Intervención enfermera en pacientes terminales
Intervención enfermera en pacientes terminales
Grado en Enfermería
Facultad de Enfermería de Valladolid
Curso 2020-2021
Trabajo de Fin de Grado
Para proporcionar estos cuidados integrales se debe contar con un equipo interdisciplinar
donde enfermería juega un papel fundamental por ser el grupo profesional que permanece
más tiempo junto a los pacientes y sus familias, garantizando la mejor calidad de vida
posible a través de intervenciones como la valoración o el control de síntomas físicos,
psicológicos, emocionales y espirituales. Se encarga de dar la voz de alarma consiguiendo
transiciones tempranas y bien gestionadas a cuidados paliativos, proporciona
información, educación, protección y defensa junto con apoyo y acompañamiento a la
familia en la fase del duelo. Debe reevaluar constantemente cómo se están llevando a
cabo los cuidados ya que trabaja con pacientes plurisintomáticos que presentan
enfermedades cambiantes. Las mejores herramientas de las que disponen estos
profesionales son la comunicación y la escucha terapéutica.
1. INTRODUCCIÓN ............................................................................................................................ 1
2. JUSTIFICACIÓN .............................................................................................................................. 4
3. OBJETIVOS .................................................................................................................................... 6
4. METODOLOGÍA ............................................................................................................................. 6
5. RESULTADOS................................................................................................................................. 8
7. DISCUSIÓN .................................................................................................................................. 24
8. CONCLUSIONES........................................................................................................................... 27
9. BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................................. 28
10. ANEXOS
I
1. INTRODUCCIÓN
La palabra “paliativo” viene del latín “pallium” y significa poner bajo palio, proteger,
aliviar o atenuar, en este caso, del impacto de la enfermedad avanzada. Los cuidados
paliativos se centran más en las necesidades emocionales y psicológicas del paciente
terminal y su entorno, constitutivos de una unidad asistencial, que en la curación poco
probable de la enfermedad (4).
La OMS ha definido los Cuidados Paliativos (CP) como: “Enfoque que mejora la calidad
de vida de pacientes y familias que se enfrentan a los problemas asociados con
enfermedades amenazantes para la vida, a través de la prevención y alivio del sufrimiento
por medio de la identificación temprana e impecable evaluación y tratamiento del dolor
y otros problemas, físicos, psicológicos y espirituales” (5, 6, 7).
1
El cáncer, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), la demencia, la
Insuficiencia Cardiaca (IC), la Insuficiencia Renal (IR) o hepática avanzada y
enfermedades neurológicas como Ictus, Parkinson, Esclerosis múltiple (EM) o Esclerosis
Lateral Amiotrófica (ELA), entre otras, cumplen estas características en mayor o menor
medida, en las etapas finales de la enfermedad. Tradicionalmente, la atención del enfermo
de cáncer en fase terminal ha constituido la razón de ser de las cuidados paliativos; sin
embargo, en las últimas décadas, el envejecimiento progresivo de la población junto al
aumento gradual de la prevalencia de algunas enfermedades crónicas ha provocado que
cada vez más personas necesiten este tipo de cuidados, no siendo exclusivos de los
pacientes oncológicos (8, 9, 10).
Con la finalidad de permitir que el conjunto de los profesionales que puedan acceder a la
historia clínica conozca la condición paliativa del paciente, puede servir de ayuda señalar
la necesidad de atención de CP, para lo cual se emplean los códigos V66.7 (CIE-9)
(paciente terminal) y Z51.5 (CIE-10) (paciente en servicio de cuidados paliativos). Esto
favorece una temprana identificación y codificación de las personas que se acercan al
final de su vida facilitando la planificación y atención integral e interdisciplinar (12).
2
Durante los CP se da prioridad a la calidad de vida más que al posible tiempo del que
dispone el paciente. El sistema de CP no pretende ni acelerar ni posponer la muerte sino
que ofrece una variedad de medidas físicas, médicas, psicológicas y espirituales para
ayudar a los pacientes a vivir los últimos días de sus vidas con dignidad, serenidad y
ecuanimidad. Este enfoque holístico se dirige no solo al paciente terminal, sino que
también apoya a sus familias y cuidadores durante la enfermedad, la muerte y el duelo (4,
13).
