Arquitectura del Teatro Romano de Mérida
Arquitectura del Teatro Romano de Mérida
Figura 1. Vista frontal del edificio escénico durante la restauración llevada a cabo por Gómez Millán.
talladas y un capitel de formas pesadas». Sitúa, por quizás coincidiendo con una fecha relevante para la
tanto, la casi totalidad de la decoración arquitectóni- colonia, como pudo ser la creación de la provincia de
ca en época de Adriano, indicando que la obra arqui- la Lusitania y la declaración de Augusta Emerita como
tectónica se realizaría en época de Trajano y el traba- capital de la misma. El estudio a cargo de E. Hübner
jo decorativo en el gobierno de su sucesor (Mélida (CIL II 478) de una supuesta inscripción de época de
1915: 31). Adriano, en la que se hablaba de un incendio, dio pie
En general, todos los autores que han investigado a plantear un primer frente escénico de madera y una
la escena emeritense han coincidido en señalar tres restauración adrianea tras su destrucción. Macías
etapas constructivas en el edificio, determinadas por (1929), siguiendo a Hübner, plantea esta posibilidad.
la evidencia epigráfica. En primer lugar, la fase au- Será L. García Iglesias (1975, 591-602) el primero en
gustea, fechada a partir de las inscripciones de Marco rechazar dicha hipótesis sobre una restauración adria-
Agripa, situadas sobre los accesos cubiertos del aditus nea en el año 135, a partir del análisis de la misma ins-
que conducían a la orchestra (Fita 1894, n.º 54) y en cripción de la que se sirvió Hübner, llegando a la
las puertas de acceso a dichos pasillos desde las ver- conclusión de que se trataba de un montaje formado
surae laterales (Stylow y Ventura 2013: 301-3393) por varias inscripciones distintas. La conclusión defi-
(Fig. 3). A pesar de que existen discrepancias a la hora nitiva a la que se llega es que pudo haber tenido lugar
de definir el alcance de dicha construcción, en rela- un incendio, pero que, en ese hipotético caso, no ten-
ción a los restos que hoy se conservan (Mateos y Ro- dría por qué haber afectado al teatro.
dríguez 2015: 103-110), no parece haber dudas sobre J. Álvarez Sáenz de Buruaga (1982: 303-311),
su construcción primigenia entre los años 16-15 a. C., siguiendo a García Iglesias, desecha tanto la existen-
cia de un primer frente de madera como la reforma
adrianea. Fecha la transformación del frente escénico
en época de Domiciano, a partir del estudio realizado
3
Véase el estudio epigráfico específico incluido en el por P. Acuña (1975: 128) sobre las tres estatuas tora-
presente volumen. catas allí aparecidas (Álvarez Sáenz de Buruaga
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 43
Figura 2. Planta del teatro de A. Pulido, en el marco del proyecto de restauración y estudio dirigido
por J. R. Mélida y M. Macías.
momentos flavios, período en el que se realizaría postcaenium. En cualquier caso, ha habido que espe-
buena parte de la estatuaria imperial que decoraba el rar casi cien años para que autores como R. Durán,
edificio. En este sentido, y aunque pueda resultar un N. Röring o A. Pizzo hayan realizado estudios rela-
discurso quizá obvio, es preciso tener en cuenta el cionados con las características arquitectónicas del
hecho de que la sustitución de programas iconográfi- frente escénico.
cos de carácter escultórico mueble no tuvo que R. Durán, en su monografía sobre el teatro y el
implicar, necesariamente, transformaciones en las anfiteatro de Augusta Emerita (2004), ubica la cons-
fábricas del teatro. En algunas ocasiones, incluso, la trucción del frente escénico actualmente conservado
independencia estructural que puede existir entre el en la segunda fase de la construcción del edificio,
edificio escénico y los elementos de la columnatio haciéndola coincidir con la culminación del graderío.
permitiría la sustitución de algunos de sus elementos Según esta autora, el teatro se inició en época augus-
sin perjuicio de afectar al núcleo portante, como se tea y se culminó, al menos el paramento anular del
ha puesto de manifiesto en teatros como los de Tries- hemiciclo, en época de Claudio (Durán 2004: 122).
te, Volterra o Itálica (Verzár y Bass 1991: 181; De Realiza un estudio constructivo del frente escénico y
Agostino 1955: 114 ss.; Gros 1987: 337; Rodríguez concluye que se realizó en varias etapas. Señala la
2004: 297). existencia de un frente escénico inicial en madera
Aún puede observarse una segunda reforma en la (Durán 2004: 122), que correspondería con un
scaenae frons del teatro emeritense, por parte del momento en que tanto graderío como fachada peri-
emperador Constantino y sus hijos, que se ha fecha- metral se encontrarían aún inacabadas, es decir, en
do, inequívocamente, entre los años 333 y 335 a par- época augusteo-tiberiana, y otro posterior, de silla-
tir, de nuevo, de una inscripción analizada por Wi- res, de época de Claudio, en correspondencia con el
cker (1934: 113-128). Esta sería cuatro años más material escultórico, si bien no sería finalizado hasta
antigua que el epígrafe constantiniano que confirma época flavia, domicianea concretamente. En tiempos
la restauración del circo también en ese momento de Trajano se añadirían los parascenia, que se ado-
(Chastagnol 1976: 259-276). Ya M. Macías (1929: san a los muros de fachada en cada uno de los extre-
89) se hacía eco de la reforma del siglo IV de la que mos del aditus. Las antas de las valvae hospitales se
da noticias la citada inscripción, a la que se sumaban realizarían en este momento, así como las escaleras
además fragmentos de cornisas y varios elementos de acceso desde el postscaenium. A época constanti-
decorativos propios «de época decadente». También niana, por último, pertenecería el último aplacado en
Álvarez Sáenz de Buruaga (1982: 303-311) señalaba mármol blanco azulado del podium, que cubre, en
que esta reforma habría afectado a partes de la esce- algunas zonas, las lastras de tonos rosáceos de un
na, concretamente a «cornisas y tableros decorati- momento anterior que aún permanecían in situ. Este
vos» entre otros. En cualquier caso, se debe a A. detalle puede observarse en la unión de la exedra de
Blanco (1982: 23-32) la primera propuesta de asocia- la valva regia, por su lado oriental, con el avance de
ción de dicha reforma constantiniana a elementos la puerta. También señala, propios de esta reforma,
concretos de la scaenae frons, en concreto, un sofito los sofitos estudiados por Blanco.
que pudo haber sido integrado en el curso de dicha Frente a esta propuesta, W. Trillmich (2004: 277-
restauración (Blanco 1982: 28). Por dimensiones, 284) plantea, por primera vez, la existencia de dos eta-
plantea la posibilidad de que formara parte del con- pas en el podium del frente escénico actualmente visi-
junto, al coincidir con la anchura del kalathos de un ble. Sin concretar demasiado sus argumentos, señala
capitel del orden inferior de la columnatio. que la primera scaenae frons estaría realizada en gra-
Como puede observarse, el interés mayoritario nito, coincidiendo con el momento de construcción
de la investigación, en relación con el frente escéni- inicial del teatro en su conjunto. Posteriormente seña-
co, se ha centrado fundamentalmente en el análisis la que gran parte de su alzado se transformó con ele-
de su decoración arquitectónica y su iconografía, de mentos constructivos de mármol y un nuevo progra-
cara a definir la cronología de las reformas realizadas ma decorativo, fechado en plena mitad del siglo I d. C.
en el mismo. No obstante, también se han efectuado A partir del desarrollo de esta hipótesis, años des-
estudios vinculados con el análisis arquitectónico del pués, N. Röring (2010, 163-172; 2017, 77-83), además
edificio después de que, primero J. R. Mélida (1915) de realizar una detallada descripción física de los
y a continuación M. Macías (1929), realizaran sen- restos conservados del frente escénico, insistía en dos
das descripciones pormenorizadas de este sector del etapas distintas en el podium, evidencias, a su vez, de
teatro, desde el proscaenium hasta los choragia y el sendas soluciones netamente diferentes para el edificio
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escénico en alzado. La primera de ellas estaba cons- hechas por F. Sear (2006), quien, no obstante, a dife-
truida totalmente en granito, sobre la que aportaba rencia del resto de investigadores analizados hasta el
una serie de argumentos que más tarde analizaremos momento, no ha llevado a cabo una diagnosis directa
(Fig. 4). A partir de un estudio de modulación, pre- de las estructuras. En su monografía sobre los teatros
sentaba una propuesta de reconstrucción de este as- romanos, donde dedica un apartado específico al
pecto inicial y vinculaba con el orden arquitectónico análisis de los diferentes modelos de edificios escé-
del primer frente escénico los capiteles luego reutili- nicos (Sear 2006: 83-93), este autor, a partir del mero
zados en la porticus post scaenam. Estos capiteles estudio de una planta «monofásica», como de tantos
habían sido fechados por J. L. de la Barrera (1984: otros edificios que recoge, alude a los denominados
99) en época augustea, atendiendo a su ubicación en edificios «dentados». Estos se caracterizan por el
la porticus post scaenam, que él consideraba levantada carácter mixtilíneo y quebrado del desarrollo del
en ese momento. La segunda fase, llamada marmórea, podio y, por consiguiente, del alzado de la columna-
la fechaba, siguiendo a Trillmich, en época julio-clau- tio, con la valva regia incluida en un nicho semicir-
dia, en función del programa estatuario y de la deco- cular y las hospitales en nichos rectangulares; entre
ración arquitectónica (Röring 2010: 164). ellos incluye lo que él denomina «tipo Augusta Eme-
rita». Dicha modalidad, nacida en época augustea, se en época del emperador Claudio. La parte de la
extendería a lo largo de los 100 o 150 años siguientes cavea, que vincula con esta segunda fase, la identifi-
(Sear 2006: 86). ca a partir del uso de material latericio en el núcleo
interno de las fábricas de las caveae media y summa,
y a las diferencias que presenta el almohadillado de
2. EL DEBATE CRONOLÓGICO revestimiento de este sector central del graderío, que
contrasta con el realizado en los extremos del mismo
A la luz de los estudios realizados sobre la escena (Durán 2004: 119-120). La adscripción cronológica
emeritense, parece que existe unanimidad en que el de esta etapa constructiva la realiza a partir de las
teatro fue construido en época augustea, en el año 16- similitudes estrictamente morfológicas de los almo-
15 a. C. Sin embargo, una de las grandes incógnitas hadillados con efectos de claroscuro, que relaciona,
que suscita el edificio escénico es el de las caracterís- siguiendo a Lugli (1957: 319-331), con edificios de
ticas de su escena original. Como hemos podido la época de Claudio. No aporta argumentos al res-
observar, debemos desechar la existencia de un incen- pecto de la datación otorgada al frente escénico, pero
dio en época de Adriano que asolara la primera scae- es de suponer que en ello siga a Trillmich (1993:
nae frons, como apuntaba M. Macías a partir de la 113-123), quien plantea la construcción del mismo,
interpretación epigráfica de E. Hübner. Quizá por la como ya hemos comentado, a partir de criterios esti-
falta de evidencias de cierta monumentalidad, quizá lísticos y de la aparición de una representación de
por la más fácil justificación de una destrucción masi- Agripina emperatriz, de en torno al año 50.
