Teorías del Comercio Internacional
Teorías del Comercio Internacional
UNIDAD II
Teorías del Comercio Internacional
Contenido
Introducción............................................................................................................................ 2
1. Los pre-clásicos y su contribución al desarrollo del pensamiento del comercio
internacional: Los Mercantilistas............................................................................................ 3
2. Teorías Clásicas y Neo-clásicas. Modelo Ricardiano y el Modelo Hecksher-Ohlin......... 5
2.1 Teorías Clásicas: Adam Smith y la Ventaja Absoluta .................................................... 5
2.2. Teorías Clásicas: Modelo Ricardiano de la Ventaja Comparativa ............................... 7
2.3. Modelo Heckscher-Ohlin ........................................................................................... 12
3. Otras Teorías del Comercio Internacional ........................................................................ 17
3.1 La teoría del ciclo de vida del producto ..................................................................... 18
3.2. Competencia imperfecta y economías de escala .................................................. 22
3.2.1 Competencia monopolística ........................................................................... 22
3.2.2 Modelo del dumping recíproco ...................................................................... 24
3.2.3 Economías de escala ....................................................................................... 26
3.3. Estructuralismo .......................................................................................................... 27
3.3.1. Centro-periferia .............................................................................................. 27
[Link]ía de la dependencia .................................................................................... 29
3.4. Bloques económicos y Procesos de Integración .................................................... 30
4. Ventajas Competitivas, Comercio Internacional y Globalización. .................................... 34
4.1 La ventaja competitiva de las naciones ...................................................................... 35
4.2. Factores de éxito de las empresas en los mercados internacionales ....................... 35
4.3. El diamante de la ventaja nacional ............................................................................ 38
4.3.1. El diamante como sistema.................................................................................. 39
4.3.2. El papel del gobierno .......................................................................................... 41
Bibliografía ............................................................................................................................ 45
UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS
ESCUELA DE MERCADEO INTERNACIONAL
Introducción
Este documento tiene por objeto efectuar una revisión sintética de las principales teorías
del comercio internacional. Las teorías del comercio internacional han sido concebidas para
responder a dos preguntas fundamentales e interdependientes:
• ¿Cuáles son las causas del comercio? es decir ¿por qué los países comercian?
En las teorías se encuentra también explicación al volumen, la estructura del comercio y los
precios a los que se intercambian los bienes.
De acuerdo con los mercantilistas, la pregunta central era: cómo una nación podía
regular sus asuntos internos e internacionales con el fin de promover sus intereses. La
solución residía en un fuerte sector del comercio extranjero. Si un país podía lograr un
excedente de exportaciones sobre las importaciones, obtendría pagos netos recibidos
del resto del mundo en forma de oro y plata. Esos ingresos contribuirían a un mayor
gasto y a un aumento en la producción nacional y el empleo. Para promover una balanza
favorable, los mercantilistas abogaron por una regulación gubernamental del comercio.
Aranceles, cuotas y otras políticas comerciales fueron propuestas por ellos para
minimizar las importaciones con el fin de proteger la posición comercial de una nación
(Carbaugh, 2009, pág. 29).
Ya para el siglo XVIII, las políticas económicas de los mercantilistas estaban bajo fuertes
ataques. De acuerdo con la doctrina de flujo especie, una balanza comercial favorable era
posible sólo a corto plazo, ya que con el tiempo se eliminaría de forma automática.
(Carbaugh, 2009, pág. 29)
Uno de los primeros ataques al pensamiento mercantilista fue presentado por David Hume,
con su desarrollo del mecanismo de flujo precio-especie. Hume cuestionó el enfoque
mercantilista en el cual una nación podía continuar acumulando especies sin repercusión
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Para ilustrar, suponga que Inglaterra fuera a alcanzar un excedente comercial que
resultara en un flujo de entrada de oro y plata. Como estos metales preciosos
constituirían parte de la oferta de dinero de Inglaterra, su flujo de entrada incrementaría
la cantidad de dinero en circulación. Esto llevaría a un aumento en el nivel de precios de
este país en comparación con el de sus socios comerciales. Por tanto, los residentes
británicos serían animados a comprar productos hechos en el extranjero, mientras que
las exportaciones británicas declinarían. Como resultado, el excedente comercial del país
eventualmente sería eliminado. Así, el mecanismo de flujo-especie-precio mostró que
las políticas mercantilistas proporcionarían, en el mejor de los casos, sólo ventajas
económicas a corto plazo (Carbaugh, 2009, pág. 30).
Los mercantilistas también fueron atacados por su punto de vista estático de la economía
mundial. Para ellos, la riqueza del mundo era fija. Esto significaba que las ganancias por el
comercio de una nación venían a costa de sus socios comerciales; no todas las naciones
podían disfrutar, de forma simultánea, de los beneficios del comercio internacional. Este
punto de vista fue desafiado en 1776 por la publicación de La riqueza de las naciones de
Adam Smith.
Por otro lado, de acuerdo con Smith (1723-1790), la riqueza del mundo no es una cantidad
fija. El comercio internacional permite a las naciones aprovechar la especialización y la
división del trabajo, que aumenta el nivel general de productividad dentro de un país y, por
tanto, incrementa la producción mundial (riqueza). El punto de vista dinámico de Smith
acerca del comercio sugirió que ambos socios comerciales podrían disfrutar al mismo
tiempo de mayores niveles de producción y consumo con el comercio. La teoría comercial
de Smith se explica con mayor detalle en la siguiente sección (Krugman, 2006).
Aunque los fundamentos del mercantilismo han sido refutados, el mercantilismo aún vive
hoy en día. Sin embargo, ahora enfatiza el empleo más que las reservas de oro y plata. Los
neomercantilistas afirman que las exportaciones son benéficas porque generan empleos
para los trabajadores nacionales, mientras que las importaciones son malas porque quitan
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los empleos de los trabajadores nacionales para darlos a los trabajadores extranjeros. Por
tanto, el comercio se considera una actividad de suma cero, en la que un país debe perder
para que el otro gane. No hay un reconocimiento de que el comercio pueda brindar
beneficios a todos los países, incluso los múltiples beneficios del empleo, conforme
aumenta la prosperidad en todo el mundo.
Por otra parte, el pensamiento económico de Smith estaba presidido por la existencia
de una mano invisible (el sistema de precios), que regulaba el funcionamiento
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Así, para formular su pensamiento sobre el comercio internacional, Smith se basó en uno
de los conceptos clave de todo su análisis, la división del trabajo, fuente del crecimiento de
la productividad de los trabajadores y de la generación de riqueza. Este principio significa
que cada individuo se especializa en la producción de ciertos bienes o servicios que,
posteriormente, intercambiará por otros bienes y servicios para satisfacer sus necesidades
(Carbaugh, 2009).
Bajo estas premisas, Smith propone qué es lo que debe y no debe producir cada
nación, en consonancia con el comportamiento eficiente de una economía doméstica.
