Dentro de otros trastornos psicóticos encontramos cuadros culturales como:
Amafufanyane: cuadro de parálisis de sueño en las mujeres jóvenes zulús (opción 1 correcta por
ser verdadera)
Amok: aparecen delirios de perjuicio y predisponen a los hombres para la lucha, ¡¡amoknoh a la
guerra!!
Koro: temor a que los órganos genitales propios penetren en el cuerpo y causen la muerte. (ser
violado por si mismos…están mal del KoKo Koro…)
Widingo: el paciente cree que puede convertirse en un monstruo gigante. (un monstruo grande
llamado WIDINGOOOO)
Otros trastornos psicóticos no culturales son: Síndrome de Capgras o “ilusión de Sosías” (consiste en la
falsa creencia de que las personas conocidas no son tales sino sus dobles), Síndrome de Clerembault o
psicosis erotomaníaca (ideas delirantes de que otra persona, en general de un status superior, está
enamorado del sujeto), Síndrome de Cotard (el paciente cree que ha perdido no solo sus posesiones sino
también sus órganos, sangre, etc.). Son cuadros que se caracterizan por presentar sintomatología
psicótica sobre las que no se dispone de información para etiquetarlo en alguna de las otras
clasificaciones. APIR Manual de Psicología Clínica, Tema 1.
Para contestar bien esta pregunta es necesario tener claras las características diferenciales entres el
trastorno bipolar (TB) tipo I y tipo II.
El DSM 5 deja de considerar el TB tipo II como un cuadro “más leve” que el tipo I,
principalmente por la gran cantidad de tiempo que estos sujetos pasan deprimidos y por el
importante deterioro del funcionamiento que provoca la inestabilidad del humor que
experimentan. Además, los sujetos con TB tipo II presentan mayor cronicidad (opción 1
incorrecta).
La prevalencia durante 12 meses del trastorno bipolar II, a nivel internacional, es del 0,3 %. Para
el TB tipo I la estimación de la prevalencia durante 12 meses en la zona continental de Estados
Unidos fue de 0,6 % según lo define el DSM-IV.
En el tipo I, la tasa de prevalencia a lo largo de la vida de los hombres respecto a las mujeres es
de aproximadamente 1,1:1.
En el DSM 5, para el TB tipo II no se puede codificar la gravedad actual, la presencia de
características psicóticas, el curso, y otras especificaciones disponibles para codificar en el TB
tipo I, pero deberían indicarse por escrito.
Por último, Aunque el TB tipo II puede iniciarse en la adolescencia tardía y a lo largo de la edad
adulta, la edad media de comienzo es hacia la mitad de la veintena.
Este inicio en el tipo II es ligeramente más tardío que el TB tipo I que tiene una edad media de
comienzo de 18 años (opción 4 incorrecta).
APIR Manual de Psicología Clínica, tomo I, Tema 3.
La disforia por la integridad corporal se incluye por primera vez en la CIE.
Se caracteriza por un deseo intenso y persistente por tener una discapacidad física importante,
que se acompaña de una incomodidad persistente con, o de sentimientos negativos intenso
sobre, el funcionamiento o la configuración actual del propio cuerpo.
Es un trastorno raro, que comienza en la adolescencia temprana (opción 3 incorrecta por ser
correcta)
Se ha denominado apotemnofilia (opción 1 incorrecta por ser correcta) y xenomelia (opción 2
incorrecta por ser correcta).
Es importante un diagnóstico diferencial con la somatoparofrenia que es una enfermedad en la
que una parte paralizada del cuerpo se experimenta como ajena o perteneciente a otra
persona (opción 4 correcta por ser incorrecta).
APIR Manual de Psicología Clínica, tomo I, Tema 8.
El trastorno de conversión o trastorno de síntomas neurológicos funcionales queda definido en DSM-5
por:
A. Uno o más síntomas o déficit que afectan las funciones motoras voluntarias o sensoriales.
B. Se descarta que el origen del síntomas sea alguna afección neurológica o médica.
C. No se explica mejor por otro trastorno médico o mental.
D. Existe malestar o deterioro del funcionamiento.
Este trastorno aparece entrelazado con el Trastorno de Somatización, ya que ambos se originaron en el
concepto de histeria y comparten un tipo de personalidad histriónica, aunque ésta es más marcada en
el Trastorno de Somatización (opción 1 correcta por ser falsa).
Los síntomas de conversión transitorios son frecuentes, pero la prevalencia exacta del trastorno es
desconocida (opción 2 incorrecta por ser verdadera).