va por el fuego, Macías planteaba, en parte también Ya se ha argumentado en un trabajo previo
lastrado por el peso de la tradición teatral helenística, (Mateos-Rodríguez 2015: 109) el desacuerdo ante
pero siguiendo fundamentalmente a Hübner, la exis- esta diversidad de fases constructivas planteadas por
tencia de un primer edificio escénico de madera. Esta Durán en la construcción del graderío, a nuestro
interpretación ha sido desestimada por toda la comu- entender ejecutado de una sola vez en época augus-
nidad científica a partir del trabajo de L. García Igle- tea. La uniformidad de las fábricas internas en opus
sias, aunque ningún autor se ha planteado, como alter- caementicium, la presencia en todas ellas de material
nativa, las características las características arquitec- cerámico, no solo en la parte central, y la diversa
tónicas del primer frente escénico. naturaleza del granito que conforma las distintas par-
Solo R. Durán (2004: 122), de nuevo, ha vuelto tes del graderío, con un comportamiento diferencial
sobre la idea de la existencia de un primer edificio de a la erosión y al paso del tiempo, son elementos a
madera, en época augustea, empleado durante la favor de la coetaneidad constructiva de todo el gra-
construcción, mientras el graderío y la fachada peri- derío4. No vemos evidencias, por tanto, para defen-
metral aún estaban inacabadas; posteriormente, en der la existencia de una escena primigenia en made-
época de Claudio, finalizarían las obras de construc- ra, sustituida con el fin de las obras en el graderío por
ción del perímetro y se edificaría la frons que actual- otra de fábrica, pues consideramos que la inaugura-
mente se conserva y que sería concluida, según ella, ción del edificio llevaba consigo la culminación de
en época domicianea. Esta cronología se apoya en los trabajos de construcción.
las distintas fases que la autora ve en la construcción Sin embargo, si bien parece claro que el actual
del teatro emeritense, de acuerdo a cinco etapas en la frente escénico, marmorizado, responde a una refor-
ejecución del mismo (Durán 2004: 117 ss.). La pri- ma de la escena, la incertidumbre permanece al plan-
mera de ellas, de época augustea, agruparía la cons- tear qué restos se conservan del original.
trucción de la orchestra y las fachadas principales Como ya se ha visto con anterioridad, fue W. Tri-
del hemiciclo, así como los ángulos del graderío, llmich quien planteó, por primera vez, la existencia
incluida la cripta. Como argumentos para la unifica- de un frente escénico inicial de granito, marmorizado
ción de estos sectores en una misma fase señala la posteriormente (Trillmich 2004: 277-284). Poco des-
homogeneidad de los paramentos, el empleo de solu- pués, N. Röring, siguiendo a este autor, insistió en
ciones técnicas propias de época augustea, la utiliza-
ción de bóvedas claustrales realizadas en opus qua-
dratum y la ausencia de material cerámico en esta 4
Véase, sobre el empleo selectivo, pero coetáneo por su
parte de la construcción (Durán 2004: 118). A la disposición simétrica de granitos de diferentes afloramientos
segunda fase atribuye la finalización de la cavea y la del entorno de la ciudad: Pizzo, Mota, Fort y Álvarez (en
realización del cuerpo escénico, fechando todo ello prensa): fig. 5.
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 47
una fase inicial de granito, estructurada de forma responden a piezas reutilizadas de módulo con lige-
diversa, que constituiría un primer cuerpo escénico ras variantes sobre la tipología general y que han
(Röring 2010: 163-172; 2017: 77-78), cuyo orden sido fruto de modificaciones para adaptarse al perfil
arquitectónico relaciona con el material granítico de los escalones. Todo ello lleva a pensar que, si bien
(basas áticas sin plinto, tambores y capiteles jónicos) es evidente el recorte de los escalones, esto no tuvo
que formaría parte posteriormente de la porticus post por qué producirse en una fase de monumentaliza-
scaenam, lugar en el que, tras la marmorización del ción marmórea sobre una granítica anterior, augus-
frente escénico, sería reutilizado. tea. Más bien, todo parece indicar que estamos ante
Los argumentos expuestos para plantear una pri- unas dinámicas de reforma propias de un momento
mera fase de granito a partir de la lectura de los res- mucho más avanzado en la vida útil del teatro.
tos conservados del podium del edificio escénico son A su vez, uno de los principales argumentos
(Röring 2010: 167; 2017: 78): planteados por Röring para definir su fase augustea,
—La existencia de restos de revestimientos mar- se basa en el repicado que observa a la altura del
móreos y una infinidad de orificios para los vástagos coronamiento del podium; lo vincula con una moldu-
sobre la fábrica de granito. ra de granito previa, desbastada para la colocación de
—La presencia de canales excavados junto a los la posterior marmórea (Fig. 7). El problema de esta
escalones de las valvae, en los que se empotraron hipótesis estriba en que ese repicado no es uniforme
posteriormente placas y molduras de mármol que en toda la superficie del podium, sino que se observa
indican que estos no pueden pertenecer al edificio tan solo en algunas zonas, mientras que en otras no
original. existió. Bien pudiera haberse tratado de una anathy-
—Los rebajes observados en los bloques de la rosis en el granito, destinada a favorecer el agarre y
penúltima hilada del podium, que sugieren la exis- ensamblaje posterior de las piezas marmóreas, dado
tencia de una antigua cornisa labrada en granito en su elevado peso.
las mismas piezas, que fue recortada para ser susti-
tuida por otra de mármol. De otro lado señala que
estas cornisas de mármol no coronan el borde supe-
rior del podium, sino que allí existe una hilada estre-
cha donde asientan los plintos marmóreos de las
basas, señalando como paralelo cercano el templo de
Diana del foro emeritense (Röring 2010: 169; 2017:
78) y dando por hecho que se trataría de una particu-
laridad de la época.
—Por último, recuerda el dato ofrecido por J. R.
Mélida, quien señaló que el podium conservaba res-
tos de decoración estucada en color, propia del deco-
rado del muro de la escena (Mélida 1911: 62).
Sin duda alguna, en principio se trataría de indi-
cios más que suficientes para plantear la existencia
de un primer frente escénico pétreo anterior al que
hoy se conserva, correspondiente a la primera fase de
construcción, si bien es posible matizarlos en dife-
rentes aspectos.
En efecto, en las escaleras de las valvae, en los
tramos anteriores que se abren a la escena, se obser-
van claros recortes en los bloques que configuran los
escalones en sus extremos, a fin de poder colocar
basamentos marmóreos y aplacados verticales sobre
los alzados en granito del podio (Fig. 6). A partir del
minucioso análisis de las evidencias, se llega a la
conclusión de que, en buena parte, las cornisas
empleadas de forma bastante generalizada en estos Figura 6. Detalle de los escalones de la valva hospitalis
sectores, especialmente en el caso de la valva regia, occidental, en el que se aprecian las reformas practicadas.
48 PEDRO MATEOS CRUZ Y OLIVA RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ Anejos de AEspA LXXXVI
Figura 7. Detalle de la cornisa marmórea anclada sobre la parte superior del podio.
En cuanto al hecho de que la cornisa del podium neamente como deja ver el trabado de algunas pie-
no se corresponda con el límite superior del mismo, zas, con quiebros y cajeados a tal fin. En lo que res-
sino que exista una hilada estrecha por encima de pecta a las hospitales, donde, en efecto, la relación
ella, donde asientan los plintos marmóreos con sus entre las fábricas es de adosamiento, se observa,
basas, creemos que se trata realmente de una varian- para la construcción de los tirantes intermedios, el
te, poco conocida en la arquitectura altoimperial, empleo de material de acarreo: sillares de granito de
(Fig. 8) que, es más, está ausente en el caso de los módulo notablemente más pequeño que el resto, con
soportes de las columnas de las valvae. Sería a modo huellas de antiguos almohadillados (Fig. 10), e
de un perfil de moldura con la superposición de un incluso de oquedades para los instrumentos de ele-
cimacio o talón labrado en el mismo bloque, que se vación, que dejan de tener sentido en estos bloques
documenta en el podium del teatro de Cartagena de tan pequeño tamaño. Es precisamente en algunos
(Ramallo et alii 2010: 211) así como en otros edifi- de estos puntos donde, como se indicaba anterior-
cios emeritenses (De la Barrera 2000: 26-27). mente, se observa el añadido sobre las fábricas de
Otro aspecto singular, que era esgrimido por N. acabados marmóreos un tanto anómalos –cornisas y
Röring como prueba del faseado seguido en la cons- aplacados– que nada tienen que ver con las calida-
trucción del podio y de la existencia de un antiguo des de los originales. De nuevo, todo lleva a pensar
frente augusteo, era la existencia, en las valvae, de que estamos ante opciones asumidas en el marco de
líneas claras de adosamiento en la fábrica de los reformas propias de un momento avanzado en el uso
tirantes intermedios con respecto a los podia, exen- el edificio.
tos para las columnas y los correspondientes apoyos Del mismo modo, existen otras evidencias que
de sus responsiones sobre el muro (Figs. 9.1, 9.2, podrían indicar la adscripción del podium del cuerpo
9.3, 9.4). Al respecto, por un lado, esto no se produ- escénico a un período posterior. Nos referimos a un
ce en el caso de la regia, donde, de forma clara, aspecto de la técnica constructiva, ya planteado por
todos estos elementos han sido construidos simultá- A. Pizzo (2010: 311), que se observa en el muro del
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 49
Figura 8. Detalle de la fábrica del podio en el que se aprecia una hilada estrecha de granito coronando el conjunto.