Así de contundente lo expone: “La máxima de cualquier prudente cabeza de familia es
no intentar hacer en casa lo que le cuesta más caro que si lo compra. El sastre no intenta
fabricar sus propios zapatos, sino que se los compra a los zapateros (...). Lo que es
prudencia en la conducta de una familia, suele serlo en la de un gran reino. Si un país
extranjero nos ofrece una mercancía más barata de lo que nos cuesta producirla, será
mejor comprarla a cambio de una parte de la producción de nuestra propia industria,
debiendo dedicarse ésta a sectores en que tengamos alguna ventaja”. De esta manera,
Smith establece la “teoría de la ventaja absoluta”, bajo la cual un país exportaría
(importaría) aquellas mercancías en las que tuviera ventaja (desventaja) absoluta de
costes respecto a otro país. Esta ventaja vendría dada por un menor coste laboral en el
primer país, asumiendo que el trabajo es el único factor productivo empleado y que es
homogéneo internacionalmente. (Hernández, 2014, pág. 60)
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Para ilustrar se presenta un ejemplo del modelo de ventajas absolutas, partiendo de los
siguientes supuestos: Trabajo homogéneo, se producen los 2 bienes y en la Tabla 1 se
presenta la producción de Alimento y Tela por unidad de trabajo para Estado Unidos e
Inglaterra.
Tabla 1. Producción por unidad de trabajo
Estados Unidos Inglaterra
Alimento 2 1
Tela 4 6
Fuente: elaboración propia
De acuerdo con el modelo de Smith ¿Quién es más eficiente? Estado Unidos con la misma
cantidad de trabajo es más eficiente que Inglaterra en alimento 2>1, tiene ventaja absoluta
en la producción de alimento. Por su parte, Inglaterra con la misma cantidad de trabajo es
más eficiente que Estados Unidos en la producción de tela 6>4, tiene ventaja absoluta en la
producción de tela
Por lo tanto, Smith defiende el libre comercio porque algunos bienes se producen más
eficientemente en el extranjero, dadas las diferentes ventajas naturales que cada país
tiene. El proteccionismo que propugnaban los mercantilistas favorecería la producción
interna de bienes que requerirían el empleo de mayor cantidad de recursos que si se
produjesen en el exterior, por lo que no sería beneficioso para la riqueza nacional, según
Smith. El ahorro que supondría para cada país importar productos a un precio inferior
que producirlos aumentaría no sólo su propio bienestar, sino la eficiencia escala mundial.
De esta forma, Smith asume otra concepción del comercio internacional totalmente
opuesta a la mercantilista, ya que se desprende que del libre comercio podrían
beneficiarse todas las economías simultáneamente. (Hernández, 2014, pág. 60)
Ricardo parte de una serie de hipótesis, de las que cabe destacar las siguientes. Al
igual que Smith, parte de la teoría del valor-trabajo, es decir, el valor de los bienes
depende de la cantidad de trabajo que éstos incorporan; además, el trabajo se considera
móvil dentro de un país, pero inmóvil entre países. La productividad es constante dentro
de cada país, pero puede variar internacionalmente debido a la utilización de diferentes
técnicas productivas. Hay competencia perfecta, los costes unitarios son constantes, los
costes de transporte no se tienen en cuenta y no existen obstáculos al comercio
internacional.
1. El mundo consiste en dos naciones, cada una utiliza un solo insumo para fabricar dos
productos.
2. En cada nación el trabajo es el único insumo (la teoría del valor-trabajo). Cada nación
tiene una dotación fija de trabajo y éste se emplea por completo y de forma
homogénea.
3. El trabajo se puede mover con libertad entre las industrias dentro de una nación, pero
es incapaz de moverse entre las naciones.
4. El nivel de tecnología es fijo para ambas naciones. Diferentes naciones pueden utilizar
distintas tecnologías, pero todas las empresas dentro de cada nación utilizan un
método de producción común para cada producto.
5. Los costos no varían con el nivel de producción y son proporcionales a la cantidad de
trabajo empleado.
6. La competencia perfecta prevalece en todos los mercados. Como ningún productor o
consumidor es lo suficientemente grande para influir en el mercado, todos son
tomadores de precio. La calidad del producto no varía entre las naciones, lo que
implica que todas las unidades de cada producto sean idénticas. Hay entrada y salida
libre de la industria y el precio de cada producto es igual al costo marginal de
fabricación del producto.
7. El libre comercio ocurre entre las naciones; es decir, no existen barreras
gubernamentales al comercio.
8. Los costos de transportación son cero. Por tanto, los consumidores serán indiferentes
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Por tanto, si dos países I y II producen dos mercancías A y B, y «a» es el número de horas de
trabajo que se necesitan en el país I para producir una unidad de A; «b», las necesarias para
obtener una unidad de B, y así sucesivamente, el país I tendrá una ventaja comparativa en
la producción de A si se cumple que a1/a2 < b1/b2 y viceversa. La existencia de costes
comparativos distintos permite, por lo tanto, que ambos países resulten beneficiados del
comercio internacional, al poder consumir mayor número de bienes con la misma cantidad
de trabajo.
Ricardo sugirió que lo importante son las comparativas, ya que el grado de ventaja que tiene
Portugal es diferente. Los costes absolutos son menores, pero los costes relativos son
distintos en los dos países. En Portugal el tela, en términos de vino, resulta más caro y en
Inglaterra el vino es más caro, en términos de tela. Luego si Portugal produce vino e
Inglaterra tela, Portugal saldría ganando ya que podrá obtener por su vino hasta 1,2
unidades de tela si comercia con Inglaterra (en vez de 0,88 unidades de tela sin comercio
internacional) al tiempo que Inglaterra logrará por su tela 1,25 unidades de vino como
resultado de ese comercio (frente a las 0,83 unidades de vino que Inglaterra obtendría sin
comercio).
Para completar el análisis, se presenta un ejemplo más donde están los casos de la ventaja
absoluta y ventaja comparativa y se procede a realizar el calculo del costo de oportunidad
para ambos casos. En la tabla 3 se presenta en el caso A el caso de las ventajas absolutas y
en el caso B las ventajas comparativas.
Caso A Caso B
Ventaja Absoluta Ventaja Comparativa
Tela Vino Vino/Tela Tela/Vino Tela Vino Vino/Tela Tela/Vino
Inglaterra 100 60 0.60 1.66 100 120 1,20 0,83
Portugal 90 80 0,88 1,12 90 80 0,88 1,125
Fuente: Elaboración propia con base en (Blanco, 2011)
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Por ello, con el esquema de las ventajas absolutas no tendría por qué existir comercio
entre ambos países. No obstante, sí se aprecian ventajas relativas comparando los costes
relativos de los dos bienes en los dos países, es decir, la razón entre el número de horas
de trabajo que cada bien requiere lo que se conoce como costo de oportunidad entre
producir un bien por el otro. Entonces, en este caso y bajo la teoría de Ricardo, ambos
países se beneficiarían si Portugal produjese y vendiese tela a Inglaterra, mientras que
Inglaterra se especializase en vino y lo vendiese a Portugal; ello siempre y cuando se
estableciese un precio relativo entre ambos bienes que fuese intermedio del que
prevaleciese en cada país. (Blanco, 2011)
Por lo anterior, se puede apreciar, en el ejemplo que se ha expuesto que la ventaja absoluta
se convierte en un caso particular de la ventaja comparativa. Es decir, la existencia de
diferencias absolutas en los costes implica diferencias en términos relativos, aunque lo
contrario, como hemos visto, no es cierto. Aunque es necesario también aclarar, también
debemos recalcar que la teoría ricardiana conduce a que sólo en el caso de que los costes
relativos coincidan, el comercio entre dos países no resultaría beneficioso para ellos.
