Formación del Español en América
Formación del Español en América
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1. Hispanización.
2. Periodización de la lengua. Primeros testimonios.
3. Distintas teorías sobre el origen del español americano.
• Teoría Indigenista
• Teoría Poligenética
• Teoría Andalucista
• Teoría Koinización y estandarización
3. Lenguas amerindias en contacto con el español. El contacto del español con las siguientes
lenguas indígenas:
· Español> lenguas indígenas. Quechua y aimara. Guaraní. Maya.
· Español > lenguas africanas. Palenquero. Papiamento.
· Español > lenguas europeas. Italiano. Alemán. Portugués. Inglés.
· Español > lenguas asiáticas, sobre todo con el chino.
1. Introducción.
2. Fenómenos consonánticos.
En cuanto a la pronunciación siseante, hay que destacar que existen variados alófonos de la
/s/:
a) Articulación sibilante.
[Link] lingüísticos
A partir de este momento se establece un paralelismo con los romanos cuando llegaron a la
península ibérica y cuando los europeos llegaron a América. A partir de este momento nace
el español como lengua. Se habla de Castellano hasta 1492 pero cuando se unifica España
se llamará español. Se hablará de las Españas o España. Se produce una nueva denominación
de Castellano a español. Esta denominación sigue estando en la actualidad debido a factores
políticos. El español que llega a América es el español clásico y es una lengua moderna que
usamos en la actualidad.
La táctica para poder aprender las lenguas indígenas fue escoger a los niños pequeños y
enseñarles la lengua colonizadora y la lengua indígena; y se le conocía con el nombre de
Lengua que eran los que traducen ambas lenguas (Lengua (parte del cuerpo) sería la sin
hueso).
Otro método que utilizaron para aprender la lengua fue la Indianización. Una persona se
convierte en uno más de ellos viviendo y aprendiendo sus costumbres para así en el futuro
hicieran de lengua. Cuando los españoles vieron que la cristianización era casi imposible de
realizar usando la lengua española. Los religiosos aprendieron la lengua indígena para iniciar
este proceso. El esquema que siguieron para hacer la gramática de las lenguas indígenas fue
el de la gramática de Nebrija.
Con la fundación de las ciudades, aprendieron español gracias a la educación, pero solo la
élite que se denominaban Kazikes. Los colonos se mezclaron con ellos y nació un mestizaje
con los españoles colonos y es ahí cuando empieza este proceso. Por eso en este momento,
la expansión del español fue minúscula porque fue la lengua indígena la que comenzó a
expandirse. A partir del siglo XVIII, se comienza a expandir el español con la llegada de las
independencias y el nacimiento de la ilustración.
Influencia en el léxico
Las lenguas indígenas que se benefician de este proceso de expansión fueron náhuatl,
quechua, mapuche o araucano y el tupí-guaraní. Esto formaría una koiné lingüística
formando una especie de abanico que incorpora las diferentes variedades.
Para los españoles, en muchos casos, fue más fácil usar palabras de las lenguas indígenas
para nombrar cosas desconocidas para ellos, que adaptar palabras españolas. Desde muy
pronto se comenzaron a tomar préstamos de las lenguas indígenas, así en 1943 Antonio de
Nebrija registra canoa en su Vocabulario. Las primeras lenguas con que los españoles
entraron en contacto fueron el taino de la familia arahuaca en la española, Puerto Rico y
parte de Cuba y el caribe insular, en las Antillas Menores. Cuando se produjo el contacto
con el náhuatl y la cultura azteca, mucho más avanzada, los españoles principalmente
tomaron préstamos para los objetos que no existían en las Antillas. El número de
nahuatlismos fue comparable al de tanaismos. El contacto con el quechua fue mucho más
tardío, y por eso el número de préstamos fue menor. Los españoles que entraron en contacto
con la cultura tuí-guaraní llegaron directamente de la península y no tuvieron contacto con
las otras culturas.
- Indigenismos antillanos (del taíno): Canoa, barbacoa, maíz, caoba, papaya, caribe,
maní, iguana, enagua, hamaca, batata, bohío, cacique, carey.
- Del caribe insular: bucán, manatí, piragua, caimán.
- Del caribe continental: Arepa, butaca, loro.
- Indigenismos del náhuatl (lengua de los aztecas de México): aguacate, chicle,
cacahuete, cacao, chile, chocolate, papalote, tequila, jícara, coyote, petaca, tomate.
- Indigenismos del quechua: Alpaca, coca, cóndor, vicuña, puma, poroto, papa, cancha.
- Indigenismos del tupí-guaraní: jaguar, tapioca, tiburón, maraca, mandioca.
1. Hispanización.
El concepto surge del debate establecido a la hora de hablar de la colonización. Sabiendo
que el motivo principal de esta fue la religión (cristianización), este concepto queda
vinculado a él, lo que conlleva a una serie de consecuencias lingüísticas de gran interés, pues
debía establecerse una comunicación entre ambas culturas.
Se tuvo que producir un proceso de nivelación que afectaría a la lengua, creando un estándar
en el que serían predominantes los rasgos meridionales, aunque a partir de la segunda
oleada, siglo XVII, los rasgos castellanos o norteños se afianzaron en otras partes del
territorio americano. Siempre había un componente negativo para referirse al español
americano, prejuicio sustentado por la sociedad española que fue a colonizar. Todos los del
siglo XVI querían ser hidalgos. Se marchaban para ascender en la escala social, lo que se
llamó hidalguización. Amado Alonso: quien es culto lo es en el lugar en el que se encuentre.
Diego Catalán, concepto de español atlántico, se intentaba dividir el español en 2 grandes
grupos. Por un lado, dialecto o subdialecto A, el norteño; y, por otro lado, dialecto o
subdialecto B, el meridional, Canarias y América.
[Link]ón de la lengua
Inconvenientes: provocan que el español en cada zona haya podido evolucionar de manera
distinta. Es una lengua trasplantada, cinco siglos; diversidad lingüística procedente de los
colones o por contacto con lenguas indígenas también diferentes; actitud ante la lengua que
se fraguó en cada país en el momento de las independencias, puesto que algunos querían
alejarse de ese español de España, frente a otros que querían mantenerlo como forma culta.
En el primer caso da lugar a los prototipos lingüísticos ideologizados. A finales del [Link]
también en América se fundan las academias.
Tenemos diferentes modelos de periodización porque cada autor ha decidido crear la suya:
a/ Rufino José Cuervo: PRIMERA CLASIFICACIÓN. dos etapas, la que denomina
etapa Colonial ([Link]-XIX); en segundo lugar, la etapa actual ([Link]-actualidad). Considera
que el español no va a estar consolidado hasta que no alcancen la independencia en el XIX.
b/ Guitart EXPLICA ESA CLASIFICACIÓN: ETAPAS LINGÜÍSTICAS
1ªetapa que denomina Orígenes (1ªmitad XVI), cuando llegan los colones a América que
hablan español;
2ªetapa que denomina Colonial (-XVII), se consolida realmente la nivelación lingüística de
los hablantes;
3ªetapa que denomina Peaje a la Ilustración (finales del XVII-1ªmitad XVIII), empiezan a
llegar las ideas ilustradas a América y con ellas además de crecer la idea de la independencia,
se va propagando la idea de identidad lingüística. Cada zona comienza a tomar conciencia
de que no hablo igual que el de al lado.
4ª etapa, Independencia, los países ya toman esa idea de que yo hablo diferente de mi vecino,
surgen las normas por países. Intentan incentivar la diferencia entre unos y otros, y diferencia
con respecto a la metrópolis.
5ª etapa es la actual, esa tendencia se invierte por la acción de las academias de la lengua
que establecen una norma culta para todo el español, pero es una norma culta que integra las
peculiaridades de cada país, es decir, lengua integradora o panhispanismo.
Las 5 etapas el mismo autor 1992 las reduce a 3: 1ª etapa unidad, nivelación y consolidación
[Link] y XVII; 2ª etapa divergencia, se acrecienta esa diferenciación lingüística en función
de la división territorial; 3ª etapa convergencia, estado actual de la lengua española.
c/ Juan Antonio Frago o Juan Pedro Sánchez Méndez, entre otros, siguen a
Guitart. Acotar las diferentes etapas.
ETAPAS HISTÓRICAS
1ª Etapa es la antillana porque primero se llega a las islas, la isla española ([Link]).
La expansión del español se produce por todas las islas que forman las Antillas.
2ªEtapa colonial o continental hasta 1550.
3ªEtapa continental sin continuidad porque tras 1550 ya no hubo ningún plan fijo de
expansión. Llega hasta el [Link].
España nunca mandó al ejercito a la colonización, mandaban a aventureros, una
empresa individual y no de Estado.
- Encuentro de Colón con una nueva realidad. Lleva a cabo un nuevo sistema: aprender
las palabras, “emplear las palabras aprendidas por el sistema de señalar al referente y esperar
que el interlocutor pronunciara su nombre”. Formas de describir su descubrimiento: utilizar
un término castellano que designara un referente parecido, algo metafórico. Proporcionar
perífrasis en el caso de describir una nueva realidad.
- Descripción de la nueva realidad. Que no aparezca la palabra en sí, no utiliza un nombre
específico, describe y no nombra. “Los árboles y frutos y yervas...”
Colón utilizaba palabras de animales que ya conocidos para referirse a otros nuevos:
“Fallaron rastro de vestias… grifos… leones”, ve algo que se parece a un león, pero no lo
es.
“Gallinas muy grandes, y la pluma como lana...”.
- León > puma
- Gato Paúl > monito
- Perros pequeños y muy feos que se alimentaban de pescado, no ladraban y eran
comidos por los indígenas > especie extinguida.
Lo que aparece en la obra de Colón es la forma de introducir indigenismos. Los indigenismos
se consideran la adquisición de palabras de las lenguas indígenas al español. Los primeros
indigenismos datados son:
• Agí o axí > pimienta
• Ajes > raíz de las que hacen pan
• Canoa > barcas (primer indigenismo datado e incorporado al español)
• Maíz > panizo/ mazorca. Mahíz.
• Manetí > tipo de pescado
• Maní > fruta que nace debajo de la tierra, cacahuete.
• Naboría > vasallo. Esta voz ha desaparecido. Cuando se estableció una jerarquía
social en los distintos países americanos, hubo palabras que se usaron de manera
abundante, como “naboria” o “cazique”.
Con la llegada a América nació un nuevo género literario; las crónicas de indias. El
colonizador describe y narra el medio natural, las costumbres, la lengua… Autores de
crónicas de indias son Hernán Cortés, Bartolomé de las Casas, Inca Garcilaso de la Vega,
Albar Nuñez, Fernández de Oviedo, pero el que sentó las bases de ese género literario
fue Pedro Mártir de Angleria y estaba escrita en latín. Curiosamente no era español era
italiano por ello utiliza la lengua latina y bebe de los historiógrafos de la antigüedad para
crear ese nuevo género literario. Él no fue a América, sino que construyó las crónicas a
partir de todas las cartas que iban mandando a la Península. "Décadas de orbe Novo",
esta obra es importante no sólo por ser la primera sino porque fue la que incorporó el
primero glosario indigenismos hasta ese momento. Todos los diccionarios de la Europa
del siglo XVI van a introducir indigenismo gracias a esa obra, obra que se difundió por
toda Europa, puesto que era la gran novedad. Otras de las obras fue el Itinerario de Juan
de Grijalva escrito en castellano en la narración incluye esos tipos de voces bárbaras, es
decir, indígenas. En la actualidad, se están descubriendo crónicas escritas por los
castellanos soldados que aportan otro código y otra visión diferente a la de los autores
eruditos.
Gramáticas indígenas expuestas en clase:
Esta teoría fue muy exitosa en su primer planteamiento, pero después perdería importancia.
Como seguidores: Heyer-Lübke, A. Castro, Menéndez Pidal y Amado Alonso se quedan
con la postura intermedia.
1921 P. Henríquez Ureña elabora una división del español americano a partir de las
diferentes lenguas indígenas existentes:
1. Zona mexicana > náhualt
2. Zona antillana > maya.
3. Zona andina > quechua.
4. Zona chile > araucano.
5. Zona reg noplatense > guaraní.
Rosenblat retomó esta teoría y la matizó por el motivo de que reconocía el influjo indígena,
sin embargo, era consciente de que no era suficiente para explicar la variación lingüística en
América. Durante la época colonial, los colonos y conquistadores españoles vivían de forma
separada a los indígenas; es decir, eran poblaciones distintas, aunque la indígena estuviera
supeditada o dependiera de la colonizadora.
Solamente a través del mestizaje, que implicaría una situación de bilingüismo se podría
explicar el influjo de la lengua indígena sobre el español. Ese influjo se hace notar en la
entonación, en determinados rasgos articulatorios, en los sufijos y en el léxico. De manera
que el influjo indígena, se podría constatar en determinados contextos y en determinadas
regiones, pero no sería común a todo el español de América. Eso le permitió a Rosenblat
crear una diferenciación entre tierras altas (montaña), menos comunicación, población
indígena o autóctona; y tierras bajas (costa), donde se establecen primero los colonizadores
mediante el barco, por el clima recordaba a Europa.
¿Por qué motivo en la actualidad es posible detectar esa presencia del sustrato en hablantes
de esas zonas?
La presencia indigenista o de sustrato está presente más en las tierras altas, puesto que los
indígenas se juntan allí. En las tierras altas se han mantenido las lenguas indígenas, y hay
hablantes que solo mantienen esa lengua y cuando tienen que hablar en las tierras bajas se
produce ese bilingüismo.
Resumiendo, en la actualidad no se puede afirmar con rotundidad que el sustrato indígena
haya provocado la variación del español en América. Sin embargo, también sería un gran
error pensar que el efecto de sustrato indígena fue nulo. En todo caso habría que
circunscribirlo a contextos concretos entre los que se encuentra el proceso de bilingüismo,
es decir, que el efecto de sustrato se podría localizar en determinadas regiones y en
sociolectos populares o vulgares que representarían un proceso de bilingüismo transitorio:
situación en la que un indígena, hablante, por ejemplo, de quechua, cuya lengua materna es
el quechua, comienza a aprender español; llega un momento en el que se convierta en
hablante bilingüe, llega a ser un hablante monolingüe en español (efecto de deslealtad de la
lengua).
3 hechos:
1- Divorcio o desunión entre indigenistas / hispanistas. Unos estudiaban el español y otros
las indígenas, pero no se ponen de acuerdo para abarcarlos juntos. Indigenismo, Rodolfo
Leuz, primera aportación para conocer cómo influye la influencia indígena sobre el español.
Su teoría la promulga en el XIX, donde no se conocía la realidad dialectal española y a la
inversa. No eran unas conclusiones válidas.
2-Las primeras aportaciones para estudiar ese contacto entre ambas lenguas, reciben más
críticas que aceptación.
3-Estructuralismo. En cuanto al estudio diacrónico de la lengua, el estructuralismo concebía
mayor importancia a los factores internos y generales que a los externos y particulares. Prima
la evolución interna frente a la externa, aplicar grandes leyes para reconocer un proceso
frente a lo que pueda sucedes en casos más chicos. En el caso externo, va modificando su
perspectiva en cuanto al estudio diacrónico y dio cabida, entre otras posibilidades, a la teoría
de los estratos; a partir de la cual se podía explicar la influencia ejercida de una lengua sobre
otra.
Ese estudio del contacto de lenguas no se fraguó hasta que en 1988 se publicó la obra de
Thomason y Kaufman, Language Contact. No existe restricción interna en el seno de una
lengua para que haya un cambio producido por contacto. Lo que se aporta en esta obra es
una concepción lingüística de la lengua. Nos permite hablar de situaciones de préstamo
lingüístico frente a situaciones de sustitución lingüístico:
1. Proceso de préstamo lingüístico, que consistirá en que un hablante monolengua aprenda
una lengua diferente de la que incorpora algunos rasgos que podrán modificar la evolución
de su lengua materna. Este préstamo está representado por el elemento léxico(palabras).
[Link] de sustitución lingüística: cuando un hablante aprende una segunda lengua, pero
olvida su lengua materna. Eso sucede mediante un largo proceso que pasa por situación de
préstamo lingüístico, por una situación de bilingüismo, hasta llegar al monolingüismo final;
eso sucederá en el caso de América en determinadas comunidades con un marcado carácter
social.
Hay que considerar todos los factores que pueden influir en una situación como la que
abordamos. El influjo del sustrato presupone factores que son útiles para saber el estatus que
mantienen las lenguas entre sí:
• Bilingüismo: máxima competencia lingüísticas en ambos idiomas. Diglosia: la situación
en la que vive ese hablante le puede llegar a generar vivir en una situación de diglosia, no
puede utilizar las 2 lenguas en cualquiera de los actos de su vida. En lo que se refiere a esos
fenómenos, se produce una transferencia lingüística que se manifiesta de tres maneras:
A) Interferencia: lo que se estudia sobre una lengua ase refleja en la aparición de estructuras
que serían consideradas agramaticales en la lengua materna. La influencia del guaraní sobre
determinadas zonas ha influido sobre otros sitios: interferencias lingüísticas que si se hacen
generales en la lengua se pueden perpetuar. Vuelvo en 5 min (influencia de inglés) / Vuelvo
dentro de 5 min. Juan compra para su coche.
B) Convergencia: puede ser una estructura sintáctica sea común a la lengua materna y a la
lengua de contacto, y, por tanto, no se perciba la influencia de una lengua sobre otra ya que
ambas coinciden en la misma solución. Eres una muchacha linda > eres una linda muchacha.
Sin embargo, para un hablante bilingüe o en situación de diglosia, que su lengua materna es
el guaraní y está aprendiendo español, el adjetivo siempre irá pospuesto al sustantivo (sujeto).
Coincide en una lengua y otra la estructura sintáctica.
C) Retención: se produce cuando las situaciones de contacto son muy complejas, y en ese
caso hay una estructura que se integra dentro de la lengua española y que resulta coincidente
con una estructura previa que ha desaparecido con el paso del tiempo. Me fui en la iglesia
(I) estructura presente del siglo XVI. En español se transformará en otra estructura. En
paraguay se va a conservar una estructura antigua por ser coincidente con la estructura que
aporta la lengua de contacto.
• Nivel de habla considerado
• Prestigio sociocultural del fenómeno.
Contacto de lenguas
Interferencia
Bilingüísmo Préstamo lingüística Trasns. Hay Convergencia
Diglosia Sustitución lingüística Retención
El contacto de lenguas se debe estructurar en tres bloques:
1. El contacto del español con las lenguas amerindias, lenguas que continúan vivas en la
actualidad.
2. El contacto del español con lenguas africanas, que o se han mantenido vivas en el
continente americano actualmente.
3. El contacto del español con otras lenguas europeas, pero en suelo americano.
¿Qué refleja el contacto de lenguas? Refleja el mestizaje y el contacto entre hablantes de
diferentes culturas por su procedencia. La lengua sirve para comunicar y para expresar las
peculiaridades de una cultura y de una sociedad, lo que también va a producir en cualquiera
de estos planos, interferencia, convergencia y retención.
