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Intervención en Depresión en Mayores

Este documento trata sobre la evaluación e intervención psicológica en problemas depresivos en personas mayores. Discuta que la depresión es un problema común en las personas mayores, con prevalencias elevadas. También analiza los desafíos específicos de evaluar y diagnosticar la depresión en este grupo debido a su manifestación clínica única. El documento concluye resaltando la importancia de que los psicólogos estén capacitados para tratar efectivamente los problemas depresivos en las personas mayores.

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Intervención en Depresión en Mayores

Este documento trata sobre la evaluación e intervención psicológica en problemas depresivos en personas mayores. Discuta que la depresión es un problema común en las personas mayores, con prevalencias elevadas. También analiza los desafíos específicos de evaluar y diagnosticar la depresión en este grupo debido a su manifestación clínica única. El documento concluye resaltando la importancia de que los psicólogos estén capacitados para tratar efectivamente los problemas depresivos en las personas mayores.

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Tema 5

Intervención Psicológica en Tercera Edad

Tema 5. Evaluación e
intervención psicológica en
problemas depresivos
Índice
Esquema

Ideas clave

5.1. Introducción y objetivos

5.2. Relevancia del problema

5.3. Manifestación clínica de los problemas depresivos en


la tercera edad

5.4. Factores protectores y factores de riesgo de la


depresión de las personas mayores

5.5. La evaluación psicológica de los problemas


depresivos

5.6. La intervención psicológica

5.7. Conclusiones

5.8. Referencias bibliográficas

A fondo

Consideraciones para la evaluación de la depresión en la


vejez

Eficacia de las intervenciones psicológicas para la


depresión en personas mayores

Test
Esquema

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Tema 5. Esquema
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Ideas clave

5.1. Introducción y objetivos

En este tema se abordan los principales contenidos teóricos que el psicólogo debe

de conocer en torno a los problemas depresivos de las personas mayores.

Partiendo de las evidencias científicas que sostienen que las prevalencias de los

trastornos depresivos en las personas mayores son elevadas, incluso la sospecha de

que estos elevados datos puedan estar enmascarados por el efecto de algunas

variables como, por ejemplo, las dificultades que pueden presentar las personas

mayores para informar de su sintomatología depresiva, todo apunta a que estamos

ante una problemática realmente importante a nivel sanitario y socioeconómico.

El hecho de que los trastornos depresivos en la vejez tengan una manifestación

clínica diferente respecto a otros grupos poblacionales con depresión hace que la

evaluación, el diagnóstico y el tratamiento de la depresión en personas mayores

resulten más complejos. Por todo ello, resulta fundamental que el psicólogo esté

formado en las características específicas de los trastornos depresivos en la vejez,

en su manifestación clínica y variables asociadas, así como en los instrumentos de

evaluación adecuados y las intervenciones psicológicas que han demostrado ser

eficaces. En este tema, se tratará de profundizar en todos estos aspectos.

Los objetivos de este tema son:

▸ Conocer el impacto personal, familiar y socioeconómico de los problemas depresivos

en la vejez.

▸ Describir las principales variables psicosociales implicadas en el origen y

mantenimiento de los problemas depresivos en la vejez.

▸ Saber los procedimientos y las herramientas para la evaluación de la depresión en la

vejez.

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Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

▸ Descubrir las principales técnicas psicológicas para la intervención en problemas

depresivos en la vejez.

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Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

5.2. Relevancia del problema

Los problemas depresivos en la vejez suponen un problema importante. Los datos

recientes de prevalencia de los problemas depresivos en las personas mayores son

elevados, tal y como se muestra en la tabla 1.

Tabla 1. Prevalencia de problemas depresivos en la vejez. Fuente: Dinapoli y Scogin, 2014.

En la población española se han encontrado datos similares, aunque se han

señalado porcentajes más elevados de problemas como la distimia, que podría

llegar a afectar a un 14,3 % de mujeres, con respecto a un 2,5 % de hombres

(Gázquez, Pérez, Lucas y Yuste, 2008).

A estos datos hay que añadir que la población que se muestra más vulnerable y,

por tanto, con mayor predisposición para padecer depresión son las mujeres, las

personas mayores más mayores, personas con menor nivel socioeconómico,

con problemas funcionales y personas con problemas cognitivos.

Dentro del grupo de las personas mayores, los problemas depresivos son más

frecuentes entre los mayores-mayores. Los motivos por los que se observan más

problemas depresivos en los más mayores tienen que ver con una mayor

frecuencia de mujeres, mayor presencia de problemas funcionales y cognitivos

y un menor nivel socioeconómico de este grupo poblacional (Blazer, 2003).

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Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Son varios los aspectos llamativos a resaltar relacionados con las prevalencias de los

trastornos depresivos en la vejez:

▸ Curso de los problemas depresivos en la vejez: cuando atendemos a la evolución

de los trastornos depresivos en personas mayores, los datos indican que, entre las
personas con problemas depresivos clínicamente significativos , un 23 % remitió,
un 44 % tuvo un empeoramiento fluctuante y un 33 % mostró un curso crónico
severo. De los problemas subclínicos, un 25 % fueron crónicos, mientras que un 35

% de los casos de depresión severa y un 52 % de los distímicos fueron crónicos


(Beekman et al., 2002).

▸ Menor prevalencia como grupo poblacional: las estadísticas sugieren que los

síntomas y problemas depresivos son menos frecuentes en las personas mayores


que en otros grupos de edad (Blazer, 2003), por lo que, a pesar de encontrarse cifras
altas de prevalencia, se trata de uno de los grupos poblacionales con menor
afectación de este tipo de trastorno afectivo.

▸ Aumento progresivo de los datos de prevalencia: debido a cambios culturales en

la forma de entender los problemas de salud mental, en los últimos años se está
observando un aumento progresivo con el paso del tiempo en la incidencia de casos
depresivos en las personas mayores, población en la que también son frecuentes los
episodios recurrentes de problemas depresivos.

▸ Cautela en datos de prevalencia: a pesar de que los diferentes estudios científicos

indiquen que los síntomas y problemas depresivos son menos frecuentes en las
personas mayores que en otros grupos de edad (Blazer, 2003), son diversos los

factores que podrían estar influyendo en un enmascaramiento de los datos «reales»


de prevalencia de este tipo de trastorno psicológico en las personas mayores.
Algunos de los factores que parecen estar influyendo en mayor medida en este
enmascaramiento son:

• Dificultades por parte de las personas mayores para facilitar información.

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Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

• Dificultades por parte del psicólogo para acceder a la información.

• Dificultades en la identificación de síntomas específicos de depresión en personas


mayores.

Mientras que los dos primeros aspectos fueron analizados en el tema «Habilidades

terapéuticas para la evaluación y la intervención con personas mayores», el último de

ellos se describirá con mayor profundidad en los próximos apartados de este tema.

De lo expuesto hasta el momento, se podría concluir que, si bien otros grupos

poblacionales presentan datos de mayor prevalencia de problemas depresivos, más

allá de esta comparación entre grupos poblacionales, las prevalencias en personas

mayores son también destacables y resulta fundamental atenderlas.

