Protocolos de Acogida en Residencias
Protocolos de Acogida en Residencias
02 en la recepción y acogida
de residentes
Objetivos:
■■ Estudiar los distintos tipos de atención que pueden recibir las personas
dependientes en función de su grado de dependencia.
Teléfono
937192107
Correo Postal
Marqueses de Barberá, 43
08210 Barberá del Vallés, Barcelona
Fax
937192108
Internet
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La labor diaria del equipo de profesionales que trabajan en un centro residencial engloba un con-
junto de intervenciones que tienen como objetivo ofrecer una respuesta integral a las necesidades
de los usuarios.
Para que estas intervenciones sean las óptimas, estos profesionales deben trabajar conjuntamente,
no cada uno por su cuenta, teniendo como referencia algunas pautas de actuación consensuadas
por el equipo. Para poder funcionar de este modo, las intervenciones de los profesionales tienen
como referencia los llamados protocolos de actuación.
Para poder diseñar estos protocolos de actuación, y vertebrar así el trabajo diario de los profesiona-
les del centro, es imprescindible que estos profesionales trabajen en equipo, constituyendo, como
ya sabemos, el denominado equipo interdisciplinar.
Los protocolos tienen que ser prácticos para todos estos profesionales, y deben adaptarse a las
necesidades y costumbres de los usuarios, del mismo equipo de profesionales y de cada centro.
De esta manera, un protocolo define las fases o secuencias necesarias para que los profesionales
realicen su asistencia de forma correcta.
Así pues, el objetivo de los protocolos de actuación es que cada profesional sepa cómo actuar en
cada momento.
◦◦ Los protocolos tienen como función homogeneizar el desarrollo de una asistencia determinada.
De este modo, como establecen los pasos que deben seguir los profesionales para realizar cada
procedimiento de atención al usuario, evita que cada profesional lo realice de forma arbitraria.
◦◦ Cada centro elabora sus propios protocolos, adaptándolos a sus usuarios, al equipo de pro-
fesionales, al propio centro y a los recursos disponibles. Así pues, los protocolos no están
estandarizados.
◦◦ El equipo interdisciplinar participa en la elaboración de los protocolos y los evalúa constantemen-
te, de manera que puede introducir cambios y modificaciones si las necesidades particulares o
las circunstancias así lo exigen.
Elaboración de un protocolo
1. Definición
Establecer la asistencia de la cual se van a definir los pasos.
2. Objetivos
Determinar para qué sirve, su finalidad: algunos protocolos son de prevención, mientras que otros
son de tratamiento o atención al residente.
5. Actuación
Es el protocolo propiamente dicho, las diferentes fases del proceso (cómo se tiene que actuar).
6. Momento y recursos
Detallar el calendario de aplicación, el tiempo necesario para el desarrollo de las distintas actuacio-
nes y los materiales para el desarrollo de estas actuaciones.
7. Registros
Establecer qué actividades deberán ser anotadas una vez realizadas, así como las posibles inciden-
cias que se produzcan.
8. Elaboración y vigencia
Determinar la vigencia del protocolo y fijar una fecha para su valoración.
9. Revisión
Introducir modificaciones para mejorar las diferentes intervenciones. Los protocolos están en cons-
tante evaluación por parte de los profesionales que los aplican, pero, además, se establecen fechas
concretas para su expresa valoración.
Una vez se ha elaborado un protocolo, es necesario que todos los profesionales implicados lo co-
nozcan y tengan acceso a su contenido en todo momento.
Tipos de protocolos
Entre los diferentes protocolos que pueden encontrarse en un centro residencial, podemos destacar
los siguientes:
El profesional de atención sociosanitaria tiene, entre sus funciones, la de apoyar al equipo interdis-
ciplinar en la recepción y acogida de los nuevos residentes en el momento de su llegada a la insti-
tución. Como ya hemos visto, existe un protocolo en el cual se especifica cómo actuar en el apoyo
y acompañamiento a este nuevo residente.
Para el usuario, el ingreso en una institución sociosanitaria implica una serie de cambios significati-
vos: un nuevo entorno, unos nuevos hábitos, nuevas personas con las que convivir... Así pues, para
la salud y la calidad de vida del usuario es fundamental que consiga adaptarse a estos cambios, y la
intervención, en este caso, precisamente tiene como objetivo favorecer este proceso.
Dentro de este protocolo, básicamente se diferenciarán tres etapas en las que se tendrá que intervenir:
Es el periodo de tiempo anterior al ingreso: desde que se toma la decisión de ingresar al usuario en
un centro residencial hasta que se produce el ingreso en sí.
2. Planificar el ingreso
◦◦ Planificar la futura llegada del usuario.
◦◦ Recopilar información del usuario: datos personales, biografía, intereses, aficiones y cualquier
otra información significativa. Disponer de esta información será fundamental para el proceso de
adaptación del usuario.
3. Preparar la acogida
◦◦ Fijar la fecha del ingreso.
◦◦ Prepararse, el personal, para ofrecer la atención más adecuada.
◦◦ Comprobar que la habitación del nuevo residente esté preparada.
Etapa de acogida
Es la etapa que incluye tanto el primer día, momento en el cual el usuario llega a la residencia para
instalarse, como las primeras semanas.
2. Se procede a la presentación de los diferentes profesionales del centro, entre los cuales el usua-
rio tendrá asignado un profesional de referencia, que será el encargado de atenderle en los
primeros momentos.
3. Para que el usuario conozca las instalaciones y las actividades que se realizan en la residencia,
se hará un recorrido por ella, durante el cual se le pueden presentar a sus compañeros, y se le
irá explicando el funcionamiento general del centro y las costumbres que hay en él.
