Tragedia "Medea" de Séneca: Análisis y Personajes
Tragedia "Medea" de Séneca: Análisis y Personajes
PERSONAJES
TRAGEDIAS M edea.
N odriza.
I Creonte.
Jasón.
HÉ R C UL E S L O C O - L A S T R O Y A N A S Un M ensajero.
L A S F E NI C I A S - MEDE A C oro de Corintios.
£
EDITORIAL GREDOS
290 TRAGEDIAS
gtiardiana del lecho nupcial y tú que enseñaste a Ti- 20 yo pueda pedir para desgracia del esposo: que viva,
fis18 a gobernar la nueva embarcación que había de que ande errante por ciudades desconocidas, pasando
dominar los mares y tú, terrible soberano del profundo necesidades, desterrado, temblando de miedo, odiado,
mar, y tú, Titán, que distribuyes al mundo la claridad 5 sin un hogar fijo; que, famoso ya por andar siempre
del día y tú, Hécate la de los tres semblantes )9, que buscando alojamiento, anhele el umbral ajeno, que me
ofreces un resplandor cómplice a las misteriosas cere eche en falta a mí como esposa y (peor que esto ya
monias y vosotros, dioses en cuyo nombre me prestó no voy a poder pedir nada) a unos hijos que se parecen
juramento Jasón y a quienes es lícito, sobre todo a 25 a su padre y que se parecen a su madre25.
Parida, ya está parida la venganza: yo la he parido. 40 En las mismas entrañas29 busca el camino para la
¿Quejas y palabras estoy lanzando al viento inútil venganza, si estás viva, alma mía, si algo te queda de
mente? ¿No voy a marchar contra el enemigo? De sus tu antiguo vigor; rechaza los temores de mujer y
manos haré caer las antorchas26 y del cielo haré des reviste el carácter del inhóspito Cáucaso.
aparecer la luz. Toda la impiedad que ha visto el Ponto o el Fasis30
¿Contempla esto el sol, padre de mi estirpe27, y se 45 va a verla el istm o31. Calamidades atroces, inusitadas,
le sigue contemplando y, sentado en su carro, sigue ha- 30 horripilantes, que harán temblar por igual al cielo y
ciendo el recorrido de siempre por un cielo sereno? a la tierra, se agitan dentro de mi mente.
¿No vuelve a su lugar de nacimiento y recorre hacia Heridas y matanza y un funeral repartido miembro
atrás el camino del día? a miembro... Estoy recordando cosas demasiado bana
Concédeme, concédeme ser conducida a través de les: eso lo hice de doncella; más terrible debe erguirse
los aires en el carro paterno, confíame las riendas, pa so mi dolor: ya, después de haber parido, son crímenes
dre, y permíteme gobernar con las bridas ardientes los 35 más grandes los que me corresponden.
fogosos corceles: que Corinto, que con su doble litoral Cíñete de cólera y prepárate para una catástrofe
es causa de retraso para los navios, ardiendo en llamas con todo tu furor. Que la historia de tu repudio se equi
junte los dos mares28. pare a la de tu boda. ¿De qué modo abandonarás a tu
Esto es lo único que me queda: llevar yo misma marido? Del mismo modo que fuiste tras él. Rompe ya
hasta el lecho nupcial la antorcha de la boda, y des 55 cualquier indolente demora. Un hogar que con un cri
pués de las preces para el sacrificio, matar unas vícti m en32 se formó, con un crimen hay que abandonarlo.
mas sobre el altar consagrado.
Coro 33
Herrmann, en cambio, rechaza la conjetura de Leo y pre A la boda real en actitud propicia
fiere la lectura de E: me coniugem optet, limen alienum expe- vengan los dioses que reinan en el cielo
tat / iam notus hospes, quoque non aliud queam / peius preca-
ri, liberas símiles patri / similesque matri pariat. Iam parta 29 De nuevo parece aludirse aquí al propósito de Medea
ultio est. de matar a sus hijos. De todos modos el pasaje (w . 37-42) es
Otros, como Víansino o Giardina, adoptan una postura inter dudoso y ha sido objeto de varias interpretaciones.
media, rechazando a Leo, pero aceptando la lectura de A. 30 El Ponto Euxino o Mar Negro,al este del cualsesitúa
Con esta interpretación del pasaje se entiende que Medea la Cólquide y en ella el río Fasis y la ciudad de Fasis.
presagia ya aquí la matanza de sus hijos. 31 El istmo de Corinto.
26 Se refiere a las antorchas del cortejo nupcial de Jasón 32 El d e su hermano Apsirto, despedazado por Medeacua
y Creúsa. do junto con Jasón huía de su padre Eetes. Medea fue espar
27 El padre de Medea, Eetes, era hijo del Sol. ciendo los miembros por el camino para que el padre al ir
28 Se alude aquí al desastre provocado por Faetón al que recogiéndolos retrasase su persecución.
rer conducir el carro del sol por un día. El istmo de Corinto 33 Coro de corintios. Esta párodos tiene forma de canto de
obligaba a dar una vuelta a los barcos que hacían la travesía bodas para acompañar el cortejo nupcial de Jasón y Creúsa.
entre los mares Egeo y Jónico. Según Plinio (Hist. Nat. IV 10) En la obra de Eurípides no hay este epitalamio. Quizá sí
hubo en la antigüedad varios intentos de construir un paso lo hubiera en la Medea de Ovidio, según hace pensar Heroidas
entre ambos mares. XII 135-158. Puede que Séneca haya tomado la idea de Ovidio.
