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Circuncisión del corazón en la Biblia

Este documento proporciona una definición de circuncisión y analiza su significado en el Antiguo y Nuevo Testamento. Explica que la circuncisión del corazón, mencionada en Romanos 2:29, se refiere a la transformación interior que Dios obra a través de su Espíritu, en contraste con la circuncisión física de la carne que era el sello externo del pacto entre Dios y su pueblo en el pasado.

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Circuncisión del corazón en la Biblia

Este documento proporciona una definición de circuncisión y analiza su significado en el Antiguo y Nuevo Testamento. Explica que la circuncisión del corazón, mencionada en Romanos 2:29, se refiere a la transformación interior que Dios obra a través de su Espíritu, en contraste con la circuncisión física de la carne que era el sello externo del pacto entre Dios y su pueblo en el pasado.

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20 de enero de 2024.

CIRCUNCISIÓN

(Serie Compartamos la Biblia


(La del corazón y no de la carne)

1
LA
LECTURA
Romanos 2:29
29sino que es judío el que lo es en lo interior, y la
circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en
letra; la alabanza del cual no viene de los hombres,
sino de Dios

2
INTRODUCCIÓN.
Seguimos estudiando la carta a los Romanos versículo
a versículo, donde hemos tocado en el capítulo 1 los
siguientes temas:
1. Lo que significa ser siervo de Jesucristo.
2. Lo que es el oficio de un apóstol.
3. Lo que es el evangelio de las buenas nuevas de
salvación.
4. El linaje divino o quien es Cristo?
5. Cuál es el Espíritu de Santidad.
6. La Resurrección de Cristo.
7. La gracia de Dios.
8. Lo que significa la obediencia.
9. Lo que es la fe que trasciende.
10. Por amor de su Nombre.
11. Llamados de su Nombre.
12. Orad sin cesar.
13. La voluntad de Dios.
14. La prosperidad bíblica.
15. Dones espirituales.
16. “Estorbos” o las pruebas y dificultades que vienen a
la vida del creyente.
17. El evangelio.
18. La apostasia.
19. Las manifestaciones de Dios.
20. La ingratitud.

3
21. El entenebrecimiento.
22. Sabio o necio.
23. La idolatría.
24. La deshonra del cuerpo.
25. Hechos vergonzosos.
26. Mentes reprobadas.
27. El juicio divino.
Analizando el capítulo dos de la epístola a los Romanos
hemos visto
28. lo que son las cosas “inexcusables” o algunas cosas
en la biblia que Dios considera que son inexcusables.
29. La condenación.
30. El arrepentimiento.
31. La vida eterna.
32. La acepción divina.
33. La ley de Dios.
34. El corazón del hombre.
35. Los judíos.
36. Las blasfemias.
En este estudio veremos lo que es y representa “La
circuncisión”, en la carne y la del corazón .
Aquí Pablo vuelve a ocupar el lenguaje de Romanos 2:
27, pero añade la perspectiva de que la circuncisión
del corazón se realiza por el Espíritu de Dios.
Esto recuerda la exigencia de Dios en Deuteronomio
10:16 (“circunciden sus corazones”; Lv 26:41) y su
promesa en Deuteronomio 30:6 (“El Señor tu Dios

4
circuncidará tu corazón, y el corazón de tu
descendencia”).
La falta de respuesta de Israel a esta exigencia es
señalada por Jeremías (Jeremías 4:4; 9:26), que
anuncia la intención de Dios de transformar los
corazones de su pueblo mediante la provisión de un
nuevo pacto
Jeremías 31:33;
33Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel
después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley
en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré
a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo
Jeremías 24:7;
7Y les daré corazón para que me conozcan que yo
soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a
ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su
corazón
Jeremias 32:40
40Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré
atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el
corazón de ellos, para que no se aparten de mí.
Ezequiel 36:26–27
26Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo
dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el
corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
27Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré

5
que andéis en mis estatutos, y guardéis mis
preceptos, y los pongáis por obra
El profeta hace una promesa similar, pero aclara que
este cambio profundo se producirá cuando Dios
ponga su Espíritu en su pueblo, haciéndole seguir sus
estatutos y observar cuidadosamente sus ordenanzas.
En efecto, Pablo vincula estas promesas y espera ver su
cumplimiento en la vida de los judíos como él, que
han puesto su confianza en Jesús y en su obra
salvadora (Filipenses 3:3).
Pero los creyentes gentiles también pueden
experimentar la obra transformadora del Espíritu
Santo como beneficiarios del nuevo pacto (Romanos
2:14–15, 26–27; 2 Corintios 3:1–18; Colosenses
2:11).
¿Cuál es la característica distintiva de un judío que
agrada a Dios? El corazón. La obra interior realizada
por el Espíritu significa más que la marca exterior de
la carne. Si tú quieres agradar a Dios, no puedes dejar
que lo externo te aleje de lo interno.
Pues bien, si lo único que le interesa a Dios realmente
es el corazón, ¿para qué preocuparnos siquiera por lo
exterior? ¿Hay algún valor en la circuncisión?

6
DEFINICIÓN.
Circuncisión es: Cortar circularmente una parte de la
piel del prepucio, especialmente en un rito religioso
judío y musulmán:

[Link]ón en el Antiguo Testamento


El AT informa de un modo coherente acerca del
origen y la práctica de la circuncisión en Israel.
a. Origen y práctica
Se alega que Exodo 4:24 y Josue 5:2, juntamente con
Génesis 17, ofrecen tres relatos distintos del origen
del rito, pero, en realidad, Exodo 4:24 difícilmente
pueda explicarse a menos que fuera ya una práctica
establecida la circuncisión de párvulos o niños, y
Josue 5:2 declara que los que salieron de Egipto
fueron circuncidados.
Génesis 17 es el único relato bíblico sobre el origen de
la circuncisión israelita. Dicho rito fue integrado al
sistema mosaico en conexión con la pascua (Exodo
12:44), y aparentemente continuó practicándose a
través de todo el AT (Por ejemplo Jeremias 9:25–26).
La circuncisión constituyó un rasgo fundacional del
judaísmo del NT, y fue causa de las controversias
judaicas del período apostólico.
Los judíos del NT habían relacionado la circuncisión tan
íntimamente con Moisés que habían olvidado

7
virtualmente su relación más fundamental con
Abraham (Hechos. 15:1, 5; Hechos 21:21; Gálatas.
5:2–3).
Nuestro Señor se vio precisado a recordarles que era
una práctica anterior a Moisés (Juan 7:22); Pablo
destaca el hecho de que era precisamente la creencia
en la relación mosaica del rito lo que era motivo de
repudio por parte del cristianismo (Gálatas 5:2–3, 11,
etc,), y repetidamente recalca para sus lectores su
origen abrahámico (Romanos 4:11; Romanos 15:8,
etc.).

b. Signi cación de la práctica


En Génesis 17 el pacto divino aparece, en primer lugar,
como una serie de promesas personales:
Génesis 17: 4–5: Abram se convierte en el nuevo
hombre con nuevos poderes), nacionales.
Génesis 17:6, el pronosticado surgimiento de una
nación monárquica), y espirituales.
Génesis 17: 7, la relación juramentada de Dios con
Abraham y sus descendientes).
Cuando el pacto, en segundo lugar, se expresa en una
señal, la circuncisión (Génesis 9–14), es esta totalidad
de la promesa divina la que se simboliza y se aplica a
los recipientes divinamente designados.
Esta relación de la circuncisión con la promesa que la
precede demuestra que el rito significa el