9.2
podium, en la zona correspondiente a los intercolum- doble funcionalidad: de un lado el ahorro de materia-
nios (véase fig. 5). Entre las cadenas de sillares de les en una zona que no soportaba directamente la car-
granito, destinadas a asumir los empujes verticales ga de las columnas, de otro, facilitaba además la eje-
de las columnas del primer orden, se utilizó una cución del muro de fachada, ya que, al colocar en
fábrica de sillarejo en bloques del mismo material, primer lugar la cadena de sillares destinada a quedar
dispuestos en tongadas regulares, que tenían una bajo las columnas, el espacio intermedio resultaba
50 PEDRO MATEOS CRUZ Y OLIVA RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ Anejos de AEspA LXXXVI
11.1 11.2
Figura 11 Puntos de unión del muro del podio, en sus extremidades, con los muros de los parascaenia.
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 51
2015), muestra una modulación de los sillares total- época augustea, marmorizado y reutilizado en la
mente diferente a la del podio del frente y los corres- scaenae frons flavio-trajanea, sino que se construiría
pondientes muros de los parascaenia. Sin que, durante el nuevo proyecto arquitectónico, sin que has-
obviamente, contemos con elementos que permitan ta la fecha hayamos podido documentar resto alguno
proponer para ello una datación precisa, lo que sí del frente escénico original. Las características de su
queda fuera de toda duda es su distancia temporal técnica constructiva, su diferente alineación con res-
con el primer proyecto augusteo de la cavea. pecto a la cavea, la cronología atribuida a la fosa del
Directamente relacionado con ello, cabe señalar hyposcaenium, con evidente vinculación con el
también lo ya indicado en estudios previos (Mateos y podio, y, sobre todo, la relación estratigráfica de coe-
Pizzo, 2011: 183) al respecto de la ligera desviación taneidad de sus extremos oriental y occidental con los
existente entre la orientación de la cavea y la del edi- parascaenia construidos en época flavio-trajanea, y
ficio escénico, de 0,52º, que parece redundar en el con posterioridad con respecto al del aditus maximus,
diferente proyecto al que cabría adscribir cada uno son argumentos de peso para plantear esta hipótesis.
de ellos. De esta forma, lo que sí parece ponerse de mani-
Las excavaciones arqueológicas realizadas en el fiesto entonces, al respecto de la propuesta de
hyposcaenium, cuyos resultados aparecen expuestos Röring, es que, al no existir evidencia de un podio
en este mismo volumen, aportan datos relevantes antiguo, desaparece, por consiguiente, la premisa ini-
sobre las características de este espacio durante su cial que ha servido a esta autora para reforzar la exis-
período de uso, así como las del proscaenieum y el tencia de un conjunto original de elementos arquitec-
funcionamiento del auleum. No obstante, son mucho tónicos pertenecientes a él y reutilizados en la
más parcos los indicios sobre la supuesta escena ori- porticus post scanenam.
ginal, ya que los restos más antiguos documentados Aceptar la hipótesis planteada por Röring (2010:
en el hyposcaenium deben fecharse a partir de media- 168-171; 2017: 79-80) sobre la pertenencia del orden
dos del siglo I d. C. Por otro lado, no podemos definir arquitectónico de la porticus post scaenam a este
la relación entre el hyposcaenium y las cimentaciones supuesto primer frente de granito, supone dar por
de la scaenae frons, ya que el lado norte del corte ver- hecho que las normas vitruvianas, al respecto tanto
tical está forrado por un muro realizado con materia- del módulo orchestra-scaena como de la propia
les reutilizados en granito (Fig. 12). Este hecho impi- dinámica interna del desarrollo del orden arquitectó-
de conocer la existencia o no de cimentaciones perte- nico, fueron de plena y estricta aplicación. En ese
necientes a un frente escénico anterior. sentido, resultaría un tanto anómala una modulación
En conclusión, existe una serie de indicios que que planteara un orden de mayor altura para las
apuntan a que el podium conservado en la actualidad columnas del orden granítico frente al posterior mar-
no formaría parte de un edificio escénico primitivo de móreo. Lo habitual fue una tendencia a aligerar y
estilizar los órdenes arquitectónicos, tanto en el tiem-
po como en el paso de lapides locales a marmora,
como se ha puesto de manifiesto en muy diferentes
ciudades hispanas con horizontes de este momento,
en los que se encuentra la propia Emerita Augusta.
Este, más aún, en el caso del tratamiento recibido por
el granito emeritense, al menos en estas primeras
fases de monumentalización de la ciudad, como pie-
dra local de construcción, sin el acabado propio de
una posterior consideración como piedra ornamental.
En ese sentido, y desde el punto de vista de su propia
naturaleza geológica, el comportamiento del granito
local del entorno emeritense (Pizzo 2011; Mota
2015) no puede ser comparable al empleo de las
variedades estructuralmente más densas del Medite-
Figura 12. Vista del muro de forrado de la cimentación de rráneo oriental, como el de la Tróade o el egipcio del
la scaenae frons exhumado en el curso de las últimas Mons Claudianus, usados a la manera del resto de
excavaciones, en el que se documenta su realización con los marmora ornamentales difundidos a partir de la
material reutilizado. época imperial (Peacock y Maxfield 1997; Maxfield
52 PEDRO MATEOS CRUZ Y OLIVA RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ Anejos de AEspA LXXXVI
y Peacock 2001). A su vez, la propuesta de Röring En lo que respecta a los órdenes propuestos (ya
que, no obstante, no es posible rechazar de forma sea dórico –Röring 2010– o jónico –Röring 2017–)5,
categórica a falta de evidencias en sentido contrario, en el orden exterior de la galería de la porticus post
se sirve de la aplicación de las normas vitruvianas scaenam, las directrices vitruvianas señalan que, de
(Röring 2017: 75) que, para el caso de la relación nuevo, es el diámetro inferior del fuste el que marca
entre dos supuestos órdenes superpuestos, ya no fun- la pauta, coincidiendo tanto con la altura del capitel
cionan bien del todo. Ello hace cuestionar la validez como con el lado del ábaco. Al respecto, no obstante,
absoluta de dichas normas como pruebas suficientes ya P. Pensabene observó, en su estudio de los capite-
del proceso seguido en la construcción del primer les ostienses, que en la práctica se daba una enorme
edificio. variabilidad que ponía en peligro dicha regla (Pensa-
Visto todo lo anterior, cabe preguntarse, de nue- bene 1973: 193). Deberíamos ser cautos, por tanto, a
vo, sobre la naturaleza de la norma vitruviana. Todo la hora de tomar estos indicios como elemento deci-
parece indicar que, en su tratado, el arquitecto habría sivo para el reconocimiento de fases constructivas
recogido directrices comunes a su época (Gros asociadas a un supuesto frente escénico granítico ori-
1989), si bien la práctica real parece demostrar que ginal, dado que se ha planteado que este hubiera
existía una mayor libertad o mayores condicionantes estado, en su inicio, formando parte del segundo
particulares (5.6.7) a la hora de su aplicación directa orden de la columnatio (Röring 2010: 171). De
y precisa, como han tenido ocasión de observar, en la hecho, Vitruvio (5.9.3) insiste en el hecho de que en
práctica directa, autores como M. Wilson Jones los espacios porticados, en aras de una mayor sensa-
(1989). En ese sentido y, de acuerdo a un razona- ción de ligereza, los órdenes se ejecutan de acuerdo a
miento inverso y dando por hecho una aplicación unas proporciones diferentes a los de los templos.
bastante escrupulosa de las directrices del arquitecto Así, la altura del capitel sería igual a la mitad del diá-
romano, N. Röring (2010: 169; 2017: 80) propone la metro del imoscapo. Más desproporcionada resulta
restitución del primer frente escénico que tuvo el edi- la propuesta vitruviana –insistimos, para el dórico–
ficio, en granito, como ya se ha indicado más arriba. de la altura del capitel, establecida como módulo,
La investigadora parte de la altura de las columnas que multiplicada por quince daba como resultado la
que obtiene a partir del cuarto del diámetro de la altura total de la columna.
orchestra (6,825 m), más altas, por tanto, de las que En el último trabajo que N. Röring ha publicado
luego se incorporaron en el frente marmóreo (6,13 sobre la restitución del frente escénico emeritense, al
m), al contrario de la que suele ser la evolución habi- que ya hemos aludido en páginas anteriores (2017),
tual en el paso de las piedras locales a unas propor- incorpora notables cambios a su primera hipótesis de
ciones más estandarizadas en elementos en mármol. 2010. Ahora (Röring 2017: 79, n. 14) resulta más
Un quinto de dicha altura total de las columnas le contundente en su identificación de dos órdenes
permite obtener la altura del entablamento –que no superpuestos para la columnatio que, frente a la pro-
cornisa, sino epistylia et ornamenta–, de 1,365 m. puesta anterior, ahora son ambos de orden jónico. Se
Siempre de acuerdo a las prerrogativas vitruvianas, basa en la identificación de capiteles jónicos –data-
Röring parte de la altura de los capiteles jónicos del dos como augusteos– de dimensiones menores que
orden interno de la galería de la porticus post scae-
nam (0,325 m), que han sido datados, por criterios
estilísticos (De la Barrera 1984, 63), en época augus-
tea. Suma dicha altura a la de las basas áticas sin 5
En el momento de corrección de pruebas del presente
plinto (0,30 m), también hoy en el pórtico, y el resul- trabajo hemos tenido noticia de la nueva publicación de N.
tado lo resta a la altura total de la supuesta columna Röring (2017) sobre el edificio escénico augusteo. A dicho
del orden (6,825 m). Lo obtenido (6,2 m) correspon- texto hemos podido acceder merced a la amabilidad de su
dería a la altura del fuste que, dividido entre el canon editora, S. Panzram. En líneas generales sus argumentos
sobre la existencia de un primer frente son las mismas, a
habitual de 8 diámetros, permitiría obtener un diáme-
excepción, de la rotundidad en la propuesta de dos órdenes
tro del imoscapo de 0,775 m. Si bien los tambores de
superpuestos para el edificio (solo uno o dos con reservas
granito, hoy reincorporados al pórtico, presentan un en 2010), ambos jónicos (dórico superior sobre jónico
diámetro inferior medio de 0,64 m, Röring ve facti- inferior en 2010). En las páginas que siguen, por tanto,
ble un aumento notable del mismo de manos de los trateremos de analizar ambas hipótesis, a pesar de su
acabados estucados exteriores (que tendrían que ser disparidad y de las consecuencias que se derivan en la
de en torno a los 6 cm de espesor). interpretación estructural de ese frente inicial.
