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Células Infecciosas y Sistema Inmunitario

El documento describe el sistema inmunitario y los leucocitos que lo componen. Explica que los neutrófilos y macrófagos son las principales células de defensa que combaten las infecciones mediante fagocitosis y liberación de sustancias antimicrobianas. También detalla los procesos de inflamación y cómo los neutrófilos y macrófagos responden migrando al sitio de infección para fagocitar y destruir los patógenos.
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Células Infecciosas y Sistema Inmunitario

El documento describe el sistema inmunitario y los leucocitos que lo componen. Explica que los neutrófilos y macrófagos son las principales células de defensa que combaten las infecciones mediante fagocitosis y liberación de sustancias antimicrobianas. También detalla los procesos de inflamación y cómo los neutrófilos y macrófagos responden migrando al sitio de infección para fagocitar y destruir los patógenos.
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Joaquín Biglia Avancini

Sistema Inmunitario
Nuestros organismos tienen un sistema de defensa especial para combatir
microorganismos infecciosos y sustancias extrañas denominado sistema inmunitario. Este
sistema está compuesto por leucocitos y células tisulares derivadas de los leucocitos. Estas
células trabajan en conjunto de dos formas para evitar la enfermedad: 1) destruyendo las
bacterias o virus invasores mediante fagocitosis; y 2) formando anticuerpos y linfocitos
sensibilizados que pueden destruir o inactivar al invasor.

Leucocitos
También llamadas las células blancas sanguíneas, son las unidades móviles del
sistema inmunitario. Se forman en parte en la médula ósea (granulocitos, monocitos y
algunos linfocitos) y en parte en el tejido linfático (linfocitos y células plasmáticas). Tras su
formación, son transportados en la sangre a diferentes partes del organismo donde son
necesarios.

El valor real de los leucocitos es que la mayoría de ellos se transportan


específicamente a zonas de infección e inflamación intensas, lo que constituye una defensa
rápida y potente frente a los microorganismos infecciosos.

Tipos de leucocitos

Normalmente hay seis tipos de leucocitos en la sangre: neutrófilos


polimorfonucleares, eosinófilos polimorfonucleares, basófilos polimorfonucleares,
monocitos, linfocitos y células plasmáticas. Las células polimorfonucleares tienen un aspecto
granular, razón por la que se les llama “granulocitos”.

Además, hay un gran número de plaquetas, que son fragmentos de otro tipo de
células similares a los leucocitos que se encuentran en la médula ósea, el megacariocito.

Los granulocitos y monocitos protegen el organismo frente a los microorganismos


invasores sobre todo ingiriéndolos (fagocitosis) o liberando sustancias antimicrobianas o
inflamatorias que tienen múltiples efectos que ayudan a destruir el organismo agresor.

Formula leucocitaria relativa

El número de plaquetas, que son solo fragmentos celulares, en cada microlitro de


sangre es normalmente de 300.000.

El humano adulto tiene unos 7.000 leucocitos por microlitro de sangre. Entre todos
los leucocitos, los porcentajes normales de los diferentes tipos son los siguientes:

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Neutrófilos polimorfonucleares 62%


Linfocitos 30%
Monocitos 5,3%
Eosinófilos polimorfonucleares 2,3%
Basófilos polimorfonucleares 0,4%

El ciclo vital de los leucocitos

La vida de los granulocitos después de que salen de la médula ósea es normalmente


de 4-8 hs circulando en sangre y otros 4-5 días en los tejidos donde son necesarios. Cuando
hay una infección tisular grave, esta vida total se acorta a menudo a solo unas horas porque
los granulocitos acuden con mayor rapidez a la zona infectada, realizan sus funciones y en el
proceso se destruyen.

Los monocitos tienen un tiempo de tránsito de 10-20 hs en la sangre, antes de pasar


a los tejidos. Una vez en los tejidos, aumentan su tamaño hasta convertirse en macrófagos
tisulares y en esta forma pueden vivir meses a no ser que se destruyan cumpliendo sus
funciones. Estos macrófagos tisulares son la base del sistema macrofágico tisular.

Los linfocitos entran en el sistema circulatorio continuamente junto con el drenaje de


la linfa procedente de los tejidos linfáticos. Estos tienen una vida de semanas o meses y su
duración depende de la necesidad del organismo de estas células.