3
2. JUSTIFICACIÓN
A pesar de que todavía la mayor parte de los fallecimientos se producen en los centros
hospitalarios, se observa cómo, debido a los cambios en las mentalidades sociales y a los
avances de las ciencias sanitarias existe una mayor consideración de los cuidados
paliativos, implicando un cambio en la visión de la muerte como un hecho a evitar cuando
no es posible la curación (1).
Esta evolución hacia una mayor consideración de los cuidados paliativos no se aprecia
aún en los planes de formación de las facultades de enfermería y medicina afectando esta
visión incluso a los profesionales de la salud que, en líneas generales rechazan a los
pacientes con enfermedades en situación terminal relacionando la aproximación de la
muerte con una frustración profesional, cuando en realidad el fracaso no consiste en que
el enfermo se muera, sino en que muera en soledad y con sufrimiento (1).
Según un estudio de 234 países, territorios y regiones realizado en 2011, los servicios de
asistencia paliativa solo estaban adecuadamente integrados en 20 países, en tanto que el
42% de ellos carecía de este tipo de servicios, y un 32% adicional solo contaba con
servicios de asistencia paliativa aislados (16). En cuanto a la situación de España en
relación con la atención en cuidados paliativos, se posiciona entre los primeros países en
cuanto a número de recursos. Pese a ello, todavía resulta necesario aumentar su cantidad
y, sobre todo, optimizar su distribución. Según la Sociedad Española de Cuidados
Paliativos (SECPAL), un ratio de un recurso de cuidados paliativos por cada 80.000
habitantes aseguraría una adecuada cobertura a toda la población. Por lo tanto, teniendo
en cuenta que actualmente contamos con 458 recursos, se necesitaría aumentar un total
4
de 200 servicios más (4, 8).
Ya que este tipo de cuidados sigue siendo todavía desconocido por gran parte de la
población, es importante que ésta tenga la información suficiente para saber acceder a
ellos, conocer cómo funcionan y la clase de beneficios que aportan.
Las barreras culturales y sociales relacionadas con creencias sobre la muerte y el hecho
de morir constituyen importantes obstáculos a la hora de prestar una adecuada asistencia
paliativa. También existen ideas erróneas sobre este tipo de cuidados, como, por ejemplo,
que sólo se proporcionan a pacientes con cáncer o en las últimas semanas de vida y así
mismo puede concebirse erróneamente que un mejor acceso a los analgésicos opiáceos
influye en un aumento de la toxicomanía (6, 16).
A pesar de la mejora de lo relacionado con los cuidados paliativos, no todos los pacientes
pueden acceder hoy en día a ellos, siendo un objetivo de las organizaciones sanitarias que
todos los ciudadanos tengan acceso a los servicios esenciales (4). Todas las personas,
independientemente de la enfermedad que padezcan, de su edad o de su situación
económica, deben tener acceso a un conjunto de servicios sanitarios básicos, incluidos
los CP (4, 16, 17).
Es por todo ello por lo que me ha parecido pertinente realizar este trabajo sobre las
intervenciones de enfermería con el paciente terminal y su entorno familiar. Los CP son
imprescindibles dentro del sistema sanitario actual y constituyen un derecho fundamental
en el que el personal de enfermería es indispensable. Las enfermeras en todos los entornos
y en todos los niveles de práctica están bien posicionadas para usar sus habilidades con
el fin de mejorar la calidad de vida de los pacientes en situación terminal y sus familias.
5
3. OBJETIVOS
Principal
Específicos
4. METODOLOGÍA
El presente trabajo consiste en una revisión bibliográfica por lo que las actividades
encaminadas a su realización se centran en la búsqueda de la evidencia científica que
existe sobre el tema en diferentes bases de datos que den respuesta a los objetivos
establecidos. Para su realización he utilizado bases de datos como Pubmed y Scielo y el
gestor bibliográfico EndNote.
6
Se recopilaron todos los artículos que cumplían los criterios de inclusión y a continuación
se hizo una primera selección tomando como base el resumen y el título de los mismos,
descartando todos aquellos cuyas fuentes carecían de rigor científico y fiabilidad, que
estuvieran duplicados, de los que no se disponía del texto completo o que no guardaban
relación con los objetivos del trabajo como, por ejemplo, los que versaban sobre pacientes
pediátricos o que no estuvieran centrados en las intervenciones del personal de
enfermería.
7
5. RESULTADOS
8
participan, incluidos los niños. Sin embargo, en el mundo occidental la muerte está
relegada a un ambiente cada vez más institucionalizado y deshumanizado, en el que el
paciente se encuentra solo en un lugar frio y desconocido. El enfermo, en muchos de los
casos, muere solo en una habitación de un hospital, debido a la intención de utilizar todas
las posibilidades de prolongar su vida (18, 19).
