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Comentarios sobre el Éxodo Bíblico

Este documento presenta el libro Éxodo comentado por Félix García López. Incluye una introducción sobre los rasgos literarios y el trasfondo histórico del libro, así como cuestiones teológicas. Luego contiene un comentario detallado de los capítulos del libro de Éxodo. Finalmente incluye una bibliografía básica sobre el tema.
Derechos de autor
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Comentarios sobre el Éxodo Bíblico

Este documento presenta el libro Éxodo comentado por Félix García López. Incluye una introducción sobre los rasgos literarios y el trasfondo histórico del libro, así como cuestiones teológicas. Luego contiene un comentario detallado de los capítulos del libro de Éxodo. Finalmente incluye una bibliografía básica sobre el tema.
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ÉXODO

Este libro se terminó


de imprimir
en los talleres de
RGM, S.A., en Bilbao,
el 9 de febrero de 2007.
FÉLIX GARCÍA LÓPEZ

ÉXODO

Comentarios a la
Nueva Biblia de
Jerusalén

Desclée De Brouwer
COLECCIÓN
COMENTARIOS A LA BIBLIA DE JERUSALÉN

CONSEJO ASESOR: CONSEJO ASESOR:


Víctor Morla Víctor Morla y Santiago García
Santiago García

ANTIGUO TESTAMENTO
1A. Génesis 1-11, por José Loza
2. Éxodo, por Félix García López
3. Levítico, por Juan Luis de León Azcárate
13A. Salmos 1-41, por Ángel Aparicio
13B. Salmos 42-72, por Ángel Aparicio
19A. Isaías 1-39, por Francesc Ramis Darder
22. Daniel, por Gonzalo Aranda

© Félix García López, 2007 NUEVO TESTAMENTO


© Editorial Desclée De Brouwer, S.A., 2007 1A. Evangelio de Mateo, por Antonio Rodríguez Carmona
Henao, 6 - 48009 1B. Evangelio de Marcos, por Antonio Rodríguez Carmona
[Link]
info@[Link] 5. Corpus Paulino II. Efesios, Filipenses, Colosenses, 1-2 Tesalo-
nicenses, Filemón y Cartas Pastorales: 1-2 Timoteo, Tito, por
Federico Pastor
6. Carta a los Hebreos, por Franco Manzi
ISBN: 978-84-330-2130-4
Depósito Legal: BI-107/07
Impresión: RGM, S.A. - Bilbao
Impreso en España - Printed in Spain

Reservados todos los derechos. Queda totalmente prohibida la reproduc-


ción total o parcial de este libro por cualquier procedimiento electrónico o
mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier sistema
de almacenamiento o recuperación de información, sin permiso escrito de
los editores.
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA ÍNDICE

BLANCO, C., “El Éxodo: aspectos literarios, arqueológicos y teológi-


INTRODUCCIÓN ............................................................................... 9
cos”, Estudios Bíblicos 62 (2004) 249-279.
1. Rasgos literarios................................................................... 9
CHILDS, B. S., El libro del Éxodo. Comentario crítico y teológico, Estella
1.1. Narraciones y leyes ....................................................... 9
2003.
CROATTO, J. S., “Éxodo 1-15: Algunas claves literarias y teológicas 1.2. Estructura y divisiones ................................................. 11
para entender el Pentateuco”, Estudios Bíblicos 52 (1994) 167-194. 1.3. Composición ................................................................. 13
GARCÍA LÓPEZ, F., “El Dios del éxodo y la realidad social”, en N. 2. Trasfondo histórico y social ................................................. 14
Silanes (ed.), El Dios cristiano y la realidad social, Salamanca 2.1. Fiabilidad de los datos bíblicos.................................... 15
(1987) 11-33. 2.2. Historicidad de Moisés ................................................. 19
Id., “El Moisés histórico y el Moisés de la fe”, Salmanticensis 36 (1989) 2.3. El éxodo y el Sinaí ........................................................ 21
5-21. 3. Cuestiones teológicas ........................................................... 22
Id., El Decálogo (Cuadernos Bíblicos 81), Estella 20034. 3.1. YHWH, el Dios que salva ............................................. 22
Id., El Pentateuco. Introducción a la lectura de los cinco primeros 3.2. Conocimiento y soberanía de YHWH.......................... 24
libros de la Biblia, Estella 20042. 3.3. Relación entre el Dios del éxodo y el del Sinaí ........... 26
LOZA, J., El Pentateuco: Lecciones del pasado y exigencias de la volun-
tad de Dios. II. Lecturas del Génesis y del Éxodo, México 1999.
SANZ GIMÉNEZ-RICO, E., Cercanía del Dios distante. Imagen de Dios
en el libro del Éxodo, Madrid 2002. COMENTARIO
WIÉNER, C., El libro del Éxodo (Cuadernos Bíblicos 54), Estella 20027.
CAPÍTULO 1: LA LIBERACIÓN DE EGIPTO (1,1 – 15,21)................... 31
1. Israel en Egipto (c. 1) ........................................................... 31
2. Juventud y vocación de Moisés (2,1 – 7,7) .......................... 35
3. Las plagas de Egipto (7,8 – 11,10) ....................................... 59
4. La Pascua y la salida de Egipto (12,1 – 15,21)..................... 79

239
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

CAPÍTULO 2: LA MARCHA POR EL DESIERTO (15,22 – 18,27) .......... 101 Tienda del Encuentro. Rashi comenta que, mientras la nube cubría la
tienda, Moisés no podía entrar; pero, cuando la nube se retiraba,
CAPÍTULO 3: LA ALIANZA EN EL SINAÍ (CC. 19 – 40)........................ 117 Moisés entraba y hablaba con Dios.
1. La Alianza y el Decálogo (19,1 – 20,21) .............................. 119
2. El Código de la Alianza (20,22 – 23,33) .............................. 135 La Nube guía a los israelitas (40,36-38)
3. Ratificación de la Alianza (c. 24) ........................................ 157
4. Normas referentes a la construcción del santuario y a
36
En todas las etapas, cuando la Nube se elevaba de encima de
sus ministros (cc. 25–31) ..................................................... 160 la Morada, los israelitas levantaban el campamento. 37 Pero si la
5. El becerro de oro. Ruptura y renovación de la Alianza Nube no se elevaba, ellos no levantaban el campamento, hasta el
(cc. 32–34) ............................................................................ 200 día en que se elevara. 38 Porque la Nube de Yahvé estaba sobre la
6. Erección del santuario (35,1 – 40,38) ................................. 218 Morada durante el día, y de noche había en ella fuego a la vista de
toda la casa de Israel, en todas sus etapas.
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA ..................................................................... 239
Más que una conclusión del c. 40 y del libro del Éxodo, los vv. 36-
38 apuntan a lo que sigue, en especial a la marcha a través del desier-
to. El pueblo se pondrá en marcha o se parará según que la nube se
eleve de encima del Santuario o se pare sobre él (cf. Nm 9,15-23).

8 237
ÉXODO

En el v. 29 se dice que Moisés «ofreció el holocausto y la obla- INTRODUCCIÓN


ción», a pesar de que aún no estaban fijados los requisitos para hacer
estas ofrendas (cf. Lv 1-2). Asimismo, los vv. 31-32 muestran a Aarón
y a sus hijos actuando, a pesar de que aún no se ha instituido el sacer-
docio. No resulta fácil explicar estos datos. Tal vez se quiera subrayar
la importancia de Moisés, como fundador y primer oficiante del culto
oficial, y la de Aarón y sus hijos, como inmediatos continuadores del
culto por él iniciado.
El v. 33b constata la terminación de los trabajos, poniendo así el
punto final al relato. Algunos autores sostienen que el “Escrito
Sacerdotal básico” terminaba en 40,16.17a.33b. La datación del v. 17
conectaría con la de 19,1: los israelitas llegaron al Sinaí al tercer mes
de la salida de Egipto. El v. 17 habla del primer mes del año segundo El segundo libro de la Biblia narra la salida de los israelitas de
(«después de la salida de Egipto», precisan los LXX y el Pentateuco Egipto y su llegada a la montaña del Sinaí. Debido a la situación de
Samaritano). Otros autores, no obstante, interpretan el v. 33b como los hebreos en Egipto, su salida de allí fue una auténtica liberación y
el comienzo del v. 34: «Cuando Moisés acabó los trabajos, la Nube se convirtió en el artículo fundamental del credo de Israel (cf. Dt
cubrió la Tienda...». 26,5-9). La montaña del Sinaí se eleva en medio del desierto como
escenario y testigo privilegiado de la revelación de Dios, de su alian-
Yahvé toma posesión del Santuario (40,34-35) za con el pueblo y de la donación de ley. La singularidad de estos
acontecimientos hace del Éxodo uno de los libros más importantes y
La Nube cubrió entonces la Tienda del Encuentro y la gloria
34
más leídos de la Biblia.
de Yahvé llenó la Morada. 35Moisés no podía entrar en la Tienda del
Encuentro, pues la Nube moraba sobre ella y la gloria de Yahvé lle-
naba la Morada. 1. RASGOS LITERARIOS

Es el punto culminante del c. 40, más aún, de toda la sección. La 1.1. NARRACIONES Y LEYES

nube y la gloria de Yahvé (signos de la presencia de Dios) que cubrían Entre las características más destacadas del libro del Éxodo está
el monte Sinaí (24,15-18), ahora (40,34-35) se trasladan al Santuario: la alternancia de narraciones y leyes. Este fenómeno, que aparece
la nube cubre la Tienda del Encuentro y la gloria de Yahvé llena la aquí por primera vez en la Biblia, constituye uno de los problemas
Morada. Se da a entender así que Yahvé no sólo toma posesión del clásicos en la exégesis del Pentateuco. Desde una perspectiva litera-
santuario, sino que lo purifica y lo consagra. Una vez consagrado, ria, la interrupción de la narración por series más o menos amplias
reúne las condiciones para el establecimiento del sacerdocio oficial de leyes es un fenómeno que choca con la sensibilidad estética del
(Lv 8-9), ya que para que su consagración sea efectiva se debe realizar lector actual, pues no se corresponde con los cánones propios de la
en un lugar sagrado. Según algunos autores, Lv 9,23-24 sería el punto literatura moderna. Se comprende que ya el joven Goethe mostrara
final del “Escrito Sacerdotal básico”. su extrañeza ante este fenómeno.
El v. 35a advierte que Moisés no podía entrar en la Tienda del La combinación de narraciones y leyes en un mismo escrito no es
Encuentro. Según Lv 1,1, Yahvé llamó a Moisés y le habló desde la un problema exclusivo del Éxodo o del Pentateuco. En los tratados

