0% encontró este documento útil (0 votos)
16 vistas4 páginas

Crisis y gestión del agua en México

México enfrenta una grave crisis del agua debido al crecimiento de la población, la deficiente gestión de los recursos hídricos y la contaminación. Más de 10 millones de personas no tienen acceso al agua potable y la disponibilidad de agua por persona ha disminuido drásticamente en las últimas décadas. Se requieren inversiones significativas en infraestructura e instituciones para lograr una gestión integral sostenible del agua que satisfaga las necesidades de la población y favorezca el desarrollo económico.

Cargado por

bethchen36
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
16 vistas4 páginas

Crisis y gestión del agua en México

México enfrenta una grave crisis del agua debido al crecimiento de la población, la deficiente gestión de los recursos hídricos y la contaminación. Más de 10 millones de personas no tienen acceso al agua potable y la disponibilidad de agua por persona ha disminuido drásticamente en las últimas décadas. Se requieren inversiones significativas en infraestructura e instituciones para lograr una gestión integral sostenible del agua que satisfaga las necesidades de la población y favorezca el desarrollo económico.

Cargado por

bethchen36
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CONCLUSIONES GENERALES:

México enfrenta una aguda crisis de agua. Las causas están no sólo en el crecimiento de la
población que llega ya a 110 millones de personas, sino también en una deficiente Gestión
Integral de los recursos hídricos. El acceso al agua se mantiene como un factor de pobreza
y marginación en el país, en especial en las áreas rurales y las comunidades indígenas.
Según el Banco Mundial, al menos 10.6 millones de personas en el país no tienen acceso al
agua potable (casi uno de cada 10 habitantes del país) y más de una tercera parte no cuentan
con un sistema apropiado de alcantarillado (45).

En el país persisten severas disparidades regionales respecto de la disponibilidad de agua,


aun cuando se han logrado mejoras en el acceso en los años recientes. La explotación de los
mantos subterráneos es especialmente dramática, y la calidad del agua se está deteriorando
debido a la carencia de un adecuado tratamiento, tanto en superficie como en subterráneos,
se experimenta una sobreexplotación y contaminación del agua, debido a un ineficiente uso
de este recurso en un contexto de escasez.

Como referencia, se destaca que en 1995 la disponibilidad de agua en el país fue de 11 mil
500 metros cúbicos por persona al año. En 2005 disminuyó a 4 mil 288 metros cúbicos.

El sector de abasto y saneamiento de agua se caracteriza por significativas ineficiencias


físicas y comerciales y un bajo nivel de recuperación de costos financieros, muchas de las
instalaciones de abasto y saneamiento no hace un uso eficiente de los recursos hídricos. El
Banco Mundial considera 2 componentes en el sector hídrico en México: el mejoramiento
en la administración de información y conocimiento en el sector de oferta de servicios
hídricos y servicios sanitarios básicos y la modernización de los servicios de operadores de
agua para mejorar la eficiencia tanto comercial como física.

Bajo este escenario, es posible sugerir algunas pistas de reflexión: La problemática


originada por la Gestión de los recursos hídricos en México, guarda una estrecha relación
con la distribución natural de los recursos en agua, la concentración de la población y el
aporte económico de cada región a la producción nacional. Dicha problemática podría ser la
causa directa del grado de explotación de los acuíferos y por ende, de los contrastes
económicos e industriales que muestran entre sí las regiones norte y sur de nuestro país.

Dicho de otra manera, tanto el crecimiento generalizado de la población, como el peso


económico de las regiones, o de ciertas ciudades en particular, inciden directamente en la
disponibilidad y en el estado de los recursos hídricos. Además las situaciones de stress
hídrico, más allá de representar una amenaza de escasez del recurso o de ser el resultado de
las deficiencias tecnológicas o hidrológicas, son principalmente el resultado de las
debilidades de las políticas públicas y de los fracasos institucionales en la GIRHM.

45 Roemer, A. Derecho y Economía: Políticas públicas del agua. Ed. Porrúa, Edición 1ª, México 2007 ISBN: 9707019362

[121]
No obstante, esta situación podría ser resuelta. Por una parte, a través de un análisis preciso
del estado de recursos hídricos, de su disponibilidad natural y de sus diferentes usos. Por
otra parte. A través del diseño y de la aplicación de mecanismos de gestión integral de
recursos hídricos eficaces e indispensables para el bienestar de la sociedad y el desarrollo
económico que favorezca el uso sustentable del recurso, así como la reducción de las
diferencias entre la población.

Asimismo, es necesaria una importante inversión en infraestructura hidráulica, así como un


cambio de mentalidad que genere por un lado, una consciencia en la población sobre la
importancia de cuidar el agua y por otro lado, un cambio de fondo en los patrones de uso
industrial de este recurso. Esto último a través de programas de educación que propicien el
uso racional y solidario del agua, por ello se considera por algunos autores como: Emilio
Pradillas, Cecilia Tortajada y Luzma Fabiola Nava (46), que el actual gobierno está
llamado a reformar las instituciones, reformular las políticas del agua y poner en práctica
nuevos mecanismos de gestión de los recursos hídricos que permitan contrarrestar su
escasez, su limitación y su demanda.