Por último, Ricardo señala que las diferencias en la productividad del trabajo en los
distintos países representan la causa del comercio internacional, suponiendo ello otra
nueva superación del análisis realizado por Smith con las ventajas absolutas. En efecto,
la productividad relativa de cada país (dependiente de las técnicas de producción
empleadas por él) determinará la dirección de los flujos internacionales de bienes.
(Palmieri, 2019)
original de 1848, quien arrojaría luz sobre a esta crítica, exponiendo su teoría de la
demanda recíproca (o de los valores internacionales). (Palmieri, 2019)
A través de esta teoría, Mill introduciría la demanda en el modelo de Ricardo, que sólo
contemplaba la oferta. Y llegaría a la conclusión de que el precio de intercambio
internacional (de equilibrio) de una mercancía sería aquél para el que la cantidad
ofrecida por un país y la cantidad demandada por otro coincidiesen. Recurriendo a la ley
de la oferta y la demanda, si existiese en el comercio internacional un exceso de oferta
de un bien y un exceso de demanda de otro, sus precios descenderían y aumentarían,
respectivamente, hasta alcanzar la relación real de intercambio de equilibrio. (Blanco,
2011)
A este cuerpo teórico neoclásico también se le denomina la teoría pura del comercio
internacional o la teoría de proporciones factoriales. Los neoclásicos implementan una
nueva teoría del valor, basada en la utilidad de los bienes, y el modelo de equilibrio
económico general, que interrelaciona las variables económicas más representativas para
llegar a una solución de equilibrio (Palmieri, 2019).
Como anteriormente comentamos, los neoclásicos desterraron la teoría del valor- trabajo
empleada por sus antecesores, afirmando que el valor de los bienes debe medirse en
función de la utilidad que proporcionan (teoría del valor-utilidad) en vez del trabajo que
llevan incorporado. Otro de los supuestos de los autores clásicos (que el trabajo era el único
factor productivo empleado) fue superado debido a la introducción en los esquemas
neoclásicos de un segundo factor productivo, el capital. Además, la productividad de los
factores ya no se considera constante, sino que, tanto al trabajo como al capital, se les
considera con productividades marginales decrecientes, de modo que si, en un proceso
productivo, se mantiene constante la cantidad empleada de uno de los factores, las
sucesivas unidades suplementarias del otro que se apliquen llevarán a obtener cantidades
decrecientes de producto. No obstante, en el nuevo marco neoclásico de competencia
perfecta, la teoría de la ventaja comparativa sigue vigente. (Palmieri, 2019)
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Ejemplo:
En el modelo H-O tanto la tecnología como las preferencias de los consumidores son
consideradas idénticas en los dos países. Por lo tanto, los dos bienes X e Y se producen a
partir de técnicas distintas, pero cada bien es fabricado con funciones de producción
idénticas por los dos países. Supongamos también que la producción del bien X requiere
más unidades de capital por unidad de trabajo que la del bien Y (es decir, el bien X es
intensivo en capital y el bien Y es intensivo en trabajo). Esta situación, dada la dotación
factorial relativa de los dos países, conducirá a una determinada estructura comercial
entre ellos. Así, siguiendo el teorema de Hecksher-Ohlin, cada país tenderá a
especializarse en producir el bien que utiliza, de modo más intensivo, el factor productivo
en que está mejor dotado (su factor abundante). Siguiendo nuestro ejemplo, el país A se
especializará y exportará el bien X, mientras que el país B se especializará y exportará el
bien Y. De este modo, los diferentes precios relativos de los factores, debidos a las
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distintas dotaciones factoriales de los países, explican las diferencias de costes relativos
en la producción de ambos bienes. El comercio internacional equivale, por lo tanto, al
intercambio de factores productivos, de modo que, en última instancia, cada país
compra del exterior su factor escaso y vende al exterior su factor abundante. Esto llevará
a que, en el largo plazo, las dotaciones relativas y los precios de los factores productivos
se igualen internacionalmente y, en consecuencia, también se equipararán los precios
de los bienes comerciados. Es lo que se conoce como el teorema de la igualación del
precio de los factores dentro del modelo de H-O. (Palmieri, 2019)
Para acabar con la exposición de la teoría neoclásica, en la tabla 3, hemos adaptado a los
supuestos neoclásicos del ejemplo que habíamos utilizado referido al comercio entre
Portugal y Inglaterra de tela y vino.
Tabla 3. Hipótesis y horas de trabajo necesarias para producir una unidad de producto.
Bajo estas premisas, se puede determinar el precio relativo de tela y vino en ambos
países, estableciendo quién posee la ventaja comparativa en la producción de cada bien.
Para ello, solamente debemos valorar los costes en términos de un único factor y aplicar el
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1. En la medida en que cada país exporta el bien que utiliza intensivamente el factor más
abundante, ese bien ve aumentar su precio internacional respecto del precio que
tendría en ausencia de comercio (ya que con la apertura del comercio surge una nueva
demanda procedente del exterior), con lo cual se beneficia la retribución del factor más
intensivo para su producción. Por el contrario, el factor relativamente escaso tiende a
ser desplazado por las importaciones procedentes del otro país.
Por su parte, Krugman et al. (2012, citado en Palmieri, 2019) opina que la igualación
del precio de factores (principalmente del salario) no se cumple debido a que los
siguientes supuestos son inconsistentes con la realidad empírica ambos países
producen ambos bienes, las tecnologías son iguales y el comercio iguala realmente el
precio de los bienes en los países.
3. Una vez que los países comercian, el modelo Heckscher-Ohlin predice que, dados los
precios de los factores, un aumento de la dotación de un factor causa un aumento más
que proporcional de la producción del producto que utiliza ese factor intensivamente y
una disminución absoluta de la producción del otro producto. En este sentido, es otra
muestra de la redistribución del ingreso que tiene el modelo, en contraposición con
los modelos clásicos.
2. Cómo debe ser la política comercial según estas nuevas explicaciones: el libre
comercio puede ser una opción óptima de ya que, como se verá, las ganancias del
comercio aumentan al introducir los rendimientos crecientes de escala y la
diferenciación del producto. Pero, por otro lado, las imperfecciones de los mercados
crean incentivos para “crear” ventajas comparativas donde no las había, mediante
una política comercial estratégica que beneficie a la nación que la practique. Estos
temas se estudiarán en las secciones 2.3, 2.4 y 2.5.
