Diatriba de cuatro mujeres singulares
Diatriba de cuatro mujeres singulares
COANDA
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Obra, mínimo, para cuatro voces
A, B, C, D
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Antes de escuchar las sentencias,
enfrente.
Proverbio Chino
A: En un restaurante chino, dos cocineros mexicanos colocan una pintura sobre una
D: Es una réplica.
D:
Seguro un millonario hijo de la chingada que no sabe una mierda de la vida, y nunca
Suey?
D: ¿Y la jovencita?
A: La hija… la hija pide una explicación: lo único que quiere saber es qué están diciendo
C: El padre también pide por la niña, e intenta romper la concentración de la infanta con la
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B: Los seres de cada aposento califican a la pareja según la suma de sus vivencias y sus
carencias.
D: El único niño del edificio, que, por cierto, está completamente enamorado de su mejor
B: ¡Tortilleras, güey! Cuáles “lanchas”, ¿o te referías a ese dicho de “se te hace la canoa”?
C: El niño piensa:
D: Mi familia es estúpida. No les diré que soy gay hasta los 15; mientras tendré 5 años para
C: Las paredes delgadas desacoplan un eco de la discusión de aquellas dos mujeres del
403:
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B: No exagero nada, Olga. Realmente piensas que como me compraste en un mercado de
pulgas crees que no entiendo ni madres, pero lo hago. Y hasta entiendo mejor. Te amo
mejor.
D: Un cesto de Gwyddno Garanir era aquel contenedor cabalístico que tenía el poder de
multiplicar la comida por cien; y, Berna, intentaba hacer lo mismo con el amor.
B: Mira, sólo digo que no tiene nada de malo que yo, tu novia, porque eso soy o sigo siendo,
provenga de un mercado de pulgas. Pero haces lo imposible para que suene vulgar. Y
bohemio… holístico. Tenemos una buena vida ¿no lo crees? Yo lo creo. Te amo. ¿Me
amas?
quiero seguir.
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B: Las parejas que nunca pelean terminan siendo crueles. Está bien pelear de vez en cuando.
C: Los padres de Berna, peleaban, pero no por su relación, sino por ella: ya que en sus
D: Me caes mal.
C: Berna se decidió que tenía mucho amor que dar, y que ése era su objetivo; sin importar
A: Eso creo.
B: ¿Disculpa?
A: Sólo quiero entenderme ¡¿está bien?! Saber qué estoy desempeñando, dónde mierdas
A: Era quizá lo más inteligente que le había escuchado a Berna. Y quizá porque tenía
razón.
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B: Es por tu madre ¿verdad? Eso es. Lo que dirá cuando me vea.
A: No.
pleito, Olga. No has visto a tu madre en cuánto… ¿17 años? Por fin te encuentra y tú
no quieres presentármela.
B: ¿Te encargaste de que tu madre, que no has visto en casi dos décadas, no viniera a
visitarte?
A: Algo así.
A: La perdí.
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B: ¿Ves? Yo intento… sabes qué ¡a la verga!
C: Que una chica le diga a su novia “A la verga” por no querer tener sexo, es quizás el “a
C: Olga camina hacia la puerta, pero no la abre: por su experiencia en ese edificio, puede
que sólo sean algunos de los pinches vecinos metiches que aman meter su nariz hasta
la cocina.
A: ¿Quién es?
A: ¿Qué?
A: Perdón, ¿qué?
D: Soy otra Olga. Le diste mi dirección a tu madre; me visitó tu madre y quiero decirte
que no fue nada agradable. Le prometiste muchas cosas. ¿Puedes abrir la puerta?
D: Tú me hiciste la broma. Y ahora tienes que hacerte responsable. ¿Me oíste? Tienes
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D: Eso pudiste haberle dicho a tu madre: ¡ah! pero no. Le diste mi dirección. La
A: Me llamo Olga, y de niña me enamoré de un fantasma. Mamá tuvo una gemela que
nació muerta; esa gemela me visitó un día: el primer día que me negué a hacer algo.
Mamá había organizado una cena importante para su importante jefe y otros hombres
Mamá hizo un gruñido. Como quejándose al tragar un pedazo de Kun Pao sin masticar.
C : Mmm… mmm…
A: Sabía a qué se refería con ese bufido, pero vi la cara de esos cabrones y no hice caso. No
pude.
C: ¡Olga!
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A: ¿Qué pasa? Creo que cada uno de esos hombres “fuertes” puede levantar su plato ¿no
creen?
Y es que desde temprana edad estaba hasta la madre de que dicha acción estuviera
cuarto, y, horas después, entró ella, pero no era ella, sino su gemela muerta. Y me dijo:
TODAS: ¿Qué?
C: Verás, si prendes una vela y soplas por encima de ella, no puedes apagar ese pequeño
incendio. Pero si entre la vela y tu soplido pones un frasco, la corriente será atraída por
cuanto te retiraste de la mesa, cada uno de esos hijos de puta se levantaron para dejar
su plato en la cocina. (D, sopla sobre la superficie del frasco apagando la llama).
A: Al día siguiente desperté mojada, excitada. Fue la primera vez que hice algo diferente a
lo que esperaban. De las pocas veces que me sentí real. Después de eso perdí aquel
efecto físico y tracé mi camino como mamá lo dictaba (otra vez). Hasta que me fui
TODAS: ¡A la chingada!
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A: Y abandoné la universidad. Me subí al vocho del peor novio que he tenido en mi vida.
Las únicas dos cosas buenas que tenía ese cabrón, eran: la aprobación de mi madre y
el pinche vocho: los primeros y más importantes indicios para poder llegar lejos. Y,
aunque me fui, seguía sin sentirme real. En cuanto salí por la puerta sentí un hilo en
sentimiento nunca me abandonó. Por eso tiendo a tocar mi nuca cada vez que siento
pánico. Así que una vez que me establecí en la ciudad, fui a hablar con la otra suma
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A:
Dos puertas. Detrás de la puerta de la habitación está mi novia, Berna. Pronto dirá la
frase que siempre dice después de masturbarse para regresar a la normalidad, la cual
como “¿vamos?”.
opinas? Tendría una excusa de usar la pistola y la máscara de mi hermano. Creo que
nos haría bien unos putazos… bueno, en realidad son disparos, pero sin la parte triste.
¿Qué dices?
A:
Berna, siempre recomienda hacer cosas que están lejos de un “va, chingue su
madre”. Hace dos semanas fueron los bolos. Ella no puede jugar bolos gracias a la
deformidad de Madelung: una madre que te jode las extremidades. Hace una semana
fue el bungee. Acto que yo no puedo realizar por los lipomas de mis lumbares. Y esta
vez… gotcha. A su hermano le encantaba el gotcha. Hasta que durante una marcha
LGBT, la policía le disparó una bala de goma en la cara y perdió el ojo. Creo que
B: (Desde la otra habitación.) Creo que hoy debemos aceptar la invitación de Kim. Hace un
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A:
De lado de la puerta que da al pasillo está una mujer. Y no puedo creer que esté allí.
Cómo explicar que del otro lado está una mujer que dice que ella y yo somos la
misma persona. Y lo peor de todo, es que dice que yo tengo la culpa de todo el
asunto. “¡Todo el asunto!”. Una frase nada específica que apunta a demasiado. No es
algo que pueda digerir alguien. “¿Todo el asunto?”. Aquí y en China eso significa:
mucho, demasiado, un chingo; algo que nadie puede controlar. La mujer está parada
de manera estoica.
