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Cristeros del Volcán de Colima

Este documento describe la llegada de nuevos líderes a la región del Volcán de Colima en enero de 1928 para dirigir a los cristeros después de la muerte de su anterior líder. El General Miguel Anguiano Márquez fue reemplazado por el General Jesús Degollado y el Coronel Manuel Michel como nuevo jefe militar de la región. Se celebró una reunión con los jefes cristeros locales para presentar a los nuevos líderes y establecer un nuevo gobierno militar cristero para la región. Algunos cristeros locales se s
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Cristeros del Volcán de Colima

Este documento describe la llegada de nuevos líderes a la región del Volcán de Colima en enero de 1928 para dirigir a los cristeros después de la muerte de su anterior líder. El General Miguel Anguiano Márquez fue reemplazado por el General Jesús Degollado y el Coronel Manuel Michel como nuevo jefe militar de la región. Se celebró una reunión con los jefes cristeros locales para presentar a los nuevos líderes y establecer un nuevo gobierno militar cristero para la región. Algunos cristeros locales se s
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Spectator

Los Cristeros del


Volcán de Colima
Escenas de la lucha por la libertad religiosa en México

1926-1929

Tomo 11
SEGUNDA EDICION

No. 104 Editorial Jv - Y


$ ~[Link]
G RAS Y EPISODIOS DE LA HISTORIA DE MEXICO
Co l ección publicada por l a Ed i tor i a Jus, S. A. ,
P · de Abasolo 14, Col. Guerrero. éxico 3, D. F. 26-06-16; 2~-40
Por Alfonso Trueba, del 1 al 15, del 17 al 19, del 21 27, el 29, el 36, el
47 y el 69.
l.- Legítima Gloria (3a. Edición ) .. . .. ................. . $ 4.00
2.-Presidente sin mancha (2a. Ed ición ) ..... . . ........... . ,. 3.00
3.- Santa Anna (3a. Edición) .. . . ... ..... . . ... .. . . .. .. . . .. 3.00
4.-La Guerra de 3 años (3a. Edición) .. . . . . . .... . .. .... .. ., 3.00
5.-Huichilobos (3a. Edición) . . . . . . . . . . . . .. . .... . .. ... . .. 3.00
6.-Hernán Cortés, Libertador del Indio ( 3a. Ed ición) . . . . . . . . ,. 3.00
7.-Zumárraga (2a. Edición) . .. ............ . . . . ..... .. .. ,. 3.00
8 .-Dos Virreyes (2a. Edición) ............. .... . ....... ., 4.00
9 .-D. Agustín de lturbide, Un destino trágico (3a. Edición ) .... ., 10.00
10.-Aventurero sin ventura (2a. Edición) . . . .......... .. ... , 4.00
11.-La Batalla de León por el Municipio Libre (2a. Edición) . . .. , 5.00
12.-La Expulsión de los Jesuitas, o el principio de la Revolución
(2a. Edición) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ., 3.00
13 .-Ensanchadores de México (2a. Edición) . .. .. .......... , 4.00
14.-La Conquista de Filipinas (2a. Edición) ................ ., 4.00
15.-Don Vasco (2a. Edición) . . . . ... . .......... . ......... ., 3.00
16.-Felipe de Jesús, el Santo Criollo, por Eduardo Enrique Ríos
( 3a. Edición) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . , 5.00
17.-Doce Antorchas (2a. Edición) ...... . .. .. ........... ,. 5.00
18.-Fray Pedro de Gante .. . .. . .............. . .......... , 4.00
19.-Retablo Franciscano ... . .......... . ... . ............. , 4.00
20.-Nuño de Guzmán, por Manuel Carrera Stampa . . . . . . . . . . . . , 5.00
21.-Cabalgata Heroica, Misioneros Jesuitas en el Noroeste.-! .... 6.00
22.-Cabalgata Heroica, Misioneros jesuitas en el Noroeste.-11 . 5.00
23.-El Padre Kino, Misionero Itinerante y Ecuestre .......... , 4.00
24.-Dos libertadores: Fray julián Garcés y Fray Domingo de Be-
tanzos ......... . .................. . ............. ,. 4.00
25.-Hazaña Fabulosa: La Odisea de Alvar Núñez Cabeza de Vaca , 3.00
2 6.-Expediciones a la Florida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . , 4.00
27.-Las 7 Ciudades. Expedic:ión de Francisco Vázquez de Coro-
nado ........ . ... .. .. ... . .. ... . ................. ,. 5.00
28.-La Iglesia Mexicana en el Segundo Imperio, por J. Jesús Gar-
cía Gutiérrez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . , 6.00_
29 .-Nuevo México . . .. .. ... . ....... . ... . ....... . ...... ,. 3.00
30.-Acción Anticatólica en México, por J. Jesús Carda Gutiérrez ,. 8.00
31 .-Inquisición sobre la Inquisición ( 3a. Edición), por Alfonso
Junco ...... . .. . ...... .. .. . . .. .. . ...... . .... . .... .. 8.00
32.-Aiamán.- Primer Economista de México, por Alfonso López
Aparicio ... . .... . ... . . .. ... . . . .. . ........... . .... ., 5.00
33 .-El Himno Nacional , por Manuel Pacheco Moreno, 2a. Edición .. 6.00
34.-España en los destinos de México (2a. Edición), por José El -
guero . . ........ . ... . . .... .. . . .. . .. . . ... .. .. ..... ,. 8.00
35 . -Benito juárez, Estadista Mexicano, por d on Ezequiel A. Chá-
vez ( 2 a. Edición) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . , , 8.00
36.-California, Tierra Perdida.- 1 . . . ... ...... .... . ....... ., 6.00
37.-La Traición de Querétaro (2a. Edición), por Alfonso junco ., 12.00
38.-Hidalgo, por don Ezequiel A. Chávez . . . . . . . . . . . . . . . . . . ., 5.00
SPECTATOR

LOS CRISTEROS
DEL VOLCAN
DE COLIMA
Escenas de la lucha por la ·libertad religiosa en México
1926~1929

ToMo 11

SEGUNDA EDICION

EDITORIAL JUS, S. A. MEXICO! 1961


Derechos Reservados © por Spectator (seudónimo) SECCIÓN QUINTA

NIEBLA DE INVIERNO
(Enero a abril de 1928)
Primera Edición (en italiano) Fede di Popolo, Fiore di Eroi.
Volumen en 8• Librería del "Sacro Cuore". Calle Garibaldi, N• 18, Turín, Italia.
3,000 ejemplares. 19 de marzo de 1933. Traducción al italiano del Rev. Padre Giulio
Monetti, S. J. Spectator.

Primera Edición en lengua castellana: Los Cristeros del Volcán de C [Link]. Capítulo I
Volumen en s• Editorial "Veritas". México, D. F. 3,000 ejemplares. 1• de noviembre
de 1942. Spectator. DIAS DE PERPLEJIDAD
Segunda Edición. Octubre de 1961. 3,000 ejemplares en Librex y 100, numerados,
en biblios. Editorial Jus, S. A. Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F.
LLUVIA DE INVIERNO. NUEVOS ]EFES

EL FRÍo ERA INTENSO, y si se tenía en el cuerpo, mayor era el que


se tenía en el alma. Con la muerte de Dionisio Eduardo Ochoa, los
cristeros, principalmente los de la región del Volcán, se sentían
huérfanos.
Al finalizar el año de 1927 y ya para iniciarse el de 1928, en
tanto que el jefe Gral. Miguel Anguiano Márquez pasaba, como
se ha dicho, a la distante zona del Naranjo, Cerro de Higuerillas
y Sierra del Tigre, para visitar aquellos grupos, el Gral. liberta-
dor J. Jesús Degollado, con sana y cristiana intención y acatando
órdenes expresas de quienes en aquella fecha estaban al frente del
control militar de Jalisco, en substitución de don Antonio Ruiz y
Rueda, el representante del comité especial de la Liga Nacional,
que había tenido necesidad de marcharse a México, lo cual en
Colima a esa fecha no se sabía, se presentó en la región del Vol-
cán para hacerse cargo de los grupos que ahí operaban. Le acom-
pañaba el coronel cristero Manuel C. Michel, a quien entonces
se dio su ascenso a general, su estado mayor y su escolta.
Con objeto de hacerse reconocer como nuevo jefe militar de
las fuerzas de Colima, de recibir la adhesión de los libertadores, de
presentar al Gral. Michel, quien quedaría como jefe de las fuerzas
del Volcán, y de dar nuevas disposiciones, se convocó a una reu-
nión de jefes de los núcleos cristeros de la región, la cual tuvo lugar

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a inmediaciones de la antigua hacienda de La Joya; se levantó aceptar aquello dócilmente. Sin embargo, ellos tenían dentro de
un acta que suscribieron los jefes presentes, y quedó instalado un sí este problema que no explicaban; a su jefe el Gral. Anguiano
nuevo gobierno militar cristero. Quando aquello quedó así con- Márquez ni se le había tomado en cuenta, ni se le había dado aviso
cluido, el Gral. cristero don Jesús Degollado regresó a sus cam- de aquella disposición del Control Militar de Occidente. Se encon-
pamentos y el Gral. Manuel C. Michel estableció su cuartel gene- traban perplejos.
ral en la Mesa de la Y erbabuena.
En todo este movimiento no se tuvo la atención, al menos, de EL GRAL. ANGUIANO MARQUEZ
enviar al Gral. Anguiano Márquez siquiera un aviso. Ellos traían SABE LO ACAECIDO
autorización inmediata del control militar cristero de Guadalaja-
ra y bastaba. Llegaba el Padre D. Enrique de Jesús Ochoa de su viaje a la
Una de las primeras providencias del Gral. Manuel C. Michel, lejana sierra de El Cocoyul a donde había ido a visitar al Santo
fue fundir todas las fuerzas libertadoras de aquellos campamentos Obispo de Colima Sr. V elasco que habitaba allá, en rústica y hu-
en un solo regimiento, de suerte que cada escuadrón quedase in- milde morada. Era como la una de la madrugada del día 28 de
tegrado por los libertadores de alguno de los tres grupos que el diciembre cuando como vimos rendido del largo camino, entraba
Gral. Ochoa había puesto al mando del mayor Filiberto Calvario, a la casita de don Aniceto Valle a las orillas de la hacienda de
con otro de los que eran del coronel Salazar. Se incorporó, ade- Buenavista. El general Miguel Anguiano Márquez hacía ya cuatro
más, un nuevo grupo al mando del capitán Diego López, el cual días que estaba allí mismo, en el caserío de la hacienda, pues de
constituyó un cuarto escuadrón. De esta suerte quedó formado un allí a Colima la comunicación era fácil y había muchas cosas pen-
solo regimiento, con elementos de los dos antiguos. Como mayor dientes con relación a pertrechos de guerra, ropa y demás.
de órdenes, fue puesto Víctor García y, como jefe del estado ma- Y propiamente en esos días -acababa apenas de suceder-
yor del Gral. Michei, fue nombrado el coronel Andrés Salazar. habían llegado a los campamentos del Volcán el Gral. cristero don
Más todavía: para que al nuevo gobierno cristero -el del gene- Jesús Degollado y el coronel Manuel C. Michel a quien se otorga-
ral Manuel C. Michel y su jefe de estado :[Link], coronel Andrés ba el grado de general, para dejarlo de jefe del movimiento criste-
Salazar- fuese más fácil controlar la situación, fueron puestos ro de Colima. Todos los jefes cristeros de la región, convocados,
como superiores inmediatos de cada escuadrón, los capitanes del cedieron ante las órdenes de Guadalajara, y suscribieron su acta
viejo grupo de Salazar y subordinados a ellos los del regimiento de reconocimiento a la nueva jefatura.' Sólo · Marcos V. Torres y
central del Volcán, hasta entonces considerado como el primero, sus muchachos -al fin estudiantes y más duchos- se negaron a
o sea Andrés Navarro, Ramón Cruz y Plutarco Ramírez. Que en firmar, con la promesa de que lo harían en cuanto su Gral. Mi-
esta ocasión hubo penas muy íntimas entre los cristeros, que sólo guel .AJ;lguiano regresara y después de que él firmara. Y el capitán
el amor a Cristo Rey les hizo sobrellevar, se ve como consecuen- Marcos V. Torres escapó y se vino a Buenavista en donde en-

cia clarísima del nuevo orden de cosas que había sido implantado: 1 contró ya a su Gral. Anguiano Márquez, y le participó la noticia.
¡ principiaba a caer sobre ellos larga e inclemente lluvia de in-
vierno! La niebla de un invierno sombrío cubría las almas de los
cristeros. Ellos, en verdad, no sabían explicarse lo que pasaba;
su juramento de obediencia y subordinación a los jefes, les hacía
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ANTES DEL AMANECER Por lo cual -resolvió--, "en tanto que no haya base firme, ha-
brá que marchar a Colima y tener paciencia".
A 1vfiguel Anguiano Márquez quemaba aquella noticia y an- De esta suerte, el Padre capellán, Miguel Anguiano Márquez
siosamente esperaba que el Padre capellán del movimiento llega- Marcos V. Torres y José Verduzco Bejarano, entraron a la ciudad:
se para comunicársela. De esta suerte, apenas una hora más tar- la noche del 3 de enero, llevando dentro la incógnita de lo que ha-
de, o sea como a las dos de la mañana, el Gral. Anguiano Már- bría de hacerse.
quez estuvo en el ranchito de don Aniceto Valle para hablar con el
Padre Ochoa. Este estaría cansado y rendido del viaje, pero ese
DIA 4 DE ENERO
asunto era trascendental, pensó él. ¿Qué se iba a hacer? El espe-
raba la opinión del Padre a quien reconocía como sensato.
El Padre capellán y José V erduzco Bejarano se alojaron con una
Miguel Anguiano Márquez estaba grandemente indignado --del
familia amiga. Miguel Anguiano Márquez y Marcos V. Torres,
diario personal del Padre capellán que se tiene a la vista al escri-
en otra casa; pues nunca era prudente reunirse muchos en un solo
birse lo presente-. "Está bien, decía él, que se tenga autoriza-
lugar. Pero Marcos salió luego a su campamento para no dejar
ción del Control de Occidente; pero ¿por qué se ha procedido
solos a sus muchachos y, en su lugar, vino Anastasio Zamora para
con tan poca atención, sin habemos siquiera enviado un simple
acompañar a su jefe el Gral. Anguiano. Por la noche se reunieron
aviso?" todos en donde el Padre estaba alojado.
El Padre don Enrique de Jesús Ochoa trataba de calmarlo. Si
Continuó él su tarea de convencimiento: "Aunque estos señores
era orden del superior legítimo, pues ni hablar. Sólo el mal es-
-Degollado y Michel- hayan obrado sin atención y miramien-
taba -creía el Padre y todos lo creían así- en el modo de pro-
to ninguno, sin haber dado ni siquiera aviso de lo que por orden
ceder. "Mira -le decía-, tenemos obligación de evitar friccio-
del Control Militar de Occidente hacían; sin embargo, eso no
nes y dificultades con los compañeros de lucha. Y, aunque ellos
quita, si lo hicieron por orden de la jefatura del Control, que sean
sean los de la falta, por amor a la causa que se defiende, por Cris-
autoridad legítima. Tiene que dispensarse todo y la caridad de
to mismo, hay que disculpar, y olvidar".
Cristo tiene que llenar los huecos que las resquebrajaduras del amor
Miguel Anguiano Márquez calmó su indignación: era mucha-
propio o que la falta de tino han abierto. Por otra parte, ustedes
cho, al par que valiente, cristiano de verdad.
juraron luchar 'hasta vencer o morir' y no pueden abandonar su
actitud bélica".
DIA 3 DE ENERO, EN COLIMA
Mig~l objetaba diciendo:

Y tras ese problema, al Padre capellán se le presenta otro: ¿Al -No abandonaré la causa; pero no hay necesidad de estar al lado
Gral. Manuel C. Michel -nuevo jefe de las fuerzas en Colima- del general Manuel C. Michel. Nos podemos ir a Michoacán, con
será grato que él siga de Padre capellán de los cristeros? ¿Que- el Gral. Gutiérrez (Luis Navarro Origel). El aceptará con mucho
rrá que continúe su misión de capellán castrense, para atender agrado nuestra colaboración; ya nos conocemos, ya nos hemos tra-
en cuanto sea posible, así como antes, los diversos grupos de liber- tado, ya hemos combatido juntos muchas veces.
tadores? -No -replica el Padre capellán-, tu puesto está en el Volcán
Habría que esperar y saber lo que el Gral. Michel pensara. aliado del general Michel. Si tú te separas, habrá aquí dificulta-

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des muy serias, más aún con Salazar, como jefe de Estado Mayor.
En cambio, trabajando tú en unión de él, puedes unificar a todos
bajo su mando. Yo creo que tu puesto está con él. Ustedes tienen que
ir y ponerse a sus órdenes. Claro que hay que machacar el amor
propio; pero se hace por Cristo.
El Gral. Miguel Anguiano Márquez y sus compañeros se per-
suadieron, a Dios gracias. Al día siguiente marcharían al campa-
mento de la Mesa de la Y erbabuena para entrevistar al Gral. Mi- Capítulo II
chel y ponerse a sus órdenes. El Padre quedaría solo allí en Colima,
en espera de lo que el Gral. Michel dijera con respecto a él. LA "U", SOCIEDAD SECRETA

LA PRIMERA SOSPECHA

ERA EL DÍA 17 de ese· mismo mes de enero. Miguel Anguiano Már-


quez vino de los campamentos del Volcán. Vino contento y trajo
carta del Gral. Michel para el Padre don Enrique de Jesús Ocho a
en donde le invitaba con instancia para que volviese de nuevo a
los campamentos cristeros y fuese,- como en tiempos de su herma-
no el Gral. Dionisio Eduardo Ochoa, el capellán de las tropas li-
bertadoras. La carta estaba redactada con atención y cariño.
'\
Mas en ese mismo día llegaban de Guadalajara Angelita Gutié-
rrez, la nueva jefe del grupo de señoritas de las brigadas femeninas
que operaban en aquella ciudad en favor del movimiento de Co-
lima y otras compañeras. ·
Y a hacía algunas semanas que ellas habían expuesto un proble-
ma serio para que aquí en Colima, de donde ellas dependían, lo
resolvieran. Era éste: "Las muchachas de las brigadas de Jalisco
-decían- se han dividido en dos bandos : unas de parte del dele-
gado .del comité especial de la Liga en México y otras en favor de
los jefes de Guadalajara. ¿A cuáles obedecemos? Unas y otras ale-
gan sus razones".
-No podemos saber desde aquí -se les había dicho- quiénes
tienen la razón. Ustedes trabajen y digan allá que tienen órdenes
de Colima de sólo obedecer a la jefatura cristera de aquí. Cuan-

10 11
do las cosas estén dilucidadas, ustedes obedezcan a quien tenga le- cargo de los Grales. Degollado y Michel y habría que secundarlos
gítimamente el mando. Entretanto, no formen parte, ni de un y obedecerlos. Era cuestión de principios, n.o de personalismos.
bando ni de otro. Y, para dilucidar el asunto, era necesario ir hasta México para
Mas ahora la noticia era otra: "El joven -Antonio Ruiz y Rue- ver a los jefes nacionales de la Liga. Sólo ellos, en cuyas manos es-
da- que fungía como delegado del comité especial de la Liga Na- taba el supremo mando del movimiento bélico cristero, podrían
cional de la Libertad Religiosa, había sido obligado a renunciar y decir qué era lo que tenía que hacerse.
regresarse a México". Y aun daban detalles de cómo se le había he- '
cho firmar su renuncia.
Y durante la noche, en el silencio, dando vuelta a aquellos asun- EL RECURSO A MEXICO
tos, se creyó dar, como en realidad lo era, con el fondo del proble-
Y fue don Virginia García Cisneros -el jefe civil en Colima
ma. Más tarde, los acontecimientos comprobaron que se había acer-
del movimiento libertador- el que se lanzó a la aventura de ir a
tado.
la ciudad de México y buscar a los jefes nacionales de la Liga, para
Es que, conforme se habló ya en el Cap. 11, Dios lo quiere, de la
que ellos resolviesen el problema de Colima. La tarea era casi im-
Sección I de la Parte 11 de esta obra, bajo el subtítulo Listos co-
posible.
mo balas no únicamente existía. la Liga Defensora de la Libertad
'
Religiosa que en todo el territorio nacional organizaba y dingía
. Y al día siguiente, 19 de enero, en nombre de Dios, marchó el
enviado. Se valdría de las muchachas nuestras de las brigadas de
el complicadísimo movimiento de la defensa, sino que, principal-
Guadalajara y ellas lo conectarían con la Srita. Celia Gómez, la je-
mente en el occidente, sobre todo en Michoacán y Jalisco, con al-
fe nacional de las brigadas femeninas, que residía en la capital de
gunas ramificaciones en Colima, existía una organización secre-
la República y que estaba en comunicación con los jefes nacionales.
ta conocida con el nombre de la "U" que al terminar el movimien-
Llevaba el Sr. García Cisneros su nombramiento de jefe civil con
to desapareció, porque la misma Santa Sede ordenó su supresión.
la firma de Dionisia Eduardo Ochoa y una carta del Padre cape-
Ambos organismos se completaban, cuando una y otra jefatu-
llán Ochoa, en que hacía una exposición del problema y expresaba
ra -la de la Liga y la de la "U"- eran llevadas por una misma
sus sospechas. No se pedía, como afirman las Memorias del Gral.
persona o comité; pero cuando no, se producían fricciones ~ res-
Degollado, y como más tarde copió de allí Antonio Rius Facius,
quebrajaduras que todo el movimiento resentía y que los mismos
en su por otra parte magnífico libro México Cristero, que la Liga
luchadores lamentaban sin saberse explicar el porqué de los he-
confirmase el nombramiento del Gral. Miguel Anguiano Márquez
chos.
como jefe de operaciones militares cristeras de Colima. Se pedían
¿Cómo dilucidar el asunto?
instrucciones solamente. El problema era por los principios, no por
Si realmente había habido cisma en Jalisco, entonces la nueva
las personas; por los principios cristianos que se habían jurado, de
Jefatura del control militar era espuria e ilegítima. Y si ésta, he-
reconocer y obedecer a las autoridades legítimas.
cho el cisma, fue la que envió a Colima a los generales Degollado
y Michel, entonces la jefatura militar de ellos era también ilegí-
EL DESPACHO DEL COMITE ESPECIAL
tima y no se les pódía secundar.
Si acaso no fuese así, entonces, por el contrario, habría legiti- Y el jefe civil del movimiento cristero de Colima que había sido
midad en el nuevo gobierno de la jefatura cristera de Colima a enviado a México, logró por fin entrevistarse con los jefes del co-
12 13
mité especial de la Liga. En contestación, le fue entregado el si- damente, se tenían con respecto al Control Militar de Occidente no
guiente despacho para que lo trajese a Colima: buenas noticias. Y el Padre le narraba lo que se sabía de cierto.
Por tanto, si el control se había declarado en cisma, respecto a
"L. N. D. L. R. Comité Ejecutivo: Teniendo en cuenta este Comi- la jefatura suprema del movimiento libertador cristero que era la
té las dotes de Ud., así como su amor a la causa de la libertad por Liga, la autoridad del control era .ilegítima desde ese momento,
la que luchamos, ha tenido a bien nombrarlo Jefe Accidental de Ope- y si el nombramiento del Gral. Degollado y de él, provenían de ese
raciones del Estado de Colima.
control que no er'a autoridad legítima, no podían ser sino ilegíti-
Se servirá Ud., al recibo de este nombramiento, enviarnos un es-
tado de fuerzas, así como un parte de novedades.
mos de la misma manera. Que él sentía mucho tener que mani-
Las comunicaciones de Ud., deben venir directamente a este cen- festar esas cosas; pero que creía deber el manifestarlas. Que si no
tro, único del que recibirá y acatará órdenes. fuera por esas razones, inmediatamente emprendería el camino y
Dios Nuestro Señor guarde a Ud. muchos años. con todo cariño se entregaría a su ministerio tan querido de cape-
México, D. F., a 28 de enero de 1928. llán de la cruzada. Que ya se enviaba un propio a México para
J. Tello, F. A. Secretario (rúbrica). que entrevistase a los jefes supremos de la cruzada o sea a los seño-
Al C. Gral. Miguel Anguiano Márquez. res de la Liga Nacional Defensora de· la Libertad Religiosa. Que
Colima.
si allá declaraban que la autoridad del Gral. Degollado y de él eran
De acuerdo: el jefe del Comité Especial,
Santiago Guerrero". legítimas, respecto a la jefatura de Colima, inmediatamente es-
(rúbrica). taría a sus órdenes; pero que si declaraban lo contrario, sintién-
dolo mucho, él no podría estar con él de capellán, porque sería
EN EL CAMPAMENTO DEL prestar respaldo moral a un gobierno que no era legítimo. Que es-
GRAL. MICHEL peraba la solución del centro. Que él tendría que respaldar y apo-
yar lo que la Liga Nacional -dictaminase al efecto. (Del diario
Volvamos a Colima en donde dejamos al Padre Ochoa el 17 y personal del P. Capellán escrito en aquellos días}.
18 de enero, acompañado del general Miguel Anguiano Márquez. Y el día 26, de nuevo el Padre recibe carta del Gral. Michel
Ese mismo día -17- en que nacieron las primeras sospechas en donde reiteraba su invitación y expresaba sus deseos de que
de lo que pasaba en el control militar de occidente, el Padre había desde lu~go volviese él a sus campamentos del Volcán y reanuda-
recibido una comunicación, atenta y afectuosa, del Gral. Michel, se su ministerio sacerdotal en favor de aquellos soldados que ex-
rogándole que de nuevo volviese a los campamentos del Volcán y trañaban su ausencia. Protestaba no tener él culpa ninguna en el
tomase a su cargo el ser capellán de los soldados libertadores, así lío y que, si acaso como se temía, resultaba que eran ciertas las
como cuando vivía su hermano, el iniciador y primer jefe del mo- sospechas del cisma del control de occidente, él, inmediatamen-
vimiento cristero en Colima. te que viniese la contestación de México,, saldría del Estado y zo-
El Padre D. Enrique de Jesús Ochoa contestó al Gral. Michel
na de los cristeros colimenses. (Tomado del diario del P. Ochoa
con fecha del día siguiente 18 de enero, manifestándole su amor
escrito en aquellos días) .
a la causa cristera y aun su sincero aprecio hacia él, pues de tiem-
po habían sido amigos; pero excusándose de no poder aceptar, El Padre Ochoa, de buena fe, aceptó la proposición del Gral.
por lo pronto, el irse con él a su campamento, porque, desgracia- Michel y confiando en lo que él aseguraba y prometía, acompaña-
15
14
do del Gral. Anguiano y de José Verduzco Bejarano, llegó a la
Mesa de la Yerbabuena en la mañana del día lo. de febrero.

LA REALIDAD

Estando ya allí en el campamento de la Mesa de la Yerbabuena,


el lunes 6, por la tarde, se recibió el despacho del comité especial
de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa que en
páginas anteriores hemos reproducido.
El Gral. Michel, aunque contrariado, prometió escribir al Gral.
Degollado, su jefe inmediato, comunicando lo del despacho de
la Liga y pidiendo instrucciones. El Gral. Anguiano, para que to-
do quedase arreglado debidamente, prometió esperar paciente-
mente hasta que el general don Jesús Degollado contestara. El Pa-
dre capellán, ya temiendo que en la dilación podrían surgir di- .f. Refugio Solo, muerto en conl- Ana.>[Link] Zamora, fusilado el 25
bate, en iulio di:' 1928. de enero dr 1928.
ficultades internas, exhortó a ambos que se guardase completa re-
serva del problema, hasta que la contestación del Gral. Degolla-
do llegara; pero, contra sus exhortaciones, no hubo discreción y
ya en ese día principió a haber un poco de efervescencia en la
gente más allegada al Gral. Michel y al Coronel Salazar. Las rela-
ciones principiaban a ser ya no cordiales como antes y esto iba a
seguir, desgraciadamente, su línea ascendente; pues ambos ban-
dos principiaban a ver el problema desde ángulo distinto:
El Gral. Manuel C. Michel y los señores del Qontrol Militar de
Occidente verían el modo de sostener su autoridad, en contra de
las disposiciones de la jefatura nacional que era la Liga. Para ellos
la organización secreta d~nominada "U" debía prevalecer y no
era tan fácil obrar en contra, porque, como en toda organización
secreta, había sus consignas que tenían que atenderse. Y los se-
ñores del control, y el Gral. Degollado, y el Gral. Michel eran de
la "U". En cambio, el Gral. Miguel Anguiano Márquez y los de
Colima, y con _ellos su Padre capellán, que no eran de la "U",
sostenían que la jefatura suprema del movimiento era la Liga y
que el Control de Occidente mientras estuviese en cisma con la Liga,
no era autoridad legítima; que se tenía juramento de estar con General Fermín Gutiérre~. al centro ( Luis Nac·arro Origel); a su derecha. 1 o .. gencud
Miguel Anguicno Márq,¡e~: 2o .. coronel Angel Romo: 3o., mayor Ramón Aco.\/{!; a '"
16 úqui~rda. Jo .. Sr. Cura Martínec:; generales Guízar Morfín )' C:uillén.
los legítimos superiores y que no pod~a apoyarse ese cisma. En
realidad, así era.
Conforme a lo hablado, el Gral. Manuel C. Michel escribió des-
de su cuartel de la Mesa de la Y erbabuena con fecha del 9 de fe-
brero, al Gral. Jesús Degollado, adjuntándole copia del despacho
de la Liga en favo.t: del general Anguiano Márquez.

LA CARTA DEL GRAL. MICHEL

La carta la llevó un antiguo mozo suyo llamado Ubaldo, que


le seguía sirviendo muy fielmente en el movimiento cristero.
Esta carta no la conocieron entonces, ni el Gral. Anguiano, ni
ninguno de los de su escolta, ni el mismo Padre capellán. Ellos
supieron solamente que se comunicaban las novedades, que se
pedían instrucciones; ni por asomo creyeron en doblez alguna.
Entre otras cosas, la carta, textualmente, se expresaba así:
"Sr. General Jesús Degollado, J. O. M. Sur de Jalisco y Colima.
Donde se encuentre. A fin de que dentro del más breve tiempo posi-
ble se despeje mi actual incertidumbre en virtud del desconocimiento
que hace la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa de lo
que el control de occidente confió a Ud., hacer en este Estado de Co-
'="> lima, haciendo los nombramientos que hizo ... le envío esta nueva co-
"''
o,
rrespondencia y copia con el portador que lleva instrucciones de bus-

""'...,...."
carlo hasta donde se encuentre y esperar las órdenes de Ud., aún en
:-;::
el caso de que necesite antes consultarlo a Guadalajara. Ubaldo espe-
" rará el tiempo que Ud. ordene y que traiga sus órdenes de Ud. Entre-
" tanto yo no hago entrega de los elementos, antes por el contrario, pro-
,,
""'
-.; curo controlar los grupos que no estuvieron presentes. El coronel Sala-
~~ zar me recomienda saludarlo y decirle que, de no quedar las cosas co-

~ mo están, él se separará de esta zona; que él no quiere trabajar a las


órdenes de Anguiano. Sabe que lo estima su H. y Atto. S. S., el Gral.
2 Michel". (Archivos de la L. N. D. L. R.)
"
<"
'".... OTRA CARTA
""'"'
""" El mismo día que el Gral. Manuel C. Michel se dirigía al Gral.

~
Degollado -sujefe inmediato- escribía él mismo al Control Mi-
17

IICC2
"El secreto riguroso e impenetrable con que se oculta todo lo que
litar de .Occidente. y a otro amigo suyo que formaba parte en
se hace en estas asambleas, de modo · que se les puede aplicar bien la
GuadalaJara del m1smo Control, el cual también era de la "U":
palabra de Cecilio Natal referida por Minucia Félix: Las cosas bue-
nas aman siempre la publicidad, los crímenes se cubren con el secreto.
"Por la [Link] que te acompaño verás que lo ordenado por el Con- La tercera es el juramento que hacen los miembros de estas socieda-
trol de Occidente no lo reconoce la Liga, lo que, según otra copia in-
des de guardar inviolablemente ese secreto" .
clusa, ya lo he puesto en conocimiento del Gral. Degollado ... Formal-
mente te autorizo para que presentes la correspondencia alusiva y me
Y lo mismo que la Santidad del Papa Benedicto XIV había ex-
representes como si tú fueras el del pie roto, aunque cojees un poco, pa-
ra que las cosas queden en su lugar ... En caso de que tenga que ha- presado en su Constitución Apostólica de 1751 contra las socie-
cer. entrega,. desearía que me despacharan lejos, donde pueda respirar dades secretas, lo continuaron diciendo en diversos tonos y de di-
meJor ambtente de compañerismo". (Archivos citados) . versas maneras los Sumos Pontífices que le siguieron. De manera
muy destacada el Papa Pío IX, en su Alocución Consistorial del
25 de septiembre de 1865 : "¿Qué significan esos conventículos
EL LIO
tan secretos, y ese juramento tan riguroso que se exige de los ini-
ciados, de no descubrir nada de todo lo que concierne a esas so-
Generalmente, para los que pertenecían a la "U", primero y an-
t: todo est~ba la fidelidad a ella, y de la "U" eran ya, por esos ciedades?"
Y no trataba el ~apa Pío IX únicamente de la francmasonería,
d1as: los m1.~~bros del C~ntrol Militar de Occidente y casi todos
trataba de toda clase de agrupaciones secretas, y así, con su auto-
los Jefes ~111tares de Jahsco. Se obedecía, generalmente, de una
ridad, la Sagrada Penitenciaría declaró:
manera ciega. Consignas eran consignas que debían ejecutarse.
Y era que esa organización secreta tenía mucho que cautivaba "Las asociaciones que profesan no tramar nada contra la Religión o
, '
que se d uCia, que enamoraba a gran multitud de católicos fervien- el Estado y que, sin embargo, forman una sociedad oculta, confirmada
t~~' no obstante, los inmensos i~convenientes que como organiza- con juramento, están condenadas en esas Bulas".
cwn secreta tema. Pero esos inconvenientes no era fácil verlos a
p~imera vista: De aquí que, aun varones muy distinguidos y egre- León XIII, más tarde, recordó las condenaciones anteriores.
gws pertenecieron a ella. La red de esa "U" estaba bien tejida. De acuerdo con esta doctrina, el Santo Oficio promulgó un de-
~demás, el,los nu~ca advirtieron que la Santa Sede, de muy largo creto el 18 de mayo de 1884, en el que se recordó a los católicos
tiempo atras, hab1a expresado su condenación a las sociedades se-
cretas. "que deben abstenerse no solamente de las sectas masónicas, sino tam-
bién de todas las que exigen de sus adeptos un secreto que a nadie
pueden revelar o una obediencia absoluta a jefes ocultos".
LAS SOCIEDADES SECRETAS
De esta suerte, son ya varias las sociedades secretas, aun orga-
Ya, desde el 1751, la Santa Sede había reprobado toda clase de nizadas con buenos y nobles fines e integradas por católicos, que
sociedades secretas. El Papa Benedicto XIV, en ese año, en su la Santa Sede ha condenado explícitamente.
Constitución Apostólica, reprobaba toda clase de sociedades secre-
tas. Entre las razones que aduce están las siguientes:
• 19
18
Más tarde la misma Santa Sede intervino directamente con re-
lación al caso específico de la "U" (Unión de Católicos Mexica-
LOS EXCMOS. SEÑORES
nos), ordenando su supresión. De esta suerte el mismo Gral. De-
OBISPOS Y LA "U"
gollado, al narrar cómo ingresó a la "U", en el principio de sus
M e morías dice :
Mons. Leopoldo Lara y Torres, Obispo de Tacámbaro, escri-
bía el 15 de mayo de 1928, en documento dirigido al primer vice- "Como al hacer públicas estas cosas pudiera aparecer perjuro, hago
presidente de la Liga, Lic. D. Miguel Palomar y Vizcarra: constar que en el año de 1929, no sé por qué causa, Su Santidad con-
denó la agrupación, y el Excmo. Señor Dr. Don Francisco Orozco y Ji-
"Mons. Caruana (el Excmo. Sr. Delegado Apostólico para México) ménez, Arzobispo de Guadalajara, comunicó las órdenes del Santo Pa-
nos declaró oficialmente (a los Prelados de la Jerarquía Católica de dre y nos relevó de los compromisos contraídos".
México) que la Santa Sede, visto el pro y el contra, no aprobaba la
institución de que Ud. me habla (la "U"). Por lo que, en mi concep-
to, prudentemente debe procederse a disolverla". (Archivos de la L. N. EL GENERAL DEGOLLADO SE ENTERA
D. L. R.)
Volviendo de nuevo a las montañas del sur de Jalisco y Colima:
Y le sugería que acudiese, al efecto, al Excmo. Sr. Don Miguel Ubaldo -el enviado del Gral. Manuel C. Michel- buscó hasta
de la Mora, Presidente del Comité Episcopal residente en México. que encontró, según las instrucciones que tenía, al general cristero
Por su parte, el Excmo. Sr. Arzobispo de Guadalajara, Mons. jefe de operaciones militares en el sur de Jalisco y Colima don .J e-
don Francisco Orozco y Jiménez, el 6 de diciembre del mismo año sús Degollado.
1928, escribía lo siguiente al mismo Lic. D. Miguel Palomar y Grande fue la sorpresa que el Gral. Degollado se llevó con las
Vizcarra, primer vicepresidente de la Liga: noticias que de Colima le llegaban; pero no obstante su amor tan
grande a la "U", propiamente no perdió los estribos. Vio que ha-
"En debida contestación le expreso lo siguiente: I. Ya comunico a bía sido un grande error el que el Control Militar de Occidente ha-
la dirección de la "U" en el E ( stado), que deje todas sus actividades,
bía cometido al distanciarse del comité especial de la Liga en don-
como no aceptadas por la A(utoridad) E(clesiástica) en los actuales
de residía el mando supremo del movimiento insurgente cristero
momentos; pero que lo haga prudentemente a fin de evitar divisiones.
II. Hago formal declaratoria de la ilicitud de juramentos o prome-
y, desde su campamento, escribió un amplio oficio exigiendo que
sas incondicionales, mientras éstas estén bajo el control de sociedades se unificara el mando, porque en ese cisma no era posible conti-
secretas y de esta declaratoria le mando una copia. nuar. El Gral. Degollado era enérgico y contundente:

"Ejército Nacional Libertador.-Cuartel General de la Jefatura de


Y la copia decía:
Operaciones Militares.-Viva Cristo Rey.-C. Jefe del Control Mi-
litar de Occidente.-Guadalajara, Jal.-Muy estimado jefe: Con mo-
"N o les es lícito a los catolicos de mi Diócesis obligarse bajo jura-
tivo del nombramiento de la Liga Defensora de la Libertad Religiosa,
mento de ninguna clase, ni promesas incondicionales de sujeción a je-
en favor del Sr. General Miguel Anguiano Márquez, como jefe de ope-
fes secretos: Aclarando que la mente de esta declaración no es prohibir
raciones en d Estado de Colima, han surgido serias dificultades. Como
la obediencia a asociaciones o instituciones de carácter público, siem-
· es natural, no puede haber dos jefes de operaciones ... Para ilustrar más
pre que lo que manden esté de acuerdo con los principios cristianos y
las leyes de la moral". 21

20 •
a Ud. en el asunto, le manifiesto que ayer llegó a este campamento CONTESTA EL GENERAL DEGOLLADO
un enviado del general Michel, que dice en su comunicación que el
coronel Salazar dice que, si no quedan las cosas como estaban, él se Cuando el viernes 17 de febrero el general Jesús Degollado es-
1
viene a Jalisco con toda su gente; resultando con esto que los de Co- cribía su tajante carta al Control Militar, poniéndolo en la dis-
lima no creo que se conformen. En estas condiciones no puedo seguir
trabajando, y para seguir deseo lo siguiente: Que se unifique ese control l yuntiva, o de ponerse de acuerdo y unificarse con la Suprema J e-
fatura que era la Liga, o de aceptar la separación inmediata de
a su digno cargo, con el comité de la Liga de México. Que manden ór-
denes escritas, tanto de ese control, como del comité, de quién queda
como jefe de operaciones. Si el nombramiento viene a mi favor como
t él de las filas del Ejército Libertador, haciendo pública la razón
que le asistía para que no se le juzgase desleal, contestó también
jefe del sur de Jalisco y Colima, firmado por el control y el comité, yo en ese mismo día, al general Manuel C. Michel comunicando que
cumpliré' con lo que ordenen: pero creo que Anguiano y su compañe- ya había escrito a Guadalajara, al Control Militar de Occidente,
ro el Sr. Ochoa no estén conformes y no sé por qué, pues ni siquiera que en cuanto recibiera contestación, él vendría personalmente
tengo el gusto de conocerlos. Si como ya he dicho no vienen esas órdenes
a Colima.
firmadas por el control y el comité, yo me separo desde luego y escri-
biré y haré público por qué me separo, para que mañana se sepa la
El domingo 19, trayendo esta contestación, llegó de regreso, a
causa y no puedan juzgarme mal católico. Esperaré 8 días en este cam- los campamentos de Colima, Ubaldo, el enviado del general Mi-
pamento que conoce mi representante, y si pasado ese tiempo no hay che!. Había cumplido bien su comisión. La carta fue leída con
arreglo u órdenes, haré entrega de los elementos a quienes Uds. orde- avidez; pero tanto para el general Michel, como para los mucha-
nen. Protesto a Ud. mi subordinación y respeto. Dios y mi Derecho. chos de Colima continuaba la incógnita sin resolverse.
Campamento; 17 de febrero de 1928. El Gral. J. O. del sur de Jalisco
y Colima. J. Degollado (Rúbrica)".
LA VIDA RELIGIOSA EN EL CAMPO

EL CONTROL MILITAR Entre tanto, llegó la cuaresma. El día 22 de febrero fue miér-
coles de ceniza. Hubo la ceremonia de la bendición e imposición
Ante la tajante actitud del general Jesús Degollado, el Control de las cenizas.
Militar de Occidente se vio precisado a ceder, no sin poner su grito No por todas aquellas dificultades había disminuido el fervor
en el cielo, presentándose como atropellado en su autoridad por de aquel pueblo cristero. En la parte alta de la Mesa, bajo los
el Comité Especial de Guerra de la Liga Nacional Defensora de fresnos y encinos del lugar, los soldados libertadores habían hecho
la Libertad Religiosa. una más amplia capilla, de varas y zacate, que se estrenó y bendijo
El Presidente de la Liga, licenciado Ceniceros y Villarreal, dio el día 5 de ese mes de febrero, fiesta de San Felipe de Jesús.
la respuesta lapidaria: "No pueden quejarse del asunto de Colima, De esta suerte el Padre Capellán Ochoa estableció entonces en
porque, ¿quién les dio facultades para nombrar al sucesor de ese campamento su residencia habitual y pudo hacer el bien, no
Ochoa? Y si en vista de necesidades urgentísimas lo hicieron, ¿por solamente a los cristeros, sino a todos los fieles, porque normali-
qué no avisaron oportunamente para que surgiera el empate?" zadas así las cosas y no habiendo más sacerdote en cincuenta kiló-
metros a la redonda, el campamento de la Mesa de Y erbabuena
fue el objeto de nutridas y cotidianas peregrinaciones. Hubo me-
ses en que se distribuyeron más de quinientas comuniones por se-

22 23
mana, pues afluían los fieles deseosos de recibir los Sacramentos, SE ESCRIBE AL CONTROL MILITAR
no sólo de los lugares circunvecinos, sino que, desafiando mil pe-
ligros de muerte, atravesando barrancos y montes para no ser sor- El jueves 23 de ese mes de febrero -ya en cuaresma-, en el lu-
prendidos por el enemigo, llegaban desde pomala y aun de Villa gar que al general Anguiano M. y compañero les servía de campa-
de Alvarez, población contigua a la ciudad de Colima. mento, en la parte más alta de la Mesa de la Yerbabuena, bajo los
Todos los días se oía la Santa Misa y, por la tarde, soldados, encinos cercanos al borde, desde donde se ve todo el plan de la J aya
mujeres y niños (en aquellos días de relativa tranquilidad se ha- y aun parte del valle de Colima, al lado de la nueva capilla que se
bían refugiado en el campamento algunas de las familias de los había estrenado al principiar ese mes, estando reunidos el mismo
libertadores), recitaban devotamente el Santo Rosario y cantaban general Miguel Anguiano Márquez, José Verduzco Bejarano, Mar-
alabanzas piadosas en el pequeño cementerio, en donde estaban cos V. Torres y Jesús Peregrina, presente el mismo Padre Capellán
los restos de Dionisia Eduardo Ochoa y compañeros. que los escuchaba, se comentaba el problema que estaba causando
En los viernes de Cuaresma, se hacía el ejercicio del Vía Crucis el Control Militar de Occidente, sin que aquellos muchachos gue-
a las 3 de la tarde: todos, mujeres, niños y hombres de tropa, con rrilleros pudieran comprender de una manera plena aquel lío. El
su Padre Capellán señor Ochoa, caminaban descalzos, desde el pa- Padre, que era el que más lo comprendía, porque, aunque no per-
raje de Ramón Cruz, cubierto de encinos y llenos de grandes pie- tenecía a la famosa "U", sí sabía cómo estaba organizada y cómo
dras, en la boca de la bajáda hacia el plan de la Joya, un kiló- se movía, guardaba reserva con relación a ese problema. Creía de-
metro atrás, hasta el pequeño cementerio del campamento, reci- ber de conciencia no revelar nada de lo que los muchachos igno-
tando una. decena del Santo Rosario en cada estación y entonando raban.
himnos de penitencia en los intermedios. El general Anguiano Márquez, muchacho bien intencionado,
Más todavía, multitud de aquellos libertadores, con sus esposas cristiano y culto, que apenas contaba 19 años de edad, propiamente
y sus hijos, ayunaban los miércoles y los viernes, no obstante lo mal estaba eScandalizado de la indisciplina de aquellos señores del Con-
alimentados y el que su vida era un ayuno constante. Aun los niños trol a quien él creía tan rectos y que no daban trazas de ser como él
ayunaban. La abstinencia de carnes de los viernes se guardaba con los había imaginado.
religiosa exactitud, aunque casi no hubiese qué comer. Ni Anguiano Márquez, ni ninguno de aquéllos sabían quienes
Los libertadores recibían por lo general, al menos una vez al mes, eran los nuevos señores del Control, después de la salida de Gua-
los Sacramentos y, antes de los combates, cuando no había tiempo dalajara de Antonio Ruiz y Rueda, el Delegado de la Liga, y ni pro-
para más, se les reunía y, después de una breve exhortación que piamente les importaba saber quiénes eran; pero sí los imaginaban,
dirigía el Sa~erdote, en que se les excitaba al dolor y a la enmienda, al menos como ellos estaban enseñados a ser: disciplinados con re-
se ponían aquellos luchadores de rodillas, hacían el acto de con- lación a órdenes superiores, más aún que había juramento de por
trición y el Padre Capellán, coñlas manos extendidas, pronunciaba medio, aunque tuviera que estropearse el propio "YO" y la con-
sobre ellos la fórmula de la absolución sacramental. ¡Aquellos cua- veniencia personal o de provincia. Es que aquellos muchachos, por
dros eran cuadros divinos! una parte, eran rectos y, por otra, estaban muy jóvenes. ¡Les fal-
taba mundo! El mayor de todos esos muchachos que habían sido
estudiantes, era Marcos Torres que tenía 27 años. Peregrina era el
más suspicaz.

24 25
Como nadie había visto las cartas que el general Michel había
estado escribiendo, tanto al general cristero Degollado -el jefe de
Operaciones Militares en el Sur de Jalisco y Colima-, como al
Control Militar, alguno tuvo la suspicacia de atribuir, tal vez a
informaciones parciales y no verídicas del general Michel, el que la
cosa se hubiese retardado tanto.
El Padre Capellán señor Ochoa trató de remover aquella idea,
pues según él, el general Michel era hombre del todo recto. Capítulo III
Resultado de aquella discusión fue el acuerdo de escribir ellos,
MARQUITOS, CORONEL J. DE E. M.
personalmente, al Control Militar de Occidente.
MAS SANGRE DE MARTIRES
Y con atención se escribió el oficio, firmado por el Gral. An-
guiano Márquez transcribiendo el despacho de la Liga y pidiendo
que a la mayor brevedad se diese orden al general Michel de en- Al marcharse Marquitos -así le llamaba el pueblo y así lo lla-
tregar ordenada y comedidamente las fuerzas. Se decía que se es- maban también los compañeros, porque era muchacho, al par que
perarían todavía 15 días más, a fin de que, sin que se alterase el muy valiente, de carácter siempre bondadoso, amable, recto-, se
orden, se procediese a lo que la Liga había dispuesto. Se manifes- llevó su despacho de Coronel Jefe de Estado Mayor del general
taba también que si se había esperado tanto, no era por falta de Anguiano Márquez. Lo merecía, tanto por su lealtad, como por su
derecho, más aún que la inmensa mayoría de los luchadores eran valentía. Durante todo este tiempo, desde que había principiado
muchachos adictos a él y le reconocían como sucesor del iniciador el problema en los primeros días de enero, él no había dejado de
y jefe del Movimiento, general Dionisia Eduardo Ochoa, sino por estar dando vueltas, yendo y viniendo, casi semanalmente, para in-
el bien de la Causa y para que todo procediese como debe proce- formarse del curso de lo~ acontecimientos y, al mismo tiempo, entre
derse entre compañeros y soldados de la Cruzada de Cristo Rey. ida y venida, seguía en su lucha, con su muchachos cristeros, contra
(Del diario personal del Padre Capellán). el gobierno de la tiranía callista.
Este oficio lo llevaría Marcos Torres a Colima y de allí, el Jefe Entre sus hechos de guerrillero de este tiempo, estuvo el del 23
Civil Cristero se encargaría de que, por conducto de las muchachas de enero en la estación del ferrocarril de Colima, en las orillas mis-
de las Brigadas, llegara a manos de los señores del [Link] Militar mas de la ciudad. Los libertadores que en esta hazaña acompañaban
de Occidente. al coronel Marquitos eran sólo catorce., de los cuales diez u once
eran muchachos de quince a veinte años y los tres o cuatro restantes
de menor edad aún. Los enemigos eran cuatrocientos; porque sa-
lieron a batirlo, no sólo federales, sino agraristas, gendarmes y aun
algunos voluntarios simpatizad6res del régimen callista. El campo
• de combate era el llano extenso de la estación, desprovisto de bosque
y de toda trinchera. Aún más, inmediatamente fueron preparados
dos aeroplanos de guerra que no dejaron casi ni un momento de
arrojar bombas _explosivas y hacer funcionar sus ametralladoras
1
26 27

sobre aquellos quince cristeros que luchaban con singular arrojo.
No obstante tan desigual esfuerzo y la diferencia enorme en cuanto riodismo, en el campo obrero, en el catequístico, en el político; pero
a elementos de combate, la lucha se prolongó por más de cinco ho- más que su labor externa, le distinguía su labor interna de organi-
ras. Por parte de los enemigos, hubo más de cuarenta bajas, entre zación: extender y perfeccionar los grupos de Juventud Católica y,
muertos y heridos. Por parte de Torres, un herido, el cual, cayendo de una manera especial, los de los niños de las Vanguardias.
en poder de los perseguidores y oprimido por sus amenazas, olvidó Fundada la Liga Defensora de la Libertad Religiosa, él fue el
su juramento de fidelidad y denunció a alguna-s de las personas Secretario Local.
bienhechoras de la causa insigne, cosa en verdad rarísima y excep- Iniciada la defensa armada de los sagrados derechos de la Patria,
cional entre los cristeros. informado de los fines del movimiento, no pudo menos que amarlo
y, una madrugada, la hermosa madrugada del día 8 de septiembre,
después de oíi- la Santa Misa que celebró ocultamente en Colima
PODER DE DIOS EN FA-
el Padre Capellán del movimiento, don Enrique de Jesús Ochoa,
VOR DE SUS CAMPEONES
quien se encontraba accidentalmente ahí, en una casa particular,
salió en unión de él, rumbo a los campamentos del Volcán.
Por la tarde de ese día, decían admirados unos oficiales del ejér-
cito de Calles, en el andén de la estación ferrocarrilera: "¡ Si tuvié-
semos cien hombres corno estos muchachos!" Y comentaban con ANASTASIO ZAMORA
asombro el valor de aquellos macabeos. En la noche del propio
día, Marquitos ·durmió en la ciudad de Colima, porque el parque Anastasia Zamora era un joven del pueblo de San Jerónimo,
se le había agotado e iba personalmente a conseguir más. Col., hijo de ancianos padres. Un modelo de honradez y buenas
costumbres. Perteneció a la A. C. J. M. y a la Liga Defensora de
la Libertad Religiosa. Fue soldado de Cristo y salió al campo de
NUEVO MARTIRJ ]. TRINIDAD CASTRO batalla, cinco o seis meses antes que su compañero de martirio, J.
Trinidad Castro. En el campo militar fue modelo de intrepidez y
Dos días después de este combate, la ciudad de Colima fue teatro
valor, de moralidad y disciplina; verdadero soldado de Cristo, dig-
glorioso del martirio de J. Trinidad Castro y Anastasia Zamora.
no de todo elogio e imitación.
Ambos eran de humilde condición: J. Trinidad Castro era el
único sostén de su madre.
EN COLIMA
Cuando fueron establecidas en Colima las Vanguardias de la
A. C. J. M., allá por el 1918, J. Trinidad Castro era un chico Cuando al finalizar el 1927 surgió el conflicto de la nueva Jefa-
vivaracho que hacía interesantes todas las reuniones, por el sin- tura de Operaciones Militares del Movimiento Cristero que por
número de preguntas que formulaba y los problemas que llevaba orden del Control Militar de Occidente se estableció en los cam-
para su resolución, tanto históricos, como sociológicos y religiosos. pamentos del Volcán, a cargo del general Manuel C. Michel, J.
De aquí que, ya joven, perteneciendo a la A. C. J. M., fuese un Trinidad Castro y Anastasia Zamora fueron de los muchachos
consciente y celoso apóstol cristiano. En el seno de su bendita Aso- fidelísimos que no abandonaron a su jefe general Anguiano Már-
ciación fue verdaderamente brillante su labor. Trabajó en el pe- quez, a cuya escolta, que hacía las veces de Estado Mayor, pertene-
cían como distinguidos elementos.
28
29
En el mes de enero, según fue visto en pagmas anteriores, el después de haber sabido, de boca de ellos, dónde encontrarían al
Padre Capellán señor Ochoa se encontraba en la ciudad de Co- Padre Ochoa y a su Jefe, salieron de nuevo y se marcharon.
lima en espera de instrucciones del general cristero Michel, ya En tanto, la mujer denunciadora llegaba a la Jefatura callista
por esos días al frente de las Operaciones Militares del Estado de de Operaciones Militares y comunicaba lo que había visto, y se
Colima. El día 17 llegaba el general Anguiano de los campamen- mandó un piquete de soldados para la aprehensión.
tos del Volcán, trayendo la invitación esperada; pero, al mismo
Cuando los soldados callistas llegaron a la casa que se les había
tiempo, se tuvieron noticias de lo acontecido en Guadalajara entre
indicado -la marcada con el número 276 de la hoy calle Dr.
el Control Militar y la Liga Nacional Defensora de la Libertad
Miguel Galindo- ya los cristeros denunciados, Soto y V erduzco,
Religiosa, cuyo representante -Antonio Ruiz y Rueda- había
habían salido y sólo se encontraban J. Trinidad Castro y Anastasia
tenido que retirarse. Luego; consultando lo que debería hacerse,
Zamora.
se escribió directamente a la Liga y, entre tanto llegaba respues-
ta, el general Anguiano Márquez y el Padre Capellán esperaban
pacientemente, ocultos en la ciudad de Colima. En otra casa, ocul- EL ARRESTO
tos también, estaban J. Trinidad Castro y Anastasia Zamora. El
día 25, procedentes de los campamentos cristeros, llegaron después Cuando el grupo de soldados, intempestivamente entraba, Arras-
de haber caído la tarde, ya sin luz de día, José Verduzco Bejarano tasio Zamora, decidido y valiente, quiso hacer resistencia; pero
y J. Refugio Soto. Castro lo impidió, pues creyó que si resistían, se atraían más males
sobre los dueños de la casa. Momentos después, en medio de la turba
LA DENUNCIA blasfema de soldados callistas, fueron conducidos a la Jefatura de
Operaciones los dos defensores de la Libertad.
J. Refugio Soto había sido aquel último asistente del jefe Dio-
nisia Eduardo Ochoa, leal, sagaz, valiente como el mejor. Era ori-
FORTALEZA DE LOS MARTIRES
ginario del pueblo de San Jerónimo, Col. Venían ambos -Ver-
duzco Bejarano y Soto- a entrevistarse con su jefe general An-
Ante los militares se portaron con entereza. La misma prensa go-
guiano, saber noticias y recibir instrucciones. Al entrar: a la ciudad,
biernista comentó su resolución y valor. En favor de ellos, ni una
atravesando el barrio de La Salud, porque necesitaban llegar pri-
disculpa, ni una palabra.
mero a la casa donde se ocultaban J. Trinidad Castro y Anastasia
Zamora, para que ellos les noticiasen dónde se encontraban en esa Se dice que la voz de J. Trinidad Castro resonó majestuosa en
noche el general y el Padre; una mujer enemiga que conocía a los muros del antiguo Seminario, en esos días Jefatura 'M ilitar, per-
Soto, porque también ella era de San Jerónimo, lo reconoció al donando a los verdugos y anunciando el glorioso porvenir de la
momento y siguió tras ellos -Soto y Verduzco Bejarano-, para Iglesia, jamás vencida. Cuando se vio un momento libre, entregado
ver dónde entraban. Cuando vio la casa y el número de ella se solo a la custodia de los soldados, se postró en tierra, así como 5
volyió para denunciarlos en la Jefatura callista de Operaciones. meses antes lo había hecho a su vez Tomás de la Mora, descolgó
Los soldados cristeros -Soto y Verduzco Bejarano- entraron, de su pecho un crucifijo de plata que siempre traía y oró un poco.
vieron a J. Trinidad Castro y Anastasia Zamora y, sin demorar, Anastasia Zamora, con el espíritu que siempre lo caracterizó,
30 31
de un grande e inquebrantable valor, encubierto con una muy cris-
tiana modestia, no hizo como su compañero, con palabras canden-
tes, demostración de los ardores que sentía en su alma, sino que
su principal empeño fue disculpar a aquellos a quienes se quería
complicar en su causa, a saber la señora de la casa en donde habían
sido aprehendidos y José García Cisneros su hijo.

LA INMOLACION

Era cerca de la media noche cuando fueron conducidos a la cal-


zada Galván, para ser fusilados. Sirvió de paredón el antiguo muro
del actual campo deportivo Á. D. C., esquina con la calle Zaragoza.
Con su espíritu noble de siempre, Zamora pide que no se le El nií'ío Merced Anguiano
cuelgue, para que la impresión que cause su muerte sea lo menos li1árquez, 111ae1lo el 17 de .f . Trinidad Castro, fusilado el 25
marzo de 1928. de enero de 1928.
dolorosa posible para sus ancianos padres, y el grito triunfador de sus
combates, el sublime ¡Viva Cristo Rey!, escapado por último de
su pecho, rasgó el silencio de la noche. Se produjo la descarga, y
el joven mártir cayó bañado en su sangre. Estaba presente el Pre-
sidente Municipal de San Jerónimo, Col., para ser testigo de aque-
llas muertes deseadas.
Privilegios del dolor y del heroísmo cristianos: dícese que el mis-
mo Presidente, cediendo a un impulso de veneración, se inclinó y,
con todo respeto, cruzó sobre el pecho destrozado, las manos del
mártir.
Después de lanzar igualmente el valiente J. Trinidad Castro el
sonoro grito de ¡Viva Cristo Rey!, recibió el martirio y, cuando
la descarga le derribó al suelo, aún palpitante, se le arrastró del
cuello con una soga, hasta el pie del mi~mo árbol en que cinco Cor. M{llco .> Torres, muerto a
traición el 14 de agosto de 1928.
meses antes había sido ahorcado el mártir Tomás de la Mora.
La luz de un nuevo día vino, cinco o seis horas más tarde, a ilu-
minar aquel cuadro, a hacer público aquel suplicio: J. Trinidad •
Castro, joven perfectamente conocido en Colima, tanto por su larga
y brillante actuación religiosa, como por haber trabajado en uno / ol'en mártir Manuel JI emán-
de los principales comercios de la ciudad, afeado, destrozado, cu- dez. Foto grafía que él quiso se
le tomase poco antes de partir
bierto de tierra, ensangrentado y suspendido de las ramas de un al campamento cristero de los
z·olcanes para dejarla co11zo re-
Clteldo a 11/1 allugo.\.
32
sabino de la calzada, y Anastasia Zamora, cubierto de sangre, con
el pecho destrozado y los brazos cruzados, recargado en el paredón
de su suplicio.

TRIUNFO POSTUMO

Desfiló una larga caravana de fieles para venerar aquellos des-


pojos y llevar como reliquia, ya alguna partecita de- sus ropas o
de sus cabellos, ya al menos algún objeto piadoso tocado a ellos.
Los cuerpos fueron entregados a sus familiares y, en la morada
de éstos, siguieron siendo visitados por una muchedumbre de cris-
tianos fervorosos. El cuerpo de Castro, de cuyas heridas no dejó de
correr sangre fresca, fue sepultado la tarde de ese día 26. Zamora
fue conducido al cementerio hasta el día siguiente, 27 de enero. Su
cuerpo fue llevado en hombros, desde la casa de sus padres, concu-
Jl1anuel He:nánd~:: )' Franci_~quillo Sautilláu, momento.\ antc.1 dP sN j1oilado.1. rriendo un gran n~mero de personas que pugnaban por llevarle un
U cada1·cr de Benedzclo Rmnno. 25 de julio de J~J28. momento.

DE LAS FILAS ENEMIGAS

En los primeros días del mes de febrero, se presentaron ante el


general Manuel C. Michel, en el cuartel general de la Mesa de la
Y erbabuena o de Los Mártires, como la llamaban los cristeros,
los gendarmes de Comala, pidiendo rendirse. Iba con ellos su jefe,
Félix Hernández, que tiempo atrás había sido el que más había
perseguido a los libertadores de J. Jesús Peregrina en su cuartel de
El Cóbano. Llevados por la razón y subyugados por la santidad
de la causa, volvían sobre sus pasos y determinábanse a luchar bajo
la bandera de Cristo. En la capilla del campamento, después de
purificada el alma con los sacramentos de la Confesión y Comu-
nión, hicieron el juramento solemne que todos prestaban al ingresar
en las filas libertadoras. Mas aquel acto revestía una importancia
singular: era el paso de las filas del ejército de Calles en donde
habían luchado, a las filas de Cristo, por Quien deseaban única-
mente militar en adelante.
Lo.1 cuerjJO.\ de J'V!anuel H ernánde::, Francisquillo Santillán r Benedicto Ro-
11/ero, 1obre el [Link]ón de la Catedral. 25 de julio . de 1.928. 33

IICC3
COMBATE EN COMALA hacía siempre de 11 a 12 de la noche. Los cánticos de desagravio,
las alabanzas a Nuestro Señor, resonaban hermosísimas bajo aque-
Después de este acto, marcharon en unión del valiente capitán llos encinos allá sobre la montaña. La unión con Cristo, sellada con
cristero Félix Ramírez, a iniciar su campaña en favor de su nueva la Santa Comunión, era el eje de la vida de aquel pueblo.
causa. El éxito fue completo. Llegaron en la noche a las cerca-
nías del pueblo de Comala y esperaron al enemigo que debía salir
al día siguiente con dirección a los campamentos del Volcán.
Empezaba apenas a aparecer la luz primera de la mañana del
día 12, cuando los perseguidores se acercaron y se trabó la lucha,
que fue corta, pero muy nutrida. Murieron diecisiete callistas y se
les recogieron ocho máuseres, una pistola 45 escuadra y abundante
parque. Por parte de los libertadores, no hubo ninguna baja.
Radiantes de júbilo y después de haber dado ya el primer tes-
timonio de su verdadera adhesión al Movimiento Libertador, los
nuevos cristeros volvieron a la Mesa de los Mártires.

EL CUARTEL GENERAL DE LA MESA

Este fue, excepción hecha de los primeros meses de Caucentla,


tal vez el tiempo en que el cuartel general estuvo en mejores con-
diciones; porque como los enemigos estaban ya escarmentados, las
actividades libertadoras perfectamente extendidas en todo el Es-
tado, y se tenía al coronel Marcos V. Torres casi siempre a las puer-
tas de la misma 'c iudad de Colima, en el campamento de la Mesa
se vivía en esos días en verdadera paz; porque el enemigo, con
sus fuerzas ordinarias, no se atrevía a atacar una posición tan lejana.
Se aminoraron sacrificios, los jacales de pencas de maguey fueron
sustituidos por pequeñas casitas de lámina de zinc, y se formó un
pequeño poblado. Además, como se ha visto, el Padre Capellán,
señor Ochoa, había establecido en ese campamento su residencia
habitual; todos los días se tenía la Santa Misa y la vida religiosa
de aquel nuevo poblado de la Mesa de los Mártires de Cristo Rey
era hermosa e intensa. Entre los actos religiosos, con nutrida asis-
tencia y mucho fervor, estaba la Hora Santa de los jueves. Esta se

34 35
de la hacienda de Buenavista, fueron atacados en Portezuelo por
otras fuerzas callistas de línea, a los cuales igualmente hicieron huír.
Después de esta triple victoria, cuando en la hacienda de Corra-
litas descansaban las fuerzas del coronel Torres, fueron atacados
de nuevo. Entonces los libertadores se batieron en retirada con
objeto de hacer caer a los enemigos en una emboscada, lo cual no
Capítulo IV cons1gmeron.
Saldo de este día de lucha: los callistas, veinticinco muertos, apar-
PROCURASE RESTABLECER EL ORDEN. EL te de algunos heridos. De los soldados cristeros, dos muertos.
ATAQUE AL CUARTEL GENERAL
CONTESTACION DEL CONTROL
VICTORIAS SOBRE VICTORIAS
El sábado 1O de marzo el general Manuel C. Michel recibió al
EN_ EL MES_ DE MARzo, el coronel Marcos V. Torres emprendió fin la tan esperada contestación del Control Militar de Occidente.
sena campana contra los agraristas de la región de Tepames Col. Al fin se había triunfado en lo esencial y básico.
El día 6 atacó, en primer lugar, a los de este pueblo, en donde t~nían La carta tajante del general Jesús Degollado en donde decía al
su centro de operaciones. Aunque el combate fue recio, no locrró Control Militar de Occidente que, o se ponían de acuerdo con la
sac~rlos de sus posiciones; pero sí les hizo ocho muertos y algu~os Liga o se separaba él del movimiento cristero, haciendo pública
hendos, según parte oficial de él.
la razón por la cual abandonaba las armas, y la carta misma del
Descansaron un día las fuerzas libertadoras de Marcos V. Torres,
general Miguel Anguiano Márquez fechada el 23 de febrero dando
Y al tercero, o sea en la madrugada del día 8, un grupo como de
15 días de plazo como ultimátum, atento, pero enérgico, al Control
trescientos cristeros atacó a los agraristas de Cardona que como se
Militar de Occidente, obligaron a éste a ponerse en relaciones con
recordará fueron los que hacía siete meses habían ent~egado al Pa-
' dre don Miguel de la Mora. la Jefatura Suprema del Movimiento que era la Liga Nacional De-
Al ver los agraristas la formalidad del ataque y la superioridad fensora de la Libertad Religiosa en la ciudad de México. Recla-
de las fuerzas de los cruzados, después de corto tiroteo tuvieron que maron, protestaron, diciendo que habían sido atropellados en sus
huír por entre el bosque de la barranca hasta la hacienda de la derechos por la Liga con el nombramiento que ésta había exten-
Estancia. dido al general Miguel Anguiano como jefe de las fuerzas cristeras
Entretanto los soldados del destacamento callista de Buenavista en Colima, sucesor del extinto general Dionisio Eduardo Ochoa;
salieron a dar auxilio a sus compañeros de la ranchería de Car- pero, conforme hemos visto, el mismo licenciado don Rafael Ce-
dona; pero no sólo llegaron tarde, sino que se les batió tan fuerte- niceros y Villarreal, Presidente Nacional, cogió con arrestos de lu-
mente que se les hizo retroceder en precipitada huída hasta la chador la defensa, no sólo de los derechos de la Liga que era
misma hacienda de donde habían salido. Cuando los libertadores la Jefatura del Movimiento Nacional de resistencia, sino de la uni-
regresaban, después de haber ido en persecución tras los callistas dad de este movimiento en donde el principio de autoridad no de-
36
37
hería ser qu~brantado. De todas maneras, no obstante los reclamos, lado del general Michel y coronel Salazar. De aquí que, s1 contra su
la unión se había logrado de nuevo. voluntad se les obliga a estar bajo su mando se les reducirá a un estado
completamente violento que traerá el fracaso; y si se les da libertad
para elegir, entonces habrá el inconveniente de que la gran mayoría
MOVIMIENTOS DE ACOMODO -setecientos u ochocientos- de esta gente de los campamentos del
Volcán que es la que constituye el problema, se cargarán al grupo de
Sin embargo, en estos primeros movimientos de acomodo, sin Anguiano reduciéndose el otro .a unos cien o poco más, lo cual dará
estar debidamente informados de la situación de Colima, ni la Liga, origen a envidias y mucho más".
ni el Control, no era posible que se diese una solución acertada a
los problemas. Estas eran las reflexiones que el Padre Capellán, señor Ochoa, y
los generales Michel y Anguiano hicieron en esa ocasión.
Por una parte, la Liga sostenía, como base de un entendimiento,
el nombramiento que había hecho en favor del general Miguel El Padre Capellán, respetando por una parte aquella decisión
Anguiano. Por otra parte el Control, informado falsamente de la que aunque desatinada, emanaba ya de una autoridad legítima y
situación de Colima, porque de las informaciones que el general por otra parte viendo lo inconveniente de ella, no quiso ni opinar
siquiera, y se retiró de los dos jefes. "Yo me retiro y ustedes dos
Michel daba y que el general Degollado reproducía y hacía suyas,
vean cómo se reparten. N o creo que deba yo terciar para opinar
se tenía como cierto que si quedaba como jefe de Operaciones Mi-
algo". Y se separó de ellos con visible tristeza por las consecuencias
litares Cristeras en Colima el general Anguiano Márquez, el gene-
que aquello tendría.
ral Michel y el coronel Andrés Salazar, con toda su gente se
separarían de Colima, contando ellos como gente suya, aun a los EL ACUERDO DE LOS DOS ]EFES
soldados de los antiguos escuadrones de los capitanes Andrés Na-
varro, Plutarco Ramírez y Ramón Cruz que nunca habían sido de "Después de mucho comentario -seguimos copiando del diario del
la gente del coronel Salazar y que si en esos días lo reconocían Padre Capellán, señor Ochoa- viendo ellos dos de por sí lo imprac-
como jefe, era por disciplina únicamente, y haciendo caso omiso ticable de la solución que el Control Militar daba, se llegó al siguiente
acuerdo:
de los regimientos de Cerro Grande y el Naranjo que habían con-
El general Anguiano, en bien de la Causa, renuncia a la Jefatura de
tinuado reconociendo al general Anguiano Márquez, pretendía, co- Operaciones Militares en el Estado, quedándose como jefe de Estado
mo lo más viable, aceptar el nombramiento que la Liga había ex- Mayor, si acepta la Liga. Esto con el fin de que haya unidad y se eviten
tendido en favor del Gral. Anguiano; pero sostener al mismo tiempo las divisiones y sus funestos resultados. Además, juzgando Anguiano que
al Gral. Michel y que la gente se dividiese entre ambos jefes. todo el mal ha radicado en el Control de Occidente, quiere que se pida
a la Liga que se sostenga en lo que primeramente había ella resuelto,
En el camp<;~.mento, en cambio, las cosas se veían de otra manera: a saber, que se dependa únicamente de ella. El general Michel aceptó
ambas cosas y se escribió un amplio oficio a la Liga firmado por ellos
"Esta división -copiamos del diario personal de) Padre Capellán es- dos, el cual habría de ser enviado a México. De estos acuerdos se guar-
crito en aquellos días- tiene, indudablemente,_. que agriar más la situa- daría completa reserva, dijeron ellos, hasta que venga la resolución del
ción y va a ser ocasión de profundos disgú'stos y aun de choques san- centro".
grientos entre los dos bandos. Por otra parte, casi es impracticable;
porque muy pocos serán los que voluntariamente quieran continuar del Del mismo diario :
,
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39
"15 de marzo. Vinieron los generales Michel y Anguiano. Ya se re- esconderse en las cuevas de los barrancos, temerosas de ser vícti-
mitió el oficio a México. Fue el jefe civil de Colima, el mismo que mas de la crueldad y lujuria de la soldadesca que comandaba el
en enero había ido a entrevistar a los jefes nacionales, el que de nuevo general Manuel Avila Camacho, que era quien avanzaba.
emprendió el viaje para entregar el documento". La ruina se iba sembrando por doquiéra que aquellos hombres
pasaban; las casas eran incendiadas y cuanto se encontraba al paso
EN MEXICO, D. F. era destruido. El 25 se estrechó el cerco: A vila Camacho logró
llegar hasta San José del Carmen y, por la parte de Colima, el
Y valiéndose, como en la vez anterior, de la mediación de la general Pineda, trayendo también grandes fuerzas, acampó en la
señorita Celia Gómez, que era la jefe nacional de las Brigadas Fe- hacienda de San Antonio. El coronel Salazar, que estaba entonces
meninas y estaba en comunicación con los señores del Comité Es- al frente de las fuerzas cristeras del cuartel de La M esa de los M ár-
pecial de Guerra de la Liga Nacional, Juan Gómez Moreno -el tires, porque el general Michel se encontraba en esos días en Cerro
jefe civil de Colima- logró entrevistarlos, narrarles en breve la de Villa, estribaciones, como hemos dicho, de la serranía de Cerro
situación de Colima y entregar el pliego que llevaba, firmado por Grande, cerca de El Paso de Alcececa, J al., temió el ataque, por-
los generales Manuel C. Michel y Miguel Anguiano Márquez. que juzgó no poder resistirlo y, no obstante las magníficas posiciones
Cuando volvió para recibir sus instrucciones, se le dijo que regre- y olvidando sobre todo el auxilio de Dios, que nunca había faltado
sase sin pendiente; que ya se habían girado órdenes al general De- a los cristeros cuando en él habían confiado, ordenó la evacua-
gollado para que fuese a Colima y confirmase al general Anguiano ción y, antes de que se cerrara el círculo enemigo, salió para Cerro
Márquez en su puesto de jefe y que, si había gente actualmente al Grande. No quedó en el viejo cuartel sino el valiente capitán Ra-
mando del general Michel que no quisiese estar subordinada a él, món Cruz, al frente de siete o nueve soldados, para resguardar la
que viese el modo de llegar a un acuerdo y arreglar las cosas como salida de las familias que allí había y las cuales huyeron hacia las
mejor pareciese, con la conformidad de ambas partes. arideces del cono riscoso del Volcán. ¡También la fe y espíritu
primitivos habían menguado en aquellos días! .
Al tercer día,. o sea el 27, los generales callistas Pineda y Av1la
EL ATAQUE AL CUARTEL GENERAL
Camacho entraban al campamento de la Mesa. Componían sus
tropas más de mil hombres. El libertador Ramón Cruz, que sólo
Entre tanto el enemigo preparaba un ataque formal y combi-
contaba con aquellos siete o nueve cristeros, no vaciló en hacer
nado al cuartel general de las fuerzas cristeras de Colima instalado
frente a tantas fuerzas; resistió por unos momentos y logró hacerles
por esos días, como se ha visto, en la Mesa de la Yerbabuena o
unos veinticinco muertos. De los libertadores, contando los que
M esa de los Mártires, en las estribaciones occidentales del Volcán
murieron en el tiroteo y los que fueron aprehendidos y matados
de Fuego, extremo norte del Estado de Colima, separada de la
aisladamente en aquellos días, sólo se registraron cuatro bajas.
cuchilla de El Borbollón, que ya es Jalisco, por la barranca del
Arroyo de la Lumbre.
PROFANACIONES INDIGNAS
Era el mediodía del 24 de ese mes de marzo, cuando las tropas •
enemigas, provenientes de Jalisco, haciendo lujo de fuerza, se pre-
sentaron en la zona de Zapotitlán, Jal. Las piezas de artillería fun- Al entrar al campamento evacuado, descargaron aquellos hom-
cionaban sin cesar para infundir terror. Las familias corrían a bres su saña en la humilde capilla, centro de vida religiosa para
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40
toda la comarca, en las cruces que encontraron, a su paso y, sobre
todo, en el para los cristeros tan venerado cementerio, donde des-
pedazaron el monumento del sepulcro de Dionisia Eduardo Ochoa
y hubiesen profanado sus restos, si el general Pineda, con espíritu'
de cordura y haciendo prevalecer sus derechos, porque ya allí era
territorio de Colima, no lo hubiese impedido.