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 53
los reconocidos hasta el momento y, de nuevo, a los quizá razón suficiente para descartarla, existiendo
paralelos procedentes del teatro de Medellín. En lo más problemas para ello en las dimensiones de las
que respecta a las reflexiones ya planteadas por propias columnas y su ajuste con la altura máxima
nosotros al respecto de las proporciones de los órde- de la cavea conocida. A este respecto, N. Röring
nes, este nuevo dato presentado por Röring no impli- (2010: 171), suponiendo que solo hubiera existido
ca importantes cambios en nuestros razonamientos, un único orden, reconocía evidencias, en las bóve-
en la medida en la que esta autora señala que «Diese das de los vomitoria del graderío, de una disconti-
kleineren ionischen Kapitelle haben ungefähr die nuidad horizontal que vendría a coincidir con la
gleichen Abmessungen wie die dorischen Kapitelle altura original del mismo, acorde con esa escena
aus der Dreiflügelanlage» (2017: 79), que eran los también más baja. En otra sede ya hemos insistido
que, en un principio, identificaba como propios de la (Mateos y Rodríguez 2015) en la inexistencia, a
scaenae frons. Para este segundo orden, de basa tos- nuestro juicio, de rupturas en la composición interna
cana, restituye, siempre siguiendo a Vitruvio, una de las fábricas en opus caementicium de la cavea,
altura de 5,12 m a la que habría que sumar un metro que vendría a insistir en la unidad de dicho elemen-
más del entablamento (Röring 2017: 80). Con estos to desde su momento original de construcción. Pero,
nuevos datos la altura total de este primer edificio más aún, la observación directa de dichas evidencias
escénico alcanzaría los 14,31 m de altura. en la fábrica permite desechar totalmente la pro-
En cualquier caso, para complejizar más aún el puesta de Röring a este respecto concreto. De
panorama, es cierto que parece haberse observado un hecho, la propia Röring, en 2017, reconoce la debi-
cierto desfase cronológico entre una de las varieda- lidad de esta propuesta al mostrarse categórica en la
des de los capiteles jónicos de la porticus post scae- existencia de dos órdenes superpuestos. La inclina-
nam y los contextos arqueológicos testimonio de su ción que llevó a esta investigadora a leer en ella los
construcción, como se recoge en este mismo volu- salmeres de apoyo de una antigua bóveda, luego
men. No obstante, hacemos notar cierto escepticismo rectificada, es fruto de un desbastado irregular, y ni
en lo que respecta a la datación de elementos arqui- mucho menos uniforme, de los sillares que, a su
tectónicos por criterios estrictamente estilísticos, aje- vez, se corresponde, en la hilada inferior, con un
nos a la problemática interna de ciudades concretas y desgaste convergente que da como resultado ese
notablemente influidos por los materiales de soporte, perfil ligeramente inclinado que nada tiene que ver
como, por ejemplo, muy acertadamente ha señalado con un espacio abovedado (fig. 13).
D. Fellague para el caso de Baelo Claudia (Fellague Como reflexión final a esta propuesta, cabe seña-
2015), ciudad también muy controvertida en lo que lar que, por un lado, la altura de las columnas en gra-
se refiere a la armonización cronológica de decora- nito resulta excesiva, más aún teniendo en cuenta
ción arquitectónica y estratigrafías. En ese sentido, que se hicieron en tambores independientes y en
también para el ejemplo concreto de los capiteles orden jónico, frente al posterior corintio. Por otro
jónicos de la porticus emeritense, hay que ser caute- lado, si bien es el seguimiento fiel de las proporcio-
losos con el empleo del paralelo del teatro de Mede- nes vitruvianas el que lleva a la restitución en dimen-
llín, a fin de no caer en un discurso circular, al mar-
gen de la obvia similitud entre ambos capiteles y los
relevantes datos estratigráficos obtenidos de este
último en época reciente (Mateos y Picado 2011).
La propuesta de 2010, al respecto de la recons-
trucción del antiguo frente escénico augusteo, deja-
ba abierta la existencia, para ese primer proyecto, de
uno o dos órdenes de columnas. En la segunda de
estas opciones, el inferior, jónico, se habría comple-
tado con otro superior, que denominaba dórico –
aunque estrictamente es toscano– y al que corres-
ponderían también algunos de los capiteles emplea-
dos en la porticus post scaenam, en este caso en el
orden exterior. Ya en este mismo volumen, Ayerbe y
Peña (ref. interna) hacen notar lo poco frecuente de Figura 13. Detalle del supuesto arranque de bóveda
esta solución, si bien el unicum tipológico no sería en la cavea del teatro.
54 PEDRO MATEOS CRUZ Y OLIVA RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ Anejos de AEspA LXXXVI
siones del orden granítico y a su identificación, en obstante variable, colocados a seco. Todos ellos se
los capiteles de la porticus post scaenam, de los del dispusieron a soga debido al reducido espesor en el
primer orden de la columnatio augustea, estas no muro, a excepción de los que coincidían con el arran-
parecen ser de aplicación en otros casos, como pueda que de las exedras que, sobresaliendo de la fábrica,
ser la relación entre los dos órdenes superpuestos. se colocaron a tizón. A pesar de la irregularidad del
Cabe recordar, de nuevo, que las directrices vitruvia- tamaño de los sillares utilizados y de que la obra fue
nas para los órdenes de los teatros no aluden en nin- realizada para no ser vista, ya que su cara interna
gún caso a tipologías concretas (Gros 1994). En coincidía con el interior del hyposcaenium y la exte-
cualquier caso, y en esa misma línea, ya P. Mateos y rior iba forrada de mármol, los materiales empleados
Y. Picado (2011: 399) llamaron la atención sobre la no fueron reutilizados de construcciones anteriores.
singularidad del empleo de capiteles jónicos en el Se realizaron ex profeso, a diferencia de otras estruc-
frente escénico del vecino teatro de Metellinum que, turas como la que delimitaba el hyposcaenium por el
quizá no de forma casual, vuelven a aparecer en el de lado norte, donde todos los materiales usados, tam-
Olisipo (Fernandes 2001: 37-41) y, como hemos vis- bién realizados en granito (sillares, elementos arqui-
to, también en el teatro de Mérida, en tiempos coetá- tectónicos de columna, etc), procedían de otros edifi-
neos. Quizá no sea descabellado, en efecto, leer una cios anteriores.
eventual relación o conexión entre los tres teatros En su parte central, coincidiendo con el ancho de
lusitanos, dada, además, la probada existencia de la orchestra, se abrió, como suele ser habitual en este
«maneras de hacer» que se transmiten en la arquitec- frente del proscaenium, una serie de exedras que
tura de estos territorios.6 alternaban formas semicirculares y rectangulares. En
Al respecto, si bien se ha insistido en la difi- los extremos del muro, coincidiendo con las valvae
cultad para la lectura de un único orden o de uno hospitales, se construyeron sendos cuerpos de comu-
doble, pero con una sucesión poco viable jónico- nicación entre escena y orchestra. Poseían una lon-
dórico, la nueva propuesta de N. Röring de dos gitud de 1,50 m y 4 escalones realizados en grandes
órdenes jónicos superpuestos resulta, sin duda, más bloques de granito. Las exedras de planta semicircu-
coherente con los citados paralelos lusitanos. No lar poseían un diámetro de 3,5 m la central y 2,5 m
obstante, sus argumentos mantienen problemas simi- las laterales y sobresalían del muro de la frons pulpiti
lares: de un lado, el nuevo capitel jónico, ahora proyectándose hacia el exterior 1,80 m. Conservaban
vinculado al segundo orden, carece del estuco nece- una altura de 0,25 m, aunque en la actualidad se
sario para proporcionar una datación mínimamente encuentran restauradas hasta la cota del entablado de
aproximada, como ya señalan Ayerbe y Peña en la escena. Las de forma cuadrangular poseen una
este volumen; por otro lado, su actual localización longitud de 2,50 m y una anchura de 1,80 m. Todas
no ofrece garantías de su procedencia original de ellas se encontraban revestidas de mortero cerámico
la porticus post scaenam. y forradas con mármol. Algunas aún conservan los
agujeros de desagüe en la parte inferior, lo que con-
3. ANÁLISIS DE LOS PRINCIPALES ELEMEN- firma su funcionalidad como pequeños estanques o
TOS ESTRUCTURALES QUE COMPONEN fuentes. Debido a su estado de conservación no se
EL EDIFICIO ESCÉNICO conoce el sistema de captación del agua, aunque
parece probable que desaguaran en la cloaca que
LA FRONS PULPITI (Fig. 14) recorre la orchestra, adosada en paralelo a la frons
pulpiti, y en cuya bóveda de ladrillo se realizaron
El muro del pulpitum es una estructura lineal de orificios para comunicar la cloaca con dichos desa-
38,50 m de longitud, 0,30 m de profundidad y 0,90 gües. En las exedras más occidentales se conservan
m de altura que define el límite del proscaenium en restos de reformas consecutivas en su estructura, con
su lado sur. Su construcción se realizó con hiladas de muretes que reducen su anchura tapando parte de su
sillares de granito de mediano formato, de tamaño no recubrimiento marmóreo (Fig. 15).
Tanto la pavimentación como el alzado de las
exedras se encontraban revestidos con placas de már-
mol. El pavimento con lastras de color gris veteado,
6
Referido a las conexiones en lo que respecta a solucio- mientras que el alzado y las molduras, tanto de basa-
nes técnicas que está identificando A. Pizzo (2015: 342-376) mento como de coronamiento, lo estaban en mármol
en una serie de puentes lusitanos. blanco. La cornisa de remate, a pesar de poseer deco-
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 55
que se amplía a 3 m en el interior de la subestructura Como ya señalaba Mélida (1915: 18) se realiza-
cuadrangular a la que aludía Mélida). En su sector ron sendas subestructuras en eje con las valvae hos-
anterior se encuentra delimitado por la frons pulpiti, pitales. La oriental, de menores dimensiones, fue la
mientras que en el opuesto, el septentrional, lo está única documentada en la reciente intervención reali-
por un muro que forra dicho corte y que cubre tanto zada dentro del proyecto de investigación. En su
el límite de este como las cimentaciones del podium interior aparecieron restos de revestimiento en opus
de la scaenae frons. Como ya se ha indicado ante- signinum, que sugieren un uso como depósito por
riormente, el muro está construido con materiales debajo de la cota de la contabulatio, utilizado proba-
graníticos reutilizados, entre los que se encuentran blemente durante las representaciones teatrales. En
sillares, bloques de dimensiones menores, así como los rellenos constructivos se documentaron materia-
restos de elementos arquitectónicos como tambores les cerámicos que fechan su realización a partir de
de columna, basas, semicolumnas, etc., unido todo mediados del siglo I d. C.
ello con argamasa (véanse figs. 11.1 y 11.2). En las Entre las escaleras y el posible estanque se cons-
juntas entre los sillares de granito del muro se utili- truyó una estructura rectangular realizada con sillares
zaron pequeñas lascas de mármol, probablemente de granito, con una longitud de 3,90 m y una anchura
procedentes de los desechos de talla generados in de 1,90 m. El interior estaba hueco y Mélida interpre-
situ en la escena. Tanto el uso de material de decora- tó que se trataba de una piscina (Mélida 1915: 19). R.
ción arquitectónica reaprovechado, como la utiliza- Ayerbe, en este mismo volumen, admitiendo ese posi-
ción de ripiosde mármol, hacen más probable que el ble uso, lo relaciona con una reforma o cambio estruc-
muro se vinculara con esa segunda fase que con la tural del interior de la fosa del hyposcaenium, ya que
previa scaenae frons augustea. amortizaba elementos arquitectónicos anteriores.