Por ello, es necesario que también favorezcan el bienestar de la sociedad, el progreso


industrial principalmente de la región sur del país, y el uso sustentable de los recursos.
Estos especialistas coinciden en afirmar que la problemática gestión integral del agua corre
el riesgo de agravarse. Añaden que en la medida en que ésta situación no sea corregida, el
desarrollo económico de México y la mejora en la calidad de vida de la población serán dos
proyectos difíciles de alcanzar y será imposible el logro de beneficios.

El mal uso del agua continuará con todos los desajustes económicos, sociales y ambientales
que todo esto trae si permitimos que siga la desidia oficial y la ciudadanía no exige al
gobernante en turno hacer realidad lo que promete. Ya Calderón dijo al principio de su
mandato que entregaría un país con menos problemas de agua, pues este recurso era asunto
de seguridad nacional y por eso sería prioritario conservarla y usarla racionalmente. La
realidad muestra lo contrario.

La mejora continua de la competitividad económica y social de cada región del país es una
prioridad. Sin embargo, esto no debe manejarse como proyectos aislados, sino como un
único esfuerzo destinado al fortalecimiento de la gestión del recurso hídrico y la reducción
de las desigualdades que existen entre la población derivadas precisamente de la
disponibilidad del agua. Lo cual por consecuencia incide directamente en el crecimiento
económico de cada región del país.

46 Pradilla, Emilio, Tortajada, Cecilia. “River Basins: Institutional Framerwork and Management. Options for Latin América.

[122]
Un desafío para el gobierno actual, en donde la capacidad institucional y administrativa
para hacer el balance adecuado de estas dimensiones es necesaria para conciliar la relación
inversa entre población y recursos hídricos y crecimiento económico, es mantener los
recursos hídricos, equilibrar el desarrollo económico y la explotación del acuífero; abatir el
rezago en aprovisionamiento en agua y concienciar a la población; así como a la industria
sobre los usos del agua, son aspectos estratégicos en la GIRIM.

La serie de políticas que el gobierno mexicano considere para lograr una mejor
gobernabilidad del recurso, debe incluir las polaridades de la distribución geo-natural del
mismo, los aspectos de su sustentabilidad y equidad, y su importancia en la mejora de los
niveles nacionales de desarrollo económico.

Por otro lado, el cambio climático dificulta la disponibilidad de agua en ciudades sobre
todo semidesérticas como el norte de México. Como en muchas ocasiones, los organismos
operadores de agua se encuentran en problemas para conseguir nuevas fuentes de
suministro. Por ello su enfoque debe ser en hacer más eficiente la gestión del sistema y
abastecer de agua a los ciudadanos a los menores costos y desperdicios posibles. (47)

El siguiente cuadro resume en 8 puntos la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos


(GIRH):

47 Revista Sonárida, Instituto de Educación Sonora Arizona, enero- junio de 2009, año 14 No. 27 Briseño Ramírez, Hugo “Gestión
eficiente del agua ante la perspectiva del cambio climático”

[123]
Cuadro No. 18 Puntos Principales de la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos:

1. Enfoque de política pública, incremental y adaptativo, que persigue el desarrollo y


manejo coordinado del agua, la tierra y los recursos relacionados.

2. Orientada a propiciar que el aprovechamiento de los recursos hídricos se dirija hacia la


consecución de objetivos nacionales de desarrollo económico y social bajo criterios de
equidad y sostenibilidad ambiental.

3. Se basa en manejar los recursos hídricos a nivel de cuencas, considerando también las
subcuencas, microcuencas y acuíferos como unidades interdependientes para la gestión y
desarrollo de los recursos hídricos;

4. Busca establecer objetivos a corto y largo plazos para las políticas hídricas mediante la
planeación estratégica y la producción de planes maestros;

5. Orientada a establecer la política hídrica como una política transversal, de manera que
los demás sectores tomen en cuenta al agua en el desarrollo de sus propuestas y actividades
de gobierno;

6. Busca integrar los principios de subsidiariedad, el principio precautorio y el de usuario y


contaminador pagador como principios que apoyen las políticas hídricas.

7. Reconoce que los retos en materia de gestión de recursos hídricos no pueden ser
resueltos exclusivamente por el Estado, sino con la participación de todos los actores
sociales involucrados; por esta razón recomienda la construcción de la gobernanza como
una nueva forma de gobierno, en donde el Estado figura como un garante del interés
público, un facilitador/movilizador de recursos y un coordinador de las varias actividades
relacionadas con la gestión y el desarrollo de los recursos hídricos, pero con el apoyo y
participación de la sociedad civil organizada.

8. Busca la descentralización y la participación de los diversos interesados a través de la


creación y fortalecimiento de instituciones deliberativas, participativas y empoderadas,
como los organismos de cuenca, comités de microcuencas y comités de aguas.

Fuente: “Modelo Sustentable de Gestión de agua en el Distrito Federal” Martínez


Velázquez Julio César.

[124]

También podría gustarte