Capítulo V

SE RESTABLECE EL ORDEN

LLEGA EL GENERAL DEGOLLADO

- AL MISJ\10 TIEMPO QUE PROVENIENTES de Sayula, J al., avanzaban las


fuerzas callistas que comandaba el general Manuel Avila Camacho
y salían de Colima los fuertes contingentes al mando del general
Pineda para atacar el cuartel general cristero, llegaba también,
proveniente de sus campamentos, trayendo plena autorización, tanto
del Comité Especial de la Liga como del Control Militar, para
arreglar el asunto de Colima, el general cristero don Jesús
Degollado.
Y a escuchándose el trueno del cañón por el lado del norte y
contemplándose a lo lejos los incendios de las casitas de la región,
pues los callistas eran como verdaderos vándalos, arribaba el gene-
ral cristero Degollado, por el camino de Tolimán; pasó por Alce-
ceca y siguió de frente hacia el campamento de la Mesa de la
Yerbabuena, en donde creía él encontrar a los generales cristeros
Miguel Anguiano Márquez y Manuel C. Michel; pero ninguno de
ellos se encontraba allí, pues habían salido para Cerro Grande
hacía algunos días.
Pero del cuartel general de la Mesa, de donde se había ordenado

la evacuación por el coronel Andrés Salazar que estaba al frente
del campamento, el general Degollado, con su escolta y Estado
Mayor tuvo que retroceder. Poco más arriba de San José del Car-
42 43
men, ya casi cerrando el cerco los soldados federales callistas, tuvo del Control Militar de Occidente, sino también de la Liga. Mañana
lugar el encuentro entre él y el general Michel que, procedente de le enseñaré la documentación, Dios mediante. Quiero que ustedes
Cerro Grande, subía hacia los campamentos del Volcán. Con el me digan, con toda libertad, su pensamiento respecto al gobierno
general Michel iba el Padre Capellán Ochoa. de las tropas libertadoras en esta región: de Colima.
El general Degollado se mostraba un poco nervioso, con la ner- El Padre le manifestó que él no tenía ningún mando en los sol-
viosidad natural de un momento tan difícil, pues Degollado era dados; que él no era jefe, ni siquiera intelectual, del movimiento
hombre valiente. Además, los conflictos de Colima le traían un cristero; pero que sí creía estar interiorizado de los problemas y
poco molesto. Con él venían los generales cristeros Carlos Bouquet que se los expondría con la mayor sinceridad. Que para el general
y Alberto B. Gutiérrez. Anguiano, para él y para los de Colima, el problema no era por
Poco antes de llegar a San José del Carmen, viniendo del Volcán las personas, sino por los principios; que una vez que el Control
hacia el Río Grande o "Armería" y Cerro Grande, el general De- Militar se había unificado con la Liga, no había ninguna difi-
gollado creyó conveniente organizar alguna resistencia y aun prin- cultad en acatar lo que se ordenase.
cipió a colocar gente en las bocas de las veredas que atraviesan El general Degollado era hombre sincero y pronto él y el Padre
la barranca del Huacal; pero aconsejado por los que conocían la Capellán, no obstante los prejuicios que mutuamente se tenían,
región, desistió de ello, pues por todos lados se acercaban las tropas se entendieron y se tuvieron mutua confianza.
callistas y ordenó la retirada hacia el río; pero no ya por el camino El Padre le manifestó con toda sinceridad cuál era la situación
de Mazatán, que una hora hacía habían hecho el general Michel y su opinión, esto es, que debía volverse a la unidad de mando en
y el Padre, pues ya por ahí subía el enemigo, sino por una vereda la región; que ya el general Michel y el general Anguiano estaban
-única salida que quedaba para no ser copados-, ya casi bor- de acuerdo y que aun habían escrito en ese sentido a la Liga, pro-
deando la barranca de El Remate. Y a entrada la noche se pasó poniendo al general Michel como jefe único de Operaciones en
el río Armería y se acampó al otro lado. el Estado y a Anguiano Márquez como jefe de Estado Mayor.
Pero el general Degollado estaba muy contrariado con el general
Michel, a quien consideraba como responsable de todos los líos de
TRATANDO EL PROBLEMA
Colima, por los informes falsos que había estado mandando.
-Michel queda destituido de su puesto -dice-. Mañana le
En esa misma noche, caminando hacia abajo, rumbo al río Ar-
mostraré sus cartas para que usted vea todo lo que ha escrito refe-
mería, el general Degollado, separándose del general Michel y de
rente a Colima e insinuado en contra de ustedes.
los demás jefes cristeros de Colima, picó espuelas a su caballo y
El Padre, no obstante todo, continuó rogando por que se le per-
se acercó al Padre Capellán, señor Ochoa, para principiar a con-
donara. Tenía Michel sus grandes <;ualidades -valiente, organi-
versar sobre los asuntos que a Colima le traían.
zador, decidido, hombre de convicciones critianas, educado, culto-,
-No únicament~ ustedes -dice-, también yo lamenté el cisma no obstante su temperamento fuerte y un tanto cuanto intransi-
de los señores del Control, respecto a la Liga. Yo inmediatamente gente y altivo. Pero el Padre no fue oído.
me dirigí a ellos: "o se ponen de acuerdo los dos organismos 0
Tampoco fue oído en lo de la unidad de mando:
yo me separo y, al separarme, haré públicas mis razones". Y dio -Andrés Salazar conviene que tenga su gente por separado y
efecto, porque se unificaron y ahora vengo yo en nombre, no sólo se le dará ascenso a general. Salazar es un hombre poco culto, brus-
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co, dominador y es conveniente que tenga su gente por separado. nifestaron su adhesión a él y su deseo de que él siguiese siendo el
Así habrá menos dificultades: -dijo el general Degollado. jefe de la División sur de Jalisco y Colima.
Luego se dio a conocer oficialmente que el general Michel que-
daba destituido.
EL ACUERDO Abordado el tema de la repartición de los diversos soldados cris-
teros entre los generales Anguiano MárqlJez y Andrés Salazar, se
Al día siguiente, 26 de marzo, cayendo la tarde, se tomó el ca-
acordó que se otorgaba un plazo de 14 días, contado.s desde la
mino de la cima del cerro y se llegó a La Añilera. Iban el general
fecha de esa reunión, el cual expiraría el 1O de abril, para que los
Degollado con los miembros de su Estado Mayor, el general Carlos
soldados del Regimiento de los Volcanes decidieran libremente
Bouquet, el general Alberto B. Gutiérrez, el general Andrés Salazar,
bajo el mando de cuál de los dos jefes -Anguiano o Salazar-
parte de sus jefes y oficiales y el Padre, don Enrique de Jesús Ochoa,
gustaban seguir luchando, continuando cada quien con las armas y
Capellán de los cristeros de Colima. Faltaba solamente el general
municiones que portase. Los escuadrones de Cerro Grande al man-
Miguel Anguiano Márquez, que andaba en una gira de revista
do del mayor Cisneros y de la zona del Naranjo, al mando del
de sus grupos cristeros del mismo Cerro Grande; pero noticiado de
teniente coronel Gildardo Anguiano quedaban, sin discusión nin-
la llegada del general Degollado y sabiendo que quería verlo, se
guna, al mando del general Miguel Anguiano Márquez.
presentó esa tarde.
Como el general Degollado tenía que regresarse, permanecería
El general Anguiano se mostraba en un principio intransigente. en Colima, como representante provisional de la Jefatura del sur
N o creía encontrar en todo aquello sino ambición y doblez. El de Jalisco y Colima, el general Alberto B. Gutiérrez.
general Degollado tuvo paciencia. Bien veía todo el cúmulo de en- La reunión se celebró con armonía plena y cordialidad, ya que,
redos y humillaciones de que Anguiano había sido víctima y com- de antemano, el general Degollado había tenido el tino de tratar
prendía que ese su estado de ánimo era consecuencia natural. todos los puntos algún tanto escabrosos, con uno y otro de los jefes
El miércoles 28, después de la Misa, el Padre Ocho a y José Ver- cristeros.
duzco Bejarano lograron convencer al general Anguiano. Se habló Asistieron el general Degollado que presidió la sesión·y los gene-
con el general Degollado y todo quedó arreglado. rales Alberto B. Gutiérrez, Miguel Anguiano Márquez, Andrés Sa-
En esa misma mañana se celebró la reunión oficial. El general lazar y Carlos Bouquet. Estaban también los miembros del Estado
Degollado presentó la documentación que traía, tanto del Control Mayor del general Degollado, algunos oficiales y jefes del general
Militar, como del Comité Especial de la Liga, en que se le man- Salazar y los miembros de la escolta de la Jefatura del. gene~al
daba viniese a Colima, confirmase al general Anguiano Márquez Anguiano, entre ellos José Verduzco Bejarano. Todos los Jefes fir-
en su puesto de jefe y, con la gente que no quisiera estar bajo su maron el acta levantada al efecto.
dependencia, formase otro regimiento. Este estaría bajo el mando Hubo en ese día verdadera cordialidad y alegría entre todos.
de Salazar, a quien se había dado su ascenso de general, hacía Aun el mismo general Salazar se mostraba contento.
dos días. Al día siguiente, 29 de marzo, después de Misa y del almuerzo
Se habló del jefe de la División. El general Degollado ofreció salieron a sus respectivos campamentos de Jalisco, terminada su
renunciar a la Jefatura de Colima si los jefes Anguiano y Salazar misión en Colima, los .generales Degollado y Bouquet y los miem-
lo creían conveniente. No hubo discusión, porque uno y otro ma- bros de su Estado Mayor y escolta.
46 47
Todos estos datos están t9mados, casi a la letra, o del diario per-
Michel tenía su cuartel general en un lugar denominado Lo de
sonal escrito en esos días, del Padre Capellán, o del diario, también
Villa. Lo de Villa está aquí, casi a las goteras de Colima, y esto
escrito de su mano, en aquellos tiempos del capitán cristero J. Jesús
habría sido practicamente imposible. A Lo de Villa muc;has veces
Peregrina, el cual conservan sus familiares.
entraron los cristeros, pero nunca pensaron establecer allí cuartel
Lástima que en las Memorias que publicó el general de división
o campamento fijo.
del movimiento cristero, J. Jesús Degollado, aunque en lo sustan-
cial -nos referimos a lo relativo a Colima- haya exactitud, en
sus detalles hflya muchas fallas; pues esas M emorims por una parte, SE DA CUMPLIMIENTO AL
fueron escritas muchos años después, cuando ya declinaba su vida ACUERDO DEL 28 DE MARZO
y, por otra, sus notas personales del tiempo de la lucha y su do-
cumentación se perdieron en gran pa:t;.te, en aquellos años de una Aunque en la reunión de La Añilera en Cerro Grande se habían
no interrumpida campaña con el enemigo, según él mismo dice. dado 14 días hábiles para que los soldados cristeros del Volcán, los
Entre sus inexactitudes, está por ejemplo lo relativo a la venida del regimiento que había comandado el general Michel y el coro-
del Padre Covarrubias a los campamentos cristeros de Colima. nel Salazar, pudiesen pasar aliado del general que quisiesen c?mo
En sus memorias, dice (pág. 124 de la edidón de la Editorial jefe, entre Anguiano Márquez y Salazar, plazo que expiraba hasta
Jus) : "acompañado por el Padre don Emeterio Covarrubias, mi el 10 abril, sin embargo, de acuerdo estos dos jefes, se convocó a
E. M. y mi escolta salí para Colima, lugar a donde íbamos por todos los soldados libertadores a Cofradía de Juluapan, Col., para
primera vez en nuestra vida". Esta venida fue a fines de diciembre la tarde del 3 de abril que era martes de la Semana Santa.
de 1927, cuando por mandato del Control Militar de occidente El lugar era a propósito 'para la reunión, estratégico por los
llegaron él y el general Michel a tomar posesión de la Jefatura cerros abruptos de que está rodeado y sus casi inexpugnables ca-
Cristera de Colima. Y el Padre Covarrubias no vino entonces. En
ñones que se forman en la ~erranía. Además, después de la toma
cinco ocasiones vino el general Degollado a Colima: la primera
del cuartel de la Mesa de la Y erbabuena, allá en Cerro Grande
fue ésa, deo fines de diciembre de 1927, la segunda en los últimos
días de marzo de 1928, según se ha narrado en este capítulo: la se habían concentrado los cruzados.
tercera, para planear el ataque a Manzanillo, mas no al campa- Era una tarde llena de sol. Bajo el mando del general Alberto
mento de la Mesa de la Y erbabuena, como en sus Memorias se B. Gutiérrez, representante provisional de la Jefatura de Opera-
dice, sino a Toxín, en Cerro Grande; la cuarta, cuando el ataque ciones del sur de Jalisco y Colima, se congregaron los generales
a Manzanillo, en 24 de mayo de 1928, y la quinta, en diciembre Anguiano Márquez y Andrés Salazar, con los capitanes, oficiales Y
del mismo año y esa sí a los campamentos del Volcán en donde, en soldados de sus escuadrones.
unión de su Estado Mayor, su escolta, y del padre Covarrubias, pasó Había espectación y solemnidad. El general Alberto B. Gutié-
Navidad. En ninguna de las veces anteriores había venido el Padre rrez tomó la palabra comunicándoles la finalidad de aquel acto Y
Covarrubias (el Padre Covarrubias vino, porque era condiscípulo se les leyó el acta , de la reunión de La Añilera, del 28 del ~es
y muy buen amigo del Padre don Enrique de Jesús Ochoa, y quería anterior de marzo. Luego un toque de clarín y la orden de un
verlo. El general Degollado le ofreció traerlo) . paso al frente" a los que quisiesen militar bajo el mando del general
También se dice en las Memorias que el general Manuel C.
Anguiano Márquez.
48

IICC+
Y el "paso al frente" fue dado por la gran mayoría. El capitán -Padre, usted necesita ir. Usted es el único que puede lograr
Andrés Navarro con los que antiguamente habían sido sus solda- aplacarlos -dice el general Gutiérrez.
dos; el capitán Plutarco Ramírez con los suyos; el capitán Ramón -Sólo Dios puede reducir al orden a esta gente. Tenemos que
Cruz con sus antiguos cristeros y, además, el capitán Félix Ramí- rezar mucho. Se necesita un milagro, dado el modo de ser de estos
rez que había sido de la gente de Salazar desde muy al principio señores. Sí, iré, y pondré yo de mi parte lo que humanamente puede
(nuestros lectores recordarán el incidente de la muerte de don En- ponerse. Que Dios me ilumine y ayude.
rique Shonduve, allá en mayo de 1927).

EN EL CERRO CHINO
LA REACCION TEMIDA
"Día 15. En Cofradía de Jaluapan. Celebrada temprano la Santa
"Día 4. Los males previstos inmediatamente se manifestaron. De parte Misa que con mayor devoción ofrecí por el arreglo de las dificultades,
del general Salazar no quedaron sino poco más de cien soldados. De salí de Cofradía a Cerro Chino para entrevistarme con el general Sa-
parte del general Anguiano, todos los demás. El general Salazar está lazar. Fui completamente solo, aun sin mi asistente que quedó, por man-
muy contrariado y la división ha profundizado más. Fui personalmente dato mío, al pie del cerro. Pensé que sería mejor ir solo; si iba con
al campamento de Salazar para hablarle y procurar calmar su ánimo; alguno o algunos soldados de escolta, tal vez la reacción sería peor. A
pero no lo encontré. Hablé sólo con Dueñas, su secretario" (del diario mí, a mí, separadamente, no era tan fácil que quisieran parapetárseme
del Padre Capellán). y hacerme algún mal. En junta de otros, sabe Dios qué pasaría.
Bajé de mi caballo y entré a la casita en donde se encontraba Salazar.
Y este estado de ánimo fue aumentado de día en día, casi de Estaba solo; pero afuera estaban sus armados guardando su casa. Lo
hora en hora. saludé y le dije que le llevaba a obsequiar una bonita medalla de plata
de la Milagrosa.
"El día 13, viernes de la Pascua, el general Gutiérrez, acompañado El la aceptó y se la prendió en su camisa. Yo respiré tranquilo: 'La
del general Anguiano, fue a buscar al Padre Capellán a La Añilera en Virgen hará el milagro', me dije.
donde, de una manera provisional, estaba él residiendo, para notifi- Luego afronté el problema. Larga fue la discusión. Le fui rebatiendo
carle que las cosas se habían agravado en demasía; que el general Sa- uno a uno los puntos de su oficio; mas él no transigía y continuaba
lazar, parapetado en Cerro Chino, de ahí de Cerro Grande, en actitud aferrado a su descabellada resolución de que, o se le concedía lo que
hosca y rebelde, había enviado un oficio al general Gutiérrez suscrito pedía, o tomaba él las armas contra los mismos compañeros.
por todos sus oficiales, exigiendo que se le devolviese el armamento de Frustradas todas mis razones se me ocurrió una última idea, afron-
los soldados que, habiendo sido suyos, anteriormente, se habían sepa- tando el todo por el todo:
rado de él y amenazando con recuperar sus armas a la fuerza si es que no 'Lo que ustedes pretenden hacer de tomar las armas contra los propios
se las devolvían por la buena y desconocerlo a él como representante compañeros, no sólo es malo e injusto, sino que es en contra de lo que
de la Jefatura" (del diario del Padre Capellán), tienen jurado, de evitar todo problema con los compañeros en la lucha.
Y si ustedes no desisten de ello, yo, por mi deber de Sacerdote, me pre-
El general Gutiérrez iba alarmado. El Padre Ochoa se puso triste sentaré en su campamento, y hablaré a los soldados de usted haciéndoles
y pensativo: ver que lo que pretenden es indebido y malo, y contra el juramento que,
como soldados de Cristo Rey, han hecho. Y esto, aunque sea yo el pri-
-Hace mucho que yo temía y esperaba este resultado, dada la mero que muera, porque alguno de, los suyos me mate. Me da lo mismo
¡1
falta de formación cristiana de ellos -dice. morir a manos de los enemigos, que monr a manos de ustedes, cum-

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EL ELOGIO DE LA LIGA
pliendo con mi deber sacerdotal. Y les diré, que en todo esto que es
malo, tienen deber cristiano de no obedecer a ustedes'. Entretanto, el Comité Especial de la Liga Nacional Defensora
Con esto principió a bajar su enojo y comenzó a ceder. Quedó en que de la Libertad Religiosa en la ciudad de México, que había se-
se trataría el asunto con los oficiales que habían firmado el oficio" (del guido con interés el asunto de Colima ordenando lo conducente,
diario del Padre Capellán).
se había enterado, con verdadera satisfacción de la junta de jefes
habida en La Añilera el 28 de marzo anterior, e inmediatamente se
EN EL CAMPAMENTO dirigió al general Anguiano Márquez felicitándolo por los arreglos
DEL GENERAL SALAZAR y alabando la prudencia con que se había procedido por parte
St].ya. Que se siguiera procediendo así, en tanto que ellos arregla-
"Día 16. Celebré Misa votiva del Espíritu Santo. Llegaron el general . han con el Control, que se procurase unificar el mando en Colima,
Salazar y sus oficiales. Salazar mismo me instó para que fuera a su así como se había manifestado y se creía conveniente. El día 10,
campamento. Llegamos, comimos y me acosté un rato bajo unos árbo- martes de Pascua, se recibió con alegría tal oficio en los campa-
les a esperar que se juntaran los oficiales y resolvieran lo que quisieran.
mentos del general Anguiano.
Ya no hice hoy ninguna instancia. Creo que basta lo de ayer. Además,
tal vez sea lo más prudente que no me vean muy interesado. Cuando
menos lo esperaba, Salazar se me acercó a rogarme que hablara uno a EL REGRESO A LOS CAM-
uno a los oficiales en pro de que retirasen su oficio; pero temiendo yo PAMENTOS DEL VOLCAN
que no hubiese sinceridad en él, me negué a ello, diciendo que creía
suficiente lo que había hablado con él el día anterior; que resolvieran
libremente; que deseaba saber únicamente la última resolución de ellos
Y a a esta fecha y propiamente como don del Cielo en la semana
para obrar inmediatamente conforme a mi deber sacerdotal, según se lo de Pascua, volvieron a sus antiguos campamentos del Volcán,
había Y.a dicho; pues yo, costare lo que costare, aunque fuere mi vida, separados ya de la gente del general Salazar, los escuadrones cris-
hablaría a los soldados e impediría sus intenciones. Continué recostado teros de los capitanes Andrés Navarro, Plutarco Ramírez y Ra-
bajo aquella sombra y, con asombro, estuve viendo a Salazar que fue món Cruz. También se marchó para aquella zona el capitán Félix
llamando a sus oficiales para convencerlos de que desistieran. Aquello Ramírez que se había separado del regimiento del general Salazar,
era maravilloso. Su cara ceñuda se iba llenando cada vez más de sin-
formando así un cuarto escuadrón.
cera alegría y conmigo estaba afable. Se hizo la junta en la cual todos,
El sitio elegido por él fue El Borbollón, situado en las faldas
menos Jesús Mejía y Prudenciano Mendoza, aprobaron que se retirase
mismas del Volcán, por su parte occidental, lugar de los más ame-
el oficio. Se firmó un acta en la cual se comprometían todos a evitar
las discordias y a no romper la unidad. Les entregué luego su oficio que
nos, tal vez el más estratégico de todos y el cual habría de conver-
el general Gutiérrez me había confiado y que Salazar, personalmente, tirse, en la última etapa del movimiento cristero, en el campamento
hizo pedazos. libertador más lleno de celebridad y gloria, por el destrozo de las
Casi obscurecía cuando bajé al campamento del mayor Candelario filas d~l general ultra callista Eulogio Ortiz, hasta entonces teni-
Cisneros en Cofradía de Juluapan, bendiciendo a Dios y convencido das como invencibles.
de que aquello, ciertamente, era un verdadero milagro de la gracia". En sustitución del mayor Calvario, que había pasado a luchar
bajo el mando del coronel Marcos Torres, se encargó del regi-
miento de las estribaciones del Volcán, el teniente coronel José

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Verduzco Bejarano. Este se marchó inmediatamente a pasar revis- por separado, tanto el general Anguiano como el general Salazar,
ta y ordenar lo conducente. digan por escrito si están conformes con los arreglos efectuados en
Como se recibe el sol después de una lluvia invernal, así reci- la junta de La Añilera del 28 de marzo y expongan cuál es su
bieron los libertadores del Volcán la llegada de los últimos días pensamiento con relación a la mejor marcha del movimiento cris-
del mes de abril; pues aunque con disciplina habían seguido todos tero en Colima. ·
trabajando, no dejó de haber sus dificultades, sus sinsabores, sus El general Anguiano contestó afirmativamente y refería cómo
amarguras muy hondas y de abrigarse en el corazón el deseo del las dificultades, a Dios gracias, habían cesado y se estaba mar-
restablecimiento del orden primitivo. chando en plena armonía.
El general Salazar no sólo contestó eso, sino que manifestaba que
LA FIESTA RELIGIOSA DE
"desengañado ya él de todo y experimentado, deseaba caminar en todo
ACCION DE GRACIAS con la mayor unión con los demás compañeros de lucha y que él de-
seaba que el general Anguiano fuese encargado del mando de todas
Una hermosa fiesta religiosa en el 25 de abril, día del Patroci- las fuerzas de Colima y al cual él, con gusto, se subordinaría" ( qel
nio de Señor San José, vino a colmar su alegría. En el campa- diario del Padre Ochoa).
mento tan querido de la M esa de los Mártires, diéronse cita los
soldados de aquel regimiento nuevamente rehecho; allí recibieron
EL GENERAL ANGUIANO, COMANDANTE GENERAL
a su Jesús Eucaristía, asistieron a la Santa Misa y escucharon las
DE LAS FUERZAS LIBERTADORAS DE COLIMA
palabras de aliento y dirección que les dirigía su Padre Capellán,
el mismo sacerdote don Enrique de Jesús Ochoa. En esta misma Estos oficios anteriores fueron al Control de Guadalajara y de
mañana fueron recibidos todos ellos como miembros de la Asocia-
ahí a la Liga en la ciudad de México.
ción Nacional de Vasallos de Cristo Rey; la alegría se desbordaba
Cuando el 19 de mayo el general Jesús Degollado, con su Es-
de los corazones, al grado de no haberse visto sino contadísimas
tado Mayor y escolta estaba en Toxín, en los preparativos de la
veces aquel cuadro tan uniforme.
acción de Manzanillo, extendió nombramiento, en nombre de la
En este mes, el Pbro. don Adolfo Mota, párroco del pueblo de Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa y del Control
Comala, a fin de ser lo más útil posible a la causa de Dios, cambió Militar de Occidente, al general Miguel Anguiano Márquez, de
su residencia al Cerro Grande, en donde, en' contacto con los li- general de brigada, comandante general de las Fuerzas Libertadoras
bertadores de esas zonas, trabajó muy abnegadamente por su vida Colimenses. El general Gutiérrez era separado de su cargo pro-
cristiana . . Bendijo el cielo su celo apostólico y consiguió hacer de visional que había desempeñado de representante de la J. de O.
aquellos valientes, dignos soldados de la causa que defendían. del sur de Jalisco y Colima y era dado al general Salazar para
que fuese su jefe de Estado Mayor. El general Salazar, al frente
NUEVAMENTE, EL CONTROL de su regimiento, reconocería como jefe inmediato al general An-
guiano Márquez.
Y a para terminar el mes de abril el Control Militar de Occidente, Además, por disposición del Comité de Guerra de la Liga Na-
siguiendo instrucciones de la Liga, escribe a Colima pidiendo que cional de la Libertad Religiosa, el sur de Jalisco, el sur de Nayarit

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y Colima formarían una sola división militar en cuya Jefatura se SECCIÓN SEXTA
confirmaba al general don Jesús Degollado. Al general Manuel C.
Michel, poco después, cuando quedó formalmente organizada la LA PRIMAVERA DEL MOVIl\tiiENTO
columna expedicionaria del general Bouquet, se le nombró, nueva- (1928-mayo a diciembre)
mente, jefe del sector militar de Zapotitlán.

Capítulo I

EL PADRE EMILIO PEREZ. LA ACCION


DE MANZANILLO

DESPUES DEL INVIERNO

HABÍAN PASADO los días duros de un crudo invierno, no propiamen-


te para los cuerpos, sino sobre todo para los espíritus; pasiones y
problemas de fuera que d~spertaron las pasiones de los de casa,
esto es de Colima; dificultades y luchas internas que pusieron al
borde de la ruina, la causa santa de la Cruzada de Cristo en el
Estado, pero, después de la poda y de la prueba ruda, amaneció
una hermosa primavera.
La sangre de los Mártires seguía enrojeciendo el solar de la
Iglesia Colimense; pero la sangre de los Mártires, había dicho Ter-
tuliano allá en los albores del Cristianismo, es semillero de cristianos.

NUEVA SANGRE SACERDOTAL

La tarde del 2 de mayo corrió otra vez en Ejutla sangre sacer-


dotal. El mártir fue un humilde sacerdote colimense llamado Emi-
lio Pérez. El pueblo, debido a la humildad del sacerdote Pérez
y a su espíritu infantil, le apellidaba con ·el cariñoso nombre de
Padre Peritos. Varón de Dios, hombre completamente despren-
dido del mundo, apacible, modesto. Su vestido, al igual que todo
lo suyo revelaba grande humildad. Siempre servicial y obsequio-
so, trataba a sus compañeros como si viese a su jefe o superior.
56 . 57
Hacía tiempo que, por disposición de la Superioridad Eclesiás- así se le tendió en un banco, pues los hombres de la persecucwn
tica de Colima, prestaba en aquel pueblo de Ejutla sus servicios. callista no permitieron que se le vistiera, ni que se le llevara una
Al iniciarse la persecución, continuó allí; pero cuando se acerca- flor o encendiese algún cirio. Hasta que los soldados de la perse-
ba el enemigo, tenía que huír a la montaña, al igual que algunos cución salieron del pueblo, se le vistió con sus ornamentos sacer-
otros sacerdotes y gran parte del pueblo. dotales y se le dio cristiana sepultura.
Fue muy devoto de la Santa Cruz, cuya fiesta, año con año, se Cuando algún tiempo después volvieron a Ejutla los soldados
esforzaba en celebrar con sus fieles lo más devotamente posible. perversos del general callista Izaguirre, exhumaron los restos fiel
Casi en todos los lugares en donde él ejerció su ministerio sacer- sacerdote mártir Emilio Pérez, para sacarlos de allí y tirarle~: en
dotal, colocó en algún sitio eminente y bello, alguna Santa Cruz, algún lugar desconocido o quemarlos, para así acabar con L de-
a donde iba muy frecuentemente a pie con objeto de venerada, voción con que el pueblo visitaba su sepulcro. Y la admiración
siendo estos sus paseos favoritos. • fue que el cuerpo estaba del todo incorrupto. Pero los soldados
callistas no se inmutaron por ello ni frenaron sus instintos anti-
En sus últimos días -escribe un Sacerdote testigo de ello- se había
cristianos; lo despojaron de sus ornamentos sacerdotales de Misa
extraordinariamente enfervorizado y, por su devoción a la Sta. Cruz, se
preparaba devotamente a celebrarla el día 3 de ese mes de mayo, mas
con que había sido sepultado y lo vistieron con un uniforme viejo
Dios le preparaba para el sacrificio, haciendo a su Ministro cada vez de soldado federal y así lo tuvieron, recargado en el muro del
más digno de él; preparábale en premio la cruz del Martirio, la cual cuartel, a un lado de la puerta de ,entrada, durante todo el tiempo
sufriría, no sólo en los días muy amados de su culto, sino a la sombra que ellos estuvieron en Ejutla como guarnición.
de una Santa Cruz, colocada en una de las lomas que circundan el Cuando ellos se retiraron, de nuevo los fieles, quitáronle aque-
pueblo de Ejutla, Jal. (De una carta del Padre Emeterio C. Covarru- llos andrajos sucios de soldado, lo vistieron nuevamente de sa-
bias, que durante los días de la persecución callista vivió en Ejutla, al
cerdote y lo sepultaron en el templo.
que escribe estas líneas) .

La tarde citada del 2 de mayo de ese año 1928, presentóse ines- ATAQUE AL PUERTO DE MANZANILLO
peradamente una columna militar al mando del general Juan B.
Izaguirre, y el Padre Pérez, como de costumbre, quiso huír; pero Ya hacía tiempo que el general Degollado llevaba la idea de
en esta vez fue ya tarde; pues los perseguidores, descubriéndole un ataque al puerto de Manzanillo. De esta suerte, el día 10 de
en su carrera, dispararon sus armas sobre él, haciéndole caer mayo llegó a los campamentos de Cerro Grande el general Ma-
herido. nuel C. Michel, quien por esos días era Jefe de E. M. del gene-
En este estado, pudieron los soldados callistas apoderarse de ral Degollado, trayendo la comisión de hablar con los generales
él, lo acabaron de matar, le quitaron cuanto llevaba y aun lo des- Anguiano Márquez y Andrés Salazar, y principiar a cambiar im-
nudaron casi del todo, pues no le dejaron sino sus calzoncillos. Cuan- presiones sobre el ataque a Manzanillo. El general Degollado te-
do se recogió el cadáver del sacerdote mártir, tenía el pecho des- nía muchas esperanzas en el éxito de ese movimiento que se co-
trozado por las balas sacrílegas; todo él lleno de sangre, yaciendo menzaba a planear. Tomarían parte, no sólo las fuerzas de Co-
en tierra casi al pie de la Santa Cruz, bajo los rayos ardientes de lima, sino los diversos regimientos del sur de Jalisco y aun el del
aquel sol de mayo. mayor Anatolio Partida que operaba en la sierra de Mazami-
Así desnudo, con sólo sus calzoncillos, se le llevó al pueblo, y tla, Mich.

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Una semana más tarde -el día 18- el mismo general Dego-
llado, acompañado de su Estado Mayor y escolta de la Jefatura, mismo Bouquet, el Regimiento del general Michel, parte del es-
se presentó en Toxín, lugar estratégico en el Cerro Grande, para cuadrón michoacano, a las órdenes del mayor Anatolio Partida,
planear, ya de inmediato, el ataque al puert:o de Manzanillo (Dia- fracción del Segundo Regimiento de Colima, al mando del mayor
rio del P. Capellán, Sr. Ochoa). Candelaria B. Cisneros, la misma escolta del general Degollado,
Concurrieron a esa junta los generales Andrés Salazar y Car- al mando del mayor Rafael Covarrubias y algunas más.
los Bouquet, el general Anguiano no asistió, porque estaba eJ! ca- Unas cuatro o cinco horas llevaban de rudísimo combate, cuan-
ma con una fuerte tifoidea o paratifoidea en cerro de Villa, con do aquellos cristeros fueron auxiliados por el Quinto Regimiento
alta fiebre. Lo representó su Jefe de E. M. coronel Marcos To- al mando del general Lucas Cueva y el propio general Degollado
rres; además estuvieron el general Alberto B. Gutiérrez, el coro- con su E. Mayor que, haciendo derroche de valor, al igual que los
nel Rodríguez, el mayor Rafael Covarrubias, y los capitanes Ber- primeros, fueron arrebatando, palmo a palmo, el puerto al ene-
nardo López C., Efrén Quezada y Andrés Bermejillo, estos cinco migo, a pesar de la desesperada resistencia de éste y del continuo
últimos del E. Mayor del general Degollado. bombardeo del cañonero. Hubo un momento en que los callistas
El general en jefe manifestó su plan. El ataque habría de rea- tocaron a rendición y el cañonero enfiló hacia la salida de la ba-
lizarse, precisamente el 24 de ese mes de mayo. hía. La plaza entera estab~ en poder de los libertadores y el ene-
Al efecto, ordenó que el general Salazar con sus fuerzas y las migo huía derrotado.
que le cediera el general Anguiano, que en el presente caso serían Y fue en estos precisos momentós cuando se presentó, sin es-
los soldados del coronel Marcos Torres, atacarían Colima y Villa perarlo los soldados cristeros, un tren callista procedente de Co-
de Alvarez a las primeras horas de la mañana del día veinticuatro, lima, pletórico de soldados, al mando del general Heliodoro Cha-
con el objeto de no permitir que las guarniciones de esas dos ris, Jefe de Operaciones Militares en el Estado.
plazas se movilizaran en auxilio de Manzanillo. Entonces la situación de los cristeros fue en extremo terrible.
Al general Alberto B. Gutiérrez se le ordenó con el mismo fin, Con la llegada del tren militar, quedaron divididos en dos partes
que con una escolta procediera a dinamitar y destruir el Puente y aislados los unos de los otros; más aún, un grupo considerable
Negro, que se encuentra al sur de, Coquimatlán, sobre la vía del de soldados del general Lucas Cueva, quedaron completamente
ferrocarril. copados: los soldados callistas de Charis, que acababan de llegar,
Por último, ordenó que el general Anguiano dispusiera que el estaban a su frente; la laguna, por la derecha; el mar, por la iz-
mayor Candelaria B. Cisneros, con las fuerza~ a su mando, se in- quierda y los callistas que habían huído y ahora retrocedían con
corporara a las del general Michel, que tomarían parte en el ata- nuevos bríos, por la espalda.
que a Manzanillo.
La carnicería fue horrible. En los primeros momentos de nueva
Preparado así el ataque, en lo que a las fuerzas de Colima se re- y crudísima lucha perecieron ·muchos de los federales, pues és-
fiere, llegado el día señalado, a las primeras horas del amanecer,
tos, al ir' saliendo del ferrocarril, en gruesos grupos y precipita-
el general Carlos Bouquet, jefe en esa primera fase del combate,
damente, presentaban blanco con todo el cuerpo. Mas luego se
lanzó sus tropas sobre la plaza, muy bien defendida naturalmente
adueñaron de la situación y se entabló formidable batalla que
y que contaba con la artillería del Cañonero Progreso. Estas tropas
estaban integradas por el Primer Regimiento, que mandaba el dejó las calles sembradas de cadáveres. Hubo escenas de muy alto
heroísmo y de grandioso valor cristiano. El general Lucas Cueva,
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copado al pie de la montaña con unos 45 soldados, luchaba con Algunos proponían, con grande disgusto, que se formase con-
bravura de león acosado. Alrededor de la casa que le sirvió de sejo de guerra y se fusilase cuando menos al general Gutiérrez.
baluarte, quedaron los callistas muertos en gran número; pues Del general Andrés Salazar y del coronel Marcos V. Torres,
iban pereciendo sin remisión a medida que se acercaban, hasta esto escribe Degollado en sus 'Memorias:
que se puso fuego a la casa, última morada terrena de aquellos
bravos cristeros, pereciendo casi todos ellos. Entre éstos estaban Gravemente responsables fueron el general Salazar y el coronel Mar-
los hermanos José y Luis Sahagún, te:riiente coronel y mayor, res- cos Torres, que en vez de atacar al amanecer la ciudad de Colima, se
presentaron allí hasta las cinco de la tarde (fue al oscurecer) cuando
pectivamente, el :::nayor José M. González y el capitán Onésimo
ya no había fuerzas que los pudieran molestar gran cosa. Yo, en parte
Ortiz. disculpo al coronel Marcos, porque quedó subordinado a Salazar; pero
Otros varios libertadores fueron tomados prisioneros y prefe- Salazar sí merecía que se le hubiera formado un consejo de guerra
rían y pedían la muerte, antes de que se les considerase como y haberlo fusilado. Sin embargo, yo no quise hacer uso de mi autori-
rendidos. Ante aquella fuerza inesperada y superior, y cuando ya dad para evitar mayores males, como los que pasaron en Los Altos
cuando los altos . Jefes mandaron fusilar al coronel Victoriano R amírez
era imposible la resistencia, el general Degollado ordenó la re-
(El Catorce). Yo, en lugar del coronel Marcos Torres, aun cuando
tirada, no sin haber dado, en aquella memorable jornada, una estaba subordinado a Salazar, lo hubiera desobedecido para cumplir
palpable prueba de intrepidez y fe. las órdenes superiores, máxime que las fuerzas que él comandaba p er-
Saldo del combate: de los enemigos, más de trescientas bajas. tenecían a su corporación y no a la de Salazar.
De los soldados de Cristo Rey, unos cincuenta y cinco, contando
muertos y dispersos; pero de entre éstas, de los soldados pertene- Por lo que ve al coronel Marcos V. Torres, que debía estar al
cientes a las fuerzas colimenses, solamente hubo tres muertos, a mando del general Salazar, desde en la noche anterior durmió con
saber el capitán José Arandas, Maximino Ceballos y otro soldado. T' sus soldados, según instrucciom;s que había recibido, en Potrero
Cuando después del combate, examinando el general Degolla- Duro, cerca de Chiapa, esperando órdenes, para movilizarse; pero
do y su E. Mayor la causa de la derrota, se encontró que había las órdenes no llegaron sino hasta al caer la tarde de ese día 24.
sido gravemente culpable, ante todo, el general cristero Alberto De aquí que, hasta esa hora, ya oscureciendo, se acercaron a
Gutiérrez, que tenía el encargo de interrumpir por completo la Colima las fuerzas del regimiento de Salazar, al mando del te-
comunicación no sólo telegráfica, sino ferrocarrilera entre Colima niente coronel Víctor García, y combatieron en San Francisco Al-
moloya contra los callistas. El coronel Marcos Torres, sin encon-
y Manzanillo, y que no cumplió con su deber como era debido,
trar resistencia, entró a la ciudad por el barrio de las Siete Es-
porque sólo se limitó a mandar dinamitar -pues ni siquiera fue
quinas. Las gentes, entusiasmadas, salían por las puertas y ven-
personalmente- un pequeño puente que fue reparado en breve
tanas y vitoreaban a Cristo y a los cristianos luchadores.
tiempo, y que tampoco el general Salazar y, por consiguiente, ni el
coronel Marcos Torres, que estaba a sus órdenes en esta ocasión,
cumplieron con lo que se les había ordenado, de amagar a Villa de
Alvarez y Colima al amanecer, por lo que las guarniciones de estas
plazas pudieron moverse a sus anchas para auxiliar a Manza-
nillo, Col.

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EL HISTORICO DOCUMENTO

He aquí el histórico Memorial fielmente reproducido en sus


puntos principales:
A su Santidad el Soberano Pontífice, Pío XI.
Roma, Vaticano,
Beatísimo Padre:
Capítulo II
Los que suscribimos, con la representación que expresamos al final
GRAVES ANGUSTIAS. MENSAJE AL SANTO PADRE de este ocurso, humildemente besamos los pies de V. Santidad. . . y
nos atrevemos a exponer:
I. Que vamos a tratar un asunto en extremo· grave y confesamos
que no dejamos de experimentar cierta turbación al resolver dirigir a
INSIDIA SUTIL
V. Santidad este ocurso; pero nuestra confianza se reanima conside-
rando que hablamos a nuestro Padre y que tenemos completa certeza
TuVIERON EN ESTE TIEMPO una grande angustia y sobresalto los de que lo que El determine es lo que nos conviene.
esforzados católicos que luchaban por la libertad religiosa: el te- II. Que desde que, por determinación del V. Episcopado Nacional,
mor fundado de que, haciendo fe a los perseguidores, la Jerarquía confirmada por la Santa Sede, se suspendió el culto público en toda
de la Iglesia en México fuese a entablar con ellos algunos arreglos la Nación por no sujetarse a la escandalosamente tiránica "Ley Calles",
para poner fin a la lucha por la libertad; pues harto conocida era han estado corriendo rumores más o menos fundados, de que ciertos
individuos del Gobierno sectario y perseguidor han estado intentando
la malignidad y astucia de Calles y los suyos, que fingidamente
entrar en pláticas con algunos de los limos. Prelados, con el fin de
prometían derogar después las leyes, con tal de que se reanudase llegar a un arreglo que substancialmente se basa en estos dos puntos:
inmediatamente el culto público, que era lo que a ellos importaba l. Reanudación inmediata del culto público. 2. Promesa, por parte de
para la pacificación del país. los perseguidores, de ir derogando paulatinamente las leyes persecuto-
Entonces, con fecha 31 de mayo, se elevó al Santo Padre un rias. En estos momentos se tiene la certeza de que tales negociaciones
extenso Memorial suscrito por la L.N.D.L.R., los Caballeros de se están lÍevando con particular actividad por algunos limos. Prelados
(los Señores Leopoldo Ruiz y Flores, Arz. de Morelia y Pascual Díaz
Colón, la A.C.J.M., Congregaciones Marianas, la Confederación y Barreta, Obpo. de Tabasco) .
de Estudiantes Católicos, la Juventud Femenina, el Círculo Sa- III. Que por las actividades a que nos hemos consagrado, estamos
cerdotal "Cristo Rey", la Tercera Orden Franciscana y el Rosa- en condiciones de saber lo que en las diversas clases sociales se quiere
rio Perpetuo, y que hizo también suyo el Ejército Libertador. El y se siente con relación a los asuntos del conflicto religioso y en esa
que esto escribe contempló con sus propios ojos a los jefes liber- virtud podemos dar testimonio de ello con conocimiento de causa:
tadores, allá bajo los encinos de los campamentos, poner devotos IV. Que hay en todas esas clases sociales, especialmente en las aco-
modadas, personas para quienes, por desgracia, el conflicto religioso Y
y temblorosos su firma al pie del escrito que llegaría a las manos
la enconada persecución no significan otra cosa que las molestias Y
del amadísimo Padre común de la Cristiandad, a quie)l vitorea- pérdidas que con motivo de la lucha se ocasionan, y por esa causa,
ban ellos en sus combates y ante la cara d~l impío. quisieran que cuanto antes ésta cesara de cualquier manera y se vol-
viese a la paz, aunque esa paz fuese la que reina en los sepulcros. Esas
personas no han luchado jamás por su fe ni lucharán por ella.

64 65

IICC5
V. Que, a Dios gracias, no es su parecer el dominante entre los que que ex~grr, que la sangre. sigue corriendo a torrentes, que se han sufri-
sienten en el alma~ el conflicto. Aquellos que se han entregado de to- d~ pérdidas en el orden material considerables y es seguro que se segui-
do corazón a defender las libertades más sagradas, en diversos géneros rán experimentando, el pueblo creyente no quiere la paz, si se ha de ob-
de actividades, y los que aun, por motivos particulares, no han po- tener con pactos provisionales y deficientes, y acepta gustoso hasta la
dido entregarse a la lucha, pero que han dado patentes muestras de . posibilidad, en verdad infundada, de que desaparezca y sea extirpada
que aman de verdad su fe y anhelan su conservación en su Patria, la fe católic'l en México, si ello se ha de lograr por los tiranos aho-
manifiestan, · movidos por una especie de instinto sobrenatural, vigó- gando a los católicos en sangre y destruyendo la nacionalidad mexi-
roso, preciso, vehemente, una honda inquietud, un profundo temor, cana; tanto más que el auge que día en día va tomando nuestro mo-
un grave desconcierto, cada vez que se habla de que se llega al fin del vimiento armado, nos permite fundar sólidas esperanzas de que el Go-
conflicto por medio de un arreglo provisional, como el que hemos ex- bierno, al menos, que~e fuertemente escarmentado y se interese en
presado. Consideran las gravísimas consecuencias que se seguirían de él: arreglar el asunto religioso y que en adelante los gobernantes eviten
A) Un sentimiento de desaliento, de derrota, porque es seguro que así lastimar la conciencia nacional.
se estimaría por todos los que han conocido del conflicto, y así lo sen- VII. Que es verdad que algunas veces se advierten signos inequí-
tirían todos los que han tomado parte en él. B) ... H) La certeza vocos de desaliento, de desconcierto, de cansancio, de abandono, pero
fundada en una amarga y segura experiencia, de que los perseguidores ello es un fenómeno muy natural en toda lucha prolongada y sólo re-
no cumplirían los compromisos contraídos, así lo hicieran empeñando viste gravedad cuando reconoce como causa la perturbación que mo-
su palabra más sagrada de honor, porque son, aunque muy hábiles para tiva el temor de arreglos deficientes. Los espíritus se han levantado,
la maldad, de una falta de cultura, sobre todo moral, verdaderamente Santísimo Padre, con sólo saber que V. Santidad ha proferido nuevas
asombrosa, y se podría asegurar que en el momento que cesara el in- palabras de aliento para vuestros hijos torturados, los mexicanos, y
terés que actualmente tienen para obtener la paz, desconocerían con que de nuevo ha vituperado la tiranía que nos martiriza; que la Santa
la mayor desvergüenza sus compromisos, sin que les importase nada Sede \ha hecho un llamamiento a la. prensa de todo el mundo para
que ante el mundo se les dijese que no tenían honor. I) La convicción que quede rota la criminal conjuración del silencio con que se ha en-
más firme que muchos abrigan de que lo que pretenden los persegui- vuelto por los sectarios y sus protectores del extranjero, la larga, san-
dores es deshonrar la causa que defienden los católicos, presentando grienta y formidable tragedia mexicana; que a la poderosa pal~bra
el espectáculo de ver a la Iglesia sujetarse a una ley que la misma con- del Padre común de los Fieles, han respondido con entusiasmo y viril-
denó, y obtener la rendición de los que en el ejercicio del sagrado mente muchos hermanos nuestros en Francia, Alemania, Polonia, Hun-
derecho de legítima defensa, se han enfrentado con los tiranos y resis- gría, Irlanda, Italia, Austria, etc., etc., etc.
tido con las armas en la mano, ... K) La repugnancia que todos los
VIII ...
creyentes sinceros experimentan de ver a su Clero sujetarse a pasar por
IX. Que supuesto todo lo dicho, con todo acatamiento a Vuestra
las Horcas Caudinas, de una inscripción infamante en los registros mu-
Santidad, en quien reconocemos, anegada el alma en sentimiento de
nicipales, obligados por una ley que tanta sangre ha costado a los ca-
honda gratitud, a nuestro Padre y nuestro Protector, tenga la digni-
tólicos y por unos tiranos que la nación entera con toda justicia detesta;
ción de recordar, en el momento supremo, este testimonio que le ren-
con la circunstancia agravante de que los sacerdotes verían limitado su nú-
dimos.
mero y quedarían sujetos continuamente a las impertinencias y de-
masías de autoridades que no saben otra cosa que pesar tiránicamente Hacemos votos al cielo por que Dios nuestro Señor conserve por lar-
sóbre todo el pueblo. gos años la vida de Vuestra Santidad, y le pedimos rendidamente nos
VI. Que, en cambio, podemos dar testimonio igualmente de que otorgue su Apostólica Bendición.
no obstante que las almas se han sentido desoladas por una amarga Ciudad de México, a treinta y uno de mayo de mil novecientos veinti-
tristeza que pesa sobre los que de verdad aman su religión, que vivimos ocho.
continuamente amenazados de graves peligros, que no cesan los atro-
pellos, que la tiranía no conoce límites y cada vez encuentra algo más

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l
TELEGRAMA PREANUNCIADOR EL FUNDAMENTO DE
LA GRAVE ALARMA
Como la distancia a Roma es larga y había, además, que salvar
Que la alarma que oprimió el pecho de todo el pueblo mexi-
mil dificultades para poder depositar el memorial en una oficina
cano que sentía el conflicto y luchaba por la libertad era verdad fun-
extranjera de correos, único medio de asegurar el escrito, dada la
dada, no hay duda.
censura de la tiranía, y en todo esto el tiempo corría y ya ante la
En realidad, Mr. Dwight W. Morrow, el embajador nefasto de
Santa Sede, según con grandes caracteres se publicaba en los dia-
los Estados Unidos del Norte, socio de Morgan, el famoso ban-
rios principales de la Nación, se hacían algunas gestiones, firmado
quero judío de Wall Street, era el que intervenía, porque "la sus-
por las mismas personas que suscribieron el Memorial, se mandó
pensión del Culto público en México no convenía a los intereses
el siguiente cablegrama que fue depositado en la oficina telegrá-
de su país" (a los judío-masónicos de allá) y con él andaba el
fica de Nuevo Laredo (Tejas) :
Padre Burke, dignatario de la National Catholic Welfare Con-
A su Santidad Pío XI. Roma, Vaticano. ference, y el Arzobispo de Morelia, Mich., Mons. Leopoldo Ruiz
y Flores, que, ausente de México desde que se inició el conflicto,
Sábese fundadamente que perseguidores propalan ar~eglos con al-
no había palpado el cuadro de fe intensa, de sacrificio heroico,
gunos Prelados mediante simple promesa de ir derogando paulatina-
mente leyes sectarias, previa reanudación del culto público. Damos tes-
de amor a Dios y a su Patria del pueblo mexicano. Llevado única-
timonio de que pueblo católico escandalizaríase pacto esas bases, juz- mente de las noticias que daba la prensa que ocultaba la verdad
gando universalmente perseguidores tratan de sorprender benevolencia de los hechos y mentía, no sabía el éxito cada vez más pujante de
algunos Prelados, fin esclavizar definitivamente Iglesia Mexicana, pre- las fuerzas libertadoras en los campos de batalla, no podía palpar
texto cese el malestar nacional, quebrantaríase seriamente nacionalidad. las grandes, fundadas esperanzas de un triunfo.
Imposible fiar de palabra hombres sin honor. De esta suerte, el Viernes Santo de 1928; por obra de Mr. Mo-
Damos testimonio de que pueblo y sociedad de sinceros católicos, in-
rrow, se reunieron en el Castillo de San Juan de Ulúa, para con-
clusive combatientes, prefieren continúe situación dolorosa y lucha con
todas sus consecuencias, teniendo certeza que perseverando lograríase ferenciar sobre las bases de una posible reanudación del culto, el
al menos escarmiento Gobierno, base firme y todo gobierno futuro res- General Plutarco Elías Calles, el Padre Burke y Mr. William F.
pete conciencia nacional. Montavon, consejero de la N.C.W.C.
Enviamos Memorial y con mayor acatamiento pedimos vuestra San- No se llegó a nada, porque Calles se mostró violento y aprove-
tidad tenga presente nuestro testimonio. chó la reunión con aquellos personajes yanquis para desahogar
Por Liga Defensora, Rafael Ceniceros y Villarreal.-Por A.C.J.M., sus sentimientos pueriles e insulsos en contra de la Iglesia de
Jorge Núñez Dávalos.-Caballeros de Colón, Asociación Nacional de Pa- México,
dres de Familia, Eduardo Limón.-Congregaciones Marianas, Luz For-
mento, Eduardo Hubard, Esquive! Alfaro.-Estudiantes Católicos, Luis porque no había habido ningún obispo, sacerdote o miembro de la
Rivero.-Confederación Católica del Trabajo, García León.-Juventud Iglesia que siquiera por cortesía, le hubiese puesto alguna tarjeta, te-
Femenina, "Juana Arguinzoniz.-Tercera Orden Franciscana, Victoria legrama o carta, cuando fue exaltado al poder, en el día de su santo,
Keny.-Rosario Perpetuo, Fray Mariano Navarro.-Círculo Sacerdotal o en año nuevo. (Díaz y Barreto. Declaración a los Caballeros de Co-
"Cristo Rey", Pbro. Hermilo Montero. lón, ·29 de julio de 1929. Copia en el archivo del autor).

¿Podía imaginarse más insulsa puerilidad? Pero el Padre Bur-


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ke insistió todavía, en carta a don Plutarco de fecha 29 de marzo
de ese mismo 1928. Y Calles contestó el 4 de abril. En la contes-
tación, el Excmo. Sr. Ruiz y Flores, puerilmente, creyó ver alguna
esperanza. Y se concertó una nueva entrevista con el general Ca-
lles, la cual tuvo verificativo en el Castillo de Chapultepec el 28
de mayo, día de la Ascensión. Tomaron parte en esta entrevista
el mismo Arzobispo de Morelia Sr. Ruiz y Flores y el Padre Bur-
ke, que por su ideología s~jona, "no entendía ni jota" de nuestro Capítulo III
espíritu mexicano, de nuestros anhelos, de nuestros intereses, de
EL MAYOR PEDRO RADILLO. EL HOSPITAL CRISTERO
las esencias mismas de nuestra Patria.
Todavía más, hubo un enviado especial que en nombre de Obre-
gón fue a los Estados Unidos a conferenciar sobre lo mismo, con BATALLA DE EL N ARAN]O
el Sr. Obispo don Pascual Día~ y Barreta.
De esta suerte, el Sr. Arzobispo Ruiz y Flores, lleno de ilusiones, Pocos DÍAS DESPUÉs, al iniciarse el mes de junio, principió una
se marchó rápidamente a Roma, para conferenciar con el Papa. fuerte campaña callista en contra de los libertadores de Colima.
Tras de todo esto estaba, como inspirador y director, el fatídico Las dos primeras semanas del mes se desencadenó la furia de
Mr. Morrow, socio de la judería de Wall Street de Nueva York. los perseguidores en la región de Pihuamo, J al. Los días 1, 2 y 3
Era la mano satánica de la judería masónica del país del Norte. fue atacado el coronel Marcos Torres, en la hacienda de El Na-
Pero antes que el Santo Padre resolviese, tuvieron que llegar a ranjo. En este combate murió, tras su fortín, luchando como va-
la Santa Sede el cablegrama y el Memorándum de la Liga Na- liente, el mayor del Ejército Cristero Pedro Radillo, y fue captu-
cional Defensora de la Libertad Religiosa y demás organismos rado don Francisco Indart, católico español. Por parte del ene-
católicos. de México, incluyendo al Ejército Nacional Libertador, migo, hubo no menos de cincuenta bajas, entre muertos y heridos.
y quiso Dios que fueran desechadas las proposiciones enemigas.
De esta suerte, cuando Mons. Ruiz y Flores v,olvió a los Estados EL MAYOR PEDRO RADILLO
Unidos, declaró a la prensa "que su gestión había fracasado, pues
el Papa no había admitido los arreglos propuestos". Pedro Radillo era el seminarista de que ya en varios lugares de
Rechazadas las proposiciones, el callismo continuó, despechado, la obra se ha hablado, compañero de Marcos Torres y Rafael Bor-
con más fuerza y encarnizamiento, la persecución religiosa. jas, y quien, en unión de ellos, había ya trabajado, en los primeros
tiempos de la lucha, cooperando en favor de la causa de la li-
bertad religiosa de México.
Era originario del pueblo de Apulco, Jalisco, hijo de una hu-
milde familia y contaba en aquel entonces, unos 20 años de edad.
Cuando en el año de 1'923 fue establecida en el Seminario la
Congregación Mariana, él fue, con beneplácito de todos, el pri-
mer Prefecto de ella. Pertenecía a la A.C.J.M. y, cuando llega-
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r
ron los tiempos más angustiosos de la persecucwn, él fue uno de dadoso de las necesidades de todos sus muchachos, en todas partes
los jóvenes más trabajadores, celosos y decididos en la lucha legal procurando que ninguno de ellos quedase sin el alimento necesario,
de oraciones, luto y boycot. aun a costa de quedarse él sin comer nada.
Ya en páginas anteriores le vimos, en los primeros meses de la El 27 de marzo, en un ataque enemigo, una bala le· perforó d e
defensa armada, ocupado en delicadas comisiones en favor de los parte a parte el vientre; pues le entró por la región de los riñones
libertadores y caer en manos de los perseguidores en la hacienda y le salió en pleno abdomen. En consecuencia, estuvo de suma
de Chiapa, la mañana del 8 de abril de 1927, en unión de Mar- gravedad. ¿Cómo se curó? La mano de Dios, no hay otra explica-
cos Torres y Rafael Borjas, y escapar prodigiosamente del poder ción, le curó milagrosamente y así, cuando el 3 de junio atacaron
enemigo, cuando ya el pelotón encargado de su ejecución lo lle- . los callistas aquellos campamentos, se le vio sano y restablecido
vaba a la muerte. Dios permitió que desde ese momento, duran- cooperar a la defensa; mas al segundo día de combate murió en
te algunos meses, el temor se apoderase de su alma y su espíritu su puesto, rifle en mano, combatiendo contra los enemigos.
de sacrificio y lucha quedase sofocado. Víctima del miedo, es- Los callistas se apoderaron de su cadáver, lo arrastraron y lle-
tuvo por largo tiempo oculto en la ciudad de Colima. varon consigo, con el fin de identificarlo, lo cual conseguido, ellos
mismos lo sepultaron.
ANTE LOS DESPOJOS DE UN MARTIR Su muerte durante algunas horas fue ignorada por sus com-
pañeros, hasta que, terminado el combate, fue identificado por su
Una mañana, la del domingo 28 de agosto, cuatro meses des- medalla de congregante que se le desprendió al ser arrastrado.
pués, llegó a sus oídos una para él triste y gloriosa noticia: Tomás Por la huella se dio con el cadáver, al cual se· dio una más hon-
de la Mora, su condiscípulo, su buen amigo, había sido ahorcado rosa sepultura, en el ce~enterio del lugar.
por la causa de Jesucristo ... De rodillas, aliado del féretro de To- Más tarde, pasados ya esos años de la persecución religiosa, los
más, contempló Pedro, extasiado, el pálido cadáver del mártir, siri restos de él, así como los de los demás muchachos de la A.C.J.M.
hartarse de mirarle. Allí fue precisamente, como él lo confesaba que murieron por la Causa de Cristo, fueron llevados a la Cripta
más tarde, donde cambió su espíritu. de los Mártires, bajo la Santa Iglesia Cated:aL
¡Qué dichoso era Tomás su amigo y compañero! ¡Qué felici-
dad el ser mártir! ¡ Cuánto había perdido él no habiendo muerto
por Jesucristo! ¡Oh, si pudiese aún dar la vida por Jesucristo! ... ACTIVIDADES DE DON FRANCISCO INDART
Ya no temió la muerte. Ante los despojos del condiscípulo muer-
to por Cristo, se decidió a trabajar como buen cristiano, por. Dios Don Francisco Indart era español de nacimiento, caballero cris-
y por la Iglesia y, pocos días después, era soldado libertador, cru- tiano, de alma templada y ardiente. En la campaña de Cuba se
zado de Cristo Rey. Su valor y sus méritos le granjearon el grado había conquistado, por sus cualidades militares, el grado de tenien-
de mayor. te en el Ejército Español.
Al frente de los valientes muchachos del coronel Marcos V. To- Después de las hazañas de Cuba se radicó en tierras _mexicanas,
rres, de quienes fue 2o. jefe, no sólo se mostró en todas las casi in- en donde fue un honrado y laborioso industrial. Siempre se mos-
interrumpidas hazañas, listo, sagaz, decidido y hombre de arrojo, tró buen católico.
sino el buen amigo, hermano compañero de todos. Siempre fue cui- Iniciada la defensa armada, él personalmente, con sigilo Y pru-

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ciencia, estuvo cooperando sin abandonar la ciudad, ya recabando FIESTA SAGRADA EN EL BORBOLLON
noticias, ya consiguiendo, aun entre los mismos militares callistas,
parque, armas, etc., en las filas de la L.N.D.L.R. Entre tanto reinaba un poco de tranquilidad en la región del
Denunciado ante los perseguidores como persona de quien se sos- Volcán, lo cual permitió que los soldados libertadores y sus jefes
pechaba tener relaciones con los soldados de Cristo Rey, fue puesto pudieran reunirse para celebrar en común la festividad del Cor-
en prisión el 18 de abril de ese mismo año 1928. En la cárcel cum- pus Christi y del Sagrado Corazón de Jesús.
plió cincuenta y cinco años de edad, y de allí logró fugarse dos o El lugar escogido fue el campamento de El Borbollón, cuartel
tres semanas más tarde y salió para la hacienda de El Naranjo, lu- del capitán libertador Félix Ramírez. Un poco más arriba de las
gar entonces controlado por las fuerzas libertadoras cristeras, en casitas de los soldados, bajo unos laureles, se construyó la capilla,
donde fue capturado cuando el combate del 3 de junio y condu- ya no de zacate y varas como en ocasiones anteriores, sino con ta-
cido a Colima para ser fusilado. bleta de pino. Y bajo la nutrida arboleda de aquel bosque perfu-
mado, de encinos, laureles, pinos y moras, se hizo una calzada para
MUERTE DE HEROE la procesión del Divinísimo Sacramento; se improvisaron algunas
ermitas de rústica hermosura, con sus respectivos altarcitos cubier-
Puesto ya en el lugar de la ejecución, sin abatirse en lo más tos de flores de la montaña y, en medio del concierto de los pájaros
mínimo, habló así: silvestres, que no cesaba ni un momento del día, y rodeado de sus
esforzados cruzados que oraban y cantaban con fervor, Jesús Rey
Sabed que la sangre que vais a derramar en estos momentos no es
fue condúcido con especial amor en el Sacramento de la Eucaris-
sangre mexicana, es sangre española; mas gustoso la derramo por la
Santa Causa de Jesucristo, mi Dios y Rey, y de Santa María de Gua-
tía.
dalupe, y por el bien de México, mi Patria chica. Quiera el Cielo La noche se pasó íntegra en adoración solemne y, al día siguien-
aceptar mi sangre, en expiación de los pecados de esta Nación. Ojalá te por la mañana, como sello de la festividad, fue la Comunión
que mi sangre fuese la última que se derramase por la Santa Causa, general.
que vosotros blasfemáis. Mi sangre hablar<Í; a España, mi Patria, di-
ciéndole: ¡Oh, Ewaña, patria mía! A ti me vuelvo en mis últimos
momentos; la sangre que me diste, la derramé en México, porque mis LA FIESTA ANUAL DE
hijos que quedan huérfanos moran en él, y quise derramarla porque LOS SEMINARISTAS
México tiene sed de justicia, y tú, como madre mía que eres, ayudarás
para que no quede burlada, y que pronto y muy pronto queden aplasta- En el mismo campamento de El Borbollón celebraron ·los semi-
dos los traidores. Tú reclamarás mi vida; mas no ante México, sino naristas su fiesta especial con motivo del aniversario de la con-
ante estos malos mexicanos, traidores a su Dios, a quien persiguen, y
sagración de su Colegio al Sagrado Corazón de Jesús.
a su Patria, a quien deshonran.
¡Viva Cristo Rey! Citados todos con oportunidad, acudieron de sus diversos cam-
¡Viva Santa María de Guadal u pe! pamentos. Unos pertenecían al regimiento de Cerro Grande;
¡Muera, ante Dios y ante los hombres, el mal G~bierno . de México! otros a los escuadrones de la zona de El Naranjo; otros, la mayo ría,
eran del grupo del coronel Marcos Torres que operaba a inme-
Eran, cuando murió, las 4 de la tarde del día 15 de ese mismo diaciones de la ciudad de Colima. Todos acudieron a aquella
mes de junio. concentración con mucha alegría; iban a pasar, reunidos, los vi e-
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jos compañeros de Colegio, aquellos días de fiesta religiosa al pie fue una loma cortada casi a pico por ambos lados que se desprende
del divino Jefe y Supremo Capitán Cristo y a renovar su consa- de la montaña, por el poniente, entre El Borbollón y la Mesa de la
gración a El. El reunirse, cambiar mutuamente impresiones, ha- Y erbabuena. Los rancheros de la región la llaman la Cuchilla de
blar entre sí de sus correrías bélicas, era ya satisfacción muy gran- la Laguna Verde o simplemente Cuchilla Rabona, porque no tie-
de. Además, con ellos tendría que estar su antiguo maestro y ahora ne la longitud de El Borbollón y La Y erbabuena, sino que se corta
su capellán el Padre Ochoa. y viene a ser como cuchilla o cuña entre ambos lugares. Los Gris-
Durante el día 26 estuvieron llegando al campamento de El teros le llamaron Santiago, porque se inauguró, propiamente, el
Borbollón aquellos estudiantes convocados. Hoy venían con su ca- 25 de julio, día del Apóstol Santiago.
ra tostada por el sol y la inclemencia, su calzón blanco y camisa de Un grupo de heroínas y virtuosas señoritas de las Brigadas Fe-
manta y huaraches y, además, su pistola y su rifle de Cruzados, meninas de Colima se encargaron de este hospital. Al frente de
después de haber ya participado una y muchas veces en las cruen- ellas estuvo la señorita Amalia Castell Rodríguez, que perseveró
tas batallas por la libertad religiosa. Venían a cantar una vez más, en su puesto hasta que terminó el movimiento armado.
con toda el alma y el fuego de sus pechos, el himno que en su se- Fueron ellas verdaderas Madres de la Caridad, por su abnega-
minario, en años anteriores habían [Link]: ción, espíritu de sacrificio y pureza de su vida. También supierón
Reina, Jesús, juramos defenderte; lo que era el frío, el hambre, y los sobresaltos, y las jupias. Vivieron
tan sólo tuya nuestra vida es. generalmente en pequeñas casitas de zacate y varas.
Destronado, Señor, no hemos de verte, También de zacate y varas, con techo de tableta de pino, era el
primero moriremos a tus pies.
hospital. A unos pasos de la galera en donde estaban los heridos,
Asienta tu reinado, no receles, se construyó la Capilla, hecha también de varas y bejucos y ta-
aquí en tu seminario, oh Rey de amor bleta, en la cual estaba habitualmente el Santísimo Sacramento.
Te juramos, Señor, el serte fieles; Por turno se distribuían, heridos y sanos, aunque fuese de uno en
no habrá de entre nosotros un traidor.
uno, para estar siempre acompañándole y alabándole día y noche,
Y el día 27 -su fiesta- a los pies del Rey, como hacía un año sin cesar. Los jueves, a la media noche, todos se reunían, allí, an-
lo habían hecho en las faldas occidentales del N evado, renovaron te el Santísimo Sacramento, para hacer su Hora Santa. /

su consagración y juramento de fidelidad.


Día y noche, ellos y con ellos los soldados cristeros de aquel cam- LA FUERZA DE LA GRACIA
pamento, hicieron guardia a Jesús Sacramentado públicamente ex-
puesto y a quien por la mañana habían recibido en la Santa Co- Dos cosas admirables hace notar el que esto escribe, como tes-
munión. Sus cantares y alabanzas resonaron en la majestuosidad tigo presencial: la grande paciencia y resignación con que sufrían
de la montaña. los heridos, y el milagroso modo con que eran curados.
Siempre se les veía inmensamente sufridos en sus dolores, sin
EL HOSPITAL DE LOS VOLCANES desesperar jamás. Las medicinas eran escasas, escasísimas, por la
grande dificultad para adquirirlas. Anestésicos, nunca se consi-
Fue en este tiempo cuando se inauguró, en las faldas del Volcán guieron, por lo cual tenían que soportar toda la fuerza del dolor
de Fuego, el pequeño hospital de Cristo Rey. El lugar escogido en las curaciones, aun las más penosas. Muchas veces veíaseles
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bañados de sudor helado y sus ojos se arrasaban de lágrimas, ba- un gran orificio en la axila derecha, por donde escapaba el aire
j? la garra. de. intensísimos sufrimientos, pero siempre pacientes, en cada una de sus respiraciones, sanó por completo. Libertado-
sm maldecir, sm desesperarse, soportando con virilidad no sim- res traspasados de lado a lado del tórax -del pecho a la espalda
plemente humana. Siempre los heridos de Cristo Rey, graves o o viceversa- hubo más de doce y ninguno murió. El· mayor Pe-
no, recibían los Sacramentos en la primera oportunidad, y sus pri- dro Radillo recibió un balazo en el abdomen, que lo traspasó por
meros pasos eran a la capillita de su Dios Sacramentado. completo, de manera que su carrillera quedó agujereada, tanto por
la parte de atrás, como por la de adelante. Después de dos o tres
meses, aquel libertador se encontraba totalmente restablecido y
CURACIONES INCREIBLES pudo volver a la· brega. Otro joven cristero, Andrés Monroy, que
aún vive, del escuadrón del capitán Félix Ramírez, recibió un ba-
La curación de los heridos fue una serie de milagros verdade-
lazo por detrás de la cabeza bajo la base del cerebro, que perfo-
ros. Nunca hubo, en los dos años y medio del Movimiento un he-
rándole el paladar salió al exterior por la cara, despedazándole
rido que muriese, al menos en toda la zona de los camp~mentos el pómulo derecho. Heridos en los brazos y las piernas hubo a do-
del Volcán; el que no moría en el combate o momentos después cenas, y ninguno perdió el miembro enfermo. Hubo un joven de
se había ya salvado, con toda seguridad. El que esto escribe co~
. . .
sus propiOs OJOS VIO muchos de estos casos maravillosos y podría
' la ranchería de Alcaraces, de apellido N eri, que tenía una pierna
casi hecha pedazos; el hueso roto y despedazado desde la rodi-
testificar estas cosas con juramento, si se hiciere necesario. lla al pie, al grado de habérsele extraído, poco a poco, por los
Precisamente en esos días, fue herido en la cabeza un joven quince o más orificios que se le fueron abriendo, más de veinti-
cristero, José Beltrán -cuya madre, Refugio Vizcaíno, aún vive, cinco esquirlas. La última vez que el autor de estas líneas lo vio,
en la hacienda de San Antonio-: una bala le perforó el cráneo; andaba ya por su propio pie sin hacer uso de muletas. Aún vive,
le penetró por la región occipital y le salió por el ojo derecho. en la ranchería de La Estancia, Col. Así protegía Cristo Rey a sus
Estuvo unos diez o quince días de suma gravedad y aun loco· mas cruzados.
se restableció por completo y poco después volvía a las filas' para
continuar luchando.
Otro joven del pueblo de Tonila, llamado Anastasia, fue heri-
do en ciudad Guzmán, Jal., en un ataque, allá por el mes de ju-
nio de 1927. Recibió el balazo cerca del hombre izquierdo y le
salió en la axila derecha. La caja toráxica le quedó por tanto
atravesada de lado a lado. Hubo momentos en que parecía ya
estar expirando; pero rehecho un poco, sus compañeros le montaron
sobre su misma bestia y, as¡ herido y sin ninguna curación, caminó
más de veinticuatro horas, pues hubo que hacerlo con demasiada
lentitud, hasta llegar al pueblo de Zapotitlán, Jal. Tres o cuatro
días estuvo entre la vida y la muerte y, a pesar de tener: perforados
los dos pulmones y de haber salido la bala expansiva haciéndole
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te en la sección de Vanguardias de la A.C.J.M. Había entonces,
en el grupo de A.C.J.M. de Comala, un grupo de chicos con es-
peciales aptitudes para el canto, con quienes su Párroco formó un
pequeño orfeón. Nicolás era de los niños cantores.
Comala, su tierra, fue singularmente cristera. Entre toda la
gente adicta a su Religión ardía el deseo de cooperar a la Cruzada
de Cristo Rey. De ahí, lo más natural) que en el chico se desper-
Capítulo IV tara el deseo de incorporarse a los cristeros.
LUCHAR, SUFRIR Y MORIR POR CRISTO Como el jefe libertador más popular en Comala era Andrés Sa-
lazar, Nicolás se incorporó a sus filas. Era entonces_el primer año
de lucha. El jefe cristero Salazar marchó a Cerro Grande y puso
LOS NIÑOS CRUZADOS parte de sus fuerzas bajo el mando inmediato de José Ortiz que
al fin fue desleal a la causa. En las cercanías de Armería, Col., fue
EL GRUPO QUE DIRECTAMENTE COmandaba el coronel libertador atacado a la mitad de junio y desbandado por completo. Nicolás
Marcos Torres, estaba integrado -se dijo en capítulos anteriores-, Araiza fue uno de los que conocieron aquella derrota y dispersión.
en su parte principal, por jóvenes de 16, 17 y 18 años y aun de El Padre Capellán, señor Ochoa, acompañando a los cristeros del
menor edad; pues había entre ellos, verdaderos niños. Entre és- / Volcán que habían tenido que dejar Zapotitlán, Jal., estaba con
tos destacaron Merced Anguiano y Nicolás Araiza, chicos guerreros ellos, en esos días, en La Añilera, en Cerro Grande. A ese lugar
a quienes no amilanaba el peligro y que serenamente y aun con principiaron a llegar los dispersos.
alegría, sufrieron hambres, desvelos y tras cualquier piedra de la El Padre se interesó, de una manera especial, por los mucha-
montaña que les servía de fortín se parapetaban con su rifle en chos que habían sido estudiantes o acejotaemeros, principalmente
la hora de los combates, luchando con destreza, agilidad y ardor por los más chicos, los cuales, al fin, formaron un grupo que el
como guerrilleros consumados. También ellos tenían anhelos de general en jefe, Dionisia Eduardo Ochoa, puso bajo el mando de
luchar y de dar la vida por Cristo. Merced Anguiano M. -her- Marcos Torres. Nicolás fue de éstos. Era entonces el primer año
manito menor del jefe Anguiano Márquez- tenía, a su muerte, de lucha: el 1927.
acaecida el 17 de inayo de ese año 1928, 13 años de edad. Ni- Nicolás, ya soldadito de Cristo, continuó chamaco ejemplar en
colás era un poco mayor, de unos 14 ó 15 años, y murió en com- su conducta; al par que muy limpio en su vida y muy piadoso,
bate el 20 de noviembre de Í927. disciplinado, valiente, aguerrido.
Siempre en los actos religiosos litúrgicos, en la Santa Misa, so-
bre todo, cuando no había otro que le ganara la delantera, él,
NIGOLAS ARAIZA
con mucho gusto, servía de acólito y dirigía, con buena y timbra-
Murió luchando contra los soldados callistas en el arroyo de La da voz, aún de niño, los himnos lit~rgicos o alabanzas populares.
Idea, en la carretera de Colima a San Jerónimo, Col. Era chico muy devoto.
Nicolás era de Comala, Col., en donde se formó cristianamen- La última vez que el que esto escribe lo vio, fue en Potrero Du-

80 81

IICC6
ro, cerca de Chiapa, el 14 de octubre de ese año 1927, en unión
EL NIÑO ANGUIANO MARQUEZ
de su jefe inmediato, entonces capitán Marcos V. Torres y de sus
compañeros. Siempre alegre, jovial, cristianito, valiente. En esa
Era nativo del pueblo de San Jerónimo, Col., hermano tanto
ocasión estaba ahí con los soldados cristeros de l\1arcos, en visita de
del general Miguel Anguiano Márquez, como del teniente coro-
inspección, el jefe general Dionisio Eduardo Ochoa. Un día antes,
nel Gildardo, del mismo apellido. Siendo él muy pequeño, sus
éste había recibido en Colima un donativo de $ 200.00: era una
padres se trasladaron a Colima para fijar allí su domicilio. El
bolsa de tostones de plata. Aunque este dinero se empleaba ge-
niño Anguiano Márquez, por tanto, tuvo a Colima como su se-
neralmente, casi de una manera exclusiva, en la compra de par-
gunda tierra. Su mamá, doña María Márquez, era mujer cris-
que, sin embargo, en aquella mañana, quiso Ochoa dar a los sol-
tiana, piadosa y buena y supo orientar debidamente a sus hijos.
dados aunque fuera un tostón de plata a cada uno. ¡De algo les
serviría! Cuando el chico J. Merced tuvo sus 10 u 11 años de edad, in-
Como nunca o casi nunca los soldados cristeros traían dinero gresó a las Vanguardias de la A.C.J.M., dirigidas, en ese tiempo,
y siempre se vivía propiamente sin un céntimo, aquel fue un buen por J. Trinidad Castro, que fue magnífico forjador de juventu-
regalo que les causó alegría. des, así como se dijo cuando de él se trató en páginas anteriores.
El 20 de ese mismo mes, atacó el jefe cristero Marcos Torres, Cuando se inició la campaña cívica de la Liga Nacional De-
en el camino de Colima a Tonila, un camión con soldados callis- fensora de la Libertad Religiosa, J. Merced era de la banda de
tas, en el arroyo de La Idea. El combate fue reñido entre ambos chicos aguerridos que en todas partes se introducían para dis-
grupos, integrados por un número semejante de combatientes; pues tribuir propagand·a católica. ·
los soldados cristeros eran sólo 22. De aquí que, cuando Miguel su hermano se marchó a la mon-
Los guerrilleros cristeros de Torres al fin lograron triunfar, ha- taña para unirse al jefe Dionisia Eduardo Ochoa, iniciador en
ciendo huír en desbandada a los soldados callistas. Empero, a mi- Colima del Movimiento bélico de la Cruzada de Cristo Rey, el
tad del camino, con los brazos abiertos, cayó Nicolás. Los com- chico J. Merced principió con tenacidad a instar para obtener
pañeros, aun en medio del fragor del combate, lo sacaron y lo permiso de marcharse también.
pusieron a salvo tras el lienzo de piedra del camino. Momentos Y tanto instó y luchó, no sólo con su padre, don Mariano, para
después, allí expiraba. que se lo permitiera, sino con Miguel su hermano para que lo
Los rancheros vecinos lo sepultaron bajo la sombra de un ar- admitiera, que al fin, un buen día, se le concedió lo que tanto
bolito de mango que ahí había. anhelaba: traer su carabina, su carrillera a la cintura y "echar
Años más tarde, el que esto escribe fue a exhumar sus restos, bala" en los combates, a los enemigos de Dios y de su Patria, con-
para llevarlos, en unión de los otros muchachos acejotaemeros forme él lo consideraba. Ya en ese tic;mpo su mamá había muerto.
muertos por la Causa de Cristo, a la Cripta de los Mártires. El ejemplo de aquel niño Anguiano Márquez fue seguido por
En el nudo del ceñidor, no aún deshecho del todo, estaba toda- otros. Y eran valientes, listos, audaces, disciplinados. En los com-
vía su tostón de plata que 6 días antes de su muerte recibiera co- bates eran de los que con más arrojo luchaban.
mo obsequio y, en una de las vértebras de la columna, incrustada, No fue mucho el tiempo que anduvo de guerrillero. En el mes
la bala que le arrancó de esta vida para llevarle a la eterna de
de marzo, el teniente coronel Gildardo Anguiano Márquez, acom-
Cristo.
pañando a su jefe inmediato, el coronel Marcos Torres, hizo una
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Uno de los hechos registrados en esta campaña, fue el ataque
gira por el Sur del Estado, por las zonas de Ixtlahuacán, Teco-
de sorpresa que el enemigo dio, en el mismo lugar de que arriba
mán y aun el limítrofe pueblo de Coahuayana, Mich.
se habló, denominado Huerta de las Haciendas~ al coronel Mar-
No muy lejos, en una ranchería denominada Las Trancas, del cos V. Torres y sus hombres; hora terrible en la cual los salvó
Municipio de Ixtlahuacán, se encontraron las fuerzas del coronel únicamente una muy especial providencia. de Dios.
Marcos V. Torres con los callistas, entablándose fuerte tiroteo, en Dos días hada que aquellos libertadores habían tenido que com-
el cual resultó herido el chamaco. Su hermano, el teniente coronel batir cerca de Coquimatlán, Col., contra las fuerzas enemigas que
f
Gildardo, lo rescató lo llevó, para ponerlo a salvo, a un lugar sin cesar los perseguían. Largos días tenían de continuas jornadas
vecino denominado Huerta de las Haciendas; pero nuevamente, y desvelos, cuando llegaron, el 4 de agosto, al citado lugar. Aun-
en cuanto llegaron, se repitió el ataque enemigo y los soldados cris- que sabían que el enemigo iba tras ellos, nunca estimaron que
teros del grupo tuvieron que batirse en retirada y huír. El cha- estuviera tan cerca, y entraron a la huerta, para tomar una poca
maco logró ocultarse entre el boscaje y así escapó de los enemigos. de fruta, descansar algunas horas y luego continuar hasta un lu-
Con su espíritu inquieto de chamaco, y anhelando saber el re- gar a propósito para acampar y resistir al perseguidor, en caso
sultado del combate, salió como pudo y subió a la cima de la lo- de nuevo encuentro.
ma, para desde ahí observar si el enemigo se retiraba y si acaso La Huerta de las Haciendas e~tá colocada al pie de unas lomas
volvían sus compañeros. Ahí estuvo varios días sin comer y sin te- áridas, llenas de zarzas, que aprisionan el paraje sin dejarle lugar
ner ninguna curación ni atención alguna, escondido entre las ma- de salida, no lejos de lxtlahuacán, Col. Una vegetación exube-
lezas. Sus compañeros, cuando lo buscaron, no lograron encontrar- rante de plátanos, mangos y palmas, forman un espeso bosque don-
lo ni saber de él, y él, al fin, obligado por el hambre, con mucho de se encontraban descansando los libertadores, con sus caballos
trabajo bajó al quinto día a unos ranchos, en donde una mujer, cerca de ellos, porque deberían partir luego, cuando el enemigo,
al verlo herido y con sus ropas sucias y llenas de sangre, lo de- sin ser advertido y amparado por la espesa arboleda, se introdujo
nunció a las fuerzas agraristas. hasta el lugar en que se encontraban los cristeros y puso su línea
Y el niño J. Merced Anguiano Márquez fue golpeado brutal- de fuego a unos cuantos metros de .ellos para iniciar el ataque.
mente y matado. Era entonces el 17 de marzo de 1928. La victoria de los perseguidores era un hecho y el exterminio
de los cruzados humanamente era seguro; porque descuidados, ren-
EN HUERTA DE LAS HACIENDAS didos por el cansancio, dormían casi en su mayoría bajo la som-
bra, y quedaron totalmente copados, ya que la única salida era
Finalizando el mes de julio de ese año 1928, cuando los callis- la Ócupada por los callistas; además, el paraje estaba circundado
tas dieron por terminada la campaña de la zona de los volcanes, por grueso alambrado de púas, y las lomas áridas que a la espalda
se dedicaron a perseguir de una manera enconada y sistemática quedaban, único punto por donde podrían escapar, pronto serían
a las fuerzas del coronel Marcos V. Torres, en gira entonces por la flanqueadas por una ala del enemigo.
parte sur del Estado. En estas circunstancias tan desiguales, se rompió el fuego por
parte de los callistas, con una descarga uniforme. Los libertado-
Los combates fueron pocos; pero de tal gravedad para los cris-
res, sorprendidos, no pudieron organizar ninguna resistencia y su
teros, que sólo la mano de Dios pudo salvarlos, siendo sus víctimas
único intento fue escapar. Entre una horrible granizada de ba-
relativamente escasas.
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las, en medio de un inmenso desconcierto, consecuencia de la sor-
LOS CRISTEROS NO
presa sufrida, con los enemigos que atacaban a un tiro de piedra
TEMIAN A LA MUERTE
y dejando entre las púas de los alambres del cercado que rodea-
ba el lugar, pedazos de la ropa y aun de la piel y la carne, logra- Pocos días después de esta acción, fue de nuevo atacada la re-
ron salir los cruzados de Cristo; pero abandonando casi toda la
gión del Cerro del Cacao. En estos tiempos el cuartel principal
caballa da.
de esa zona se encontraba en el "Vallecito de Cristo Rey" (Ce-
Sólo dos o tres libertadores, rompiendo a machetazos los alam- rro de las Higuerillas), en donde estaba, desde hacía algunos me-
bres, lograron sacar sus cabalgaduras. Luego siguió la huída · la ses, el ilustre general don Fermín Gutiérrez (Luis Navarro Ori-
subida era empinada y no había lugar para afortinarse y resi~tir. gel), en unión de su Estado Mayor.
Sobre la marcha y a pecho descubierto, se iba haciendo fuego con- Era el 9 de ese mismo mes de agosto cuando se acercó el ene-
tra el enemigo que avanza por el flanco y a las espaldas. migo y se trabó el primer tiroteo; nueve soldados cristeros contra
ciento cincuenta de Calles. Estos no avanzaron luego y determi-
EL TENIENTE ]. REFUGIO SOTO naron esperar al día 10 para desarrollar el ataque formal.
La noche del día 9, mientras cenaban juntos el general don
En este ataque murió el teniente libertador J. Refugio Soto. Fermín Gutiérrez, el Padre Marín, Capellán de aquellos grupos
Había sido, en los últimos meses de la vida del general Dionisia libertadores, el coronel don Teódulo Gutiérrez, hermano del ge-
~duardo Ochoa, asistente de él, quien mucho lo quería por su neral, y los oficiales del Estado Mayor; como el coronel dijese al
smgular honradez, serenidad en los peligros, lealtad y valentía. general su hermano, que en el combate fuese más precavido, que
Era originario del pueblo de San Jerónimo, Col., en donde vivía su no había que permanecer en la trinchera cuando ya los demás
esposa; siempre en las circunstancias de mayor responsabilidad, no podían resistir y tenían que retirarse, contestó el general que
en los pasos de mayor esfuerzo y peligro, Ochoa le llevaba consi- él no era soldado de Cristo para cuidarse, sino para pelear por
go. Pocos meses después de la muerte de Dionisia Eduardo ·el te- El eq. contra del enemigo.-Más aún: Yo le he ofrecido mi vida
. '
mente J. Refugio Soto fue el jefe de la escolta de la Jefatura, en -dice- y hace tiempo que le pido la acepte; él no ha querido
donde siguió distinguiéndose como digno soldado de Cristo. recibirla; pero, a fuerza de suplicarle diariamente, me concederá
No se supo en qué momento murió. Uno de los libertadores di- la gracia de morir por El.
jo haberlo visto subir, muy cansado, la empinada cuesta de la Esta declaración fue muy semejante a otra que pocos días an-
loma árida de Huerta de las Haciendas en aquellos difíciles mo- tes había hecho. Subían en esa ocasión a pie y con el calor del
mentos, y haberle oído repetir esta jaculatoria: Sagrado Corazón sol, la larga cuesta que lleva al campamento de "El Vallecito".
de Jesús, ayúdame a morir bien; pero no imaginó que estuviese Iba el general lleno de fatiga, y un soldado que le acompañaba
ya herido. le dijo: Ahora vamos muy cansados, mi General ¡pero cuando
Por parte de los callistas, hubo seis muertos y algunos heridos. en el día del triunfo vayamos en un coche, por la calle de Pla-
teros, allá en la ciudad de México! ...
-Nunca he soñado llegar al triunfo -replicó el general Gutié-
rrez-, mucho menos gozar de él en la ciudad de México. Lo que
sí he soñado es estar en el cielo.
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COMBATE DEL ((PUERTO iluminado por inmensa dicha sobrenatural, dijo el héroe: -Mira,
DE LOS ENCINOS" hermano, mira lo que Dios me ha dado -y le hacía ver la he-
rida abierta, de la cual manaba un borbollón de sangre que él
Amaneció la mañana del día 1O; los soldados de Cristo Rey mismo recibía en sus propias manos y mostraba y contemplaba
estaban en sus posiciones y el enemigo se preparaba para el ata- con satisfacción indecible-. Por fin me concedió el Señor - di-
que. Pronto se avistó aquél y empezó a ascender a través de la ar- jo transportado de celestial consuelo-- la gracia de morir por El
boleda. El primer choque fue en el Puerto de los Encinos, don- como tanto se lo había pedido.
de unos pocos libertadores formaban una primera avanzada; Casi en peso, y mientras unos cristeros hacían fuego desde un
éstos pronto fueron desalojados y los callistas continuaron avan- alto peñón para detener un poco el avance de los callistas, fue
zando hasta la parte superior, en donde Gutiérrez se había hecho conducido el ilustre herido hasta colocarlo detrás de una roca,
fuerte. Estaban ~llí, al lado del general, entre otros, el coronel en donde cayó moribundo; hizo brevemente algunas últimas re-
su hermano y el mayor Rafael Alvarado, y el mayor Filiberto comendaciones a su hermano y le entregó algunos documentos que
Calvario y el capitán Bernardino González, de las fuerzas de había que mandar a los jefes supremos de la Liga Nacional De-
Colima. fensora de la Libertad Religiosa en México. ·
Cuando las fuerzas enemigas se aproximaban, el general Gu- Momentos después, mientras él expiraba, los enemigos lograron
tiérrez y sus compañeros se pusieron de pie e invocaron, como subir hasta aquel lugar, porque no había sido posible contenerlos.
siempre lo hacían antes de los combates, el Santo Nombre de Entonces todos huyeron de allí; quién se interna en la arboleda,
Dios y suplicaron la ayuda y protección del Arcángel San Miguel; quién tras alguna peña, porque no hubo lugar para hacer otra cosa.
se hizo el signo de la cruz y se principió a luchar. Por la tarde, cuando los perseguidores se retiraron, fue reco··
gido el venerable cadáver. En la opinión de todos sus cristeros
aquel hombre era un santo: hombre sin miedo y sin tacha, fue
MUERTE DEL GENERAL GUTIERREZ un ciudadano ilustre, hijo, hermano, esposo y padre sin igual;
gloria . y .honra de la Patria, noble presea del laicato católico de
El combate fue crudo. El general con sus compañeros pelea-
México. No era sólo un soldado o jefe de armas, pues había sido
ban por el frente; pero el enemigo cargó por el flanco con fuerza
designado, hacía algunos meses, por la L.N.D.L.R., jefe supremo
y los libertadores fueron desalojados de sus trincheras. civil en el Movimiento Nacional Libertador. El Sacerdote Cape-
Aunque el general mism~ y sus compañeros vieron a tiempo llán, don Octaviano Marín, en la capilla del vecino campamento
oportuno que el enemigo tomaba el flanco, quisieron resistir has- del Vallecito, entonó ante su cadáver el Te Deum: se trataba de
ta lo último 1 confiando en que podrían fácilmente escapar; pero la muerte de un héroe, de la victoria suprema de un cruzado de
cuando quisieron hacer la retirada, era ya tarde, y mientras su- Cristo Rey. •
bían la pesada cuesta, una bala atravesó el pecho del ilustre sol- Saldo del combate: por parte de los cristeros, la muerte del
dado de Cristo. ilustre general Gutiérrez y la de un soldado rasb. Por parte de
· Al momento le sostuvieron sus compañeros por los brazos, pues los callistas, cincuenta y cinco muertos, entre ellos un coronel Y
sus piernas vacilaron. Cuando el coronel advirtió lo que pasaba tres oficiales.
y se encontraron las miradas de los dos hermanos, con el rostro