MEDEA 293 294 TRAGEDIAS
aterroriza la célibe cohorte, que se arma con escudos vés del Ponto ve incluso las cosas apartadas, y todos
de media luna y vive encerrada por las riberas del Ter- 215 los Minias72.
modonte67, todo eso está sujeto al poder de mi padre. Y nada digo del caudillo de caudillos73; por él no
De noble cuna, feliz, resplandecí poderosa con real 235 me debe nada. Este no se lo apunto a nadie. Para
esplendor: solicitaban entonces mi tálamo nupcial los vosotros traje de vuelta a los demás; sólo éste para mí.
pretendientes que ahora son pretendidos. La fortuna Acomete tú ahora y échame encima todas mis mal
voraz y caprichosa se lanzó sobre mí arrancándome del 220 dades. Voy a confesar. Este es el único crimen que se
trono y me mandó al destierro. Fíate de los reinos, me puede imputar: el retomo de Argo.
cuando sus grandes poderes los arrastra a capricho de Supon que aquella virgen hubiese preferido su pu
acá para allá el azar. dor y su padre: entera con sus jefes se habría arrui-
Una cosa tienen los reyes espléndida y sublime y 240 nado la tierra pelasga; este yerno tuyo habría caído
que no puede robársela el paso de los días: poder favo el primero ante el ardiente hocico del toro feroz.
recer al desgraciado, y al que suplica, acogerlo en la Que la fortuna aplaste mi causa como ella quiera;
fiel protección de su hogar. no me arrepiento de haber salvado la gloria de tantos
Sólo esto logré sacar del reino de Cólquide: haber 225 reyes.
salvado por mí misma aquella gloria inmensa e ínclita Cuanto obtuve como premio por todas mis culpas,
flor de Grecia, baluarte del pueblo aqueo y descenden 245 lo tienes tú en tus manos. Si te place, condena a la
cia de dioses68. culpable; pero devuélvele su crimen. Soy culpable, lo
Un regalo mío es Orfeo, que las rocas ablanda y las confieso, Creonte. Tú sabías que lo era cuando llegué
selvas arrastra con su canto. hasta tus rodillas y suplicante imploré la seguridad
Doble regalo mío son Cástor y Pólux69 y los hijos 230 de tu diestra protectora. A ti una vez más te pido para
de Bóreas70 y Linceo71, que lanzando su mirada a tra- 250 mis desdichas un rincón, un asilo y un mísero escon
dite. Si quieres que se me expulse de la ciudad, que se
me conceda algún lugar apartado dentro de tus domi
nios.
67 Las Amazonas, que vivían en el Asia Menor, junto al Pon Creonte. — Que yo no soy de los que llevan el cetro
to, en las riberas del Termodonte. con tiranía ni de los que con pie soberbio pisotean las
68 Los componentes de la expedición de los Argonautas.
miserias creo haberlo demostrado con no poca clari-
69 Se les llama Dioscuros («hijos de Zeus») y Tindárides
(«hijos de Tindáreo»); hermanos de Helena y de Clitemestra, 255 dad, al escoger por yerno a un desterrado, y además
nacieron de los amores de Zeus (en forma de cisne) y de Leda, abatido y amedrentado por un horrible terror, pues
esposa de Tindáreo, cf. Hércules loco, nota 24. Como partici para castigarlo y matarlo lo buscaba ansiosamente
pantes en la expedición de los Argonautas, se distinguieron
por varias hazañas.
™ Calais y Zetes: hijos de Bóreas (por tanto, sobrinos de 72 Compañeros de Jasón en la expedición de los Argonau
Céfiro y Noto) y de Oritía, la hija del rey de Atenas Erecteo. tas, procedentes de Tesalia. Con el nombre Minias se designa
71 Linceo, hijo de Afareo y hermano de Idas. En la expe también a veces a las Argonautas en general. Cf. Ruiz de El
dición de los argonautas prestó grandes servicios por la agu v ira , Mitología..., pág. 276.
deza de su vista. 73 Jasón.
MEDEA 303 304 TRAGEDIAS
Acasto, el que ostenta el trono de Tesalia74. Se queja Creonte. — Vete. A ellos yo los acogeré en mi regazo
éste de la muerte de su padre, tembloroso ya por la de padre, como si fueran míos.
vejez y torpe por los años y de que, una vez muerto el 285 Medea. — Yo, por la feliz unión de la boda real75,
anciano, fueron hechos pedazos sus miembros, cuando, 260 por las esperanzas futuras y por la estabilidad de los
cogidas en tu trampa, sus hermanas se atrevieron por reinos a los que la veleidosa Fortuna sacude con toda
piedad filial a un impío crimen. clase de vicisitudes, te ruego que te dignes conceder
Puede Jasón, si tú retiras tu causa, defender él la una breve demora a mi huida, mientras dejo grabados
suya: ningún derramamiento de sangre ha manchado 290 a mis hijos los últimos besos de una madre que es po
su inocencia; lejos estuvo el hierro de su mano y se 265 sible que esté ya muriéndose.
mantuvo puro, apartado de vuestras intrigas. Creonte. — Para alguno de tus fraudes pides el
Tú, tú, maquinadora de las peores fechorías, que tiempo.
tienes malicia de mujer y fuerza de varón para atre M edea. — ¿Qué fraude se puede temer en un tiem
verte a todo, que nada te importa tu reputación, vete po exiguo?
fuera, deja limpios mis reinos, llévate también contigo Creonte. — A los malvados ningún tiempo les viene
tus hierbas mortíferas, deja libres de miedo a los ciu- 270
corto para hacer daño.
dadanos; cuando estés asentada en otra tierra, provoca M edea. — Niegas a una desdichada un poco de tiem
entonces a los dioses. po para las lágrimas?
M edea. ¿Me fuerzas a que huya? Devuélvele a la Creonte. — Aunque el temor que tengo en mí gra-
fugitiva la nave, devuélvele también el compañero. 295 bado se resiste a tus ruegos, se te concederá un único
¿Por qué me mandas que huya sola? Yo no vine sola. día para preparar tu destierro.
Si son guerras lo que temes, expúlsanos a los dos de 275 M edea. — Demasiado es; puedes recortar algo de
tu reino. ¿Por qué haces distinciones entre dos culpa ese plazo. También yo tengo prisa.
bles? Por él yace Pelias, no por mí. Añade a esto mi C reonte. — Con la cabeza lo pagarás, si antes de
huida, mis rapiñas, el abandono de mi padre y el haber que Febo traiga la claridad del día no te alejas del
hecho pedazos a mi hermano; todo lo que, incluso Istmo.
ahora, enseña mi marido a sus nuevas esposas. Nada 300 Las ceremonias de la boda me reclaman, reclama
de eso es mío. ¡Tantas veces me he convertido en cul- 280 mis plegarias este día consagrado a Himeneo76.
pable y nunca en mi provecho!