Las plaquetas de la sangre se sustituyen cada 10 días, por lo que se forman a diario
unas 30.000 plaquetas por microlitro de sangre.

Los neutrofilos y macrofagos defienden frente a la infeccion


Son sobre todo los neutrófilos y los macrófagos tisulares los que atacan y destruyen
los factores lesivos. Los neutrófilos son células maduras que pueden destruir bacterias
incluso en la sangre circulante. Por el contrario, los macrófagos comienzan su vida como
monocitos circulantes, que son células inmaduras que están en la sangre y que tienen casi
nula capacidad de lucha contra los microorganismos infecciosos en ese estadio. Pero, una
vez que entran a los tejidos, pasan a denominarse macrófagos, y estos son muy capaces de
combatir a los microorganismos de los tejidos.

Los neutrófilos y monocitos pueden escurrirse a través de los poros sanguíneos


mediante diapédesis. Es decir, deslizándose mediante un poro de mucho menor tamaño que
la célula. A su vez, estas células pueden moverse a través de los tejidos mediante
movimiento ameboide.

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Muchas sustancias químicas


diferentes en los tejidos hacen que los
neutrófilos y macrófagos se muevan hacia
la fuente de las sustancias químicas. Este
fenómeno se conoce como quimiotaxia.
Cuando un tejido se inflama, se forman
diferentes productos que pueden producir
quimiotaxis, entre ellos se encuentran: 1)
toxinas bacterianas o víricas; 2) productos
degenerativos de los tejidos inflamados; 3)
productos de reacción del sistema de
complemento; y 4) productos de reacción
causados por la coagulación del plasma en
Imagen N°18: Movimiento de neutrófilos por diapédesis y
la zona inflamada. quimiotaxia

Fagocitosis

La función mas importante de los neutrófilos y los macrófagos es la fagocitosis, que


significa ingestión celular de agente ofensivo. Los fagocitos deben seleccionar el material que
fagocitan; de otro modo podrían ingerir células y estructuras normales del cuerpo. El que
tenga lugar la fagocitosis depende de:

1. La mayoría de las estructuras normales del cuerpo tienen superficies lisas que se
resisten a la fagocitosis. Sin embargo, si la superficie es rugosa, aumenta la
probabilidad de ser fagocitada.
2. La mayoría de sustancias naturales del cuerpo están cubiertas por proteínas que
repelen a los fagocitos. En cambio, los tejidos muertos y moléculas extrañas no tienen
cubiertas protectoras, haciéndolas susceptibles a la fagocitosis.
3. El sistema inmunitario produce anticuerpos frente a los organismos infecciosos. Estos
anticuerpos se adhieren a las membranas bacterianas y hacen que las mismas sean
mas susceptibles a ser fagocitadas. Para ello, el anticuerpo se une con el producto C3
del sistema de complemento. A su vez, las moléculas de C3 se unen a receptores de la
membrana del fagocito, lo que inicia la fagocitosis. Este proceso por el que se
selecciona un patógeno para la fagocitosis y su destrucción se denomina
opsonización.

Una vez que se ha fagocitado una partícula extraña, los lisosomas y otros gránulos
citoplasmáticos del neutrófilo y del macrófago entran de inmediato en contacto con la
vesícula fagocítica que contiene al microorganismo extraño y sus membranas se fusionan,
vertiendo muchas enzimas digestivas y sustancias bactericidas en las vesículas, comenzando
así la digestión de la partícula ingerida.

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Inflamacion
Cuando se produce una lesión tisular, ya se por microorganismos o por traumatismos,
los tejidos lesionados liberan múltiples sustancias que dan lugar a cambios secundarios en
los tejidos vecinos no lesionados. Este complejo de cambios tisulares de denomina
inflamación. La inflamación se caracteriza por:

1. La vasodilatación de los vasos sanguíneos locales, lo que aumenta el flujo sanguíneo


local.
2. El aumento de la permeabilidad de los capilares, lo que permite la fuga de grandes
cantidades de líquido hacia los espacios intersticiales.
3. A menudo la coagulación del líquido en los espacios intersticiales por un aumento
en las cantidades de fibrinógeno y otras proteínas que salen de los capilares.
4. La migración de un gran número de granulocitos y monocitos al tejido.
5. La tumefacción de las células tisulares.