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taguardia, mientras que otra columna callista lo habría de hacer
por el frente.
El auxilio de Dios no faltó tampoco aquí en favor de sus sol-
dados cruzados: allá en las eminencias del Nevado, a casi cuatro
mil metros de altura, cuando los callistas pasaban por un cañón
á_rido y helado que existe casi en la cima, y que los que aquellas
cumbres transitan llaman "La Calle", les cayó tan fuerte gra-
Capítulo V nizada, que los quebrantó sobremanera, pues los granizos eran de
tamaño muy grande y su lluvia muy nutrida. Casi yertos de frío,
LOS CRISTEROS DEL BORBOLLON.
pues esas alturas son horriblemente heladas aun sin lluvia ni gra-
HEROICO ESPIRITU DE SACRIFICIO
nizo, continuaron los enemigos su camino en medio de densa nie-
bla y llegaron al lugar donde, terminadas las arideces de la cima,
EL CAMPAMENTO DE EL BORBOLLO N empieza el bosque de la sierra y debían comenzar a descender.
Mas por lo intrincado de la montaña, el cansancio, el fastidio y
PARECE QUE CON ESTE COMBATE del 10 de agosto terminó la cam- la niebla, después de tanto sufrir y caminar, erraron la vereda,
paña enemiga en contra de las fuerzas libertadoras colimenses tomaron otra y vinieron a bajar a un lugar muy distinto de El
qu.e los cal_Jistas ~ab~an iniciado en la zona de El Naranjo en lo~ Borbollón, objetivo de su empresa, llegando a La Bueyada.
pnmeros d1as de Jumo y habían continuado en la región de Monte- Entonces, fastidiados, disgustados después de algunos días de es-
grande, en el Volcán y, después, en contra de los muchachos de tar allí, continuaron hasta San José del Carmen, Jal., en donde se
~arcos Torres tan duramente combatidos en el sur del Estado. acuartelaron. Habían fracasado en su intento.
Sm embargo, no habían sido atacados todos y cada uno de los Pocas semanas más tarde fue cuando murió Alvaro Obregón a
campa~entos lib:rtadores, y así quedaron algunos grupos de cru- manos del formidable José de León Toral, y entonces fueron vio-
zados sm ser batidos, entre ellos el del capitán J. Félix Ramírez lentamente reconcentrados los federales de la guarnición de San
en el cua~tel de El Borbollón; pues el único intento de ataque que José del Carmen, Jal., en la ciudad de Colima.
en esos d1as se tuvo en su contra, fracasó del todo; pues este cam- N o queriendo los libertadores del cuartel de El Borbollón que-
pa;nento, ~o~o se ha dicho, estaba colocado en uno de los lugares dar sin parte en esta campaña, varias veces salieron a buscar al
mas estrateg1cos: es una larga cuchilla delgada que se desprende enemigo para combatir con él.
del Volcán, coloca~~ :ntre dos barrancos, cortados casi a pico, por
lo cual es muy ~Ihcll que el enemigo pueda flanquearlo y, p'o r COMBATE DE NOGUERAS
ende, el ataque tiene que ser únicamente por el frente.
Los callistas, en uno de tantos días de esta campaña, determi- De esos combates, el principal fue en las cercanías de la hacien-
~aron subir al Nevado por el lado de la hacienda de El Jazmín, da de Nogueras, a trece kilómetros de la Capital de Colima, la
SI:uada en sus :aldas del norte, para luego descender por el po- tarde del 13 de agosto.
mente del Volean de Fuego y atacar a los libertadores por la re- La refriega estuvo fuerte y peligrosa en sumo grado para los

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libertadores. El lugar de combate era casi plano; los enemigos TRAGICAS AVENTURAS DE ]. T. MONROY
eran más de doscientos y los libertadores no pasaban de veinti-
cinco. Se avistaron las dos partes y empezaron a sonar los clari-
Pasaron instantes de inmensa angustia, en que el herido espe-
nes de las fuerzas callistas dictando órdenes. Sonó también el cla-
raba que lo encontrasen y le matasen en el acto; con sus ojos veía
rín de los libertadores que se afortinaron tras de las piedras que
que le buscaban a tres pasos de donde yacía y en sus oídos reper-
tuvieron a su alcance y se rompió el fuego. Con gran valentía pe-
cutía el vocerío insolente de los callistas. Sólo de cuando en cuan-
learon unos y otros; pero al fin de rudo combate y debido a la
do se oía ya el correr de algún caballo y el vocerío de la soldadesca
superioridad del enemigo, el clarín .de los cristeros tocó a retirada
enemiga que se alejaba.
y abandonaron el lugar, sin ser perseguidos. .
Acabó de oscurecer y Monroy, desangrándose, continuaba ocul-
to bajo aquellos matorrales, en terreno invadido de enemigos, sin
SOLO, EN MEDIO DE LOS ENEMIGOS su caballo y a más de treinta y seis kilómetros de su cuartel de El
Borbollón. Pero no había término medio: salir y regresar por sí
El sol se había ocultado ya; sólo quedaba la luz amarillenta del solo o resignarse a morir allí abandonado.
crepúsculo. Uno de aquellos bravos libertadores del cuartel de Cuando todo hubo quedado en silencio, se arrastró bajo las ma-
El Borbollón, J. Trinidad Monroy, que aún vive, continuaba ha- lezas y salió al lugar en donde haba sido herido; era ya de noche,
ciendo fuego tras unos restos de cerca de piedra que existían en pero por fortuna noche clara. ¿Cómo caminar? Se arrastró un
aquel campo. Debido al fragor de la lucha y a que un grupo de poco más hasta el pie de un arbusto, se asió de él y se puso de pie.
callistas continuaban haciendo fuego contra él desde unas piedras Las facciones de su rostro se contrajeron de dolor, un sudor frío le
que estaban a su frente, no advirtió que se retiraban sus compa- bañó y tuvo que recostarse en la yerba, casi desmayado. Restable-
ñeros y . quedaba solo. cido .un poco, hizo una nueva tentativa, se levantó, cogió su máu-
Como se cargaron más soldados callistas en su contra, mientras ser a guisa de muleta, cortó una rama e improvisó un bastón. Lue-
terminaba el tiroteo a su alrededor, y sólo en aquel lugar perdu- go intentó andar; pero era casi imposible; la pierna herida estaba
raba intenso el fuego, acabó por darse cuenta de lo que pasaba y por completo suelta, oscilaba a cada movimiento y pegaba contra
trató de abandonar el campo cuanto antes; pero esto era en ex- todas las piedras y malezas del camino, causándole muy fuertes do-
tremo difícil, porque había que atravesar una parte completa- , lores y haciéndole desangrarse más y más.
mente descubierta. Sin embargo, no había otro recurso, hizo va- En medio de aquella angustia ideó un recurso único, doloroso,
rios disparos, se levantó y corrió ... pero, a los pocos segundos, ca- sí, pero necesario si quería salvar su vida, e inmediatamente lo
yó herido: una bala había hecho blanco en la parte superior de puso en práctica, pues no había tiempo que perder, ya que única-
la pierna izquierda, fracturándole por completo el hueso. Los ene- mente de noche podía caminar en aquella zona enemiga. Se acer-
migos se avalanzaron sobre él, pero el herido, rodando por entre có a otro pequeño árbol, se quitó su ceñidor, hizo a sus calzones por
la maleza, cayó al fondo de una barranquilla de unos dos metros delante un nudo para que por sí solos se sostuviesen; se fajó su ca-
de profundidad, cubierta casi por las zarzas. rrillera como de ordinario, y luego con el ceñidor ató por el tobillo
el pie del miembro herido y, asido del árbol, comenzó a estirar por
sobre el hombro la pierna destrozada, la cual principió a doblarse
y a subir por detrás de su cuerpo.
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,(,.,
LA VIA DOLOROSA guno hará la caridad de conducirme al lugar en que pueda cu-
rarme, comer y descansar un poco". Efectivamente, la Providen-
El hueso fracturado rechinó, la herida se abrió más, la sangre cia le mandaba quien le ayudase; tras tantas penas, el Señor no
empapaba los calzones y caía en gruesas y abundantes gotas; el lo había de abandonar: uno de aquellos dos era conocido de Mon-
roy y, dando voces el cristero en solicitud de auxilio, salió de la
dolor se recrudeció y Monroy sentía desfallecer, pero ... siguió es-
maleza para hacerse ver.
tirando hasta que llegó el pie a la altura de los riñones. Entonces,
dando dos vueltas a su cintura con el ceñidor, se lo ató allí. Des-
cansó un poco recargado en el árbol y luego erripezó, con su bastón ¡SALVADO!
improvisado en una mano y el máuser en la otra, dando muy pe-
queños pasos, aquella penosa marcha que duró toda la noche: Fue de allí conducido caritativamente a una choza oculta en
i Dios le había de ayudar! ¡La Santísima Virgen le habría de so- la barranca, donde se le lavó y vendó la herida y pudo rehacerse
un poco. Además, se mandó aviso a sus compañeros del cuartel
correr en aquel trance! Así reflexionaba el cristero, en su corazón.
de El Borbollón, de lo que había pasado, del estado del enfermo
Tres o cuatro kilómetros había andado solamente, cuesta arri-
y del lugar en que se encontraba.
ba, cuando empezó a clarear la luz primera del alba. Había ca-
Al punto salió una comisión de los cristeros de El Borbollón pa-
minado con demasiada lentitud; pero la necesidad le compelía a
ra recogerlo y transportarlo al pequeño hospital de Cristo Rey;
proseguir. Lívido, rendido de 'cansancio, agotado por la pérdida
pero en eso una nueva turba de callistas invadió la zona de Su-
de sangre, la fatiga y el dolor, se internó un tanto en el bosque, chitlán y San Antonio, donde el herido se encontraba, y fue pre-
para no ser descubierto por los núcleos enemigos que por ese ca- ciso no sólo esperar, sino andar transportándolo en hombros con-
mino transitaban diariamente. tinuamente, de aquí para allá, en el fondo de las barrancas, a fin
Por entre la arboleda y casi paralelamente al camino siguió el de librarlo de las manos de los enemigos. Después de más de una
herido su penosa peregrinación. A veces, exhausto de fuerza, des- semana, quienes cuidaban de él lograron sacarlo de ahí y llevarlo
cansaba un poco; pero no podía hacer más. Así iba transcurrien- al hospital cristero. Caminaron casi durante toda la noche, él mon-
do aquel día de dolor, sin ninguna curación, sin ningún vendaje, tado sobre una bestia, soportando intensos dolores; los compañe-
con la herida abierta, la pierna atada a la cintura y en completo ros, entre ellos un hermano suyo, de pie a uno y a otro lado,
ayuno. atendiéndolo. Y a con luz de día subían una pequeña pero agria
En una de las veces en que, agobiado del todo, reposaba el cris- cuesta, que hay para llegar al paraje en donde se había instalado
tero bajo la sombra de un árbol, oyó a lo lejos ruido de caballos el puesto de socorros, cuando el animal resbaló y cayó sobre el
Y murmullo de voces. Se puso de pie, preparó su máuser por si mismo cristero herido, que quedó casi por completo bajo el cuer-
fuese algún enemigo, y cubierto tras el tronco del árbol, observó. po de la acémila. Nueva sangre, nuevos terribles dolores y vol-
Vio que eran dos hombres únicamente los que venían. Su corazón viéronle a subir a la bestia. Momentos después llegaba ¡ por fin!
latió de contento: "Si son enemigos, puedo combatir contra los y pudo descansar con .t ranquilidad. Tenía la pierna completa-
dos, con la ayuda de Dios, se dijo, y si gano, me hago de dos armas mente suelta y deformada, se le enderezó y se le hizo la primera
más y de caballo para mi viaje y, si son conocidos o amigos, al~ curación. Un mes después, habían cerrado las heridas; dos meses

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más tarde había soldado el hueso y daba el paciente los primeros
pasos.
Casos semejantes se repetían con frecuencia; el Señor propor-
cionaba siempre la fortaleza a la medida de la prueba, y la Pro-
videncia de Dios brillaba cada vez con más fulgentes destellos. La
sola enumeración de esos casos sería interminable.

Capítulo VI

LOS NIÑOS MARTIRES MANUEL HERNANDEZ Y


FRANCISCO SANTILLAN. EL JOVEN BENEDICTO
ROMERO. DOS HEROINAS

ASESINATO PUBLICO

Poco MENOS DE TRES SEMANAS antes de ese episodio -en lama-


ñana del 25 de julio-, Colima presenció, conmovida y espantada,
el fusilamiento de dos niños mártires: Manuel Hernández y Fran-
cisco Santillán, acribillados a balazos, frente al jardín de la In-
dependencia, a espaldas de la Catedral.
Eran cerca de las 8 de la mañana (de las 9, según el horario ac-
tual), 3 ó 5 minutos antes, cuando tuvo verificativo la escena san-
grienta. Los comercios y oficinas de la calle Feo. I. Madero y cen-
tro de la ciudad se abrían en esos momentos. De ahí que los em-
pleados que se encontraban por esos lugares o iban de paso para
su trabajo, se agruparon en torno y hubieron de presenciar la muer-
te de aquellos niños que, por su .edad, no podían legalmente ser
ejecutados. Aquello era, a todas luces, un verdadero asesinato pú-
blico y oficial.
Los chicos -uno de cerca de 17 años y el otro de 14 ó 15-
aunque intensamente pálidos y con marcadas ojeras, se mostraban
serenos, perfectamente dueños de sí; más aún, en sus rostros se tras-
lucía una interna, indecible paz y satisfacción. Había en ellos se-
ñales inequívocas de que habían sido víctimas, durante la noche
96 97

IICC7
anterior, de inicua tortura; en sus cabellos enmarañados había san- ¿Quién era el muerto de la camilla ... ?
gre que, al correr, había dejado huellas en las sienes y en el cuello. Los jóvenes que allí ofrendaron su vida, eran Manuel Hemán-
Los brazos de Francisco -el más chico de los dos- estaban dez y Francisco Santillán. El primero, muchacho seminarista; Fran-
amoratados y notablemente hinchados, como si los huesos estuvie- cisquillo, el segundo, un chico que había sido acólito ·del templo
sen descoyuntados. Manuel tenía camisa de mangas largas y no de San José, de esta ciudad de Colima. Ninguno de ellos era sol-
se veía cómo tuviese sus brazos: debía haberlos tenido al igual que dado cristero en su sentido propio, esto es, hombre que hubiese
Francisco o tal vez peor; pues en la cabeza y en el cuello, Manuel andado, rifle en mano, peleando en los combates. El cadáver de
era el que tenía más golpes y más sangre. Las voces que quedo la camilla sí era de un cristero, de un soldado verdadero, del Ejér-
circulaban, decían que eran seminaristas. cito Cristero, originario del pueblo de San Jerónimo, Col., valiente
A los pies de ellos, en una camilla, estaba el cuerpo de otro mu- y esforzado, cuyo nombre había sido Benedicto Romero.
chacho, con su ropa destrozada y tinta en sangre, que perfecta- También había sido seminarista; pero era de mayor edad. De-
mente se veía que también había sido muerto a balazos. bía de haber contado a su muerte, unos veinte o veintiún años de
A los lados de los jóvenes -dando al igual que ellos la espalda edad. ·
al muro de la Catedral y la cara directamente al sol que total-
mente los bañaba en aquel día canicular- se encontraban, co-
mo haciendo guardia, las señoritas María Ortega y Candelaria BENEDICTO ROMERO
Borjas .que algunos de los ahí presentes, a media voz, decían que
habían sido tomadas prisioneras la noche anterior. También es- Fue siempre, desde su ingreso al seminario, en octubre de 1913,
taban una tía de Candelaria y una prima llamada Piedad. juicioso y formal en todas partes. A las bromas de sus compa-
El rostro ele estas muchachas denunciaba, al igual que el de los ñeros, sólo contestaba, por lo general, con alguna ligera y apaci-
muchachos, el hecho de que eran en realidad prisioneras y de que ble sonrisa; su porte, humilde; su carácter, amable.
habían sido duramente torturadas y maltratadas durante las lar- Muchacho de piedad sincera y bien sentida, no se dejaba ven-
gas horas de la noche que acababa de transcurrir. cer por el respeto humano.
Unos instantes después, el crimen estaba consumado y los cuer- Cuando se iniciaban las primeras rachas de la tormenta impía
pos de los niños yacían, despedazados por las balas, sobre el ban- de la persecución religiosa, como él hubiese oído que ante todo y
quetón de las espaldas de la Catedral. · sobre todo se necesitaba el recurso de la oración y también de la
El cadáver de Manuel --el mayor de ellos- yacía atravesado, penitencia para desagraviar al Señor por los pecados propios y
con los pies casi tocando el muro del templo y la cabeza, destro- por los pecados ajenos, Benedicto se dio más a su vida interior
zada por los balazos, sobre la cantera de la orilla de la banqueta, ascética. De esta suerte, muchas veces lo sorprendieron sus com-
pero colgando un poco hacia el empedrado de la calle, por el cual pañeros con una áspera jarcia a la cintura a manera de cilicio.
corrió abundante su sangre generosa. Francisco estaba cerca del Fue muchacho de la A.C.J.M. y supo ser, en su seno, ferviente
muro, con la cabeza hacia el sur, un poco encogido el cuerpo. luchador, en el campo cívico, en pro de la libertad religiosa. Y
cuando los medios estrictamente cívicos y legales tuvieron que tro-
¿Quiénes eran esos muchachos que de espaldas a la Catedral,
carse en lucha armada, Benedicto fue decidido y valiente guerri-
bañado el rostro por el sol, con mirada serena, dulce, apacible y
llero, mereciendo, en él Ejército Cristero, el grado de teniente.
devota, desafiaron la muerte?

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ces sí que no sería demasiado difícil ser también santo; pues con sus
MANUEL HERNANDEZ ejemplos y con su amistad, con un poco de esfuerzo, oyendo sus con-
sejos e imitándole de cerca en su modo de vivir, podría llegar uno a ser
Excelente, entre todos los seminaristas de aquel entonces. lo mismo.
Dos jóvenes habían descollado especialmente en su tiempo, por
su amor a Cristo, al ideal de servirlo, espíritu de sacrificio, aplica- Y este deseo de santidad, cada vez más ardiente, con la gracia
ción en el estudio, afán de apostolado: Tomás de la M ora, que de la Comunión diaria, con el trato íntimo con Jesús Eucaristía,
había sido muerto mártir el 27 de agosto del año anterior, 1927, vino a convertirse en incendio y en esperanza, cada vez más firme.
once meses hacía, y Manuel H ernández. Pocos días antes de su muerte, ya en todo su apogeo la furia de la
Los distinguía ·sin embargo, su carácter: Tomás había sido ale- persecución religiosa, ya laureados con la gloria de una muerte
gre, festivo siempre, juguetón, bromista; Manuel, por lo contrario, sufrida por Cristo, Tomás de la Mora, Rafael Borjas y muchos
era serio, callado, no amante de muchas bromas y juegos, apacible. de sus amigos y compañeros a quienes santamente envidiaba, él
así bromeaba entre sus amigos, en la casa misma de los Borjas,
Manuel era originario del pueblo de Santa María, J al. Lo tra-
hermanos del Mártir Rafael: Dentro de poco yo tengo que ser,
jo al Seminario de Colima en 1923, en unión de otros dos joven-
ayúdandome Dios, algo muy grande. Felicítenme.
citos, el Padre don Gumersindo Sedano, que a esas fechas había
muerto ya, cruelmente martirizado, en Ciudad Guzmán, J al. Cuan- -¿Vas a ser Señor Obispo? -le dice alguien por ahí.
do Manuel llegó a Colima para ser seminarista, debía haber te- -¿Señor Obispo? No ¡Qué va! ¡Yo no ambiciono eso, ni ten-
nido 11 años de edad. go que serlo!: Dios va a hacer de mí algo mucho más grande.
El Padre Sedano al matricular al chico, hizo al que esto escribe, Y a verán, ya verán. Eso sí que lo estoy esperando y lo quiero.-Es
que fue su maestro, esta recomendación: "Manuel es muchachito que él preveía, con claridades de cielo, su próxima glorificación,
muy bueno. Y o conozco bien su alma. Se lo recomiendo". En la glorificación de su sangre derramada por Cristo, al amparo de
realidad así era. Desde muy niño le había caracterizado una de- la dulce Madre a quien tanto había amado desde muy pequeño
voción muy grande a la Santísima Virgen María, a quien, estan- con amores muy tiernos. Ese su próximo vuelo al cielo, arrancán-
do aún en su pueblo na_tal, bajo la dirección del Sacerdote Mártir dose de la tierra y de sus amigos que aquí quedaban, era para él
que le llevó al Seminario, había consagrado su cuerpo y su alma algo seguro que preveía y que preparaba. Aun en esas últimas se-
con votos privados, temporales, de perfecta castidad, votos que, manas fue a retratarse para dejar a sus amigos una foto de recuerdo.
ya adolescente, hasta el final de su vida, renovó periódicamente Manuel Hernández nunca fue soldado cristero: jamás anduvo
sin interrupción. con las armas en la mano. Su celo en pro del Movimiento Gris-
Desde su ingreso al Seminario, más aún cuando la Congrega- tero lo ejercitó en la misma ciudad de Colima, de la cual nunca
ción Mariana fue fundada y fue congregante, tuvo verdadera sed salió.
de santidad, hambre de vida divina bebida a torrentes en el ejer- La familia que lo acogió cuando llegó al Seminario para pro-
cicio heroico de la virtud. veer de su alimentación y de lo que necesitaba como estudiante,
fue la de don Ignacio Parra y doña Lupe Silva de Parra, su esposa.
Yo quisiera poder ser santo -expresaba en sus pláticas íntimas al que Allí estuvo él como si hubiese sido hijo de familia aún después
esto escribe. Si uno pudiera tener -decía en una ocasión- el privilegio de clausuradas las clases de su Seminario, y allí, en el taller "La
de conocer a algún santo, de ser compañero de algún joven santo, enton-
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lOO
Ideal", propiedad de los mismos señores, trabajaba en sus tiem- de Colima, según se ha narrado, de cuyo grupo era jefe la señorita
pos libres. Amalia Castell Rodríguez, de las Brigadas Femeninas.
Cuando el culto público de los templos se suspendió en toda la Como el personal del pequeño hospital necesitaba uno o dos
Nación, en vista de lo inaceptable de las leyes persecutorias del muchachos para que ayudasen en lo que fuese menester, se pensó
Presidente de la República, general Plutarco Elías Calles y el en Francisquillo, el 'hermano de Mercedes Santillán. El chamaco
pueblo católico, dirigido por la Liga Defensora de la Libertad respondió admirablemente y, llamado, llegó al campamento cris-
Religiosa, principió a luchar, primero, con los medios legales: ocur- tero en los primeros días del mes de julio de 1928. El estaba dis-
sos, protestas, manifestaciones, boycot ... etc., él" fue un valioso ele- puesto a servir a la Causa Cristera en lo que se le asignara: sea
mento que trabajó y luchó. Y luego, cuando agotados todos los incorporándose a la tropa para ser soldado, sea allí en el hos-
medios pacíficos, no quedaba otro recurso que las armas, Manuel pital. Se le asignó el servicio del pequeño hospital y se quedó con
Hernández fue eficaz cooperador de sus hermanos los armados, mucho gusto.
personalmente ayudando -con sagacidad y diligencia- a sacar Diez o quince días después de su llegada se ofreció un viaje a
de la ciudad, municiones, ropa, comestibles, medicinas y demás co- la ciudad de Colima para proveerse de algunas cosas que eran
sas de que era menester proveer al Ejército Cristero. necesarias para la atención de los enfermos. Se creyó convenien-
te que fuese Francisco quien realizara el viaje. Se acompañaría
de Benedicto Romero, soldado de Cristo Rey, que tenía que ir
FRANCISCO SANTILLAN también a dicha ciudad para recoger un poco de parque que las
muchachas de las Brigadas tenían ya conseguido, unas dos o tres
Chico de algo más de 14 años de edad, sobrinito del Padre don armas y la correspondencia.
Victoriano del mismo apellido, que en los últimos años antes de Partieron pues los muchachos -Benedicto y Francisco-- llenos
la persecución, regenteaba el templo de San José de esta ciudad de alegría. El camino lo hacían, generalmente, por La Joya, Mon-
de Colima y en donde Francisquillo había sido acólito. te Grande, para de allí bajar al Cóbano, o al Trapiche, o a la Ha-
Tenía el chico una hermana de nombre Mercedes que era miem- cienda Vieja, en donde había gentes amigas.
bro distinguido del grupo de heroínas que en medio de peligros Se había proyectado que al regreso se trajesen a Manuel Her-
y sufrimientos mil, desafiando las iras y la vigilancia de los perse- nández, quien desde hacía tiempo deseaba dejar la ciudad e irse
al campamento 'Cristero: prestaría .t ambién sus servicios en el
guidores, se habían echado el cargo de proveer a los cristeros de
pequeño hospital, ayudaría la Misa, sirviendo de acólito, al Padre

l
cuanto era posible conseguir para ellos: armas, parque, medicinas,
Capellán de quien había sido discípulo en el Seminario y, rifle en
etc. El nombre oficial de esta organización era el de Brigadas Fe-
mano, cuando hubiese la oportunidad, al grito de ¡Viva Cristo
meninas, como se ha visto en páginas anteriores. A Mercedes le Rey!, sumaría sus esfuerzos a los de los soldados del Ejército de-
fue asignado, primero, el ser del grupo de las muchachas que, des- fensor de la libertad de la Iglesia. Así soñaba, lleno de viril y
de Guadalajara, trataban de atender las necesidades del movi- cristiano entusiasmo.
miento cristero en Colima. Después, en unión de tres compañe- Al llegar a Colima, inmediatamente, se vieron los tres amigos:
ras más, el integrar el personal del pequeño hospital cristero que Benedicto, Francisco y Manuel. El viaje de este último se pre-
se había instalado en las faldas occidentales del Volcán de Fuego paró luego. Era el 24 de julio del año de 1928.

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ENTREGADOS Camilo Márquez, amigo del Movimiento y encargado de la vigi-
lancia. El les indicó que por ningún caso continuasen adelante,
De la ciudad se salía siempre en automóvil hasta el Trapiche, pues había escolta de soldados en la garita: los estaban esperando.
Hacienda Vieja, o el Cóbano, de donde se continuaba a caballo Al oír lo anterior, Benedicto ordenó al chofer que diese media
o a pie, hasta el campamento de los Volcanes. vuelta, para salir de Colima por el camino de La Capacha; pero
El chofer, en repetidas ocasiones, había sido un muchacho, de el chofer, pretextando que le faltaba gasolina, enderezó su cami-
nombre Francisco Valdez, serio, leal hasta entonces ... A él se con-
no hacia el centro de la ciudad, con la premeditada y nefasta in-
trató para la salida que se proyectaba para ese mismo día, a las
tención de entregarlos en manos del enemigo.
8 de la noche.
Pero esta vez el "amigo" ya no lo fue. El tenía ya, en· aquel día, De ser cierta la afirmación de quienes aseguraron y siguen asegu-
compromiso con la Jefatura Militar de las fuerzas de Calles, para rando que el chofer ya tenía compromisos con la Jefatura Militar
entregar, en la primera ocasión que se presentase, a los cristeros callista, de entregar a los cristeros, en la primera ocasión que se
que se confiasen de él. ¿Cómo ocurrió este cambio? No se supo. presentase, entonces se puede explicar fácilmente, el porqué en
Y confiando en él, se reunieron los tres muchachos que mar- aquella tarde se puso escolta de soldados en la garita, para de-
charían al Volcán, al caer la tarde de aquel- día, 24 de julio, en tenerlos en su paso, con lo cual no se notaría la traición del cho-
el domicilio de los hermanos Borjas, hijos de don Lucio, que mili- fer, y se explica también el que, frustrado el plan de detenerlos
taba en las filas de la Cruzada, en el grupo que comandaba, de a su salida, el chofer haya visto que no le quedaba más recurso,
inmediato, el coronel Marcos V. Torres, cuya casa estaba ubica- para no perderse él también -ya que la denuncia estaba hecha-,
da en la calle Aquiles Serdán, no lejos ya de la antigua huerta de que entregarlos personalmente.
El Crucero, para de allí partir. Además, para despedirlos, para
Se enderezó, pues, el chofer hacia la Jefatura de Operaciones
ayudarlos, estuvieron allí Urbano Rocha Fuentes, que era ayudan-
en el Estado, sita, en aquel entonces, en el edificio de las calles
te de la jefatura civil cristera de Colima y el capit,án cristero José
Cervantes que accidentalmente se encontraba en la ciudad. Guerrero y 27 de Septiembre, donde hoy es la escuela Gregario
A la hora determinada, ya cerca de las ocho de la noche, se Torres Quintero. Al pasar por la Jefatura, con un movimiento
presentó el chofer; se cargó el coche con los encargos y subieron a rápido, paró el carro bruscamente junto a la banqueta del cuar-
él los tres muchachos que partirían -Manuel, Francisco y Bene- tel, abriendo, al mismo· tiempo que saltaba del coche, la porte-
dicto- y, para hacer menos sospechosa la salida, también dos de zuela de él, gritando: Son cristeros, son cristeros. Agárrenlos.
las hermanas Borjas -Candelaria y Rosario- que habían sido La confusión de aquel momento, a las puertas mismas de la
hermanas de Rafael, el primer muchacho mártir de la A.C.J.M., Jefatura Militar enemiga, fue horrible.
del grupo de Colima. Ellas acompañarían a los muchachos hasta
Al saltar el chofer Valdez del coche y gritar: agárrenlos, agá-
la Hacienda Vieja, cerca del Trapiche.
rrenlos, son cristeros, como Benedicto Romero principiase a dis-
Después de santiguarse muchachos y muchachas, partió el co-
parar con su pistola, el traidor se refugió entre los soldados callis-
che, tomando hacia abajo, la calle Aquiles Serdán; luego, por la
tas, entrando a la Jefatura.
calle de La Salud y por la de Allende. Después subieron a la esqui-
na de Las Golondrinas para recabar los informes del caso, con don Benedicto Romero, Manuel, Francisco y las dos muchachas Bor-

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j~s corrieron, queriendo escapar, a la casa de frente al cuartel, ha- no abrieron la boca para denunciar a nadie. Como ni con pro-
bitada en aquellos días por la familia Fernández Velasco. mesas ni con amenazas consiguieron nada los perseguidores, se
Al entrar a la casa de la familia Fernández Velasco, Benedicto principió el tormento, crucificándolos en los troncos de las grue-
-el mayor-, el único que iba armado, se parapetó en el pasillo, sas palmas que existían en aquella casa del antiguo Seminario, en
pretendiendo detener, aunque fuese por breves momentos, al ene- esos días convertido en cuartel.
migo, descargando sobre él varias veces su pistola, con el fin de Estando los mártires en esta forma, atados con fuertes ligadu-
dar . oportunidad a Manuel, a Francisco y a las dos muchachas ras y con los pies casi sin tocar el suelo, continuó el interrogatorio;
de qtie huyeran; pero a los breves instantes, Benedicto caía heri~ pero no se logró que ellos despegaran sus labios. Y comenzó a gol-
do por las balas de los soldados y, rebasada esta única defensa, peárseles en el cuerpo y en la cabeza, hasta que principió a correr
entraron a la casa los esbirros y cogieron prisioneros a Manuel la sangre. Mas la fortaleza de aquellos niños mártires fue invicta.
Francisco y Candelaria; Rosario había logrado huír por el túnel Después de la media noche se suspendió un tanto el tormento.
del arroyo que pasa por los corrales de la. casa Fernández. A Be- El general Heliodoro Charis, Jefe de Operaciones Militares en el
nedicto lo remató con su pistola el general callista Martínez. Estado, el general Martínez, que era el que había personalmente
Después de haber sido aprehendidos Manuel Hernández Fran- matado a Benedicto Romero, y los principales verdugos, vencidos
cisquillo y la señorita Candelaria Borjas, fueron los soldados, lle- y cansados, desistieron y se retiraron; pero los mártires continua-
vados por el chofer, a catear la casa de donde se había partido; ron crucificados en los troncos de las palmas.
pero ya no encontrar'on a nadie. La casa estaba sola, pues Rosario Era ya casi el amanecer del día 25. Todo estaba en silencio.
-!a que había logrado huír- había llegado primero, dando el Los soldados dormían. Unicamente los de guardia hacían su vela.
gnto de alarma. Los prisioneros estaban en su respectivo departamento, debida-
Se hicieron en aquella misma noche muchas aprehensiones, en- mente custodiados. Los muchachos mártires continuaban suspen-
tre e!las la de María Ortega, a quien se comprobó que era de las didos con los brazos en cruz. Una distinguida señora, doña Lupe
que mtegrab~n el grupo de las Brigadas. También se aprehendió Silva, esposa de don Ignacio Parra, que también había sido apre-
a algunos miembros de la familia Borjas y a algunos caballeros hendido, por el hecho de que era el dueño de la Ideal, en donde
de la principal sociedad de Colima, de quienes no se tenían sino se comprobó que Manuel trabajaba, había tenido permiso de pa-
ligeras sospechas de compliCidad con los cristeros. En honor de sar la noche en uno de los corredores. En un momento en que
la verdad, el chofer, que podía haber hecho muchas denuncias ella, caminando un poco para disipar el sueño y calmar la angus-
porque sabía bastante, no hizo otra cosa que entregar a las vícti~ tia que le atormentaba, no únicamente por aquellos muchachos,
mas a las puertas de la Jefatura Militar y llevar a los soldados a sino también por su esposo, acertó a estar cerca de Manuel, éste le
la casa de la familia Borjas. dijo: "Doña Lupe, tengo mucha sed. ¿No pudiera conseguirme
una poqmta . d e agua ....?"
Se pidió el permiso y la gracia fue concedida.
LENTO MARTIRIO
Entonces la señora se acercó a Manuel? llevándole una poca
~uando Manuel Hernández, Francisco Santillán y Candelaria de agua que había tomado de la pila del patio y le dio a beber en
B~qas fuer~~ apr:hendidos, se les internó en el cuartel y princi- la boca, con exquisita caridad cristiana.
piO un dunsimo Interrogatorio. Mas aquellos verdaderos héroes Un soldado, movido también de lástima, aflojó un poco las
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cuerdas con que los muchachos mártires estaban atados. Después
de Manuel, la señora Lupe dio de beber a Francisquillo. EL CORTEJO

El cortejo triunfal de los mártires se dispuso de la siguiente ma-


HACIA LA META nera: en medio del piquete de soldados callistas encargados de la
ejecución, iban, además de ellos dos, las señoritas Candelaria Bor-
Por fin brilló la mañana, esplendorosa y bella. Era mañana de jas y María Ortega, conduciendo en una camilla el cadáver de
fiesta. Para los héroes, para los mártires, para los santos, el día Benedicto. Se llevaban también exhibiendo, en otra camilla, las
de la muerte es día de fiesta, es su gran día. En aquel amanecer provisiones, medicinas, dos carabinas, y un poco de parque que
parecía como que el mismo -cielo quisiera poner su nota de triun- les habían recogido. Además de Candelaria Borjas y María Or-
fo, con que se cubriese la negrura del odio de los verdugos. tega iban otras señoritas de las Brigadas que habían sido aprehen-
Eran ya cerca de las 8 de la mañana, que corresponden a las 9 didas.
de la hora oficial actual. Los soldados desataron a Manuel y a Así fueron conducidos hasta espaldas de la Catedral. Allí, con-
Francisco. Estos, vacilantes, casi no podían sostenerse en pie. Los tra el muro posterior del templo, bañado plenamente por el sol,
brazos estaban demasiado hinchados por el suplicio y tenían la ca- fueron puestos en pie los niños mártires. A sus lados, . estaban las
ra y el cuello, principalmente Manuel, llenos de sangre. señoritas de las Brigadas y, frente a ellos, a sus pies, el cadáver de
-Tengo mucha sed -dijo uno de ellos-. ¿Me hicieran el fa- Benedicto, las medicinas y provisiones, las dos carabinas y el par-
vor de darme una poquita de agua? que que les había sido recogido.
-A mí también -dijo el otro. -Aquí los vamos a matar -dijo el jefe del pelotón de solda-
Un oficial ordenó que les llevaran agua en una de las escupi- dos-. Aquí, en público, para que les dé vergüenza y para que
deras sucias de la Jefatura. sirva de escarmiento a los demás.
Un soldado, obedeciendo, tomó una de las escupideras inmun- Cuando ellos vieron que allí iban a ser fusilados, con visible ale-
das llenas de salivas y colillas de cigarros; la llevó a la fuente del gría, Manuel dice a Francisquillo:
centro _d el patio, le puso agua y en medio de las risas de unos y -Mira, vamos a morir a los pies de la Virgen de Guadalupe.
de la frialdad impía de los otros, la acercó a la boca de los már- -c.·C'omo. . . ;>. c.·Por que.
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tires, que no podían valerse de sus manos, porque tenían los hue- -Porque estamos al pie de la ventana, en donde está, por den-
sos de los brazos desarticulados. Los niños mártires cerraron la tro, la Virgen de Guadalupe.
boca y volvieron un poco la cara rehusando beber. Con un in- Ambos levantaron la cara para mirar la ventana superior que
sulto soez se respondió a aquel hecho. corresponde al lugar en donde, sobre el ático del altar, está la ima-
-Los vamos a matar -dijo uno de los jefes. gen de la Santísima Virgen de Guadalupe y se cruzaron algunas
-¿Cómo quieren que los matemos? -dijo otro... palabras al respecto.
-¿Degollados, ahorcados o fusilados? -dijo un tercero. El rostro de ambos se iluminó de satisfacción.
-Donde ustedes quieran y como quieran -replicó Manuel. Entre tanto, la gente se agolpaba a su alrededor.
Y se dio •l a orden de marcha. Ellos no sabían a dónde. Manuel pidió permiso para hablar; pero los soldados del pelo-
tón le negaron la gracia pedida, no obstante que p~r tres veces in-
sistió.
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-Quítate el sombrero, compañero -dice Manuel a Francisqui- Manuel cayó vivo, con sus grandes ojos abiertos, sin decir na-
llo-; dentro de unos momentos estaremos en la presencia de Dios; da, estremeciéndose en su dolor. Por los impactos que quedaron
no debemos caer con la cabeza cubierta-, mientras con dificultad, . en el muro, parece que únicamente recibió dos balazos, uno en la
por sus brazos demasiado golpeados, arrancaba de un jalón su parte derecha del pecho y el otro en el abdomen. Fue preciso que
sombrero de fieltro, color claro, que por la sangre seca se había el capitán callista Alvarez le diese hasta por tres veces el tiro de
pegado a una herid~ ancha que tenía sobre la parte izquierda gracia, para que pudiese expirar.
del cráneo. De su cabeza hecha pedazos por las balas corrió la sangre en
Al arrancarlo, principió a correr de nuevo, por la sien y el cue- arroyo al pie de las canteras de la banqueta. En los momentos
llo, un grueso hilo de sangre. de su angustiosa muerte, Candelaria Borjas, por instinto de cris-
-Yo no puedo quitármelo -replicó Francisco. Es que en verdad, tiana piedad, sin pedir permiso ninguno,....se abalanzó sobre los caí-
no podía servirse de sus brazos, cuyos huesos, por la rudeza del dos para acomodar la cabeza despedazada del Mártir que aún
tormento a que había estado sujeto la noche anterior, estaban sa- conservaba algo de vida. La sangre de él bañó sus manos y sal-
lidos de su lugar. picó su vestido. Cogió el sombrero que había quedado tirado a
-Como puedas, quítatelo, necesitamos estar descubiertos --di- un lado del cuerpo y lo puso sobre él. ,
jo Manuel. -
Empeñados los verdugos en hacer ostentaciones del crimen, de-
Y Francisco, con gran esfuerzo, se quitó el sombrero guaymeño jaron en ese mismo lugar los cadáveres de los niños mártires,
y lo retuvo cogido; luego, con mucha dificultad, pero con muy hasta el medio día, bajo los ardientes rayos de aquel sol de julio
_grande devoción, se persignó reverentemente. Y con la cara le- que de lleno los bañaba.
- vantada, serena, con ingenuidad de verdadero niño y grandeza de
Varias veces se tomaron fotografías de los mártires, en inspi-
héroe legendario, se puso a esperar la muerte.
ración bendita de los mismos verdugos que perpetuó, para el pue-
Manuel imitó a Francisco, persignándose también.
blo creyente, aquellas imágenes queridas.
Cuando los soldados callistas recogieron los cadáveres para que
MUERTE GLORIOSA fuesen sepultados, las señoritas prisioneras, que allí continuaban
de pie, haciendo guardia forzada pero altamente honrosa a los
Cuando Manuel vio que se acercaba el momento, como en arre- despojos venerables de las víctimas, fueron de nuevo conducidas
bato santo de un místico en éxtasis, levantó sus ojos al cielo y los al cuartel, y entonces principió para María Ortega y Candelaria
clavó en la inmensidad de la altura; luego paseó su mirada por Borjas, lo más tremendo de sus sufrimientos.
los circunstantes que aumentaban a momentos, como buscando a
los amigos que allí estuviesen.
Cuando vio que llegaba el instante supremo, gritó: TORTURAS MORALES Y MATERIALES
-¡Viva Cristo Rey!
-¡Y Santa María de Guadalupe! -contestó Francisco. La noche de ese día 25 fue noche de continuo martirio. Aisla-
Con la última sílaba de su grito, coincidió la descarga que los damente, separada la una de la otra, se las condujo, en medio de
derribó al suelo. la oscuridad de la noche, a los patios interiores; se las abofeteó,
Francisquillo murió inmediatamente. · azotó, injurió y atemorizó de mil maneras, para obligarlas a con-
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fesar lo que los dos jóvenes mártires no habían declarado y se ha-
bían llevado como secreto santo al sepulcro; mas aquellas vírgenes
fueron amparadas por la Providencia de Dios y nada pudieron
los perseguidores contra ellas.
Entonces se las amenazó con ahorcarlas, se puso la soga al cue-
llo de Candelaria, y como ella prefiriese primero la muerte antes
que ser infiel a la Causa de Cristo, la víctima, en medio de aque-
llos inhumanos carniceros, fue suspendida en el aire. Pero el in-
tento de los enemigos no era matarla, sino darle suplicio. Se la
bajó, mas ya ella estaba sin sentido. Helada y pálida y en apa-
riencia muerta, quedó tendida en el suelo en medio de las tinieblas
de esa noche espantosa. Para volverla en sí, la golpearon los sol-
dados fuertemente con sus puños, y aun hubo necesidad de arro-
jarle sobre pecho y cara, agua en abundancia. Después de largo
rato, se consiguió hacerla reaccionar y respirar de nuevo; pero su
laringe, según dijo después el médico de la tropa, quedó muy las-
timada, y no pudo hablar por mucho tiempo.
A contemplar aquel cuadro de su compañera moribunda que
yacía en el suelo, entre el estiércol de los caballos, fue llevada Ma-
ría Ortega, a quien también dio el Señor fuerza del cielo, virtud
sobrehumana para no flaquear, y no se atemorizó. Se le puso la
soga al cuello y se la colgó, como se había hecho con Candelaria.
Cuando volvió en sí, se encontró tirada en el suelo, rodeada de
sus horribles verdugos que luchaban por hacerla vivir de nuevo
para más hacerla sufrir. La tomaron dos soldados, porque ella
no podía permanecer de pie, y la condujeron en peso a la caba-
lleriza, en donde quedó, en medio de la oscuridad, tendida sobre
las inmundicias.
Al día siguiente reanudaron el suplicio: se dijo a las dos que
iban a ser fusiladas y se les formó el cuadro. Las víctimas fueron
obligadas a ponerse en pie para recibir la descarga. El general
empezó a dictar las órdenes; se movieron los cerrojos de los máu-
seres que quedaron en el tiro, luego se levantaron las armas ... ;
pero la fortaleza de aquellas mujeres no fue vencida, ni quebran-
tada su constancia. No se abrió su boca, a pesar de la insistencia

112
diabólica de los verdugos, para denunciar a nadie, para revelar
ningún secreto de lo que ellas, con tanta veneración, llamaban la
Santa Causa.
Entonces, después de descargar sobre ellas un torrente de in-
jurias, vencidos los callistas, las dejaron abandonadas en su prisión.
Así pasaron los días, durante algunos de los cuales estuvieron
privadas de alimento, hasta que el 16 de ag<;>sto, veintidós días
.ce
- . ("\1 después, fueron desterradas a Monterrey, N. L. Con ellas fueron
.§2
'O llevados otros prisioneros, víctimas también de la persecución re-
--::: -.::"" ligiosa: J. Jesús Guzmán, Gabriel Castell, Juan V ázquez, con un
·-;·~·-.-
~
hermano, Higinio Gómez y- Manuela Curiel, con su hija Rita Ló-
:::: -
pez, Leonides Borjas, M. Guadalupe Gutiérrez y Piedad Gómez.
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113

IICC8
Ochoa, sino que continuó Marcos, en su vida tan variada de cris-
tero, casi la misma norma que en su pasada vida de Colegio.
Se consideraba tan seminarista, cuando traía su rifle en la ma-
no y su crucifijo en el pecho, como antes cuando se dedicaba al
estudio. Y esto era un estímulo para no cambiar de norma.
Y a fuera a caballo en las largas marchas, ya tras de su trin-
Capítulo VII chera o bajo los árboles del lugar en que acampaban, dedicaba
casi siempre el tiempo necesario para la oración mental y el exa-
MUERTE DEL CORONEL MARCOS TORRES. men de conciencia.
SU VIDA EJEMPLAR. ALGAZARA DE
LOS ENEMIGOS POR SU MUERTE LA INSIDIA HIPOCRITA

Llegó la mañana del 14, vigilia de la Asunción de la Santísima


CORAZON GENEROSO, ALMA SANTA Virgen. En Santa Bárbara, hacienda que está a seis o siete kiló-
metros de Colima, se le había prometido a Marcos una ayuda de
CuATRO o CINco DÍAs después de los hechos que quedan relata- cien o doscientos pesos para el movimiento cristero. Ese mismo
dos, el coronel libertador Marcos Torres regresaba de su gira por día tenía intención de subir hasta el cuartel general del Volcán,
el sur del Estado en donde había sido tan duramente batido. Acam- para oír la Santa Misa al día siguiente, en unión de sus soldados,
pó, como generalmente lo hacía; a inmediaciones de la ciudad de recibir la Sagrada Comunión y luego iniciar una gira que tenía
Colima, en donde había determinado estar tan sólo dos o tres en proyecto, hasta la sierra del Tigre y aún más allá, porque te-
días, para pasar luego a la región del oriente y visitar los grupos nía en su corazón el deseo de llegar hasta El Cocoyul, _un día de
de El Naranjo y Vallecito, si el Señor se lo permitía; mas Dios camino después de El Tigre, donde en aquellos día~ moraba el
marcaba el fin de sus trabajos, cosa que él claramente presentía. anciano Obispo de la Diócesis, el Excmo. Señor V elasco, quien
Centenares de veces Marcos había repetido de rodillas a su el 30 de ese mismo agosto celebraría sus Bodas de Plata Epis-
Dios: "No quiero pelear ni vivir, ni morir, sino sólo por tu San- copales. En esa gira, con el fin de ver al venerable Prelado, iría,
ta Iglesia y por Ti... . quiero recibir la muerte. . . Acompaña en además, el Padre Ochoa, Capellán de los cristeros de Colima.
su agonía a este pecador. . . Concédeme que mi primer cántico Casi al romperse la luz primera de la mañana fue por el di-
en el cielo sea ¡Viva Cristo Rey!" Y tenía la certidumbre de que nero prometido, a fin de que le quedase libre e íntegro el día pa-
esta plegaria había sido escuchada y esperaba la muerte de un ra caminar. Al presentarse en la hacienda el joven coronel, se
momento a otro; por esto procuraba vivir siempre preparado. le dijo que se cumpliría la promesa; pero que hiciese el favor
Tal vez fue éste uno de los jefes cristeros más piadosos; no sólo de volver un poco más tarde y solo, porque no querían que se
era de muy cristiana conducta y seguía con sus soldados las pia- dieran cuenta de aquella ayuda todos sus cristeros.
dosas costumbres que desde el principio del movimiento se habían Marcos, joven valiente y sencillo, midiendo como siempre el
corazón ajeno por el suyo, volvió una o dos horas más tarde.
introducido por su iniciador y pnmer jefe Dionisia Eduardo
Sus cristeros quedaron a alguna distancia y él siguió, acampa-
114:
115
ñado únicamente de José Plascencia, asistente suyo, aún más jo- Era · a la sazón lo más fuerte del temporal de las aguas; a la
ven que él. pena moral, volvió a unirse el sufrimiento físico producido por
Al llegar a aquella casa de campo, se invitó a Marcos para que la lluvia, el frío, el hambre; pues también escasearon los alimen-
pasara, y afuera quedó José, esperando. tos y reapareció la crisis, aunque no fue tan tremenda cómo la del
Invitóse entonces al coronel cristero a que firmase un recibo año anterior: "Hoy -decían todos- se sufre sólo una veinteava
como testimonio de que se le había entregado el dinero, y mien- parte de lo de antes".
tras lo firmaba contra una pared, aparecieron los gendarmes ca- Llegó septiembre; habían cesado las tormentas y sólo restaban
llistas de Villa de Alvárez y, sin darle tiempo para que se defen- esas largas y menudas lluvias que no azotan, pero sí entristecen
diese, lo acribillaron a balazos y murió inmediatamente. Otro tan- los días. Así sucedía en la región de Pihuamo, de La cual Marcos
to sucedía afuera con José el asistente. Torres haba sido el jefe desde que fue nombrado coronel. La cam-
paña había pasado; pero el vacío del general F ermín Gutiérrez
entre los libertadores michoacanos y el del coronel Marquitos en-
INNOBLE TRIUNFO
tre los colimenses, hacían aún más triste la continua lluvia. En
las demás regiones, la vida era normal; se perfeccionaba la or-
La alegría que los callistas sintieron, consumada su felonía, fue
ganización y se mantenía vivo el entusiasmo.
inmensa y desbordante. Los cadáveres de Marcos y José fueron lle-
vados a la ciudad de Colima, donde los exhibieron mañana y tar-
de, arrojados sobre el empedrado de la calle, frente al Palacio de COMBATE CERCA DEL PUEBLO
Gobierno, en tanto que la música de un mariachi tocaba incesan- DE SAN ANTONIO
temente. Ignoraban los perseguidores que también el cielo estaría
de fiesta por el triunfo de aquellos héroes cristianos; que los án- Hubo en ese mes dos combates principales. El primero, el día
geles, con celestiales armonías imperceptibles a los humanos, ro- 11, sostenido por los cristeros de El Borbollón, al mando del ca-
dearían aquellos cuerpos ensangrentados y en triunfal vuelo con- pitán libertador Félix Ramírez.
ducirían sus almas a la mansión de Dios. Sabedor éste de que llegaría a la hacienda de San Antonio un
grupo de callistas, salió a esperarlo al camino para obligarlo a
presentar combate. En efecto, los soldados gobiernistas se avis-
¡POBRES HUERFANOS!
taron en número como de veinticinco; los libertadores formaban
un número semejante. Se lanzó el grito de combate, sonaron los
A la muerte del coronel Marcos V. Torres, una ola helada cu-
clarines y empezó el estruendo de la lucha, la cual no se sostuvo
brió los espíritus de sus cristeros. Algunos, faltos de ·fe, se rindie-
sino por breve tiempo; porque llenos de temor los soldados del
ron; otros, sin atreverse a tanto, pero faltándoles el alma de su
callismo, no trataron sino de huír, y fue tal el estrago, que de aque-
grupo, se remontaron a las serranías. La prueba, no obstante, no
llos veinticinco no restaron sanos sino cinco, los cuales, llenos de
se agravó d~masiado; porque el propio jefe de las fuerzas coli-
espanto, condujeron después, a la hacienda a donde se dirigían,
menses Miguel Anguiano Márquez, salió a reunir a los jóvenes
ocho heridos y doce muertos. Por parte de los cristeros, un muerto.
huérfanos del insustituible coronel Torres, y los alentó y estuvo
con ellos personalmente durante algún tiempo.

116 117
,
COMBATE EN COMALA

El día 30 fue la otra acción. La columna enemiga estaba com-


puesta por cincuenta soldados al mando de un capitán apellida-
do Castillo, la cual, yendo de camino en las cercanías de Comala,
se encontró con fuerzas libertadoras al mando del capitán cris-
tero Leocadio Llerenas, y se trabó el combate. Los soldados que
comandaba Llerenas, eran setenta. El lugar de la lucha comple- Capítulo VIII
tamente desventajoso para unos y ·para otros. Sin embargo, ningu-
RABIA ANTICLERICAL. EL PADRE CAPELLAN EN
na de las dos partes rehuyó el encuentro y ambas pelearon con valor.
UNA EMBOSCADA
Después de tres horas de nutrido fuego, los cristeros lograron
vencer por completo a las fuerzas de la tiranía, a quienes hicieron
huír precipitadamente y a quienes arrebataron, como botín de gue- UN VIAJE DIFICIL
rra, siete máuseres, tres mil cartuchos, y veinte caballos ensillados.
En el campo quedaron muertos el capitán Castillo, un teniente y EN LOS PRIMEROS DÍAS del mes quiso el Señor, con un hecho a
quince soldados rasos. Por parte de los cristeros, únicamente hu- todas luces maravilloso, probar una vez más su especialísima pro-
bo cuatro heridos. videncia en favor de los suyos.
Vino octubre, el mes en que se disipan las nubes y aparece el El Padre don Enrique de Jesús Ochoa, Capellán cristero en
sol en medio de un cielo de intenso azul. Así fue en ese tiempo la los volcanes, conducía de Cerro Grande al campamento de El Bor-
vida del Movimiento Libertador. La fe y el entusiasmo parecían bollón, a una tía suya, la señorita Hipólita Díaz Santana, persona
agrandarse y se estrecharon en lazos más íntimos los diversos gru- ya de edad, y a su hermana Consuelo. Esta tía era la "tía Poli"
pos cristeros. Las dificultades, las incomprensiones, el mar de de que se habló ya al iniciarse la segunda parte de esta obra,
fondo que hubo de enero a abril, a Dios gracias, había ya des- en "La alborada del Movimiento", la que había hecho el oficio
aparecido. de madre en favor de los hermanos Ochoa. Le acompañaban José
Verduzco Bejarano, ya en esos días jefe de Estado Mayor del ge-
neral Anguiano Márquez, con dos asistentes y otro soldado.
Como en el pueblo de San José del Carmen, Jal., situado en
el camino que hubiesen debido seguir en circunstancias normales,
había destacamento callista, hubo necesidad de hacer un gran ro-
deo y caminar por terrenos muy accidentados. Además, el paso
del Río Grande -el Armería- se les hizo difícil, y los viajeros
tuvieron que pasar la noche bajo los encinares, al pie de las faldas
occidentales del Nevado, para atravesar, al amanecer del día si-
guiente, un muy grande barranco que, por hosco y profundo, hu-
biera sido casi imposible pasar de noche.

118 119
Aconteció, empero, que al caer la tarde del primer día de ca- ra esperar a sus víctimas, que humanamente no tendrían posibi-
mino fueron identificados los viajeros por un indio agrarista, el lidad de escapar.
cual hizo viaje inmediatamente al pueblo de S. José, en unión de Como el lugar de por sí es muy peligroso y todos así lo conside-
su mujer, y los denunció ante el destacamento callista, cuyos sol- raban, más aún por la proximidad del pueblo de S. José, donde
dados, deseosos de aprovechar aquellas ventajosas circunstancias había destacamento callista, al llegar allí, ofreció el coronel Ver-
y hacer prisionero o matar al Capellán cristero, salieron a tender duzco al Padre Capellán, como medida prudente, el irse él con
una emboscada a los distinguidos viajeros. El triunfo lo tenían se- los soldados que le acompañaban, por una vereda que sube direc-
guro los enemigos y el golpe sería de importáncia: matar un, sa- tamente a las crestas de la loma, para así tomar ellos el filo y res-
cerdote era para ellos grande gloria y hazaña de mérito, más aún, guardar el paso de la corta caravana a trav~s de la hondonada.
matar al Padre Ochoa, el Capellán de los insurrectos.
EL ATAQUE INESPERADO
EN LA LOMA DE LA GALERA
Tomaron los tres la empinada vereda, y el Padre, con sus fami-
El sitio escogido fue La Galera, el lugar donde diecisiete me- liares, salió al paraje abierto. Habían andado un poco, cuando so-
ses hacía acamparon los cristeros de Caucentla después de la huída naron unos tiros en la cima, allá hacia sus espaldas. Era la contra-
trágica del mes de abril. seña del enemigo: la hora del ataque había llegado. Al punto,
La Galera había sido una pequeña ranchería que había exis- apareciendo en todo el derredor los soldados callistas, empezaron
tido, ya casi al pie de los volcanes, sobre la cresta de la cuchilla a hacer fuego contra las tres víctimas, que corriendo en sus caba-
que, naciendo en el Río Armería, pasa por San José del Carmen llos intentaban salir hacia adelante, porque retroceder, estando
y luego, dando vuelta hacia El Borbollón, sube a la alta sierra del tomada la espalda, era más peligroso. Un torbellino de balas caía
N evado, formando parte del llamado Cerro Prieto, cuyo nombre en derredor de ellos. N un ca en un combate, hacen fuego tantos
le viene del color verdi-negro de su bosque casi virgen de pinabe- contra un único blanco, como sucedía allí.
tes. Entre El Borbollón y La Galera hay, a lo sumo, de dos a tres N o acostumbradas a tales refriegas, ni la tía ni la hermana del
kilómetros de distancia y, al pie de La Galera, con la cresta de la Padre, pronto cayeron de sus caballos y éstos siguieron corriendo.
loma que quiebra en aquel lugar, se forma una especie de semi- En este momento una bala hirió en una pierna a la señorita Con-
circunferencia o herradura que encierra una suave hondonada. Por suelo, y quedaron los perseguidos imposibilitados para continuar
en medio de ésta y paralela al filo de aquella larga loma, iba la su fuga.
vereda por la cual tendrían que pasar los caminantes, una vez Providencialmente había al bordo de la vereda un corto listón
salidos del barranco. Casi toda esta planicie de la hondonada ~stá de matas de chan y huinares, hierbas un poco más altas, de 60 o
cubierta de menuda yerba y no se encuentran sino algunos peque- 70 centímetros de altura, y tras ellas, tendidos en el suelo, se ocul-
ños lugares aislados en que ésta crece apenas un poco más. Unica- taron, por el momento, de las miradas de los enemigos.
mente en las orillas, a las faldas de la cuchilla y sobre ella, hay Entretanto, el coronel Verduzco y sus acompañantes, que su-
arbustos y zarzas. Pues bien, tras esas zarzas y arbustos, parape- bían a la cuesta de la loma, por una vereda directa, empinada Y
tados y escondidos, se distribuyeron los cien soldados callistas pa- boscosa, pudieron rápidamente retroceder, sin mucho peligro, por-

120 121
q~e la maleza los defendí_a, y saliendo a campo despejado, princi- diéndola cuanto pudieron entre las hierbas del suelo, porque no
piaron a hacer algunos tiros contra los atacantes, distrayendo así creyeron tener valor para ver a los que habían de matarlas. El
su atención; pero viendo la inmensa superioridad de los callistas Padre permaneció casi sentado, apretado contra sí mismo, por no
~on agilida~ escaparon de su vista y se internaron en el barranco: haber ya lugar para tenderse en el suelo; mas con el rostro le-
Juzgando que el Padre Ochoa y sus familiares habían alcanzado vantado en espera de lo que habría de pasar. "De cien probabili-
a salir y se habían salvado. dades -decía él- yo no creía que hubiese siquiera una de vi-
da; así es que ni siquiera abrigábamos la menor esperanza de sal-
OjOS ABIERTOS ... QUE NO VEN varnos. Ni siquiera, ante lo imposible, en los primeros momentos,
se lo pedíamos a Nuestro Señor. Nos resignamos, plenamente".
Cuando terminó el tiroteo, los perseguidores principiaron a des- Y a menos de un metro de distancia los soldados callistas prin-
cender de la parte superior de la hondonada, en larga columna, cipiaron a pasar. Y siguieron pasando, unos a caballo y otros a pie.
para buscar al sacerdote y sus familiares, pues tenían la certi-- En voz alta conversaban proyectando las iniquidades que harían
dumbre de que se habían ocultado por ahí, tras algunas hierbas con el sacerdote y sus familiares al encontrarlos y proferían in-
del borde de la vereda. jurias y maldiciones contra ellas. . . ¡Y quienes con tanto empe-
Era~ como la~ diez de la mañana del 2 de octubre. Los Angeles ño buscaban, estaban a un paso de la vereda por donde todos pa-
custodiOs cuya fiesta se celebra en ese día, debieron hacer sombra saban, en camino llano, descubiertos y bañados con la plena luz
con sus alas y ocultar a los fugitivos, porque no puede haber otra del sol! ¿Cómo aconteció que no los hubieran visto? Más aún, en
explicación. El cielo estaba espléndido en esos momentos la luz el camino estaba fresca una gran mancha de sangre, y ni ésta fue
del sol bañaba por completo a los tres perseguidos y las 'hierbas advertida por ningún soldado enemigo. Y se anduvo tras las bes-
tras las cuales estaban, eran pocas y no formaban sino una angosta tias que el sacerdote y sus familiares llevaban, las cuales fueron
Y pequeña faja, contigua a la vereda; por lo cual no podían ocul- capturadas, con sus maletines y con todo lo que traían; pero con
tarlos sino a las miradas de los que, desde lejos y en esa dirección ellos no dieron.
paralela, los buscasen; mas de ninguna manera de quien se acer-
case a aquel lugar.
LIBERACION
?uando el Padre Capellán se dio cuenta- de que los enemigos
baJaban a buscarlos, lo advirtió a la tía Poli y a su hermana Con- Un perro, de los que acostumbran llevar consigo los soldados ex-
suelo, quienes, con toda resignación, principiaron a prepararse pedicionarios, para que olfateen los rastros, se acercó momentos
para la muerte. Recibieron ellas la absolución; repitieron los tres antes de que pasase la columna, olfateó la mancha de sangre de
algunas jaculatorias, entre ellas el "Viva Cristo Rey" enriquecida la vereda y, sin ladrar, dio con las tres víctimas del asalto enemigo,
con indulgencia plenaria en artículo de muerte, e hicieron el ofre- olfateó también la pierna herida de la joven, meneó la cola y se
cimiento de su vida. retiró en silencio. Y, a pesar de que algunos soldados casi se tro-
Entretanto, el vocerío de la soldadesca se aproximaba. Como pezaban con los perseguidos y casi pasaban sobre de ellos, pues
último acto de la vida, hicieron sobre sí la señal de la cruz con hasta un pequeño garniel del Padre, en que llevaba siempre su
toda reverencia. Ellas se cubrieron la cara con las manos, hun- breviario y los Santos O leos, fue pisado por un caballo; a pesar

122 123
de que el sol caía sobre sus vestidos de color claro, ninguno de los
enemigos pudo verlos. Dios lo impidió.
La relación de este milagro no solamente proviene del Capellán
y familiares: todos los cristeros de El Borbollón, cuando recogie-
ron a la herida, al Padre y a la tía, no podían menos que hacerse
lenguas de admiración comentando el prodigio.
Cuando pasaban los últimos callistas, por .la vereda a cuya ori- Capítulo IX
lla estaban el Padre y sus familiares, oyéronse unos tiros en la par-
te superior; luego resonó a lo lejos el bendito "Viva Cristo Rey". LA FIESTA DE CRISTO REY. CONSAGRACION DEL
Eran los libertadores de El Borbollón, con el valiente capitán Fé- EJERCITO LIBERTADOR AL SAGRADO
lix Ramírez a la cabeza, que iban en auxilio de su Padre Capellán. CORAZON DE JESUS. UNA
Los enemigos se apresuraron a retirarse. Sin embargo, allá en San BATALLA ENCARNIZADA
José del Carmen, Jal., por la tarde, haciendo burla del culto ca-
tólico, los soldados callistas jugaron al toro con ' los ornamentos
de Misa' que el sacerdote llevaba en un maletín que cayó en ma- COMBATE CERRADO
nos de los soldados de Calles. Y esto no sólo por diversión y juego
perverso e impío, sino para burlarse de la fe y sentimientos cris- En este mes de octubre no se registraron combates importantes.
tianos de aquel pueblo creyente de San José del Carmen, Jal. Todo se redujo a pequeños tiroteos y escaramuzas. Lo de más sig-
nificación, en la región de los volcanes, fue un combate el mismo
día 2, en el Cerro de las Trementinas. Allí pelearon fracciones
de las fuerzas de los capitanes Andrés Navarro y José Cervantes,
contra una gruesa columna del general callista Heliodoro Cha-
ris. La acción fue del todo adversa a los enemigos, pues murieron
más de veinte soldados, entre ellos un coronel y varios oficiales.
De los libertadores no hubo nada que lamentar.
En la zona del oriente, a donde después de muerto Marcos
Torres, había marchado el general Anguiano con objeto de aten-
der personalmente las necesidades de aquellos grupos, hubo que
pelear durante cinco días continuos con los perseguidores, quienes
tuvieron como cincuenta bajas. De parte de los libertadores no
hubo ni siquiera un herido.

124 125
LA FIESTA DE CRISTO REY vor y entusiasmo santo, ¡Qué vibrantes y hermosas se elevaron al
Cielo, salidas de incontables pechos, las voces de aquel himno:
Al fin del mes, el último domingo, los cristeros tuvieron su
gran día: la fiesta de Jesucristo Rey, en la cual se hizo la consa- ¡Oh buen Jesús, cantemos hoy tu gloria,
Y "vivas" mil te demos con ardor.
gración solemne y oficial de la División del Sur de Jalisco al Sa- A ti loor, imperio, amor, victoria.
cratísimo Corazón de Jesús. En los tres campamentos principales: ¡Reina sin fin, tus leyes son amor!
el Volcán, Cerro Grande y "Vallecito de Cristo Rey", se efectuó
la solemnidad como mejor se pudo . . A estos tres lugares afluyeron Y las de aquel otro que cantaban casi a diario los cruzados en
todos los libertadores de las respectivas regiones para jurar una sus campamentos:
vez más fidelidad a su Rey, adorarle, vitorearle y recibirle sa-
cramentado en sus corazones. - ¡Que viva mi Cristo!
La fiesta de los Cruzados del Volcán se efectuó en la Mesa de ¡Que viva mi Rey!
la Yerbabuena o "de los Mártires", como oficialmente se le lla- ¡Que impere doquiera
Triunfante su Ley!
maba, según se ha dicho, por haberse inaugurado la capilla del
¡Viva Cristo Rey!
campamento -en ese tiempo ya destruida- el día cinco de fe- ¡Viva Cristo Rey!
brero, fiesta del protomártir mexicano, San Felipe de Jesús. Allí,
a pocos pasos del cementerio donde descansaban los restos de Dio-
NUEVO COMBATE EN COMALA
nisia Eduardo Ochoa y sus compañeros muertos por la causa de
Cristo, se levantó una nueva ermita. Estuvieron presentes los li-
El mes de noviembre fue pródigo en pequeños combates. En la
bertadores del regimiento del general Salazar y de los tres escua-
zona del oriente, invadida por los enemigos, casi a diario se re-
drones del Volcán, que comandaba directamente el coronel Ver-
gistraron pequeñas escaramuzas. Siguiendo su especial sistema de
duzco Bejarano, en gran armonía, para tributar sus homenajes a guerrillas, los libertadores no descansaron, fustigando y ,a zotando
Jesucristo Rey, quien estuvo expuesto públicamente en la Hostia las filas callistas.
Consagrada de la Santa Custodia, desde la noche de la víspera, En el Estado de Colima hubo un combate muy fuerte -el día 7:
hasta la tarde de la fiesta. Los fervorosos cánticos y no interrum- En el campo cristero, se había recibido aviso de que en los pri-
pidas plegarias resonaron majestuosos muy a lo lejos, en medio de meros días del mes, saldría una recua con provisiones de boca, de
grande libertad y dicha. Con las abnegadas señoritas de las Bri- Colima a San Antonio, bien escoltada por soldados callistas.
gadas, encargadas del hospital, y con algunos escogidos elementos Esta era .una ocasión muy buena para dar al gobierno un golpe
cristeros, se formó un pequeño orfeón que con tiempo estuvo pre- duro y, de común acuerdo los jefes del 2o. y 6o. regimientos del
parando la jefe del grupo del hospital cristero, señorita Amalia Ejército Libertador, de los generales Miguel Anguiano Márquez
Castell, para el canto de la Misa y los ejercicios comunes. La Misa y Andrés Salazar, respectivamente, se formó un contingente de
que se interpretó fue la "De Angelis" a coro, que resultó hermo- ochenta y cinco hombres, al mando directo de los coroneles José
samente ejecutada por los cristeros, sus familias y las señoritas de Verduzco y Víctor García. Este contingente se apostó en terrenos de
las "Brigadas" del hospital cristero. Sobre todo hubo mucho fer- Cofradía de Suchitlán para esperar al enemigo.
127
126
Allí estuvieron en paciente espera todo el día 6, pero el enemi-
go no se presentó.
Calculando los cristeros que aquella espera de todo el día, podía
haber llegado a conocimiento de los callistas, por algún espía de
los que no faltan en ninguna parte, resolvieron retirarse a esperar
al enemigo más adelante, haciendo el camino durante la noche
del 6 al 7, hasta llegar al lugar denominado El Campamento, ya
en las cercanías de Comala. ·
En este lugar, el camino sube fla'nqueado por dos arroyos que
enmarcan un campo más o menos amplio y allá, adelante, una
cerca de piedra cruza el campo.
Esta cerca tomaron los cristeros como parapeto y, al mismo tiem-
po, se ordenó que una parte de aquel contingente, se adelantara
y, ocultándose del enemigo, lo dejara pasar.
listribacioncs del CCI ro Prie-
Poco antes de las diez de la mañana, el centinela dio aviso de to. CamjJamcnlo ''Lo.1 Leo-
que se acercaba el gobierno; se corrió la voz y todo mundo se colo- nes''. Maro de 7929. Penúl-
có en su puesto de combate. Limo u·f¡;!!_io de lo1 liaido.\
en la úl!ima camjHnÍa con
En efecto, los callistas, soldados del 90 Regimiento, al mando el "eneral Fulor;io Orli:::. Fl
del coronel Reynaldo Pérez Gallardo, en número de ciento treinta, ú![Link] cwnjmmt'lllo fue ta-
.li rn la cima, sin cho:::as,
escoltaban una buena recua cargada de mercancía. Caminaban bajo los árboles, rn pleno
con mucha cautela. Avanzaban un poco y se paraban y volví¡m a /emjJoral dr aguas . .funio
avanzar, desconfiando de tanta quietud y silencio. dr 1929.