B: (Desde la otra habitación.) ¿Siguen tocando? ¿Quién es? Por qué no abres.
D: ¡Abre, chinga! ¡Tú hiciste esto! Soy tu problema y no me moveré de aquí hasta que lo
D: Pues si hiciste lo que hiciste, y ella hizo lo que hizo, mínimo ha de tener algo de cabrona.
¡Abre la puerta!
A: Nadie.
B: No parece “nadie”, te escuché. ¿Qué pasa? ¿Por qué mientes? Por qué dices que no es
nadie.
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B: Olga, quién es. ¿Conoces a la persona que está tocando? ¿Y bien? ¿Vas a abrir?
A: Es sólo… es…
B: ¿Y bien?
A: Está bien, está bien… esto parecerá extraño, pero es Olga… es decir, es otra yo.
B: No digas pendejadas. Por qué lo haces. Quién es. (Se acerca a la puerta).
A: ¡Espera!
A:
Sí, es mi hermana.
D: Soy su media hermana, la parte que no le gusta presumir. Sé qué estás pensado, querida:
¿quién de ellas era la casa chica? Bueno, te aseguro, cariño, que yo era de la casa
grande.
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D: ¿Lo soy? O sea que… ¿tú y ella? ¿Eres lesbiana?
D: Al parecer. A: ¡No!
B: ¿Quieres pasar?
A: ¡No! D: ¡Sí!
Entra.
D: Olga.
D: Verás cuñadita, a nuestra madre no le gustan los favoritismos. Tenía filosofía: “Si vas a
pensar mal de alguien en voz alta, mejor llama a todos de la misma forma”. Digamos
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D: Cuñadita, cuñadita… Descuida, es mejor no saber ciertas cosas.
toda mi vida en la ciudad. Pero fue ayer que realmente me di cuenta donde estaba
viviendo.
B: Suena extraño.
A: ¡Berna, vete!
B: ¿Qué? No me voy a ir. ¡Qué está pasando! ¿Alguna me dirá qué está pasando realmente?
B: Qué.
A: Qué.
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D: Por qué no le dices que no te gustan las mujeres.
A: ¿Qué? B: ¿Disculpa?
gustaría a mamá. Además, estoy segura de que nunca has sido… ya sabes, de “esas”.
B: ¡Lárgate de mi casa!
A: ¡Berna!
A: ¡Berna, vete!
B: Vas a dejar…
Silencio.
D: Propio, Lesbiana.
Sale Berna.
Aunque ser lencha no tiene nada de propio. Vaya que te defiende. Debo decir que envidio su
arrojo.
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A: Qué chingados te pasa. Qué quieres.
D: Muy bien. ¿Quieres ir al grano? Está bien. Quiero dos cosas: uno, me vas a decir por qué
A: ¿Y dos?
D: Me vas a pagar.
A: ¿Qué?
D: Verás, pensaba pedirte ayuda, pero me di cuenta de que lo que necesito no es un favor: es
A: Primero, qué.
D: Quiero que me digas, de la manera más clara y detallada, por qué chingados me creaste.
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A: Volví a estar frente a mi padre cara a cara cuando cumplí treinta, la edad que él tenía
A: Si algo tienen mis padres en común es que no califican mis actos y existencia de manera
A: Y cuando acertaba…
A: Así que crecí sin ser yo, y en lugar de eso, crecí siendo todas las mujeres de mi familia y
uno que otro tío desquiciado. Así que, desde niña, mis expresiones podían pasar por tres
generaciones distintas. Y si de algo nos han dotado el pasar de los años, es hablar de
A: ¡No inventes!
C: No manches.
D: ¡No-ma-mes!
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A: Tener tantas evocaciones en una oración me causó una clase de tic. O sea, de vez en
A: No importaba qué hiciera o qué dijera, nunca me sentí yo: cargaba con las acciones de
mis antepasados.
Que había perdido todo derecho sobre mí. Sabía que era patético, como la mayoría
de los hombres que se largan. Aun así, había algo que necesitaba. Antes de que lo
A: Sentí calientito en mi pecho. Aquella mujer desconocida se había puesto de mi lado; así,
sin más. La señorita trajo a mi padre en una silla de ruedas, le puso una manta sobre
C: Señor Eduardo, ella es su hija, si dice algo raro, no haga caso, no lo tome personal.
A, C Y D: ¡Hija de puta!
C: Decía.
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A: Creyó estar loco mucho tiempo para justificar su “inteligencia”. Y la verdad, no era muy
verdaderamente…
C: La locura. Para los especialistas no era un caso perdido. Su último destello de lucides fue
D: Los padres son los maestros en el arte de mentir y más con sus hijas. Desde el inicio se
TODAS: ¡Mamadas!
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D: Pensaba mucho aquí adentro, pero a fuera, no tenía un solo filtro.
A: Sí, ya me lo habían…
A: Ok.
B: La pendeja.
A: Andrea.
D: Y es que Andrea…
C: Ni como salvarla.
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D: Y si es que… “sólo se hacía”, quizás estemos hablando de la mujer más brillante.
A: Pero no. Andrea era la antítesis del consuelo, pues en lugar de confortarte, la hija de la
chingada era como un corticoide: podía aliviarte de la artritis, pero era capaz de
ocasionarte un ataque de pánico. Y eso hizo. Gracias a ella fuimos vetadas, para siempre,
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manifestar esta obra. Antes de iniciar, debo decirles: el peligro que corre nuestra artista
es completamente real. Annette Silán, se encuentra suspendida a dos metros del suelo
gracias a 10 arneses: cuatro de ellos sujetan sus extremidades; dos sus codos; dos sus
A: Oye, Andrea.
C: ¿Sí?
A: Yo veo a una mujer desnuda colgada por diez cuerdas; pareciendo una estrella de mar
C: ¿Perfoncista? Creo que por eso a todos les dicen artistas. La cosa es que esa mujer es la
A: Andrea…
C: ¿Sí?
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A: ¡Tengo un puto problema existencial!
C: No, no, no, no. Casi te da un colapso por la llamada que tuviste con mi tía. Y sabemos por
A: Andrea…
C: Sip.
C: ¿Neta? Híjole, no lo sé. Creo que Heidegger disentiría contigo. Como diría… “Dasein”.
A: ¡No entiendes! No sé qué chingados debo ser y hacer en el mundo si siento al puto planeta
en mi espalda…
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C: Descuida, te aseguro que este performance no tratará de ninguna carga existencial. Tu
B: Damas y caballeros, comenzaremos con esta obra titulada “El peso sobre nosotros”.
C: ¡Verga!
B: De cada cuerda que sostiene a Annette, caerán pesas: mancuernas de uno a cinco kilos.
C: ¡Doble verga!
B: Cada uno de ustedes presionará un botón. Ustedes decidirán cuánto peso le darán a Annette.
Y ahí la pregunta para cada uno de ustedes. ¿Cuánto peso le proporcionarías a una
tranquilidad?