Quizás haya que plantearse la calidad de la asistencia al enfermo desde diversos ámbitos
de afrontamiento, (el formato educativo, el hospitalario e incluso el jurídico) atendiendo
al paciente de forma holística, informándole de todas las opciones posibles para que él,
como protagonista de su propia muerte, pueda elegir no sólo cómo quiere que sean sus
últimos días, sino, en algunos casos, el cuándo, ofreciendo la oportunidad de tener una
muerte digna (20-23). Este desarrollo moderno de los CP se ha desarrollado gracias los
siguientes acontecimientos:
Tabla 2. Evolución de los cuidados paliativos (4, 8, 17, 23, 24, 25).
9
Gracias a los progresos de este último siglo, en las últimas décadas los CP han
experimentado una evolución conceptual importante. Durante mucho tiempo se
proporcionaban casi exclusivamente a pacientes oncológicos; sin embargo, actualmente
hay un acuerdo unánime de que deben extenderse a pacientes con otras enfermedades en
fase avanzada y terminal, así como a la edad pediátrica y la adolescencia (4, 8, 9)
Toda esta evolución es importante para comprender el concepto actual, ya que se podría
decir que los cuidados paliativos son aún un término “joven”, donde no se ha hecho más
que comenzar a investigar.
Enfermedad terminal:
1. Presencia de una enfermedad avanzada, progresiva e incurable.
2. Falta de posibilidades razonables de respuesta al tratamiento específico.
3. Presencia de numerosos problemas o síntomas intensos, múltiples,
multifactoriales y cambiantes.
10
4. Gran impacto emocional en paciente, familia y equipo terapéutico, muy
relacionado con la presencia, explícita o no, de la muerte.
5. Pronóstico de vida inferior a 6 meses (2, 8).
En los pacientes cuyo fallecimiento pueda pensarse que ocurrirá en un corto plazo de
tiempo, se implementarán cuidados integrales que cubran todas sus necesidades. Esto
supone la compatibilización de métodos curativos y paliativos, con una tendencia al
incremento de los segundos a medida que aumente el deterioro del paciente y éste deje de
responder a los tratamientos específicos (4, 8).
La asistencia paliativa consigue mayor nivel de eficacia cuando se brinda en una etapa
temprana en el progreso de la enfermedad. Esto, además de reducir hospitalizaciones
innecesarias, mejora la calidad de vida de los pacientes (6).
La calidad de vida y confort de los pacientes terminales antes de su muerte pueden ser
mejorados aplicando los conocimientos que se poseen en la actualidad sobre los cuidados
paliativos, cuyos instrumentos básicos son: el apoyo emocional, el control de síntomas,
la comunicación con el enfermo, familia y equipo terapéutico, los cambios en la
organización y la existencia de un equipo interdisciplinar (8).
11
6.3 Ética y autonomía del paciente en cuidados paliativos
Cualquier medida sanitaria a aplicar debe ser consensuada con el paciente, esto hace que
la actuación sanitaria no esté condicionada únicamente por las posibilidades terapéuticas
o los tratamientos disponibles sino también por la cooperación activa del propio paciente
(27, 28). Es en este momento es cuando toman la máxima importancia las voluntades
vitales anticipadas, respetando con ellas el principio de autonomía del paciente (28, 29,
30).
Morir con dignidad supone vivir dignamente hasta el último momento. Para lograr el
objetivo de una muerte digna se deben respetar las creencias y valores, así como la
participación en la toma de decisiones, considerando al paciente como ser humano hasta
el instante final. Esto presupone una colaboración entre el equipo sanitario y el paciente
para cualquier decisión (31-33).
12
Para ejercer su autonomía el paciente necesita ser correctamente informado y sobre todo
necesita estar convenientemente asesorado. Puede ocurrir que necesite y demande, de una
u otra forma, no tanto respeto a su autonomía sino ayuda y apoyo por parte de los
profesionales. Son incompatibles con el respeto a la autonomía la coacción y la
imposición, siendo compatibles el acompañamiento, el consejo, el apoyo y la orientación.
Es importante evitar extremos como, por una parte, el paternalismo que no se limita a
asesorar, sino que impone las decisiones, y, por otra, la autonomía exagerada, que se
limita a informar sin prestar ayuda. Se trata de dejar que el paciente se apoye en el equipo
terapéutico siguiendo un modelo de relación dialogante (34, 35).