Al este de la valva regia el muro se interrumpía Otro de los elementos documentados en las exca-
para la construcción de una escalera de bajada desde vaciones realizadas en el hyposcaenium son los
la escena al hyposcaenium, con cinco peldaños. La soportes de la contabulatio, realizados también con
anchura interior era de 1,20 m y una de las jambas de material granítico reaprovechado. En la alineación
delimitación de la misma la constituía una semico- situada al sur, más próxima a la frons pulpiti, se docu-
lumna de 52 cm de diámetro (Fig. 18). La existencia mentaron seis soportes cuadrangulares realizados con
de escaleras de acceso desde la contabulatio es usual sillares dobles (Fig. 19). Dos de ellos estaban amorti-
en los teatros romanos, como puede apreciarse en el zados por la estructura rectangular descrita anterior-
cercano edificio medellinense, donde, un corte en la mente. La fila norte, más cercana a la scaenae frons,
roca (Guerra et alii 2015: 208), como en el caso que se interrumpe a partir de la mitad oriental, a la altura
nos ocupa, garantizaba el acceso al hyposcaenium. de la escalera desde la que se accedía desde la escena
Este acceso también está confirmado en el teatro de al hyposcaenium. En este caso, los soportes estaban
Cartagena, en el que se conserva una rampa por la formados por sillares cuadrangulares sobre los que se
que se accedía al foso del auleum desde el parascae- asentaban tambores de columnas, nuevamente
nium occidental (Ramallo et alii 2010: 235). reaprovechados, de diferentes dimensiones. La sepa-
Figura 18. Detalle de la escalera de bajada al hyposcaenium. Figura 19. Vista parcial de los soportes de la contabulatio.
58 PEDRO MATEOS CRUZ Y OLIVA RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ Anejos de AEspA LXXXVI
ración entre estos hitos de apoyo es de aproximada- Moretti han desarrollado un detallado estudio sobre
mente 2,5 m. el posible funcionamiento de estos mecanismos de
Resulta frecuente, como se ha documentado en postes telescópicos y poleas en los teatros romanos
otros teatros (Itálica, Carthago Noua, Baelo Clau- (Fincker y Moretti 2010: 309-329; Fincker et alii
dia), que en estas estructuras se reaprovecharan anti- 2015: 251-256).
guos elementos ya en desuso, pero suficientemente En cuanto a la cronología del hyposcaenium,
masivos como para cumplir esa función de apoyo, en resulta difícil definir una fecha para su construcción,
un sector destinado a quedar oculto. En relación, por ya que su excavación anterior por parte de Mélida y
tanto, con la posible procedencia de estos materiales Macías impide conocer las características de la
reaprovechados en el caso emeritense, tanto en el secuencia estratigráfica original. No obstante, debe-
muro que define el corte en el lado septentrional, mos desechar que formara parte del primer momento
como en los soportes de la contabulatio, debemos de uso del edificio, teniendo en cuenta la reutiliza-
destacar la presencia de tres tambores de columnas ción de materiales documentada, tanto en el muro de
de 0,60 m de diámetro, otros tres de 0,53 m y otro de delimitación del corte en el lado septentrional, como
0,43 m. Obviamente, pertenecerían a un edificio en los soportes de la contabulatio. El único material
anterior desmontado en esta fase. aparecido en contexto estratigráfico lo proporcionan
Entre la línea de soportes de la contabulatio y el los fragmentos hallados en la cimentación de una de
muro de la frons pulpiti se documenta una estructura las subestructuras utilizada como estanque, que
lineal, de 2 m de anchura, realizada en opus caemen- fecha su construcción a partir de mediados del siglo I
ticium, que recorre toda la longitud del hyposcae- d. C. Estratigráficamente, esta estructura sería coetá-
nium. En la parte central de dicha superficie se iden- nea al muro norte, y posterior a uno de los soportes
tifica una serie de pozos de planta rectangular, de la contabulatio, que integraría en su estructura.
distanciados entre sí 3 m, destinados a acoger los Estos datos, junto con el uso de lascas de mármol en
postes de madera que elevaban el auleum (Fig. 20). la construcción del muro norte, ya aludido, plantea-
Mélida, que excava el hyposcaenium en su totalidad, rían una posible relación del hyposcaenium con la
identifica doce de estos pozos, configurados, a su scaenae frons marmórea de la segunda fase. Estas
vez, por dos compartimentos cuadrados contiguos de evidencias no invalidan la existencia del hyposcae-
distinto tamaño, siendo menor el más cercano al nium en la fase augustea, aunque con otra configura-
muro. Su profundidad es de 3 m y en todos ellos, en ción a la que actualmente conserva; lamentablemen-
el momento de la excavación, se encontraron restos te, no se ha documentado hasta el momento un solo
de madera y clavos (Mélida 1915: 19). Este sistema dato que confirme su presencia.
de pozos es idéntico en forma, disposición y dimen- Al respecto de la amortización de este espacio,
siones a los que se documentan, por ejemplo, en los los materiales aparecidos en las últimas excavacio-
teatros de Cartago Noua (Ramallo et alii 2010: 231) nes arqueológicas realizadas en el marco del proyec-
o Baelo Claudia (Fincker y Moretti 2010: 310; Finc- to de investigación indican que ya estaba amortizado
ker et alii 2015). Recientemente, M. Fincker y J.-Ch. y cubierto de escombros a finales del siglo V o prin-
cipios del siglo VI.
Las plantas de los teatros hispanos han sido ads- rra o Verona entre otros (Courtois 1989), es el esque-
critas a las clasificaciones tradicionales hechas por ma adoptado en el teatro emeritense, particularizado
diferentes investigadores (Courtois 1989; 1988; Mar- incluso por Sear (2006: 86) como tipo Augusta Eme-
tín-Núñez 1996; Sear 2006: 83) de acuerdo a dos rita. Escasamente representado en Hispania, con casi
variantes, una de ellas con un subtipo denominado exclusivamente el caso de Segóbriga (neroniano-fla-
«dentado», en función de su estructura. vio) (Abascal et alii 2006: 321-324), en este grupo se
Las scaenae frontes de planta rectilínea se dan pueden incluir teatros tan dispares cronológicamente
con una significativa concentración en teatros de como el todavía bastante temprano de Iguvium, de
construcción augustea o julio-claudia (Rodríguez época tardorepublicana muy avanzada (circa 30-20
2004: 186-187), como puedan ser los casos de Acini- a. C.) (Sear 2006: 160), los augusteos de Orange
po (Del Amo 1982), Italica (Rodríguez 2004: 181 (Sear 2006: 246; Moretti et alii 2010: 144-149) o
ss.), Baelo (Fincker y Moretti 2010: 310; Fincker et Vienne (Moretti et alii 2010: 151-153), la frons clau-
alii 2015: 240 y ss.) o Clunia (Iglesias-Tuset 2010: diana de Faesulae (Sear 2006: 165) o el ejemplo afri-
278). También son características de los edificios cano de Thugga, ya de época adrianea (Sear 2006:
lusitanos de Metellinum (Mateos y Picado 2011: 287). Todos estos ejemplos presentan, como en el
394) y Olisipo (Hauschild 1990: 348-392), ambos edificio emeritense, dos columnas avanzadas enmar-
igualmente augusteos. cando los accesos, a excepción del teatro de Orange
Un segundo grupo está formado por las fachadas que poseía cuatro tan solo en la valva regia.
mixtilíneas, articuladas por medio de la presencia de Como puede observarse, mientras que en el tipo
tres nichos coincidiendo con las puertas. A su vez, lineal predominan los teatros augusteos, en los del
pueden ofrecer variantes según su morfología, dado segundo grupo se encuentra una cronología algo más
que pueden alternarse, de acuerdo a todas las combi- avanzada o, al menos, menos homogénea. Por este
naciones simétricas posibles, nichos semicirculares y motivo, y en lo que respecta a los intereses del pre-
rectangulares (Rodríguez 2004: 187). sente estudio, resulta difícil precisar una horquilla
La modalidad en la que las ualuae quedan aloja- cronológica específica para la realización de este tipo
das en nichos semicirculares parece propia, en ori- de plantas. Poco aporta, por tanto, al debate cronoló-
gen, de teatros italianos, si bien tendrá amplia difu- gico anteriormente expuesto al respecto de si en el
sión en edificios norteafricanos de los siglos II y III, teatro emeritense es posible dirimir entre la marmori-
como en el caso de Leptis Magna, Sabratha, Cartha- zación de la fachada de un edificio augusteo más
go o Bulla Regia (Mar et alii 2010: 290). En Hispa- antiguo y la construcción de nueva planta de acuerdo
nia destaca dentro de este grupo el teatro de Regina a un nuevo diseño.
