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El Hombre de las Ratas: Neurosis y Psicosis

Este documento resume un caso clínico analizado por Freud llamado "El Hombre de las Ratas". Freud diagnosticó al paciente, llamado Ernst Lanzer, con una neurosis obsesiva. Sin embargo, un examen más detallado de los síntomas y comportamientos del paciente sugiere que podría tratarse de otra patología, posiblemente una psicosis. El tratamiento con Freud no logró los resultados esperados y se estancó rápidamente. Esto plantea dudas sobre el diagnóstico inicial de neurosis obsesiva.

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El Hombre de las Ratas: Neurosis y Psicosis

Este documento resume un caso clínico analizado por Freud llamado "El Hombre de las Ratas". Freud diagnosticó al paciente, llamado Ernst Lanzer, con una neurosis obsesiva. Sin embargo, un examen más detallado de los síntomas y comportamientos del paciente sugiere que podría tratarse de otra patología, posiblemente una psicosis. El tratamiento con Freud no logró los resultados esperados y se estancó rápidamente. Esto plantea dudas sobre el diagnóstico inicial de neurosis obsesiva.

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259

Una revisión del caso del


“Hombre de las ratas”

Juan Pablo Lucchelli1

1. Psiquiatra responsable Centre Médico-psychologique pour enfants de La Courneuve, Hôpital Ville-Evrard, Francia.

Autor correspondiente: Juan Pablo Lucchelli, E-mail: lucchelli@[Link]

Resumen
Nos centraremos en uno de los casos clave analizados por Freud, que denominó el “Hombre de las ratas” (nombre ficticio del pa-
ciente Ernst Lanzer) y analizado como una “neurosis obsesiva”. Como en el caso de Dora y la histeria, en éste caso clínico Freud
pretende describir el prototipo de la neurosis obsesiva en el que no falta ningún elemento. Todo está allí: pensamientos sexuales
prohibidos que obsesionan al sujeto, pensamientos agresivos hacia las personas que ama (especialmente su novia y su propio pa-
dre), el sentido del deber y la deuda que se imponen en forma de una costosa restricción, etc. Sin embargo, un examen cuidadoso
de los síntomas y del comportamiento del paciente, tanto en su vida diaria como con su terapeuta, nos permite preguntarnos
si se trata realmente de un trastorno “neurótico” y no de una patología diferente, especialmente en relación con los trastornos
psicóticos. Aunque el diagnóstico de Freud de neurosis obsesiva puede evocar el actual trastorno obsesivo-compulsivo, se deben
considerar otras patologías y comorbilidades que relativizarían el diagnóstico principal.
Palabras clave: Freud - Neurosis - obsesiva - Esquizofrenia - Automatismo mental - Hombre de las ratas - Psicoanálisis.

RAT MAN. A REVIEW

Abstract
We will focus on one of the key cases analyzed by Freud, the one he himself named the “Rat Man” (fictional name for patient Ernst
Lanzer) and analyzed as an “obsessive neurosis”. As in the Dora case, in this clinical case Freud intends to describe the prototype
of obsessive neurosis in which no element is missing. Everything is there: sexual and forbidden thoughts that obsess the subject,
aggressive thoughts towards the people he loves (especially the one called the “lady” and his own father), the sense of duty and
debt that are imposed in the form of an expensive constraint, etc. However, a careful examination of the patient’s symptoms and
behavior both in his daily life and with his therapist allows us to ask ourselves whether this is really a “neurotic” disorder and not
a different pathology, particularly in relation to psychotic disorders. Although Freud’s diagnosis of obsessive neurosis may evoke
the current obsessive-compulsive disorder, other pathologies and comorbidities that would relativize the main diagnosis must be
considered.
Keywords: Freud - Obsessive neurosis - Schizophrenia - Mental automatism – Psychoanalysis - “Rat Man”.

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260 Lucchelli, J.P.