A:
botón, caerían pesas de uno a cinco kilos en ciertos puntos de su cuerpo. Consistía en
lo siguiente: cada persona pasaba ante un tablero donde había siete botones. Cada
B: Hijos…
C: Pareja…
D: Trabajo…
A: Deudas…
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B: Culpa…
C: Familia…
D: Y tiempo.
presionará o no dicho botón; y Annette deberá soportar ese peso. A cambio, la persona
recibirá una bonificación, en este caso, créditos para poder comprar cualquier pieza
del museo que estuviera en exhibición. Cada persona podía presionar más de un botón,
En ese momento temí verme frente el tablero y percibir la cara de mi madre en todos
los botones; golpearlos como aquel juego mecánico de las ferias donde hay que
aporrear a aquellas criaturas que osen asomarse. Y después de pensar en eso… PUM
¡Sucede! Me paralizo, veo todo borroso y, a unos metros, veo a Andrea frente al
tablero. No la escucho, pero todos la ven. Desde aquí parece una colegiala dictando un
tablero, intentando detener el peligro al cual se enfrenta la artista, pero más que nada,
está haciendo todo ese desmadre por mí. Los golpes secos hacen que se activen las
pesas, y cuando por fin se detiene, y antes de que los guardias lleguen a ella, Andrea
ve algo a lo lejos…
B: Algo la poseyó.
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A: Así que, de reojo, vio a Annette soportando las pesas. Vio que su codo izquierdo estaba
a punto de tronar, y pensó en los créditos que había obtenido hasta ese momento.
D: Talento destacado por masturbarse desde los 20 años con enjundia y talento, gracias al
TODAS: ¡Y crack!
B: El tablero…
B: Y la nariz de un guardia.
D: Para ser justos, el grito no provino de la artista sino del guardia que sujetó a Andrea: ésta
A: Al final, nos sacaron. Nos prohibieron regresar al museo. La manager de Annette nos dio
el cuadro. Saltó en nuestra defensa diciendo que lo sucedido era el resultado esperado
de la obra.
C: ¡Un momento!
D: Dijo Andrea, con aquella vena de la frente que le brota cuando se emputa.
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D: Y es que de lejos sí parecía esa pintura. Pero de cerca, sólo eran dos ebrios jugando
mahjong.
A: Así que nos fuimos con un veto de por vida y una pintura que tenía buen lejos y mal cerca.
En fin. Quizás Andrea sí es un tanto pendeja, pero la amo. Nadie, hasta ese momento,
había saltado para protegerme… ya lo demás fue avaricia. Lo que hizo fue una
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Regresando al manicomio.
B: A una novia que tuve, quizá. Y a mi jefa, a veces nos gusta los malos tratos.
B: Un poco.
A: ¿Un poco?
B: Un poco. Decir sí sería total. Y créeme, lo diría si fueras real. Pero no lo eres.
B: Princesa, ¿no lo ves? Apenas eres un reflejo de lo que deberías ser. Por eso estás aquí, ¿no?
O por qué vendrías a visitarme. Quieres probarte algo, ¿no? La verdad, me da un poco
de pena hablar con una mujer inacabada. Así es, inacabada. Me imagino que quieres una
explicación.
A:
B: Si alguien luchó para que fueras una mujer increíble, una mujer completa, ésa fue tu madre.
Pero aquí estás, hablando conmigo, viéndote como te ves: siendo una mujer muy
A: No me conoces.
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B: Exacto. Y debería conocerte perfectamente. Cada discusión con tu madre, cada llamada,
cada mentada, cada reclamo… ella hablaba de ti; de quién llegarías a ser: su verdadera
hija.
D: “Nuestra hija”
B: La verdadera hija de tu madre jamás vendría a verme, y está bien. Ambos somos patéticos.
Me gusta verte, pero no eres real, y es irónico. Pareces sólo un fantasma, pero te ves
cansada. Deberías verte y ser liviana. Pero parece que cargas una tonelada de materia
incompleta. No me sorprendería que arrastres los pies en lugar de levitarlos. Así que
C: Y él dijo…
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C: ¿Estás bien?
A: ¿Disculpa?
A: Disculpa.
A: ¿Yo? ¿Cómo?
C: Sí, me decías.
semana, espero haya buen clima. Y tú dijiste “mi madre llegará mañana, pero la
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C: Estuve aquel día del museo. Te lo dije.
A: Es verdad, no quiero que llegue. Perdón, pero no sé por qué le contaría todo eso a una
extraña.
C: ¿Y por qué no? Por qué no quieres que llegue tu madre. Dímelo, quizá así descubras por
A: No la conoces. No soy la que debería ser. Y ella lo sabrá al instante. Verás, puedo
soportar casi todo, pero definitivamente no esa plática. Parece que ella tiene un poder
para convertir la sinceridad en un arma. Es como una villana de historieta. Cada vez
que opina, es como aquel momento lúcido que los villanos viven cuando van ganando
A: No hay momento más sincero de los villanos. Los villanos describen su plan sin importar
que puede que la estén cagando, que puede que estén perdiendo la ventaja al contarle
todo al héroe…
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A: ¿Qué? No. Yo soy el personaje cagado que ya estaba amarrado desde hace horas. El
C: No es tu enemiga.
A: Ella diría “tú eres tu propia enemiga”. Construí mi vida sin pensar en los demás…
valiéndome madres. Pero con ella es diferente. Ahora no puedo evitar preguntarme
ante cuántas personas en mi vida doblego mis hechos por una buena opinión. Cuando
A: Mi vida: mi departamento, mi ropa, mis trabajos, dónde duermo, dónde como, mi novia,
mis nulos objetivos. Puede sonar exagerado, pero ella puede darme en la madre y sabe
C: ¿Y lo estás?
A: Una profesionista con un buen trabajo, un buen esposo, hermosos hijos y quizás un perro.
Perdón, seguro estás pensando que es una pendejada. El berrinche de una loca.
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C: Mira hacia allá.
A: Hacia dónde.
C: No, no es mía. No puedo evitar que llegue tu madre, pero si puedo hacer que visite a
alguien más.
A: ¿Qué?
C: Puedo llenarla por ti. Puedo llenar esa casa. ¿Cuándo dijiste que llega tu madre?
A: Mañana.
A: ¿Por quién?
C: Puede ser que mañana, en ese domicilio, si tú lo deseas, viva una mujer con un buen
A: ¿Alguien así vive en esa casa? Quiere decir que esa casa…
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C: ¡La casa está vacía, ¿ok?! Como te dije, puedo llenarla. Sólo tendrás que hacer algo.
Llama a tu madre y dile que le diste la dirección equivocada. Y que mañana te busque
en ese domicilio.
C: A alguien como tú. Perdón, ¿no me estoy explicando o eres un poco lenta?
A: Mira, rápida, rápida… no soy. Pero esto… Quién estará mañana en esa casa.
C: Física.
A: ¿Física?
A: ¿Ok?
C: Que tal te sonaría una teoría que señala que todo lo que somos, todo lo que vemos, todo
A: O sea…
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A: Pues la verdad suena de la verga. ¡Perdón! Perdón… suena terrible.
C: ¿Por qué? Quiere decir que existe una tú en otro lugar con más información para lidiar
C: Esa pregunta sólo hará que te partas la cabeza. Es sólo una teoría.
universo a otro.
C: Esta colonia, por ejemplo. Que tal que te dijera que hay una tú, en este momento, a sólo
diez cuadras de aquí, sentada, hablando con otra persona, casi de lo mismo.