Creonte. — Ya deberías haber partido. ¿Por qué
intentas urdir aplazamientos con tu palabrería?
M edea. — Me marcho y suplicante quiero hacerte un
último ruego: que la culpa de su madre no arrastre a 75 La boda de Jasón y Creúsa. Traducimos por «feliz» el
mis hijos inocentes. término ciuspiccitos que en realidad quiere decir «realizada de
acuerdo con los auspicios» o sea «con los hados favorables».
76 Se retira Creonte con su séquito. Medea parece ser (cf.
v. 380) que entra en palacio. El coro entona un canto lírico
74 Acasto es hijo de Pellas, rey de Yolco (cf. nota 58). sobre el atrevimiento del primer navegante.
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y T etis 94 nos descubra nuevos orbes No es a un simple y ordinario crimen a lo que está
y el confín de la tierra ya no sea Tule9S. dando vueltas en su interior. Va a superarse a sí mis
ma; bien conocidas tengo yo las señales de su cólera
de otras veces.
ACTO TERCERO 395 Se nos viene encima algo grande, inhumano, atroz,
impío; estoy viendo su rostro enloquecido. ¡Que los
N o d r iz a -M e d e a dioses desmientan mis temores!
M edea. — Si buscas, desgraciada, qué medida esta
N odriza. — (A Medea). Hija mía, ¿a dónde apresu- 380 blecer para mi odio toma como modelo a mi amor. ¿Es
ras tus pasos airados, fuera de la casa? Detente, que quieres que yo soporte las antorchas de la boda
reprime la ira y contén ese ímpetu. real sin intentar vengarme? ¿Va a escapar indolente-
(Aparte). Semejante a una ménade en trance que, 400 mente este día que con tantos manejos se ha tratado
frenética al ser poseída por la divinidad, lanza sus de alcanzar y con tantos rodeos se ha concedido?
pasos a la ventura por la cima del nevado Pindó o Mientras la tierra, situada en medio, sostenga en
por las cumbres de N isa96, así corre una y otra vez de 385 equilibrio al cielo97 y el brillante firmamento siga
acá para allá con desenfrenada agitación, con muestras girando en tumos regulares y no puedan contarse las
en su rostro de un furor demencial. arenas y el día acompañe al sol y las estrellas a la no
Su cara se inflama, jadea desde lo más hondo che, mientras el polo haga girar a las Osas sin que se
de su pecho, lanza gritos, sus ojos riega con desbor 405 m ojen98 y los ríos caigan a la mar, nunca cesarán mis
dante llanto, se muestra radiante de alegría: presenta locas ansias de venganza, sino que crecerán siempre.
síntomas de todas las emociones. ¿Qué crueldad de fiera, qué Escila, qué Caribdis99
Se queda inmóvil, amenaza, bulle, se queja, gime. 390 que engulle el mar de Ausonia y de Sicilia o qué Etna
¿Hacia dónde se inclinará esta carga? ¿Dónde irán 4io oprimiendo a un Titán100 jadeante hervirá con amena
a parar sus amenazas? ¿Dónde irá a romper esa ola? zas tan atroces como las mías?
Su furor la desborda.
97 Puede interpretarse esta frase de acuerdo con una con
94 Tetis (Téthys, no Thetis), hermana y esposa de Océano, cepción geocéntrica del universo (cf. Costa, Medea, pág. 109) o
personifica frecuentemente el mar. bien concibiendo la tierra como situada entre los infiernos y
95 Tierra lejana (¿Islas Shetland, Islandia, Noruega?) que el cielo (cf. Herrmann, Sénéque, Tragédies, ad loe.).
se concebía como el confín septentrional del mundo. Desde En este pasaje se expresa la fijeza o duración de algo com
hace siglos (Ambraham Oertel, p. ej.), se ha interpretado este parándolo con las leyes inmutables de la naturaleza, lo cual
pasaje como el anuncio profético hecho por un español del constituye otro de los tópicos más frecuentes en la literatura
descubrimiento del Nuevo Mundo que sería luego llevado a cabo antigua, semejante a lo que dijimos más arriba, en nota 93.
por España. Hernando Colón, el hijo del descubridor, escribió 98 Porque nunca se las ve sumergirse en el mar.
al margen de este pasaje en su ejemplar del teatro de Séneca: 99 Monstruo marino situado en el estrecho de Mesina (jun
«haec prophetia expleta est per patrem meum Chrístoforum to a Escila, cf. nota 88), que tres veces al día absorbía gran
Colon almirantem anno 1492» (esta profecía fue cumplida por cantidad de agua de mar con todo lo que había en ella.
mi padre, el almirante Cristóbal Colón, en el año 1492). 100 Cuando los gigantes fueron vencidos por los dioses, uno
96 Montaña de la India relacionada con Baco. de ellos, Encélado, salió huyendo, pero Atenea le echó encima
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312 TRAGEDIAS
la isla de Sicilia, quedando aprisionado dentro del Etna; se 102 Jasón se muestra obsesionado con Medea, como lo
creía que las erupciones del volcán no eran sino convulsiones muestra la triple repetición de la palabra «fidelidad».
del gigante (cf. V ir g ilio , Eneida III 578 y sigs., y Sén., Hér *03 Justicia es una de las tres Horas (junto con Eunomia e
cules en él Eta 1157 y sigs,). Irene), hijas de Zeus y Temis. Cf. Hércules loco, nota 151.
101 Acasto, cf. nota 76. 104 Tu hogar. Cf. Hércules loco, nota 95.
tos Cf. nota 86.
MEDEA 313
314 TRAGEDIAS
Jasón. — Corta esta larga conversación; no vaya a 530 Jasón. — Todo lo he echado fuera de mi ánimo.
ser sospechosa. Yo, por mi parte, te ruego que domines tu carácter
M edea. — Ahora, supremo Júpiter, truena en todo el ardiente y te conduzcas con calma. La serenidad sua
cielo, alarga tu diestra, prepara las llamas vengadoras viza las desgracias. (Se va.)
y sacude a todo el firmamento tras desgarrar las nubes. 560 Medea. — ]Se ha marchado! ¿Puede ser verdad?