Introducción sin escucharme´, suena como una proyección fuera de


nuestra propia hipótesis de que tenemos pensamien-
Nos centraremos en uno de los casos clave analiza- tos sin saberlo; hay una percepción endopsíquica de lo
dos por Freud, que él mismo denominó el “Hombre de reprimido” (1, p. 205). Además, también afirma que se
las ratas” (nombre ficticio del paciente Ernst Lanzer). trata de una “formación ilusoria”; y la palabra delirium
Como en el caso de Dora y la histeria, en éste caso clí- aparece a menudo; al menos once veces en el texto ci-
nico Freud pretende describir el prototipo de neurosis tado (1, pp. 205, 211, 237-239, 243-245, 251, 259, 260).
obsesiva en el que no falta ningún elemento. Todo está También se observan en el paciente una serie de
presente: pensamientos sexuales prohibidos que obse- comportamientos extraños que Freud pone rápidamente
sionan al sujeto, pensamientos agresivos hacia las perso- en la cuenta de “transferencias”, por la sencilla razón de
nas que ama (especialmente su novia y su propio padre), que incluyen a la persona del terapeuta. Así, durante la
el sentido del deber y la deuda que se imponen en forma segunda sesión, después de que el paciente le ha hablado
de una costosa restricción, etc. Sin embargo, un examen de la famosa tortura con ratas, que da nombre al caso
cuidadoso de los síntomas y del comportamiento del pa- clínico en el que el verdugo sería identificado con un
ciente, tanto en su vida diaria como con su terapeuta, “capitán cruel” que había contado la historia de esta tor-
nos permite preguntarnos si se trata realmente de un tura, Freud dice: “En un momento dado, como le señalo
trastorno “neurótico” y no de una patología diferente, que yo no soy cruel, reacciona llamándome ‘mi capitán’
especialmente en relación con los trastornos psicóticos. (2, p. 53) varias veces” (1, p. 209). De hecho, una serie
Aunque el diagnóstico de Freud de neurosis obsesiva casi interminable de “transferencias” tiene lugar duran-
puede evocar el actual trastorno obsesivo-compulsivo, te el tratamiento con Freud, especialmente en forma de
se deben considerar otras patologías y comorbilidades “fantasías”, es decir, imaginaciones muy hostiles con
que relativizarían el diagnóstico principal. contenido sexual que llegan a la mente del joven contra
su voluntad.
El caso Otro elemento del caso que llama la atención de
Freud es una especie de “… compulsión por entender:
Nos centraremos en uno de los principales casos se obligó a comprender exactamente todas las sílabas
analizados por Freud diagnosticó la afección de Lanzer que se hablaban antes que él, como si un gran tesoro
como una “neurosis obsesiva” (1). Para entender mejor estuviera en peligro de escapársele. Por eso se pregun-
el caso clínico, nos centraremos tanto en el caso clínico taba: “¿Qué has dicho?, “y cuando se le repetía la frase,
publicado por el autor como “Observaciones sobre un le parecía que la primera vez sonó diferente, y se vol-
caso de neurosis obsesiva (El Hombre de las ratas)”, pu- vía muy desagradable [con su interlocutor]” (2, p. 215).
blicado en alemán en 1909, como en las notas inéditas, Por otro lado, Freud señala en su comunicación: “una
a saber, el “Journal d´un analyse” (2), que se hicieron pú- compulsión por comprender que lo hacía insoportable
blicas después de la muerte de Freud. para toda su familia” (1, p. 222), fenómeno al que da
Ernst Lanzer visitó a Freud por primera vez el 1 de una explicación un tanto forzada: “… la compulsión por
octubre de 1907. Lo consultó porque había leído uno de comprender vuelve al primo, ya que son sus palabras las
sus textos, y porque sufría de obsesiones y aprensiones, que tienen tanto valor para él” (2, p. 217).
cuyo contenido consistía en el temor de que le sucediera Es interesante ver cómo, a partir de un momento
una desgracia a las personas que amaba. El consultante dado, el tratamiento se estanca, se vuelve redundante,
era un abogado de 29 años de edad, cuyos estudios se incluso se detiene (sesión del 2 de diciembre, es decir, a
habían visto retardados precisamente por sus obsesio- sólo dos meses desde el inicio). Freud señala entonces:
nes, que habían comenzado alrededor de los 20 años. “Es extraño, su convicción de que realmente sentía ira
Es muy notable que Lanzer pudiera confiar muy rápida- por su padre, aunque reconoce todas las razones lógicas
mente a Freud, incluso sus sentimientos y experiencias de ello, no ha cambiado” (2, p. 217). Por lo tanto, la
más íntimas. El joven había ido a ver a Freud aquejado interpretación no produce los efectos esperados y, por el
de una gran ansiedad ligada a una serie de mandatos pa- contrario, a veces asistimos a un diálogo de sordos, una
tológicos que se había impuesto a sí mismo en relación especie de paráfrasis interpretativa de Freud.
con una “deuda” irrisoria que adquirió una dimensión Centrémonos ahora en un tema específico, planteado
desproporcionada en sus preocupaciones y, sobre todo, por el paciente durante la segunda sesión (2 de octubre).
con ramificaciones bastante sorprendentes. Freud señala Freud transcribe los dichos del paciente: “A los seis años
también en su escrito que, aunque encuentra el inven- ya sufría de erecciones, y sé que un día fui a casa de mi
tario completo de una neurosis, “hay algo más, una es- madre a quejarme de ello (...) También tenía, en ese mo-
pecie de formación delirante con un contenido extraño: mento, la morbosa idea de que mis padres conocían mis
los padres del niño (estos son recuerdos de su infancia) pensamientos y, para explicarlo, pensé que había expre-
conocerían sus pensamientos, porque los expresaría sin sado mis pensamientos sin oírme hablar. Veo aquí el co-
escuchar sus palabras” (1, p. 205). La explicación del mienzo de mi enfermedad.” (1, pág. 203). En el Journal…
fundador del psicoanálisis nos parece un tanto simplista en la sesión del 2 de octubre, puede leerse: “Desde los
porque, después de haber notado la naturaleza extraña seis años sufrí de erecciones y sé que un día fui a ver a mi
y atípica de la historia afirma: “`Digo mis pensamientos madre para quejarme de ellas. También sé que para esto