3. Lenguas amerindias en contacto con el español. El contacto del español con las
siguientes lenguas indígenas:
1. Español> lenguas indígenas
2. Español > lenguas africanas
3. Español > lenguas europeas
4. Español > lenguas asiáticas, sobre todo con el chino. Este bloque es minoritario.
El quechua fue una lengua, lo sigue siendo, cuyo uso social estaba vinculado a una estructura
piramidal y por ello con la llegada de otra estructura social, como la española, donde era
más fácil ascender dentro de esa estructura pronto comenzó a ser desplazado por las clases
altas o bien se vinculó su existencia a situaciones de bilingüísmo entre quienes querían
prosperar socialmente. Ante eso, podemos encontrar 2 claras situaciones de contacto del
español y el quechua en la actualidad:
a) aquellos hablantes que tienen el quechua como lengua materna e intenta aprender español;
b) el español andino fruto de una convivencia colonial y resultado de aquellos hablantes que
olvidaron la lengua materna para adoptar la española. Lo que en sucesivas generaciones se
convirtió en un monolingüísmo español.
En el caso de Perú, donde hay el mayor número de quechua hablantes, se caracteriza a este
tipo de lengua que refleja ese contacto como una interlengua que se conserva en zonas
rurales y que manifiesta vitalidad porque los propios profesores en el sistema de enseñanza
son hablantes de esa interlengua. Eso motiva que se mantenga el español andino colonial.
Zonas alejadas de núcleos urbanos grandes.
El servicio militar es obligatorio para los indígenas, se les obliga a abandonar esas zonas
rurales para irse a una gran ciudad, se llevan consigo la lengua, esa lengua que se trasplanta
en esas ciudades, se llama castellano motoso o una persona que tiene una motosidad.
Ej: NIÑO que habla quechua y va a la costa, en el colegio de la costa no enseñan quechua.
En el uso de los pronombres átonos están en singular, este es un rasgo de los hablantes de
quechua que quieren hablar en español.
Vídeo puesto en clase: Quechua apurimeño, programa que se hizo para ver cuál era el
conocimiento del quechua en una ciudad no muy grande pero tampoco es rural. Un niño
oye a sus padres hablar quechua pero no es hablante de quechua. En cambio, le habla en
quechua a una persona mayor y sí le responde en quechua. Hay una situación de contacto
entre el español y quechua. Tipos de hablantes:
a)señor: hablante de interlengua, mezcla estructuras del español, del quechua… Se le
pregunta en quechua y se piensa que está respondiendo en quechua pero realmente mezcla
lenguas.
b)señora: hablante monolingüe de quechua.
c)niña: representa la situación de hablante monolingüe. Español andino por la zona en la
que se encuentra.
[Link]í. Guaranización.
Paraguay, había sido un país prácticamente monolingüe guaraní. Además, al ser una zona
de selva se mantuvo aislada, por lo que hasta el siglo XIX, gran parte de la población fuera
monolingüe guaraní. De hecho, en 1938 el guaraní se convirtió en lengua oficial de Paraguay,
y es interesante porque ha sido la primera lengua indígena en alcanzar ese estatus. Se produjo
una guaranización. El bilingüismo se impone de forma tardía y por defecto de una clase
social minoritaria y poderosa. En estos momentos se puede decir que Paraguay se identifica
como una situación de bilingüismo diglósico estable ya que el guaraní se utiliza en ámbito
familiar, religioso; mientras que el español es frecuente en el ámbito político y
administrativo. La población más joven comienza a tener dificultades para mantener una
conversación en la lengua guaraní.
En el plano morfológico sí se aprecia a veces calcos del guaraní a través de algunos sufijos,
en vez de usar el superlativo -ísimo: palabras con sufijo -ité (el superlativo en guaraní).
Sufijo -kuara para la expresión del plural, casa > casakuara.
En el plano morfosintáctico, estructuras diferentes.
En el plano léxico, sin embargo, son muchas las palabras que el guaraní ha cedido al español
pero que solo tienen uso en el ámbito familiar o relacionado con la realidad paraguaya. Entre
las que son más comunes y han traspasado esa frontera se encuentran ejemplos como ñaró;
kangue (amargada/o); punga (indigestión).
Cuando el influjo es del español sobre el guaraní se utiliza la denominación de jopará para
esa interlengua, mientras que cuando es a la inversa utilizamos el acrónimo guarañol.
Aunque existan las dos denominaciones es difícil de interpretar si estamos ante uno u otro;
por ello, se puede llegar a interpretar de la misma manera a ambos conceptos. Es importante
la entonación y como se pronuncian las vocales puesto que puede cambiar el significado de
las palabras.
➢ [Link].
Península de Yucatán hasta Guatemala. Es una lengua emparentada con el tronco uto-azteca
al que pertenecen la mayor parte de las lenguas amerindias del norte de Latinoamérica. Es
de gran importancia en lo spaíses en los que se habla, en primer lugar, porque es lengua co-
oficial de esos países, los hablantes de maya no pertenecen a una clase social baja sino que
tb son de clase social alta y con nivel cultural alto. Incluso, en 1983 se creó la Academia de
las Lenguas Mayas. Sus hablantes han comenzado a ser bilingües en el siglo XX, aunque
aún quedan zonas aisladas con gente de mayor que solo conoce esa lengua. Miguel Ángel
Asturias, Las leyendas de Guatemala, autor maya hablante.
De hecho, en el maya yucateco hay palabras de gran uso como chichis > comida, una especie
de migas. Se caracteriza por el sonido palatal / ch/, en este caso, palatal nasal. / t, p k /
sonorización de las oclusivas sordas, pata > pada. Tb encontramos la despalatalización.
Otro rasgo es la frecuente expresión que tiene la pasiva > “se lo regalaron por su papá”,
construcción pasiva refleja. En español > “se lo regaló su papá”.
- Discordancia, no hay concordancia: sustantivo + adjetivo: ‘mesas altas’ falta la
concordancia de número. También afecta a ‘sujeto + verbo.
- Ausencia de artículo, como en el español andino.
- Ausencia de preposiciones, sobre todo ‘en’ y ‘de’.
- Artículo indefinido + posesivo + sustantivo. En vez de decir ‘una mesa’, dirían ‘una mi
mesa’. Es un caso de convergencia (porque esta estructura ya estaba en la EM, pero en el
siglo XVI desapareció en España) y retención (porque se ha mantenido esta estructura)
En conclusión, el español andino, guarañol…no son lenguas criollas, porque el español en
América apenas dio como resultado a lenguas criollas frente a lo que, si sucedió con el inglés,
francés y en menor medida, portugués y holandés.
Desde los primeros años de la colonización fue patente la presencia de una población negra
en América, y de hecho en el siglo XVII, la literatura quedaba constancia de los usos
lingüísticos de esos individuos. Los negros que llegaron a América disponían de una base
lingüística afro-portuguesa que acabaría en un español acriollado o pidginizado. Pidgi es
una lengua simplificada que nace de la mezcla de otras lenguas por individuos que no tienen
la misma lengua materna y que necesitan comunicarse.
Los negros criollos → nacidos en la isla
Los negros bozales → llegados de África
Ese español acriollado fue un estado transitorio porque las generaciones siguientes crecieron
en la lengua del lugar, ya se educaron y aprendieron esa lengua, sin embargo, hasta hace
poco tiempo se pensaba que ese tipo de lengua había pervivido en la zona de Puerto Rico y
en la zona de Cuba, a lo que se ha denominado dentro de la tradición hispánica como lenguas
bozales. Se ha podido demostrar que las lenguas bozales no son tales, constituyen esa etapa
intermedia de aprendizaje del español por parte de población de origen africano con nivel
cultural muy bajo.
Por influencia de la lengua africana, surgieron dos lenguas criollas en territorio americano:
➢ 1. Palenquero.
Palenquero, es una lengua criolla que se habla en San Basilio de Palenque en Colombia.
García Márquez luchó por el reconocimiento del palenquero y hoy en día es considerado
como patrimonio inmaterial de la humanidad. Su origen está en la población africana que
eran denominados esclavos cimarromes y causaron números revueltas establecerse en algún
lugar concreto, se consiguió en el siglo XVIII, cuando el Sacerdote medió por ellos y se
establecieron de forma continuada en San Basilio, por ello, será a partir de este momento
cuando se pueda hablar de la constatación de esa lengua criolla.
Esa lengua se caracteriza por tener una base afro-portuguesa, que se mezcló con el español
colombino, dando lugar a una lengua que se transmitió como lengua materna entre sus
pobladores, en la actualidad se habla por tres o cuatro mil personas, y se encuentra en
retroceso, ya que las nuevas generaciones prefieren el español antes que, al palenquero, a
ello se une la constante hispanización de esa modalidad.
A partir de este hecho, se puede deducir que la situación con respecto al español es de un
bilingüismo diglósico, en cuanto a su caracterización lingüística, se caracteriza por disponer
de una alternancia de átonas, por ejemplo, en vez de ‘vestido’ dicen ‘vistido’; por la pérdida
de la R en situación final en los infinitivos, en vez de decir ‘comer’ dicen ‘comé’ y junto a
la alternancia de átonas dirían ‘cumé’; también es frecuente el trueque de líquidas R/L; y
además de introducir la partícula africana N procedente de las lenguas bantúes que le da el
aspecto africano, en vez de decir ‘dejar’, dirían ‘ndejá’.
En cuanto al léxico es quizás el campo más importante, se encuentran números voces de
procedencia africana, como ‘agüe’ que significa ‘hoy’ o ‘addume’ que significa ‘hombre
soltero’ su equivalente sería ‘mozo’.
➢ [Link].
La segunda lengua criolla es papiamento, se habla en las Islas de Curazao, Aruba y Bonaire.
En estas islas donde se localiza el papiamento, es la lengua oficial que lo comparte con el
holandés, porque fueron descubiertas por los españoles, pero en el siglo XVII pasaron a las
manos holandesas, y Holanda las convirtió en el foco de esclavos y especias. En el siglo
XVIII se describen las lenguas de la isla que son el inglés, holandés, y el idioma del país, y
eso quiere decir que ya hay constatación de la existencia del papiamento a partir de ese
momento.
En cuanto a la peculiaridad poblacional hay que destacar que la población africana con la
que se mercadeaba en las islas procedía del Congo, principalmente y junto a la población
española procedente de la colonización se unió a partir de 1657 una importante población
sefardí (safardí ¿?)que emigró a Holanda, es decir que el papiamento se formó por una base
gramatical española reforzada por el sefardí a la que se unió un afro-portugués-acriollado y
un influjo, sobre todo léxico del holandés.
En la actualidad, el papiamento es lengua oficial y se utiliza por todas las capas sociales lo
que demuestra la vitalidad de esa lengua criolla que tiene ahora mismo una importante
hispanización por el contacto cultural y comercial con países de habla hispana, y a ello se
une la introducción de anglicismo contaste en todas las lenguas. Lingüísticamente el
papiamento se caracteriza por disponer una distinción tonal en su vocabulario. ‘sinta’ (sienta)
y ‘sintá’ (sentado) hay alternancia de átonas, pérdida de la R final, ensordecimiento de las
sonoras oclusivas.
La única voz que se ha incorporado a todo el español es banana. Todas las demás surge con
desigual implantación como ñame, conga, plátano, bongó, samba, macuto, mucama, vudú,
mambo, cachimbo/a, burundanga, dengue, chimpancé.
El cocoliche tuvo una vitalidad efímera y solo se considera su existencia en la primera mitad
del siglo XX. A partir de los años 50 al no convertirse en lengua materna y al no perpetuarse
la población italiana, no se mantiene.
¿Fue el cocoliche una lengua pidgin o criolla? No. El pidgin es una variedad lingüística que
surge a partir de dos o más lenguas con un propósito práctico e inmediato. Su función es la
de satisfacer las necesidades de comunicación entre individuos o grupos de individuos que
no poseen una lengua común. Después de tener esto claro, podemos decir que el cocoliche
no fue una lengua pidgin porque no fue usada por ambas partes.
Alemán.
Otro idioma con el que se entra en contacto fue con el alemán, aunque la población no fue
tan grande por la población y por el rápido aprendizaje del español; no surge una variedad
como en el italiano. No han quedado huellas más que los nombres de personas, apellidos…
Portugués.
Este contacto entre español y portugués se produce sobre todo en el nordeste de Uruguay.
Paraguay y Uruguay no han sido iguales, históricamente hablando y eso hizo que la
población alternara una lengua con otra. Lo que ha dado lugar en la actualidad a toda una
variedad fronteriza que se conoce como portuñol o dialecto fronterizo o brasileiro. Este ha
sido calificado como una deformación y ha llegado a tener enfrentamientos políticos porque
se ha intentado prohibir y se ha llegado a decir que era característico de clases bajas.
[Link]
La lengua española no llegó a ser nunca la lengua general en Filipinas, en parte condicionada
por la lejanía, la escasez de maestros y escuelas, las dificultades de comunicación y, sobre
todo, el reducido número de inmigrantes hispanohablantes. Sin embargo, con la labor
educativa el español fue penetrando poco a poco en aquel territorio. La hispanización se vio
interrumpida tras 1898, año en que pasaron a depender de Estados Unidos, país que se esforzó
en introducir el inglés y desmontar la labor realizada con anterioridad. De hecho, recién
declarada la independencia de España se promulgó una ley en la que se declaraba que esta
lengua no estaría vigente en los centros oficiales después de 1930.
Influencia del español sobre las lenguas indígenas filipinas: la influencia del español sobre
las lenguas autóctonas del archipiélago ha sido enorme.
Nivel fónico: La influencia del español en el archipiélago comenzó a principios del siglo
XVI promoviendo la reestructuración de sus sistemas a causa de la hispanización. Según las
descripciones de las gramáticas y vocabularios antiguos, las lenguas filipinas poseían
sistemas vocálicos triangulares, pero en las descripciones actuales se señalan cinco fonemas
vocálicos para las palabras autóctonas y para los hispanismos. En las lenguas filipinas no
existen grupos consonánticos que pertenezcan a la misma sílaba, por eso los hispanismos que
los poseen pasan a ellas convirtiendo generalmente el grupo consonántico en dos sílabas.
Nivel morfosintáctico:
Léxico: El número de préstamos léxicos españoles que existen en las lenguas indígenas es muy
elevado. Los hispanismos se introdujeron en ellas no a través del español aprendido por los
filipinos, sino usando como vehículo el empleo de sus lenguas por parte de los misioneros
españoles. Algunas veces se han producido cambios semánticos: barraca: en tagalo mercado;
agua: en cebuano perfume. También pasaron un gran número de americanismos desde los
primeros tiempos: nahuatlismos: petate, cacao, tiza, tomate; tainismos: batata, huracán;
antillanismos: iguana, barbacoa. La estructura del léxico subyace en las lenguas filipinas de tal
modo que los anglicismos se introducen bajo una previa hispanización, es decir, sin tomarlos
directamente del inglés: planta: factoría.
[Link] CHABACANO
- Los pronombres se diferencian en el chabacano caviteño (yo/tú, vo (vos), usté/ eli/ nisós/
vusós/ ilós) y en el zamboangueño (yo/tú, evós, vos/ ele, le/ kamé, kitá/ kamó/ silá).
- La cantidad de léxico español es muy elevada tanto en el caviteño como en el zamboangueño,
frente al léxico autóctono, menos elevado. Los americanismos encontrados han sido escasos:
petate, zacate. Algunos arcaísmos, como agora, ansina. Vulgarismos como aluego y pa y
algún anglicismo.
3. ISLAS MARIANAS
En el siglo XVIII el mestizaje era general, a los habitantes de las islas se unieron españoles
peninsulares, mexicanos y filipinos (muchos de ellos ya mestizos) que daban como resultado
una población varias veces mestiza. Los hablantes indígenas (de la lengua austronésica
originaria) incorporaron de forma espontánea una enorme cantidad de elementos españoles a
la vez que los forasteros se inclinaban a hablar el idioma de las islas, utilizado por los
misioneros en su labor evangelizadora. El español asumió el papel por parte de lengua
administrativa y escolar, mientras que la lengua mariana, de ámbito familiar, vivió una intensa
transformación en el léxico, la fonología y la morfosintaxis. Entre el chamorro hispanizado y
el español chamorrizado surgió algo nuevo motivado también por el aislamiento geográfico y
cultural y el contacto con grupos étnicos.
Entre los siglos XVIII y XIX se formó el chamorro moderno constituido como una lengua
mixta hispano-austronésica, es decir, una lengua criolla, aunque está claro que se trata de una
lengua claramente diferenciada perteneciente a la familia malayo-polinésica pero vinculado al
español, una lengua que no llegó a cuajar como lengua materna, pero era de conocimiento
general a finales del siglo XIX. La isla de Guam fue cedida a Estados Unidos en 1898, que la
conserva en la actualidad como una colonia. En 1899, las Marianas del Norte fueron vendidas
a Alemania, después pasaron a Japón y, tras la Segunda Guerra Mundial pasaron a Estados
Unidos de donde son un estado asociado desde 1986, al igual que Puerto Rico. En ambos
territorios el inglés es la lengua oficial, hablado por más del 90% de la población, aunque la
cultura hispánica se percibe hoy en la gastronomía, la religión católica, los restos
arquitectónicos o las costumbres.
Situación del español: el español como lengua materna está representado por una minoría,
unos cientos de hablantes, sin unidad. Los hispanohablantes son forasteros y no existe un grupo
nativo que tenga el español como lengua materna.
El chamorro modificó sus estructuras al introducir elementos españoles en todas las partes del
idioma actual (en la fonología incorporó las oposiciones /e/-/i/ /o/-/u/, /r/-/l/, el seseo y el
yeísmo, en la morfosintaxis introdujo todo el sistema numeral ordinal y muchas preposiciones,
morfemas de género y algunos de número y morfemas apreciativos y derivativos). Sin
embargo, donde mejor se aprecia la influencia hispánica es en el léxico, ya que el 50 o 60%
del léxico del chamorro actual es de origen español. La mayoría proceden del español general,
pero hay voces del español de Filipinas (tanores-monaguillo) o de lenguas americanas
(chocolate, papaya).
Los antropónimos son un rasgo evidente de hispanidad, de hecho, más de la mitad de los
chamorros tienen nombre o apellidos españoles, junto a otros de origen diverso por el mestizaje
citado. Los topónimos españoles se mantienen, empezando por el propio nombre del
archipiélago: Marianas. Además, tienen nombre español cuatro de las quince islas: Rota,
Urracas o Farallón de Pájaros, Asunción y Farallón de Medinilla, algunos pueblos: Barrigada,
Santa Rita, San José, San Vicente, y montes: Santa Rosa y Bolaños. Del mismo modo, en el
centro de Agaña, capital de Guam, está la Plaza de España.
La colonización de Guinea tuvo un carácter esporádico hasta que en 1858 se empieza a ordenar
el territorio y comienza seriamente su colonización. El gobernador Carlos Chacón se hace
cargo de esta misión y declara la religión católica como única en el territorio. A partir de este
momento empiezan a llegar colonos levantinos, negros (procedentes de Cuba) y deportados
políticos. Después de 1887 se abre una comunicación marítima regular con España y llegan
los primeros misioneros claretianos a Fernando Poo y Annobón. La ley de 30 de junio de 1959
convirtió el territorio en dos provincias españolas más: Fernando Poo y Río Muni y equiparó
sus derechos con los de los habitantes de España. El 12 de octubre de 1968 alcanzó su
independencia.
Rasgos lingüísticos
Fonético-fonológicos: Las lenguas bantúes de Guinea no están bien descritas y lo que más
sobresale en las descripciones existentes se refiere al nivel fónico.
Vocalismo:
- Los sistemas vocálicos autóctonos difieren del español, sin embargo, no existen problemas
excesivos para la realización de las vocales españolas por parte de los hablantes
guineanoecuatorianos.
- No obstante, sí se pueden registrar casos de inestabilidad vocálica, desaparición de la vocal
inicial átona (mericanas), un tipo de pérdida que también se registra en interior de palabra
(mastro).