Cuando los callistas, no obstante su prudencia, llegaron a una


distancia de unos treinta metros, al grito de guerra de "Viva
Cristo Rey", los libertadores los recibieron con descargas cerra-
das. Pronto reaccionó el enemigo y contestó con energía, gene-
ralizándose el combate. Unos y otros deseaban llegar al triunfo,
con la circunstancia de que los gobiernistas estaban demostrando
una muy buena puntería, por lo que los cristeros necesitaban ha- •
cer actos de arrojo para buscar el blanco que pudieran dar los
enemigos. Había transcurrido media hora de rudo batallar, cuan-
do el coronel Víctor García, que recorría a caballo la línea de
fuego, cayó sin vida atravesado por tres balas de ametralladora.
El combate seguía reñido. La ametralladora que los callistas ha-
bían emplazado en una pequeña elevación del terreno, traquetea- Personal que atendía el jJe-
queño hosjJiLal de Cristo Re)
128 en lo.\ ¡•olcano.
~

"
-~ ~
ba con trágica insistencia, haciendo más imponente el fragor de
"" "'
--
"'
C', la lucha.
Hubo un momento en que el enemigo presionó con más ener-
gía sobre el extremo derecho de los libertadores. El. capitán J.
Inés Castellanos que defendía aquel punto, pidió al coronel Ver-
'1 duzco Bejarano que le mandara refuerzo y se pudo frenar así el
empuje del enemigo; mas al ir a reforzar aquel sitio, murió el
soldado cristero Secundino Rolón, que era uno de aquellos prime-
ros libertadores de Caucentla del tiempo del primer jefe Dionisia
Eduardo Ochoa.
A las dos horas de estar combatiendo se presentó en el lugar
del combate el teniente coronel J. Jesús Mejía, de la gente del
general Salazar, con un grupo de soldados, por el lado de la ran-
chería de Las Paredes y principió a atacar al enemigo por aquel
flanco. Sin embargo, los callistas no cejaban; se les veía en la ma-
nera de combatir el propósito de quedarse con la victoria.
Viendo el coronel Verduzco Bejarano que las cosas iban alar-
gándose, tomó una resolución desesperada y brincando el lienzo
de piedra gritó: "¡Adelante, muchachos, quede lo que quede!" Y
se arrojaron sobre el enemigo, que los esperó a pie firme, trabán-
dose el combate casi cuerpo a cuerpo.
Y en la furia de aquella lucha, en medio del estruendo de la
fusilería, era tal el humo de las armas que envolvía a los comba-
tientes -cristeros y callistas- que arrastrándose por entre las
piedras luchaban a diez y aún a cinco o seis metros de distancia,
los unos de los otros, cada uno procurando ganar terreno y hacer
retroceder al adversario, que había momentos en que casi no po-
dían verse. Polvo y humo formaban una nube densa que casi los
cegaba.
Mientras se desarrollaba este furioso combate de soldado a sol-
dado, sin dar ni pedir cuartel, y el enemigo iba perdiendo terreno,
un grupo de cristeros tomaron como objetivo adueñarse de la ame-
tralladora, y unas veces corriendo y otras arrastrándose, se aproxi-
maban a ella buscando terminar con los que la atendían. Cuando

129

IICC9
ya creían apoderarse de ella, un soldado enemigo la lazó sacán- EL ]EFE CRISTERO VICTOR GARCIA
dola del peligro, como decían ellos, "a pezuña de caballo".
Entre tanto, la furia del combate no cedía, pues a pesar de que El coronel Víctor García que murió en .este comba~e era. un
los callistas se habían visto obligados a pasar el arroyo, se habían luchador. Tiempo hacía que estaba baJO su cargo mmed~ato
b ravo . , h b' ·d 1
hecho fuertes al otro lado, en un último esfuerzo por retardar la ·miento de Salazar. Antes de la persecuc10n a 1a SI o so-
1
e reg1 Al · · ·
victoria cristera. Mas los libertadores, con empuje incontenible, dado de las filas de Calles, tal vez cabo, o sargent.o. IniCiarse
los desalojaron de esta postrer defensa, dándose los callistas a la la defensa armada, desertó del ejército callista y, sm declarar s~s
fuga. Desde este momento, los cristeros fueron persiguiéndolos has- an tec edentes , se presentó en las filas católicas, en donde fue humll-
, .
ta las cercanías de Comala, logrando hacer prisioneros, en esta de soldado, sin ninguna pretensión; mas poco a poco sus m entos
última etapa del combate, a dos cornetas enemigos. le fueron elevando hasta que ocupó el puesto que tenía a su muer-
Terminado el combate, que duró tres horas, los cristeros reco- te y el cual desempeñó muy laudabl:m:nte. La primera ve~ que
gieron como botín: veinticuatro mulas de la recua, cincuenta y aparece en esta historia, es el 27. de ~umo de 1927, cuando ,siendo
seis caballos del ejército, más de cuarenta rifles con bastante par- [Link] soldado asiste con las semmanstas y el P~dr~ Capel~an a la
que y dos clarines. Las bajas del enemigo fueron más de ochenta doración eucarística que tuvo lugar en la ermita 1mprov1sada al
a . 1'
entre muertos, heridos y prisioneros; pero de los libertadores mu- pie de las faldas del Nevado, al oriente de Zapotlt an.
rieron en este combate, el coronel Víctor García, el capitán 2o.
Francisco Lizama y los soldados José Rodríguez, Luis Sánchez, GLORIA A LOS HEROES
Secundino Rolón, Timoteo Mejía (hermano de Jesús), José Fa-
cío, José Valencia, Avelino Rodríguez, Macario Rincón y Salva- Entre los siete soldados rasos que muriero?- estaban libertadores
dor Aranda. muy distinguidos, como Secundino Rolón, José Facio y Luis Sán-
chez. Secundino era de los primeros soldados de Caucentla, uno
PANICO DE LOS GOBIERNISTAS de los once que con carabinas de caza habían resisti?o en la, ha-
cienda de El Fresnal el primer ataque de fuerzas calhstas de lme~
Entretanto en la ciudad de Colima, en donde alcanzaba a per- que comandaba el general Ferreira, en 31 de enero de. 192~. Lms
cibirse el fragor de aquel combate y a donde llegó como relámpago Sánchez, joven campesino de los que integraron las. ~1las. liberta-
la noticia de la derrota de las fuerzas callistas, temiendo, sobre doras en el primer mes de lucha. Parece que era ongmano de El
todo los del gobierno civil, que los cristeros avanzaran victoriosos, Naranjal. José Facio, más joven aún, era herm~no d~l audaz Ma-
se cerraron todas las oficinas de Palacio; sus hombres salieron a nuel Facio de quien se hizo mención en la SecCIÓn Pnmera. Como
esconderse a donde creyeron oportuno y las fuerzas de que podía él era vali~nte y listo, aunque por su corta edad -debía tener u~os
disponerse -soldados y gendarmes- tomaron las providencias 1S 0 16 arios al morir- no sobresalió como aquél. Cayó hen~o
que creyeron convenientes. También se cerraron los bancos y al rebasar el lienzo de piedra que les servía de fortín, con el fm
comerc10s. de recoger el máuser de un soldado enemigo que ahí yacía muerto.
Lograron su padre don Onofre Facio y el coronel ~erduz~o Be-
jarano recogerlo aún con vida y llevarlo un poco hacia arnba, en
donde a la sombra de un árbol expiró.
130 131
LA PRIMERA NOCHE EN LA CARCEL

Las celdas o bartolinas en que aquellas dos heroínas cristianas


estaban encerradas, eran estrechas, oscuras y hediondas. La puer-
ta no se abría sino para que entraran los verdugos a molestarlas.
La primera noche de la prisión se presentó el general callista
Charis para tomar separadamente declaración a las dos pres<;~.s.
Capítulo X Ambas ocultaron todo y nada dijeron de lo que sabían. Zenaida
fue amenazada con la muerte; más aún, con la infamia: -Tu or-
JOVENCITA MARTIR. PUREZA DEL HEROISMO. gullo -dice el general, lleno de cólera al ver que la jovencita
MUERTE GLORIOSA cerraba los labios y nada declaraba- está en que eres señorita;
peso si insistes en tu silencio, te entregaré a estos soldados en este
mismo momento.
ZENAIDA LLERENAS Y mientras los soldados con diabólicas risotadas, aplaudían la
proposición del general, dice ella: -¿Esa es la honra de un mi-
A fines de este mismo noviembre murió en la prisión de Coli- litar? Bella honra deberá tener, si así sabe castigar. Tiene usted
ma Zenaida Llerenas, jovencita que en unión de su madre, la se- sus armas, prefiero que me maten.
ñora Resalía Torres viuda de Llerenas, hermana del heroico co- Y el Señor salvó a su virgen; los soldados no la tocaron y el
ronel Marcos V. Torres, había sido arrestada el 7 de junio, fiesta general salió de la prisión.
del Corpus Christi.
En este tiempo ya no era gobernador del Estado el Lic. Solór-
zano Béjar, sino Laureano Cervantes, que llegó al poder por gra- FARSA FEROZ
cia y favor de su antecesor, y fue continuador de su obra de im-
piedades e infamias: en manos de sus esbirros, caye.r:on estas dos En otra ocasión el general dice a la niña mártir:
víctimas. -Ya maté a tu madre. ¿Por qué no dices lo que se te pregunta?
Cuando se las aprehendió fueron internadas en el departamento ¿Qué es lo que esperas? ¿Quieres que te mate también?
de la cárcel en que se arresta a las mujeres de vida pública; pero -¿Por qué se tarda, general? Lléveme a donde está muerta
el Angel de Dios no dejó un momento de protegerlas. mi madre y máteme allí también:
Entonces los soldados, para atemórizarla, le pusieron una soga
Es imposible -escribía la señora en una carta de la cual esto está to- al cuello y simularon que la ahorcarían.
mado-- "describir los sufrimientos de esos días. Basta decir que está-
-General -dice la 'mártir-, no me ahorque, saque su pistola
bamos separadas la una de la otra y, sin ningún consuelo. Los que iban
a tomarnos declaración nos molestaban con muchas impertinencias. A
y máteme mejor con ella.
mí me decían que ya mi hija había sido fusilada, y a ella le decían lo -No, porque el parque me cuesta.
mismo de mí, y nosotras no sabíamos si esto sería verdad. Los dos pri- -Yo pago el cartucho que gaste en matarme. Máteme con la
meros días se dio orden de que no se nos diese de comer; pero Dios, pistola en lugar de ahorcarme.
que obra en todo, puso personas caritativas que nos diesen algo".
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MADRE E HIJA REUNIDAS, FINALMENTE
ningún pecado grave. . . y manifestando tener sueño, se acomodó
Después de doce días de atroz martirio en que habían sufrido boca arriba, como que dormía, y, sin ninguna agonía, quedó dormi-
separadas una de la otra, fueron presentadas al Juzgado de Dis- da para ya no despertar más en esta vida. Eran como las tres y
tnto, 1en donde p~r vez primera se vieron madre e hija. De allí media de la mañana del 27 de noviembre.
f~er~n de nuevo mternadas en la cárcel; mas ya no separadas, Desde el amanecer no faltó mucha gente que se abría paso pa-
smo JUntas y en una misma celda. ra entrar a verla y llevarle flores ..
Entre tanto acaeció la muerte del coronel Marcos V. Torres,
hermano de Rosalía. Los gendarmes les llevaron la noticia rien- NUEVOS HECHOS DE ARMAS
do a carcajadas y llenos de diabólica alegría, mofáronse del dolor
de madre e hija. Al llegar diciembre siguió habiendo combates por todas partes.
Así, en~re tantas y tan grandes penas, fueron pasando los días. Todos los grupos libertadores hubieron de luchar, ya aquí ya allá,
El 23 de noviembre Zenaida cayó enferma de fuerte fiebre con- atacando al enemigo o siendo atacados. Por parte de los cristeros,
traí.da ahí mism? con tantos sufrimientos, y no fue posible com- en todos los combates del mes, no hubo sino un muerto. Por parte
batir el ma~ ~ebidamente con medicamentos, dado que se encon- de los enemigos, más de ochenta; contando los heridos y dispersos
traba en pnswn y entre verdaderos verdugos impíos. subieron a doscientas las bajas hechas al callismo.
En los días de Navidad fue de nuevo·a visitar las fuerzas de Co-
LA AGONIA DEL LIRIO lima el jefe de la División, general don Jesús Degollado, quien pa-
ra la mejor marcha del movimiento; dividió toda la zona en dos
_La noche de su muerte -narra la madre- tuvo un fuerte vó- sectores: uno, a cargo del general de brigada Miguel Anguiano
~Ito Y empezó a sufrir grande angustia. . . En la madrugada Márquez, y el otro, a cargo del general brigadier Andrés Salazar.
VIend~ q~e no sentía ningún alivio ... quise darle algún remedio .. : Esta visita del Gral. Degollado con su escolta y Estado Mayor,
Lo umco ~u~ tenía era un poco de linaza; pedí un cerillo, y con duró varios días que pasó en el cuartel del general Anguiano Már-
una. esc?ba VIeJa que encontré hice un poco de lumbre, la cocí y se quez, el cual, en ese tiempo, no estaba ya en la Mesa de la Yerba-
la ~I. Sm embargo, cada vez la veía más grave; entonces, no siendo buena, sino en Santiago o cuchilla de la Laguna Verde, en donde
posible ~~e recibiese los Santos Sacramentos, le dije: Vamos re- también estaban el hospital cristero y la capilla, en que, de una
zando, hiJa, a lo cual ella accedió con gusto. manera habitual, se guardaba el Santísimo Sacramento. Acom-
Rez~;nos el acto de contrición, la comunión espiritual y la con- pañaba en esta gira a la gente del general Degollado, el Padre
sagracwn de los vasallos de Cristo Rey, a cuya asociación per- don Emeterio C. Covarrubias, que aprovechó esta ocasión para
tene?ía ella desde que fue fundada en Comala, pueblo de su in- venir y visitar a su amigo el Padre Ochoa, capellán de los cris-
fanCia. Le recordé la indulgencia plenaria concedida a los que teros del Volcán de Colima.
en el t~ance ?e la ~uerte, dijesen, con el corazón contrito, la ja~ En esta ocasión tuvo verificativo el ataque a un tren carguero,
culatona: VIva Cnsto Rey, la cual estuvo repitiendo varias veces entre las estaciones de Alzada y Tonilita, J al., de que se habla en
co~ mucha ~~voción. No perdió el conocimiento y continuó tran- las efemérides, con fecha del 22 de diciembre.
qmla; me diJO que no se acordaba ni sentía remordimiento de
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\
LA NOCHE DE NAVIDAD SECCIÓN SÉPTIMA
Con solemnidad y alegría en campamento Santiago se celebró C U A N D O S E' P E R F I L A B A E L T R I U N F O
la • Noche Santa de Navidad, comulgando casi la totalidad de loS
(1929, enero a abril)
cnsteros de todos los campamentos del Volcán que se reunieron
allí, incluyendo Estado Mayor y escolta del general Degollado. El
Santísimo Sacramento estuvo expuesto toda la noche. Hubo seis mi-
sas: las 3 rituales de Navidad, por cada uno de los dos sacerdotes Capítulo I
que se encontraban en el campamento. Y hubo, como la añadi-
dura del Evangelio, su alegre buñuelada para todos los cristeros. DON ENRIQUE GOROSTIETA. DESARROLLO DEL
MOVIMIENTO. MAGNIFICA DISPOSICION DEL
PUEBLO CATOLICO

PROGRESO CONSOLADOR
DE LOS LIBERTADORES

EN DICIEMBRE DE 1928 terminaba el segundo año de lucha. En-


tre sacrificios indecibles, entre derrotas y victorias, días serenos de
bonanza y noches heladas de zozobra y angustia, se había ido desa-
rrollando el movimiento libertador. Ya los cristeros no eran los
jóvenes de los primeros días de ~ucha que con carabinas de caza,
resistían al perseguidor, ni mucho menos aquellos de los días más
angustiosos, en que, faltos de cartuchos, no hacían sino correr,
siempre perseguidos, por el enemigo. Hoy las filas libertadoras
estaban ya provistas de máuseres; campamentos había, como el
de El Borbollón, en que no había ni una sola carabina; todos traían
armas buenas al igual que los enemigos, .Y estas armas las habían
ido conquistando a fuerza de heroísmo y de sangre en los mismos
combates con los callistas, a quienes las habían arrebatado.
Al frente de la defensa armada, como general . en jefe de la
Cruzada Nacional de Cristo Rey, se encontraba en este tiempo,
por nombramiento de la Liga Nacional Defensora de la Libertad
Religiosa, el señor general don Enrique Gorostieta, a quien todos
los núcleos libertadores se apresuraron a mandar el testimonio de
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nuará, donde sea necesario y útil para el bien común, la distribución
su reconocimiento y adhesión. Dicho general, al asumir el cargo de propiedades rurales; pero en forma justa y equitativa y previa in-
militar, finalizando el año de 1928, lanzó a la Nación un hermoso demnización; de este modo se procurará hacer la propiedad asequible al
manifiesto del cual está tomado lo siguiente: mayor número posible de individuos.
9. Nuestras fuerzas libertadoras se constituyen en "Guardia Nacional".
Nombre que asumirán oficialmente en lo sucesivo, y el lema de la
PROCLAMA A LOS MEXICANOS "Guardia Nacional" será "Dios, Patria y Libertad".
10. El Jefe Civil del Movimiento Libertador será nombrado por el
Supuesto lo dicho se declara: Comité Directivo de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Reli-
giosa, previa consulta del sentir de la Guardia Nacional, y, entretanto,
l. Nombrado por la genuina representación nacional, asumo el car-
el Jde Militar reconocerá como Autoridad Suprema a la persona que
go de Jefe Militar del Movimiento Libertador.
sea nombrada de común acuerdo entre el Comité Directivo y el Jefe
2. El Movimiento Libertador, tanto en el orden civil como en el mi-
Militar.
litar, queda sujeto, desde luego, a las siguientes bases: 11. El Jefe Militar tendrá todas las facultades que sean necesarias
3. Se confirma el desconocimiento que los "Libertadores" han hecho en los ramos de Hacienda y Guerra.
de todos los poderes usurpados, así de la Federación como de los 12. Este plan no podrá ser modificado, sino de común acuerdo entre
Estados. el Comité Directivo de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Re-
4. Se decreta el restablecimiento de la Constitución de 1857, sin las ligiosa y el Jefe Militar.
Leyes de Reforma: pero desde luego quedan incorporadas a sus precep- 13. Una vez nombrado por el Comité Directivo de la Liga Nacional
tos, las modificaciones que exigió el plebiscito nacional en 1926, respal- Defensora de la Libertad Religiosa el Jefe Civil, el Militar conservará
dando el ocurso formulado por los Ilustrísimos Prelados Mexicanos, con las facultades que le corresponden y reconocerá en aquél la Autoridad
fecha 6 de septiembre del mismo año y las rectificaciones contenidas en Suprema del Movimiento Libertador.
el "Memorial" de los Católicos, presentado a las Cámaras el día 3 de 14. Al tomar la Capital de la República y restablecerse el orden en
septiembre de 1928. la Nación, se procederá a la reconstrucción política de la misma, con-
· 5. La Constitución podrá ser reformada por el procedimiento esta- forme a los preceptos de la Constitución de 1857.
blecido en el artículo 157 de la misma, por "plebiscito" y por "referen-
dum", y así el pueblo mexicano tenga, por fin, una Constitución ver-
daderamente suya, nacida de sus anhelos y tradiciones, y que correspon- RADIOSOS HORIZONTES
da a las necesidades populares.
6. En los casos en que se haga uso del "plebiscito" o "referendum", No se necesita comentar la importancia que encerraba este paso.
la mujer _mayor de edad tendrá obligación de votar. La Defensa Armada exigía, para el perfeccionamiento de la uni-
7. Se tendrán como válidas cuantas disposiciones hayan sido expedi- dad libertadora, la presencia de un militar que fuese el general
das hasta la fecha, que tengan por objeto reconocer el derecho de los en jefe de sus huestes, y el mundo necesitaba saber, de un modo
hombres de trabajo para sindicalizarse, hacer valer sus derechos, defen-
más concreto, cuál era el programa del movimiento y la forma en
derlos, y mejorar su condición, siempre que sean justas. La aplicación
de dichas disposiciones será efectiva para aquellos en favor de quienes que habría de realizarlo.
se expidieron y no en beneficio de favoritos. Por otra parte, si día a día perfeccionaban sus filas los soldados
8. En materia de dotaciones ejidales, el Gobierno Libertador estable- de Cristo y el entusiasmo no sólo había perseverado, sino que au-
cerá comisiones que arreglen convenios entre los ejidatarios y los pro- mentaba siempre entre ellos, también se sostenían en su actitud
pietarios y adoptará procedimientos adecuados para que la indemniza-
los buenos católicos que en los pueblos y ciudades permanecían,
ciól_l que se deba pagar a éstos sea efectiva y justa. Además, se conti-
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en medio de mil sufrimientos y peligros, al lado de los luchado- ¡ Cuántas veces la vega cubierta con la sombra de sus grandes
res, unidos en un mismo santo ideal, siendo su apoyo y su ayuda. higueras del Arroyo de las Cañas, a inmediaciones de El Parián,
Había pequeños poblados en donde no se encontraba ni una sola el Cóbano y San Joaquín, a no muchos metros del camino real se
persona que no fuese completamente amiga.
improvisaba en capilla! Hay ahora todavía, entre los hombres de
esas rancherías, quienes en el agua misma del arroyo recibieron el
CONMOVEDORAS Y EFICACES AYUDAS santo bautismo.
Todas las personas, en los pequeños poblados transitados ordina-
En esos lugares se podía permanecer con toda confianza sema- riamente por los soldados de Cristo, sentían como un santo deber
nas enteras, en el desempeño de alguna comisión y, aunque llega- el cooperar a la defensa, auxiliando a los libertadores. Casi nun-
sen los callistas, se tenía la seguridad de que nadie, absolutamen- ca se necesitaba pedir: hombres y mujeres, cuando llegaban o pa-
te nadie, denunciaría al soldado de Cristo; porque hasta los niños saban los cristeros, salían presurosos de sus casas llevando a éstos
estaban dispuestos a sufrir la muerte antes que pronunciar una pa- cuanto podían para que se alimentasen. Muchas veces quedaban
labra reveladora y así se dio muchas veces el caso de que los sin pan hasta los mismos pequeñuelos; pero gustosos cedían su ali-
pequeños fueran tomados por los esbirros de la tiranía y, aun en mento al cruzado de Cristo Rey, y los mismos niños, llevados de la
medio de azotes, golpes e injurias, conservaran la serenidad y ja- mano por sus madres, hacían personalmente el obsequio. Quien
más fueran infieles, aunque supieran a ciencia cierta que a unos más no tenía, salía a la puerta con su vasija de agua para dar de
pasos de ellos, en alguna choza de su ranchería, se encontraban beber a los que tuvieran sed y muchas veces quien ni esto podía
soldados cristeros. Entre estas rancherías unánimemente fieles, en hacer, rendía el sagrado tributo de sus lágrimas y pedía para los
las cercanías de la ciudad de Colima, pueden contarse El Parián, defensores de la libertad una bendición del Cielo, y así con fre-
El Cóbano, San Joaquín y Buena Vista. Cuántas veces el mismo cuencia, ancianas ya decrépitas, a la puerta de su casa o a la vera
Padre Ochoa, por quien el Ejecutivo del Estado en tiempos de del camino, mientras por sus mejillas plegadas por los años, ro-
Solórzano Béjar -según lo pregonaba el comandante de la Po- daban las lágrimas de sus ojos, apoyadas en su bordón o en el hom-
licía don Enrique Gómez- había ofrecido la suma de $ 5,000.00 bro de un nietezuelo, levantaban su diestra temblorosa y haciendo
vivo, o muerto, o por su cabeza, permanecía en estas rancherías con ella señal de la Cruz, balbucían conmovidas un Dios los cuide,
semanas enteras, celebraba la Santa Misa, confesaba, bautizaba y hijitos; que Dios los ayude y bendiga siempre.
asistía a matrimonios. Y muchas veces, estando allí, llegaban fuer-
zas callistas.
EL ARMA TAUMATURGA DE LA ORACION
Y de su cabaña-escondite sabían todos, viejos y niños; aun éstos
se agrupaban en su derredor para verle y oírle, como en países Todo el pueblo católico no formaba entonces sino un solo fren-
de paganos los niños y los viejos creyentes hacen grupo en torno al te, un cuerpo, una unidad admirable; todos eran soldados de
misionero católico a quien todos aman. Y lo cuidaban y lo defen- Cristo y quienes no peleaban en los campos con el rifle en suma-
dían para que no fuera a caer en manos de los enemigos. Y nunca no, luchaban en sus hogares por medio de la oración.
cayó, aun mezclándose muchas veces entre ellos con sus huaraches, A tan no interrumpidas plegarias de los niños,. mujeres y ancianos,
su calzón blanco y su sombrero de palma o zoyate, como cualquier se debió, sin duda alguna, la constancia, la fortaleza, el valor, el
otro ranchero.
nervio admirable y. el éxito en las lides de los guerreros cristianos.
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LAS BRIGADAS FEMENINAS
Siempre que a lo lejos se oía el ruido del combate, principal-
mente en los pequeños poblados donde los sentimientos religiosos Las abnegadas mujeres, esforzadas vírgenes que proveían a los
son tan puros, se suspendían por lo general, todos los quehaceres Cruzados de cuanto a ellas les era dable conseguir, continuaban,
de las familias, y mujeres y niños se ponían de rodillas y, delante en medio de mil peligros y sufrimientos, su heroica tarea. N a da
de alguna imagencita, ante la cual se encendía una lámpara, le- arredraba a estas heroínas, ni la cárcel, ni los golpes, ni la muerte
vantando sus brazos o juntando sus manos con angustia, oraban misma. Sin atender, ni a la delicadeza de su sexo, ni a su edad,
todos con gran devoción, y conforme aumentaba el ruido del com- iban y venían, forradas completamente de parque que ~cultaban
bate, más se encendía el sentimiento de piedad y se oraba con ma- bajo sus vestidos, para proveer así a los soldados de Cnsto. Este
yor fervor. Así participaban todos de una misma vida; las nece- parque era comprado a los mismos enemigos y lu~go, .ocultamente,
sidades de unos eran necesidades de todos, los. sentimientos de los transportado al campo libertador. La carga ?rdmar~a para cada
luchadores eran comunes a todos; todos participaban del mismo una de aquellas valientes jóvenes, era de setecientos cmcuenta car-
ideal santo y eran vivificados por un mismo espíritu, el Espíritu tuchos de máuser, peso excesivo para una jovencita.
de Dios. Muchas veces estas niñas cayeron en manos de los enemigos,
aunque no todas precisamente llevando cartu:hos, pero sí ?~~ mo-
LEGION DE MARTIRES tivo siempre relacionado con la Cruzada Cnstera. La pnswn no
les causaba desaliento y los sufrimientos de unas servían de estí-
Esta actitud generosa y jamás vista del pueblo fiel, fue la que mulo y nuevo aguijón a las otras.
dio ocasión a que la sangre corriese, no sólo en los campos de ba- Omitiendo a aquellas de quienes ya se ha hablado por cual-
talla sino en pueblos y ciudades, casi a diario; porque en sus cató- quiera circunstancia, he aquí enumerados los hechos heroicos Y
licos habitantes, hombres, mujeres y niños, era en donde los ca- las duras pruebas de algunas otras:
llistas desahogaban su furor. En la sola ciudad de Colima fueron
centenares los católicos fusilados o ahorcados. La Calzada Galván NOBLES HEROINAS
o de la Piedra Liza, uno de los más hermosos paseos, era ya como
las avenidas de los parques de Nerón, puesto que con suma fre- El 27 de agosto de 1927, el día mismo de la muerte de Tomás
cuencia se encontraban ahí, si no uno o dos, sí tres, cuatro, cinco de la Mora y casi en unión de él, fueron llevadas a la [Link]
o seis católicos campesinos a quienes se ahorcaba por solas sospe- de Operaciones Militares las señoritas Benita Coria, Rosa Avlla
chas, sin ninguna formación de causa. El número de estas vícti- que era novia de Dionisio Eduardo Ocho.a y Consuelo, hermana
mas quedó envuelto en la oscuridad. ¿Cuántas fueron? ¿Quiénes del mismo. Las tres, separadamente, estuvieron presas durante al-
eran? N a die puede saberlo con precisión; sus almas están glorio- gunos días. .
sas en el Cielo y en el último día aparecerá radiante toda la le- El 1o. de diciembre de ese mismo año fue de nuevo conducida
gión de mártires ignotos. Entonces se sabrá su número, su nombre a prisión la señorita Rosa Avila y, en unión de ella, fueron encar-
y lo que por Cristo sufrieron. celadas su madre, un hermano, una hermana y una prima. Su
casa fue cateada y saqueada por los callistas.
El 18 de abril de 1928 fue aprehendida por los gendarmes del
143
142
gobernador Laureano Cervantes la señorita María Camarena. En
la prisión estuvo siete días. Un año más tarde, en la misma fecha,
Laureano Cervantes en persona, acompañado de unos gendarmes,
la aprehendió de nuevo y con tan brutales maneras, que un sol-
dadp federal que se dio cuenta del atropello quiso defenderla,
echando en cara a Cervantes -el gobernador- que no era dig-
no de un hombre tratar así a una mujer honrada, más aún en
plena calle.
El 21 de agosto de 1928 fue aprehendida la señorita Marcelina
Camarena, hermana de María, también por orden del goberna-
dor Cervantes. Casi un año más tarde, el 8 de mayo, fue reapre-
hendida y se intentaba mandarla a las Islas Marías, pero un am-
paro logró arrebatarla de las manos del gobernador.
Sin embargo, ella, su hermana María y una sirvienta fueron
desterradas del Estado.

. . . Y NOBLES VICTIMAS

El 7 de agosto de 1'928, fueron presas por el general Heliodoro


Charis las señoritas Dolores Maldonado e Isabel Pérez. A la pri-
mera no se le encontró como delito más que unas velas y unas imá-
genes de santos. A la segunda una poca de ropa que ella arreglaba
para vender y ganarse así la vida y que supusieron que era ayuda
para los Cristeros. Ambas fueron remitidas a la Ciudad de Mé-
xico, en donde fueron internadas en los sótanos de la Inspección
de Policía.
La noche del 12 de diciembre del 28, en el pueblo de Comala,
fueron aprehendidas la señora Andrea Cisneros y sus hijas María,
Josefa, Guadalupe, Angela y Victoria Ramírez. Todas fueron in-
ternadas en la cárcel del lugar y días más tarde remitidas a la.
prisión de Colima.
Por la santa Causa fueron aprehendidas en ese mismo pueblo
de Comala, pocos días después, y remitidas a Colima, la señora
Ramona T. viuda de Hernández, mamá de la señorita Mercedes
Hernández; M. Carmen Cruz de López y Margarita Martínez.

144
El 16 de ese mismo diciembre, en uno de los carros del ferro-
carril, yendo de Guadalajara a Colima, fueron aprehendidas tan
sólo por sospechas, pues nada se les pudo comprobar, las señori-
tas María de la Luz Gutiérrez y Mercedes Santillán, de las Bri-
gadas Femeninas ..Ambas fueron obligadas a descender y se les in-
ternó en la prisión de Sayula.
Aun de entre las personas de la mejor sociedad colimense, hubo
víctimas de la tiranía y así, entre otras, fueron aprehendidas, ar-
bitrariamente como después se dirá y personalmente, por el Pre-
sidente Municipal, profesor normalista Benjamín Ortiz, las seño-
ritas Juanita Ochoa, Leonor Barreta y ' la profesora María Concep-
ción Galindo.
Estas son algunas de las que tuvieron la gloria de sufrir por la
Causa de Cristo, y de cuyos sufrimientos se conserva el recuerdo
en la sociedad; mas el número exacto sólo Dios puede saberlo.

145

IICClO
1
Minatitlán, Col., a un asunto de su ministerio sacerdotal y de don-
de regresaría inmediatamente, según él proyectaba, para no dejar
a sus feligreses sin Misa al domingo siguiente. Minatitlán es una
pequeña población situada entre montañas, que había estado bajo
el control de los cristeros desde los primeros meses del movimiento
libertador y a donde casi nunca llegaban las fuerzas callistas, por
lo difícil que era para ellos entrar hasta esa región. Mas sucedió
Capítulo II
que por aquellos días los soldados cristeros habían salido en una
gira, y el enemigo aprovechó la oportunidad para entrar y ejer-
NUEVOS MARTIRES
cer en contra de las familias. de los jefes libertadores sus acostum-
bradas venganzas.
EL PADRE GUADALUPE MICHEL
LA SORPRESA FATAL
En estos primeros meses del año hubo tres principales mártires:
el señor Cura don Guadalupe Michel, el 7 de marzo; Sor María Era la madrugada del día 5, el señor Cura don Guadalupe Mi-
Rosa, religiosa de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramen- che! dormía tranquilo en casa de la familia que lo había hospe-
to, el 3 de abril, y el joven Prudencio Dávila, que murió el 28 dado. Y a la víspera, cuando había llegado al pueblo, se rumoraba
del mismo mes. que estaba cerca un grupo de agraristas ·armados, mas se creyó
. El Pbro. don Guadalupe Michel era Párroco del muy cristiano que eran alarmas infundadas. Siempre acompañaban al buen Pá-
pueblo de Zapotitlán, población de la diócesis de Colima, que por rroco, temerosos de que algo le fuese a acontecer, alguno o algunos
la causa de Jesucristo fue tal vez la que más sufrió, de entre todas hombres armados, para defenderlo en caso de peligro. En esta
l~s poblaciones del obispado colimense. Fue saqueada e incen- ocasión eran tres sus compañeros, a saber, Benito Nava y Epig-
diada muchas veces y sus habitantes fueron obligados a trepar a menio Rodríguez de Zapotitlán, Jal., y el señor J. Félix Serratos,
las mon~añ~s par~ buscar asilo en las oquedades de las peñas, en de allí de Minatitlán, Col., compadre del Sr. Cura, en cuya casa
donde sigmeron siendo perseguidos con diabólica saña. estaba hospedado.
El señor Cura Michel, su virtuoso y ejemplar Pastor no los Entre tanto los enemigos, amparados por la oscuridad de la
, '
a bandono un momento en medio de tal persecución. Con ellos noche, entraron al pueblo. No faltó quien denunciase al sacerdo-
vivió en las serranías; con ellos condividió siempre las incomodi- te y, sin otro motivo que el ser sacerdote, puesto que ni siquiera
dades, el frío, la angustia, el continuo peligro, la zozobra y la per- sabían quién era, se acercaron a las puertas de la casa para apre-
secución. A la [Link] de un río, al pie de la montaña que servía de henderlo.
asilo. al P~:roco, acu?ían presuro~os, semana a semana, sus per-
segmdos hiJOS para oir de sus labios la palabra de Dios, asistir a OBEDIENCIA HEROICA
la Santa Misa y recibir sus sabios consejos.
Aconteció en los primeros días de marzo, después de haber pa- Pronto el señor Cura se dio cuenta del peligro y sus valientes
sado el primer domingo del mes, que le fue preciso ir al pueblo de acompañantes quisieron resistir. Tal vez, con la ayuda de Dios,
146 147
hubieran logrado salir de entre los enemigos, haciendo uso de sus contra las autoridades civiles que se adjudicaban, arbitrariamente,
armas, batiéndose en retirada; mas el Padre lo impidió: "Hijos, facultades que no eran de su incumbencia.
esto viene de Dios -dice-: ya El lo dispone así y quiere el sa- Los cadáveres fueron conducidos a Colima y exhibidos, arro-
crificio de mi sangre. No hagan resistencia". jados sobre el suelo, frente al Palacio de Gobierno, en lá plaza de
Obedecieron, escondieron sus armas para que no cayesen en ma- La Libertad ( ! ) .
nos de los enemigos y volvieron al lado del Sr. Cura, en unión del
cual fueron aprehendidos y conducidos a Manzanillo, Col. SOR MARIA ROSA
Coincidiendo con la aprehensión del señor Cura J. Guadalupe
Michel, un grupo de cristeros de Cerro Grande, al mando del ma- Tenía esta mártir unos cuarenta años de edad; pertenecía a
yor Candelaria B. Cisneros, se encontraba de gira en el V eladero, una de las familias más piadosás de Ejutla, lugar de su infancia y
Col., en donde supieron que fuerzas armadas enemigas habían en- de su vida casi entera. A los veintidós años ingresó como religiosa
trado a Minatitlán, Col. Inmediatamente salieron al encuentro de al convento de Adoratrices del Santísimo Sacramento, fundado allí
ellas para atacarlas; mas cuando, a las 3 de la mañana del día 6, mismo. Desde el noviciado se empezó a distinguir por su vida san-
llegaron los cruzados al lugar que habían escogido para la pelea, ta. Sus compañeras la consideraban como la regla viviente. Fue,
ya el enemigo había pasado con sus víctimas, pues iban caminan- primero, Maestra de Novicias y en 1922 fue electa Madre Vica-
do a marchas forzadas, temerosos de que los cruzados les saliesen ria. En esto vinieron los tiempos angustiosos de la persecución de
al encuentro y les quitasen a los prisioneros. Todavía a medio ca- Calles y tuvo que salir de Ejutla en unión de las demás religiosas,
mino, los callistas no sabían quién era el sacerdote que llevaban arrojadas por las tropas del general callista Juan B. lzaguirre,
preso. Fue en la ranchería de La Lima, Col., en donde don Gre- el 27 de octubre del primer año deJ927.
gario Ochoa Gutiérrez, interrogado por ellos, les dijo que era un Huyendo del perseguidor, con trajes segláres y en medio de mil
sacerdote muy respetable, a saber, el Padre don Guadalupe Mi- angustias, se refugiaron desde entonces, muchas de aquellas es-
che!, Párroco de Zapotitlán, Jal. Habló en favor suyo, pero posas de Cristo, en Autlán, Jal. A ese grupo se incorporó Sor Ma-
nada logró. ría Rosa en febrero de 192'9. Mas el primero de marzo la casa de
Ya en el Puerto de Manzanillo, el sacerdote mártir J. Guada- las religiosas fue asaltada a la una de la madrugada y fueron he-
lupe Michel, con una serenidad cristiana que pasmaba a los mis- chas prisioneras todas ellas. En medio de gruesas columnas de ca-
mos asesinos, después que hubo dado a éstos el perdón y la ben- llistas fueron llevadas a Sayula, J al., y de allí, en ferrocarril, a
' '
dición, fue fusilado en unión de sus tres compañeros el día 7 de Guadalajara.
ese mes de marzo.
Este crimen fue llevado a cabo por las autoridades civiles del TRABAJOS Y RESIGNACION
Puerto, y cuantas gestiones hicieron los cristianos habitantes del
lugar para salvar la vida de los mártires, fueron inútiles. Más En esta ciudad no estuvieron sino una noche, la cual pasaron
aún: se les impidió comunicarse con Colima para llevar la causa en uno de los departamentos de la Jefatura de Operaciones, ro-
al Tribunal Superior. Aun el mismo general Heliodoro Charis, deadas de feroces soldados. Cada hora se presentaba el centinela
jefe de las Operaciones Militares callistas en el Estado, repro- para pasar revista de las víctim~s. ~or María Ros~ . era siempre
bó el hecho cuando tuvo noticia de él y tuvo palabras de enojo de las primeras en ponerse de p1e, mtensamente pahda Y con el

148 149
rosario entre las manos. De allí fueron llevadas hasta la ciudad de transportada de júbilo--, os ofrezco mi vida por la paz de mi pa-
México, D. F., a donde llegaron el 12 de marzo. tria, por mi comunidad y por mi familia. In manus tuas, Domine,
En estos doce días de penosa travesía, Sor Rosa no había dor- commendo spiritum meum.
mido; siempre velando junto a las más jóvenes, siempre conso- Por fin, el 3 de abril, miércoles de Pascua, voló al Cielo su pre-
lando a las más afligidas: "Ahora es cuando -decía al oído de ciosa alma.
las más atribuladas- debemos atesorar para el Cielo. Ofrezca- Las religiosas de la Cruz estaban edificadas con la muerte· de
mos todo a N u estro Señor". aquella víctima y con gran devoción se acercaban a besar el ca-
. Inmediatamente que llegaron a México se las internó en una dáver. Ha muerto una santa -decían-. ¡Quién fuera ella!
casa particular, donde en unión de otras religiosas y de la seño-
rita Alcorta, dueña de la casa, estuvieron presas y del todo inco-
EL CAPITAN PRUDENCIO DAVILA.
municadas, custodiadas por guardias enemigos y en completa po-
breza, sin tener muchas veces un solo bocado con qué mitigar
Era también originario de Ejutla, lugar de los primeros años
el hambre.
de su vida. De allí pasó a Colima en donde fue alumno del Se-
minario Diocesano.
EL "NUNC DIMITTI~'
Cuando la persecución sectaria arreció, constreñido por los ene·
migos que le perseguían a muerte por el simple hecho de ser se-
El día 14 Sor María Rosa cayó enferma, víctima de tantos su-
minarista, y arrastrado por el ejemplo de valor de los soldados de
frimientos. En su enfermedad brilló más su grandeza de ánimo
Cristo, ingresó a las filas libertadoras, en abril del primer año
y santidad. Muchas veces, cuando alguna de sus hermanas le ha-
de lucha.
blaba de las esperanzas que tenían de salud, ella contestaba tran-
quilamente y con una ligera sonrisa: ¡ Me voy! ¡Bendito sea Dios 1 Su vida militar la pasó generalmente en la región de Pihuamo,
Un día, una de las religiosas del Oasis de la Cruz, con ellas entre los cruzados del Vallecito de Cristo Rey, en donde tenía el
prisioneras, le dice en tono de broma : grado de capitán.
-Rosita, ¿cambiamos? Con el objeto de conseguir cartuchos y algunos otros elemento!!,
La enferma, sonriendo, levantó el índice de su mano derecha se encontraba en la ranchería de San Joaquín, acompañado del
y lo movió en sentido negativo. teniente Ignacio Mendoza y de tres soldados cristeros, en uno de
En medio de tantas dificultades y enemigos, quiso la Divina los últimos días del mes de abriL Una persona enemiga que logró
Providencia que no faltase a aquella virgen el Pan Santo de los saber de la presencia de aquellos cristeros, los denunció ante los
mártires. Un sacerdote jes~ita, burlando la vigilancia de los per- gendarmes de Colima, y éstos salieron inmediatamente a aprehen-
seguidores, logró llevarle varias veces la Sagrada Comunión. derlos, lo cual consiguieron sin dificultad. A pie y en medio de
injurias y golpes, los condujeron hasta la ciudad, donde fueron
EL VUELO DE UN ANGEL internados en el cuartel de policía.

Cuando la virgen mártir comprendió la gracia que el Señor le


daba de morir por El, se alegró en extremo: Dios mío -dijo
151
150
CRUEL MARTIRIO a la señora Rosa García que vivía en el mismo hotel "Fénix", y
pretendía llevarse a doña Josefina Hurtado viuda de Pons; mas
Y allí en el cuartel sujetóseles a suplicio, a fin de que descu- no fue posible, porque estaba muy delicada de salud, enferma del
briesen todo cuanto sabían; y era el mismo Presidente Municipal corazón; pero fue llevado Teófilo Pons, el hijo, por el·único mo-
profesor normalista Benjamín Ortiz, estando presente el goberna- tivo de que vivían allí, con la señorita Barreto.
dor del Estado Laureano Cervantes, el que ejecutaba el tormento, Y aquellas distinguidas damas, de la mejor sociedad coliinense,
ayudado de los gendarmes. Les hicieron sangrar abundantemente fueron también objeto de majadero interrogatorio por el mismo
la cabeza a golpes, que personalmente daba el profesor Ortiz a profesor Benjamín Ortiz, qúe perdió toda cortesía con ellas, como
cada una de sus preguntas que no tenían contestación; les hicie- si tratase con las mujeres más vulgares, y, en presencia de ellas, se
ron algunas heridas con cuchillo, les suspendieron del cuello con continuaba golpeando y atormentando a los mártires.
una soga, con los pies que apenas tocaban el suelo y, mientras Tinto de sangre el capitán Dávila, dejando en el suelo el rastro
más sufrían las víctimas, parecía más insaciable la sed de los de sus pisadas sangrientas, con la soga aún al cuello, fue llevado
verdugos. Con lo áspero de la reatilla de jarcia con que estaban por el gobernador señor Laureano Cervantes en su coche al hos-
colgados, el cuello principió a sangrar, y al capitán Prudencio Dá- pital, para que le contuviesen la sangre que no dejaba de chorrear
vila soltósele fuerte hemorragia. No queriendo que muriesen lue- y así poder continuar el cruel interrogatorio y aquel duro martirio.
go, vendáronles las heridas y restañaron su sangre con hilachas Esa misma noche fueron fusilados todos ellos -el capitán, el
empapadas de aguarrás para que el martirio fuese más prolonga- teniente y los tres soldados rasos cristeros- en el cementerio mu-
do, con la esperanza de hacerles revelar grandes cosas. Ellos se nicipal. Era el día 28 de abril.
retorcían y quejaban y casi se desvanecían con el dolor que les
causaba el aguarrás. Y les fueron inyectadas drogas especiales a
fin de trastornar su razón para poder hacerles hablar.
Y mientras el capitán Prudencio Dávila y el teniente Ignacio
Mendoza eran así atormentados, los otros tres cristeros, también
allí prisioneros, estuviero:n atados, casi desnudos, sangrándoles las
espaldas por los azotes con que habían sido torturados.
Y como consecuencia del tormento, como en los espasmos del
dolor, interrogado Prudencio Dávila acerca de dónde había vivi-
do y quiénes habían sido sus protectores cuando seminarista, hu-
biese él dicho, que en el hotel "Fénix" de la señorita Leonor Ba-
rreto le habían dado sus alimentos, y que la señorita Juanita Ochoa,
hermana del señor don Salvador del mismo apellido, había sido su
bondadosa protectora, creyendo que ningún mal causaba con esta
declaración, el mismo profesor Benjamín Ortiz, en persona, fue
a llevar presas a las distinguidas damas señorita Leonor Barreto,
a su tía Sofía del mismo apellido, a la señorita Juanita Ochoa,
153
152
prendía el noroeste del Estado. Estaba limitado por el Río del
Remate, Mesa del Cerero y Lo de Clemente por el norte; Chia-
pa y Villa de Alvarez, por el sur; Campo Seis. y Campo Cuatro
por el occidente y fue puesto bajo el mando inmediato del gene-
ral Brigadier Andrés Salazar.
El Primer Sector ocupaba todo lo restante del Estado de Coli-
ma, y las zonas de Jalisco y Michoacán, que dependían militar-
Capítulo III
..mente de Colima. El jefe de este sector era el general de Briga-
LAS FUERZAS LIBERTADORAS COLIMENSES da Miguel Anguiano Márquez, cuyo cuartel estaba establecido, se-
gún ya dijimos, en lo que los rancheros de la región llaman la cuchi-
lla de la Laguna Verde, entre el Borbollón y la Mesa de los Márti-
DESPUES DE DOS AÑOS res, conocido oficialmente, entre cristeros, con el nombre de Cam-
pamento Santiago, por haberse establecido, como se vio en pági-
Los MESES DE ENERO A ABRIL fueron para los libertadores tiempos nas anteriores, el 25 de julio, fiesta del Santo Apóstol.
de triunfos, de ilusiones doradas, de esperanzas risueñas, puesto Las fuerzas del general Anguiano estaban divididas en cinco
que la victoria llegó a perfilarse ante sus ojos. grupos principales: las del Volcán, a cargo del mayor J. Félix
El cuadro de las fuerzas cristeras colimenses en el año de 1929 Ramírez; las de Cerro Grande, al mando inmediato del jefe de
era el siguiente: ' Estado Mayor, coronel José Verduzco Bejarano; las de la región
Bajo el control de la Jefatura de Colima, según orden de la L. de Tuxpan, al mando del mayor Filiberto Calvario; las de El
N. D. L. R. y Control Militar de Occidente, no sólo estaba el pro- Naranjo y "Vallecito", a cargo del mayor Plutarco Ramírez, y
pio Estado, sino la extremidad Sur de Jalisco, comprendida entre las de Coalcomán, Mich., que comandaba el coronel González
los volcanes -el Volcán de Fuego y el N evado- y el Estado de Romo.
Michoacán, y parte de este último, en la zona al mando del co- Las del Volcán y Cerro Grande formaban el Segundo Regi-
ronel José González Romo, que a la muerte del general Luis Cuí- miento de la División Militar, y las de Tuxpan y Vallecito, el
zar Morfín, quedó al frente de la región de Coalcomán, Mich. Cuarto Regimiento, y ambos la Brigada Dionisia Eduardo Ochoa,
El coronel González Romo (Angel Castillo) era un joven de nombre oficialmente adoptado para honrar la memoria del inicia-
la A. C. J. M. originario del Estado de México. Desde el princi- dor del movimiento colimense. Los regimientos del general An-
pio de la Defensa Armada, había dejado a su familia y su patria drés Salazar y coronel González Romo eran, siguiendo la enume-
chica y militado al lado del egregio general don Fermín Gutié- ración hecha en la División Militar, el Sexto y el Octavo, res-
rrez (Luis Navarro Origel). pectivamente.
Los números nones correspondían a los otros núcleos de liberta-
REVISTA MAGNIFICA dores del Sur de Jalisco, no dependientes de la Comandancia de
Colima: el Primero, el del general Bouquet; el Tercero, a cargo
Toda la extensa región perteneciente a la Jefatura de Colima del general Michel; el Quinto, comandado por el general Vicen-
estaba dividida e? dos sectores, de los cuales el más pequeño com- te Cueva y el Séptimo y N oveno, a cargo del general Luis lb arra
154 155
y general Lorenzo Arreola, respectivamente. Todos ellos integra- pitanes Ignacio Cruz, Diego López, Leocadio Llerenas e Ismael
ban la División del Sur de Jalisco y Colima. Sandoval.
Estos grandes núcleos estaban subdivididos en otros más peque-
ños, los cuales, dado el sistema de guerrillas adoptado, tenían una VIDA RELIGIOSA
cierta libertad de acción y no estaban de ordinario unidos. en una
sola columna. La vida religiosa de los Cruzados se había regularizado en to-
En el Volcán, que era la zona principal, se encontraban dos~ dos los grupos, y con ello habíase conservado el espíritu cristiano
escuadrones: el del capitán J. Inés Castellanos, en el cuartel de que había florecido desde el principio, y se había comunicado a
El Borbollón, y el del capitán Andrés Navarro, en la Mesa; mas aquellos núcleos que no la habían poseído en los comienzos.
Navarro murió el mes de abril y fue sustituido, con general com- Todos tenían en sus respectivos campamentos, un día cada mes,
placencia, por el joven Jesús Alonso, soldado subalterno de aquél, dedicado exclusivamente a oír la palabra de Dios, tributar a su
valiente y leal en alto grado. En este tiempo el grupo de Ramón Rey Eucarístico el homenaje de su adoración y recibir los Santos
Cruz había desaparecido por completo, porque con su muerte, Sacramentos de la Confesión y Comunión.
acaecida en junio de 1928, en un combate, no pudo sostenerse; Antes de salir a combate, así como se había acostumbrado
sus mejores elementos pasaron a otros escuadrones y los otros en- siempre, se desarrollaba una hermosísima escena: como era im-
tregaron sus armas y se retiraron del ejército cristero. posible que el Padre Capellán hubiese podido oír en confesión a
En Cerro Grande había igualmente dos escuadrones: el del ca- todos los que lo deseaban, dado el escaso tiempo de que general-
mente se disponía y el gran número de soldados de Cristo que
pitán Joaquín Guerrero que había sustituído al capitán Martín
pedían el Sacramento; en un lugar de antemano señalado, se da-
Guzmán, cuando éste murió, y el de los libertadores de Minati-
ban cita todos, y bajo el sol ardiente o semienvueltos en la penum-
tlán, Col., que se puso a cargo del capitán Jesús Dueñas Rolón.
bra del crepúsculo, devotamente y con la cabeza descubierta, es-
Gracias al esforzado cuidado de sus jefes y, sobre todo, al celo de cuchaban un pequeño fervorín del sacerdote, el cual los excitaba
su propio Capellán, el señor Cura don Adolfo Mota, estos grupos a la detestación del pecado y a una vida santa. Luego, mientras
habían por completo evolucionado, en cuanto a piedad y morali- los soldados, arrodillados sobre el césped, recitaban el acto de con-
dad, y sus cruzados, en cuanto la humana fragilidad lo permite, trición, el Ministro de Cristo, de pie y con las manos extendidas,
eran ya, a Dios gracias, dignos soldados de Cristo Rey. profería las palabras de la absolución. Ya después, al regreso, en
En las zonas de Tuxpan, El Vallecito y El Naranjo, distinguían- la visita periódica que tenían de su Padre Capellán, harían la con-
se los capitanes Enrique Mendoza, Julio Velasco y Bernardino fesión de sus pecados y de nuevo recibirían la absolución sa-
González, que estaban al mando del mayor Filiberto Calvario; cramental.
y Agustín Carrillo, Gregario Martínez y José Jiménez, bajo la de- El rostro de todos se iluminaba entonces por la fe y la confian-
pendencia del mayor Plutarco Ramírez. za, y sin temor ninguno, radiantes de contento y entre gritos de
El regimiento del general Salazar, cuyos campamentos esta- alegría, y vitoreando a Cristo, se alejaban del lugar y marchaban
ban de nuevo en el Cóbano (Cerro Grande), lo integraban cua- a la lucha.
tro escuadrones, de los cuales eran jefes, respectivamente, los ca-

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del templo y en cuantas piedras y defensas encontraron. Los li-
bertadores, por los flancos, en medio de un muy nutrido tiroteo,
iban estrechando cada vez más el cerco. A las dos horas de lucha,
los enemigos se encontraban ya derrotados; la mayor parte de ellos
había perecido, y menos de la mitad, presa de inmenso pánico,
quedaba combatiendo. Entonces, viéndose perdidos y temiendo ser ·
aniquilados, con una bandera blanca, protestaron su rendición.
Capítulo IV El fuego cesó, y cuando ya los callistas salían de sus trincheras
para entregar sus armas al vencedor, sonó en lo alto de las lomas
DE VICTORIA EN VICTORIA. SE PERFILA
que dominan aquel lugar, el clarín de las fuerzas federales callis-
EL TRIUNFO FINAL
tas que venían a dar auxilio a sus compañeros. Entonces corrieron
de nuevo a sus trincheras, bajaron su bandera de paz y reanuda-
MAS VICTORIAS ron el fuego.
Como el refuerzo callista que venía era considerable, y en caso
EsTE TIEMPO, COMO YA SE ANOTÓ ARRIBA, fue de gran fortuna pa- de continuar peleando, tendrían los cruzados que ser batidos a dos
ra los católicos luchadores, porque estuvieron siempre. a la ofen- fuegos, optó el mayor Ramírez por retirarse: lo hizo sin que los
siva, y adquirieron considerables elementos de guerra. cristeros fueran perseguidos.
Dos veces las fuerzas del Segundo Regimiento Cristero entraron Saldo: por parte de los federales, más de cincuenta muertos y
a la ciudad de Colima, y se tirotearon en sus mismas calles con los entre ellos varios oficiales del Ejército; por parte de los liberta-
perseguidores. En la primera de ellas, el 12 de enero, fue el ge- dores, la muerte del muy valiente capitán 2o. Antonio Avalos, del
neral Anguiano quien encabezó y dirigió la acción, siendo herido escuadrón de Jesús Alonso, del soldado Mateo Rodríguez y de otro
dentro de la misma ciudad, por el barrio de las Siete Esquinas. cristero más.
En la segunda, fue su jefe de Estado Mayor, coronel Verduzco,
en los días de Carnaval, quien entró con el objeto de desorganizar EN LA BARRANCA DE SANTA CRUZ
en lo posible aquellas burdas alegrías, mofa inicua de los perse-
guidores. Hubo, además, recios combates en que el enemigo fue Una semana más tarde, o sea el 20 del mismo mes, los libertado-
terriblemente escarmentado. Los principales fueron: res del Volcán lucharon en la barranca de Santa Cruz con una
columna enemiga, al mando del general Enrique Díaz. El com-
EL ENCUENTRO DE PALMILLAS bate principió al amanecer y duró todo el día, sin haber habido
propiamente un momento en que el tiroteo se hubiese interrum-
En Palmillas, el 13 de marzo, los libertadores del Volcán, en pido, porque ambos contendientes peleaban con mucho valor y
número como de sesenta, al mando del mayor J. Félix Ramírez, resolución, sin dejarse rendir por el cansancio o vencer por el miedo.
atacaron a una columna del 90 Regimiento callista, que acciden- Ambas partes estaban atrincheradas entre las piedras del ba-
talmente se encontraba en el lugar y que estaba compuesta de rranco y, resonando entre las rocas, no formaba la fusilería sino
ochenta a cien soldados. Los callistas se afortinaron en los pilares un prolongado y único estruendo, sólo interrumpido por los gritos
158 159
de los combatientes que, dada la vecindad en que se encontra-
ban, no dejaron de lanzarse los unos a los otros, durante todo el día.
A las . maldiciones de los federales, los jóvenes libertadores no
sólo contestaban con el Viva · Cristo Rey, el grito excelso de sus
luchas, sino que llenos de grande entusiasmo cantaban en coro:

¡Que viva mi Cristo!


¡Que viva mi Rey!
¡Que impere doquiera
triunfante su Ley!
¡Que impere doquiera
triunfante su Ley!
¡ Viva Cristo Rey!
¡Viva Cristo Rey!

También cantaban algunas canciones, entre otras ~ta, que uno


de los mismos libertadores apropió a la Defensa Armada:
p ·aamino rcaalado al Pajw Pío XI. ron las fotos rle los muchachos de la
nA. C. ]. ,\f.
muertos jJm la causa de C:ri,lo cn la diócCíÍs de C:oilma.
"LucHAR POR MI Crusro"

Pelear con valor


Qué dicha ha de ser.
Luchar por mi Cristo bendito,
Por él o morir o vencer;
Guerrear con tesón,
Mi "cuaco:" montar,
Correr y gritar
Y matar mucho "guacho pelón".
Cantad, cantad, cantad, cantad,
Que al cabo mi Cristo no muere
Reíd, reíd, reíd, reíd,
Que al cabo con él nadie puede;
V aZor, valor, valor, valor,
Que al cabo el Señor nos ayuda.
Su Mano Sacrosanta
Nos defiende y ayuda doquier.
Los valles cruzar,
Mi rifle portar,

160 Cuartel General .. Santiago ... Grnrral Afi!!_ucl An!!_uiano Márqur;; )' ncolla
dr la J efatura. ,\!ayo dc 1929.
Al grito sonoro de guerra,
Que dice "Viva Cristo Rey",
Gritar con pasión,
Volver a gritar,
A cada descarga
De mi máuser dieciocho orejón.
Cantad, cantad, cantad, cantad,
Y que brame de rabia el averno.
Reíd, reíd, reíd, reíd.
Nada puede el mismísimo infierno.
V alar, valor, valor, valor,
Que la Madre de Dios nos ayuda.
Muy pronto al infame,
Con su auxilio· se habrá de vencer.

Mi rifle empuñar,
Dichoso placer,
Salir con valor y entusiasmo,
Ser soldado que cumple el deber,
Y luego volver
Al caro cuartel
Es cosa que llena
Nuestra alma de grande placer.

Cantad, cantad, cantad, cantad,


Que al cabo mi Cristo no muere.
Reíd, reíd, reíd, reíd,
Que al cabo Plutarco no puede.
Valor, valor, valor, valor,
Que nadie un momento decaiga.
¡Arriba las almas!
Que juramos vencer o morir.

Con tal valor y entusiasmo de los cristeros, más se llenaban de


rabia y coraje los enemigos; pero con todo, sus esfuerzos fueron
completamente impotentes.
Al oscurecer, el general Díaz hizo un vigoroso y último esfuer-
zo en contra de los libertadores, mas no tuvo éxito. Entonces és-
tos, terminada la última embestida enemiga, salieron de sus trin-
cheras y, amparados un poco por las primeras sombras de la no-
161

JICCll
che, se abalanzaron sobre los federales a quienes hicieron huír donar Nogueras y reconcentrarse en el vecino pueblo de Comala,
hasta la hacienda de San Antonio, Col. a pocos minutos de camino.
Saldo del día: por parte de los enemigos, no menos de once Cuando las avanzadas cristeras, al ·mando del capitán Diego
muertos y muchos heridos. Por parte de los cruzados, dos heridos. López, llegaron a la hacienda, la encontraron evacuada del ene-
Se arrebataron, además, dos máuseres a los callistas y seiscientos migo · y se posesionaron de los fortines. El clarín de los libertado-
cartuchos. res se hizo oír entonces, indicando al grueso de los cristeros que
avanzaran y entraran a la finca de Nogueras.
EN SUCHITLAN, COL. Y Entre tanto, una columna de cuarenta y cinco soldados callis-
EN NOGUERAS, COL. tas, que también había escuchado el toque de "adelante", avan-
zó también sobre Nogueras por otro camino. Al ser éstos avis-
Dos días después recibieron las tropas del perseguidor un nue- tados, los guerrillt~ros cristeros se aprestaron al combate, escon-
vo descalabro: diéndose tras los fortines y tras los lienzos de piedra del camino.
El 21 de marzo, de común 'acuerdo fuerzas cristeras del gene- Cuando el enemigo, que confiadamente había llegado a la ha-
ral Anguiano Márquez y del general Salazar, que sumaban unos cienda, se encontraba ya dentro, los cristeros abrieron el fuego,
doscientos guerrilleros, al mando directo del coronel Verduzco que los callistas no pudieron contestar debidamente, rindiéndose
Bejarano y del teniente coronel J. Jesús Mejía, atacaron a los incondicionalmente, logrando así los cristeros completa victoria
soldados callistas de Suchitlán, Col., que abandonaron el poblado sobre las fuerzas de la tiranía, a quienes hicieron, en sólo veinte
y huyeron a la espesura del monte, presas del pánico. minutos que duró la lucha, quince muertos y veintitrés prisioneros.
Las fuerzas cristeras se retiraron igualmente y se ocultaron en lu- Llenos de pavor estos pobres asalariados del enemigo; al caer en
gar estratégico. Al amanecer del día siguiente, el clarín de los li- manos de los soldados cristeros, se ponían de rodillas, lívidos por
bertadores tocó a reunión y los soldados callistas, creyendo que de el espanto, implorando el perdón. Después de recogérseles sus ar-
ellos era el toque, salieron de sus escondites y tuvieron forzosamen- mas y cartuchos y de habérseles dado unos sablazos para escar-
te que pelear. La lucha no fue larga, porque los enemigos pronto miento, se les puso inmediatamente en libertad.
se dieron por vencidos y huyeron, dejando en manos de los liber- En esta-ocasión, tocó a los libertadores levantar el campo, reco-
tadores cuatro prisioneros: un capitán y tres soldados rasos. El ca- giendo más de cuarenta máuseres, una pistola escuadra reglamen-
pitán fue pasado por las armas y los tres soldados puestos inme- taria y más de ocho mil cartuchos. De parte de los cruzados se
diatamente en libertad. lamentó la muerte de tres valientes, a saber el teniente Ignacio
Recogieron los cristeros, como botín del combate, nueve máu- López, del Segundo Regimiento Libertador, el soldado José Rodrí-
seres y una pistola calibre 45. De las fuerzas libertadoras, murió guez que murió combatiendo y el soldado Anacleto Torres, al
el soldado Teófilo Aldaz.
que le explotaron las granadas de mano que traía, debido a que
Al día siguiente, 23 de marzo, la misma columna cristera del
recibió un golpe con un pedazo de ladrillo, cuando se demolían
coronel Verduzco Bejarano y el teniente coronel Mejía,- marchó
los fortines enemigos .
.sobre la hacienda de Nogueras, Col.; mas era tal el miedo que se
había apoderado de los callistas que, cuando los centinelas anun-
ciaron la proximidad de las fuerzas libertadoras, optaron por aban~

162 163
VICTORIA DE VILLEGAS lamentaria y cerca de dos mil cartuchos, de los federales rendi-
~os. A todos éstos se les dio libertad una vez que entregaron sus ar-
A los once días de esta acción, el 3 de abril, tocó su turno a los mas y parque y cada uno se marchó por donde quiso. .
federales de la estación de Villegas, para ser duramente escar- Saldo del combate: de parte de las fuerzas de la tiranía, más
mentados. Eran las cinco de la mañana cuando un grupo de li- de cincuenta muertos, entre ellos un capitán y un teniente. De
bertadores, integrado por elementos del segundo y cuarto regimien- parte de los libertadores, murieron Marcelino Garcí~, J. Beat~iz
tos, al mando de los mayores Félix Ramírez, Filiberto Calvario y Espinosa, Nicolás Jiménez y otro de nombre Antoruo. Se tuvie-
Plutarco Ramírez, pusieron cerco a las posiciones enemigas. Al ron, además, dos heridos.
despuntar la primera luz de la mañana empezó la lucha. Los que
se presentaron ante las trincheras de los adversarios fueron los
LOS ENEMIGOS SIEMPRE EN DESGRACIA
cristeros al mando de los capitanes Inés Castellanos, Enrique Men-
doza y Agustín Carrillo. Los demás, que eran la parte principal,
Ocho días descansaron los infortunados callistas de Colima pa-
quedaron a la retaguardia para defender las espaldas de los cru-
ra recibir nuevo y rudo golpe: el teniente coronel libertador Ra-
zados combatientes, en caso de que los destacamentos callistas de
fael Alvarado, al frente de los escuadrones comandados por los
los alrededores fuesen a dar auxilio a los atacados, como de hecho
capitanes Guerrero y Dueñas, atacó al destacamento de la Esta-
sucedió.
ción de Lamadrid, logrando, después de recia lucha, poner en fu-
El combate fue rudo, porque los jefes militares del destacamen-
ga a los soldados de Calles, a quienes hizo diez muertos, entre
to federal resistían cuanto podían, confiando en que serían opor-
ellos el jefe del grupo, y varios heridos, recogiéndoles, además,
tunamente auxiliados por nuevas fuerzas federales; mas no sabían
diez rifles, una pistola reglamentaria y más de mil cartuchos. Por
que ya había fuerzas libertadoras preparadas para recibi_r a l?s
parte de los cristeros, tres heridos solamente.
que viniesen en su socorro. A las tres horas de lucha, la resistencia
Al tercer día de esta refriega, pretendiendo los soldados fede-
se hizo desesperada. En tanto estaban ya combatiendo, en lugares
rales lavar la mancha de la fuga anterior, atacaron el campamento
de antemano escogidos, los capitanes cristeros Andrés Navarro y
libertador del Cañón de Juluapan, en donde no encontraron sino
Miguel González, contra los destacamentos callistas de las hacien-
nueva y más fuerte derrota. La columna enemiga estaba integrada
das de San Marcos y la Esperanza, a quienes no dejaron avanzar,
por elementos de los batallones 13, 40, 33, una fracción del 90 y
y sí les hicieron muchas bajas; y los capitanes Julio Velasco y
regional. Después de dos días de recio combatir, tuvieron que re-
Gregario Martínez, contra los callistas de Tonilita y la Higuera,
tirarse sin haber logrado, ni siquiera desalojar a los libertadores
que igualmente fueron rechazados.
de sus magníficas posiciones, a pesar de sus múltiples tentativas,
En esto murieron los jefes del destacamento federal de la Es-
y sufriendo más de cien bajas, entre muertos, heridos y dispersos.
tación ferrocarrilera de Villegas, víctimas -se afirmó con insis-
Por parte de los libertadores, no hubo ni siquiera una baja. Fueron
tencia- de sus propios soldados, y éstos, al momento, izaron un
quitados a las tropas federales, en esta ocasión, más de mil car-
trapo blanco a guisa de bandera.
tuchos y dieciocho máuseres.
De rodillas y con los brazos en cruz, implorando piedad, reci- Para colmar los destrozos hechos al callismo, el capitán federal
bieron los callistas a los cristeros, que saltaron victoriosos sobre Antonio Santos Penne, con el teniente Juan Ordóñez y veintiún
los fortines enemigos, y recogieron veinte máuseres, una pistola re- soldados rasos, se rindieron en esos días ante el jefe cristero Andrés
164 165
Salazar, jefe del sexto Regimiento Libertador, haciendo entrega
de cuarenta y cinco máuseres, dos pistolas ·r eglamentarias y veinti-
nueve mil cartuchos.
En resumen: durante cuatro meses, en estos combates y en otros
de menor importancia, no anotados aquí pero que excedieron de
cincuenta y cinco, las fuerzas de la tiranía fueron duramente com-
batidas y humilladas, y las de los libertadores reforzadas con más
de ciento sesenta máuseres, muchos miles de cartuchos y con muy Capítulo V
vivo entusiasmo. Saldo de bajas: para los soldados calles-portes-
A LAS PUERTAS DEL TRIUNFO
gilistas, más de cuatrocientos muertos, sin contar heridos y disper-
sos. Entre los cristeros, dieciséis muertos.
EL ENEMIGO SIENTE LA DERROTA

PERO LA PRINCIPAL HERIDA causada a la tiranía, no estaba en lo


material, no en el número de sus muertos, ni en las armas a ellos
arrebatadas, sino en la desmoralización y abatimiento de sus filas.
Día a día, se desertaban sus soldados y los agraristas dejaban sus
pueblos y ciudades y se trasladaban a poblaciones distantes, te-
merosos de una victoria final.
También en Jalisco y en otras partes de la República los liber-
tadores habían marchado de victoria en victoria y la fiera se sen-
tía herida y vencida. El tirano Plutarco Elías Calles y sus prin-
cipales colaboradores vieron con intensa claridad que los católi-
cos no podrían ser dominados por las armas, y por más que en los
círculos oficiales se propagaban continuamente falsedades y la
prensa no publicaba sino mentiras, ellos y el Ejército Nacional
estaban COJ?.Vencidos de su impotencia y derrota.
Sobre todo esto, el gobierno calles-portesgilista tenía encima el
magno problema de la revolución del general Escobar que, aun-
que no había estallado todavía en esos días, era ya una realidad.
El espíritu de descontento, de malestar, cundía por todas las esfe-
ras, aun oficiales: el Ejército Nacional abominaba del régimen ca-
llista y era palpable, ineludible, el tremendo estallar de una tempes-
tad por largo tiempo sofocada.
Era cierto que el gobierno de Calles y Portes Gil contaba con el

166 167
apoyo de las sectas judío-masónicas de los Estados Unidos; mas esto sobre algunos puntos, el gobierno podría llegar a un arreglo con
no obstante, ninguna esperanza quedaba, ni pequeña, de poder ren- los católicos para terminar el llamado conflicto religioso. Y, de
dir o aniquilar a los cristeros; antes bien, el Movimiento crecía palabra, explicó el abogado que Calles y Portes Gil preferían en-
cada día en pujanza, y en el complot escobarista ellos sabían in- tenderse directamente con el Papa.
miscuida a una gran parte del Ejército Nacional. El problema Seguido de esto, el abogado suplicó al sacerdote que escribiera
por tanto no tenía vuelta de hoja: había necesidad de solucionar algunas bases y le dio un pliego en blanco.
en verdad el problema religioso; que el pueblo católico mexicano
Monseñor de la Cueva objetó que él no tenía ninguna autoridad
quedase satisfecho de verdad con un pacto seguro, y descartado
para ello; pero que si se empeñaba, podría escribir algo de lo que
este obstáculo, dedicarse ya libremente al asunto de la rebelión
recordaba que estaba ya pedido por los católicos.
militar de Escobar.
Entonces escribió lo siguiente:
Calles y Portes Gil, entonces, resolvieron ceder y prinCipiaron
a buscar la manera de llegar a un arreglo satisfactorio y firme. Que se conformara el gobierno con que los sacerdotes dieran nada
Ellos querían tratar directamente con la Santa Sede y no con los más que su dirección, para terminar con las grandes dificultades que
señores obispos mexicanos, y perfectamente sabían que, con el Su- traía el otro registro que se pedía.
mo Pontífice el Papa Pío XI, no tendrían acceso sin el beneplácito Que se devolvieran todos los edificios que habían sido quitados ya a
del episcopado mexicano. la Iglesia desde el tiempo de Carranza.
Que hubiera absoluta libertad de conciencia; libertad de prensa, de
De aquí que, ante todo, el primer problema era un arreglo
asociación y de enseñanza.
previo, provisional con el episcopado mexicano; lograr de él, el Que pudieran conseguir fondos en los conventos.
"visto bueno" y la introducción ante el Sumo Pontífice. Que pudieran volver los sacerdotes extranjeros.

EN BUSCA DE UN SACERDOTE CONSEJERO Después de todo esto, Monseñor de la Cueva nuevamente advir-
tió que él no tenía ninguna facultad para arreglo ninguno; que
Los problemas para el gobierno calles-portesgilista se precipi- era imprescindible consultar con los señores obispos.
taban y era necesario precipitar también la solución.
En la casa marcada con el número 113 de las calles de Sonora, INCONTENIBLE URGENCIA
de México, D. F., que hacía las veces de templo para algunos
actos religiosos que era dable celebrar en beneficio de los fieles, de Volvió el abogado señor Nozzetti con la contestación del gene-
una manera oculta y burlando en cuanto era posible la vigilancia ral Calles consistente en las anotaciones que puso el mismo Calles,
persecutoria, un día se presentó un enviado de Calles queriendo de su puño y letra, al pliego en que el sacerdote había escrito
hablar con el párroco Monseñor Agustín S. de la Cueva. La sir- las bases. En el primer párrafo en que decía que los sacerdotes
vienta, alarmadísima, fue a la Colonia de Santa María, a comuni- no se registraran, sino que dieran simplemente su dirección y que
carlo al sacerdote, a la casa que habitaba. el Gobierno se conformara con eso, Calles anotó Sí y en todo lo
La entrevista se concertó. El visitante era el señor Nozzetti, demás, de igual manera: libertad de enseñanza Sí; de concien-
joven abogado, en realidad enviado del general Calles. Llevaba cia, etc. En todo puso Sí. Todo aprobó hasta lo de los conventos.
un papel escrito por él, en que decía que, poniéndose de acuerdo Sólo en donde hablaba de la libertad de prensa, agregó Calles

168 169
estas palabras.: pero que no hagan labor contra el gobierno. Al bación de las negociaciones y, después de varios intentos infruc-
hablar de la libertad de asociación y de los conventos volvió a es- tuosos, logró entrevistar al Excmo. señor Castellanos, Obispo de
cribir: pero que no hagan labor contra el gobierno.
Tulancingo.
Nuevamente el ilust:ado sacerdote manifestó que él nada podría Lo que el abogado Nozzetti, intermediario de Calles y Portes
resolver; que se n~cesitaba ~a intervención de los señores obispos Gil, requería del V. Episcopado, era la aprobación de las nego-
y que, dadas las Circunstancias, esto no era posible que se hiciera ciaciones y el que se le facilitase el acceso al Romano Pontífice
con la urgencia que ellos deseaban.
el Papa Pío XI.
E,l abogado quería que se abreviaran tiempo y trámites y pro- Presentó el abogado Nozzetti al Excmo. señor Obispo Castella-
poma al sacerdote que fueran los dos a Washington en un avión nos un pliego del general Calles en donde éste exponía las bases
para hablar directamente con el delegado apostólico de los Es~ del arreglo. (Este documento original existe al presente en Roma,
tados Unidos en cuyas manos estaban también los asuntos de Mé- pues fue entregado en el año 1'930 a la Secretaría de Estado de
xico. "Así -decía el abogado-- se puede arreglar todo breve- la Santa Sede. Además, de todas estas gestiones existe amplia
mente, porque urgía aprovechar la ocasión". Además Calles iba documentación juramentada en los archivos de V ita México).
a salir a la campaña contra Escobar. ' .
Y volvió por tercera vez el abogado con un oficio de la Presi-
dencia de la República que decía : LAS PROPOSICIONES DE CALLES

"El Presidente de la República autoriza al señor Agustín de la Cueva He aquí copia íntegra y textual del escrito:
Y al señor Nozzetti, para tratar el arreglo de la cuestión religiosa con
el Delegado de Washington". Puntos que definen el acuerdo a que podría llegar el gobierno de la
Firmado, Emilio Portes Gil, Presidente de la República Mexicana. República Mexicana con su Santidad el Papa, en el conflicto religioso
que afecta al país en general:
Aquel oficio llevaba los sellos de ordenanza de la Presidencia de l.-Todos los sacerdotes, curas y clero en general deberán dar el do-
la República. micilio en donde viven y el ejecutivo tomará esta actitud como el re-
gistro que con anterioridad exigía el ayuntamiento.
N o obstante todo -como era deber suyo-, Monseñor de la
!I.-Todos los templos, Seminarios, Escuelas y en general todos aque-
Cueva entrevistó al Excmo. y Rvmo. señor Núñez del Comité llos edificios que fueron del uso de la Iglesia Católica y que en el año
Episcopal. El Excmo. señor Obispo Núñez prometi6 reunir a los de mil novecientos diecisiete le fueron quitados por el gobierno del señor
de~ás Excmos. Prelados que componían el Comité para que dic- Carranza, le serán devueltos.
tammaran sobre el asunto. Dadas las circunstancias dificilísimas III.-Se podrá tener libertad de conciencia en absoluto.
de penas y peligros en que entonces se vivía, no fue cuestión de !V.-Libertad de imprenta no atacando al gobierno constituído.
pocos días lo que el Comité Episcopal necesitó para reunirse y V.-Libertad de enseñanza.
dictaminar. VI.-Libertad de asociación, A y B:
Entre tanto, como más y más apremiaba a los hombres que es- a). Los directores en general, de conventos y asociaciones católicas
tendrán que dar. parte a la Secretaría de Gobernación manifestando de
taban en el poder el arreglo de la cuestión, se decidió el abogado
cuántos religiosos se compone el convento, o bien de los socios co~ que
a echarse, personalmente, en busca de alguno de los señores obis- cuenta la mencionada asociación; pudiendo gozar los derechos que tlenen
pos mexicanos para, por medio de él, recabar la necesaria apro- las asociaciones de beneficencia privada.
170
171
fin después de varias entrevistas del abogado Nozzetti y el
VIL-Los sacerdotes extranjeros podrán regresar a la República para P or , · ·f
el ejercicio de su cargo. señor Obispo Castellanos, lograron llegar a un convemo satis a~-
VIII.-El gobierno cree firmemente que arreglados los anteriores pun· torio el V. Episcopado Mexicano y los señores Calles y Portes Gil.
tos se podrá llegar a un acuerdo final.
De la cláusula V, segundo punto llamado B) En estos conventos o
A LAS PUERTAS DE LA VICTORIA
sociedades religiosas no tendrá que haber política contra el gobierno en
ninguna forma.
A Roma marcharía en breve una comisión representativa del
Hasta aquí, el documento del general Plutarco Elías Calles. entonces gobierno de la Revolución Mexicana. El Comité ~pis­
El anciano Obispo de Tulancingo, Excmo. señor Castellanos, copa! se encargaría de lograr ante la Santa Sede un~, be~evola
prometió que a la mayor brevedad se pondrían a consideración acogida y respaldaría a los enviados. Y a no er~ cuestwn smo ?e
de los demás señores Obispos las proposiciones del general Calles días para emprender el viaje al Vaticano; cuestión_ ~e. un poqmto
y que se procedería con la mayor diligencia. En efecto, entrevistó de tiempo para la celebración de un arreglo_ dehmtwo que era
al egregio señor de la Mora, Dignísimo Obispo de San Luis Po- un verdadero triunfo para la causa de los Cnsteros; pues en ese
tosí, y éste convocó a los demás Excmos. Prelados. La reunión de arreglo quedarían [Link], de un modo firme y esta~le con la
señores Obispos, se efectuó en breve, asistiendo siete u ocho de Santa Sede, las libertades esenciales por cuya reconqmsta tanto
los que residían en la capital y ciudades circunvecinas. el México mártir había sufrido y luchado. . . Finalmente se lle-
La impresión episcopal fue favorable. Sin embargo, se creyó gaba al término: la victoria se tocaba ya con la~ ~anos. · ·, ~n
conveniente puntualizar más aquellos puntos y se hicieron propo- solo peldaño más y todo estaría terminado. . . Mex1co, el Mex1co
siciones para que, por medio del abogado, se llevaran a los señores de Santa María de Guadalupe, el abanderado de Cristo Rey, el
Calles y Portes Gil. México de los mártires, iba a cubrirse de gloria, resolviendo por
Y las entrevistas entre el señor -übispo Castellanos y el enviado sí mismo, sin más ayuda que la ayuda de Dios, sus propios destinos.
representante de los hombres que ocupaban el gobierno de la Re-
pública se multiplicaron y, de igual manera, las reuniones de los LA MAS GRANDE Y TENEBROSA INSIDIA
señores Obispos hubieron de repetirse.
En una de tantas ocasiones, no fue únicamente el abogado de Y mientras esto pasaba, nuestros viejos enemigos, las sectas ju-
costumbre el que entrevistó al Prelado -dejó escrito el mismo dío-masónicas de Norte América, intervinieron con su política
señor Castellanos en documento juramentado (archivos L. N. D. nefanda. Jamás a esos hombres hubiese convenido que México,
L. R.)-, sino que lo acompañaba uno de los generales más dis':.. por sí solo, remediase sus problemas; menos . aún que se. cubrie~e
tinguidos y representativos, quien encomiando la urgencia de un de gloria tan singular ante la faz del mundo. . . Y la bnllante s~­
arreglo definitivo, hablaba del fracaso militar en la campaña cris-
lueta de la victoria, perfilada en el horizonte, se cubrió con las tl-
tera; pues los cristeros combatían -decía él- por ideales, no
ni~blas espesas de una helada noche de viernes santo.
así los soldados del gobierno. De aquí que aquéllos se sostengan
y combatan y éstos busquen la manera de mejor acomodarse, evi-
tar el peligro y desertar y de aquí también que el problema cris-
tero vaya creciendo día a día, en proporciones e intensidad.
173
172
que se presentaba, con las negociaciones que en México se ha-
bían estado realizando.
Hubo engaño, hubo negra perfidia en la intromisión de las sectas
judío-masónicas yanquis, en el capital problema de México; per-
fidia satánica.