No tienes que balancear el dardo en tu mano, mientras ¿Te vas, olvidándote de mí y de todo lo que yo he
eliges el blanco: o a mí o a ése; cualquiera de nosotros 535 hecho? ¿Soy algo ya pasado para ti? Nunca lo seré,
que caiga, perecerá un culpable. Contra nosotros no es jManos a la obra! w . Haz que acudan todas tus fuerzas
posible que tu rayo se equivoque. y artimañas. El fruto que has sacado de tus crímenes
Jasón. — Empieza a reflexionar con cordura y a ha es no considerar nada un crimen. Apenas hay ocasión
blar con calma. Si alguna cosa del palacio de mi sue 565 para una trampa; me tienen miedo. Acomete por la
gro puede aliviar tu destierro, pídela. parte por donde nadie puede temerse nada. ¡Ade
Medea. — Mi alma, como tú sabes, es capaz de des- 540 lante, ahora mismo, ánimo!, intenta todo aquello de
preciar las riquezas de los reyes y además está acos que es capaz Medea y aquello de lo que no es capaz.
tumbrada a ello. Que se me permita tan sólo tener Tú, fiel nodriza, que compartes mi aflicción y los
como compañeros de destierro a mis hijos para derra avatares de mi suerte, presta ayuda a los propósitos
mar mis lágrimas sobre su regazo. A ti te esperan nue 570 de esta desdichada. Tengo un manto, regalo del cielo y
vos hijos. orgullo de mi casa y de mi reino, dado a Eetes por el
Sol en garantía de su linaje. Tengo también un collar
Jasón. — Me gustaría acceder a tus ruegos, lo con
resplandeciente de oro trenzado y para el pelo una dia
fieso, El amor de padre me lo impide. Desde luego, 545
dema de oro realzado con el brillo de piedras precio-
eso no intentaría hacérmelo soportar a mí ni él en
575 sas. Que mis hijos lleven a la novia de mi parte estos
persona, ni como rey ni como suegro. Ellos son mi
regalos, pero después de haberlos untado e impregna
razón de vivir, ellos, el alivio de mi pecho consumido
do de funestos hechizos.
por los sufrimientos. Antes podría estar privado de
Hay que invocar a Hécate11S. Prepara un macabro119
respiración, de mis miembros, de la luz.
sacrificio. Que se levante el altar y que su llama crepite
Medea. — (Aparte.) ¿Así ama a sus hijos? M uy bien, 55o
ya en la casa.
ya está cogido. Se ha visto su punto vulnerable.
(A Jasón.) Que se me permita, al menos, al mar (Se retira dentro de la casa.)
charme hacerles unas últimas recomendaciones, que
117 Traducimos así el texto latino /20c age que es una frase
se me permita darles un último abrazo. También eso hecha del lenguaje técnico de los augurios y sacrificios. El
me consuela. inmolador preguntaba al sacerdote agone? (de ahí la denomina
Ya, para terminar, te pido que no permanezcan en ción de dies agonales) y el sacerdote respondía age u hoc age.
tu ánimo mis palabras, si alguna ha lanzado la turba La frase aquí, como se ve, es altamente significativa.
118 Cf, nota 19.
ción de mi dolor; que se asiente en ti el recuerdo de 555 1,9 Adoptamos de Valenti Fiol esta traducción del término
una Medea mejor. Todo esto de ahora achácaselo a la letifica; probablemente es un neologismo del siglo 1 (cf. Lu-
ira y bórralo de tu memoria. ,
c a n o IX 901).
MEDIsA 319 320 TRAGEDIAS
del rey perdido, en sus calmosos puertos Postró a Anceo el jabalí de impetuoso ataque134.
aprisiona los barcos, que se quejan Meleagro, a los hermanos de tu madre
de estar parados. 645 impíamente inmolas y mueres a manos
de la ira de tu madre135. Fueron culpables todos
Aquel famoso hijo de musical Camena129 625
del crimen que muriendo pagó él tierno
ai son de cuyas cuerdas tañidas por el plectro meló
mancebo al que el gran Hércules hallar no pudo,
se detuvo el torrente, se callaron los vientos, Idioso
un niño, ¡ay!, arrastrado entre aguas sin peligro136.
cuando las aves, dejando su canto,
650 ¡Hala, ahora, valientes, recorred el ponto
acudieron seguidas de la selva entera, .
si una fuente es temible!
cayó desparramado por los campos de Traciam 630
y flotó su cabeza sobre el Hebro funesto 131: A Idmón aun cuando conocía bien los hados
arribó al Tártaro y a la laguna Estigia, que él ya cono- lo enterró una serpiente en las arenas libias137;
para no volver más. \_cía132 para todos veraz, sólo para sí falso
Postró el Alcidam a los hijos de Aquilón, 655 Mopso cayó y no volvió a ver Tebas.
dio muerte al que Neptuno había engendrado, 635 Si él vaticinó bien lo futuro,
que solía adoptar innumerables formas, andará errante el marido de T etis138.
Después de apaciguar tierras y mares, Nauplio, que con su fuego engañador dañaría a los Ar-
después de abrir los reinos del fiero Dite, caerá de cabeza a los abismos [givosI39,
recostándose aún vivo sobre el fuego del Eta,
encomendó sus miembros a las crueles llamas, 640 134 Anceo, otro de los argonautas; murió durante la cacería
víctima del veneno de una sangre híbrida, del jabalí de Calidón.
don de su esposa. 135 Meleagro, hijo de Eneo y Altea y hermano de Deyanira,
fue quien dio muerte al jabalí de Calidón. En la disputa por
los despojos del animal dio muerte a sus tíos maternos; enton
ces su madre se venga arrojando al fuego para que se consuma
129 Orfeo, hijo de la musa Calíope, Las «Camenas» eran unas el leño del cual dependía la vida de Meleagro (cf. R u iz de
diosas romanas identificadas desde muy pronto con las Musas E lvira, Mitología..., págs. 322 y sigs.).
griegas. 136 Hilas, un muchacho favorito de Hércules que, estando
130 p o r llevar una vida célibe fue destrozado por las muje los Argonautas en Misia, fue a buscar agua y las Náyades de
res tracias, las cuales arrojaron su cabeza al río Hebro. la fuente se enamoraron de él y lo raptaron.