8
fi
acercamiento en gracia de Dios al hombre, y
solamente por derivación, como veremos, la
consagración del hombre a Dios.
Esta verdad es la que fundamenta lo expresado en
Josue 5:2 durante el tiempo en que la nación
peregrinaba en el desierto ante el desagrado de Dios
(Números 14:34), el pacto estaba, por así decirlo,
suspendido en su efectividad, y la práctica de la
circuncisión dejó de cumplirse.
O también, cuando Moisés habló de poseer “labios
incircuncisos” o de ser “torpe de labios” (Ex. 6:12,
30; cf. Jer. 6:10), solamente el don de la palabra de
Dios podía remediar la situación.
Además, el NT habla de la circuncisión como una
“señal” (Ro. 4:11) del don divino de la justicia. Por lo
tanto, la circuncisión es la señal de esa obra de gracia
por la cual Dios elige y deja marcados a ciertos
hombres como propiedad suya.
El pacto de la circuncisión funciona sobre la base del
principio de la unión espiritual de la casa o familia en
torno a su jefe.
El pacto se establece “entre mí y ti, y tu descendencia
después de ti” (Gn. 17:7), y Génesis 17: 26–27
expresan marcadamente la misma verdad: “Abraham
e Ismael … y todos los varones de su casa … fueron
circuncidados con él.” Así, desde su iniciación, la
circuncisión de los párvulos fue una costumbre

9
israelita distintiva, que no fue copiada de prácticas
egipcias o de otros pueblos, y que contrastaba
marcadamente con los ritos de pubertad que
caracterizaban a otros pueblos; estos últimos se
relacionaban con el reconocimiento social como
adulto, mientras que el rito de los israelitas era el
reconocimiento de una posición delante de Dios, y
una señal anticipatoria de la gracia divina.
Aquellos que así se hacían miembros del pacto debían
demostrarlo externamente por la obediencia a la ley
divina, expresada a Abram en su forma más general,
“Anda delante de mí y sé perfecto” (Gn. 17:1).
La relación entre la circuncisión y la obediencia se
mantiene como una constante bíblica (Jer. 4:4; Rom
2:25–29; cf. Hch. 15:5; Gá. 5:3).
En este sentido, la circuncisión involucra la idea de
consagración a Dios, pero no como su esencia. La
circuncisión encarna y aplica promesas y exigencias
contenidas en el pacto para una vida de obediencia a
las condiciones establecidas en el mismo.
La sangre que se derrama en el acto de la circuncisión
no expresa los extremos a que debe llegar el hombre
en la consagración de sí mismo, sino el elevado
precio que Dios exige de aquellos a quienes llama y
marca con la señal de su pacto.
No siempre se lograba esta actitud de obediencia, y,
aunque la señal y la cosa señalada se consideran una

10
en Gn. 17:10, 13–14, la Biblia reconoce francamente
que es posible ser poseedor de la señal y nada más,
en cuyo caso se trata de algo espiritualmente muerto
y, más aun, condenatorio (Ro. 2:27).
Esto lo enseña claramente el AT, ya que exhorta a que
haya una demostración de realidad acorde con la
señal (Dt. 10:16; Jer. 4:4), advierte que en ausencia
de la realidad la señal no vale nada (Jer. 9:25), y ve
anticipadamente la circuncisión del corazón por parte
de Dios (Dt. 30:6).

II. Circuncisión en el Nuevo Testamento


El NT es inequívoco: sin la obediencia, la circuncisión
se transforma en incircuncisión (Ro. 2:25–29); la señal
exterior pierde totalmente su significación cuando se
la compara con la realidad de guardar los
mandamientos (1 Co. 7:18–19), con la fe que obra
por amor (Gá. 5:6), y con una nueva creación (Gá.
6:15).
Sin embargo, el cristiano no puede ni debe tratar con
desdén a la señal.
Aun cuando debe rechazarla en cuanto expresa la
salvación por medio de las obras de la ley (Gá. 5:2),
no obstante en su signíficado profundo la necesita
(Col. 2:13; Is. 52:1).
En consecuencia, existe una “circuncisión de Cristo”, el
“echar … el cuerpo (y no solamente una parte de él)

11
pecaminoso carnal”, una transacción espiritual no
hecha a mano, una relación con Cristo en su muerte y
resurrección, sellada por la ordenanza de iniciación
del nuevo pacto (Col. 2:11–12).
En Filipenses 3:2 Pablo usa el vocablo deliberadamente
ofensivo katatomē, “los mutiladores del cuerpo” “el
cortamiento”
Pablo no habla mal de la circuncisión en los cristianos
( Gá. 5:12).
El verbo correspondiente (katatemnō) se utiliza (Lv.
21:5, LXX) en relación con mutilaciones paganas
prohibidas.
Para los cristianos, quienes son “la circuncisión” (Fil.
3:3), la imposición de esta anticuada señal equivale a
una laceración pagana del cuerpo.