Capítulo VI
LOS AVISOS DE LA PRENSA

LA HORA DE LAS TINIEBLAS El diario Excélsior, en su .número correspondiente al 14 de mayo


de ese año 1929, dio a conocer esta noticia:

MR. DWIGHT W. MORROW Washington, mayo 13. "El arreglo de la cuestión religiosa de México
durante el verano de este año, es juzgado como muy probable en los
centros diplomáticos de Washington. Se espera de un día a otro que
Y SUPO EL ASTUTO EMBAJADOR norteamericano Mr. Morrow, con
lleguen órdenes del Vaticano, para que el Arzobispo Leopoldo Ruiz
diplomacia diabólica, hacer desistir a Calles y Portes Gil, por una y Flores regrese a México, a fin de conferenciar con el Presidente Pro-
parte, para que no fuesen a concluir ante el Romano Pontífice . visional, licenciado Emilio Portes Gil. En los mismos centros se dice
las negociaciones que habían principiado a hacer con los Excmos. que Morrow está resuelto a que las negociaciones sean llevadas a feliz
señores Obispos que residían en México, y hacer caer en el lazo, conclusión y que ha empleado comedidamente la influencia del Depar-
por la otra, a los Excmos. señores don Leopoldo Ruiz y Flores y . tamento de Estado sobre el gobierno mexicano para lograr una tran-
sacción".
don Pascual Díaz y Barreto, elementos representativos del Epis-
copado Mexicano, residentes en Estados Unidos, para que de nue-
vo intentasen llegar a un "arreglo" con el gobierno de Calles y LA ANGUSTIA EN MEXICO
Portes Gil, para reanudar el culto público de la nación.
Había ya la circunstancia de que en esos días el astuto y per- Los Excmos. señores Obispos residentes en México, sobre todo
verso Mr. Morrow había hecho llegar su influencia hasta la misma los del subcomité Episcopal: Monseñor don Miguel de la Mora,
Sede Apostólica, ante el mismo Sumo Pontífice Pío XL La astu- Monseñor Manuel Azpeitia y Palomar y Monseñor Castellanos tem-
cia diabólica con que este problema se trabajó casi no puede te· blaron de angustia. Las brillantes esperanzas, las excelentes ne-
ner igual. gociaciones entre ellos y el gobierno calles-portesgilista se hun-
Ignoraban los señores Obispos don Leopoldo Ruiz y Flores y dían. Otra vez Morrow; otra vez el Padre Burke y los señores del
don Pascual Díaz y Barreto, las magníficas negociaciones que en National Catholic Welfare Conference, otra vez Monseñor Ruiz
México se habían estado llevando a cabo y el proyecto de que tu- y Flores y Monseñor Díaz. Había ~in embargo una esperanza: al
vieran su feliz remate en el mismo Vaticano. Más aún, al Sumo llegar, les pondrían al tanto de lo que ya estaba tratado para que
Pontífice, a quien hacía tiempo que se estaba trabajando y se le no se dejasen enredar.
había
. ocultado el verdadero estado de la cuestión mexicana ' de
.

nmguna manera había llegado la noticia del magnífico horizonte


174 175
LA ESPERANZA~ PERDIDA Nuevamente, alarmado, Mons. don Miguel de la Mora repite
El día 5 de junio salieron de Washington los dos Obispos me ·- su súplica. La misma respuesta.
., M
canos y tam bIen r. Morrow.
XI
Y el santo obispo Excmo. señor de la Mora, se decide a jugar el
. En San L~is Missouri, Mr. Morrow mandó poner su carro espe- todo por el todo y personalmente se presenta en la casa del señor
cial en el mismo tren en que viajaban los Prelados los cuales f _ , Legorreta.
· · el ' ue Y el señor Ruiz y Flores, sin dejarse ver, mandó decir al egre-
ron mvita os a pasar a él. Ellos accedieron.
En San Anto~io Tex., Mr. Morrow hizo desenganchar su carro gio Prelado que solicitaba verlo: Que dispensara; pero que no
para no llegar Juntos en el mismo convoy a México. podía hacerlo, porque tenía instrucciones de no hablar con nadie.
En la .[Link]ón de Huehuetoca, después de haber pasado Queré-
taro, .~ecibieron los dos señores Obispos instrucciones de bajar en la LAGRIMAS
est~cwn de Lechería, pues se querían tomar las precauciones nece-
sanas para que no fuesen a hablar con nadie. Los enemigos, los Y el Excmo. señor Obispo don Miguel de la Mora se volvió llo-
perversos, los malvados, sentían pánico de que Mons. Ruiz y Flo- rando, y lloró también el santo hombre de Dios, señor Obispo Cas-
res Y Mons. Díaz y Barreta se fuesen a enterar de lo que ya, entre tellanos. De él decía al que esto escribe un amigo íntimo de él,
el general Calles y los señores Obispos residentes en México se que había llorado como un niño.
había estado tratando. Por tanto habrían de estar incomunic;dos Ya después lloraría, porque lloró de verdad, el mismo señor Arzo-
del todo. bispo Ruiz y Flores, cuando se vio burlado, cuando vio el fracaso
de aquellos "arreglos, si arreglos pueden llamarse", según él mis-
EN LA CASA DE DON mo escribía de su puño y letra, al señor Obispo Azpeitia y Palomar.
AGUSTIN LEGORRETA Lloraría también -cierto, seguro, verídico- el mismo Augus-
to Pontífice Pío XI cuando se vio engañado.
Y fueron lleva~os en coche a la casa del señor don Agustín Le- "Yo mismo he visto llorar al Papa cuando trata el asunto de
gorreta, de Avemda Insurgentes de la ciudad de México los arreglos de México: L' ho visto piangere" -decía el Cardenal
. "En vista de .tanta excitación como sabíamos que había -con- Boggiani, al Vice-Presidente de la L.N.D.L.R., Lic. don Miguel
Íles.a .Mons. ~mz y Flores en sus Memorias- nos propusimos no Palomar y Vizcarra, y al que esto escribe, allá en la ciudad de Ro-
recibir a nadie, y así fue que ni a los mismos señores Obispos qui- ma, en el año de 1930.
simos recibir". No hay duda que el Papa Pío XI nos amaba con entrañable
En efecto, cuando se supo de la llegada de los dos Prelados que amor de padre. Ahí está su lúcida figura, su gallarda actitud en
con autorización de la Santa Sede -decía la prensa- había~ favor del pueblo que llevaba en el corazón y ... si cedió, cedió por-
de ?actar con el gobierno de Calles y Portes Gil, el Excmo. señor que. . . en aquellos momentos, eso consideró como el menor mal
Obispo don Miguel de la Mora, presidente del Subcomité Epis- para su pobre México, según le fueron presentadas las cosas. Ce-
copal, mandó decir a Mons. Ruiz y Flores que tenía grandes y ur- dió por amor, no sin lágrimas en sus ojos, y concedió su Suprema
gentes cosas que comunicarle; que no fuera a pactar nada sin Autorización Pontificia para aquellos arreglos de cuya feliz actua-
antes oírlo. Respuesta: Que dispensara; que no podía recibirlo. ción respondía el hombre del N o rte.
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177

IICC12
PUÑAL POR LA ESPALDA SECCIÓN OCTAVA

Y mientras en Estados Unidos, desde principios de mayo se fra- LA PRUEBA SUPREMA


guaba el complot contra la Iglesia en México, aquí en la Nación, ( 1929, mayo a julio)
como parte del programa, se hacía el último y titánico esfuerzo en
contra de los soldados de Cristo en los campos de batalla, y de los
católicos de espíritu más viril en las ciudades, con el fin de des-
trozar, si posible fuera, a los primeros, y desvirtuar a los segundos, Capítulo I
para que la obra estuviese completa.
ULTIMA TENTATIVA DE LA TIRANIA PERSEGUIDORA.
A LAS ISLAS MARIAS

PERO EL SEÑOR, que estuvo con los militantes de la Cruzada de


Cristo Rey, desde el principio, habría de estarlo hasta el final.
Los hechos gloriosos y portentosos de los primeros días de la cam-
paña cristera se repetirían en los postreros; aquellos macabeos,
antes de dispersarse, deberían bañarse con más fulgente gloria,
quebrantando el poder de las formidables columnas enemigas, y
los católicos de los pueblos y ciudades deberían presenciar, a su
vez, un nuevo espectáculo de dolor, altamente glorioso.

EN LA CARCEL DE ESCOBEDO

Desde la Semana Santa estaban en la prisión de "Escobedo",


en Guadalajara, Jal., las señoritas colimenses Adela López, M.
Trinidad Preciado y M. de Jesús Vargas que habían sido aprehen-
didas, porque un estudiante de Colima que hacía su profesional, las
denunció, para hacer méritos, dijo él, para lograr su título.
Estas tres eran de las heroínas colimenses que en medio d~ mil
privaciones y sufrimientos, con espíritu varonil y sublime, proveían
a los Cruzados de cartuchos. Habíaseles aprehendido, precisamen-
te, en el andén de la Estación de Guadalajara, en el momento de
tomar el ferrocarril que las conduciría a Colima, llevando a los li-
bertadores correspondencia y municiones. Lo que estas heroínas
de Cristo, en especial las dos últimas sufrieron en manos de los in-
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Lejos de los nuestros, lejos del hogar
fames, y los procedimientos. inicuos que se emplearon para casti-
en prisión nos verán so"!reír;
garlas, sólo pueden compararse a los martirios de las Santas no es honroso al soldado llorar
Vírgenes que en los primeros siglos del Cristianismo sufrieron por que ha jurado vencer o morir.
su fe, con los nefandos procedimientos de los verdugos romanos.
¿De qué atropellos no serían víctimas estas dos vírgenes, cuan- Herid, oh tiranos, el pecho bendito
do una de ellas, la señorita Preciado, fue sacada como muerta del que guarda de Dios santa Ley.
El mártir cristiano muere victorioso,
cuartel de policía y sólo tres días más tarde recobró el conoci-
gritando: Viva Cristo Rey.
miento? ¿De qué no serían capaces el coronel Rafael Rubio, Ins-
pector General de Policía, y sus acompañantes, si para volver en
sí a la casi muerta doncella, recurrieron al salvajísimo procedi- LA CUERDA DE LOS MARTIRES
miento de golpearla más aún y encajar sus dientes, como perros
rabiosos, en la carne de su víctima, dándole horribles mordidas? El día 8 de mayo, cerca ya de la media noche, comenzó a cir-
Y sin embargo, el sufrimiento no las amilanó y así, procurando cular entre el gran número de católicos que por la causa de Cristo
serenar su rostro y sus almas, no obstante que su pan cotidiano fue- estaban en las prisiones de la ciudad de México, el aviso de que
se el de las lágrimas y el dolor que endulzaba el Espíritu de Dios, presto, después de breves instantes, serían conducidos a la colonia
ellas cantaban, rezaban en público y se mostraban, como en rea- penal de las Islas Marías. Entre las personas que debían ser de-
lidad lo era, con el alma inundada por la paz divina. portadas, se encontraba la Madre Sor Concepción Acevedo de la
Ellas mismas, nuestras prisioneras colimenses, compusieron allí Llata.
mismo, en la tétrica prisión de Escobedo, un canto dulce que en- Los movimientos que hicieron los perseguidores para disponer
tonaban con la melodía de El Faisán. la salida se ejecutaron rápidamente y en medio clel mayor sigilo,
Reproducimos algunas estrofas de ese canto que, cristiana- tanto para evitar amparos y trámites que les estorbaran sus planes
mente _inspiradas, compusieron esas heroicas mujeres, improvisa- -pues la pena se iba a imponer sin haber mediado juicio ni sen-
das poetisas. tencia- como para que no fuesen a detener el tren en su carrera
algunos de los grupos de los libertadores, y rescatasen a los presos
Escobedo, tus muros no son
por la fuerza.
ni terribles ni fríos para nos;
El tren de los _prisioneros partió rumbo al puerto de Manzani-
no se extraña de madre el calor,
si nos trajo la causa de Dios. llo en Colima. Casi en todas las estaciones, la "cuerda" iba engro-
sando, con más campeones de Cristo.
Tranquila es la vida
En Guadalajara, Jal., entre otras personas, subieron a las seño-
de aquel que persigue un ideal
de justicia y de amor, ritas Adela López, M. Trinidad Preciado y M. de Jesús Vargas
el deber [Link] da paz, y no admite de que en líneas anteriores, en este mismo capítulo, se ha hecho
·.,
que anide un momento el dolor. mencwn.
No importa dejar a los seres queridos,
De Guadalajara siguió el tren su marcha, sin detenerse sino en
la ausencia de todos llorar. los lugares en donde tenían que recoger más presos.
Valor, compañeras, tejamos guirnaldas, Como a las tres de la tarde llegó el convoy a Colima. Allí su-
pues Cristo tendrá que reinar.
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bieron a la señora María del Carmen Cruz, de Comala, y, en la Las familias piadosas, abriéndose paso y desafiando el disgusto
estación siguiente, Coquimatlán, a la señora Marciana Contreras, de los adversarios, les acompañaron y visitaron · cuantas veces fue
de San Jerónimo, y a las señoritas María Salomé Ortega y Mar- posible, confortándolos con palabras de aliento y socorriéndoles)
celina Camarena. Las primeras estaban presas hacía ya algunos no sólo con alimentos, frutas y dulces en abundancia, sino con ro-
días, en Colima; Marcelina lo había sido unos momentos antes; la pa y con calzado.
habían ,aprehendido en la misma ciudad de Colima a golpes y con El día 13 llegó al puerto el Washington, vapor que debía llevar-
malos tratamientos, mas la intervención del juez de Distrito logró los a la Colonia Penal. A las doce del día y entre gruesas filas de
arrancarla a tiempo de manos de los tiranos, y regresó del puerto soldados, fueron conctucidos los reos a la embarcación. Casi todo
de Manzanillo. Fue también aprehendido, en la misma estación el pueblo de Manzanillo salió a acompañarlos y despedirlos. El
ferrocarrilera de Coquimatlán, el joven de la A.C.J.M. Urbano cuadro era de los más hermosos: hombres, mujeres y niños, cuan-
Rocha Fuentes y agregado al grupo de católicos que salían al do ya el vapor salía, agitaban en el aire sus sombreros o su pañue-
destierro. lo diciendo adiós a los desterrados: Adiós, benditos soldados de
Eran poco después de la 6 p. m., cuando con los nuevos presos Cristo. Adiós, dichosos mártires, que sufrís por Cristo Rey. Adiós,
partió el convoy. Todos iban en furgones de carga, apiñados co- adiós, que el Señor os dé fuerzas para. sufrir por El, y el W ash-
mo si hubiesen sido animales. Al entrar la noche, desafiando las ington partió.
iras de los enemigos, rezciron en coro el Santo Rosario y cantaron A las cuatro de la tarde del día siguiente, atracó el vapor fren-
alabanzas religiosas. te a la Isla María M adre, y los deportados comenzaron a salir en
pequeñas canoas. Cuando terminó el desembarque, se formó a
COMO SUFREN LOS MARTIRES todos y se les condujo a la "barraca", que es una especie de galera
grande y vieja, construída de madera, en muy malas condiciones,
Debía ser como la medianoche cuando llegaron al puerto de pestilente y llena de chinches y otros insectos.
Manzanillo, Col. Amarrados fuertemente los hombres, como si hu- Se procedió a desnudar a los hombres, se les quitaron todos los
biesen sido peligrosos criminales, fueron conducidos separadamente objetos piadosos que llevaban, medallas, rosarios, etc. Las muje-
de las mujeres, a prisión distinta; ambos grupos iban entre gruesas res, entre tanto, habían sido conducidas a otro lugar.
filas de soldados. Tres días permanecieron en el puerto los que
iban al destierro, esperando el barco que les conduciría a su triste A TRABAjOS FORZADOS
destino, y aquellos tres días fueron de grande edificación para los
moradores del lugar, porque a todos maravillaba, no ya la resig- Al día siguiente se les hizo bañarse, se les rapó por completo la
nación y paz con que soportaban la tribulación los campeones de cabeza y empezaron los días de esclavitud. Unos fueron dedica-
Cristo, sino la alegría con que sufrían lo presente y esperaban lo dos a llevar adobes, que pesaban alrededor de veinte kilos cada
porvemr. uno, y era preciso terminar la tarea señalada ; otros fueron des-
Con frecuencia, principalmente por las noches, rezaban en co- tinados al desembarco de los vapores que llegaban a la isla, lo
ro el Santo Rosario y entonaban himnos religiosos que se oían a lo cual era uno de los oficios más pesados, puesto que cada tercio
lejos, conmoviendo a los amigos y aun a los indiferentes, y con- pesaba cien o más kilos; otros, a hacer leña, o cal, o sal. Todo
fundiendo a los enemigos. esto en medio de un calor asfixiante.

182 183
Muchas veces aquellos jóvenes sintiéronse desfallecer y, agota-
dos, no pudiendo con la faena, ejecutaron mal el trabajo y cayeron
bajo el peso de su carga; pero detrás estaba siempre, iracundo,
el capataz, que a gritos y golpes les obligaba a levantarse y prose-
gmr.
La comida era una miserable ración propia de esclavos, nausea-
bunda y repugnante.
Capítulo II
La Madre Concepción, Salomé Ortega y otra señorita de Gua-
dalajara, fueron tratadas con relativas consideraciones por el ge-
LA TIRANIA SE ACENTUA. NUEVAS APREHENSIONES,
neral Múgica, que las llevó a su casa. Las demás señoras y seño-
NUEVOS DESTIERROS, NUEVOS FUSILAMIENTOS
rita~ fueron destinadas, unas a dar de comer a los presos, otras,
a ser sirvientas en las casas de los empleados. Todas sufrieron mu-
cho y tuvieron que trabajar en labores muy rudas al mandato de ULTIMA FURIA DE
duros amos. LA FIERA HERIDA
Otro de los sufrimientos en aquellos lugares, fue la clase de ha-
bitantes de la isla, toda vez que allí son llevados únicamente los TANTO RIGOR TANTA ARBITRARIEDAD, crueldades tantas, no atemo-
1

individuos más degenerados de la sociedad, los criminales y malhe- rizaban a los demás católicos que seguían en las ciudades traba-
chores que no es posible soportar ~n el país. Aquello es la escoria jando con grandes bríos; pero tampoco se saciaban los instintos
de la Nación y para tales personas, tales capataces. inhumanos de los ministros de la tiranía. En Colima, al igual que
Hubo algunos de los católicos deportados que con aquellos tra- en las demás parte de la Nación, continuaban las aprehensiones,
bajos, mala alimentación, el clima ardiente y la pésima manera los destierros y los fusilamientos.
de vivir, pronto cayeron enfermos y tuvieron que estar en el hos- Entre las aprehensiones de más significación en estos últimos
pital de la isla postrados en su duro catre. meses, registráronse la de la señorita profesora M. Guadalupe Ra-
Entre lágrimas y angustias, comiendo y durmiendo mal, pasa- mos, a quien se arrestó por habérsele encontrado, al catear su ca-
ban los días del destierro y esclavitud bajo el látigo de los farao- sa, un nombramiento de la Liga Defensora de la Libertad Reli-
nes; pero los deportados ni se desalentaban ni abatían, sino antes giosa; la de la señora Indalecia Llerenas y de su hija María V áz-
bien se templaban en el dolor. quez, a quienes con golpes e injurias se condujo a la prisión; la
del señor Gildardo Figueroa y de su esposa M. Guadalupe Torres,
y la de las señoritas Juana, M. de Jesús y Marciana Preciado.
Todas estas personas fueron aprehendidas en la mañana del. 2
de junio, denunciadas por la cuñada de un gendarme que fue des-
cubierta cuando conducía una canasta con parque que había ven-
dido a los libertadores. Se les condujo, no a la prisión civil,
sino al cuartel general, y allí permanecieron, al igual que la se-
ñorita profesora Juana Sánchez -arrestada el día 11- hasta el
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El 31 de mayo llegaron allí fuertes columnas enemigas con mo-
13 del mismo mes, en que fueron trasladadas a la cárcel civil lle-
' tivo de la última campaña, y haciendo prisioneros a cuantos en-
na entonces de católicos que habían sido traídos de Comala.
contraron complicados en la gloriosa causa del movimiento cris-
tero, los pasaron por las armas. Entre estas víctimas estuvieron
NOCHE INFERNAL no sólo los jóvenes antes nombrados, Apolonio Sánchez y Abraham
Basilio Cisneros, sino el señor Albino Cisneros que era el Comisario
Estos últimos prisioneros de uno y otro sexo, en número como de
cristero del lugar, Bernardino Franco, Genaro Ordóñez, Francis-
sesenta, habían sido aprehendidos la noche del día primero, sin
co López y Leodegario Ruiz.
ningún otro "delito" que tener en las filas de la Cruzada a algún
Estos 7 hombres, creyentes y piadosos, se encontraban rezando
miembro de su familia. Toda la noche del lo. al 2 empleáronla los
en el templo. Se les dijo que el enemigo se aproximaba y ellos
perseguidores en arrestar familias. A quien al simple llamado no
continuaron orando. Cuando quisieron huír, no fue ya tiempo;
abría inmediatamente la puerta de su casa, le obligaban a hacerlo
cayeron bajo las balas de los enemigos, en el atrio mismo de la
con gritos y amenazas, y la puerta que no era abierta, era derri-
bada a golpes, y aun ancianos, mujeres y niños fueron sacados de iglesia.
sus lechos en que dormían, para llevarlos a la prisión .
. Un día permanecieron aquellos arrestados, en su pueblo de Co- EL PADRE DON MARGARITO VALERA
mala, y al día siguiente, siri habérseles permitido tomar nada de
alimento y a pie, fueron conducidos bajo la custodia de grueso En junio hubo dos nuevos sacerdotes mártires: los PP. Marga-
piquete de soldados, a la cárcel de Colima. rito Valera y don Luis Orozco.
Los hombres iban amarrados como criminales y las mujeres, a El primero era el sacerdote encargado de la Vicaría de Mina-
pie como aquéllos, llevaban en los brazos o de la mano, a los pe- titlán. Celoso pastor, no abandonó a sus hijos en medio de la
queñuelos que lloraban de espanto y se abrazaban a ellas al ver tribulación y, vestido de ranchero, con su sombrero grande, cal-
los rostros iracundos de los esbirros. Había madres que llevaban zón ancho y ceñidor azul, anduvo con ellos en cerros y barrancos,
tres y más niños y aun criaturas recién nacidas. llevando vida de fugitivo.
Por lo general, cuando no había peligro extraordinario, se le
encontraba en Toxín, Jal., pequeño poblado de su misma vicaría,
AUN MAS MARTIRES
situado entre montañas; pero de allí salía con frecuencia, llama-
Entre los acejotaemeros que por la Causa de Cristo dieron su do por el deber, para atender en cuanto le era posible, a las ne-
vida en estos mismos días, se encuentran los jóvenes Apolonio Sán- cesidades espirituales de sus hijos. Fue tomado prisionero el día
chez y Abraham .Basilio Cisn:eros. 3 del mes de junio, en ese pueblo de Toxín, Jal., por las mismas
El primero era un distinguido alumno del Seminario Diocesano, fuerzas del general José Ortiz, y fusilado en la montaña, en el ca-
en el cual cursaba laudablemente la Sagrada Teología. El se- mino que lleva a San Pedro, J al.
gundo había sido también seminarista; mas por su salud deficiente
habíase visto precisado a abandonar la carrera. Ambos hacía ya
tiempo que se encontraban en el pueblo de Minatitlán, Col., con-
trolado por los libertadores.
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EL PADRE LUIS OROZCO

Era originario de la ciudad de Colima y ejercía su ministerio


sacerdotal en Autlán, Jal. Lo aprehendió, el 13 de junio, el gene-
ral José Ortiz, con lujo de inhumanidad e impiedad, injuriándolo
y maltratándolo de mil maneras. Fue conducido preso para lle-
varlo a Guadalajara, Jal., sin permitírsele tomar nada de alimento,
sobre una mula bruta, con aparejo de carga y en medio de la sol- Capítulo III
dadesca impía que hizo de él un continuo objeto de mofa.
Al día siguiente, ya cerca del obscurecer, cuando iban en lo más PRELIMINARES DE UNA GRAN CAMPAÑA. ASTUCIA DE
áspero e intrincado de la serranía, entre Juchitlán, y San José, Jal., UN PERSEGUIDOR. EL BOMBARDEO
un soldado dio con su máuser un fuerte culatazo a la bestia en que
iba el sacerdote; el animal empezó a reparar y lo arrojó al mo-
EL GENERAL ORTIZ A COLIMA
mento al suelo. Al caer el mártir, dio con la frente contra una
piedra, · hízose una grande herida y se desmayó por la fuerza del
VAYAMOS AHORA A LA ÚLTIMA formidable campaña que contra los
golpe. Cuando hubo vuelto en sí, b'lñado con la sangre que abun-
cruzados de Cristo desarrollaron los enemigos, no sólo con el de-
dante le manaba, fue obligado a continuar a pie el camino; pero
signio de vencerlos y derrotarlos, sino de aniquilarlos por completo,
debido a la hemorragia que lo it:a d:':bilitando, muy pronto empe-
antes de que, en virtud del "modus vivendi'", que ya se principia-
zó a languidecer y agotarse y, no 0bstante los gritos e injurias de
ba a concertar en esos ,días, se viesen obligados a darles, aunque
los soldados que le compelían a andar, no podía hacerlo, sino po-
fuesen momentáneas y aparentes garantías, que serían ocasión de
co a poco y con gran trabajo, por lo cual, impacientes los crimi-
que muchos se salvasen.
nales verdugos, le dieron un balazo y le arrojaron por una pen-
diente para que acabase de morir. Agonizante el sacerdote se de- Eran los primeros días del mes de mayo. La campaña en contra
tuvo entre las piedras y arbustos del precipicio, y entonces descen- del general Escobar, que por motivos políticos se había sublevado
dieron algunos otros infames, le despedazaron la cara con una en el norte de la República, terminaba y, concluída, pensóse em-
piedra para arrancarle unos dientes que tenía con rellenos de oro, plear en contra de los libertadores colimenses, una de las más fuer-
y uno de ellos desenvainó su bayoneta y se la hundió en el pecho. tes columnas que allá habían operado, al frente de la cual se colo-
có al general Eulogio Ortiz, uno de los militares que por su impiedad
propia de energúmeno, que le llevó alguna vez a .decir que su dios
era el demonio, figuró destacadamente entre los servidores de Plu-
tarco Elías Calles.
A mediados del mes de mayo llegaron a Colima, en largos tre-
nes militares, las tropas callistas de dicho general Ortiz, haciendo
lujo de su gran poderío bélico, pretendiendo infundir, no solamen-
te pánico, sino la seguridad de que acabarían por completo con
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todos los insurrectos cristeros, despoblando de libertadores las mon- ro y así lo decía con toda desfachatez y soberbia. "Haría retemblar
tañas y los valles y barrancos de toda la región de Colima. los montes y de los cristeros no quedaría ni uno".
De esta suerte, en espectacular desfile, recorrieron, de la esta- Y por conducto del Presidente Municipal citó a Palacio de Go-
ción, al centro de la ciudad, pasando por la calle principal, los bierno a todos los hacendados, ganaderos, comerciantes e indus-
5,000 soldados de la tiranía calles-portesgilista que acababan de triales de Colima.
llegar, con todo su armamento bélico: fusilería, cañones, ametra- Con garbo de tirano y arrogancia de déspota, se presentó Eulo-
lladoras y una excelente, magnífica caballa da traída del norte; gio Ortiz ante aquel conjunto ·ciudadano representativo de Co-
de gran alzada, fuerte, de color rojo retinto casi toda. El desfile lima. Y con lenguaje de cuartel y gritos, culpó a los allí presentes
por la ciudad de este aparatoso contingente militar, jamás visto en del problema militar de Colima; pues si los cristeros se habían
Colima, duró desde las primeras horas de . la mañana, hasta des- multiplicado, eran ellos los responsables, porque de ellos se sos-
pués del medio día. . tenían aquéllos. Que él, en su campaña -dijo--, acaparía hasta
Al campo de aviación llegaron por el aire los aviones de guerra con los cerros; que se ponía 24 horas de plazo para terminar con
dotados de ametralladoras y de maquinaria especial para arrojar todos los insurrectos, y que si éstos después se reproducían y apa-
grandes bombas. recían de nuevo, vendría y acabaría, ya no con los rebeldes del
Los católicos vecinos temblapan de terror, al contemplar tanto cerro, sino con los hacendados, comerciantes e industriales de Co-
aparato. Muchos derramaban lágrimas: ¿Qué irán a hacer los , lima. Y, para más ostentación, puso avisos que se fijaron en las
nuestros? -era la pregunta angustiosa de la mayoría, al contem- esquinas de la ciudad.
plar tantos soldados, tan bien armados, tantas piezas de artillería
y los temibles aviones de guerra. LA INSIDIA BIEN URDIDA
-Esto servirá para probarles Dios a los enemigos, que contra
sus soldados nada podrán, aunque salga el infierno a combatir La primera providencia del astuto general Ortiz fue mandar
-contestaban algunos llenos de fe. Así debía ser, y así fue: a los campamentos de los soldados de Cristo Rey, al sacerdote J .
Cantad) cantad) cantad) cantad) Andrés Lara, jesuita, que traía preso desde el norte, con el fin de
Q'ue al cabo mi Cristo no muere. que éste les propusiera la rendición y los inclinase a ella, hacién-
Reíd) reíd) reíd) reíd) doles conocer la terrible persecución que les esperaba.
Que al cabo contra El nadie puede. Mandado por el general Eulogio Ortiz se presentó el aludido
Valor) valor) valor) valor)
sacerdote al atardecer del 24, en el campamento cristero de La
Que al cabo el Señor nos ayuda.
Palmita en Cerro Grande, que era el más cercano de la ciudad.
La primera impresión que causó, fue de alegría. Corrieron to- ·
ALTANERIA Y SOBERBIA
dos hacia él, besaron con reverencia su mano y se agruparon a su
derredor. Era la víspera del domingo de la Santísima Trinidad, y
Altivo, soberbio, altanero como ninguno, Eulogio Ortiz llegó
los cristeros y sus familias se regocijaron porque iban a tener
a Colima y con todos se mostró así. El creía que a la primera ac-
ción suya haría lo que nadie había logrado en Colima, ni siquie- Misa al día siguiente; pero aquella impresión cambió luego, por-
ra el propio Secretario de Guerra y Marina general Joaquín Ama- que el sacerdote, sin más rodeos, después de decirles que era pri-
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sionero, les dijo que iba enviado por el general Ortiz para pro- el derramamiento de sangre, el general Ortiz les pnopone que se
ponerles la amnistía y recibir su resolución. rindan; pero ustedes sabrán lo que hacen.
-Usted es explorador enemigo, nada más, y tenemos que fu-
c·SACERDOTE O ESPIA? silarlo. A un sacerdote prisionero, los enemigos no lo hubiesen de-
jado venir solo a los campos nuestros, y esto es claro, por más que
N arróles lo formidable del poder enemigo, los elementos de usted no quiera.
combate de que disponía el general Eulogio Ortiz y cómo no sería
posible resistirle. Los libertadores, campesinos casi en su totali- EL ARRESTO
dad, sin encontrarse con ellos en aquellos días ni el coronel Ver-
duzco Bejarano, ni el teniente coronel Alvarado, porque habían Y mientras salía un enviado al Volcáh, pidiendo instrucciones a
ido al Volcán a conferenciar con el jefe, empezaron a desconfiar; la jefatura para no ir a obrar indebidamente, lo hicieron prisio-
no creyeron que fuese sacerdote, sino explorador enemigo o, a lo nero, lo llevaron a dormir entre una veintena de soldados, y ya
menos, algunos de los sacerdotes cismáticos · del Patriarca Pérez. no hubo razón que valiera para hacerles creer que en realidad
Lo veían de arriba abajo, con mirada escudriñadora, y todo les era sacerdote.
parecía confirmar sus sospechas: su sombrero tejano, su pantalón
de montar, su calzado, el caballo con la marca del enemigo, etc. EL PADRE PUESTO EN LIBERTAD
Y mientras él procuraba describirles la clase y cantidad de solda-
dos que estaban dispuestos para la campaña y les hablaba de los A los dos días, como el enviado tardaba por haberse iniciado
cañones, ametralladoras, aviones y demás elementos de guerra de ya la campaña y mediar ochenta o cien kilómetros de distancia
que disponía el enemigo, los cristeros con frialdad contestaban: entre lugar y lugar, el prisionero fue mandado al campamento del
"Con todo eso, usted verá cómo no nos hacen nada, porque Dios general Andrés Salazar, en el mismo Cerro Grande. Compareció
nos ayuda". ante dicho jefe, quieri lo remitió al señor Cura Mota, capellán de
Llegó pronto el momento en que aquellos soldados cristeros aquellas regiones, para que dictaminase si era o no sacerdote, pues-
no pudieron guardar en su corazón la grave sospecha que había to que en caso de no serlo, habían determinado fusilarlo, porque
germinado y creado raíces, e interrumpieron las palabras del no podría ser otra cosa que un enviado del enemigo.
sacerdote diciéndole con rústica y varonil franqueza: El señor Cura Mota reconoció que era verdad lo que el prisio-
nero decía de sí mismo, y así lo testificó a los superiores militares.
-Usted no es sacerdote, por más que lo diga, sino un explora·
Entre tanto la campaña había empezado, y el pobre sacerdote
dor enemigo que vino a darse cuenta de nuestras posiciones.
tuvo que volverse a pie, pues ya por las circunstancias no era po-
-Soy religioso, sacerdote jesuita, a quien el general Euloaio sible hacerlo de otra manera.
Ortiz trajo prisionero. Mandado por él he venido con ustedes."' Sufrió mucho, es verdad. En su libro Prisionero de Callistas y
-Si fuese sacerdote, no viniera a decirnos que nos rindiésemos Cristeros él relata sus sufrimientos, aunque en algunas cosas falta
a los enemigos. . a la verdad, como por ejemplo cuando dice que los cristeros que
.-No vengo a decirles que se rindan, sino a poner en conocí-· lo llevaban prisionero le picaban con las puntas de las bayonetas
miento de ustedes la fuerza de los enemigos y cómo, para evitar para que se levantase cuando caía (pág. 81 de su libro) . ¿Cuáles
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IICC13
bayonetas? ¿Cómo le picaban con la punta de las bayonetas, si VALIENTES
ni bayonetas traían los cristeros? Nadie traía bayonetas. Que lo
trataron duramente, sí es verdad; pero vestido como hombre de La manera de combatir era la siguiente: parapetados detrás de las pe-
la tropa, con sombrero tejano como los callistas y caballo del ejér- ñas, esperaban tranquilos al enemigo hasta tenerlo a tiro ·seguro. Los
guachos al contrario: ya desde que empezaban a subir el cerro atrona-
cito ¿cómo era posible que simplemente por su dicho creyeran
que era sacerdote? ¿Que se mofaban de él, porque aseguraba que ( ban el aire con sus descargas nutridas y con su gritería infernal. Así que
el primer encuentro era desgarrador para los callistas. Sus vanguardias
era sacerdote? Claro, ya que todo en él indicaba que era un espía, se revolvían en su sangre con la de sus caballos; pero como superaban
un enemigo que aparentaba ser sacerdote para mejor cumplir su mucho en número a los cristeros, lograban ocupar el puesto de los suyos
pérfida misión, más aún, cuando él cándidamente les contó que que iban quedando fuera de combate. Y así seguía éste hasta que los
un día antes, en un aeroplano de guerra del gobierno había vo- cristeros veían que los guachos empezaban a sitiados. Salíanse entonces
aquéllos a fuerza de carrera hasta encontrar otra de sus trincheras na-
lado sobre todos los campos cristeros, tanto del Volcán como de
turales, y allí se volvía a repetir la escena anterior, hasta que agotados
Cerro Grande. de cansancio, de hambre o de sed, raras veces de parque, dejaban el
No lo fusilaron en la primera tarde, porque tanto decía él que campo al gobierno.
era sacerdote que temieron que en realidad fuera y por eso se
detuvieron y no lo ejecutaron. Pero sí lo aprehendieron y así de-
CRISTIANOS DE VERDAD
bió ser. Por el temor de que en realidad fuese sacerdote, para no
obrar a la ligera, primero enviaron un propio al Volcán, al ge- La vida que llevaban los cristeros en el Cerro Grande, prescindiendo
neral Anguiano Márquez, pidiendo instrucciones y luego, después, del tratamiento que me dieron, era por demás edificante. Embebidos
el general Salazar tuvo la atinada idea de remitirlo a donde estaba de un grande espíritu de fe, confiaban seguros en la ayuda de Cristo
el señor Cura Adolfo Mota, para que él diese su opinión de si Rey por quien peleaban y exponían su vida. Todos los días, cuando les
era o no sacerdote. Cuando el señor Cura Mota dijo "que él creía
que sí era sacerdote", por las dudas, lo dejaron ir. Y a en eso ha-
l
1
permitía algo de reposo la guachada, rezaban el rosario hombres y mu-
jeres, con fervor tal, que yo no podía menos que edificarme. Siempre
alegres, se reían de los aeroplanos y de sus temidas bombas. Casi todos
bía principiado la campaña y tuvo que caminar por caminos des-
eran muchacho tes robustos, colorados; algunos de ricas familias de Gua-
conocidos, bajo el ruido ensordecedor de la metralla, hasta que dala'}ara y Colima y de otras partes. Allí traté a un simpático muchacho
logró llegar a las cercanías de Coquimatlán y, después de muchas
aventuras, a Comala, Col., en donde lo esperaba -dice él en su
1 de sólo catorce años, armado de su carabinita 44, muy valiente, de quien
decían que se había batido cuerpo a cuerpo con un temible callista,
libro- su general OrtizJ y de allí, a Colima. hasta dejarlo muerto en pelea. Cuanto a su moralidad, nunca oí con-
versación ni menos vi acciones indecorosas; y eso que para nada te-

EL PANEGIRICO QUE EL HIZO


1 nían que cuidarse de mí, porque nadie, excepto mi amigo el capitán,
me tenía por sacerdote. Las mujeres que andaban allí eran de las fa-
1 milias de los mismos cristeros. Todas andaban con su rosario en la

~
No obstante lo que el Padre Lara sufrió en los campamentos mano y con la oración en la boca. Andaban también allí ancianos im-
potentes de portar armas. Muchas familias no pudiendo seguir viviendo
cristeros de Cerro Grande, he aquí lo que él escribe en su cita-
en sus ranchos o poblados por los atropellos del gobierno y de los agra-
do libro: ristas, buscaban asilo bajo las armas de los cristeros.

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LA FIESTA DE MARIA AUXILIADORA cristianos y cómo, bajo su protección, nada puede temer la Igle-
sia y nada podemos temer sus hijos.
En tanto que el general Ortiz hacía en Colima los últimos pre- El Santísimo Sacramento, en la pequeña y hermosa Custodia,
parativos para la campaña, organizaba sus exploraciones, reco- estuvo expuesto durante todo el día, recibiendo la adoración y ho-
nocía las posiciones enemigas por medio de las informaciones de menaje de sus luchadores. Por la tarde, rosario solemne con ben-
los que las conocían y del examen que mañana y tarde se hacía dición de Su Divina Majestad.
desde los aeroplanos, y mandaba al campamento libertador más
próximo al jesuita prisionero de que ya se habló, como valioso EL BOMBARDEO
medio para que algunos cruzados se rindiesen y se dividiese así el
campo católico, se celebraba en el cuartel general cristero del Vol- El tremendo bombardeo que desde el día 22 había principia-
cán una ferviente fiesta religiosa el día 24, festividad de María do en los campamentos de Cerro Grande, se extendió a los del
Auxiliadora de' los Cristianos. Volcán, al día siguiente de la fiesta de María Auxiliadora, o
Hubo concentración de los soldados cristeros de los campamen- sea el 25.
tos vecinos, no de todos, pues ya propiamente se tenía enemigo al Aquello era formidable; había bombas que hacían unos hoyan-
frente. Y a allá, en Cerro Grande, cuyo cielo estaba surcado por cos de unos dos metros y medio de diámetro por unos dos de pro-
los aviones militares del callismo, desde hacía dos días -el día fundidad, haciendo retemblar y estremecer la montaña.
22-, caían las bombas enemigas que, de no haber sido por la Hubo días en que hasta cinco veces volaron sobre los campa-
especial Providencia Divina, hubiesen hecho muy grandes estra- mentos libertadores los pájaros de acero, repitiendo en cada vuelo
gos. El ruido de las detonaciones perfectamente se oía, con clari- el bombardeo, como si hubiesen querido no dejar piedra sobre
dad y fuerza, en los campamentos del Volcán. Sobre el mismo
piedra.
cuartel general voló ese día un avión de reconocimiento. Los cristeros de El Borbollón, jóvenes casi en su totalidad -mu-
No obstante todo, con gran fervor se tuvo, por la mañana, la chachos de 15 a 22 años casi todos-, se burlaban alegremente de
Misa de Función cuyo ,coro, así como en la fiesta de Cristo Rey, los aeroplanos, de las balas de sus ametralladoras, y de las terri-
en el octubre anterior, fue ejecutado por los mismos cristeros y bles bombas explosivas. Generalmente, cuando se avistaban a lo
sus familias. lejos como pequeños pájaros grises y principiaba a percibirse su
Bajo la dirección de don Virginio García Cisneros, que ya en peculiar trepidación, los cruzados de Cristo, en lugar de escon-
esos días se encontraba en los campamentos del Volcán, porque derse en el bosque, corrían a esperarlos a campo descubierto. Así,
descubierta su actuación de jefe civil en Colima, había tenido decían ellos, se podía ver la bomba al desprenderse y había mo-
imprescindible necesidad de dejar la ciudad, y con la colabora- do de escapar de ella.
ción de la señorita Amalia Castell, la jefe del hospitalito de Cris- De esta manera llegó a constituir aquello una verdadera diver-
to Rey en los volcanes, se preparó de nuevo y ejecutó la Misa de sión; porque mientras el enemigo con saña infernal procuraba ani-
Angelis en gregoriano. quilarlos, ellos, corriendo sin cesar de aquí para allá, para es~a­
par de las balas, correspondían con gritos y se burlaban de su funa.
La Misa la celebró el Padre capellán señor Ochoa. Habló, en
su panegírico, de la Virgen María, Defensora y Auxilio de los Dios los cuidó, pues no hubo, entre todas las fuerzas colimenses,
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sino dos heridos. solamente en toda la campaña, no obstante que
en muchas ocasiOnes, estando el enemigo al frente tuvieron
· · · , "d ' que
res1~t1r 1mpav1 os e~ sus puestos, sin moverse de su lugar y al des-
cubierto. En cambw, con frecuencia ' los av1"adores se eqmvoca-
·
ban y descargaban su furor sobre sus mismos compañeros.

Capítulo IV

EL DESENVOLVIMIENTO DE LA CAMPAÑA ENEMIGA.


CONFUSION DE LOS PERSEGUIDORES. NUEVOS
SUFRIMIENTOS DE LOS CRISTEROS

LA GRAN CAMPAÑA

EL DÍA 28 DE MAYo PRINCIPIÓ en toda forma la campaña. Los cin-


co mil soldados de Eulogio Ortiz, en combinación con fuerzas de
Jalisco al mando de José Ortiz, otro general de la tiranía de que e

1 ya se ha hablado, atacaron los campamentos del general Andrés


Salazar en Cerro Grande. No fue posible impedir el avance de
los impíos; pero se peleó con valentía, principalmente en Campo
1 Cuatro, el día 29.
1 Bajo el mando inmediatq del capitán cristero Leocadio Llere-
\ nas se hizo frente al furibundo ataque de las fuerzas enemigas, las "
cuales, en este encuentro, sufrieron más de ciento cincuenta ba-
1 jas. Desalojados los cruzados de estas primeras posiciones, se pa-
rapetaron, algo más arriba del cerro, sobre un alto corte de la
1 antigua vía del ferrocarril, en donde continuó encarnizada lucha.
A rifle y con bombas de mano, hicieron los soldados cristeros, a
las mismas filas enemigas de Eulogio Ortiz, nuevo y tremendo
destrozo. Los nuestros, por visible y maravillosa protección divi-
na, del todo ilesos, sin tener ni un herido.-
El mismo día 29, en Rosa Morada, del mismo Cerro Grande,
el teniente coronel Jesús Mejía hjzo frente al arrollador empuje
de las fuerzas de la persecución, que con ingente número de sol-
198
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' dados, artillería y aviones militares, trataban de exterminar a los r atacar, a fin de que éste llegase por campo descubierto, y defen-
cruzados. dieron sus trincheras con alambrado de púas, para resguardarse
Ese mismo día, en El Zapote, también de Cerro Grande, el 1 de las cargas de caballería. Sobre todo, tenían mucho ánimo y
mayor Vicente Contreras detuvo, durante corto tiempo, el ata- plena confianza en Dios.
que enemigo del general Eulogio Ortiz. 1
Al tercer día, o sea el 30, siendo materialmente imposible a los TREINTA Y SIETE CONTRA MAS DE CUATRO MIL
soldados cristeros de la zona oriental de Cerro Grande detener el
arrollador empuje de las ingentes columnas enemigas -las ve- Cuando el momento del combate llegó, los cruzaqos se oculta-
nidas del norte al mando de Eulogio Ortiz, las de Jalisco y Co- ·- ron tras sus trincheras y esperaron en completo silencio. En tan-
lima-, por disposición del jefe de Estado Mayor del general Sa- / to, los perseguidores avanzaban con ímpetu formidable.
lazar, general Alberto B. Gutiérrez, evacuaron sus cuarteles, mar- Al llegar al campo desbrozado hicieron alto para ver cuál sería
chando rumbo al Municipio de Coquimatlán, Col., distribuídos la manera más efectiva de atacar. Allá enfrente se veía una alam-
en pequeños grupos para mejor defenderse, siguiendo el sistema brada, y el lomillo de tierra que tras ellas estaba, claramente les
de guerrillas. decía que allí se encontraba el enemigo, no obstante que todo
Saldo total de los dos días de combate, en los diversos campa- estaba en el mayor silencio.
mentos de Cerro Grande: de las fuerzas libertadoras, tan dura- La caballería fue la encargada de dar el primer asalto. Así se
mente combatidas, no hubo sino un herido. De parte de los perse- creyó que, al primer empuje, aquellas posiciones quedarían en
guidores, más de trescientas bajas. poder de los callistas del general Eulogio Ortiz.
Con esta victoria creyeron los callistas que con igual facilidad Los escuadrones encargados de atacar, se formaron en línea des-
(
tomarían las posiciones del Volcán, pero no encontraron sino su plegada en donde principiaba el terreno limpio. El deseo de los
ruina, desde el primer impulso que hicieron. jefes era saltar la alambrada y hacer inútil aquella defensa de los
libertadores.
EN EL CUARTEL DE EL BORBOLLON El mayor Ramírez, viendo que la caballería era la primera en
atacar, ordenó que la primera descarga se hiciera sobre los caba-
Era el medio día del cuatro de junio cuando las crecidas tro- llos y la segunda sobre los jinetes.
pas de la tiranía, movilizadas con inusitada rapidez, s~ presenta- Los soldados cristeros esperaron serenos aquella avalancha, que
ron frente al campamento de El Borbollón, a donde al mando del a carrera tendida se les venía encima, listos para disparar. Cuan-
mayor Félix Ramírez se encontraban treinta y siete soldados cris- do los soldados callistas picaron espuela para obligar a sus caba-
teros. Cuando los perseguidores se acercaron, estaban ya bien pa- llos a brincar la alambrada y la trinchera, el mayor Félix Ramí-
rapetados los libertadores, esperando gustosos el momento del com- rez descargó una de sus pistolas sobre el animal que montaba el
bate, sin arredrarles ni la tan celebrada bravura, ni el número de
aquellos enemigos, ni los elementos de guerra con que contaban.
\ jefe, el ctial pretendía salvar las trancas de la entrada, al mismo
tiempo que una descarga cerrada de sus treinta y seis cristeros,
Tiempo hacía que en el campamento habían estado preparan- al grito de ¡ Viva Cristo Rey! hacía rodar a los demás caballos que
do sus fortines los libertadores, sabedores de la campaña que se ni siquiera llegaron a tocar los fortines. La segunda descarga f~e
\ acercaba. Habían talado el campo por donde el enemigo debía sobre los soldados, que sólo atendían a librarse de caer debaJO

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del animal; los que venían detrás se vieron detenidos en su inten- ; los cristeros eran 37 exactos, contando entre ellos al mayor Félix
1
to de seguir, por los que caían delante, y los cristeros pudieron Ramírez, y las fuerzas que atacaban subían de 4,000 (cuatro mil).
diezmar a su sabor a tan altanero y gigantesco contingente ene- Los jefes callistas, al darse cuenta de que no era tan fácil desa-
migo, que pronto desistió. La caballería había fracasado. lojar a los libertadores de sus fortines, pidieron la ayuda de dos
Después de este descalabro, empezaron a funcionar las ametra- aeroplanos de guerra, que se sumaron a los ataques de infantería,
lladoras y los cañones del callismo y, alternando con éstos, se su- pero todo resultó inútil; las bombas que arrojaban y las ráfagas
cedieron oleada tras oleada de infantería, pero los libertadores de ametralladora que mandaban al campo cristero, enfilando los
con sus gritos de ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva Santa María de Gua- fortines, más parecían lluvia inofensiva que elementos de destruc-
ción. También fracasaron.
dalupe! y aun cantando tonadillas populares, en el fragor del com-
bate, como ~sta: 1 Al anochecer, amparados por las primeras sombras, salieron los
cristeros de sus fortines y recogieron veinte máuseres, varias pis-
¡Que viva mi Cristo!
¡Que viva mi Rey!
¡Que impere doquiera
\
,.
tolas y muchos miles de cartuchos, al grado de tener más parque
al terminar el combate, que cuando se había iniciado.
Tenían ese día, sin embargo, aquellos cristeros de El Borbollón
Triunfante su ley! una pena: un compañero suyo agonizaba, Jesús Solís, jovencito de
¡Viva Cristo Re,y! unos 16 años, única víctima en los campamentos del Volcán en
¡Viva Cristo Rey!
éste y en los últimos once días que siguieron. Murió momentos
después de que cesó el combate, y sus compañeros diéronle sepul-
pudieron nulificar todas aquellas cargas causando innumerabl~
tura inmediatamente, cerca de la capillita de aquel campamento
bajas al enemigo.
cristero.
Los callistas, en cambio, como azotados por la mano de Dios, Y las columnas de Ortiz, que se creían invencibles, después
caían sin interrupción, agonizantes o muertos, y el pánico en sus de sufrir centenares de bajas, tuvieron, derrotadas, que retroce-
· filas comenzó a cundir. der a San José del Carmen, J al., para sepultar sus muertos que
El canto de los cristeros bendiciendo al Señor, contrastaba con pudieron llevarse, conducir sus heridos a Colima, descansar y re-
la desesperación y la rabia de los atacantes, al palpar que eran hacerse un poco de la magna derrota que habían sufrido, para
inútiles sus gigantescos ímpetus, con sus maldiciones, aullidos y reanudar el ataque a la mañana siguiente.
blasfemias, cuando caían heridos. ' Amaneció el día 5 y, con las primeras luces, el enemigo reanu-
Pronto la vanguardia retrocedió, duramente escarmentada, y dó el combate. El mayor Félix Ramírez, viendo que la cosa iba
fue introducida una nueva columna para que atacase. Después para largo, [Link]ó correo al general cristero Miguel Anguiano
de ésta, una tercera, y una cuarta, y una quinta y más, y durante Márquez pidiendo refuerzos y alimentos, porque ellos no habían
la tarde entera se estuvieron turnando sin que pudiese resistir nin- comido nada desde hacía ya 24 horas y no era posible dejar la
guna, principalmente al finalizar, ni siquiera media hora de lucha. trinchera para preparar algo qué comer.
Entretanto los jóvenes macabeos, al pie de su trinchera, sin tur- Entre tanto, el combate seguía rudo: oleada tras oleada, los
narse, sino todos ellos con ímpetu unánime, seguían resistiendo callistas seguían alternando con los aeroplanos, mas los cristeros
con entereza, entre cantos y gritos no interrumpidos. Y esa tarde vitoreando a Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe y aun

202 203
cantando sus letrillas populares, como que se habían pegado al dieron contener hasta veinte cadáveres, y éstos eran de aquellos
terreno; allí estaban, rechazando con vigor, ataque tras ataque, hombres grandes y robustos que eran o habían hecho el menos
no dando al enemigo ni la más ligera esperanza de triunfo. pasar por miembros del cuerpo "Dorados" que allí vino a parar.
(\ La llegada del refuerzo, que lo formaban veinte hombres, entre
( soldados de la escolta del general Anguiano y del escuadrón de LA NIEBLA INFAUSTA
Jesús Alonso, puestos al mando del mayor Salvador Melgoza, col-
mó el ardor de los libertadores de El Borbollón. Mientras éstos co- En la tarde de ese mismo día, viendo los cristeros que ya el ene-
mían, los soldados del refuerzo recién llegado se fogueaban recha- migo se había retirado, se replegaron también para descansar un
zando al enemigo.
poco en sus cabañitas del campamento, se tiraron de largo a largo
El mayor Ramírez, una vez que sus soldados. hubieron comido, para dormir en sus rústicos catres formados con varas y no que-
y sintiéndose fuert~ con los veinte muchachos de refresco y viendo daron en pie sino los ·centinelas de costumbre y el mayor Ramírez
que ya los atacantes no eran las gigantescas columnas de más de que, aunque dentro de su cabaña, no se confió del todo y perma-
cuatro mil soldados del día anterior, sino mucho menos y se les neció, ratos recostado y ratos en pie, siempre alerta.
veía agotados y desalentados, se sintió c-apaz de atacar, y cam-
Creyendo el mayor Félix Ramírez que ya no eran necesarios los
biando los papeles, y saliendo de los fortines se arrojó con su gru-
soldados cristeros del refuerzo que había enviado el general Mi-
po de héroes sobre el enemigo.
guel [Link], que en esos días se encontraba herido, tendido en
Cristo Rey quiso premiar el arrojo de sus leales -y el enemigo
su catre de varas en el cuartel general de Santiago -a corta dis-
huyó, dejando buen botín de guerra.
tancia del campamento de El Borbollón, sólo separados por la ba-
1 El enemigo tuvo que lamentar centenares de bajas entre muertos .
rranquilla que forma el Arroyo de la Lumbre- porque ya el ene-
y heridos; entre unos y otros, oficiales y jefes de alta graduación.
migo había corrido, volvieron a su campamento de Santiago con
En cambio los cristeros sólo tuvieron a J. Jesús Solís de que ya
un recado suyo, dando las gracias al general.
se habló.
El enemigo había anunciado que en esta acción, que duró la El general Anguiano no estuvo conforme con el regreso del re-
tarde del día cuatro y la mañana del día cinco, tomarían parte fuerzo. No hay que hacer confianza al enemigo -dijo.
unidades de aquellos "Dorados" que tan famosos se hicieron en -Mi general -contestó el mayor Melgoza-, nosotros dijimos
tiempos de Francisco Villa. Nosotros no sabemos si esto fue cier- al mayor, que si ~ gustaba que nos quedáramos; pero él dijo que
to o no, el hecho es que así lo propalaron. Tal vez lo hicieron con no lo creía necesario, porque ya los "guachos" habían corrido y
el objeto de amedrentar a los cristeros; pero si fue así, no les dio que ya no volverían pronto; que nos viniéramos y le diéramos a
ningún resultado. usted las gracias en su nombre; que después mandaría, por escri-
Y en el campo cubierto de sangre que las fuerzas de Eulogio to, el parte del combate. ·
Ortiz abandonaban, no obstante los muertos que éstos llevaron con-· El general Anguiano Márquez, aunque no quedó muy confor-
sigo para darles sepultura, quedó gran cantidad de cadáveres que me, contestó:
los mismos cristeros sepultaron. Sin embargo, no hubo necesidad -Ahora ya está hecho. A ver qué dice Dios.
de cavar fosas para ellos: estaban las que las bombas explosivas Entre tanto, la tarde declinaba y mientras el silencio reinaba
de los aviones habían abierto. Hubo hoyos tan profundos que pu- en los campamentos cristeros del Volcán, una densa niebla in-

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fausta los cubría, no permitiendo que a seis u ocho metros de dis- sionó de los fortines y no avanzó por precaución; ordenó al cla-
tancia pudiesen verse personas o cosas. rín que tocase pidiendo contraseña y esto fue lo que salvó a los
Y en este ambiente de quietud aconteció lo que nadie esperaba cristeros del campamento. (Este relato viene del mismo general
y que ni siquiera había sido objeto de plan enemigo: las fuerzas Charis).
callistas de Colima, al mando del general Heliodoro Charis lle- Al sonar el clarín de las fuerzas callistas del general Charis, el
gaban silenciosamente y se posesionaban de las trincheras c~iste­ mayor Félix Ramírez y los dos o tres cristeros que estaban despier-
ras del campamento de El Borbollón. Los cristeros -veinte 0 tos, con sorpresa tremenda advirtieron que tenían al enemigo ya
treinta metros adentro- muertos de cansancio en sus cabañitas dentro de su cuartel y se ordenó la defensa. Al correr a sus forti-
en donde descansaban, nada advirtieron, hasta que el clarín d~ nes, los vieron ya ocupados y sólo pudieron hacer algunos tiros. A
las fuerzas callistas del general Charis les hizo saber que allí es- gritos despertaron a los dormidos, a algunos de los cuales hubo
taba el enemigo. necesidad de tumbarlos de su catre de varas para que despertaran.
¿Cómo había acontecido? Tuvieron entonces los cristeros que batirse en retirada hacia una
Ouando el general Eulogio Ortiz tuvo en Comala, Col., las pri- loma inmediata, abandonando todos los caballos y las monturas,
meras noticias de que los cristeros del cuartel de El Borbollón re- pero sin dejar ninguna de sus armas. En ese lugar, llamado La
sistían y no había sido posible vencerlos, mandó orden a Colima Delgada, separado de El Borbollón: sólo por una barranquilla, que-
al general Heliodoro Charis, para que, con el contingente de sol- daron los libertadores, frente a frente de sus adversarios; siguie-
dados federales suyos, fuese de refuerzo al campamento de El Bor- ron provocándolos con gritos y llamadas, pero no fueron corres-
bollón. pondidos con un nuevo ataque.
E! general Charis, que estaba resentido con el general Eulogio En este tiempo, el jefe inmediato del escuadrón de El Borbollón
Ürtiz, porque éste, altanero, violento y soberbio, aún con él, se no era ya el capitán J. Inés Castellanos, que víctima de la viruela
había portado majadero y duro cuando llegó con sus fuerzas a Co- había muerto muy cristianamente hacía un mes. En su lugar es-
lima, echándol: en cara que a causa de su impericia y cobardía, taba el joven Eusebio González, y, además, se encontraba de or-
el problema cnstero no se había resuelto antes en la región no re- dinario en su compañía el mayor J. Félix Ramírez.
cibió de buen grado la orden. '
Obedeciendo, juntó a sus tropas y de mal talante se marchó, LA RESISTENCIA SUPREMA
porque no h~bía más que plegarse al mandato del general Ortiz;
pero no se d10 mucha prisa y así llegó al campamento de El Bor- Al día siguiente, 6 de junio, tomádo el campamento de El
bollón cuando ya caía la tarde del día 5, en medio de la densa Borbollón, se encontraban los adversarios frente a Santiago, el cuar-
niebla que cubría el campo. . tel general. Estaba éste, como ya hemos descrito, en una cuchilla
Cuando llegó, encontró el campo desierto, lleno sólo de los ras- corta, rodeada por la Mesa de los Mártires y El Borbollón; paraje
tros de la lucha; sangre en abundancia, apenas oreada; por todas que en apariencia puede fácilmente sitiarse, pero que no es fácil
partes, pedazos de repa ennegrecidos por la sangre, algodones su- de tomarse.
cios, etc. El combate había terminado, era claro, ¿pero quiénes Como no se encuentra agua en el campamento Santiago, o cu-
habían triunfado? Probablemente los soldados callistas de Eulo- chilla de la Laguna Verde, como le llaman los rancheros de la
gio Ortiz; pero no había seguridad. De aquí que entró, se pose- región, se necesitó bajar a los barrancos, al pie de las posiciones

206 207
f .dable ofensiva del general E u-
enemigas, y esta operac10n se hizo sumamente difícil, tanto más En resumen: la g~gantesca y dormi hos centenares de bajas ca-
cuanto que el cerco enemigo se alargó, por uno, dos, tres y más .
logio o rtlz, se re
duJO a costa e mue
' 1 l"bertadores a hacer cambmr e
. d
días. h n muerto a os 1 ' .1
llista~,, a acer u 1 de El Borbollón, sin atreverse a segmr os
Los alimentos pronto escasearon y los desvelos continuos, unidos posicwn a los del cua~:e rcase a Colima la escolta de
al hambre y al trabajo demacraron aquellos rostros varoniles. Los . d a facilitar que se ace . . G ,
combatien o, y . f . tero coronel Virgmw arcm
defensores eran la escolta del general Miguel Anguiano Márquez la Jefatura al mando del Je e clns El Cedi"llo a veinte kilóme-
bl · ' cuarte en '
al mando de su hermano el teniente coronel Gildardo Anguiano, Cisneros que es~a ecwl Esu d cuando antes estaban a más de
y el escuadrón del capitán J. Jesús Alonso, con él a la cabeza. El tros de la capital de sta o,
mismo jefe de la brigada, general Miguel Anguiano Márquez, es- cincuenta.
tuvo dando órdenes y dirigiendo la defensa, aunque imposibilita-
do para luchar personalmente, porque aún no se restablecía de MAS CERCA AUN QUE ANTERIORMENTE
la herida que había recibido el 12 de enero.
Aquella penosa situación se prolongó hasta el viernes 14, día en d importancia el mismo 5 de ju-
Hubo también otro combate ed L Palmita mandadas por el
que agrupados los enemigos en formidable ejército dieron un gol- . 1 f as libertadoras e a .
mo, con as uerz . 1 ue i ualmente perecieron mu-
pe verdaderamente irresistible, auxiliados por dos aereoplanos de coronel V erduzco Beprano, en e q g
guerra, ametralladoras y cañones. Una hora se sostuvo aquella
chos soldados de la tiraní~: 1 libertadores colimenses, to-
desigual batalla, muriendo muchos adversarios y saliendo ilesos Saldo final de la campana contra lose Grande el Volcán y
por completo los libertadores. En orden perfecto, éstos abandona- to hubo en e erro '
mando en cuenta cuan G d" Nacional no obstante
ron sus posiciones sin que lo adivinase siquiera el enemigo, y que- "h 1
parte de a uar Ia '
zona de PI uamo: po:, 1 número de combatientes y elemen-
mando ellos mismos, a su paso, sus propios ranchitos, inclusive la
la inmensa desproporcwn en e . h "dos Por parte de lastro-
histórica capillita del Cuartel General, mientras seguían los fede- h tos y cmco en ·
tos de guer:a, ?e o rr:uer "1 b . entre muertos y heridos.
rales haciendo temblar toda la montaña, con el furioso estruendo pas de la tirama: mas de mi aJaS,
de su ofensiva.
Los campamentos de El Borbollón, La Mesa y Santiago, en el SUFRIMIENTOS y ANGUSTIAS RENOVADAS
Volcán, no fueron ya desocupados por los adversarios, al igual que
El Cuatro, en Cerro Grande. Cuando estos libertadores del Cuar- . ndes crecidos sufrimientos, porque con
tel General fueron desalojados de sus posiciones, permanecieron Hubo, sm embargo, gra. y b" 1 s familias hacia el co-
l f . tuvieron que su Ir a
aún dos días más, en un lugar inmediato, un poco más arriba, dis- motivo de a o ensiva, h b' t cosa para refrescar la boca
1 V 1 ' donde no a 1a 0 ra ·
puestos a continuar la resistencia; pero el enemigo no siguió avan- no de o can, en , tomarse de ordinano, cru-
abrasacla, que quiote, el cual tema qclue , que se ponía a tostar
zando. Entonces, después de haber bajado hasta donde acampa- . , r que un poco e maiz
ban los callistas y tenido con ellos una escaramuza, en la maña- do; m mas que come . había temores de que fuese des-
cuando espesaba la neblma, porque
na del 16, subieron los cruzados hacia la cumbre del Volcán para
cubierto el paraje a causa del humo. , .
bajar a la región de Tonila, Jal. y San Jerónimo, Col., en donde
Era frecuente presenciar escenas como esta.
tuvieron otros ventajosos encuentros en que adquirieron más ar- - d edad -Guillermo
Un día, un chiquitín de unos tres anos e
mas y más parque.
209
208 UCC14
Oseguera, hijo de uno de los soldados cristeros d. d
1' 1 h · . - Ice a su ma re
a,1 a en as ornbles nsqueras del Volcán de Fu ' Para llegar a esas alturas del Cerro Prieto en donde el frío es
bian refugiado: ego, donde se ha- casi insufrible y en donde abundan, formando casi bosque, los pi-
-Mamá, ¿todavía no hay agua? nabetes, con su color verdinegro, no hay vereda ninguna. Tiene
-No, hijito. que hacerse la ascensión atravesando el bosque virgen,. más que
-¿Y pan? caminando, reptando muchas veces bajo los zarzales densos. Así
-No, hijo, no hay. tuvieron que, subir los heridos, más arrastrándose que andando,
-¿Y frijoles? pues era imposible que fuesen de otra manera, más aún que los
-Tampoco, hijo. soldados que hubieran podido de algún modo ayudarlos se en-
-¿ Y tortilla? contraban en la trinchera. Las rodillas de los cruzados de Cristo
-No, hijo, todavía no tenemos nada, no hay sino sólo , estaban sangradas al fin de la peregrinación.
-~nto~:es, cuando haya me das, ¿verdad? maiz. Fueron aquéllos, días de hambre, sed, frío, soledad y angustia.
, -SI, hiJito, luego que haya te doy -dijo la señora el eh· . Sólo, allá, a lo lejos, se oían los disparos de los fusiles y en torno,
tm, acurrucado cerca de ella y temblando de f , y d, IqUI- el zumbar de los pinos y el rugir de los leones .
.d E no, se que o dor A la mitad del mes, una vez que el Cuartel General de Santia-
mi 0 · ra ya el anochecer. -
go fue tomado por los callistas, el mismo general Anguiano, ca-
minando penosamente en ratos, pues aún no sanaba de su pierna
LOS ENFERMOS DEL HOSPITALITO herida y tenía necesidad de muletas, y arrastrándose en los pasos
DE CRISTO REY difíciles, tuvo que incorporarse al grupo de los enfermos, arriba
Cuando principió el ataqu 1 en Cerro Prieto.
el Cuartel G 1 e a campamento de Santiago que era
. enera ' en donde también estaban los heridos éstos tu
vieron q~e tomar 1~ delantera para ponerse a salvo. ' - LOS LEONES
ser;a~:b~:e¡~:,~~~~;¡elc~:~a;~l':,:a, dha~a el dC;rro Prieto, en la
Al que esto escribe nadie se lo contó; él mismo fue testigo pre-
~:~;e~~rida_d Y ~ncontrar algo de ag:~, ::u~:~a~e:s~a;n e~~~:~ sencial de estas cosas. Los leones, sí. Abundan estas fieras en esos
- penas. a para esos días caían fuertes tormentas en la lugares; pero fue Dios para con sus hijos especialísimamente pro-
m on t ana. · vidente, porque a pesar de que aquellos animales habían sido, por
Provisiones de boca · h b' su propia condición, . terribles en tiempos anteriores, porque lle-
. . ' casi no a Ia : eran uno o dos kilos de arroz
y un medw kilo de garbanzo. Eso era el total . garon a devorar a hombres robustos, durante la Cristeada no
para las señoritas de las "Brigadas" 1 ' pai ~ los enfermos, atacaron ni siquiera a los niños y llegaron a familiarizarse de tal
familias de p d que os atendian y para las
del M . . e ro Y. Manuel Ramírez que habían sido el respaldo manera, que noche a noche oíanse sus rugidos y aun llegaban con
[Link] Cnstero en la atención de los heridos e frecuencia al mismo campamento para comer los desperdicios que
grupo, Iba también el Padre Ochoa su Capella'n Ped . Ron ~ste podían encontrar, principalmente cuando se había matado algu-
es a que1 mismo
· de los principios del' M · · · ro am1rez
casa en T .I . ovimiento armado en cuya na res.
' om a, Jal., estuvo alojado Dionisia Eduardo O eh oa.
210
211
, banse en este estado aquellos cruzados de Cristo, cuan-
E ncont ra T d.
EL ENVENENAMIENTO Y, SIN do llegó la tormenta y tres de ellos, sin poder ser amo Ia os _POr
EMBARGO, SALVADOS ~ s fueron cubiertos por una de las gruesas cornen-
1os campanero , . . ·
ue en tiempo de lluvia baJan de 1a crma
tes d e agua Y arena q , .
Por estos días -el 19 de ese mes de junio-- a la primera luz arrollando cuanto encuentran a su paso. ~n voto a la Santls~a
de la mañana, en Ladera Grande, el Capitán Jesús Alonso y sus . d T lpa hecho por el capitán cristero Jesús Alonso, Jefe
V Irgen e a ' , . · d . '
muchachos fueron atacados por una columna de quinientos sol- de aquel grupo de soldados, fue 01do por Dws ~ mnguno e aque-
dados callistas provista de artillería. Los cristeros resistieron du- . agonizantes murió del envenenamiento. .Los que m u-
11os, ya Casi ' . U , R 1,
rante breve y rudo combate en el que hicieron al enemigo más de · 11 dos por la tormenta, fueron Santmgo rsua o on,
neron, arro a . · · d s
veinte bajas. Lo,s libertadores tuvieron un muerto. Cuando se vie- Francisco Rodríguez Martínez y otro muchacho ongmano e an
ron en la imposibilidad de seguir resistiendo, se batieron en reti- Marcos por sobrenombre La Zorra. .
rada hacia el cono del Volcán. y
Al día siguiente, un tanto mejorados los enfermos recogidos
En aquel yermo y hosco lugar se encuentran por todas partes los tres cadáveres que fueron encontrados ladera abaJO, en~r? la
especies de pequeños escapes sulfurosos del volcán con su peque- arena y las piedras, y sepultados en el dugar ~ue en [Link] andas
ña columna de gases y rodeados de capas de azufre y no hay ni risqueras encontraron más conveniente, bapr~n los cr~s~eros ha-
siquiera el quiote que un poco más abajo se puede encontrar. Sólo . 1 . , de San Marcos temblando de fno y debihdad, he-
cm a regwn ' .
se dan unos arbustos que producen racimos de frutos pequeños lados, arrastrando los pies y sin poder casi sostene: el arma, por
de color rojo y de no muy mal sabor, al menos para el que tiene el natural efecto de aquellas alturas, del cansanci~, la falta de
hambre y rendido de fatiga siente la boca seca y ar,dorosa. Los que agua y alimento desde hacía dos días y el envenenamie~to. -
transitan alguna vez estos lugares le llaman "fruta del diablo". Poco después, repuestos de la intoxicación, enc~ntrabanse to~os
Los cristeros iban completamente en ayunas; habían peleado lo mismo que antes, con sobrados bríos para contmuar la herOica
desde la madrugada y no habían tomado ni una sola gota de agua y sa}lta brega.
para refrescar sus labios, desde la víspera. De aquí que en aque-
llas horribles arideces se dispersaron en busca de las frutillas ro-
jas. . . Un momento más tarde, separados unos de otros, se en-
contraban casi en su totalidad debatiéndose con los dolores, su-
friendo convulsiones agónicas y helado. sudor de muerte, y, entre
los moribundos, encontrábase el mismo capitán Alonso. A tal
grado llegó la gravedad, que pensando que no vivirían más, or-
denó el capitán cristero a dos soldados que estaban sanos -uno
de los cuales eta don Onofre Facio, padre de aquel Manuel Facio,
célebre muchacho del ler. año de lucha cristera-, que recogieran
las armas y cartucheras de los demás y las llevaran al jefe del
Movimiento Cristero colimense, general Anguiano Márquez, dán-
dole cuenta de lo ocurrido. ·
213

212
3.-Que de alguna manera se garantizara la estabilidad de esas
devoluciones. (Mons. Ruiz y Flores, Revista. Trento~ 1959).
Ya antes estaba pedido, como algo básico, el reconocimiento
de la personalidad de la Iglesia. Y no hubo nada, ninguna garan-
tía, nada firme, nada seguro; palabras, promesas vagas. Simple-
mente arreglos verbales que luego desconocieron los hombres del
Capítulo V gobierno calles-portesgilista. El culto se reanudaría, pero se rea-
nudaría conforme convenía a las sectas judío-masónicas del Norte
LA PRUEBA GLORIOSA. RECTITUD HEROICA DE LOS y al régimen, masónico también, del gobierno de México. La
CRISTEROS. EL UNICO IDEAL DE LA CRUZADA Iglesia había caído en una negra celada.
Las campanas de los templos tocaron jubilosas, mientras Obis-
pos y fieles, los jefes de la Liga Nacional y los luchadores, llora-
LOS ARREGLOS ban en sus hogares. ¡Cuánto lloraron ese día, entre otros, el
Excmo. . Señor Obispo don Miguel de la Mora, Presidente del
Y LLEGÓ EL TRISTEMENTE célebre 21 de junio.
Sub-Comité Episcopal, y el Excmo. señor Obispo Azpeitia y Pa-
En el Palacio Nacional de Gobierno, ciudad de México, D. F., lomar y el anciano egregio Prelado señor Castellanos! "Llora-
~e consumaron, debido a la nefasta intervención de la Casa Blanca ron como mnos·~ '' .
de Washington, los arreglos o Modus vivendi que se celebraron
entre los señores Obispos mexicanos don Leopoldo Ruiz y Flores
y don Pascual Díaz y Barreto, a quienes el Sumo Pontífice había INGENTES PROBLEMAS
facultado para ello, y el gobierno masónico de Calles y Portes Gil;
Ingentes problemas quedaban en pie: Prelados, clero y seglares se
arreglos que grandemente habían temido, cuando se preludiaban,
preguntaban si, tras las declaraciones publicadas en la prensa, habría
tanto el pueblo católico que luchaba contra la tiranía, como la habido algún pacto secreto para devolver, paulatina, pero seguramente,
casi totalidad de los señores Obispos, y que después deploraron la libertad a la Iglesia; reconocer y garantizar, por medio de leyes
con amargas lágrimas, no únicamente el pueblo fiel, sino el 'mis- justas, los derechos ciudadanos relativos a la educación de los hijos, a
mo señor Arzobispo Ruiz y Flores que los había concertado y aun la propiedad, a la práctica de sus creencias religiosas ... (Méjico Cris-
el Augusto Romano Pontífice, Su Santidad Pío XI. tero -Rius Facius- 1960).
¿Qué fueron los arreglos?
El Papa Pío XI envió el día 20 un cablegrama a monseñor DECLARACIONES DEL
Ruiz y Flores, diciendo que lo autorizaba para firmar la reanu- PRESIDENTE PORTES GIL
dación del culto, siempre que se estipulara con el Gobierno:
l.-Amnistía general para todos los levantados en armas que El Presidente Emilio Portes Gil cínicamente declaró entonces:
quisieran rendirse.
El gobierno, representado por mí, exigió a los delegados de la Iglesia
2.-Que se devolvieran las casas curales y las episcopales. el sometimiento incondicional a la Constitución y a las leyes vigentes,
214
21.'}
y por ningún motivo admitió la discusión sobre tales leyes, ni mucho señor Canales les dijo alguna vez: Sin duda, el señor presidente
menos hizo confesión alguna que no estuviese determinada en la propia
ofreció todo esto: yo estaba presente, pero no sabía lo que ofrecía,
Constitución, admitiendo que no se reconocía personalidad ninguna a
la Iglesia, ya que nuestra Carta Magna es terminante en este sentido.
puesto que al desocupar esos edifici~s y devolverlos, se echaría un
Tampoco hubo, fuera de las declaraciones publicadas, nada que sig- enjambre de enemigos" (Portes Gil, La Lucha entre el Poder
nificara pacto secreto o compromiso alguno por parte del gobierno. Lo Civil y el Clero, México, 1934).
publicado es todo y, fuera de esto, no existió ningún otro documento
de carácter confidencial o reservado (E. Portes Gil. Quince años de
AUN CERRADO EL RECURSO
política mexicana. Editorial Botas) .

y ni aún quedaba el recurso a los dos Excmos. Prelados don


Y lo medular de las declaraciones del presidente Portes Gil ofi-
Leopoldo Ruiz y Flores y don Pascual Díaz y Barreto de recurrir
cialmente publicadas el día de los arreglos era esto:
personalmente al presidente Portes Gil o al general Calles, porque
Que no es el ánimo de la Constitución, ni de las leyes, ni del gobier-
éstos se negaron a tales audiencias:
no de la República, destruir la identidad de la Iglesia Católica, ni de
"Que para lo que fuese necesario, podían recurrir ~1 secretario
ninguna otra, ni intervenir en manera alguna en sus funciones espiri- de gobernación, señor Canales". (Ruiz y Flores, Revzsta Trento,
tuales. De acuerdo con la protesta que rendí cuando asumí el Gobierno abril-julio, 1959) .
Provisional de México, de cumplir y hacer cumplir la Constitución de la
República y las leyes que de ellas emanen, mi propósito ha sido en todo
LICENCIAMIENTO DE LA
tiempo cumplir con esa protesta y vigilar que las leyes sean aplicadas
sin tendencia sectarista.
GUARDIA NACIONAL

Ya en esos días el jefe supremo de la Guardia Nacional era el


CONFESIONES DEL EXCMO. SR. general don Jesús Degollado; pues el grande, egregio general en
ARZOBISPO RUIZ Y FLORES jefe don Enrique Gorostieta había muerto, defendiéndose como un
león, el domingo 2 de ese mismo mes de junio, en ~a sorpresa
Al ver la realidad y pasadas la euforia e ilusiones del primer que sufrió en la hacienda El Valle, en Los Altos, Jalisco. .
día, el señor Delegado Apostólico Ruiz y Flores confesaba: Ante el tremendo problema de "los arreglos" con el gobierno
"Los arreglos, si arreglos pueden llamarse, fueron los publica- portesgilista, el general Degollado, de incógnito, hizo viaje .r~pid.o
dos por la prensa. Cierto es que el Presidente se comprometió, a la ciudad de México para celebrar acuerdo con el Comlte DI-
por petición del santo Padre, a dar la amnistía general, a devol- rectivo de la L.N.D.L.R. La reunión tuvo verificativo en la casa
ver seminarios, casas episcopales y curales y garantizar la libre co- del Presidente, Lic. don Rafael Ceniceros y Villarreal. Estaban
municación del Papa con los católicos" (lo. de agosto de 1929, además, el Vicepresidente Lic. don Miguel Palomar y Vizcarra,
carta al Excmo. señor Obispo don Manuel Azpeitia Palomar). el Ing. Zepeda y otros señores del Comité. .
Y más tarde, el mismo señor Delegado monseñor Ruiz y Flores: y se llegó al acuerdo, después de deplorar el hecho cas1 inau-
"Al ver que pasaba el tiempo y no desocupaban ningún edifi- dito de los arreglos, de que ante hechos consumados, no era po-
cio de los que tenían que devolver, insté por escrito, de viva voz sible continuar en la lucha armada y era necesario proceder al
y por medio de los licenciados Noriega y Herrera y Lasso. El licenciamiento del ejército cristero, la insigne Guardia Nacional

216 217
EL MENSAJE DEL GENERAL EN ]EFE
que se había cubierto de gloria en los campos de batalla y que
tan de cerca había contemplado la victoria.
Y con grande entereza, aunque sangrando su alma, el general
don J. Jesús Degollado se dirigió a las invencibles tropas de sus
LAS CONDICIONES QUE PIDIO cristeros en un sentido mensaje del cual se reproducen los párrafos
EL GENERAL DEGOLLADO principales:

Estas condiciones, aceptadas por el Presidente de la República, Su Santidad el Papa, por medio del Excelentísimo señor Delegado
fueron las siguientes: Apostólico, ha dispuesto, por razones que no conocemos, pero que, co-
mo católicos, acatamos, que sin derogar las leyes se reanudaran los
l. Garantías plenas de vidas e intereses, para que puedan regresar a. cultos, y que el sacerdote, poniéndose en cierto modo al amparo de
sus hogares, a todos los generales, jefes, oficiales y soldados de la Guar- ellas, comenzase a ejercer su ministerio públicamente. En el acto, nues-
dia Nacional. tra situación, compañeros, ha cambiado ...
2. Garantías plenas de vidas e intereses para todos los civiles, que €n. Debemos, compañeros, acatar reverentes los decretos ineluctables de
cualquier forma hayan ayudado al movimiento de la defensa de la li- la Providencia: cierto que no hemos completado la victoria; pero nos
bertad religiosa. cabe, como cristianos, una satisfacción íntima, mucho más rica para
3. Libertad absoluta de todos los presos por la cuestión religiosa, ya. el alma: el cumplimiento del deber y el ofrecer a la Iglesia y a Cristo
sean civiles o miembros de la Guardia Nacional. el más preciado de nuestros holocaustos, el de ver rotos, ante el mundo,
4. Sobreseimiento de los juicios incoados contra los católicos, con mo- nuestros ideales, pero abrigando, sí, ¡vive Dios!, la convicción sobre-
tivo de la cuestión religiosa. natural que nuestra fe mantiene y alimenta, de que al fin Cristo Rey
5. Repatriación de los desterrados por el mismo motivo. reinará en Méjico, no a medias, sino como Soberano absoluto sobre
6. Entrega de veinticinco pesos por rifle a los soldados de la Guar- las almas.
dia Nacional que entreguen su arma, adjudicándoles sus caballos a los Como h~mbres; cábenos también otra satisfacción que jamás podrán
que los necesiten. arrebatarnos nuestros contrarios: La Guardia Nacional desaparece, no
7. A los jefes y oficiales se les permitirá la portación de sus pistolas,_ vencida por nuestros enemigos, sino, en realidad, .abandonada p~r
con .la licencia respectiva de portación de armas y salvoconductos, y un aquellos que debían recibir, los primeros, el fruto ~ahoso de sus sacr:-
auxilio en metálico a juicio de los jefes de Operaciones. ficios y abnegaciones. ¡Ave, Cristo!, los que por T1 vamos a la humi-
8. Que se den las facilidades necesarias para que puedan desarrollar- llación, al destierro, tal vez a una muerte ingloriosa, víctimas de nues-
se los trabajos. tros enemigos, con el más fervoroso de nuestros amores, te saludamos y,
9. Que el licenciamiento de las tropas de la Guardia Nacional, sea una vez más, te aclamamos Rey de nuestra patria.
ante los Jefes de Operaciones. (Memorias de Degollado Guízar. E di t.
Jus, 1957). y sin rendirse, abandonaron los cristeros la lucha bélica por
respeto a la Santidad del Papa Pío XI que había dado s~ supr~­
Portes Gil no tuvo empacho en aceptar estas bases, a sabiendas ma autorización a aquellos arreglos y por amor a la Iglesia, a fm
de que no las cumpliría: ¡Para ello contaba con la vigencia de de no obstaculizar la labor que en el campo cívico se emprendería
las leyes persecutorias y la fuerza de la anarquía sembrada en las -según decir esperanzado del señor D~leg~~o Apostó[Link]- para
filas católicas con la sumisión firmada por los monseñores Díaz,, obtener la derogación de las leyes antlcatolicas y la hbertad de
y Ruiz y Flores !
la misma Iglesia.

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BAJO LOS PINABETES DE CERRO PRIETO ¿QUIEN VA?

