Revolución Liberal de 1871 en Guatemala
Revolución Liberal de 1871 en Guatemala
liberal, que causó un cambio en la política de este país, y que derrocaría al presidente Vicente Cerna. Liderada
principalmente por Miguel García Granados, y con importante participación de Justo Rufino Barrios, se dio
como resultado de la lucha entre conservadores y liberales, desarrollada en diferentes eventos desde la
Independencia Centroamericana. Los liberales esperaron a que falleciera el gobernante conservador Rafael
Carrera en 1865 para alzarse contra el gobierno conservador de los 30 años. Desde la independencia de
Centroamérica, los conflictos fueron comunes y constantes, primeramente, las luchas entre quienes querían
anexarse a México, y quienes querían establecer una nación aparte y segundamente, las luchas entre los
conservadores, que querían mantener los parámetros de gobierno que hubo durante la dominación española,
y los liberales, que querían un cambio radical en ciertas políticas tras la independencia. El político y militar
salvadoreño Manuel José Arce llegó a la presidencia centroamericana en 1825, gobernando hasta 1829,
gobernando primero con el apoyo de los liberales, pero tiempo después con el de los conservadores. Éste,
tras ser depuesto por el general Francisco Morazán y huir a México, encabezaría rebeliones frustradas en 1831
y 1833. En 1829, el general hondureño Francisco Morazán logró una victoria, dirigiendo el autodenominado
Ejército Aliado Protector de la Ley, a de tendencia liberal, sobre el gobierno conservador del presidente
federal Manuel José Arce, y el jefe del Estado de Guatemala Mariano de Aycinena y Piñol. Morazán se instaló
como presidente de las Provincias Unidas de Centro América. El gobierno liberal, inició reformas educativas,
judiciales y económicas, y trató de limitar el poder económico y político de la Iglesia Católica Durante su
mandato, estuvieron al mando los presidentes José Francisco Barrundia, bajo cuyo gobierno se confiscaron
las propiedades españolas y se adoptaron radicales medidas en contra de la Iglesia, como la expulsión del
arzobispo de Guatemala, prohibición de las órdenes religiosas y confiscación de todos sus bienes y
propiedades; y Mariano Gálvez, federalista y liberal, que reformó la enseñanza y que en 1836 fue reelegido
para un segundo mandato, en el que destacaron las medidas reformistas del Código Penal, las leyes de
divorcio, el matrimonio civil y la libertad de testar. Esta política provocó reacciones conservadoras, como el
levantamiento de Santa Rosa en 1837 y la rebelión de Rafael Carrera que lo derrocó en 1838, obligándole a
exiliarse. Aún durante el mandato de Centroamérica de Francisco Morazán, quien hubiera trasladado la capital
centroamericana al El Salvador, luchas internas de la confederación le obligaron a llevar a cabo acciones
militares con el fin de mantener su unidad. Tuvo que exiliarse en 1840, obligado por las fuerzas conservadoras
de Rafael Carrera; regresó dos años más tarde, con la intención de restablecer la confederación, pero fue
traicionado y finalmente fue fusilado en Costa Rica. Tras la victoria de Rafael Carrera de la lucha que había
iniciado desde 1837 contra Francisco Morazán, las fracturas entre los gobiernos locales de Centro América
hacían imposible la posibilidad de seguir con la Federación Centroamericana: un gobierno conservador
poderoso en Guatemala eliminó cualquier posibilidad de dicha unión. Carrera se instaló en el poder y
gobernó Guatemala en dos ocasiones y fue electo posteriormente presidente vitalicio hasta su muerte. Rafael
Carrera tuvo durante su gobierno el apoyo propicio de grupos políticos y religiosos conservadores y liberales
(aunque no públicamente). Durante su mandato, reivindicó y devolvió a las regulares los bienes que habían
sido confiscados a la Iglesia Católica durante los mandatos liberales, restableció los diezmos, abolió el tributo
indígena, enmudeció a la prensa -lo, dicho sea de paso, siguió siendo practicado por los liberales de manera
más dura y férrea- y fundó la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847. De lo que no se habla o se
escribe generalmente fue de los aportes en materia económica ya que fue en su gobierno cuando comenzó a
ser cultivado el café en el país debido a que la granad fue perdiendo terreno en los mercados internacionales
por el surgimiento de tintes rojos artificiales.234 Mantuvo una guerra contra El Salvador y Honduras entre 1850
y 1853, y en El Salvador, apoyando a los conservadores, derrocando a Gerardo Barrios e instalando a Francisco
Dueñas. Tras la muerte de Carrera y algunos gobiernos provisionales, fue elegido como Presidente de la
República Vicente Cerna y Cerna en 1865. Durante su gobierno, Cerna, continuó la política conservadora
iniciada por su antecesor. Tras ser reelegido en 1869, implantó una política represiva y acabó con el debate
parlamentario. Miguel García Granados, quien fuera líder del Partido Liberal, y quien hubiera mantenido un
rechazo hacia la política de Carrera y de Cerna, lideró dos levantamientos frustrados contra Cerna en 1865 y
1867, tras lo cual, tuvo que exiliarse en México. En éste país, juntándose con Justo Rufino Barrios, organizaría
un ejército junto a guatemaltecos exiliados (en su mayoría mercenarios) para deponer a Cerna. Con largos
antecedentes de lucha entre conservadores y liberales, y con un gobierno conservador y declarado vitalicio
con su antecesor Rafael Carrera, los liberales exiliados en México y liderados por Miguel García
Granados y Justo Rufino Barrios, hicieron una revolución para deponer a Cerna. El 3 de junio de 1871, García
Granados llegó con sus tropas a Patzicía, departamento de Chimaltenango, donde levantaron el Acta de
Patzicia desconociendo al gobierno de Vicente Cerna y Cerna.