- En el paradigma del verbo pueden constatarse formas con diptongo o sin él por analogía con
algún sustantivo u otra forma del paradigma verbal (sierrar, riegar). Del mismo modo, como
sucede en español puede aparecer una consonante epentética con el fin de reforzar el límite
silábico de una secuencia vocálica (oyir, riyo).
Consonantismo:
-El fonema /p/ se sonoriza con relativa frecuencia.
-Los fonemas /b,d,g/ se realizan siempre como oclusivos en los mismos contornos que en el
español general, aunque pueden llegar a desaparecer en situación intervocálica (tuo:tuvo;
sentío:sentido).
- El fonema /s/ presenta un elevado polimorfismo en Guinea: predorsoalveolar (la más
extendida), apicoalveolar o apicodentoalveolar.
- Cuando está en situación implosiva puede conservarse o perderse, siendo más frecuente
cuando es una –s léxica, sin indicación morfológica: depué, tre años,… o bien cuando es
redundante porque existen otros signos marcadores del plural: mucha vece. Esto podría
deberse a que en las lenguas indígenas el plural se forma mediante morfemas prefijos y por
tanto sería un problema más morfológico que fonético.
- La vibrante múltiple se realiza como vibrante simple.
Entonación: Las lenguas bantúes son tonales y esta estructura suprasegmental de la lengua
materna aflora cuando hablan español.
Morfosintaxis:
- Número: Las formas nominales se agrupan en clases y dentro de cada una de ellas existen
unos morfemas prefijos que funcionan para el singular o el plural.
- Artículo: Las lenguas indígenas no poseen artículo y por ello su empleo es muy irregular
en español y frecuentemente se pierde.
- El sistema pronominal: En las lenguas bantúes es muy complejo y distinto del español.
A causa de esto al hablar, esa lengua es frecuente la supresión y adición de pronombres, así
como la confusión entre formas átonas y tónicas.
- Verbo: La mayoría de los fenómenos se deben a la desviación de la norma como resultado
del desconocimiento del sistema verbal. Destaca el uso de la forma pasiva y las perífrasis
verbales.
- En la negación se evitan las dos negaciones (no hay alguien) y otras se responde sí, cuando
se esperaría una respuesta negativa: ¿no quieres venir? Sí, sí, no quiero.
- La influencia de las lenguas indígenas produce una fuerte vacilación en las preposiciones.
Léxico: algunas palabras han cambiado de significado o han tomado uno especial, o bien se
han creado sobre el modelo autóctono: bosque en vez de selva; brisa en vez de viento fuerte.
Muchas palabras de las lenguas indígenas son de uso general como balele (baile colectivo
indígena), malanga (bebida hecha con ron). En el español de Guinea se conservan
americanismos y palabras de otras regiones, que habían pasado con los negros emancipados
y deportados cubanos y filipinos que llegaron a Fernando Poo en la segunda mitad del XIX.
Los anglicismos no son muy abundantes, pero sí muy frecuentes. Han pasado a través del
pichinglis (pidgin hablado en la isla de Bioko). Se mantienen voces cultas y arcaísmos o giros
que en el español general han dejado de usarse, o que solo se advierten en la lengua literaria,
el léxico administrativo o en zonas dialectales: castizar: hablar bien español; concebir: darse
cuenta.
TM4 ÁREAS DIALECTALES DE AMÉRICA.
Así, las naciones más extensas (México, Colombia, Argentina, Chile), constituyen zonas
dialectales: e incluso otras más pequeñas (Ecuador, Cosca Rica) podrían señalarse de manera
aislada. Pero, de todos modos, y con carácter general, las fronteras territoriales no son
suficientes para delimitar rasgos lingüísticos, ya que sólo en el terreno del vocabulario
autóctono se entrevé tal paralelismo. Canfield (1988) realizó una división dialectal por
países, según los rasgos fónicos; pero, para acercarse en el mayor grado posible a la realidad
lingüística, se hace necesaria una información más detallada y concreta de los atlas
lingüísticos y, en especial, del Atlas Lingüístico de Hispanoamérica, de Manuel Alvar y
Antonio Quilis.
Parece que Henríquez Ureña (1921) conocía esta propuesta de Armas, pero no la utiliza en
su esquema dialectal, que se basa en el factor indígena general, casi olvidado en la división
del cubano. Su polémica con Wagner en torno a la diferenciación apoyada en la climatología
y la geografía tuvo repercusiones en la llamada teoría andalucista. Wagner (1927) propuso
una primera división dialectal americana entre las tierras altas o frías y las bajas o calientes,
motivada por razones de índole diatópica, porque obedece a la impronta que los primeros
colonizadores dejaron en el continente descubierto. Así, los andaluces y sus modalidades se
asientan en las tierras más parecidas a las propias, las zonas costeras; mientras que los
colonos de procedencia norteña dejan su influencia en las tierras del interior, las tierras altas,
que se correspondías más con las de sus orígenes.
- zona peruana: Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia y zona norte chilena. La cultura y lengua
general está basada en el quechua.
- zona rioplatense: Argentina, Uruguay y Paraguay, aunque también pudiera incluirse una
zona sureste boliviana. En esa región la lengua general que los aglutina será la guaraní.
Canfíeld distingue dos momentos clave en los orígenes del dialecto americano, el primero,
declara impronta andaluza sobre las normas castellanas, en el que Sevilla actúa como foco
de irradiación de innovaciones, comprendido entre los siglos XV y XVI; el segundo
abarcaría el siglo XVII y se caracteriza por la pronunciación criolla, que se deja sentir ya
sobre la influencia metropolitana. La extensión y desarrollo posterior de los rasgos fonéticos
se explican por la cronología originaria peninsular y por su llegada al nuevo continente, de
manera que las áreas más aisladas de la metrópolis tendrán los rasgos más conservadores, y
las zonas de más fácil y continuado acceso aceptarán las innovaciones andaluzas, de forma
sistemática hasta bien entrado en siglo XVIII.
Hacia 1550, contacto temprano, zonas altas de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, México,
Venezuela, noroeste argentino, Costa Rica y Guatemala.
Hacia 1650, contacto medio, Paraguay, oeste argentino, Río de la Plata, sur de Chile, región
centroamericana de El Salvador, Nicaragua y Honduras.
Hacia 1750, contacto tardío, las Antillas, zonas costeras mexicana, venezolana y
colombiana, con Panamá, Ecuador, centro chileno y St. Bernard Parish, en Luisiana.
[Link] mexicanos citados, América central y mitad occidental panameña. Es área yeísta,
rehilante, que vosea con algunas formas.
[Link] serrana de Ecuador. Esta área no es yeísta, pero refleja rehilamiento y voseo.
7. Costa de Perú, excepto del sur, que es yeísta, pero ni rehíla ni vosea.
10. Norte de Chile, noroeste argentino, Chuto y Potosí (Bolivia). Es zona no yeísta, ni
rehilante, que vosea.
14, Sur de Chile y una parte de la Patagonia. No es yeísta ni rehilante, aunque vosea.
15. Provincias argentinas gauchescas de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, La Pampa, Río
Negro, Chubut, Tierra de Fuego, y Uruguay (excepto la zona ultraserrana y la fronteriza).
Es una región con yeísmo, rehilamiento y vose
16. Zona ultraserrana de Uruguay (Rocha, Maldonado, Lavalleja). Es yeísta, rehíla, y no
vosea.
A estas zonas añade siete más procedentes de mezclas o contacto de lenguas. Así, la 17, con
Nuevo México, y la 18, con Cuba y Puerto Rico, que son yeístas, pero ni rehílan ni vosean.
El contacto con el portugués diferencia las zonas 19 y 20, de la frontera uruguaya. También
se distinguen las regiones 21, Concepción del Paraguay, la 22, de Misiones y la región 23,
de Santiago del Estero, en Argentina.
Por su parte, Zamora Munné (1979-1980) intenta defender la selección de unos rasgos
diferenciales y el criterio de contigüidad geográfica para su división dialectal que recoge
también en su obra posterior realizada con Guitart (1982), con el abandono de isoglosas
léxicas, por su carácter asistemático y por su adscripción demasiado localista, aunque
reconoce que tienen su validez para las subdivisiones posteriores. Con tres rasgos, voseo,
pronunciación velar o glotal de /x/ y realización de -s, que considera suficientes para crear
isoglosas en grandes territorios, define nueve zonas dialectales:
2. México, excepto las regiones orientales y limítrofes con Guatemala, con retención de -s
y de /x/, ausencia de voseo.
41
5. Costas pacíficas colombiana y ecuatoriana, con pérdida o aspiración de –s y de /x/,
alternancia tuteo/voseo.
6. Costa peruana, excepto del sur, con pérdida o aspiración de -s y /x/, ausencia de voseo.
7. Ecuador y Perú, excepto las zonas señaladas, occidente y centro boliviano y noroeste
argentino, con mantenimiento de -s y de /x/, alternancia tuteo/ voseo.
A estas diferencias, añaden ocios rasgos, como los de la velarización de -n, yeísmo y su
rehilamiento, asibilación, neutralización l/r, que aseguran la validez contrastiva de cada
zona. Para el español de Estados Unidos, se vale de la clasificación de Canfíeld, que utiliza
los mismos rasgos, con la excepción del voseo, y añade otros como la realización de vibrante
múltiple, la pronunciación de -n implosiva, considerados no significativos en una prima
división general. De esta manera, establece cuatro zonas mayores: Arizona, California y
Texas; Nuevo México y Colorado; Florida y Nueva York.
- sur de Estados Unidos, México, América Central, las Antillas, costas de Venezuela,
Colombia, excepto su parte andina, y la costa ecuatoriana.
- zona interior de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, excepto zona oriental, norte
dc Chile y noroeste argentino.
42
- Argentina, Paraguay, Uruguay y oriente boliviano.
Zamora Munné y Guitart hacen consideraciones y reconocen tres tipos de normas, la norteña
peninsular, la meridional o andaluza y la americana, en la que separan en dos bloques sus
dialectos: dialectos conservadores de consonantes postnucleares y dialectos radicales o de
consonantismo postnuclear alterado, según se refiera a tierras altas y tierras bajas. Volvernos,
entonces, a repetir que tales divisiones de carácter muy general revelan la falta de datos
suficientes y objetivos que permitan la delimitación de las variedades dialectales en el Nuevo
Mundo, y que las divisiones de normas exclusivas pueden olvidar el hecho de que muchos
de los rasgos peculiares, que parecen obedecer a modificaciones autóctonas y alejadas de
cualquier contacto con el sistema originario no son sino tendencias existentes, con mayor o
menor impronta social en la Península.
Analizadas las teorías generales más importantes sobre la dialectalización del español en
América tal vez, metodológicamente, la diferenciación más práctica sea la caracterización
43
por países. Se resumen, a continuación, las consideraciones más generales que definen el
dialecto de cada país.
44
RÍO DE LA PLATA. En la región del Río de la Plata, el Paraguay presenta dos
posibles zonas dialectales, bien diferenciadas: la región oriental y la zona del Chaco u
occidental. A pesar de esta zonificación, por circunstancias históricas (la dictadura y el
estado de bilingüismo real existente), el país mantiene una cierta uniformidad lingüística.
Para Uruguay, Elizaincín (1992, 1992a) considera que existe cierta complejidad dialectal.
que, como mínimo, distingue al uruguayo del norte, de fuerte influjo portugués, del sureño,
ambos separados por el Río Negro.
ANTILLAS. Para las Antillas españolas las divisiones dialectales coinciden con las
grandes islas, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico, donde se dan fenómenos que, en
45
cierto sentido, definen y caracterizan a la zona. La división de Cuba se hace en cinco zonas:
occidental, con Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Cienfuegos y Trinidad; central, con
Santa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila; centroriental, con Camagüey, Las Tunas,
Holguín, Manzanillo, Bayamo; suroriental, con Santiago de Cuba, Guantánamo; y extremo
oriental, con Baracoa. En Santo Domingo, se pueden distinguir variedades de la región del
Cibao, de la zona de la capital Santo Domingo, de la parte occidental y la Península Samaná.
En Puerco Rico, existe una posible diferenciación entre la zona norte y la región del sur, y
entre el oeste y el este, entre las tierras altas y las bajas. En resumen, las islas presentan, a
falta de estudios más minuciosos que maticen los resultados conocidos, una identidad en lo
que se ha venido llamando sistema caribeño, que alcanza también a las costas americanas.
CHILE. Rabanales (1992) presenta, para Chile, una posible dialectalización con
criterios diastráticos, por divisiones de normas: culta formal, culta informal, inculta formal
e inculta informal. Los indigenismos mapuches pertenecen, en su mayor parte, a los
topónimos y antropónimos, con una particular convergencia por parte de los indios que lo
incluyen en su español primario.
46
conjunto? Además, habría que añadir una valoración de las influencias indigenistas en la
zona: maya-quiché en Guatemala, maya y lenca en Honduras, pipil en El Salvador,
misumalpa en Nicaragua, chibcha en Cosca Rica y Panamá, y chocó en Panamá.
[Link]ÓN
47
[Link] de las vibrantes, acompañadas de procesos de ensordecimiento e incluso
rehilamiento, por ejemplo, en zonas andinas, países centroamericanos, noroeste argentino,
zona andina colombiana, Uruguay, Paraguay y Chile.
[Link] pronunciación africada del grupo /tr/, que lo asemeja al sonido del fonema africado
palatal (grafía ch), junto con el asibilamiento rehilado que el grupo sufre. Estas variantes se
localizan en todo el territorio hispanoamericano, localizadas en zonas muy bien delimitadas,
casi todas zonas del interior o montañosas, excepto en el caso de Honduras (donde este rasgo
convive con los rasgos de la modalidad atlántica).
En contraste, las zonas costeras de los países continentales y los insulares (antillanos), como
podrá constatarse en la información por fenómenos que sigue, se caracterizan por el
consonantismo más débil. Prueba de ello son la aspiración y pérdida de la /-s/, la aspiración
de la /x/, los fenómenos resultantes de la neutralización de líquidas, la pérdida de las
consonantes oclusivas intervocálicas (destacadamente la -d-), la pérdida de la vibrante
simple final, etc.
Uno de los puntos polémicos en el análisis de los componentes del llamado español de
América ha sido el peso de las lenguas indígenas. Una de las aportaciones importantes de
las últimas décadas del siglo XXI ha sido la de proveernos de trabajos suficientes para poder
calibrar mejor, en su justa medida, el papel de las lenguas indígenas en el desarrollo de las
modalidades americanas. Sobre la influencia de las lenguas amerindias, el peso no es tan
48
considerable en la fonética como en otros niveles, y no hay unanimidad por parte de los
lingüistas en la delimitación de la influencia amerindia.
En la actualidad son algunos los fenómenos que se atribuyen únicamente a las lenguas
indígenas, más bien se trata fundamentalmente de fenómenos de convergencia entre el
español y la lengua indígena, con excepciones.
[Link]ÓMENOS CONSONÁNTICOS
[Link] y ceceo
En las modalidades americanas no existe la distinción entre los sonidos de /s/ y /θ/. Este
fenómeno, llamado modernamente seseo (históricamente çezeo), presenta una gran variedad
de realizaciones, en su mayoría siseantes. En cuanto a la pronunciación siseante, hay que
destacar que existen variados alófonos de la /s/:
c)Se ha documentado, entre los alófonos de la /s/, una oclusión glotal sorda en algunos países
centroamericanos. En Nicaragua y Costa Rica se produce en posición final de palabra y
precedida de otra palabra que empieza con vocal tónica, y en Nicaragua ante consonante
sonora.
49
Existen enclaves geográficos donde la pronunciación es ciceante, aunque son las variantes
siseantes las que se extienden por toda la geografía americana. Los datos recopilados sitúan
la pronunciación ciceante en puntos de Centroamérica principalmente.
50
altas centrales (incluido Quito). Por otro lado, en las zonas del interior se observa la
sonorización de este fonema en posición interior y final ante vocales.
1.2.1. Distinción
En zonas yeístas la articulación más general es la de palatal fricativa sonora, variante que
coincide con la del yeísmo europeo. No obstante, en algunos países se da una realización
africada en todos los contextos. Así se ha observado en Paraguay, nordeste argentino,
Antioquia, costa del Pacífico de Colombia, y en Puerto Rico. Se incluye, entre las variantes
51
más sobresalientes, el alófono semivocálico palatal (i), que se oye en zonas de México,
Centroamérica, costas de Colombia, zonas de argentina y en Perú (Lima). También se
debilita tanto que puede llegar a desaparecer, como ocurre en las zonas yeístas de los países
centroamericanos (salvo en Panamá), al igual que sucede en el norte de México, frontera
mexicana con Estados Unidos, zonas de Nuevo México/Colorado, Ecuador y costa de
Colombia.
En el altiplano de Bolivia se detecta la elisión de -d- entre hablantes de todos los niveles. En
Los Llanos (tierras bajas) de Bolivia, la elisión de las oclusivas intervocálicas sonoras es
52
general, así como en las costas de Perú (situación que contrasta con el resto del país, donde
se mantienen las oclusivas intervocálicas).
53
A pesar de la tendencia al debilitamiento consonántico que presenta el español de Puerto
Rico, se observa el mantenimiento de estas consonantes con mucha frecuencia. También en
Panamá se han registrado realizaciones oclusivas de estas consonantes en contextos donde
el español general las realiza como fricativas.
[Link] múltiple
A lo largo de la geografía americana se produce un fenómeno muy peculiar que afecta a las
vibrantes y al grupo /tr/. Nos referimos a las pronunciaciones fricativizadas (fricativas
cóncavas, en terminología de Canfield) asibiladas, incluso rehiladas, sonoras o sordas. En el
segundo caso, cuando la asibilación va acompañada de pérdida de sonoridad (falta de
vibración de las cuerdas vocales), la articulación de la vibrante se asemeja a la de una
sibilante apicoalveolar [s].
Estas variantes se han registrado, con variedad de matices, en el interior y norte argentinos,
zonas de Chile, Paraguay, áreas montañosas de Bolivia, cordillera del este de Colombia,
tierras altas de Perú, Costa Rica (región del Valle Central), Cuba, Ecuador (con excepción
de la zona de Guayaquil y tierras bajas), Guatemala, México. Las articulaciones son
variadas, lo que complica bastante el mosaico de realizaciones de este sonido según zonas:
54
La vibrante múltiple se pronuncia fricativa rehilada en las zonas argentinas norteñas
(noroeste argentino, zona andina y nordeste, con influjo guaraní), y en zonas rurales de la
Patagonia, donde ha habido una considerable repoblación chilena. Es realización común en
las tierras altas centrales de Ecuador y en el altiplano boliviano. En el caso de Paraguay,
la articulación mayoritaria de la vibrante múltiple es la realización asibilada, generalmente
fricativa y ensordecida, aunque la variante de prestigio es la vibrante múltiple o polivibrante
estándar en el español general (utilizada por hablantes femeninos de los sociolectos urbanos
medio y alto).
Como propia del habla de los estratos bajos bilingües y marginales urbanos, se produce la
extensión de [r] (vibrante simple) a posición inicial de palabra e incluso a posición
intervocálica, desplazando a [r] polivibrante. En estos sociolectos es frecuente [r] (vibrante
simple) inicial de palabra (aquí existe una neutralización en favor de la simple y no de la
polivibrante), atribuida al contacto español-guaraní.