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tuve que superar escrúpulos, porque sospechaba que te- de los de la mujer de tal manera que ella gozaba de cada
nían algo que ver con mi imaginación y mi curiosidad, y coito. Entonces el primo, que estaba dentro de esta mu-
durante algún tiempo tuve la enfermiza idea de que mis jer, estalló en llamas de tal manera que hizo que explo-
padres conocían mis pensamientos, lo cual me expliqué tara la persona” (2, p. 231-2). Afortunadamente, Freud
asumiendo que los decía en voz alta, pero sin escucharlos limita su acción interpretativa, de lo contrario la inter-
yo mismo. Ese fue el comienzo de mi enfermedad” (2, p. pretación de la transferencia habría sido interminable,
39). Esta afirmación difiere de otra hecha por el paciente como leemos en la sesión del 4 de enero: “Feliz. Muchas
durante la sexta sesión (8 de octubre), que Freud trans- otras ideas, transferencias, etc., que no estamos inter-
cribió en su diario de la siguiente manera: “Debe contar pretando en este momento” (2, p. 235). Los momentos
una historia real sobre su corta edad. Recuerda que, a la delirantes llegan a la realidad cotidiana, y no sólo a las
edad de ocho años, había temido que sus padres adivina- “transferencias” con Freud, como escribe el psicoanalis-
ran sus pensamientos. Básicamente, esta idea le fue fiel ta después de que el paciente habla de su estrecha rela-
durante toda su vida (“Diese Idee sei ihm eigentlich treu ge- ción con su propia hermana: “Después de haber estado
blieben durchs weitere Leben”)”(2, p. 73). Precisemos, pues, ayer por un tiempo con su hermana en otra habitación,
que esta confesión, tratada por el paciente como “un le dice a su cuñado: ‘Mira, si Rita consigue tener un hijo
hecho real”, no es transcripta por Freud en el caso pu- en un plazo de nueve meses, no creas que es mío; soy
blicado. Además, como señala el traductor al francés, en inocente’”. (2, p. 239); y Freud escribe: “Éste es su últi-
la frase de la sexta sesión, la palabra utilizada por Freud mo delirio sobre su despreciable comportamiento, que
en el Diario no es “infancia” (Kindheit) sino “juventud” él desacredita de una manera muy complicada”. En otras
(Jugend). Mientras que en el caso publicado Freud sólo palabras, estamos otra vez con una historia delirante y
conserva la noción de infancia (Kindheit), esta diferencia desorganizada al mismo tiempo. Finalmente, al final de
de término nos guiaría en la dirección de un fenómeno las notas de Freud (6 y 7 de enero), se consigna un sue-
que no se limitaría a la infancia (6 años), como también ño que parece condensar toda la relación de Lanzer con
indica el paciente (8 años). En la frase: “Básicamente, esta Freud: “Feliz, sonriente y con una mirada inteligente,
idea le fue fiel durante toda su vida”, parece que Freud como si tuviera un truco en su bolso. Un sueño y algu-
relata una afirmación del propio Lanzer, como lo indica nos fragmentos: va al dentista para que le saquen un
el uso del subjuntivo “sei”. Pero eso no sería todo, porque diente enfermo. Este saca uno, sólo que no es el verdade-
Lanzer no sólo sigue creyendo, sino que hace explícita ro, sino un diente vecino, que fue ligeramente afectado”
