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J-D. Nasio
OM trabaja un
~, psicoanalistaRetomo mi seminario en su décimo afio. Hace ya una
década inaugure esta @nsefianza destinada a los analistas, en
la Escuela Freudiana de Paris -en 1977 y 1978-. En aque-
lla época estaba preocupado por demostrar y justificar una
tesis que era la siguiente: crefa, y lo creo atin, que la posi-
cin del psicoanalista es tal que se aproxima en sumo grado
a una posicién femenina y en esa €poca la llamé posici6n
femenina del analista. Hoy damos un paso més y hablare-
mos del analista, pero para la ocasion, del analista que est
instalado en el lugar desde donde dirigir una cura.
E] titulo=que habia pensado para este seminario —“Bar
Ci a = retoma el titulo de un texto de_
Lacan que se encuentra en los Escritos y que se llama “La
direccion de la cura y los principios de su poder”. La elec-
cién de ese titulo —“La direccién de la cura”— es totalmente
intencional.
En el transcurso de estas reuniones es mi intencién lle-
gar hasta los resortes intimos de la labor del analista en suCOMO TRABAIA UN PSICOANALISTA
propio campo, y asi demostrar que EV PSCORATRaD as,
s La caricatura te analista eternamente silencioso, q
que
deja que el anlisis se despliegue segrin Ta voluntad ge |
palabra, es una mala posicidn; es una caricatura errénea de
nuestro trabajo de analistas. Lo que quisiera demostrar este
afio es que los analistas trabajam: i te, que traba,
jamos de otro modo que el de dejar, simplemente, que la
palabra acne, Quiero decir que
en una posicion que puede llamarse ~como To dice Lacan
en ese texto- z
iri lugar de un retorno a |
Freud, como Lacan lo proclamé en su época, hoy nuestra
consigna seria la de retornar a la afirmacion que expresa
1: EEO
‘Me parece necesario en Ta actualidad retomar los prin:
pios de nuestra accién y ver cémo esos principios han evo-
lucionado desde Freud hasta nuestros dias, y considerarlos |
en esa actualidad. }
En los siguientes seminarios trataré de retomar diferen-
tes capitulos y cuestiones. Esta noche, a su tiempo, vamos a
abordar la cuestién muy general de los momentos del de- |
sarrollo de la cura, las fases de una cura. E inmediatamente
comenzaré por recordar los origenes de la técnica psico®
zal es decis; Jos orfgenes a nivel del mé[Link]értico. |
win o < oes quisiera plantear unas pregunt me
ieee lc ustedes ya estén imaginando y conct se
inno Panel decirse que el analista dirige Ia cur
eon ablarse de politica, de estrategia, de wacticet
todo eso de modo diferente de los términosY
Conceptos
con .
reflexionar? los cuales estamos habituados a pens! Y |
' 15
Si definimos ake general, como el conjunto de
medios aplicados a una materia con el propésito de lograr
concepcion tradicior -écnica no es aplicable al psi-
coandlisis por dos razones: en primer lugar porque, :cual es
Ja materia sobre la que se aplicarian los medios de la técni-
ca? Precisamente, en el caso del psicoandlisis esta materia
es el deseo del analizante, y para el psicoanilisis, esta mate-
tia —deseo del analizante- es idéntica al deseo del operador.
Como si el operador, en la técnica sicoanalitica, debiera
opera® sobre sf mismo. La arr a que hace que no
podamos aplicar esta definici6n tradicional de la técnica es
que Tos medios técni como habitualmente en
otras disciplinas, exteriores a los procesos sobre los cuales
esos medios operan. Esos medios =por ejemplo, una inter-
yencion analitica— no son exteriores: son la ¢ 10
proceso. LQntervencidy de un psicoanalistaen el curso de
tuna sesién noes un medio que viene del exterior a operar
sobre el proceso analitico, sino-que-debe-ser-considerada
como la manifestacion de Jo que ocurre en esa relacién.
No podemos pensar la técnica psicoanalitica oes
do una concepcién instrumental de ella.
Sin embargo, existe una técnica de direccién de la cura.