Etapa de estancia
Esta etapa engloba todo el periodo durante el cual el usuario se encuentra en la residencia. Para
garantizar que los usuarios acaben adaptándose al centro, pues no todos lo logran de la misma
manera, se tiene en cuenta dentro del protocolo de acogida.
Así pues, la intervención en la etapa de estancia es un seguimiento y una valoración del proceso
de adaptación del nuevo usuario. Durante los tres primeros meses desde el día de su llegada, el
profesional debe tener presente que el usuario todavía se encuentra en periodo de adaptación, y,
asimismo, debe saber que en muchas ocasiones hay usuarios que nunca acabarán de adaptarse
totalmente.
Antes de analizar los distintos tipos de atención que pueden recibir las personas dependientes en
función de su grado de dependencia, es imprescindible saber qué significan algunos conceptos
claves en este ámbito.
Autonomía: es la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones persona-
les acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias, así como de desarrollar
las actividades básicas de la vida diaria.
Dependencia: es el estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por
razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de
autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o
ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas
con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.
En ambas definiciones aparece el término actividades básicas de la vida diaria, concepto que eng-
loba las tareas más elementales de la persona, que le permiten desenvolverse con un mínimo de
autonomía e independencia.
Estas tareas incluyen los siguientes ámbitos: el cuidado personal, las actividades domésticas bási-
cas, la movilidad esencial, el reconocimiento de personas y de objetos, y la capacidad de orienta-
ción, de comprensión y de ejecución de órdenes o de actividades sencillas.
Así pues, si analizamos con detalle la definición de estos dos conceptos anteriores, entenderemos
qué significa ser una persona autónoma o bien, por el contrario, ser una persona dependiente.
De este modo, las personas que disponen de autonomía, son capaces de llevar a cabo las activi-
dades del día a día y de dirigir su vida hacia intereses y preferencias propias (en este sentido, las
capacidades cognitivas juegan un papel fundamental, por ejemplo, en el momento de tomar una
decisión determinada o de planificar la economía personal).
2. Dependencia
El concepto de dependencia hace referencia a un estado en el que se encuentra una persona. ¿Y
cómo llega a ese estado? La situación o estado de dependencia puede originarse por causas
múltiples.
La Ley de Dependencia, en su definición, determina que estas causas pueden ser la edad, la enfer-
medad o la discapacidad. Así pues, la persona dependiente necesita de la atención de otra persona
o algún tipo de ayuda.
Como vemos, autonomía y dependencia son dos conceptos que están íntimamente relacionados:
cuando la autonomía de una persona disminuye, su estado de dependencia aumenta.
◦◦ Dependencia moderada.
◦◦ Dependencia severa.
◦◦ Gran dependencia.
Este primer grado de dependencia se da cuando la persona necesita ayuda para realizar varias acti-
vidades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día, o tiene necesidades de apoyo intermitente
o limitado para su autonomía personal.
Este segundo grado de dependencia se da cuando la persona necesita ayuda para realizar varias
actividades básicas de la vida diaria, dos o tres veces al día, pero no requiere el apoyo permanente
de un cuidador ni tiene necesidades de apoyo extenso para su autonomía personal.
Este tercer grado de dependencia se da cuando la persona necesita ayuda para realizar varias
actividades básicas de la vida diaria diversas veces al día, y, además, debido a su pérdida total de
autonomía física, mental, intelectual o sensorial, necesita el apoyo indispensable y continuo de otra
persona o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal.
Como vemos, para comprender esta clasificación primero debemos definir los distintos tipos de
apoyo existentes, porque es fundamental entender qué significa hablar de estos cuatro conceptos:
apoyo intermitente, apoyo limitado, apoyo extenso y apoyo generalizado.
En principio entendemos que el apoyo es apoyo personal (la necesidad de ayuda directa de otras
personas), pero esto no quiere decir que, además, la persona no necesite de alguna ayuda técnica,
por ejemplo.
Tipos de apoyo:
Apoyo intermitente
Esta clase de apoyo se ofrece sólo en aquellos momentos en los que se necesita y en las activida-
des concretas en las que se requiera. Es un apoyo esporádico, no continuado durante un tiempo.
En la clasificación de los tipos de dependencia vemos que este tipo de apoyo pueden requerirlo
personas con dependencia moderada.
Apoyo limitado
Este tipo de apoyo se presta en algunas ocasiones, pero de forma continuada. El periodo de tiempo
durante el cual se ofrece este apoyo es limitado, y sólo se presta en determinadas actividades de la
vida del sujeto.
En la clasificación de los tipos de dependencia vemos que también se dirige a personas con depen-
dencia moderada.
Apoyo extenso
Esta clase de apoyo se ofrece de forma continuada, intensa y frecuente, muy probablemente para
toda la vida de la persona (no sólo durante un tiempo limitado) y solamente en algunas situaciones
de su vida. No es necesario un cuidador permanente, sino sólo en determinadas situaciones.
Las personas que requieren un apoyo extenso, según vemos en la clasificación de los tipos de de-
pendencia, son personas con un nivel de dependencia severo.
Apoyo generalizado
Como en el caso anterior, este tipo de apoyo también se presta de forma continuada, y con bastante
seguridad también será para toda la vida. Además, igual que el anterior, se trata de un apoyo intenso
y frecuente. La diferencia en este caso es que la persona necesita apoyo continuo en todas o casi
todas las situaciones de su vida.
Las personas que requieren un apoyo generalizado, según vemos en la clasificación de los tipos de
dependencia, son grandes dependientes.