Era la tarde del jueves 4 de julio cuando allá sobre la cima de El general Anguiano Márquez era imposible que fuera, pues
Cerro Prieto, en las faldas occidentales del Volcán de Colima, en con grande dificultad daba algunos pasos.
aquellos días de hambre, frío excesivo, habitación a la intemperie, Y se ofreció el Padre Capellán.
bajo la sombra únicamente de los altos pinabetes en donde en El" general Anguiano no quería aceptar. Tenía miedo, tenían
aquellos días, se habían refugiado los heridos, entre ellos el ge- miedo todos de que lo fueran a matar.
neral Miguel Anguiano Márquez y las personas que los atendían Pero alguno tendría que afrontar el problema. El Padre insis-
y con ellos su Padre Capellán señor Ochoa, se tuvieron las prime- tió y, a la mañana siguiente, primer viernes de julio, después de
ras noticias, ya ciertas e inequívocas, de los arreglos y de cómo la santa Misa celebrada ahí en la montaña, se marchó a través
ya, en otros lugares, se había procedido a licenciar a los soldados de la selva.
cristeros. Entre otros, el general cristero Lauro Rocha, en Jalisco,
había depuesto ya su actitud bélica.
DON ARCADIO DE LA VEGA
Había la circunstancia del lugar, pues se estaba propiamente
en estado de sitio, ya que los antiguos cuarteles cristeros de La En la ranchería de El Parián, ya en las cercanías de Colima,
Mesa, El Borbollón y Santiago, que es por donde tendría que se encont~ó un amigo -único hombre de la región que en aque-
bajarse, estaban en poder de los soldados callistas de la tiranía llos días de tanto infortunio y peligro quiso ayudarlo, en su em-
callesportesgilista. Las noticias habían llegado por medio de un presa de presentarse en la Jefatura de Operaciones Militares de
correo que se había enviado a través de la intrincada selva de Colima: don Arcadio de la Vega-. El, en la mañana del lunes
Cerro Prieto, reptando, materialmente reptando, empujándose 8, fue a Colima y habló con diplomacia exquisita con el general
con los pies como cuando se nada, en largos trechos, bajo la es- callista Heliodoro Charis y él, finalmente, lo acompañó en la ma-
pesa maraña de las zarzas, porque por ahí no había veredas, hasta ñana del 12, cuando tuvo que presentarse en la Jefatura de Ope-
llegar a las playas del cono del Volcán y, de ahí, atravesar por el raciones a concertar el licenciamiento de los crist<~ros de Colima.
medio de los volcanes para caer a la región de San Marcos, Cau- Y quiso Dios que en la primera entrevista, antes de 8 ó 10 mi-
centla, Montegrande, etc. Más aún; desde hacía dos días se esta- nutos, pudieran entenderse el Padre don Enrique de Jesús Ocho.a
ba bajo una lluvia menuda, casi sin interrupción. que se presentaba en nombre de los cristeros y el general Chans
Jefe de las Operaciones en Colima. Y se tuvieron -cosa que· pa-
EXTREMA URGENCIA DE ARREGLO rece increíble-, en cuanto se conocieron y trataron un poco,
confianza mutua.
Y dadas las circunstancias, era urgentísimo bajar a Colima y
entablar directamente pláticas con el general Heliodoro Charis, VERDADERO HEROISMO CRISTIANO
jefe militar de la plaza, quien ya debería tener órdenes al respecto.
Y los bravos héroes, a quienes nunca doblegaron los más gran-
des sufrimientos ni las más crudas persecuciones, entregaron sus
armas con resignación humilde, de subidos quilates de un santo
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tos~ sin armas, ni recursos, siguieron en pie, inquebrantables, vic-
heroísmo. Y sumidos en la mi~eria regresaron los cristeros, los
cristeros todos, a sus respectivos hogares. toriosos.
En una de las ocasiones en que Amaro fue a Colima para di-
Treinta meses hacía que se venía combatiendo. Cuando se ini-
rigir la campaña contra el grupo de los cruzados, encontró la ciu-
ció la guerra, allá en enero de 1927, se dijo con toda verdad, que
dad con luz eléctrica, y cuando se fue lo hizo en medio de las ti-
los rebeldes no llegaban a treinta, armados con armas viejas y
nieblas, porque en su honor, a orillas de la capital del Estado en
desiguales, y que el parque no les alcanzaba para un combate de
que estaba el grueso de sus fuerzas, se acercaron los libertadores,
un cuarto de hora. El fracaso lo daban los enemigos como un he-
y cortaron los cables que conducían la energía eléctrica, y derri-
cho -y esto lo pregonaban a cada momento en las columnas de
baron los postes, para que tuvieran los enemigos pruebas inequí-
los periódicos de Colima-, ya que los jóvenes jefes del movimien-
vocas de que, ni habían sido derrotados, ni habían huído, presas
to eran muchachos inexpertos, sin armas y sin recursos, decían ellos.
del temor, sino de que continuaban firmes, con iguales bríos, y
ello que no tenían ni armas, ni recursos, ni experiencia; pero te-
LA EMPRESA DE LOS MUCHACHOS nían a Dios de su parte.
Estando el mismo general Amaro en Colima, atestada la ciu-
Y estos muchachos inexpertos que nunca habían tomado quizá dad de perseguidores y con un tren militar encendido día y no-
un arma de fuego entre sus manos, fueron atacados por la gen- che en la estación del ferrocarril, quemaron los cruzados una fin-
darmería del Estado, por agraristas, Acordadas, fuerzas de volun- ca del gobernador del Estado, Solórzano Béjar, en el balneario
tarios, por tropas de la federación, al mando de los generales Fe- de Cuyutlán, y destruyeron los muebles de la del senador Aguayo,
rreira, Talamantes, Beltrán, Buenrostro, Manuel Avila Camacho, muebles comprados ex profeso para recibir al general Amaro.
Maximino Avila Camacho, Aguirre Colorado, Pineda, Rodríguez Por último, la formidable y gigantesca columna del diabólico
Escobar, Flores, Martínez, Charis, Pineda, hermano del primero, Eulogio Ortiz fue igualmente inútil; porque los cristeros continua-
y todo fue en vano. ron con igual entusiasmo, casi sin habérseles hecho mal ninguno,
El movimiento cristero siguió en pie y cada vez más fuerte, cohe- con más parque y armas que al iniciarse la campaña y con una
rente y formal. Al fin, estaban militarizadas las fuerzas, divididas nueva y más palpable prueba de que Dios los asistía con especia-
en grupos conforme a la ordenanza militar, con buenas armas y su- lísima Providencia.
ficiente parque. Más aún, la organización civil cada día se per- Pero se luchaba por Cristo, se guerreaba contra los tiranos, a
feccionaba en las poblaciones y rancherías, y en todos los luga- fin de obligarlos a suspender la persec~ción y dar libertad a la
res controlados o semicontrolados por las fuerzas libertadoras, ha- Iglesia; y esto según el Excmo. Delegado Apostólico monseñor
bía ya el respectivo gobierno civil cristero. Ruiz y el señor Arzobispo· Díaz, que habían concertado los arre-
glos, estaba obtenido.
AUN EL SECRETARIO DE GUERRA
c·LA PAZ? ...
Cuatro veces fue a Colima, para dirigir la campaña contra los
cristeros el propio Secretario de Guerra, general Joaquín Amaro, Y los limos. Prelados volvieron a sus Sedes, los sacerdotes a
con su flotilla de aeroplanos de guerra, y los muchachos inexper- sus templos, los que estaban desterrados regresaron a la patria,

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casi todos los deportados a las Islas Marías volvieron al seno de mo ellos lo pensaban, así fue, y así, sólo en el primer año de in-
la familia, y los cruzados de Cristo, cubiertos de tierra, destroza- fortunada paz, murieron, asesinados, casi la mitad de los jefes
da la ropa, tuvieron que volver a sus hogares, llevando las cica- cristeros de Colima y, los que es~aparon, fue porque pudieron
trices de las heridas abiertas en la lucha, llenos de pobreza y de huír a tiempo.
miseria y sufriendo en muchas ocasiones el desprecio aun de los Entre estas víctimas están los siguientes:
que los habían aclamado en los días de sus triunfos. Muchos de El mayor J. Félix Ramírez, jefe cristero del combate de El
aquellos valientes derramaron en silencio gruesas lágrimas, ane- Borbollón, en Ciudad Guzmán, en el mes de octubre de 1930, al
gada el alma en mortal tristeza y víctimas de graves presentimien- estar colgando en el frente de su casa unos farolillos en honor de
tos, lágrimas de tan honda melancolía como nunca se habían sa- Señor San José; el capitán Joaquín Guerrero, su asistente y un
boreado durante la heroica brega. hermano, dentro de la propia casa del primero; los capitanes En-
rique M'endoza y Agustín Carrillo; los subtenientes Margarita Gar-
LA VUELTA DOLOROSA cía y J. Jesús Chávez, en [Link] circunstancias y lugares.
Además de ellos, se cuenta gran número de soldados que murie-
La mayoría no encontró la antigua casita, querido y santo pa- ron a manos de los perseguidores, que impunemente cometieron
trimonio, porque manos impías la habían reducido a escombros sus crímenes, no ya ocultamente y en lugares apartados, sino de
y cenizas. Otros no encontraron a los miembros de su hogar; ha- una manera del todo pública.
bían muerto la madre y la esposa consumidas por las penas o Se llegó a dar el caso de que se ahorcase al antiguo soldado de
habían tenido éstas que emigrar. . . Y llegaron a sus pueblos, sin Cristo o de que se le fusilase en el propio atrio del templo o plaza
tener trabajo, sin tener dinero y entre mil incertidumbres. principal del lugar.
¿Cumpliría el gobierno perseguidor lo pactado con los señores
Arzobispos Ruiz y Díaz? ¿Las garantías que se nos ofrecen, se- c·TODO PERDIDO? NO; NI EL HONOR, NI LA
rán sinceras y verdaderas? Si el mismo día de consumados los arre- CONCIENCIA, NI LOS MERITOS
glos, el hombre de la presidencia de la República tiene el cinis-
mo escalofriante de negar, en documento público, que hubo ver- Los heroicos defensores de la libertad religiosa habían cumplido
daderos arreglos y que todo se redujo a la sumisión de la Iglesia con su deber: En el campo de la lucha se habían cubierto, ante el
a la Ley Calles ¿qué será más tarde? mundo entero, de inmarcesible gloria, guerreando con heroicidad
por su Dios y por su Patria; ·luego, por no crear ni siquiera apa-
rentemente obstáculo a la acción diplomática que se decía había
LA PERFIDIA ENEMIGA
de desarrollarse, y por disciplina,, después de haber merecido ce-
ñir el laurel del triunfo, entregaron sus armas y aceptaron humil-
Ya preveían ellos, con una especie de instinto que pasma, todo
demente la obscuridad, la pobreza, la incertidumbre, el desprecio,
lo que iba a suceder: la infidelidad de los tiranos en reconocer
la muerte sin gloria, dando así la más palpable prueba de la rec-
y cumplir sus compromisos y la matanza que de los libertadores, titud de sus intenciones y de la elevación de sus almas.
irían haciendo poco a poco, de una manera cobarde y ruin y sin No era ningúri fin político el que perseguÍfin, no ambicionaban
fruto ninguno para la causa de la libertad de la Iglesia. . . Y co- ningún interés mezquino: únicamente por Cristo luchaban y su-
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IICC15
frían y daban la vida. Llegaron entonces a la cúspide sus inmo-
laciones y la Historia de la Iglesia tendrá que dedicar una de sus EL IDEAL CRISTERO
más hermosas páginas para cantar glorias tan puras.
' N o andamos buscando -les decía casi diario Dionisia Eduardo
Ochoa, el Iniciador del Movimiento en nuestro Estado de Coli-
MAGNANIMIDAD ADMIRABLE ma- ni comodidades, ni empleos, ni dinero, ni aplausos. Traba-
jamos por Cristo; por El luchamos, por El daremos nuestra vida
Para concluir debemos consignar algo que pinta mejor lo que
si El así lo dispone. Y este ideal sublime quedó grabado en el
fueron los crisferos de Colima: el noventa por ciento de ellos
corazón de los libertadores. Aquí está por quien andamos tra-
estaba formado de jóvenes que no pasaban de 25 años, entusiastas
bajando, solía decir con mucha frecuencia, s~ñalando una ima-
y dotados de valor heroico. ¡Cuántas veces, en lugar de temblar,
gen de Cristo Rey, un valiente, el joven Ramón Radillo, que ~u­
se les veía saltar de alegría y correr alborozados al encuentro del
rió en combate el 12 de enero de 1929, en las calles de Colrma
enemigo! Exponían sus vidas y se mezclaban entre los mismos per-
y cuyo cuerpo fue objeto de escarnio de los enemigos, porque no
seguidores, a la hora del combate, para poder adquirir un arma
fue posible que sus compañeros lo recogieran para darle cristiana
más, porque ese era casi el único modo, a costa de muchas vidas
sepultura.
preciosas, de dotar a la Guardia Nacional de las ar~as, ya muy
Nunca recibían los libertadores, ni jefes, ni soldados, un céntimo
numerosas, con que contó al final. Cuántas veces se oyó decir a
de pago; pues siempre se vivió en pobrezas y lo que era dable con:
nuestros jóvenes: "Qué importa que nos maten hoy, si al cabo
seguir, poco era para invertirlo en elementos de guerra. ¿ Podra
hemos de morir un día: un día más o menos, es cosa que no signi-
encontrarse fácilmente un ejército así? Hubo abusos, es verdad,
fica". Un día oí decir textualmente al mayor J. Félix Ramírez:
pero fueron cosa aislada y excepcional, al grado de que nunca
"Lo que pido a Dios, es que me dé licencia de trabajar mucho
contó México con un ejército tan honrado, disciplinado, heroico
por su causa; que me cuide y conserve o que me maten, eso no:
y abnegado, según el general en Jefe del Movimiento don. En:ique
Di9s sabe lo que hace conmigo aquí y en la otra vida". Excla-
Gorostieta declaraba y probaba en un documento que firmo po-
maciones como éstas se oían casi a diario, y, al oírlas, no era po-
cos días antes de su muerte.
sible sino quedar en silencio, sin proferir una palabra, admirando
tanto heroísmo, como cuando se está en presencia de lo sublime.
j Con cuánta razón escribía el Discípulo de Cristo: Os escribo a ¡SALVE, COLIMA, CUNA DE HEROES!
vosotros, jóvenes, porque sois fuertes y persevera en vosotros la
palabra de Dios y habéis vencido al maligno! ¡Gloria a nuestros héroes! ¡Gloria a Colima! De ninguna ma-
nera eres, podríase decir, parodiando las palabr~,s del Pro~eta,
Sí, verdaderamente fue todo de Dios: su espíritu fue quien vi-
el más pequeño de los Estados de nuestra N acwn; pues SI en
vificó la cruenta empresa, porque la carne no es capaz de tantos
extensión territorial eres un pequeño jirón, colocado en las re-
heroísmos. Esta va siempre en busca de las comodidades y place-
motas playas del Pacífico, en el número de tus bravos luchado:es~
res, no de las hambres, privaciones y desvelos; no de las pobrezas,
de tus héroes y de tus mártires, sacerdotes y seglares, excediste
zozobras, heridas y sangre, y sin más recompensa en este mundo
en relación con el número de tus habitantes, a todos ellos.
que morir, tal vez muy cerca, tendido en su propia sangre y des-
amparado en lo humano. Fuiste uno de los primeros que respondieron al clarín guerrero
que invitaba a luchar por Dios y por la Patria. ¡Gloria inmensa a
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227
todos los que han muerto por Cristo! ¡ Gloria a todos ·aquellos
~ravos y esforzados campeones que en la hora de la agonía, ba-
nados. con su sangre,. expiraban murmurando con ardiente fe y
celestial dulzura el Vzva Cristo rey de su combate!
Si Dios Nuestro Señor ha dado a México héroes si El nos ha
dado t_antos milagros y triunfos, es que vela por nos~tros.
~o rmportan las t_inieb!as del I?resente, ni el odio de los p~rse­
gmdor~s de la Iglesia, m la conJuración de las sectas masónicas APENDICE
de la tierra en contra de la Nación de Cristo Rey.
Post Scriptum
. Los ?.ueblo~ ~erecen, no porque son débiles, sino porque son
VIles,, diJO un msigne español y, "si Dios está con nosotros, ·quién LOS ULTIMOS ACONTECIMIENTOS
podra ~~ncernos?" El seguirá siendo el guía, la luz, la fortal~za de
los catohcos mexicanos. Vendrá el momento providencial vendrá
el ~ilagro si es menester, y entonces fulgurará la victori;, apare- COMO LAS HOjAS QUE EL HURACAN A,RRANCA
cera el sol esplendente de la cristiana libertad.
La sang~e de. los mártires es imposible que permanezca infe- LENTOS TRANSCURRIERON LOS AÑos, impregnados de desilusiones
cunda; es Imposible que no florezca en un porvenir de luz. y amarguras profundas para el pueblo creyente de Colima, y mien-
. tras en otros lugares de la República se dio lugar a una honda di-
visión en el seno mismo de la sociedad creyente, cuando se vio,
cuando se palpó el fracaso del pacto celebrado con el gobierno
de la Revolución Mexicana; cuando se supo que el mismo soberano
Pontífice lloraba lo acaecido con sus hijos de México, los cató-
licos de Colima, en respetuoso silencio, bebiendo calladamente las
lágrimas de los tristes acontecimientos, sacerdotes y fieles, unidos
a su amado anciano Obispo, continuaron atados con los vínculos
· de la misma santa solidaridad cristiana con que estuvieron liga-
dos durante el tiempo de la suspensión del culto. En Colima no
se cantó el Te-Deum cuando se concertaron los arreglos~ porque
nadie creyó que aquello hubiese sido una verdadera victoria; pero
tampoco hubo jamás críticas .altaneras en contra de la autoridad
eclesiástica: se guardó silencio y en silencio se devoró la amargu-
ra: la Iglesia de México había caído en una celada enemiga y
era necesario adorar los secretos designios de Dios. "En verdad os
digo -había dicho el Maestro-, que los cabellos de vuestra ca-
beza están contados y que uno de ellos no caerá sin el consentí-
228
229
miento de mi Padre celestial". Arriba está el Señor que juega con cada 6,000 habitantes, tomando como base el último censo en que
los d<;signios de los hombres. había bajado la población a 60,000. El mismo decreto autorizaba
¿Y los cristeros? Dispersos continuaron los que lograron sobre- al gobernador para redactar el nuevo reglamento de cultos.
vivir, cargados con el fardo de sus incertidumbres y con mucha En efecto, preparadas así las cosas, el gobernador hizo el de-
frecuencia perseguidos. Cuando el perseguido tiene dinero, ma- creto, restringiendo el culto a la capital del Estado y cabeceras mu-
nera de vivir un tanto cuanto holgada, la persecución no signi- nicipales, autorizando a su vez al congreso local para "determi-
fica para él sino cambio de residencia; se trasplanta a otra parte nar las penas" que deberían de imponerse a los funcionarios que
con los suyos y ahí puede, tristemente si se quiere, pero con tran- permitieran infracciones al reglamento y estableciendo una multa
quilidad y paz, comer el pan de su destierro, rumiando la amar- de $ 50.00 hasta $ 1,000.00 a los "infractores" o el arresto co-
gura de su situación forzada; porque el destierro siempre es des·· rrespondiente a juicio del ejecutivo del Estado.
tierro y el pan en él siempre es amargo; pero cuando el perseguido
es pobre de solemnidad que no tiene patrimonio ninguno, que no NUEVOS MARTIRES. EL PADRE ADOLFO MOTA
cuenta sino con el miserable jornal del campesino o del obrero
que tan pronto se gana como se consume, entonces las dificultades El señor cura don Adolfo Mota, el sacerdote abnegado que
que la persecución origina, entrañan más dolor que el amargo como pastor bueno, vimos en medio del peligro y de mil y mil zo-
pan del destierro; porque, aunque amargo, no deja de ser pan, y zobras, durante los últimos tiempos de la defensa armada de los
muchas veces se carece aun de este pan. Yo, S pectator> vi a los po- cristeros, habitar en las estribaciones de Cerro Grande con el fin
bres desamparados cristeros luchar con el problema de la sub- de velar por el bien espiritual de sus hijos, los feligreses de la pa-
sistencia, buscando ya en un pueblo, ya en otro, el modo de vivir rroquia de Comala, de la cual era en aquel entonces párroco; hoy,
y sin lograr muchas veces encontrarlo, como las hojas que el hu- por disposición del Gobierno Ecco. Diocesano, se encontraba en
racán arranca, ruedan y se despedazan en el torbellino sin aco- el pueblo de Zapotitlán, Jal., en sustitución del párroco mártir don
modarse fácilmente en un lugar estable. J. Guadalupe Michel, muerto el 7 de marzo del año 1928, según
arriba está narrado.
LA PERSECUCION SE INTENSIFICA Corrían los días últimos del año 1931. También en Zapotitlán,
el celoso párroco hubo de ser perseguido y, meses enteros, tenía
Durante la administración del gobernador Salvador Saucedo · que estar escondido, ya en un rancho, ya en otro, en los barrancos
( 1931 a 1935) exacerbóse de nuevo la persecución en Colima. pertenecientes a su nueva parroquia. Así, en iguales condiciones,
Este gobernador, electo en verdad por la mayoría del pueblo, que amenazada su vida, siguieron corriendo los meses primeros de
lo aclamó lleno de entusiasmo y alegría cuando tomó posesión 1932. En el Viernes Santo de ese año, predicando en su templo
del poder, porque no se le conocían ideas anticlericales, se valió parroquial de Zapotitlán, en el curso de su predicación, ante el re-
de la persecución contra la Iglesia, para que el Gobierno Federal cuerdo de Cristo crucificado y por nosotros muerto, con éstas o
no le fuera a la mano en su régimen que se distinguió por onerosas semejantes palabras, según lo refieren personas que lo escucharon,
exacciones y desbarajuste administrativo. A 29 de noviembre de se dirige al Señor: "¡Oh mi Dios! ¡ Mi Jesús crucificado! Si por
1932, la legislatura local expidió un decreto reduciendo a 10 el nosotros diste la vida en una cruz ¿por qué nosotros, miserables,
número de sacerdotes que podían oficia:r en el Estado: Uno por nos resistimos a sufrir por ti, a dar nuestra vida pobrecita por ti?

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Señor Jesús, aunque no lo merezca, aquí está la vida mía, tómala un monumento que la parroquia dedicó a la memoria del insigne
cuando tú gustes y sea mi muerte expiación de mis pecados". sacrificado.
Y pasaron los días y los meses hasta la festividad del Corpus
que celebró en su misma cabecera parroquial de Zapotitlán, Jal. Y LUEGO .. . LOS SISMOS
En ella, predicando, hace el mismo ofrecimiento solemne de su
vida. Ocho días más tarde, celebrando la octava del Santísimo Sa- Al día siguiente, 3 de junio, un sismo tremendo s'a cudió a Co-
cramento, no ya en la cabecera parroquial, sino en el pueblo de lima. El cuadro era desolador: muchos techos yacían por tierra;
Copala, de su misma parroquia, es más explícito y elocuente en el muchos muros estaban derruídos; incontables familias carecían
ofrecimiento de su vida. Y a el mártir preveía su feliz triunfo y de hogar y la ciudad entera estaba llena de escombros. La po-
aceptaba plenamente el sacrificio: "Señor Jesús, tus enemigos no blación íntegra había abandonado sus casas y se había refugiado
se dan tregua en perseguirte. Desde esa Hostia santa en donde a la sombra de los árboles, en las huertas, en los parques y jardi-
resides vivo y verdadero, acepta el ofrecimiento que te hago de nes públicos de la ciudad. En todas partes en donde se encontró
mi pobrecita vida, en desagravio del odio de tus enemigos y para un poco de amplitud y seguridad se improvisaron tiendas de cam-
que reines en México". paña para habitar: los de recursos, instalaron cabañitas que pres-
Y el sacrificio fue aceptado. La noche del 30 de mayo -no taban alguna comodidad; los pobres, con nuestro petate nacional
habían pasado ocho días de este último ofrecimiento solemne-· o con cualquier otra cosa que les defendiese un poco del sereno
se presenta intempestivamente en el curato de Zapotitlán, Jal., y de la lluvia, forjaron sus mal improvisadas tiendas. La vega del
una escolta y lo toma prisionero sin permitir que lo acompañaran río presentaba un aspecto fantástico. Y en medio de aquella deso-
a ninguno de sus familiares o amigos. Lo montaron en una cabal- lación, el pueblo entero, pobres y ricos, sin hacer caso de regla-
gadura, y lo sacaron del pueblo. mentaciones o prohibiciones, de si parecería bien o mal al go-
... entre las rancherías de San Isidro y Alista, tres días más bierno, oraba públicamente con gran fervor. De rodillas, en los
tarde, el día 2, apareció su cadáver en un zanjón, sollamado en jardines de la ciudad, se rezaba el Santo Rosario y se hacían actos
algunas partes y en otras casi carbonizado, mutilado y del todo .des- de desagravio, con tanto mayor motivo cuanto que los templos
figurado; completamente negro por el lodo y la sangre y el fuego. todos, sobre todo la hermosa Catedral, habían quedado casi con-
Desde un montón de piedras en donde le habían dado muerte, vertidos en ruinas. El gobierno no dijo nada por entonces.
le habían arrastrado hasta aquel lugar: el vientre lo tenía casi Para aumentar el dolor y la angustia pública de ese día, des-
vacío, sin intestinos; no tenía pies, y le había sido arrancado el cubiertos los despojos del señor cura Mota, la noticia llegó a Co-
brazo derecho. El tronco y la cabeza, sollamados, yacían en el lima y circuló con rapidez de relámpago, haciéndose de ello co-
zanjón. Los vecinos de Copala recogieron aquellos despojos y los mentarios tristísimos.
llevaron a sepultar a Zapotitlán. El brazo fue encontrado varios Los actos de desagravio se multiplicaron en las calles, en las
días después, también por vecinos de Copala, Jal., quienes lo lle- plazas, en los jardines, en la vega del río, en los grandes patios de
varon y, en una urna, lo enterraron respetuosamente en la capi- las casas. Se oraba, se oraba, se oraba noche y día, en voz alta
lla de su poblado. y con gran fervor; mas aún seguía temblando, la tierra seguía sa-
Poco tiempo después el nuevo Párroco de Zapotitlán bendecía cudiéndose como si en verdad la tierra misma -como el pueblo

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sentía- quisiese protestar por el crimen tan villanamente come- cales intentaba apoderarse de la imagen, y los fieles la pusieron
tido en la persona del párroco de Zapotitlán. a salvo. Se supo que un grupo de agraristas, además, azuzados
por unos políticos masones, había solicitado el templo para esta-
EL SANTUARIO DE NUESTRA blecer en él las oficinas de la Comisión Agraria. El pánico se
SEÑORA DE LA SALUD había sembrado y fue aumentando constantemente, como que ca-
da vez se palpaba más que se volvía a los tiempos de la persecu-
El templo o santuario de Nuestra Señora de la Salud es her- ción apenas transcurridos.
moso Y poético por su ubicación: se esconde entre las huertas de En efecto, el 19 de enero de 1934, empleados de la Oficina Fe-
la margen del Río de Colima, al norte de la ciudad único en una deral de Hacienda se presentaron al sacerdote Vicario de aquel
amplia barriada compuesta casi en su totalidad p~r familias de templo, Pbro. don Tiburcio Hernández, con el objeto de clausu-
la clase humilde; pobres y humildes, sí; pero piadosas. Escondi- rar la iglesia, por haberlo ordenado así la Secretaría de Hacienda,
do casi entre el boscaje, entre palmas y laureles, con su atrio mis- ya que un decreto del Presidente de la República lo destinaba a
mo, en aquellos días lleno de frescor y de poesía, por sus flores y otros fines.
enredaderas, un amplio pórtico gótico da acceso al sagrado re- Con lágrimas en los ojos hubo el Padre Hernández de entregar
cinto del santuario en donde se venera una bellísima escultura de las llaves del venerado templo. Los vecinos de la Vicaría, creyen-
~tra. Señora de la Salud (misterio de la Purificación), tan an- do aún en la justicia de los hombres, demandaron amparo ante
tigua, como que data de los albores mismos de la evangelización el Juzgado de Distrito, señalando como autoridades responsables
de estas tierras; tan venerada, como que ya ante ella se postra- al Presidente de la República, al Secretario de Hacienda y al J e-
ron los primeros creyentes de estos valles colimenses; tan hermosa, fe de la Oficina de Colima; pero el Juez de Distrito resolvió
a pesar de su antigüedad, como gota de agua cristalina apenas negativamente y, entonces, viendo inútiles los medios legales, se
caída al romper la luz de la mañana. dispusieron las mujeres de la barriada a defender su templo.
Año con año se celebra su función el 2 de febrero, engalanán- Grupos de mujeres y niños de toda la ciudad, en unión con las
dose la iglesia y el barrio entero, cuyas calles todas quedaban en mujeres de aquella barriada, sentaron reales en el amplio atrio
esos tiempos cubiertas por un tupido toldo de festones y faroles de de su templo y en la calle adyacente. En el puentecito mismo
papel y cuyas casas adornaban sus portadas con cortinas de flo- que sobre el Río. de Colima conduce al templo de "La Salud",
res y verdura. Por las noches del novenario que precedía a la estaba la primera avanzada de gente armada con piedras y palos.
fiesta, el barrio de "La Salud" estaba animadísimo: el toldo de El tránsito de coches fue suspendido y ningún extraño entraba
festones de colores que protegía del sol durante el día, se con- al barrio sin protestar ser católico y gritar ¡Viva Cristo Rey! Más
vertía en toldo de luces, cuando los millares de farolillos de dis- aún, al pasar frente al templo, había necesidad de hacer osten-
tintas formas y colores eran encendidos y Colima entero solazaba tación de fe y veneraci6n y a los hombres en quienes se notaba
su espíritu, visitando a la Virgencita santa en su amado templo mala voluntad para hacer lo que se les indicaba, la muchedum-
y convirtiendo noche a noche las calles de aquel poético barrio, bre airada los castigaba con especial rigor. Muchos eran senten-
en el lugar de sus paseos insustituibles. ciados a santiguarse públicamente y otros a ponerse de rodillas
En la función del 1933, ya hubo sus aires de tragedia. La no- y se dio el caso en que, requerido fuertemente un individuo a ha-
che del día de la solemnidad se rumoró que un grupo de anticleri- cer tales demostraciones, como él prorrumpiera en palabras in-
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juriosas a Cristo y a su Iglesia, las mujeres, enardecidas, lo estru- y predominó el clamoreo de la multitud, pidiéndole qu~ no inter-
jasen, lo golpeasen y aun dejasen sin bigote que vilmente con las viniese y que los dejase obrar. Ante la inutilidad de sus esfuerzos,
manos le arrancaron. el sacerdote optó por retirarse y dejar que los acontecimientos · si-
La situación se prolongaba y la tensión de ánimo aumentaba guieran su curso. ,
y se enardecía. Bravas mujeres, algunas de ellas armadas de pu- Un día, agraristas y gendarmes se apoderaron repentinamente
ñal y pistola, capitaneaban la defensa de su templo. Por la noche del templo, y el pueblo, justamente indignado, reforzó sus contin-
se hacían grandes lumbradas, sobre todo en las partes semioscuras gentes y se produjo un verdadero tumulto en que hubo pedradas
cubiertas por la sombra de los árboles, y en tanto que los niños, y garrotazos a granel, y difícilmente los atacantes se escaparon
al amparo de familias exprofeso puestas en alguna de las casas de ser linchados por las multitudes. La mesa, las sillas que ha-
del vecindario, pasaban tranquilamente la noche, ellas, las muje- bían sido llevadas al templo para la ceremonia de la toma de
res, acompañadas de sus esposos o hijos mayores, permanecían posesión, un retrato de Calles y otras cosas que de igual manera
en su puesto. habían colocado, fueron sacados a la calle y se formó una pira.
Muchas veces las capitanas de aquella muchedumbre, enardeci- El templo, el amado templo, quedaba nuevamente en poder de las
das, se presentaron en aquellos días ante las autoridades militares multitudes de católicos: los asaltantes se habían retirado lleván-
pidiendo garantías: "porque el templo es nuestro; porque nosotras, dose buena lección.
con nuestro trabajo humilde cuidamos de su conservación y repa- Al fin. . . ¡ había de suceder! las tropas federales se pusieron de
raciones; porque no lo hizo el gobierno ni ningún extraño; nues- parte de los usurpadores y el templo fue ocupado por los agra-
tros señores padres, nuestros abuelos lo hicieron y nadie tiene de- ristas ...
recho a arrebatárnoslo contra nuestra voluntad". El recinto santo quedó solo. En fechas posteriores, el goberna-
Y las garantías no se dieron y los enemigos de la Religión y del dor Miguel Santa Ana demolió los altares y, lleno de basura, víc-
pueblo tampoco querían ceder. Entonces, como en los tiempos tima del abandono y del sectarismo, sin ocuparse en nada, ni ser-
primeros de la suspensión del culto, recurrieron los enemigos a la vir para nada, el templo comenzó a destruirse. En los atrios del
intriga y al fin lograron persuadir al anciano sacerdote encargado templq, siempre bellos y cubiertos de flores en las épocas anterio-
del templo a que saliera y convenciera a las multitudes de la in- res, pacían las cabalgaduras. . . El curato anexo fue declarado
utilidad de aquella resistencia y de la conveniencia de dejar aquel Casa del Campesino: fue el mesón, sucio y descuidado, a donde
asunto por' la paz. llegaban los agraristas que venían a la ciudad.
No hay duda que el Padre don Tiburcio Hernández era muy Pocos días después de la usurpación, murió, víctima de la pena,
querido del pueblo; por él hubiera dado aquella gente aun su pro- el Rev. Padre Vicario del templo, don Tiburcio Hernández.
pia vida; pero a fuerza de amarguras y desengaños el pueblo va Muchas veces los vecinos de la barriada de "La Salud" se diri-
cogiendo experiencia y conoce la astucia de sus enemigos y hasta gieron al supremo gobierno de la Nación, pidiendo la revocación
dónde es capaz de llegar; por eso, contra todo lo que se esperaba, del decreto que les privó de su templo y haciendo ver que éste iba
el recurso resultó inútil. Subió el buen sacerdote a una pequeña a su destrucción muy rápidamente, dado el abandono en que se le
mesa, enmedio de aquellas multitudes embravecidas, para hacerse tenía. Se alegó que era el único que existía en tal barriada, com-
ver y oír. Se le prestó un momento silencio respetuoso; pero luego puesta en su totalidad por campesinos y obreros que querían su
principió a manifestarse la voluntad decidida y grande de no cejar, templo, porque son creyentes; que la moralidad pública pedía que

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se les devolviese su templo; que fue ese despojo un verdadero aten- establecer su asociación con jóvenes de la Normal de Colima, pe-
tado contra el derecho y la voluntad popular, la voluntad de un ro los trabajos tendientes a esto fueron reprimidos por el gobierno
pueblo de campesinos honrados·. Aun se hizo patente que los agra- del Estado.
ristas allí introducidos no fueron sino instrumento forzado de ma- En esos días, la mujer colimense dio una hermosísima nota al
los políticos que se sirvieron de ellos para ejecutar sus malas in- organizar una numerosa manifestación que recorrió las principa-
tenciones. . . En una ocasión, había ya orden federal de hacer la les calles llevando cartelones alusivos, protestando contra la im-
entrega del templo y el Jefe de la Oficina Federal de Hacienda plantación de la enseñanza socialista. El gobernador Saucedo se
así lo había comunicado oficialmente al cura párroco del Sa- negó a tener la atención siquiera de contemplar, desde el balcón
grario, a donde la Vicaría de La Salud pertenece. El párroco fue de Palacio, aquella manifestación nutridísima y verdaderamente
citado para hacérsele entrega y acudieron a la cita él y los veci- popular.
nos ... ; pero ya dos o tres políticos de segunda fila habían conse-
guido de México la suspensión del acuerdo y el templo no fue en- EL MAGISTERIO COLIMENSE
tregado. Posteriorment~, en el 1941, el Presidente de la Repúbli-
ca general Manuel Avila Camacho en su visita a Colima, ordenó Todavía no se aprobaba en México la reforma del Artículo 3o.,
la devolución, accediendo a nueva petición. cuando ya el gobernador Salvador Saucedo pret~ndió implantar
en Colima la enseñanza socialista. Los maestros del Estado y los
LA CUESTION ESCOLAR federales fueron convocados por sus respectivos directores: los
primeros, al Palacio de Gobierno y los segundos a la Escuela Tipo.
El grito salvaje de .Calles: "La niñez pertenece a la Revolu- Entre otras cosas se les exigió, abierta y llanamente, declaratoria
ción", tuvo su repercusión en Colima. Los diputados y senadores. escrita, firmada de su puño, de impartir a sus educandos la en-
fieles a las consignas del jefe máximo y de las logias masónicas, señanza socialista y de que atacarían al credo católico como ene-
comenzaron en México a esbozar las reformas al Artículo 3o., pa- migo del proletariado. Gran parte de las maestras del Estado y
ra la implantación de la enseñanza socialista. Bassols, el nefasto algunos maestros, principalmente de los' del Estado, se negaron
Ministro de Educación, propuso desvergonzadamente la educación a firmar y aun publicaron una protesta; pues siendo aún confor-
sexual. La mujer mexicana lanzó entonces unánime protesta. La me a la Constitución la escuela laica, el gobernador de Colima les
mujer colimense unió su voz indignada y potente al clamor na- obligaba a proporcionar una enseñanza antirreligiosa. Todos los
cional. que no estuvieran de acuerdo en someterse a la disposición fueron
Fue entonces organizado en Colima el Centro de la Liga Na- cesados de sus cargos, teniendo que soportar días de verdadera prue-
cional de Padres de Familia, para oponerse a la reforma constitu- ba, algunos hasta de miseria; pues al mismo tiempo se decretó una
cional. Se organizaron numerosas y concurridas asambleas presi- verdadera campaña contra la escuela hogar, único medio de subsis-
didas por damas distinguidas y respetables que entusiasmaban a tencia de los heroicos maestros cesados. ¡ Loor al magisterio coli-
las mujeres de todas las clases sociales a defender los intereses es- mense!
pirituales de sus hijos. Jóvenes de la U.N.E.C. (Unión Nacional Digno de loa fue también el joven Juan Romero, empleado de
de Estudiantes Católicos) llegados de México, dieron una serie de la Tesorería del Estado, quien -según publicó la prensa-renun-
conferencias contra la llamada educación socialista e intentaron ció a su cargo por no estar de acuerdo con la escuela socialista.

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EL BOYCOTESCOLAR LOS HERMANOS PEREZ

Y el artículo 3o. fue reformado en orden a la implantación de Ignacio y Ramón Pérez eran dos hermanos muy estimados en
la enseñanza socialista. Y el Episcopado prohibió a los padres de Villa de Alvarez, Col., jóvenes, entusiastas y cultos, a quienes las
familia enviar a sus hijos a las escuelas. Y el pueblo colimense intemperancias del gobierno del Estado lanzaron a la revolución,
e,s~uvo a la altura ~e. su deber. El año escolar 34-35 fue glorio- enarbolando, así como el indio Máximo, la bandera de la libertad
SISI~o para los catohcos: las escuelas ~e vieron completamente escolar.
desiertas: las que antes habían tenido 300 ó 400 alumnos a En representación de la Unión de Padres de Familia de Villa
duras penas contaban 20 ó 25, pues hasta los funcionarios ~fi­ de Alvarez que los constituyeron sus portavoces, se enfrentaron en
ciales tenían a sus hijos recibiendo clases particulares. Ni multas dura polémica con un delegado gubernamental que pretendía en-
. .. . '
m pnswnes, m promesas, ni halagos pudieron quebrantar la fran- volver en sus sofismas a los padres de familia, a fin de que desis-
ca voluntad d? los padres de familia que preferían que sus hijos tieran de su actitud y cesara el boycot contra la escuela oficial. El
se quedaran sm saber leer y escribir, antes que entregarlos a la gobernador Sauceda los llamó para tomarles cuenta de su resis-
escuela socialista. . tencia y "rebeldía". Ellos declararon que no eran "rebeldes" y que
De Zacualpan fueron traídas amarradas dos o tres mujeres in- si resistían de esa manera al sentir oficial, no era por espíritu de
dígenas, acusadas de haber expulsado del pueblo al profesor de la oposición y rebeldía, sino por defender lo más santo que en la so-
e~cuela. En Tecomán~ Qol., hubo un zafarrancho por haberse in- ciedad existe: el alma de los niños y el derecho sacrosanto de la
dignado el pueblo contra uno de los maestros, por sus· enseñanzas. libertad de enseñanza.
El gobernador aparentó ver las razones. que se le exponían y aun
tuvo para ellos dos, palabras de elogio, por su actitud viril y no-
MAS HEROES. EL INDIO MAXIMO
ble; pero pocos días después se les mandó aprehender.
Por estos tiempos, como voz tremenda de protesta, levantada Cayó la policía a su casa en horas en que providencialmente no
del seno del pueblo humilde, apareció en Cerro Grande un indio estuvieron allí los dos hermanos y, no encontrándolos, saquearon
decidido y valiente, de aspiraciones nobles y sentido claro, llama~ , la casa robando cuanto quisieron. Ante una situación tal, los her-
manos Pérez abandonaron su hogar y se decidieron a marchar a
-
do Domingo Máximo. Su bandera era la libertad de enseñanza·
.,
reumo otros campaneros y se levantó en armas en contra del go-
' la montaña uniéndose a las ya múltiples partidas de gente armada
bierno del Estado. que proclamaban la libertad.
Guerrillero infatigable y astuto, se sostuvo durante varios me- Su labor entre los nuevos libertadores fue noble y decidida y
ses, organizando y aumentando su gente, llegando a infligir seria pronto pudo traducirse en mejor disciplina y mayor moralidad
derrota a una gruesa columna de federales que fue a la montaña y entusiasmo de los insurrectos. ¿Cuáles fueron sus días y sus
en su persecución. noches? ¿Cuáles sus penas y contratiempos? Difícilmente el que
Al fin cayó en poder del gobierno. Atado a un árbol se le tuvo de estas .cosas no sabe, puede imaginarse los sufrimientos que en-
va~io.s días si~ come: ni beber y se le acribilló. El indio Domingo traña una vida de guerrillero, no sólo en lo material, en el ham-
Maximo mu~IÓ estOicamente; como buen hijo de su raza, por la bre 'y en el frío; en la vida de sobresaltos y penalidades físicas, en
causa de la libertad de enseñanza. la carencia de techo y de sosiego, sino, sobre todo, en lo que ve a
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IICC16
lo espiritual: la incomprensión, el abandono y la malevolencia de SOLO DOS TEMPLOS EN EL ESTADO
quienes, por comunidad de ideales e interés superiores hubieran
de ser, si no colaboradores, sí, al menos, simpatizadores sinceros. En el mismo mes, inopinadamente el gobernador dispuso al
El vacío, que nunca sintieron en su total crudeza los cristeros, de- presidente municipal de Colima la clausura de todos los templos
bió de ser para estos nuevos insurgentes, de alma también noble de la ciudad, a excepción del Sagrario y la Capilla de la Sangre
y levantada como los de antaño, una de sus más grandes penas. de Cristo. De igual manera fueron cerrados todos los templos de los
Era el 15 de septiembre del año de 1936. Los hermanos Pérez, municipios. En Villa de Alvarez y, sobre todo, en Comala, el
en unión de otros guerrilleros, se encontraban en las faldas del sur pueblo protestó en masa por la clausura de sus iglesias. El clero
del Volcán de Fuego, a no muy larga distancia del pueblo de S. de todo el Estado, por orden del gobernador, se reconcentró en
Jerónimo, cuando una partida de agraristas armados trabó con la capital, con la obligación de pasar revista diaria en Palacio de
ellos un ataque repentino e inesperado. En el rincón de un ba- Gobierno. Más aún: el gobierno se apoderó, en la Catedral, el
rranco cayó herido Ramón, el menor de los hermanos. Ignacio, Santuario, Templo de Villa de Alvarez y San Jerónimo, de ~odo
el mayor, pudo haber huído; pero el cariño, la fidelidad, la eom- cuanto pudo: materiales de construcción, muebles y aun objetos
pasión por el hermano herido lo retuvieron a su lado y, momentos del culto. Fue un verdadero saqueo vandálico.
después, caía acribillado a balazos. Inseparables habían sido en
su vida, en sus ideales, en sus luchas, e igualmente juntos caían por UNA ENTREVISTA CON EL GOBERNADOR
la causa de la libertad escolar, por el alma de los niños de su pue-
blo y de su Patria. Un día de tantos, el gobernador Sauceda citó a todos los sacer-
dotes a su despacho. Sin excusa ninguna todos habrían de presen-
LAS FOBIAS DEL GOBERNADOR tarse en el lugar de la cita. Los sacerdotes obedecieron. El ob-
jeto de la entrevista era el siguiente: manifestarles que de Mé-
A la cuestión escolar unió el gobernador Sauceda, como hemos xico avisaban que se había descubierto un complot en contra del
principiado a ver, su acción directa en contra del culto divino, general Calles, ramificado en Colima, y que en ese complot, era
y esta fobia diabólica iba en creciente. claro, el clero tenía que tener parte. Que se iba a e~prender una
El 16 de agosto de 1934, el congreso local expidió un nuevo seria investigación y que todo el peso de la ley habna de caer so-
decreto de cultos, reduciendo a 5 el número de sacerdotes que po- bre el clero todo, si era culpable; que por lo pronto seguirían to-
dían oficiar en el Estado: 1 por cada 12,000 habitantes, conforme dos presentándose, día a día, a pasar revista. Además, que la ac-
al último censo. El gobernador, en el reglamento correspondiente, titud de los padres de familia al retirar a sus hijos de las escuel~s,
establecía que el culto sólo podría tener lugar en los templos de era una verdadera rebelión de la cual los sacerdotes eran los pnn-
la capital y en las cabeceras municipales de S. Jerónimo, Teco- cipales responsabl~s, y que, o ponían fin a la labor sediciosa Y
mán y Comala. Dejaba, pues, sin culto, 5 de los municipios del remediaban el mal causado, laborando con el gobierno en pro de
Estado, entre ellos algunos de los más religiosos, como Villa de las escuelas, o habrían de sufrir las consecuencias. El clero ma-
Alvarez. nifestó respetuosamente su extrañeza ante la noticia del complot
descubierto y protestó no tener ninguna participación en él, d~ ser
cierto que el complot existiera y tuviere ramificación en Cohma.

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En efecto, todo era maquinación perversa del gobernador para
llevar a cabo sus planes. Saucedo partió entonces para México,
en donde siguió madurando su proyecto nefando de extirpar el
catolicismo en Colima.

EL COLMO DE LAS FOBIAS:


NI UN SACERDOTE EN EL ESTADO

Ya en México, el gobernador Sauceda declaró, en presencia de


los demás gobernadores, que él arrojaría del Estado a todos los
sacerdotes y que perseguiría sin descanso el catolicismo, hasta lo-
grar extirparlo en la entidad que él gobernaba. ¡Qué fácil!
Ante la actitud resuelta del apóstata Sauceda, los demás gober-
nadores -según él después lo afirmaba-, prometieron lo mismo.
Muy en breve no quedaría en México rastro ninguno de fe cris-
tiana. Y, tras la resolución, manos a la obra: en efecto, desde la
capital mandó ·la orden al gobernador provisional, señor Salva-
dor Govea, de que, sin miramientos ningunos, sucediera lo que su-
cediese, los sacerdotes todos fueran inmediatamente expulsados del
Estado, haciendo caer sobre ellos la acusación de perturbadores
del orden público, sediciosos y "cristeros".
La noche del 22 de octubre, todos los sacerdotes fueron citados
al propio domicilio del interino, Salvador Govea. Eran las 9 de
la noche; la casa de Govea estaba bien defendida con gendarmes
del Estado, como si se hubiese tratado de prevenir un ataque ar-
mado o apoderarse de una chusma de guerrilleros armados que
se habrían de coger por sorpresa. Cuando todos los sacerdotes es- h.
'"''
tuvieron reunidos -algunos de ellos ancianos decrépitos, enfermos
y extraordinariamente achacosos-, el interino Salvador Govea,
agria y adustamente, manifestó que "por orden superior", todos
deberían abandonar el Estado, al día siguiente a más tardar, a
excepción de los señores curas don Bernardino Sevilla y don Ma-
nuel Sánchez Ahumada y del Pbro. don Francisco Rueda y Za-
mora, que en esa misma noche tendrían que estar fuera de los lí-
mites del Estado.

244
-
Apenas se habían retirado los señores sacerdotes del domicilio
de Govea, que con impía altanería ponía en ejecución una ley a
todas luces descabellada y aun inhumana, dadas las condiciones
de edad, enfermedad y achaques de muchos de los sacerdotes co-
limenses, cuando lli"l piquete de gendarmes aprehendió a los mis-
mos tres sacerdotes a quienes se había dado disposición de salir
en la misma noche de Colima; se les condujo de nuevo a la casa
del gobernador Salvador Govea en donde el achichinque Tintos,
con altanería de déspota impío, les manifestó que había sido ya
dada, en contra de ellos tres, orden de fusilamiento. El P. Rueda
manifestó que podría asesinárseles, sí; pero contra toda ley y de-
recho; puesto que ni en contra de los grandes criminales podría
darse sentencia de fusilamiento ya que la pena de muerte estaba
prohibida por la Constitución del Estado. Tintos manifestó en-
tonces, que por "indulgencia" del C. Gobernador, la pena no se
ejecutaría; pero que, inmediatamente, acompañados por gendar-
Nuestra Seíiora de La
Salud . - l 'enl'!'ada mes, tendrían que abandonar Colima.
imagen haída de Fs- En efecto, cuatro coches repletos de gendarmes formaron la co-
jJaña jJor los ,Hisiont-
ros en el alborNn de la
mitiva que sacó a los tres mencionados sacerdotes hasta Tonila,
1•ida de Colima. Jal. Eran aproximadamente las 10 de la noche cuando se em-
.prendió la marcha. . . Cuando se hubo salido de la ciudad y la
comitiva pasaba frente al cementerio municipal, una voz ronca
ordenó que se hiciera ·alto y los cuatro coches hicieron alto ... Los
gendarmes bajaron al punto con las armas en la mano y los sacer-
dotes fueron también sacados. ¿Para qué? Tendrían que ser fu-
silados, se les dijo, y tratóse de atemorizarlos. Es que los tiranos
querían, a toclo trance, una declaración, sacada a cualquiera cos-
ta, que les sirviera de base para confirmar lo que tanto ellos ha-
bían propalado: que los sacerdotes de Colima eran sediciosos y
enemigos de la Revolución, contra la cual preparaban un complot.
Todo en vano. En las sombras de la noche, rodeados de los je-
nízaros, los tres sacerdotes, amenazados de muerte, conservaron
la ecuanimidad, y cuando' aquella estratagema resultó vana, en
medio de insultos y palabras gruesas se les hizo de nuevo subir al
coche y la marcha continuó hasta Tonila, Jal.

245
Entre tanto en la ciudad de Colima reinaba la más grande cons- una camilla y con inhumanidad sin igual, fue puesto en el carro
ternación. La policía había procedido a clausurar, con lujo de del express. Enfermo también y casi moribundo iba el padre don
fuerza, los dos únicos templos que quedaban abiertos al público: Gregorio Ramírez, otro anciano decrépito, a quien el pueblo pia-
él Sagrario y la Capilla de la Sangre de Cristo, que estaba hacien- doso llamaba "Ramiritos". Este murió en Sayula y el padre Me- ·
do los oficios del templo parroquial de la Merced. Fue tan im- léndez, poco después, murió en Guadalaj,ara.
previsto el ataque y se procedió con tal lujo de atropello, que aun También tuvo que salir el amado y anciano pastor de la dió-
el Santísimo Sacramento quedó dentro. Fue preciso que un mu- cesis, el Excmo. señor V elasco. Allá, durante los años de la sus-
chacho, burlando durante la noche la vigilancia de los guardias pensión del culto, fue el pastor fidelísimo que no salió del lado de
y brincando por sobre las bardas, se introdujese en los anexos del sus hijos, con quienes compartió el sufrimiento y el peligro. Enton-
templo y de ahí al templo mismo, y sacase, por sobre las bardas ces, algo más potente que ahora, menos abatido por los años y la
también, la Sagrada Eucaristía. ¡ Que Dios pague aquel arrojo falta de salud, pudo entonces evitar el destierro, desapareciendo
cristiano! oportunamente de la vista y del alcance de los perseguidores y vi-
Una hora más tarde, en medio también de gendarmes, salieron viendo en las montañas vida de fugitivo. Hoy, empero, no tuvo ya
igualmente de la ciudad los sacerdotes Arreguín y Covarrubias. en su mano este recurso y hubo de salir para Guadalajara. Su
El primero, párroco de Tecomán y el segundo profesor de Filoso- casa fue saqueada, sus muebles y sus libros eran malbaratados por
fía en el Seminario Diocesano. gente sin conciencia y sin honor.
En aquella noche memorable, gran parte de las familias de Co- Colima en tanto lloraba ... En orfandad y luto lloraba de ver-
lima estuvo en vela: se oraba y se lloraba de consternación. Los dad.
políticos más responsables de los sucesos durmieron con sus defen-
sas reforzadas, si es que durmieron. LA "ACCION CATOLICA",
Al día siguiente por tren, hacia Guadalajara, salieron casi to- EN COLIMA
dos los sacerdotes que restaban. Otros prefirieron viajar por au-
tomóvil hasta Tonila, Jal., en donde quedaban ya fuera de la ju- Capítulos brillantísimos escribió en sus páginas la Acción Cató-
risdicción de los perseguidores de Colima. Todos, aun los más an- lica, sobre todo la benemérita U.F.C.M. en este período de dolor.
cianos y achacosos, tuvieron que salir al destierro: los canónigos . La honorabilísima señora doña Luisa Padilla de Alvarez encabezó
Monseñor Francisco Anaya y don Alberto Ursúa, llenos de emo- el grupo de las señoras y señoritas que desplegaron su actividad
ción al contemplar cómo la sociedad entera de Colima, sin distin- para controlar a todas las clases sociales en estos meses de terrible
ción de clases acudía a la estación para despedirlos y llorando pe- - prueba espiritual, a la vez que allegaban recursos para los deste-
día la bendición última, aunaron sus lágrimas a las de los fieles rrados. Volviéronse a organizar las interminables caravanas de
a quienes públicamente bendijeron. Tanto el uno como el otro tu- fieles a Tonila. En coches, en camiones, en humildes cabalgaduras
vieron que ser subidos en peso al carro del tren, porque ya por sus y aun a pie, a las altas horas de la noche y en la madrugada, sobre
años y achaques no era posible que lo hicieran por sí mismos. El todo los días de fiesta y viernes primeros, se salvaba la distancia
padre don Cipriano Meléndez estaba enfermo de gravedad. Ade- para ir hasta allá. Gozando del privilegio excepcional que en de-
más de ser un anciano débil y decrépito, acababa de sufrir una rroche de ternura paternal el Papa Pío XI concedió a México,
seria operación quirúrgica que lo tenía al borde del sepulcro. En los oratorios secretos se mul~iplicaron en Colima, tanto en la ca-

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pital como en los pueblos. La Santa Eucaristía era llevada a eÚos culto deberán efectuarse únicamente en la capital y precisamente dentro
por los fieles mismos que de Tonila u otros lugares en donde ha- de los locales autorizados.
bía culto regresaban. Y ahí, en aquellos hogares-templos, los fie-
les comulgaban por su propia mano. . . Providencialmente, Dios ¡Y todos los templos estaban clausurados por orden del gobier-
envió a Colima a un sacerdote michoacano enfermo ,del corazón no! Y luego la burla:
que, no obstante su salud tan delicada, trabajó hasta agotarse.
Dios le conservó casi milagrosamente la vida hasta el retorno de Los sacerdotes deberán ser casados civilmente.
los sacerdotes colimenses. Algunos otros lograron penetrar furtiva-
mente al Estado y así el señor cura don Mateo Macías volvió a ¡La cavernaria y sarcástica condición de Garrido Canabal en
su parroquia de Coquimatlán en donde ocultamente se sostuvo. Así, Tabasco! Y, de remate, el pasquín oficial Vanguardia) insultan-
en medio de las lágrimas, se conservaba la fe y el culto. Colima do a la sociedad en lo más sagrado que tiene que defender: su
mártir volvía a ser nuevamente digno espectáculo que Dios con conCiencia.
sus ángeles contempló.
Tampoco faltaron en esta ocasión los jóvenes intrépidos de otros EL PRESIDENTE CARDENAS
tiempos, nueva generación de valientes que en dos publicaciones
defendieron los derechos del pueblo cristiano: desde el punto de A principios de 1935 visitó Colima el Presidente de la Repú-
vista religioso, La Verdad; desde el cívico, Libertad. Esta última blica, general Cárdenas. Con esta oportunidad,. el pueblo organizó
triunfó en toda la línea en contra del masón Pimentel, a quien una numerosísima manifestación. Una respetable comisión de se-
quería imponer el gobernador Saucedo. ñoras, en nombre de los manifestantes, entrevistó a Cárdenas, quien
prometió influir ( ! !) por que se diera a Colima una reglamenta-
LA BURLA DEL TIRANO ción aceptable. Con respecto a la libertad de enseñanza, Cárdenas
manifestó, entre bromas que: sólo una revolución sería capaz de
El gobierno del Estado estaba vencido. La huelga escolar se- obtenerla ...
guía cada día más firme y completa: ,lloraba el pueblo la ausencia Y los días pasaron y la situación religiosa no cambiaba. A pe-
de sus sacerdotes; pero, al mismo tiempo, defendía con inquebran- sar de que se recordó al señor Presidente su promesa, el asunto
table vigor el alma de sus hijos. Las escuelas estaban vacías. durmió en Gobernación.
Esta situación espiritual repercutía en lo tempor~l: todo lan-
guidecía: la popular feria de Todos Santos que se celebra en no- SE V A POR FIN EL TIRANO
viembre, el comercio, la vida social. El tirano, empero, no se da-
ba por vencido y estaba dispuesto a extorsionar más. En 23 de Un día -¡feliz día para Colima!-, Saucedo salió para Mé-
noviembre de 1934, como represalia perversa, lanzó el Congreso xico, dejando como gobernador interino al diputado por S. Je-
del Estado un decreto más sobre cultos: rónimo, señor Crispín Ríos. Durante esos. días, con fecha 26 de
junio, la legislatura local aprobó un decreto que a la letra de-
Art. I. En el Estado de Colima sólo podrá ejercer un solo sacer- cía en su Art. 2: "En el Estado de Colima podrán oficiar 20 sa-
dote de cada culto religioso. Art. II. Las ceremonias religiosas de cada cerdotes de cada culto religioso". El pueblo se llenó de júbilo;
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pero Saucedo dio contraorden telegráfica y la legislatura, no El mismo expulsó al señor cura don Manuel Sánchez Ahumada,
obstante que el decreto había sido publicado y fijado en las esqui- párroco de La Merced, y al señor cura don Ignacio Ramos, de la
nas de las calles, según estilo, negó haber expedido tal decreto y parroquia de San Jerónimo, porque -según el decir del mismo
aun publicó, con fecha 23 de julio, un aviso atribuyendo a manio- gobernador- aquellos dos sacerdotes apoyaban al pueblo en su
bras de los católicos la publicación del dicho decreto impreso. boycot a las escuelas oficiales. De aquí que, según su sentir,
Entonces, un grupo de valientes católicos publicó una protesta im- ellos dos deberían ser eliminados, pues él trataba a todo tran-
presa en que se echaba en cara al congreso del Estado su cobar- ce de mejorar y levantar las escuelas. Lástima que por falta de
día y claudicación. mejor criterio puso sólo sus ojos en el mejoramiento material: au-
N o habían transcurrido muchos días cuando ·la hora de Dios mento de escolares, de edificios dedicados a la enseñanza, etc. Pe-
sonó al fin, y el tirano de Colima cayó del poder. ·Cuál fue la ro degenerado el magisterio oficial, continuó así sin buscarse re-
causa.;> D e teJas
· a b aJo,
· como el pueblo suele decir, ele oponerse a medio a mal tan grande. Es cosa completamente pública en Co-
la voluntad del P. R. M., que había decidido que fuera gober- lima el nivel tan bajo a donde se descendió; los ejemplos de livian-
nador de Colima, para el siguiente período, el teniente coronel dad dados a diario a los escolares, y la inmoralidad abiertamente
don Miguel G. Santa Ana. reinante en algunos "centros de educación". ¡Cómo no habrían
de oponerse los padres de familia a que sus hijos perteneciesen a
tales escuelas, más aún, constando que muchos de los textos de
REGRESAN LOS SACERDOTES
enseñanza eran anticristianos, que muchos de los profesores eran de-
To~avía alcanzó a allanar las dificultades para que volvieran claradamente apóstatas de su fe y atacados algunos de la vieja fo-
a Cohma los sacerdotes desterrados, el señor don Crispín Ríos, bia en contra de la Religión Católica!
durante los días de su administración. Como los templos conti- No solamente los dos sacerdotes arriba enumerados fueron ex-
nuaban · ce~ra?~s; en tanto que se llenaban los requisitos legales, pulsados, sino que algunas familias del pueblo de San Jerónimo por
e_l culto pnnc1p10, de una manera semi-oculta, en domicilios par- idéntica razón, fueron desterradas.
ticulares .. ?uando al_ señor Ríos sucedió, también como goberna- Llevado Santa Ana de su afán de mejorar las escuelas en lo
dor provisiOnal, el senor don José Campero, logró obtenerse la rea- material; se apoderó de todo lo que ocupaba el antiguo colegio
pertura de algunos de los templos, y Colima tuvo de nuevo culto La Paz, al costado del Templo del Sagrado Corazón. Fue en días
público. De igual manera, en estos mismos días, en los municipios mejores el Colegio La Paz excelente colegio en donde se educó
del Estado, el culto se reanudó, con inmensa alegría del pueblo. lo más granado de la sociedad de Colima, atendido por religio-
sas. Cuando las religiosas hubieron de abandonar su casa, envuel-
tas en el torbellino que la persecución levantó y que arrolló a su
MIGUEL G. SANTA ANA ~
paso cuanto de grande y noble, cuanto de santo encontró, el co-
EL NUEVO GOBERNADOR legio, aunque en otro edificio, con otro nombre y con distinto
El te~iente coronel Miguel G. Santa Ana (período 1935-1939) profesorado, pudo por algunos años subsistir, y el edificio pudo
gobe~no en ge~:ral con [Link] hacia los católicos y se supo
salvarse, hasta que llegaron los tiempos del gobernador Santa Ana
granJear el carmo del pueblo. Sm embargo, muchas cosas tuvie- en que la ocupación total se consumó.
ron que seguirse lamentando durante su administración. Dados estos antecedentes, sobre todo en · los primeros tiempos

250 251
del gobierno de Santa Ana, la excitación popular continuaba en
fermento y las represalias en contra de los católicos de Colima no
terminaban.

]. ]ESUS Z. CRUZ

Jesús Z. Cruz era un muchacho trabajador y honrado. Siem-


pre alegre y lleno de entusiasmo era de los jóvenes de la Acción
Católica. Sus compañeros, dado su espíritu organizador y abier-
to, su decisión y su valor civil, le llamaban con el cariñoso sobre-
nombre de el General.
a
El 27 de diciembre de 1935, como a las 11 de la mañana, fue " '()
~~
aprehendido por militares disfrazados de civiles que le llevaron ¡:: (::
a la Comandancia Militar de la Zona. Cuando llegó la noche, i5 3
<...:; "
se le condujo a la Colonia agrarista de El M oralete, a orillas de <:::;~
la ciudad. Allí se le atormentó horriblemente, se le hizo cavar su
propia sepultura y, finalmente, se le fusiló. Z. Cruz obsequió, en
señal de perdón, un anillo a uno de los que lo mataron. Había
comulgado ese mismo día por la mañana. Era originario de Co-
quimatlán, Col. y acababa de cumplir 30 años.

EL PERIODO DE SANTA ANA.


ULTIMOS ACONTECIMIENTOS

En cambio de los males enunciados, el gobernador Santa Ana


con no escasa buena voluntad y tino se prestó a ir solucionando
algunos de los problemas religiosos. Expidió un decreto anulando
todos los anteriores de sus predecesores en materia de cultos, y en
el cual se autorizaba 15 sacerdotes para el Estado; volvió al culto
público algunos de los templos que aún permanecían clausurados
y facilitó la reanudación del culto en la Catedral, cuyas obras de
reconstrucción fueron un símbolo de la tenacidad y entusiasmo de
los católicos de Colima.
El 2 de diciembre del año 1939, la víspera del primer día de

252
la novena a la Santísima Virgen de Guadalupe, en cuyo honor
la Catedral colimense está erigida, se hizo la solemne bendición
de las obras hasta entonces concluídas: la gran cúpula central y
el presbiterio. Lo restante del templo, aunque amarrado ya en sus
partes principales para que no constituyese peligro para los fie-
les, aún estaba lleno de grietas. Cerca de dos mil almas concu-
rrieron al acto, en aglomeración extraordinaria, sin dejar lugar
para qu~ nadie, a no ser los que ocupaban las bancas, se pusiese
siquiera de [Link]. ¡Así era el hambre del pueblo de Colima por
postter de nuevo su hermosa Catedral! Sin embargo, del viejo
Cabildo ya nadie estuvo presente. Las ilustres figuras del sacer-
docio de Colima, en gran parte, habían pasado ya de esta vida.
Los años de aflicción y martirio habían consumido prematura-
mente sus existencias terrenales. Y a no estuvo el antiguo maestro
de muchas generaciones, rector del seminario de Colima durante
largos años, canónigo don Jesús ~arrillo: ya había muerto. Había
muerto también quien, en los años de la mayor angustia, había
sido el Vicario General de la Diócesis, Monseñor Francisco Ana-
ya. Había de igual manera exhalado su alma en manos del Rey
Supremo, el ilustre confesor de Cristo, forjador de toda una plé-
yade de mártires, hombre de ciencia y de inquebrantable fe:
Nuestro Padre, como le llamaron muchos, el Padre don Jesús
Ursúa, como le conoció y llamó el pueblo. De estas ilustres fi-
guras Spectator habló en la primera parte de su libro.
Descansen en paz estos egregios sacerdotes. Descansen en paz
todos los idos; sean nuestra avanzada ante el trono del Rey Eter-
no de los siglos; sea, sobre sus pechos gloriosos, blasón de gloria
lo que en otros tiempos fuera la bandera de sus combates, el Viva
Cristo Rey de sus ideales.

253
EFEMERIDES CRISTERAS DEL MOVIMIENTO
LIBERTADOR COLIMENSE

Enero de 1927

Día 6. Sonó la hora de la lucha. Salieron de la ciudad de Co-


lima los jóvenes de la A.C.J.M. Dionisia Eduardo Ochoa, Rafael
C. Sánchez y Antonio C. Vargas, para ser los primeros soldados
del Ejército Libertador Cristero en el Estado de Colima. La re-
gión de los volcanes de Colima fue la escogida para iniciar el
movimiento.
Día 23. En Montegrande, Col. La gendarmería del Estado, co-
mandada por don Urbano Gómez, en funesta incursión por las
faldas del sudeste de los volcanes, al pasar por esta ranchería tomó
prisionero y fusiló, sin formalidad ninguna, a Juan Barajas, cam-
pesino católico.
El mismo día 23. A inmediaciones de la ranchería La Arena,
Col., se libró el primero de los combates, con éxito admirable.
Por una parte, la gendarmería del Estado, cuyo grupo integra-
ban más de sesenta hombres bien armados y montados; por otra,
un grupo deficientísimo en lo· humano, de novatos cristeros, inte-
grado como por 15 hombres, algunos con carabinas de cacería y
otros sin ningún arma de fuego. Se tomó prisionero al coman-
dante de la gendarmería, señor Urbano Gómez, en unión de tres
de los suyos, los cuales fueron pasados por las armas. En el cam-
po quedaron ocho gendarmes muertos. Recogieron los soldados li-
bertadores doce armas largas, algunas cortas y varias bestias en-

255
silladas. Los jefes de esta primera hazaña fueron Dionisia Eduardo denas peleó contra trescientos cincuenta callistas, haciendo a és-
Ochoa y J. Natividad Aguilar. tos veinticinco muertos y muchos heridos. De parte de Cárdenas,
no hubo novedad.
Día 28. En el pueblo de Suchitlán~ Col. Un pequeño grupo de
soldados libertadores cristeros, al mando de Dionisia Carbajal, en- Día 7. En la Puerta de la joya~ Col. El jefe libertador Ramón
tró a este pueblo e hizo prisionero al Presidente Municipal. · Cruz, peleó contra el general callista Talamantes, a quie~ hizo
veinticinco muertos, entre ellos varios oficiales. De parte de los
Día 29. En el pueblo de San jerónimo~ Col. Otro grupo de li-
libertadores, un herido.
bertadores, al mando directo del jefe regional cristero, Dionisia
Eduardo Ochoa, tomó el pueblo. Se hizo prisionero al soldado El mismo día 7. En la barranca de Santa Elena~ ]al. Un grupo
agrarista Marcelino Flores. Por parte del jefe Ochoa, sin novedad. compuesto de doce libertadores, tiroteó a la columna de doscien-
tos cincuenta callistas que venían al mando del general Manuel
Día 31. En la hacienda El Fresndl~ ]al. Se sostuvo el pri- Avila Camacho, a quien hizo retroceder haciéndole cinco muer-
mero de los combates con soldados federales, quienes comanda- tos, algunos heridos y avanzándoles un rifle. De parte de los cru-
dos por el general J. Jesús Ferreira, en número como de seiscientos
. ' zados, hubo dos muertos y un herido.
y provistos de ametralladoras, atacaron nuestras posiciones. Los
libertadores, en número de once solamente, lograron hacer cin- Día 8. En Zapotitlán~ ]al. Entraron a este pueblo los generales
cuenta y cinco muertos al enemigo y muchos heridos. De parte callistas Manuel Avila Camacho y J. Jesús Ferreira, encontrando
de los libertadores no hubo ni siquiera un herido. La defensa fue a los libertadores completamente desprevenidos. De parte de los
dirigida por el jefe libertador Dionisia Eduardo Ochoa y J. Na- enemigos hubo dieciocho muertos. De parte de los católicos, hubo
tividad Aguilar, jefe inmediato del grupo cristero de Caucentla, Jal. ocho heroicas víctimas. '
Día 31. En la ranchería Lo de Clemente~ Col. El general ca- Día 25. En Suchitlán, Col. Un grupo de ciento cincuenta liber-
llista Talamantes atacó a los libertadores de Dionisia Carbajal. tadores, al mando del jefe Dionisio Eduardo Ochoa entró a este
Los soldados de la persecución eran como trescientos. Los criste- lugar defendido por los agraristas, a quienes se hicieron vein~i~in­
ros libertadores, catorce. Se hicieron al enemigo más de cuaren- co muertos. Se recogieron varias armas. I)e parte de los catohcos
ta bajas, entre muertos, heridos y dispersos. De parte de los cru- no hubo novedad.
zados, murió Plutarco Arreguín --el primero de los caídos, muer-
to en el campo de batalla- y, además, un herido que aún vive Marzo de 1927
el día de hoy: Daniel Magaña.
Día 5. En Cerro Carrillo~ Col. El jefe libertador Norberto Cár-
denas resistió el ataque de los perseguidores que, procedentes de
Febrero de 1927
la ciudad de Colima, salieron a combatirlo a su propio campa-
Primeros días del mes en M ontitlán~ Col. Un campesino ancia- mento. Los enemigos, después de haber sufrido muchas bajas, tu-
no de nombre Dionisia Ochoa, fue ahorcado por soldad<?s del ge- vieron que retirarse sin haber logrado desalojar a los libertadores
neral callista Talamantes. de sus posiciones. De parte de los cristeros, no hubo novedad.

Día 6. En Cerro Carrillo~ Col. El jefe cristero Norberto Cár- Día 8. En la hacienda Chiapa, Col. Un grupo de liberta-
257
256
IICC17
dores, al mando de Andrés Salazar, atacó la escolta de ese lugar,
Facio era el más joven de los jefes de grupo y sus muchachos eran
la cual fue aniquilada en el combate. De los cristeros de Salazar
de su edad o más jóvenes. Atacó al grupo armado de agraristas de
murió Fernando Silva Cortés. El botín de guerra recogido por los
libertadores fue de ocho armas. Buen País, Jal., haciéndoles muertos y heridos, entre ellos al jefe,
Ramón V erduzco, a quien él rindió en lucha personal. Recogió
Día 9. En el Campo Seis, Col. El jefe libertador J. Jesús Pere- armas, cartuchos y remuda. Llegó a la vía del ferrocarril y, a veloz
grina combatió con enemigos callistas. Después de una hora de carrera sobre sus caballos, principió a combatir con la escolta del
tiroteo, tuvo que batirse en retirada, porque no le fue posible - tren a la cual logró rendir con su audacia y temeridad. Rendida
seguir resistiendo. Hubo un soldado cristero muerto. De parte de la escolta de soldados y recogidas sus armas, inclusive sus pistolas
los enemigos, tres muertos y varios heridos. 45 reglamentarias y sus cartuchos, respetando el pasaje y respetan-
do a los soldados heridos, dejó que el tren siguiese su marcha a
Día 11. En T onila, ] al. Entraron las fuerzas libertadoras a esa
Colima. Además de las bajas entre los soldados callistas, murió
plaza, al mando del jefe Dionisio Eduardo Ochoa. Las fuerzas
o quedó gravemente herido el maquinista del tren. Atacó por úl-
del gobierno callista, al saber la proximidad de los cristeros, eva:.
timo el pueblo de Zapotiltic, J al., al cual entró para recoger un
cuaron el lugar. Se recogieron diez armas largas y provisiones.
préstamo que había pedido. Quemó la Presidencia Mu~icipal. No
Día 14. En el poblado de Astilleros, Col. Los jefes libertadores tuvierop., en todas estas aventuras, ni siquiera una baJa los mu-.
Norberto Cárdenas y Ramón Cruz, al frente de sus grupos cris- chachos de Facio.
teros, sostuvieron fuerte combate con los callistas, a quienes hi-
Día 17. En Montitlán y en Las Higuerillas, Col. Los jefes liber-
cieron sesenta y cinco muertos y numerosos heridos. De las filas tadores Ramón Cruz, J. Natividad Aguilar, Norberto Cárdenas
cristeras, murieron J. Rosario Ochoa y J. Ventura Espinosa.
y José Ortiz, atacaron a los callistas, cuyas fuerzas, integradas por
Día 15. Gira del grupo de los libertadores de Caucentla, al man- soldados de línea, gendarmes y agraristas, iban al mando de los
do de su general Dionisio Eduardo Ochoa y de su jefe inmediato generales Talamantes y Beltrán. Después de combatir todo el día,
J. Natividad Aguilar, por la población de Tonila, Jal. y haciendas los perseguidores tuvieron que huír, dejando en el campo, más de
de La Esperanza y de San Marcos, J al. Se hicieron de algu- ochenta muertos. Las fuerzas de los cristeros no tuvieron sino una
nas armas. sola baja, la del soldado J. Félix Gómez, a quien mató el asisten-
te de José Espinosa Michel.
Día 15. En Cofradía de ]uluapan, Col. El jefe cristero J. Je-
sús Peregrina combatió con la acordada de esta ranchería, toman- Día 19. En El Remate, Col. El jefe libertador José Ortiz inte-
do prisionero al comisario Marcelo Vázquez, quien entregó tres rrumpió el servicio de energía eléctrica que abastece ~ la. ciud~d
máuseres y seis carabinas 30-30 con buena dotación de cartuchos de Colima, la cual quedó en tinieblas y con la maqumana elec-
cada una. Además, se recogieron caballada y monturas. trica paralizada.
Día 20. En Caucentla, ]al. El jefe libertador Dionisio Eduardo
Segunda quincena del mes. Cuartel general de Caucentla. Con
Ochoa y J. Natividad Aguilar resistieron a una gruesa c_olumna
el debido permiso de su jefe Dionisio Eduardo Ochoa y con las
de callistas que los atacó y a quienes hicieron cuarenta bap~. Los
recomendaciones que el caso ameritaba, salió l\1anuel Facio en
enemigos, después de pelear inútilmente, tuvieron que r~tlrarse,
gira cristera, con su grupo de ocho o diez muchachos. Manuel sin haber logrado hacer a los nuestros, ni siquiera una ?aJa.
258
259 .
D~a 24. En Coq~imatlán, Col. El jefe eristero J. Jesús Peregrina
to~o esta plaza sm encontrar resistencia; pues las fuerzas ene- Abril de 1927
migas que defendían el lugar, huyeron al acercarse los libertado-
res. Se sacaron de la Casa Municipal dos carabinas 30-30 Día l. En Cerro Carrillo, Col. Nuevamente fueron atacados los
' · d · . y una cristeros de los campamentos de las faldas de los volcanes por las
maq~ma e escnbir. También se recogieron algunos caballos per-
teneCientes a la acordada de Pueblo Juárez, Col. fuerzas callistas del general Talamantes. Se hicieron a los enemi-
gos numerosas bajas cuyo número no se logró precisar. De parte
Día 26. En Comala, Col. El jefe cristero Andrés Salazar atacó .,. de los cristeros, que se mantuvieron en sus posiciones sin aban-
esta plaza. Se hicieron a los callistas dos muertos y algunos heri- donarlas, no hubo novedad.
dos. De parte de los libertadores, no hubo novedad.
Día l. En Pihuamo, ]al. Una columna de poco menos de dos-·
Día ?7. Gira del jefe libertador Dionisia Eduardo Ochoa por cientos soldados cristeros, al mando del jefe Miguel Anguiano
Platanar, Jal. Y lugares circunvecinos. Se recogieron algunas ar- Márquez, qu€ había sido nombrado por la Jefatura Cristera de
mas largas. Colima, a cargo del general Dionisia Eduardo Ochoa, jefe inme-
diato de · las zonas oriente y sur del Estado de Colima, atacó esta
Dí~ 28. En la. ranchería El Potrero, }al. El jefe libertador Die-
go ~opez, con diez soldados suyos resistió el ataque de las fuerzas plaza, de donde, después de ocho horas de tiroteo, tuvieron que
callistas del g~neral Talamantes, a quienes hizo dieciocho muertos retirarse sin haberla logrado tomar. De parte de los callistas, vein-
Y algunos hendos. De parte de los cristeros, solamente la muerte ticinco muertos, entre ellos el Presidente Municipal. De parte de
del soldado Nicolás Rincón. los libertadores, sin novedad.

,Día 29. En ~alo Manch~n, ]al. El mismo jefe libertador Diego Día 7. En Colima, Col. Fueron ahorcados en la Calzada Gal-
Lopez combati~ con ~as mismas fuerzas callistas del general Ta- ván -hoy Calzada Independencia- a causa de ser católicos bue-
lamantes, a qmenes hizo diez muertos. De parte de los libertado- nos y fervientes, J. Guadalupe Delgado, acejotaemero del grupo
res, no hubo ninguna novedad. de Coquimatlán, Col., Hermenegildo Medina, José Bazán, J. Je-
sús Zárate y su padre Braulio Zárate. J. Guadalupe Delgado fue
Día 30. En El Espinal, ]al. De nuevo el jefe cristero Diego Ló-
el primer mártir de la A.C.J.M., en el Estado de C-olima.
p~z, reforza~o con elementos del jefe libertador Marcelino Ra-
mirez de qmen dependía inmediatamente, peleó con las tropas Día 8. En Coquimatlán, Col. El Presidente Municipal Faustino
federales del general Talamantes, a quienes hizo como treinta Aguilar, que cuando la fundación de la A.C.J.M. había sido el
muertos, además de muchos heridos. De parte de los libertadores primer Presidente del grupo local de Coquimatlán, pero que des-
hubo cuatro muertos y dos heridos. '
pués traicionó la Causa de Cristo y se convirtió en furibundo per-
En este mes de marzo, en Zapotitlán, ]al. El soldado cristero seguidor, fusiló a Juan Brizuela Aguilar y José Cortés Aguilar,
Pedro Ayala, de la gente que comandaba Francisco Oruz, fue parientes suyos.
muerto por el enemigo, en un ataque de sorpresa.
Día 8. En la hacienda de Chiapa, Col. Fueron tomados pri-
sioneros los jóvenes acejotaemeros Marcos Torres, Pedro Radillo
y Rafael Borjas. Rafael fue pasado por las armas. Era distinguí-
260
261
do alumno del Seminario Diocesano y miembro de la Congrega- jaudo cuatro compañeros muertos que no pudieron ni llevarse, ni
ción Mariana. Su sangre bendita fue la primera que el Seminario siquiera sepultar. Los nombres de estos caídos eran: Carlos Za-
Diocesano de Colima ofreció al cielo por el triunfo de la Realeza mora, Felipe Radillo Nava, Epigmenio Ramírez y Juan Bravo,
de Cristo en México. llamado con el mote de El Cajetas.
Día 12. En Zapotitlán, ]al. Culminó la obra nefasta de traición Día 27. En las cercanías de la ranchería M ontegrande, Col. Al
del agente callista que ostentando el falso nombre de coronel li- mismo tiempo que se combatía en el cuartel general de Caucentla,
bertador Evaristo Moreno se introdujo en Zapotitlán, Jal. para fueron atacados los grupos libertadores de esta zona por fuerzas
destruir el grupo cristero que comandaba el jefe José Ortiz, dan- callistas provenientes de la ciudad de Colima. Murieron, entre los
do de la manera más soez y alevosa, muerte a éste y a tres de sus cristeros, J. Félix Torres, J. Salomé Orozco y dos soldados más.
compañeros leales: Bias Ramírez, José Grajeda y Antonio N.
El mismo día 27. En la ranchería El Astillero, Municipio de
Día 14. En la región de los volcanes, desde la ranchería de Te- Minatitlán, Col. Destacaron los callistas fuertes tropas y lograron
pehuajes, hasta el Cerro de las Trementinas. Muy fuerte combate entrar al pueblo de Minatitlán, Col.; mas en su salida fueron de-
entre los jefes libertadores Andrés Salazar, Norberto Cárdenas y rrotados por los libertadores, al mando del capitán Leocadio Lle-
Plutarco Ramírez contra las gruesas columnas del general callis- renas. Murieron varios de· los jefes callistas, entre ellos Tranqui-
ta Talainantes. Después de rudas horas de lucha, tuvieron que lino Corona y unos veinticinco soldados rasos. De parte de los
retirarse los libertadores, dejando en el campo de combate seis nuestros, hubo dos muertos -J. Jesús Contreras y Juan Partida-.
m:uertos, entre ellos Agustín Rodríguez y J. Jesús Luna. Por la Se· recogieron a los enemigos tres armas largas y quince caballos.
parte enemiga, hubo como cien bajas, sin contar los dispersos.
El mismo día 27. En El Cóbano, Cerro Grande, Col. El capitán
Día 22. Gira del jefe libertador Dionisia Eduardo Ochoa a la 1 cristero J. Jesús Peregrina y sus libertadores sostuvieron un pe-
Plomosa, ]al. Le acompañó Andrés Salazar, con su grupo de sol- queño tiroteo con los callistas, a quienes hicieron dos muertos y
dados cristeros. tres heridos. De parte de los cristeros, dos heridos.
Día 23. En Pihuamo, ]al. Fue nuevamente atacado este lugar
por fuerzas cristeras, _las cuales, después de seis horas de tiroteo, Mayo de 1927
tuvieron que retirarse, pues un grueso núcleo de callistas los ata-
có por la retaguardia, haciendo a los soldados de Cristo Rey, dos Día 3. En Villa de Alvarez, Col. El jefe liqertador Andrés Sa-
muertos y un herido. Los restantes se dispersaron. De parte de los lazar entró a este lugar, haciendo al enemigo tres muertos y al-
callistas, hubo unas veinticinco bajas, entre muertos y heridos. gunos heridos. De parte de Salazar, no hubo novedad.