236 9
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

orientales de vasallaje, por ejemplo, el relato de los beneficios del 21


Llevó entonces el arca a la Morada, colgó el velo de protección y
soberano va seguido de una serie de estipulaciones legales. Asimismo, cubrió así el arca del Testimonio, como Yahvé había mandado a
en algunos códigos legales mesopotámicos, como el de Hammurabi, Moisés.
las leyes se hallan enmarcadas narrativamente. No obstante, este pro- 22
Colocó también la mesa en la Tienda del Encuentro, al lado
blema adquiere tal peso en el libro del Éxodo que se puede hablar de septentrional de la Morada, fuera del velo. 23 Dispuso sobre ella las
una «estructura dialéctica entre narración y ley». filas de los panes de la Presencia delante de Yahvé, como Yahvé
A pesar de ello, los nuevos modelos sobre la composición del había mandado a Moisés.
Pentateuco se han elaborado preferentemente a partir de los textos 24
Luego instaló el candelabro en la Tienda del Encuentro, frente
narrativos, prestando escasa atención a las leyes y a su interacción a la mesa, en el lado meridional de la Morada, 25 y colocó encima las
con las narraciones. Con todo, no han faltado algunas voces solici- lámparas delante de Yahvé, como Yahvé había mandado a Moisés.
tando plantear la cuestión crítica de la formación del Pentateuco a 26
Asimismo puso el altar de oro en la Tienda del Encuentro,
partir de las leyes o considerar más detenidamente la conexión entre delante del velo; 27 y quemó sobre él incienso aromático, como
las narraciones y las leyes. Yahvé había mandado a Moisés.
En los estudios histórico-críticos, por regla general, se ha subra- 28
A la entrada de la Morada colocó la cortina, 29 y en la misma
yado la separación entre las narraciones y las leyes, alegando que la entrada de la Morada de la Tienda del Encuentro colocó también
venida de la ley al Sinaí / Horeb es tardía y que la verdadera signifi- el altar de los holocaustos, sobre el cual ofreció el holocausto y la
cación del Sinaí, en los estratos más antiguos, es completamente oblación, como Yahvé había mandado a Moisés.
independiente de la donación de la ley. El Sinaí era el lugar de Dios 30
Situó la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echó en
(cf. Jc 5,5; Sal 68,9), la montaña santa por excelencia. El elemento ella agua para las abluciones; 31 Moisés, Aarón y sus hijos se lava-
constitutivo en la tradición del Sinaí es la venida de Dios; todo lo ron en ella las manos y los pies. 32 Siempre que entraban en la
demás es interpretación. El Sinaí no pasó a ser lugar sagrado porque Tienda del Encuentro y siempre que se acercaban al altar, se lava-
en él Moisés proclamara las leyes, sino que las leyes se llevaron allí ban, como Yahvé había mandado a Moisés.
porque el Sinaí era ya un lugar sacro. Las leyes, en el Pentateuco, se 33
Por fin alzó el atrio que rodeaba la Morada y el altar, y colgó
insertaron en contextos narrativos a los que originalmente no perte- el tapiz a la entrada del atrio.
necían. Así acabó Moisés los trabajos.
En cambio, en la perspectiva de los estudios literarios, las leyes se
han colocado a propósito en el lugar actual, en una intersección fruc- El v. 16 se abre y se cierra con el verbo “hacer” (‘a-śâ). En realidad,
tuosa con las narraciones. Es más, los cuerpos legales del Pentateuco es una anticipación escueta de cuanto se expone a continuación. En
tienen que ser centrales en el estudio literario de la Biblia. Según los vv. 17-33 se repite hasta siete veces la fórmula «como Yahvé había
algunos autores, los códigos legales del Pentateuco no se pensaron mandado a Moisés» (vv. [Link].27.29.32). La disposición de la
para que funcionaran independientemente del marco narrativo en el traducción permite ver fácilmente esta fórmula cerrando los párrafos
que se hallan. De ahí que aboguen por una «lectura atenta» («close a modo de estribillo. Entre los elementos de dicha fórmula está el
reading») de los cuerpos legales «como obras literario-artísticas». verbo “mandar” (s. iwwâ), el mismo verbo que aparece ya en el v. 16.
La combinación de narraciones y leyes, en el Éxodo, se produce La repetición de estas fórmulas va poniendo de relieve sucesivamen-
en dos puntos: uno de la primera sección (Ex 12-13) y el otro de la te la perfección con que se ha ejecutado cada una de las obras. Cada
tercera (Ex 19-24). En cuanto a los cc. 25-31; 35-40, los exegetas dis- fórmula va desplegando paso a paso el contenido sintético de la fór-
crepan sobre su clasificación. Mientras que algunos no dudan en mula global del v. 16.

10 235
ÉXODO INTRODUCCIÓN

mesa y colocarás lo que hay que ordenar sobre ella; llevarás tam- catalogarlos como textos legales, otros se muestran más bien reacios
bién el candelabro y pondrás encima las lámparas. 5 Colocarás el a tal clasificación o matizan que Ex 35-40 no es verdadera narración,
altar de oro para el incienso delante del arca del Testimonio y col- sino repetición en forma narrativa. En la perspectiva de los estudios
garás la cortina a la entrada de la Morada. 6 Colocarás el altar de literarios, narración y ley difieren por el modo de tratar el tiempo, el
los holocaustos ante la entrada de la Morada de la Tienda del espacio y las personas. Las leyes van dirigidas a personas de cual-
Encuentro. 7 Pondrás la pila entre la Tienda del Encuentro y el quier tiempo y lugar, y deben ser observadas siempre. No han de con-
altar, y echarás agua en ella. 8 En derredor levantarás el atrio y ten- fundirse con los mandatos, dirigidos a individuos concretos, durante
derás el tapiz a la entrada del atrio. el período del desierto, para ser realizados una sola vez. Si se aplican
9
Entonces tomarás el óleo de la unción y ungirás la Morada y estos criterios, Ex 25-31; 35-40 pertenecen al género narrativo. En
todo lo que contiene. La consagrarás con todo su mobiliario y será apoyo de esta opinión, se puede aducir el ejemplo de Gn 6-9*. La
cosa sagrada. 10 Ungirás además el altar de los holocaustos con construcción del tabernáculo, en el período del desierto (Ex 25-31;
todos sus utensilios. Consagrarás el altar, y el altar será cosa sacra- 35-40), tiene su paralelo más próximo en el texto sacerdotal de la
tísima. 11 Asimismo ungirás la pila y su base, y la consagrarás. 12 Des- construcción del arca, en la época de Noé (Gn 6,13-22). En ambos
pués mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la pasajes, destaca un mandato divino y la comprobación de su poste-
Tienda del Encuentro y los lavarás con agua. 13 Vestirás a Aarón con rior ejecución.
las vestiduras sagradas, lo ungirás, y lo consagrarás para que ejerza En la redacción final del Pentateuco, la ley ha de ser interpretada
mi sacerdocio. 14 Mandarás también que se acerquen sus hijos; los en el marco de las narraciones. Tal como han sido transmitidas, las
vestirás con túnicas, 15 los ungirás, como ungiste a su padre, para leyes no se deberían separar de los acontecimientos histórico-salví-
ficos. Los eventos del éxodo (Ex 1-15) preceden a los del Sinaí (Ex
que ejerzan mi sacerdocio. Así se hará para que su unción les con-
19-40). El éxodo, el acto salvífico por excelencia, no sólo fundamen-
fiera un sacerdocio sempiterno de generación en generación.»
ta, sino que ilumina y da sentido también a las leyes. La razón prin-
cipal por la que Israel debe observar los mandamientos y las leyes es
Mientras que los vv. 2-8 de la primera parte cuentan con sus
porque Yahvé lo ha liberado de Egipto. Pero, evidentemente, no es
correspondientes en los vv. 17-33, los vv. 9-15 (referentes a la consa-
ésta la única aproximación posible; la perspectiva genética es igual-
gración del santuario, de su mobiliario y de sus sacerdotes) no cuen-
mente legítima.
tan con un texto correspondiente en el c. 40, sino en Lv 8 y Nm 7,1.
1.2. ESTRUCTURA Y DIVISIONES
Moisés ejecuta las órdenes divinas (40,16-33)
El Éxodo se desenvuelve principalmente en tres escenarios:
16
Moisés hizo todo conforme a lo que Yahvé le había mandado. Egipto, el desierto y el Sinaí, que dan pie para dividir el libro en tres
Así lo hizo. secciones:
17
En el primer mes del año segundo, el día primero del mes, fue
1) salida de Egipto: 1,l-15,21.
alzada la Morada. 18 Moisés alzó la Morada, asentó las basas, colo-
2) marcha a través del desierto: 15,22-18,27.
có sus tableros, metió sus travesaños y erigió sus postes. 19 Después
3) acontecimientos del Sinaí: cc. 19-40.
desplegó la Tienda por encima de la Morada y puso además por
encima el toldo de la Tienda, como Yahvé había mandado a Moisés. Las secciones primera y tercera son las más amplias y también las
20
Luego tomó el Testimonio y lo puso en el arca; puso al arca los de mayor peso y trascendencia; la segunda es una especie de puente
varales y sobre ella colocó el propiciatorio en la parte superior. obligado entre ambas.