La vibrante múltiple se articula como fricativa rehilada en Ecuador (tierras altas centrales)
y en las tierras altas de Nariño (zona de influjo quechua) en Colombia. En Perú se articulan
las asibilaciones de las dos vibrantes, tanto en zonas andinas como en las costas, variantes
que conviven con otras realizaciones y cuyas circunstancias de aparición están todavía por
determinar. En tierras altas andinas de Perú la vibrante múltiple (rr) se suele articular
fricativa, próxima a [ž]. Ahora bien, en el caso de las costas, es general la tendencia a la
relajación del sonido, aunque, existe también la articulación asibilada.
55
en el caso de la simple, como consecuencia de un proceso en marcha de retraimiento de las
vibrantes. En Panamá conviven la vibrante múltiple (alófono general) y la asibilada.
En zonas en las que el español está en contacto con el criollo limonés, se produce una
articulación retrofleja de la vibrante múltiple. Aunque lo general en México es la realización
vibrante alveolar, la pronunciación fricativa asibilada se produce en diversas zonas del país,
sobre todo, en el centro.
Sobre la vibrante múltiple hay que hacer referencia a su variante velarizada, fenómeno
estándar en Puerto Rico. Varía desde una articulación velar a una uvular. En Cuba (oriente)
también se ha registrado la velarización, al igual que en la República Dominicana, costas de
Venezuela y norte de Panamá, en algunas zonas de Costa Rica y en el español en contacto
con la lengua indígena damana (Sierra Nevada de Santa Marta) cuando la vibrante se
encuentra delante de una vocal posterior.
[Link] tr
Junto con la pronunciación estándar del grupo consonántico convive la realización asibilada
más o menos africada del grupo /tr/, en la mayoría de las zonas mencionadas en el apartado
anterior. Tenemos noticias de su existencia en zonas argentinas, Paraguay, altiplano
boliviano, cordillera del este de Colombia, Chile, Ecuador, tierras altas de Perú, países
centroamericanos y México.
En la zona noroeste argentina, con influjo quechua, se produce la articulación casi africada
del grupo /tr/, fenómeno que se da también en zonas costeras aisladas. También en la
Patagonia, en las zonas rurales, sobre todo en hablantes de sociolectos más bajos.
La pronunciación del grupo /-tr/ en Chile es normalmente apicoalveolar africada con /r/
asibilada y áfona, tanto en la norma culta informal como en el habla de los menos instruidos.
Aunque estigmatizada, es empleada por todos los hablantes cultos.
Africada es la realización del grupo en el altiplano boliviano, en las tierras altas centrales
de Ecuador y en las tierras altas del interior de Colombia, zonas andinas. No obstante, en
Bogotá el fenómeno es minoritario y no goza de prestigio.
56
Igualmente es frecuente la asibilación del grupo /tr/ (similar a la de la región andina) en
Paraguay, variante que convive con la no asibilada, preferida por los hablantes femeninos
de los estratos urbanos medios y altos.
En México se considera afectada la realización africada de /tr/, pero no es rara oírla en los
estratos medio y alto, al igual que la pronunciación rehilada fricativa de la vibrante múltiple,
que se considera variante de prestigio.
La asibilación del grupo igualmente es común en Costa Rica y Honduras, aunque los
jóvenes del área metropolitana de San José están estigmatizando negativamente el
fenómeno. En Guatemala, parece haber un movimiento de retroceso de este alófono entre
los jóvenes.
[Link] simple
Según las zonas, la vibrante simple /r/, en posición de distensión silábica, puede ser
articulada de modo muy variado. Las variantes abarcan desde el mantenimiento de la
consonante como vibrante simple sonora hasta su debilitamiento y pérdida, pasando por
otros procesos como la aspiración y asimilación a la consonante siguiente. También puede
producirse la asibilación de la vibrante (pronunciación parecida a la de la consonante s),
acompañada o no por un ensordecimiento articulatorio.
En Paraguay, que, según las zonas, la simple ante consonante se mantiene, se asimila, se
pierde o se confunde con la múltiple. Como propia del habla de los estratos bajos bilingües
y marginales urbanos se produce la extensión de [r] (vibrante simple) a posición inicial de
palabra e incluso a posición intervocálica, desplazando a [r] polivibrante. En estos
sociolectos es frecuente [r] (vibrante simple) inicial de palabra (aquí existe una
neutralización en favor de [R] simple y no de [R] polivibrante).
57
En cuanto a Uruguay, el habla de Montevideo presenta distintos alófonos en posición de
distensión: aspiración y pérdida (al igual que en combinación con otra consonante),
ensordecimiento y asibilación ensordecida. Se produce la pérdida de la -r de los infinitivos
a lo largo de todas las zonas rurales aisladas de todo el país, y en la zona sur rural del país
se percibe la asimilación de esta -r final a la l- inicial de artículo o clítico.
En Perú la -/r/ final se pronuncia frecuentemente sorda en las zonas altas andinas. Se suele
asibilar en posición implosiva interna y en posición final prepausal.
En las tierras altas andinas del interior de Colombia la vibrante simple se realiza fricativa y
ensordecida. En zonas de contacto del español con lenguas indígenas como el yukpa
(serranías de Perijá y Motilones), ika y kogui (Sierra Nevada de Santa Marta), se producen
elisiones diversas de la vibrante simple.
En muchas zonas de América las líquidas (/l/ y /r/) en situación implosiva tienden a
neutralizarse. El resultado, muy complejo, abarca desde el rotacismo (neutralización en
favor de la vibrante), el lamdacismo (lateralización), la geminación de la consonante
siguiente (fenómeno de asimilación), la vocalización y la elisión. La falta de oposición entre
estas consonantes está muy extendida, sobre todo, en las zonas costeras.
58
En las regiones costeras de Colombia se produce la neutralización normalmente en favor de
la lateral en la zona caribeña, al igual que los fenómenos de geminación de la consonante
siguiente (Cat-tagena). Entre las clases sociales más altas, la asimilación se produce solo
con dentales y alveolares. En la costa del Pacífico la neutralización se inclina en favor de la
vibrante.
En el caso de los países de las Antillas, se señala la diversidad de soluciones que se oyen en
los tres, resultado de la neutralización con preferencia por la lateralización en Puerto Rico,
la geminación en Cuba, la pérdida o relajación en la República Dominicana, mientras que la
vocalización está muy arraigada en El Cibao, de la República Dominicana.
Se han constatado diversas articulaciones de la palatal (ch), que afectan tanto al punto como
al modo de articulación:
59
a) Algunas variantes están fundamentadas en un cambio de punto de articulación, como la
realización prepalatal que se oye en Chile, en el sur de Colombia y en los dialectos costeros
de este país, sonido que suena como una consonante t palatal.
En Panamá tanto los alófonos africados como los fricativos aparecen en todos los
informantes, en distribución libre, y es independiente del grado de instrucción. También se
ha registrado el sonido fricativo en hablantes del noroeste de Costa Rica, y en informantes
bolivianos.
En Paraguay, la palatal africada sorda (ch) es reemplazada por [š] (fricativa prepalatal sorda)
en estratos inferiores rurales y marginales urbanos paraguayos, por influencia del contacto
español-guaraní. Este alófono fricativo, que también se da en otras zonas, en Paraguay se ve
favorecido por la influencia del guaraní, que se deja también sentir en la pronunciación del
sonido representado gráficamente por ch, al producirse la fricativización de la palatal sorda.
Presenta dos alófonos generales, el velar, más suave que el europeo, y la aspiración [h]
(glotal laríngea o faríngea), además de alguna realización más específica de algunos lugares
como la palatalizada.
60
La aspiración es propia de los países caribeños (Cuba, Puerto Rico y República
Dominicana), centroamericanos, Paraguay y zonas costeras de Perú, Bolivia, Colombia y
México. La aspiración convive con la velar débil en El Salvador (con predominio de la
faríngea o aspirada), Guatemala (con predominio de la velar lenis), Costa Rica. En Panamá
conviven tres alófonos: fricativo faríngeo, laríngeo (ambos son sonidos aspirados; el
segundo con estrechamiento de las cuerdas vocales) y el velofaríngeo, que pueden aparecer
en un mismo informante (sobre todo los dos primeros).
En Bolivia se ha registrado una gran variedad de alófonos: velar [x], faríngeo, laríngeo [h]
(sonorizada normalmente), velofaríngeo [xh], postpalatal (ante vocales /e/, /i/), bilabial [ ],
bilabiovelar [ x]. La articulación velar predomina en el altiplano, las aspiradas (faríngea y
laríngea) son comunes en el Oriente.
61
En el español en contacto con el criollo limonés, se produce la aspiración de la velar /x/ en
posición silábica inicial, que puede ir hasta con cierre glotal.
Otro proceso de velarización es el que sufre la consonante labiodental fricativa sorda /f/ en
el ámbito rural y en el habla popular y vulgar (aunque en algunas zonas alcanza la
pronunciación de los hablantes instruidos).
En hablantes bilingües andinos peruanos se señala una articulación aspirada de /f/, e incluso
un redondeamiento en [hw]: enfermo [enhwermo, al igual que se sucede en la costa pacífica
de Colombia, y en Bolivia (como ya se ha señalado). Por el contrario, en zonas amazónicas
se velariza la /f/, que se articula [x , pronunciación que contrasta también con el alófono
bilabial que se produce en zonas andinas y en las costeras.
Por otra parte, los estudios confirman la persistencia de la antigua pronunciación bilabial
[ ] del fonema /f/, muy extendida por toda la geografía, sobre todo en el habla de grupos
sociales con un nivel de instrucción bajo. En el caso de Chile, la articulación varía entre la
labiodentalidad y la bilabialidad. La segunda está más difundida en el sur y centro, mientras
que en el norte tiene más presencia la articulación labiodental, como en el español general.
En Colombia se observa en zonas de contacto del español con diversas lenguas indígenas,
como el ticuna (Amazonía Meridional), el yukpa (Serranías de Perijá y Motilones) y el ika
62
(Sierra Nevada de santa Marta). También se altera la pronunciación en la Sierra de Ecuador,
ya que el quechua no tiene /f/. En Perú la /f/ bilabial está difundida por todo el país (costa,
sierra y selva).
En Nicaragua, la /f/ delante del diptono [we] puede ser realizada como bilabial o como
aspirada. En El Salvador y en Guatemala, a parte del sonido general labiodental sordo, se
oyen el bilabial sordo fricativo [ ] y la aspiración. En zonas de influjo maya (como los
altiplanos del occidente y norte de Guatemala y la península mexicana de Yucatán), la
consonante /f/, cuyo sonido no existe en la lengua maya, se pronuncia oclusiva labial [p] en
bilingües de bajo nivel.
En Perú, sabemos que, en zonas andinas, en las que el español está en contacto con el
quechua y el aimara, se ha detectado el ensordecimiento de consonantes sonoras: buscando
“puskándo”. El quechua y el aimara carecen de consonantes sonora oclusivas /b/, /d/, /g/
(únicamente se producen en préstamos del español o por interferencia de este). La dental se
ensordece también en el castellano amazónico.
1.13. Otros
En el habla popular de Valle Grande (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia) se aspiran las
consonantes implosivas –s, -ks, -b. –g, d. En Perú, en zonas sureñas de contacto del
castellano con el quechua, las consonantes oclusivas se fricativizan de tal forma que surgen
alófonos muy semejantes a sus correspondientes sonidos fricativos, así la /p/ y /b/ se
pronuncian de forma parecida a la /f/, la oclusiva dental /d/ se articula de forma similar a los
sonidos de las consonantes z, s o f; al tiempo que /k/ y /g/ suenan como el sonido de la /x/.
63
En México y Guatemala se produce una pronunciación particular del grupo [tl]: es articulado
como un grupo explosivo [á-tlas]. Se trata de la solución castellana de un fonema lateral
africado sordo del náhuatl. Los misioneros representaron con una t el momento de la
oclusión y sordez de la articulación lateral, y así se impuso la grafía tl y el consiguiente
desdoblamiento del fonema en castellano.
En Colombia, zonas de contacto entre el español y las lenguas indígenas papioco (Llanos
Orientales) y sikuani (Orinoquia), se produce la despalatalización de la nasal palatal (ñ), por
lo que niño se pronuncia [nínio]. De hecho, en todas las zonas en las que el español está en
contacto con las lenguas indígenas se producen alteraciones (de naturaleza muy diversa) en
el sistema consonántico. En la región central y septentrional de la Sierra de Ecuador el grupo
ni se palataliza y se pronuncia como la consonante ñ (inge[ñ]ero).
Por último, señalamos el desplazamiento del acento en zonas andinas por el contacto con
lenguas indígenas.
2. FENÓMENOS VOCÁLICOS
[Link]ón de hiatos
La diptongación de hiatos es fenómeno oral detectado en todos los sociolectos, por tanto,
registrado en hablantes cultos de toda la geografía hispanoamericana, como en el caso de
México, dialectos costeros de Colombia, países centroamericanos, países antillanos y
Venezuela. Ejemplo de ello es la pronunciación de “biodo” en vez de “beodo”.
[Link]ón vocálica
La reducción vocálica en sílabas inacentuadas (part’s, pot’sí- partes, potosí) es común en
países como Bolivia (sobre todo en las zonas occidentales), México, tierras altas de Ecuador,
zona colombiana de Nariño y zonas peruanas. Son zonas de vocalismo más débil. En zonas
interiores americanas, especialmente en zonas andinas, se detectan pérdidas vocálicas, por
la adaptación del sistema vocálico español al quechua o aimara (/i/, /a/, /u/). Recibe el
nombre de motosidad: está estigmatizado y es asociado a hablantes bilingües. Este fenómeno
se relaciona con el contacto con lenguas amerindias. También se produce en estos hablantes
el desplazamiento del acento a la penúltima sílaba.
64
Concretamente en Bolivia, se han destacado que la elisión vocálica se realiza sobre todo si
la vocal se encuentra en la última sílaba, es átona y está situada entre dos consonantes, y es
muy notable en construcciones con la preposición pues (que se emplea con sentido enfático):
pocos [póks], ah pues [áps]. También se detecta en Bolivia, en zonas de contacto, la
tendencia a la reducción de diptongos a vocal simple y reducción de hiato a diptongo: quiero
[kéro], ahora [áwra], te has ido [tjasído].
En Ecuador, las vocales finales que preceden a una –s se suelen perder en el habla de la
sierra.
[Link] vocálicos
Se producen alargamientos de vocales tónicas como ocurre en México, Chile, Argentina,
países antillanos, etc. En muchas zonas se alargan las vocales que preceden a una /-s/ a causa
de la aspiración y pérdida de la misma en posición de distensión silábica, como fenómeno
fonético compensatorio. El alargamiento da lugar a parejas de palabras que se distinguen
entre ellas en el discurso solamente por el alargamiento o no de la vocal, debido a la pérdida
o mantenimiento de la /s/.
[Link]
Se han observado nasalizaciones de vocales contiguas y no contiguas a una nasal, haya o no
desaparecido la consonante nasal, y en circunstancias muy diversas. Estas nasalizaciones se
producen con frecuencia en los países antillanos, centroamericanos, en zonas de contacto
con el portugués como en Uruguay, en zonas paraguayas de contacto con el guaraní, en
Venezuela y en zonas costeras colombianas.
65
identificación dialectal entre los hablantes de las áreas americanas, su estudio se ha
desarrollado de forma desigual tanto cualitativa como cuantitativamente.
Desde las primeras observaciones sobre la entonación en el español de América, en los años
treinta del siglo XX, se ha venido constatando una especie de «relajación» o una altura tonal
peculiares. Por ejemplo, el español del Valle de México presenta una altura tonal mayor que
en la costa y el norte de este país, la entonación colombiana es en la costa atlántica «más
grave que la nariñense». Aproximadamente hasta los años sesenta del siglo XX, los autores
aluden esporádica y asistemáticamente a la entonación en trabajos de fonética segmental.
En un segundo momento, se suceden los intentos por dotar de rigor descriptivo y explicativo
a los datos entonativos en diversas variantes del español americano. Resumiendo, las
características señaladas, podemos afirmar que de manera particular se destacan, entre otros,
los siguientes rasgos:
El español de Buenos Aires destaca por unos finales marcadamente descendentes; por el
contrario, se producen unos finales átonos muy altos en frases enunciativas en Tucumán,
que suenan como interrogativas a los porteños, mientras que los cordobeses parecen alargar
bien la sílaba inmediatamente anterior a la última tónica, bien la propia tónica final o bien
una pretónica interna, hecho que, junto a un posible deslizamiento tonal, constituye el rasgo
entonativo más sobresaliente de esta zona.
En Chile se ha observado una entonación más aguda que la del español general, sobre todo
en mujeres, y, a diferencia del castellano, más regular y horizontal en su curva melódica, se
observan segmentos de entonación circunfleja, sobre todo en las secuencias expresivas.
66
español de Panamá, ya que contiene, como en los otros, un movimiento circunflejo (ascenso-
descenso), en la sílaba final acentuada del enunciado.
El español cubano, por último, ha sido objeto de uno de los más detallados análisis de la
entonación hispánica, con una descripción de los tipos fundamentales de en tonemas y
variantes de tonemas del español de la ciudad de La Habana y de su funcionalidad
comunicativa.
67
Hasta mediados del siglo XX no existió ningún intento serio por delimitar con rigor qué
debe entenderse por «americanismo léxico» para, de este modo, seleccionar adecuadamente
las entradas que conviene incorporar en los trabajos lexicográficos sobre el español de
América. En el Primer Congreso de Academias de Lengua Española (México, 1951), se
presentaron varias ponencias con el propósito de delimitar este concepto y, desde entonces,
se ha prestado gran atención a este tema. Desde entonces se ha atendido a tres tipos de
condicionantes principalmente: los contactos lingüísticos, la adaptación de la lengua
colonizadora a la realidad americana por necesidades de nominación y las preferencias de
los hablantes. Y no habrá que olvidar que, a partir de los americanismos así constituidos,
han surgido con frecuencia familias léxicas mediante la aplicación de los medios de
formación de palabras con que cuenta la lengua española y, en pocas ocasiones, con recursos
de otra procedencia.
I. 2. Contactos lingüísticos
Se puede crear una división desde dos situaciones específicas: por un lado, la que se produce
entre sistemas lingüísticos independientes (sean, por ejemplo, el español y el quechua); por
otro, la que afecta a variedades lingüísticas –o subcódigos– que pertenecen a una misma
comunidad idiomática (sean, por ejemplo, el habla de los marineros y la de los colonizadores
procedentes de tierras peninsulares del interior).
68
2.1.1. Lenguas amerindias
[Link]. Arahuaco
De los préstamos indígenas que ha recibido el español de América, la fuente más temprana
es el arahuaco, familia lingüística que debió de ocupar antiguamente un extenso territorio
comprendido entre el extremo meridional de la Florida (al norte) hasta el Paraguay
septentrional (al sur) y desde la costa peruana (al oeste) hasta la desembocadura del
Amazonas (por el este). Entre las voces arahuacas que los colonizadores aprendieron en las
Antillas y que siguen vivas en la actualidad se encuentran: cayo “isla rasa”; cutara y gutara
“cierta sandalia rústica”; o canoa, término de probable procedencia caribe, aunque
transmitido por los arahuacos a los conquistadores: Colón ya lo oyó en 1492. Más
abundantes son los términos pertenecientes a la fauna como iguana, jaiba (especie de
cangrejo) o jutía (roedor). Hay que recordar que, en Haití, Puerto Rico, Cuba, Jamaica y
otras islas antillanas se hablaba una variedad del arahuaco, conocida comúnmente con la
designación de taíno. Se cree que el taíno era bastante homogéneo, pero no pudo llegar a
convertirse en lengua general, como ocurrió con el náhuatl, el quechua o el guaraní, porque
las comunidades taínas y su lengua casi habían desaparecido a mediados del siglo XVI; no
obstante, pasó al español un buen caudal de tainismos que, en parte, fueron llevados por los
españoles fuera de su solar originario. Entre los tainismos adoptados por el español, los más
abundantes corresponden a designaciones referidas a la naturaleza: ají, batata, maíz, maní,
yuca, caoba, carey, huracán, sabana, barbacoa, bohío, hamaca, cacique, jíbaro o naguas
(falda de las indias casadas, que les llegaban hasta las rodillas, hoy enaguas).