Dependencia severa
Tipos de dependencia Apoyo extenso
(grado II)
Gran dependencia
Apoyo generalizado
(grado III)
El artículo 27 de la Ley de Dependencia hace referencia a esta valoración. Así, el punto 2 de este
artículo determina que la valoración de la dependencia se hará mediante la aplicación de un baremo,
y en los puntos 3, 4 y 5 de ese mismo artículo se explica que el baremo establecerá los criterios
objetivos de valoración del grado de autonomía de la persona, de su capacidad para realizar las
distintas actividades de la vida diaria, y de la necesidad de apoyo y supervisión para el desarrollo
de estas actividades.
Además de todo esto, la valoración se realizará teniendo en cuenta los correspondientes informes
sobre la salud de la persona y sobre el entorno en el cual viva.
La situación de dependencia puede originarse por múltiples causas que se asocian a la falta de au-
tonomía funcional, ya sea física, psíquica o intelectual. Lo que debe valorarse es la limitación de la
autonomía de la persona que supone la situación en la que se encuentra.
Para ello, la Ley de Dependencia establece el Baremo de Valoración de la Dependencia (BVD), apro-
bado en el Real Decreto 504/2007, de 20 de abril, que contiene los criterios objetivos de valoración
del grado de autonomía de la persona, de su capacidad para realizar las distintas actividades de la
vida diaria, los intervalos de puntuación para cada uno de los grados y niveles de dependencia, y el
protocolo con los procedimientos y técnicas a seguir para la valoración de las aptitudes observadas.
Teniendo como referencia este Real Decreto, sobre el baremo de valoración y su aplicación, tene-
mos que destacar los siguientes aspectos de los criterios de aplicación del BVD:
◦◦ Se realizarán informes sobre la salud del usuario y sobre el entorno en el que vive, y consideran-
do las ayudas técnicas y prótesis que le hayan sido descritas. Además, éstas se deben poner en
relación con las barreras existentes en su entorno habitual.
◦◦ El BVD es aplicable a cualquier edad a partir de los tres años y en cualquier situación de
discapacidad.
◦◦ El baremo se debe aplicar en el entorno habitual de la persona, dentro y fuera del domicilio, y
se valorarán las actividades y tareas del entorno habitual, tales como beber y comer, lavarse las
manos y la cara, desplazarse fuera del hogar, la regulación de la micción y la defecación...
Tipos de apoyo:
◦◦ El baremo valorará la capacidad de la persona para llevar a cabo por sí misma las actividades
básicas de la vida diaria, así como la necesidad de apoyo y supervisión para su realización por
parte de personas con discapacidad intelectual o con enfermedad mental, así como en aquellas
otras situaciones en que las personas puedan tener afectada su capacidad perceptivo-cognitiva.
◦◦ Para valorar la capacidad de la persona para realizar por sí misma, y de forma adecuada, las
tareas que se describen en el BVD, debe tenerse en cuenta tanto su capacidad de ejecución
física como su capacidad mental y de iniciativa, siempre que existan deficiencias permanentes
(motrices, mentales, intelectuales, sensoriales o de otro tipo).
En el caso de las patologías que cursan por brotes, la valoración se realizará en la situación de
base del paciente, teniendo en cuenta la frecuencia, la duración y la gravedad de los brotes.
◦◦ En los casos de personas con discapacidad intelectual, con enfermedad mental o con afecta-
ciones en su capacidad perceptivo-cognitiva, que son capaces de realizar tareas de la actividad
de un modo aislado pero que requieren de apoyo y supervisión general para la realización de la
actividad en su conjunto, se valorarán sin tener que desempeñar todas las tareas de la actividad
correspondiente.
◦◦ En función de la puntuación que el usuario reciba a través del Baremo de Valoración de la Depen-
dencia, se hará la siguiente correspondencia con los diferentes grados de dependencia:
◦◦ 1. De 15 a 29 puntos: Grado I de dependencia.
◦◦ 2. De 30 a 44 puntos: Grado II de dependencia
◦◦ 3. De 45 a 72 puntos: Grado III de dependencia.
1. Comer y beber
Realizar las tareas y acciones coordinadas relacionadas con la actividad de comer los alimentos
servidos: llevarlos a la boca y consumirlos de manera adecuada, cortar o partir la comida en tro-
zos, usar cubiertos; abrir botellas y latas; sujetar el vaso, llevarlo a la boca y beber de manera ade-
cuada; mezclar, revolver y servir líquidos para beber, y beber a través de una ayuda instrumental.
2. Regulación de la micción/defecación
Indicar la necesidad, adoptar la postura adecuada, elegir y acudir a un lugar adecuado, manipular
la ropa antes y después de orinar/defecar, y limpiarse después de la micción/defecación.
5. Vestirse
Realizar las acciones y tareas coordinadas precisas para ponerse y quitarse la ropa y el calzado en
el orden correcto y de acuerdo con las condiciones climáticas y las condiciones sociales.
6. Mantenimiento de la salud
Cuidar de uno mismo teniendo en cuenta las propias necesidades y haciendo lo necesario para
cuidar de la propia salud, tanto para reaccionar frente a los riesgos sobre la salud como para preve-
nir enfermedades (buscar asistencia médica, seguir consejos médicos y de otros profesionales de la
salud, y evitar riesgos).
◦◦ Sentarse: adoptar y abandonar la posición de sentado, y cambiar la posición del cuerpo de estar
sentado a cualquier otra, como levantarse o tumbarse.
◦◦ Tumbarse: adoptar y abandonar una posición tumbada, o cambiar la posición del cuerpo de la
horizontal a cualquier otra, como ponerse de pie o sentarse.
◦◦ Ponerse de pie: adoptar y abandonar la posición de estar de pie, o cambiar de la posición corpo-
ral de estar de pie a cualquier otra posición, como tumbarse o sentarse.