131 Rio de Tracia. 137 El adivino Idmón murió en el país de los mariandinos
132 Por haber bajado antes al Hades a rescatar a Eurídice. atacado por un jabalí. Fue Mopso a quien mató una serpiente
133 Hércules, hijo de Alceo. Se cantan en esta estrofa varias en Libia. Ante este error se ha intentado a veces corregir el
de sus hazañas: su venganza sobre Zetes y Calais, hijos de texto, pero puede tratarse simplemente de una confusión de
Aquilón (= Bóreas; viento del norte); la muerte de Periclime- Séneca.
no en la expedición contra Pilos; su pacificación del mundo 138 Peleo.
(cf. Hércules loco 250, 882 sigs.); su bajada a los infiernos de 139 Los Argivos son los griegos. Nauplio, para vengar la
donde sustrajo al perro Cérbero; su muerte en el Eta a causa muerte de su hijo Palamedes en Troya, destruyó la flota griega
de la túnica que le ofreciera su esposa Deyanira, envenenada atrayéndola con señales luminosas hacia unos escollos de
con sangre del centauro Meso (cf. nota Í68). Eubea.
MEDEA 323 324 TRAGEDIAS
t y por culpas paternas sufrirá castigo f y arrastrar hacia sí el cielo arremetiendo contra los
el hijo de O ileo140 seo dioses: más grande que ésas, más grande es la mons
muriendo entre los rayos y las olas; truosidad que prepara Medea.
redimiendo él destino de tu esposo el de Feras141 675 En efecto, en cuanto con paso enloquecido se mar
tú, su mujer, darás por él la vida. chó y llegó a su funesto retiro, desplegó todos sus
recursos y todo aquello que incluso ella misma durante
Hasta aquel que mandó traer como botín
mucho tiempo había temido, lo saca a la luz y des
el vellocino de oro en la primera nave, 665
pliega un tropel de maleficios, cosas arcanas, secretas,
Pelias, cocido en un caldero hirviendo,
680 ocultas y f tocando con su mano izquierda el lúgubre
ardió perdido en tan angostas otas.
altar144 invoca a cuantas calamidades cría la arena de
Ya habéis vengado, oh dioses, al mar lo suficiente: per-
la ardiente Libia, a las que entre sus nieves perpetuas
a quien lo hizo obligado uz. [donad
aprisiona el Tauro congelado por el frío de la Osa ws, y
a todo tipo de monstruos.
685 Arrastrada por los mágicos sortilegios, la escamosa
ACTO CUARTO
turba146 deja sus escondrijos y se hace presente: aquí
una feroz serpiente arrastra un cuerpo inmenso y saca
N o d r iz a -M ed ea
una lengua de tres puntas y busca a quien poder alcan
m. — Pavor siente mi alma, horror; una 670
N o d r iz a zar y darle muerte; al oír el hechizo se paraliza y re
gran catástrofe se avecina. Es espantoso cómo crece pliega su cuerpo, que se hincha al amontonarse los
su angustia y se inflama a sí misma y recobra la vio 690 nudos, y lo enrosca: «Pequeños son — dice— los males
lencia de antaño. Yo la he visto delirar muchas veces y sin fuerza el dardo que la tierra produce en sus
entrañas; al cielo voy a pedir yo los venenos. Ya, ya
es tiempo de urdir algo que quede por encima de un
mo Áyax Oileo.
141 Alcestis se ofreció a morir por su marido Admeto, el rey vulgar maleficio.
de Feras (Tesalia). Hasta aquí descienda el famoso reptil que se esti-
142 Jasón fue a buscar el vellocino de oro por orden de 695 r a a modo de un enorme torrente, cuyos inmensos
Pelias. nudos sienten las dos fieras, la mayor y la menor (la
143 Describe horrorizada la nodriza en este monólogo todos
los preparativos de brujería que Medea lleva a cabo para su mayor, propicia a los pelasgos; a los sidonios, la me
venganza, un tema muy apropiado para un tratamiento efectis nor) 147 y que Ofiuco148 afloje por fin sus manos y deje
ta: brujas y sortilegios son un tema de considerable incidencia
en la literatura greco-romana (la maga Circe, en Homero; 144 ei texto y el sentido de este verso (680) no son claros.
T e ó crito , Idilio II; V irgilio, Égloga V III; H oracio, Epodo V 145 Todas las regiones de la tierra, desde las más cálidas
—muy próximo a la descripción que aquí hace la nodriza—). a las más frías.
Las brujas de Tesalia eran especialmente famosas (cf. Luca- 146 Los reptiles.
NO, V I 436 y sigs.). 147 Se refiere a la constelación del Dragón que parece rep
La importancia de este tipo de temas en las obras literarias tar entre las dos Osas. Los griegos (pelasgos) solían orientarse
no hace sino reflejar la efectiva existencia de todas estas prác con la Osa mayor; los fenicios, con la Menor.
ticas mágicas en la vida real en el mundo antiguo. 148 Ophiuchus (ophioúchos = el que lleva la serpiente),
MEDEA 325
326 TRAGEDIAS
Medea156. — Y o os conjuro, tropel de sombras siten- 740 a Sísifo hacia atrás por los peñascos161.
y también a vosotros, dioses funerarios, [ciosas, Y vosotras, Danaides, a quienes burla la frustrante tarea
y al ciego Caos y a la mansión oscuradel tenebroso de unas vasijas agujereadas,
las cuevas de la muerte espeluznante [Dite: acudid todas juntas,
cercadas f por los límites del Tártaro157: este día requiere vuestras manos m.
descansad de suplicios m, almas, y corred Acude ya, invocada
a una boda inaudita. 750 por mis conjuros, astro de las noches,
Deténgase la rueda que retuerce sus miembros revestida del más terrible aspecto,
y toque Ixión el suelo 159; amenazando con tu múltiple fren te163.
que Tántalo a sus anchas pueda beber las aguas de 745
que sólo para él suegro de mi esposo [Pirene160; Por ti, al modo de mi raza, soltando la atadura de
se mantenga y se agrave la condena: mi pelo, recorrí la espesura de los bosques con el pie
que la resbaladiza piedra haga rodar 755 desnudo e hice caer agua desde las nubes secas e hice
retroceder a los mares hasta lo más profundo, y el
océano al haber yo vencido las mareas, retiró sus po
156 Llena toda esta escena un largo parlamento de Medea, derosas olas.
ocupada en sus mágicos encantamientos. Es una larga mo Y el universo, turbadas las leyes del firmamento
nodia, sin paralelos en el drama antiguo, en la que Séneca contempló al mismo tiempo el sol y las estrellas, y vos
despliega una variada serie de recursos expresivos tanto de
otras, Osas, tocasteis el mar que os estaba vedado164.
forma cuanto de fondo.
