribunales internacionales.
• Los procesos de Integración Económica o la conformación de Bloques económicos: “La
integración económica es un proceso de eliminación de las restricciones del comercio
internacional, los pagos y la movilidad de factores. Así, la integración económica resulta
de la unión de dos o más economías nacionales en un acuerdo regional” (Carbaugh,
2009, pág. 271) que en muchas ocasiones abarca temas más amplios que solo el
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comercial, llegando a considerar la integración política con la formación de una


institucionalidad regional.

Los procesos de Integración tienen la característica que incorporan aspectos más allá de los
comerciales, como la movilidad de factores y la coordinación de políticas; las fases más
avanzadas de estos procesos marcan la creación de instituciones regionales donde la cesión
de soberanía es un papel relevante en el proceso. “La cesión de soberanía coma se
económica ósea política, a una entidad supranacional es el problema fundamental que
afronta cualquier proceso de integración internacional.” (Vilaseca & Cairo, 2001, pág. 276)
Se pueden distinguir 5 fases del proceso de integración neoclásico presentadas en la figura
1 donde se incorpora la principal característica de cada fase.

Figura 1: Fases del proceso de Integración Neoclásico

Área de Libre Comercio o


• Libre comercio entre los países
Zona de Libre Comercio

Unión Aduanera • Arancel Externo Común

Mercado Común • Libre Movilidad de Factores

Unión Económica • Política Económica Armonizada

Integración Total o
Integración Económica • Política Económica Unificada
Plena
Fuente: Elaboración propia

Un área de libre comercio o Zona de Libre comercio es un tratado comercial realizado por
diferentes países en la cual los miembros están de acuerdo en eliminar las barreras
arancelarias y no arancelarias dentro del bloque. Sin embargo, “cada miembro mantiene su
propio conjunto de restricciones comerciales frente a los países no miembros. Un ejemplo
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de esta etapa de integración es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte


(TLCAN), que está formado por Canadá, México y Estados Unidos. Estados Unidos también
tiene tratados de libre comercio con Israel y Chile” (Carbaugh, 2009).
La unión aduanera consiste en crear a partir del área de libre comercio es decir eliminar las
barreras arancelarias y no arancelarias entre los países miembros del bloque y además
realizar una coordinación entre los sistemas aduaneros es decir en términos arancelarios al
establecer un esquema arancelario conjunto lo que se denomina Arancel Externo Común.
“El efecto de la política comercial extranjera común es permitir el libre comercio dentro de
la unión aduanera, al tiempo que se igualan todas las restricciones comerciales impuestas
en contra de los externos a la unión. Un ejemplo bien conocido es Benelux (Bélgica, Holanda
y Luxemburgo) que se formó en 1948” (Carbaugh, 2009).
Un Mercado Común significa ampliar el ámbito del proceso de integración al libre tránsito
de factores productivos como el trabajo y el capital; en pocas palabras el ámbito de
integración del bloque abarca los siguientes aspectos:
• Libre movilidad de bienes y servicios dentro del bloque.
• Un arancel externo común para el comercio con los países que no son parte del
proceso de integración.
• Libre movilidad de factores productivos entre las fronteras de los países
miembros del bloque económico.