esta creencia en voz alta. Normalmente, el término “treu (2, p. 241). Podríamos decir que con respecto al Hombre
gebleiben” se refiere a personas, como en castellano “ser de las ratas Freud siempre arrancó el diente vecino, el no
fiel a”. Expresar la palabra “Idee” es extraño; esto es lo afectado. Es consciente de ello, porque él mismo escribe:
que explica el uso del adverbio “eigentlich”, que puede “Larga interrupción, estado de ánimo extremadamente
traducirse como “estrictamente hablando”. Así, esta for- alegre, mucho material, conexiones. No hay solución”
mulación sería tomada directamente de Lanzer, que sabe (2, p. 249); mientras que en el caso publicado se lee:
que invierte la relación normal: uno permanece fiel a “Una vez encontrada la solución, la obsesión por las
una idea (y no “una idea permanece fiel a usted”). Freud ratas ha desaparecido” (1, p. 242). Sin embargo, según
notifica estrictamente las palabras del paciente, y por lo Freud, la “solución” reside en el descubrimiento de una
tanto insiste en el hecho de que es esta inversión la que fantasía de parto anal, estrechamente ligada al hecho de
está en juego. que la prima se había sometido a una ovarectomía bila-
Como saben todos los lectores de este caso clínico, teral (con la consecuente esterilidad). La famosa tortura
Freud interviene mucho con su paciente, y por una de las ratas podría ser traducida como una fantasía de
buena razón: tuvo que hacerlo por la gravedad de la pa- parto, lo que corresponde verdaderamente a las “teorías
tología. Sin embargo, el psicoanalista vienés interpreta sexuales infantiles” descritas por Freud, en las que tanto
discrecionalmente, como indica esta muestra: “Después hombres como mujeres pueden dar a luz.
de decirle que la rata es el pene, pasando por el gusano
(...) se sumerge en un flujo real de ideas súbitas, no todas Discusión
unidas entre sí, y la mayoría de ellas vienen del lado del
deseo de su estructura”(2, p. 231). Es evidente que la in- El diagnóstico de “neurosis obsesiva” es para Freud
terpretación fantaseosa de Freud no tiene ningún efecto un problema complejo, como lo ejemplifica el hones-
en su paciente, excepto que engendra una avalancha de to intercambio epistolar que tuvo lugar en el momento
ideas desarticuladas. Pero eso no es todo, porque Freud del análisis del Hombre de las ratas, entre aquel y Jung.
añade este material que probablemente forma parte de la No sólo se trataba allí de la discusión diagnóstica del
vida cotidiana del paciente: “Unos meses antes de que se caso de Otto Gross (sobre el que volveremos más ade-
formara esta idea, había conocido en la calle a una mujer lante), sino que también vemos que Freud percibía que
a la que inmediatamente identificó como prostituta o, al cuadros clínicos similares podían tener dos aspectos, ya
menos, como una persona que tenía relaciones sexuales sea en el sentido de una “neurosis” o en el de la esqui-
con el hombre que le acompañaba. Su sonrisa particular zofrenia. La comorbilidad entre la “obsesión” (“trastor-
despertó en él la extraña idea de que su primo estaba en no obsesivo compulsivo”) y los trastornos psicóticos es
su cuerpo y que sus genitales estaban colocados detrás importante. Esta disquisición también ha interesado al