Esto puede deberse a que el diagnóstico, por lo general, requiere la evaluación en un nivel especializado
de atención, donde aproximadamente el 5-6% de las derivaciones a las clínicas de neurología
corresponden a este trastorno.
La incidencia de síntomas de conversión individuales persistentes se estima en 2-5/100.000 por año.
El curso del cuadro puede ser transitorio o persistente, y suele remitir de manera espontánea en pocos
días, con o sin tratamiento. Puede reaparecer cuando la persona se enfrenta a situaciones estresantes.
Asimismo, presenta mejor pronóstico en niños más pequeños que en adolescentes y adultos (opción 3
incorrecta por ser verdadera).
A la hora de realizar el diagnóstico diferencial con algunas enfermedades neurológicas es importante
saber que rara vez se halla una enfermedad neurológica inesperada como causa de los síntomas (opción
4 incorrecta por ser falsa).
APIR, Manual de Psicología Clínica, Tema 8.
De los resultados de investigación sobre las manifestaciones y causas de la disfunción marital podemos
concluir que:
A) Las parejas con problemas se refuerzan entre sí menos frecuentemente (o se castigan más) que las
parejas felices (opción 1 incorrecta). Esta situación promueve malestar conyugal.
B) Los miembros de la pareja con problemas han ido cristalizando un filtro donde se amplifica lo
negativo y se minimiza lo positivo (opción 2 incorrecta). En las parejas con problemas hay una mayor
tendencia a corresponder con conductas negativa; por tanto, están sensibilizadas a la conducta negativa
de su pareja y selectivamente la rastrean.
De esto se sigue que las parejas con problemas tienen menos probabilidad de informar y por tanto de
corresponder a la conducta positiva de su pareja. Las expectativas, los estándares y las atribuciones de
las parejas disfuncionales tienden a ser negativos respecto al cónyuge y la relación.
Hay mucha variabilidad en los tipos de conductas que son gratificantes en la relación, pero hay algunas
esenciales para el bienestar de la pareja (opción 3 correcta). Una de ellas es la comunicación, ya que
explica el mayor porcentaje de varianza de la satisfacción marital (opción 4 incorrecta). Otra es la
capacidad para solucionar situaciones conflictivas. Ambas habilidades se relacionan estrechamente con
el malestar-bienestar de las parejas. Caballo, V.; Salazar, I.; Carrobles, J. (2014). Manual de psicopatología
y trastornos psicológicos. Página 735.
El hecho de finalizar una intervención psicológica dirigida a mitigar las consecuencias emocionales
provocadas por la sintomatología psicótica no significa en absoluto que el paciente esté curado y
preparado para levar una vida normal. Se ha conseguido aliviar los síntomas, pero es probable que la
persona continúe con problemas para relacionarse con sus amigos y familiares y con dificultades para
insertarse en el mundo laboral o educativo, en definitiva, para poder llevar un estilo de vida
normalizado; por ello, se seguirá con el desarrollo de su plan integral de tratamiento. En general, las
personas con trastorno mental grave son sensibles a los acontecimientos estresantes de la vida diaria,
pudiendo presentar descompensaciones con facilidad.
La prevención de recaídas puede consistir en todas aquellas acciones encaminadas a la consolidación de
las estrategias aprendidas durante la terapia y en las acciones que facilitan la inserción en el entorno
social:
Preparar al paciente desde el inicio para la finalización de la TCC, espaciando las sesiones a
medida que se producen mejorías (opción 1 incorrecta);
Enseñarle a autoaplicarse elementos de la reestructuración cognitiva;
Realizar sesiones de seguimiento revisando lo aprendido en la psicoterapia;
Cumplir los tratamientos indicados: fármacos y medidas de rehabilitación psicosocial (opción 2
incorrecta);
Indicarle que solicite entrevistas de apoyo y recuerdo cuando surjan contratiempos y
perturbaciones emocionales;
Aaprender a observar posibles recaídas no como un fracaso personal o un mal irrecuperable,
sino como una buena ocasión para practicar lo aprendido en la terapia (opción 3 correcta);
Enseñar a identificar cuáles son los pródromos personales y a actuar ante su presencia;
Incluir al paciente, desde el principio en actividades rehabilitadoras ya que permiten exponerle
a situaciones controladas en las que puede practicar lo aprendido en la terapia y reforzar un
nuevo estilo de relación derivado de la TCC y en otras intervenciones psicológicas
(entrenamiento en habilidades sociales, rehabilitación cognitiva)(opción 4 incorrecta).