Así, el mercado común representa “una etapa más completa de integración que un área de
libre comercio o una unión aduanera. La Unión Europea (UE) alcanzó el estatus de mercado
común en 1992.” (Carbaugh, 2009)
La Unión Económica como planea Vilaseca & Cairo (2001) esta fase o etapa parte del
Mercado Común e implica aplicar desde la simple coordinación de políticas económicas de
los países hasta su unificación y exige la pérdida de soberanía económica de los Estados-
nación, esta soberanía es cedida a instituciones regionales.
El principal ejemplo de la Unión Económica es el proceso fue de coordinación de política
fiscal y monetaria por parte de la Unión Europea, lo que en términos de política monetaria
termino con la cesión por parte de cada país de su capacidad de Emisión de moneda al
Banco Central Europeo una institución regional
La Integración Total o Integración Económica Plena surge como la última fase de la Unión
económica y busca abarcar a los aspectos no económicos como aspectos sociales, políticos
e institucionales, buscando crear una entidad a un estado supra nacional que aglutine las
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funciones de los Estados nacionales. En esta etapa las decisiones tomadas por las entidades
regionales son vinculantes se crean instituciones que gestiones la Política Fiscal y
monetaria, Parlamentos regionales de carácter vinculantes.
Estados Unidos es un ejemplo de una Integración Económica Plena: “cincuenta estados que
se vinculan en una unión monetaria completa, con moneda común, tipos de cambio
totalmente fijos entre los 50 estados y la Reserva Federal que sirve como banco central de
la nación: emite la moneda y determina las políticas monetarias de la nación.” (Carbaugh,
2009) También el Tesoro gestiona la política fiscal, en términos políticos se tiene una
entidad federal que asume las funciones del ro del Estado Nación, pero los Estados tienen
sus propios marcos legales sujetos a las leyes federales así como la existencia de un
congreso a nivel de toda la unión con decisiones vinculantes pero con parlamentos estatales
tiene cierto grado de autonomía; en su conjunto a estos 50 estados se reconocen como una
sola nación llamada Estados Unidos de América.
Estas 5 fases de integración no son rígidas en su implementación, en muchos casos es
posible asumirlas sin contar con un proceso de formal de integración económica por
ejemplo las áreas de libre comercio como el TLCAN que su objetivo no es la integración
económica si no la apertura de mercados. Asimismo, un proceso de integración formal
puede avanzar a diferentes ritmos cada una de las fases o etapas, hay procesos que han
avanzado de forma más rápida y otros de forma más lentas. Los principales Bloques
Económicos son:
• Unión Europea
• Mercado Común Centroamericano (MCCA)
• Comunidad Andina de Naciones
• Mercado Común del Sur (MERCOSUR)
• Comunidad del Caribe (CARICOM)
• Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN)
• Comunidad de Desarrollo del África Austral (COMESA)
• Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC)
• Alianza del Pacífico
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4. Ventajas Competitivas, Comercio Internacional y


Globalización.

La ventaja competitiva se define como la ventaja estratégica que una entidad comercial
tiene sobre sus entidades rivales dentro de su industria competitiva. Lograr una ventaja
competitiva fortalece y posiciona mejor a una empresa dentro del entorno empresarial
(Carbaugh, 2009).
La ventaja competitiva busca abordar algunas de las críticas a la ventaja comparativa. Se
dice que un país tiene una ventaja comparativa en la producción de un bien (por ejemplo,
tela) si puede producir tela a un costo de oportunidad más bajo que otro país. El costo de
oportunidad de la producción de tela se define como la cantidad de cerveza que se debe
abandonar para producir una unidad más de tela. Por lo tanto, Guatemala tendría la ventaja
comparativa en la producción de telas en relación con El Salvador si debe renunciar a menos
cerveza para producir otra unidad de tela que la cantidad de cerveza que El Salvador tendría
que renunciar para producir otra unidad de tela (Carbaugh, 2009).
Michael Porter propuso la teoría de la ventaja competitiva en 1985. La teoría de la ventaja
competitiva sugiere que los estados y las empresas deben seguir políticas que creen
productos de alta calidad para vender a precios altos en el mercado. Porter enfatiza el
crecimiento de la productividad como el foco de las estrategias nacionales. Esta teoría se
basa en la noción de que la mano de obra barata es omnipresente y que los recursos
naturales no son necesarios para una buena economía. La otra teoría, la ventaja
comparativa, puede llevar a los países a especializarse en la exportación de bienes primarios
y materias primas que atrapan a los países en economías de bajos salarios debido a los
términos de intercambio. La teoría de la ventaja competitiva intenta corregir este problema
haciendo hincapié en maximizar las economías de escala en bienes y servicios que obtienen
precios superiores.
La ventaja competitiva ocurre cuando una organización adquiere o desarrolla un atributo o
combinación de atributos que le permite superar a sus competidores. Estos atributos
pueden incluir el acceso a recursos naturales, como minerales de alta ley o energía de bajo
costo o acceso a recursos humanos de personal altamente capacitado y calificado. Las
nuevas tecnologías, como la robótica y la tecnología de la información, se incluirán como
parte del producto o para ayudarlo a hacerlo. La tecnología de la información se ha
convertido en una parte tan destacada del mundo empresarial moderno que también
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puede contribuir a la ventaja competitiva al superar a los competidores con respecto a la


presencia en Internet.