Un holograma se puede volver a replicar. Ahora dime… ¿No es mejor que haya otra
A: Pero si existiera una proyección de mí… ¿esa proyección no estaría más jodida?
sólo unas cuadras sentado en el cine, ¿quién es el más jodido para haber decidido ir al
cine o al teatro? Lo interesante continua después: ¿qué hará aquel espectador que salga
del teatro, y qué hará aquel que salga del cine? Qué harán con esa información.
¿Importa? Mañana puede haber una versión de ti en esa casa. Mañana puedes
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A: Ok, te seguiré el juego. ¿Qué ganas tú?
C: Nada que no puedas pagar. Es más, ni siquiera te darás cuenta de que estás pagando algo.
A: Sí.
B: Va.
D: ¡Chingue su madre.
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A: No. Fue porque a la abuela le encantaban los anagramas. Ella no quería ser madre.
D: Ladrona.
D: Olga.
A: Cuando nací, mi madre simplemente no supo qué sentir; y Ella no miente. Entonces,
cuando le preguntaron…
D: ¿Qué fue?
A: ¿Qué sientes?
A: “Algo”.
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D: Quiero que me digas, de la manera más clara y detallada, por qué chingados me creaste.
D: La evasión a una acusación que podría calificarse como “demente”, quiere decir que
D: ¡Estoy intentado decirte…! Agua mineral, por favor. Y necesito pasar a tu habitación.
D: Recordé que no cerré mi auto. Mi auto puede verse desde aquí, y quiero cerrarlo.
A: Pues… adelante.
A los lejos suena la alarma de un carro. La otra Olga regresa a la sala y se sienta. Olga se
A: ¿Conociste a mamá?
A: ¿Quedó complacida?
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D: Mira idiota, me vale madres si quedó complacida…
A: Si también eres yo, mamá te importa. Por eso hice esto. No creí que podría ser posible.
Pero ahora que estás aquí… ahora que sé que es un hecho, quisiera saber… ¿quedó
complacida? ¿Quedó complacida contigo? Mi madre quería que fuera médico. ¿Eres
médico?
D: Cirujana.
A: Mi madre quería que viviera en una bonita casa. Ayer vi tu casa. Es bonita.
D: La odio.
A: ¿Qué?
D: ¿Daniel? Pasa una tercera parte del día en el gimnasio. Al menos sus seguidores de
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A: ¿No son buenos?
D: No lo sé. Podría decir que no los conozco. Sólo les interesa dos cosas: las redes y ese
puto perro.
A: ¿Tienes un perro?
D: Un puto perro.
D: ¿Tu madre quería que tuvieras una ama de llaves? Ah, porque la tengo. Pregúntale a ella
D: No lo creo.
D: Todo iba normal en mi vida. Y entonces, de la nada, llega una mujer a mi casa diciendo:
“Hija, sorpresa”. Y no supe qué decir. Con esas dos palabras me desarmó: “Hija /
Sorpresa”. Nunca había visto a mi madre, y llega esta mujer. Pude haberle dicho
muchas cosas, pero sólo me salió decir… “¿mamá?”. Y ella sólo dijo… “cuéntamelo
todo”. Y de pronto tuve esa afanosa necesidad de rendirle cuentas a alguien. Nadie,
nunca, me las había pedido. Y por fin alguien llega a calificarme la tarea. Alguien con
un interés estoico.
A: ¿Qué hiciste?
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A: Perdón, ¿quieres que te de…?
A: Entonces, mi madre…
A: ¿Estaba tu familia?
D: No, nunca están. O más bien nunca sé dónde están. Le mostré a mi familia con las fotos
A: Ya veo.
A: ¿Eso es todo? (FELIZ.) ¡Quedó complacida! Te lo aseguro. No fue tan terrible, ¿verdad?
A: ¿Te abrazó?
A: ¿Cuál?
D: ¿Eres feliz?
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A: Ok, no sé quién carajos te visitó, pero te aseguro que no era mi madre. Es imposible que
te haya preguntado eso. Y en caso de que lo haya dicho, te aseguro que lo dijo como
A: Y qué contestaste.
D: No lo sé.
D: No, me dije a mi misma “no lo sé”. No sé si le dije sí o no. Se fue, y me quedé ahí:
pensando en lo ocurrido. Por fin le digo a alguien mis logros, y esa persona me
A: ¿Real?
D: Entonces quieres decirme que toda mi vida “perfecta”: años de estudio, viajes
D: En trece años.
A: ¡Verga!
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D: Y por favor no me hagas hablar de la verga.
A: Perdón. Pero entonces, si no quedó complacida estoy segura de que no se fue lejos y
volverá. Estoy segura de que en este momento está pensando en un puto speech; uno
D: ¿Quieres decir que toda mi vida fue creada para satisfacer las expectativas de una pinche
vieja?
A: ¡Ey! No vuelvas hablar así de nuestra madre… pero sí. Un momento, cómo supiste que
eres una réplica. Cómo pudiste saberlo. Cómo supiste dónde encontrarme.
A: ¡¿Qué?!
D: Hace unos días llegué a la ciudad con mi esposo, “viaje de negocios”. Visité el parque.
Me gusta visitar los parques de los lugares a donde viajo. No sé por qué. Pero me siento
más real en esos paseos. Me senté a fumar, y de la nada estaba platicando con una
medio de una charla. En fin, ella me dijo “está bien, puedo ayudarte”. Me dijo que todo
el vacío que sentía no era culpa mía: ya que era la réplica de alguien más, de una tal
D: Qué, ¿mi risa? Claro que me río, puedo ser muy graciosa de vez en cuando. Aunque a
A: Ok.
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D: La mujer me dijo que me haría bien un cambio drástico. Daniel y yo ya pensábamos en
mudarnos. Y creí que esa mujer era de bienes raíces. Cuando me vi interesada me dijo
que, si me mudaba a esa casa, alguien llegaría a reconocer todos mis logros, y que, si
aún sentía ese vacío, significaba que era una simple réplica. Tú réplica. Y en ese caso
A: Esa mujer… Espera, es imposible que compraras la casa y te mudaras tan rápido.
A: Ok, voy a ignorar eso. Pero esa mujer… esa mujer con la que hablaste… Me pasó lo
mismo.
D: ¡Cállate! Toda mi vida la tracé como lo dictaba la sociedad para poder ser parte de ella.
Crece, estudia, cásate con un hombre guapo, ten hijos, un auto, viaja… creí que el
“cómo” me haría feliz. Pero no era la sociedad quien me dictaba ni madres, eras tú…
¡eras tú, hija de la chingada! Me hiciste ver y sentir que no he hecho nada para mí, nada
real. Y sabes qué… tú vas a darme eso. Tú vas a darme algo real. Y lo harás en los
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A: Wow, wow. Espera. ¡¿Qué?! ¿Qué chingados? ¿Quién se va a morir? ¿Mamá está bien?
D: Te dije que tenía que cerrar mi auto ¿no? 30 grados con las ventanas cerradas… Bueno,
D: El puto perro.
A: ¿Qué? No tengo nada real, yo no soy real. Mi padre no me considera real. No soy la
D: No lo sabes ¿verdad? Qué irónico y qué triste. Toda tu vida escapaste de lo que tu madre
esperaba de ti, y te enfocaste más en huir sin darte cuenta de que cada acto de rebeldía
para alejarte de esa vida era hermosamente real sin aquella carga sofocante. No tienes
dinero, y por lo tanto no te importan las cosas o no te matas pensando en tenerlas. Vives
grande y llenarlo de mierda. Y seguro cuando pagas la renta, te sientes relajada y lo ves
expectativas de pareja: tienes a una hermosa novia, un poco tóxica e intensa, pero
original e interesante que se desvive por ti, que te defiende, y no porque lo necesites
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A: ¡Hija de puta! (Se abalanza contra la otra Olga).