Pero
(0 repito. Mientras imaginemos'la técnica’
analitica como un medio para-operary-permaneceremos
capturados en la voluntad de dominarla y dejaremos de
lado la
d La esencia de la técnica analitica es
el fondo estable que se decanta en el psicoanalista en la
medida en que esa técnica instrumental se aplica. La obten-
cin de ese fondo estable significa la creac 2a
nalista, i dslegidazsdesunasdisposiciénsori
fealizacion de una experiencia! :
“Todo analista esta dispuesto hacia algo; ese ;
experiencia singular: la de saber percibir fuer los zest da
-percibir de modo inconsciente— el inconsciente d
lisis. Esto quiere decir que la esencia de la téen a i
aldeseo dellopérado® en el deseo que subyace EaSpEn
‘Guando pracucamos nuestra labor.
Es alli donde existirfa una posibilidad de ser tocados por
una verdad, que es, al mismo tiempo, una verdad para el
jaimos aqui frente a una aparente cont Re
una parte digo, con tono de urgencia, que €5nt Siendo asf, me falta ain completar la definicién de la
ait la cura Bien. V por otra faxteslaeaeag esencia de la técnica. Fsta no es sdlo un fondo estable que se
caer en eI dominio. La contradieciony puede resol decanta en cada analista cada dfa. La esencia de la técnica es
dir, con una activad lidica_humoristica, C ‘un fondo estable que se decanta historicamente desde hace
necesario jugar con nosotros mismos y decir é wae ochenta afios, es decir desde el nacimiento del psicoanilisis.
ocupamos y estudiar seriamente la-técnigay los pr EI divén, el sillon, la regla fundamental, etc., es decir
tecnicos, esperando secretamente:que lav lis) todos los elementos caracteristicos del procedimiento anali-
sis haga irrupci6n: en nosotrospnos:trastorney tico, han llegado a ser con el tiempo una especie de constan-
da y ponga un limite al-supuesto-dominion te invariable con la cual se ha identificado el psicoanalista.
accidi = " sti
ecion, Esa, entonces, donde y cuando la ve é La técnica psicoanalitica es hoy uno de los trazos distin-
tenelandlizante tivos, un ideal del yo, en el cual reconocemos nuestra iden-
una palabra: Senjelemds-apliendoweleal tidad de analistas. Es un ideal del yo que es necesario pre-
mist conocedor de los preceptos de la técni¢ servar cuidadosamente y hacer que dure més allé de
Sobrestodo lavlibertad de ser ds inconseiel nosotros, si verdaderamente tendemos a que la experiencia,
el mas incor s a
Sj ‘ é
Puletog eb mis inocenteyel mas desarmad6: ti que es la nuestra, perdure también,
al = = 7 : SS
0s efectos del inconscient Es en ese sentidovque he elegido hacer ste Seminario
Dontua ee onscienteP ues es alli, en: nt
unt a = =
* ay «nun trastomo, en un aturdimientostdl sobre la técnica, para que pueda percibirse hastaiqué punto
ao , dond
Posibilidad de hacer la experiencia del 2
a See analistas— y conducir al analizant i un elemento con el cual reencontramos nuestra identidad.
Bevan 2 es decir -lo veremos Imego= fs el pensar que cualquier gesto técnico, por ejemplo el
Soa < 3 experiencia y. ocupar un higal pounce de la regla fundamental, que un analista puede
SS Sepa, racer a su paciente luego de las primeras entrevistas, pensar
Mente ese on dirigir [a CUra, es nécesaia ea que por ese Besto, por esa formulaci6n, el analista vehiculi-
»Yal mismo Uempo saber que el fin za el ideal del andlisis, vehiculiza el psicoandlisis como unCOMO TRABAIA UN PSICOANALISTA,
1 9
ideal ¥ 5¢ inscribe él mismo e inscribe a su Paciente i |
7 i w 5 ig
na | que me permite abordar las cosas en este seminario a modo
fiiacion simbolic a a eet
npn gree opens AS uenosotoedane de introduccién.