4.1 La ventaja competitiva de las naciones

La prosperidad nacional se crea, no se hereda. No surge de las dotaciones naturales de un


país, su grupo de trabajo, sus tasas de interés o el valor de su moneda, como insiste la
economía clásica.
La competitividad de una nación depende de la capacidad de su industria para innovar y
actualizar. Las empresas obtienen ventaja frente a los mejores competidores del mundo
debido a la presión y el desafío. Se benefician de tener fuertes rivales nacionales,
proveedores agresivos en el hogar y clientes locales exigentes.
En un mundo de competencia cada vez más global, las naciones se han vuelto cada vez más
importantes. A medida que la base de la competencia se ha desplazado cada vez más hacia
la creación y asimilación del conocimiento, el papel de la nación ha crecido. La ventaja
competitiva se crea y se mantiene a través de un proceso altamente localizado. Las
diferencias en valores nacionales, cultura, estructuras económicas, instituciones e historias
contribuyen al éxito competitivo. Hay diferencias notables en los patrones de
competitividad en cada país; ninguna nación puede o será competitiva en todas o incluso
en la mayoría de las industrias. En última instancia, las naciones tienen éxito en industrias
particulares porque su entorno familiar es el más avanzado, dinámico y desafiante.

4.2. Factores de éxito de las empresas en los mercados internacionales

En todo el mundo, las empresas que han alcanzado el liderazgo internacional emplean
estrategias que difieren entre sí en todos los aspectos. Pero, aunque cada compañía exitosa
empleará su propia estrategia particular, el modo de operación subyacente (el carácter y la
trayectoria de todas las compañías exitosas) es fundamentalmente el mismo.
Las empresas logran una ventaja competitiva a través de actos de innovación. Se acercan a
la innovación en su sentido más amplio, incluidas las nuevas tecnologías y formas de hacer
las cosas. Perciben una nueva base para competir o encuentran mejores medios para
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competir de la vieja manera. La innovación se puede manifestar en un nuevo diseño de