D: Piensa, si yo soy tu réplica somos la misma persona; ninguna de las dos ganará si nos
agarramos a putazos. (Mostrándole el reloj.) Tic Tac. Ya pasaron diez minutos. ¿Qué
D: Quiero a tu novia.
A: ¿Qué?
D: Nunca he hecho nada osado en mi vida. Nada siquiera parecido a un arrebato. Algo
escuché… sentí algo… ¿envidia? Eso creo. Si yo le gusto obtendré lo que necesito.
verga está de la chingada. (Al auricular.) Berna, ¿puedes venir por favor? (Pausa.)
Todo está bien. Quiero que le hagas compañía a mi hermana. Se quiere disculpar.
(Pausa.) Te conozco, estás dando vueltas en el parque. (Pausa.) ¡Berna, tengo que salir,
D: ¿Me crees pendeja? Las tiré por la ventana. Así que corre. Es un Tesla modelo Y, rojo.
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C: Era aquella persona que siempre tenía pareja o alguien a quien cuidar. No se tardaba, pero
A: Buscaba un relevo. Como en las luchas: cuando te están partiendo la madre y chocas la
C: El día que conoció a Olga, Berna había peleado con su antigua novia.
A: En realidad Berna fue quien lo había adoptado por la necesidad de reforzar la relación.
la casa de Berna.
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C: Un día, El cabroncito, se tardó un chingo en agarrar el pedo, pues, tres horas después de
un incendio, decidió “rescatar” al hijo del capitán mientras éste estaba jugando carritos.
tercer piso.
A: El niño se cayó.
D: El cabroncito fue directo al niño que gritaba de dolor por sus 34 huesos rotos.
A: Y Berna, pensó.
D: El día que todo se fue al carajo con su pareja, ésta, para poder sacar a Berna de su vida…
A: Simplemente abrió la puerta en media discusión para que El cabroncito saliera disparado
C: El cabroncito tenía la costumbre de salir echo la madre a salvar a alguien que seguramente
51
D: Berna lo buscó durante siete horas, hasta que tomó un descanso en una banca del parque.
Pensó que sólo estaba pensado en voz alta… Pero no. Estaba platicando.
B: ¿Disculpe?
C: Me decías…
B: ¿De verdad?
C: Hermosa, veo que todavía estás en shock. Te dije: hablando de amor y expectativas, mi
madre llegará la siguiente semana; espero haya buen clima. Y tú dijiste… “¿amor? qué
expectativas hay en ello. Pero tiene razón en lo del clima, espero que mi perro esté bien”.
B: No puedo regresar con mi novia… exnovia. Seguro ya cambió las cerraduras. Seguro mis
cosas están en las escaleras. No sería la primera vez. A veces cuando se salía Bowie…
C: ¿El cantante?
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B: Mi perro.
C: Excelente nombre.
B: ¡¿Verdad?! Aunque responde mejor por El cabroncito. Así le puso mi novia… exnovia.
B: Lo encontraba, dábamos unas vueltas para que yo pensará en una disculpa. Regresaba y
todo bien. Bueno, más o menos. Creo que esta vez no será igual. Todavía la amo.
B: Claro.
B: ¿Ajá?
C: Hablo de tu novia.
B: Exnovia.
C: Exnovia.
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C: Quiero decir que, La humana, tu exnovia, es una cobarde. Busca una excusa para sacarte
decirte “no”, esperas y esperas. Y ahí está la pregunta para ti: ¿qué esperas que suceda?
B: Que todo se prolongue hasta estar lista para preguntarle lo verdaremente importante, o esté
preparada para escuchar un rechazo. Y quizá, si llega ese momento, veamos un lado
Poner play.
B: ¿Qué?
B: Creo en la astrología.
B: ¿Qué dijo?
C: Sin preceptos inútiles. Da la casualidad de que aquí tengo un dek de tarot. ¿Sabes leerlo?
A: La verdad es que Berna no lo sabía. Las únicas cartas que sabía interpretar eran las de su
hermano.
D: Y eso, a los 12 años. Y sabemos que las cartas de Tarot no se comparan con las de Yugioh.
A: Pero su hermano estaba medio muerto desde que perdió el ojo, así que todo recuerdo era
magia.
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C: Verás querida. En el mundo astral hay algo que se llama factor espejo. Digamos que todos
tenemos una réplica, o es posible crear una. Hoy no tienes que regresar con tu exnovia.
B: Cómo, ¿regresar a la casa o regresar con ella? Porque todas mis cosas están…
C: Ok, eso fue rápido y escalofriantemente preciso. Muy bien. (Saca la baraja. Hermosas
C: Arcanos mayores, mejor precisión. (Barajea las cartas tres veces con una destreza
extraordinaria).
C: Roma.
B: ¿Italia?
B: Ya veo.
B: Y eso qué…
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C: El diablo.
B: ¡Dios!
C: No, el Diablo.
B: ¿Qué significa?
C: Codependencia.
B: Pero están volteadas. ¡Espere! Algo no está bien. A chingá… o sea… ¿están en forma de
ataque?
B: Oh.
C: Si están volteadas refieren algo negativo. Esto representa lo que tienes ahora.
B: Y eso…
C: Destrucción. Todo esto refiere al amor que tienes ahora. ¿Vemos lo que vendrá?
A: Significa cambio.
D: Saca el sol.
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A: Luminosidad.
D: Saca el mago.
A: No puede interpretar bien ésta, así que saca otra y la pone encima… El ermitaño.
B: ¡No mames!
D: Berna pensaba en su hermano y sus cartas de Yugioh, y creyó que encimar una carta sobre
C: No rechaces la ayuda.
A: Después de que Berna escuchara cada palabra, y tuviera en mente a su hermano con los
dos ojos ilesos, jugando tazos y Yugioh a fuera de la primaria, por un momento creyó
C: Hacia allá.
B: Sí, lo intuía.
C: Que tal si te dijera, que hacia el… hacia allá, el día mañana, te toparás con la réplica de tu
novia.
B: ¿Y si me rechaza? Dios, ¿no será aún más doloroso que me rechace la copia de mi novia?
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C: Pero no es la original. Puedes verlo como un ensayo. ¿Qué dices? Podrás conocer aquel
D: Berna ve a Bowie.
A: El perro.
D: El cabroncito…
A: Aproximándose.
dentro. El chamaco sólo estaba golpeando la ventanilla, y no para pedir ayuda: sólo por
ociosidad.
D: Y justo en ese momento, pasa muy, muy, pero muy cerca una combi. Y, entre la combi y
B: ¡Bowie!
D: El cantante.
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D: Berna, al recordar la estrofa, intenta decir algo igual de hermoso por la muerte de su perro.
Pero la negación de perder algo nuevamente le exige preguntarle a aquella mujer que
acaba de conocer:
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10
D: Aquí estoy.
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B: Mujeres y hombres.
D: Wow, que inclusivos. Pensar que todos esos nombres están bien. Y yo que iba a
D: Cuando saliste.
D: Sí, perdóname.