Especialmente teniendo en cuenta que en los últimos años estas cifras están

aumentando y que, según indican los diferentes estudios, la realidad es que estas

estimaciones muy probablemente estén sesgadas por razones como las que se

señalaban anteriormente, relativas a la dificultad para reconocer problemas

depresivos en las personas mayores.

Consecuencias de los trastornos depresivos en las personas mayores

Todos los datos anteriores son especialmente preocupantes dado que la depresión
en la vejez puede tener efectos relevantes en la ejecución cognitiva de las personas,

la satisfacción con la vida y el funcionamiento social y físico. A su vez, se asocia con

un mayor uso de recursos sanitarios, un aumento del riesgo de hospitalización

y mortalidad.

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Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Por último, pero no menos importante, la depresión en la vejez es uno de los

factores de riesgo más importantes para el suicidio. Las características de las

personas mayores que se asocian con mayor riesgo de suicidio son: ser viudo,

vivir solo, percibir una mala salud, experimentar baja calidad del sueño, no contar

con un confidente y experimentar sucesos vitales estresantes, como problemas

económicos o interpersonales.

Los factores a los que se asocia la depresión en la vejez, bien porque puedan
generarla o bien porque puedan ser consecuencia de esta, se muestran de manera

esquemática en la tabla 2.

Todas las circunstancias comentadas llevan a la conclusión de que la depresión en

la vejez es un problema de enorme importancia tanto para la persona que la

padece como para las familias. Se trata de un serio problema de salud pública.

Tabla 2. Ejemplos de factores asociados a la depresión en la vejez. Fuente: adaptación a partir de Blazer

(2003).

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Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Teniendo en cuenta los elevados datos de prevalencia de los trastornos depresivos

en personas mayores, la posibilidad de que estos datos pudieran ser incluso

mayores debido al enmascaramiento que se ha mencionado anteriormente, y sin

olvidarnos de las consecuencias que tienen los trastornos depresivos en las

personas mayores y las dificultades que nos encontramos, la correcta evaluación,

diagnóstico y tratamiento por parte del psicólogo tienen un papel fundamental.

En los próximos apartados se profundizará especialmente sobre las diferentes

problemáticas que presenta el diagnóstico de los trastornos depresivos en personas

mayores y se describirán pautas para una correcta actuación psicológica.

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Ideas clave

5.3. Manifestación clínica de los problemas


depresivos en la tercera edad

Una de las dificultades más importantes que se presentan para poder hacer un

diagnóstico correcto de un problema depresivo en una persona mayor está

relacionada con su propia manifestación clínica. En este sentido, los trastornos

depresivos en las personas mayores están caracterizados por una sintomatología

diferente respecto a otros grupos de edad con sintomatología depresiva. Por ello, es

fundamental que el psicólogo conozca esta manifestación clínica característica ya

que, de lo contrario, no podrá detectar y diagnosticar correctamente un trastorno

depresivo en personas mayores.

El primer paso, que generalmente llevaría a cabo todo psicólogo para diagnosticar

depresión, sería servirse de los criterios diagnósticos de un manual diagnóstico de

referencia, como puede ser el DSM-5 (2014). Si acudimos por ejemplo al DMS-5

(2014), los criterios para diagnosticar un «Trastorno depresivo mayor» serían los

siguientes (tabla 3):

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Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Tabla 3. Criterios diagnósticos de un «Trastorno depresivo mayor» (DSM-5; 2014).

Asimismo, el DSM-5 (2014) nos indica que el trastorno debe generar un importante

sufrimiento emocional y físico a las personas que lo padecen. Y que estos síntomas

deben causar malestar clínicamente significativo o problemas en áreas importantes

para la persona (social, ocupacional, familiar, etc.).

Sin embargo, a pesar de que los manuales diagnósticos al uso plantean criterios

como los comentados en el párrafo anterior, los problemas depresivos en la vejez

no suelen reconocerse y tratarse. Junto a los comentados en el apartado anterior,

son diferentes los motivos que pueden influir en esta cuestión:

▸ Limitaciones asociadas a los manuales diagnósticos: la depresión no se puede

diagnosticar si los síntomas son resultado de condiciones médicas o fisiológicas.

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Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Síntomas como la fatiga, el insomnio o la pérdida de peso pueden ser atribuidos


equivocadamente a problemas de salud o incluso a la «vejez normal» y, por lo tanto,

contribuir al infradiagnóstico de los problemas.

▸ Estereotipos: existen estereotipos generalizados sobre cómo son las personas

mayores (es normal que no realicen actividades o que se sientan cansados) que son
mantenidos por la sociedad, las propias personas mayores (autoestereotipos) y los
profesionales. La existencia de estos estereotipos influye en que las propias
personas mayores asuman como normal la sintomatología depresiva y, por lo
tanto, no pidan ayuda ni acudan a profesionales. Desde el punto de vista profesional,

el efecto es similar. Creencias como «las personas mayores ya no cambian» o «es


normal la fatiga o el aislamiento» influyen decisivamente tanto en procesos de
evaluación o diagnóstico como en procesos de cambio terapéuticos.

▸ Existen limitadas herramientas para la evaluación de los problemas depresivos en

las personas mayores. La mayoría de los procedimientos diagnósticos y de


evaluación (por ejemplo, cuestionarios) se han desarrollado para otros grupos de
edad. Además, de las escasas herramientas disponibles, muy pocas se han validado

al castellano.

▸ Existe poca formación especializada para el trabajo con personas mayores con

problemas emocionales.

▸ Diferencias en la manifestación del problema entre jóvenes-adultos y personas

mayores: algunas de las características principales son que las personas mayores
muestran menos síntomas cognitivos y afectivos que las personas más jóvenes. Así
mismo, suelen tener menos velocidad de procesamiento y mayores disfunciones
ejecutivas asociadas a la sintomatología clínica depresiva. Por otra parte, es más

probable que presenten síntomas asociados a efectos fisiológicos, condiciones


médicas o medicamentos pautados. Finalmente, presentan mayor sintomatología en
aspectos como la desesperanza, evitación de contacto social, fatiga, sueño y/o
preocupaciones, entre otros. En la tabla 4 se presentan, de manera detallada, las

Intervención Psicológica en Tercera Edad 13


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

características específicas de la manifestación clínica de los problemas depresivos

en las personas mayores.

Accede aquí a la Tabla 4

Una vez que el alumno ha podido observar toda la sintomatología clínica

característica de este grupo poblacional, resulta fundamental analizar más al detalle

todas las variables. Para ello, ampliaremos la información presentada en la tabla 4,

creando así la tabla 5, que se presenta a continuación.

Accede aquí a la Tabla 5

Si atendemos a los nuevos elementos de la tabla 5 respecto a la tabla 4, se pueden

observar que los diferentes síntomas clínicos han quedado agrupados en torno a

cuatro reflexiones que nos llevan todas ellas a concluir las dificultades con las que

nos encontramos en el diagnóstico de un trastorno depresivo en la vejez. Las cuatro

reflexiones giran en torno a lo siguiente:

▸ Reflexión 1. Estereotipos. Teniendo en cuenta los diferentes síntomas de este

bloque (desesperanza por el futuro, evitar el contacto social, sentimiento de carga o


inutilidad, anhedonia e irritabilidad), los estereotipos que puedan tener, tanto las
personas mayores como los profesionales de la salud, pueden conducir a una no

detección de esta sintomatología como propia de un estado depresivo en una


persona mayor. En este sentido, la persona mayor o el psicólogo considerarían que
en edades avanzadas es normal sentirse desesperanzado frente al futuro y no lo
considerarían como un síntoma clínico específico de un trastorno depresivo en una
persona mayor.