Se pueden reconocer en ella cuatro partes, claramente mar 760 Yo he alterado el turno de las estaciones: a mi con
cadas por los cambios de metro (como en otras ocasiones, in juro, produjo flores la tierra en verano, se vio forzada
tenta reflejar esta estructura la traducción): véase el esquema
estructural de la obra.
157 Intentamos mantener en este verso (742) el texto de los 161 El verso 746 («que sólo... condena») interrumpe la enu
mss.: Tartarí ripis ligatos squalidae mortis specus. El difícil meración de los condenados. Por eso se ha intentado a veces
sentido de este verso ha inducido a muchos editores a diversas corregir el texto de este pasaje o trasponer este verso después
conjeturas. del 749. Resulta también en un principio chocante que sólo sea
158 La alusión a las torturas de condenados famosos es muy Sísifo a quien no se desee liberar de su condena. Sísifo, en
frecuente en las tragedias de Séneca: Hércules loco 750 y sigs.; cuanto legendario fundador de Corinto, se considera aquí como
Fedra 1229 y sigs.; Agamenón 15 y sigs.; Hércules en el Eta antepasado de Creonte. Esto puede explicar el hecho de que se
942 y sigs., 1068 y sigs. insista en su condena y despeja además la dificultad del verso
159 Ixión, por haber intentado forzar a Juno, sufría el cas 746, a que acabamos de referirnos.
tigo de permanecer atado a una rueda que nunca se detenía. 162 Las Danaides son las hijas de Dánao. Por haber dado
160 Tántalo mató a su hijo Pélope y lo sirvió de comida a muerte a sus maridos fueron condenadas en los infiernos a
los dioses (cf. Tiestes, notas 16 y 17). Se le culpaba también de llenar de agua unos recipientes agujereados (cf. Ruiz de E lvira,
orgullo, de haber revelado secretos de los dioses o haberles Mitología..., págs. 130 y sigs.).
robado néctar ambrosía. Se le considera normalmente rey de 163 Invocación a Hécate: de ahí el femenino de «invocada»
Frigia o Lidia, aunque Séneca parece seguir otra versión que lo y «vestida» así como la expresión «múltiple frente». (Recuér
hacía rey de Corinto. Pirene era una famosa fuente de Corinto. dese «Recate triformis», cf. nota 19).
164 Cf. Hércules loco, nota 20.
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330 TRAGEDIAS
Por ti una cinta ciñe mi pelo suelto Tengo llamas robadas de la garganta ardiente
y cuelga al modo de los funerales. 830 del to ro m, a las que, tras haber mezclado
Por ti se agita la lúgubre rama [Ménade, la hiel de la Medusa, he dado orden
sacada de las aguas de la Estigia; por ti, como una 805 de mantener oculto el maleficio. Añade tú vigor
con el pecho desnudo, mis brazos voy a herir a mis venenos, Hécate, y conserva
con sagrado cuchillo. Que mane nuestra sangre las semillas de llama ocultas en mis dones;
hasta el altar: acostúmbrate, mano, 835 que engañen a la vista, que soporten el tacto;
a asir el hierro y a poder soportar penetre su calor hasta el pecho y las venas;
que se derrame la sangre querida... Ya me he herido sio derrítanse los miembros, echen humo los huesos
y él líquido sagrado he derramado. y la recién casada con el cabello ardiendo
Y, si te quejas de ser invocada más veces de la cuenta supere a las antorchas de su boda.
por mis votos, perdona, te lo ruego: 840 Mis ruegos son oídos: tres veces un ladrido
la causa de invocar, oh hija de Perses m, la audaz Hécate ha dado y de su antorcha
tantas veces tu arco177 es una y sólo una 815 ha hecho brotar las llamas sacrosantas m.
siempre: Jasón.
Tiñe tú ahora la ropa de Creúsa (A la nodriza.) Todo el poder de mis hechizos ha al
para que en cuanto se la ponga la consuma canzado su objetivo; llama a mis hijos y haz llegar
una llama furtiva hasta la medula. a manos de ellos estos preciosos dones a la novia.
Hay encerrado en el oscuro oro 820 {Entran los hijos.)
un fuego misterioso, que a mí me regaló 845 Id, id, hijos, descendencia de una madre siniestra,
él que paga los hurtos que hizo al cielo con su hígado granjeaos con este regalo y con súplicas insistentes a
Prometeo, quien me enseñó a esconder [fecundo, vuestra señora y madrastra. Andad y volved rápida
hábilmente sus fuerzas. Me ha dado también Múlci- mente a casa para que pueda sentir el gozo de un últi
Uamas envueltas en vapores de azufre \berm 825 mo abrazo.
y estos destellos de llama vivaz
de mi pariente Faetón me vienen m. Coro
Tengo dones de la parte central de la QuimeraIS0.
¿Hacia dónde la ménade cruenta
176 Según una leyenda (cf. H esíodo, Theog,, 409 y sigs.) Hé- 85o se lanza arrebatada por su amor
cate era hija de Perses, rey de los Tauros (c f. R u iz de E lvira ,
Mitología.... págs. 417). de cabra vomitando fuego y el final de serpiente. Fue matado
177 Referencia al otro aspecto de esta misma divinidad Hé- por Belerofonte con ayuda del caballo Pegaso.
cate —Luna— Diana: el arco, símbolo del poder de Diana caza 181 El minotauro. Cf. w . 241 y sigs.
dora. 182 Se asocia frecuentemente a Hécate con perros inferna
178 Vulcano. les. Por eso su presencia se manifiesta con ladridos. Recuér
179 Medea era nieta del Sol, del cual era hijo Faetón. dese lo que dijimos antes sobre el valor mágico del número
180 Quimera era un monstruo cuya representación más fre tres. Hécate con su antorcha hace arder el fuego sagrado del
cuente es a base de león por delante, luego una parte central altar, manifestando así su asentimiento.