Algunos de los muchos productos tisulares que provocan estas reacciones son la
histamina, bradicinina, serotonina, prostaglandinas, productos del complemento, productos
de reacción del sistema de coagulación de la sangre y linfocinas, sustancias producidas por
linfocitos T.

Uno de los primeros efectos de la inflamación es aislar la zona lesionada del resto de
los tejidos. Los espacios tisulares y linfáticos de la zona inflamada se bloquean con coágulos
de fibrinógeno, de manera que durante algún tiempo apenas fluye líquido a través de los
espacios. Este proceso de tabicación retrasa la diseminación de bacterias y productos
tóxicos.

Respuesta del neutrófilo y macrófago durante la inflamación

Los macrófagos tisulares proporcionan la primera línea de defensa contra la


infección. A los pocos minutos de comenzar la inflamación, los macrófagos ya presentes en
los tejidos, comienzan de inmediato sus acciones fagocíticas.

Por otro lado, la invasión de neutrófilos a la zona inflamada es una segunda línea de
defensa. Alrededor de la primera hora de infección, un gran número de neutrófilos comienza
a invadir la zona inflamada. Esto se debe a la acción de citocinas proinflamatorias que inician
las siguientes reacciones:

1. Provocan una mayor expresión de moléculas de adhesión como selectinas y molécula


de adhesión intracelular 1 (ICAM-1) en la superficie de las células endoteliales. Estas
moléculas de adhesión, que reaccionan con moléculas de integrinas complementarias
en los neutrófilos, hacen que estos se peguen a las paredes de los capilares de la zona
inflamada. Este efecto se denomina marginación.

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2. También hacen que las uniones intercelulares entre las células endoteliales se aflojen,
lo que deja aberturas suficientemente grandes como para que los neutrófilos avancen
desde la sangre hacia los espacios tisulares por diapédesis.
3. Provocan la quimiotaxia de los neutrófilos hacia lo tejidos lesionados.

Imagen N°19: Migración de neutrófilos de la sangre al tejido inflamado.

A los pocos minutos de comenzar la inflamación aguda, el número de neutrófilos en


la sangre aumenta de cuatro a cinco veces. A esto se le llama neutrofilia, y se debe a los
productos de la inflamación que entran en el torrente sanguíneo, llegan a la médula ósea y
allí actúan sobre los neutrófilos almacenados para movilizarlos hacia la sangre circulante.

La segunda invasión de macrófagos del tejido inflamado es una tercera línea de


defensa. Junto con la invasión de neutrófilos, los monocitos procedentes de la sangre entran
al tejido inflamado y aumentan de tamaño hasta convertirse en macrófagos. Pero el número
de monocitos en sangre circulante es bajo. Además, la reserva de monocitos en la médula
ósea es mucho menor que la de neutrófilos. Por lo tanto, el aumento de macrófagos en la
zona del tejido inflamado es mucho mas lento que el de los neutrófilos y necesita varios días
para ser eficaz.

La cuarta línea de defensa la constituye la mayor producción de granulocitos y


monocitos en la médula ósea. Esta acción se debe a la estimulación de las células
precursoras en la médula.

Formación del pus

Cuando los neutrófilos y macrófagos engullen un gran número de bacterias y tejido


necrótico, prácticamente todas estas mueren. Después de varios días, se excava una cavidad
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en lo tejidos inflamados que contiene porciones variables de tejido necrótico, neutrófilos


muertos, macrófagos muertos y tejido tisular. Esta mezcla se denomina pus.

Cuando la infección se ha suprimido, el pus se autolisa gradualmente a lo largo de un


periodo de días, y los productos finales son absorbidos por los tejidos vecinos y por la linfa
hasta que la mayoría de los signos de la lesión tisular desaparecen.

Eosinofilos
Los eosinófilos son fagocitos débiles y muestran quimiotaxia, pero comparado con los
neutrófilos, es dudoso que los eosinófilos tengan importancia en la defensa frente a los tipos
habituales de infección.