◦◦ Transferir el propio cuerpo mientras se está acostado: moverse, estando sentado, de un asiento
a otro, en el mismo o diferente nivel, como pasar de una cama a otra.
◦◦ Preparar comidas: pensar, organizar, cocinar y servir comidas frías y calientes para uno mismo.
◦◦ Hacer la compra: conseguir a cambio de dinero bienes y servicios necesarios para la vida diaria,
como la selección de alimentos, bebidas, productos de limpieza, artículos para la casa o ropa;
comparar la calidad y el precio de los productos necesarios, negociar y pagar por los bienes o
servicios seleccionados y transportar los bienes.
◦◦ Limpiar y cuidar de la vivienda: ordenar y quitar el polvo, barrer, fregar y pasar la fregona, limpiar
ventanas y muebles, limpiar cuartos de baño e inodoros; lavar los platos, sartenes, cazuelas y
los utensilios de cocina, y limpiar las mesas y suelos alrededor del área donde se come y cocina.
◦◦ Lavar y cuidar la ropa: lavar la ropa (a mano o a máquina), secarla (al aire o a máquina), plan-
charla y guardarla en el armario.
◦◦ Tomar decisiones: capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones per-
sonales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias.
Agrupa la toma de decisiones relativas a las actividades de autocuidado, movilidad, tareas domésti-
cas, interacciones interpersonales básicas y complejas, uso y gestión del dinero, y uso de servicios
a disposición del público.
Cuando se habla de principios éticos en el campo de una profesión hacemos referencia a los con-
ceptos de deontología profesional y código deontológico.
Antes de estudiar estos dos conceptos, es importante hacer una pequeña reflexión sobre qué son
los principios éticos y qué sentido tiene hablar de ellos en el área de la intervención social con per-
sonas dependientes.
El profesional de atención sociosanitaria debe tener en cuenta que trabaja con personas, y es aquí
donde hablar de ética y de principios adquiere su máximo sentido.
La labor de este profesional, como la de cualquier profesional de intervención social, debe regirse
por una serie de principios que guíen su actividad diaria.
El técnico de atención sociosanitaria debería responder a un perfil caracterizado por una serie de
valores y actitudes determinadas, pues no sólo trabaja con personas sino que, además, éstas tienen
unas necesidades específicas que las hacen más vulnerables y sensibles (colectivos en situación
de dependencia).
Este profesional tiene en sus manos la dignidad de los usuarios en muchas de sus actividades
diarias, de modo que es un deber realizar una profunda reflexión sobre los aspectos humanos, los
valores y las actitudes que deben tener como profesionales.
Así, a través de la creación de un código deontológico, queda recogido en un documento ese con-
junto de criterios deontológicos, que son de obligado cumplimiento, ya que constituyen un conjunto
de principios y normas éticas que orientan la acción y la conducta profesional, ayudan al cuidador en
el ejercicio de su profesión y mejoran la calidad del trabajo que se ofrece a las personas en situación
de dependencia.
Sin embargo, no deben sobrepasarse los límites: tanto el usuario como el profesional deben
mostrar amabilidad, pero con la distancia y el respeto suficiente como para no crear dependen-
cia, falta de respeto o cualquier otra situación que pueda derivarse de ello. Así pues, el profesio-
nal, a pesar de ser cordial en su trabajo, no debe perder su autoridad.
■■ Seguridad en el trabajo
En todos los campos profesionales se establece un protocolo para la prevención de riesgos y
la promoción de la seguridad, de modo que el profesional tiene la obligación de velar por ello,
advirtiendo de cualquier aspecto que pudiera poner en peligro al usuario o al personal del centro.
■■ Sensibilidad social
El profesional de la intervención social debe ser sensible a las necesidades, a las emociones, a
los intereses y a los problemas de las personas con las que trabaja, y esto se consigue gracias
a la capacidad de escuchar y de comprensión activa.
■■ Inteligencia emocional
El profesional debe tener la capacidad para identificar las emociones de los demás, comprender-
las y poder controlar o dominar las emociones de uno mismo. Es un proceso de control de las
emociones, de los sentimientos, de los impulsos, de los juicios..., y aquí la empatía juega un
papel esencial.
■■ Equilibrio y madurez
El profesional de atención sociosanitaria debe actuar con serenidad y calma (especialmente en
momentos de tensión o bajo determinados tipos de presión), percibiendo la realidad de forma
objetiva, asumiendo la responsabilidad de los propios actos e intentando no mostrar grandes
variaciones en el estado de ánimo.
■■ Habilidades sociales
La intervención social implica el trato directo con las personas, por lo que el desarrollo de estas
habilidades (la simpatía, el humor, la capacidad de escuchar, la capacidad de comunicación...)
se convierte en un requisito para que éstas sean adecuadas.
■■ Flexibilidad e iniciativa
El profesional debe ser flexible ante posibles cambios que puedan darse, tener la capacidad de
adaptarse a estos cambios y mostrar iniciativa en sus actuaciones.
■■ Fortaleza y perseverancia
El profesional, por el hecho de estar en contacto permanente con los colectivos con los que tra-
baja, se encuentra con muchas situaciones que pueden vivirse con sentimientos de frustración,
ingratitud o desánimo. Hay que ser consciente de esta realidad, y tener recursos y estrategias
para afrontarlas.
■■ Cualidades técnicas
Son aquellas capacidades y habilidades propias de la profesión en sí. En este caso, capacida-
des derivadas de una adecuada formación teórica y práctica para el ejercicio de la intervención
sociosanitaria.
Por ello, lo referido por la persona y lo que se puede deducir de ella a través de la exploración, de
las pruebas técnicas, de la observación o del intercambio profesional está protegido como derecho
fundamental y se relaciona con su dignidad.
