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Libreto de Aida en PDF

El ejército egipcio capturó a Aida, una mujer etíope que ahora es esclava de Amneris, la hija del Faraón. Tanto Aida como Amneris aman a Radamés, el capitán egipcio destinado a casarse con Amneris. Cuando el padre de Aida invade Egipto, nombran a Radamés jefe del ejército egipcio. Radamés regresa victorioso pero es acusado de traición por Amneris después de que se descubre su amor por Aida.

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El ejército egipcio capturó a Aida, una mujer etíope que ahora es esclava de Amneris, la hija del Faraón. Tanto Aida como Amneris aman a Radamés, el capitán egipcio destinado a casarse con Amneris. Cuando el padre de Aida invade Egipto, nombran a Radamés jefe del ejército egipcio. Radamés regresa victorioso pero es acusado de traición por Amneris después de que se descubre su amor por Aida.

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Aida

Argumento

El ejército egipcio hizo cautiva a una muchacha etíope, Aida, que es ahora esclava de
Amneris, la hija del Faraón. Esclava y señora están enamoradas de Radamés, capitán egipcio
que ama a la primera y está destinado a casarse con la segunda.

Llega un mensajero con la noticia de que el rey etíope, Amonasro, el padre de Aida, ha
invadido Egipto. Se acuerda que el ejército salga contra el invasor, y se nombra jefe de la
expedición a Radamés.

Pasados unos meses, Radamés vuelve vencedor. Amneris, para poner al descubierto el
sospechoso amor de Aida, dice a ésta que Radamés ha muerto en la guerra. Descubierta
aquella callada pasión, Amneris declara que ella también ama a Radamés, y amenaza a la
esclava hasta con la muerte.

El Rey y la Corte se reúnen a la entrada de Tebas para recibir a los vencedores. Entran las
tropas y, al final, Radamés en un trono llevado por cautivos. El Rey se adelanta a recibirlo.
Entre los prisioneros viene Amonasro, el rey etíope, padre de Aida. Amonasro pide al Rey
perdón para sus compañeros de infortunio; también lo pide Radamés. El Rey lo concede con la
condición de que padre e hija queden en rehenes. El rey etíope se promete tomar venganza.

En efecto, invocando los deberes que la sangre real impone a su hija, logra que ésta,
sacrificando su amor, arranque al imprudente Radamés el secreto del camino que en el
próximo ataque han de seguir las tropas egipcias. Sorprendido Radamés por Amneris y el gran
sacerdote, es acusado de traidor por la hija del Rey, que así se venga de su esclava y del
desdeñoso capitán.

Preso Radamés, le ofrece Amneris la salvación si renuncia al amor de Aida; pero aquél
contesta que prefiere morir.

Se celebra el juicio, se desespera Amneris al fin, e increpa a los jueces; pero éstos dicen que
ya nada se puede hacer.

Radamés está recluído en una mazmorra que acaba de ser cerrada. Allí ha de morir en la
tiniebla y en la soledad… Pero no; de un rincón del calabozo sale Aida, que allí esperaba para
morir con él; no está solo. Y en cuanto a la tiniebla, la mazmorra está totalmente a oscuras;
mas para los corazones y la fe, el amor y la imaginación de Aida y Radamés, il ciel si apre.

Anecdotario

 El virrey de Egipto quiso solemnizar la apertura del canal de Suez, y encargó a Verdi la
composición de una ópera de asunto egipcio. Por ello le ofreció 200.000 francos. La
obra fue Aida. Por varias causas se retrasó el estreno. Verdi no se atrevió a hacer el
viaje.
 Se dice que uno de los recuerdos más gratos de Verdi era el de haber observado una
noche a altas horas, en Milán, a un muchacho, que, para darse ánimos al atravesar
una grande y desierta plaza, iba cantando la brillante y ampulosa marcha triunfal de
Aida. Verdaderamente se puede decir de ésta lo que de la Appasionata de Beethoven
decía Bismarck; "Cada vez que la oigo me siento más valiente".

 La versión alemana se estrenó en Berlín en 1874, y más tarde, la francesa, en el


Teatro Italiano de París en 1876. Fue representada por primera vez en el Real de
Madrid en 1874 y en 1876 en el Teatro Principal de Barcelona.

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