producto, un nuevo proceso de producción, un nuevo enfoque de marketing o una nueva
forma de llevar a cabo la capacitación. Mucha de la innovación es mundana e incremental,
y depende más de una acumulación de pequeños conocimientos y avances que de un único
avance tecnológico importante. A menudo implica ideas que ni siquiera son "nuevas", ideas
que han existido, pero que nunca se han perseguido vigorosamente. Siempre implica
inversiones en habilidades y conocimientos, así como en activos físicos y reputación de
marca
Algunas innovaciones crean una ventaja competitiva al percibir una oportunidad de
mercado completamente nueva o al atender un segmento de mercado que otros han
ignorado. Cuando los competidores tardan en responder, tal innovación produce una
ventaja competitiva. Por ejemplo, en industrias como la automotriz y la electrónica
doméstica, las compañías japonesas obtuvieron su ventaja inicial al enfatizar modelos más
pequeños, más compactos y de menor capacidad que los competidores extranjeros
despreciaron como menos rentables, menos importantes y atractivos.
En los mercados internacionales, las innovaciones que producen una ventaja competitiva
anticipan las necesidades nacionales y extranjeras. Por ejemplo, a medida que ha crecido la
preocupación internacional por la seguridad de los productos, las empresas suecas como
Volvo, Atlas Copco y AGA han tenido éxito al anticipar la oportunidad de mercado en esta
área. Por otro lado, las innovaciones que responden a inquietudes o circunstancias que son
peculiares del mercado interno pueden en realidad retrasar el éxito competitivo
internacional. El atractivo del enorme mercado de defensa de los EE. UU., Por ejemplo, ha
desviado la atención de las empresas estadounidenses de materiales y máquinas
herramienta de mercados comerciales globales atractivos.
La información juega un papel importante en el proceso de innovación y mejora:
información que no está disponible para los competidores o que no buscan. A veces
proviene de una simple inversión en investigación y desarrollo o investigación de mercado;
más a menudo, proviene del esfuerzo y de la apertura y de mirar en el lugar correcto sin
obstáculos por suposiciones cegadoras o sabiduría convencional.
Es por eso que los innovadores a menudo son extraños de una industria diferente o de un
país diferente. La innovación puede provenir de una nueva compañía, cuyo fundador tiene
antecedentes no tradicionales o simplemente no fue apreciado en una compañía más
antigua y establecida. O bien, la capacidad de innovación puede llegar a una empresa
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existente a través de altos directivos que son nuevos en la industria en particular y, por lo
tanto, más capaces de percibir oportunidades y más probabilidades de aprovecharlas. O la
innovación puede ocurrir cuando una compañía se diversifica, trayendo nuevos recursos,
habilidades o perspectivas a otra industria. O las innovaciones pueden provenir de otra
nación con diferentes circunstancias o diferentes formas de competir.
Una vez que una empresa logra una ventaja competitiva a través de una innovación, solo
puede mantenerla mediante una mejora incesante. Casi cualquier ventaja puede ser
imitada. Las compañías coreanas ya han igualado la capacidad de sus rivales japoneses para
producir en serie televisores y reproductores de video en color estándar; Las empresas
brasileñas han reunido tecnología y diseños comparables a los competidores italianos en
calzado de cuero informal.
Los competidores superarán eventual e inevitablemente a cualquier empresa que deje de
mejorar e innovar. A veces, las ventajas iniciales como las relaciones con los clientes, las
economías de escala en las tecnologías existentes o la lealtad de los canales de distribución
son suficientes para permitir que una empresa estancada mantenga su posición arraigada
durante años o incluso décadas. Pero tarde o temprano, los rivales más dinámicos
encontrarán una manera de innovar en torno a estas ventajas o crear una forma mejor o
más barata de hacer las cosas. Los productores italianos de electrodomésticos, que
compitieron exitosamente sobre la base del costo de la venta de electrodomésticos
medianos y compactos a través de grandes cadenas minoristas, descansaron demasiado en
esta ventaja inicial. Al desarrollar productos más diferenciados y crear fuertes franquicias
de marca, los competidores alemanes han comenzado a ganar terreno.
En definitiva, la única forma de mantener una ventaja competitiva es actualizarla, pasar a
tipos más sofisticados. Esto es precisamente lo que han hecho los fabricantes de
automóviles japoneses. Inicialmente penetraron en los mercados extranjeros con autos
compactos pequeños y económicos de calidad adecuada y compitieron sobre la base de
costos laborales más bajos. Sin embargo, aun cuando persistió su ventaja en el costo
laboral, las compañías japonesas estaban mejorando. Invirtieron agresivamente para
construir grandes plantas modernas para cosechar economías de escala. Luego se
convirtieron en innovadores en tecnología de procesos, siendo pioneros en la producción
justo a tiempo y en una serie de otras prácticas de calidad y productividad. Estas mejoras
en el proceso condujeron a una mejor calidad del producto, mejores registros de reparación
y mejores calificaciones de satisfacción del cliente que los competidores extranjeros. Más
recientemente, los fabricantes de automóviles japoneses han avanzado a la vanguardia de
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la tecnología de productos y están presentando nuevas marcas premium para competir con
los automóviles de pasajeros más prestigiosos del mundo.