Todo usuario de un centro tiene derecho a la confidencialidad de la información facilitada por él so-
bre su situación para el acceso al mismo, así como a la intimidad personal en el uso de los servicios
del centro.
Por ello, entre los derechos reconocidos a estos usuarios en los estatutos de las instituciones socio-
sanitarias encontramos los siguientes:
El profesional de atención sociosanitaria, pues, debe mantener el respeto de estos derechos del
usuario; de lo contrario podría llegar a tener que responder de conducta irresponsable o de violación
de la confidencialidad.
La presente Ley tiene por objeto garantizar y proteger, en lo que concierne al tratamiento
de los datos personales, las libertades públicas y los derechos fundamentales de las
personas físicas, y especialmente de su honor e intimidad personal y familiar.
El responsable del fichero (en el que se encuentran los datos) y quienes intervengan en
cualquier fase del tratamiento de los datos están obligados al secreto profesional respecto
de los mismos, y al deber de guardarlos [...]
Para ello establece una serie de medidas de seguridad para proteger los ficheros que contengan da-
tos de carácter personal, del mismo modo que garantiza el ejercicio de los derechos que reconoce la
ley a las personas físicas con datos de carácter personal en sus ficheros y especialmente a recabar
al consentimiento de los afectados.
Si estas normas no se cumplieran, los centros podrían llegar a ser sancionados económicamente,
dependiendo del grado de infracción cometido.
Su principal función es la atención directa de los usuarios en las actividades de la vida diaria que no
puedan realizar por sí mismos, desarrollando tareas de atención personal y de su entorno.
Que el profesional de atención sociosanitaria trabaje en equipo no quiere decir, como sabemos, que
las funciones de cada uno de los componentes de dicho equipo no estén perfectamente definidas
y delimitadas.
Son varios los profesionales que participan en el equipo con el objetivo común de atender a las ne-
cesidades del usuario. Y la delimitación del papel de cada uno de los profesionales forma parte de
la ética de la actividad diaria, no sólo por respeto entre los profesionales, sino también por respeto
hacia el usuario.
◦◦ Conocer cuáles son las funciones del puesto y cumplir con el desarrollo de estas tareas.
◦◦ Realizar las funciones propias de su profesión de forma responsable, y nunca asumir funciones
que no sean propias, pues hay que ser consecuente con el nivel de competencia propio y las
funciones asignadas; del mismo modo, no se debe delegar funciones que le sean propias en
otros profesionales que no estén debidamente capacitados para ello.
◦◦ Conocer las funciones del resto de profesionales del equipo, pues esto ayudará a delimitar la
parcela profesional, y regirse por los principios de compañerismo, lealtad y respeto, evitando la
competencia desleal.
◦◦ Respetar la jerarquía organizativa del equipo interdisciplinar, y hacerse respetar también como
profesional en el desarrollo de las propias competencias, de modo que respete los diferentes
ámbitos de actuación de los distintos profesionales sin renunciar a su propia autonomía profesional.
Para desarrollar correctamente su labor, el profesional en atención sociosanitaria debe cumplir con
las normas de prevención de riesgos laborales en el centro de trabajo.
Así, deberá utilizar el uniforme reglamentario asignado por el centro, así como los medios de protec-
ción que le serán facilitados, como guantes de limpieza para el mantenimiento del entorno y guantes
sanitarios para el aseo personal de los usuarios, entre otros.
Además, deberá llevar la identificación adecuada y visible por medio de credencial o carné con la
identificación y el sello de la entidad para la que trabaja, según la norma establecida en el centro.
Además, si observa alguna práctica que pueda comportar un riesgo o un peligro para el usuario,
deberá advertírselo y ayudarle a buscar una solución, comunicando estas actuaciones a los respon-
sables del servicio.
Para poder comprender la definición del concepto atención integral, previamente debemos saber a
qué debemos atender. Y la respuesta es bien clara: debemos dar atención a las necesidades de los
usuarios.
■■ Necesidades físicas
Son aquellas necesidades relacionadas con la estructura anatómica y/o fisiológica del organis-
mo. Suelen relacionarse con el funcionamiento del cuerpo, con los aspectos que las personas
deben cubrir para la propia supervivencia y con la salud física general.
■■ Necesidades psíquicas
Estas necesidades están relacionadas con los aspectos emocionales y psicológicos. Si antes
se refería a la salud física, en este caso es la salud psíquica la que depende de este tipo de
necesidades.
■■ Necesidades sociales
Son aquellas necesidades que tienen que ver con la importancia de las relaciones sociales, con
el establecimiento de redes sociales y del papel que ejercen en el desarrollo normal de las
personas.
◦◦ Necesidades físicas
◦◦ Necesidades psicosociales
Así pues, agrupamos las necesidades psicológicas y las sociales en un solo bloque, ya que a
veces, en la práctica, es difícil establecer el límite entre estos dos tipos de necesidades.
Así pues, la atención integral se basa en responder (atender) a las necesidades del usuario de
un modo global, total, abarcando las diferentes áreas o parcelas que conforman su persona
(integral).
Para dar una atención integral adecuada, hay que tener presente una serie de aspectos:
La atención integral está muy relacionada con el denominado modelo de atención biopsicosocial,
pues son dos conceptos que hacen referencia a la misma idea: dar una respuesta global al usuario
teniendo en cuenta todas sus necesidades.
Como su nombre indica, el modelo de atención biopsicosocial pretende dar respuesta a las necesi-
dades biológicas (físicas), psicológicas y sociales del usuario.
Veamos, pues, qué significa dar respuesta a cada una de estas necesidades.