(Álvarez 1982: 267-286). Una variedad de esta plan-
ta, con exedras de tendencia curvilínea aunque con
ángulos rectos, la constituyen los ejemplos tarraco- LA SCAENAE FRONS
nenses de Carthago Noua (Ramallo et alii 2010:
206), Bilbilis (Martín Bueno-Sáenz 2010: 263) y El frente monumental del edificio escénico se
Saguntum (Hernández et alii 1993: 33), todos ellos resuelve por medio de una columnatio levantada
de cronología que abarca, de nuevo, tiempos augus- sobre podio que, en el caso del teatro emeritense, se
teos y julioclaudios. distribuía, como suele ser más habitual, en dos órde-
Otra variante dentro de este grupo es la denomi- nes de columnas superpuestos (Fig. 22). Dicha corti-
nada por F. Sear como «dentada», donde la planta se na, ricamente ornamentada, tanto por elementos
articula en torno a un nicho central semicircular que arquitectónicos como escultóricos, con acusada
enmarca la valva regia y dos nichos laterales de for- intención propagandística, respondía en su organiza-
ma cuadrangular, que encuadran las valvae hospita- ción a la articulación mixtilínea anteriormente aludi-
les. También poseen, como peculiaridad, la existen- da que, además, en el caso que nos ocupa, quedaba
cia de dos columnas avanzadas enmarcando los reforzada, en las tres valvae, por las ya citadas pare-
accesos a las valvae y, de acuerdo a un esquema fre- jas de columnas adelantadas.
cuente aunque no exclusivo, cuatro columnas entre A pesar de que el aspecto actual del frente escéni-
la valva regia y las hospitales y dos o tres entre las co se debe, mayoritariamente, a las intervenciones lle-
hospitales y las extremidades de la scaenae frons vadas a cabo por J. Menéndez Pidal a mediados del
(Sear 2006: 85). Aunque se da fundamentalmente en siglo pasado, fueron muchos los elementos recupera-
teatros italianos, como los de Ferento, Nocera, Volte- dos en el curso de las excavaciones, susceptibles de
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 61
Figura 24. Detalle de la fábrica del alzado del podio Figura 25. Vista parcial de uno de los elementos avanzados
de la scaenae frons. de la valva regia.
sectores, se disponen entre cinco y siete hiladas, sobre que toda ella estaría cubierta, tan solo en superficie,
las que, de acuerdo a diferentes recursos de anclaje, de elementos y placas parietales de mármol, donde
se afianzaron el basamento y el coronamiento, ambos resultan especialmente abundantes los morados de
en mármol. De hecho, la hilada inferior sobresalía 20 Alconera en el plinto corrido del basamento, los
cm con respecto al alzado vertical del paño, para grises veteados de Estremoz en las lastras verticales
servir así, en su plano superior, de superficie de apoyo y los tonos crema con vetas rosadas en las molduras
al elemento marmóreo (fig. 25), una moldura en cyma inferior y superior de remate (Fig. 26).
reuersa. La hilada superior, por su parte, configura a
modo de un plinto de remate que queda por encima
de la cornisa, a base de losas también graníticas más
estrechas, sobre las que ya descansan directamente
las basas de las columnas, en mármol (fig. 22). Falta,
no obstante, en el caso de las fábricas sobre las que
apoyan los pares de columnas adelantados en las
valvae (fig. 23). En la hilada inmediatamente por
debajo de ellas se ancló la cornisa sobresaliente, en
mármol, una cyma recta, ayudándose de un desbastado
de la superficie, ligeramente rehundido como recurso
de anathyrosis, y de pernos metálicos (figs. 24 y 25).
Como ya se ha indicado más arriba, nada hace
pensar que sustituyera a un antiguo coronamiento re-
alizado en los propios sillares de granito. De hecho,
será muy frecuente en los edificios escénicos, de li-
mitada función estructural y portante, al igual, no
obstante, que muchos otros edificios en la arquitectura
romana, que las fábricas internas estén realizadas en
piedras locales de fácil abastecimiento, mientras que
los acabados decorativos, limitados a la epidermis, lo
hagan en materiales más nobles. Sin duda alguna, el
frente escénico de un edificio teatral constituía el
principal soporte propagandístico e ideológico del
mismo, y a los programas escultóricos acompañaban,
igualmente, efectistas combinaciones de marmora
coloreados y ricos elementos de decoración arquitec-
tónica. De hecho, los restos aún conservados en Figura 26. Detalle de los distintos acabados marmóreos
muchos puntos de la scaenae frons permiten reconocer presentes en el podio.
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 63
Entre las peculiaridades de la fábrica, como ya se romanos fueron reutilizados ocasionalmente en las
ha indicado anteriormente en el apartado de discu- obras de restauración del siglo pasado. Esta solución,
sión cronológica, destaca en este podio la combina- por tanto, podría asociarse a muy diferentes épocas,
ción del opus quadratum en los ángulos de la cons- fruto de ajustes y reformas, desde la antigüedad hasta
trucción y en los puntos donde concentraban sus nuestros días. No obstante, y tras analizar su locali-
empujes verticales las columnas, con paños interme- zación en el contexto general de las fábricas del
dios de sillarejo en piezas de tendencia regular tam- podio, no sería descabellado vincularlas a una fun-
bién en granito, unidas con abundante argamasa de ción pragmática de carácter técnico: es posible que
cal (véase fig. 5). Esta fábrica se empleó, quizá en sirvieran para rellenar las antiguas cajas de anclaje
una búsqueda de ahorro de material y trabajo cualifi- de andamios y maquinaria empleados en las labores
cado de cantería, allí donde no existían elementos de construcción del frente escénico.
superiores que ejercieran las presiones de forma Directamente sobre la plataforma que configura
directa. No obstante, tampoco allí se emplearon de la citada estrecha hilada de bloques de granito se
forma masiva, ya que las dos hiladas superiores de la levantan las columnas del orden inferior. Las basas
fábrica –por debajo del plinto corrido de apoyo de las son áticas canónicas –con plinto– realizadas en már-
basas monolíticas marmóreas– siempre fueron mol blanco (Figs. 22 y 23). La única variante tipoló-
resueltas por medio de sillares (fig. 24). En la actua- gica está presente en las antae de la valva regia, don-
lidad, en algunos puntos, se reconoce la inclusión de de se opta por basas compuestas, en el mismo
elementos cerámicos, tales como fragmentos de material. Los fustes, realizados en mármol gris
ladrillo o incluso hiladas aproximadamente regulares veteado, son monolíticos lisos, de acuerdo al también
de ladrillos completos (Fig. 27). Lamentablemente, tipo clásico de molduras de imoscapo y sumoscapo
el módulo y tipología de los ladrillos no permiten destacadas; este último con un listel inferior y un
identificar el momento en el que fueron incorporados collarino en cuarto de círculo superior. Los capiteles,
a la fábrica, habida cuenta de que antiguos ladrillos de nuevo en mármol blanco, responden al tipo corin-
Figura 27. Detalle de los elementos cerámicos (elementos constructivos en latericio) incorporados
a la fábrica de mampostería en el podio.
64 PEDRO MATEOS CRUZ Y OLIVA RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ Anejos de AEspA LXXXVI
tio canónico y remitimos para su análisis al trabajo de grosor, ancladas al núcleo interior. De gran dina-
en este volumen de J. L. de la Barrera (también 1984, mismo decorativo son las placas que recubren los
n.ºs 28-37: 36-37), quien los data a fines del siglo I y sofitos de los arquitrabes, con paneles centrales a
comienzos del siglo II d. C. (De la Barrera 1984: 37), base de sucesión de hojas de encina con bellotas,
frente a la propuesta de W. Trill-mich de fines de los rodeados en todo su perímetro por una línea de
julioclaudios (Trillmich 2004: 323; Röring 2010: Bügelkymation. Las cornisas, de ménsulas y caseto-
164). En el muro de fondo las responsiones se resuel- nes (Konsolengeisa), son macizas, como se puede
ven en forma de semicolumnas, a excepción de las observar en las fotografías de las antiguas excavacio-
de la valva regia, que lo hacen en pilastras. A los fus- nes, y ofrecen en sus planos inferior y, sobre todo,
tes en mármol gris veteado los acompañan basas y superior, numerosas cavidades para anclajes metáli-
capiteles en mármol blanco, al igual que los elemen- cos con el resto de elementos del orden. Las piezas,
tos del entablamento. El arquitrabe8 (fig. 28) presen- de abajo a arriba, se encuentran decoradas con un
ta dos fasciae que se rematan, respectivamente, de cimacio de hojas de cáliz y puntas de diamante inter-
abajo a arriba, por un Scherenkymation, un astrágalo medias, un cimacio jónico de ovas redondeadas al
de ovas y pares de cuentas, y un Bügelkymation. En interior de esgucios, separadas entre sí por lancetas
muchos casos, las piezas hoy reintegradas en la con ligera forma de flecha. Las ménsulas son hojas
anastylosis son lisas, fabricadas para la restauración. de acanto en todos los casos, que se apoyan en su
El friso tiene un primer campo horizontal liso, siendo parte superior en un pulvino. Un Scherenkymation
el motivo decorador principal un anthemion de pal- decora la línea quebrada que bordea ménsulas y
metas que miran hacia arriba, que se combinan con casetones. Estos últimos, enmarcados por un listel
juegos de hojas acantizantes y flores de loto de forma recto, están decorados por motivos florales en todos
alternante. Dicha franja decorativa se enmarca por los casos, con ligeras variantes en el número y la dis-
sendas líneas, arriba y abajo, de cimacios de hojas de posición de los pétalos, pero con botón central como
cáliz con puntas de diamante centrales. En ambos elemento común.