CIRCUNCISIÓN.
Mucho antes de que la ley rati cara el pacto en el
Monte Sinaí, el rito de la circuncisión ratificó el pacto
Abrahámico (Génesis 17:9–14).
Ahora que Pablo ha demostrado que la desobediencia
de los judíos ha anulado los efectos de la ley
(Romanos 2:12–24), muestra que sus transgresiones
también han anulado el valor de la circuncisión.

12
fi
La verdadera circuncisión
Pablo está anticipando la respuesta judía: que han
sufrido la circuncisión y, por lo tanto, son la
comunidad del pacto de Dios.
Pablo responde que de la misma manera que su
transgresión anuló la ley al demostrar su infidelidad,
su transgresión también ha anulado los efectos de la
circuncisión en su condición del pueblo del pacto.
No se puede a rmar de forma contundente la
importancia de la circuncisión para el pueblo judío.
En el período intertestamentario, el rey sirio Antíoco
Epífanes prohibió la circuncisión en Palestina como
parte de su intento de prohibir el judaísmo (1
Macabeos 1:48–61).
Como resultado, se convirtió aún más en el símbolo
definitivo de los judíos, y para la época de Pablo era
el paso final para convertir a un gentil en un converso
judío completo.
Pablo argumenta que “la circuncisión tiene valor solo si
observa la ley”, un punto que hizo en el versículo 23
sobre la Torá.
El verbo “tiene valor” (ōphelei) significa que “es de
bene cio” para ellos en términos de su relación con
Dios.
Él está diciendo que la observancia fiel se aplica tanto a
la eficacia de la ley como a la circuncisión.

13
fi
fi
La desobediencia a las demandas de Dios rompe todas
las relaciones del pacto, por lo que su infidelidad a
Dios significa que “vienes a ser como un
incircunciso”.
El contexto más amplio de este capítulo muestra que
Pablo tiene en mente no solo su relación actual con
Dios sino también el juicio final.
A la luz de su desobediencia, la circuncisión ya no los
mantendrá alejados de la ira de Dios y del castigo de
fuego eterno.
Debe hacerse un comentario sobre la exigencia de
Pablo de “observar” o “practicar” la ley. La mayoría
de los judíos entendieron observar la ley como un
intento sincero de seguirla fielmente, reconociendo
que nadie podía cumplirla perfectamente.
Pero eso es exactamente lo que Pablo exige. En el
antiguo pacto se había otorgado el sistema de
sacrificios para que cuando las personas violaran la ley
pudieran encontrar el perdón. Pero Jesús el Mesías
había venido, y ese sistema ya no era suficiente. Para
encontrar la salvación, la ley tendría que seguirse
perfectamente hasta ahora (Gálatas 5:3, “obedece
toda la ley”).
Pablo está diciendo que ni la ley ni la circuncisión
pueden traer salvación, ya que nadie puede
obedecerla de manera perfecta como para que eso

14
suceda. La fe en Cristo es la base única y suficiente
para la salvación.
Aquellos que recurren a la circuncisión niegan su
salvación al desobedecer inevitablemente la ley y de
ese modo llegar a ser como si estuvieran
incircuncisos.
Pablo dirá en Romanos 3:20 que “nadie será
justificado en presencia de Dios por hacer las obras
que exige la ley” porque no pueden mantenerse lo
suficientemente perfectos como para que eso suceda.
En Romanos 2: 26, Pablo discute el tema opuesto. Si
los gentiles (“los que no están circuncidados”)
practican la ley y guardan sus mandamientos,
entonces deben ser considerados como judíos
(“como si estuvieran circuncidados”) y como salvos.
Si violar la ley convierte a los judíos en gentiles,
entonces obedecer la ley convierte a los gentiles en
judíos.
Pablo no está aquí defendiendo hacer obras para
justicia; los gentiles no pueden salvarse siguiendo los
dictados de la ley.
Él solo dice que los gentiles están en la misma
condición ante Dios que los judíos porque ellos
también guardan la ley. En esta nueva era de la
historia de la salvación, los judíos y los gentiles están
ante Dios en busca de salvación en igualdad de
condiciones.