[Link]. Caribe
El caribe es otra de las grandes familias lingüísticas de América del Sur, pues se considera
que ocupaba en la época del descubrimiento áreas de Colombia, Venezuela, las Guayanas,
Brasil y, como consecuencia de movimientos migratorios anteriores a la llegada de los
españoles, se habían extendido además por parte de las Antillas Mayores y Menores,
Honduras Británica, Guatemala y un pequeño enclave en la península de Florida.
Precisamente a los pacíficos arahuacos de las Antillas (es decir, los taínos), debieron los
descubridores las primeras noticias sobres los caribes como hombres feroces y temibles por
sus costumbres guerreras y antropófagas, circunstancia que acaso pueda explicar la menor
incidencia –respecto al arahuaco– de los préstamos que el caribe ha dejado en el español.
Como voces pertenecientes a esta lengua se identifican, aparte de canoa y de caribe (y su
variante caníbal) “antropófago”, otras que hacen referencia a la fauna, como caimán, colibrí,
69
manatí o piragua. De la variedad del caribe cumanagoto provienen loro, mico, butaca,
arepa o guaricha.
[Link]. Náhuatl
El náhuatl fue el principal vehículo de comunicación del imperio azteca; a la llegada de los
españoles funcionaba como una especie de lengua general, circunstancia que aprovecharon
sobre todo los misioneros contribuyendo así a su difusión, de manera que en el siglo XVI
abarcaba una amplia zona de Centroamérica. A partir del siglo XVIII el náhuatl comenzó a
retroceder ante el español; hoy se escribe en algunos círculos intelectuales y es hablado
todavía por varios cientos de miles de personas, muchas de ellas bilingües.
70
conviven en una misma localidad quechua y aimara, y existen enclaves aimaras en algunas
regiones quechuas. La aportación lingüística del quechua y del aimara es importante, pero,
además, numerosos quechuismos léxicos han enriquecido el vocabulario hispánico en su
zona de influencia, y algunos de ellos se han hecho panhispánicos e incluso han penetrado
en otras lenguas de cultura como cancha, chacra, pampa, pongo, puna, cóndor, llama, puma,
paco (y alpaca), papa, choclo, carpa, lliclla (mantito para abrigarse la espalda y en donde
las mujeres suelen llevar a sus hijos pequeños), china (mujer india o mestiza), etc.
Vinculados al aimara están ejemplos como chinchilla, ilacata (cierta autoridad indígena),
jora (maíz germinado que sirve para hacer chicha), tití o cholo (mestizo de indio y blanco
en cuyos caracteres étnicos prevalecen los rasgos indígenas).
71
[Link]. Vitalidad de los indoamerianismos léxicos
Algunos de los indigenismos enumerados han llegado a ser universalmente utilizados, no
solo en el español de España, sino también en otras lenguas de cultura, como consecuencia
de la amplia difusión de los productos, de las especies vegetales o de los animales a los que
designan; así, por ejemplo, cacao (francés cacao, inglés cacao, italiano cacao), canoa
(francés canot, inglés canoe, italiano canotto), chocolate (francés chocolat, inglés chocolate,
italiano cioccolata), hamaca (francés hamac, inglés hammock, italiano amaca), maíz
(francés maïs, inglés maize, italiano mais).
[Link]. Lusismos
Los vínculos más estrechos que el área rioplatense y Venezuela han mantenido secularmente
con Brasil explican la mayor presencia, respecto a otras áreas de la América española, de
lusismos léxicos. Entre ellos, sobresalen abanarse, empurrar, plaguearse (< praguejar),
puchar (< puxar), soco, bichoco, carimbo, changar, pálpito, pibe y pichincha. Del portugués
brasileño podrían proceder asimismo algunos vocablos muy difundidos por Hispanoamérica
como criollo o cachaza.
72
[Link]. Galicismos
A través de la moda, el léxico de la Ilustración, la pujanza cultural y económica de Francia,
se introdujeron numerosos galicismos en español –y también en otras lenguas– a lo largo de
los siglos XVIII y XIX; en lo que concierne al Nuevo Mundo, este influjo fue más intenso
en las zonas meridionales de América del Sur, aunque también la expansión colonial de
Francia en Haití ha podido favorecer la incorporación de préstamos léxicos del francés en el
área hispánica de las Antillas. Como consecuencia de todas esas circunstancias, en las hablas
hispanoamericanas actuales se testimonian galicismos casi o totalmente desconocidos en
España.
Entre los préstamos directos cabe mencionar flamboyán, fuete (látigo), garzón,
garzonier, randevú, usina o paisano (campesino).
[Link]. Italianismos
Desde mediados del siglo XIX y durante las primeras décadas de la centuria siguiente, la
llegada de italianos al Cono Sur de América, y particularmente a la Argentina, donde en
1914 estos constituían el 12 % de la población total del país, puso en contacto directo dos
lenguas románicas fuera de su solar originario. La evolución del bilingüismo italiano-
español, que dio lugar a variedades intermedias de uso cotidiano (cocoliche), filtró además
hacia nuestra lengua numerosos italianismos: bacán, batifondo, chao, estufar, pasticho,
capuchino, guadañar (ganar) o secante.
[Link]. Anglicismos
Las relaciones de tipo político y económico, el desarrollo técnico e industrial, el comercio,
el deporte, y en general, las formas de vida norteamericanas son razones que justifican
claramente este trasvase léxico desde las últimas décadas del siglo XIX y a lo largo del siglo
XX, trasvase particularmente intenso en aquellos territorios de lengua española en Estados
Unidos, o situados en vecindad geográfica o que mantienen relaciones más estrechas con
este país. El español europeo también ha aceptado un buen número de anglicismos, por lo
que en la enumeración que sigue únicamente se mencionarán términos que no se han
incorporado –o lo han hecho más débilmente– al español de este lado del Atlántico: bife,
bomper, chance, jumper, chompa, gasfitero, highball, londri o ponchar. Es en Estados
Unidos donde los hispanohablantes reciben un influjo más intenso del inglés en el
vocabulario, como ocurre en el español tradicional (o chicano) del sur del país (Texas,
Nuevo México, Arizona, California y Colorado); pero la transferencia también atrae hacia
73
el español rasgos fónicos y gramaticales de dicha lengua, dando lugar a la variedad mixta
que se conoce como espanglish.
Todo ello permite vincular algunos americanismos léxicos a esos ámbitos idiomáticos del
español europeo, siempre desde la perspectiva de que no resulta fácil discernir si
determinadas formas léxicas y las acepciones que poseen son o no exclusivas de los
territorios a los que se atribuyen: podrían representar testimonios de voces antaño más
difundidas; o –como se ha sugerido en repetidas ocasiones respecto a los occidentalismos–
haberse originado en áreas geográficas no coincidentes con aquellas que las transmitieron
al Nuevo Mundo; cabría plantear asimismo la hipótesis de que las concomitancias sean
consecuencia de la difusión hacia esas regiones españolas de términos o acepciones
surgidos en Hispanoamérica e, incluso, considerar que se trata de innovaciones autónomas.
Por otra parte, también conviene prestar atención en este apartado referido al contacto de
subcódigos lingüísticos al influjo que ejercieron los pobladores de oficio náutico en la
configuración del léxico hispanoamericano.
2.2.1. Andalucismos
Buesa y Moreno de Alba han advertido sobre la cautela necesaria no solo para aislar y
reconocer posibles andalucismos léxicos, sino también para valorar adecuadamente la
información que, al respecto, ofrecen los trabajos lexicográficos. Desde este planteamiento
Buesa comenta, por ejemplo, que acedía „cierto pez‟, aguilando „regalo que se da en la
Navidad o en la fiesta de la Epifanía‟; albardón „cierta silla de montar‟; alcaucil
„alcachofa‟; alunada „animal hembra en celo‟; o arveja „guisante‟, que algunos
especialistas adscriben al andaluz, son voces que se documentan literariamente en la Edad
Media en escritores no meridionales. En otros casos hay más seguridad acerca de la
74
continuidad de las voces andaluzas en Hispanoamérica: ajumado y ajumarse
(emborracharse), alifa, cursera (diarrea), locero (alfarero), pileta o alivadera.
2.2.3. Occidentalismos
La penetración de occidentalismos léxicos en el español de América se debe a una serie de
factores: la emigración de portugueses metropolitanos a los territorios ultramarinos de
Castilla, la importación de esclavos negros poseedores de una variedad lingüística criolla de
base portuguesa, la llegada al Nuevo Mundo de pobladores gallegos y castellano-leoneses
de Asturias y de la franja leonesa, zamorana, salmantina y extremeña fronteriza con Portugal,
y también a través de los pobladores andaluces y canarios que se instalaron desde los
primeros tiempos de la colonización en las Indias, sin que se descarten otros factores como
los que derivan de asentamientos más recientes de gentes procedentes del oeste andaluz en
Hispanoamérica o el influjo ejercido desde el portugués del Brasil. Se asigna, en general,
una procedencia occidental a botar, mole, balay, chifle, fierro, laja o tacho.
75
marinera». Dos son las razones que justifican la utilización de voces náuticas con acepciones
de tierra adentro: el contacto de los colonizadores, representantes de los diversos oficios,
con las tripulaciones y con el ambiente marítimo antes de llegar a su destino en el otro lado
del Atlántico, y también la participación de las gentes del mar en la empresa colonizadora.
Al primero de los factores aducidos se refiere Guillen Tato (1948) de manera muy explícita:
los pasajeros a Indias convivían con la dotación de naos y galeones incluso durante meses y,
al contacto con un vocabulario recio y expresivo, lo aprendían con rapidez. Al llegar a tierra,
afincarse o tomar posesión de su oficio o dignidad, «no podían sacudirse un contagio
lexicográfico que, además, todos cuantos allí habitaban, por haber cruzado una o más veces
el charco, comprendían perfectamente». Y, por otra parte, el asentamiento permanente de
marineros en Indias es hecho bien atestiguado en documentos del siglo XVI, según indica
Rosenblat (1973).
No debe extrañar, por tanto, que ya en los textos cronísticos, y también después,
encontremos numerosos marinerismos adaptados a los referentes de tierra adentro; entre
los ejemplos que pueden aducirse, correspondientes a las hablas actuales de
Hispanoamérica, se encuentran los siguientes: amarrar, ancón, boliche, chicote, maroma,
playa, tajamar o volantín.
3.1. Introducción
El español de América dispone de voces patrimoniales dotadas de nuevas acepciones o
modificadas formalmente para designar plantas, animales y aspectos diversos de la realidad
de este continente. La adaptación de la lengua hacia dicho fin es un proceso espontáneo, a
través del cual se comparan productos y situaciones pertenecientes a la cultura de este lado
del Atlántico con los que ofrece el Nuevo Mundo: así, la semejanza en tamaño, color, olor,
sabor, contorno, efectos, etc., está presente en las nuevas nominaciones, sin que falten otras
razones de carácter más psicológico como la ironía o la crítica.
76
así, almendro (nombre que se da en varios países americanos a ciertos árboles de diferentes
familias que tienen frutos comestibles de alguna manera parecidos a las almendras) o
lechuga (nombre de varias plantas acuáticas que tienen las hojas agrupadas en forma de una
lechuga, en México). Son numerosas las voces de características similares que hoy poseen
las hablas de Hispanoamérica, a veces con notoria difusión: jazmín, laurel, lirio, piña o
plátano.
En otras ocasiones, los recursos metaforizadores actúan con mayor libertad, de
manera que la flora y la fauna autóctonas se designan mediante significantes europeos no
relacionados con dichos campos conceptuales: albañil (pequeño pájaro amarillo leonado,
de cabeza gris, en Colombia y Venezuela) o bruja (mariposa nocturna de gran tamaño, de
color oscuro, casi negro en Colombia, Cuba y Santo Domingo).
3.3. Derivación
El proceso de adaptación semántica de las voces patrimoniales a la realidad americana se
realiza otras veces mediante morfemas derivativos, los cuales una vez lexicalizados dejan
de tener validez gramatical y se integran como elementos fijos en las nuevas palabras.
Desde esta perspectiva, cabe destacar la frecuencia con que se emplea el sufijo diminutivo
para crear designaciones de plantas y animales: alcaparrillo, armadillo, espinillo,
naranjillo o romerillo.
3.4. Composición
No faltan en el léxico hispanoamericano ejemplos de composición estable de varios
significantes, a través de los cuales se alude a referentes específicos del Nuevo Mundo, sobre
todo –como ya se ha visto en los apartados anteriores– relacionados con la fauna y con la
flora. Por su mayor frecuencia, cabe mencionar en primer lugar las denominaciones que
adoptan la estructura de verbo + sustantivo: agarrapalo, arrancapellejo, atrapamoscas,
pidopalo. Otras agrupaciones sintagmáticas están constituidas por sustantivo genérico +
complemento (sustantivo en aposición o precedido de un nexo prepositivo, particularmente
la preposición de) que sirve para precisar su significado: en el primer caso, cabe citar
aguamiel, fruta bomba, pájaro campana, gallo de monte, etc.
77
Los compuestos reflejan, en algunas ocasiones, una estructura de núcleo sustantivo
acompañado por un modificador directo que expresa cantidad o cualidad: en el primer
caso, pueden mencionarse los términos cuatronarices, milflores o sietecolores.
Son estas las estructuras más frecuentes a partir de las cuales se desarrollan nombres
compuestos en las hablas hispanoamericanas, aunque no las únicas: obsérvense al respecto
las voces diez de la mañana (planta rastrera que abre a las diez de la mañana sus florecitas
rosadas, las cuales se cierran hacia el mediodía) o liquidámbar (bálsamo extraído del
ocozol y de otras plantas semejantes, México).
78
sociolingüística de las normas que se comparan y, en consecuencia, el carácter
fundamentalmente relativo del concepto de arcaísmo; por ello, frente a la idea de
mantenimiento arcaizante de determinadas voces (y otros rasgos lingüísticos) en
Hispanoamérica, puede oponerse la de empobrecimiento léxico del español europeo. Hay
fenómenos lingüísticos, no sólo léxicos, que hoy se dan solo o predominantemente en
América y que antes se daban también en el español de España, del que desaparecieron en
un momento difícil de precisar. Al margen de las cuestiones –tan debatidas– de la
designación y del concepto de arcaísmo, lo cierto es que, al menos desde una perspectiva
metodológica, esta designación resulta útil en los estudios sobre el español de América, y
a él se han acogido en general los numerosos trabajos sobre rasgos, especialmente léxicos,
que se emplean poco en España pero que han sobrevivido, a veces con notable vitalidad,
en las hablas actuales del otro lado del Atlántico.
Entre los arcaísmos difundidos en el Nuevo Mundo, cabe citar los siguientes:
aguaitar, aloja, barrial, esculcar, frazada, pollera, taita y zonzo.
TM 7. Morfosintaxis del español de América
[Link] PRONOMBRES
a) Uso general de los pronombres átonos de objeto
Es común en las modalidades americanas el uso normativo-etimológico de los pronombres
átonos, salvo en zonas de contacto de lenguas donde se dan numerosos casos de loísmo y
leísmo. No obstante, en convivencia con el empleo etimológico, se desarrolla el leísmo de
persona, en zonas distinguidoras, entre pronombres de complemento directo y complemento
indirecto, aunque en proporción mucho menor al empleo canónico. De hecho, se puede
afirmar que, salvo en algunas zonas de contacto del español con lenguas indígenas, el leísmo
de persona está menos arraigado y extendido que en España.
79
preferencia por la pronominalización con le/les se observa con determinados verbos y en
algunas construcciones gramaticales: así, por ejemplo, los resultados se complican en frases
con el verbo llamar, porque puede aparecer el dativo en estructuras predicativas:
a) Es la tesis de grado que le llaman.
c) No hay más que una sola vedad, universal: el Creador, llamémosle como sea.
Unas cosas viejas para quemarlos y para que se renueven después del San Juan.
80
Por cierto, con la chiquita, con mi nieta, le corrijo, pero a la empleada, no.
d) Le para masculino singular de persona:
A él no le querían porque era pobre.
e) Le para femenino singular:
Él siempre le va a querer a ella.
f) Le para masculino singular de no persona:
Los sombreros también le hacen con moldes (…), pero eso le hacen de un solo
color.
g) Les para masculino plural de persona:
Y algunas veces no les corrijo [a los niños], porque me encanta oírles hablar mal.
h) Les para femenino plural de persona:
Sin que nadie les moleste a ellas.
-La dije la verdad / Le dije la verdad. Estamos antes un caso de laísmo. Esto lo podemos
encontrar de Madrid hacia arriba.
81
- Él no la puede sacar de la esa idea. La diferencia que tenemos es que aquí la redundancia
no se produce con el CI, sino con el CD. Esta estructura es característica del español de
América. Esta redundancia se encuentra en expansión.
A pesar de su extensión en todo el ámbito hispánico, la NGLE (2, 2664, 35.2k) aconseja
mantener la concordancia en los registros formales.
82
1.5. Duplicación del complemento directo
La redundancia del complemento mediante un pronombre, en general, es más frecuente en
el complemento indirecto que en el directo. Por tanto, oraciones como la siguiente son
generales en todo el ámbito hispánico:
Yo le digo a la señora, y ella me dice […]
No obstante, es muy común en algunas modalidades americanas la duplicación del
complemento directo en todas las posiciones posibles del mismo respecto del verbo. Se
convierte este hecho en una peculiaridad de muchas modalidades americanas, frente al
español general:
A) No lo he llegado a tener nunca un diálogo inteligente.
b) Le he perdido a mi hijo
Incluso con referencias inanimadas: ¿Le conoce el ramo?, Le compran así la paja del color.
83
- En el mercado (Ø ) hemos comprado.
1.7. Lo arreferencial
En el español andino de los hablantes bilingües, se ha señalado la presencia del pronombre
lo arreferencial, que funciona como mero índice aspectual, a modo de partícula andina y que
traduce valores de diversas partículas indígenas: por ejemplo, Todo lo muere, donde se
expresa una aspectualidad acabada.
84
a) Y bueno, yo estudio de todas las ramas de la ‟ Artes Plásticas (...). Es el primer
año, ya después en el segundo año yo escojo ya lo que yo vaya a estudiar, a lo que yo
me quiera dedicar ya para siempre.
a Que además que ella tiene un, ella enseña francés y eso ella como que lo vive
y le gusta tanto que a mí también. Yo siempre me he fijado en ella y yo, yo me he
preguntado...
Esta redundancia está relacionada con la expresividad que produce este tipo de orden de
elementos y, posiblemente, está también potenciada por la influencia del inglés.
85
otra parte, en el español de Puerto Rico se observa el uso del pronombre ellos sin referente
determinado, por influencia del inglés. No haría, por tanto, ninguna mención a un grupo de
personas.
b) Pronombre tónicos.
En los pronombres tónicos si advertimos diferencias cuando van a funcionar como sujeto.
