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Homeostasis Planetaria y la Hipótesis Gaia

La hipótesis Gaia propone que la Tierra funciona como un sistema autorregulado donde la vida mantiene condiciones ambientales como la temperatura y composición atmosférica a través de mecanismos de retroalimentación. La hipótesis sugiere que los organismos y ecosistemas interactúan de forma coordinada para mantener la homeostasis del planeta, aunque sus acciones no siempre parezcan benéficas para los individuos. Algunos ejemplos son la transpiración de plantas que nutre ecosistemas, y el comportamiento de salmón que fertil

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Homeostasis Planetaria y la Hipótesis Gaia

La hipótesis Gaia propone que la Tierra funciona como un sistema autorregulado donde la vida mantiene condiciones ambientales como la temperatura y composición atmosférica a través de mecanismos de retroalimentación. La hipótesis sugiere que los organismos y ecosistemas interactúan de forma coordinada para mantener la homeostasis del planeta, aunque sus acciones no siempre parezcan benéficas para los individuos. Algunos ejemplos son la transpiración de plantas que nutre ecosistemas, y el comportamiento de salmón que fertil

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La Homeostasis A Nivel Planetario

¿Gaia Es Un Planeta Vivo?


La hipótesis Gaia es un modelo interpretativo que afirma que la
presencia de la vida en la Tierra fomenta unas condiciones
adecuadas para el mantenimiento de la biosfera. Según la
hipótesis Gaia (cuyo nombre es tomado de la diosa Gaia), la
atmósfera y la parte superficial del planeta Tierra se comportan
como un sistema donde la vida, su componente característico,
se encarga de autorregular sus condiciones esenciales tales
como la temperatura, composición química y salinidad en el
caso de los océanos. Gaia se comportaría como un sistema
autorregulado (que tiende al equilibrio). La hipótesis fue ideada
por el químico James Lovelock en 19692 (aunque publicada en
1979), siendo apoyada y extendida por la bióloga Lynn Margulis.
HOMEOSTASIS
La Hipótesis Gaia fue formulada por primera vez por James
Lovelock y Lynn Margulis. La idea de que la Tierra funciona
como un ser vivo se puede expresar de forma más rigurosa
como que “Gaia es el sistema homeostático que emerge de la
interacción entre la biota y la biosfera y cuyo resultado son
estados que permiten la permanencia de la vida” o, dicho de
otra forma, “ver a la Tierra, o mejor, a la zona de influencia de la
vida sobre la Tierra, como si de un organismo vivo se tratase
capaz de regular sorprendentemente bien la composición de la
atmósfera, los océanos y la litosfera”. Es más, de adaptar el
medio ambiente para poder desarrollar una complejidad cada
vez mayor. Así lo expresa Carlos de Castro en su Teoría Orgánica
de Gaia, que es la base de la introducción teórica de esta
entrada.

Algunos ejemplos de esa homeostasis gaiana serían:

En términos históricos, el planeta ha mantenido la misma


temperatura, acidez de las aguas, salinidad del mar y
concentración de gases en la atmósfera a pesar de los cambios
que se han ido produciendo en el entorno (aumento de la
radiación solar, caída de meteoritos, etc.). Esto ha sido gracias al
funcionamiento de los ecosistemas.
Esas condiciones son las óptimas para el desarrollo de la vida.
Por ejemplo, la vida se desarrolla mucho mejor a una
temperatura de 15ºC que de 65ºC, ya que requiere menos
consumo de energía.
En un organismo como el nuestro, cada molécula de agua que
ingerimos pasa unas 200 veces por los riñones antes de que el
organismo la deseche (y la emplee luego otro organismo). Esto
supone una tasa de reciclado del agua del 99,5%. A nivel
planetario, cada átomo de carbono, fósforo o nitrógeno que
Gaia obtiene a través del vulcanismo lo recicla entre un 99,5 y
un 99,8% antes de que vuelva a incorporarse de nuevo al
magma terrestre.

Si Gaia fuese un organismo de organismos, estos últimos


deberían estar “al servicio” del organismo mayor, del mismo
modo que nuestras células y órganos lo están al conjunto de
nuestro cuerpo. De esta forma, deberemos observar
comportamientos de organismos ilógicos desde el punto de
vista de la supervivencia del individuo o grupo, pero funcionales
a Gaia. Además, tendría que apreciarse un alto grado de
coordinación (y no de competencia) entre los organismos, como
ocurre entre nuestras células. Algunos ejemplos:

En un bosque lluvioso, una buena parte del agua que llueve


proviene de la transpiración de sus plantas. Dicho de otra
forma, los vegetales alimentan al conjunto de seres vivos de ese
ecosistema. Las plantas terrestres consumen la mayoría de su
energía en la transpiración. No en la fotosíntesis, sino en la
evapo-transpiración. Por cada julio de energía que una planta
ha utilizado del Sol para la fotosíntesis, cien julios los ha
utilizado con su bomba de aspiración, evaporando agua en sus
hojas y ramas. Pero cualquier árbol que inventara una bomba
de ascenso de los nutrientes medianamente eficaz podría evitar
la evapotranspiración y ese “desperdicio” energético (ese uso
propio de solo un 1% de la energía solar gracias a la
fotosíntesis). Por ejemplo, un corazón humano podría hacer el
trabajo para una secuoya, con la ventaja añadida de que la
secuoya no perdería agua. De este modo, resulta obvio que el
árbol trabaja poco para sí (ese 1% que fija de la fotosíntesis),
pues trabaja básicamente para Gaia: casi toda la energía que
capta del Sol sirve a una función gaiana, de la que también se
beneficia.
El salmón remonta el río y desova en su cabecera no (solo)
para sobrevivir, sino para fertilizar el bosque a través del oso
que lo pesca. Con ello devuelve a la tierra una parte de los
nutrientes que los ríos habían llevado al mar. Por supuesto, el
comportamiento del salmón debe permitir la supervivencia de
su especie, pero “trabaja” para Gaia. Al ayudar el salmón al
reciclado de materia, Gaia se facilita la existencia a si misma y
con ello la pervivencia de una diversidad y cantidad de vida
mayor.
Un banco de peces atacado por depredadores tiene menos
probabilidades de sobrevivir que si los peces se dispersasen,
algo que no sucede. La visión gaiana es que el pez y el banco
deben alimentar a los depredadores hasta el punto de que el
pez y el banco tienen menos posibilidades de sobrevivir con su
comportamiento.
La urea de los mamíferos contiene energía, pero los
mamíferos la “desperdician”, ya que no la metabolizan (salvo en
casos de necesidad imperiosa) y la donan al ecosistema, donde
es clave para fertilizar el bosque.

Entender los mecanismos homeostáticos que regularían a Gaia


es complejo y probablemente escape, más que en una
aproximación, a lo que se puede abordar en la educación
básica. Sin embargo, sí se puede hacer una introducción a esta
interesante y provocadora teoría con obvias implicaciones
éticas. Ese es el fundamento de la técnica que os presentamos a
continuación.

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