Días 26 y 27. En el cuartel general cristero de Caucentla. Ru- Día 7. En La Galera, Municipio de San ]osé del Carmen, ]al.
dísimo combate contra mil doscientos callistas, al mando de Salió el jefe libertador Dionisia Eduardo Ochoa, con una colum-
los generales federales Manuel Avila Garnacha y Talamantes y el na de 100 soldados .cristeros, a la zona oriental del Volcán, con el
. coronel Buenrostro. Después de dos días de heroica resistencia, los fin principal de recoger, en las cercanías de la ciudad de Colima,
libertadores cristeros tuvieron que abandonar sus posiciones, de- a su hermano el sacerdote don Enrique de Jesús Ochoa que ha-

262 263.
bría de ser, con la debida autorización de la autoridad eclesiás- que regresaban de su campaña de San José del Carmen. No hubo
tica, el capellán castrense del Ejército Libertador Cristero de novedad de parte de los cristeros.
Colima. El mismo día 13. En TenaxcamilpaJ ]al.J en las cercq,nías de la
El mismo día 7 de mayo. En la hacienda Buena Vista, Col. vía férrea) estación VillegasJ ]al. Hacia la mitad de la noche, in-
Fue recogido el Padre don Enrique de Jesús Ochoa que fue desde tentando el jefe Dionisio Eduardo Ochoa pasar con su columna
esos momentos el capellán de las huestes cristeras de la División de libertadores a la zona de la hacienda de El Naranjo, Jal., cayó
de Colima y sur de Jalisco. en una emboscada. En la oscuridad de la noche y de entre la ar-
boleda de ambos lados del camino, se arrojó sobre los libertadores
Día 10. En El Galán) }al. Un grupo de libertadores, al mando un verdadero torrente de balas. Nada hubo que lqmentar, gracias
del jefe Rafael Torres, tuvo una escaramuza con fuerzas agraris- a la especialísima protección de Dios.
tas, a quienes hizo dos muertos y dos heridos. De parte de los cris-
teros, fueron hechos prisioneros y fusilados Manuel García y Sa- Día 17. En El Remate) Col. El jefe libertador Andrés Salazar
bás Alcaraz. atacó a los soldados del destacamento de este lugar, haciendo al
enemigo tres muertos y dos heridos. De parte de Salazar, murió el
Día 12. En La Galera) ]al.J perteneciente al municipio de San soldado Pablo Ruiz, solamente.
]osé del Carmen) }al. Fueron atacados los soldados del Cuartel
General Cristero, quienes después de la desocupación de Caucen- Día 20. En TepamesJ Col. Al mando del jefe cristero Ignacio
tla, Jal., se habían refugiado con sus familias en este lugar. Es- Arceo, y en número de setenta y cinco, entraron los soldados li-
taban presentes los jefes libertadores Rafael G. Sánchez, J. Na- bertadores a es~e lugar. Al saber los callistas la proximidad de los
tividad Aguilar, Norberto Cárdenas y Ramón Cruz. De parte de cristeros, huyeron, dejando algunas armas cortas, bestias y mon-
los libertadores no hubo resistencia; pues faltos por completo de turas, que se recogieron.
municiones y teniendo el problema muy grave de sus familias Día 21. En la hacienda San Pedro) ]al. El jefe libertador Ma-
-mujeres, chiquitos y aun ancianos- que había necesidad de nuel C. Michel, peleó con fuerzas del general callista Manuel Avila
· poner a salvo, creyeron más conveniente retirarse, internándose Camacho, a quienes hizo más de treinta muertos. Los libertadores,
en la montaña.
ilesos.
Día 13. En las cercanías de VillegasJ ]al. Una comisión, a car- Día 22. En la barranca -de Santa Elena) ]al. Las mismas fuer-
go del jefe libertador Andrés Navarro -el segundo en el mando zas del general callista Manuel A vila Camacho que pretendían
de 'las fuerzas cristeras de J. Natividad Aguilar- enviado por el llegar a Zapotitlán, fueron detenidas en este lugar, por un pe-
jefe libertador Dionisio Eduardo Ochoa, destruyó parte de la vía lotón de diez soldados libertadores al mando del jefe J. Nativi-
férrea. dad Aguilar. Murieron heroicamente nueve de ellos, a sabe~: el
Día 13. En las cercanías de la ranchería La Arena) Col. Fue jefe J. Natividad Aguilar y ocho soldados de lo más granado del
atacada la columna de 100 libertadores que bajo el mando direc- grupo cristero de Caucentla, Jal., que· fueron: Zeferino Olivares,
to del jefe Dionisio Eduardo Ochoa había salido del cuartel de Esteban Torres, Felipe López, Eustaquio Torres-, Secundino Quin-
La Galera el día 7 del presente mes, por fuerzas callistas de línea tero, Francisco Medina, Francisco Torres y Aurelio Madrid, este
265
264
último de Zapotitlán. El soldado cristero superviviente, Esteban pletamente ilesos. Avila Camacho, derr~ta~o, regresó a Sayula,
Rodríguez, que aún vive el día de hoy, herido y rodando por la Jal., frustrado su intento de tomar Zapotitlan, Jal.
maleza del barranco, logró escapar. Murió también, en otro retén En este mes de mayo, en Cualata, Col. Murieron, en combate
cristero de la misma barranca, J. Jesús Reyes. De parte de los con los callistas, J. Trinidad Moreno y Manuel Espinosa.
enemigos callistas, hubo más de sesenta muertos y, a los restantes,
En este mismo mes. El jefe cristero Antonio Ramírez y su her-
los hizo huír el jefe libertador Antonio C. Vargas que fue en ayu-
mano Salvador del mismo apellido, fueron fusilados por el jefe
da de los combatientes cristeros.
Andrés Salazar, debido a una falsa denuncia hecha en contra de
Día 24. En Huizome, ]al. El jefe libertador Marcelino Ramí- ellos.
rez detuvo el avance de los soldados callistas que, procedentes de
Colima, pretendían también llegar a Zapotitlán, Jal., atacando junio de 1927
por el lado sur. Hubo más de treinta bajas para el enemigo, a
quien se hizo retroceder. De parte de los libertadores cristeros,. Día 5. En la ranchería El Zapote, ]al. (Cerro Grande), Mun .
no hubo novedad. de Zapotitlán. El jefe cristero Diego López fu~ ataca~o po_r .la
escolta callista de San José del Carmen, Jal. Se Ignora SI se hiele-
Día 25. En Rama Gacha, ]al. Las mismas fuerzas callistas que
ron bajas al enemigo. Por nuestra parte, sin novedad.
el día anterior habían tenido combate con el jefe libertador Mar-
celino Ramírez y habían sido repelidas, tomaron el camino del Día 8. En el mismo lugar. Los mismos callistas repitieron el
pie del Nevado, en su intento aún persistente de atacar Zapoti- ataque al grupo de libertadores del jefe Diego López, con los mis-
tlán; pero fueron ahí duramente escarmentadas por el jefe liber- mos resultados.
tador Ramón Cruz que casi los destrozó, haciéndoles más de se-- Día 10. En El Cóbano (Cerro Grande), ]al. Fue atacado el
senta muertos y obligándolos con esto a tomar el camino de su cuartel cristero del jefe libertador J. Jesús Peregrina. Después de
cuartel de Colima. De parte de los cristeros del jefe Cruz, sin no-- cinco horas de tiroteo, se retiraron los enemi~os, llevándos~ cua-
vedad, absolutamente. tro muertos y diez heridos. De parte de los libertadores, sm no-
Día 25. En Copala, ]al. Al mismo tiempo que las fuerzas ca- vedad.
llistas procedentes de Colima, combatían en las faldas occidenta- Día 11. En ·el mismo lugar. De nuevo fue atacado el cuartel
les del Nevado, con el jefe libertador Ramón Cruz, en la ranche- cristero por los callistas, quienes tuvieron un muerto. De parte de
ría de Rama Gacha, J al., los soldados del general callista Manuel los libertadores, sin novedad.
Avila Camacho, que el día 22 habían sido detenidos en la barran- Día 12. En el mismo lugar. Nuevo tiroteo con los enemigos,
co de Santa Elena, Jal., rehechos un poco, decidieron atacar de quienes una vez más atacaron nuestras posiciones. ~espués ,de
nuevo, ahora por Copala, J al., en su intento de llegar a Zapoti- ocho horas de fuego graneado, se retiraron los enem1gos, llevan-
tlán, en donde en esos días estaba la jefatura cristera de la Di-
dese cinco muertos y seis heridos.
visión de Colima y sur de Ja-lisco. La defensa estuvo a cargo dell
jefe libert-ador Justo Díaz quien hizo como veinticinco bajas al'
Día 13. En el mismo lugar. Por cuarta vez intentaron los calli~­
tas desalojar a los cristeros de su cuartel de El Cóbano. Despues
callismo, sin contar los heridos. Los soldados libertadores, com--
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266
de largo tiroteo se retiraron sin lograr su intento y sí llevándose dos Día 26. En Villa de Purificación, ]al. Murió, mártir de Cristo,
muertos y tres heridos. De parte de las fuerzas libertadoras no el ancianito sacerdote don Martín Díaz Covarrubias.
hubo novedad. '
Zapotlán el Grande, ]al. (Ciudad Guzmán). En la última sema-
Cuyutlán, Col. Hacia la mitad de este mes. Entraron los solda- na de este mes, fuerzas cristeras combinadas de los jefes Andrés Na-
dos cristeros del jefe José Gómez, quemaron la casa del goberna- varro, Andrés Salazar, Ramón Cruz y Justo Díaz, atacaron esta
dor Solórzano Véjar y destruyeron el mueble de la planta baja de ciudad. Combatieron en primer lugar en la estación del ferroca·
la casa del_ senador J. Dolores Aguayo, preparado para hospedar rril, en donde los callistas se habían afortinado, ya en espera de
al Secretano de Guerra y Marina general Amaro, en ese día en los insurgentes cristeros, cuyo ataque conocían de antemano. Ven-
Colima, para dirigir la campaña contra los cristeros. Murieron cida esta, primera resistencia, continuaron su avance hacia el cen-
en esta acción ocho cristeros, entre ellos Atanasia Hemández, J. tro de la población, combatiendo con los callistas que habían to-
Jesús Ramírez, Elías Salazar y J. Natividad N. Además, -allí mis- mado las alturas, sobre todo el templo del Santuario de Nuestra
mo, en represalia de los callistas, fue aprehendido el Chícharo Señora de Guadalupe. No se tuvo conocimiento exacto del número
de la oficina de telégrafos, y ahorcado en un árbol de la estación de bajas del enemigo. De parte de los cristeros, hubo algunos he-
del ferrocarril. Murió valiente y piadosamente vitoreando a Cris- ridos, uno de ellos de suma gravedad, del escuadrón de Andrés
to Rey. Navarro, de nombre Anastasia.

Día 18. En El Cóbano (Cerro Grande), ]al. Fue mandado el Durante este mes, fueron bombardeados los campamentos cris-
soldado libertador Marcos Torres a interrumpir el servicio de ener- teros de Zapotitlán, Jal. y El Naranjo, Jal., sin haber logrado los
gía eléctrica que abastece a Colima, en homenaje al general Joa· enemigos hacer ni siquiera una baja en las filas libertadoras y sí
quín Amaro, Secretario de Guerra y Marina que se encontraba resultando averiados casi todos los aviones por las balas cristeras
en la ciudad. Torres ejecutó su comisión. insurgentes.

Día 20. En la vía ferrea. El jefe libertador Plutarco Ramírez julio de 1927
descarriló un tren de carga, cerca de Eriza.
Día JO. En la región de Cerro Grande, Col. Se dio alcance a una
Días 23 y 24. En el Cerro del Cacao, ]al. El primer día en
comisión de libertadores del cuartel cristero de El Cóbano, a quie-
Piedra Imán, fueron atacados nuestros libertadores por una co-
nes se hizo un muerto. De parte de los callistas, un herido.
lumna• de cuatrocientos callistas. Después de dos horas de tiroteol
se r:tiraron los cristeros de sus posiciones por escasez de parque, Día 13. En Campo Seis, Col. Un grupo de libertadores de
no sm haber hecho al enemigo más de treinta muertos, entre ellos los del campamento del Volcán, al mando del jefe Antonio C.
dos artilleros y dos oficiales. En este combate estuvo el jefe liber- Vargas, quienes provisionalmente se encontraban acuartelados .en
tador Dionisia Eduardo Ochoa. Tuvieron los cristeros un muerto El Cóbano, Col., fueron sorprendidos por la gendarmería de Ca-
el soldado José Guerrero. Al día siguiente, o sea el 24, los liber~ mala, Col., que les formó una· emboscada en la cual cayeron. Hu- .
tadores tendieron una emboscada al enemigo a quien hicieron bo cinco cristeros muertos, entre ellos el soldado Salvador Gutié-
no menos de vein~e muertos. De parte de los cristeros, un herido. rrez y cinco heridos. De parte de los callistas, no hubo novedad.
268 269
Día 14. En la hacienda de Chiapa, Col. Marcos Torres, el po- roteo de las fuerzas callistas de A vila Camacho con nuestros cris-
pular M arquitos, quien el día 6 de este mismo mes había recibido teros del jefe Dionisia Eduardo Ochoa. De parte de los liberta-
su nombramiento de jefe cristero, con su pequeño grupo de ..Jiber- dores, . un soldado del jefe Andrés Navarro, levemente herido. De
tadores, formado casi exclusivamente por jóvenes de poca edad, parte de los callistas, seis muertos.
muchos de ellos estudiantes, presentó su primer combate contra
la gendarmería de Colima, al mando de su comandante don En- Día 24. En [Link], ]al. Las gruesas filas de las callistas del
rique Gómez, quien venía reforzado por fuerzas agraristas. Se general Avila Camacho súbitamente atacaron a los libertadores
hicieron al enemigo algunas bajas y se les obligó a huír, dejando que se habían replegado a este lugar. Los cristeros, desprovistos
en el campo de combate, bestias, monturas y varios objetos. El de parque casi en lo absoluto y cogidos de improviso, fueron obli-
jefe cristero Marcos Torres fue auxiliado en este combate por el gados a huír en medio de un torrente de balas enemigas. La per-
jefe Andrés Salazar. secución, a través de la sierra, se prolongó por varias horas. Sin
embargo, no tuvieron los soldados cristeros, ni siquiera una baja.
Día 14. En Coquimatlán, Col. Cristeros del jefe Peregrina tu-
En cambio los callistas, en unos breves momentos en que desde
vieron una escaramuza con los callistas, muriendo el soldado li-
bertador Enrique Ramos. una estrecha majada hizo un poco de resistencia el jefe Ramón
Cruz, tuvieron nueve muertos.
Día 16. En El Cóbano, Cerro Grande, Col. Fue atacado este
cuartel por el general callista Pineda, al mando de quinientos Día 24. En las inmediaciones de Telcruz, ]al. Las mismas tro-
soldados de línea. Los libertadores, a'l mando del jefe Antonio C. pas del general Manuel A vila Camacho, después de haber hecho
Vargas y de J. Jesús Peregrina eran sólo cincuenta; todos lograron huír a los soldados cristeros, siguieron desahogando su furor en
salir ilesos. Después de dos horas de combate, se retiraron los ene- contra de las familias que se habían refugiado en las cuevas de
migos, llevándose dos muertos y tres heridos. los barrancos para defenderse de los impíos. En una de ellas fue-
ron muertos salvajemente, a culatazos, golpes contra las piedras
Día 19. En Villa de Alvarez, Col. Murió el soldado cristero Se- y balazos, los niños José de Jesús Alcántar, de 8 años de ed:d;
vero Jiménez, en el desempeño de una comisión. Margarita Alcántar de 10 años y Jos~ Inés Alcántar, de 12 _anos,
Día 20. Cerca del pueblo de Copala, ]al. El general callista Ma· quienes murieron gritando "¡Viva Cristo Rey!"
nuel Avila Camacho, en su intento de marchar sobre Zapotitlán,
Día 27. En la región de Cerro Grande, Col. Fueron sorprendi-
Jal., fue detenido por las fuerzas libertadoras, al mando del jefe
dos seis libertadores que iban al desempeño de una comisión. Se
, Dionisia Eduardo Ochoa. Después de ligero tiroteo los soldados
callistas regresaron al pueblo de Copala, en donde permanecieron les hicieron dos muertos y un herido.
hasta la mañana del 22, día en que simularon retirarse para ata- Durante este mes. Los libertadores de la región de Pihuamo,
car de improviso la plaza, por el camino de Santa Elena, en donde Jal., encabezados por su jefe Miguel Anguiano Márquez, ayuda-
era débil la resistencia y por donde lograron penetrar. Por parte ron al jefe libertador general Fermín Gutiérrez (Luis Navarro
de los cristeros no hubo ni una baja. De las filas enemigas, hubo Origel), a poner sitio al pueblo de Coalcomán, Mich., en ~on~e
tres muertos.
• 1 se combatió durante varios días. En esta campaña, ya para fmah·
Día 23. En [Link], ]al., Municipio de Zapotitlán. Pequeño ti- zarla, en el sector de Puerto del Aire, murieron el jefe cristero

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Manuel Facio y los sol~ados Antonio Montaño y Salvador Cer- Día 27. Colima, Col. La muerte del joven Tomás de la Mora,
vantes, de la gente del Jefe Anguiano Márquez. quien fue ahorcado en la Calzada Galván -hoy Independencia-.
Tomás era un excelente joven, alumno del Seminario Diocesano
Agosto de 1927 y miembro de la A. C. J. M. Murió gloriosamente, lleno de grande
valor y fervor. Tenía a su cargo la jefatura civil del movimien-
Día 7. En. la propia Ciudad de Colima. Fue fusilado el sacer-
to cristero en Colima.
dote don Miguel de la Mora, dentro de los muros del cuartel del
batallón callista (el día de hoy, Escuela Federal Ti 0 "Re úbli- Día 30. En las cercanías de la hacienda Chiapa, Col. Fúe
ca Argentina"). p p atacado el jefe libertador Andrés Salazar, quien se vio obligado
a huír. De los cristeros, murieron los soldados Lucio Carrizales y
IJ_ía 7. En l~s cercanías de Quesería, Col. Los soldados cristeros Magdaleno Avalos. Tuvieron, además, cinco heridos, entre ellos
del Jefe .Andres Nav~rro tomaron prisionero al coronel callista Re- el mismo jefe Salazar. Los enemigos, sin novedad.
nato ~Iranda ~ ~~1en se condujo al campamento de El Refugio.
Durante este mes. El Jefe Hermenegildo Maldonado, al fren-
~espues de un JUICIO de 4 días, fue pasado por las armas en la ma-
nana del día 11. te de los cristeros de la región de Pihuamo, Jal., acompañó al Je-
fe libertador general Fermín Gutiérrez, hasta Tizapán el Alto, Jal.,
. Día. 8. En las cercanías de la hacienda La Higuera, ]al. El teniendo varias victorias y dando los cristeros colimenses ejemplo
]:fe libertador Miguel Anguiano Márquez peleó con los agra- de valor y de unión. No tuvieron novedad.
nst~s armados de ,El Tul~, Jal., a quienes hizo tres muertos y tres
hendos. Se avanzo un mauser a los enemigos y se les recogieron
Septiembre de 1927
caballos, f:azadas y monturas, dispersándolos por completo. De
parte del Jefe Anguiano Márquez, no hubo novedad. Día 7. En Cd. Guzmán, ]al. Fue martirizado el sacerdote Gu-
, Día 15. A inmediacione:r de la ranchería Los Limones Col mersindo Sedano, del clero de Colima. Había sido Capellán del
Fuerte combate dirigido por el jefe libertador Antonio C. Varga~ grupo cristero del capitán Telésforo Plascencia.
co~~ra soldados callistas. Murieron, de parte del enemigo, varios Día 12. En El Remolinó, Col. Un pequeño grupo de liberta-
o!!cmles Y como ochenta soldados. De parte de los cristeros, mu- dores del jefe Marcos Torres, fue sorprendido en este lugar por
no el soldado Julio López y hubo, además, un herido. la gendarmería de Colima, matando al joven acejotaemero Mar-
El mismo día 15. En el rancho El Espinal, Col. Atacados tín Zamora, que hacía las veces de segundo del jefe Torres.
p~r sorpresa, murieron los soldados cristeros Elías Cisneros y Pon-
Día 12. En Suchitlán Col. El jefe cristero Femando Orozco,
Ciano Torres. del grupo de Salazar, atacó a los agraristas de este pueblo. Des-
Día 18. En la hacienda de Chiapa, Col. Tiroteo entre los cris- pués de varias horas de reció combate, se logró desalojar a los ca-
teros .del jefe Andrés Navarro y fuerzas callistas. De parte de los llistas, a quienes se hicieron dieciocho muertos y muchos heridos.
enemigos, unas veinticinco bajas, entre muertos y heridos. De Entre los muertos enemigos estuvo el jefe de ellos. De parte de las
par~e del grupo cristero del jefe Navarro, David Alonso que fue fuerzas cristeras del jefe Orozco, hubo dos heridos.
hendo. Día 15. En las cercanías de la hacienda Quesería, Col. Ocho
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IICC18
libertadores del jefe cristero Plutarco Ramírez sorprendieron a los . llistas, de las cuales resultaron dos muertos y otros tantos heridos.
soldados federales, a quienes hicieron tres muertos, recogiéndoles De parte de Anguiano, un herido.
los rifles y más de doscientos cartuchos. El mismo día 8. Cerca del pueblo de Alcaraces, Col. El capitán
Día 15. Las fuerzas libertadoras del jefe Andrés Salazar, inte- cristero Emilio Campos atacó dos camiones de soldados callistas,
rrumpieron el servicio de energía eléctrica que abastece a Colima. de los cuales resultaron catorce muertos y otros tantos heridos.
Los libertadores, completamente ilesos.
· Día 16. En Puerta del Chivato, Col. Fuerzas del mismo Sala-
zar, al mando del jefe Fernando Orozco, sostuvieron fuerte com- Día 12. Cerca de la hacienda La Higuera, ]al. Un grupo
bate con la gendarmería de Colima. Se hicieron al enemigo ocho de libertadores, al mando del capitán Constantino Jorge, trabó
muertos y nueve heridos. De parte de Orozco, se lamentó la muer- combate con los agraristas de El Tule, J al., a quienes hizo doce
te del soldado cristero Francisco Contreras. muertos y varios heridos. De parte de los cristeros, un muerto y
un herido.
En este mes. En Campo Cuatro, Col. Murieron en combate los
soldados cristeros Canuto Centeno y Elías López. Día 15. En Comala, Col. Fuerzas del coronel cristero Andrés
Salazar atacaron este lugar. Después de dos horas de tiroteo, se
En este mismo mes. Dionisia Eduardo Ochoa, jefe de las fuer- retiraron sacando provisiones y elementos de guerra. Se hicieron
zas cristeras colimenses, recibió orden de organizar militarmente el al enemigo cuatro muertos y cuatro heridos.
movimiento y dar grados militares a los distintos jefes que opera-
Día 18. Cerca de la hacienda Chiapa, Col. Encuentro del
ban bajo su mando.
capitán libertador Marcos Torres con la escolta callista de la ha-
cienda, a quien hizo un muerto y tres heridos. De parte de los
Octubre de 1927 cristeros, sin novedad.
Día 2. En Cofradía de Agosto, Col. Fuerzas cristeras del coro- Día 19. En las cercanías de la hacienda San Antonio, Col.
nel Andrés Salazar combatieron con los agraristas, a quienes hi- Fuerzas del coronel cristero Andrés Salazar atacaron a los callistas,
cieron once muertos y un herido. Se recogieron a los enemigos cin- a quienes -hicieron dos muertos y tres heridos. De parte de los sol-
co máuseres y parque. dados libertadores, no hubo qué lamentar.

Día 4. En San Jerónimo, Col. El coronel libertador Miguel An- Día 20. En el arroyo La Idea, Col. El capitán libertador
guiano Márquez entró a este lugar ocultamente al desempeño de Marcos Torres combatió con soldados de línea de las fuerzas ca-
una comisión; mas, descubierto, tuvo un ligero tiroteo con el ene- llistas, a quienes hizo nueve muertos y diez heridos. De parte de
migo. Murió el teniente cristero Salvador Vizcaíno, valiente jo- los cristeros, fue muerto el valiente chamaco Nicolás Araiza, de
ven perteneciente a la L.N.D.L.R., en la cual había ocupado el unos 14 años de edad, que había pertenecido a las Vanguardias de
puesto de Secretario en dicho pueblo, del que era originario. De la A.C.J.M. de Comala, Col.
parte de los callistas, no hubo novedad. El mismo día 20. El coronel libertador Miguel Anguiano Már-
Día 8. En las cercanías de la hacienda La Esperanza, ]al. El quez, hizo una gira acompañado de cien soldados cristeros por la
coronel cristero Miguel Anguiano Márquez peleó con fuerzas ca- región de Buen País, J al. Se recogieron bestias.
275
274
tuoso y muy culto señor cura de Unión de Tula, Jal., ~on ~o?ri­
Día 21. En el pueblo de ]uluapanJ Col. Se registró un nutrido go Aguilar. A la una y minutos de la madrugada del dia sigmen-
tiroteo, del cual resultaron dos muertos de las fuerzas callistas. Di- te, viernes de aquella semana última de octubre, fue llevado a la
rigió el combate, de parte de los cristeros, el capitán libertador plaza del lugar, donde fue ahorcado.
Martín Guzmán, cuyos soldados quedaron ilesos.
Día 22. En la Palmita) Col. Se atacó por sorpresa a los liberta- Noviembre de 1927
dores, de los cuales hubo, en los primeros momentos, tres muertos:
Día J. En San jerónimo) Col. Nuevamente atacaron los liberta-
Luis Meza, un soldado de nombre Santiago, y otro más y siete
dores esta plaza, comandados por el mayor Filiberto Ca~vario.
heridos. Todo quedó, en los primeros instantes de lucha, en po-
Iban con él los capitanes libertadores Ramón Cruz, Andres Na-
der de los enemigos callistas: armas, monturas, remuda, etc. Mas
varro, y Plutarco Ramírez. No hubo novedad.
reorganizados los libertadores, derrotaron por completo a los ata-
cantes, quienes abandonaron en manos de los cristeros, todo lo que El mismo día en C omalaJ Col. Fuerzas del coronel libertador
antes habían quitado. De parte de los atacantes callistas, veinti- Andrés Salazar entraron a este lugar defendido por fuerzas callis-
siete muertos y quince heridos. tas de línea. El tiroteo duró dos horas, después de las cuales tu-
vieron que retirarse los cristeros por escasez d~ parque. Hubo
Día 25. En AhuijulloJ ]al. Entró el coronel cristero Miguel An- muchos muertos y heridos de parte de los enemigos. Del coronel
guiano Márquez a este lugar. No se le hizo resistencia. Recogie- Salazar, fue herido el capitán 2o. Antonio Borjas. Se avanzó al
ron varias armas largas y remuda. enemigo un máuser con ciento cincuenta cartuchos.
Día 26. En la Puerta de los Sauces) Col. Fuerzas d~l coronel El mismo díaJ en TepamesJ Col. Los libertadores de la región
Andrés Salazar combatieron con ciento cincuenta callistas, a quie- de El Naranjo, al mando del teniente coronel Gildardo An~uiano
nes rechazaron, después de dos horas de tiroteo. Hubo como cin- Márquez entraron a este lugar, durando cuatro ~oras el. tiroteo.
cuenta bajas de los enemigos, entre muertos y heridos. Se hicieron a los enemigos cuatro muertos y vanos hendas. ~e
Día 26. En San jerónimo) Col. El capitán libertador Plutarco parte de Anguiano, no hubo novedad. Se avanzaron al enemigo
Ramírez entró a este pueblo, haciendo al callismo cinco muertos una arma corta y varias bestias.
y tres heridos. Los libertadores lamentaron la muerte del valien- Día 12. En TenaxcamilpaJ ]al. El capitán libertador J. Fé~ix
te capitán 2o. Emilio Campos. Hubo también un herido. Ramírez, con treinta soldados cristeros, atacó a veintiún. agrans-
tas, haciéndoles nueve muertos y seis heridos. Los agranstas res-
Día 27. En El PatoJ Col. Fuerzas del mismo coronel Salazar, .en
número de ciento cincuenta, combatieron con trescientos callis- tantes fueron dispersados.
tas que comandaba el general Pineda. Después de tres horas de Día 12. En el campamento cristero de la Mesa de .z~ Yerba
reñido combate, se retiraron los nuestros por escasez de parque, Buena, Col. Se produjo inesperadamente un tremendo ~m~estr? al
habiendo hecho unas sesenta bajas al enemigo, entre muertos y explotar las sustancias con que una comisión .de muy d1~tmgmdas
heridos. De parte de los cristeros, un herido solamente. damas venidas de Guadalajara, había principiado a fabncar bo~­
bas explosivas de mano. Se incendiaron ellas tres, a saber: Santa
Día 27. En EjutlaJ · ]al. Diócesis de Colima. Fue aprehendido
por la soldadesca del general callista Juan B. Izaguirre, el vir- 277

276
Flores Arias, la jefe del mov1m1ento cristero femenino de la Di- que fueron fusilados. Se recogieron doce armas y una buena can-
visión de Occidente; Faustina Almeida, jefe de aquella comisión tidad de parque. De parte de los libertadores sin novedad.
y Angelita Gutiérrez, jefe del grupo pro-Colima en la ciudad d~
Guadalajara, Jal. Se incendiaron también los dos jefes iniciado- En los últimos días de este mes. Cerca de Ixtlahuacán, Col. Un
res del movimiento libertador en Colima, general Dionisio Eduar- grupo de libertadores del teniente coronel Gildardo Anguiano
do ~choa y su jef: de Estado Mayor, coronel Antonio C. Vargas. Márquez, peleó con fuerzas enemigas integradas por agraristas,
Muneron horas mas tarde, con grande entereza y encendido fervor haciéndoles dos muertos y un herido. Los cristeros lamentaron la
a Cristo a quien ofrendaban sus vidas. muerte de Ventura Espinosa y de otro compañero.

Día 13. En La Palmita, Col. El general callista Pineda atacó


Diciembre de 1927
este campamento con más de seiscientos soldados federales. Des-
pués de todo el día de comba te, lograron los enemigos tomar las Día 2. En la Barranca, ]al. Un grupo de libertadores al mando
posicion~s cristeras, a costa de más de cincuenta soldados suyos del capitán Gregorio Martínez atacó este lugar, haciendo cuatro
que muneron y de muchos heridos. De parte de los libertadores muertos y dos heridos a las enemigos callistas. Se recogieron cua ·
no hubo novedad. '
tro armas largas y una pistola 44 spl. De parte del capitán Mar-
Día 19. En la hacienda Colomos, Col. Fueron atacados los tínez, no hubo novedad.
agraristas de este lugar por ciento treinta libertadores del coronel Día 4. En las cercanías de la hacienda San Antonio, Col.
cristero Salazar.
Un grupo de libertadores, al mando del coronel Andrés Salazar
Día 20. En El Zapote, Col., Municipio de San jerónimo. Fue y del mayor Filiberto Calvario, atacó al general callista Pineda
sorprendido un grupo de libertadores a cargo del mayor cristero que traía ciento cincuenta soldados del 70 batallón. Después de
Pedro Radillo, de la gente del coronel Marcos Torres. Se le hi- cinco horas de combate, en que murieron más de cincuenta callis-
cieron d?s muertos, a saber: Terencio Rodríguez y José Ramírez tas, tuvieron que retirarse los cristeros por inesperado refuerzo
y un hendo. De parte de los callistas, un muerto. enemigo que atacó por la retaguardia. Entre los muertos enemigos
Día 21. En Suchitlán, Col. Ciento cincuenta libertadores de las se contaron un mayor, un capitán y varios oficiales. De parte de
fuerzas de Salazar, atacaron este lugar defendido por agraristas. los libertadores, murieron el soldado Francisco Delgado y otro,
Después de seis horas de combate, se retiraron los soldados cris- más cuatro heridos. Se avanzó un máuser a los enemigos.
teros, habiendo hecho al enemigo ocho muertos y cuatro heri- Dí~ 8. En la Puerta de la Cañada, Col. Murieron, e:ri un ataque
dos. De parte de los libertadores, dos heridos. por sorpresa, los soldados cristeros Gabino de la Luz y J. Jesús
Día 30. En la hacienda Colomos, Col. Doscientos cincuenta Vázquez, a quienes los perseguidores colgaron de un árbol, junto
libertadores, al mando del coronel Andrés Salazar y el mayor Fi- a la "Cruz de Comala".
liberto Calvario, atacaron a los enemigos del lugar. Después de Día 9. En los Rubios, Col. El general callista Pineda atacó las
todo el día de combate se logró tomar la finca. Fueron hechos posiciones de los libertadores con cuatrocientos soldados del 70
prisioneros doce enemigos, entre los cuales estaba su jefe, mismos batallón. Después de resistir heroicamente durante varias horas,
278
279-
tuvieron que retirarse los cruzados por escasez de parque ha- Día 14. En las cercanías de la ranchería de El Trapiche) Col.
biendo hecho al enemigo cuatro muertos y varios heridos.' El coronel cristero Marcos Torres peleó con el capitán callista
Día 10. En Las Palmas) ]al. Municipio de Pihuamo. Se puso Ochoa, a quien hizo dos muertos y dos heridos. De parte del coro-
una emboscada a los callistas de Pihuamo, con diez soldados li- nel cristero Torres, murió un soldado raso de nombre Juan Her-
b~rtadores, muriendo, de las filas callistas, ocho soldados y te- nández y se tuvo un herido.
menda cuatro heridos. Retrocedieron unos y otros sin levantar el En Pihuamo) ]al. Entró una comisión de libertadores a prove-
campo. De parte de los cristeros, no hubo novedad. erse de víveres. Murieron dos callistas.
Días 23) 24 y 25. En Los Rubios) Col. Nuevamente fueron ata- En la hacienda El Tule) ]al. Entraron los cruzados para ata-
cados estos campamentos cristeros, en donde se encontraban fuer- car a los enemigos del lugar. Después de diez horas de tiroteo, tu-
zas libertadoras del coronel Salazar y del mayor Filiberto Calva- vieron que retirarse los libertadores sin lograr sacar a los enemigos
rio. Al ter~er día de combate lograron los cruzados poner en fuga de sus posiciones; pero sí habiéndoles hecho diez muertos.
a los enemigos: a quienes hicieron unas setenta y cinco bajas, entre
mue~tos y hendas. Se les avanzaron, además, seis máuseres y gran Día 16. En la hacienda La Esperanza) ]al. Al mando del ge-
cantidad de parque. De parte de los libertadores hubo solamente neral cristero Manuel C. Michel pelearon los libertadores de los
seis he~idos, entre los cuales estuvieron los valientes capitanes campamentos del Volcán. Hicieron al enemigo cinco ·muertos y
Leocadw Llerenas y Francisco Cruz, de las fuerzas del coronel cinco heridos. De los cristeros, dos muertos. Se recogieron pro-
Salazar y Plutarco Ramírez, de las del mayor Filiberto Calvario. visiones de boca, remuda y una arma larga.

Día 24. En Coquimatlán) Col. Fuerzas cristeras al mando del Día 23. En el campo de aviación de Colima) Col. Peleó el muy
capitá~ Martín Guzmán entraron a este pueblo, trabándose un valiente coronel libertador Marcos Torres, con catorce muchachos
pequeno combate en el que murió el mismo capitán libertador suyos, contra cuatrocientos callistas. El combate duró medio día.
Martín Guzmán. Los enemigos fueron protegidos y ayudados por dos aeroplanos de
guerra, los cuales no cesaron de arrojar explosivos sobre los sol-
dados ctisteros haciendo funcionar, casi también sin interrupción,
Enero de 1928
sus ametralladoras. De parte de los enemigos hubo más de cua-
Día lo. En Camotlán de Miraflores) Col. Recio combate diri- renta bajas, entre muertos y heridos. De parte del heroico grupo
gi~o gor el general libertador Manuel C. Michel. Se recogieron libertador del coronel Torres, sólo hubo un herido,
vemtmn armas largas y dos cortas, con buena dotación de cartu- Día 25. En Colima) Col. Fueron pasados por las armas el mayor
chos, unas y otras. De parte del general Michel, sin novedad. cristero J. Trinidad Castro y el capitán Anastasia Zamora del E.
El mismo día lo. En San jerónimo) Col. Pequeño tiroteo con M. del general libertador Miguel Anguiano Márquez, jefe de las
los callistas, dirigido por el teniente cristero Anastasia Zamora. fuerzas cristeras colimenses, desde la muerte del jefe general Dio~
M~rieron tres agr~ristas y escaparon dos heridos. De parte del nisio Eduardo Ochoa. Ambos mártires eran de la A. C. J. M.; es-
temente Zamora, sm novedad. Se recogieron al enemigo dos ar- taban en Colima en el desempeño de una comisión.
mas largas.
Día 27. En Platanar) ]al. Tres soldados cristeros tirotearon la
.. 280
281
escolta callista del ferrocarril, resultando de ésta, tres muertos y Marzo de 1928
dos heridos. De parte de los libertadores, sin novedad.
Día 3. En las cercanías del pueblo de Tonila, ]al. Fue atacado
Febrero de 1928 por el enemigo el capitán libertador Andrés Navarro, en su cam-
pamento de El Cocoyul. Los callistas fueron rechazados, hacién-
Día 5. En La joya, Col. Encuentro de un grupo de libertado- doseles cinco muertos y algunos heridos.
res con el general callista Quevedo, de cuyas fuerzas resultaron Día 4. En el mismo campamento cristero. Fue de nuevo ata-
cuatro muertos entre ellos un mayor y varios heridos. De los li- cado el capitán libertador Andrés Navarro. De igual manera el
bertadores, hubo tres muertos, entre ellos el soldado cristero Ma- enemigo fue rechazado, haciéndose a éste ocho muertos y dos
riano Rodríguez. Fueron llevados a sepultar al pequeño cemen- heridos. Los libertadores, sin novedad.
terio cristero del campamento de la Mesa de la Y erbabuena.
Día 5 y 6. En Los Rubios, Col. El mayor libertador Víctor Gar-
El mismo día 5. Entre jala y La Madrid, Col. Nuestros liber- cía peleó con fuerzas callistas de línea, a quienes hizo tres muer-
tadores, al mando del general cristero Manuel C. Michel, volaron tos, entre ellos un teniente coronel. De parte de los cristeros, un
la góndola del tren que iba a Manzanillo, Col., pereciendo gran herido.
número de callistas de línea. De los libertadores, dos muertos,
Día 6. En Tepames, Col. El coronel libertador Marcos Torres
uno de ellos Juan Ibáñez. Auxiliaron a los callistas, en su defen-
entró a este pueblo, haciendo al enemigo ocho muertos y algunos
sa, dos aeroplanos de guerra.
heridos. De parte de los cristeros, un soldado muerto de nom-
Día 12. En Arroyo Seco (Comala, Col.). El capitán libertador J. bre José.
Félix Ramírez puso una emboscada a los callistas a quienes hizo Día 6. En la hacienda de Estapilla, Col. Un pequeño grupo de
diecisiete muertos. Fueron recogidos a los enemigos ocho máuse- libertadores de la escolta del general Anguiano, se encontró con una
res y una pistola 45 reglamentaria. De parte de los libertadores partida de agraristas, formándose, entre los dos bandos, un repen-
no hubo novedad. · tino tiroteo. De los libertadores, murió el soldado J. Cruz Valle.
· Día 15. En La Juana, Mich. El mayor libertador Pedro Radillo Día 7. En las cercanías de la hacienda La Higuera, ]al. El capi-
peleó con fuerza~ del general callista Domínguez, al cual se hicie- tán libertador Bernardino González atacó a los agraristas que guar-
ron quince bajas. En ese combate murió el soldado cristero Ale- necían la hacienda, haciéndoles dos muertos y t:r:es heridos. Dejaron
jandro Larios. los callistas, en el campo de combate, dos máuseres y parque. Los
Día 16. En El Chilillo, ]al. Un grupo reducido de soldados cris- cristeros, sin novedad.
teros trabó combate con las mismas fuerzas del callista general Día 8. En Tecomán, Col. El capitán libertador Joaquín Guerrero
Domínguez, a quienes ·se hicieron ocho muertos. De parte de los atacó a los callistas de este pueblo, haciéndoles ocho muertos y dos
cruzados, no hubo novedad. heridos.
Día 18. En Comala, Col. Un grupo de libertadores pertene- 'Día 8. En Cardona, Portezuelo y Corralitos, Col. El coronel liber-
cientes a las fuerzas del coronel Salazar, entró a este lugar, ha- tador Marcos Torres atacó, con trescientos libertadores, a los agra-
ciendo al enemigo cinco bajas. ristas de la ranchería de Cardona, Col., a quienes hizo dos muertos

282 283
y rechazó el refuerzo de soldados federales, hasta la hacienda de
Buenavista. En Portezuelo, peleó con fuerzas callistas de línea que "Los Mártires"). Entraron los callistas en crecido número. El cuar-
tel general, allí establecido, había sido evacuado por el coronel
rechazó igualmente. Después, en Corralitos, combatió de nuevo
con fuerzas federales callistas. En los tres combates sufrieron las Salazar. Sólo algunos pocos soldados cristeros al mando del capitán
libertador Ramón Cruz, se tirotearon con los contrarios, comanda-
fuerza~ callistas veinticinco bajas entre muertos y heridos. De par-
dos por los generales callistas Pineda y Manuel Avila Camacho, a
te del coronel Torres, murieron, en Cardona, el soldado J. Jesús
quienes hicieron unos veinticinco muertos. De los libertadores, mu-
Arroyo y, en Corralitos, el soldado Macario García.
rieron cuatro solamente, entre ellos el sargento Pedro Gutiérrez y
Día 8. En Colomitos, sobre el Río del Naranjo. Soldados cristeros los soldados Victor López y José Rodríguez.
de la zona de El Naranjo, Jal. pelearon con fuerzas callistas. De
parte de los libertadores murieron el teniente José Amezola y los
Abril de 1928
soldados José Orozco y Vicente Anaya.
Día 17. En la ranchería Las Trancas, Col. El teniente coro- Día 7. En las inmediaciones del pueblo de San Jerónimo, Col.,
nel cristero Gildardo Anguiano Márquez combatió con fuerzas en el potrero de El Pastor. Se hizo prisionero, por1os callistas de la
callistas de línea, a las que hizo siete muertos y tres heridos. De guarnición del pueblo, al joven Apolonio Sánchez Ordorica, exse-
parte de su grupo murieron dos chamacos: J. Merced Anguiano minarista a quien se asesinó y colgó de un árbol.
Márquez, hermanito suyo, y Melitón Membrila, ambos cristeros Día 15. En Villa de Alvarez, Col. Miguel Jiménez, soldado cris-
de trece a catorce años de edad. tero que estaba en el desempeño de una comisión, fue sorprendido
Día 19. En buen País, ]al. El teniente libertador J. Jesús Ortiz y muerto.
combatió con fuerzas callistas de línea. Se hicieron al enemigo tres
Día 17. En las cercanías de la hacienda La Higuera, ]al. El
muertos y algunos heridos, quitándoles, además, algunos caballos
capitán libertador Félix Ramírez peleó con las fuerzas callistas de
ensillados. De parte de los libertadores no se lamentó nada.
la hacienda, haciéndoles ocho muertos y quitándoles dos máuseres,
Día 22. En Pihuamo, Col. Una comisión del capitán libertador parque y bestias ensilladas. De parte suya, sufrió la muerte el va-
Gregario Martínez pasó por las armas al callista Leopoldo Magaña. liente soldado Everardo Chavira.
Día 24. En la ciudad de Colima, Col. Algunos soldados cristeros El mismo día. En Coquimatlán. Col. El teniente libertador Nati-
.de la escolta del general Anguiano Márquez y del escuadrón del ca- vidad Ballesteros incendió la estación del ferrocarril de este lugar;
pitán Joaquín Guerrero entraron hasta dos cuadras lejos del centro se tiroteó después con la guarnición federal que defendía el pue-
de la población. Murieron algunqs gendarmes. blo, haciéndole algunas bajas. De su parte, sin novedad.
Día 27. En la hacienda El Naranjo, ]al. Las fuerzas cristeras El mismo día 17. En Villa de Alvarez, Col. Entró a este lugar
del coronel Marcos Torres, fueron sorprendidas por los enemigos, el capitán libertador Vicente Contreras, haciendo a los enemigos
resultando tres cruzados · heridos, entre los cuales estuvo el mayor un muerto y un herido. De parte de sus fuerzas, no hubo novedad.
Pedro Radillo. De los soldados callistas, hubo más de diez bajas. Día 20. En Tonila, ]al. Entró a este lugar el capitán libertJdor
Día 27. En la Mesa de la Yerbabuena, Col. (Cuartel General Andrés Navarro, haciendo dos muertos a los callistas y rescatando
un prisionero. Los libertadores completamente ilesos.
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285
El mismo día 20. En El Chanal, Col. Cuarenta libertadores, al trabaron combate con fuerzas enemigas de línea, a quienes hicie-
mando del teniente coronel Víctor García, pelearon con fuerzas ron dos muertos y tres heridos. Por su' parte, sin novedad.
callistas de línea, haciendo a éstas dos muertos y un herido. De
parte de los leales, no hubo ni una baja. Día 2. En La Cañada de El Salto, ]al. El capitán libertador An-
drés Navarro peleó con los enemigos, a quienes hizo dos muertos
Día 22. En Puerta Pesada, Col. El mismo coronel libertador y varios heridos. De parte de los cruzados, a Dios gracias, sin
Marcos Torres combatió con fuerzas enemigas de línea, las cuales, novedad.
al abandonar el campo, dejaron un muerto, al cual se le recogie-
Día 24. En Manzanillo, Col. El mayor libertador Candelario
ron doscientos cartuchos. De parte del coronel Torres, hubo tam-
bién un muerto. Cisneros, con las fuerzas de Cerro Grande, Col., formando parte
del contingente militar cristero comandado por el general Carlos
Día 22. En la hacienda Nogueras, Col. El capitán libertador Bouquet, cooperó al ataque del puerto de Manzanillo. La acción
Ignacio Cruz combatió con los callistas, a quienes hizo un muer- dio principio a las primeras luces de la mañana. A pesar de la
to. De parte de los cristeros no hubo novedad. resistencia de los defensores, las columnas libertadoras quitaron,
palmo a palmo, la mitad de la población, sin arredrarles el con-
Mayo de 1928 tinuo bombardeo del cañonero Progreso que se encontraba en el
puerto. A las once de la mañana se presentó el general libertador
Día 2. En Ejutla, ]al. Diócesis de Colima. Dieron muerte los don Jesús Degollado, entonces Jefe de Operaciones de la División
soldados federales del general callista Juan B. Izaguirre al hu- Militar Cristera del sur de Jalisco, Nayarit y Colima y, con él, su
milde y virtuoso sacerdote colimense don Emilio Pérez, cuyo ca- Estado Mayor y el valiente general Lucas Cueva al frente de su
dáver no permitieron que fuese sepultado, ni siquiera vestido; pues regimiento, con lo cual se acabó de tomar la plaza y los callistas
desnudo de sus ropas estuvo tirado ignominiosamente, hasta que tocaron a rendición. Tomado completamente el puerto, llegó de
habiéndose retirado los enemigos, el pueblo creyente y fiel le vis- improviso un tren militar procedente de Colima. Se trabó nuevo
tió con sus ornamentos sacerdotales y le dio sepultura. Cuando los y más encarnizado combate entre ambas partes, teniendo al fin
soldados de la persecución volvieron, tiempo después, lo exhuma- que retirarse los libertadores. Sus pérdidas, contando las de los
ron y, como estuviese del todo incorrupto, después de quitarle las tres regimientos, lo., fracción del 2o. y So., o sean los del gene-
vestiduras litúrgicas, lo vistieron de soldado callista y así lo tuvie- ral cristero Bouquet, mayor Cisneros y general Cueva, respecti-
ron, durante todo el tiempo que ellos permanecieron de guarni- vamente, fueron de unas cincuenta y cinco bajas, entre muertos
ción, recargado en el muro del cuartel. y heridos, contándose entre ellas, la muerte del valiente general
Lucas Cueva, del teniente coronel Sahagún y la del capitán José
Día 15. En Zapotiltic, ]al. El capitán libertador Andrés Nava- Arandas, este último de las fuerzas de Colima. De los cristeros
rro atacó esta población, la cual no pudo tomar, perdiendo en el colimenses del mayor Cisneros murieron, además, Maximino Ce-
combate, a sus soldados Hilario Rodríguez, José González, José halles y otro soldado. Los callistas lamentaron más de doscientas
Dolores Rebolledo, Francisco Magaña, Martín González, Gabriel bajas entre muertos y heridos.
Alonzo y Everardo N. De parte de los callistas hubo once muertos.
En ese mismo día 24. En la ciudad de Colima. El coronel cris-
Día 17. En Chacalapa, Mich. Fuerzas del coronel Marcos Torres tero Marcos Torres, con un escuadrón de soldados suyos, recorrió
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algunas de las calles céntricas de la ciudad, sin encontrar resis- española, que con gran valor cristiano recibió la muerte en la
tencia. Al mismo tiempo, las fuerzas del general Andrés Salazar ciudad de Colima, el 5 del mismo mes.
entraron por Villa de Alvarez y San Francisco, combatiendo con
fuerzas enemigas de línea, a las que hicieron algunas bajas. Por Día 8. En la hacienda La Higuera, ]al. El mayor Hbertador
su parte, un herido solamente. Féli.~ Ramírez escarmentó a los callistas, a quienes hizo dos muer-
tos y tres prisioneros, a los cuales dio libertad, después de. recoger-
Día 26. En el cerro Los Otates, ]al. El teniente Julio Ve- les las armas y el parque. De su parte, la muerte del valiente ca-
lasco, con un grupo de cristeros, combatió a los callistas, hacién- pitán Ramón Cruz.
doles cuatro bajas.
Día 10. En el rancho Las Cruces, Col. El coronel libertador
Día 27. En El Cóbano, Col., sobre la carretera de Colima a Marcos Torres peleó con fuerzas agraristas de Tepames, Col., a
Tonila. El coronel libertador Marcos Torres, con un escuadrón a quienes hizo cuatro muertos y varios heridos. De sus soldados un
su cargo, combatió con fuerzas callistas que procedían de lugares herido.
opuestos, a saber, de San Jerónimo unos y de Colima los otros.
Derrotadas ambas fuerzas, que se retiraron, perseguidas por los En la segunda decena del mes. El teniente coronel Víc:~r Gar-
insurgentes cristeros, haciéndoles dos muertos y cuatro heridos, se cía al frente de ciento veinticinco libertadores, acompano a los
trabó, momentos después, nuevo combate con la guarnición de la ge~erales Bouquet y Michel a una gira a la región de Coalcom~n,
hacienda de Chiapa, Col., que venía en auxilio de las fuerzas ca- Mich. Se peleó en Ahuijullo, Jal., en donde los cruzados recogie-
llistas que acababan de ser derrotadas. También a este refuerzo ron tres carabinas 30-30 y veinticinco caballos. A su regreso, en
enemigo se le hizo huír, causándole cinco muertos. Se les quitó la hacienda de Buena Vista, Col.; combatieron de nuevo. Murie-
remuda ensillada. De parte de. los cristeros del coronel Torres, ron en esta acción, los soldados Domingo Luna y J. Jesús Rolón,
un herido. de la gente del teniente coronel García, y perdieron un rifle. En
ambos combates murieron muchos enemigos.
Día 30. En Tonilita, ]al. El capitán libertador Agustín Carrillo
quemó la estación y combatió con las escoltas federales del tren Días 15 y 16. En la ranchería Las Parotas, ]al. El ?apitán
y de Pihuamo, J al., a las que hizo treinta y cinco muertos. De su libertador Gregorio Martínez combatió con fuerzas enemigas de
parte cinco heridos. línea a quienes hizo unos veinticinco muertos, entre los cuales
estu;o el coronel jefe de la columna callista y cuyo cadáver fue
junio de 1928 conducido por sus soldados a Ciudad Guzmán, J al. De parte del
capitán Martínez, un herido.
Días 1o., 2 y 3. En la hacienda El Naranjo, ]al. Fue ataca-
Día 17. En los ranchos de Portezuelo y El Camichín, Col. El co-
do este cuartel cristero por fuerzas callistas de línea, a quienes se
ronel libertador Marcos Torres peleó con los enemigos, a quienes
hicieron, durante los tres días de combate, como treinta bajas, sin
hizo ocho muertos. De su parte, sin novedad.
contar los muchos heridos. Los libertadores sufrieron la muerte
del muy valiente y ejemplar soldado de Cristo, mayor Pedro Ra- Día 20. A orillas de Villa de Alvarez, Col. El capitán liberta-
dillo y la captura del teniente Francisco Indart, de nacionalidad dor Joaquín Guerrero trabó fuerte combate con los callistas, a

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IICC19
quienes hizo catorce muertos y varios heridos. Entre los muertos recia lucha se retiraron los enemigos, habiendo sufrido veinte ba-
se contó un capitán. Los cristeros tuvieron un herido. ' jas. De parte de los libertadores, un herido.
Día 22. En la ranchería Tepehuajes, Col. El teniente coro- Día 8. Cerca de la ranchería Chantoro, Col. Fue de nuevo
nel José.~ erduz~o fue a tacado por los soldados federales, a quie- atacado el teniente coronel Víctor García, quien con su grupo de
nes se hiCieron siete muertos y varios heridos. Entre los muertos soldados cristeros combatió por espacio de tres horas con el ene-
se encontró el mayor jefe del destacamento callista de la hacien- migo, haciendo a éste diez muertos y varios heridos. De su parte,
da La Esperanza, J al. Los enemigos se vieron precisados a reti- se lamentó la muerte del teniente libertador Juan Pérez y de un
rarse en precipitada fuga. soldado.
Día 2~. E~ Coquimatlán, Col. Fuerzas del libertador mayor Día 9. En la misma región. Un grupo de veinte libertadores fue
Candelano Cisneros entraron a este lugar. Se recogió una pistola. sorprendido por el enemigo, quien les avanzó tres máuseres y va-
De su parte, nada hubo que lamentar. rias bestias.
Día 27. En las cercanías de la mnchería Monte Grande Col. Día 16. Sobre la vía férrea. Un grupo de cristeros del coronel
El ~apitán [Link]<?~ Andrés Navarro combatió con los en:migos Marcos Torres, al mando directo del mayor Filiberto Calvario,
callistas, a qmenes hizo cuatro muertos y algunos heridos. Los li- incendió el puente de Tuxpan, Jal., y tiroteó el tren, haciendo va-
bertadores nada lamentaron. rias bajas a los soldados callistas. De su parte, nada hubo que
lamentar.
Día 29. Libertadores del mayor Cisneros sorprendieron a la
acordada del poblado de Armería, Col. Se recogieron tres cara- Día 16. En El Balcón, Col. El capitán libertador Joaquín Gue-
binas 30-30 y tres pistolas. De parte de las fuerzas libertadoras no rrero combatió en este lugar, obligando a huír a los enemigos, a
se sufrió ni una baja. quienes hizo cinco muertos y algunos heridos. Los libertadores,
sin novedad.
Día 29. En la hacienda La Estrella, ]al. Murieron ahorca-
do~ en este lugar, los soldados cristeros Carlos Delgado y José N., Día 16. En las cercanías de Manzanillo, Col. El capitán liberta-
qmenes por sorpresa habían sido hecho prisioneros. dor Miguel Figueroa trabó ligero tiroteo con fuerzas agraristas, a
quienes hizo dos muertos, llevándose como botín una arma larga.
Se retiró sin ser perseguido.
julio de 1928
Día 16. En Coquimatlán, Col. Tres soldados libertadores per-
Dí.a 6. En Comala, Col. El teniente coronel Víctor García ata- tenecientes al Segundo Regimiento Cristero, fueron sorprendidos
có esta plaza, haciendo al enemigo tres bajas. Se recogió un por los callistas. Murió un soldado libertador de nombre Ansel-
máuser dotado de cincuenta cartuchos. De parte de los liberta- mo. De los enemigos hubo un teniente herido.
dores, un herido.
Día 19. En Río Grande, Col. Fuerzas cristeras del general Sala-
Día 7. En Lo de Clemente, Col. Fue atacado el teniente coronel zar combatieron con los perseguidores, a quienes hicieron tres
libertador Víctor García acompañado de cincuenta soldados cris- muertos y varios heridos. De parte de los soldados libertadores,
teros, por una columna de ciento cincuenta callistas. Después de no hubo novedad.
290 291
Día 21. Cerca de La joya~ Col. El teniente coronel José Ver- Agosto de 1928
duzco trabó combate con los soldados callistas. Hubo, de parte del
enemigo, veinticinco bajas, entre muertos y heridos. De parte de Día 1o. En el pueblo de Ahuijullo~ ]al. Fuerzas coordinadas de
los cristeros del teniente coronel Verduzco, murió el soldado Flo- los generales libertadores Miguel Anguiano Márquez y 'Luis Cuí-
rencia Rodríguez. zar Morfín (este último de las fuerzas de Michoacán) , entraron
a este lugar que no lograron tomar. Se hicieron al enemigo mu-
Día 24. En la ciudad de Colima. Fueron entregados por traición,
chas bajas. De parte de las fuerzas cristeras, un muerto y un herido.
a la jefatura callista de Operaciones Militares, los jóvenes, te-
'
niente Benedicto Romero, con dos compañeros: Manuel Hernán- Día 2. Cerca de Coquimatlán, Col. Fuerzas libertadoras delco-
dez, ayudante de la jefatura civil cristera de Colima y Francis- ronel Marcos Torres y del teniente coronel Verduzco, comanda-
co Santillán, del hospital militar cristero del campamento de los das por ellos mismos, trabaron fuerte combate con enemigos de
volcanes y dos miembros de las Brigadas Femeniles. El teniente línea, durante hora y media, haciéndose a los perseguidores ·die-
Romero murió en breve tiroteo contra los callistas, cubriendo la ciocho muertos y cinco heridos. De parte de los cristeros, hubo
retirada de sus compañeros. - un herido y, en la retirada, abandonaron seis bestias.
Día 25. En la Ciudad de Colima~ Col. A espaldas de la Cate- Día 4. En la hacienda San Antonio~ Col. El mayor Félix
dral y al pie de su muro, fueron pasados por las armas los jóvenes Ramírez, de las fuerzas libertadoras del general Miguel Anguia-
Manuel Hernández y Francisco Santillán. Ambos recibieron el no Márquez, atacó a los callistas del lugar, haciéndoles un muer-
martirio con gran fervor, valor y serenidad. to y Ún herido. De parte de los cristeros, no hubo nada que
Día 25. Cerca del pueblo de San jerónimo~ Col. Fuerzas criste- lamentar.
ras del coronel Marcos Torres y del teniente coronel José Verduz- Día 4. En Huerta de las Haciendas, Col. Se dio cuartelazo
co combatieron contra los callistas que guarnecían esta plaza. Des- al grupo cristero comandado por el coronel Marcos Torres y el
pués de una hora de rudo combate se retiraron los libertadores. teniente coronel Verduzco, quienes se vieron precisados a batirse
De parte del enemigo hubo veinticinco muertos y ocho heridos. en retirada, dejando en poder del enemigo cincuenta bestias y
Los cruzados sufrieron la mue.r te de tres valientes, entre los cua- tres carabinas, lamentando, además, la muerte de tres libertado-
les estuvo el teniente Ramón Cano. Hubo también dos libertado- res: el teniente J. Refugio Soto del Estado Mayor del general An-
res heridos y se les avanzaron ocho bestias. guiano Márquez y los soldados Marcelino V ázquez y Ladislao
Cernas. Hubo, además, seis soldados cristeros heridos. Los callis·
En este mes murieron en Tonila~ ]al.~ sin saberse precisamen-
tas sufrieron la muerte de seis soldados.
te, cuando esto se escribe, la fecha exacta, los soldados cristeros
Pedro Cervantes, Porfirio Medina, Ignacio Silva e Inocencia Cruz, Día 5. En Coalata, Col. EntrÓ el capitán libertador Joaquín
del grupo de libertadores del capitán Andrés Navarro. Guerrero sin encontrar resistencia. Recogió un máuser con cien
cartuchos y remuda.
Día 7. En la hacienda El Colomo, Col. El mismo capitán li-
bertador Guerrero entró a este lugar, en donde recogió dos máuseres,
dos pistolas y buena cantidad de cartuchos.

292 293
Día 10. En el cerro Los Camichines, Col. Fue sorprendido traron los callistas a este cuartel cristero del mayor Félix Ramí-
un grupo de libertadores al mando del capitán Magdalena Ca- rez, aprovechando la ausencia de éste. Cuando los perseguidores
rrillo. Murieron tres soldados cristeros, entre ellos Dionisia Soto salían, después de quemar las casitas del campamento, regresaban
' ya algunos libertadores del combate que habían sostenido en la
de la escolta del general Anguiano Márquez. Hubo, además, un
herido. De parte de los callistas, varias bajas. hacienda de Nogueras, Col., el día 13. Hubo un ligero tiroteo, del
cual resultó herido uno de los cruzados.
En el "Puerto de los Encinos", sobre la cuchilla del cerro de
Ferrería, ]al. (Pihuamo, Diócesis de Colima). Fuerzas libertado- Día 15. En . El Carrizal, Col. Fuerzas cristeras del general An-
ras colimenses, reforzadas por la escolta del general de División drés Salazar, mandadas directamente por el capitán Cruz, fue-
don Fermín Gutiérrez, sostuvieron rudo combate con los callistas, ron sorprendidas por los callistas, quienes hicieron a los liberta-
de quienes murieron cincuenta y cinco soldados, entre ellos un co- dores dos muertos: Ernesto Gudiño y Juan Santana.
ronel y tres oficiales, teniendo, además, muchos heridos. De nues- Día 16. Se presentó un soldado federal en el campamento del
tra parte murieron el muy valiente y cristiano general libertador general Salazar, pidiendo se le diese de alta como soldado criste-
Gutiérrez y el soldado Gregario Montes. Este general cristero, cuyo ro. Llevó un máuser con una dotación de ciento cincuenta cartu-
verdadero nombre era Luis Navarro Origel, acababa de ser nom- chos. Se le admitió.
brado, por la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religi~sa,
Día 19. En ]icotán, Col. El capitán libertador Joaquín Guerre-
Jefe Supremo Civil del Movimiento Libertador Cristero. Su muer-
ro combatió con fuerzas agraristas, a quienes hizo dos muertos y
te dejó un vacío que nunca se llenó, tanto en la jefatura civil,
ocho heridos, recogiéndoles, además, quince bestias ensilladas y
como en las fuerzas libertadoras mi'choacanas.
dos máuseres. De parte del capitán libertador, murió el soldado
Día 13. En las cercanías de la hacienda Nogueras, Col. El cristero Martín Granados.
mayor Félix Ramírez peleó con los soldados cristeros de su escua-
'drón, contra los callistas, por un espacio de dos horas, haciéndoles Septiembre de 1928
más de quince muertos y muchos heridos. De parte de los cris-
teros, hubo dos heridos. Recogieron al enemigo un caballo ensi- Día 9. En Palo María, Col. Soldados cristeros de la gente del
llado, un máuser y ciento setenta y cinco cartuchos. mayor Félix Ramírez dieron muerte en un tiroteo, a dos soldados
callistas, a quienes recogieron sus máuseres con su correspondien-
Día 14. En la hacienda Santa Bárbara, Col. Fueron entre-
te dotación de parque.
gados traidoramente a la policía de Villa de Alvarez, Col. el jefe
del Estado Mayor del general cristero Anguiano Márquez, coronel Día 11. En la hacienda Santa Cruz, Col. El mayor Félix
Marcos Torres y su asistente José Placencia, a quienes se dio muer- Ramírez, con su grupo de cristeros, atacó a veinticinco soldados
te sin darles tiempo de sacar sus armas y defenderse. Sus cadá- callistas, a quienes hizo doce muertos y ocho heridos. De su par-
veres fueron llevados a Colima, en donde se les exhibió acompa- te, murió el soldado libertador Francisco Alvarez.
ñados de música de mariachi, con que los enemigos festejaron el Día 15. Los capitanes cristeros Leocadio Llerenas y Francisco
acontecimiento. Lizama, de la gente del general Salazar, interrumpieron el ser-
vicio de luz eléctrica que abastece la ciudad de Colima.
El mismo día 14. En el campamento El Borbollón, ]al. En-
295
294
Día 17. En las cercanías de Comala, Col. El mayor J. Jesús tendido una emboscada en la cual cayó. No obstante eso, Dios lo
Mejía, del mismo Regimiento cristero del general Salazar, tuvo salvó milagrosamente.
un ligero encuentro con el enemigo. Sin novedad. Día 6. En Cerro Alto, Col. El general libertador Salazar fue
Día 30. En Campo Seis, Col. El capitán Joaquín Guerrero pe- atacado por los callistas, de los cuales evadió el golpe, por .no creer-
leó con los callistas que lo atacaron, siendo éstos rechazados, des- se suficientemente capaz de resistirlos. El mayor Jesús Mejía, del
pués de habérseles hecho algunas bajas. De parte de los cristeros, mismo grupo cristero, al tirotear al enemigo cubriendo la retirada,
sin novedad. · le hizo un muerto y varios heridos.
El mismo día 30. En La Angostura, Col. (Municipio de Coma- Día 7. En Comala, Col. El capitán libertador Leocadio Llere-
la). El capitán libertador Leocadio Llerenas, al frente de unos nas, que se encontraba en esta población en el desempeño de una
setenta hombres del Regimiento del general Salazar, atacó a cin- comisión, se tiroteó con los enemigos, haciéndoles un muerto. Se
cuenta soldados callistas. Después de tres h~ras de combate, fue- retiró sin ser perseguido.
ron derrotados los enemigos y puestos en precipitada fuga. Se Día 13. En la barranca de Atenquique, ]al. El capitán lib~rta­
avanzaron a los callistas siete máuseres, tres mil cartuchos y veinte dor Andrés Navarro peleó con fuerzas enemigas de línea, a quienes
bestias ensilladas. En el campo quedó el jefe de la columna callis- hizo cuatro muertos y algunos heridos. De su parte, no hubo
ta, capitán Castillo, el teniente Reyes y quince soldados más, sin novedad.
contar muchos heridos que se llevaron sus compañeros. De parte
de los libertadores, cuatro heridos. Día 15. En las cercanías del pueblo de San jerónimo, Col. El
mayor Jesús Mejía y el capitán Leocadio Llerenas de los cristeros
En este mes, sin poderse precisar, cuando esto se escribe, la fe- de Salazar, pelearon con los agraristas del lugar, a quienes hicie-
cha exacta, murió en Barreras, J al., el soldado cristero Dionisia ron un muerto y un herido. De su parte, sin novedad.
García.
El mismo día 15. En las cercanías de San ]osé del Carmen, ]al.
El mayor Félix Ramírez, con sus fuerzas cristeras del volcán, pe-
Octubre de 1928 leó con las fuerzas enemigas que resguardaban el pueblo, a las
cuales hizo dos muertos y un herido. De su parte, hubo un herido.
Día 2. En el cerro Las Trementinas, Col. Fracciones de los
escuadrones de los capitanes libertadores Andrés Navarro y José Día 16. En El Saucillo, ]al. Fue sorprendido el capitán liber-
Cervantes, del Regimiento del coronel Verduzco, combatieron con tador Andrés Navarro, por fuerzas callistas de línea, sufriendo la
fuerte columna del general callista Heliodoro Charis, a la que muerte de uno de sus soldados, la pérdida de un máuser y de cua-
hicieron más de veinte muertos, entre ellos un coronel y varios tro bestias ensilladas.
oficiales. De parte de los insurgentes, nada hubo que lamentar. En T onila, ] al. Estando en esta población el subteniente liber-
Día 2. En La Mariana (Municipio de San ]osé del Carmen, tador Inés Cázares, fue denunciado ante los enemigos, quienes tra-
] al.). Viniendo de camino el Padre capellán Pbro. Enrique de taron de aprehenderlo. Defendiéndose él, en breve tiroteo, murie-
Jesús Ochoa, acompañado de tres libertadores y dos familiares su- ron el mismo subteniente Cázares y un soldado enemigo.
yos, fue atacado por una columna de cien callistas que le habían Día 17. En el Puerto de los Nogales, ]al. El general libertador

296 297
do del general Heliodoro Charis, a la región de Cerro Grande. No
Miguel Anguiano Márquez, en unión con el capitán Enrique
hubo ningún combate; pues a pesar de que los cristeros espe-
Mendoza, de las mismas fuerzas a su cargo, sostuvo breve tiroteo
raron en sus puestos, tuvieron cuidado los callistas de evitar su
con los callistas, que tuvieron que retirarse, sin lograr desalojar a
los cruzados de sus posiciones. Más tarde, un grupo de los mis- encuentro.
mos ins~rgentes, se ~iroteó con los enemigos en Troj itas, J al., en
donde hizo al enemigo quince muertos y otros tantos heridos. De Noviembre de 1928
su parte, no hubo novedad.
Día 1o. En las cercanías de Coquimatlán, Col. El capitán li-
. Día 18. En T:ojitas y Cerro del Sacasil, ]al. El mismo general bertador Joaquín Guerrero peleó contra una fracción del 90 Re-
libertador Angmano Márquez, en unión de sus capitanes Enrique gimiento callista, que dispersó por completo, haciéndole dos muer-
Mendoza y Bernardino González, sostuvo dos tiroteos con los ca- tos y dos heridos y quitándoles, además, un máuser con ciento cin-
llistas, a quienes hizo algunas bajas. De parte de los libertadores cuenta cartuchos y una pistola 45 reglamentaria.
no hubo novedad.
Día 4. En las cercanías de la ranchería Las Parotas, ]al. Se
Dí.~ 19. En .~sa misma región. El capitán libertador Agustín registraron cinco encuentros con las fuerzas callistas, en los cua-
Carnllo se batio con los callistas, a quienes pretendía hacer caer les sufrió el enemigo más de quince muertos y algunos heridos. De
en una emboscada, lo cual no logró. De parte de los enemigos,
parte de los cruzados, nada se lamentó.
h~bo dos muertos y algunos heridos. Las fuerzas cristeras no tu-
VIeron novedad. Día 5. En Gallegos, El Reventón y Plan Grande, ]al. El gene-
ral libertador Anguiano Márquez, con su escolta y el pequeño es-
El mismo día 19. En La Loma de Los Colgados, ]al. El subte- cuadrón del capitán Jiménez, de las fuerzas cristeras de Colima,
niente libertador Larios peleó con los enemigos, a quienes hizo unidos al coronel libertador Teódulo Gutiérrez y al teniente co-
tres ~uertos, incendiando, además, las casas de su campamento. ronel González Romo de las fuerzas de Michoacán, con algunos.
Los libertadores no tuvieron pérdidas. de sus soldados, sostuvieron nutridos tiroteos con el enemigo, a
quien hicieron más de veinte muertos y muchos heridos. De parte
En la barranca del Capire, ]al. El general libertador Anguia-
n? Márquez con los soldados de su escolta y de la gente del ca- de los libertadores, sin novedad.
pitán González, combatió con los callistas, haciéndoles tres muer- El mismo día 5. En El Tanque, cerca de Tuxpan, ]al. El te-
tos y varios heridos. Los libertadores no tuvieron pérdidas. niente Julio Velasco, al mando de un pequeño grupo de soldados
cristeros, sostuvo fuerte tiroteo con los agraristas armados de la
El mismo día 20. En el campamento El Refugio (Ladera región, a quienes hizo cinco muertos y tres heridos. De nuestra
Grande, límite entre Colima y jalisco en las faldas del Volcán).
parte, hubo uo. soldado muerto y se recogió un máuser al enemigo.
El capitán Segundo Antonio Avalas fue sorprendido por fuerzas
callistas que lo dispersaron y lo hicieron huír. Batiéndose en reti- Día 7. En el Campamento, a inmediaciones de Comala, Col.,
rada sus soldados, hicieron al enemigo cuatro muertos y tres he- sobre el camino a San Antonio, Col. Rudísimo combate sostenido
ridos .. Los cristeros perdieron seis armas largas. por fuerzas cristeras integradas por fracciones de los Regimientos
libertadores Segundo y Sexto, al mando directo de los coroneles
En los últimos días de este mes. Entraron los callistas, al man-
299'
298
José Verduzco y Víctor García, respectivamente, contra los sol- en donde dio muerte a un declarado y pernicioso enemigo y a un
dados del 90 Regimiento callista. Después de tres horas de com- capitán callista a quien fue recogida una pistola 45 reglamentaria.
bate, al verse derrotados los enemigos, se echaron a huír precipi- Día 27. En la hacienda Buena Vista, Col. El capitán liber-
tadamente hasta las orillas de la población de Comala, Col. Al tador Agustín Carrillo, con cinco sqldados cristeros sostuvo fuerte
levantarse el campo, se encontraron cincuenta y seis soldados ca- tiroteo contra trescientos soldados callistas de línea por espacio
llistas muertos, entre ellos varios jefes y oficiales. Se les avanzaron de media hora. Los cruzados se retiraron en perfecto orden sin
sesenta bestias ensilladas, cerca de cincuenta máuseres, más de dos ser perseguidos, llevándose solamente un caballo herido. Se igno-
mil cartuchos y dos clarines. De parte de las fuerzas del Ejército ra el número de las bajas que tuvo el callismo.
Nacional Libertador, se lamentó la muerte del coronel Víctor
García, del capitán 2o. Francisco Lizama y de los soldados Secun- Día 27. En Charandas, ]al. El mayor Filiberto Calvario, acom-
dino Rolón y Luis Sánchez, ambos del grupo de los primeros cru- pañado del capitán Miguel González y diez soldados cristeros,
zados del Volcán; José Facio, chamaco de unos 15 años de edad capturaron a cuatro miembros de la defensa, a los cuales se pasó
que militaba en unión de su padre don Onofre, José Rodríguez, por las armas.
Timoteo Mejía, José Valencia, Avelino Rodríguez, Macario Rin- Día 27. En la ciudad de Colima, Col. La jovencita Zenaida Lle-
cón y Salvador Aranda. Hubo, además, cinco cristeros heridos. renas Torres, encarcelada desde el día 7 de junio en unión de su
Día 13. En las cercanías de la hacienda La Higuera, ]al. El madre Rosalía Torres hermana del coronel libertador Marcos To-
capitán libertador Bernardino González fue sorprendido por los rres, tanto por ser de la familia de él, como por haber sido d es-
enemigos, que le hicieron un muerto y un herido. De parte de los cubiertas llevando provisiones a los cruzados, habiendo enferma-
atacantes, un muerto. do gravemente, sin que se permitiese que la viese ningún médico,
murió ahí en prisión en la madrugada de este día.
Día 15. En el río de El Tule, ]al. Fue de nuevo atacado el ca·
pitán libertador Bernardino González, saliendo sin novedad. Día 28. En La Escondida, ]al. El capitán libertador Magdale-
na Carrillo, con un pequeño grupo de soldados a su mand~, fue
Día 16. En el cuartel cristero El Borbollón, ] al. Sabedor el sorprendido por los callistas dejando en el campo cinco bestias
enemigo que en aquella ocasión estaba desguarnecido aquel cam- ensilladas. Tuvieron los enemigos dos heridos.
pamento, se posesionó de él, sin encontrar resistencia; pues los
soldados de ese cuartel andaban en una gira y los pocos que es-
Diciembre de 1928
taban al cuidado del campamento, faltos de parque y de compa-
ñeros que les ayudasen a resistir, se retiraron, evacuando el lugar. Día 8. En CamaZa, Col. Una comisión de cinco soldados líber·
El mismo día 16. Se presentaron ante la Comandancia Militar tadores del capitán Leocadio Llerenas tuvo un tiroteo en las ca-
de las fuerzas cristeras de Colima, a cargo del general Anguiano lles de este pueblo con soldados callistas a quienes rechazó hasta
Márquez, dos soldados federales, rindiendo sus armas y pidiendo la plaza del lugar, haciéndoles un muerto. Los libertadores sa-
:se les diese de alta. Fueron admitidos. lieron ilesos.
Día 17. En Tonila, ]al. El capitán libertador Andrés Navarro, Día 13. En terrenos de la hacienda San Marcos, ]al. Un gru-
-con dos o tres soldados que lo acompañaban, entró a este pueblo, po de soldados cristeros que cuidaba la remonta del escuadrón li-

:300 301
bertador del capitán Andrés Navarro, fue sorprendido por los ene- yos, hizo frente al enemigo, a quien hizo tres muertos y vanos
migos, quienes se llevaron diez bestias. Fue muerto uno de los ca- heridos, no teniendo los suyos bajas que lamentar.
llistas y se recogió su rifle.
El mismo día 16. En Las Paratas, ]al. El capitán 2o. Miguel
Día 15. En Piedra Imán, ]al. Breve tiroteo contra los callistas González, con una pequeña fracción de su escuadrón eristero, ti-
a quienes se hicieron dos muertos y tres heridos. Los libertadores roteó a los enemigos callistas. Se ignora el número de bajas he-
se retiraron sin novedad. chas al enemigo. Los libertadores no tuvieron novedad.
Día 15. En Tonila, ]al. El capitán cristero Andrés Navarro, con En Paso de Las Mulas, ]al. Una fracción del escuadrón liberta-
un grupo de sus soldados incendió la plaza de toros del lugar. Se dor de Enrique Mendoza, sostuvo fuerte tiroteo por espacio de
retiraron los insurgentes sin ninguna novedad. una hora con los callistas. Los cristeros, aunque no tuvieron bajas,
Día 15. En Los Fresnos, ]al. Fueron capturados por unos sol- se vieron obligados a abandonar el campo, dejando en poder del
dados del capitán cristero Enrique Mendoza, tres callistas que enemigo treinta caballos. Se ignora el número de bajas de los
traían correspondencia enemiga de Tepalcatepec, Mich., quienes enemigos.
fueron pasados por las armas. Día 20. En El Espinal, Col. El mayor Candelaria Cisneros y
El mismo día 15. En Las Coloradas, ]al. El mismo capitán li- diez soldados cristeros sostuvieron nutrido tiroteo con los callistas,
bertador Enrique Mendoza ·sostuvo fuerte tiroteo contra los ene- a quienes hicieron dos muertos y tres heridos. Salieron ilesas las
migos, a quienes hizo varias bajas. Los soldados cristeros, sin nin- fuerzas libertadoras.
guna novedad, tuvieron que retirarse ante la crecida superioridad
Día 21. En El Remate, Col. El general cristero Andrés Salazar,
numérica del enemigo. Allí mismo, poco después, dos valientes del
al frente de los cristeros de su Regimiento, atacó a los callistas de
mismo escuadrón libertador, haciendo un acto de temerario arro-
este lugar, a quienes hizo tres muertos, un herido y dos prisione-
jo, mataron a tres enemigos e hirieron a otro.
ros. Se recogieron, como botín de guerra, tres rifles con su dota-
El mismo día 15. En el puerto de La Leona, ]al. El mayor Fi- ción de cartuchos. También se llevaron los cristeros algunas de
liberto Calvario con una fracción del escuadrón cristero del ca- las piezas de la planta de la luz eléctrica que abastece la ciudad
pitán Julio Velasco, sostuvo fuerte tiroteo con los enemigos a quie- de Colima, por lo cual quedó ésta en tinieblas. De parte de las
nes hizo muchas bajas. Los libertadores sin novedad. fuerzas del general Salazar, un herido.
En esos mismos días. En la ranchería El Tigre, ]al. Fue ata- El mismo día 21. En La Escondida, región de la hacienda de
cada la defensa que los enemigos habían establecido en ese lugar. El Naranjo, ]al. En una sorpresa del enemigo, murió el sargento
Se les dispersó por completo y se incendiaron las casas de su cam- Lucio Borjas, padre del joven Rafael Borjas que, como primer
pamento. El ataque fue dirigido por el coronel Orozco y el capi- mártir del seminario de Colima, había ofrendado su vida el 8 de
tán Gregorio Martínez que no tuvieron novedad. Los callistas tu- abril de 1927.
vieron un muerto y un herido.
Día 22. En la vía férrea, entre las estaciones de Alzada y To-
Día 16. En las cercanías de la ranchería El Gringo, ]al. El nilita, ]al. Una fracción de las fuerzas cristeras colimenses, del
capitán libertador Bemardino González, con cuatro soldados su- 2o. Regimiento, comandadas personalmente por el general de Di-

302 303
swn J. Jesús Degollado y general Anguiano Márquez, incendió Enero de 1929
un tren de carga procedente de Guadalajara, Jal. No hubo bajas.
Día 1o. En las cercanías de la ranchería El Tigre, ]al. Fuerzas
El mismo día 22. En Llano Grande, ]al. El coronel libertador Jo-
cristeras del capitán Gregario Martínez pusieron una emboscada
sé González Romo, jefe de las fuerzas cristeras de Coalcomán, Mich.
a veinticinco soldados federales. Se ignora el número de bajas he-
(su nombre verdadero era Angel Castillo, venido de la ciudad de
chas al enemigo. De parte de los soldados libertadores, una baja.
México, D. F.) escarmentó a Amado Mora y sus hijos que, en unión
de otros desleales, habían recibido armas y pertrechos de guerra Día 3. En La Escoba, ]al. Fueron pasados por las armas tres
de los enemigos, en contra de los libertadores. Se les hicieron a exploradores enemigos.
éstos dos bajas; se les recogieron dos carabinas, se les hizo huír
Día 8. En el Cañón de La Escondida, ]al., Municipio de Pi-
hasta la rartchería La Difunta y les incendiaron sus ranchos. Ha-
huamo. Nueve soldados cristeros del teniente Jesús Moreno pu-
biendo salido en defensa de ellos, agraristas y federales de la ha-
sieron una emboscada a los soldados perseguidores. Los callistas,
cienda Barreras, Jal., también éstos fueron , rechazados, sufriendo
cinco bajas. De parte de los cristeros, sin novedad. en número como de cincuenta, pasaban llevando una partida de
ganado. Fueron dispersados y tuvieron muchos muertos y heridos.
Día 25. En El Naranjo, ]al. Entraron los enemigos callistas a De parte de los soldados del teniente Moreno, sin novedad.
la hacienda, de la cual salieron violentamente porque fueron re-
chazados. El capitán cristero Agustín Carrillo logró hacerles al- Día JO. En Agua de las Grandas, ]al., sobre las faldas orienta-
gunas bajas en esta ocasión. les del volcán. Fue sorprendida una comisión de dos soldados cris-
teros, de los cuales murió uno y fue herido el otro. Los enemigos,
Día 26. En el cerro de El Naranjo, Col. Atacó el enemigo las sin novedad.
posiciones cristeras de El Jonuquillo y La Joya, defendidas por
el capitán libertador Agustín Carrillo. Se peleó por espacio de dos El mismo día JO. En Tenamaxtla, ]al. Fuerzas cristeras de los
horas, mas habiendo sido flanqueados los cruzados, tuvieron éstos generales Andrés Salazar y Manuel C. Michel atacaron este lu-
necesidad de plegarse hacia el cerro. Los callistas, entre muertos, gar guarnecido por agraristas, a quienes, después de hacerles al-
heridos y dispersos, sufrieron más de treinta bajas. De parte de gunas bajas, dispersaron por completo: Se recogieron algunas ar-
los cristeros, no hubo nada que lamentar. mas largas y se incendiaron las posiciones enemigas. De parte d~
Día 27. En la hacienda de San Antonio, Col. El general liber- las fuerzas del general Salazar, un muerto._
tador Andrés Salazar, al frente de su Regimiento y ochenta sol- Día J2. En la ciudad de Colima. Fuerzas cristeras del segundo
dados cristeros del general Manuel C. Michel, atacó las posicio- Regimiento, al mando personal del general Miguel Anguiano Már-
nes enemigas de este lugar. Después de cuatro horas de combate quez, entraron a la ciudad de Colima, por el barrio de El V en a-
se retiraron los libertadores, a quienes hicieron los enemigos un do en donde se combatió largo rato. Los cristeros sufrieron la
muerto y un herido. Hubo también algunas bajas de los callistas.
muerte de dos soldados, uno de los cuales fue Ramón Romero Ra-
dillo. Fue herido el propio general Anguiano Márquez, el cual
duró mucho tiempo enfermo y personalmente ya no pudo pelear
más. De parte del enemigo, más de diez bajas.
304 305

IICC20
'
Día 19. En el rancho Las Estacas, ]al. El capitán libertador gunos heridos. Los cristeros sin novedad. El mismo día, pocas ho-
Agustín Carrillo sorprendió en la madrugada de este día al des- ras después, los mismos cinco valientes y en el mismo lugar com-
tacamento callista de este lugar, a quien sacó de sus posiciones e batieron con otra fuerte columna enemiga. Se ignora el número
hizo dos muertos. Los libertadores, sin novedad. de bajas hechas al enemigo. De su parte, sin novedad.
El mismo día 19. En el rancho Las Parotas, ]al. El capitán El mismo día. En la misma región de Pihuamo, ]al. Un solda-
cristero Gregorio Martínez tiroteó por varias horas a los agraris- do · cristero del capitán Gregorio Martínez fue sorprendido por
tas de Pihuamo, Jal., a quienes hizo tres muertos y varios heridos. un grupo de veinticinco agraristas que sólo le dieron tiempo de
Los cruzados, sin novedad. disparar dos tiros, con los cuales quiso Dios dar ejemplar casti-
go a dos de los principales jefes enemigos de la región, quienes
Día 19. ,En el Cóbano, Col., región de Cerro Grande. Fue ata- habiendo pertenecido primeramente al Movimiento Libertador
cado el cuartel ctistero del general Andrés Salazar. Los liberta- Cristero, habían traicionado su causa y engrosado las filas enemigas.
dores rechazaron el ataque enemigo.
Día 26. En San jerónimo, Col. Fuerzas del 6o. Regimiento al
Día 20. En el mismo lugar. Se repitió el ataque de los callistas mando del teniente coronel Jesús Mejía y del mayor Juan Gon-
y, de igual manera, fueron rechazados. zález dieron un albazo a las fuerzas agraristas del lugar, a quie-
Día 21. En M esa de los Machos, faldas orientales del Volcán nes hicieron ocho muertos, recogiendo al enemigo veinte armas
de Colima. El primer Regimiento de la División Militar cristera largas, cinco pistolas, diez caballos ensillados y dos mil cartuchos.
del sur de Jalisco y Colima, al mando del general Carlos Bouquet, De su parte, tres heridos.
en unión de la primera fracción del 2o. Regimiento, al mando del En el rancho El Guayabo, ]al. Fuerzas libertadoras del coro-
mayor Félix Ramírez de las fuerzas de Colima, combatieron con nel Teódulo Gutiérrez sorprendieron a cuarenta enemigos que, en
soldados callistas de línea procedentes de la hacienda de San Mar- precipitada huída, abandonaron armas y caballos.
cos, Jal., a quienes derrotaron e hideron huír por horribles des-
peñaderos. Murió en el combate el capitán jefe de la columna ca-
Febrero de 1929
llista, a quien se recogió su pistola · 45 reglamentaria. De parte
de los libertadores, un herido de ,la gente del general Bouquet. Día 5. En Armería y La Báscula, Col. El coronellibertador·"Jo-
Día 22. En el camino de Pihuamo, a Barreras, ]al. El teniente sé Verduzco, jefe del Estado Mayor del general Miguel Anguiano
libertador Amado Larios, de las fuerzas del 4o. Regimiento de la Márquez, con una fracción del 2o. Regimiento cristero, atacó a
División cristera de Colima y sur de Jalisco, sostuvo fuerte tiro- los agraristas de Armería, Col., haciéndoles algunas bajas. Fue-
teo con cincuenta enemigos, los cuales fueron rechazados y obli- ron recogidas al enemigo cuatro pistolas y algunas bestias.
gados a tomar otro camino. Día 7. En la hacienda San Antonio, Col. El capitán Inés Cas-
Día 23. En la misma región. El mismo teniente libertador La- tellanos, del 2o. Regimiento cristero de la División de Colima y
ríos, con cuatro soldados suyos, combatió cerca de una hora con sur de Jalisco, con los soldados a su mando entró a este lugar.
cien soldados de línea, quienes no lograron sacar a los cruzados No hubo combate, porque los callistas, no obstante las provoca-
de sus posiciones. Se hicieron a los callistas cuatro muertos y al- ciones de los soldados cristeros, no hicieron resistencia.
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/
.