4.3. El diamante de la ventaja nacional

¿Por qué ciertas empresas con sede en ciertas naciones son capaces de innovación
constante? ¿Por qué buscan implacablemente mejoras, buscando una fuente cada vez más
sofisticada de ventaja competitiva? ¿Por qué son capaces de superar las barreras
sustanciales al cambio y la innovación que tan a menudo acompañan al éxito?
La respuesta radica en cuatro atributos generales de una nación, atributos que
individualmente y como sistema constituyen el diamante de la ventaja nacional, el campo
de juego que cada nación establece y opera para sus industrias. Estos atributos son.
1. Condiciones del factor. La posición de la nación en factores de producción, como mano
de obra calificada o infraestructura, necesarios para competir en una industria
determinada.
2. Condiciones de demanda. La naturaleza de la demanda del mercado interno para el
producto o servicio de la industria.
3. Industrias relacionadas y de apoyo. La presencia o ausencia en la nación de industrias
proveedoras y otras industrias relacionadas que son competitivas internacionalmente.
4. Estrategia firme, estructura y rivalidad. Las condiciones en la nación que rigen cómo se
crean, organizan y administran las empresas, así como la naturaleza de la rivalidad
doméstica.
Estos determinantes crean el entorno nacional en el que nacen las empresas y aprenden a
competir. Cada punto en el diamante, y el diamante como sistema, afecta los ingredientes
esenciales para lograr el éxito competitivo internacional: la disponibilidad de recursos y
habilidades necesarias para la ventaja competitiva en una industria; la información que da
forma a las oportunidades que perciben las empresas y las direcciones en las que despliegan
sus recursos y habilidades; los objetivos de los propietarios, gerentes e individuos en las
empresas; y lo más importante, las presiones sobre las empresas para invertir e innovar.
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Figura 2. Diamante de la ventaja nacional

Estrategia, estructura y rivalidad de la firma


• Intensidad de la rivalidad local.
• Extender la inversión corporativa

Condiciones de los factores


Industrias relacionadas y de apoyo • Factores básicos (tierra, trabajo)
• Disponibilidad y calidad de proveedores • Factores avanzados (mano de obra altamente
locales. educada, comunicaciones digitales)
• Estado y desarrollo de clusters. • Factores generalizados (capital, infraestructura)
• Factores especializados (personal calificado)

Condiciones de demanda
• El país de origen puede soportar operaciones
eficientes de escala por sí mismo
• El nivel de sofisticación de la demanda de viviendas.
• Presión de los compradores locales para actualizar

Fuente: Elaboración propia

4.3.1. El diamante como sistema

Cada uno de estos cuatro atributos define un punto en el diamante de ventaja nacional; El
efecto de un punto a menudo depende del estado de los demás. Los compradores
sofisticados no se traducirán en productos avanzados, por ejemplo, a menos que la calidad
de los recursos humanos permita a las empresas satisfacer las necesidades de los
compradores. Las desventajas selectivas en los factores de producción no motivarán la
innovación a menos que la rivalidad sea vigorosa y los objetivos de la compañía respalden
la inversión sostenida. En el nivel más amplio, las debilidades en cualquier determinante
limitarán el potencial de avance y actualización de una industria.
Pero los puntos del diamante también se refuerzan a sí mismos: constituyen un sistema.
Dos elementos, la rivalidad doméstica y la concentración geográfica, tienen un poder
especialmente grande para transformar el diamante en un sistema: la rivalidad doméstica
porque promueve la mejora en todos los demás determinantes y la concentración
geográfica porque eleva y magnifica la interacción de las cuatro influencias separadas.
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El papel de la rivalidad doméstica ilustra cómo funciona el diamante como un sistema