▸ Reflexión 2. Debido a otras enfermedades. Los dos síntomas de este bloque

(problemas de sueño y fatiga), no solo podrían encajar en la Reflexión 1 descrita

Intervención Psicológica en Tercera Edad 14


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

anteriormente, sino que al psicólogo le podrían llevar a malinterpretar la información,


llevándole a interpretar que se trata de un trastorno de sueño o de una falta de

energía, ambas debidas o no al proceso natural del envejecimiento (para obtener


más información al respecto, ver los temas «Modelos psicosociales sobre el
envejecimiento» y «Evaluación e intervención psicológica en problemas de sueño»).
Es fundamental en este punto analizar en profundidad la naturaleza de estos
síntomas en la persona mayor con la que estemos trabajando para poder realizar un

correcto diagnóstico diferencial.

▸ Reflexión 3. ¿Trastorno de ansiedad? Es importante destacar que algunos síntomas

específicos de los trastornos depresivos en personas mayores son similares a la


sintomatología clínica de los trastornos de ansiedad, por lo que resulta fundamental
realizar un diagnóstico diferencial. Hecho que se torna más necesario si se tienen en
cuenta los datos de prevalencia tan elevados de comorbilidad entre trastornos
depresivos y trastornos de ansiedad en personas mayores (para ampliar

información, consultar el tema «Evaluación e intervención psicológica en problemas


de ansiedad»).

▸ Reflexión 4. Deterioro cognitivo. Como puede observarse en la tabla 4, es

característico de los trastornos depresivos en la vejez el retardo psicomotor y las


quejas subjetivas de memoria y de concentración. Un psicólogo sin la suficiente
formación en gerontología podría confundir esta sintomatología clínica típica de los
trastornos depresivos en personas mayores con un problema de deterioro cognitivo.

Si bien, en este punto también resulta necesario saber realizar un correcto


diagnóstico diferencial ya que el deterioro cognitivo y los trastornos depresivos en las
personas mayores cursan con sintomatología clínica similar. Incluso son bastantes
prevalentes los problemas depresivos y los trastornos de deterioro cognitivo que
cursan comórbidos.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 15


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

A modo de síntesis, resulta fundamental identificar correctamente los síntomas

clínicos propios de los trastornos depresivos en personas mayores, así como

analizar correctamente los propios síntomas para poder hacer un diagnóstico

diferencial correcto. Esta idea refleja la importancia de que el psicólogo tenga

formación específica en gerontología para que pueda ser consciente de las

dificultades que presenta el diagnóstico de los trastornos depresivos de las personas

mayores y trate de solventarlas.

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Ideas clave

5.4. Factores protectores y factores de riesgo de la


depresión de las personas mayores

Aunque, como se verá a continuación, son múltiples los factores que pueden

contribuir al origen o mantenimiento de los problemas depresivos en la vejez, no hay

que perder de vista el enfoque del ciclo vital a la hora de entender el problema.

Como se describió en el tema «La Psicogerontología: conceptos fundamentales», el

envejecimiento es un proceso que se ve afectado por circunstancias que han

ocurrido a lo largo de todo el ciclo vital de las personas. En este sentido, de acuerdo

con Fiske y colaboradores (2009), a lo largo de la vida se producen factores de

riesgo y factores protectores que contribuirán a la probabilidad de que


aparezcan los problemas depresivos.

Factores protectores y factores de riesgo para desarrollar sintomatología depresiva


según la etapa vital

Según lo comentado, Fiske y colaboradores (2009) proponen que en cada etapa vital

(diferenciando entre infancia/adolescencia, etapa adulta y vejez) van a tener un

mayor peso determinados factores y no otros en la probabilidad de desarrollar

problemas depresivos. En la tabla 6 se enumeran estos factores.

A continuación, se van a ir presentando los factores de riesgo y protectores más

destacables en cada etapa vital para desarrollar depresión (ver tabla 6):

▸ Infancia y adolescencia: los factores genéticos o la ocurrencia de eventos vitales

estresantes en la infancia pueden ser factores de riesgo para la depresión. Por el


contrario, una situación ventajosa en términos socioeconómicos puede actuar como

factor protector. De una forma similar, mientras que, en la adolescencia y comienzos


de la edad adulta, un estilo de personalidad neurótico puede favorecer la
aparición de la depresión, un alto nivel educativo puede actuar como protector.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 17


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

▸ Etapa adulta: los principales factores de riesgo para padecer depresión en la edad

adulta son los problemas de ansiedad y problemas cardiovasculares. Por el


contrario, la implicación en actividades y la percepción que tenga la propia persona

sobre su maestría parecen actuar como factores protectores de sintomatología


depresiva en esta etapa vital.

▸ Vejez: en esta última etapa las variables más relevantes implicadas en la

sintomatología depresiva son los sucesos vitales estresantes, el deterioro


cognitivo, insomnio y la interrupción de actividades. Por otra parte, la
implicación en actividades valoradas por las personas y una red social cercana
actúan como factores protectores. Así mismo, las buenas habilidades de regulación

emocional y el sentido de la vida protegen a las personas mayores de padecer


depresión.

Tabla 6. Factores de riesgo y protectores para la depresión en la vejez.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 18


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Ideas clave

En relación con las aportaciones de Fiske y colaboradores (2009), es importante

tener en cuenta dos aspectos importantes: en primer lugar, que los límites entre

etapas del ciclo vital son difusos y, en cierta medida, arbitrarios. Así, por ejemplo,

el insomnio no tiene por qué causar problemas exclusivamente en la vejez, sino

también estar influyendo en sintomatología depresiva en otras etapas vitales. En

segundo lugar, aunque se pueden identificar diferentes factores de riesgo, lo más

probable es que la depresión en la vejez se produzca por la interacción de

diferentes vulnerabilidades (Fiske, Wetherell y Gatz, 2009).

El modelo biopsicosocial

Siguiendo esta última idea de Fiske y colaboradores (2009), que sostiene que los

trastornos depresivos en la vejez suelen ser el resultado de la interacción de diversos

factores, resulta pertinente retornar al modelo biopsicosocial que estudiamos en los

primeros temas de la asignatura. En este sentido, el modelo biopsicosocial sería el

marco en el cual se integrarían los diferentes factores que pueden influir y estar

interaccionando entre sí para dar lugar a la sintomatología depresiva característica

de las personas mayores. A continuación, para profundizar más en el análisis de los


diferentes factores que contribuyen a predecir los trastornos depresivos en las

personas mayores, se describen algunos de ellos:

Factores biológicos

Existen diferentes factores biológicos que pueden actuar como precursores de

problemas depresivos en la vejez. Entre estos se pueden citar la predisposición

genética, ser mujer, hipersecreción de cortisol, lesiones vasculares y problemas

médicos comórbidos. Con respecto a los problemas médicos comórbidos, se ha

señalado que problemas como el ictus, la pérdida de visión u oído, los problemas

cardíacos o los problemas crónicos pulmonares son factores de riesgo para la

depresión en personas mayores.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 19


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Los factores biológicos pueden ser la causa (por ejemplo, aumentan el estrés al

que está sometida la persona o reducen recursos como la autoestima o la

autoeficacia) o la consecuencia de problemas depresivos (por ejemplo, limitan la

adherencia a tratamientos).