Eduardo Fonseca . (2019). Tratamientos psicológicos para la psicosis . Madrid: Pirámide.
En los tratamientos comunitarios del Trastorno negativista desafiante y Trastorno de la conducta, se
defiende un tratamiento integrado en la comunidad en el que se favorezca el desarrollo de conductas
prosociales dentro del entorno habitual.
Respecto al Tratamiento psicológico de estos trastornos señale la opción correcta:
1. Feldman y cols. (1983) proponen un programa de tratamiento comunitario con un año de
duración y una media de 22 sesiones. Estos autores encontraron que los resultados eran mejores
en los casos en los que se utilizaron grupos heterogéneos, con monitores expertos y basados en
actividades que favorecían medidas de modificación de conducta.
2. El Programa de intervención de Herbert, está diseñado para padres que tienen dificultades para
manejar eficazmente el comportamiento de sus hijos, siendo el principal objetivo dotarles de
información y habilidades para conseguir de ellos un estilo educativo democrático. Para
conseguir estos objetivos propone distintas estrategias con distintos fines, algunas de ellas son,
por ejemplo, para usar eficazmente la estrategia de tiempo fuera (NO) se recomienda amenazar
con el tiempo fuera a no ser que estén preparados para llegar hasta el final, que los periodos
de tiempo fuera no pueden ser superiores a los 10 (3-5 min) minutos, y que se repetirán tantas
veces como sea necesarias hasta que el niño obedezca la orden dada, ignorando al menor durante
el tiempo fuera y combinándola con el refuerzo positivo, etc.
3. El Programa de Fresnillo-Poza, está orientado a familias disfuncionales o pertenecientes a
grupos sociales de alto riesgo con el fin de paliar o prevenir el desarrollo de trastornos de
conducta en el menor. El programa completo se desarrolla en 30 20 sesiones presenciales en
grupos de máximo 15 20 personas, y cada sesión dura dos horas y tiene una periodicidad
semanal.
4. En cuanto al Tratamiento farmacológico, resulta adecuado ante comportamientos encubiertos
(hurtos, mentiras), pero resulta eficaz para los casos en los que se presenten comportamientos
agresivos, destructivos o impulsivos. Es adecuado para comportamientos agresivos, destructivos
o impulsivos e ineficaz para comportamientos encubiertos (hurtos, mentiras)
Para responder a esta pregunta cabe darse cuenta de que nos pide la opción es incorrecta.
El déficit de exploración de estos cuadros en la práctica clínica hace que suelan describirse como cuadros
excepcionalmente raros, cuando en realidad presentan una alta prevalencia y una presentación consistente
en distintas áreas geográficas (opción 1 incorrecta por ser verdadera).
Un problema que persiste en la actualidad es la falta de delimitación conceptual clara de la
disociación.
Cardeña (1994) evidencia esta cuestión cuando resume los distintos matices que recoge el término
disociación en la actualidad:
1) Disociación como módulos/sistemas mentales no conscientes o no integrados.
Existen a este nivel, tres variantes:
- Ausencia de percepción consciente de estímulos entrantes o salientes (p. ej., en la fuga
disociativa)
- Coexistencia de sistemas mentales separados o estados mentales o del ego que deberían estar
integrados en la conciencia, memoria o identidad (p. ej., en el TID).
- Disociación entre la conducta saliente o percepción inconsciente con la introspección verbal
relatada por el paciente (p. ej., en el embotamiento afectivo del shock)
2) Disociación como alteración de la conciencia normal experimentada como una desconexión de yo
o del entorno (pe. despersonalización-desrealización)
3) Disociación como mecanismo de defensa: rechazo intencional (no necesariamente consciente) de
contenidos emocionales dolorosos) (opción 2 incorrecta por ser verdadera).
- Holmes et al. (2005) aluden a una diferenciación dentro de los procesos disociativos entre
aquellos que implican compartimentación (un fallo parcial/total en la capacidad para controlar
deliberadamente procesos o acciones que habitualmente están bajo control voluntario y en los que
las respuestas se encuentran compartimentadas) y aquellos que implican distanciamiento (un
alejamiento de los procesos mentales, el cuerpo o la realidad externa).
- Autores como Dell y O´Neil (2009) han apuntado a otro motivo de debate dentro del ámbito de
los Trastornos Disociativos al plantear la necesidad de reflexión acerca de si se tratan de una
alteración de la integración (compartimentación del sí mismo) o de una multiplicidad del sí
mismo (opción 3 correcta por ser falsa).