autorreforzante. La vigorosa rivalidad doméstica estimula el desarrollo de grupos únicos de
factores especializados, particularmente si los rivales están ubicados en una sola ciudad o
región.
Los rivales locales activos también mejoran la demanda interna en una industria. En
muebles y zapatos, por ejemplo, los consumidores italianos han aprendido a esperar más y
mejores productos debido al rápido ritmo de desarrollo de nuevos productos que es
impulsado por una intensa rivalidad doméstica entre cientos de empresas italianas. La
rivalidad doméstica también promueve la formación de industrias relacionadas y de apoyo.
El grupo líder mundial de productores de semiconductores de Japón, por ejemplo, ha
generado los principales fabricantes japoneses de equipos de semiconductores.
Los efectos pueden funcionar en todas las direcciones: a veces los proveedores de clase
mundial se convierten en nuevos participantes en la industria que han estado
suministrando. O bien, los compradores altamente sofisticados pueden ingresar a una
industria proveedora, particularmente cuando tienen habilidades relevantes y ven a la
nueva industria como estratégica. En el caso de la industria robótica japonesa, por ejemplo,
Matsushita y Kawasaki originalmente diseñaron robots para uso interno antes de comenzar
a vender robots a otros. Hoy son fuertes competidores en la industria de la robótica. En
Suecia, Sandvik pasó del acero especial a los taladros de roca, y SKF pasó del acero especial
a los rodamientos de bolas.
Otro efecto de la naturaleza sistémica del diamante es que las naciones rara vez albergan
una sola industria competitiva; más bien, el diamante crea un ambiente que promueve
grupos de industrias competitivas. Las industrias competitivas no están dispersas en toda la
economía, sino que generalmente están unidas entre sí a través de relaciones verticales
(comprador-vendedor) u horizontales (clientes comunes, tecnología, canales). Tampoco los
grupos suelen estar dispersos físicamente; tienden a concentrarse geográficamente.
Una industria competitiva ayuda a crear otra en un proceso que se refuerza mutuamente.
La fortaleza de Japón en electrónica de consumo, por ejemplo, impulsó su éxito en
semiconductores hacia los chips de memoria y los circuitos integrados que utilizan estos
productos. La fortaleza japonesa en las computadoras portátiles, que contrasta con el éxito
limitado en otros segmentos, refleja la base de la fortaleza en otros productos compactos y
portátiles y la experiencia líder en pantallas de cristal líquido obtenida en las industrias de
calculadoras y relojes.
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Una vez que se forma un grupo, todo el grupo de industrias se apoya mutuamente. Los
beneficios fluyen hacia adelante, hacia atrás y horizontalmente. La rivalidad agresiva en una
industria se extiende a otras en el clúster, a través de spin-offs, a través del ejercicio del
poder de negociación y a través de la diversificación por parte de compañías establecidas.
La entrada de otras industrias dentro del clúster estimula la mejora al estimular la
diversidad en los enfoques de I + D y facilitar la introducción de nuevas estrategias y
habilidades. A través de los canales de proveedores o clientes que tienen contacto con
múltiples competidores, la información fluye libremente y las innovaciones se difunden
rápidamente. Las interconexiones dentro del clúster, a menudo imprevistas, conducen a la
percepción de nuevas formas de competir y nuevas oportunidades. El clúster se convierte
en un vehículo para mantener la diversidad y superar el enfoque interno, la inercia, la
inflexibilidad y el alojamiento entre rivales que ralentiza o bloquea la actualización
competitiva y la nueva entrada.

4.3.2. El papel del gobierno

El papel apropiado del gobierno es como catalizador y retador; es para alentar, o incluso
impulsar, a las empresas a elevar sus aspiraciones y pasar a niveles más altos de desempeño
competitivo, a pesar de que este proceso puede ser inherentemente desagradable y difícil.
El gobierno no puede crear industrias competitivas; solo las empresas pueden hacer eso. El
gobierno desempeña un papel inherentemente parcial, que tiene éxito solo cuando se
trabaja en conjunto con condiciones subyacentes favorables en el diamante. Aun así, el
papel del gobierno de transmitir y amplificar las fuerzas del diamante es poderoso. Las
políticas gubernamentales que tienen éxito son aquellas que crean un entorno en el que las
empresas pueden obtener una ventaja competitiva en lugar de aquellas que involucran al
gobierno directamente en el proceso, excepto en las naciones al principio del proceso de
desarrollo. Es un papel indirecto, más que directo.
Hay algunos principios básicos y simples que los gobiernos deben adoptar para desempeñar
el papel de apoyo adecuado para la competitividad nacional: alentar el cambio, promover
la rivalidad interna, estimular la innovación. Algunos de los enfoques de política específicos
para guiar a las naciones que buscan obtener una ventaja competitiva incluyen los
siguientes.
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a. Centrarse en la creación de factores especializados. El gobierno tiene