conservadora 24 de
Luego de ocupar Cerro Gordo, Barrios venció nuevamente a
septiembre
los revolucionarios conservadores en Santa Rosa.20
de 1871
El 30 de junio de 1871, el ejército liberal entró en la Ciudad de Guatemala y García Granados se convirtió en
presidente provisional, gobernando hasta el 4 de junio de 1873. Sus ministros de estado fueron: José Víctor
Zavala —en el ministerio de la Guerra—, Felipe Gálvez —en el ministerio de Relaciones Exteriores y en el de
Instrucción Pública—, J.M. Samayoa —en el ministerio de Fomento—, y Francisco Alburez —en el de
Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos Desde los primeros días de su gobierno, se iniciaron los decretos
que modificaron radicalmente la política económica y diplomática del régimen guatemalteco. Por ejemplo, el
ministerio de Fomento fue creado por García Granados el 25 de agosto de 1871, según el decreto N.°14 del
gobierno liberal, en sustitución del Consulado de Comercio que había funcionado durante los gobiernos
conservadores; este nuevo ministerio quedó encargado de promover y mejorar el comercio, la agricultura,
ganadería, artes, industrias, obras públicas, líneas telegráficas y demás medios de comunicación. También
hubo otros decretos, destinados a eliminar cualquier vestigio conservador de los emblemas nacionales; el
decreto N.°12 del gobierno liberal instituyó la nueva bandera nacional de Guatemala el 17 de agosto de 1871,
revirtiendo a los colores aprobados el 21 de agosto de 182323 y eliminando las franjas rojas y amarillas que
habían sido instituidas por el gobierno de Rafael Carrera como referencias a España. Posteriormente se
autorizó la creación del actual Escudo de Armas de Guatemala, donde aparece el quetzal, como símbolo de
libertad, en sustitución del escudo conservador, el cual hacía referencia a la creación de la República de
Guatemala el 21 de marzo de 1847, en franca oposición a la unión con el resto de naciones del área, que eran
liberales Estos fueron los cambios en los símbolos patrios:
Bandera de Guatemala
(1858-1871)
•
Bandera de Guatemala
(1871 - 1968)f
Escudo de Guatemala
(1858-1871)
Antes de 1871, la economía guatemalteca se había basado en cultivos o actividades que no exigían mucha
mano de obra, como el del nopal nutriente de la cochinilla. Pero al ser desplazada la grana de los mercados
internacionales por los tintes químicos artificiales, el nuevo cultivo que se desarrolló -el café- exigió para su
producción de muchos obreros. El problema se resolvió reinstaurando sistemas de contratación y manejo de
trabajadores propios de la época colonial; este sistema de trabajo forzoso rebasó el campo agrícola y se usó
también en obras públicas, especialmente en construcción de caminos, telégrafos y otras vías de
comunicación.28 Así pues, el mérito innegable del adelanto en transportes, especialmente el ferroviario, y el
de la creación de una moderna red de servicios públicos, se vieron opacados por el establecimiento de
prácticas casi esclavistas con dicho reglamento. Por otra parte, el clero regular, que era un poderoso
terrateniente y factor político durante el gobierno conservador, nuevamente fue despojado de sus bienes,
incluyendo no solamente sus conventos, sino que también sus haciendas, ingenios azucareros y doctrinas Los
jesuitas fueron expulsados el 3 de septiembre de 1871 después de que les dieron veinticuatro horas para salir
del país; setenta y dos de ellos se embarcaron en Puerto San José para Corinto, en Nicaragua. A principios de
octubre de 1871 se produjo una revuelta conservadora en el oriente del país, que obligó a García Granados a
salir de la ciudad a aplacarla; entonces, aprovechando su ausencia, los ministros de Estado emitieron los
decretos N.° 21 y 22 del 14 de octubre de 1871, lo nombraron a él como Capitán General del Ejército y al
entonces mariscal Justo Rufino Barrios como Teniente General del Ejército, por sus «servicios en favor de los
pueblos El 17 de octubre regresó García Granados y ratificó esos decretos y también emitió el decreto N.º 23
por el cual expulsó al arzobispo de Guatemala —Bernardo Piñol y Aycinena— y el N.°24 con el que expulsó al
obispo de Teya —Mariano Ortiz Urruela— por haber dirigido la revolución conservadora en oriente.
Finalmente, para debilitar completamente al clero secular, se prohibió el diezmo obligatorio el 22 de
diciembre de 1871. Siendo teniente general del ejército y encargado de la presidencia del gobierno provisorio
de la República por ausencia de García Granados, el 24 de mayo de 1872 confiscó algunas propiedades de los
religiosos y suprimió a los jesuitas y a otras órdenes regulares. Barrios estaba convencido de que la Iglesia
Católica había sido responsable por la caída del gobierno liberal de Francisco Morazán y que había dado su
apoyo total al gobierno de Rafael Carrera; por esta razón, decidió que esto no podría ocurrir nuevamente en
Guatemala nunca más y se empeñó en minar el poderío económico de la iglesia. La reforma liberal siguió los
lineamientos del programa de gobierno de Morazán y Gálvez en la década de 1830, con la diferencia que
Miguel García Granados era un político moderado, que creía en la transformación lenta del pueblo y el
gobierno y que no deseaba tener conflictos con los miembros del Clan Aycinena al que pertenecía su familia.
Por su parte, Justo Rufino Barrios quería arrebatar el poder a dicha familia, cuando fue nombrado gobernador
de Quetzaltenango se dio cuenta que para establecer el liberalismo en aquella provincia debía quebrar la
influencia que ejercían allí los jesuitas, de tal manera que optó por deshacerse de ellos, enviándolos a la ciudad
de Guatemala. Para neutralizar el poder político de la iglesia católica, que había sido reforzado por
el Concordato de Guatemala de 1852 suscrito por Carrera y los miembros del Clan Aycinena con la Santa Sede
, Barrios inició su ataque contra la orden regular que consideraba más perniciosa: los jesuitas Barrios tenía el
respaldo de los liberales radicales, mientras que García Granados el de los liberales moderados y -en menor
grado- los conservadores del Clan Aycinena. Pronto se iniciaron ataques mediante publicaciones de ambos
bandos, y la tensión llegó a tal grado que el problema de la expulsión de los jesuitas llegó a las manos de
García Granados35 El presidente, deseoso de evitar una confrontación directa, se dirigió a las provincias del
oriente del país para sofocar una insurrección conservadora y designó a Barros como presidente provisional.
Cuando García Granados volvió, apenas pudo reconocer su programa moderado de gobierno. Los radicales
entonces se propusieron instaurar a Barrios permanentemente en la presidencia y surgió así un evidente
deseo de sustituir al indeciso anciano presidente por el joven caudillo que poseía un carácter más fuerte y
resuelto. Siendo ya presidente Justo Rufino Barrios, abrió las puertas de Guatemala a la migración de
misioneros evangélicos en este país, siendo el primero el presbiteriano John C. Hill. La simpatía por el
protestantismo esencialmente era que los liberales ansiaban un sistema de educación que sustituyera el
escolástico de los jesuitas; para ello era necesario tomar el camino de la educación pragmática, inclinada más
a la ciencia y a la tecnología, para salir del tradicionalismo de las bellas letras. El hecho de Justo Rufino Barrios
fuera activo masón no era antagónico con el protestantismo de ese tiempo; es más poseían rasgos en común,
por ejemplo: la defensa de la libertad de culto, declararse en contra del monopolio de la iglesia católica, las
ideas de los valores éticos, la democracia y su perspectiva teórica respecto al trabajo En 1873 fue elegido
presidente de Guatemala Justo Rufino Barrios, quien seguiría una línea mucho más radical que la de Miguel
García Granados, y a quien se le conocería en Guatemala por haber declarado la educación laica, gratuita y
obligatoria, y quien llevaría a cabo reformas sociales, culturales, económicas y legislativas. Durante su
gobierno, Barrios establecería una política anticlerical, suprimiendo las hermandades y órdenes religiosas, y
expropiando los bienes de la iglesia, y también establecería la Constitución de 1879 en la que explícitamente
se prohibía el establecimiento de monasterios en el país. Se introdujo la producción a gran escala del café A
fin de recompensar a los militares que colaboraron con la revolución, se expropiaron las tierras de indios,
extensiones de tierra donde los indígenas guatemaltecos vivían desde la época colonial. Asimismo, se
instituyeron las rotaciones de los indígenas entre las propiedades de los nuevos terratenientes. Durante el
gobierno de Barrios se despojó a los indígenas de las tierras de indios, las cuales se repartió entre los oficiales
que lo ayudaron durante la Reforma Liberal. El Decreto 170 (o Decreto de Redención de Censos) facilitó la
expropiación de las tierras a los indígenas en favor de los oficiales, y de personas alemanas en las Verapaces,
al propiciar la venta en pública subasta de las tierras comunales. La propiedad comunal, dedicada a cultivos
de subsistencia, se convirtió en propiedad privada dirigida al cultivo y comercialización a gran escala de
productos agrarios. Por tanto, las características fundamentales del sistema productivo, fueron desde la época
de Barrios la acumulación de la propiedad en pocas manos y una especie de «servidumbre de finca», basada
en la explotación de los «mozos colonos»Durante su gestión continuó la política iniciada en la anterior
presidencia, emprendiendo un vasto programa de reformas que abarcaron, entre otros aspectos, a la Iglesia,
la economía y la educación. Fundó el Banco Hipotecario, el llamado hospital de Oriente, la Escuela
Politécnica y mandó construir el Cementerio General de Guatemala y la Penitenciaría Central de Guatemala.
