Tema 10: LA REALIDAD Y SUS GÉNEROS EN LA PINTURA DEL
SIGLO DE ORO. A MODO DE EPÍLOGO
Se quiere tratar sobre diversos problemas relacionados con el concepto de realismo artístico y
sus manifestaciones en la pintura del siglo de oro.
Las diversas exposiciones de 2005-2006 sobre artistas o fenómenos artísticos relacionados con
la España del SXVII permitieron conocer mejor esa etapa de nuestra historia. Antes no se
había producido algo igual, exposiciones en las que el público haya podido ver juntas tantas
pinturas españolas del primer tercio del SXVII. Posteriormente, en 2008 el Museo de Boston
organizó una muestra sobre la pintura en el reinado de Felipe III, en 2009 el Museo del Prado
realizó una exposición sobre Juan Bautista Maino pintor caravaggista principal) y en 2011 una
sobre los años romanos y época napolitana de José de Ribera que está dando unos resultados
sorprendentes.
Muy importantes han sido las exposiciones del Museo de Indianápolis “The sacred spain” y la
del National Gallery de Londres titulada “The sacred made real” que incluían pinturas y
esculturas del siglo de Oro.
Varias de estas exposiciones tuvieron como objeto:
El análisis del naturalismo en el ámbito espacial
Otras se dedicaron a determinados artistas que adoptaron un lenguaje realista
Algunas se inscriben en el contexto de los actos relacionados con el centenario del
Quijote
Nos referimos a:
“Caravaggio y la pintura realista europea”
Organizada por el MNAC mostro una selección de pintura naturalista realizada por artistas
españoles e italianos aunque no faltaron otras procedencias. Fue comisariada por José Milicua,
un experto en pintura de esa época.
Desde el punto de vista de la pintura española ha sido útil para conocer los diferentes
lenguajes de los artistas “naturalistas”. También sirvió para tener en cuenta la necesidad de
ser cautos sobre el hecho de manejar etiquetas como las de “escuela local” o “Escuela
internacional” pues son continuos los préstamos y coincidencias entre pintores que trabajaban
en lugares muy distintos.
Además sirvió para conocer la ultimas incorporación importante al
catalogo de la pintura naturalista europea: el “San Jerónimo “de
Georges Latour.
“De Herrera a Velázquez: el naturalismo en la pintura sevillana”
Reunía obras de artistas activos en Sevilla durante el primer tercio del SXVII, tuvo como
comisario a Alfonso Sánchez Pérez. En Sevilla trabajaron o enviaron sus obras los artistas
principales de la generación prodigiosa de Ribera, Alonso Cano, Zurbarán o Velázquez.
Es una exposición complementaria a la realizada en 1999 sobre la época sevillana de
Velázquez. Las dos muestran las distintas opciones estéticas que convivían en un mismo
tiempo en Sevilla y la variedad de fuentes que alimentaron a estos artistas, tanto los pintores
que trabajaban en Italia en un estilo caravaggista como a los españoles que estaban de paso
por la ciudad o a los maestros manieristas.
“Jusepe Ribera bajo el signo de Caravaggio”
Tuvo un carácter itinerante y aborda uno de los problemas más
interesantes de la historiografía de la pintura española, pues la
obra de ribera solo se conoce a partir de su época napolitana
siendo sus años romanos prácticamente desconocidos. Una de
las piezas claves en este proceso ha sido “La resurrección de
Lázaro”.
También hay que destacar la exposición del “Joven Ribera” del Prado que ha permitido avanzar
en este asunto al presentar obras por lo general dispersas.
“Juan Van der Hammen y León”
Uno de los representantes de naturalezas muertas que trabajaron en Madrid en las primeras
décadas del SXVII. La exposición ha servido para confirmar su importancia en la historia del
bodegón español. Las novedades radican en las aportaciones del pintor en otros géneros como
son el retrato o la pintura religiosa.
“El arte en la España del Quijote”
Surgió como celebración del cuarto centenario de la publicación de la primera parte del
Quijote. Se celebró en Ciudad Real y trataba de mostrar alguno de los hechos principales del
SXVII a la luz de la novela de Cervantes.
La concentración de exposiciones que reunieron tal cantidad de obras relacionadas con artistas
españoles que siguieron tendencias naturalistas responde a razones coyunturales y se
relaciona con la importancia que ha tenido este estilo en la formación de una identidad
histórica de la pintura española. De hecho, es muy frecuente utilizar el término “realista”
cuando se ha tratado de caracterizar de manera general la pintura realizada en el país.
En primer lugar está el hecho de que varios de los pintores más destacados utilizaron ese
lenguaje.