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psicoanálisis post-freudiano: basta con referirse a los ca- gran trabajo. Su concepción ha seguido desarrollándose
sos de neurosis obsesiva estudiados por el psicoanalista tan rápidamente que tengo dificultades para seguirle (...)
francés M. Bouvet, que dicho autor diagnosticó como En muchas áreas he podido seguirle cojeando, y espero
“neurosis obsesivas”, mientras que estos especialistas que aquí también mis débiles piernas me lleven algún
habían diagnosticado como esquizofrénicos (3, p. 28). día hasta el final” (6, p. 82).
En el caso aparentemente típico de la neurosis obsesiva El otro punto que se debe considerar es el relativo a
del Hombre de las ratas, no podemos evitar ver elemen- la “omnipotencia del pensamiento”, que parece fluir de
tos clínicos que corresponderían a la psicosis y no a la la fuente tanto para Freud como para los psicoanalistas.
neurosis. En primer lugar, Freud escribe varias veces que Sabemos que en los niños, una especie de “pensamiento
su paciente sufre una especie de “delirio”: ciertamente, mágico” o incluso “ilógico” (Piaget) puede llevarnos a
la palabra utilizada por Freud es “delirium” y no “Wahn”, suponer la existencia de un pensamiento todopoderoso
lo que habría expresado el aspecto menos categórico, en en el sentido de que superaría los límites de la “reali-
la medida en que “delirium” en alemán, contiene el sig- dad” (aunque todavía tengamos que preguntarnos qué
nificado de un trastorno de la conciencia que se puede entendemos por realidad aquí). Como ejemplo de esta
encontrar en cualquier “estructura clínica”. Se ha podi- omnipotencia, Freud explica que su paciente era “su-
do conjeturar que el “delirio” presente en el paciente de persticioso”, pero especifica que esta superstición no se
Freud no es lo mismo que el delirio psicótico (Wahn) (4, basaba en temas comunes como lo que puede acontecer
p. 52). Obviamente, podemos hacernos la siguiente pre- los días viernes, o el número 13, y que consistía, por
gunta: ¿por qué Freud utiliza la palabra Wahn a la hora el contrario, en “sueños premonitorios”, como recibir
de analizar el caso ficticio de la “Gradiva”, estrictamente cartas de personas en las que había pensado “repentina-
contemporáneo al análisis de Lanzer, mientras que en mente”, o encontrarse continuamente con “personas a
relación con este último, publicado un año después, pre- las que acababa de cuidar”, o incluso en presagios, etc.
fiere la palabra “delirium”? En resumen, momentos interpretativos continuos que
También es interesante recordar que en el caso del parasitan constantemente al paciente, dándole la impre-
Hombre de las ratas, se produce una discusión entre sión de una especie de “sincronicidad”.
paciente y terapeuta sobre el diagnóstico: el primero se En particular, subrayamos lo que el paciente le confió
refiere a una “desintegración de la personalidad” (2, p. a Freud durante su segunda entrevista, es decir, que creía
69) (Zerfall der Persönlichkeit), con lo que Freud estaría de que uno podía adivinar o saber lo que pensaba; este dato
acuerdo: a) en el Diario… dice que está de acuerdo con clínico fue retomado por el paciente durante la sexta
una “Spaltung der Persönlichkeit” (2, p. 71), una división sesión con Freud. Explícitamente, Lanzer cree que esta
de la personalidad (mientras que ésta no es la palabra idea todavía vive en él, que ha permanecido fiel a él, que
utilizada por el paciente); b) mientras que en el caso pu- es parte de su propia personalidad. No creemos que este
blicado, Freud indica “Estoy totalmente de acuerdo con dato clínico sea de una fuerza suficientemente grande
su noción de la desagregación de la personalidad” (1, p. como para ser aplicado, sin embargo, es muy similar a
214). Freud va aún más lejos al estipular que la morali- lo que se conoce como automatismo mental (7) y que
dad es lo consciente mientras que el “mal” es lo incons- es un síntoma único de “primer orden” en el diagnós-
ciente, para explicar dos aspectos presentes en el mis- tico de la esquizofrenia (8). No ignoramos aquí el resto
mo individuo habitado por un Spaltung, una escisión. de la historia del paciente: creemos que este elemento
Lo que importa aquí es que es el mismo Ernst Lanzer (es decir, que esta idea ha permanecido fiel a él) ha sido
quien considera que esta desagregación “se da desde el descuidado e incluso censurado por Freud (el tema está
principio” (2, p. 69), es decir, que forma parte de la per- presente en el “Journal…”, pero está ausente en el caso
sonalidad misma y no debe nada a un accidente ocasio- clínico publicado). Sin duda, este “automatismo men-
nal en el curso de la vida. La noción de Spaltung tiene, tal” podría contradecir la convicción de Freud de que
en Freud, un estatus ambiguo (pero, en realidad, según el Hombre de las ratas era un caso de “neurosis obsesi-
nuestra hipótesis, Freud es ambiguo sobre el diagnóstico va” y no una psicosis. Además, en aquella época (1907-
del Hombre de las ratas, desde el principio), que utiliza a 1908), Freud no tenía muy en claro lo que era la “neu-
veces para caracterizar psicosis severas, a veces para el fe- rosis obsesiva”, ni sus límites con la “dementia praecox”,
tichismo u otras relaciones alteradas con la realidad (5). como lo demuestra la correspondencia mantenida en
A este respecto, cabe recordar también que es la noción aquel momento con Jung, antes mencionada, sobre el
de Spaltung la que servirá a Bleuler para establecer los caso de Otto Gross, paciente de Freud, seguido por Jung
fundamentos de la esquizofrenia. Además, es probable en Suiza. Por momentos, Jung considera que el caso de
que la neurosis obsesiva de Freud causara problemas a Gross es una neurosis obsesiva, con lo que Freud está de
Bleuler, como parece atestiguar el intercambio epistolar acuerdo, pero otras veces Jung considera que se trata de
entre estos dos autores. En efecto, en una carta de Bleuler una esquizofrenia, un diagnóstico con el que Freud tam-
a Freud escrita poco después de la publicación del caso poco puede estar en desacuerdo, dada la experiencia de
del Hombre de las ratas, podemos leer, probablemente Jung con los esquizofrénicos (6, pp. 219-224).
con referencia a este último: “Muchas gracias por sus Aclaremos este punto, que nos parece importante,
pensamientos sobre la neurosis obsesiva. Aunque debo de dos maneras: a) el fenómeno se extiende mucho más
confesarle que entenderlo plenamente me significa un allá de la infancia y se puede deducir que incluso forma