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El primer intento por investigar la teoría de dotación de los factores en forma empírica lo
realizó Wassily Leontief en 1954. Entonces ya se había reconocido ampliamente que en
Estados Unidos el capital era relativamente abundante y el trabajo era relativamente
escaso. De acuerdo con la teoría de la dotación de factores, Estados Unidos debería
exportar los productos intensivos en capital y sus productos de competencia de
importación debían ser intensivos en trabajo. (Carbaugh, 2009, pág. 80)
Leontief probó esta propuesta al analizar las razones de capital/trabajo para 200 industrias
de exportación e industrias de competencia en importaciones en Estados Unidos, con base
en datos comerciales de 1947. Leontief encontró que la razón capital/trabajo para las
industrias de exportación estadounidenses era más baja (aproximadamente 14,000
dólares por año de trabajador) que el de las industrias que compiten en importaciones
(alrededor de 18,000 dólares por año de trabajador). Leontief concluyó que las
exportaciones eran menos intensivas en capital que los productos de competencia de
importación. Estos resultados, que contradijeron los resultados de la teoría de la dotación
de factores, se conocen como paradoja de Leontief. (Carbaugh, 2009, pág. 81)
Desde la época de Leontief, muchos otros estudios han probado los resultados del modelo
de la dotación de factores. Aunque las pruebas realizadas hasta ahora no son
concluyentes, parecen brindar apoyo para un modelo de dotación de factores más
generalizado que considera muchas diversidades de capital, tierra y factores humanos y
reconoce que la dotación de recursos cambia con el paso del tiempo como resultado de la
investigación y los avances tecnológicos. (Carbaugh, 2009, pág. 81)
Hasta ahora se han examinado las dos teorías más populares del comercio, la teoría
ricardiana, en la cual la ventaja comparativa se sustenta en las productividades de trabajo
y la teoría de la dotación de factores, en la cual la dotación de factores es subyacente en
la ventaja comparativa. El modelo ricardiano es más fácil de probar en forma empírica,
porque medir la productividad del trabajo es más fácil que medir las dotaciones de
factores. Así, no sorprende que las pruebas empíricas del modelo ricardiano hayan sido
más exitosas. En general, estas pruebas respaldan la noción de que los patrones
comerciales entre los pares de países se determinan en gran medida por las diferencias
relativas en la productividad del trabajo. (Carbaugh, 2009, pág. 89).
El ciclo de vida del producto tiene implicaciones para los países innovadores. Las ganancias
del comercio para este país las determinan el balance dinámico entre su tasa de innovación
tecnológica y la tasa de su difusión tecnológica a otros países. A menos que un pueda
generar un paso de innovación para igualar el paso de la difusión, su participación en las
ganancias del comercio disminuirá. También se puede argumentar que el avance de la
globalización acelera la tasa de difusión tecnológica. Lo que esto sugiere es que para
preservar o aumentar las ganancias de la economía del comercio frente a la globalización
se requerirá una aceleración del ritmo de innovación en actividades de producción de
productos y servicios. (Carbaugh, 2009, pág. 93)
La teoría del ciclo de vida del producto también proporciona lecciones para una empresa
que desee mantener su competitividad: para evitar que los rivales la alcancen,
continuamente debe innovar para volverse más eficiente. Por ejemplo, Toyota Motor
Corporation se considera líder de la industria en eficiencia de producción. Para mantener
esta posición, la empresa supervisa continuamente sus operaciones y sus prácticas
laborales. Por ejemplo, en 2007 Toyota trabajaba para reducir a la mitad el número de
componentes que utiliza en un vehículo típico y desarrollar plantas más rápidas y flexibles
para ensamblar estos automóviles simplificados. Esto permitiría a los trabajadores producir
en serie casi una docena de automóviles distintos en la misma línea de producción a una
velocidad de cada 50 segundos, en comparación con la planta más rápida actual de Toyota
que producía un vehículo cada 56 segundos. La reducción incrementaría la producción por
trabajador y reduciría los costos en unos 1,000 dólares por vehículo. Al impulsar la meta de
eficiencia, Toyota intentaba evitar que ocurrieran las últimas etapas del ciclo de producto.
(Carbaugh, 2009, pág. 93)
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Como se dijo, los modelos clásicos y neoclásicos de ventajas comparativas estaban basados
en el supuesto de competencia perfecta y rendimientos constantes a escala, es decir, si los
insumos de una industria se duplicaban, el producto de la industria también se duplicaba.
Sin embargo, en la práctica, no existe tal competencia perfecta y muchas industrias se
caracterizan por tener economías de escala (reducción del costo medio a medida que se
aumenta la producción), con lo cual su producción es más eficiente cuanto mayor es la
escala a la que se lleva a cabo.
A fin de introducir estos conceptos, se exponen a continuación tres modelos de comercio
internacional en los que las economías de escala y la competencia imperfecta juegan un
papel fundamental: modelos de competencia monopolística, de dumping recíproco y de
economías de escala (externas y dinámicas) (Palmieri, 2019).
diferenciados. Estas hipótesis se trasladan a los respectivos supuestos: cada empresa toma
los precios de sus competidores como dados (como cada una de ellas es pequeña en
comparación a la totalidad del mercado, tampoco tiene en cuenta las repercusiones de su
propio precio en los precios de las demás empresas) y cada empresa puede diferenciar su
producto del de sus rivales comerciales, garantizando así un monopolio en su producto.
En consecuencia, cada empresa tiene cierto margen para fijar los precios sin que los
consumidores se pasen inmediatamente a un competidor por pequeñas diferencias de
precio. Este modelo supone entonces que, aunque cada empresa se enfrenta en realidad a
la competencia de otras empresas, se comporta como si fuera un monopolista.
A modo de ejemplo en el comercio internacional, si se cuenta con dos países idénticos, cada
uno con una rama de producción monopolísticamente competitiva, ¿se abrirían al
comercio? Según los modelos clásicos, no existiría comercio1. En cambio, con productos
diferenciados y rendimientos crecientes a escala, gracias a la apertura del comercio, las
empresas pueden atender a un mercado más amplio (y reducir sus costos medios por las
economías de escala) y los consumidores tienen acceso a una mayor gama de variedades
de productos. Ahora bien, como los consumidores pueden optar entre más variedades,
también se vuelven más sensibles a los precios. Por ello, aunque cada empresa pueda
producir una cantidad mayor que antes (al vender tanto al mercado nacional como al
extranjero), únicamente puede hacerlo a un menor precio. Como las ventas totales en el
mercado global permanecen inalteradas, algunas empresas cesarán en su actividad.
En conclusión, existen ganadores y perdedores. Entre los primeros se encuentran aquellas
empresas que producen mayores cantidades y aprovechan mejor sus economías de escala,
así como a los consumidores de ambos países que eligen entre una variedad más amplia de
productos en una rama de producción dada (efecto “amor por la variedad”). Al mismo
tiempo, estos pagan un precio más bajo por la ampliación del mercado global. Debido a
esos beneficios, los países similares comercializan entre sí y se venden diferentes
variedades de la misma mercancía. Aunque los consumidores y los productores ganan, los
productores que cesan en la actividad “pierden”.
Sin embargo, el modelo no permite deducir cuáles son esos productores y en qué país se
ubicarán las empresas supervivientes (Palmieri, 2019).
1
Por países idénticos.
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Un caso extremo es que todas las firmas se localicen en uno u otro país. En realidad, el
patrón de comercio intraindustrial es en sí mismo “impredecible” en un mundo donde las
economías de escala son importantes. Sin embargo, no todo es comercio intraindustrial. El
comercio interindustrial refleja la especialización interindustrial orientada por la ventaja
comparativa. Por lo tanto, esa “impredictibilidad” no es total. Una parte estará determinada
por las diferencias subyacentes entre los países (Krugman et al., 2012).
consecuencia, obtendría menores beneficios que al precio que eleva al máximo las
utilidades2.