responsabilidades críticas para los fundamentos como los sistemas de educación
primaria y secundaria, la infraestructura nacional básica y la investigación en áreas de
gran interés nacional, como la atención médica. Sin embargo, este tipo de esfuerzos
generalizados en la creación de factores rara vez producen una ventaja competitiva.
Más bien, los factores que se traducen en ventaja competitiva son avanzados,
especializados y vinculados a industrias o grupos industriales específicos. Mecanismos
tales como programas de aprendizaje especializados, esfuerzos de investigación en
universidades relacionadas con una industria, actividades de asociaciones comerciales
y, lo más importante, las inversiones privadas de las empresas crean los factores que
generarán una ventaja competitiva.

b. Evitar intervenir en los mercados de factores y divisas. Al intervenir en los mercados


de factores y divisas, los gobiernos esperan crear costos de factores más bajos o un tipo
de cambio favorable que ayude a las empresas a competir más efectivamente en los
mercados internacionales. La evidencia de todo el mundo indica que estas políticas,
como la devaluación del dólar de la administración Reagan, a menudo son
contraproducentes. Trabajan en contra de la mejora de la industria y la búsqueda de
una ventaja competitiva más sostenible.

c. Hacer cumplir estrictos estándares de producto, seguridad y medio ambiente. Las


estrictas regulaciones gubernamentales pueden promover una ventaja competitiva al
estimular y mejorar la demanda interna. Los estándares estrictos para el desempeño
del producto, la seguridad del producto y el impacto ambiental presionan a las
compañías a mejorar la calidad, actualizar la tecnología y proporcionar características
que respondan a las demandas sociales y de los consumidores. La flexibilización de los
estándares, aunque sea tentadora, es contraproducente.

d. Limitar drásticamente la cooperación directa entre los rivales de la industria. La moda


política más generalizada en el ámbito de la competitividad en la actualidad es la
convocatoria de más cooperativas de investigación y consorcios industriales. Operando
con la creencia de que la investigación independiente de los rivales es derrochadora y
duplicativa, que los esfuerzos de colaboración logran economías de escala y que las
empresas individuales probablemente inviertan menos en I + D porque no pueden
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cosechar todos los beneficios, los gobiernos han adoptado la idea de una cooperación
más directa.
En los Estados Unidos, las leyes antimonopolio se han modificado para permitir una I +
D más cooperativa; en Europa, megaproyectos como ESPRIT, un proyecto de tecnología
de la información, reúne a empresas de varios países. Detrás de gran parte de este
pensamiento se esconde la fascinación de los gobiernos occidentales con, y la
incomprensión fundamental de, los innumerables proyectos de investigación
cooperativa patrocinados por el Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI),
proyectos que parecen haber contribuido al aumento competitivo de Japón.
Bajo ciertas condiciones limitadas, la investigación cooperativa puede resultar
beneficiosa. Los proyectos deben estar en áreas de investigación básica de productos y
procesos, no en temas estrechamente relacionados con las fuentes de ventaja
patentadas de una empresa. Deben constituir solo una parte modesta del programa de
investigación general de una empresa en cualquier campo dado. La investigación
cooperativa debe ser solo indirecta, canalizada a través de organizaciones
independientes a las que la mayoría de los participantes de la industria tienen acceso.
Las estructuras organizativas, como los laboratorios universitarios y los centros de
excelencia, reducen los problemas de gestión y minimizan el riesgo de rivalidad.
Finalmente, los proyectos cooperativos más útiles a menudo involucran campos que
tocan una serie de industrias y que requieren importantes inversiones en I + D.
e. Promover objetivos que conduzcan a una inversión sostenida. El gobierno tiene un
papel vital en la configuración de los objetivos de los inversores, gerentes y empleados
a través de políticas en diversas áreas. La forma en que se regulan los mercados de
capitales, por ejemplo, configura los incentivos de los inversores y, a su vez, el
comportamiento de las empresas. El gobierno debe apuntar a alentar la inversión
sostenida en habilidades humanas, en innovación y en activos físicos. Quizás la
herramienta más poderosa para aumentar la tasa de inversión sostenida en la industria
es un incentivo fiscal para ganancias de capital a largo plazo (cinco años o más)
restringidas a nuevas inversiones en capital corporativo. Los incentivos de ganancias de
capital a largo plazo también deberían aplicarse a los fondos de pensiones y otros
inversores actualmente libres de impuestos, que ahora tienen pocas razones para no
participar en operaciones rápidas.
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f. Desregular la competencia. La regulación de la competencia a través de políticas tales