234 11
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

El relato de la salida de Egipto posee una gran conexión interna; bronce con su rejilla de bronce, sus varales y todos sus utensilios;
tras él, se produce una cesura, que se acentúa mediante el lenguaje la pila con su base; 40 el cortinaje del atrio, los postes con sus basas,
poético del c. 15, con que se corona la narración de Ex 1-14. el tapiz para la entrada del atrio, sus cuerdas, su clavazón y todos
La sección de Ex 19-40 es más heterogénea y compleja, tanto en los utensilios del servicio de la Morada para la Tienda del
el aspecto formal (combinación de narraciones y leyes) como en el Encuentro; 41 las vestiduras de ceremonia para el servicio en el
temático (teofanía, alianza, decálogo, código legal, santuario, becerro Santuario: los ornamentos sagrados para el sacerdote Aarón y las
de oro). Lo único que no cambia es el escenario, la montaña santa del vestiduras de sus hijos para ejercer el sacerdocio.
Sinaí. 42
Los israelitas hicieron toda la obra, conforme a lo que Yahvé
La marcha a través del desierto está jalonada por una serie de «fór- había ordenado a Moisés.
mulas itinerario» (cf. Ex 15,22.27; 16,1; 17,1). Se trata de fórmulas 43
Moisés vio todo el trabajo y comprobó que lo habían llevado a
que, en su mayor parte, están compuestas por los verbos na-sa‘ («par- cabo; tal como había mandado Yahvé, así lo habían hecho. Y
tir», «trasladarse»), bô’ («llegar») y h.a-nâ («acampar»). Este tipo de Moisés los bendijo.
fórmulas reaparece al final de la sección de la salida de Egipto (Ex
12,37; 13,20; [14,2]), al comienzo de la del Sinaí (Ex 19,2), y en la Lógicamente carece de paralelo en los cc. 25-31, puesto que se
segunda parte de la marcha por el desierto, en Nm 10,11-12; 12,16; trata de la presentación a Moisés de la obra realizada (vv. 33-41). El
20,1.22; 21,4.10-11; 22,1. Además de estructurar los episodios de la v. 42 subraya que los israelitas hicieron toda la obra conforme a lo
marcha por el desierto, antes y después del Sinaí, las «fórmulas iti- ordenado por Yahvé a Moisés. A su vez, el v. 43 relata la aprobación
nerario» anudan una serie de bloques y tradiciones diferentes, desde de la obra por parte de Moisés y su consiguiente bendición a los isra-
la primera sección del Éxodo hasta la última de Números. elitas.
Egipto es el punto de partida (Ex 1,1 - 15,21) y Moab el de llega-
da (Nm 22-36). Las «fórmulas itinerario» comienzan en Ex 12,37,
Erección y consagración del Santuario.
referente a la salida de Egipto («los israelitas partieron de Ramsés»)
y terminan en Nm 22,1, alusivo a la llegada a Moab («[los israelitas] El c. 40 consta básicamente de tres partes: primera (vv. 1-15),
acamparon en la estepa de Moab»). Moab no es una mera etapa en el orden de Yahvé a Moisés de erigir el santuario, con todo su mobilia-
desierto, sino el final de la marcha. El libro de los Números habla rio (vv. 1-8), de consagrarlo y consagrar a Aarón y sus hijos (vv. 9-15);
siempre de «la estepa de Moab» (22,1; 26,3.63; 31,12; 33,48.50; 34,15; segunda (vv. 16-33), relato de la ejecución de la erección del santua-
35,1; 36,13), nunca del desierto de Moab. El Sinaí ocupa el lugar cen- rio, con su mobiliario (vv. 1-8); tercera (vv. 34-35), relato de la pre-
tral en la estructura (Ex 19,1-Nm 10,10). Nada más normal, si se sencia de la nube y de la gloria de Yahvé en el santuario. En los vv.
piensa que la estructuración del conjunto se debe al Sacerdotal, inte- 36-38 se indica la función de la nube de ahora en adelante; están
resado especialmente en el santuario, el sacerdocio y el culto, puntos redactados con la mirada puesta en lo que sigue más que en el c. 40.
esenciales en esta gran sección del Sinaí. En este sentido, son como un apéndice del c. 40.
En el libro actual del Éxodo, aparte de las «fórmulas itinerario»,
podemos advertir también una dinámica que va de la esclavitud al ser-
Órdenes de Yahvé a Moisés (40,1-15)
vicio, en la que juegan un papel destacado el verbo ‘a-bad («servir») y
el sustantivo ‘a- bo-dâ («esclavitud», «trabajo», «servicio», pudiendo
40 Yahvé habló así a Moisés: 2 «El día primero del primer mes
1

tratarse de un «servicio cultual o litúrgico»). En la primera parte del alzarás la Morada de la Tienda del Encuentro. 3 Allí pondrás
libro, se habla de los trabajos forzados que los hebreos tienen que el arca del Testimonio y ocultarás el arca con el velo. 4 Llevarás la

12 233
ÉXODO INTRODUCCIÓN

La túnica, la tiara, la faja y otras vestiduras sacerdotales (39,27-29) prestar en Egipto, de la esclavitud a la que los sometió el Faraón,
mientras que en la última parte se exponen los trabajos del santua-
27
Tejieron también las túnicas de lino fino para Aarón y sus
rio, destinado al culto, al servicio litúrgico en honor de Yahvé. Se
hijos; 28 la tiara de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino y
parte, pues, de la esclavitud forzada y despiadada al Faraón y se cul-
también los calzones de lino fino torzal, 29 lo mismo que las fajas mina en el servicio libre y piadoso a Yahvé.
recamadas de lino fino torzal, de púrpura violeta y escarlata y de En línea con estas observaciones, algunos autores proponen una
carmesí, tal como Yahvé había ordenado a Moisés. división tripartita del Éxodo: cc. 1-16, liberación; 17,1 - 24,11, alian-
za; y 24,12 - 40,38, adoración. La primera y la tercera parte se hallan
Paralelo de 28,39-43, con la particularidad de que en 39,27-29 el ligadas en un movimiento de conjunto por una «inclusión»; en
relato de la ejecución de la túnica, la tiara, la faja y otras vestiduras ambas, se trata de un trabajo intensivo: pero, mientras que en la pri-
sacerdotales se antepone al relato de la ejecución de la diadema, al mera es un trabajo de esclavos al servicio de un tirano extranjero, en
contrario de lo que ocurre en el c. 28. Además, se omiten los vv. 41. la tercera es un trabajo de seres libres al servicio de Dios, que los ha
42b y 43. salvado y quiere morar con ellos. Cada parte posee igualmente su
propia estructura también tripartita:
La diadema (39,30-32)
1. liberación anunciada (1,1 - 6,27) / adoración anunciada (24,12
30
E hicieron de oro puro una lámina, la diadema sagrada en - 31,18)
la que grabaron, como se graban los sellos: «Consagrado a Yahvé.» 2. liberación retrasada (6,28 - 11,10) / adoración retrasada (cc. 32-
31
Fijaron en ella un cordón de púrpura violeta para sujetarla en la 34)
parte superior de la tiara, como Yahvé había mandado a Moisés. 3. liberación realizada (cc. 12-16) / adoración realizada (cc. 35-
32
Así fue acabada toda la obra de la Morada y de la Tienda del 40).
Encuentro. Los israelitas hicieron toda la obra conforme a lo que
Pero, por atractivas e interesantes que sean, estas divisiones no se
Yahvé había mandado a Moisés. Así lo hicieron.
imponen, pues están basadas en datos de contenido más que en
aspectos formales.
Paralelo de 28,36-38, con la particularidad de que se omite 28,38 y
que 38,32 es nuevo. (Para otros detalles, ver el comentario a 39,27-29.)
1.3. COMPOSICIÓN

Presentación de la obra a Moisés (39,33-43) El Éxodo es un libro con sus propias características formales y
temáticas, que lo distinguen de los demás libros del Pentateuco, a los
33
Presentaron a Moisés la Morada, la Tienda y todos sus utensi- que por otro lado se halla estrechamente ligado. Esto ha dado pie a
lios; los broches, los tableros, los travesaños, los postes y las basas; dos tipos de estudios bien diferenciados: los literarios, que interpre-
34
el toldo de pieles de carnero teñidas de rojo, el toldo de cueros tan el libro desde un punto de vista sincrónico, como una obra cerra-
finos y el velo protector; 35 el arca del Testimonio con sus varales y da en sí misma, y los histórico-críticos, que lo analizan desde una
el propiciatorio; 36 la mesa con todos sus utensilios y el pan de la perspectiva diacrónica, siguiendo paso a paso el proceso de forma-
Presencia; 37 el candelabro de oro puro con sus lámparas –las lám- ción del texto, desde sus orígenes hasta su redacción final.
paras que habían de colocarse en él–, todos sus utensilios y el acei- En los estudios histórico-críticos recientes, se suele distinguir en
te del alumbrado; 38 el altar de oro, el óleo de la unción, el incienso el Éxodo, lo mismo que en otros libros del Pentateuco, dos clases de
aromático y la cortina para la entrada de la Tienda; 39 el altar de materiales: sacerdotales y no sacerdotales. Los primeros pertenecerí-