B: Ahora, me quieres decir dónde está Olga, mi Olga. Puedes ser la número uno, si quieres,
D: ¿Las tuberías?
B: No. Conozco el sonido de las tuberías. Y eso no… viene de afuera. (Se dirige a la
habitación).
D: Berna, ¡espera!
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B: Por qué chingados Olga está golpeando a ese carro.
D: Oh, es mi carro.
D: Me di cuenta de que no he perdido nada porque nada es mío; no se siente como mío.
B: Y tú qué ganas.
D: A ti.
B: ¿Quién chingados eres? Y no me vengas con esa idiotez de que eres su media hermana.
D: No soy su media hermana. Me llamo Liliana, pero también soy Olga. Verás, soy una
proyección de ella, una copia. Hace muy poco me di cuenta de ello. Toda mi vida he sido
una simple proyección. Pero ella, tu noviecita, me creó para que un día pudiera liberarse.
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B: ¿Que se libere? Quién.
B: Oh, ya. Perdón, tengo déficit de atención. ¿Por qué me miras así?
Silencio.
D: Ya habías escuchado algo así antes ¿verdad? Sobre las réplicas. Sobre que todos tenemos
una copia.
B: Hace tres años fui en busca de la réplica de mi exnovia porque no podía más con la
indiferencia de la verdadera.
B: Quería encontrarla para decirle todo aquello que no podía decirle a la verdadera. Quería
que me amara como no lo hacía la verdadera. Quería cualquier reacción para apretar... o
B: Espero que no. Me tropecé con ella, la vi a los ojos y le dije cien cosas en un minuto. Olga
se río. Quizá creyó que yo era una loca, pero de alguna forma eso le pareció sexy.
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D: Muy, muy sexy.
D: ¿Por qué?
B: No entiendes. Buscar el otro lado de mi exnovia fue un error. ¿Qué estaba haciendo? En
qué estaba pensando. Sabía muy dentro de mí, que, aunque sólo fuera un reflejo, tarde o
temprano encontraría lo mismo. Darle otra oportunidad a un lado que nunca había visto
quema, no debes aceptar ingenuamente las brasas sólo porque es el único camino: puedes
encontrar la forma de apagar el incendio. (Toma un frasco, toma a la otra Olga de las
manos, y se hincan frente a frente.) Esto me lo enseñó Olga. (Berna, sopla sobre la
superficie del frasco apagando la llama). Se llama efecto coanda. Esa noche tracé mi
D: ¿Efecto coanda?
B: Se lo enseñó su tía muerta. Bueno, ahora que sabemos que todos tenemos una copia,
me ama, al menos no de una forma romántica. Pero aquel día, decidí. Hice algo correcto.
La elegí sobre algo donde ya no había nada. Y con el tiempo me enamoré, y volví a
agachar la cabeza… como siempre, por temor al rechazo. Pero sé que en ese momento
B: Necesito saber si Olga me corresponderá como lo deseo. Estoy segura de que eso hará
que…
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La otra Olga besa a Berna. El beso es largo y delicado. Las luces se mitigan. Vemos la
11
C: Una multitud rodea al carro Tesla. La mayoría lo aprecia y la minoría se preocupan por el
perro atrapado.
B: El niño que a los 15 años les dirá a sus padres que es gay, le dice:
D: ¿Cuál perro?
C: Ese perro.
A: Dice el niño mientras coloca un plato con agua cuidadosamente dentro del carro a través
D: Es un buen perro.
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C: Lo es.
D: Es un buen auto.
C: ¡Lo es!
C: Es muy posible.
C: Lo intentamos, pero no se puede. Se necesita la llave. Es un buen auto. Quién sabe dónde
D: Espera… ¿Estos autos no son tan chingones como para tener aire acondicionado incluso
apagado?
D: No.
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D: Tienes toda la razón.
A: Berna, después de haber cogido con Liliana: la otra Olga, baja la escalera y rodea el
D: Pone la oreja sobre la pared con la imaginación de poder escuchar la voz de Liliana, la
posiblemente de un carro.
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12
D: ¿Eres yo?
A: ¡Abre, carajo!
D: Primero cálmate.
D: Nuestra bata.
D: Se fue.
A: Qué hiciste.
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D: Bueno, eso creo. La verdad no sé si cogimos, estoy acostumbrada a que coger es
D: ¿Crees?
C: Pero no quería verse tan vulgar ante su otra yo que le había jugado chueco: su otra yo
C: Frase que la conflictuaba siempre: “valer y madres” dos palabras portentosas que no
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D: ¿Estás bien?
A: ¡Te me vas directito y sin escalas a la chingada! No quiero saber de ti. ¿No entiendes?
¡Nunca quise! Mamá quería saber de ti, pero yo no, nunca. Así que lárgate.
A: Qué.
A: ¿Qué?
D: Aquello que esperaba de ti, y no hablo del sexo, se lo di. Se dio cuenta que lo que tu
A: Pero ella… o sea que… ¿Nunca tuve que coger con ella? Nunca tuve que…
D: ¿Aliviada?
A: Pobre Berna. Siempre creí que necesitaba algo así. Sentía que tenía que mantener una
70
D: Ella necesitaba…
D: ¿No entiendes, Olga? Sentí algo real. Algo que no había sentido antes. Tuve mi orgasmo…
D: … número 16.
A: Ok, entiendo.
D: Después el 18, el 19 y…
D: Y más que eso. Obtuve algo que ni el dinero, ni la posición, ni el poder, ni los viajes me
habían dotado. Pero necesitaba decirme a mí misma: déjalo y vete. Haz algo osado en
tu vida. Y aquí estás. Mi yo, mi original. No puedo regresar a la vida que tenía. Debes
A: Pues vete.
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D: ¿No lo ves? Podemos liberarnos mutuamente. Te necesito. Aunque me hayas creado,
A: Para qué.
D: Para que me enseñes lo que es real. Hoy viví algo hermosamente real. Me sentí, por primera
vez en mi vida, liviana, ingrávida. Necesito que me enseñes más para que algún día
pueda decirles a mis hijos por qué me fui. Pero para decirles la verdad, en ese momento,
necesito dejar de mentirme a partir de ahora. ¿No lo ves? Odiaba mi vida: todo por
Creo que no hay nada más hermoso que recordar viejos miedos, y darte cuenta que los
A: ¿Cómo es eso?
D: De niña me horrorizaba una serie de televisión donde te hablaba de la mitología griega con
marionetas. La historia de Atlas. Quedé aterrada con la historia de Atlas. El castigo que
sufrió el Titán.
D: Se enfrentó al destino y guio a sus padres hacia una lucha de libertad contra Zeus. Y cuando
los titanes cayeron, Zeus lo obligó a sostener los cielos por toda la eternidad. Atalante:
72
D: No.
D: ¡No sé, poca visión! ¿Puedes visualizar a un titán cargar los cielos?
D: Lo que significa…
D: ¡Me vale pito cómo esculpan a Atlas! El chiste es… ¿No lo ves? El miedo. No quería ser
Atlante, nunca quise ser Atlante: sostener todo infinitamente por el hecho de revelarme.
Pero por no revelarme terminé sosteniendo las expectativas de los demás. Creí que no
había salida, pero ahora la veo. Hay un momento en tu vida donde debes decidir algo
importante. Si titubeas cargarás el peso “del puto hubiera”. Y no hay nada más
confunden con deseos. Cuando mi padre y mi madre aún estaban juntos me llevaron a
preguntas incómodas. Mi padre me vio durante unos segundos, y esos segundos fueron
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C: Cuándo te casarás.