Además, durante su presidencia, en Guatemala se tendieron las primeras líneas telegráficas y ferroviarias,
firmándose el contrato para la construcción del ferrocarril del Sur. En el orden administrativo y legal, se
promulgaron el Código Penal, el Militar y el Código Fiscal Asimismo fueron creados los departamentos
de Retalhuleu y Baja Verapaz y se estableció la educación pública gratuita, a través de escuelas en todo el país,
suprimiéndose paralelamente las hermandades y órdenes religiosas. Barrios también disolvió la Asamblea
Legislativa y convocó a una constituyente compuesta únicamente por sus allegados para que promulgaran la
Constitución de 1879, hecha a la medida de sus necesidades y, al año siguiente, fue reelegido presidente para
un mandato de seis años. También para darle apariencia de democracia presentó su renuncia a la Asamblea
legislativa en dos ocasiones, la cual no fue aceptada en ninguna de los casos Barrios legalizó el despojo de las
tierras comunales de los campesinos: mientras que autoridades rurales rechazaban sistemáticamente
peticiones de compras de las comunidades, adjudicaban las tierras comunales -declaradas baldías-
preferiblemente a extranjeros pues el general Barrios opinaba que un «alemán valía por doscientos
campesinos».Por otra parte, en San Marcos existían tierras óptimas para el café, de las cuales cientos de
caballerías fueron adquiridas rápidamente por Barrios y sus allegados y en Huehuetenango, un ladino obtuvo
quinientas caballerías de tierras comunales, cuyos campesinos solo pudieron adquirir lotes de tres a cinco
cuerdas. En Escuintla, en 1877, la familia Herrera -que posteriormente llegó a poseer ingenios azucareros de
gran envergadura- se hizo de noventa caballerías de las tierras comunales de [[Santa Lucía Cotzumalguapa]
y Siquinalá. Alta Verapaz fue en donde los alemanes se concentraron: a fines del siglo XIX los finqueros
alemanes llegaron a concentrar en sus manos tres cuartas partes de la extensión total de los 8,686 km 2 que
tenía el departamento. Además se constató que los campesinos huían de sus pueblos para no caer en manos
de los finqueros, quienes además de despojarlos de sus tierras los obligaban a trabajar en las plantaciones y
beneficios de café Para garantizar el suministro de mozos colonos, decretó el Reglamento de Jornaleros,
legislación laboral que colocó a la población indígena prácticamente a la disposición de los intereses de los
nuevos latifundistas cafetaleros, y los tradicionales conservadores - con la notable excepción del clero
regular de la Iglesia Católica, el cual fue expulsado del país. El decreto establecía lo siguiente para los
indígenas: Quedaron obligados a trabajar en las fincas cuando los dueños de éstas los necesitaran y sin
importar en donde se encontrarán. Quedaron bajo la tutela de las autoridades locales, quienes se encargaban
de velar porque los contingentes de indígenas fueran enviados a las fincas. Quedaron sujetos a la habilitación:
paga forzada anticipada, endeudadora del trabajador y justificadora de su envío a las fincas y de su retención
en ellas. Creación del libreto de jornaleros: documento probatorio de la solvencia del trabajador frente a su
patrono, y sin la cual el trabajador estaba sujeto al rigor de las autoridades y de los dueños de fincas. Como
resultado de este reglamento, hubo un notable aumento de las exportaciones, y se activó el intercambio con
los países capitalistas; tanto los antiguos conservadores aristócratas como los nuevos terratenientes
cafetaleros se vieron beneficiados con estas medidas Ahora bien, hubo un terrateniente conservador que fue
atacado y despojado de los privilegios que había gozado durante el gobierno de los 30 años: el clero regular de
la Iglesia Católica; los liberalescafetaleros atacaron a la Iglesia Católica por los fuertes lazos que ésta tenía con
los miembros del Clan Aycinena que gobernóa Guatemala junto con el general Rafael Carrera. Lo que logró la
política económica impulsada por Barrios fue la creación del capitalismo en la agricultura del país; muchos de
los nuevos terratenientes alemanes eran capitalistas o gozaban de créditos en poderosos bancos o casas
comerciales de Hamburgo. Se calcula que para 1898 -año en que se inició el gobierno del licenciado Manuel
Estrada Cabrera-, los alemanes habían invertido en Guatemala más de ciento veinte millones de dólares
norteamericanos Por otra lado, debido al alto nivel de corrupción existente en el gobierno liberal, de entre
sus filas surgieron muchos nuevos ricos, incluyendo a Justo Rufino Barrios, quien como principal promotor de
la reforma agraria liberal muy pronto se convirtió en el principal exportador de café del país. Barrios persiguió
enconadamente a la oposición, obligando a huir a muchos guatemaltecos al exilio de las tierras
[Link] su exilio, el poeta cubano José Martí llegó a Guatemala: venía de México
decepcionado del régimen del general Porfirio Díaz y con la esperanza de encontrar uno mejor en el de
Barrios. Durante su estancia en Guatemala en 1877 conoció a María García Granados y Saborío, hija de Miguel
García Granados a quien cortejó, pero estando ya comprometido, ya no pudo corresponder. Martí se casó en
1878 y a los pocos meses murió María de una enfermedad pulmonar agravada por haber nadado con unas
amigas. Martí le dedicó en 1891 el Poema IX que es conocido como el famoso poema La Niña de Guatemala.