232 13
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

an a la época exílica y postexílica; los segundos deberían ser situados cera fila: un ópalo, una ágata y una amatista; 13 y en la cuarta: un
en un período más largo, que abarcaría desde la época preexílica crisólito, un ónice y un jaspe. Todas ellas estaban engastadas en
hasta la postexílica. engarces de oro. 14 Las piedras eran doce, correspondientes a los
Entre los textos no sacerdotales más antiguos, estaría una narra- nombres de los hijos de Israel, grabadas con sus nombres como se
ción, integrada por una serie de pequeñas piezas referentes a la opre- graban los sellos, cada una con su nombre, conforme a las doce
sión (cc. 1-2*), a las plagas (cc. 7-11*) y a la salida de Egipto y al paso tribus. 15 Hicieron para el pectoral cadenillas de oro puro, trenza-
del mar (cc. 13-14*), y una colección legal, formada por algunas leyes das a manera de cordones. 16Hicieron dos engastes de oro y dos ani-
del Código de la Alianza (20,22 - 23,19) y, tal vez, por algunas del llas de oro; fijaron las dos anillas en los dos extremos del pectoral.
«Decálogo cultual» (34,18-26). Tanto la narración como las leyes
17
Pasaron después las dos cadenillas de oro por las dos anillas en
podrían remontarse a la segunda mitad del s. VIII o a la primera los extremos del pectoral. 18Unieron los otros dos extremos de las
mitad del s. VII a.C. Entre los textos no sacerdotales más recientes, dos cadenillas a los dos engarces, que fijaron del efod. 19Hicieron
cabría señalar el relato de vocación de Moisés (3,1 - 4,18) y parte de otras dos anillas de oro y las pusieron en los otros dos extremos del
los cc. 19.24 y 32-34, de tipo deuteronomista. pectoral en el borde interior que mira hacia el efod. 20 E hicieron
otras dos anillas de oro, que fijaron en la parte inferior de las dos
Los textos sacerdotales, integrados asimismo por narraciones y
hombreras del efod, por delante, cerca de su unión, encima de la
leyes, recorrerían todo el libro. En la primera parte, destacarían la
cinta del efod. 21 Y por medio de sus anillas sujetaron el pectoral a
lista genealógica del c. 1 (vv. 1-5), la vocación de Moisés de 6,2 - 7,7,
las anillas del efod, con un cordón de púrpura violeta, para que
una serie de plagas (cc. 7-11*), la institución de la pascua (c. 12*) y
quedase el pectoral sobre la cinta del efod y no se desprendiese del
una versión de la salida de Egipto y del paso del mar (cc. 13-14*). En
efod, como Yahvé había mandado a Moisés.
la segunda parte, habría que señalar al menos 19,1-2 y 24,15-18, más
las normas referentes a la construcción del santuario (cc. 25-31) y el Paralelo de 28,15-30. La diferencia más significativa está en el
relato de su posterior ejecución (cc. 35-40). En opinión de no pocos nombre del pectoral: en 28,15.30 se denomina “pectoral del juicio”;
estudiosos, los textos sacerdotales no serían homogéneos: habría que aquí, simplemente “pectoral”. Además, en 28,15-30 se mencionan el
distinguir un «escrito básico», más bien de tipo narrativo, y una serie Urim y el Tumim (v. 30), no así en 39,8-21.
de adiciones posteriores.
A lo largo del Comentario, se hará ocasionalmente referencia a los El manto (39,22-26)
textos sacerdotales y a los no sacerdotales. No obstante, se optará
más bien por una interpretación del texto en su forma actual, sin 22
Tejieron el manto del efod, todo de púrpura violeta. 23 Había
hacer demasiado hincapié en las mencionadas distinciones. una abertura en el centro del manto, semejante al cuello de una
cota, con una orla alrededor de la abertura para que no se rompie-
se. 24 En el ruedo inferior del manto hicieron granadas de púrpura
2. TRASFONDO HISTÓRICO Y SOCIAL violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal. 25 Hicieron campa-
nillas de oro puro, colocándolas entre las granadas, en todo el ruedo.
Hasta el s. XIX, se solía defender la historicidad de las narracio- 26
Una campanilla y una granada alternaban con otra campanilla y
nes de Ex 1-19. Desde entonces hasta nuestros días, las posiciones otra granada, en el ruedo inferior del manto. Servía para oficiar,
han ido variando de un extremo al otro, desde la afirmación de la como Yahvé había ordenado a Moisés.
total historicidad hasta su completa negación.
A finales del siglo XIX, se admitía como verídica la existencia de Paralelo de 28,31-35, con algunas variantes, especialmente res-
un grupo de pastores hebreos que entraron en Egipto, donde fueron pecto de los vv. 33 y 35.

14 231
ÉXODO INTRODUCCIÓN

Los ornamentos sacerdotales. esclavizados y sometidos a trabajos públicos en Gosen. Más tarde,
con ocasión de unas plagas, dicho grupo escapó bajo el liderazgo de
Introducción (39,1)
Moisés. Los egipcios los persiguieron, pero ellos lograron atravesar

39 Hicieron para el servicio del Santuario vestiduras de cere- las aguas, retiradas por el viento, mientras que los egipcios quedaron
1

monia de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino. atrapados por las mismas aguas.
Hicieron también las vestiduras sagradas de Aarón, como Yahvé Durante la mayor parte del s. XX, los estudiosos mantuvieron la
había mandado a Moisés. historicidad sustancial de los acontecimientos del éxodo, aunque con
variantes de detalle y de formulación. Todavía en los años 80 algunos
Abrevia al máximo la introducción del pasaje correspondiente, estudiosos pensaban que apenas existen dudas de que los antepasa-
28,1-5. dos de Israel fueron esclavos en Egipto y que escaparon de allí de un
modo maravilloso. Pero, por esos mismos años, no faltó ya quien sos-
Los ornamentos del Sumo Sacerdote: tenía que la tradición del éxodo de los israelitas es legendaria y épica,
y que no existe una razón auténtica que avale el trasfondo histórico
El efod (39,2-7) de los eventos del éxodo. Una emigración masiva de Egipto, tal como
2
Hicieron, pues, el efod, de oro, de púrpura violeta y escarlata, la describe el AT, sencillamente no existió.
de carmesí y lino fino torzal. 3Batieron oro en láminas y las corta- La pregunta fundamental apara algunos es si las narraciones del
ron en hilos para hacer bordado junto con la púrpura violeta y Éxodo reflejan recuerdos históricos o si han de ser consideradas
escarlata, con el carmesí y el lino fino. 4 Pusieron al efod hombre- como literatura de ficción. La conclusión –cada vez más generaliza-
ras y lo fijaron por sus dos extremos. 5La cinta con que se ciñe el da- es que la estancia de los israelitas en Egipto puede ser o no ser
efod era de la misma hechura y formaba con él una sola pieza: era histórica, pero en el libro del Éxodo se expone como un hecho litera-
de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal, como rio, no como un hecho histórico. Los textos bíblicos sobre la historia
Yahvé se lo había mandado a Moisés. 6Prepararon igualmente las antigua de Israel no se concibieron ni redactaron como fuentes his-
piedras de ónice engastadas en engastes de oro y grabadas como se tóricas, sino como obras literarias. Las narraciones del Pentateuco
graban los sellos, con los nombres de los hijos de Israel; 7 las colo- no quieren ni pueden ofrecer una exposición histórica de una deter-
caron sobre las hombreras del efod, como piedras recordatorio de minada época.
los israelitas, como Yahvé había ordenado a Moisés. Naturalmente, entre la pura historia o la simple ficción, caben
otras posiciones más matizadas. La esclavitud de los israelitas en
Paralelo de 28,6-14, del que se omiten los v. 9b-10 y 13-14. En Egipto y su liberación no están probadas científicamente. Con todo,
cambio, 39,3 carece de correspondiente en el c. 28. la aceptación de su historicidad sustancial quizá explique más razo-
nablemente algunos de los datos del Éxodo. Lo procedente será com-
El pectoral (39,8-21) parar los textos bíblicos con los materiales extrabíblicos (de Egipto y
del Oriente Próximo, sobre todo) y extraer un juicio de valor.
8
Bordaron también el pectoral, al estilo de la labor del efod, de
oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal. 9 El pec-
2.1. FIABILIDAD DE LOS DATOS BÍBLICOS
toral era cuadrado y lo hicieron doble; tenía un palmo de largo y
otro de ancho; era doble. 10 Lo llenaron de cuatro filas de piedras. Según Gn 46,27, en tiempo de José emigraron a Egipto 70 perso-
En la primera fila había un sardio, un topacio y una esmeralda; nas (cf. Dt 10,22). De la genealogía de Ex 6,16-20 se desprende que
11
en la segunda fila: un rubí, un zafiro y un diamante; 12 en la ter- Moisés pertenecía a la tercera generación que seguía a los que baja-

230 15
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

ron a Egipto. A juzgar por Gn 15,16, la estancia de los hebreos en Inventario de los metales (38,21-31)
Egipto duró cuatro generaciones. Este dato se corresponde con la 21
Éste es el inventario de la Morada, de la Morada del testimo-
secuencia de generaciones de Ex 6,16-20: Leví-Queat-Amrán-Moisés.
nio, realizado por orden de Moisés, y hecho por los levitas bajo la
Estas cifras cuadran mal con las de Ex 12,37: los israelitas que salie-
dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
ron de Egipto eran 600.000 hombres, sin contar los niños; les seguía,
además, «una multitud inmensa», que algunos calculan en torno a
22
Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, hizo todo
los 2.500.000. cuanto Yahvé había mandado a Moisés, 23 juntamente con Oholiab,
Da la impresión de que en los datos anteriores se superponen dos hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, que era artífice, bordador y
planos: el de un Israel evolucionado, correspondiente a la época en recamador en púrpura violeta y escarlata, en carmesí y lino fino.
que se escribe el Éxodo, y el de un Israel en germen, correspondien-
24
El total del oro empleado en el trabajo, en todo el trabajo del
te a las cuatro generaciones aludidas en los textos. Si hubiera que dar Santuario, es decir, el oro de la ofrenda reservada, fue de veinti-
alguna credibilidad a los datos expuestos, lo más lógico sería pensar nueve talentos y setecientos treinta siclos, en siclos del Santuario.
que el grupo que se vio envuelto en los acontecimientos del éxodo fue
25
La plata de los registrados en el censo de la comunidad, fue
tan sólo una pequeña porción respecto de los que luego constituye- cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, en siclos del
ron la nación de Israel. Santuario: 26 un becá por cabeza, o sea medio siclo, en siclos del
Sin embargo, el número de hombres que salieron de Egipto, Santuario, para cada hombre comprendido en el censo de los seis-
según Ex 12,37, coincide prácticamente con el de los hombres aptos cientos tres mil quinientos cincuenta hombres, de veinte años en
para la guerra (cf. Nm 1,46 y 26,51). Por consiguiente, parece que en adelante. 27 Los cien talentos de plata se emplearon en fundir las
algunas tradiciones, al menos, estos datos pretenden ofrecerse como basas del Santuario y las basas del velo; cien basas correspondien-
auténticos. A pesar de ello, resulta difícil creer en su autenticidad: tes a los cien talentos, un talento por basa. 28 De los mil setecientos
no sólo chocan con otras tradiciones, sino que se entiende mal cómo setenta y cinco siclos hizo ganchos para los postes, revistió sus
podría sobrevivir una multitud así durante 40 años en el desierto del capiteles y los unió con varillas.
Sinaí.
29
El bronce de la ofrenda reservada fue de setenta talentos y dos
Las tradiciones bíblicas resuelven este problema recurriendo a la mil cuatrocientos siclos. 30 Con él hizo las basas para la entrada de
providencia milagrosa de Dios (maná, codornices, agua de la roca, la Tienda del Encuentro, el altar de bronce con su rejilla de bron-
etc.). Tal solución lleva a pensar que los textos citados seguramente ce y todos los utensilios del altar, 31 las basas del recinto del atrio y
no se deben a historiadores, sino a teólogos interesados en ofrecer las basas de la entrada del atrio, toda la clavazón de la Morada y
una versión religiosa de los acontecimientos. Las cifras, sin duda exa- toda la clavazón del atrio que la rodeaba.
geradas, estarían al servicio de un relato idealizado en el que se pon-
dría de relieve la fuerza salvadora de Yahvé. En este pasaje, sin paralelo en los cc. 25-31, se ofrece el inventa-
El período previo a la formación del estado de Israel (1.250-1.000 rio completo de los tres metales empleados en la construcción del
a.C., aproximadamente) está plagado de incertidumbres y de proble- Santuario: aproximadamente 1.100 kg. de oro, 3.620 kg. de plata
mas. No faltan las fuentes bíblicas, pero son de escaso valor a la hora (3.400 para las basas y 220 para ganchos, broches y revestimiento) y
de intentar una reconstrucción histórica. El dato más significativo es, 2.600 kg. de bronce. Las referencias a Itamar (v. 21) y al censo (v. 26)
seguramente, el de Ex 1,11, donde se dice que los israelitas fueron son anacrónicas, ya que la designación de los levitas para el servicio
forzados por el Faraón de Egipto a construir las ciudades granero de en el Santuario, bajo la dirección de Itamar, no se relata hasta Nm 3-
Pitom y Ramsés. 4. Por otro lado, el censo aquí presupuesto es el de Nm 1.