D: ¿Qué contestaste?
A: Quiero ser doctora. Y fue cuando se formó otra Olga en la cabeza de mis padres: tú. Los
padres creen fielmente que su tarea primordial es proteger a sus hijos, y están tan
equivocados.
D: Cuál es su tarea.
A: (Colocando la palma en la mejilla de Liliana: la otra Olga.) Pobre otra Olga. Estás
realmente jodida. Lo siento tanto. Siento haberte dado esta vida, esta existencia. Aquella
que yo aborrecía. Lo siento de verdad, muchísimo. (Pausa.) Pero no puedo hacerlo. Eres
hermosa, osada y tienes un carro bien chingón. Pero la verdad es que estoy igual de
Liliana, la otra Olga, agacha la cabeza y se dirige al cuarto. Pasa al lado de Olga y le da el
D: ¿De verdad?
74
A: Te lo mereces. Quizá puedo ayudarte a distinguir que es real, y tú me puedes ayudar a
notar aquellos detalles que dices que me he perdido. Si lograste que Berna estuviera
bien…
D: ¿No te lo dijo?
A: No me dijo qué.
A: ¡No mames!
D: Ok, no, no te lo contó. Lo siento. Pero no tiene tanta importancia. Regresemos a nuestro
plan.
A: No, no, no. Tiene mucha importancia. ¿No lo ves? Qué tal si sí la encontró.
D: No entiendo.
A: Qué tal que yo no soy la Olga original, qué tal si Berna ya andaba con otra Olga. O peor
D: ¿Otra Olga? No. Imposible, cogimos. Si las tres fuéramos la misma persona…
D: Madres, ¿sólo me masturbé? Eso sí es triste. No, esa teoría suena muy rebuscada.
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¿A dónde vas?
D: ¿Por qué?
A: Ya no podemos quebrarnos. No puede existir un fractal más de Olga. Que tal que existe
una Olga que ya no pueda con el peso, y está a punto de quebrarse como una pata de
pollo… crack. Una Olga que no tenga a quien reclamar y decida perderse en vacío. Si
D: Pero cómo…
A: Iré con la hija de puta que comenzó todo. Aquella que es culpable…
B: De esto.
C: De aquello
B: De todo el asunto.
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13
Olga está sentada en la misma banca donde Ello le ha hablado a sus “víctimas”. Se
A: Quién eres.
C: ¿Ves ese avión? Lo más probable es que tenga que cambiar de rumbo. Hay vientos
cruzados; es muy peligroso. Pero quizá sea mejor para los pasajeros. Quién quiere venir
a la ciudad. Aquí se viene a trabajar. En cambio, el mar… ¿Por qué la gente va al mar?
Es lo más cercano que conocemos del fin del mundo. Y sólo vamos al fin del mundo
para a encontrarnos ya que no nos hallamos en el centro. Y aquellas personas que viven
cerca del mar olvidan la sensación de fugarse. Prefieren vivir pueblo adentro que
naturaleza. Por qué la gente va al mar. Porque ahí comenzó todo. Parece que estamos
programados para regresar a la vida. Por eso cuando sentimos que la perdemos, nos
putazos o…
C: O qué.
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C: ¿A caso no es mejor dividir el peso que cargas en tu espalda? Hiciste exactamente lo que
aquellas personas le hicieron a Annette Silán en el museo. ¿Qué pesa más, Olga? Lo que
A: ¿Quién eres?
C: “Quién eres”. La pregunta más vieja de todas. Hace mucho quería ser arquitecta. En
realidad quería ser aeromoza; después actriz, después criminóloga. Pero como en todo,
los oficios se miden por dinero y distinción. Mis padres y otros me convencieron de ser
esos casos…
A: ¿Resignarse?
encantaban los puentes: ese bello arte de ingeniería. Un arte ingrávido. Y llegué a
diseñar uno. Mi diseño ganó un premio, y esa creación se materializó. Creí que sentiría
aquella magia que sienten los artistas al ver su obra viva, tangible. Estudié todo sobre
puentes. Los admiraba. Hasta que una tarde recibí una llamada. Mientras construían el
puente, a seis cuadras, había un muchacho que estudiaba día y noche. Hacía todo lo
posible e imposible por ser perfecto; pero a veces eso no es suficiente. Entrenaba todos
los días, practicaba cuando debía descansar. Pero a veces no sólo depende del deseo.
Muchas veces la suerte debe jugar en tu casilla. Ese muchacho era bueno, muy bueno
en lo que hacía. Pero en este mundo a veces eso no es suficiente. Y es cuando el estrés
mejor; no por él, sino para los demás. Sabrá Dios qué tanto cargaba en la espalda. Y una
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noche me llamó mi hermana. Mi sobrino de 19 años había escrito una carta. Había
paralelamente uno del otro al lado de la banqueta: como quien ordena sus cosas antes
para crear un puente? Pero para mi hermana, en ese momento, era mi puente. Y de ahí
saltó un joven: mi sobrino: callado, apasionado, difícil… hermoso. Después estudié una
cifra en particular que proporcionaban los puentes. Una cifra del que poco se habla:
Hay un puente en cada país que es más un impulso para finalizar que para atravesar un camino.
¿Sabías que en japón el suicidio entra en las tres principales causas de muerte? Y sucede más
entre jóvenes. “Problemas escolares” les llaman. No mueren por la caída, si no por la
roca que traen amarrada a la espalda. Una roca que fue colocada por alguien: un padre
una madre, un novio talentoso, una novia brillante que atrae multitudes, el amor
deseado, amigos, colegas. ¿Quién debes ser? ¿Qué deberías hacer? Transferir la carga
no es suficiente.
C: Mírate, ustedes lo hacen tan fácil. Están tan quebrados que son capaces de creer cualquier
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A: Pero… de qué otra forma podrías haberlo hecho.
C: Olga ¿te has preguntado si todo esto es sólo un performance? ¿el mayor de todos?
C: Lo que hago es más sencillo de lo que crees. Mira a tu alrededor. Hay un roto en cada
volando hacia Dubái, hacia cualquier mierda que los haga sentirse más completos. El
mundo está lleno de personas que no se escuchan, que se engañan así mismas, que
Expectativas ajenas.
C: Quizá sólo sean personas, Olga. Quizá sólo soy aquel individuo que los presenta. ¿Acaso
no podría ser posible que me siente aquí todos los días en esta banca a esperar y esperar
y esperar; y tarde o temprano alguien se sentará donde tú estás? Quizá no se darán cuenta
Todos tienen algo que decir, y pocos escuchan. Yo lo hago. Y cuando se desahogan les
haya buen clima”. Esa es una frase que abarca casi todos los temas del mundo. Quizá
hable todos los días con tres o seis personas. Hay tantas opciones para unir. Todos cargan
con algo ≤--≥ Olga. Estamos tan destrozados que embonamos perfectamente. (Señalando
con la cabeza). Mira a ese hombre. Ahora mira ese otro de aquella esquina. Esa persona
cree que estaría mejor si tuviera lo que la otra, y viceversa. Lo único que tengo que decidir
después de conocerlos un poco, es a quién le diré que será la réplica y quien el original.