Devastado por la muerte de María, y decepcionado del gobierno de Barrios, Martí se fue de
Guatemala.* Martínez, M.B. (s.f.). «Viejos datos reverdecen la leyenda: Martí y la Niña». La Jiribilla. Archivado
desde el original el 14 de julio de 2014. Consultado el 23 de agosto de 2014. Barrios convocó a una Asamblea
Nacional Constituyente para emitir una nueva constitución. La constitución finalmente fue emitida en 1879 y
el documento final sirvió para satisfacer las necesidades del presidente Justo Rufino Barrios, quien ya había
sido presidente desde 1873 y a quien le correspondió el primer mandato constitucional de seis años, que se
iniciaron en marzo de 1879 Entre las características de la constitución se encuentra que solamente se
consideraban como ciudadanos aquellos que supieran leer y escribir o que tuvieran profesión u oficio, y a los
miembros del ejército, dejando excluidos a la gran mayoría indígena del país, que era analfabeta. También
garantizaba un trato digno y justo para los presos, lo que fue violentado una y otra vez por todos los regímenes
que gobernaron sobre la base de ella, especialmente los del mismo Barrios, y los del licenciado Manuel Estrada
Cabrera y del general Jorge Ubico. La Constitución fue decretada en 11 de diciembre de 1879 y el Poder
Ejecutivo le puso el "Ejecútese" el 12 de diciembre del mismo año. Tras la guerra entre México y Estados
Unidos en la década de 1840, la potencia latinoamericana terminó perdiendo dos millones y medio de
kilómetros por el Tratado de Guadalupe Hidalgo de su frontera norte; consecuentemente, amplió sus
fronteras sobre un área que era de Guatemala: México zanjó la cuestión del Soconusco mediante una invasión
militar, a la que Guatemala protestó el 12 de septiembre de 1842 cuando el Ministro de Relaciones Exteriores
guatemalteco envió una carta extensa a su homólogo mexicano, pero no se declaró la guerra y tampoco se
rompieron las relaciones diplomáticas pues Guatemala era muy débil para presentar dicha batalla. Guatemala
se limitó a enviar esa misiva y una protesta a todos los países con los que se tenían establecidas relaciones
diplomáticas el 17 de noviembre de 1842 en que se denunciaba la ocupación militar del presidente
mexicano Antonio López de Santa Anna en Chiapas y Soconusco. A pesar de la disparidad de fuerzas con
México, Guatemala mantuvo su argumento sobre los territorios de Chiapas y Sononusco por cuarenta años
más, pero la participación y presión del general Justo Rufino Barrios en el arreglo de límites entre Guatemala
y México en 1882 precipitó la solución de un diferendo en que Guatemala acabó cediendo todas sus posiciones
en beneficio de la política particular del general Barrios de eliminar los obstáculo se opusieran en su proyecto
de unión centroamericana. Barrios debió creer que el término de la cuestión de límites con México mediante
la firma de un tratado definitivo cubrían su retaguardia, pues dejaba a México satisfecho con la cesión de
Chiapas y Soconusco; además, contaba con El Salvador -cuyo presidente había colocado él mismo-, con
Honduras -en donde había colocado a Marco Aurelio Soto en 1876 luego lo sustituyó cuando ya no le
convenía- y, supuestamente, con el apoyo de Estados Unidos, al que había ofrecido el control de un futuro
canal interoceánico. El ingeniero Claudio Urrutia, Jefe de la Comisión de Límites de Guatemala entre 1896 y
1900 manifestó en su informe al Gobierno de la República de Guatemala en 1900 que: «[...] el tratado fue
fatal para Guatemala. En todo con lo que la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo
oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala
a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, trataron los asuntos con ideas
ajenas o de una manera inconsciente».50 Y luego continúa: «Guatemala perdió por una parte cerca de 15.000
km y ganó por otra, cosa de 5,140 km. Resultado: Una pérdida de 10,300 km. Guatemala perdió catorce
pueblos, diecinueve aldeas y cincuenta y cuatro rancherías, con más de 15,000 guatemaltecos, mientras que
México perdió un pueblo y veintiocho rancherías con 2500 habitantes: júzguese la equidad en las
compensaciones”. José fue nombrado Presidente Interino el 23 de junio de 1882, a causa del viaje de Justo
Rufino Barrios y de su amigo y consejero Arroyo a Nueva York para firmar el tratado de límites con México el
12 de agosto de ese año .A causa de la firma de este tratado, Barrios y Arroyo se enemistaron con el
doctor Lorenzo Montúfar y Rivera, quien había sido uno de sus principales colaboradores desde la Reforma
Liberal y quien se opuso enérgicamente a la entrega de los territorios de Soconusco a México. En 1883, Barrios
dejó la presidencia durante seis meses su cargo en una presidencia interina de José María Orantes, con motivo
de su viaje a Nueva York a firmar el tratado para fijar los límites con México, regresando el 5 de enero de 1884
a la presidencia. Esta reunión pretendía tener el apoyo de México con su afán de que este país apoyara la
unión, pero a un precio alto, pues renunció por completo a la potestad sobre los territorios
de Chiapas y Tabasco. Su más grande anhelo sería la reunificación de Centroamérica, inspirado
probablemente en el liberal Morazán. En 1885, con el apoyo de Honduras, emprendió una campaña militar
para restablecer por la fuerza la unión centroamericana y declaró que asumía el mando militar de
Centroamérica. Barrios obtuvo el respaldo del presidente de Honduras Luis Bográn, pero Costa Rica, El
Salvador y Nicaragua se aliaron para oponerse a sus pretensiones, y también las condenaron los Estados
Unidos y México. Para poner en práctica sus planes, Barrios invadió El Salvador en marzo de 1885, mientras
tropas de Costa Rica y Nicaragua se aprestaban a enfrentarse con las de Honduras. Sin embargo, los planes de
la reunificación centroamericana se vieron frustrados súbitamente, ya que el presidente guatemalteco murió
en la Batalla de Chalchuapa, poco después de que sus tropas invadieran El Salvador. A raíz de la renuncia del
presidente Alejandro M. Sinibaldi, provisorio que ejerciera después de la muerte violenta del general Justo
Rufino Barrios en 1885, la Asamblea Nacional declara que el segundo designado a la presidencia de la
República asumiera el poder. La persona señalada era el general Manuel Lisandro Barillas. quien llegó en el
instante del sepelio del general Justo Rufino Barrios y exigió a Juan Martín Barrundia —hasta pocos días antes
Ministro de Guerra de Barrios y principal candidato a quedarse en la presidencia— que le fuera entregado el
poder, aduciendo que un número regular de tropa venía con él, indicándole a Barrundia que la tropa estaba
acantonada a inmediaciones de la ciudad. Antes de que Barillas se valiera de aquel ardid para presionar por
la entrada inmediatamente de la presidencia, ocupaba el puesto de jefe de político de Quetzaltenango. La
tropa de la cual hablaba no existía y así marchó al Palacio de Gobierno para asumir la primera magistratura
de la Nación. Cuando Barrundia comprendió su error, ya era tarde; decidió alejarse del país por un tiempo, ya
que disponía de los medios necesarios para ello. Barrundia regresó a Guatemala en 1888, para finalmente
radicarse en México desde donde publicó folletos en contra del gobierno de Barillas. El 26 de junio de 1887
Barillas suspendió las garantías constitucionales y se instituyó el dictador, reconocido por la Asamblea
Nacional Legislativa, acción que fue comunicada a los otros gobiernos de Centroamérica y al de México,
indicándoles que la media era transitoria. Amparado en su poder dictatorial, y en el artículo 92 del Código
Penal vigente en ese entonces y que castigaba con arresto o multa a todo aquel que sin permiso de la república
emitiese decretos de la Curia Romana, expulsó al arzobispo, licenciado Ricardo Casanova y Estrada, quien
estaba recopilando disposiciones de la Curia Romana y publicándolas como suyas en edicto impresos fuera de
Guatemala. Casanova se negó a aceptar el arresto y el 2 de septiembre de 1887 publicó una protesta
pretextando un atentado a la propiedad o a la libertad personal y como un abuso de fuerza. En virtud de esto,
Barillas emitió un decreto el 3 de septiembre de 1887 por el que expulsó al arzobispo por todo el tiempo que
el Ejecutivo considerara conveniente, pues consideró que no podía permitir que se incitara a la rebelión
alegando que solo se dependía del Papa. Barillas suspendió las garantías constitucionales amparado en las
siguientes atribuciones del poder legislativo: El período de la presidencia estipulado por la constitución de
1879 era de seis años. Una de las estipulaciones que más fue ignorada y que eventualmente fue modificada
es la del designado a la presidencia. En el caso de Justo Rufino Barrios, el designado era Alejandro M.