Es razonable brindar las intervenciones necesarias para asegurar una atención humana y
digna. De ahí la importancia de que los profesionales conozcan los principios de la
bioética para lograr un cuidado activo e integral.
13
En la fase final de la vida disminuye lentamente la función del médico y se hace más
importante la de la enfermera. El personal de enfermería colabora con el equipo
interdisciplinar pero dentro de éste ejerce el liderazgo para asegurar la continuidad
asistencial. Es el principal nexo de union entre los tratamientos paliativos y sus
destinatarios al igual que entre los miembros del equipo de trabajo (40-43).
Las enfermeras deben realizar una correcta valoración de las necesidades tanto del
paciente como de la familia, que constituyen la unidad a tratar. A través del instrumento
IDC-Pal se puede establecer la complejidad en pacientes tributarios de cuidados
paliativos ayudando a clasificarles y permitiendo a los profesionales saber si se requieren
recursos avanzados o convencionales. La mayor parte de los pacientes prefieren morir en
su domicilio y para optimizar la provisión de cuidados paliativos en el hogar es importante
conocer los elementos que los pacientes y familiares consideran esenciales para los
cuidados de alta calidad y si estos elementos esenciales están presentes en la atención real
que reciben. Se deben planificar las visitas de forma consensuada con el paciente y la
familia de acuerdo con los problemas identificados (42, 44, 51).
Trabajos anteriores han demostrado que algunos médicos dependen en gran medida de
las enfermeras para informarles directamente sobre la necesidad de derivación a cuidados
paliativos ya que se encuentran en una posición cercana al paciente y la familia. Es
esencial apoyar a los pacientes durante esta derivación y transición, sobre todo ofreciendo
comunicación efectiva y ayudando a los pacientes a comprender su situación.
Los profesionales de este área deben saber observar al paciente como una totalidad y no
sólo como un enfermo con el diagnóstico específico, tienen que ser capaces de poner al
individuo por encima de todo, y trabajar a partir de lo que ellos demandan; trabajar a
partir de sus deseos y necesidades, intentando mantener en todo momento la autonomía
del paciente hasta la fase final (42, 44)
Con el fin de controlar la eficacia de las medidas tomadas se deben utilizar criterios
científicos de diagnóstico. Para ello el personal de enfermería cuenta con la taxonomía
NANDA. Cada familia, cada situación y cada paciente constituyen casos individuales,
por lo que no se recomienda el empleo de planes estándar (52, 55).
16
Un buen profesional debe mantener una adecuada organización, ayudando a que la familia
gane confianza en el equipo. Para ello se debe realizar una correcta planificación de los
cuidados teniendo especial consideración con las prioridades y necesidades que
establezcan el paciente y su familia (20, 44, 56, 57).
Las causas de los síntomas junto con las posibles soluciones de los mismos se han de
explicar de forma comprensible tanto al paciente como a su familia. El tratamiento será
individualizado para cada enfermo, valorando tanto el tratamiento farmacológico como
las medidas higiénico-dietéticas junto con su adherencia terapeútica. (38, 54, 58).
17
teniendo que ser consensuada previamente con el equipo interdisciplinar, el paciente y su
familia (41, 53, 57, 59).
Otra de las principales intervenciones por parte del equipo enfermero es el papel que
desempeñan como defensor de los derechos de los pacientes. El personal de enfermería
es el grupo profesional con mayor capacitación para ejercer de intermediario del paciente,
conocer sus necesidades, su situación familiar y transferir la información al equipo,
previamente a la toma de decisiones (41).
Ante una situación de muerte inminente la ética actual no defiende los antiguos métodos
de prolongación de la vida con medios externos sino una facilitación de la despedida en
la mejor situación psicológica posible. No es el propósito de la medicina mantener a un
paciente terminal con vida el mayor tiempo posible; sino por el contrario ayudar a que
tenga la mayor calidad de vida posible en esos momentos finales (41, 42, 44, 47).
Las enfermeras pueden aprovechar sus habilidades de comunicación para atender las
preocupaciones y prioridades de los pacientes y los cuidadores mientras toman decisiones
sobre el tratamiento. No consiste solamente en protegerse de modo pasivo ante posibles
responsabilidades legales, sino en colaborar activamente en la toma de decisiones para
ayudar a afrontar de forma humana y digna esa situación (20, 41). El médico debe
informar del diagnóstico, pronóstico y tratamiento al paciente de modo general pero es
18
papel del personal enfermero comprobar que el paciente lo ha entendido, y ayudarle a
asimilar la información (50, 61).