_crosexperiencas” t| Esqueméticamente podemos despejareuatronfasesten cl _
Io temporal de una cura. El interés ~insisto- de
Disingo acura dela experiencia analiticn desarrollo temporal de una cura
os of coming que tan a | despeiar esas cuatro fases, el verdadero interés, es{recona-
analist transitan
Faiste Ja cura analitic:
ar cen cada una de ellas} MES
‘omentos radicales, a_los_que Ilamamos
demas hay momentos is
Se La primera fase es la que podemos llamar
Entonces, la direccion de Ta cura esta conducida. rossificacin sib fetid
punto de experiencia. =e ons fase s om
Melo digamos, desde las primeras-entrevistasyyenelencuadee-ay
ca lama “secuencia transferencial”, “se
transferencia”. Entonc = 5
En particular, al_final_de la primera entrevista y en la
modo el proceso del andlisis en funcién de un finy siguien
do un indice; segan un fin y siguiendo una localizacién. E] Ee
fin mis inmediato es hacer surgir la secuenci a ia
rade Yelindice e el ofecido por Git cia de la transfe-} decir que él puede hablarnos de su realidad inscrita en una
ferentes modalidades| familia, en una pareja, en una situacion profesional. Poco
dela pa i: = = 7
que ae salle, Coma exactitud: el importa cémo nos presente su realidad. Lo que si nos _
diferentes cl nth fucir esa cura esta constituido por| importa, sobre todo -y es en ese punto que va a intervenir
s modalidades de las demandas del analizante. 3 aa
igamos en seguir po que ti
mamos la “
-, 1”, el momento de le
tansferencia, ae i
col
Esa relacién con sus sintomas es una relacién de sentido,
Jacura;abandona la posicién de dominio a partir dela cual | es decir que él le da un sentido a cada uno de sus sufri-
@ cura. Y alli, en ese moment mientos, a cada uno de sus trastornos. Y es en ese nivel, el
Es dec re - ena = fe nivel del sentido, en el que tenemos que hacer nuestra pri-
tase siguiend i nduccién de un andlisis puede ee meta intervenciGn 21a [Link] la expresion de
cur, diferentes f rentes momentos o diferentes fase acan, RECTIFICACION SUBJETIVA,
'ases 0 momentos que van a estar separa” gQué quiere decir “RECTIFICACION SUBJETIVA’ Que
dos, divids
» Aivididos, segy a « :
* Seguin un criterio que es el criterio del tipo intervenimos a nivel de la relaci6n del yo del sujeto con sus
€ relaci¢
ale Be -
wien ‘a e el ay sintomas. Es por ello que desde la primera entrevista -y en
i — 2 as .
sob; Particular en las entrevistas siguientes— me parece esencial,
ditigiria es
nalizante tiene con su palabra. Volver”
re cad:
'aemos ‘a una de estas fases. me
jue * €
Pepresentan has fases, tal como las presentaré ahora, | ©insisto mucho en ese punto, despejar muybienselmativa®
€squema muy reducido, muy simplifical raz6n por la cual el paciente ha decididoCOMO TRABAJA UN PSICOANALISTA
nara unpicoaslista Hasta no deberfa decir “llamar ay
psicoanalista” sino “] 2 ~ Porque si ¢|
paciente demanda una consulta y. él ya ha visto, por ejem.
plo, a un psiquiatra, a otro analista o hasta si cuando ery
peau sus padres Io han Ilevado al médico,lo que impor
ta. el primer momento en el cual él ha venido a consultar
o ha sido traido 2 consultar.
En otros términos, el sentido -es decir, la relacién del yo
con el sintoma- se decide sobre todo en relacién con lo pri-
mero, con el primer gesto, la primera decision de apelar a un
oro. ¥ es a ese nivel que vamos a producir, que vamos 3
hacer intervenir, a introducir, esa RECTIFICACION SUBJETIVA,
Siempre digo que luego de la primera entrevista hay una
demanda masiva de parte del paciente. ¥ es al final de es:
primera entrevista que tengo el habito de manifestarle:
“Bien, vai ut ‘evista,
quisiera darle mi impresién con to
comporta, en tanto no la conozco”,
=
Este momento es tan trascendental que ese esquema de
Jas cuatro fases de la cura sélo tiene valor por venir a situar
esa secuencia transferencial.
‘Un tema relevante en relacién con este momento trans-
ferencial es la cuesti6n de las resistencias.