Sinibaldi pero fue obligado a renunciar a los dos días; el designado de Reina Barrios era Manuel Estrada
Cabrera quien tendría que haber convocado a elecciones en las que él no participaba pero se perpetuó por
veintidós años en el poder; y en el caso de Lázaro Chacón el designado, general Mauro de León fue ignorado
en favor de Baudilio Palma y eventualmente asesinado durante un golpe de estado contra Palma. Las
disposiciones transitorias dejaron en efecto los tratados realizados por el gobierno de Barrios, especialmente
el de límites con México, conocido como Tratado Herrera-Mariscal. También el Concordato de 1884, que al
final no fue corroborado por el gobierno de Barillas. Finalmente Barillas convocó a elecciones, las cuales ganó
fácilmente. Para perpetuarse en el poder cambió la constitución de la República a su sabor y antojo y prolongó
el mandato constitucional por espacio de seis años. Durante aquel gobierno se fusiló a numerosos enemigos
del régimen y se expulsó del país a mucha gente que no compartía el pensamiento político de Barillas. Dentro
de las rebeliones que sofocó a sangre y fuego se anota históricamente la de Huehuetenango en el año de
1887, que le dio oportunidad de suspender las garantías constitucionales y disolver la Asamblea
Legislativa para luego convocar una Asamblea Constituyente que redactara una nueva constitución adaptada
a las aspiraciones del gobernante. Barillas otorgó becas para realizar estudios en Europa a los más
sobresalientes estudiantes de medicina de la Universidad Nacional, y también a los literatos, como Enrique
Gómez Carrillo, a quien le otorgó una beca para estudiar en Madrid, a instancias del poeta nicaragüense Rubén
Darío, quien dirigía el periódico en donde colaboraba Gómez Carrillo. 74 Fundó la Facultad de Medicina de
Occidente el 28 de junio de 1888, creó la Escuela Normal de Señoritas (actual Instituto Normal Central para
Señoritas Belén), pero su inauguración se retrasó algunos años, pues fue hasta 1893 cuando inició sus labores
bajo la dirección de la maestra Rafaela del Águila. La Academia Guatemalteca de la Lengua se constituyó
durante el régimen del general Barillas en [Link]ó parcialmente abandonada la construcción del Ferrocarril
del Norte a pesar de que Barrios había dejado un fondo para el mismo, y en cambio se ocupó en la canalización
del río Motagua, obra que provocó fuertes críticas de corrupción por las grandes sumas del erario nacional
que se utilizaron Durante su gobierno se remodeló el «Teatro Carrera», el cual fue rebautizado con el nombre
de «Teatro Colón» y fue demolido en 1923 luego de los daños de los Terremotos de 1917-18. Para 1898, en
que se efectúa el traspaso del poder a Reyna Barrios, el parque central de Guatemala ya contaba con
alumbrado público. En las elecciones de 1892, fue la primera vez que los partidos hicieron propaganda en los
periódicos de la época. Barillas Bercián fue un caso único entre todos los presidentes liberales que tuvo
Guatemala entre 1871 y 1944: él entregó el poder a su sucesor en forma pacífica. Cuando el período de
elecciones se aproximaba, mandó a llamar a los tres candidatos liberales para preguntarles cuál sería su plan
de gobierno. Para entonces, Reyna Barrios había regresado a Guatemala y se había lanzado como uno de los
candidatos. Barillas conferenció por separado con cada uno de los candidatos liberales, y cuando Reyna
Barrios le dijo que el sabría respetarle y protegerle se decidió por apoyar a este último. Al llegar el período
eleccionario, los primeros dos días de votación favorecían a Lainfiesta. Pero al mediar el tercer día, una
inmensa columna de indígenas de Quetzaltenango y Totonicapán bajó de las montañas para votar por el
general Reyna Barrios. Los agentes oficiales hicieron su trabajo: resultó electo el general Reyna [Link]
las elecciones populares, Barillas entregó la presidencia al también general José María Reina Barrios, en
período de quien se hicieron bellos monumentos en la Ciudad de Guatemala, se constituiría el actual Himno
de Guatemala y se celebraría la ambiciosa Exposición Centroamericana de 1897 para tratar de atraer
inversionistas a Guatemala que quedaran satisfechos con la construcción del ferrocarril interoceánico. Tras el
fracaso de la Exposición al no poder completar el ferrocarril a tiempo, la deuda externa con bancos ingleses
se disparó, su gobierno degeneró y terminó siendo asesinado por Edgar Zollinger después de la Revolución
Quetzalteca de 1897 en circunstancias que nunca fueron aclaradas. Tras su muerte, llegaría al poder el
presidente licenciado Manuel Estrada Cabrera quien era el primer designado a la presidencia y cuyo gobierno
de 22 años sería considerado relativamente conservador, pero en un momento en que la lucha Liberal-
Conservadora ya no estaba declarada. Durante su gobierno emprendió el embellecimiento de la Ciudad de
Guatemala, a la que dotó de avenidas, alamedas y monumento siguiendo el ejemplo de París. De sus obras,
aún se conservan el «Paseo de la Reforma y el «Parque Concordia». Además, se edificaron o remodelaron
hermosos edificios como el Palacio Presidencial, que lamentablemente fueron destruidos, en su mayoría, por
los célebres terremotos de 1917–18. Se dio un mejoramiento del Parque Reina Barrios ubicado en el Paseo
de la Reforma (con la construcción del Pabellón de la Exposición Centroamericana y la colocación de varias
esculturas de animales provenientes de Europa) y se construyó el edificio de la Propiedad Inmueble, hoy en
día Museo Nacional de Historia, en el centro de la Ciudad de Guatemala. El Palacio Presidencial, o Casa
presidencial, fue inaugurado con motivo de la celebración del cumpleaños del presidente Reina Barrios en
diciembre de 1896 con una recepción y un banquete para doscientos cincuenta invitados; la espléndida
recepción fue criticada porque ya para entonces se empezaban a advertir los serios efectos económicos que
estas construcciones y mejoras tenían sobre la economía nacional. En cuanto a las comunicaciones, se
preocupó de la construcción de caminos y de la conexión de telégrafos internos e internacionales. Asimismo,
durante su gobierno se concluyeron dos tercios del trayecto entre Puerto Barrios en la costa atlántica y la
ciudad de Guatemala, terminando en San Agustín Acasaguastlán, y también concluyó los cien kilómetros de
vía férrea entre el Puerto de San José en el Pacífico y la Ciudad de Guatemala ya que la construcción de un
ferrocarril interoceánico era el principal objetivo de su gobierno, por la importancia militar y económica que
tenía en ese entonces El poder de los terratenientes sobre los campesinos se acentuó bajo el mandato de
Reina Barrios y la gran cantidad de moneda que acuñó para sus proyectos causó inflación y le hizo impopular.