En cuanto al uso de estos pronombres con función de sujeto: él comenzó la clase y él dijo
que él haría el esquema. En la zona de Venezuela y del Caribe se utiliza como mucha
frecuencia la inclusión de ese esquema por la expresividad, es decir, el hecho de dar más
énfasis a lo que se quiere expresar y por la presión o influencia del inglés. Otro uso que
también se puede advertir en la zona caribeña consiste en la aparición del pronombre de
sujeto con formas no personales del verbo. Este hecho es frecuente en la lengua hablada y
no tanto en la lengua escrita, ejemplo: al ser yo. También es característico para el español
hablado en Estados Unidos. Llama la atención la aparición del pronombre ello como sujeto
en construcciones impersonales, fenómeno que es característico del español de la Republica
Dominicana, ejemplo: ello llueve. En Puerto Rico a la aparición de ello se suma el uso de
ellos, en plural, cuando no tiene ningún tipo de referencia, es decir, sería un uso expletivo.
Generalmente, se observan en estructuras como: lo que ellos llaman, donde ahí ellos no
remiten absolutamente a nada.
Otro uso que aleja o diferencia el español peninsular del español americano consiste en la
concordancia que se establece entre pronombre y verbo, ejemplo: cada uno de ustedes tiene,
este ejemplo es el uso peninsular, sin embargo, en el español americano sería: cada uno de
ustedes tienen, ese uso está recogido en la nueva gramática de la lengua española (epígrafe
33.p, pag 2554 II).
El uso de la segunda persona nos lleva a localizar un fenómeno característico del español de
América denominado voseo. El uso está vinculado a las fórmulas de tratamiento que se
establecen entre interlocutores. En ese sentido, el español dispone de varios recursos para
86
referirse al interlocutor. El primero, es el que se considera tuteo que es el uso de la segunda
persona del singular para nuestro interlocutor, es el uso habitual dentro del español. Junto a
este, nos encontramos el fenómeno del ustedeo, uso en tercera persona singular o plural,
para referirnos a nuestro interlocutor, este ustedeo se produce en situaciones informales que
se localiza en la variedad meridional del español, es decir, Andalucía y Canarias. En tercer
lugar, el voseo tiene reminiscencias medievales porque conserva el uso del pronombre vos
en singular y en plural, es decir, es invariable, que ya estaba presente en el Poema del Mio
Cid. Ese pronombre vos se hace acompañar de la segunda persona del plural, generalmente
el presente, para establecer la relación con el interlocutor o interlocutores. Este voseo puede
tener varios reflejos en la lengua porque puede ser:
En nuestro uso, el tuteo, sería tú tienes (tenéis) y el en el segundo caso, el ustedeo, sería tú
cantas (cantáis). La que facilita la reducción de ese diptongo es la –s- implosiva
2. LOS POSESIVOS
2.1. Doble posesivo (construcciones de posesivo doblado o duplicado)
Se trata de construcciones en las que se repite la referencia del poseedor dentro del grupo
nominal. La NGLE señala dos variantes que no son propias del español general:
A. Con posesivo átono y de + grupo preposicional en posición posnominal: su
casa de usted, su hermano de su papá.
B. Con posesivo átono y tónico: mi marido mío.
En español europeo se documentan en el habla popular los que corresponden a la segunda
persona en el tratamiento de respeto: su casa de usted. En el español americano se puede
87
encontrar en registros más elevados. Aunque algunos autores han atribuido al contacto con
las lenguas indígenas el mantenimiento y vitalidad de la construcción de doble expresión
posesiva (existente en el español antiguo), constituida por la combinación del adjetivo
posesivo más un sustantivo y un sintagma «genitivo» con de (con dicho sentido), lo cierto
es que la estructura antigua de reiteración del poseedor de tercera persona (su casa de él)
perdura en América, independientemente de que haya o no contacto con lenguas indígenas.
88
2.3. Las construcciones Este mi amigo y Un mi amigo
Recuerda al español antiguo la combinación del sintagma posesivo (adjetivo + sustantivo)
con un determinante: este mi amigo; un mi amigo; mi aquel libro. Estudios actuales sobre el
español en zonas de contacto con lenguas indígenas señalan la construcción como un
fenómeno por retención de una estructura del español antiguo al converger con la lengua
indígena que presenta similar estructura funcional.
89
3.1.1. Tendencia a la neutralización. En cuanto al sistema verbal, se destaca en muchos
países el predominio de las formas simples sobre las compuestas. En este sentido, se señala
la existencia de «neutralizaciones» entre el indefinido (pretérito perfecto simple) y el
pretérito perfecto (compuesto) en muchas zonas en beneficio del indefinido, sobre todo en
los países del Río de la Plata y en Chile:
a) Como vos dijiste que no bajaba a mucha velocidad.
De forma contraria, en países como Bolivia, zonas de Perú, áreas de Argentina (como el
noroeste) y zonas de contacto, en general, es más frecuente la forma compuesta (favorecida
por la influencia de las lenguas amerindias).
3.1.2. Convivencia de las dos formas. La situación general refleja que en un mismo país
conviven ambas formas, aunque predomine una según zonas o se produzcan
neutralizaciones más radicales.
90
La NGLE señala que en el español americano la perífrasis irá + a + adquiere el valor de
conjetura: Nadie sabe cuál irá a ser. Esta construcción se ha documentado en Costa Rica,
Argentina, Chile, Colombia, México.
c) ¿Es cierto que las profesoras tienen que dar detalle de lo que iba a hacer en
clase?
d) Pedí todos los denuncios que correspondieron en las épocas que estos
juzgados están de turno.
91
a) Voy llegando a las tres.
b) Estoy llegando mañana a las ocho.
c) Me voy yendo.
3.6.1. Andar + faltando. Para expresar la carencia reiterada de algo, en algunos países como
México, Perú, países centroamericanos, y en buena parte del área rioplatense, se prefiere el
empleo del verbo auxiliar andar seguido del gerundio del verbo faltar: Las buenas historias
son las que andan faltando.
3.6.2. Dar + gerundio. Se han registrado peculiaridades en el empleo del gerundio con
sentido imperativo: Dámelo llevando por llévamelo en Ecuador y en Colombia. Aporta un
sentido atenuado, por influencia del quechua, al añadir un matiz de cortesía a una oración
imperativa o interrogativa: Démelo trayendo (“Tráigamelo, por favor”), ¿Me da llevando la
comida? (“¿Me lleva la comida, por favor?”).
3.6.4. Estar + gerundio. En zonas de contacto del español con lenguas indígenas se utiliza
en presente para referirse a acciones pasadas:
a) Estuve recién en una conferencia mundial en Vitoria, en España… ¡maravilloso!, yo es
la segunda ve(z) que estoy visitando Mondragón, que realmente es un verdadero milagro.
b) Hemos agarrado así a los delincuentes… a la una de la mañana cuando „tá saliendo con
el televisor (hablante andino peruano).
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3.6.5. Ir + gerundio. Esta perífrasis se usa en pretérito imperfecto para expresar conato o
inminencia fallida. Esto sucede en el español de México, de parte de Centroamérica, del
Caribe continental y en el de algunos países andinos: Me iba dejando el avión (por Casi
me deja el avión; Por poco pierdo el avión).
3.7. Usos del infinitivo
3.7.1. Haber de + infinitivo. Haber de + infinitivo con sentido de probabilidad, como en
épocas antiguas: Los ríos para los que tienen motora ha de ser lindo…
3.7.3. Querer + infinitivo. Querer + infinitivo con sentido de “estar a punto de”: Eso lo
hace uno para que cuando el maíz venga a querer echar sus lengüetas ya esté limpio.
3.7.4. Ser de + infinitivo. Ser de + infinitivo con matiz de obligatoriedad (como haber que
(de) + infinitivo): Es de notarse entonces, o es de aclararse, que hay otras bolsas más, la
segunda en importancia es la bolsa americana que funciona también en la ciudad de Nueva
York (PR/h/55).
3.7.5. Tener… de + infinitivo. En México, Centroamérica y gran parte del área caribeña se
documenta la construcción tener + grupo nominal (con sentido temporal) precediendo a un
infinitivo preposicional con de:
a) Tenía tres días de estar allí
b) Tiene siete años de participar en la vida política
3.7.6. Venir a + infinitivo Pervive en algunas zonas con el valor antiguo de indicar el
comienzo de una acción. Se han recogido casos en Puerto Rico, República Dominicana,
México, Colombia, Ecuador, Chile y Paraguay:
a) La fupi se funda en el cincuenta y seis. Yo vengo a oír de la fupi por primera vez en esa
década.
b) Desde que se fundó la escuela primaria pues ha venido a darles a esta raza indígena
alguna luces..
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3.8. Verbo tener
Es frecuente en muchos países (República Dominicana, Venezuela, México, Guatemala,
Costa Rica, Ecuador, Perú, Bolivia) el empleo del verbo tener por el verbo llevar para
indicar tiempo:
a) Tengo novio, tenemos siete años de novios.
b) Ya tiene cincuenta años de vivir aquí.
94
3.12. Dizque
Se documenta la forma dizque o formas del verbo decir (dice, dizque...) en los relatos de
acontecimientos no experimentados por el hablante (para algunos es un calco del sufijo
quechua-aymará no testimonial; para otros, reminiscencia de una construcción antigua
castellana). Procedente de la amalgama de la forma apocopada arcaica diz („dice‟, tercera
persona del singular de presente de indicativo del verbo decir) y la conjunción que, existía
ya en español antiguo: ni oyen los querellosos commo deuían; antes, dizque ponen sus
tenientes en las dichas (o sin él) alcaldías ombres legos, escuderos & otras personas no
vsadas de tener judgado (Ordenanzas reales de la ciudad de Sevilla, 1492)
3.13. Variación en el régimen de los verbos
Algunos verbos presentan comportamientos sintácticos diferentes según zonas:
a) En zonas de América se da el empleo antiguo no pronominal del verbo acordar, es
decir, el empleo intransitivo no pronominal con el sentido de „caer en la cuenta,
darse cuenta‟: Cuando acordé, era ya muy tarde.
95
3.14. Expresión de la modalidad imperativa
Es muy frecuente emplear el futuro en lugar del imperativo en Ecuador: escribirásme
(=escríbeme), con la finalidad de atenuar el mandato convirtiéndolo en una sugerencia,
petición indirecta, etc.: “esta revista está muy buena, papitos, mamitas, comprarán”.
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En América el adverbio temprano se suele usar con el sentido del adverbio pronto, ya que
adquiere también el significado de “antes del tiempo establecido o convenid”, además del
sentido general “antes del amanecer”.
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4.4. Adverbios y negación
Relacionada con la negación, señalamos los siguientes fenómenos:
a) Destacamos la doble negación con negación antepuesta, que es un fenómeno de
convergencia lingüística al retener el español una estructura antigua medieval por coincidir
con el esquema de la doble negación del quechua, el aimara, y el guaraní:
a) A los trabajos nunca no se quiere ir con él.
b) Nadie no vino ayer
b) Otro tipo de doble negación, de origen muy distinto, es la que repite el adverbio al final
de la cláusula u oración sin que medie ninguna pausa: No sé no; No hablaba extraño no, no.
Esta última estructura ha sido atribuida al contacto con variedades africanas en los primeros
siglos de la conquista.
c) Por otra parte, en Chile y Argentina, en la lengua oral, se atestigua solamente la negación
con ni en uno de los componentes de un grupo sintáctico: El éxito ni el dinero dan la
felicidad. En el español general, en este caso en el que la conjunción ni está situada antes
del verbo, es esta la que ha de encabezar el grupo sintáctico: Ni el éxito ni el dinero.
5. DIMINUTIVO
Los estudios sobre el español de América señalan que el uso del diminutivo tiene una
frecuencia superior en América. En boca de hablantes de todas las edades, y de ambos sexos,
se flexionan los diminutivos a partir de casi todas las clases de palabras. Salvo en los nexos
de relación, se han documentado formas diminutivas en sustantivos, adjetivos, adverbios,
formas nominales del verbo, interjecciones, etc., por lo que palabras como las siguientes (o
similares) son muy comunes a toda la geografía hispanoamericana:
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Entrados en Colombia, en la zona de influjo quechua, región de Nariño, se ha destacado la
unión de los sufijos diminutivos, incluso con pronombres clíticos, sobre todo en imperativo:
Bajemelito.
6. PREPOSICIONES
Aunque la base común en el uso de las preposiciones entre las variedades del español
prevalece sobre las diferencias, existen algunos valores que difieren de la norma general
común a todos los hablantes del español, generalmente debidos al cambio de régimen
preposicional de algunos verbos o simplemente de régimen, así como a la pervivencia en el
habla de algunos países de estructuras antiguas, o a la creación de nuevos sentidos.
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Acusar: en gran parte de América, se utiliza la preposición con (en lugar de ante) para
introducir la persona o institución a la que se denuncia el delito: Yo estaba chiquito y mi
mamá lo acusó con la gente y todo el mundo le echó la culpa a mi mamá...
El verbo ingresar, al igual que otros verbos de movimiento que implican la idea de
interioridad, en América suele ir acompañado de la preposición a: «ingresar a un lugar», en
vez de la preposición en, usada en España.
8. VARIACIONES EN LOCUCIONES
100
El Diccionario panhispánico nos informa de la variabilidad de muchas de las locuciones:
8.1. Caerse en la cuenta
La locución caer(se) en la cuenta (de algo) presenta dos variantes: con y sin artículo: caer
en la cuenta es la más extendida entre los hispanohablantes, caer en cuenta (sin artículo) se
documenta en algunos países de América: caer en cuenta (de algo).
8.2. Capaz que.
Capaz que, con sentido de “probablemente, seguramente, quizá” (generalmente con
indicativo, aunque en Chile es frecuente el subjuntivo): Capaz que llega/llegue tarde.
10. NOMBRES
10.1. Género
Existe una tendencia general en América a las diferenciaciones genéricas en función del
sexo: tipa, bromisto, tipa, intelectuala. En el habla culta las diferencias entre la noma
europea y las americanas son escasas, lo que pone en evidencia una gran homogeneidad en
la norma general de todo el ámbito hispánico, por lo que las pocas divergencias responden
a una inestabilidad de formas actuales que atañe a la lengua en su conjunto. Estas
divergencias en la norma culta, se observan en casos como la gripa (la gripe), las televisoras
(canales de televisión), los llamados (llamadas telefónicas), los denuncios (las denuncias),
los bombillos (las bombillas), la gritería (el griterío), el sartén, la piyama, el sauna, la
101
consulesa, la edila, el estriptisero, la fiscala, la intendenta, la lideresa, la magister, la
mercadera, la yoqueta.
10.2. Número
Como reminiscencia del español medieval y clásico (Poema de Mío Cid, v. 19: de las sus
bocas todas dezían una razón), es muy frecuente el plural de sustantivos referidos a partes
del cuerpo humano, prendas de vestir, objetos personales y nombres abstractos: Las
muchachas se miran las frentes. Estos usos se daban ya en latín, al igual que la tendencia
hacia la pluralización de denominaciones de lugar de alojamiento: Me voy para las casas.
Se observa con regularidad que el colectivo gente concuerda tanto en singular como en plural
con el verbo: La gente se disfrazan, juegan, se mojan…; Hay mucha gente que disfrutan de
ellas, Y son muchísima gente que han pasado.
11. ARTÍCULO
Entre las alteraciones que se producen en el español de zonas de contacto con otras lenguas,
se ha señalado la ausencia de artículo. De este modo, es común la falta de artículo en zonas
andinas: En la noche vino compadre de mi abuelo y en zonas de contacto del español con
las lenguas mayas. En el español colombiano en contacto con lenguas indígenas se observa
la inestabilidad del artículo, que puede estar tanto presente como ausente (así como la
supresión de preposiciones). La influencia del guaraní en el español coloquial de Paraguay
aumenta los casos de elisión de artículo: Yo estaba viendo tele.
102
1. INTRODUCCIÓN
De la misma manera que no podemos hablar de un español de América como de un bloque
unitario y sin fisuras, tampoco existe una norma homogénea de español estadounidense;
muy al contrario, los Estados Unidos albergan un conjunto de modalidades dialectales,
sociolingüísticas y estilísticas del español que tienen difícil parangón en su heterogeneidad
con las de otros territorios. Dentro de esa variación podemos distinguir, desde un punto de
vista metodológico, entre la diacronía y la sincronía del español estadounidense, entre el
español de los Estados Unidos y el español en los Estados Unidos. El primero es el español
patrimonial, que supone contigüidad con la época de conquista y colonización, y que se
conserva en el sur de Arizona, en Nuevo México, en el sur de Colorado, en Texas y en la
Luisiana, mientras que ha desaparecido en el resto de los territorios de los Estados Unidos
en los que España tuvo presencia. Se trata de un español con elementos arcaicos, estudiado
por la geografía lingüística, que se halla en trance de desaparición, «invadido» por el inglés.
Por otro lado, el español en los Estados Unidos no es un español patrimonial, sino un
conjunto de variedades trasplantadas al país con los movimientos migratorios desde diversas
regiones hispanoamericanas que han tenido lugar, grosso modo, desde la segunda mitad del
siglo XIX hasta la actualidad. Estos inmigrantes han rehispanizado parte de los territorios
estadounidenses en que hubo presencia española y, sobre todo, han llevado el español a otros
muchos lugares de ese país.
La radiografía hispánica de los Estados Unidos se completa con otra variedad trasplantada
muy peculiar: el judeoespañol. A causa, fundamentalmente, de la Segunda Guerra Mundial,
llegaron al país muchos judíos, parte de los cuales eran sefardíes. Actualmente existen unos
40 000, en ciudades como Nueva York, Atlanta o Seattle, de los que muy pocos mantienen
el judezmo, dado que el proceso de sustitución lingüística por el inglés ha sido rápido.
103
serían los Estados Unidos. Por otro lado, en 1528 se inicia cerca de la entrada a la bahía de
Tampa, en la costa de la Florida, el largo viaje de Alvar Núñez Cabeza de Vaca por el sur y
suroeste de los actuales Estados Unidos, para llegar finalmente a Culiacán (México) en 1536.
Otros expedicionarios recorrerían el interior norteamericano: Francisco Vázquez de
Coronado exploró el suroeste y Hernando de Soto se adentró en el sureste.
En el siglo XVIII la Corona española tuvo que hacer frente, además, al desafío de otras
potencias imperiales. Francia se estableció en la desembocadura del Misisipi, en 1682, y
bautizó la Luisiana en honor de Luis XIV. Para Francia, al igual que para Inglaterra, que
se expandía hacia el sur y hacia el oeste, el territorio norteamericano suponía una
oportunidad nuclear de ganancia, mientras que para España las fronteras septentrionales
de su imperio en América constituían posesiones marginales. No obstante, durante esa
centuria se consolidó el español patrimonial que pervive hasta hoy en el suroeste y se
pobló el sur de Texas, con familias de España y de México.
104
cercana a Nueva Orleans, ha conservado hasta la actualidad, por su aislamiento, las
características canarias de los primeros pobladores, mientras que el bruli (dialecto canario
con préstamos franceses) ha desaparecido.
Tras la muerte de Carlos III en 1788, Carlos IV entregó la Luisiana a Napoleón Bonaparte,
quien el 30 de abril de 1803 vendería la provincia a los Estados Unidos. Washington
albergó las negociaciones que llevaron a cabo en 1819 John Quincy Adams y el enviado
español Luis de Onís para fijar las fronteras entre las posesiones de los Estados Unidos y
las de España. El límite partía del río Sabinas, que separa la Luisiana y Texas, y seguía un
curso zigzagueante hacia el noroeste hasta alcanzar el paralelo 42 y desembocar en el
Pacífico. México, que obtuvo su independencia en 1821, heredó esos territorios del actual
suroeste de los Estados Unidos y esas fronteras. Allí, el español tenía un uso generalizado.