Sin embargo, estos se producen a menudo en un gran número de personas con


infecciones parasitarias, y migran hacia los tejidos parasitados uniéndose a las formas
juveniles del parásito y matándolos de diversas formas como:

1. Liberando enzimas hidrolíticas presentes en sus gránulos.


2. Liberando formas reactivas de oxígeno que son especialmente mortales.
3. Liberando gránulos de un polipéptido muy larvicida denominado proteína principal
básica.

Basofilos y Mastocitos
Los basófilos que están en la sangre circulante son similares a los mastocitos tisulares
localizados por fuera de los capilares del cuerpo. Los mastocitos y los basófilos liberan
heparina, una sustancia que actúa como anticoagulante sanguíneo.

Estos tipos celulares desempeñan una función importante en reacciones alérgicas


porque el anticuerpo que produce estas reacciones, la inmunoglobulina E (IgE), tiende a
unirse a los mastocitos y a los eosinófilos. Después, cuando el antígeno reacciona con este
anticuerpo, hace que el basófilo o mastocito se rompan y liberen cantidades elevadas de
histamina, bradicinina, serotonina, heparina, sustancia de reacción lenta de la anafilaxia y
varias enzimas lisosómicas que desencadenan reacciones vasculares y tisulares que a su vez
producen muchas de las manifestaciones alérgicas.

Resistencia del organismo a la infeccion


El cuerpo humano tiene la capacidad de resistir casi todos los tipos de
microorganismos y toxinas que tienden a lesionar los tejidos y órganos. Esta capacidad se
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llama inmunidad. Gran parte de ella es inmunidad adquirida que no aparece hasta que el
cuerpo es atacado por primera vez por un microorganismo. Pero, por otro lado, el organismo
también cuenta con un elemento adicional que se debe a procesos generales en lugar de a
procesos dirigidos a microorganismos específicos, a lo que se llama inmunidad innata.
Comprende los siguientes aspectos:

• Fagocitosis de bacterias y otros invasores por leucocitos.


• Destrucción de microorganismos ingeridos por las secreciones ácidas del estómago y
las enzimas digestivas.
• Resistencia de la piel a la invasión por microorganismos.
• Presencia en la sangre de ciertos compuestos químicos y células que se unen a
microorganismos o toxinas extraños y los destruyen.

Inmunidad adquirida
La inmunidad adquirida se debe a un sistema inmunitario especial que forma
anticuerpos, linfocitos activados o ambos que atacan y destruyen los microorganismos
invasores específicos o las toxinas.

Tipos de inmunidad adquirida

Existen dos tipos básicos, pero estrechamente relacionados de inmunidad. En uno de


ellos, el cuerpo produce anticuerpos circulantes, que son moléculas de globulinas presentes
en el plasma, capaces de atacar al microorganismo invasor. Este tipo se denomina inmunidad
humoral o del linfocito B (porque el linfocito B produce los anticuerpos). El otro tipo de
inmunidad se consigue mediante la formación de linfocitos T activados que se habilitan
principalmente en los ganglios linfáticos para atacar a los microorganismos extraños. Esta se
denomina inmunidad celular o del linfocito T.

Preprocesamiento de los Linfocitos T y B

Aunque todos los linfocitos se originan de células precursoras comprometidas en la


línea linfocítica del embrión, estas células progenitoras son incapaces de formar
directamente linfocitos T activados ni anticuerpos. Antes de poder hacerlo, estas deben
diferenciarse mas en zonas de procesamiento adecuadas.

El timo preprocesa los linfocitos T

Tras originarse en la médula ósea, los linfocitos T migran primero al timo, donde se
dividen rápidamente y al mismo tiempo forman una gran capacidad de reacción frente a
antígenos específicos diversos. Esto tipos diferentes de linfocitos T preprocesados dejan

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ahora el timo y se diseminan a través de la sangre por todo el cuerpo para alojarse por todo
el tejido linfático.

El timo se asegura de que los linfocitos T que lo abandonan no reaccionen frente a


proteínas u otros antígenos que estén presentes en los tejidos propios. El timo selecciona
que linfocitos T se liberarán primero mezclándolos con antígenos del tejido propio. Si estos
linfocitos T reaccionan, los mismos serán destruidos y fagocitados en lugar de ser liberados,
como ocurre con el 90% de estas células.