Ese concepto de resistencia ha sido esencial en la evolu-
cién de la teorfa de Ta técnica analitica. Ha sido un concepto
clave. :Qué es la resistencia en ese momento? Es una resis-
tencia que Lacan la enuncia en tanto resistencia de Tos ana
momento pasional de la secuencia transferencial. Primera_
acepcion de Ta palabra “resistencia}’: Ia resistencia del analis-
‘a, Hay una segunda acepci6ni Ta resistencia del yo.COMO TRABAIA UN PSICOANALISTA
La palabra “resistencia” estaria siempre en relacion co,
la resistencia ad{yades decir que es un fenémeno a nive| &
Jas capas imaginarias. La resistencia del yo es la resisteng},
que él mismo opone para que no exista esa experiencia qj
apertura del objeto de goce que yace en su corazsn, en
centro, En ese momento, en tanto momento fecundo, es ¢
tiempo en el cual el analizante tendria una posibilidad dk
“ser privado de” -esto en tanto, por ejemplo, los analist:
lacanianos son aquellos que frustrarfan a sus pacientes-, D
hecho, Freud mantuvo claramente a todo lo largo de s,
obra -y lo reiter6 muchas veces la idea de que el andliad
se desarrolla en una atmésfera de privacién. Y bien, a
atmésfera de privaci6n, de frustracién, no tiene nada au
ver con el dolor de ese momento de secuencia transferen!
cial. Una cosa es que la demanda de amor sea inaceptable
Otra cosa es experimentarlo, hacer experimentar, hacer ||
experiencia de tener que revelar el punto central, el nicle
del yo, es decir el punto en el cual el objeto, en tanto al
aparecerfa en superficie.
Es 50 que, en la teorfa Jacaniana, puede Iamarse
“fal ~-elsujeto ~el analizante~ est4 confrontado, ni
‘Glo con la inaceptabilidad de la demanda de amor sind q
(std confrontado con Ja falta en ser. Fs decir que su ser
wa falta; que su verdadero ser en el andlisis no esl, SY
tna Go. Lo que yace en el centro del
ina falta. Es un unto fundamental,
a0. BS
Pinto central que es aquel que llamamos habitualmente, &
a rf .
een minologia acaniana, objeto “a” u objeto de goce: Bi
feud de secuencia transferencial, en ese moment!
cio yoo matalista debe hacer silencio, Debe hacer sile”
EH ¥ como ustedes g,
2»
te silencio en-si, él-es quien dirigeslacurar Si no lo hace
ignora quién conduce Ia cura en ese momento.
Retomamos aqui -bajo otra formulacién- lo que se dijo
alnicio de este seminario: preocuparse de conducir la cura
sabiendo que lo que importa no es dirigirla,[Link]
es-huestro propio deseo y-esa-capacidad que tenemos de-~
infa-
fase de la transferencia—
; la aparicién de ese momento transferencial
es el andl a
significa ya el andlisis en acto. En otros términos: el pasaje
de lac Gebmda Os Geioia In demanda'chée' urd oj fica,
hasta sin Ja intervencion del analista, que se ha practicado
e] andlisis de la sugesti6n y Ja tra
rencia, La transferencia es el anilisis de la sugestion y, por
ende, Ta transferencia es el andlisis de la ia. Si
ustedes quieren, tenemos tres momentos: Z
sugestion - momento transferencial - interpretacién
del momento transferencial
La interpretacién del momento transferencial se cumple
a condicién ~insisto- de hacer en nosotros ese silencio que
hace surgir él Otro para el paciente. Ese gran Otro que
puede surgir para el paciente y que puede tomar hasta la
forma de una interpretaci6n. mae oe ee ee
‘Tenemos, entonces, las cuatro fases que pueden mar-
car el desarrollo de una cura. Entendamos que no son
cuatro fases que se puedan descubrir a lo largo de una
Cura; no separan cuatro momentos histéricos de ella: son
cuatro fases que se superponen entre si y habrd otra, laCOMO TRABAIA UN PSICOANALISTA,
Pero, en este momento, y dado que deberemos abord
is adelante el tema de la transferencia, debemos ir a
cuestién del método catértico porque considero que
estudiar la transferencia desde sus comienzos se pued
ustedes saben- el método preanalitico y esté en el orig
del nacimiento del psicoandlisis.
La historia del método catdrtico es verdaderamente a
sionante. Y no sélo es apasionante sino que, ademés, se
reflexionaban y eran constatadas en 1890, estén muy pre
sentes en el modo como hoy concebimos el anilisis.