Ahora bien, si la empresa monopolista de cada país cobra el mismo precio, no
necesariamente habrá comercio internacional. Pero, si es posible segmentar eficazmente el
mercado extranjero y el nacional, es decir, si se introduce el dumping, el monopolista podrá
optar por fijar precios discriminatorios y entrar en el mercado extranjero. Esta decisión
depende de que la empresa perciba que sus ventas en el mercado extranjero son más
sensibles a las reducciones del precio que en el mercado nacional. En presencia de costos
al comercio, es muy probable que esto ocurra, dado que cada empresa es un productor de
menor costo en su país (donde no tiene costos de transporte para enviar el bien al
extranjero, por ejemplo) y tendrá una menor cuota de mercado en el extranjero que en el
mercado interior (Palmieri, 2019).
Al tener una cuota menor en el mercado extranjero que en el nacional, las exportaciones
de la empresa se enfrentan a una mayor elasticidad de la demanda que sus ventas en el
mercado interno. Así pues, podrá duplicar sus ventas con una determinada reducción del
precio, pero tendría que reducir su precio mucho más para duplicar sus ventas si contase
con una cuota alta de mercado. Es probable que una empresa considere que tiene menos
poder monopolístico en el extranjero y tiene más incentivo para mantener bajos los precios
de las exportaciones. Al vender en el mercado extranjero, cada empresa realiza más ventas
y, en consecuencia, más beneficios, incluso si el precio es más bajo que en el mercado
interior, mientras que los efectos negativos en el precio de las ventas existentes repercuten,
no en ella, sino en la otra empresa. Si los costos comerciales no son prohibitivos, aparece
entonces el incentivo a aceptar en el extranjero un precio más bajo que en el mercado
nacional, lo que configura a esta situación como dumping, que será recíproco en la medida
que los monopolistas de ambos países tengan el incentivo de comportarse de esa manera
(Tugores Ques, 2006, citado en Palmieri, 2019).
En este modelo, el dumping recíproco conduce a un comercio de intercambio del mismo
producto (intraindustrial), aunque el comercio sea costoso y, al principio, los precios hayan
sido iguales. Al ser sustituido el monopolio por una situación de duopolio, los consumidores
de cada país se benefician de una mayor cantidad del producto a un precio medio menor.
Aunque el aumento de la competencia constituya un beneficio, naturalmente no es
eficiente destinar recursos en el transporte de productos idénticos y, según los costos de
2
Donde el ingreso marginal es igual al costo marginal.
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transporte, es muy posible que el efecto en el bienestar global sea negativo (OMC, 2008,
citado en Palmieri 2019).
Dentro de las economías de escala, Marshall (1879, citado en Palmieri, 2019) distingue a las
economías de escala externas e internas, teniendo diferentes implicancias para la
estructura de la industria. Como recordara el estudiante este tema se abordó con detalles
en la unidad 1, por lo cual se procede a dar ideas complementarias acerca de las economías
de escala (repasar la respectiva lectura).
Las economías de escala externas se producen cuando el costo unitario depende del
tamaño de la industria y no necesariamente del tamaño de cada una de sus empresas. Las
economías de escala internas surgen cuando el costo unitario depende del tamaño de una
empresa individual y no necesariamente del de la industria. Una industria en las que las
economías de escala son sólo externas (es decir, en la que no hay ventajas del gran tamaño
de las empresas) estará formada generalmente por muchas empresas pequeñas y el
mercado sería de competencia perfecta. Por el contrario, las economías de escala internas
proporcionan a las grandes empresas una ventaja de costos respecto de las pequeñas y, por
lo tanto, conducen a una estructura de competencia imperfecta.
Luego, el proceso por el cual la ventaja comparativa puede ser creada o reforzada es
mediante las economías externas. Cuando las economías externas son poderosas, la
especialización internacional puede estar signada por la arbitrariedad. Durante los años de
aprendizaje de una industria, o durante un período de transición cuando los cambios en la
tecnología o en los mercados han invalidado los patrones existentes, un país puede
establecer un liderazgo en una industria gracias a la intervención pública o a un accidente
histórico. Una vez establecido dicho liderazgo, es común que se refuerce a sí mismo y tienda
a persistir en el tiempo (Krugman, 1996, citado en Palmieri, 2019).
La concentración de la producción de una industria en una o pocas localidades (ya sea, como
se dijo por hechos fortuitos, razones históricas o políticas gubernamentales activas) reduce
los costos de la industria, aunque las empresas individuales en la industria continúen siendo
pequeñas (se vuelve al supuesto de competencia perfecta). Fuertes economías externas
tienden a confirmar la existencia de patrones de comercio intraindustrial, cualesquiera que
sean sus fuentes originarias. Países que, por cualquier razón, comienzan como grandes
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3.3. Estructuralismo
En este período también surgieron otras visiones alternativas del comercio internacional,
como la que nace a principios de 1950 en América Latina. Esta visión se basó en la relación
centro‐periferia y el deterioro de los términos de intercambio en las economías en
desarrollo, dando origen a toda la teoría de la dependencia. Si bien estas teorías
parecerían no estar relacionadas con los principales temas de las nuevas teorías de
comercio internacional vistos anteriormente, estas ideas también confrontaron
directamente con los modelos neoclásicos y son la base del pensamiento estructuralista de
la Comisión Económica para América y el Caribe (CEPAL) (Palmieri, 2019).
3.3.1. Centro-periferia
Según el argumento clásico y neoclásico, la liberalización comercial lleva a beneficios
3
Esta teoría, reforzada con la idea de que la ventaja comparativa puede ser creada en vez de dada
exógenamente, ha justificado medidas proteccionistas temporales al ser utilizada como argumento para la
defensa temporal de la llamada “industria naciente”. Argumento que es intelectualmente más que respetable
y defendible, pero que, en la práctica, se ha utilizado en muchos países (especialmente en desarrollo) para
justificar políticas que sostienen industrias altamente ineficientes y generan grandes beneficios para una élite
política influyente (Krugman, 1996).
4
La curva de aprendizaje relaciona el costo unitario con la producción acumulada. Tiene pendiente negativa
debido al efecto que tiene sobre los costos la experiencia que se ha obtenido produciendo. Así, esta curva
muestra cómo se va reduciendo ese costo unitario cuanto mayor es la producción acumulada de la industria
de un país hasta una fecha determinada.
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mutuos entre los países, principalmente del lado de la especialización, en donde no era
importante el patrón de comercio, y de la difusión del progreso técnico que, teóricamente
se distribuye equitativamente a nivel internacional. Luego, las teorías tradicionales
predecían que los mecanismos del mercado y el progreso técnico debían favorecer a los
países en desarrollo o periféricos: los precios de las manufacturas iban a bajar (por el mayor
aumento de la productividad de países desarrollados o centrales) y los precios de los
productos primarios iban a subir (por los rendimientos decrecientes de la tierra) (Palmieri,
2019).