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parte de la psique cotidiana del paciente; b) Freud cen- más allá del caso particular de Lanzer. ¿Cómo podemos
sura conscientemente este elemento clínico que le preo- considerar que el caso es representativo de una neurosis
cuparía por un diagnóstico no psicótico (neurosis), sobre obsesiva cuando presenta una patología mental que va
todo porque, al examinarlo más de cerca, podría, por el más allá de las “neurosis”? Mejor aún, ¿cómo podemos
contrario, servirle para establecer su teoría de la omni- estimar que constituye el prototipo de la neurosis mas-
potencia del pensamiento, cuestión sobre la que regresa culina, dado que la mayoría de los hombres neuróticos
al final del texto publicado sin mencionar, sin embargo, serían más o menos obsesivos? Es sorprendente que un
esta “lectura del pensamiento”. Entonces, ¿cómo puede autor como Lacan, que inaugura tanto su famoso regreso
justificarse esta autocensura? a Freud como su lectura estructuralista del psicoanálisis
Además, puede sorprender que la mayoría de los co- desde el Hombre de las ratas, nunca haya cuestionado el
mentaristas críticos de Freud no se detuvieran en este as- diagnóstico del caso Lanzer (ni lo hizo con respecto a los
pecto clínico, como P. Mahony, que plantea la cuestión casos de “neurosis obsesiva” de Bouvet). Finalmente, no-
de manera relevante pero no saca conclusiones clínicas temos el mismo comentario de Freud sobre el Hombre
de ella: “La exteriorización de la crítica y la auto-ob- de las ratas, particularmente sobre el fenómeno de la
servación de su superego se manifestó en su excesiva lectura del pensamiento o lo que él llama “pensamien-
dependencia de confidentes tranquilizadores y en su to todopoderoso”: “Ciertamente estaríamos tentados de
creencia de toda la vida de que sus padres podían leer declarar que se trata de una ilusión más allá de los lími-
sus pensamientos” (9, p. 81). tes de una neurosis obsesiva” (1, p. 251).
Un primer elemento de respuesta sería entender que
Freud veía la patología mental de una manera diferente Conclusión
a la de sus contemporáneos, centrándose en la génesis
psicológica de los trastornos a través de la interpretación Nuestra revisión del caso Lanzer es simple en el sen-
psicoanalítica. Pudimos leer la naturaleza un tanto for- tido de que es inequívoca: si el caso del Hombre de las
zada de este proceso como lo evidencian las interpre- ratas corresponde efectivamente a lo que la psiquiatría
taciones de la transferencia (etiología sexual, edípica, actual llama “trastorno obsesivo compulsivo”, entonces
etc.). Por supuesto, nuestra crítica no puede abordar este el caso Lanzer no puede ser analizado en el sentido clási-
aspecto, dada la naturaleza innovadora, así como expe- co, es decir, que no es interpretable y no puede ser some-
rimental, del enfoque freudiano. tido a una cura “tipo”. Si, además, contiene elementos
Por otro lado, sería relevante centrarse precisamente clínicos que lo caracterizarían como un trastorno psicó-
en esta innovación: ¿pueden las intervenciones freudia- tico, en particular la existencia de automatismo mental,
nas y sus conclusiones clínicas y teóricas ser considera- el único enfoque psicoanalítico posible sería el que co-
das relevantes a la hora de estudiar un caso psicopatoló- rresponde a las psicosis, incluyendo lo que se caracteriza
gico de naturaleza muy distinta a la prevista por el au- como “psicosis ordinarias” (12) o “psicosis frías” (13), es
tor? Uno podría estar tentado a argumentar que no fue decir, sin referencia a las herramientas convencionales
el diagnóstico lo que le impidió a Freud analizar otros de curación analítica, como la interpretación y, en par-
casos graves, como el del Hombre de los lobos (10), o el ticular, lo que algunos autores denominan “interpreta-
del “paciente AB” (11), casos de psicosis probadas que ción de transferencia”.
Freud consideró, una vez más, como neurosis (aunque
para el paciente AB habría cambiado de opinión sobre el Conflictos de intereses
diagnóstico una vez que el paciente había estado hospi-
talizado durante mucho tiempo en psiquiatría). El autor declara no tener conflictos de intereses res-
Nuestro propósito es formular otro aspecto que va pecto de este artículo. n