F Por ejemplo, ignoraba que en 1890, en la época en qu
reud practicaba el hipnotismo, e] método catértico 4
Eilon demie 4 cla desde su modo de estar sentado en
pregunta: in Su paciente recostado. Entonces au
en 55 enn? & 85t0 posible, en tanto Freud nos die
vin t0s sobre técnica que él habia decidido el ust
ie Poraue, efecivamente, no soportaba bien tené
Pacientes durante ocho horas al dia y le
Necesario, ¢
* Sensecuentemente, pedir al analizante que §
I
6 L
Falta agregar un aspecto que estd muy ligado a Jo a
vamos a tratar hora, que es la institucién, en un moment,
de lo que se ha convenido en Ilamar “la neurosis de transfe
rencia”. en el momento fecundo del anélisis van a aparece
sintomas nuevos, propios de la relaci6n analitica. Y Frey
comenzar por alli. El método catértico constituye —com#
hasta qué punto cuestiones que se afirmaban, pensabail ¢
' x
recostara? De hecho, me acerqué a personas que conocfan
bien la historia del hipnotismo: efectivamente, en 1890 se
practicaba el hipnotismo, en primer lugar, en consultorios
privados y no sélo en la Salpétriére. Y cuando se lo practica
en consuitorios privados, una de las modalidades no era la
tinica- era la de hacer sugestiones verbales al paciente,
estando sentado detrés de él y el paciente recostado.
Entonces, cuando Freud nos dice en sus escritos sobre téc-
nica que habia pedido al paciente que se acostara porque
no soportaba su visién durante ocho horas al dfa, de hecho
no hacfa otra cosa, en realidad, que retomar un dispositive
ya muy antigo que él mismo habia practicado siendo hip-
notizador. Esto sirve en tanto anécdota.
Lo que me parece mucho més interesante es la manera
que se tenia de concebir el método catértico.
Sabemos que el método catrtico fue inventado por
Breuer. Algunos dicen que fue Janet y otros reconocen
también que hubo dos médicos franceses interviniendo en
a época —por ejemplo, Burot-. La cuestién es que en esa
poca estaban todos comprometidos en esta cuestién.
‘Habja congresos sobre el tema, por ejemplo, en Paris, en
1881. Hubo congresos no sélo de psiquiatria; hubo congre-
505 psicolégicos en los cuales estaba en boga una idea que
‘onsistia en lo siguiente: el método catartico explicaba, o
tia de esa hipétesis, que los sintomas en el histérico son
Ja expresién manifiesta de la presencia en el espiritu, en la
ique, de un cuerpo extraiio, encastrado en los sujetos, en
mento era una idea o un grupo de ideas penetradas en el
espiritu fuera de la conciencia; es decir que se consideraba
que el sujeto habia percibido inconscientemente un aconte-
cimiento particular que se habia transformado —la percep-
cién se habia transformado- en una idea o en un grupo deAJA UN PSICOANALISTA
' 2
ideas que permanecian en la psique como un elemento aj. hipnoide, una especie de obnubilacién, de aturdimiento,
we Fram ese elemento aislado, esa idea, ese grupo qj que habia creado las condiciones para dejar penetrar en él
vn tos que iban a tener una activa presencia patogeng) acontecimientos que iban a inscrbirse en su inconsciente,
[sanknedadseexplicabs por el hecho de que, en el ins) Janet tena ota ides: decfa que de hecho no era porque el
dela psique del histérico reinaba, dominaba, un caer, paciente estuviera en un estado hipnoide, sino porque
x habfa tenido una mala sintesis de parte del yo. Es decir que
el yo no era capaz de integrar correctamente ese grupo de
ideas ya esto lo llamaba “labilidad psiquica de sintesis”.
Freud tenfa una tercera hipétesis: pensaba que, de hecho
y en realidad, esos grupos de ideas estaban aislados y eran
patégenos porque eran el resultado de la percepcién de un
acontecimiento sexual. ¥ eso va a distinguir a Freud neta-
mente de lo que pensaban todos los otros teéricos de la
época: el caricter violento, pero ademas sexual, del aconte~
cimiento traumitico.
Al respecto surgen muchos comentarios. Primero: uste-
des ven que la teoria que ellos tenian en boga es de Char-
‘cot. Fue Charcot quien tuvo la idea de que el origen de la
histeria se debia a un grupo de ideas parssitas no conscien-
tes en el espiritu del sujeto. ¥ bien, estamos en presencia de
tuna teorfa que considera que el traumatismo releva de la
greek Es decir, que lo que hacfa mal era un afecto
fen exceso, debido al shock emocional de la percepcién del
acontecimiento traumitico, Luego, la teoria en boga en ese
momento era doble: Ia enfermedad se produce por un ele-
‘mento singular y por un exceso de afectos. El uno es el
exceso.