Factores psicológicos

Desde el punto de vista psicológico, se pueden considerar diferentes modelos


teóricos que contribuyen a entender los factores que pueden precipitar o mantener la

depresión en las personas mayores.

En primer lugar, los modelos de estrés y afrontamiento dan importantes pistas de

qué puede suceder. Así, las personas mayores se enfrentan a múltiples

estresores entre los que se pueden incluir la pérdida de personas queridas o de red

social, padecer enfermedades crónicas, la fragilidad o incluso dependencia de otros,

la existencia de barreras ambientales (por ejemplo, duración de los semáforos para

cruzar), etc.

Sin embargo, a pesar de que gran parte de las personas mayores se enfrenta a

problemas o estresores, la mayoría no tiene problemas de depresión. Desde el

enfoque de los modelos de estrés, existen variables moduladoras que pueden

influir en que los estresores no afecten a las personas. Así, el apoyo social, un

locus de control interno, la percepción de autoeficacia o contar con adecuados

recursos socioeconómicos pueden amortiguar el efecto de los estresores.

Por otra parte, desde un punto de vista conductual, las personas mayores se

enfrentan a una importante reducción de reforzadores. La jubilación (en muchos

casos no deseada) recorta los contactos sociales y la sensación de valía de las

personas y, a su vez, se asocia con una importante reducción de ingresos

económicos.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 20


Tema 5. Ideas clave
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L o s problemas físicos y la fragilidad pueden provocar problemas de

dependencia de uno mismo o de otros cercanos, lo que reduce también el contacto

social y las posibilidades de implicación en actividades placenteras y comunicativas.

L o s estereotipos asociados a la vejez, denominados edadismo o prejuicios

edadistas, ejercen también un importante papel en la reducción de reforzadores

puesto que señalan a las personas mayores como frágiles, poco ágiles física y
cognitivamente y, en definitiva, reducen la oportunidad de acción de las personas

mayores en su entorno.

Por último, no hay que perder de vista que, tal y como demostraron los estudios de

Margaret Baltes (Baltes y Wahl, 1992), existe una tendencia generalizada (tanto en

contextos residenciales o de salud como en domicilios) de reforzar conductas

dependientes y no prestar atención o castigar conductas independientes, lo

que podría contribuir al mantenimiento de la sintomatología depresiva de las

personas mayores.

Por ejemplo, es posible que una persona mayor no reciba atención cuando realiza

actividades adaptativas o sea recriminada por realizar actividades independientes (ir

sola en autobús) pero, sin embargo, sí que reciba sistemáticamente atención cuando

manifiesta conductas dependientes o de llamadas de atención (llanto). Si las

personas comprueban (consciente o inconscientemente) que solo se les hace caso

cuando están mal, tenderán a mantener ese estilo de comportamiento, limitando y

poniendo en riesgo el mantenimiento de facultades y recursos hasta ahora

disponibles (por ejemplo, capacidad muscular).

Desde un punto de vista cognitivo, cobran especial importancia las creencias y

autoverbalizaciones que las propias personas mayores puedan tener («ya no

valgo para nada» o «eso es cosa de jóvenes»). Los estudios de Becca Levy (Levy,

Ferrucci, Zonderman, Slade, Troncoso y Resnick, 2016) sugieren que aquellas


personas que tienen una visión positiva sobre su propio envejecimiento viven más,

Intervención Psicológica en Tercera Edad 21


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

se recuperan más rápido de problemas que cursan con dependencia y desarrollan

menos biomarcadores de alzhéimer.

Todos los factores mencionados pueden contribuir individualmente o de forma

conjunta a la depresión. También pueden provocar que se restrinjan las

oportunidades de acción o generatividad de las personas mayores (realización de

actividades, contribuir a la sociedad o a la familia, etc.), siendo esta circunstancia

especialmente relevante a la hora de comprender la ocurrencia de la depresión en

las personas mayores.

Factores sociales

Existen muchos factores sociales que se asocian con problemas depresivos en

la vejez. La ocurrencia de eventos negativos, enviudamiento, poco apoyo social,

sentimientos de soledad y cuidar de un familiar dependiente pueden provocar niveles

importantes de estrés o malestar.

Al igual que se señaló para los factores anteriores, muchas de estas actividades

actúan como fuentes restrictoras de la implicación de las personas en

actividades significativas.

En la figura 1 se presenta un esquema resumen de los factores asociados a la

depresión en la vejez.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 22


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Figura 1. Factores asociados a la depresión en la vejez.

La paradoja del bienestar en la vejez

Dada la fragilidad a la que se enfrentan las personas mayores, el incremento del

número de pérdidas (de personas queridas o de poder adquisitivo, entre otras), el

incremento de sucesos vitales estresantes, etc., sorprende ver cómo las personas

mayores no se deprimen más. Esto es lo que se conoce como paradoja del

bienestar.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 23


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Planteamientos teóricos, como el modelo de optimización selectiva por

compensación o la teoría de la selectividad socioemocional, o planteamientos

relativos a la sabiduría en la vejez permiten comprender cómo la experiencia y el

aprendizaje a lo largo de la vida también proporcionan estrategias que

permiten afrontar las adversidades.

Las personas mayores parecen tener mejores estrategias para regular sus

emociones y los eventos, así como un mayor control emocional.

Una adecuada salud, un buen funcionamiento cognitivo y un buen nivel

socioeconómico son importantes factores protectores de problemas depresivos

en la vejez. A estos factores, sin duda, contribuyen todas las cuestiones tratadas en

los temas anteriores relativas a teorías sobre el envejecimiento general y

envejecimiento satisfactorio en particular.

Un factor protector, que juega un importante papel en la explicación de la salud

mental en la vejez, tiene que ver con que las personas mantengan ilusión por

diferentes áreas vitales o valores y estén implicadas en actividades

significativas (con significado para ellas) dirigidas hacia tales valores.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 24


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

5.5. La evaluación psicológica de los problemas


depresivos

Son diversos aspectos a los que es importante atender en los procedimientos de

evaluación de los trastornos depresivos en la vejez. Entre otros: las particularidades

específicas que presenta, los procedimientos habituales de recogida de información

clínica y los instrumentos estandarizados de evaluación de sintomatología depresiva

adaptados a población mayor, así como las variables típicamente asociadas a la

depresión en la vejez, las cuales también hay que incluir en las evaluaciones

psicológicas. En el presente apartado se abordarán todos estos aspectos.

Particularidades de la evaluación de la depresión en la vejez

Como ocurre ante la mayoría de los problemas de salud (tanto mentales como

físicos), resulta necesario un abordaje que permita captar la naturaleza

multidimensional (áreas biopsicosociales), multinivel (individuo, comunidad, etc.) y

multidireccional (por ejemplo, alteraciones en un área, pero crecimiento en otra)

(Fernández-Ballesteros, Márquez y Santacreu, 2014). Una adecuada evaluación que

considere lo anterior proporcionará una apropiada explicación de la problemática

que, a su vez, facilitará un acertado enfoque terapéutico.