Referencias bibliográficas

1. Freud S. “Observations sur un cas de névrose obsessive Manual of Mental Disorders, Arlington, VA, USA, 5th edi-
(L’Homme aux rats)”, in Cinq psychanalyses. París: PUF, 1954. tion, 2013.
2. Freud S. L’Homme aux rats, Journal d’une analyse. París: PUF, 9. Mahony P. Freud et l’Homme aux rats. París: PUF, 1991.
1974. 10. Freud S. “Extrait de l´histoire d´une névrose infanti-
le (L´Homme aux Loups) ”, in Cinq psychanalyses. París:
3. Bouvet M. La relation d´ objet. París: PUF, 2006.
P.U.F., 1954.
4. Maleval, J.-C. Logique du délire. París: Masson, 1996. 11. Lynn D. “Freud’s analysis of a psychotic man, A. B., be-
5. Freud S. “Fétichisme”, in La vie sexuel. París: PUF, 1985. tween 1925 and 1930”: En línea: [Link]
site/olivierdouvilleofficiel/articles/l-analyse-par-freud-d-
6. Freud S, Bleuler E. Lettres 1904-1937. París: Gallimard, 2016. un- man-psychotic.
7. De Clérambault GG. Œuvres choisis. París: Les éditions de la 12. Lucchelli JP, Fajnwaks F. Clinique de la psychose ordinaire.
conquête, 2017. L´Information psychiatrique, 2010/5 (86): 405-411.
8. American Psychiatric Association, Diagnostic and Statistical 13. Kestemberg E. La psychose froide. París: PUF, 2018.

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