°.
pn époce, Charcot wilizaba la hipnosis para crear |
rismos sintomas por los cuales era afectado el pacien
histérico. Es decir que utilizaba la hipnosis para recrear |
sintomas padecidos. Y Charcot Iamaba a esa nueva
cia “una neurosis artificial”. Es el mismo término q
Freud v2 a utilizar diez 0 quince afios més tarde para desi
nar la neurosis de transferencia. Pero es entonces cuan
Breuer tiene otra idea: la de servirse de la hipnosis o de
sogestién verbal, o de otro tipo de sugestién, no p
roproducir el sintoma de Ja enfermedad sino para extra
hacer stir, extirpar, el cuerpo extrafio. Y la idea que
Breuer fue la de utilizar el hipnotismo para hacer que
aciente volviera al momento en el cual habia tenido
experiencia perceptual de un acontecimiento que se hal
twmado patdgeno. Lo que es interesante es que Brew’
Pensaba, a veces, que esto se podia hacer por hipnosis
que, Smplemente, pidiendo hablar al paciente
Jogrbo provocar esta reminiscencia del momento pate;
Hasta ali, hasta el punto de creer que en el origen de
Yermedad de la histeria existia ese grupo de ideas ai
odo el mundo estaba de acuerdo. La diferencia est
hh explicacién de cémo ese grupo patégeno se habfa in
7 Sn cl espiritu del sujeto. Breuer pensaba que
Thien” S babia instalado en un momento e
Decis one SStbe ea lo que él llamaba “estado hipa
ments sy ° *lgunos momentos, siendo joven, ?
7
"© del pasado, el paciente haba tenido un &
En este punto les pido a los lacanianos que se interro-
guen: zno reconocen allf el Si y el objeto a? ZNo reconoce-
mos alli la cadena de significantes $2? ZF elemento singu-
lar, el St y el exceso de afecto, el objeto a?
Pero podria surgir la pregunta acerca de un reduccionis-
mo entre Lacan y Charcot. No es un reduccionismo, esAj UN PSICOANALISTA
como TRABAY
integrar el g1 grupo de ideas
‘ 7
tendiendo que el elemento de sorpresa, es decir la sorpre-
evocadora del carcter repentino, sorprendente y violento-
Ia reminiscencia catértica era el factor primordial de la
péutica analitica. O sea que la catarsis no era s6lo una
cia violenta
‘agar esto es muy importante, n ene - y
sescer UE is decene orp dente. Y Reik extrae la idea le sorpresa y lo piensa
oducta una — a ilo il nivel de la sree oe no i al nivel del
; que e metodo ca See ite, sino hasta el nivel analista. Ustedes conocen
arias atrés en el acontecimiento traui quizds ese texto es titio de los textos célebres de Reik- sobre
Gao porgoe el sueto vei en:el migmeney de ¢ fa sorpress, en el cual él considera que ésta es el trazo del
lencia uroca, una crisis de histeria. CCE efecto terapéutico de una interpretacién psicoanalitica. Una
Icrurrica era llamada “crisis hhisterica = interpretacion psicoanalitica es corroborada [Link] por el
Reencontramos alli, nuevamente, el co n ento 0 la conviccion del pactente ante esta interpreta~—_
Es Ear enero If aqt AG" ci6n, sino por el hecho de que la eu sfpretacion sorprenda.
- Finalmente, Strachey, y otros psicoanalistas como Nun-
berg, reconocen todos, sin dudar, Ia eficacia terapéutica de
la catarsis y hablan de abordarla o considerarla en el inte-
_ Terminaremos esta primera etapa recordando la evolu-
Seen ee eto de la técnica en Freud. Freud cambia a partir de
natios, cada ver queae Tea ° 7 abandona Ta a la hipnosis y emmy = Jo que
* nscibe alos afios 1890-1892, allo ha convenido en lamar ‘la coercién asociativa”, tratando
sickens alentar y hasta de exigir el recuerdo, sin hipnosis ya, de
z 3 los acontecimientos olvidados, de los acontecimientos trau-
He podido constatar que Rank y Ferenczi maticos y sexuales olv = Uno de esos métodos era el
° & conjunto ~creo que el tinico que hicie acer presion con la mano sobre la frente del paciente,
EL desarrollo del psicoandlisis, que sugiriéndole que eso le har :
dice textualmente: “A despech dd descubre que Elizabeth, no quiere recordar, que
» &s necesario decir que la desea nventa el concepto de roe apres gr le
odo catartico es el factor primordial dé Coerciorr asoctativar eLCORCEpED de resistencia v
E que Ferenczi y Rank n el mismo momento de la coercion asociativa.