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Están tan quebrados que no es difícil hacerlos dudar de su existencia. Y lo mejor de todo,
es que al final de cuentas, no importa quien decida quién será la réplica y quién el original:
ambos verán lo mismo: una excusa para librarse de aquello que va tan mal. De gritar, de
maldecir, de mentarle la madre al mundo. Una oportunidad para soltar ese peso de su
espalda. Lo necesitamos.
C: ¿Sí? Ok, entonces volvemos a la teoría de la holografía: realmente todos tenemos una
réplica. Quizá yo también soy la tuya. ¿Qué quieres creer? Cuál de las dos teorías es la
Silencio.
C: Puede ser tu réplica o… puede ser sólo una nueva amiga. Estamos tan acostumbrados a
hacer lo que nos dictan todos desde que nacemos, que necesitamos a alguien que nos
quizá no por completo, pero fue un buen paso. Y ella te hizo ver qué te hace falta.
C: ¡Hacia allá!
A: Ok.
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C: A diez cuadras hacia el este, en un hotel llamado Xīwàng, está hospedada tu madre. A ocho
cuadras hacia el oeste en un hotel llamado Gēnjù, está hospedada su réplica: tú la conoces
mejor como su gemela muerta: tu tía. O quizá sólo sea una mujer que yo escogí con los
antecedentes ecuánimes para tu historia. Muy bien, Olga. Hora de decidir. Si crees que
sólo somos un holograma de alguien más… anda… ve a hablar con tu tía, disfrútala y
créate la historia que quieras: quizá sea una extraña que te dirá lo que necesites. Pero si
habla con tu madre. Si lo haces, estarás aceptando que aquella noche, cuando eras niña,
no fue un fantasma quién entró a tu cuarto para decirte que habías realizado un hermoso
precepto llamado Coanda. Fue ella, tu madre. Y tuviste la hermosa oportunidad de ver,
por un momento, otro lado suyo, uno donde te decía que te marcaras tu propio camino.
Sí, quizá, al siguiente día volvió a sentir miedo y regresó a trazar tu vida: pasa. Pero eso
no exenta que existe un lado de tu madre que puede que te interese. Un lado que podemos
Silencio.
A: Dijiste que nunca iba a darme cuenta en qué momento y cómo iba a pagarte.
C: Quizá algún día tú hagas algo parecido por alguien, como yo lo hice.
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14
B: Después de hablar con Ello, la mujer del parque, Olga se despide de Liliana.
D: Liliana, la posible otra Olga, le dice que la verá en dos horas en un cafecito llamado
Suey, entre las calles Martín H. y David J. Le jura que ese lugar es hermoso y crucial
para andar.
D: Ya que el elevador en ese edificio jamás ha funcionado. Los adultos dicen que es un
hoyo que podría ser elevador algún día, y los niños presumen que es el pozo más
B: Arriba, Liliana, la otra Olga, empaca una maleta. Mete ropa que le podría gustar a su
D: Olga camina hacia el parque, al pisar el centro, intenta recordar hacia dónde mierdas es
el este y el oeste.
D: Entra al Hotel.
D: ¡Llave!
A: ¿Qué?
D: Muestre su llave.
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D: Entonces su madre tiene llave, y por eso está aquí.
D: Aquí.
A: Mamá.
84
C: Sí
A: Mamá, qué pensarías si te dijera que mi vida no es lo que aparenta ser. (Pausa.) ¡Mamá!
Silencio.
C: ¿Eres feliz?
Silencio.
A: ¡Mamá!
C: ¿Estás ebria?
A: No.
C: ¿Drogada?
A: ¡No!
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C: Bien. Ahora, en el extraordinario caso de que no fueras real…
A: ¿Sí?
B: Piensa en reprobar.
D: Piensa en que lo más osado que ha hecho en su vida fue salvar a un puto perro dentro de
A: ¿Sí?
C: No me importaría.
A: ¿Porque me amas?
A: ¡Oye!
A: No sé quién debo ser. ¿Aún crees que debo ser aquella persona que imaginaste?
A: ¡Sí o no!
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A: ¡Sí o no!
aterrizamos en Saltillo. Y ahí me quedé… tres años. Había ido a ese viaje sin nada…
C: Pude haber esperado siete horas y tomar el avión a Monterrey, pero tracé otro camino.
D: La pendeja.
D: En su cabeza, pensó:
87
15
D: Pone la oreja sobre la pared con la imaginación de poder escuchar las tuberías.
posiblemente de un carro.
D: Suena la alarma del auto. La muchedumbre voltea hacia todas partes para encontrar al
C: Berna observa hacia el auto. Ve a un niño custodiando la ventanilla rota. Ella recuerda
cuando su perro…
D: El cabroncito.
A: Intentaba rescatar aquel niño del auto que no necesitaba ser rescatado.
C: Así que Berna, presiona otro botón para que la historia no se repita.
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B: ¡Ey, Puto! Puto perro, aquí estoy. ¡Aquí estoy!
C: Mientras El puto perro corre hacia Berna, ella piensa en los cuatro tipos de amor:
A: Fileo: el amor de la amistad. Aquel que tuvo con Olga, admitiendo que, aunque fueron
D: Eros: aquel que tuvo con la otra Olga. Tres veces en una hora.
A: Y finalmente Ágape, amor incondicional: algo muy cabroncito, llamado puto perro.
B: No sólo estamos “aquí y ahora” por temor a la muerte, al tiempo. Hay otros detalles,
hermosos detalles:
A: Como decir no, mientras todos dicen sí en una mesa llena de hijos de puta.
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C: Ser…
D: Estar…
A: Haciendo.
16
Vemos a Liliana sentada en una mesa rectangular, vistiendo un abrigo gris, una pashmina
azul amarillo, y un sombrero azul. Llega Olga vistiendo un suéter verde con cuello en
D: Llegaste.
A: Llegamos.
A: ¿Qué?
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D: (Arrancando un hilo de estambre rosa de la nuca de Olga). Esto.
A: Sólo lo hacemos.
D: Y qué hacemos.
B: Atlas guio a los titanes a la gran guerra. Quizá por un impulso divino, quizá para
enorgullecer a sus padres Jápeto y Clímene. Al perder, Zeus lo obligó a cargar los cielos
C: Hércules le pidió a Atlas que recogiera unas manzanas de los jardines de Herísídes, y con
la ayuda de Atenea, ellos cargarían los cielos para darle un respiro al titán.
B: Cuando Atlas llegó con las manzanas, se mostró reacio a volver a tomar tremenda carga.
C: Pero llegará el día en que Atlas se libere del mundo, y mientras todos se destroza en una
nueva guerra divina: Atlas soltará el cielo y éste caerá sobre las ciudades, sobre el mar;
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B: Así, cuando alguien se libere de su carga, cuando alguien cruce un puente del punto A al
C: Cuando avientes los recibos y salgas a manejar hacia la escuela; aquel momento donde
no sabías nada.
A: Cuando no te importe…
D: Y sabrás, sin duda algina, que algo hermoso está pasando. Pues alguien acaba de ser libre.
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0.1
Hopper. B pasa directo a una mesa donde ya está sentada C, como la primera escena
de la obra: la escena del padre y la hija. Se escuchan los golpes de trastes, los
porrazos del pescado sobre una mesa, los gritos de pedidos y números de mesas.
C: Yo.
TELÓN
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