Fue muy importante que el descubrimiento y la revalorización de la pintura española, por
parte de los europeos, se produjera sobre todo durante el SXIX, y especialmente por artistas y
críticos que defendían las tendencias realistas. En su afán por reivindicar una pintura española
y por identificar sus rasgos diferenciadores, insistieron acerca del apego natural que
caracterizaba a sus mejores representantes. Fue además, un proceso propiciado por el
conocimiento de la literatura del Siglo de Oro de la que también se subrayaba su apego al
natural. No fue casualidad que un siglo amigo del realismo fuera el más capacitado para
revalorizar la pintura española.
Las exposiciones anteriores mostraban que el interés por la realidad que desarrollaron los
pintores españoles y europeos desde las primeras décadas del SXVII no se tradujo solamente
en términos exclusivamente técnicos o estilísticos. Tuvo que ver también con:
El deseo de explotar nuevas posibilidades para la narración pictórica
Con una nueva definición de la utilidad de la imagen
Con una nueva relación entre el público, los artistas y las obras de arte
Con importantes variaciones en la conciencia religiosa o con notables
transformaciones de carácter social
En la España de la primera mitad del siglo XVII se vio la introducción del lenguaje naturalista en
la pintura local y su definitiva consagración como uno de los estilos más adecuados para
satisfacer las nuevas necesidades de representación artística de la sociedad. Ese lenguaje, sin
embargo, convivió siempre con otras opciones estilísticas y conoció muchas variantes.
Junto a la difusión del naturalismo, otra de las características que definen la historia de esa
época es la intensa actividad auto reflexiva. Antes de 1600 no se había publicado ningún libro
sobre pintura pero en las décadas siguientes se escribió una gran cantidad de obras escritas
tanto por profesionales: El Greco, Pablo Céspedes, Pacheco…como de literatos: Lope De Vega,
Gutiérrez De Los Ríos, Jáuregui, Fray José De Sigüenza….
Las obras más importantes tomaron formas de tratados pero existieron otros instrumentos
para reflexionar sobre el arte: los memoriales y las monografías.
Uno de los fenómenos más significativos es que las alusiones a la pintura y a los pintores se
hicieron cada vez más frecuentes en todo tipo de manifestaciones literarias. A través de las
citas se infiere que la pintura fue un arte con mucha presencia en los ambientes cultos. Es un
hecho que tiene que ver con varios factores:
Es reflejo de la existencia de un número de artistas elevado con intereses intelectuales que
necesitan demostrarlo
La extracción social de pintores y escritores que con frecuencia, procedían de medios
semejantes y establecieron entre sí relaciones familiares o amistosas.
La aparición del naturalismo ha sido uno de los fenómenos más importantes de la historia de la
pintura europea. Fue uno de los grandes desafíos al sistema tradicional de las artes y un
intento de romper con la rigidez de la normativa clasicista.
En general fue muy mal acogido por los tratadistas y teóricos que concebían la pintura como
un arte cuya misión era transmitir historias ejemplares a través de un acercamiento idealizado
y selectivo a la naturaleza. El uso de un lenguaje realista permitía incorporar la experiencia
cotidiana a los grandes repertorios narrativos tradicionales y fue un método de notable
eficacia para poner la pintura en relación con el público.
Desde el punto de vista literario, el fenómeno más importante que tuvo lugar en la España del
primer tercio del SXVII fue el triunfo de la comedia, a la que se dedicaron algunos de los
escritores más importantes de la época. Se trata del fenómeno literario más singular durante
el Barroco. Al igual que con el naturalismo, la comedia dio lugar a un intenso debate teórico, la
comedia se convirtió en un genero cada vez más libre. Lope de vega en “Arte nuevo de hacer
comedias en este tiempo” defiende las innovaciones que había llevado a cabo en la comedia
apelando al Público.
Era precisamente la aparición de ese público masivo el fenómeno que convirtió al teatro en la
forma literaria más difundida de la época. Los corrales de comedias se llenaban de un público
ávido de novedades, lo que propició la aparición del escritor profesional, es decir, que vivía del
producto de sus creaciones dramáticas. Era una gran novedad en el campo literario y
adaptaron su arte a las expectativas de la gente.
A partir de comienzos del SXVII una parte cada vez más importante de la producción cultural
tuvo como destinatario una población masiva, anónima e iletrada. Proliferaban las fiestas y las
celebraciones volcadas al exterior en las que se trataba de involucrar como espectador a toda
la población. Era una mezcla de artes plásticas literarias, musicales y de protocolo. Eran actos
dirigidos a un público masivo.
Hay que recalcar que tanto el caso del teatro como el de las fiestas su vocación masiva traía la
consecuencia de la necesidad de tener en cuenta las preferencias del público y de crear formas
cuyos contenidos pudieran ser fácilmente leídos por la masa de población.
Eso dio lugar a:
Existencia de varios niveles de lectura
La polarización de la cultura literaria española de la época
También se dio en la pintura: en los años en los que Herrera el Mozo realizaba
su “Triunfo de San Hermenegildo” con su contenido directo y triunfal, Velázquez
estaba pintando sus complejas “hilanderas”