Este exceso de moneda circulante se debió al endeudamiento para las obras de infraestructura y para la
realización de la Exposición Centroamericana en 1897 la cual, irónicamente, había sido planificada para
mostrar los avances agrícolas, culturales y comerciales de Guatemala a posibles inversionistas extranjeros
pero fracasó cuando no se pudo terminar el ferrocarril interoceánico a tiempo. Ese ferrocarril hubiese sido la
mejor oferta para los inversionistas extranjeros, pues 1897 todavía no había ocurrido la Guerra entre Estados
Unidos y España por la isla de Cuba y tampoco se había construido el Canal de Panamá. La entrada de Brasil al
mercado del café, que para entonces ya era el cultivo fundamental de los gobiernos y terratenientes liberales,
fue otro factor determinante en la caída de la economía guatemalteca. Esto provocó un fuerte
endeudamiento, principalmente con bancos británicos, el cual fue el principal factor para que su sucesor, el
licenciado Manuel Estrada Cabrera, buscara afanosamente el apoyo político, económico y militar de
los Estados Unidos, ya que en esos días las naciones europeas recurrían a invasiones militares cuando tenían
que cobrar las deudas de las antiguas colonias españolas (como fue el caso de la Invasión Francesa a México
en el siglo XIX).En junio de 1896 se reportó que la sociedad guatemalteca se había visto sacudida por los
cablegramas que reportaban que había habido una baja en el café; las revistas culturales que circulaban entre
los círculos ilustrados del país comentaban que los sueños dorados de liquidar vendiendo las fincas a precios
fabulosos, excursiones de recreo a Europa y los aderezos de perlas y brillantes para las damas quedarían por
un lado.88 En febrero de 1897, los efectos de la inflación ya se hacían notar en todos los estratos de la sociedad:
los costos de la canasta básica se incrementaron, la medida de suprimir los derechos arancelarios a los
productos de primera necesidad no sirvió para evitar el alza de precios y se solicitaba apoyar a la agricultura
nacional ya que hasta el heno de los caballos de los carruajes de los criollos y el maíz que utilizaban los
indígenas para hacer sus tortillas eran importados. Y finalmente, se rogaba que se consumiera lo nacional,
pues las tiendas tenían todo surtido de productos extranjeros, a pesar de que los nacionales eran de calidad
similar. En marzo de 1897, coincidiendo con el inicio de la Exposición Centroamericana la revista cultura La
Ilustración Guatemalteca publicó un análisis detallado de la situación económica de Guatemala. Para
entonces, los bancos del país presentían una mala situación y habían querido mejorar sus créditos exigiendo
garantías fiduciarias, retirando créditos y pasando circulares con lo que consiguieron general el pánico entre
la población guatemalteca. Por otra parte, algunos bancos habían incrementado considerablemente el tipo
de interés aprovechando la concesión que tenían del gobierno para emitir billetes. En ese momento, la
cesación del alza de los precios de los valores públicos se había convertido en un descenso rápido y
desconsolador; por ejemplo, las acciones del Banco Internacional bajaron de $5500 a $5000 entre junio de
1896 y febrero de 1897, mientras que las bonos de la Exposición y del Ferrocarril del Norte bajaron de $90 y
$44 a $80 y $32, respectivamente en el mismo período. Sólo se mantuvieron estables las acciones del Banco
de Occidente y los bonos de la deuda flotante ya que las acciones del banco no podían estar más bajas
produciendo 11% por acción; de los bonos de la deuda flotante, emitidos originalmente por tres millones de
pesos, restaban ya solamente $380,000 que se encontraban en un reducido círculo de personas acaudaladas,
quienes no las ofrecían porque no tenían ninguna necesidad de hacerlo por el momento Finalmente, los bonos
del Ferrocarril del Norte fueron los que más cayeron, pues estaban en manos de empleados y personas poco
acaudaladas, que se habían visto en la necesidad de venderlos para subsistir. De acuerdo al análisis de La
Ilustración Guatemalteca, en marzo de 1897 existía una paralización completa en los negocios por carencia
casi absoluta de efectivo, situación muy grave que estaba empezando a afectar el comercio, la agricultura, la
industria y demás fuentes de riqueza. Las causas de este serio problema eran el excesivo desarrollo que el
gobierno de Reina Barrios había dado a necesidades ficticias -o sea, el embellecimiento de la Ciudad de
Guatemala, proyecto de Acatán y el gasto millonario en la Exposición Centroamericana- sin haber tomado en
cuenta el verdadero estado de las cuentas nacionales y para las que necesitó de muchos recursos particulares
obtenidos por medio de bonos. Esta actitud se había trasladado a la población en general, ya que las familias
habían entrado en una época de lujo y vanidad en el que se buscaban coches, caballerizas, lacayos con lujosa
librea, visitas al teatro y otras cosas en las que se gastaba más de lo que las familias tenían de ingresos; esto
resultaba en que se hubiera abusado del crédito y de la especulación. Se consideraba para entonces que la
única solución era una austeridad completa con un plan de economías y la abstención absoluta de todo
dispendio innecesario y se temía que se llegara a una bancarrota estatal. Por otra parte se indicaba que el país
solamente producía café y no tenía ningún otro fruto con qué hacer frente al sinnúmero de necesidades
aumentadas por los bonos para el Ferrocarril del Norte, para Acatán y para la Exposición, entre otros; por otra
parte, todo era importado y por consiguiente, el país era deudor no sólo por el importe de los bienes, sino
también por el cambio de moneda, los fletes y las comisiones. Las exportaciones guatemaltecas no llegaban a
veinte millones de pesos y como eran muchas la fincas en manos extranjeras, no regresaba al país el valor
total de las exportaciones En resumen, no quedaba saldo alguno que pudiera equilibrar la balanza del
comercio guatemalteco en 1897 y se recomendaban medidas de austeridad y que se hiciera un préstamo a
largo plazo negociado en buenas condiciones, y que no fuera como los que hasta entonces se habían hecho
por los gobierno guatemaltecos que no solamente tenían intereses excesivos, sino que no eran administrados
de forma honrada. El 10 de marzo, el periódico opositor La República publicó que no existía regocijo entre la
hizo ver que desde un principio la idea de hacer la exposición no fue bien recibida -a pesar de que la situación
económica del país era muy buena en ese momento- y que en 1897 la crisis hacía por demás impopular a la
celebración: la escasez de dinero, la reducción de negocios y la imposición de mayores sacrificios para sufragar
la Exposición, hicieron que los ciudadanos la rechazaran por completo. A finales de marzo de 1897 continuaron
los fuertes editoriales contra el gobierno en La República. En uno se indicaba que no se había concluido la
línea del Ferrocarril del Norte y que para ello se necesitan casi doce millones de pesos guatemaltecos y que si
se suspendían dichos trabajos, el costo del mantenimiento de lo ya construido costaría cerca de cuatro
millones y medio de pesos guatemaltecos. Los editores de La República acusaron al gobierno de despilfarrar
el erario pues trató de hacerlo todo a la vez: aparte del Ferrocarril del Norte -que por sí solo hubiera traído
grandes beneficios económicos a Guatemala- se habían construido bulevares, parques, plazas, edificios
suntuosos, aparte de gastar tres millones de pesos guatemaltecos en la Exposición. La República fue incluso
un poco más allá y acusó al presidente de apropiarse de bienes del Estado En otro fuerte artículo contra el
gobierno, acusan de deficiente el manejo de agua -la cual se obtenía en parte del proyecto de Acatán- y que