A pesar de las dificultades para brindar atención espiritual; el apoyo familiar, los
momentos de escucha, la clarificación de valores, la facilitación del duelo, la meditación
o las prácticas religiosas en caso de que se practiquen, así como la derivación a grupos de
apoyo y la potenciación de la autoestima junto con la realización de actividades que
motiven la paz interior, son importantes para una mejor respuesta a la espiritualidad. Al
enfermo se le debe facilitar el apoyo espiritual si lo desea, y la enfermera puede facilitar
al paciente o a sus familiares la derivación a otros profesionales si fuera necesario (41,
51, 55).
También se debe saber escuchar para entender cómo dirigir mejor la información sobre
la terminalidad de la vida, dotando al paciente de autonomía en la conducción de sus
actitudes hacia el proceso que vive. Los profesionales necesitan tener una base de
comunicación efectiva desde el inicio de la relación entre ellos, la familia y el paciente y
considerar que el paciente es dueño de su vida y de la información que quiere que se le
suministre, cuestionando si quieren saber “toda la verdad” (49, 58, 61, 64).
20
A través de la comunicación se pueden percibir las prioridades del paciente y de la familia,
sus preferencias, deseos y opiniones, las cuales servirán de guía para el asesoramiento, la
enseñanza y el consejo en los cuidados que se deben realizar. El personal sanitario se
olvida con frecuencia de que, en ocasiones, las instrumentos más eficaces con los que
cuenta son la palabra y la escucha terapéutica (42, 60, 65).
21
La intervención enfermera con el entorno familiar se centra en conocerlo, identificando
especialmente al cuidador principal. Se trata de ayudarles a organizar su vida cotidiana
de la mejor manera posible y potenciar sus capacidades, respetando las características de
cada núcleo familiar. El principal objetivo de la enfermera es conocer al grupo familiar y
sus características para, a partir de ahí, construir el plan de cuidados evitando consejos
estandarizados (46, 54, 58).
23
7. DISCUSIÓN
Existen numerosas publicaciones sobre CP; sin embargo, lo que justifica la realización de
este trabajo es que la mayoría no incluyen los cuidados de forma holística e integral o se
centran en las intervenciones de otros profesionales de la salud como los médicos dejando
de lado el papel esencial que desarrolla el personal enfermero. El tema tiene especial
relevancia ya que se está produciendo un aumento progresivo de las enfermedades
crónicas y neurodegenerativas junto con un aumento de la esperanza de vida lo que
conlleva una mayor necesidad en la utilización de este tipo de asistencia.
Las implicaciones para la práctica están relacionadas con el hecho de que la enfermería
en general y, en especial, del campo de cuidados paliativos pueda orientar su actuación a
través de las intervenciones expuestas en el trabajo, pudiendo estandarizar la actuación
enfermera y evitando el intrusismo profesional. También puede emplearse en la
formación de los estudiantes o de la población general ya que existe un desconocimiento
generalizado sobre este tipo de cuidados en cuanto a su concepto y en especial al papel
que desarrolla el personal de enfermería en ellos. Además, puede servir de apoyo para
cambiar la mentalidad de que siempre se debe curar. En ocasiones se debe cambiar este
concepto y se debe cuidar para tener una muerte lo más digna posible, mejorando la
calidad de vida de los pacientes y sus familias.
24
Oses Zubiri M et al. (2020) (44) y da Cruz J et al. (2020) (51) afirman que, debido a la
gran cantidad de pacientes, la sobrecarga de trabajo y el exceso de procedimientos
técnicos, en ocasiones, el equipo de atención se limita a promover cuidados enfocados al
aspecto biológico, relegando el cuidado de las otras dimensiones a un segundo plano. Por
ello, es importante comprender, a través de este trabajo, la importancia de proporcionar
cuidados integrales.
Hidalgo P et al. (2020) (66) y Oosterweld MG et al. (2019) (65) mencionan la falta de
inclusión de la familia en estos cuidados. En el presente trabajo se ha reflejado la
importancia de prestar cuidados holísticos e individualizados tanto al paciente como a su
familia, que constituyen la unidad a tratar.