casos, se trata de placas de aproximadamente 7-8 cm A su vez, del orden superior se conservan una
serie de elementos, en buena medida hoy integrados
de forma coherente en la restauración. No existe
información sobre el podio superior, mientras que las
columnas vuelven a responder a tipología idéntica al
orden inferior: basas áticas con plinto, fustes lisos
monolíticos en mármol gris y capiteles corintios
canónicos, con variantes en su ejecución, que cabe
poner en relación con las diferenciales necesidades
de acabado según su posición y distancia del especta-
dor. El entablamento se resuelve con un arquitrabe
de dos fasciae lisas, sobre el que se restituye un friso
en cuyo campo principal discurre un roleo con hojas
de vid y pámpanos, flanqueado, arriba y abajo, por
Figura 28. Vista parcial del entablamento del orden inferior. sendas líneas de cimacio lésbico de hojas lisas de
cáliz con incisión central y botón en diamante. La
cornisa, de nuevo del tipo Konsolengeisa, semejante
8
Para el estudio pormenorizado de la decoración arqui- a la descrita para el orden inferior, comienza con una
tectónica se remite al trabajo citado de J. L. de la Barrera, banda de lengüetas cóncavas en la base con, a conti-
quien profundiza en aspectos estilísticos, decorativos y cro- nuación, una línea de ovas casi esféricas. Sobre esta
nológicos. Del mismo modo, incorpora valiosos fragmen- se desarrolla el juego quebrado de ménsulas acanti-
tos, conservados actualmente en los fondos del Museo formes y casetones con motivos florales, enmarcados
Nacional de Arte Romano (MNAR), que no tuvieron cabi-
todos ellos por una moldura lisa. El sector más aéreo
da en la restitución fruto de la restauración moderna y que
resultan de interés para la comprensión de un repertorio
de la cornisa se remata en forma de línea de contario
iconográfico algo más complejo y variado del que hoy se con ovas, «sombreretes» y, por último, un cimacio de
puede contemplar en el frente escénico. Nosotros, aquí, nos hojas lisas de cáliz, Herzblattkymation. También
hemos limitado a una descripción somera necesaria para la para este segundo orden se han recuperado fragmen-
caracterización general del mismo. tos de las losas de sofito –restituidas en su aspecto
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 65
completo por la restauración– que, en este caso, pre- en su propuesta de identificación de los rasgos de la
sentan decoración de tirsos, con florones y cintas, antigua disposición del frente original augusteo, alu-
centrados en campos de fondo liso rodeados en todo de a unas llagas que, tanto en las valvae hospitales
su perímetro por un Bügelkymation (Fig. 29). como en la regia, «podrían señalar unos primeros
en la presencia de molduras amortizadas por los pro- LOS PARASCAENIA (Fig. 34)
pios aplacados marmóreos (Fig. 33). Estarían quizá
relacionados con las diferentes actividades desarro- Delimitando el escenario, a ambos lados, se en-
lladas en el edificio teatral (¿vestuarios?), pero no cuentran los parascaenia, estancias rectangulares de
menos con las dinámicas propias de la porticus trase- 12 m de longitud y 5 m de anchura que definen los lí-
ra, de acuerdo a ceremoniales que ya han sido pues- mites del edificio escénico y soportan los muros de
tos de relieve en otros teatros (e.g. Baelo Claudia: las versurae laterales. Su estructura rectangular se
Fincker y Moretti 2009; más general, Ramallo 2009). divide en dos espacios cuadrangulares. El que delimita
Los accesos a las valvae hospitales se encuentran la escena es de mayor longitud, 7 m, y en él se abre el
igualmente destacados por medio de sendas fachadas vano de comunicación con ella. El de menores di-
abiertas de 11 m de luz, que conservan los restos de mensiones, de 5 m de longitud, daría acceso desde el
dos fustes de columnas, en el centro, de 0,70 m de anterior a la porticus post scaenam, y presenta un
diámetro. En el espacio entre las puertas y los límites acceso a una de las estancias internas ciegas, ante-
externos del edificio escénico se abrieron otras dos riormente descritas, en el interior del edifico escénico.
pequeñas habitaciones dispuestas de forma simétri- Los muros de cierre de los parascaenia, que deli-
ca. Miden 3,5 m de anchura y 2 m de profundidad, y mitan ese espacio con las versurae, así como los que
de nuevo conservan restos de un banco corrido reali- corresponden al aditus maximus en el lado sur, fueron
zado con sillares de granito de 0,36 m de altura y realizados en opus quadratum, con sillares colocados
longitud variable. a soga, de 1 m de longitud por 0,45 m de anchura. En
Este tipo de fachadas del muro del postscaenium la actualidad conservan restos de estucado, sin que
pueden observarse en otros teatros hispanos como el podamos definir si corresponden al momento de cons-
de Baelo Claudia, también con siete aberturas aun- trucción o a alguna reforma posterior. No obstante, la
que con diferente estructura. De hecho, cuatro de modulación de los sillares de granito de su fábrica no
ellas presentan un cierto desarrollo interior, dado que guarda relación con los de la fachada del aditus y lo
a partir de sus puertas de acceso se amplían en pro- relacionan con la técnica constructiva del podium de
fundidad en forma de «T» (Fincker y Moretti 2010: la scaenae frons. Los muros que delimitan el edificio
310; Fincker et alii 2015: 242-243). También posee escénico están realizados en mampostería, aunque al-
una fachada trasera similar el teatro de Acinipo, con ternan el uso de sillares de granito en algunos de los
cuatro ambientes enmarcando los accesos a las val- zócalos, al igual que ocurre en el interior de los
vae (Del Amo 1982). En el caso del teatro de Itálica, choragia anteriormente mencionados.
de edificio escénico sencillo, recto y macizo, el post- Las fachadas que miraban a la escena no se han
scaenium se resuelve por medio de una sucesión de conservado, aunque en la restauración del vano del
nichos semicirculares –que no llegan a tener entidad parascaenium oriental que se abre en la versura se
de estancias– que se alternan con las valvae, las cua- incorporó un arco de entrada forrado en mármol, que
les, a diferencia de ellos, se alojan en cajas rectas sería el único elemento decorativo que, al parecer,
(Rodríguez 2004: 219-222). ornaría esa fachada (Fig. 35).
Figura 33. Detalle del banco documentado en el espacio Figura 34. Vista del parascaenium oriental.
oriental del postscaenium.
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 69
Figura 35. Detalle del vano reconstruido con un arco de mármol en el muro de acceso al parascaenium oriental.
La organización de estas estancias, en cuanto a tiempo, las proporciones tendieron a reflejar una
proporciones y ubicación, es muy similar a la de mayor estilización de los elementos sustentantes y,
otros ejemplares lusitanos como el de Olisipo y, de igual forma que estas, también variaron según la
sobre todo, el de Metellinum. Este último conserva función estructural que debieran cumplir en los dife-
una articulación idéntica a la del edificio escénico rentes edificios. En ese sentido, ya se ha insistido en
del teatro emeritense, aunque en ese caso con planta el hecho de que las directrices vertidas por Vitruvio
rectilínea (Mateos y Picado 2011: 394). (4.1) en relación con los órdenes estarían basadas,
fundamentalmente, en los de los templos o, al
menos, en conjuntos donde el valor estático pudo ser
6. ESTUDIO DE PROPORCIONES mayor que en la columnatio de un frente escénico
teatral, más ornamental que verdaderamente efecti-
Un intento de obtener las proporciones de los va. En un segundo apartado (5.6.6) el arquitecto se
órdenes arquitectónicos del frente escénico puede refiere a proporciones concretas de aplicación en el
resultar de cierta utilidad en este estudio de sistema- diseño de edificios teatrales, pero en este caso pres-
tización del proceso constructivo del teatro emeri- cinde de aludir a tipologías y materiales concretos
tense. No obstante, es preciso tener en cuenta que para los órdenes de columnas de la scaenae frons,
sucesivas reformas del edificio podrían haber sido dejando, por tanto, excesiva ambigüedad en la inter-
deudoras de planificaciones precedentes y esto haber pretación.
podido condicionar las dimensiones y proporciones En cualquier caso, al margen de proporciones
de los elementos que, eventualmente, incluso internas con respecto a los elementos específicos del
habrían cambiado en material de soporte –granito y orden (Rodríguez 2004: 213), aquí nos interesarán
mármol– con claras implicaciones estáticas. De especialmente aquellas relaciones que permitan esta-
igual modo, también sabemos que, a lo largo del blecer las dimensiones totales aproximadas del fren-
70 PEDRO MATEOS CRUZ Y OLIVA RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ Anejos de AEspA LXXXVI
te. Así, por ejemplo, el módulo básico tomado del proporción elegante y estable de la pieza completa.
diámetro inferior del fuste de columna (Pensabene Esta, siempre para el orden corintio, se estableció,
1973: 193), que siguiendo a Vitruvio coincidía hasta aproximadamente, en ocho veces para la altura del
hasta época augustea con la altura del capitel para el fuste y diez para la columna completa, en el caso de
orden corintio, era el empleado para calcular una poseer basas con plinto (Wilson Jones 1989: 37).
H Ø H H H H Total
columna imoscapo capitel arquitrabe friso cornisa entabl.
Augusta Emerita (inf.)1 605 69 70 61 (60) 34 1,55
Augusta Emerita (sup)1 491 53 57 41 56 32 1,29
Itálica (inf.)2
532 50 60 - - - 110?
Itálica (sup.) 2
441 47 50,5 23,4 30 29 (max. 36) 89
Carthago Nova (inf.) 3
558 62 68 - - - -
Carthago Nova (sup.) 3
504 53 65 - - - -
Saguntum (inf.) 4
485 70 (63,5) (63,5) 30,5 94
Saguntum (sup.) 4
421 67 - - - 82
Bilbilis (inf.)5 502 - - - - - 129
Bilbilis (sup.)5 409 - - - - - 88
Orange (inf.) 6
934/704 67/60 76/44 76/62 219/166
Orange (sup.) 6
676/508 60/37 45/38 - / 54 - / 129
Teanum (inf.) 7
1011/771 123/86 159/103 95/66 254/169
Teanum (sup.) 7
774/498 83/57 107/75 78/46 185/121
Carthago (inf.) 8
- 64 63-68 30 - - -
Carthago (sup.) 8
418 54 60-62 30 43 37 110
Aspendos (inf)5 570 - - - - - 137
Aspendos (sup.)5 497 - - - - - 133
Ferentium (inf.) 9
388 54 26 62 40 102
Ferentium (sup.) 9
254 35 18 62 40 102
Gerasa S. (inf.) 5
527 - - - - - 164
Gerasa S. (sup.) 5
420 - - - - - 132
Iguvium (inf.) 5
460 - - - - - 92
Iguvium (sup.) 5
345 - - - - - 69
Volterra (inf.) 5 550 - - - - - 129
Volterra (sup.) 5 514 - - - - - 114
Thugga (inf.) 5
483 - - - - - 127
Thugga (sup.) 5
428 - - - - - 126
Tabla 1. Se recogen las dimensiones principales del frente escénico de algunos teatros romanos conocidos en estos aspectos.
Las referencias proceden de: (1) Medición directa de los elementos; (2) Rodríguez 2004, tab. XIV, p. 219; (3) Ramallo et
alii. 2010, p. 226, para el que se reconstruyen tres órdenes superpuestos; (4) Hernández et alii.1993, pp. 37-38; (5) Sear
2006, tab. 3.12, p. 35; (6) Moretti et alii. 2010, p. 156; (7) Beste 2010, pp. 123 y 130; (8) Ros 1996, p. 477; y (9) Pensabene
1989, pp. 97-98 y tab. VI. El doble valor de los órdenes de las s. f. de Orange y Teanum se debe a que se organizan en un
cuerpo central de dos órdenes monumentales, flanqueado por dos laterales de tres órdenes superpuestos.