En este sentido, las ganancias del comercio eran importantes para los países en desarrollo
productores de bienes primarios, por lo cual estos deberían seguir exportando materias
primas e importando bienes manufacturados.
Sin embargo, estas ideas fueron fuertemente criticadas por aquellos que argumentaban
que las relaciones económicas y comerciales entre países, en realidad, se basaban en
mecanismos de dominación y dependencia (Ferrando, 2012, citado en Palmieri, 2019).
Es así que, de manera simultánea e independientemente, Prebisch (1950) y Singer (1950)
desarrollaron su tesis sobre el deterioro secular de los términos de intercambio para los
países productores de productos primarios e importadores de manufacturas.
A diferencia de las teorías tradicionales, Prebisch (1950) y Singer (1950) postularon que el
reparto de los beneficios del comercio internacional no era equitativo, sino que favorecía
más a los países desarrollados (centro) que a los en vías de desarrollo (periferia). Esta
afirmación se basó en que como los primeros se especializan en productos
manufacturados, tienen una estructura diversificada y homogénea, mientras que los
segundos producen productos primarios, con una estructura especializada y heterogénea.
Luego, la desigual evolución de los precios en el comercio internacional de unos y otros
bienes deterioraría la relación de intercambio de las economías primarias, limitando sus
posibilidades de crecimiento y desarrollo económico (Ferrando, 2012, citado en Palmieri,
2019).
La dinámica teórica de este deterioro de los términos intercambio recae en el hecho de
que en el centro los incrementos de productividad en la industria se traducen en mayores
salarios y, por ende, los precios de los productos industriales suben. Luego, estos se
apropian enteramente de los frutos del progreso técnico. En la periferia, los incrementos
de la productividad agrícola generan una sobreabundancia de mano de obra, que no puede
ajustarse por la emigración a los países centrales. Luego, crece el subempleo rural y urbano
(ocupaciones de baja productividad), lo que impulsa la caída de los precios de los bienes
primarios. Entonces, dado que los incrementos de productividad son mayores en el centro
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que en la periferia, estos últimos transfieren los frutos del progreso técnico al centro, por
la vía de menores precios relativos. El centro conserva para sí el fruto de su progreso
técnico y absorbe los beneficios del aumento de la productividad de la periferia (Palmieri,
2019).
En paralelo, se ofrecieron otros argumentos reforzando la hipótesis, como a) la baja
elasticidad de la demanda de productos primarios respecto a la renta (su demanda crece
en menor proporción que la renta) y respecto al precio (la mayor demanda ante un menor
precio supone un resultado global de menores ingresos), b) factores tecnológicos que
permiten que los países desarrollados reduzcan la utilización de materias primas y c) la
propia especialización de los países periféricos en bienes primarios, reforzada por
inversiones extranjeras, propicia la repatriación de los beneficios obtenidos (Ferrando,
2012, citado en Palmieri, 2019).
La hipótesis Prebisch‐Singer argumentaba que, sin un Estado intervencionista en la
periferia, la balanza estaba inevitablemente inclinada en favor de los países del centro
(Hirschman, 1984, citado en Palmieri, 2019).
Luego, los estructuralistas proponían las siguientes recomendaciones de política: a) no
participar en forma pasiva en la División Internacional del Trabajo (el comercio
internacional no es mutuamente beneficioso), b) atenuar la dualidad del intercambio
comercial de exportar bienes primarios e importar manufacturas, c) cambiar la estructura
productiva mediante la Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) para
absorber la sobreabundancia de mano de obra d) alterar precios relativos (protección
comercial sube precio de las manufacturas, y e) importancia de la integración regional para
ampliar mercados (economías de escala). (Palmieri, 2019)
Los procesos de Integración tienen la característica que incorporan aspectos más allá de los
comerciales, como la movilidad de factores y la coordinación de políticas; las fases más
avanzadas de estos procesos marcan la creación de instituciones regionales donde la cesión
de soberanía es un papel relevante en el proceso. “La cesión de soberanía coma se
económica ósea política, a una entidad supranacional es el problema fundamental que
afronta cualquier proceso de integración internacional.” (Vilaseca & Cairo, 2001, pág. 276)
Se pueden distinguir 5 fases del proceso de integración neoclásico presentadas en la figura
1 donde se incorpora la principal característica de cada fase.
Integración Total o
Integración Económica • Política Económica Unificada
Plena
Fuente: Elaboración propia
Un área de libre comercio o Zona de Libre comercio es un tratado comercial realizado por
diferentes países en la cual los miembros están de acuerdo en eliminar las barreras
arancelarias y no arancelarias dentro del bloque. Sin embargo, “cada miembro mantiene su
propio conjunto de restricciones comerciales frente a los países no miembros. Un ejemplo
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Así, el mercado común representa “una etapa más completa de integración que un área de
libre comercio o una unión aduanera. La Unión Europea (UE) alcanzó el estatus de mercado
común en 1992.” (Carbaugh, 2009)
La Unión Económica como planea Vilaseca & Cairo (2001) esta fase o etapa parte del
Mercado Común e implica aplicar desde la simple coordinación de políticas económicas de
los países hasta su unificación y exige la pérdida de soberanía económica de los Estados-
nación, esta soberanía es cedida a instituciones regionales.
El principal ejemplo de la Unión Económica es el proceso fue de coordinación de política
fiscal y monetaria por parte de la Unión Europea, lo que en términos de política monetaria
termino con la cesión por parte de cada país de su capacidad de Emisión de moneda al
Banco Central Europeo una institución regional
La Integración Total o Integración Económica Plena surge como la última fase de la Unión
económica y busca abarcar a los aspectos no económicos como aspectos sociales, políticos
e institucionales, buscando crear una entidad a un estado supra nacional que aglutine las
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funciones de los Estados nacionales. En esta etapa las decisiones tomadas por las entidades
regionales son vinculantes se crean instituciones que gestiones la Política Fiscal y
monetaria, Parlamentos regionales de carácter vinculantes.
Estados Unidos es un ejemplo de una Integración Económica Plena: “cincuenta estados que
se vinculan en una unión monetaria completa, con moneda común, tipos de cambio
totalmente fijos entre los 50 estados y la Reserva Federal que sirve como banco central de
la nación: emite la moneda y determina las políticas monetarias de la nación.” (Carbaugh,
2009) También el Tesoro gestiona la política fiscal, en términos políticos se tiene una
entidad federal que asume las funciones del ro del Estado Nación, pero los Estados tienen
sus propios marcos legales sujetos a las leyes federales así como la existencia de un
congreso a nivel de toda la unión con decisiones vinculantes pero con parlamentos estatales
tiene cierto grado de autonomía; en su conjunto a estos 50 estados se reconocen como una
sola nación llamada Estados Unidos de América.