Además, Kirby E et al. (2014) (48), Pereda-Torales L et al (2009) (71) y Gómez C et al
(2012) (40) exponen que se requiere educar y ayudar a los profesionales a sobrellevar el
burnout y la carga de trabajo excesiva desarrollando mecanismos de defensa psicológicos.
Se deben desarrollar estrategias para prevenirlo o tratarlo de forma integral.
Un mal estado de la familia, cuidadores y profesionales afecta a la calidad del cuidado.
Hagan TL et al (2018) (57) sugieren apoyarles desde una perspectiva organizacional.
Fitch MI et al (2015) (43) mencionan la falta de acceso a unos cuidados paliativos de
calidad debido a las restricciones financieras y a la falta de recursos de los países. Este
mismo autor propone mejorar la cobertura por parte de las organizaciones políticas junto
con soluciones creativas para acceder a los servicios de salud en zonas rurales y remotas
utilizando rutas de teleconferencia como Internet y Skype permitiendo que los pacientes
permanezcan dentro de sus propias comunidades, cerca de sus familias y de sus redes de
apoyo, pero teniendo acceso a la experiencia necesaria en cuidados paliativos.
Otros autores como González M et al. (2018) (38), Hagan TL et al (2018) (57) y Marván
ML (2017) (49) muestran la falta de conocimiento tanto de profesionales como de
estudiantes sanitarios por lo que Oses Zubiri M et al. (2020) (44), Smith MB et al (2018)
(64) y Rydé K et al (2016) (63) proponen programas y cursos de formación continuada
para mejorar las habilidades, descartando viejos métodos de aprendizaje y empleando
otros como la simulación o los juegos de rol.
Se han encontrado limitaciones en la realización de este trabajo como por ejemplo que se
ha realizado la búsqueda bibliográfica únicamente en dos bases de datos. Sin embargo, al
25
tratarse de tema muy explorado no se ha evidenciado la necesidad de buscar en otras. No
se han incluido los cuidados paliativos en la edad pediátrica ya que requieren cualidades
y características específicas.
En cuanto a las fortalezas del trabajo, haber realizado una revisión bibliográfica me ha
permitido realizar una lectura de numerosos artículos permitiendo una ampliación de mis
conocimientos en este campo. Al disponer de numerosas bases de datos he podido escoger
entre diversos artículos, reuniendo mucha información y pudiendo centrarme en el papel
de enfermería y no en enfoques de otras categorías sanitarias. Exponerlo de forma
narrativa considero que puede servir como guía para la práctica clínica.
Como futuras líneas de investigación destaco seguir investigando para poder proporcionar
una cultura de cuidado adecuada a los cambios sociodemográficos actuales, con un mejor
apoyo a los cuidadores, mediante programas de asistencia que contemplen el consejo en
el duelo y el apoyo económico necesarios, una mejora de la accesibilidad y la
coordinación territorial y una mayor formación y traslación de competencias y
conocimientos profesionales, basados en la evidencia.
Sería recomendable hacer otra investigación en la mejora del tratamiento del dolor ya que
numerosos estudios muestran el control insuficiente del mismo en parte por el estricto
seguimiento de la prescripción de fármacos potentes. Esto deriva en un aumento del
sufrimiento y disminución de la calidad de vida oponiéndose a los principios de CP.
26
8. CONCLUSIONES
➢ Gracias al avance de las ciencias sanitarias y a la transición conceptual sufrida por los
CP, se concluye que lo importante no es alargar la vida como objetivo prioritario sino
conseguir que ésta sea lo más confortable posible, evitando la interpretación de la
muerte de los pacientes en fase terminal como un fracaso profesional.
➢ Los cuidados paliativos son los encargados de mejorar la calidad de vida de los
pacientes en situación terminal y sus familias precisando de un equipo interdisciplinar
donde todos los profesionales mediante el trabajo en común procuran que los pacientes
mueran con dignidad y con el mayor bienestar posible.
➢ Es necesario unificar las intervenciones del personal de enfermería así como delimitar
el campo de actuación de cada profesional sanitario para evitar el intrusismo y asegurar
una atención al paciente de calidad. También se debe fomentar la utilización de escalas
e instrumentos mencionados en el trabajo como por ejemplo el cuestionario NECPAL
con el fin de que tanto el equipo interdisciplinar como los pacientes puedan
beneficiarse de sus aportaciones.
27
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10. ANEXOS
Figura 3. Versión Española revisada del Edmonton Symptom Assessment System (ESAS) (72).