Día 7. En Colima, Col. Entró a esta ciudad una comisión del El mismo día 14. En el camino de Colima a Comala, Col. El
capitán libertador Leocadio Llerenas con el objeto de recoger al- general Andrés Salazar, con un grupo de sus cristeros, fue tiro-
gunas armas, lo cual logró. Tuvo un ligero tiroteo con los callistas. teado, por los enemigos. No obstante la superioridad numérica de
los callistas, salió sin novedad de aquella escaramuza.
Día 8. En El Remat·e, Col. Fuerzas cristeras unidas de los ge-
nerales Michel y Salazar tuvieron fuerte combate por espacio de Día 15. En El Cóbano, Col., región de Cerro Grande. El ca-
dos horas con los callistas, haciéndoles nueve muertos y once he- pitán libertador Ignacio Cruz del Regimiento cristero del gene-
ridos. De parte de los cristeros, un herido. ral Salazar, rechazó la agresión de los enemigos callistas que ata-
caron su campamento. Los cruzados sin novedad.
Día 11. En la ciudad de Colima, CoC El coronel libertador Jo-
sé Verduzco entró con la 2a. fracción del 2o. Regimiento cristero Día 18. En Comala, Col. El capitán libertador Diego López
a esta ciudad, trabando fuerte tiroteo con los callistas, a quienes atacó este lugar, tiroteándo al enemigo durante tres horas, al ca-
se hicieron cuatro o cinco muertos y algunos heridos. Intentaron bo de las cuales se retiraron. Los callistas tuvieron algunas bajas.
los cristeros, con esta entrada a Colima, desbaratar o, al menos, Los cruzados sin novedad.
estorbar en parte, los festejos del Carnaval organizados por los Días 19 al 23. En Campo Seis y ]uluapan, Col. Combatió el
enemigos. Los insurgentes libertadores tuvieron dos heridos. general cristerc;> Andrés Salazar con grueso número de enemigos
El mismo día 11. En Villa de Alvarez, Col. El capitán 2o. An- de línea al mando del general callista Heliodoro Charis. El ene-
tonio Avalos y el teniente Eusebio González, con un grupo de cris- migo se retiró, inexplicablemente, después de haber tomado ya
teros pertenecientes a los escuadrones de los capitanes Andrés Na- algunas buenas posiciones del cerro.
varro e Inés Castellanos, respectivamente, entraron a esta pobla- En este mes murieron, en la ranchería de El Zapote del muni-
ción en donde los callistas no hicieron resistencia, guareciéndose cipio de San Jerónimo, en una emboscada del enemigo, los solda-
en la torre del templo, alarmados por el combate que en la ciudad dos cristeros J. Jesús Santana y otro de nombre Marcelino.
de Colima se libraba en esos momentos y dejando a los cruzados
en completa libertad.
Marzo de 1929
Día 12. En la misma ciudad de Colima, Col. El mayor Félix
Ramírez del Regimiento del general Anguiano Márquez, tuvo un Día 2. En la hacienda San M arcos, ]al. Los soldados criste-
breve tiroteo con la guarnición callista de la estación del ferro- ros de los campamentos del Volcán, a cargo de su jefe inmedia-
carril, y se avanzaron dos pistolas. to el mayor Félix Ramírez, atacaron el destacamento callista de
la hacienda, durando dos horas el tiroteo. Murieron cinco solda-
El mismo día 12. Cerca de ][Link], Col. El capitán libertador
dos federales.
Leocadio Llerenas, del Regimiento del general Salazar, tuvo un
corto tiroteo con los callistas quienes abandonaron un caballo en- El mismo día 2. Hospital Cristero de "La Laguna Verde", fal-
sillado. das del J:" olcán. Se presentó ante el general Miguel Anguiano Már-
quez un soldado yaqui callista, entregando tres máuseres y cuatro-
Día 14. En San jerónimo, Col. El teniente cristero Lino Már-
cientos cartuchos. Fue admitido como soldado cristero y quedó ads-
quez, jefe de la escolta del general Anguiano Márquez, recogió
crito a la escolta de la jefatura.
de este lugar dos rifles orejones.
308 309
Del día 2 al día 7. Municipios de Manzanillo, Col. y Cihuatlán, Día 8. Cerca de Suchitlán, Col. Dos soldados cristeros del es-
]al. Gira cristera del teniente coronel Rafael Alvarado y el mayor cuadrón del capitán Inés Castellanos, tirotearon la retaguardia
Candelaria B. Cisneros por la zona de Manzanillo y Cihuatlán, del 90 Regimiento callista, haciéndoles un muerto y recogiendo
al frente de la 2a. fracción del 2o. Regimiento. El día 3 llegaron un máuser con cien cartuchos. Ellos dos sin novedad.
a la hacienda Cualata, Col. De allí salieron a la hacienda El Ve-
ladero, Col., en donde supieron que fuerzas callistas habían en- El mismo día 8. En Tonila, ]al. El capitán cristero Andrés Na-
trado a Minatitlán, Col., aprovechando la ausencia de los cru- varro entró con sus soldados. Recogió dos armas largas y algunas
zados que guarnecían dicha plaza. Inmediatamente salieron los cris- cortas.
teros a esperar el regreso de los perseguidores para atacarlos; Día 9. En la hacienda de San Marcos, ]al. Los capitanes cris-
mas cuando a las 3 de la mañana del día 6, llegaron los cruzados teros Andrés Navarro y José Cervantes entraron a este lugar.
al lugar que habían escogido para la pelea, ya el enemigo había Recogieron cuatro armas largas y dos mil quinientos cartuchos.
pasado, llevando preso al señor cura don J. Guadalupe Michel y
a tres acompañantes suyos, pues habían caminado a marchas for- Día 10. En la hacienda La Esperanza, ]al. Los mismos capi-
. zadas, porque temían alguna emboscada de los libertadores, para tanes cristeros Navarro y Cervantes entraron a este lugar, en don-
quitarles sus prisioneros. El día 7 atacaron y tomaron los solda- de se hicieron de dos armas largas y parque.
dos cristeros la plaza de Cihuatlán, Jal. De los enemigos hubo Día 11. En las cercanías de la hacienda Quesería, Col. El ca-
cuatro muertos y dos heridos. Se recogieron seis pistolas y cuatro pitán cristero Andrés Navarro, con sólo tres soldados suyos, se en-
armas largas. De parte de los insurgentes libertadores, hubo un contró -con una columna de enemigos, trabando tiroteo con ellos.
herido.
De parte del capitán libertador, murió uno de sus más valientes
Día 5. En Los Rubios, Col. El capitán libertador Inés Caste- y distinguidos cruzados, el soldado Francisco Rodríguez. De parte
llanos, al frente de su escuadrón, puso una emboscada a los ca- de los callistas, tres muertos y dos heridos.
llistas que se encontraban de destacamento en dicho lugar. Les Día 12. En Pihuamo, ]al. El libertador mayor Plutarco R:amí-
hizo tres muertos y un herido, recogiéndoles, además, dos máuse- rez, al frente de la la. fracción del 4o. Regimeinto cristero, atacó
res, con doscientos cartuchos. De parte de los cristeros no hubo esta plaza, combatiendo dentro y fuera del pueblo, por espacio de
novedad.
seis horas. Hizo al enemigo quince muertos y muchos heridos. De
Día 6. En las cercanías de San Antonio, Col. El mismo capi- parte de los cruzados, se lamentó la muerte del teniente Jesús
tán cristero Castellanos y el teniente Eusebio González, acompa- Ortiz. Hubo, además, un herido.
ñados de tres soldados, pusieron una emboscada a los soldados ca-
Día 13. En Palmillas, Col. Los libertadores de los campamentos
llistas de la hacienda San Antonio, hiriendo al capitán enemigo.
del Volcán, a cuyo frente iba su jefe inmediato el mayor Félix Ra-
Los libertadores no tuvieron novedad.
mírez, en unión de la escolta del general Anguiano Márquez, ata-
Día 7. En Manzanillo, Col. Fueron fusilados por las autoridades caron una columna callista que accidentalmente estaba en esta
civiles callistas el señor cura de Zapotitlán, Jal., don J. Guadalupe ranchería _de Palmillas, Col. Después de dos horas de reñido ti-
Michel con tres compañeros: Benito Nava, Epigmenio Solano y roteo, tuvieron que retirarse los cristeros, en los precisos momen-
Félix Serratos. tos en que los perseguidores pedían su rendición, por llegar fuerte
310 311
refuerzo callista de las haciendas vecinas. Las bajas del callismo dados Anacleto Torres y José Rodríguez. Tuvieron, además, dos
fueron más de cincuenta, habiendo, entre sus muertos, varios ofi- heridos.
ciales. De parte de los cruzados, se lamentó la muerte del muy
cristiano y valiente capitán 2o. Antonio Avalos, del soldado Ma- Abril de 1929
teo Rodríguez y de otro cristero más.
Día 2. En Los Mezcales, Municipio 'de Colima. Un pelotón de
Día 20. En Santa Cruz, Col. El mayor Félix Ramírez, al frente
soldados cristeros tiroteó un camión con soldados callistas, en
de los mismos cruzados de la acción anterior, impidió el paso de
donde se encontraba el coronel Vicente Mendoza -militar ya
una columna enemiga que iba al mando del general callista En-
retirado-, que murió en el ataque, así como dos soldados rasos.
rique Díaz. El combate fue grandemente reñido. Dio principio
al amanecer y terminó a las 9 de la noche, hora en que los cris- Día 3. En la estación ferrocarrilera de Villegas, ]al. Los mayo-
teros se arrojaron sobre los enemigos y los rechazaron hasta la ha- res Félix Ramírez, Filiberto Calvario y Plutarco Ramírez, con
cienda San Antonio. Se hicieron a los callistas no menos de once sus propios contingentes cristeros, en unión de la escolta del general
muertos y muchos heridos, entre ellos algunos oficiales. Se reco- Anguiano Márquez, en esos tiempos herido en el pequeño hospi-
gieron, como botín de guerra, dos rifles y seiscientos cartuchos. tal de los libertadores, en las faldas del Volcán, atacaron al des-
De parte de los cruzados, no hubo sino dos heridos. tacamento callista de ese lugar, al cual rindieron incondicional-
mente, después de reñida lucha. Se recogieron veinte máuseres,
Día 22. En las cercanías de Cofradía de Suchitlán, Col. El co-
una pistola reglamentaria 45 y cerca de dos mil cartuchos. Al
ronel José Verduzco, al frente de fracciones de los Regimientos
mismo tiempo, mientras se rendía el destacamento de Villegas,
del general Anguiano Márquez y del general Salazar, esta última
hubo que pelear con los destacamentos de Tonila, La Esperanza
comandada inmediatamente por el teniente coronel Jesús Mejía,
y San Marcos, que salieron en auxilio de sus compañeros, con el
escarmentó duramente a los enemigos, a quienes hizo cuatro pri-
1
propósito de atacar a los cruzados por la retaguardia. Esta resis-
sioneros, entre ellos el jefe, el cual fue pasado por las armas. Los
tencia estuvo a cargo inmediato del capitán lo. Andrés Navarro.
soldados rasos fueron puestos en libertad, después de haberles
Hubo necesidad, igualmente, de repeler el refuerzo de la guarni-
sido quitadas sus armas y dotaciones. De parte de los cristeros,
ción callista de Tonilita que fue detenido por la gente del ca-
murió el soldado Teófilo Aldaz y se tuvo un herido.
pitán lo. Agustín Carrillo. También, por otro flanco, se presentó
Día 23. En las cercanías de la hacienda Nogueras, Col. Los dos el destacamento callista de Higuera, J al., al cual se hizo huír a
anteriores jefes, al frente de las mismas fuerzas cristeras, com- las primeras · descargas de los cristeros. Saldo total del combate:
batieron por espacio de unos veinte minutos, haciendo al enemigo de parte de los callistas, más de cincuenta muertos, entre ellos
quince muertos, entre ellos un oficial. Hicieron también veinti- un capitán y un teniente. Los prisioneros rendidos en la estación
trés prisioneros, a los que se concedió inmediatamente libertad, de Villegas, que fueron todos los supervivientes, quedaron en com-
después de recogérseles armas y parque. Avanzaron los cristeros pleta libertad, una vez que entregaron armas y municiones. De
remuda ensillada, una pistola reglamentaria con ocho cargado- parte de los cristeros, murieron los soldados Marcelino García, J.
res, más de cuarenta máuseres y ocho mil cartuchos. De parte Beatriz Espinosa, Nicolás Jiménez y otro de nombre Antonio.
de los libertadores, murieron el teniente Ignacio López y los sol- Tuvieron, además, dos heridos.
312 313
Día 4. En Coquimatlán~ Col. El teniente coronel libertador Ra- grande, después de duro combate, poner en fuga a los callistas, a
fael Alvarado del 2o. Regimiento cristero, atacó al destacamento quienes hizo diez muertos, entre ellos el jefe del destacamento y
de la estación ferrocarri!era de Coquimatlán, Col., de donde se varios heridos. Se recogieron diez rifles, una pistola 45 reglamen-
retiró después de haber hecho al enemigo, ocho muertos y varios taria y más de mil cartuchos. De parte de los cristeros hubo tres
heridos. De parte de los libertadores, murió el soldado Enrique heridos. Ese mismo día y la misma gente, al pasar frente al túnel
Ramos y hubo tres heridos. que está entre Jala y el lugar anterior, tiroteó a la guarnición allí
destacamentada, haciéndole varias bajas. Ellos sin novedad.
El mismo día 4. Cerca de Barreras~ ]al. El capitán cristero
Magdalena Carrillo, con un pelotón de sus soldados, escarmentó Día 11. En Paso de las Mulas~ ]al. El capitán cristero Enrique
a los agraristas, a quienes hizo varias bajas. Los suyos, ilesos. Mendoza, al frente de su escuadrón que operaba en la zona de
El Naranjo, Jal., combatió con una columna de federales, a los
Día 5. En las cercanías de Comala~ Col. Se rindió el capitán
que hizo algunas bajas. Ellos sin novedad.
callista Antonio Santos Penne, en unión del teniente Juan Díaz.
Ordóñez y veintiún soldados rasos, ante el general cristero Andrés Días 13 y 14. En Cofradía de ]uluapan~ Col. Fue atacado este
Salazar, haciendo entrega de cuarenta y cinco máuseres, con su cuartel por una columna de soldados callistas integrada por ele-
correspondiente dotación de cartuchos y dos pistolas reglamenta- mentos de los batallones 13, 40 y 33, una fracción del 90 Regi-
rias cal. 45. miento y otra, de fuerzas regionales -"los azules"-, quienes
después de dos días de duro combate, tuvieron que retirarse sin
Día 6. En Puerta de Anzar~ ]al. El capitán libertador Magdale- haber logrado sacar a los soldados libertadores de sus posiciones
na Carrillo tomó prisionero a un gobiernista a quien recogió un y sí sufriendo más de cien bajas, entre muertos, heridos y disper-
rifle cal. 20 y una pistola. sos. De parte de los cruzados, no hubo ni siquiera una baja. La
Día 7. En Tonila~ ]al. Fueron muertos por traición el distin- defensa cristera estuvo a cargo del mayor Candelaria Cisneros y de
guido y leal jefe cristero capitán Andrés Navarro que comanda- los capitanes Joaquín Guerrero y Jesús Dueñas Rolón. Fueron avan-
ba el escuad!ón que, en un principio, cuando comenzó el movi- zados al enemigo doce rifles y más de mil cartuchos.
miento cristero, había sido el primero y más distinguido -el del Día 19. En las cercanías de La Plomosa~ ]al. Los capitanes cris-
cuartel de Caucentla-, tanto por haber estado establecida allí la teros Bernardino y Miguel González, al frente de su escuadrón,
jefatura, como por la valentía y lo granado de sus hombres. Le su- dieron alcance a una columna de agraristas qúe dispersaron y a la
cedió en su puesto de capitán J. Jesús Alonso. que hicieron varias bajas. De parte de los cruzados~ sin novedad.
Día 9. En Puerto de las Cruces~ ]al. El capitán del 4o._ Regi- Día 26. En la joya~ ]al. Yendo el mayor Félix Ramírez al fren-
miento cristero Julio Velasco, al frente de sus soldados, combatió te de los dos escuadrones cristeros a su mando y de la escolta del
contra las perseguidores, a quienes hizo algunas bajas. De parte general Miguel Anguiano Márquez, fue atacado por una gruesa
de los libertadores no hubo novedad. columna del tirano Calles, con la que entabló combate que duró
seis horas. Se ignora el número de bajas que sufrió el enemigo. De
Día 11. En Lamadrid~ Col. El teniente coronel cristero Rafael
Alvarado, con parte de los escu"adrones cristeros de Cerro Grande, parte de los libertadores, sin novedad.
Col., atacó al destacamento de esta población ferrocarrilera, lo-- Día 27. En San Antonio~ Col. Fueron sorprendidos en este lu-
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gar, cuatro cristeros del campamento de El Borbollón, Jal., por la veinte bajas, entre ellos un artillero. De su parte, un soldado li-
columna callista con quien habían combatido el día anterior. Los bertador muerto.
libertadores se batieron en retirada, haciendo tres bajas a los ca-
llistas. Hubo un cruzado herido. Mayo de 1929
Día 28. En San Antonio, Col. Escaramuza entre los libertado· Día l. M esa del Caimán, ] al. Los capitanes libertadores Diego
res cristeros del 2o. Regimiento de los volcanes y los soldados de López, Francisco Cruz e Ismael Sandoval, combatieron con fuer-
Calles. Se hizo al enemigo un muerto. Los cruzados sin novedad. zas callistas de línea durante algunas horas, haciéndoles diez ba-
Día 28. A inmediaciones de la hacienda de El Parián, Col. El jas. De parte de los cristeros, un muerto.
teniente cristero Lino Márquez, jefe de la escolta del general An- El mismo día 1o. En Trapichíllos, del municipio de Comala, Col.
guiano Márquez, con cuatro soldados a su mando, asaltó un ca-
El teniente coronel cristero Jesús Mejía, del Regimiento del gene-
mión de "azules" -voluntarios callistas- a quienes hicieron seis
ral Salazar, trabó combate con una columna enemiga, haciéndole
bajas. Los cruzados se retiraron por haber llegado otro camión cuatro muertos y dos heridos. De parte de los libertadores, mu-
de auxilio. De parte suya, un herido. .
rieron el subteniente Jesús Ramírez y el soldado José Alcaraz.
El mismo día 28. En el cuartel de la Policía, ciudad de Colima. Día 2. En la ranchería El Potrero, municipio de San ]osé del
Bajo la ?irección pe:s?na] del gobernador Laureano Cervantes y
Carmen, ]al. Los capitanes libertadores Diego López y Francisco
del Presidente MumCipal de Colima, en aquellos días, Profesor
Cruz combatieron con fuerzas enemigas de línea, a quienes hicie-
Benjamín Ortiz, fueron cruelmente torturados y sacrificados tres
ron muchas bajas. De su parte, sin novedad.
soldados cristeros, entre ellos, el capitán lo. Prudencia Dávila y el
teniente Ignacio Mendoza. Estos habían sido hechos prisioneros, Día 2. En El Borbollón, ]al. Fue atacado este cuartel, al ama-
por la policía de Colima, en las inmediaciones de la hacienda de necer, por setecientos soldados enemigos de línea. La defensa es-
San Joaquín, Col. Fueron también llevadas en esa misma ocasión tuvo a cargo del mayor Félix Ramírez, al frente de sólo veinte
y a ese mismo cuartel de la policía, por el mismo Presidente Mu- soldados cristeros, quienes, después de una hora de muy nutrido
nicipal, Profesor Benjamín Ortiz, algunas de las damas más distin· combate, se retiraron por habérseles agotado el parque. Los ene·
guidas de Colima, entre ellas, la señorita Profesora M. Concepción migos tuvieron en este ataque, más dé cuarenta bajas entre muer-
Galindo, señorita Leonor Barreto y señorita J uanita Ochoa. tos y heridos. Momentos después de abandonar los libertadores
sus posiciones, se unió a ellos el capitán lo. Jesús Alonso, al frente
Día 29. En Agua del Perro, municipio de San ]osé del Carmen,
de sus cristeros, con cuyo auxilio pudieron poner~ un poco más
]al. El Mayor Félix Ramírez, al frente de los escuadrones lo. y
arriba, nueva línea de fuego, con la cual no tardó en trabarse
2o. del Regimiento cristero del volcán ( 2o. de la División del sur
fuerte tiroteo. Hubo más bajas para los callistas atacantes, quie-
de Jalisco, Colima, Nayarit y occidente de Michoacán) pretendió
nes no tardaron en retirarse, temerosos de alguna emboscada. De
interr~mpir el paso a una gruesa columna de soldados callistas,
parte de los cruzados, no hubo, en este día,: ni una sola baja.
lo cual no logró, porque fue atacado por la retaguardia por otro
grupo de soldados federales. Se hicieron al enemigo no menos de Día 2. En Cihuatlán, ]al. El coronel cristero José Verduzco,
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con cien soldados libertadores a su mando, entró a esta plaza sin Mejía atacó a los callistas, causándoles algunas bajas. Después
encontrar resistencia.
de algunas horas de tiroteo, se retiró ileso.
Día 5. Sobre la vía del ferrocarril, municipio de Pihuamo, ]al. Día 17. En Cofradía de ]uluapan, Col. Soldados libertadores
El mayor Plutarco Ramírez, atacó con sus cristeros un tren que del coronel José V erduzco sorprendieron a unos soldados callistas
procedía de Guadalajara, Jal. Combatió con los soldados callis- de · línea, de los cuales murió uno y fue hecho prisionero el otro.
tas de la escolta y con el refuerzo que llegó después, durante tres Se recogieron 2 rifles con su dotación de parque.
horas. Hizo a los callistas diez muertos y varios heridos. De su par-
te, sin novedad. Día 18. En el mismo campamento de ]uluapan, Col. Nutrido
combate con los enemigos callistas a quienes se hizo quince muer-
Día 11. En el campamento cristero El Borbollón, ]al., a las fal-
tos y varios heridos. De las fuerzas cristeras, murieron los soldados
~as del volcán. Murió cristianamente, con todos los auxilios espi-
ntuales de la Iglesia Católica, el valiente muchacho cristero ca-
J. Trinidad Amezcua y Agapito de Dios.
pitán lo. Inés Castellanos, jefe inmediato del 2o. escuadrón de Día 22. Principió la más dura y tremenda ofensiva que de par-
los volcanes. Le sucedió en su puesto el teniente Eusebio Gonzá- te de las fuerzas de la tiranía persecutoria sufrieron las huestes
lez que recibió su ascenso a capitán Primero. de Cristo Rey en la región de Colima, o sea zonas de Cerro Gran-
fise mismo día 11. En el campamento de la Íefatura Cristera de de, Volcanes y Cerro de El Naranjo. En este día, al mando del
Colima, también a las faldas del volcán. Llegó procedente de la general de División Eulogio Ortiz -el hombre más temible y sa-
ciudad de Colima, el que, desde la muerte de Tomás de la Mora tánico de las filas del cÓnglomerado callista- comenzaron a ser
. ' bombardeados nuestros campamentos. Mañana y tarde, desde el
acaecida en 27 de agosto de 1927, era el jefe civil del Movimien-
to Regional cristero; joven lleno de amor a Cristo y a México, amanecer hasta el acabarse la luz del día, no cesaron los aviones
de los que, en años ya pasados -hacía algo más de una década- militares de surcar el cielo de todos nuestros valles y montañas y
habían sido de los socios fundadores de la A. C. J. M. en Colima. de estremecerse aun los picos más altos de nuestras serranías al
No pudiendo por más tiempo permanecer en la ciudad, porque estallido de las bombas.
ya había sido descubierta su actuación, tuvo que dejarla y, desde Día 28. Campamentos de la Palmita y ]uluapan, en Cerro Gran-
ese día, unido a la escolta de la jefatura cristera de Colima, mi- de, Col. Más de dos mil soldados de línea atacaron las posiciones
litó como distinguido jefe en las huestes de la Cruzada. Era co- cristeras. Los libertadores resistieron el ataque sin sufrir pérdidas
nocido con el nombre de Juan Gómez .Moreno (Virginio García personales. Después evacuaron sus campamentos, no sin haber he-
Cisneros). .
cho al enemigo gran cantidad de bajas.
Día 13. En Minatitlán, Col. El mayor Candelario Cisneros, al Día 29. En el Campamento cristero de El Cóbano, Cerro Gran-
mando. de fuerzas cristeras de su Regimiento; tuvo contacto con
de, Col. Bajo el mando inmediato del capitán Ignacio Cruz, del
el enemigo en un combate que duró media hora. De parte de los
Regimiento de Salazar, se continuó resistiendo el poderoso ataque
callistas, dos muertos y tres heridos. De los libertadores, dos he-
ridos. del enemigo a quien se hizo, en fuerte combate, antes de que los
cristeros tuvieran que replegarse, abandonando su cuartel, una
Día 14. En ·Comala, Col. El teniente coronel libertador Jesús gran cantidad de muertos. Los cristeros no tuvieron ni una baja.
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El m~smo ~ía 29. En G_~mpo Cuatro, Cerro Grande. Bajo el
mando mmediato del capitan cristero Leocadio Llerenas se hizo cerro de El Naranjo, Jal., el sargento Jesús Rodríguez y J. Mer-
frente al furibundo ataque de las fuerzas enemigas, las cuales, en ced Ruiz.
~ste encuentro, sufrieron más de ciento cincuenta bajas. Desalo-
J~dos l~s cruzados de estas primeras posiciones, se parapetaron, junio de 1929
a go mas arr~ba del cerro, sobre un alto corte de la antigua vía
del ferrocarnl, en don~e. continuó encarnizada lucha. A rifle y Día 3. En el puerto de Toxín, ]al., Cerro Grande. Fue aprehen-
con bombas de mano hicieron los soldados cristeros a las mismas dido y fusilado por las tropas federales invasoras, el pacífico sacer-
filas enemigas de Eulogio Ortiz, nuevo y tremendo destrozo. Los dote don Margarito Yalera, que durante todo el tiempo de la
nuestros, por visible y maravillosa protección divina. del todo ilesos persecución había permanecido en este poblado impartiendo sus
sin tener ni un herido. ' ' auxilios espirituales a los fieles del lugar.

El mismo día 29. En Rosa Morada, Cerro Grande. El teniente Día 4. En el pueblo de Alcaraces, Col. Un pelotón de criste-
coronel Jesús Mejía hizo frente al arrollador empuje de las fuer- ros, pertenecientes a la escolta del general Anguiano Márquez, fue
zas de la persecución que con ingente número de soldados arti- sorprendido en este lugar por el enemigo, a quien se hizo dos muer-
llería Y aviones militares, trataban de exterminar a los cru~ados. tos y dos heridos. De parte de los cruzados, murió el soldado Jo-
sé Vargas.
El mismo día 29. En el Zapote, Cerro Grande. El mayor Vi-
cente Contreras detuvo, durante corto tiempo, el ataque enemigo El mismo día 4. En El Naranjal, Col. El mayor Juan Gonzá-
del general Eulogio Ortiz. Saldo total de este día de combate en lez, del Regimiento cristero del general Salazar, combatió con una
los dfversos campamentos de Cerro Grande: de las fuerzas liber- gruesa columna de federales, a la que hizo algunas bajas. De par-
tadoras, tan duramente combatidas, no hubo sino un herido. De te de los libertadores, un muerto.
parte de los perseguidores, más de trescientas bajas.
El mismo día 4. En el campamento cristero El Borbollón, a las
Día 30. Las fuerzas cristeras de los campamentos del oriente faldas occidentales del Volcán. Ingentes columnas de soldados ca-
de Cerro Grande evacuaron sus propios cuarteles a ca tan do dis- llistas de línea venidos del norte del país al mando del general
posición del jefe del Estado Mayor del general S~lazar Alberto
B. Gu!iérrez, que~ando todos los soldados distribuídos :n
grupos
pequenos para meJor defenderse, siguiendo el sistema de guerrillas.
de División Eulogio Ortiz, en número de cerca de cuatro mil,
atacaron este cuartel a las horas del mediodía, provistos de ar-
tillería y apoyados por dos aviones de guerra, haciendo, durante
Día 31. E~ Minatitl~n, Col. Fuerontomados prisioneros poi las toda la tarde, supremos e inútiles esfuerzos por tomar nuestras
fu:rzas enemigas y fusilados en el atrio del templo, el Comisario posiciones y poner en fuga a los soldados de Cristo Rey, lo cual
C~Istero del lugar señor Albino Cisneros y los jóvenes Apolonio no consiguieron. De parte de los soldados callistas de Eulogio Or-
Sanchez, Abraham B. Cisneros, Bernardino Franco Genaro Or- tiz, en este solo día de lucha, más de doscientas bajas, entre muer-
dóñez, Francisco López y Leodegario Ruiz. ' tos y heridos. Estos fueron conducidos, en su principal parte, a
la ciudad de Colima, Col., en la noche siguiente. Entre los muer-
En este mes murieron, a manos del enemigo, en Joyitas, Col.,
tos estuvieron un coronel y varios jefes y oficiales callistas. De par-
el soldado cristero F rancisco
· Sa1azar zamora y, en la región del
te de las filas de la Cruzada de Cristo Rey, murió un valiente
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chico de 16 años de edad, ongmario de San José del Carmen, menos de quince muertos y muchos heridos, combatiendo por es-
Jal., llamado Jesús Solís. Los cristeros que defendían el campa- pacio de más de dos horas, al fin de las cuales las hizo retroceder.
mento, eran 36 solamente. Los cristeros no tuvieron ninguna pérdida.

Día 5. En el mismo campamento de El Borbollón. Continuó, Día 6. A inmediáciones del ex. cuartel cristero de El Borbollón'
desde el amanecer de este día, el terrible ataque de las fuerzas en el Volcán. El mayor Félix Ramírez, con algunos de sus solda-
norteñas de Eulogio Ortiz contra los cristeros que en este campa- dos, hizo cinco bajas el enemigo. Los cruzados, sin novedad.
mento comandaban el mayor Félix Ramírez y el capitán Eusebio Día 7. En el arroyo La Idea, Col., sobre el camino a Tonila_.
González que sin haber tomado ningún alimento se sostenían he- ]al. El soldado cristero Jesús Santana de la zona de El Naran-
roicamente en sus fortine~. A la mitad de la mañana, se recibió un jo, J al., tuvo un encuentro con los enemigos, a quienes hizo seis
refuerzo de veinte soldados cristeros enviados por la Jefatura, lle- muertos y dos heridos. Entre los muertos, dos oficiales.
vando parque y alimentos. Reforzado y rehecho el escuadrón cris-
El mismo día 7. Ex campamento cristero de El Borbollón, ]al.
tero, se lanzó sobre el enemigo, al cual logró poner en fuga hasta
El subteniente cristero Arcadio Ochoa, en unión de otro soldado
San José del Carmen, J al. Se recogieron, como botín de guerra,
de la escolta del general Anguiano Márquez, tirotearon las posi-
veinte máuseres, tres pistolas reglamentarias y gran cantidad de
ciones enemigas del cuartel El Borbollón en poder de los callis-
cartuchos. En este segundo día de combate, hubo como un cen-
tas, haciendo a éstos, dos muertos. Ellos lograron escapar sin
tenar de bajas del enemigo. De parte de los cristeros, sin nove-
novedad.
dad. Pero en la tarde de este mismo día, cuando los cruzados de
El Borbollón, victoriosos y tranquilos se encontraban descansan- El mismo día 7. En Suchitlán, Col. El capitán cristero Ignacio
do, con la seguridad de que el enemigo había ya retrocedido, una Cruz, combatió con los enemigos, a quienes hizo algunas bajas.
nueva columna enemiga, procedente de Colima, al mando del ge- De su parte, sin novedad.
neral Heliodoro Charis, amparada por una gruesa niebla que cu- Día 8. En Suchitlán, Col. El mismo capitán cristero Ignacio
bría por completo el campo, logró penetrar . al cuartel y apode- Cruz volvió a combatir con las fuerzas callistas en ligero tiroteo,
rarse de él. Los cristeros, sorprendidos, no tuvieron más que ba- avanzándoles un rifle y más de doscientos cartuchos.
tirse en retirada, sin sufrir, providencialmente, ninguna baja.
Día 8. Cuartel General de la Jefatura Cristera de Colima. (Cu-
Día 5. El capitán cristero Leocadio Llerenas, con parte de su chilla de la Laguna Verde, a las faldas occidentales del Volcán
escuadrón, tuvo un tiroteo con los callistas. de Fuego de Colima). Una patrulla de exploración del destaca-
El mismo día 5. En Cerro Chino, Col. Gruesas columnas de ca- mento callista que ocupaba el antiguo cuartel cristero de El Bor-
llistas atacaron estas posiciones cristeras defendidas por los liber- bollón se encontró, sin esperarlo, frente a los fortines del cuartel
tadores que comandaba el coronel José Verduzco. El combate du- general cristero del general Anguiano Márquez. Se trabó un nu-
ró tres horas, al fin de las cuales tuvo que retirarse el enemigo trido tiroteo que duró, aproximadamente, dos horas, después de
llevándose muchos muertos y heridos. las cuales los callistas tuvieron que batirse en retirada, lleván-
dose varios heridos. De parte de los cruzados, sin novedad.
Día 6. En Piedra Imán, ]al. El capitán cristero Gregario Mar-
tínez combatió con tropas de línea y agraristas, a quienes hizo no Días 8, 9, 10, 11, 12, 13 y 14. En el mismo Cuartel General
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El mismo día 16. En las cercanías de Minatitlán, Col. Duro,
Cristero de Laguna Verde, a las faldas del Volcán. Descubierto aunque breve combate, con los enemigos, de parte del mayor Can-
por los callistas el lugar del campamento del Cuartel General delaria Cisneros. De sus soldados cristeros, dos heridos. De parte
Cristero, principió contra éste dura ofensiva, estableciendo un re- de los callistas, algunas bajas.
tén permanente para impedir que los soldados cristeros pudieran
proveerse aun de agua. Sin embargo, ante la necesidad imperio- Día 17. En las cercanías de la hacienda La Esperanza, ]al. El
sa de ella, el agua no dejó de llevarse, enmedio de nutrido tiroteo, capitán cristero Jesús Alonzo hizo al enemigo ocho bajas, reco-
cada vez que esto sucedía. Hubo un herido de la escolta de la giéndoles cuatro rifles y una pistola reglamentaria calibre 45. Los
Jefatura, de nombre Pedro Solís, a quien una bala enemiga atra- libertadores, sin novedad.
vesó el pecho. El herido sanó, así como sanaron siempre todos los Día 19. En Ladera Grande, en la parte más alta de la serranía
heridos cristeros de los campamentos del Volcán. al sur del cono del Volcán de Fuego de Colima. El mismo capi-
Día 14. En el mismo campamento del Cuartel General Gris- tán cristero Jesús Alonzo fue atacado por quinientos soldados ene-
tero. Culminó en este día la ofensiva enemiga, la cual principió migos de línea, provistos de artillería, a quienes hizo más de veinte
al clarear la primera luz del día. Los enemigos iban provistos de bajas. De parte de los cristeros del capitán Alonzo, un soldado
piezas de artillería: cañones y ametralladoras, auxiliados por dos muerto.
aviones de guerra. Después de un desproporcionado tiroteo, los El mismo día 19. Sobre la playa de lava fría· y piedras del cono
soldados cristeros se retiraron de su campamento, cuesta arriba, del Volcán de Fuego de Colima. El mismo capitán cristero J. Je-
sin advertirlo por el momento los atacantes. No hubo, de parte sús Alonzo y sus soldados qúe acababan de pelear en Ladera Gran-
de los cruzados, ni una sola baja. De los enemigos sí hubo mu- de con el enemigo y habían tenido que batirse en retirada hacia
chas. Posesionados los soldados federales de este nuevo campa- el cono yermo del Volcán, sufrieron grave intoxicación por co-
mento cristero, ya no lo abandonaron, al igual que el de El Bor- mer, acosados por el hambre y por la sed, unas frutillas veneno-
bollón, estableciendo allí nuevo cuartel enemigo. sas que en aquellas arideces suelen darse y cuyos efectos ellos des-
Día 14. En la serranía, entre ]uchitlán y San ]osé, ]al. El sacer- conocían. Estando de suma gravedad, tirados entre los riscos y
dote don Luis Orozco, del clero de Colima, que había sido apre- arenas de aquella playa, una fuerte tormenta arrolló a tres de
hendido en la ciudad de Autlán, Jal., un día antes, por el general ellos, a saber: Santiago Ursúa Rolón, Francisco Rodríguez Mar-
callista José Ortiz, fue muerto a golpes por la soldadesca, y des- tínez y otro muchacho originario de la hacienda de San Marcos,
peñado hacia el fondo de la barranca. J al., de sobrenombre La Zorra. Los cadáveres de ellos tres fue-
ron encontrados después del vendaval y sepultados allí mismo.
Día 15. En El Espinal, Col. El capitán cristero Diego López
combatió con una columna enemiga a quien hizo dos muertos y Día 21. En el Palacio Nacional de Gobierno, ciudad de Méxi-
tres heridos. De su parte, un soldado muerto. co, D. F. Se consuman, debido a la nefasta intervención de la
Casa Blanca en Washington, los arreglos o modus vivendi que se
Día 16. En el ex campamento cristero de Laguna Verde. El celebraron entre los señores Obispos mexicanos don Leopoldo Ruiz
valiente capitán libertador Jesús Alonzo se acercó a este lugar pa- y Flores y don Pascual Díaz y Barreto y el gobierno masónico de
ra tirotear a los callistas, a quienes hizo tres bajas. De su parte, Calles y Portes Gil; "arreglos" que mucho habían temido cuan-
sin novedad. '
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do se preludiaban, tanto el pueblo católico que luchaba contra la lugar, bajo su dirección, con fuerzas callistas de línea muy supe-
tiranía, como la casi totalidad de los señores Obispos y que des- riores en número. Después de reñido combate los cristeros tuvie-
pués deploraron con amargas lágrimas, no únicamente el pueblo ron que retirarse para evitar ser cogidos en pinza; por las tropas
católico, sino el mismo señor Arzobispo Ruiz y Flores que los ha- gobiernistas. Hubo numerosas bajas de parte del enemigo. Los li-
bía concertado y aun el augusto Romano Pontífice Pío XI. bertadores sin novedad.

En Colima. Ignorándose lo que en México sucedía, continúa


en los valles y montañas la lucha contra la tiranía y continúan los julio de 1929
callistas, con infernal saña, persiguiendo a los cruzados de Cristo.
Día 4. En las altas faldas del Volcán~ casi en la cima del Cerro
El mismo día 21. En la antigua ranchería El C edillo ~ Col. El Prieto a donde había sido trasladado el hospital militar cristero,
teniente coronel cristero Jesús Mejía fue sorprendido en este lugar ' entre cuyos heridos estaba el general Miguel Anguiano Márquez,
por los soldados federales, a quienes, batiéndose en retirada, hizo se reciben las primeras noticias de los arreglos. Con esas prime-
algunas bajas. De su parte murió el soldado J. Cruz Rodríguez. ras noticias, confirmándolas plenamente, va un rollo de periódi-
Día 23. En el rancho El Gringo~ }al. Unos soldados cristeros cos de la prensa capitalina, en donde no solamente se habla de
del regimiento de la zona de Pihuamo trabaron ligero combate los arreglos concertados entre los señores Obispos d9n Leopoldo
con un pelotón de agraristas, a quienes pusieron en fuga e hicie- Ruiz y Flores y don Pascual Díaz y Barreta con el gobierno portes-
ron tres muertos. Ellos, sin novedad. gilista de México, sino de la orden de la suprema Jefatura Militar
Cristera del licenciamiento del Ejército Nacional Libertador Cris-
Día 24. Se rindió ante el mayor Filiberto Calvario del IV Re- tero. Más aún, como consecuencia de ello, el licenciamiento de
gimiento cristero un soldado federal, haciendo entrega de su ri- hecho, de muchos grupos cristeros, entre ellos, en Jalisco, el del
fle y cartuchos.
general libertador Lauro Rocha. Ante hechos de tanta trascen-
Días 27 y 28. En Rancho de Los PoZanco~ Col. El coronel li- dencia que requerían una actuación inmediata, y no pudiendo ir
bertador José Verduzco, jefe del Estado Mayor del general An- personalmente el general Anguiano Márquez, por estar inválido,
guiano Márquez, combatió con gruesa columna de soldados fe- se ofrece a ir, para tratar con la Jefatura Militar callista de Co-
derales a quienes hizo unas cincuenta bajas y quitó tres máuseres lima, a cargo del general Heliodoro Charis, en representación de
y muchos cartuchos. De parte de los cristeros, murió Antonio todos los libertadores colimenses, el capellán castrense cristero
Delgado. sacerdote don Enrique de Jesús Ocho a. Con grande temor de par-
Día 28. En las cercanías ie San ]osé del Carmen~ ]al. El ma- te de todos los cristeros del campamento, en especial del general,
yor Félix Ramírez, acompañado del capitán lo. Eusebio Gon- el Padre Ochoa se marchó, cruzando la intrincada serranía, en
zález y de tres soldados más, combatió con más de doscientos sol- la madrugada del día siguiente, que era primer viernes de julio,
dados federales, a quienes hizo dos muertos y un herido. De su después de celebrada la santa Misa bajo un alto pinabete de
parte, sin novedad. aquel campamento.
Día 29. En Parata Herrada~ Municipio de Minatitlán~ Col. Día 6. En la hacienda San Joaquín~ Col. El capitán liberta-
Fuerzas cristeras del coronel José Verduzco combatieron en este '1
dor Gabriel Silva y un grupo de los soldados de la escolta de la

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Jefatura fue sorprendido en este lugar por la policía montada de la cual murieron cinco callistas y escaparon once heridos. De par-
Colima trabándose entre ambas partes fuerte escaramuza. De par- te de los libertadores, igualmente sin novedad.
te de los cruzados murieron el mismo capitán Gabriel Silva, el
cabo Norberto Cortés y el soldado Manuel López, todos ellos muy El mismo día 17. En la misma zona de Cerro Grande, Col.
valientes y esforzados. Sus cuerpos quedaron insepultos durante al- Otros dos tiroteos de poca importancia en que hubo, de parte de
gunos días, no obstante que los rancheros del lugar pretendían dar- los cristeros, un herido. Los combates de este día cerraron la glo-
les sepultura. riosa epopeya cristera en que un puñado de hombres, mal alimen-
tados, con indumentaria pobrísima, en número casi siempre diez
Día 7. En la ciudad de Colima~ Col. Fue sorprendida por lapo- y aun cien veces inferior al enemigo, se opusie!on, en nombre de
licía municipal, una comisión cristera del capitán Leocadio Llere- Dios y proclamando la soberanía de la Realeza de Cristo, a una
nas, muriendo los soldados J. Jesús Rojas, Ricardo Salazar, Cena- tiranía impía que trataba de estrangular y aniquilar en México
ro Zamora, Francisco Verján y otro soldado de nombre Ambrosio. a la Iglesia Católica. Su grito de combate fue siempre su "¡Vi-
Día 8. En Cedillo~ Col. El coronel cristero Virginia García Cis- va Cristo Rey!" y de ahí~ el mote muy glorioso de "cRISTERos"
neros, al frente de los soldados libertadores de la escolta del ge- con que los insurgentes del Ejército Nacional Libertador fu eron
neral Anguiano Márquez, sostuvo combate con el destacamento llamados.
callista de Quesería, Col., por espacio de dos horas. De parte de
En la ciudad de Colima, en la jefatura callista de Operacio-
los enemigos, unas diez bajas. De parte de los libertadores, murió
nes Militares. En la segunda quincena de este mes~ principiando
el soldado Leopoldo Silva.
el propio día 15~ uno a uno, los diversos grupos cristeros de esta
Día 12. En la ciudad de Colima, en la jefatura de Operaciones región colimense, que tan gloriosamente habían luchado durante
Militares del Gobierno. Se presenta el Padre capellán de las fuer- más de dos años y medio, acatando órdenes terminantes de la je-
zas cristeras de Colima, Pbro. don Enrique de Jesús Ochoa. Entre fatura Suprema del Movimiento Nacional Libertador, a cargo del
él y el general Heliodoro Charis se concierta el licenciamiento de general cristero don ]. jesús Degollado, entregaron sus armas, no
los cristeros colimenses. Se señala, como día para que se presente obstante que bien se preveía que ez gobierno masónico calles-
el primer grupo de cristeros, el día 15 de ese mismo mes. portesgilista no cumpliría sus promesas de garantías en favor de
ellos y que sea abiertamente o a mansalva, tendrían aquellos hé-
Día 14. En Cofradía de ]uluapan, Col. Nutrido tiroteo, durante roes que ir cayendo a manos de los enemigos.
hora y media, entre los soldados cristeros del mayor Cisneros y fuer-
zas enemigas. De parte del enemigo, tres bajas.
SuPLEMENTO A LAS EFEMÉRIDES:
Día 15. Cerca de Farota Herrada, Col., en Cerro Grande. Nue-
va escaramuza entre las mismas fuerzas que combatieron el día
Caídos gloriosos por la Causa de Cristo en fechas y lugares no
14. De parte de los gobiernistas, algunas bajas. De parte de los
precisados: De la A.C.].M.: Salvador Gutiérrez, J. Jesús Michel,
cristeros, igualmente sin novedad.
Trinidad Morales, Antonio Zamora y Juan Ibáñez, este último
Día 17. En la misma región anterior. Las mismas fuerzas cris- chamaco de unos 14 años, de las Vanguardias de la A.C.J.M.,
teras del mayor Cisneros pusieron una emboscada al enemigo en de Coquimatlán, Col.
328 329
Soldados de diversos grupos cristeros: Pedro Ventura, José Val- y por la nueva era de persecución que en contra de la Iglesia se
divia, N. Mendoza, Gregorio Chavira, Ruperto Magallón, Elías desató, se levantaron nuevamente en armas, en grupos desorga-
Salazar, Eulalio Peña, J. Jesús Orozco, José Cruz, José González nizados, sin conexión con ninguna jefatura nacional y condena-
Pérez, Luis Peña, Ramón Peralta, Calisto Cobián, Marciano Ro- dos, naturalmente, al exterminio. Muchos de ellos fueron de in-
dríguez, Emiliano Pérez, Rafael y Antonio Delgado, Agapito Ló- tención limpia y fue mucho lo que sufrieron. Entre estos caídos
pez, J. Jesús Vargas, otro Antonio Delgado, Longinos Larios, Li- se cuentan: general Andrés Salazar, mayores Plutarco Ramírez y
borio Torres, Arnulfo Silva, José Torres, Liborio Romero, Grego- Vicente Contreras, capitán Domingo Máximo y soldados Manuel
rio Magaña, Miguel Olmos, Jesús Campos, Pablo Hernández, Je- Partida, Anatolio Hernández, Francisco Javier Hernández, José
sús Herrera, José Barajas, José Fruto, Rafael Mendoza, Pedro Chávez, los hermanos Ramón e Ignacio Pérez, J. Jesús Z. Cruz.
Gutiérrez, Víctor y Rosario López, Rafael Gutiérrez, Constancio Francisco Salazar, José Salazar, Ignacio Salazar, Bernabé Reyes,
Guzmán, Jesús N., Vicente Centeno, Ignacio Heredia, Inés Ne- Aureliano Montero, José Dolores Torres, Epigmenio Ramírez,
grete, Ignacio Torres Carrillo, Zenaido Cernas Rivera, Porfirio Juan Ramírez, Brígido Contreras, Roque Zamora, Eusebio Her-
Andrade, Albino Velázquez, Nicolás Santana, J. Jesús García, nández, Pablo Vázquez y otros más cuyos nombres quedaron des-
Guadalupe Sosa, Antonio León, Antonio Rivera, Salvador Rodrí- conocidos, escritos sólo en las páginas de luz de Dios.
guez, Jesús Sandoval, Luis Arias, Francisco López, Pedro López,
Federico Cortés, Francisco Centeno, Francisco Prudencio, Ga-
briel Valencia, J. Jesús Membrilla, Gregorio Magaña Peña y otro
soldado llamado por mote el Molacache.
Caídos arteramente~ bajo la mano enemiga) después de los
arreglos y de las "garantías)) prometidas por el gobierno calles-
portesgilista a los ex combatientes de la Cruzada de Cristo Rey:
teniente coronel J. Jesús Mejía; mayor Félix Ramírez; capitanes
Agustín Carrillo, Enrique Mendoza, Joaquín Guerrero y Leoca-
dio Llerenas; teniente Constantino Jorge; subtenientes Margarito
García, J. Jesús Chávez y José Isabel Guzmán; sargento Jósé Isa-
bel Sal azar; soldados: Estanislao Aceves, J. Jesús Rebolledo, Mar-
celino Ceballos, Ramón Moreno, Miguel Llerenas, Antonio He-
rrera, Jerónimo Gómez, J. Jesús Cruz, Manuel Orozco, José Blan-
co, José · Covarrubias, Salvador Covarrubias, y otros más que de
diversos modos y en diversos lugares fueron acribillados por ma-
nos enemigas, en odio a la Causa de la Realeza de Cristo que ha-
bían defendido.
Además de ellos, están los ex cristeros que más tarde, ante la
persecución que sufrían de parte del gobierno calles-portesgilista

330 331
INDICE

SECCIÓN QUINTA

NIEBLA DE INVIERNO
(Enero a abril de 1928)

l. Días de perplejidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
Lluvia de invierno. Nuevos jefes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
El Gral. Anguiano Márquez sabe lo acaecido . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
Antes del amanecer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
Día 3 de enero, en Colima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
Día 4 de enero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
11. La "U", sociedad secreta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
La primera sospecha . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
El recurso a México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
El despacho del comité especial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
En el campamento del Gral. Michel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14
La realidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16
La carta del Gral. Michel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17
Otra carta ...... ·. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17
El lío . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
Las sociedades secretas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
Los excmos. Señores Obispos y la "U" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20
El General Degollado se entera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
El control militar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
Contesta el General Degollado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
La vida religiosa en el campo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
Se escribe al Control Militar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25

333
SECCIÓN SEXTA
III. Marquitos, coronel J. de E. M. Más sangre de mártires ....... . 27
Poder de Dios en favor de sus campeones ................... . 28 LA PRIMAVERA DEL MOVIMIENTO
Nuevo mártir, J. Trinidad Castro ............... . 28
Anastasia Zamora . . . . . . . . . . ..............................
. ...... . ... . 29 ( 1928-mayo a diciembre)
En Colima ... •••• o. o ••••••••••••••••••• o •••••••••••••• o. 29
La denuncia ..... ••••••••••••••••••••••• o ••••••••••• o •••• 30 I. El Padre Emilio Pérez. La acción de Manzanillo ............. . 57
El arresto ............................................... . 31 Después del invierno .................................... . . 57
Fortaleza de los mártires 31 Nueva sangre Sacerdotal ................................. . 57
La inmolación .......... : : ·. ·. ·. : ·. ·. ·. : ....................... .
........................ 32' Ataque al puerto de Manzanillo ............... . ........... . 59
Triunfo póstumo ............... . ........................ 33
De las filas enemigas ................................... . 33 II. Graves angustias. Mensaje al Santo Padre ................. . . . 64
Combate en Comala ................................ 34 Insidia sutil .......................................... .. . 64
El cuartel general de la Mesa ........................ : : : : : : 34 El histórico documento ................................... . 65
Telegrama preanunciador ................................. . 68
IV. Procúmse restablecer el orden. El ataque al cuartel general ..... . 36 El fundamento de la grave alarma ......................... . 69
Victorias sobre victorias 36
Contestación del control : : : : : : : : ........................... . III. El Mayor Pedro Radillo. El hospital cristero ................. . 71
........................... 37
Movimientos de acomodo . . . . . . . . . . . . . . ... .. . . .. . . .. 38 Batalla de el Naranjo ... . ................................ . 71
El acuerdo de los dos jefes ................................ . 39 El Mayor Pedro Radillo ................................. . 71
En México, D. F. . ...................................... . 40 Ante los despojos de un mártir ............................. . 72
Actividades de don Francisco Indart .......... .. ............ . 73
El ataque al cuartel general ............................... . 40
Muerte de héroe ......................................... . 74
Profanaciones indignas ....... ~ ........................... . 41
Fiesta sagrada en el Borbollón ............................. . 75
V. Se restablece el orden •••••••••••••••••••••••••••••••• o ••••• 43 La fiesta anual de los seminaristas ............... . ......... . 75
Llega el General Degollado ............................... . 43 El hospital de los Volcanes ............................ . .. . 76
Tratando el problema .................................... . 44 La fuerza de la gracia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . 77
El acuerdo .................. . ••••••••••••••••••••••••• o. 46 Curaciones increíbles ..................................... . 78
Se da cumplimiento al acuerdo del 28 de marzo .... , ........ . 49 80
IV. Luchar, sufrir y morir por Cristo ......................... ~.- .
La reacción temida •••••••••••••••••••••• o o ••••••••••••••• 50 Los niños cruzados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80
En el Cerro Chino ......... . ••••••• o ••••••• o o ••••• o •••••• o 51 Nicolás Araiza .......................................... . 80
En el campamento del General Salazar ..................... . 52 El niño Anguiano Márquez ............................... . 83
El elogio de la Liga ...................................... . 53 En huerta de las Haciendas ............................... . 84
El regreso a los campamentos del Volcán ................... . 53 El teniente J. Refugio Soto ............................... . 86
La fiesta religiosa de Acción de gracias ..................... . 54 Los cristeros no temían a la muerte ......................... . 87
Nuevamente, el Control ........................... . 54 Combate del "Puerto de los Encinos" ....................... . 88
El General Anguiano, comandante General d~ las fue~ ·l¡b~;t~~ Muerte del General Gutiérrez ............................. . 88
doras de Colima • o o ••••••••••••• o ••• o ••• o •••••••••••• o 55 V. Los cristeros del Borbollón. Heroico espiritu de sacrificio ....... . 90
El campamento de El Borbollón ........................... . 90
Combate de Nogueras ................................... . 91
Solo, en medio de los enemigos ........................... . 92

335
334
Trágicas aventuras de J. T. Monroy ....................... . 93 Zenaida Llerenas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 132
La vía dolorosa ......... . ................................ . 94 La primera noche en la cárcel .............. :. . . . . . . . . . . . . . . 133
¡Salvado! .............................................. . 95 Farsa feroz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133
VI. Los niños mártires Manuel Hernández y Francisca Santillán. El Madre e hija reunidas, finalmente .................... : . . . . . 134
joven Benedicto Romero. Dos heroínas ................. . La agonía del lirio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 134
97
Asesinato público ........................................ . Nuevos hechos de armas ....... . ..................... · .... 135
97
Benedicto Romero ....................................... . La noche de Navidad ........................ ·. · · . . ·.... . 136
99
Manuel Hernández ...................................... . 100
Francisco Santillán ............... . ...................... . 102
SECCIÓN SÉPTIMA
Entregados ............................................. . 104
Lento martirio .......................................... . 106
Hacia la meta .......................................... . CUANDO SE PERFILABA EL TRIUNFO
108
El cortejo .............................................. . 109 ( 1929, enero a abril)
Muerte gloriosa ......................................... . 110
Torturas morales y materiales ............................. . 111
l. Don Enrique Gorostieta. Desarrollo del movimiento. Magnífica dis-
VII. Muerte del Coronel Marcos Torres. Su vida ejemplar. Algazara de posición del pueblo católico ........................... . 137
los enemigos por su muerte ........................... . 114 Progreso conso_lador de los libertadores ............. . ....... . 137
Corazón generoso. Alma santa ............................. . 114 Proclama a los mexicanos ................................ . 138
La insidia hipócrita ..................................... . 115 Radiosos horizontes 139
Innoble triunfo ......................................... . 116 Conmovedoras y eficaces ayudas .......................... . 140
¡Pobres huérfanos! ............•........................... 116 El arma taumaturga de la oración .......................... . 141
Combate cerca del pueblo de San Antonio .................. . 117 Legión de mártires ...................................... . 142
Combate en Comala ... ·.................................. . 118 Las brigadas femeninas .................................. . 143
Nobles heroínas ....................................... · · · 143
VIII. Rabia anticlerical. El padre capellán en una emboscada ..... . 119
... Y nobles víctimas 144
Un viaje difícil ......................................... . 119
En la loma de la Galera ................................. . 120 II. Nuevos mártires ......................................... . 146
El ataque inesperado ...... ................................ . 121 El Padre Guadalupe Michel ............................. . 146
Ojos abiertos. . . que no ven ............................. . 122 La sorpresa fatal .......... . ......................... .. .. . 147
Liberación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 123 Obediencia heroica ....................................... . 147
IX. La fiesta de Cristo Rey. Consagración del ejército libertador al Sa- Sor María Rosa .................................... . 149
Trabajos y Resignación .................................. . 149
grado Corazón de Jesús. Una batalla encarnizada ......... . 125
El "Nunc Dimittis" ...................................... . 150
Combate cerrado ........................................ . 125
El vuelo de un ángel ..................................... . 150
La fiesta de Cristo Rey ................................... . 126 ) 151
El capitán Prudencio Dávila ........ . ..................... .
Nuevo combate en Comala ............................... . 127
Cruel martirio .......................................... · 152
Pánico de los gobiernistas .............. . .................. . 130
El .Jefe Cristero Víctor García ..................... ·........ . 131 III. Las fuerzas libertadoras Colimenses ......................... . 154
Gloria a los héroes ....................................... . Después de dos años ................................... · · · 154
131
Revista magnífica .................................... · · · · 154
X. Jovencita mártir. Pureza del heroísmo. Muerte gloriosa ....... . 132 Vida religiosa .................................. · · · · · · · · · · 157

336 337

JICt;22
IV. De victoria en victoria. Se perfila el triunfo final . . . . . . . . . . . . . . 158 Aún más mártires . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 186
Más victorias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 158 El Padre don Margarito Valera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187
El encuentro de Palmillas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 158 El Padre Luis Orozco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188
En la barranca de Santa Cruz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159 III. Preliminares de una gran campaña. Astucia de un perseguidor.
En Suchitlán, Col., y en Nogueras, Col. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 162 El bombardeo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 189
Victoria de Villegas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 164 El General Ortiz a Colima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 189
Los enemigos siempre en desgracia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 165 Altanería y soberbia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 190
V. A las puertas del triunfo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 167 La insidia bien urdida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191
El enemigo siente la derrota . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 167 ¿Sacerdote o espía? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 192
En busca de un sacerdote consejero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 168 El arresto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193
Incontenible urgencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169 El Padre puesto en libertad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193
Las proposiciones de Calles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 171 El panegírico que él hizo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 194
A las puertas de la victoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 173 Valientes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195
La más grande y tenebrosa insidia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 173 Cristianos de verdad .......... ". . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195
La fiesta de María Auxiliadora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 196
VI. La hora de las tinieblas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 174 El bombardeo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197
Mr. Dwight W. Morrow . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 174
Los avisos de la prensa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 175 IV. El desenvolVimiento de la campaña enemiga. Confusión de los per-
La angustia en México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 175 seguidores. Nuevos sufrimientos de los Cristeros . . . . . . . . . . . . 199
La esperanza perdida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 176 La gran campaña . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 199
En la casa de don Agustín Legorreta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 176 En el cuartel de El Borbollón . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 200
Lágrimas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177 Treinta y siete contra más de cuatro mil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
Puñal por la espalda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 178 La niebla infausta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
La resistencia suprema . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207
Más cerca aún que anteriormente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209
SECCIÓN ÜCTAVA Sufrimientos y angustias renovadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209
Los enfermos del hospitalito de Cristo Rey . . . . . . . . . . . . . . . . . . 210
LA PRUEBA SUPREMA Los leones ........................................ , . . . . . 211
El envenenamiento y, sin embargo, salvados . . . . . . . . . . . . . . . . 212
( 1929, mayo a julio)
V. La prueba gloriosa. Rectitud heroica de los cristeros. El único ideal
de la cruzada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 214
l. Ultima tentativa de la tiranía perseguidora a las Islas Marías 179 Los Arreglos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 214
En la cárcel de Escobedo ................................. . 179 Ingentes problemas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215
La cuerda de los mártires 181 Declaraciones del presidente Portes Gil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215
Cómo sufren los mártires ................................. . 182 Confesiones del Excmo. Sr. Arzobispo Ruiz y Flores . . . . . . . . . . 216
A trabajos forzados ...................................... . 183 Aun cerrado el recurso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 217
II. La tiranía se acentúa. Nuevas aprehensiones·. Nuevos destierros. Licenciamiento de la Guardia Nacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 217
Nuevos fusilamientos ................................. . 185 Las condiciones que pidió el General Degollado . . . . . . . . . . . . . . 218
Ultima furia de la fiera herida ............................ . 185 El mensaje del General en Jefe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 219
Noche infernal ......................................... . 186 Bajo los pinabetes de Cerro Prieto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 220

338 339
Extrema urgencia de arreglo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 220 EFEMERIDES CRISTERAS DEL MOVIMIENTO
¿Quién va? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 221 LIBERTADOR COLIMENSE
Don Arcadio de la Vega . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 221
Verdadero heroísmo cristiano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 221
La empresa de los muchachos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 222 Enero de 1927 ................................................ . 255
Aun el secretario de guerra . : . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 222 Febrero de 1927 . . . . . . . . ..................................... . 256
¿La paz? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 223 Marzo de 1927 ............................................... . 257
La vuelta dolorosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 224 Abril de 1927 ................................................. . 261
La perfidia enemiga . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 224 Mayo de 1927 ............................................... . 263
¿Todo perdido? No; ni el honor, ni la conciencia, ni los méritos . 225 Junio dr 1927 ............................................... . 267
Magnanimidad admirable . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 226 Julio de 1927 ................................................ . 269
El ideal cristero ............................. .". . . . . . . . . . . . . . . 227 Agosto de 1927 ................................................ . 272
¡Salve, Colima, cuna de héroes! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227 Septiembre de 1927 ........................................... . 273
Octubre de 1927 ............................................... . 274
Noviembre de 1927 277
APENDICE Diciembre de 1927 ............................................. . 279
Enero de 1928 ............................................... . 280·
Febrero de 1928 ............................................... . 282
Los últimos acontecimientos 229 Marzo de 1928 ............................................... . 283
Como las hojas que el huracán arranca ........................... . 229 Abril de 1928 ............................................... . 285
La persecución se intensifica .................................... . 230 Mayo de 1928 ............................................. . 286
Nuevos mártires. El Padre Adolfo Mota ......................... . 231 Junio de 1928 ................................................. . 288
Y luego ... los sismos ........................................... . 233 Julio de 1928 ................................................. . 290
El Santuario de Nuestra Señora de la Salud ..................... . 234 Agosto de 1928 ............................................... . 293
La cuestión escolar ............................................. . 2·38 Septiembre de 1928 ........................................... . 295
El magisterio Colimense ....................................... . 239 Octubre de 1928 ........................................ . .... . 296
El boycot escolar ............................................. . 240 Noviembre de 1928 ........................................... . 299
Más héroes. El indio máximo ................................... . 240 Diciembre de 1928 .................................... : ........ . 301
Los hermanos Pérez ........................................... . 241 Enero de 1929 .............................' .................... . 305
Las fobias del Gobernador ..................................... . 242 Febrero de 1929 307
Sólo dos templos en el Estado ................................... . 243 Marzo de 1929 ............................................... . 309
Una entrevista con el Gobernador ............................... . 243 Abril de 1929 ............................................... . 313
El colmo de las fobias: ni un Sacerdote en el Estado ............... . 244 Mayo de 1929 ................................................. . 317
La "Acción Católica" en Colima ................................. . 247 Junio de 1929 ................................................. . 321
La burla del tirano ............................................. . 248 Julio de 1929 ................................................. . 327
El presidente Cárdenas ........................................ . 249 Suplemento a las efemérides: ................................... . 329
Se va, por fin, el tirano ......................................... . 249
Regresan los sacerdotes ....................................... . 250
Miguel G. Santa Ana, el nuevo Gobernador ....................... . 250
J. Jesús Z. Cruz ............................................. . 252
El período de Santa Ana. Ultimas acontecimientos 252

340 341
Acabóse de imprimir el día 30 de
octubre de 1961 en los Talleres
de la Editorial Jus, S. A., Plaza
de Abasolo número 14, Col. Gue-
rrero, México 3, D. F. El tiro fue
de 3,000 ejemplares en librex
y 100, numerados, en biblios.

1
39.-Morelos, por don Ezequiel A. Chávez ...
40.-Agustín de lturbide, Libertador de México, por do
A. Chávez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ........••.•
4 l.-La Guerra del 4 7, por Carlos Alvear Acevedo . . . . . . . . . . . . ••
42.-La Segunda Intervención Americana, por Angel Lascuráin y
Osio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
4 3.-De Cabarrús a Carranza, La Legislación Anticatólica en Mé-
xico, por Félix Navarrete (Cango. Jesús García Gutiérrez) .. , 8.00
44.-Miramón, Caballero del Infortunio (2a. Edición), por Luis Is-
las García . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 12.00
45.-El Indio Gabriel, por Severo García ................... ., 6.00
46.-La Masonería en la Historia y en las Leyes de Méjico, por F é-
lix Navarrete (Cango. Jesús García Gutiérrez) ........... .. 12.00
4 7.-California, Tierra Perdida.-Il . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ., 10.00
48.-Galeana, por Carlos Alvear Acevedo . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 7.00
49.-El Milagro de las Rosas, por Alfonso Junco (2a. Edición) .... 7.00
50.-La Constitución de 185 7: Una ley que nunca rigió, por G. Gó-
mez Arana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,, 4.00
S 1.-Poinsett, Historia de una gran intriga (2a. Edición), por José
Fuentes Mares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 12.00
S2.-Apuntes sobre la Colonia.-!. Problemas Sociales y Políticos,
por don Ezequiel A. Chávez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 6.00
5 3.-Apuntes sobre la Colonia.-!!. La Reeducación de Indios y Es-
pañoles, por don Ezequiel A. Chávez . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 8.00
S4.-Apuntes sobre la Colonia.-lll. Repercusiones sobre los Tiem-
pos Posteriores, por don Ezequiel A. Chávez . . . . . . . . • . . . .. 7.00
S5.-La Piqueta de la Reforma, por Francisco Santiago Cruz ...... 10.00
S6.-Las Antiguas Misiones de la T arahumara. Parte Primera. Por
Pe ter Masten Dunne, S. J., traducción de Manuel Ocampo, S. J. .. 8.00
57 .-Las Antiguas Misiones de la T arahumara. Parte Segunda . . . , 12.00
S8.-La Evangelización de los Indios. Por don Ezequiel A. Chávez . .. 3.50
S9 .-Cabeza de Puente Yanqui en T ehuantepec, por Luis Castañeda
Guzmán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ................. .. 3.00
60.-José Vasconcelos, por William Howard Pugh ............ .. 5.00
61.-Robínson y su Aventura en léxico, por Eduardo Enrique Ríos .. 8.00
62.-Un Clérigo Anticlerical: el Doctor Mora, por Mario Mena . . .. 4.00
63.-La Educación en léxico en la Epoca Precortesiana, por don
Ezequiel A. Chávez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 8.00
64.-EI P. Bartolomé de Olmedo, Capellán del Ejército de Cortés,
por José Castro Seoane, O. de M. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . , 6.00
65.-Luis ravarro Origel -el primer Cristero-, por Martín Cho-
well (seudónimo) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...... ., 10.00
66.-Ellncreíble Fray Servando, por Alfonso junco . . . . . . . . . . . . .. 10.00
67.-Los Hospitales de México y la Caridad de don Benito, por
Francisco Santiago Cruz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ., 8.00
68.-Melchor Ocampo, por Mario Mena . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 4.00
69.-Doña Eulalia, El Mestizo y otros temas, por Alfonso Trueba ... 3.00
70.-Fray Sebastián de Aparicio, por Conrado Espinosa ........ , 12.00
71.-Luis G. Osollo, por Rosaura Hernández Rodríguez . . . . . . . . ., 4.00
72.-Tata Vasco, Un Gran Reformador del siglo XVI, por Paul
L. Callens, S. J . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . , . , 8.00
73 ..___santa Anna, Aurora y Ocaso de un Comediante, por José
Fuentes Mares (2a. Edición) .................•...... , 12.00
74.-Fray Margil de Jesús, Apóstol de Araérica (3a. Edición),
por Eduardo Enrique Ríos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 12.00
75.-Zapata, por Mario Mena .............................. 10.00
76.-México y los Refugiados, por Alfonso junco . . . . . . . . . . . . . . .. 7.00
77.-Las Artes y los Gremios en la Nueva España, por Francisco
Santiago Cruz ............................... ·..... ,; 10.00
78.-Fray junípero Serra, Civilizador de las Californias (3a. Edi-
ción), por Pablo Herrera Carrillo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 1O. 00
79.-Calles, Un Destino Melancólico, por Fernando Medina Ruiz ... ,. 12.00
80.-El Conflicto Religioso de 1926, . por Aquiles Moctezuma
(seudónimo). Tomo 1 ......... .' .................... ., 10.00
81.-El Conflicto Religioso de 1926, por Aquiles Moctezuma
(seudónimo). Tomo Il . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,. 10.00
82.-La Verdadera ~evolución Mexicana, Primera Etapa ( 1901 a
1913), por Alfonso· Taracena ........................ ,. 15.00
83.-El porqué del Partido Católico Nacional, por Francisco Bane-
gas Galván . , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 6.00
64.-La Verdadera Revolución Mexicana, Segunda Etapa ( 1913 a
1914), por Alfonso Taracena .......................... 12.00
85.-La Verdadera Revolución Mexicana, Tercera Etapa ( 1914 a
19 15), por Alfonso T aracena ........................ . 12.00
86.-La Verdadera Revolución Mexicana, Cuarta Estapa ( 1915 a
1916), por Alfonso Taracena ....................... ,, 12.00
87.-Francisco Villa. Cuando el Rencor Estalla, por Fernando Me-
dina Ruiz ........................................ ., 12.00
66.-Porfirio Díaz, por Angel Taracena .................... ., 12.00
69.-La Verdadera Revolución Mexicana, Quinta Etapa ( 1916-
1918), por Alfonso T aracena .. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. 12.00
90.-0bregón, por Mario Mena ............................. 12.00
91.-La Guerra de Tejas, Memorias de un Soldado, 2a. Edición, por
Carlos Sánchez-Navarro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ., 6.00
92.-Vida Intima del Padre P}o, por Antonio Dragon, S. J. Traduc-
ción de Rafael Martínez del Campo, S. j. 3a. Edición (corre-
gida) . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ., 15.00
9 3.-La Verdadera Revolución Mexicana, Sexta Etapa ( 1918-
192 O) , por Alfonso T aracena . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 15. 00
94.-Lázaro Cárdenas. El hombre y el mito. Por Carlos Alvear Ace-
vedo ... .. ............... .. .... . ................ , 20.00
95.-Misioneros en México, por Alberto María Carreño . . . . . . . .. 12.00
96.-La Diplomacia extraordinaria entre México y Estados Unidos
( 1789-1947), por Alberto María Carreño, Volumen 1, Segun-
da Edición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 15.00
·9 7.-La Diplomacia extraordinaria entre México y Estados Unidos
( 1789-1947), por Alberto María Carreño, Volumen Il, Segun- .,. ~
da Edición ....................................... . 15.00
98.-El Padre Tembleque, por el Sr. Cango. don Octaviano Valdés
(2a. Edición, profusamente ilustrada) ......... .. ....... , 18.00
99.-"Por Dios y por la Patria". Memorias, por Heriberto Navarre-
te, S. J. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 20.00
1OO.-La Verdadera Revolución Mexicana. Séptima Etapa, por Al-
fonso Taracena .................................... 12.00
1O1.-Juárez Intervencionista, por Alfonso Junco . . . . . . . . . . . . . . ., 12.00
102.-Vida del P. Francisco j. Saeta, S.]., por Eusebio F. Kino, S. J.
· Prólogo y Notas de Ernest J. Burrus, S. ] . ........... . 12.00
1O3.-Los Cristeros del Volcán de Colima, por Spectator. Tomo I .. 25.00
104.-Los Cristeros del Volcán de Colima, por Spectator. Tomo Il , 20.00
Precio de la Colección hasta el número 104: $ 868.50

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