El hígado y la médula ósea preprocesan los linfocitos B

Los linfocitos B se preprocesan en el hígado durante la etapa intermedia de vida fetal


y en la médula ósea en la ultima etapa de vida fetal y tras el nacimiento. Los linfocitos B son
distintos a los anteriores, ya que estos producen sustancias reactivas denominadas
anticuerpos. Estas son proteínas grandes capaces de combinarse con la sustancia antigénica
y destruirla. En segundo lugar, los linfocitos B tienen una diversidad mucho mayor que los
linfocitos T, por lo que forman muchos millones de tipos de anticuerpos con diferentes
reactividades específicas.

Tras el preprocesamiento, los linfocitos B también migran al tejido linfático, alojando


en el mismo.

Clones de linfocitos

Cuando antígenos específicos entran en contacto con linfocitos B y T en el tejido


linfático, ciertos linfocitos T se activan para formar linfocitos T activados y ciertos linfocitos
B se activan para formar anticuerpos.

Cada uno de los linfocitos B y T preformados son capaces de formar un solo tipo de
anticuerpo o de linfocito T con un solo tipo de especificidad, y solo el tipo especifico de
antígeno puede activarlo. Una vez que se activa el linfocito especifico por su antígeno, se
reproduce incontroladamente, formando un número enorme de linfocitos duplicados. Si es
un linfocito B, su progenie secretará finalmente un tipo específico de anticuerpo que
circulará por todo el cuerpo. Si es un linfocito T, su progenie son linfocitos T sensibilizados
específicos que se liberan a la linfa y después llegan a la sangre y circulan por los líquidos
corporales.

Todos los linfocitos diferenciados que son capaces de formar un anticuerpo o linfocito
T de una especificidad llaman clon de linfocitos. Es decir, los linfocitos de cada clon derivan
originariamente de unos pocos linfocitos con su tipo de especificidad.

Función de los macrófagos en la activación de los clones de linfocitos

Junto con los linfocitos, ubicados en el tejido linfoide, se encuentra una gran cantidad
de macrófagos. La mayoría de los microorganismos invasores son en primer lugar fagocitados
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y digeridos en parte por los macrófagos; y los productos antigénicos de estos son liberados
en le citosol del macrófago. Luego, los macrófagos pasan estos antígenos por contacto a los
linfocitos, lo que activa clones linfocíticos específicos. Además, los macrófagos secretan
interleucina 1 que estimula el crecimiento y la reproducción de los linfocitos específicos.

Función de los linfocitos T en la activación de los linfocitos B

La mayoría de los antígenos activan a los linfocitos T y B al mismo tiempo. Además,


algunos de los linfocitos T que se forman, denominados linfocitos T colaboradores, secretan
sustancias llamadas linfocinas, que activan a los linfocitos B específicos.

Sistema del linfocito B: Inmunidad humoral y los anticuerpos

Formación de anticuerpos por las células plasmáticas

Ante la entrada de un antígeno, los linfocitos B específicos aumentan de tamaño y


adquieren un aspecto de linfoblastos. Algunos linfoblastos se diferencian hasta formar
plasmoblastos, en los cuales el citoplasma se expande y prolifera mucho el retículo
endoplasmático. Estos comienzan a dividirse a gran velocidad formando finalmente células
plasmáticas maduras que producen anticuerpos gammaglobulínicos que se liberan hacia la
linfa y luego hacia la sangre circulante.

Formación de linfocitos B de “memoria”

Algunos linfoblastos formados por la activación de linfocitos B específicos no forman


células plasmáticas, sino un número moderado de linfocitos B nuevos, similares al clon
original. Estos, a su vez, también circulan por la sangre, pero desde un punto de vista
inmunológico, se encuentran durmientes hasta que una nueva cantidad del mismo antígeno
los activa. Estos se denominan linfocitos de memoria.

La posterior exposición al mismo antígeno producirá una respuesta inmunológica


mucho mas fuerte que la primera, ya que habrá mayores cantidades de linfocitos de
memoria que linfocitos B originales del clon específico.

Anticuerpos

Los anticuerpos son gammaglobulinas denominadas inmunoglobulinas y suelen


constituir el 20% de las proteínas plasmáticas. Todas están compuestas por cadenas de
polipéptidos pesadas y ligeras, las cuales presentan en sus extremos porciones variables, que
le otorgan especificidad al anticuerpo; y el resto constituye porciones constantes. Hay 5 tipos
generales de anticuerpos, denominados: IgM, IgG, IgA, IgD e IgE. Es de destacar la presencia
de la IgG, ya que la misma es la mas abundante en el plasma; y la IgM, ya que esta es formada
durante una respuesta primaria.