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 71
Ausentes en el tratado vitruviano, es posible esta- definición, que quedaría establecida en sus formas
blecer, no obstante, una serie de proporciones entre canónicas en el templo de Mars Vltor en el foro de
los elementos de soporte y el entablamento (Wilson Augusto.9 A diferencia de ello, el dórico (sic) será el
Jones 1989: 47-49; Pensabene 1993: 105; Rodríguez aconsejado para peristilos y, por extensión, a los pór-
2004: 216-217). Así, por ejemplo, la altura de la cor- ticos traseros de los teatros (5.9.3).
nisa corresponde, aproximadamente, con el diámetro De esta forma detalla la organización en altura del
medio del fuste de la columna; la altura del friso y la edificio escénico, tomando como referencia modular
del arquitrabe pueden ser aproximadamente coinci- básica el diámetro de la orchestra, incluida la proe-
dentes, mientras que en determinados edificios se ha dria (27,30 m en nuestro caso), también de acuerdo a
identificado una proporción del primero equivalente divisiones parciales del mismo (Saliou 2009: 71). Es
al radio del fuste, en su parte inferior, del segundo, a preciso tener en cuenta que, en su diseño general,
5/7 de este mismo diámetro. No obstante, del análisis Vitruvio parte de tres órdenes superpuestos, solución
realizado de los elementos del frente escénico del bastante minoritaria en el conjunto de los teatros
teatro italicense (Rodríguez 2004: 217) se obtuvo romanos conocidos (Sear 2006: 53 ss.). Restringién-
que, en efecto, estas proporciones, válidas para tem- dolo por tanto, no sin riesgo de de fiabilidad
plos y pórticos, como puedan ser los de edificios de limitada,10 a dos niveles de columnas, las relaciones
Tarraco estudiados por P. Pensabene (1993: 103- serían las siguientes: la altura de las columnas del
105), no pueden ser extrapoladas al caso de los fren- primer orden equivaldría a un cuarto del diámetro de
tes escénicos teatrales, de tendencia más aérea y la orchestra; la altura del basamento de la scaenae
entablamentos menos masivos dada su menor fun- frons a la doceava parte de ese mismo diámetro y, por
ción portante. De cualquier modo, y dado el elevado extensión, a un tercio de la altura de las columnas. La
porcentaje de piezas originales conservadas en el altura del podio sobre el que se alzaba el segundo
caso del teatro emeritense, hemos procedido a apli- orden correspondería a la mitad del inferior, mientras
car dichos cálculos, pudiendo reafirmarnos en las que la altura de sus columnas equivaldría a tres cuar-
premisas anteriores. En el siguiente listado se incor- tos de las subestantes. Las alturas de ambos entabla-
poran bajo la proporción: en primer lugar, entre mentos se establecían en un quinto de la altura de sus
paréntesis, la cantidad ideal que se obtendría a partir respectivas columnas. El cuestionamiento de la vali-
del cálculo sobre el módulo básico; a continuación la dez de estas propuestas se hace mayor incluso cuan-
medida real de las piezas originales (en negrita). do, como en el caso emeritense, cavea y edificio escé-
nico no son, como ya se ha analizado más arriba, apa-
H del fuste = 8 veces Ø imoscapo rentemente coetáneos. Cabría preguntarse, por tanto,
(5,52 m) 4,94 m cuántos de los convencionales módulos de trazado en
H de la columna completa = 10 veces Ø imoscapo un diseño de nueva planta seguirían siendo los teni-
(6,90 m) 6,05 m dos en cuenta en el caso de una reforma posterior, al
H friso = r imoscapo margen de las lógicas proporciones requeridas por la
(34,5 cm) 60? Cm lógica estructural del conjunto.
H arquitrabe ≈ H friso
(34,5 cm = 34,5 cm) 61 ≈ 60 cm
H arquitrabe = 5/7 Ø imoscapo
(49,2 cm) 61 cm
9
No deja de resultar significativo tener en cuenta la
En último término, de nuevo en la obra de Vitru- singularidad de los capiteles de los dos órdenes del frente
vio (5.6.6), se incluyen algunas directrices relaciona- escénico del teatro de Medellín, de tipo jónico y tallados
das con las proporciones generales de los teatros, sin en caliza local, en principio en época augustea (Mateos-
que se aluda a la tipología del orden arquitectónico Picado 2011: 396-397, Abb. 5, Taf. 22b y c), a los que cabe
sumar Olisipo y Ferento (Mateos-Picado 2011: 399).
recomendado para la scaenae frons ni a las propor- 10
De hecho, en el intento de someter dichas proporciones
ciones internas del mismo, presentes, como ya se ha
a los teatros romanos conocidos, suficientemente conserva-
indicado, solo en el apartado dedicado a los órdenes dos para ello, F. Sear (2006: 36) observa que tan solo un
de forma más genérica. No obstante, el registro con- 65% de los organizados en dos órdenes se ajustan a ellas;
servado parece sugerir que fue el corintio el preferi- porcentaje que asciende hasta el 84% en los de tres órdenes
do para este elemento, si bien en la época en la que superpuestos. Para los primeros, véanse sus tablas: 3.12,
vivió y escribió el arquitecto aún estaba en fase de 3.14 y 3.16.
72 PEDRO MATEOS CRUZ Y OLIVA RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ Anejos de AEspA LXXXVI
11
La toma directa de datos por parte de los autores, das disponibles en los detallados dibujos de J. Menénez
aprovechando la instalación de un andamiaje para la res- Pidal para los trabajos de restauración y reintegración, con-
tauración de los elementos marmóreos de la columnatio en servados en el archivo del Instituo de Patrimonio Cultural
el otoño de 2016, ha permitido revisar y corregir las medi- de España, Madrid, dibujos n.º 06883 y 06886.
Anejos de AEspA LXXXVI ESTUDIOS SOBRE LA SCAENAE FRONS DEL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA 73
A partir de la restitución de los órdenes reali- del tornavoz. A su vez, la cota máxima conservada
zada, teniendo en cuenta los vacios de información de la cavea, tomando como punto cero el pavimento
para algunos elementos, se obtiene una altura apro- de la orchestra (Fig. 36), es de 17,40 m. A ello
ximada de 17,50 m, sin contar el necesario remate habría que sumar el sector superior de la summa
Figura 36. Sección del alzado de cavea y frente escénico realizado por el grupo RADDAR de Roma La Sapienza
(Bianchini 2012, 66-67).
74 PEDRO MATEOS CRUZ Y OLIVA RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ Anejos de AEspA LXXXVI
cavea, hoy perdido, que incorporaría el límite supe- excavación reciente en extensión, llevada a cabo en
rior de los vomitoria, así como los tramos finales el área del hyposcaenium.
de las escaleras de acceso a un pasillo perimetral — No obstante, es cierto que parecen existir cier-
que, no necesariamente, sería preciso culminar con tos desfases de compleja interpretación en determi-
una porticus in summa gradatione, aunque no se nados elementos arquitectónicos empleados en la
descarta como opción posible. Por su parte, el pul- porticus post scaenam flavia, cuyos rasgos, en algún
pitum se encuentra a 1,10 m por encima de dicho caso concreto, podrían apuntar a una cronología
punto de referencia, lo que sumado a los órdenes augustea. La vinculación de estos materiales a un
hace un total de 18,60 m. Ello, por tanto, resulta primer frente escénico augusteo, como hemos tenido
bastante coherente para la comprensión de un teatro posibilidad de plantear en nuestro estudio, ofrecen
unitario en el que edificio escénico y graderío com- serios problemas de restitución. En ese sentido, no
parten cotas máximas fusionados a través de los creemos que haya que desestimar totalmente las pro-
muros de las versurae. Lamentablemente, muy poco puestas de asociar algunos de los elementos de grani-
sabemos de los sistemas de remate del edificio de to de la porticus post scaenam a un eventual antiguo
escena, al margen de la necesaria existencia de un frente escénico augusteo –siendo desde luego atracti-
tornavoz que propiciara no solo la óptima sonoridad vo el paralelo con los teatros lusitanos de Medellín y
en el hemiciclo sino, además, la adecuada evacua- Olisipo–. Sin embargo, no compartimos su restitu-
ción de aguas. ción, algo forzada, a partir de unas premisas un tanto
apriorísticas y sujetas en exceso a una estricta aplica-
ción de los principios vitruvianos, de eficacia muy
7. A MODO DE REFLEXIÓN FINAL discutida en el panorama general de la arquitectura
teatral en general y del propio teatro emeritense en
Expuesto todo lo anterior, creemos poder llevar a particular.
cabo las siguientes reflexiones sobre el estado del — Tradicionalmente se ha sido excesivamente
conocimiento del edificio escénico del teatro emeri- categórico a la hora de plantear el faseado constructi-
tense: vo del edificio escénico, condicionado por reformas
puntuales, en su aparato iconográfico y ornamental,
— En el estado actual de la investigación, en la que no siempre habrían implicado acciones estructu-
cavea solo es posible identificar de forma clara la rales relevantes. Numerosas evidencias de reformas
fase constructiva de época augustea, a partir de la presentes hoy en la construcción podrían obedecer a
morfología de los extremos del conjunto, el cierre cambios puntuales no necesariamente relacionados
meridional del aditus y sus vínculos con el programa con nuevos proyectos constructivos.
epigráfico fundacional (Mateos y Rodríguez 2015). — En el estado actual del conocimiento, por tan-
— No encontramos argumentos suficientes para to, y dando por hecho la necesaria existencia de un
plantear que el actual podium del frente escénico sur- edificio escénico augusteo original hoy absolutamen-
giese de una reforma del edificio escénico primige- te esquivo, tan solo contamos con una nítida fase
nio, realizado en granito y marmorizado posterior- constructiva que cabe situar entre fines del siglo I y
mente. Los indicios apuntados hasta el momento, comienzos del siglo II d. C. A ella corresponden la
sobre la restitución de un frente escénico augusteo totalidad de la estructura de la escena, su decoración
original, no resultan todo lo sólidos que sería desea- y acabados, así como los recursos constructivos
ble, ni en lo que respecta a las actuales evidencias necesarios para garantizar la fusión estructural con el
presentes en el podio, ni en la supuesta reutilización graderío.
posterior de los órdenes graníticos en la porticus post — En cualquier caso, es preciso hacer notar el
scaenam. enorme peso que en el teatro emeritense han tenido
Sin embargo, creemos haber aportado otras certe- las restauraciones modernas. Se trata de una anas-
zas sobre la uniformidad del proyecto arquitectónico tylosis tradicional, con elevado número de materiales
en un momento posterior, que a juzgar por los datos originales, pero que, en lo que a nuestro estudio res-
ofrecidos por la epigrafía y la decoración arquitectó- pecta, imposibilita en buena medida una lectura
nica, corresponderían a un momento entre finales del estratigráfica del edificio con garantías y condiciona
siglo I y comienzos del siglo II. Carecemos, por tanto, la adecuada interpretación de numerosos detalles
de testimonios relacionados con el edificio escénico constructivos relevantes para la restitución de la his-
de época augustea, ni tan siquiera aportados por una toria del conjunto.