Estas 5 fases de integración no son rígidas en su implementación, en muchos casos es
posible asumirlas sin contar con un proceso de formal de integración económica por
ejemplo las áreas de libre comercio como el TLCAN que su objetivo no es la integración
económica si no la apertura de mercados. Asimismo, un proceso de integración formal
puede avanzar a diferentes ritmos cada una de las fases o etapas, hay procesos que han
avanzado de forma más rápida y otros de forma más lentas. Los principales Bloques
Económicos son:
• Unión Europea
• Mercado Común Centroamericano (MCCA)
• Comunidad Andina de Naciones
• Mercado Común del Sur (MERCOSUR)
• Comunidad del Caribe (CARICOM)
• Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN)
• Comunidad de Desarrollo del África Austral (COMESA)
• Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC)
• Alianza del Pacífico
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La ventaja competitiva se define como la ventaja estratégica que una entidad comercial
tiene sobre sus entidades rivales dentro de su industria competitiva. Lograr una ventaja
competitiva fortalece y posiciona mejor a una empresa dentro del entorno empresarial
(Carbaugh, 2009).
La ventaja competitiva busca abordar algunas de las críticas a la ventaja comparativa. Se
dice que un país tiene una ventaja comparativa en la producción de un bien (por ejemplo,
tela) si puede producir tela a un costo de oportunidad más bajo que otro país. El costo de
oportunidad de la producción de tela se define como la cantidad de cerveza que se debe
abandonar para producir una unidad más de tela. Por lo tanto, Guatemala tendría la ventaja
comparativa en la producción de telas en relación con El Salvador si debe renunciar a menos
cerveza para producir otra unidad de tela que la cantidad de cerveza que El Salvador tendría
que renunciar para producir otra unidad de tela (Carbaugh, 2009).
Michael Porter propuso la teoría de la ventaja competitiva en 1985. La teoría de la ventaja
competitiva sugiere que los estados y las empresas deben seguir políticas que creen
productos de alta calidad para vender a precios altos en el mercado. Porter enfatiza el
crecimiento de la productividad como el foco de las estrategias nacionales. Esta teoría se
basa en la noción de que la mano de obra barata es omnipresente y que los recursos
naturales no son necesarios para una buena economía. La otra teoría, la ventaja
comparativa, puede llevar a los países a especializarse en la exportación de bienes primarios
y materias primas que atrapan a los países en economías de bajos salarios debido a los
términos de intercambio. La teoría de la ventaja competitiva intenta corregir este problema
haciendo hincapié en maximizar las economías de escala en bienes y servicios que obtienen
precios superiores.
La ventaja competitiva ocurre cuando una organización adquiere o desarrolla un atributo o
combinación de atributos que le permite superar a sus competidores. Estos atributos
pueden incluir el acceso a recursos naturales, como minerales de alta ley o energía de bajo
costo o acceso a recursos humanos de personal altamente capacitado y calificado. Las
nuevas tecnologías, como la robótica y la tecnología de la información, se incluirán como
parte del producto o para ayudarlo a hacerlo. La tecnología de la información se ha
convertido en una parte tan destacada del mundo empresarial moderno que también
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En todo el mundo, las empresas que han alcanzado el liderazgo internacional emplean
estrategias que difieren entre sí en todos los aspectos. Pero, aunque cada compañía exitosa
empleará su propia estrategia particular, el modo de operación subyacente (el carácter y la
trayectoria de todas las compañías exitosas) es fundamentalmente el mismo.
Las empresas logran una ventaja competitiva a través de actos de innovación. Se acercan a
la innovación en su sentido más amplio, incluidas las nuevas tecnologías y formas de hacer
las cosas. Perciben una nueva base para competir o encuentran mejores medios para
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existente a través de altos directivos que son nuevos en la industria en particular y, por lo
tanto, más capaces de percibir oportunidades y más probabilidades de aprovecharlas. O la
innovación puede ocurrir cuando una compañía se diversifica, trayendo nuevos recursos,
habilidades o perspectivas a otra industria. O las innovaciones pueden provenir de otra
nación con diferentes circunstancias o diferentes formas de competir.
Una vez que una empresa logra una ventaja competitiva a través de una innovación, solo
puede mantenerla mediante una mejora incesante. Casi cualquier ventaja puede ser
imitada. Las compañías coreanas ya han igualado la capacidad de sus rivales japoneses para
producir en serie televisores y reproductores de video en color estándar; Las empresas
brasileñas han reunido tecnología y diseños comparables a los competidores italianos en
calzado de cuero informal.
Los competidores superarán eventual e inevitablemente a cualquier empresa que deje de
mejorar e innovar. A veces, las ventajas iniciales como las relaciones con los clientes, las
economías de escala en las tecnologías existentes o la lealtad de los canales de distribución
son suficientes para permitir que una empresa estancada mantenga su posición arraigada
durante años o incluso décadas. Pero tarde o temprano, los rivales más dinámicos
encontrarán una manera de innovar en torno a estas ventajas o crear una forma mejor o
más barata de hacer las cosas. Los productores italianos de electrodomésticos, que
compitieron exitosamente sobre la base del costo de la venta de electrodomésticos
medianos y compactos a través de grandes cadenas minoristas, descansaron demasiado en
esta ventaja inicial. Al desarrollar productos más diferenciados y crear fuertes franquicias
de marca, los competidores alemanes han comenzado a ganar terreno.
En definitiva, la única forma de mantener una ventaja competitiva es actualizarla, pasar a
tipos más sofisticados. Esto es precisamente lo que han hecho los fabricantes de
automóviles japoneses. Inicialmente penetraron en los mercados extranjeros con autos
compactos pequeños y económicos de calidad adecuada y compitieron sobre la base de
costos laborales más bajos. Sin embargo, aun cuando persistió su ventaja en el costo
laboral, las compañías japonesas estaban mejorando. Invirtieron agresivamente para
construir grandes plantas modernas para cosechar economías de escala. Luego se
convirtieron en innovadores en tecnología de procesos, siendo pioneros en la producción
justo a tiempo y en una serie de otras prácticas de calidad y productividad. Estas mejoras
en el proceso condujeron a una mejor calidad del producto, mejores registros de reparación
y mejores calificaciones de satisfacción del cliente que los competidores extranjeros. Más
recientemente, los fabricantes de automóviles japoneses han avanzado a la vanguardia de
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la tecnología de productos y están presentando nuevas marcas premium para competir con
los automóviles de pasajeros más prestigiosos del mundo.
¿Por qué ciertas empresas con sede en ciertas naciones son capaces de innovación
constante? ¿Por qué buscan implacablemente mejoras, buscando una fuente cada vez más
sofisticada de ventaja competitiva? ¿Por qué son capaces de superar las barreras
sustanciales al cambio y la innovación que tan a menudo acompañan al éxito?
La respuesta radica en cuatro atributos generales de una nación, atributos que
individualmente y como sistema constituyen el diamante de la ventaja nacional, el campo
de juego que cada nación establece y opera para sus industrias. Estos atributos son.
1. Condiciones del factor. La posición de la nación en factores de producción, como mano
de obra calificada o infraestructura, necesarios para competir en una industria
determinada.
2. Condiciones de demanda. La naturaleza de la demanda del mercado interno para el
producto o servicio de la industria.
3. Industrias relacionadas y de apoyo. La presencia o ausencia en la nación de industrias
proveedoras y otras industrias relacionadas que son competitivas internacionalmente.
4. Estrategia firme, estructura y rivalidad. Las condiciones en la nación que rigen cómo se
crean, organizan y administran las empresas, así como la naturaleza de la rivalidad
doméstica.