- Hoy en día, sigue sin existir una definición consensuada de la disociación y el término se usa
indistintamente para hacer referencia a: 1) una categoría diagnóstica, 2) un grupo de síntomas y 3)
algunos procesos patogénicos causados por experiencias infantiles que interfieren con la
integración de las funciones mentales o mantienen separadas distintas partes de la personalidad
(opción 4 incorrecta por ser verdadera).
En cuanto a las bases de la teoría de Millon de Trastorno de Personalidad ordena los trastornos de
personalidad en función de niveles de gravedad, utilizando criterios/variables de organización:
1) Naturaleza del refuerzo: puede ser positivo (de búsqueda) o negativo (por evitación).
2) Fuente primaria de comodidad y satisfacción (proviene de sí mismo o los demás):
Retraimiento (escasa gratificación en la vida),
Dependencia (evalúa la gratificación o malestar por la reacción de los demás),
Independencia (gratificación desde los deseos y valores propios),
Ambivalencia (se guían por los demás y sus propios valores y deseos, los que les plantea
un conflicto),
Discordancia (utilizan la situación para conseguir un refuerzo positivo o evitar el
malestar. Aprenden a sustituir el dolor por el placer) (opción 1 incorrecta por ser falsa).
3) Conductas instrumentales realizadas. Estrategias de afrontamiento pasivas o activas.
A partir de ahí distingue 8 tipos fundamentales de personalidad, que al añadir las variantes, dan lugar a
11 alteraciones:
Gravedad leve-ligera: Histriónico, dependiente, antisocial y narcisista,
Gravedad intermedia: Pasivo-agresivo, obsesivo-compulsivo, evitador y esquizoide,
Gravedad alta: Esquizotípico (variante de evitador y esquizoide), límite (variante de
histriónico, pasivo-agresivo y obsesivo-compulsivo) y paranoide (variante de antisocial y
narcisista) (opción 3 incorrecta por ser falsa).
Características comunes a las 11 alteraciones:
fuerte inflexibilidad que limita las oportunidades de aprender nuevas conductas,
frecuentes acciones que fomentan círculos viciosos,
gran fragilidad emocional ante situaciones de estrés.
El sistema clasificatorio de Millon, en lo que se refiere a recogida y organización de la información, es
más rico y completo que los otros dos sistemas, aunque con una “orientación teórica discutible”
(opción 2 correcta por ser verdadera).
Millon enfatiza la importancia de los patrones de crianza en el desarrollo de los diferentes trastornos
de personalidad, siendo los aspectos ambientales que pueden perjudicar el aprendizaje de diferentes
tipos:
- sucesos altamente estresantes que disminuyen los sentimientos de seguridad,
- sucesos neutrales tanto emocionales como conductuales que no activan conductas defensivas,
- insuficiencia de experiencias que permitan el aprendizaje de conductas adaptativas
(opción 4 incorrecta por ser falsa). APIR Manual de Psicología Clínica, Tema 16.
Millon, en su modelo evolutivo establece una clasificación de los trastornos de personalidad
basándose en las siguientes dificultades:
1) Personalidades con dificultades para el placer
esquizoide,
evitativo y
depresivo de la personalidad
2) Personalidades con problemas interpersonales
trastorno histriónico,
narcisista,
antisocial y
dependiente de la personalidad
3) Personalidades con conflictos intrapsíquicos
trastorno sádico,
compulsivo,
negativista y
masoquista de la personalidad)
4) Personalidades con déficit estructurales
trastorno esquizotípico,
límite,
paranoide y
personalidad descompensada
APIR Manual de Psicología Clínica, Tema 16.
Dentro de los modelos explicativos de los trastornos disociativos, Farina et al. (2019) han llevado a cabo
una distinción entre desintegración y disociación.
En cuanto a la desintegración, las emociones desbordantes y las defensas arcaicas activadas por los
eventos traumáticos y las memorias de estas situaciones afectan, según estos autores a la conectividad
cerebral. Algunos ejemplos son:
la despersonalización y desrealización (opción 3 correcta),
la desregulación emocional repentina y
la disminución brusca de monitorización metacognitiva.
Por otro lado, la disociación implica que ante el fallo de integración se produce una recomposición de
los elementos psíquicos de modo más separado. Algunos ejemplos son:
la amnesia,
la personalidad múltiple (opción 4 incorrecta),
los trastornos conversivos,
la fragmentación del sentido del self (opción 1 incorrecta),
los recuerdos traumáticos relacionales implícitos y por último,
las somatizaciones persistentes o la alexitimia (opción 2 incorrecta).
APIR Manual de Psicología Clínica, Tema 7.