16 229
ÉXODO INTRODUCCIÓN

La falta de información al respecto no permite ofrecer una res- Aunque no se especifica el nombre del Faraón, los datos de Ex
puesta convincente. 1,11 cuadran en parte con los soberanos de la dinastía XIX, especial-
La omisión de 30,18b-21 es normal si se tiene en cuenta que este mente con Ramsés II (1290-1224 a.C.), que construyó una amplísima
texto se ocupa básicamente de la colocación y función de la pila de residencia o ciudad granero (oficinas, depósitos, etc.) en el delta
bronce. Su correspondiente en los cc. 35-40 se encuentra en 40,30-32 oriental del Nilo, donde se asentaron los israelitas.
(ver la Introducción a la sección). Que algunos semitas (y prisioneros de guerra) hubieran sido obli-
gados a trabajar en las tareas señaladas por Ex 1,11-14 y 5,3-19, es
El atrio (38,9-20) bastante verosímil. En una Carta de Ramsés II, se dice:
«Distribuye raciones a los hombres de la cuadrilla y a los apiru que
9
Hizo también el atrio; por el lado del Negueb, hacia el Sur, esta-
transportan piedras para el gran pilón... de Ramsés Mery-Amón»
ba el cortinaje del atrio, de lino fino torzal, de cien codos. 10 Sus (Papiro Leide 348).
postes eran veinte, y veinte sus basas de bronce; los ganchos de los
postes y sus varillas eran de plata. 11 Por el lado septentrional había En fuentes cuneiformes y egipcias se mencionan respectivamente
igualmente un cortinaje de cien codos. Sus postes eran veinte, y los hap/biru // ‘pr.w, gentes o grupos marginales que irrumpieron oca-
veinte sus basas de bronce; los ganchos de los postes y sus varillas sionalmente en el Oriente Próximo como bandas de merodeadores o
eran de plata. 12 En el lado occidental había un cortinaje de cin- saqueadores.
cuenta codos. Sus postes eran diez, y diez sus basas; los ganchos de El término ‘ibrî(m) // “hebreo(s)” se emplea 33 veces en el AT (fren-
los postes y sus varillas eran de plata. 13 En el lado Este, al oriente, te a las 2.500 que se usa «israelita»), especialmente en tres secciones:
colgaban también cincuenta codos de cortinaje. 14 El cortinaje era la historia de José (Gn 39,14.17; 40,15; 41,12; 43,32), el relato del
de quince codos, con tres columnas y tres basas, por un lado de la éxodo (Ex 1,15-19; 2,6-11.13; 3,18; 5,3; 7,16; 9,1.13; 10,3) y la guerra
entrada; 15 y por el otro lado –a ambos lados de la entrada del atrio– contra los filisteos (1 S 4,6.9; 13,3.9; 14,11.21; 29,3). Aparece, ade-
había un cortinaje de quince codos; sus postes eran tres, y tres sus más, en la esfera jurídica para indicar a un hombre que ha caído en
basas. 16 Todos los cortinajes del recinto del atrio eran de lino fino esclavitud por deudas (Ex 21,2; Dt 15,12; Jr 34,9.14). De aquí se
torzal. 17 Las basas de los postes eran de bronce, sus ganchos y sus deduce que ‘ibrîm se refiere a personas o grupos pertenecientes a un
varillas de plata. También sus capiteles estaban revestidos de plata, estado social “miserable”. Sólo en época tardía, el término “hebreo”
y todos los postes del atrio llevaban varillas de plata. 18 El tapiz de asume la acepción étnica referida al pueblo de Israel, convirtiéndose
la puerta del atrio era labor de recamador y estaba recamado de en sinónimo de “israelita”.
púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal. Tenía Aunque no se puede urgir demasiado la conexión entre los ‘pr.w /
veinte codos de largo; su altura –en el ancho- era de cinco codos, lo hap/biru de los textos extrabíblicos y los ‘ibrîm de Ex 1,15s.19;
mismo que los cortinajes del atrio. 19 Sus cuatro postes y sus cuatro 2,6s.11.13, se podría pensar en cierta asociación entre ellos. En cual-
basas eran de bronce; sus ganchos de plata, como también el reves- quier caso, la citada Carta de Ramsés mostraría cómo ciertos grupos
timiento de sus capiteles y sus varillas. 20 Toda la clavazón de la extranjeros habrían sido empleados por los egipcios en trabajos de la
Morada y del atrio que la rodeaba era de bronce. construcción. Esto permite concluir que los hebreos también lo fue-
ron, como atestigua el libro del Éxodo. De ser así, en la base de toda
Paralelo de 27,9-19, pero con la particularidad de que 38,12b.15. la “historia” del éxodo habría al menos un dato fiable: el que ofrece
17-19 es más extenso que el texto correspondiente, y que 38,16-20 Ex 1,11. No obstante, incluso este dato se ha de usar con mucha cau-
apenas si se corresponde con 27,16-19. tela, puesto que la construcción de Pitom no se puede avalar arqueo-

228 17
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

lógicamente como la de Ramsés. Pitom no aparece como nombre de El altar de los holocaustos (38,1-7)
ciudad hasta la época saítica (ss. VII-VI a.C.). Según esto, Ex 1,11

38 Hizo el altar de los holocaustos de madera de acacia, de


1
estaría proyectando circunstancias y acontecimientos de un tiempo
tardío a otro anterior, con el fin de perfilar los contornos de los orí- cinco codos de largo y cinco de ancho, cuadrado, y de tres
genes de la historia de Israel. codos de alto. 2 Hizo sobresalir de sus cuatro ángulos unos cuernos
Por otra parte, en la descripción de los trabajos forzados y de que formaban un cuerpo con él, y lo revistió de bronce. 3 Hizo,
los conflictos aludidos en Ex 1ss posiblemente se traslucen algunos además, todos los utensilios del altar: Los ceniceros, los badiles, los
rasgos de la opresión salomónica, similar en la terminología y en los acetres, los tenedores y los braseros. Fundió de bronce todos sus
símbolos a la egipcia (cf. 1 R 5,27-32; 9,15-26). Según algunos auto- utensilios. 4Fabricó para el altar una rejilla de bronce en forma de
res, existe una correlación estrecha entre la narración del éxodo y red, bajo la cornisa inferior, de modo que llegaba hasta la mitad del
la narración que trata de la rebelión de Jeroboán contra Salomón altar. 5 Fijó cuatro anillas para los cuatro extremos de la rejilla de
y Roboán. Los encuentros de Moisés con los dos Faraones son bronce, para meter los varales. 6 Hizo los varales de madera de aca-
paralelos a los encuentros de Jeroboán con Salomón y Roboán. cia, y los revistió de bronce, 7 y pasó los varales por las anillas a los
Examinando los lugares geográficos, los trabajos de la corvée, etc., flancos del altar, para transportarlo así. Hizo el altar hueco, de
llegan a la conclusión de que el relato bíblico del éxodo sería una paneles.
especie de alegoría que refleja el tiempo y los acontecimientos en
torno a los reinos de Salomón y Roboán y a la división del reino de Paralelo de 27,1-8. Se omite 27,8b, alusivo al diseño divino (ver
Israel. Introducción a la sección).
Según la tradición bíblica, los hebreos se libraron de tales traba-
jos fugándose. El Éxodo habla primero de negociaciones de los
La pila de bronce (38,8)
hebreos con el Faraón, para que les permita salir, y luego de huida, al
no obtener su permiso. Las dos actitudes parecen verosímiles, a juz- Hizo la pila y la basa de bronce, con los espejos de las mujeres
8

gar algunos documentos extrabíblicos. que servían a la entrada de la Tienda del Encuentro.
En efecto, el papiro Anastasi VI, de finales del s. XIII a.C., conser-
va el relato de un funcionario de frontera del tiempo de Seti II, en el Las correspondencias de este texto con su paralelo, 30,17-21, se
que se puede leer: limitan a la primera afirmación: «hizo la pila y la basa de bronce»
«Otra comunicación para mi señor: hemos terminado de hacer pasar (cf. 27,18a). Las segunda parte del v. 8 carece de contrapartida en el
a las tribus de los Shosu de Edom por la fortaleza de Merneptah- c. 30.
hotep-her-Maat, Vida, Salud, Fuerza, que está en Cheku, hasta los La referencia a los espejos se explica fácilmente si se considera
estanques de Pitón de Merneptah-hotep-her-Maat, que están en que, en la antigüedad, los espejos eran de bronce pulido. Más difí-
Cheku, con el fin de mantenerlos con vida y mantener vivos sus reba- cil de explicar es el servicio de las mujeres a la entrada de la Tienda
ños, según el deseo del faraón, Vida, Salud, Fuerza, el sol perfecto de
del Encuentro. En el AT no se vuelve a aludir a un tipo de servicio
todo el país, en el año 8».
como éste más que en 1 S 2,23. En ambos casos, se utiliza el verbo
De esta carta se desprende que en la frontera del delta oriental del s.a-ba-’; es el mismo verbo que se emplea en Nm 4,23 y 8,24-26 para
Nilo, fortificada con muros y torres, ocasionalmente se permitía referirse al servicio de los levitas en la Tienda del Encuentro. Se
pasar a determinados grupos de asiáticos. Se mencionan en concre- discute si las mujeres ejercían un servicio profesional a la entrada
to los s’sw, grupos de beduinos de la península del Sinaí. de la Tienda y, en caso afirmativo, qué tipo de servicio era el suyo.