Por lo tanto, aunque en esta asignatura se realice un enfoque principalmente

centrado en los aspectos psicológicos que intervienen en la explicación de la

depresión en la vejez, resulta imprescindible una adecuada evaluación que

incluya la participación de otros profesionales y que permita controlar la posible

contribución de aspectos biológicos o fisiológicos y sociales al problema. Así, por

ejemplo, es sabido que problemas de híper e hipotiroidismo se asocian con

depresión, que muchos fármacos pueden generar sintomatología depresiva o que

problemáticas cardiovasculares pueden también contribuir al problema.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 25


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Por otra parte, la complejidad del problema tratado imposibilita la existencia de

un único procedimiento ideal de evaluación, haciéndose necesaria una

combinación de procedimientos de observación, entrevista, registro de información y

cuestionarios que proporcione una adecuada información que guíe la descripción del

problema y la intervención.

Teniendo lo anterior en consideración, a continuación, se describen diferentes

procedimientos o instrumentos de evaluación de la sintomatología depresiva.

Procedimientos

Entrevistas diagnósticas

A través de este tipo de entrevistas se puede llegar a establecer un diagnóstico del

problema ajustado a los criterios marcados en los manuales diagnósticos. Una

de las más conocidas es la entrevista clínica estructurada para los trastornos del

DSM.

Es sabido que la principal ventaja de este procedimiento es que permite la

comunicación entre profesionales (esto es muy necesario en procesos judiciales),

pero presenta diferentes limitaciones. Así, por ejemplo, se trata de entrevistas que
requieren mucho tiempo de aplicación y que pueden contribuir a fatigar a la

persona evaluada.

A su vez, la validez y fiabilidad de estas entrevistas con personas mayores es

limitada (Fairchild y Scogin, 2008), entre otros motivos porque los criterios

diagnósticos al uso no están generalmente planteados o ajustados para su uso con

personas mayores.

Además, proporcionan información sobre algunas características del problema, pero

no sobre qué lo ha podido originar o qué puede estar influyendo a que continúe el

problema o se mantenga.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 26


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Por otra parte, el establecimiento de un diagnóstico puede dar lugar problemas

asociados al etiquetaje que, finalmente, pueden añadir dificultades al proceso de

tratamiento.

Entrevista general

Las entrevistas psicológicas suelen recoger información sobre múltiples áreas

significativas para la vida de las personas. Así, por ejemplo, recogen información

sobre la situación familiar de la persona, sus intereses y aficiones, relaciones

sociales, situación profesional, formación, etc.

Pero, además, recogen información específica sobre el problema como, por

ejemplo, cómo describe la persona el mismo, desde cuándo ocurre y qué

circunstancias rodearon su aparición, cuál es la intensidad actual y cuándo ha sido

peor o mejor, qué esfuerzos ha realizado la persona para resolverlo, etc.

Se puede obtener información a través de la entrevista con la propia persona

que tiene el problema o con allegados (familiares, amigos, etc.).

Análisis funcional

Como es sabido, el análisis funcional se realiza a partir de la información


obtenida a lo largo del proceso de evaluación e intervención. Incluye información

acerca de las circunstancias disparadoras (antecedentes) de la sintomatología

depresiva o problemáticas asociadas y de las circunstancias operantes que

acontecen tras la ocurrencia de la problemática (consecuentes). A su vez, considera

también aquellos recursos personales o ambientales (disposicionales) que pueden

contribuir a entender y tratar el problema.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 27


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Registros de conducta

Con el objetivo de realizar y confirmar el análisis funcional del problema, así como

con el de obtener información clave para la terapia, se diseñan a lo largo del

proceso terapéutico diferentes registros que serán completados por los

pacientes en el contexto natural de su día a día. Si bien el diseño de cada registro

dependerá de las variables que se consideren relevantes para el caso, es frecuente

solicitar registros sobre la actividad que realiza la persona a lo largo de la semana o


sobre situaciones que les generan malestar (qué piensan y sienten en tales

situaciones).

Instrumentos de evaluación de la sintomatología depresiva

La utilidad de las escalas que se comentan en este apartado tiene que ver con que

permiten cuantificar la gravedad del problema. Esto puede facilitar el contar con

puntuaciones a lo largo del proceso terapéutico que permitan conocer si se está

teniendo éxito o no y en qué medida este éxito es clínicamente significativo. A

continuación, se describen algunas de las escalas más utilizadas para la

evaluación de la sintomatología depresiva en la vejez.

Escala de Depresión Geriátrica (GDS) (Yesavage, Brink, Rose, Lum, Huang,

Adey y Leirer, 1983)

Esta escala se diseñó específicamente para su uso con personas mayores. Si bien la

escala consta de 30 ítems con opciones de respuesta sí o no, existen versiones más

breves.

Hay una versión adaptada al castellano por Izal y Montorio (1993) que tiene puntos

de corte que permiten valorar la gravedad de la sintomatología en términos de

depresión moderada y severa. Una limitación de esta escala es que la evidencia


para su uso con personas con deterioro cognitivo es cuestionable.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 28


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Escala del Centro de Estudios Epidemiológicos-Depresión (CES-D) (Radloff,

1977)

Esta escala se diseñó para ser utilizada en estudios epidemiológicos con la

población general y mostró alta consistencia interna en diferentes grupos de edad.

Consta de 20 ítems con cuatro opciones de respuesta. Tiene un punto de corte que

permite discriminar entre personas con riesgo de depresión clínica y sin riesgo. Se
han realizado validaciones al español de la escala (por ejemplo, Losada et al., 2012)

y existe también una versión breve.

Escala Cornell para la Depresión en Demencia (CSDD) (Alexopoulos, Abrams,

Young y Shamoian, 1988)

Esta escala mide, a través de 19 ítems con tres opciones de respuesta, el estado de

ánimo y signos relacionados, alteraciones de conducta o de ideas, etc. en personas

con deterioro cognitivo. Se administra tanto al paciente como a una persona cercana,

normalmente un familiar. Al igual que las anteriores escalas, tiene un punto de corte

y también ha sido validada al castellano (Pujol, Azpiazu, Salamero, Cuevas, 2001).

Evaluación de variables habitualmente asociadas a la depresión en la vejez

En cuanto a las variables que se presentan habitualmente asociadas a los trastornos

depresivos en las personas mayores, y que son necesarias tener en cuenta en la

evaluación psicológica, podrían destacarse las siguientes:

Intervención Psicológica en Tercera Edad 29


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Evaluación del riesgo de suicidio

Si bien el tema del suicidio es lo suficientemente complejo e importante como para

requerir mucha más atención que la que aquí se le puede prestar, es importante

señalar que existen ciertas variables que se han visto asociadas al riesgo de

suicidio que pueden ser valoradas en la entrevista inicial.

Así, por ejemplo, existen factores de riesgo agudos, como puede ser el

enviudamiento, o factores más generales, como tener más de 80 años de edad,

una historia de problemas psicopatológicos (incluidos intentos previos de suicidio),

desesperanza, soledad o aislamiento social, problemas financieros o familiares y

contar con un plan o método de suicidio. Existen, a su vez, factores protectores

como, por ejemplo, las creencias religiosas o preocupaciones por la familia.