habia una parte de cata Ese concepto de resistencia cambia relativamente la teo-
fia de las neurosis, y Freud, en lugar de hablar a partir de
fa pTRABAJA UN PSICOANALISTA
y descarga, va a trans an
j de cuerpo extraiio fe jevos sintoma:
E ee Jas representaciones traumatic: 6 “neurosis de transferencia”.
= Tr conciencia Fepresora que nog i duoctian edt =
jntolerables ¥ 1 Ta resistencia, entonces, es' le la asociacién, de
regla fundamental, de la eleccién de otra formacién psi-
uica para descubrir el sentido de la significacién incons-
iente. Luego la interpretacién, para interpretar la resisten-
a y para concluir la aparicién como resistencia a la
itervencién del terapeuta y, por consiguiente, el descubri-
uiento de la transferencia.
jaca de ello. : : :
—Ta oor de [a resistencia tendré una seri
siones al nivel de Ja técnica.
Y terminarfamos sobre este punto
cuatro consecuencias importante:
obligado a cambr qCUCIy a mas
ducciones paiquiews en tigar del recuerdo pred En ese momento, en lo que concierne al descubrimiento
secimiento raumatico, Fs alll conde h reaasa la transferencia, aparece en particular la neurosis de
ciacién librey el precepto técnico que la coneretz sferencia y, podemos decirlo ya, el reconocimiento que
gla fndamencal Gegundd; ras analista va a estar no sdlo en el origen de la relacién con
psiquicas, yen parti ocacl 4 paciente la transferencia~ sino que va a estar en el ori~
cargadas de Significacion inconsciente. de gen de toda la experiencia. Es decir que élva a ser el objeto
coercion aSOCHTVG, eI TECHaZO; TE TESt ia del itasmatico subyacente a los nuevos sintomas que apare-
querer recordar, van a conducir a Freud a consid a =
JIama cuestion importante para subrayar en la evolucién
a la técnica: en ese momento se produce un cambio. La con=
ieaeacar a parnhtee¢e momento aaa gna técnica era hacer consciente lo inconsciente. A"partir
laidea de haver inter, scent ae lel descubrimiento de la resistencia aparecera la consigna de
Snifarls saa enciones = paciente, No: ss nalizar las Tesistencias. La primera es una formula topica,
see . “ _ se oy suche ° Ss I on fica; Ta segunda és una formula dinamica, dirfa Freud.
= ae istencia, - © que parece interesante de esta formula para analizar Tas
Sains ae Yo. ; Gnalmenteny en esistencias es que era una formmulacién que, en tanto Ja resis-
es : localizacion de BSE concepto Encia es un elemento del yo, estuvo en el origen de la célebre
aparecer por primera vez Ja nO -cclebre para nosotros; quiero decit=escuel paicologia
“SSstencia ala transf i
ferencg po pensterencia”. No de “resistencia di yo, del anzilisis del yo, de los norteamericanos. Esta escue-
sing 7 orrel z
‘ines < resitenGiaa [a transferencia” ysCOme fila —con Kris, Lowenstein y Hartmann, se fund6 a partir de
fe 2 © cescubrimiento de la relacién transtere esos conceptos de [Link] del yo. Y en
sonsecuencia, del precepto téenico de analizar las resistencias.
Querria terminar con wna especie de “abstractus” —lo
Mo asi siguiendo a un maestro que se llama Pichon-
0 Churcia— de la al
2s ligados al operador con el cual él Baal
Slits decir que van @@Pmt
a
Riviere—
lista inglés
Edward Glover- lain
cincuenta, viendo las dificultades que exis
rentes concepciones de Ja técnica analitie
cuestionario abierto a diferentes analistas de
sobre distintas cuestiones concernientes al mo
trabajaban. El resultado de ese cuestionario, ¢
dia un elemento para obtener una teoria
ca analitica, fue decepcionante para Glover.
mo. A partir de ese cuestionario un ana
smitad francés, mitad argentino— que se
Riviere, hoy fallecido, tuvo la idea de hacer
‘tus’ para hacer una abstraccién de los pa
las €pocas,e hice un {ecu paciente de!