como mantener un monopolio estatal, controlar el ingreso a una industria o fijar los
precios tiene dos fuertes consecuencias negativas: sofoca la rivalidad y la innovación a
medida que las empresas se preocupan por tratar con los reguladores y proteger lo que
ya tienen; y hace que la industria sea un comprador o proveedor menos dinámico y
deseable. Sin embargo, la desregulación y la privatización por sí solas no tendrán éxito
sin una fuerte rivalidad interna, y eso requiere, como corolario, una política
antimonopolio fuerte y consistente.

g. Hacer cumplir fuertes políticas antimonopolio nacionales. Una política antimonopolio


fuerte, especialmente para las fusiones horizontales, las alianzas y el comportamiento
colusorio, es fundamental para la innovación. Si bien hoy está de moda convocar a
fusiones y alianzas en nombre de la globalización y la creación de campeones
nacionales, a menudo socavan la creación de ventajas competitivas. La verdadera
competitividad nacional requiere que los gobiernos rechacen las fusiones, adquisiciones
y alianzas que involucran a líderes de la industria. Además, los mismos estándares para
fusiones y alianzas deberían aplicarse tanto a empresas nacionales como extranjeras.
Finalmente, la política del gobierno debe favorecer la entrada interna, tanto nacional
como internacional, sobre la adquisición. Sin embargo, las empresas deberían poder
adquirir pequeñas empresas en industrias relacionadas cuando la medida promueva la
transferencia de habilidades que en última instancia podrían crear una ventaja
competitiva.

h. Rechazar el comercio gestionado. El comercio administrado representa una tendencia


creciente y peligrosa para enfrentar las consecuencias de la competitividad nacional.
Los acuerdos de comercialización ordenada, los acuerdos de restricción voluntaria u
otros dispositivos que establecen objetivos cuantitativos para dividir los mercados son
peligrosos, ineficaces y, a menudo, enormemente costosos para los consumidores. En
lugar de promover la innovación en las industrias de una nación, el comercio
administrado garantiza un mercado para empresas ineficientes.
La política comercial del gobierno debe perseguir el acceso abierto al mercado en todas
las naciones extranjeras. Para ser efectiva, la política comercial no debe ser un
instrumento pasivo; no puede responder solo a las quejas o trabajar solo para aquellas
industrias que pueden reunir suficiente influencia política; no debería requerir una larga
historia de lesiones ni servir solo a industrias en dificultades. La política comercial debe
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tratar de abrir mercados donde una nación tenga una ventaja competitiva y debe
abordar activamente las industrias emergentes y los problemas incipientes.
Cuando el gobierno encuentra una barrera comercial en otra nación, debe concentrar
sus remedios en desmantelar las barreras, no en regular las importaciones o
exportaciones. En el caso de Japón, por ejemplo, la presión para acelerar el crecimiento
ya rápido de las importaciones manufacturadas es un enfoque más efectivo que un
cambio hacia el comercio administrado. Los aranceles compensatorios que castigan a
las empresas por prácticas comerciales desleales son mejores que las cuotas de
mercado. Otras herramientas cada vez más importantes para abrir mercados son las
restricciones que impiden que las empresas en los países infractores inviertan en
adquisiciones o instalaciones de producción en el país anfitrión, lo que impide que las
empresas del país injusto usen su ventaja para establecer una nueva cabeza de playa
que sea inmune a las sanciones.

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