Respecto a la soledad, es importante destacar que los estudios científicos parecen

indicar que se trata de una variable fundamental en los trastornos depresivos de las

personas mayores, por lo que siempre hay que atender a la soledad de las personas

mayores, tanto en los procedimientos de evaluación como de intervención


psicológica.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 30


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

En el siguiente recurso, Soledad y envejecimiento, el alumno podrá ampliar

información respecto a la variable de soledad en personas mayores, una

problemática que está incrementándose en esta población.

Accede al vídeo:
[Link]
49c6-ab6c-afc80103bb1a

Eventos vitales estresantes y procesos rumiativos

La ocurrencia de sucesos vitales negativos (fallecimiento de un familiar, cuidado de

familiares dependientes, situaciones socioeconómicas problemáticas, etc.) o

positivos (nacimiento de un nieto) se asocian a problemáticas emocionales como la

depresión o la ansiedad.

A su vez, si la persona manifiesta estrategias de afrontamiento de estas

problemáticas negativas, como la rumiación, el problema puede prolongarse en

el tiempo o aumentar en términos de gravedad. Fernández y colaboradores (2013)

diseñaron las escalas de evaluación del impacto psicológico de sucesos vitales

Intervención Psicológica en Tercera Edad 31


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

pasados que permiten evaluar, además de la ocurrencia de esos sucesos vitales

negativos y positivos, la existencia de procesos rumiativos o el crecimiento personal

asociado a los eventos evaluados.

Actividades placenteras, intereses, áreas de valor y actividades realizadas

relacionadas con estas

Como se ha mencionado anteriormente, el llevar a cabo actividades placenteras

permite incrementar la tasa de reforzadores obtenidos por las personas. Se han

desarrollado escalas que permiten evaluar estas dimensiones como, por ejemplo, la

versión española del inventario de eventos placenteros para personas mayores

California (COPPES) (Márquez-González, Losada, Rider y López-Pérez (2014).

Red familiar y social de apoyo

Sin duda alguna, una de las dimensiones más relevantes para las personas. Existen

escalas que permiten obtener información de interés sobre la existencia de

problemas asociados a las relaciones familiares de las personas.

Una escala breve validada al castellano para evaluar esta dimensión es la escala

APGAR (Bellón, Delgado, Luna y Lardelli, 1996), que evalúa la satisfacción de la

persona con las relaciones familiares, proporcionando una puntuación que indica

funcionalidad o disfuncionalidad en tales relaciones.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 32


Tema 5. Ideas clave
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5.6. La intervención psicológica

En el presente apartado se analizará la eficacia que tienen las terapias psicológicas

para personas mayores con problemas depresivos. En primer lugar, es pertinente

atender a la cuestión de la necesidad o no de adaptar las terapias psicológicas a las

personas mayores. En este sentido, se tratará de dar respuesta a la pregunta de si

es necesario realizar adaptaciones de nuestras terapias psicológicas a las personas

mayores con las que trabajemos y analizar si estas adaptaciones van a ser

necesarias siempre y en qué medida. La segunda cuestión que nos ocupa en este

apartado es responder a la pregunta de si existen terapias psicológicas que hayan

demostrado su eficacia en población mayor.

A continuación, se va a ir profundizando en cada una de estas cuestiones.

¿Son necesarias adaptaciones de las terapias para el trabajo con personas


mayores?

Tal y como señalan Laidlaw y Kishita (2015), en el contexto de las terapias cognitivo-

conductuales, existe un importante debate sobre si los terapeutas deben

modificar o adaptar técnicas de intervención para el trabajo con personas

mayores. Estos autores revisan diferentes trabajos que concluyen que las

intervenciones estándar no modificadas para personas mayores son eficaces,

no existiendo diferencias significativas entre los efectos de las terapias con personas

mayores y personas adultas. Sin embargo, dado que los estudios que se han

realizado incluyen muestras de personas de unos 60-70 años de edad media,

señalan que esta cuestión no está resuelta para los grupos de personas mayores de

80 o 90 años.

Téngase en cuenta que en el tema «La Psicogerontología: conceptos

fundamentales» se abordó la cuestión relacionada con el rango tan amplio que

empleamos para abarcar a la población mayor, es pertinente, a nivel teórico, el

Intervención Psicológica en Tercera Edad 33


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

establecimiento de subrangos dentro de este grupo poblacional. Toda esa línea

justifica que sean necesarios más estudios científicos que aclaren si las personas

mayores de 80-90 años se benefician en la misma medida que otros grupos

poblacionales de las intervenciones psicológicas.

Según las aportaciones de los diferentes autores, parece ser que no siempre va a

resultar necesario adaptar las terapias psicológicas a las personas mayores

con problemas depresivos. En este sentido, parece que algunas intervenciones

dirigidas al tratamiento de la sintomatología depresiva son igual de eficaces en

personas mayores que en personas más jóvenes, no requiriendo ningún tipo de

adaptación.

Sin embargo, es importante tener presente que algunas personas mayores sí que

van a necesitar de determinadas adaptaciones de las terapias psicológicas a sus

características específicas. En esta línea, podría decirse que la adaptación no va a

venir determinada por formar parte del grupo poblacional de personas

mayores, sino por las características específicas de la persona en concreto con

la que vayamos a trabajar. A pesar de lo comentado, no debemos olvidar que para

las personas mayores de 80 años con depresión sigue siendo necesaria mayor
evidencia empírica que pueda aportar datos a la cuestión.

Intervenciones psicológicas empíricamente validadas para la depresión en la vejez

Son diversas las terapias psicológicas que han demostrado ser eficaces en población

mayor con depresión. Diferentes metanálisis muestran que las intervenciones

psicológicas son eficaces para la depresión en la vejez (Cuijpers, Karyotaki, Pot,

Park y Reynolds, 2014). Scogin y colaboradores (2005) realizaron un trabajo a través

del cual identificaron terapias psicológicas que cumplían los criterios para ser

catalogadas como basadas en la evidencia. A continuación, se describen estas

intervenciones.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 34


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Terapia cognitivo-conductual

Tiene su origen fundamentalmente en la terapia desarrollada por Aaron T. Beck

(Beck, Rush, Shaw y Emery, 1979), que ha sido adaptada para su uso con personas

mayores por autores como Larry Thompson y Dolores Gallagher-Thompson

(Thompson, Dick-Siskin, Coon, Powers, y Gallagher-Thompson, 2010). Tiene como

objetivo reducir o eliminar la sintomatología depresiva a través de la

flexibilización o modificación de pensamientos o creencias disfuncionales o

irracionales.

Además de este componente cognitivo, incluye técnicas conductuales que se

utilizan como ejercicios que permiten complementarlo, poniendo a prueba las

creencias de las personas.

Algunas de las técnicas cognitivas que se utilizan son la discusión de

pensamientos y la modificación de los mismos por otros más adaptativos o

realistas. Para ello, es habitual que se utilicen registros que son conocidos, como el

de las tres columnas (situación, pensamiento y emoción) o el de las cinco

columnas (situación, pensamiento, emoción, nuevo pensamiento y nueva emoción).