334 TRAGEDIAS
MEDEA 333
Medea. — ¿Alejarme yo? Si hubiese huido antes, En mi necedad me he dado demasiada prisa: ¡ojalá
volvería para esto. Estoy gozando del espectáculo de 920 tuviera mi enemigo algunos hijos de mi rival!... Cuan
unas bodas inauditas... ¿Por qué pierdes aliento, alma 895 to tú tienes de él Creúsa lo ha parido188.
mía? Prosigue el éxito de tu impulso. Esa parte de tu
He decidido esta forma de castigo y lo he decidido
venganza de que ya estás gozando, ¿qué significa? Amor
con razón: el crimen extremo hay que prepararlo ha-
sientes aún, insensata, si te es suficiente dejar viudo
925 ciendo acopio de valor: hijos, antaño míos, pagad vos
a Jasón. Busca un tipo de castigo musitado y prepárate
otros el castigo por los crímenes de vuestros padres.
a ti misma en este sentido: que se aparte a un lado 900
todo lo sagrado, sea expulsado lejos el pudor; leve es El horror ha empezado a sacudir mi corazón, mis
la venganza que llevan a cabo unas manos puras. Entré miembros están rígidos de escalofrío, y mi pecho se
gate a la ira y despierta tu languidez y apura por com ha puesto a temblar. Se ha apartado la ira y vuelve
pleto con toda tu fuerza los viejos ímpetus desde lo la madre en su plenitud, echando fuera a la esposa.
más hondo de tu pecho. ¿Derramar yo la sangre de mis propios hijos y de mi
930 propia prole? Piénsalo mejor, ¡a y !, insensata locura,
Que todo a lo que has llegado hasta ahora, sea con- 905
ese crimen inaudito y esa espantosa impiedad, ¡lejos
siderado benevolencia ¡Manos a la obra! 186. Yo haré
de mí también! ¿Qué delito van a expiar los desgracia
que sepan qué insignificantes y qué del montón fueron
dos? El delito és tener a Jasón por padre y, delito aún
los crímenes que yo he cometido por él. Estos han sido
mayor, a Medea por madre... Que sucumban, no son
un entrenamiento para mi dolor: ¿a qué cosa grande
935 míos; que perezcan, míos son. Libres están de delito
podían atreverse unas manos inexpertas?, ¿a qué, los
y de culpa, son inocentes: lo confieso. También lo fue
violentos arrebatos de una muchacha? Ahora soy Me- 910
mi hermano. ¿Por qué vacilas, alma mía? ¿Por qué rie
dea: mis dotes naturales han ido creciendo con los
gan mi rostro las lágrimas y, envuelta en contradic
males. Me alegro, sí, me alegro de haberle arrancado a
ciones, ora me lleva en un sentido la ira, ora en otro
mi hermano la cabeza, me alegro de haber despedaza-
el amor? Una doble marea me arrastra en mi indeci-
zado sus miembros y de haber despojado a mi padre
940 sión: como cuando los vientos impetuosos entablan
de su bien guardada reliquia187, me alegro de haber
una guerra cruel y de uno y otro lado se levanta la
armado a unas hijas para perdición de un anciano.
mar en olas que entrechocan y el piélago hierve agita
Busca un objeto, dolor: para cualquier fechoría 915 do, no de otro modo es el oleaje de mi corazón. La ira
podrás contar con una diestra nada inexperta. ¿A dón ahuyenta al cariño y el cariño a la ira. Cede al cariño,
de, pues, te lanzas, irá, o qué tipo de armas preparas
resentimiento.
contra el enemigo? Algo atroz ha decidido mi alma en
945 Criaturas queridas, único consuelo de mi atormen
su interior y aún no se atreve a confesárselo a sí
tado hogar, venid aquí y echaos sobre mí en estrecho
misma.
abrazol89. Que os tenga a salvo vuestro padre, con tal retorciéndose al sacudir el látigo. ¿Contra quién viene
de que también vuestra madre os tenga... Pero apre Megera con su terrible tizón?193.
mia el destierro y la huida. Ahora mismo me los arre ¿De quién es esa sombra que avanza vacilante con
batarán arrancándomelos del regazo entre llantos y 950 los miembros dispersos? Es mi hermano, reclama ven-
gemidos. jOh, qué crimen!... Que perezcan para su 965 ganza. Yo te la voy a ofrecer, y completa.
padre: para su madre ya han perecido. Clava194 en mis ojos tu antorcha, destrózame, abrá
De nuevo se acrecienta mi resentimiento y me hier same; aquí está mi pecho descubierto ante las Furias.
ve el odio; la Erinis190 de otros tiempos vuelve a bus Que se alejen de mí, hermano, las diosas vengadoras
car mi mano contra mi voluntad. Ira, por donde tú y que se vayan tranquilas a la profundidad de los Ma
me llevas, yo te sigo. nes 195, ordénaselo. Déjame a mí por mi cuenta y sír-
¡Ojalá hubiese salido de mi vientre la prole de la 970 vete, hermano mío, de esta mano que ha empuñado la
orgullosa hija de Tántalo191 y hubiese yo parido dos 955 espada... (mata a uno de sus hijos)... Con esta víctima
veces siete hijos. Estéril he sido para la venganza: dos aplacamos a tus Manes...
he parido, lo bastante para mi hermano y para mi ¿Qué nos trae ese repentino tropel? Acuden a las
padre. armas y me buscan para darme muerte. Subiré a lo
¿A dónde va esa turba de Furias desmandada? m . alto del tejado de mi casa, ahora que ya está empezada
¿A quién busca o hacia dónde prepara el ataque de la matanza. (Al hijo superviviente.) Ven tú en mi com-
sus llamas o contra quién esgrime sus ensangrentadas 96o 975 pañía. (Al cadáver del otro hijo.) Me llevaré también
antorchas ese infernal ejército? Un enorme reptil silba de aquí tu cuerpo conmigo.