La atención integral está formada por un conjunto de acciones de carácter preventivo, curativo y
de rehabilitación dirigidas a ofrecer una respuesta global a las necesidades del usuario, prestadas
por el equipo interdisciplinar, y contempladas como servicios y prestaciones en el denominado Plan
General de Intervención del Centro.
Este Plan General de Intervención está formado por un conjunto de servicios interconectados que
pretenden dar respuesta a las múltiples situaciones, causas y problemas que se atienden en el
centro con el objetivo de atender a las necesidades de los usuarios, de modo que constituye el
conjunto de actuaciones y servicios que formarán el llamado Plan de Cuidados Individualizado de
cada usuario.
Así pues, el Plan General de Intervenciones servirá de base al equipo interdisciplinar para diseñar
el Plan de Cuidados Individualizado, que recogerá las actividades que se deberán realizar para lo-
grar el restablecimiento o el mantenimiento del mayor nivel de autonomía del usuario, por el que
cada profesional del equipo interdisciplinar asumirá unas funciones y unas actuaciones concretas y
coordinadas a realizar.
El proceso de elaboración del Plan de Cuidados Individualizado está formado por cinco etapas:
1. Valoración de la situación
Tras su ingreso en un centro el usuario tendrá que adaptarse a un nuevo entorno, a unos nuevos
compañeros, a unos nuevos horarios..., de modo que pasará un proceso de adaptación durante el
cual puede sufrir alteraciones en sus funciones emocionales, afectivas, cognitivas y de autonomía,
por lo que va a requerir de una adecuada valoración integral.
Este proceso de valoración global servirá para detectar y describir los problemas físicos, funcio-
nales, psicológicos, sociofamiliares y ambientales que presenta el usuario desde el punto de vista
consensuado de las diferentes disciplinas del equipo interdisciplinar. Y, como ya hemos estudiado,
durante estos primeros días desde su ingreso se le aplicará el Baremo de Valoración de la Depen-
dencia (BVD), que determinará su grado y su nivel.
Para realizar esta valoración de la situación del usuario se utilizarán tres técnicas de recogida de
datos: la observación, la entrevista y la exploración física.
Tras obtener los datos necesarios, se organizarán las actuaciones a realizar, de manera que la
puesta en común de estas valoraciones iniciales en el equipo interdisciplinar constituye el punto de
partida para establecer la valoración integral, que consensuará las pautas a seguir para la atención
integral.
1. Salud física
◦◦ Enfermedades previas y servicios sanitarios utilizados
◦◦ Dieta actual, estado de nutrición y consumo de fármacos
◦◦ Indicadores de la gravedad de la enfermedad
◦◦ Autopercepción de salud o incapacidad
2. Estado funcional
◦◦ Autonomía en las actividades básicas de la vida diaria
◦◦ Movilidad y utilización de ayudas (andadores, bastones...)
3. Percepción y comunicación
◦◦ Visión y audición (utilización de gafas, audífonos...)
◦◦ Lenguaje (capacidad de expresión)
4. Salud psicológica
◦◦ Función cognoscitiva (memoria, orientación en el tiempo y en el espacio...)
◦◦ Función afectiva (depresión, ansiedad...)
◦◦ Conducta (social, patológica...)
2. Diagnóstico y tratamiento
Después de la valoración se realiza un diagnóstico, que indica cuál es la situación, identifica la proble-
mática y, de este modo, comprueba qué circunstancia hay que tratar. Y así llegamos al tratamiento.
Este tratamiento tendrá carácter global, será el resultado de un consenso entre los distintos profe-
sionales del equipo que han estudiado la realidad del usuario y tendrá como objetivo conseguir una
mejora en la calidad de vida de la persona dependiente.
Y esto se plasmará en un protocolo que establecerá también los periodos de evaluación del Plan de
Cuidados Individualizado, que tiene como finalidad coordinar atenciones interdisciplinarias dirigidas
a un mismo usuario, a través de los tratamientos a aplicar y de las pautas de actuación de los diver-
sos profesionales.
4. Ejecución de intervenciones
Es la etapa en que se desarrolla el Plan de Cuidados Individualizado elaborado en la fase anterior.
Después de analizar con detalle el llamado Plan de Cuidados Individualizado, la atención integral
que se presta a cada uno de los usuarios del centro, estudiaremos ahora esta atención integral des-
de el punto de vista del profesional de atención sociosanitaria.
4. Eficiencia y responsabilidad
Estas actitudes se desarrollarán comprometiéndose, demostrando esfuerzo, compromiso y entu-
siasmo por la tarea que se realiza, y responsabilizándose de los métodos de trabajo que aplique, de
sus intervenciones y de su relación con los usuarios.
5. Comunicación y empatía
Serán fundamentales las actitudes que lleven a facilitar la comunicación con el usuario, ayudarle a
ver las cosas de forma positiva, a crear un ambiente de confianza.
Además de esto, es importante tener en cuenta que el usuario es una persona que tiene un nombre,
un entorno, un estilo de vida, y que se encuentra en una situación con unas circunstancias concretas
y unos sentimientos determinados, de modo que tiene unas necesidades particulares. Así pues, es
importante la personalización de la atención hacia cada uno de los usuarios.
Si el objetivo que se persigue es dar respuesta coordinada y adaptada a las necesidades de los
usuarios del centro, el intercambio de información sobre estas necesidades debe ser frecuente.
Así pues, para dar una respuesta adecuada e integral, cada profesional debe manejar toda la infor-
mación del usuario con el que trabaja, de manera que el equipo interdisciplinar tiene que funcionar
como tal, y una buena comunicación interna es un factor que indica calidad en el funcionamiento
del equipo.