Trend, de 1910, es decir de a epoca del “Ho
aya artir de alli del paci oy ae
fente de Freudhde la época era un adult
GNcuenta aiios, NeUurotico.
haci.
"8 dos semanas 0 dos me:
Pata saber sj
zante de Freu
que super6 la pi
ses de ensayo Con:
odia ser analizado o no. Entonee
ides un adulto de no mas de eine
9 nifio Freud pensaba que los nifios y las personas de
de cincuenta afios no eran analizables. No es que el
pdlisis estuviese prohibido, pero Freud no estaba seguro
le poder afirmar, en esos casos, el carécter benéfico de la
xperiencia analitica-.
El “Hombre de las ratas” era alguien que habia superado
a prueba de un tratamiento de dos semanas para saber si era
nalizable. Freud recibja a ese paciente seis veces por sema~
en sesit ‘una hora, ite Seis meses en UN
a sis ho duraban mucho. Freud utilizaba el divin. En
ecnes: habia una mesita: cor te Seu@ies eee
\dwiches, pues Freud invitaba a sus pacientes a comer con
El paciente, a : lel divin y caminaba
abitacién. Freud interpretaba al “Hombre de las ratas”
diciendo: “Si, usted se mueve asf porque se siente culpable
puede Guedarse-entsu Ingar en el dimin, BS por eso que
Of la habitacign”. Porque el paciente era un hombre
no-se quedaba encima del divin, se movia. Las interpre-
faciones de Freud en la época eran interpretaciones transfe-
Fenciales solo en tanto que la
[a transferencia se disolvia en seguida. Freud mantenfa con
us pacientes no s6lo buenas relaciones de convivialidad, sino
be hablaba de su teorfa, de libros y hasta los adoctrinaba y
plicaba-la teoria psicoanalitica. A menudo le ocurria, con
gunos, verse én otros ‘sitios que en el consultorio, por
jemplo, en reuniones cientificas.
En aquella época’el analizante slo 16 éra en el consulto-
dad, se presentan todas Tas patologias —no solo Ia neuro-
is-. Ciertamente, hay neurosis, pero también momentos
perversion, y algunas veces pacientes psicoticos, aunque
oy los pacientes psicéticos son seguidos en otras partes,
estion que para la Escuela Tnglesa es diferente que para42 COMO TRABAJA UN PSICOANALISTA
nosotros. Toda la escuela kleiniana mantuvo la importancig
de sostener el andlisis de pacientes psicdticos, sobre tod,
esquizofrénicos, a raiz de su propio modo de concebir el
inconsciente y la pulsién. Entre nosotros los pacientes pgj.
céticos son poco seguidos en los consultorios privados. Ey
general, a nuestros pacientes se los ve dos veces por sea.
na, no [Link] SEmeSERTat: y
ae cn
pacientes que hacen reanilisis, es cir que hacen un
segundo andlisis. En mi caso mantengo con ellos largos
2 re % :
meses de entrevistas preliminares que s¢ llaman “entrevis-
iS ‘a
tas preliminares cara a cara”. Tengo muchas reservas acerc:
fal comme Je Tacenls paanecsieliMenetarirse on el
divin, y hay muchas razones para esa reserva.
EI paciente de hoy no solo se encuentra en el consulto-
rio privado; se habla de psicoanilisis, de psicoterapia de
inspiracién analitica, en los dispensarios, hospitales, centros
de salud, etcétera.
Y ese paciente recibe interpretaciones -a mi entender,
err6neas-, interpretaciones transferenciales, creyendo que
la transferencia est4 constituida simplemente por las refe-
rencias, las alusiones que el paciente hace a su analista, en
tanto que la verdadera interpretacién transferencial sdlo
puede jugarse —tal como lo dijimos antes— en los momentos
fecundos, pasionales, violentos y dolorosos de la cura.
Reservaremos para nuestra préxima reuni6n la cuestion
del “abstractus” del analista —es decir cémo actia el analis-
ta, cudles son sus problematicas en una y otra época-, y
abordaremos el concepto de transferencia a partir de los
primeros tiempos de Freud hasta hoy.
Pi,