se estaba utilizando en las fuentes de la Exposición dejando sin abastecimientos a la población de la Ciudad
de Guatemala Por estas publicaciones, el periódico fue cerrado temporalmente por el gobierno de Reina
Barrios, aunque fue reabierto pocos meses después. Cuando el gobierno se dio cuenta de que la Exposición
Centroamericana iba a fracasar, provocó una baja en la cantidad de moneda de plata circulante cuando relevó
a los bancos de Guatemala de pagar en moneda corriente de oro o plata, facultándolos para hacerlo con sus
propios billetes, de los que existían entonces alrededor de 10 millones de pesos en circulación. El 15 de agosto
de 1897, La Ilustración del Pacífico publicó un severo editorial sobre la situación económica del país, haciendo
ver que el dinero que se había generado cuando el precio del café estaba alto se había despilfarrado de tal
forma, que cuando éste cayó en los mercados internacionales se produjo una fuerte crisis económica derivada
de la devaluación de la moneda circulante En esa misma publicación se reporta que el Banco Agrícola
Hipotecario estaba anunciando con grandes letreros que cambiaba sus billetes por giros al tipo de plaza, que
en la puerta del Banco Intercontinental había un guardia que amenazaba a las personas que iban a cambiar
sus billetes, y que el diario opositor La República informaba que el costo de la leche, los huevos y el pescado
estaba tan elevado que solamente las familias acomodadas podían adquirirlos y solicitaba que se redujeran
los aranceles a la harina para no debilitar a la población. Por otro decreto posterior, dispuso el cambio gradual
por plata de los propios billetes en los primeros meses de 1898, pero esto no llegó a cumplirse debido al
asesinato del presidente en febrero de ese año Durante el gobierno de Reina Barrios Guatemala había
alcanzado algunos progresos en el orden intelectual, sobre todo en ideas escritas. Un gran número de
periódicos se publicaban en la capital y en numerosas poblaciones de la república, aún en algunas
predominantemente indígenas y que apenas eran algo más que aldeas. En los comienzos de su gobierno, le
dio un impulso poderoso a la enseñanza. Las escuelas normales fueron objeto de sus atenciones y su trabajo,
aunque no tuvo tiempo de culminar esta obra. Al final de su primer año de gobierno, el presidente hizo una
visita de pueblos (visitas que los presidentes de guatemaltecos realizaban con cierta frecuencia hasta 1944) y
recogió muchos muchachos de las escuelas públicas de los pueblos y a los mejores les dio becas para la Escuela
Normal de la Antigua. Esta escuela funcionó en los conventos de San Sebastián y luego en el de la Compañía
de Jesús. En 1892 llegó a Guatemala para estudiar en el Instituto Nacional Central para Varones el futuro
intelectual unionista nicaragüense Salvador Mendieta como alumno externo. Mendieta formó parte de una
comunidad estudiantil constituida por jóvenes oriundos de distintas partes del istmo, quienes mediante el
diálogo y la convivencia diaria adquirirían conocimientos de las realidades políticas de los países vecinos y una
percepción regional de Centroamérica como totalidad histórica. En 1894, Mendieta fue el líder de la primera
sociedad estudiantil unionista, la cual tuvo una existencia efímera, pues en julio de ese año Mendieta –junto
a sus compañeros de sociedad– fue expulsado del Instituto por orden del presidente de Guatemala, general
Reina Barrios, tras haber promovido un movimiento contra el director de la institución. El 21 de marzo de
1893 el decreto legislativo 193 dispuso que las juntas directivas de las facultades de la Universidad
Nacional serían nombramientos del ejecutivo lo mismo que los catedráticos de las escuelas facultativas. Las
facultades no procederían a elegir sus juntas directivas, y no podían sacar cátedras a oposición. Ese mismo
año se creó el Instituto Agrícola de Indígenas que se estableció originalmente en la finca Aceituno en 1894
bajo la dirección de Adolfo Vendrell. En esa escuela se impartía tecnología agrícola y también gramática
castellana e instrucción en el Sistema Métrico; luego, en abril de 1896, la escuela fue trasladada a su nuevo
edificio, construido en los campos de La Reforma en donde estuvo a cargo del director José María Fuentes. En
1897, debido a la crisis económica derivada del embellecimiento de la infraestructura y el fracaso de
la Exposición Centroamericana, hubo serios problemas económicos en el país, los que se reflejaron en la
educación. En una publicación del Diario de Centro América del 20 de febrero de ese año, se exige al director
del Instituto Nacional Central para Varones -entonces el mejor establecimiento de educación secundaria para
varones en Guatemala- que se esfuerce en pagar un buen profesor de matemáticas, geometría y
trigonometría, ya que hacía tres años que dicha educación estaba descuidada y a los estudiantes que
deseaban ingresar a la Escuela Facultativa de Ingeniería se les obligaba a sostener un examen previo. La
situación empeoró: Reina Barrios se vio forzado a ahorrar en educación, cerrando las escuelas y la Universidad
Nacional. A fines de ese año, Salvador Mendieta regresó a Guatemala para iniciar sus estudios universitarios,
pero debido a la inestabilidad política de Guatemala luego de las revoluciones de Oriente y Occidente tras la
reelección de presidente, la aguda crisis económica derivada del fracaso de la Exposición Centroamericana y
de la caída de los precios del café, y al cierre de la Universidad, decidió trasladarse a México a principios de
1898. Pero tras la muerte de Reina Barrios el 8 de febrero, el gobierno decretó la apertura de los
establecimientos públicos de enseñanza, alejando que la instrucción era la base de las instituciones liberales;
Mendieta entonces ingresó a la Facultad de Derecho y Notariado de la Universidad Nacional de Guatemala.
En 1896 convocó a un concurso para crear el Himno Nacional de Guatemala. De este nuevo concurso salió
premiada la obra de Rafael Álvarez Ovalle esta vez musicalizando un poema amparado con el seudónimo de
"Anónimo". Hubo descontento entre los que no ganaron, quienes hicieron llegar su queja hasta el primer
mandatario. Reina Barrios, en presencia de los miembros de su gabinete y otras personalidades y maestros
de arte musical, volvieron a escuchar todas las composiciones que compitieron en el concurso, habiendo
salido electa nuevamente por unanimidad, la del maestro Rafael Álvarez Ovalle. El autor de la letra del Himno
Nacional, permaneció en el más profundo misterio hasta 1910 en que se descubrió que su autor era el poeta
cubano José Joaquín Palma, pues este reveló su secreto, antes de morir, de que él era el autor de la letra del
himno de Guatemala. El estreno del Himno Nacional tuvo lugar en el acto lírico literario celebrado en el Teatro
Colón la noche del domingo 14 de marzo de 1897, como uno de los principales puntos del programa de
festejos de la Exposición Centroamericana, habiendo sido condecorado con medalla de oro y diploma de
honor el maestro Rafael Álvarez Ovalle. Influyó en la política centroamericana, organizando la
primera Exposición Centroamericana en 1897 y presionó a Ponciano Leiva para que dejara la presidencia
de Honduras ganada en un golpe de estado En 1897, emitió una amnistía que permitió el regreso del
Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada a Guatemala, quien había sido expulsado por el presidente Manuel
Lisandro Barillas Bercián. El arzobispo llegó el 19 de marzo de esa año, acompañado del padre Juan Paz;
cuando llegó al Puerto San José en el vapor Newport, una muchedumbre llegó a recibirlo y escuchó con
sumisión la misa que celebró el prelado. Luego partió en tren hacia la ciudad, en donde fue recibido por una