18 227
ÉXODO INTRODUCCIÓN

do brazo tenía tres cálices, en forma de flor de almendro, con coro- Por otro lado, el papiro Anastasi V, también de finales del s. XIII
la y flor; y así los seis brazos que salían del candelabro. 20 En el a.C., relata la persecución de los esclavos que han huido de Egipto
mismo candelabro había cuatro cálices, en forma de flor de almen- hacia el desierto del Sinaí. Si se une este dato al del papiro Leide 348,
dro, con sus corolas y flores; 21 una corola debajo de los dos prime- anteriormente citado, no parece inverosímil que un grupo de ‘apiru
ros brazos que formaban cuerpo con él, una corola debajo de los (¿hebreos?) haya huido al Sinaí para librarse de la esclavitud en
siguientes, y una corola debajo de los dos últimos brazos; así con Egipto.
los seis brazos que salían del mismo. 22 Las corolas y los brazos for- En conclusión, algunos elementos básicos del relato del Éxodo
maban un cuerpo con el candelabro; todo ello formaba un cuerpo parecen más bien fiables. Con todo, la oscuridad predomina sobre la
de oro puro macizo. 23 Hizo también de oro puro sus siete lámpa- luz. Aunque haya un trasfondo de verdad en los relatos del Éxodo,
quedan muchos puntos sin aclarar. ¿Quién fue el Faraón del éxodo:
ras, sus despabiladeras y sus ceniceros. 24 Empleó un talento de oro
Ramsés II, Mernepta o Seti II? ¿Qué tribus entraron en Egipto: las de
puro para el candelabro y todos sus utensilios.
la “casa de José” (Efraín y Manasés), como sostiene la mayoría, o
también las de Leví y Simeón? ¿Cuánto tiempo permanecieron: 400
Paralelo de 25,31-40. Se omite la referencia a la colocación del
años (Gn 15,13), 430 (Ex 12,40) ó 480 (1 R 6,1)? ¿Cuándo y por dónde
candelabro (25,37b), que se aborda en 40,24, y la alusión al diseño salieron? ¿Qué acontecimientos precedieron la salida?
divino (ver la Introducción a esta sección). Los datos históricos y reales, de suyo difíciles de determinar e
imposibles de probar, se mezclan con los ficticios y con los teológi-
El altar del incienso. El óleo de la unción y el incienso aromático cos. Los textos referentes al éxodo son esencialmente narrativos. Una
(37,25-29) narración puede incluir elementos históricos, legendarios y míticos.
En cualquier caso, debe quedar claro que su verdad no se mide por
25
Hizo también de madera de acacia el altar del incienso, de un su correspondencia con el hecho verificable.
codo de largo y uno de ancho, cuadrado, y de dos codos de alto.
Sus cuernos formaban un solo cuerpo con él. 26 Lo revistió de oro 2.2. HISTORICIDAD DE MOISÉS
puro, por su parte superior, sus costados y también sus cuernos.
«Una gran revelación moral y religiosa no es obra de un sindicato
Puso en su derredor una moldura de oro. 27 Y debajo de la moldu-
moral, sino que se debe a la inspiración de una gran personalidad»
ra, a los costados, hizo dos anillas a sus dos lados, para meter por
(R. H. Charles). Con argumentos de este tipo se ha querido probar a
ellas los varales con que transportarlo. 28 Hizo los varales de made-
veces la historicidad substancial de Moisés, pero la cuestión no es tan
ra de acacia y los revistió de oro.
sencilla.
29
Preparó también el óleo sagrado de la unción, y el incienso Del análisis de la historia de las tradiciones, Noth llega a la con-
aromático puro, como lo prepara el perfumista. clusión de que el Pentateuco se halla estructurado por cinco temas
fundamentales: la salida de Egipto, la conquista de la tierra, la pro-
Del altar del incienso se habla en 30,1-10; del óleo de la unción y mesa a los patriarcas, la marcha a través del desierto y la revelación
del incienso aromático, en 30,22-28. Se omite 30,6-10, alusivo al del Sinaí. Exceptuado el tema de la promesa a los patriarcas, Moisés
ritual del Día de expiación, del que se tratará en Lv 16. Acerca del está presente en los otros cuatro temas. Pero, dado que estos temas
cambio en el orden de este pasaje respecto de los textos correspon- fueron primitivamente independientes, Moisés no pudo haber sido
dientes de la sección paralela, ver lo dicho en la Introducción a la original de los cuatro. ¿A cuál perteneció en primer lugar? Según este
sección. autor, la única tradición mosaica segura sería la de la tumba de

226 19
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Moisés en Transjordania. A través de la tradición de la tumba, habi- ciatorio; 8 el primer querubín en un extremo y el segundo en el otro;
da cuenta de su ubicación en el camino de los israelitas hacia la tie- hizo los querubines formando un cuerpo con el propiciatorio en
rra prometida, Moisés entró en contacto con el tema de la conquista sus dos extremos. 9 Estaban los querubines con las alas extendidas
de la tierra. De éste, saltó luego a los otros tres temas, convirtiéndo- por encima, cubriendo con ellas el propiciatorio, uno frente al otro,
se en su protagonista. En esta perspectiva, originariamente Moisés con las caras vueltas hacia el propiciatorio.
no constituyó parte integrante de ninguno de los temas fundamenta-
les del Pentateuco, sino tan sólo de su elaboración posterior. Del arca y el propiciatorio trata 25,10-22. En 37,1-9 se omite el
Esta teoría ha suscitado muchas reacciones entre los historiado- texto correspondiente a 25,15-16.21-22, referente en parte a la colo-
res y los exegetas. Según algunos, existe un fondo de verdad en la cación de las tablas en el arca. Sobre este particular, se volverá en
intuición sobre la tumba de Moisés, dada la conexión entre la muer- 40,20 (ver la Introducción a la sección).
te de un personaje y su narrador: de la muerte del personaje, el
narrador toma pie y saca fuerzas para relatar su vida. Pero, por per-
La mesa del pan de la Presencia (37,10-16)
tinente que parezca esta observación, resulta harto difícil explicar la
importancia de Moisés en las tradiciones del Pentateuco si no existen 10
Hizo, además, la mesa de madera de acacia, de dos codos de
otros elementos históricos además del de la tumba. largo, un codo de ancho y codo y medio de alto. 11 La revistió de oro
Por eso, en orden a una reconstrucción histórica de las tradicio- puro y le puso alrededor una moldura de oro. 12 Hizo además, en
nes mosaicas, otros estudiosos parten del nombre de Moisés. Moisés torno de ella, un reborde de un palmo de ancho, con una moldura
es la forma hebraizada de un nombre egipcio, del que dan testimonio de oro alrededor del mismo. 13 Le hizo cuatro anillas de oro y puso
fehaciente personajes tan conocidos como Tut-mosis, Ah-mosis, Ra- las anillas en los cuatro ángulos, correspondientes a sus cuatro
mses. Se trata, en todos estos casos, de nombres teóforos compues- pies. 14Junto al reborde se hallaban las anillas para pasar por ellas
tos (X / tal dios-«ha nacido»), de los que el nombre de Moisés habría los varales y transportar la mesa. 15 Hizo los varales de madera de
conservado el segundo elemento. Si Moisés llevó tal nombre, parece acacia y los revistió de oro. 16 Asimismo hizo de oro puro los uten-
legítimo asumir que es porque tuvo realmente contactos con Egipto. silios que habían de estar sobre la mesa; sus fuentes, sus vasos, sus
En apoyo de esta afirmación, se aducen algunos documentos extra- tazas y sus jarros con los que se hacían las libaciones.
bíblicos, entre los que destaca un papiro de la XIII dinastía, en el que
se registra una lista de semitas que llevan nombres egipcios. En rea- Esta perícopa tiene su paralelo en 25,23-30. Por las razones indi-
lidad, este dato añade cierta verosimilitud, pero nada más. En el AT cadas (ver la Introducción a la sección), se omite el texto correspon-
figuran otros nombres egipcios, como Pinjás, hijo de Elí (1 S 1,3), diente a 25,30, alusivo a la colocación del pan de la presencia sobre
cuyos padres probablemente no estuvieron en Egipto. Datos como la mesa (cf. 40,23).
éste prueban más bien un conocimiento general de cuestiones egip-
cias en el antiguo Israel.
El candelabro (37,17-24)
Por otro lado, no deja de ser chocante que tanto la vida como la
obra de Moisés hayan pasado totalmente desapercibidas en los pue- 17
Hizo el candelabro de oro puro. Hizo el candelabro de oro
blos y culturas del entorno de Israel. Cualquier reconstrucción histó- macizo, su pie y su tallo. Sus cálices –corolas y flores– formaban
rica, por muy lograda que parezca, contará siempre con una buena con él un cuerpo. 18 De sus lados salían seis brazos: tres brazos de
dosis de subjetivismo. Los datos más seguros alternarán, por fuerza, un lado, y tres brazos de otro. 19 El primer brazo tenía tres cálices
con otros más hipotéticos. Hasta nosotros sólo han llegado testimo- en forma de flor de almendro, con corola y flor; también el segun-