Pero pocos años después la situación cambió. En 1845 los Estados Unidos se anexionaron
la República de Texas, nacida en 1836, y la guerra que mantuvieron con México (1846-
1848) terminó con el Tratado de Guadalupe Hidalgo (2 de febrero de 1848), por el cual
este último país perdió aproximadamente la mitad de su territorio, cedido por quince
millones de dólares, y unos 80 000 ciudadanos mexicanos entraron en la órbita
anglosajona, en un contexto de relación forzada y a menudo incómoda con una maraña de
instituciones legales y políticas que no entendían. Se convirtieron en «inmigrantes en su
propia tierra». De ahí surge la afirmación chicana de que «we didn’t cross the border: the
border crossed us», y se empieza a alimentar el conflicto entre los hispanos y los anglos.
Con el paso del tiempo, la minoría chicana adquirirá conciencia de grupo, distinto de la
mayoría anglosajona pero también del México que quedó atrás. El contacto firme entre el
inglés y el español, iniciado en 1848, tendrá otros focos, como la isla de Puerto Rico a
partir de 1898 y, especialmente, las intensas oleadas migratorias de hispanoamericanos
hacia los Estados Unidos.
En definitiva, la historia del español en los Estados Unidos se puede dividir en:
105
Un primer período de establecimiento español que va de las expediciones a la Florida
hasta la llegada del Mayflower (1620); un segundo período, de convivencia con el inglés
de la expansión, entre 1620 y 1783; un tercer período, que arranca con el tratado de paz
de Versalles (1783) y termina con la fijación definitiva de la frontera con México tras la
compra, en 1854, del territorio de La Mesilla, al sur de Arizona, de modo que, en conjunto,
se incorporó a los Estados Unidos un enorme espacio; un cuarto período, desde 1854, de
desarrollo del español de la inmigración, que se divide, a su vez, en tres subetapas en
atención a estos hitos: 1) la Revolución Mexicana de 1910; 2) la Gran Depresión (1929-
1941); 3) los acontecimientos que ocurren desde la entrada de los Estados Unidos en la
Segunda Guerra Mundial (1941) hasta el éxodo de cubanos que huían de la dictadura
castrista a partir de 1959.
106
[Link] GRUPOS LATINOS Y SUS VARIEDADES LINGÜÍSTICAS
En los datos que proporciona el U.S. Census Bureau para el año 2000 se comprueba que el
grupo denominado Hispanic or Latino (of any race) cuenta con 35 millones personas, lo que
representa el 12,5% de la población total de los Estados Unidos, cifrada en 282 421 906
habitantes. Esto supone que, por primera vez, los latinos habían pasado a ser la principal
minoría del país, por delante de los afroamericanos no hispánicos y a mucha distancia de los
asiáticos. A su vez, dentro de la población latina el grupo más numeroso tiene origen
mexicano, seguido por el puertorriqueño, el cubano y el dominicano; el resto proviene de
otros países. El 1 de julio de 2006 la población hispánica era de 44,3 millones (el 14,8% de
los 299 millones de población total), sin tener en cuenta a los indocumentados, que se calcula
que eran más de nueve millones. Con frecuencia se alude a la «latinización de los Estados
Unidos». La proyección del mismo censo indicaba que en el año 2050 este grupo puede
alcanzar los 102,6 millones de personas (24,4%). (Según la actualización del Pew Hispanic
Center publicada en enero de 2010, los hispanos suponían, en 2008, 46 822 476 de los 304
059 728 habitantes de los Estados Unidos, y representaban el 15,4% del total). Tanto desde
el punto de vista económico como desde el político, aparte del sociolingüístico, la población
latina recibe una atención creciente.
California constituye el territorio más poblado de los Estados Unidos y, de igual modo, el
que alberga un mayor número de hispanos. Todo el Suroeste posee un indeleble cuño
hispánico, sobre todo en Texas, Nuevo México, Arizona y Colorado. El Estado de Nueva
York concentraba, asimismo, 3,1 millones de hispanos en 2006, y en Illinois eran 1,9
millones. También son muy ilustrativas las cifras de población hispánica en Florida y, más
en particular, en la ciudad de Miami (donde los latinos suponen el 65,7% del total). En julio
de 2006, la mayor proporción de hispanos respecto al conjunto de la población de los estados
se encontraba en Nuevo México (44%), seguido de California y Texas (36% en los dos
casos). Estas cifras han ido variando y, según la oficina del censo, en 2018 la población
hispana rondaba los 60 millones.
107
Mapa 2: Porcentaje de población latina en los Estados Unidos, por condados (estimación
de 2006). Fuente: U.S. Census Bureau.
108
los Estados Unidos están muy igualados con España, Argentina y Colombia en el número
de hablantes nativos de español (a gran distancia, eso sí, de México), una cifra a la que
hay que sumar la de las personas que, por distintas vías y diversos motivos, han aprendido
español como segunda lengua.
En realidad, como hemos apuntado, el español de los Estados Unidos representa una
abstracción, pues es tan heterogéneo como los propios latinos, que se diferencian por su
origen geográfico, su adscripción sociocultural y su mayor o menor arraigo en el país,
entre otros factores. De hecho, la situación del español allí reviste un gran dinamismo y
no puede separarse del contacto con el inglés, la lengua dominante. Entre dos extremos
(monolingües en español y monolingües en inglés) hallamos un continuo bilingüe
representado por hablantes que se sitúan en distintos puntos de la cadena, y que se dirigen,
con mayor o menor rapidez, desde el español hacia el inglés. Esta suerte de laboratorio
sociolingüístico se abre a infinitas rutas.
La naturaleza del español actual en los Estados Unidos, por consiguiente, viene definida
por la superposición de dialectos hispánicos de diferente origen en un mismo territorio, y
en coexistencia, además, con el inglés. Esta situación acarrea, por un lado, la reducción de
los dialectos caducos o decadentes, un grupo configurado por los que se engloban en la
etiqueta de español patrimonial (el español tradicional de Nuevo México, Arizona y
Colorado; el español de Texas; el isleño de Luisiana; y, con una decadencia más acusada,
el adaeseño de Texas y Luisiana, y el bruli de Luisiana) y el judeoespañol; por otro lado,
la aparición de dialectos emergentes, que es lo que sucede en Nueva York, donde diferentes
variedades de español confluyen en unos usos nivelados: por ejemplo, triunfa carro
(solución caribeña) frente a coche y auto, y el anglicismo tique/ticket frente a boleto o
entrada. En los dominicanos de los Estados Unidos el término colmado (o pulpería en
ambientes rurales), que en la República Dominicana designa una tienda de comestibles,
ha sido desplazado por bodega, cambio que se puede achacar a una probable influencia
cubana y puertorriqueña. Junto a los dos bloques anteriores, se puede hablar de dialectos
consecuentes del español en los Estados Unidos, que son los siguientes: español méxico-
estadounidense, español cubano-estadounidense, español puertorriqueño exterior y
español centroamericanoestadounidense. A estos podríamos añadir el español dominicano-
estadounidense.
Las variedades dialectales del español en los Estados Unidos participan, a la vez, de
variación producida por factores sociales y estilísticos. Existe un contraste inicial entre
109
formas cultas y formas populares (por ejemplo, entre los méxico-estadounidenses, semos
‘somos’, truje ‘(yo) traje’, vide ‘(yo) vi’, estábanos ‘estábamos’, muncho ‘mucho’, fuites
‘fuiste’), pero a menudo los rasgos tenidos como rurales en el país de origen pasan a
sentirse como propios de la identidad latina correspondiente en la variedad trasvasada a
los Estados Unidos, muchas veces, sobre todo entre los más jóvenes, como forma de
marcar su pertenencia a un grupo hispánico frente a otro. Cabe tener en cuenta, asimismo,
el surgimiento de variedades jergales.
110
resulta esencial la consideración del grupo generacional al que se adscriben. Si bien la
población de origen mexicano que vive en zonas fronterizas con México adquiere, en
general, una competencia más completa en español, lo habitual en las grandes ciudades es
que se produzca una paulatina pérdida generacional de la lengua, que puede haberse visto
algo frenada en los últimos años.
El influjo del inglés sobre el español se da en forma de préstamos léxicos, que se
incorporan ya en hablantes del grupo 1 (el de los inmigrantes de primera generación),
como: troca o troque, de ‘truck’ (camión); marqueta, de ‘market’ (mercado); bil, de ‘bill’
(cuenta). En el grupo generacional 2 resulta muy significativa la presencia de calcos de
una palabra (moverse ‘mudarse de casa’, del inglés ‘to move’; carpeta ‘moqueta’,
‘alfombra’, del inglés ‘carpet’). Los calcos complejos se hallan fundamentalmente en el
grupo 3: no son tus negocios ‘no es cuestión tuya’, del inglés ‘it’s none of your business’;
tener un buen tiempo ‘pasarlo bien’; yo gusto eso ‘eso me gusta’.
Además, con el paso de las generaciones, las expresiones fáticas, de emotividad, y
los marcadores discursivos del español van siendo sustituidos por formas del inglés (como
you know ‘tú sabes’). Asimismo, disminuye la frecuencia de las cláusulas subordinadas.
Por otra parte, el contacto con el inglés parece acelerar un fenómeno con mayor arraigo en
México que en otros países hispanohablantes: la extensión de estar frente a ser en
predicados adjetivales (Yo estoy inteligente y muy guapo). En el español de los grupos 2 y
3 se producen procesos de simplificación y pérdida dentro del sistema verbal (Creo que
tenía [‘tuvo’] un accidente, No creo que tengo tiempo).
El fenómeno de la alternancia de códigos ocurre con mayor frecuencia en hablantes
de segunda generación, puesto que han adquirido un nivel alto de competencia en inglés
y, al mismo tiempo, mantienen una habilidad comunicativa notable en español. Está sujeto
a restricciones gramaticales (no puede ocurrir entre dos morfemas ligados, y va unido a la
equivalencia estructural de las dos lenguas) y obedece a numerosos motivos
comunicativos (reproducción del discurso directo en la lengua original, expresiones
emotivas, uso retórico, etc.).
En el terreno ideológico y cultural, chicano pasó de ser un concepto peyorativo que
aludía al trabajador mexicano pobre y de piel morena a constituir un referente de identidad
con el movimiento sociopolítico y cultural de resistencia que se desarrolló en los años
sesenta del siglo XX. Chicano emerge como nuevo signo de orgullo en un ámbito que
antes se repartían los signos Mexican y pocho, del lado de los Estados Unidos y de México,
respectivamente. En paralelo se difunde la teoría del colonialismo interno, en la cual se
111
presenta a los chicanos como una minoría internamente colonizada por los Estados Unidos
que debe asumir esa condición para iniciar un proceso de descolonización.
112
puelto ‘puerto’); es particular de las hablas puertorriqueñas la realización de la vibrante
múltiple, /r/, como velar fricativa o uvular. En el terreno gramatical también hallamos usos
característicos del Caribe, como la anteposición del sujeto al verbo en las oraciones
interrogativas (¿Qué tú quieres?) o la anteposición del sujeto al infinitivo (Para yo hacer
eso). Desde el punto de vista léxico son frecuentes, asimismo, las formas extendidas en la
isla, como chavos ‘dinero’, china ‘naranja dulce’, pantallas ‘pendientes, aretes’, dar pon
‘llevar a alguien en coche’, tapón ‘atasco, congestionamiento de tráfico’, zafacón
‘papelera; cesta de la basura’; y los afronegrismos changa ‘insecto roedor’, chango
‘especie de mono’, gongolí ‘gusano’, guineo ‘plátano que se come crudo’, monga
‘malestar; gripe benigna’.
Además, se ha señalado que los puertorriqueños conforman el grupo hispánico en el
que más rápido se produce el paso al inglés, y que esta lengua penetra en todos los
dominios sociales.
Como rasgos de esa procedencia se puede citar, en primer lugar, la simplificación
del sistema verbal, en el que impera el debilitamiento del subjuntivo (Me dio mucha pena
que le hicieron eso al trucker ¡bendito!), el uso de preposiciones inadecuadas (Yo vivía en
Indiana por dieciocho años) o la posición antepuesta y sin artículo de un sujeto foco (De
adentro de las casas perros ladraban al yo pasar). Aparecen también numerosos
anglicismos léxicos, muchos de ellos préstamos no adaptados, como muestran los
siguientes ejemplos: advertising ‘publicidad’, army ‘ejército’, bildin ‘edificio’, contestar
para atrás ‘responder’, layoff ‘despido’, lonchar ‘almorzar’, party ‘fiesta’.
Es frecuente, asimismo, la alternancia de códigos (Él me dijo, Call the police!). Por
otra parte, los puertorriqueños manifiestan, en general, una actitud positiva hacia el
español y hacia el inglés.
113
castrista, se suceden distintas oleadas sin precedentes. En 2006, residían en el condado de
Miami 767 349 cubanos, que representaban el 52,1% del total de los hispanos.
En este grupo hay muy pocos monolingües en español, y también en inglés; de hecho,
el 72% ha nacido en Cuba: el bilingüismo está muy extendido en el Gran Miami. Dentro
del ámbito de la familia, de los vecinos y de las actividades religiosas, el español es
preponderante; en las actividades sociales, el trabajo, los estudios y el ocio cultural, la
opción preferida es el manejo de las dos lenguas; y, por lo que se refiere a los medios de
comunicación, se opta mayoritariamente por la elección indistinta de ambas lenguas en la
radio y en la televisión, en tanto que se produce una clara decantación por el inglés en la
prensa.
Como es de esperar, se mantienen los rasgos característicos del español de Cuba,
tanto en el ámbito fónico (fenómenos caribeños como el debilitamiento de las consonantes
en posición intervocálica e implosiva, con mayor intensidad aquí de la asimilación de
consonantes implosivas a la siguiente: catta ‘carta’; nasalización de vocal trabada por
consonante nasal; paso de -r a -l: cuelpo ‘cuerpo’), como en el gramatical (sujeto
antepuesto al verbo en las oraciones interrogativas: ¿Qué tú dices?; sujeto especificado en
oraciones de infinitivo: Dime qué hago para yo parecerte atractivo; sufijo -ico) y en el
léxico (asere ‘amigo; socio’, achantado ‘perezoso’, espejuelos ‘gafas’, guajiro
‘campesino’, fruta bomba ‘papaya’, jimaguas ‘gemelos’, fotuto ‘bocina del automóvil’,
arroz con mango ‘confusión’; los afronegrismos generales bemba ‘labios’, bongó, mambo,
cachimba).
Los fenómenos de contacto entre el español y el inglés dentro de la comunidad
cubana se pueden clasificar en préstamos (por ejemplo, down town, lunch, hamburger, hot
dog, break, welfare, potato chips, part-time, mall, weekend, nice, baby sitter, income, cool,
research, scholarship, subway), que representan una proporción muy baja en todo el
conjunto, calcos, muchos ya presentes en el español cubano previo a la diáspora (como
consumerismo < consumerism, ‘consumismo’; plomero < plumber, ‘fontanero’;
reservación < reservation, ‘reserva’; otros calcos añaden un segundo significado a los
términos españoles, como cortar ‘separar’; a veces la traducción literal corresponde a un
elemento fraseológico: llamar para atrás < to call back, tomar el lugar de < to take the
place of), transferencias, entendidas como influencias que producen estructuras
agramaticales en la lengua receptora (gerundios con valor nominal: ‘El álgebra es
multiplicando [multiplicar] y dividiendo [dividir] variables’; ausencia de actualizador
nominal: ‘Está muy bien en [el] colegio’ y alternancias de código (léxicas: ‘Ese muchacho
114
no tiene mucho de support en su familia’; sintácticas: ‘Oh, my God! ¡Qué sorpresa me has
dado!’, ‘Sí, pero at the same time, es bueno, cariñoso; that’s very nice ¿tú sabes?’).
En el terreno de las actitudes lingüísticas, las más favorables se dirigen al
bilingüismo y, a continuación, hacia el español, lo que pone de manifiesto la lealtad
lingüística de esta comunidad; las actitudes positivas son menores con respecto al inglés
(visto de forma individualizada, no como parte del contexto bilingüe). Así, los cubanos de
Miami se aferran más a sus orígenes y a su lengua que el resto de los grupos latinos de los
Estados Unidos, la manejan con orgullo y permiten pronosticar un futuro de la ciudad con
cuño hispánico.
115
¿Cómo tú haces…?, según el modelo de ‘How do you do…?’, frente a la fórmula usual en
español ‘¿Cómo se hace…?’. Caracteriza, asimismo, el habla de la comunidad dominicana
en los Estados Unidos la alternancia de códigos, en la que destaca su multifuncionalidad.
Con respecto a las actitudes hacia su variedad de español, los dominicanos, dentro y
fuera de la República Dominicana, muestran un alto grado de inseguridad lingüística, un
sentimiento de inferioridad al considerar su español en relación con otras modalidades de
la lengua, que puede dar pie, en los Estados Unidos especialmente, a una mayor
incorporación de préstamos del inglés, la lengua de prestigio. Sin embargo, la lealtad a lo
propio se impone y permite la pervivencia de los rasgos particulares de la comunidad,
percibidos como símbolo de identidad nacional.
4. EL LLAMADO SPANGLISH
Ciertamente, existen muchas formas de ser bilingüe, y muchas formas de vivir el propio
bilingüismo, desde quienes lo entienden como un equilibrio hasta aquellos para los cuales
supone una fuente de inestabilidad. El comportamiento lingüístico de una persona se ve
influido por condicionantes personales, psicológicos, y por condicionantes colectivos,
sociológicos. Ambos factores están estrechamente vinculados, y hacen que, por un lado, nos
situemos en un contexto social específico y que, por otro, se abra camino una parcela de
libertad para que el hablante utilice de forma creativa las variedades lingüísticas presentes
en un lugar.
Es evidente que la estigmatización del comportamiento lingüístico híbrido de
muchos latinos puede, en un sentido, provocar inseguridad lingüística y, en otro, afianzar
su sentimiento de identidad múltiple ligada a una forma de comunicación. Se suele citar
al filólogo puertorriqueño Salvador Tió como el acuñador, a mediados del siglo XX, del
vocablo spanglish, en un contexto de sátira relativa a la creciente influencia del inglés
sobre el español, la cual apunta, de acuerdo con Tió, al derrumbe de la cultura hispánica.
116
Se trata de un fenómeno muy presente en los medios de comunicación de los Estados
Unidos (televisión, radio, periódicos y revistas), así como en el cine, la literatura, la música,
la publicidad, y en Internet.
En torno al spanglish se ha desencadenado una polémica, tanto en círculos
académicos como en la sociedad en general, que se centra en el alcance del concepto, en
sus efectos sobre el español y el inglés, y en su futuro.
NOTAS FINALES
Por el momento, el español en los Estados Unidos vive una situación muy dinámica, ejemplo
a la vez de persistencia y de desplazamiento, de avance y de retroceso, que puede
prolongarse durante mucho tiempo. No se deben desatender, por otro lado, las propuestas de
política lingüística, encaminadas a que los hablantes de origen hispánico o «de herencia»
conserven los rasgos de su español en la comunicación oral, pero además puedan conocer
los rasgos comunes del español en los estilos formales y escritos, y a que los anglohablantes
aprendan el español también en toda la extensión de sus variedades.