Ahora, manos a la obra, alma mía. Tu valor no
debe perderse quedando oculto; prueba ante el pueblo
A medida que se acerca el momento decisivo se va agu el poder de tu mano.
dizando la lucha interna de Medea: de ahí la incoherencia de Jasón. — Acudid corriendo, cuantos con lealtad sen
sus expresiones, que en más de una ocasión han hecho a los tís la ruina de vuestros reyes, a apresar a la propia
estudiosos dudar sobre la corrección del texto.
980 urdidora de este horrible crimen. Aquí, aquí, soldados
190 Las Erinis, cf. Hércules loco, nota 148. Su equivalente
latino son las Furias, aunque Séneca parece distinguirlas de aguerrida cohorte; aunad vuestras armas, echad aba
ellas, según se puede ver más abajo. jo la casa desde sus cimientos.
191 Níobe, de cuyo matrimonio con Anfión nacieron siete M edea. — (Desde el tejado.) Ahora, ahora he reco
hijos y siete hijas; orgullosa como su padre, llegó a menospre brado el cetro, el hermano, el padre, y los coicos poseen
ciar por ello a Latona, impidiendo incluso que las tebanas le
diesen culto. Apolo y Ártemis, los dos hijos de Latona, venga el despojo del carnero de oro. Ha vuelto a mí mi reino,
ron a su madre, matando a flechazos a todos los hijos de la virginidad que me robaron ha vuelto a mí.
Níobe.
192 En su frenética fantasía ve ahora Medea acercándose
hacia ella a las Furias y al espíritu de su hermano. 193 Los nombres de las Erinis eran Alecto, Tisífone y Me
Las Furias o las Erinis se representan con aspecto horri gera.
pilante: cabellera de serpientes, blandiendo látigos que también Se dirige a Megera.
son serpientes y portando antorchas. Cf. versos 14 y sigs. 195 A los infiernos.
MEDEA 339 340 TRAGEDIAS
¡Oh divinidades, al fin propicias! ¡Esto sí que es un 985 Jasón . — Uno solo es suficiente para mi castigo.
día de fiesta y un día de boda! M edea. — Si pudiera con una sola muerte quedar
Adelante, cumplido está ya el crimen; la venganza, 1010 saciada esta mano, ninguna habría buscado. Aun ma
todavía no. Llévala a término mientras tus manos están tando a los dos, es una cifra demasiado corta para el
dispuestas. resentimiento que yo tengo. Por si en mi vientre de
¿Por qué te detienes ahoia, alma mía? ¿Por qué madre se oculta todavía alguna prenda de nuestro
vacilas, siendo como eres capaz? Ya se ha venido abajo amor, escrutaré con la espada mis entrañas y con el
mi ira... Siento arrepentimiento de lo que he hecho, y hierro lo echaré fuera.
vergüenza. ¿Qué he hecho yo, miserable? ¿Miserable? 990 Jasón. — Termina de una vez el crimen que has em-
A buena hora me arrepiento, ya lo he hecho... Un in 1015 pezado, ya no te ruego más, y ahorra al menos la
tenso placer me penetra a pesar mío y mirad cómo va demora a mis suplicios.
aumentando. M edea. — Disfruta lentamente del crimen, no tengas
Esto era lo único que me faltaba: el espectador prisa, resentimiento: el día es mío; estoy empleando
ese196. Tengo la sensación de no haber hecho nada has el plazo que se me ha dado m.
ta este momento: cualquier crimen que yo haya hecho Jasón. — Malvada, a mí, mátame a mí.
sin que ése lo vea de nada ha servido. Medea. — Me pides compasión. Está bien (mata al
Jasón. — Ahí la tenéis, asomándose al borde del te- 995 segundo hijo). Ya está. No he tenido más cosas que
jado. Que alguien arrastre el fuego hasta aquí, a ver si 1020 inmolarte, resentimiento. Esos ojos hinchados, leván
cayera abrasada por las llamas que ella misma provocó. talos hacia acá, ingrato Jasón. ¿Reconoces a tu esposa?
Medea. — Prepara esa hoguera funeraria para tus (Se ha transfigurado. Un carro alado desciende del cie
hijos, Jasón, y levántales su sepulcro. Tu esposa y tu lo). Así acostumbro yo a huir198.
suegro ya han recibido las honras debidas a los que Se me ha abierto un camino hacia el cielo: dos ser
mueren: yo les he dado sepultura. Este hijo ya ha 1000 pientes ofrecen al yugo sumisamente sus cuellos esca
cumplido su destino; éste recibirá el mismo tipo de mosos.
muerte ante tus ojos. Toma ya a tus hijos, padre. (Le arroja los cadáve
Jasón. — Por todos los dioses, por la huida que em res).
prendimos juntos, por nuestro lecho que no fue vio
lado por mi infidelidad, perdona, te lo ruego, a ese 197 El plazo de un día, concedido por Creonte.
m Medea huye sobre un carro. Numerosas fuentes (A po-
hijo. Si alguna culpa hay, mía es. Yo me ofrezco a la 1005
lodoro, I 9, 28; H or., Epodos III 14; O vidio , Metam. VII 218 y
muerte; inmola esta cabeza culpable. siguientes, etc.), hablan de un carro arrastrado por dragones.
Medea. — Por ahí, por donde tú te resistes, por don En Eurípides este carro es el carro del Sol. Séneca no mencio
de te duele, voy a hacer pasar el hierro. Anda ahora, na el tipo de carro aunque es de suponer que también sea el
del Sol al que se han hecho referencias anteriormente en la
orgullosa, en busca de los lechos de las vírgenes, aban
obra (cf. 32 y sigs.).
dona a las madres. Esta obra y Hércules en el Eta (1940 y sigs.) son en toda la
producción dramática de Séneca las únicas cuya posible pues
196 Probablemente Medea no ha advertido hasta ahora la
ta en escena requiere el empleo de maquinaria.
presencia de Jasón.