20 225
ÉXODO INTRODUCCIÓN

Revistió de oro los tableros; de oro hizo también sus anillas


34
nios indirectos y, para colmo, envueltos en el ropaje de las leyendas.
para pasar los travesaños, y los revistió igualmente de oro. Seguramente existe un núcleo histórico, pero ¿cómo atinar con él?
En realidad, se sabe mucho menos del Moisés de la historia que del
Cada uno de los quince versículos de este pasaje tiene su corres- Moisés de la fe.
pondiente en 26,15-29. Acerca de la omisión de 26,30, ver lo dicho en
la Introducción a la sección. 2.3. EL ÉXODO Y EL SINAÍ
Desde hace tiempo, la exégesis histórico-crítica ha venido afir-
El velo y la cortina (36,35-38) mando que la tradición del Sinaí es un cuerpo extraño, situado entre
las tradiciones del desierto y de la conquista de la tierra. Von Rad ha
35
Hizo el velo de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino
notado que la tradición del Sinaí falta en los antiguos «credos histó-
fino torzal; bordó en él unos querubines. 36 Hizo para colgarlo cua-
ricos» (Dt 26,5-9; 6,21-24; Jos 24,2-13; etc.), no así en el «credo his-
tro postes de acacia, revestidos de oro y provistos de ganchos de
tórico» más reciente de Ne 9 (cf. vv. 13s). De aquí se puede deducir
oro; fundió para ellos cuatro basas de plata.
que la tradición del Sinaí tuvo, en un principio, un origen y una his-
37
Hizo para la entrada de la Tienda una cortina de púrpura vio-
toria independientes y que sólo tardíamente pasó a formar parte del
leta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal, labor de recamador, conjunto del Pentateuco.
38
con sus cinco postes y sus ganchos. Revistió de oro sus capiteles En la misma dirección parece apuntar el hecho de que los profe-
y sus varillas y fundió en bronce sus cinco basas. tas clásicos primitivos guarden un silencio total sobre los aconteci-
mientos del Sinaí. Se refieren a los eventos del éxodo (cf. Is 11,16; Jr
El pasaje paralelo es 26,31-37, un texto evidentemente más amplio 32,21; Os 2,17; 11,1; 12,10; 13,4; Am 2,10; 3,1; 9,7; Mi 7,15) o al pro-
que el de 36,35-38. En éste, se omite 26,33-35, referente a la coloca- tagonismo de Moisés, Aarón y María en ellos (Mi 6,4; cf. Os 12,14),
ción del velo y de otros objetos directa o indirectamente relacionados así como al tiempo del desierto (Jr 2,2-6; Os 2,26s; 13,5; Am 2,10) y a
con él. Sobre este particular, se volverá en 40,20-25 (ver la Intro- la alianza de Yahvé con los padres (Jr 7,22s; 11,7; 31,32; 34,13ss; Ez
ducción a la sección). 20), pero nunca aluden a la proclamación de los mandamientos por
parte de Moisés ni al Sinaí como lugar de la alianza entre Yahvé y el
El arca y el propiciatorio (37,1-9) pueblo de Israel.
Si a los datos anteriores se añaden los diferentes nombres para

37 Besalel hizo el arca de madera de acacia, de dos codos y


1
referirse a la montaña (Sinaí, Horeb, Montaña santa, etc.) y las inter-
medio de largo, codo y medio de ancho, y codo y medio de pretaciones sobre el sentido y alcance de los acontecimientos rela-
alto. 2 La revistió de oro puro, por dentro y por fuera, y además cionados con estos lugares, se afianza la impresión de que la tradi-
puso en su derredor una moldura de oro. 3 Fundió cuatro anillas de ción del Sinaí tuvo una vida independiente de las tradiciones del
oro para sus cuatro pies, dos anillas a un costado y dos anillas al éxodo y de la conquista. En consecuencia, se pone en duda su tras-
otro. 4 Hizo también varales de madera de acacia, que revistió de fondo histórico actual, a la par que se refuerza la hipótesis de una
oro; 5 pasó los varales por las anillas de los costados del arca, para leyenda cultual.
transportarla. Con todo, varios autores se han resistido y continúan resistiéndo-
6
Después hizo un propiciatorio de oro puro, de dos codos y se a separar las tradiciones del éxodo y del Sinaí. Hay quien sostiene
medio de largo, y de codo y medio de ancho. 7 Hizo igualmente dos que el contenido de la tradición del Sinaí no es un acontecimiento
querubines de oro macizo; los hizo en los dos extremos del propi- histórico del mismo tenor que los eventos históricos de la salida de

224 21
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Egipto y la entrada en Canaán, sino un encuentro con Dios. No fal- tud de cada pieza era de treinta codos y de cuatro la anchura. Las
tan tampoco quienes ven algunos indicios de unión entre el Sinaí y el once piezas tenían las mismas medidas. 16 Juntó cinco piezas en
éxodo, especialmente entre la montaña de la vocación de Moisés (Ex una parte y seis en la otra. 17 Hizo cincuenta lazos en el borde de la
3,1ss) –donde va el grupo liberado a dar culto (Ex 3,12; cf. 3,18; 5,3; última pieza del primer conjunto, y cincuenta lazos en el borde de
7,16.26; 8,16; 9,1.13)– y Ex 18,12. El hecho de que estos motivos sólo la última pieza del segundo conjunto. 18 Hizo cincuenta broches
reaparezcan parcialmente en Ex 19ss se interpreta como una ten- de bronce para unir la Tienda, formando un espacio único.
dencia deliberada a romper con la tradición madianita (representada 19
Hizo además para la Tienda un toldo de pieles de carnero teñi-
en Ex 3,1ss y 18,12) o a disimular la conexión de la montaña de Dios das de rojo, y encima otro toldo de cueros finos.
con los madianitas y con un culto preisraelita de Yahvé. El aisla-
miento de los acontecimientos del Sinaí sería, al menos en parte, la Repite casi al pie de la letra lo dicho en 26,1-14, con la excepción
consecuencia de una corrección dogmática más tardía. de 26,9b.12-13, que aquí se omite. Aparentemente, no existe una
razón convincente que explique tal omisión.
3. CUESTIONES TEOLÓGICAS
El armazón (36,20-34)
Dios es el protagonista por excelencia del Éxodo. Para cerciorarse
de ello, basta comprobar los numerosos pasajes en que Dios lleva la
20
Para la Morada hizo los tableros de madera de acacia y los
voz cantante y dirige la acción. puso de pie. 21 Cada tablero tenía diez codos de largo, y codo y
medio de ancho. 22 Tenía además dos espigas paralelas. Hizo lo
3.1. YHWH, EL DIOS QUE SALVA mismo todos los tableros de la Morada. 23 Puso los tableros para la
Morada: veinte para el flanco del Negueb, hacia el Sur; 24 hizo cua-
En las tradiciones patriarcales del Génesis, la forma más normal renta basas de plata para colocarlas debajo de los veinte tableros:
para referirse a Dios es relacionándolo con los patriarcas: «el Dios de dos basas debajo de un tablero para sus dos espigas y dos basas
Abrahán», «el Dios de Jacob», etc. Este Dios, sin nombre, se revela a debajo del otro tablero para sus dos espigas. 25Para el segundo flan-
Moisés en los términos siguientes: co de la Morada, la parte del norte, hizo otros veinte tableros, 26 con
Moisés dijo a Dios: «Si yo me presento ante los israelitas y les digo: el sus cuarenta basas de plata; dos basas debajo de un tablero y dos
Dios de vuestros padres me envía a vosotros y me preguntan cuál es basas debajo del otro tablero. 27 Para la parte posterior de la Morada,
su nombre ¿qué voy a responderles?»Dios dijo a Moisés: «Esto dirás a hacia el occidente, hizo seis tableros; 28 para los ángulos de la
los israelitas: YHWH, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, Morada en su parte posterior, dos más, 29 que estaban unidos desde
de Isaac y de Jacob me manda a vosotros. Éste es mi nombre para abajo hasta arriba, hasta la primera anilla. Así lo hizo con los dos
siempre» (Ex 3,13-15).
tableros destinados a los dos ángulos. 30 Eran, pues, ocho tableros
Los estudios narratológicos ponen de relieve el nombre, como un con sus basas de plata; dieciséis basas, dos debajo de cada tablero.
modo de caracterizar al personaje. El nombre, más que una cualidad, 31
Después hizo travesaños de madera de acacia: cinco travesa-
indica una constelación de cualidades; añade singularidad a todas las ños para los tableros de un flanco de la Morada; 32 y cinco travesaños
características de un personaje. Los nombres propios, en las narra- para los tableros del otro flanco de la Morada; y otros cinco para
ciones, tienen con frecuencia una función anticipadora. En este sen- los tableros de la parte posterior de la Morada hacia el occidente.
tido, no sería exagerado afirmar que «toda la historia del éxodo se 33
Hizo el travesaño central de tal suerte que pasase a media altura
puede leer como definición narrativa de este nombre». de los tableros, de un extremo al otro.

22 223
ÉXODO INTRODUCCIÓN

Suspensión de la colecta (36,2-7) En el contexto inmediato de la revelación del nombre divino,


Yahvé se presenta a Moisés como quien está con él para el servicio del
2
Moisés llamó a Besalel y a Oholiab y a todos los artesanos, a
pueblo, en beneficio de Israel (3,10ss; 4,12ss). Dada la situación de
quienes Yahvé había concedido habilidad y estaban dispuestos a
Israel (3,7), la acción divina es liberadora (3,8). El Éxodo muestra a
realizar un trabajo para realizarlo. 3 Recibieron de Moisés todas las
Yahvé como un Dios comprometido en los acontecimientos que afec-
ofrendas que los israelitas habían reservado para la ejecución de la
tan a Israel. El origen de la religión yahvista se halla indisolublemen-
obra del Santuario. Entre tanto los israelitas seguían entregando a
te unido al proceso de liberación socio-política de un grupo de hebre-
Moisés cada mañana ofrendas voluntarias. 4 Por eso, todos los artí-
fices dedicados a los trabajos del Santuario dejaron cada cual su os marginados y explotados por los egipcios. En tales circunstancias,
trabajo, 5 y fueron a decir a Moisés: «El pueblo entrega más de lo la acción de Yahvé se corresponde directamente con la situación del
que se precisa para la realización de las obras que Yahvé ha man- grupo, alcanzando una dimensión socio-política y no sólo religiosa.
dado hacer.» 6 Entonces Moisés mandó correr la voz por el campa- El primer acto salvífico de Yahvé, por el que se reveló como el Dios
mento: «Ni hombre ni mujer reserve ya más ofrendas para el de la salvación, fue de carácter político y social. La intervención de
Santuario.» Suspendió el pueblo su aportación, 7 pues había mate- Yahvé en favor de Israel le llevó a un enfrentamiento con Faraón.
rial suficiente para ejecutar todos los trabajos; y aún sobraba. El Dios del éxodo actúa unas veces directamente y otras de modo
indirecto, a través de Moisés (Ex 14 ofrece un buen ejemplo al res-
Este pasaje, sin paralelo en la sección correspondiente, ensalza la pecto). Moisés es el protagonista humano del éxodo, llamado por
generosidad de los israelitas. Las ofrendas aportadas cada día son tan Dios para llevar a cabo su acción liberadora (3,8-10; cf. 6,13.26-27).
numerosas que los responsables de la ejecución de la obra se ven Colaboran también, entre otros, las mujeres mencionadas al princi-
obligados a informar a Moisés, que manda suspender la colecta. pio y al final de la sección (Ex 1,15ss; 15,21). Curiosamente unas
mujeres liberadas dirigen la celebración de la libertad que comenzó
cuando otras mujeres se negaban a participar en la opresión y que
La Morada (36,8-19)
fue realizada plenamente mediante la solidaridad de Yahvé con los
8
Entonces los artífices más expertos de entre los que ejecutaban oprimidos.
el trabajo hicieron la Morada con diez tapices de lino fino torzal, Si Moisés es el protagonista humano del éxodo, Faraón es el anta-
de púrpura violeta y escarlata y de carmesí con querubines borda- gonista. Antagonista divino, si se mira desde la teología egipcia; anta-
dos. 9 La longitud de cada tapiz era de veintiocho codos y la anchu- gonista humano, aunque poderoso, desde la perspectiva del AT. El
ra de cuatro. Todos los tapices tenían las mismas medidas. 10 Unió texto proclama la intervención divina al lado de los humildes, de los
cinco tapices entre sí y lo mismo los otros cinco. 11 Puso lazos de oprimidos, y el triunfo de éstos sobre la máxima potencia de la época
púrpura violeta en el borde del tapiz con que termina el primer y sobre su soberano, considerado un ser divino. El libro del Éxodo
conjunto; los puso también en el borde del tapiz con que termina presenta a Yahvé y a Faraón enfrentados desde el principio hasta el
el segundo conjunto. 12 Puso cincuenta lazos en el primer tapiz y final del relato. Según Ex 4,22-23, Yahvé considera a Israel como su
otros cincuenta en el borde del último tapiz del segundo conjunto, “hijo primogénito” y exige a Faraón que suelte las amarras con que
correspondiéndose los lazos unos a otros. 13Hizo también cincuen- esclaviza a Israel, amenazándole con matar a su “hijo primogénito”
ta broches de oro, y con los broches enlazó entre sí los tapices, de si no lo hace así.
modo que la Morada vino a formar un espacio único. Esta confrontación de poderes, justo al comienzo de los aconte-
14
Tejió también piezas de pelo de cabra para que, a modo de cimientos del éxodo, apunta ya al momento definitivo de la última
tienda, cubrieran la Morada. Tejió once de estas piezas. 15 La longi- plaga o muerte de los primogénitos de Egipto, y a la liberación de