enorme multitud en la estación, y luego lo acompañaron hasta la Plaza de Armas; había también personas en
los tejados y en las ventanas de las casas, quienes aclamaban frenéticamente al recién llegado. Luego, un
majestuoso Te Deum se celebró en la Catedral Metropolitana, que estaba completamente abarrotada por
representantes de toda la sociedad guatemalteca. Incluso los escritores agnósticos de La Ilustración
Guatemalteca, como A. Macías del Real, no pudieron menos que felicitar al arzobispo, quien llegaba
procedente de Roma y tampoco pudieron negar que el catolicismo era en ese momento la religión
preponderante en el país. En enero de 1897 se iniciaron las revueltas en contra del gobierno de Reina Barrios;
el 28 de enero el territorio guatemalteco fue invadido por un grupo de revolucionarios que se componía de
unos ciento cincuenta hombres armados con rifles Remington, Winchester y Lebel. Tan pronto como el
gobierno se enteró del asunto, envió tropas para contener a los invasores, las cuales les dieron alcance el 2
de febrero en un lugar llamado Granadías; tras el combate, los invasores fueron derrotados y sus líderes -
Tadeo Trabanino, Braulio Martínez, Juan Vargas y Anselmo Fajardo- apresados, juzgados y fusilados el mismo
día Los rebeldes que lograron escapar, huyeron hacia El Salvador y luego se supo que ya habían instituido una
junta preliminar central de gobierno, que iba a estar dirigida por el ciudadano guatemalteco José León Castillo
quien luego reportó que sí había estado en correspondencia con Tadeo Trabanino, líder principal de la
revuelta. Por esos mismos días empezaron a aparecer artículos de opinión en los que se tildaba al régimen de
Barrios como tiránico, aduciendo que no se había permitido que se desarrollaran los partidos políticos que
estaban garantizados por la ley. Y también hubo artículos que dudaban de la capacidad del gobierno para
sacar adelante la Exposición Centroamericana y las elecciones presidenciales al mismo tiempo; las elecciones
eran tema importante en ese momento, porque ya se había reportado que existía una moción para reformar
la Constitución con la intención de eliminar la prohibición de la reelección, pero que no había procedido en
1896 porque no se reunieron los diez parlamentarios requeridos para iniciar el trámite; sin embargo, en
febrero de 1897 ya se había reunido ese número de legisladores. El 5 de marzo de 1897 Próspero
Morales renunció a su cargo como Secretario del despacho de Instrucción Pública para participar como
candidato presidencial en las elecciones presidenciales programadas para ese año. En su carta de dimisión
dirigida al presidente Reina Barrios, Morales indicó que lo hacía basándose en el principio de alternabilidad
que estipulaba la Constitución de Guatemala y porque quería combatir desde el plano político las medidas
tomadas por el gobierno del presidente, sin que se le achara que estuviera traicionando al presidente o
parapetándose desde su alto puesto oficial. 111. A finales de marzo se publicaron fuertes editoriales contra el
gobierno en el periódico opositor La República indicando que no se había concluido la línea del Ferrocarril del
Norte y que para ello se necesitan casi doce millones de pesos guatemaltecos y que, si se suspendían dichos
trabajos, el costo del mantenimiento de lo ya construido costaría cerca de cuatro millones y medio de pesos
guatemaltecos. Los editores de La República acusaron al gobierno de despilfarrar el erario pues trató de
hacerlo todo a la vez: aparte del Ferrocarril del Norte -que por sí solo hubiera traído grandes beneficios
económicos a Guatemala- se habían construido bulevares, parques, plazas, edificios suntuosos, aparte de
gastar tres millones de pesos guatemaltecos en la Exposición Centroamericana La República fue un poco más
allá y acusó al presidente de apropiarse de bienes del Estado. En mayo era mayor el rechazo a la medida de
reelección del presidente, la cual se calificó de atentado contra la Constitución y se rechazó emitir
publicaciones en las que se favoreciera la misma. Y cuando el proyecto de agua de Acatán empezó a mostrar
deficiencias y falta de agua las críticas del periódico opositor La República -que entonces ya tenía seis años de
existencia- fueron tan fuertes, que el gobierno lo suspendió a mediados de mayo de 1897 hasta que
demostrara de forma concluyente que el general Reina Barrios había derrochado las rentas de la nación y que
había hecho mal uso de ellas, para lo que el gobierno puso a disposición de los redactores del diario los libros
de contabilidad del Ejecutivo Por decreto de 24 de abril de 1897, la Asamblea Nacional Legislativa prorrogó
sus sesiones por el tiempo que fuera necesario. Cuatro días más tarde, y unos pocos antes de ser disuelta por
el presidente, por decreto número 360 de 28 de abril, nombraba primer y segundo designados a de
presidente, por decreto número 360 de 28 de abril, nombraba primer y segundo designados a mayo de 1897
fue disuelta la Asamblea Legislativa; la publicación La Ilustración Guatemalteca describe este hecho así:
«Fundándose en las circunstancia que siguen, el Ejecutivo asumió los Poderes de la República. Se pretendió
romper por la Asamblea los lazos de la buena armonía entre los Poderes de la Nación, y se llegó hasta el punto
de dictar leyes anticonstitucionales y por lo mismo inconvenientes y aún contradictorias. La minoría fue
reduciéndose, cada vez más, hasta el número de nueve diputados que no podían ni reunirse en junta el 31 de
mayo último, quedando así disuelta, de hecho, la augusta Representación Nacional.» Luego de disolver a la
Asamblea, convocó a una nueva Asamblea Constituyente en agosto de 1897, la cual prorrogó su mandato por
otros cuatro años de acuerdo al decreto emitido en agosto de 1897. Entre los diputados constituyentes que
votaron a favor de la prórroga estuvieron el licenciado Antonio Batres Jáuregui -quien fue varias
veces Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala y embajador de Guatemala ante los Estados Unidos- y
el señor Carlos Herrera y Luna -quien en 1920 sería designado Presidente de Guatemala. La prórroga forzada
del gobierno de Reina creó descontento entre la población guatemalteca, que se dio cuenta de que las
intenciones del gobernante ya no eran únicamente el progreso del país. Se dieron protestas y el 7 de
septiembre insurrectos tomaron los cuarteles y las oficinas públicas de San Marcos y marcharon rumbo a
Quetzaltenango con un ejército improvisado formado por trabajadores, comerciantes y profesionales. Los
líderes del movimiento, Juan Aparicio, hijo (acaudalado filántropo), y Sinforoso Aguilar (alcalde primero de
Quetzaltenango), fueron traicionados por un supuesto amigo y entregados a los militares leales a Reina
Barrios. El Presidente ordenó fusilarlos el 13 de septiembre sin previo juicio. La sociedad quetzalteca suplicó
al presidente que los condenados no fueran fusilados, a lo que Reina Barrios finalmente accedió y pidió a su
Ministro de Gobernación Estrada Cabrera que telegrafiara el mensaje. El ministro -que también era
quetzalteco y tenía una querella personal con Aparicio-, retrasó el envío del telegrama, el cual llegó a su
destino después de la muerte de Aparicio. Aparentemente, Estrada Cabrera tenía un problema personal con
Aparicio por no haber logrado apoderarse de la Empresa Eléctrica de Quetzaltenango, y aprovechó la
circunstancia para eliminarlo. Al darse cuenta, Reina Barrios envía a Estrada Cabrera a Costa Rica a una
comisión diplomática; al regresar de ese país, Estrada Cabrera fue removido como Secretario de Gobernación.
Aparicio y Aguilar, y cerca de dos centenares de los caídos en la batalla de Quetzaltenango, fueron sepultados
en una fosa común en el cementerio de Quetzaltenango conocida desde entonces como el «Panteón de los
Mártires».