15
Condena de los incircuncisos.
Romanos 2:27
Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda
perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la
letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor
de la ley.
Para los judíos en el antiguo pacto, la circuncisión y
tener la ley de Dios era una ventaja innegable que
demostraba la superioridad de ser judío sobre ser
gentil.
En esta nueva realidad histórica de salvación, esa
ventaja ha desaparecido. No solo los judíos y los
gentiles se encuentran igualmente ante Dios como
culpables, sino que también los gentiles condenarán a
los judíos en el juicio final. Esto es inusual, ya que
Dios es el juez final, sin embargo, varios pasajes dicen
que los santos participarán en el juicio contra los
pecadores.
La diferencia es que el pueblo judío pensó que juzgaría
al mundo pagano, no al revés. Esto está de acuerdo
con Mateo 12:41–42, donde Jesús afirma que el
pueblo de Nínive y la reina del sur (la reina de Saba
de 1 Reyes 10) se alzarán en juicio contra aquellos
judíos que rechazaron a Jesús su Mesías.
Muchos piensan que el mensaje aquí es hipotético, que
describe a los gentiles que, sin darse cuenta,
obedecen aspectos de la ley y de esta manera juzgan

16
a aquellos judíos que desobedecen la ley en esos
mismos puntos.
Estoy de acuerdo con otros que creen que esto describe
a los gentiles cristianos que guardan la ley y siguen a
Dios y, por lo tanto, se mantendrán por encima de los
judíos incrédulos en el juicio final.
Son la verdadera circuncisión de Romanos 2:26,
cumpliendo “el justo requisito de la ley” (Romanos
8:4) y paralelamente a los redimidos de Filipenses
3:3, el nuevo y verdadero Israel.
Esto signi ca que tener “el mandamiento escrito
(literalmente ‘letra’) y la circuncisión” no será
suficiente. Los judíos no pueden obedecer la ley lo
suficiente y son todos “transgresores de la ley”.
Solo la fe en Cristo puede traer la salvación. Tanto como
pecadores culpables como receptores del acto
salvífico de Cristo, judíos y gentiles están igualmente
ante Dios.

El verdadero judío: la circuncisión del corazón


Romanos 2:28–29
28Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es
la circuncisión la que se hace exteriormente en la
carne;
29sino que es judío el que lo es en lo interior, y la
circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en

17
fi
letra; la alabanza del cual no viene de los hombres,
sino de Dios.
Pablo cierra esta sección sobre el incumplimiento judío
de guardar la ley al mostrar por qué la circuncisión no
te permite estar en correcta relación con Dios.
Lo hace al diferenciar entre un judío profeso y un
verdadero judío.
El judío profesante se describe en Romanos 2: 28
como un “judío que es uno solo externamente”. Uno
no puede estar en lo correcto con Dios simplemente
al poseer los signos del pacto, la ley y la circuncisión.
Las realidades externas no son suficientes.
Tenga en cuenta los diversos contrastes aquí:
exterior / interior, físico / del corazón, mandato escrito
/ Espíritu, de otra gente/ Dios. Cada uno designa lo
que es esencial para la verdadera salvación.
El período del antiguo pacto, centrado en la circuncisión
y la ley, ha dado paso al nuevo pacto, centrado en la
fe en Cristo y la venida del Espíritu.
El verdadero judío (Romanos 2: 29), por lo tanto, “lo es
interiormente”, que significa “la circuncisión del
corazón”, la recepción espiritual de Cristo. Como
Cristo vino y trajo el verdadero Reino con él (Marcos
1:15), lo que importa es la realidad interna.
Esto fue declarado a menudo bajo el antiguo pacto (Dt
10:16; Jer 4:4; 9:25–26).