Estos determinantes crean el entorno nacional en el que nacen las empresas y aprenden a
competir. Cada punto en el diamante, y el diamante como sistema, afecta los ingredientes
esenciales para lograr el éxito competitivo internacional: la disponibilidad de recursos y
habilidades necesarias para la ventaja competitiva en una industria; la información que da
forma a las oportunidades que perciben las empresas y las direcciones en las que despliegan
sus recursos y habilidades; los objetivos de los propietarios, gerentes e individuos en las
empresas; y lo más importante, las presiones sobre las empresas para invertir e innovar.
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Condiciones de demanda
• El país de origen puede soportar operaciones
eficientes de escala por sí mismo
• El nivel de sofisticación de la demanda de viviendas.
• Presión de los compradores locales para actualizar
Cada uno de estos cuatro atributos define un punto en el diamante de ventaja nacional; El
efecto de un punto a menudo depende del estado de los demás. Los compradores
sofisticados no se traducirán en productos avanzados, por ejemplo, a menos que la calidad
de los recursos humanos permita a las empresas satisfacer las necesidades de los
compradores. Las desventajas selectivas en los factores de producción no motivarán la
innovación a menos que la rivalidad sea vigorosa y los objetivos de la compañía respalden
la inversión sostenida. En el nivel más amplio, las debilidades en cualquier determinante
limitarán el potencial de avance y actualización de una industria.
Pero los puntos del diamante también se refuerzan a sí mismos: constituyen un sistema.
Dos elementos, la rivalidad doméstica y la concentración geográfica, tienen un poder
especialmente grande para transformar el diamante en un sistema: la rivalidad doméstica
porque promueve la mejora en todos los demás determinantes y la concentración
geográfica porque eleva y magnifica la interacción de las cuatro influencias separadas.
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Una vez que se forma un grupo, todo el grupo de industrias se apoya mutuamente. Los
beneficios fluyen hacia adelante, hacia atrás y horizontalmente. La rivalidad agresiva en una
industria se extiende a otras en el clúster, a través de spin-offs, a través del ejercicio del
poder de negociación y a través de la diversificación por parte de compañías establecidas.
La entrada de otras industrias dentro del clúster estimula la mejora al estimular la
diversidad en los enfoques de I + D y facilitar la introducción de nuevas estrategias y
habilidades. A través de los canales de proveedores o clientes que tienen contacto con
múltiples competidores, la información fluye libremente y las innovaciones se difunden
rápidamente. Las interconexiones dentro del clúster, a menudo imprevistas, conducen a la
percepción de nuevas formas de competir y nuevas oportunidades. El clúster se convierte
en un vehículo para mantener la diversidad y superar el enfoque interno, la inercia, la
inflexibilidad y el alojamiento entre rivales que ralentiza o bloquea la actualización
competitiva y la nueva entrada.
El papel apropiado del gobierno es como catalizador y retador; es para alentar, o incluso
impulsar, a las empresas a elevar sus aspiraciones y pasar a niveles más altos de desempeño
competitivo, a pesar de que este proceso puede ser inherentemente desagradable y difícil.
El gobierno no puede crear industrias competitivas; solo las empresas pueden hacer eso. El
gobierno desempeña un papel inherentemente parcial, que tiene éxito solo cuando se
trabaja en conjunto con condiciones subyacentes favorables en el diamante. Aun así, el
papel del gobierno de transmitir y amplificar las fuerzas del diamante es poderoso. Las
políticas gubernamentales que tienen éxito son aquellas que crean un entorno en el que las
empresas pueden obtener una ventaja competitiva en lugar de aquellas que involucran al
gobierno directamente en el proceso, excepto en las naciones al principio del proceso de
desarrollo. Es un papel indirecto, más que directo.
Hay algunos principios básicos y simples que los gobiernos deben adoptar para desempeñar
el papel de apoyo adecuado para la competitividad nacional: alentar el cambio, promover
la rivalidad interna, estimular la innovación. Algunos de los enfoques de política específicos
para guiar a las naciones que buscan obtener una ventaja competitiva incluyen los
siguientes.
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cosechar todos los beneficios, los gobiernos han adoptado la idea de una cooperación
más directa.
En los Estados Unidos, las leyes antimonopolio se han modificado para permitir una I +
D más cooperativa; en Europa, megaproyectos como ESPRIT, un proyecto de tecnología
de la información, reúne a empresas de varios países. Detrás de gran parte de este
pensamiento se esconde la fascinación de los gobiernos occidentales con, y la
incomprensión fundamental de, los innumerables proyectos de investigación
cooperativa patrocinados por el Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI),
proyectos que parecen haber contribuido al aumento competitivo de Japón.
Bajo ciertas condiciones limitadas, la investigación cooperativa puede resultar
beneficiosa. Los proyectos deben estar en áreas de investigación básica de productos y
procesos, no en temas estrechamente relacionados con las fuentes de ventaja
patentadas de una empresa. Deben constituir solo una parte modesta del programa de
investigación general de una empresa en cualquier campo dado. La investigación
cooperativa debe ser solo indirecta, canalizada a través de organizaciones
independientes a las que la mayoría de los participantes de la industria tienen acceso.
Las estructuras organizativas, como los laboratorios universitarios y los centros de
excelencia, reducen los problemas de gestión y minimizan el riesgo de rivalidad.
Finalmente, los proyectos cooperativos más útiles a menudo involucran campos que
tocan una serie de industrias y que requieren importantes inversiones en I + D.
e. Promover objetivos que conduzcan a una inversión sostenida. El gobierno tiene un
papel vital en la configuración de los objetivos de los inversores, gerentes y empleados
a través de políticas en diversas áreas. La forma en que se regulan los mercados de
capitales, por ejemplo, configura los incentivos de los inversores y, a su vez, el
comportamiento de las empresas. El gobierno debe apuntar a alentar la inversión
sostenida en habilidades humanas, en innovación y en activos físicos. Quizás la
herramienta más poderosa para aumentar la tasa de inversión sostenida en la industria
es un incentivo fiscal para ganancias de capital a largo plazo (cinco años o más)
restringidas a nuevas inversiones en capital corporativo. Los incentivos de ganancias de
capital a largo plazo también deberían aplicarse a los fondos de pensiones y otros
inversores actualmente libres de impuestos, que ahora tienen pocas razones para no
participar en operaciones rápidas.
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tratar de abrir mercados donde una nación tenga una ventaja competitiva y debe
abordar activamente las industrias emergentes y los problemas incipientes.
Cuando el gobierno encuentra una barrera comercial en otra nación, debe concentrar
sus remedios en desmantelar las barreras, no en regular las importaciones o
exportaciones. En el caso de Japón, por ejemplo, la presión para acelerar el crecimiento
ya rápido de las importaciones manufacturadas es un enfoque más efectivo que un
cambio hacia el comercio administrado. Los aranceles compensatorios que castigan a
las empresas por prácticas comerciales desleales son mejores que las cuotas de
mercado. Otras herramientas cada vez más importantes para abrir mercados son las
restricciones que impiden que las empresas en los países infractores inviertan en
adquisiciones o instalaciones de producción en el país anfitrión, lo que impide que las
empresas del país injusto usen su ventaja para establecer una nueva cabeza de playa
que sea inmune a las sanciones.
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