ANOTACIONES BIBLIOGRÁFICAS
Se pueden encontrar todos los artículos sobre el español en los Estados Unidos que han
aparecido en el Centro Virtual Cervantes en el índice de recursos de la página siguiente:
<[Link]
117
John Lipski (2010) examina los motivos por los cuales escasean las perspectivas lingüísticas
pan-estadounidenses en la consideración de las variedades del español en el país. Y se
pregunta cuáles serían las características del «español estadounidense». Rechaza de plano
que la lengua de los hispanos sea el spanglish. Entiende, en cambio, que «la investigación
de los contornos sociolingüísticos del español estadounidense es de prioridad máxima en la
creación de un panorama dialectológico hispanoestadounidense»; habla de las señales de
nivelación que ha producido la convivencia de variedades distintas del español en varias
ciudades de los Estados Unidos; de la difusión, en general, de un español culto y con pocos
rasgos dialectales a través de los medios de comunicación; de la creación literaria vehiculada
por el español en el país; de la producción musical en español; y de la difusión masiva del
español a través de los programas de educación primaria, secundaria y universitaria en los
Estados Unidos. Por todo ello, concluye que «[h]a llegado la hora de asignarle a Estados
Unidos una casilla propia dentro de la dialectología hispánica», puesto que «la lengua
española en Estados Unidos ha logrado su autonomía lingüística tanto en términos de una
masa crítica de hablantes como en su propia naturaleza dialectal».
Como indica Ana Roca (2000: 195), «el estudio del español en los Estados Unidos no se
puede o se debe tal vez separar de una perspectiva interdisciplinaria e intercultural en su
contexto y en su historia, su tiempo y su lugar o status dado en la sociedad, en la política del
país y en las prácticas colonizadoras y educativas del mismo».
La variación del español alcanza niveles extraordinarios en los Estados Unidos, con una
preponderancia de modalidades diferentes según la zona. A la variación que podemos llamar
interna hay que unir la que se produce por el contacto de las distintas variedades del español
con el inglés, una situación —la del contacto de lenguas— que se observa en todo el mundo,
pero que en nuestro caso reviste como características particulares su antigüedad y su
persistencia.
Numerosas investigaciones, como las de Carmen Silva-Corvalán (1992, 1994, 2000, 2006a),
han abordado los cauces del desplazamiento lingüístico del español hacia el inglés que
ocurre a lo largo de varias generaciones de latinos. La voluntad de integrarse en la nueva
sociedad y la falta de un proyecto político común que los aglutine lleva a que en muchas
ocasiones atiendan más a las necesidades inmediatas de comunicación que al manejo de un
español sin «impurezas», aunque la preocupación por el código lingüístico depende en gran
118
medida de la actitud de los padres, quienes unas veces prefieren que sus hijos hablen inglés
para que no sufran problemas de integración, mientras otras les inculcan la necesidad de
manejar el español también, y un español sin interferencias. Con respecto al spanglish, Ana
Roca (2000: 200) señala: Lo que la gente y los medios de prensa comúnmente llama
‘Spanglish’ es un fenómeno que en la lingüística llamamos ‘cambio de código’ […]. El
vocablo Spanglish puede tener connotaciones muy negativas: no ser ni una lengua ni la otra;
no ser una lengua aceptable socialmente en círculos donde no se acepte el uso más informal
de la lengua, con todas sus variaciones, sean normativas o no, tal y como lo escuchamos en
comunidades bilingües donde los dos idiomas se usan a diario, sea en un ámbito público o
en el hogar.
La investigadora insiste en que este fenómeno ocurre en todas las comunidades bilingües
del mundo. Más abajo precisa: «Las palabras se adaptan a la morfología española, se pliegan
a la nueva fonología en muchos casos, y en otros, se inventan o crean neologismos de una
palabra o una frase del inglés. Así que encontramos préstamos, adaptaciones y neologismos».
John M. Lipski afirma que «[e]l estudio serio de las variedades del español que se
encuentran en los Estados Unidos se ve estorbado por el debate —vocífero aun cuando
119
estéril— sobre el supuesto lenguaje híbrido conocido popularmente como spanglish», una
palabra que considera tan pintoresca como tramposa.
La posibilidad de que el spanglish se desarrolle como una lengua distinta del español y del
inglés es analizada, asimismo, por John Lipski, pero lo considera altamente improbable y,
en todo caso, muy lejano en el tiempo: Only in the unthinkable event that all immigration
to the United States from Spanishspeaking countries were to cease, and that a bilingual
enclave such as Miami, Los Angeles, or New York City were simultaneously cut off from
the remainder of the English-speaking population it is conceivable that after several
generations the legacy of contemporary bilingualism would morph into a language
empirically distinct from English and Spanish.
120
hablara ese inexistente criollo angloespañol y los niños lo aprendieran y usaran como
lengua del hogar. Un individuo, en un momento determinado, a falta de una palabra, o por
juego, con frecuencia, introduce una palabra de la otra lengua. Así tomó el inglés del
suroeste muchos términos del español, como rodeo, patio, fiesta.
En cambio, para Francisco Moreno Fernández, espanglish es una etiqueta que
encierra fenómenos bien conocidos y descritos por la sociolingüística. Se trata de una
variedad de mezcla bilingüe […]. Desde un punto de vista sociohistórico, el espanglish
surge principalmente en el seno de un grupo étnico que se resiste de algún modo a la
completa asimilación al grupo dominante. Desde un punto de vista lingüístico, el
espanglish está tan diversificado, al menos, como el origen de los hispanos que lo utilizan
(mexicano, cubano, puertorriqueño,) y a esta diversidad hay que añadir la del modo,
variadísimo, en que se producen los calcos, los préstamos, las transferencias gramaticales
o la alternancia de lenguas. En nuestra opinión, cuando el espanglish es producido por
hispanohablantes, cabe incluirlo bajo el concepto genérico de lengua española, por muy
en su periferia que se sitúe. Es cierto que a otros hablantes de español les puede resultar
extraño, incluso incomprensible por momentos, pero sigue teniendo el ‘aire de familia’ de
la comunidad hispánica. Ese aire de familia es capaz de unir a gente de lugares muy lejanos;
es la marca de un grupo heterogéneo en biología y sociología, disperso por la geografía y
hasta por la historia, pero que, bajo muy diversos colores de piel, reconoce un fondo
cultural común.
Con la idea de fondo de que la identidad no va ligada a una lengua, Joaquín Garrido
establece dos vertientes en el seno del spanglish, que son, por un lado, el Spanish Spanglish
y, por otro, el English Spanglish. El primero es un sociolecto en español que no se escoge,
sino que forma parte del proceso de adaptación a los Estados Unidos que siguen los latinos.
Por el contrario, indica Garrido, el spanglish de los anglohablantes sí se escoge y
representa un estilo dentro del inglés. En otro estudio indica que el spanglish encierra un
conjunto de fenómenos que corresponden al bilingüismo adaptativo.
Marta Fairclough traza algunas pinceladas sobre la realidad presente del spanglish y
los factores que pueden determinar su evolución en el futuro: Es fundamental aceptar el
Spanglish como lo que es: un fenómeno natural, un proceso que no se puede ni imponer
ni detener. Si el flujo inmigratorio de hispanos a Estados Unidos se reduce drásticamente,
y al mismo tiempo el número de hispanos nacidos en Estados Unidos aumenta como lo
estiman las proyecciones demográficas […], es probable que el proceso de
gramaticalización del Spanglish se acelere y que el Spanglish se consolide en una lengua.
121
La función de los medios de comunicación, las demandas del mundo empresarial, la
enseñanza y la canonización de la literatura hispana estadounidense y otros factores
jugarán un papel importante en la evolución del Spanglish. Su futuro está en manos de
quienes lo usan y de aquéllos que expresan —de una manera u otra— opiniones sobre su
razón de ser.
Dentro de los estudiosos del spanglish y de los que han contribuido a su
popularización destaca, sin duda, Ilán Stavans, primer catedrático de spanglish y profesor
en Amherst College (Estados Unidos). Stavans es un firme defensor de esta variedad, a la
que ha consagrado diversos ensayos y un diccionario. Su propia definición de spanglish
reza así: «The verbal encounter between Anglo and Hispano civilizations». En sus trabajos
expone sus puntos de vista sobre todo lo relativo a la mezcla de español e inglés. Indica
que no se trata de un fenómeno reciente, y recuerda algunos acontecimientos históricos
fundamentales, como la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, por el que una
vasta extensión de territorio mexicano pasó a formar parte de los Estados Unidos, o la
guerra de 1898, tras la cual Cuba y Puerto Rico entraron en la órbita norteamericana.
Subraya que «[p]ara los latinos el español es la conexión con un pasado colectivo mientras
que el inglés es su boleto al éxito. Sin embargo, el spanglish es la fuerza del destino, una
señal de originalidad». El idioma es libre, y legislarlo supone abocarse al fracaso. Además,
el español, observa Stavans, no es ni ha sido nunca puro, homogéneo, por lo que no
debemos rasgarnos las vestiduras ante una variedad híbrida que se está consolidando.
Entiende que el spanglish posee ya solidez y prominencia, y que lo que está en juego, de
cara al futuro, es su amplia aceptación. Stavans señala que el término spanglish constituye
una abstracción, y que muchos latinos lo rechazan en favor de otro más específico como
cubonics, dominicanish, chicano spanish, tex-mex, etc. Se trata de un fenómeno que cruza
fronteras geográficas —no se limita a los Estados Unidos, sino que alcanza los países
hispanoamericanos y España— y fronteras económicas —no es usado solo por los pobres,
sino que también la clase media y la clase alta lo han asumido como una forma chic de
expresarse—. El profesor mexicano equipara el spanglish al jazz en el sentido de que los
dos fenómenos poseen orígenes populares y, por otro lado, por el hecho de que uno y otro
son difíciles de definir, pero reconocibles fácilmente. En el terreno lingüístico, compara el
spanglish con el ebonics y con el yiddish. El ebonics constituye un código intraétnico
relacionado especialmente con personas de clase baja que viven en centros urbanos,
característica que no se aplica al spanglish. En cuanto al yiddish, Stavans pone de relieve
122
que es el resultado de la aportación de muchas lenguas, y que está integrado, como el
spanglish, por múltiples variedades.
Ricardo Otheguy, aunque constata entre diversos sectores latinos de los Estados
Unidos el uso de spanglish como término voluntariamente escogido para plasmar su modo
de expresarse y admite que «hay artistas, profesores, comentaristas, redactores, internautas,
periodistas y formadores de opinión de todas clases que gustan de usar el vocablo», duda
de que la propuesta tenga una aceptación social masiva y de que sea adecuada: «el vocablo
espanglish se encuentra entre los términos más desafortunados y que más contribuyen a
que se desconozca, en amplias franjas del mundo hispanohablante, la situación real del
español en los Estados Unidos». Según el mencionado lingüista, el término debería
sustituirse por español popular de los Estados Unidos —definido, como el de cualquier
otro lugar, por su localismo, por elementos lingüísticos particulares de ese territorio—,
dado que, de lo contrario, se priva a sus hablantes del acceso al español general, al
inducirles a creer que lo que hablan no es español sino espanglish. Con respecto a la
relación entre los medios de comunicación y la relativa uniformización que imprimen en
el spanglish, Silvia Betti apunta: «En su afán por homogenizar la cultura hispánica, esos
medios de difusión, sobre todo la radio y la televisión, sintetizan los diferentes spanglish,
que se alimentan de varias extracciones nacionales». Sobre el spanglish en general, la
postura de la citada investigadora queda patente en estas palabras: La educación bilingüe
y bicultural debe, naturalmente, sustentarse, pero al mismo tiempo el spanglish se debe
ver no solamente como un «vicio», sino como una estrategia expresiva legítima en su
ámbito. La lengua es dinamismo, es un cuerpo vivo, cambiante, polimórfico, y pertenece
a la gente, no son los lingüistas los que la crean. Y añade que el spanglish «perdurará tanto
como continúe la coexistencia del español y el inglés».
123
nacional de los hispanos. En España la unidad se fió a la religión. En América el sueño
bolivariano se fragmentó en naciones de alcance menor como es sabido.
3. Lengua o dialecto
Valdés-Ugalde destaca, en una respuesta a Huntington, cómo el bilingüismo avanza en vez
de retroceder entre los hispanos de EE. UU. Está lejos de ser una tercera lengua que se
sumaría a las otras dos, sino que es una práctica lingüística, a veces lúdica y a veces
carencial, pero que siempre las presupone. Cuando los hispanounidenses hablan de
Spanglish, piensan en la alternancia de lenguas entre bilingües.
Es interesante que el espanglish no se vea de la misma manera desde dentro que desde fuera
de EE. UU. La razón, a nuestro entender, es que al tratar del espanglish no solo se valora un
fenómeno, también se toma en consideración su valor simbólico. Estamos de acuerdo con
Ricardo Otheguy y Nancy Stem, en lo desafortunado del nombre Spanglish y suscribirnos
plenamente sus palabras.
Sin embargo, el término Spanish in the United States carece del valor simbólico de la palabra
Spanglish con la que se expresa una intermediación cultural inequívoca. Como fenómeno,
el llamado espanglish es ciertamente español popular de los EE. UU. Como expresión de
valores apunta a una dimensión nacionalista.
4. Valor simbólico.
Se configuran las dos instancias nacionales de los hispanounidenses: como índices, son
hispanohablantes inmersos en una sociedad anglo y el espanglish lo pone de manifiesto;
como símbolos, su lógica es la de todos los ciudadanos de EE. UU., es la lógica del Creed.
Parece que los hispanounidenses forman parte de dos comunidades nacionales, una efectiva,
la nación-estado de los Estados Unidos de América, y otra imaginada, la nación hispana. La
primera en el dominio racional, la segunda en el emocional.
124
lengua que más crece en el siglo XXI. Porque el problema es que el espanglish es una forma
de hablar que mezcla el español y el inglés, pero no está claro que sea un dialecto. Todos
los textos del español de EE. UU., excluyendo una minoría de escritos académicos o
literarios, mezclan el español y el inglés en proporciones variables igualmente. Sin embargo,
no es lo mismo: los textos en español en EE. UU., como los de otras partes del dominio
hispánico, contienen muchos anglicismos, pero los textos en espanglish son una mezcla de
lenguas y no serían espanglish sin ella.
5. Un dialecto psicológico.
Tampoco es una diastratía porque no se reduce a las clases sociales más desfavorecidas,
aunque sin duda surgió en el seno de las mismas: hoy existen numerosos discursos en
espanglish practicados por bilingües que gozan de una posición sociales consolidada y su
nivel de complejidad retórica.
Como destaca Dumitrescu (2014a), la base de estas obras no es solo el cambio de código
sino la fusión de códigos, que relaciona con el translenguar. ¿Qué especie de dialecto es el
espanglish? No se trata de un dialecto espacial, social o pragmático, sino de un dialecto
psicológico. El español de EE. UU. se caracteriza porque lo practican bilingües
constitutivos.
En otro lugar, dialecto poroso, se caracterizan así a varios dialectos del español, por ejemplo,
el yopará.
125
El último punto: el futuro del espanglish depende de la escuela y de los medios de
comunicación. No soy optimista respecto a la introducción progresiva del español en la
escuela de EE. UU. Pero sí cabe conceder una fuerte incidencia al desarrollo espectacular
de los medios de comunicación en español de cara a su incidencia en el mantenimiento de
esta lengua en los EE. UU.
En efecto, una cosa es el espanglish, que consiste en una práctica bilingüe del habla de los
hispanos de EE. UU., y otra cosa es la lengua normativa impulsada desde los medios. Ahora
el espanglish es una lingüística bilingüe, que suele exhibir un notable virtuosismo
lingüístico, pero que está ligada a ciertos contextos de uso muy específicos. Para escribir y
para los discursos públicos los hispanos de cualquier país usan el español normativo.
También los de EE. UU.
La única diferencia estriba en que este español de los medios de EE. UU. surge de un proceso
de nivelación lingüística, puesto que las personas que lo utilizan proceden, directa o
indirectamente, de distintos países hispánicos. En este sentido es el verdadero español
general. Su relación con el espanglish es más simple que la que suela mostrar la norma culta
de los demás países con sus variantes populares. El código elaborado de las clases
dominantes representa una depuración y una regularización de las variedades populares y
constituye el fundamento de la norma:
En el caso del español de EE. UU., en cambio, no llega a haber un código oral elaborado
específico, sino que se pasa directamente del espanglish (o mejor dicho de los “espanglishes”
continuamente cambiantes) al español general:
126
Con ello se puede dar la impresión de que esta norma general del español elaborada en los
EE. UU. no guarda ninguna relación con el espanglish. De hecho, desde ciertos ambientes
defensores del espanglish, se ha criticado la norma que promueven instituciones como la
ANLE. Gerardo Piña-Rosales, el director de la ANLE, con Andrew Lynch y Kim Potowski
a propósito del libro Hablando bien se entiende la gente, que había publicado la institución
académica en 2010. Sin embargo, quisiera destacar que este tipo de diglosia es precisamente
la que servía a Ferguson (1959), el introductor del término, para ejemplificar el fenómeno,
que ilustraba precisamente con los dobles árabe clásico / dialectos nacionales, francés /
criollo de Haití.
La situación del español de EE. UU. podría parecer bastante a la de la Suiza germánica: por
un lado, existe una norma culta A, que tiene sustento oral discursivo en otras partes del
dominio lingüístico, pero que tal cual no usa nadie en la vida diaria; por otro, la estimación
social de la variedad B se incrementa día a día, según pone de manifiesta el carácter
simbólico que los hispanounidenses atribuyen al espanglish.
Evidentemente los suizos, que en un 67% hablan Schritzertutshc, (el resto tiene como lengua
materna el francés, el italiano, o el romache) se sienten muy orgulloso de esta modalidad
que les confiere entidad nacional, pero al mismo tiempo, aunque no de forma exclusiva, han
confiado la educación y la cultura al Hochdeutsh, la variedad que los relaciona con el mundo
germánico (con Alemania y Austria). Se trataría de que en EE. UU. los hispanounidenses
emplearan el español popular (también llamado espanglish) en la vida corriente, al tiempo
que los medios utilizan el español intencional. No es una utopía: con limitaciones, de todos
conocidas, es lo que ya viene sucediendo.
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Dumitrescu, Domnita (2014b): “La alternancia de lenguas como actividad de imagen en el
discurso hispanounidense”
García, Ofelia (2013): “El papel de translenguar en la enseñanza del español en los Estados
Unidos”, En Domnitia Dumitrescu y Gerardo Piña-Rosales, El español en los Estados
Unidos: E pluribus unum? Enfoques multidisciplinarios.
Levey, David (2015): “Yanito variedad, hibrido y spanglish”, en Silvia Betti y Daniel
Jorques, Visiones europeas del spanglish.
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El español de EE. UU. entre Escila y Caribdis: espanglish o español internacional.
Ángel López García-Molins. Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre la valoración
sociolingüística del espanglish, pero no hay duda de que se trata de una variedad lingüística
practicada en EE. UU. por unos cincuenta millones de personas. Más curioso resulta a mi
entender que el tema del espanglish haya cosechado, una bibliografía académica
considerable, como si fuese un tema central de la sociolingüística y de la dialectología del
español y no un asunto marginal, que es la manera habitual de tratar variedades no
dominantes. Es evidente que el espanglish es una variedad no dominante del español y por
eso, conforme a la definición anterior, era de esperar que no influyese en la norma del
español al tratarse de un dialecto desviante carente incluso de valor simbólico nacional. Sin
embargo, sorprendentemente, nada de esto ha acabado siendo así.
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