Las técnicas conductuales que suelen complementar la terapia son la activación


conductual, la relajación, el entrenamiento en habilidades de comunicación o la

solución de problemas. En la tabla 7 se muestra la organización general de una

terapia.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 35


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Tabla 7. Organización general de una terapia cognitivo-conductual.

Terapia cognitivo conductual aumentada para la edad

En el contexto de la discusión sobre si son o no necesarias adaptaciones para las

terapias cognitivo-conductuales con personas mayores, Laidlaw y Kishita (2015)

proponen la terapia cognitivo conductual aumentada apropiada para la edad.

De acuerdo con su planteamiento, el aumento haría referencia al opuesto de

adaptación o modificación. En lugar de adaptar las terapias (por ejemplo, reduciendo

contenidos o enlenteciendo el discurso), se enfatiza la necesidad de optimizar las

terapias con base en fenómenos asociados al desarrollo a lo largo del ciclo vital. En

este sentido, las terapias se pueden beneficiar de teorías como el modelo de

Intervención Psicológica en Tercera Edad 36


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

optimización selectiva por compensación, la selectividad socioemocional, la sabiduría

o la más reciente teoría de internalización de los estereotipos.

De forma resumida, el planteamiento de la TCC aumentada es el siguiente (Laidlaw y

Kishita, 2015):

▸ Se utiliza una formulación del caso contextualmente apropiada a la edad para

entender el problema de los pacientes desde un punto de vista adecuado al


desarrollo a lo largo del ciclo vital.

▸ Se considera que los prejuicios o estereotipos edadistas pueden afectar al terapeuta

o al paciente y que pueden actuar como barreras para el cambio.

▸ La terapia se centra en ayudar al paciente a responder a los desafíos asociados a la

edad desde planteamientos que reconozcan el envejecimiento normal.

▸ Se adopta una perspectiva que valore las habilidades adquiridas por las personas a

lo largo de su vida respondiendo a los desafíos que se han ido encontrando para

mantener una homeostasis emocional.

▸ El reconocimiento de estas habilidades se puede utilizar para ayudar a los pacientes

a manejar los desafíos actuales a través del análisis de experiencias pasadas para
promover una autoaceptación fortalecida y resiliencia en el aquí y ahora.

Terapia conductual

De acuerdo con el modelo conductual aplicado a personas mayores (Lewinsohn y

MacPhillamy, 1974), existe una clara relación entre el estado de ánimo y la

implicación en actividades placenteras. La depresión en personas mayores,

desde el enfoque conductual, se debe a un aumento en el número de eventos

desagradables (no placenteros), un menor número de actividades placenteras y

menos refuerzos positivos. El objetivo de las terapias conductuales es entrenar a

las personas para que puedan monitorizar su estado de ánimo y los niveles de

actividad, identificar objetivos conductuales (hobbies, relaciones personales, etc.) e ir

Intervención Psicológica en Tercera Edad 37


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

incrementando la realización de actividades placenteras. Existen ejemplos

significativos de terapias conductuales que han obtenido buenos resultados en

contextos comunitarios y residenciales.

La terapia de activación conductual ha recibido abundante apoyo empírico para la

intervención con personas mayores con problemas depresivos (por ejemplo,

Alexopoulos et al., 2016). A continuación, se describen los aspectos básicos que

definen esta terapia:

▸ Se basa en que los eventos de tu vida (y cómo respondes a ellos) influyen en tu

estado de ánimo.

▸ Una de las razones por las que la gente se deprime es porque su vida le proporciona

pocas recompensas y muchos problemas.

▸ Aunque pueda ser difícil identificar los problemas o estresores, el número de

recompensas obtenidas del entorno será bajo.

▸ Cuando no hay muchas recompensas o hay muchos estresores, la gente desconecta

del mundo que les rodea, lo que interrumpe sus rutinas cotidianas.

▸ La desconexión del mundo se lleva a cabo a través de comportamientos de evitación

(por ejemplo, no salir de casa o tumbarse en la cama), que aumentan la fuerza y


frecuencia de respuestas depresivas e impiden tratar el foco del problema.

▸ Lo anterior puede favorecer el origen, mantenimiento o empeoramiento de la

depresión y la dificultad para resolver los problemas cotidianos de la vida.

▸ La terapia pretende favorecer un incremento de la actividad y conexión del paciente

con su vida.

▸ La activación conductual no es «hacer más». Se trata de ver qué actividades

ayudarán más y qué pasos puede dar el paciente para empezar.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 38


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

▸ Si se consigue que la persona avance hacia objetivos vitales importantes, se

encontrará mejor.

Biblioterapia

Consiste en la realización de ejercicios de lectura y escritura de forma

autoadministrada, habitualmente en el propio domicilio. El contacto con el terapeuta

es mínimo y puede consistir en llamadas telefónicas breves con periodicidad

semanal. El objetivo principal de estas terapias es entrenar a los participantes para

que sean capaces de identificar y desafiar procesos cognitivos desadaptativos.

Terapia de solución de problemas

Se entrena a los participantes para que puedan definir los problemas y plantear

objetivos razonables, generar tareas alternativas que ayuden a reducir las

consecuencias negativas de los mismos, tomar decisiones para elegir una estrategia

que permita solucionarlos y evaluar los resultados del proceso.

Terapia psicodinámica breve

El objetivo de esta terapia, con una duración aproximada de veinte sesiones, es

identificar conflictos y problemas no resueltos asociados a relaciones

interpersonales y a la exploración de procesos inconscientes que puedan


surgir en la terapia. A través del aumento de la conciencia sobre los aspectos

cognitivos y conductuales que producen la sintomatología depresiva, se pretende

reducir la vulnerabilidad de los participantes e incrementar la resiliencia.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 39


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Reminiscencia

La terapia de reminiscencia es, comparada con las anteriores, la única que ha sido

desarrollada específicamente para su uso con personas mayores. Pretende

ayudar a las personas a revisar su historia vital con el fin de que ganen

autoconfianza, aumenten la socialización y obtengan una mejor perspectiva con

respecto al balance entre éxitos y fracasos a lo largo de su vida. Se han realizado

estudios con resultados positivos utilizando la reminiscencia tanto en la comunidad

como en residencias.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 40


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

5.7. Conclusiones

A modo de síntesis, las principales conclusiones que se pueden extraer de este tema

son:

El porcentaje de personas mayores que padecen depresión es elevado; indican los

datos que la población mayor que se muestra más vulnerable y, por tanto, con mayor

predisposición para padecer depresión, son las mujeres, las personas mayores

más mayores, personas con menor nivel socioeconómico, con problemas

funcionales y personas con problemas cognitivos. Si bien, es importante tomar

con cautela estos datos ya que hay diferentes variables que podrían estar

enmascarando los datos reales de prevalencias.

Los trastornos depresivos en las personas mayores están caracterizados por una

sintomatología diferente respecto a otros grupos de edad con sintomatología

depresiva. Resulta fundamental que el psicólogo sepa detectar correctamente la

sintomatología para poder hacer un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado.