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Los anticuerpos actúan directamente protegiendo al cuerpo frente a los


microorganismos invasores mediante: 1) el ataque directo al invasor; y 2) activando al
sistema de complemento.

Debido a la naturaleza de los anticuerpos y las múltiples zonas de unión que hay en
los microorganismos invasores, los anticuerpos pueden inactivar directamente al invasor
mediante:

1. Aglutinación: En la que múltiples partículas grandes con antígenos en sus superficies


se unen en grupo.
2. Precipitación: En la que el complejo molecular del antígeno y el anticuerpo
permanecen en un tamaño tan grande que se hacen insolubles y precipitan.
3. Neutralización: En la que los anticuerpos cubren los lugares tóxicos del
microorganismo.
4. Lisis: En la que algunos anticuerpos potentes son capaces de atacar directamente las
membranas de las células y romperlas.

Estas acciones directas de los anticuerpos a menudo no son lo suficientemente fuerte


como para desempeñar una función importante en la protección del cuerpo. La mayor parte
de la protección se debe a los efectos del sistema de complemento.

Sistema del linfocito T: Los linfocitos T activados y la inmunidad celular

Formación de linfocitos T de “memoria”

Al exponerse al antígeno adecuado, los linfocitos T de un clon específico proliferan y


liberan grandes cantidades de linfocitos T específicos activados de una forma paralela a la
liberación de linfocitos B activados. La principal diferencia radica en que no se liberan
anticuerpos, sino linfocitos T completos hacia la linfa y luego a la circulación sistémica.

Algunas veces, estos linfocitos T recién formados se conservan en el tejido linfático


para convertirse en linfocitos T específicos de memoria; que luego ante una posterior
exposición al mismo antígeno, estos son liberados de manera mucho mas rápida y potente.

Tipos de linfocitos T

Hay varios tipos de linfocitos T. Se clasifican en tres grupos principales:

• Linfocitos T colaboradores

Son los linfocitos T más numerosos. Estos sirven como principal regulador de casi
todas las funciones inmunitarias. Los hacen formando una serie de linfocinas, que actúan
sobre otras células del sistema inmunitario y de la médula ósea.

La linfocina interleucina 2 tiene un efecto estimulador del crecimiento y la


proliferación de los linfocitos T citotóxicos y supresores.
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Las interleucinas 4, 5 y 6 tienen potentes efectos sobre los linfocitos B y se les ha


llamado factores estimuladores del linfocito B.

Las linfocinas también influyen sobre los macrófagos. En primer lugar, reducen la
migración de macrófagos después de verse atraídos por las sustancias quimiotácticas en la
zona inflamada del tejido, lo que da lugar a una acumulación de macrófagos. En segundo
lugar, activan a los macrófagos para hacer mas eficiente la fagocitosis, lo que permite atacar
a una mayor cantidad de agentes extraños.

• Linfocitos T citotóxicos

Son células de ataque directo capaces de matar microorganismos, y en ocasiones,


células propias. Las proteínas de superficie que poseen estas células les permiten unirse a
los microorganismos y para luego secretar proteínas perforadoras denominadas perforinas,
que agujerean la membrana de la célula atacada. Después, el líquido entra rápidamente en
la célula desde el espacio intersticial. Además, el linfocito citotóxico libera directamente
sustancias citotóxicas en la célula atacada. Casi de inmediato, la célula atacada se hincha y
poco después suele disolverse.

Desempeñan una función importante en la destrucción de células cancerosas, células


cardiacas trasplantadas u otros tipos de células que son extrañas para el cuerpo.

• Linfocitos T supresores

Se sabe mucho menos de este tipo de linfocitos, pero se conoce que son capaces de
suprimir las funciones de los linfocitos T citotóxicos y colaboradores. Se cree que estas
funciones supresoras sirven para evitar que los linfocitos T citotóxicos provoquen reacciones
inmunitarias excesivas que podrían dañar los tejidos del propio cuerpo.

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