Debemos tener en cuenta que cuando un equipo de profesionales se reúne e intercambia informa-
ción se están produciendo relaciones interpersonales, y hay que evitar que éstas influyan negati-
vamente en la marcha del equipo y, como consecuencia, en la consecución de los objetivos que se
hayan propuesto. Un estilo de comunicación asertivo por parte de cada uno de los profesionales del
equipo es la clave para evitarlo.
Para que esta comunicación sea la adecuada, el equipo de profesionales dispone de una serie de
herramientas, dos de ellas básicas: las reuniones y las hojas de comunicación.
■■ Reuniones
Se trata de la herramienta de comunicación más básica e importante. Las reuniones son impres-
cindibles para que se puedan debatir aspectos, se compartan ideas, se busque el consenso, se
mejoren estilos de trabajo, surjan propuestas, etc.
Suelen ser reuniones periódicas, en las que se puede contemplar la evolución de cada usuario
y el efecto de las diferentes intervenciones realizadas, y también pueden celebrarse reuniones
puntuales por motivos específicos.
■■ Hojas de comunicación
Mediante esta segunda herramienta la comunicación se hace por escrito, ya que en muchas oca-
siones facilita el seguimiento de las necesidades del usuario por parte de todos los profesionales
del equipo.
Para que estas intervenciones sean las óptimas, es imprescindible que estos profesionales trabajen
conjuntamente, no cada uno por su cuenta, constituyendo el denominado equipo interdisciplinar y
teniendo como referencia algunas pautas de actuación consensuadas por el equipo.
Para poder funcionar de este modo, las intervenciones de los profesionales tienen como referencia
los llamados protocolos de actuación.
El profesional de atención sociosanitaria tiene, entre sus funciones, la de apoyar al equipo inter-
disciplinar en la recepción y acogida de los nuevos residentes en el momento de su llegada a la
institución, y esto se realiza siguiendo el denominado protocolo de acogida y adaptación del usuario
al centro.
Autonomía y dependencia son dos conceptos que están íntimamente relacionados, de modo que
cuando la autonomía de una persona disminuye, su estado de dependencia aumenta.
En función del grado de dependencia que presente la persona, esta dependencia se puede clasificar
en tres tipos: dependencia moderada, dependencia severa y gran dependencia. Y según el grado
de dependencia que presente el usuario, éste necesitará uno de estos cuatro tipos de apoyo: inter-
mitente, limitado, extenso o generalizado.
Deontología profesional es un concepto que hace referencia al conjunto de principios, valores y nor-
mas éticas que regulan o guían la labor de un profesional. Y suele ser el propio colectivo profesional
quien determina estas normas y las recoge por escrito en el llamado código deontológico.
El profesional de atención sociosanitaria tiene como función principal la atención de los usuarios en
las actividades de la vida diaria que no pueden realizar por sí mismos. Y que trabaje en equipo no
quiere decir que las funciones de cada uno de los componentes de este equipo no estén perfecta-
mente definidas y delimitadas.
Los usuarios tienen múltiples y variadas necesidades, que deben ser satisfechas para que se sien-
tan plenos y completos, y se pueden clasificar en físicas, psíquicas y sociales.
La atención integral significa responder a las necesidades del usuario de modo global, teniendo en
cuenta todas las dimensiones, necesidades o aspectos de la persona, con el objetivo de favorecer
el mayor equilibrio posible.
Atención integral:
Atención que tiene como objetivo dar respuesta a las necesidades del usua-
rio de una manera global, teniendo en cuenta todas las necesidades (tanto
las físicas como las psíquicas y las sociales) o aspectos de la persona, con
el objetivo de favorecer el mayor equilibrio posible.
Autonomía:
Capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones
personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias
propias, así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria.
c Centro de día:
Institución que también da respuesta a las personas con discapacidad que,
además, presenten un grado de dependencia considerable; lo hace median-
te la denominada Unidad de estancia diurna, donde son atendidas de mane-
ra integral durante el día.
Código deontológico:
Documento en el cual se recogen los principios, los valores y las normas
éticas que regulan o guían la labor de los profesionales.
d Deontología profesional:
Conjunto de principios y normas éticas que guían la labor de los profe-
sionales, los deberes que tienen que cumplir los profesionales de una
profesión concreta para llevar a cabo una actividad profesional adecuada.
Dependencia:
Estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que,
por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y
ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o
sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas im-
portantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso
de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de
otros apoyos para su autonomía personal.
Dependencia moderada:
Dependencia que presenta la persona que necesita ayuda para realizar
varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día, o
tiene necesidades de apoyo intermitente o limitado para su autonomía
personal.
Dependencia severa:
Dependencia que presenta la persona que necesita ayuda para realizar
varias actividades básicas de la vida diaria, dos o tres veces al día, pero
no requiere el apoyo permanente de un cuidador ni tiene necesidades de
apoyo extenso para su autonomía personal.
e Equipo interdisciplinar:
El equipo interdisciplinar es el conjunto de profesionales de la atención
sociosanitaria que trabajan de forma coordinada, como miembros de un
equipo, desarrollando cada uno la labor que le corresponde, en la aten-
ción directa a personas dependientes, y que tienen como objetivo común
ofrecer una respuesta integral a las necesidades de los usuarios.
Glosario
g Gran dependencia:
Dependencia que presenta la persona que necesita ayuda para realizar
varias actividades básicas de la vida diaria diversas veces al día, y, ade-
más, debido a su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o
sensorial, necesita el apoyo indispensable y continuo de otra persona o
tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal.
l Ley de Dependencia:
Ley que regula la situación de las personas dependientes y que establece
los dos tipos de prestaciones a las cuales pueden optar: prestaciones de
servicios y prestaciones económicas.
p Personal sanitario:
Conjunto de profesionales que cuidan de la salud de los usuarios, que
dan respuesta de una manera más específica a sus necesidades físicas
o sanitarias.