Son diversos los factores de riesgo y de protección para el padecimiento de

depresión en las personas mayores. Algunos autores proponen que la influencia de

todos estos factores en la sintomatología depresiva varía a lo largo de las etapas

vitales, destacando algunos de ellos como principales predictores de la depresión en

la vejez. Por otra parte, estos mismos autores sostienen que lo más probable es que
la depresión en la vejez se produzca por la interacción de diferentes

vulnerabilidades.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 41


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

Es importante atender a diversos aspectos en los procedimientos de evaluación

de los trastornos depresivos en la vejez, entre otros: las particularidades

específicas que presenta, los procedimientos habituales de recogida de información

clínica y los instrumentos estandarizados de evaluación de sintomatología depresiva

adaptados a población mayor, así como las variables típicamente asociadas a la

depresión en la vejez, las cuales también hay que incluir en las evaluaciones

psicológicas.

No siempre va a resultar necesario adaptar las terapias psicológicas a las personas

mayores con problemas depresivos. La adaptación no va a venir determinada por

formar parte del grupo poblacional de personas mayores, sino por las

características específicas de la persona en concreto con la que vayamos a

trabajar. Diferentes metanálisis muestran que las intervenciones psicológicas son

eficaces para la depresión en la vejez.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 42


Tema 5. Ideas clave
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Ideas clave

5.8. Referencias bibliográficas

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Consideraciones para la evaluación de la depresión


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General_considerations_when_working_with_older_adults?auto=download

En este documento se analizan los obstáculos existentes para una exitosa

evaluación de la sintomatología depresiva en personas mayores y se ofrecen

estrategias para resolverlos.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 47


Tema 5. A fondo
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
A fondo

Eficacia de las intervenciones psicológicas para la


depresión en personas mayores

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En este artículo se realiza un análisis sobre qué intervenciones psicológicas cuentan

con respaldo basado en la evidencia para la depresión en personas mayores.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 48


Tema 5. A fondo
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Test

1. Pepa es una mujer de 75 años que tiene depresión. Su psicólogo está trabajando

con ella desde la terapia de activación conductual. Según tus conocimientos, ¿qué

directrices clínicas está siguiente el psicólogo de Pepa?

A. Interesa que la persona realice actividades placenteras, sean las que sean.

B. Se da prioridad a las cogniciones estereotipadas de las personas.

C. La realización de actividades guarda relación directa con los valores e

intereses de las personas.

D. Pepa trabajara con varios manuales de autoayuda.

2. La paradoja del bienestar en la vejez hace referencia a que:

A. A pesar de que los mayores se hacen expertos en la regulación de

emociones, la sintomatología depresiva que manifiestan es elevada.

B. A pesar de las importantes fuentes de estrés y malestar a las que se

enfrentan los mayores, sorprende que los datos de prevalencia y malestar no

sean altos en esta población.

C. Las personas mayores tienen pocas habilidades de regulación emocional,

por eso su sintomatología depresiva es baja.

D. A pesar de que las personas mayores sufren importantes niveles de

sintomatología depresiva, no parecen mostrar adecuadas habilidades para el

manejo de las emociones.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 49


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3. De acuerdo con el modelo conductual de la depresión:

A. Son fundamentalmente los sucesos vitales estresantes los que provocan la

depresión.

B. Los cambios en la salud y en la capacidad física disminuyen el número de

actividades en las que se implican los mayores, reduciendo las fuentes de

refuerzos.

C. Las cogniciones autocríticas de las personas incrementan la gravedad de

la sintomatología depresiva.

D. Ninguna de las anteriores es correcta.

4. Las terapias cognitivo-conductuales para el grupo de las personas mayores:

A. Están muy estudiadas a nivel científico, pero no validadas.

B. Requieren de estudios adicionales para valorar su evidencia empírica.

C. No están empíricamente validadas.

D. Están empíricamente validadas.

5. Tras una primera entrevista con Paco (70 años), sospechas que puede tener

depresión, por lo que te planteas diseñar el protocolo de evaluación adecuado que te

permita hacer un correcto diagnóstico de Paco. ¿Cuál de los siguientes instrumentos

de evaluación va a ser más adecuado incluir en tu evaluación?

A. CES-D.

B. STAI

C. GDS.

D. BDI.

Intervención Psicológica en Tercera Edad 50


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6. Sobre los cuestionarios para la evaluación de sintomatología depresiva en

personas mayores:

A. Es indistinto utilizar con personas mayores cuestionarios diseñados para

personas jóvenes.

B Resulta recomendable utilizar cuestionarios validados con personas

mayores.

C. No son imprescindibles, puesto que con registros podemos tener

información suficiente relativa al éxito de la terapia.

D. No disponemos de cuestionarios validados a nivel científico que permitan

evaluar sintomatología depresiva en personas mayores.

7. La terapia cognitivo-conductual aumentada:

A. Incluye un mayor número de sesiones para adaptarse a las limitaciones

habituales de las personas mayores.

B. Parte de que es posible optimizar los resultados de las terapias teniendo en

cuenta la sabiduría adquirida por las personas a lo largo de su vida.

C. No cuenta con respaldo teórico que justifique su implementación.

D. No tiene ninguna diferencia con la terapia cognitivo conductual tradicional.

Se le añade el término «aumentada» ya que se aplica a personas con mayor

edad.

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8. Si a tu consulta acude una persona mayor y sospechas de una posible depresión,

¿qué debes de tener en cuenta respecto a los criterios diagnósticos para la

depresión en personas mayores?

A. No existen ni para personas mayores ni para personas de mediana edad

B. Son fiables

C. Tienen en cuenta los matices necesarios para diferenciar la sintomatología

depresiva en jóvenes y personas mayores.

D. Hay que tomarlos con cautela porque no han sido elaborados con

población mayor.

9. En la evaluación de la sintomatología depresiva en personas mayores:

A. Se hace muy recomendable una evaluación interdisciplinar que permita

controlar el efecto de variables biológicas o sociales en el problema.

B. No resulta necesario evaluar variables biológicas que puedan interferir en

la manifestación o tratamiento del problema.

C. No es necesario utilizar diferentes instrumentos para la toma de decisiones

terapéuticas.

D. No es necesario consultar con otros especialistas que puedan descartar

otras posibles patologías.

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10. El médico de tu paciente te consulta porque, a pesar de que tu paciente

sostiene que tiene últimamente bastantes taquicardias y fatiga, ninguna prueba de

las que ha realizado indican que exista alguna patología. Tan solo sabe que el

paciente sostiene que le estás tratando por un trastorno depresivo. Decide llamarte

para consultarte esta duda. Según tus conocimientos, le dices al médico que:

A. En las personas mayores es bastante habitual que los problemas


depresivos cursen con sintomatología de carácter somático, por lo que no era

necesario que le haya hecho ninguna prueba al paciente.

B. En las personas mayores es bastante habitual que los problemas

depresivos cursen con sintomatología de carácter somático, por lo que siguen

siendo necesarias pruebas mensuales que nos aseguren que el paciente no

tiene otras patologías.

C. En las personas mayores es bastante habitual que los problemas

depresivos cursen con sintomatología de carácter somático, sin embargo, es

adecuado que le haya hecho pruebas al paciente que permitan descartar

otras patologías.

D. En las personas mayores es bastante habitual que los problemas

depresivos cursen con sintomatología de carácter afectivo, por lo que, si el

paciente indica que siente taquicardias y fatiga, es porque necesita más

pruebas médicas.

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