18
Para Pablo, viviendo en la era del nuevo pacto, esto
solo puede realizarse plenamente en Cristo en la era
del Espíritu.
Aquellos que han experimentado esta nueva relación
de pacto son los destinatarios del contraste final,
recibiendo elogios “no de otras personas sino de
Dios”.
De acuerdo con el resto del capítulo, hay un impulso
“ya y aún no” aquí también, con la alabanza que
viene ahora y que sin embargo culmina en gloria y
alabanza en el juicio final (véase Romanos 2:16).
Esta sección tiene una gran relevancia para nosotros hoy
en día. Nosotros también somos propensos a buscar
alabanzas externas de otros más que de Dios.
Como Cristo vino y trajo el verdadero reino con él
(Marcos 1:15), solo importa la realidad interna.
Debe vivir para agradar a Dios en lugar de a quienes lo
rodean. En un sentido más amplio, queremos
complacer a ambos, pero el criterio final es Dios,
esperando ese momento final cuando le doy cuenta
de mi vida.
Deben destacarse dos puntos sobre la lista de Pablo en
los versículos de Romanos 2: 17–20 acerca de las
formas positivas en que el privilegio de los judíos y su
responsabilidad se relacionan con los gentiles.
Primero, estos privilegios y responsabilidades reflejan
las intenciones de Dios para Israel. Así fue como

19
pudieron cumplir el pacto Abrahámico y la intención
de Dios al elegirlos el pueblo de su pacto. Pero eso
exigía fidelidad al obedecer su pacto y sus leyes, y la
voluntad de ser una fuente de bendición para los
gentiles. Los judíos fallaron en ambos.
Segundo, estos privilegios y responsabilidades también
se aplican a nuestras relaciones como cristianos con
los no creyentes. Se nos exige humildad y un deseo
de ser usado por Dios mientras llevamos estas
verdades al mundo. ¿La evaluación de Pablo de
nosotros sería mejor que la de su propia gente?
Debemos examinarnos continuamente en términos
de nuestro testimonio y servicio a los perdidos.
Aunque se jactaban de la ley y de su relación con
Dios, el pueblo judío deshonró a Dios al no honrar su
ley y las obligaciones del pacto.
Por lo tanto, les dieron a los gentiles una razón para
burlarse del tipo de Dios que no podía controlar a sus
propios seguidores. Esto también continúa hoy, ya
que escuchamos con frecuencia sobre cristianos que
han deshonrado a la iglesia y al Dios que seguimos.
La clave, como veremos en cada capítulo de Romanos,
es la vida interna del creyente. Caemos en un error
cuando estamos satisfechos con las trampas externas
de parecer un cristiano e ignoramos las realidades
internas de vivir realmente como uno.

20
Dado que muchos de los que nos rodean están
satisfechos con la apariencia externa, olvidamos con
facilidad que Dios mira el corazón. Debemos vivir en
todo momento para glorificarlo a él y no a nosotros
mismos, algo que es muy difícil de hacer en nuestra
cultura de apariencias.

Bibliogra a.
Notas personales.
Keller, B. R. (2007). El cielo y el infierno: Vida eterna,
castigo eterno
Fundamentos de Teologı á Pentecostal (p. 68).
Foursquare Media.
Hunt, J. (1990–2011). 100 Claves Bíblicas para
Consejería (Vol. 28. 1-32)
Lecciones de doctrina bíblica (B. Marsh & M. Marsh,
Eds.; S. Calderón, Trad.; Vol. 3, pp. 5-9). Literatura
Alcanzando a Todo el Mundo.
Lecciones de doctrina bíblica (Vol. 1, pp. 34-j35).
Literatura Alcanzando a Todo el Mundo
En Apologética en diez respuestas.
Diccionario Hispano-Americano de la misión
Diez pasos hacia un discipulado (Primera edición, pp.
74-77.
100 Claves Bíblicas para Consejería (Vol. 61 ).
El Evangelio que proclamamos Deiros, P. A. (2008).
Diccionario de temas bíblicos

21
fi
Diccionario Biblico Lexham.
Comentario Bíblico mundo Hispano.
Indice de Tópicos.
Comentario bíblico de Matthew Henry
Diccionario bíblico Eerdmans
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