Glosario
Familia profesional
Servicios socioculturales y a la comunidad
Teléfono
937 192 107
Correo Postal
Marqueses de Barberá, 43
08210 Barberá del Vallés, Barcelona
Fax
937 192 108
Internet
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La relación entre autonomía y dependencia en el contexto de atención a personas dependientes, según la Ley 39/2006, es que una disminución en la autonomía de una persona incrementa su estado de dependencia. La autonomía se define como la capacidad de tomar decisiones personales y realizar actividades diarias de manera independiente. Por otro lado, la dependencia es vista como el estado en que una persona necesita ayuda de otros para llevar a cabo actividades básicas debido a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial .
Los conceptos de autonomía y dependencia en el contexto de las personas mayores están estrechamente relacionados aunque son opuestos. La autonomía se refiere a la capacidad de controlar, afrontar y tomar decisiones personales independientemente, así como realizar actividades de la vida diaria, lo que permite a las personas mayores vivir conforme a sus preferencias y normas personales. En contraste, la dependencia describe un estado en el que la pérdida de autonomía en las personas mayores —derivada de la edad, enfermedad o discapacidad— requiere la intervención de otros para realizar actividades básicas del día a día. La relación intrínseca entre ambos radica en que a medida que disminuye la autonomía, aumenta la necesidad de apoyo y, por ende, la dependencia .
La Ley de Dependencia clasifica la dependencia en tres grados: dependencia moderada, severa, y gran dependencia. La dependencia moderada (grado I) es cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades diarias, al menos una vez al día. La dependencia severa (grado II) involucra la necesidad de ayuda dos o tres veces al día, sin requerir un apoyo permanente. La gran dependencia (grado III) ocurre cuando la persona necesita ayuda varias veces al día y apoyo continuo de otra persona debido a la pérdida total de autonomía. Cada grado se determina basado en la frecuencia y extensión de la ayuda necesaria para las actividades básicas de la vida diaria .
El respeto a la confidencialidad de los datos del usuario en centros de atención sociosanitaria es crucial para proteger la intimidad y derechos del usuario, fomentar la confianza en el sistema de atención y asegurar que la información personal no sea utilizada de manera indebida. La confidencialidad es un principio ético que garantiza que la información del usuario se maneje con discreción y sólo se comparta cuando sea esencial para su cuidado. No cumplir con esta confidencialidad puede llevar a sanciones legales y afectar negativamente la relación entre usuarios y profesionales, además de entorpecer la eficacia del cuidado proporcionado .
Los principios éticos que deben regir la labor de los profesionales en centros de atención incluyen el respeto por la persona, la dignidad y la intimidad del usuario, la confidencialidad de sus datos, la autonomía del usuario, la neutralidad y equilibrio, cordialidad y respeto mutuo, responsabilidad en las funciones propias y la delimitación de funciones. Estos principios son esenciales para garantizar una atención de calidad que respete los derechos y necesidades individuales de cada usuario, promoviendo su bienestar y respetando su autonomía, lo que incrementa la eficacia y humanización del cuidado .
El Baremo de Valoración de la Dependencia es una herramienta que contiene criterios objetivos para evaluar el grado de autonomía de una persona y su capacidad para realizar actividades de la vida diaria. Este baremo proporciona intervalos de puntuación para cada grado y nivel de dependencia y define los procedimientos y técnicas a seguir durante la valoración. Su uso es esencial para determinar el nivel de dependencia de un individuo y las ayudas necesarias, asegurando que las personas reciban la atención adecuada basada en una evaluación objetiva y estandarizada .
La actitud de un profesional de atención sociosanitaria debe ser neutral e imparcial al interactuar con los usuarios y sus familiares para asegurar una relación profesional-usuario sana y eficaz. Debe mantener cordialidad en el trato, demostrando afectividad y amabilidad, pero sin perder su autoridad ni crear dependencia o falta de respeto. Adicionalmente, el profesional debe mostrar responsabilidad en el cumplimiento de sus funciones, respetar la intimidad del usuario y cuidar su dignidad al realizar tareas que impliquen intervención en áreas íntimas del usuario .
La incorrecta delimitación de funciones entre profesionales en un equipo interdisciplinar de atención sociosanitaria puede afectar negativamente la calidad de atención al usuario al crear conflictos de roles, duplicación de esfuerzos o vacíos en la atención necesaria. Esto puede llevar a situaciones de competencia desleal o sobrecarga de trabajo en algunos profesionales, mientras que otros no asumen las responsabilidades adecuadas. Además, puede perjudicar el respeto mutuo entre los profesionales y respecto al usuario, comprometiendo la eficacia y cohesión del equipo. Es fundamental que cada profesional conozca y respete las funciones propias y las de los demás para garantizar una atención integral y efectiva .
El periodo de adaptación es crucial para los nuevos usuarios en centros de atención para personas dependientes porque no se adaptarán inmediatamente el mismo día de su llegada. Este proceso es esencial para garantizar su integración y bienestar dentro del centro. La intervención durante los primeros tres meses es fundamental, ya que permite al profesional realizar un seguimiento y evaluación del proceso de adaptación del usuario. Es importante porque reconoce que cada usuario necesitará un tiempo de adaptación diferente, y algunos pueden no adaptarse por completo nunca .
Si los centros sociosanitarios no cumplen con la normativa de protección de datos personales, podrían enfrentarse a sanciones económicas. La Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal exige que se implementen medidas de seguridad para proteger los datos de carácter personal tanto de los usuarios como de los trabajadores. El incumplimiento puede resultar en sanciones cuyo monto dependerá del grado de infracción cometido, subrayando la importancia de la gestión adecuada y segura de los datos personales .