222 23
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Israel en el milagro del Mar, donde Yahvé despliega toda su fuerza, des- y para el incienso aromático. 29 Todos los israelitas, hombres y muje-
truyendo el ejército del Faraón. Antes de llegar al desenlace final, Yahvé res, cuyo corazón les había impulsado a llevar algo para cualquiera
se irá dando a conocer poco a poco e irá mostrando su soberanía. de los trabajos que Yahvé, por medio de Moisés, les había enco-
mendado, presentaron sus ofrendas voluntarias a Yahvé.
3.2. CONOCIMIENTO Y SOBERANÍA DE YHWH
Una vez que los hebreos conocen el nombre de su Dios («Yahvé es De los tres puntos que integran este pasaje, el primero, referente
nuestro Dios»; Ex 3,18), se dirigen al Faraón en nombre de Yahvé. a la provisión de una ofrenda para la construcción del santuario (vv.
Pero el Faraón pregunta «¿Quién es Yahvé?», al mismo tiempo que 4-9), se corresponde con 25,1-7; el segundo, la invitación a los arte-
asegura no conocerlo (5,2). La respuesta a esta cuestión llega en Ex sanos hábiles para que realicen la obra (vv. 10-19) se corresponde con
6,2-8. En los estudios clásicos, este texto se suele considerar como el 31,6b-11; el tercero, la presentación de las ofrendas por parte de los
relato sacerdotal de la vocación de Moisés, pero se puede explicar israelitas (vv. 20-29) carece de paralelo en los cc. 25-31.
también como un “oráculo de respuesta”, del mismo tipo que las “dis-
putas” de Ezequiel. Este tipo de oráculos suele responder a una obje- Los artífices del Santuario (35,30 – 36,1)
ción o crítica previa. A la pregunta del Faraón sobre Yahvé y a su obje-
ción de que no lo conoce, Yahvé responde: «Yo soy YHWH». Esta fór-
30
Moisés dijo entonces a los israelitas: «Mirad, Yahvé ha desig-
mula no sólo abre y cierra el oráculo (6,2.8), sino que se repite tam- nado a Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, 31 y le ha
bién en el medio (v. 6). Más aún, en 6,3 se añade: «Yo me aparecí a llenado del espíritu de Dios, confiriéndole habilidad, pericia y expe-
Abrahán, Isaac y Jacob como ’El Shaddai, pero no les di a conocer mi riencia en toda clase de trabajos, 32 para concebir y realizar proyec-
nombre». La verdadera respuesta que Dios da al Faraón es su nombre tos en oro, plata y bronce, 33para labrar piedras de engaste, tallar
de YHWH, como afirmación de su poder de salvación. Lo esencial la madera y ejecutar cualquier otra labor de artesanía; 34 a él y a
aquí es la revelación de la identidad y naturaleza de YHWH, en rela- Oholiab, hijo de Ajisamac de la tribu de Dan, les ha concedido el
ción con la historia de Israel, de la que Ex 6,2-8 ofrece una síntesis. don de enseñar. 35 Les ha llenado de habilidad para toda clase de
En Ex 7,5, el nombre de YHWH va ligado a la fórmula de recono- labores en talla y bordado, en recamado de púrpura violeta y escar-
cimiento, en la que se expresan las medidas de poder que Él va a lata, de carmesí y lino fino, y en labores de tejidos. Son capaces de
adoptar: «para que los egipcios sepan que yo soy Yahvé cuando ejecutar toda clase de trabajos y de idear proyectos.»
extienda mi mano contra Egipto y saque a los israelitas ...» La afir-

36 Así, pues, Besalel, Oholiab y todos los hombres hábiles a


1
mación del Faraón, cuando dice desconocer a Yahvé, añade: «No
conozco a Yahvé y no dejaré salir a los israelitas (5,2). La respuesta quienes Yahvé había concedido habilidad y pericia para
de Yahvé al Faraón implica lo siguiente: Yo soy Yahvé y sabrán que saber realizar todos los trabajos en servicio del Santuario, ejecuta-
yo soy Yahvé cuando me vean actuando, cuando saque a Israel de ron todo conforme había mandado Yahvé.
Egipto. Por consiguiente, Yahvé es el Dios con poder para liberar /
salvar a Israel. La designación de Besalel y Oholiab como responsables de la obra
Ex 1,1 - 15,21 pasa de una situación de opresión a otra de libera- pasa lógicamente al principio de la sección, a 35,30-36,1, a diferencia
ción (trama de acción). El relato reviste un colorido épico con ten- de lo que ocurre en la sección correspondiente, que está al final, en
sión dramática. El Dios del éxodo o Dios salvador se enfrenta con 31,1-6a. Al presentar las cualidades de Besalel y Oholiab, Moisés dice
numerosas resistencias, sobre todo con la de Faraón, que se compor- que Yahvé «les ha concedido el don de enseñar» (35,34), un dato sin
ta como un “anti-dios”. La trama de acción se mezcla con una trama contrapartida en el texto correspondiente.

24 221
ÉXODO INTRODUCCIÓN

lino fino, pelo de cabra, 7 pieles de carnero teñidas de rojo, cueros de revelación. En un primer momento, el Faraón dice desconocer a
finos y maderas de acacia, 8 aceite para el alumbrado, aromas para Yahvé (5,2) y Moisés no sabe cómo presentar a los israelitas al Dios
el óleo de la unción y para el incienso aromático, 9 piedras de ónice que le llama para liberar a su pueblo de Egipto (3,13ss). Pero, tras
y piedras de engaste para el efod y el pectoral. una serie de acontecimientos, Yahvé se revela / “se da a conocer” a los
10
Que vengan los artífices hábiles de entre vosotros a realizar israelitas y a los egipcios (14,25.30s.).
cuanto Yahvé ha ordenado: 11 la Morada, su Tienda y su toldo, sus El verbo yd‘ (“conocer”, “reconocer”) es una de las palabras clave
broches, sus tableros, sus travesaños, sus postes y sus basas; 12 el de Ex 1-15. Aparece en relación con Dios, con los israelitas y con los
Arca y sus varales, el propiciatorio y el velo que lo cubre; 13 la mesa egipcios. En todos los casos, tiene una función estructurante. En
con sus varales y todos sus utensilios, el pan de la Presencia, 14 el cuanto al conocimiento de Dios, destacan tres textos: Ex 2,25b; 3,19a;
candelabro para el alumbrado con sus utensilios, y sus lámparas, y y 6,3. En Ex 2,25, la expresión aparece truncada: «Dios vio a los isra-
el aceite del alumbrado; 15 el altar del incienso con sus varales; el elitas; Dios conoció ...» (¡así!). La versión griega, probablemente con
óleo de la unción, el incienso aromático, la cortina del vano de la razón (cf. 6,3), traduce: «y se hizo conocer por ellos». Este pasaje, de
entrada a la Morada, 16 el altar de los holocaustos con su rejilla de la tradición sacerdotal, es un resumen histórico que prepara la reve-
bronce, sus varales y todos su utensilios; la pila con su base; 17 los lación hecha a Moisés (6,2 - 7,7). Ex 3,19a se refiere a otro conoci-
cortinajes del atrio con sus postes y sus basas; el tapiz de la entra- miento de Dios: Dios sabe que Faraón no les dejará partir.
da del atrio; 18 la clavazón de la Morada y la clavazón del atrio y sus Respecto del conocimiento de los israelitas se pronuncian Ex 6,7 y
cuerdas; 19 los ornamentos de ceremonia para oficiar en el San- 10,2. En ambos textos, se trata de que los israelitas reconozcan que
tuario; las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón y las vesti- Yahvé es su Dios: el primero, se dirige a la generación del éxodo y el
duras de sus hijos para sus funciones sacerdotales.» segundo, a las generaciones futuras. Los sucesos de Egipto se han de
20
Entonces, toda la comunidad de los israelitas se retiró de la conservar en la memoria para que sirvan de revelación permanente a
presencia de Moisés; 21 todos los hombres generosos, impulsados las generaciones venideras.
por su espíritu, vinieron a traer la ofrenda reservada a Yahvé, para El conocimiento del Faraón y de Egipto, en fin, está respaldado por
los trabajos de la Tienda del Encuentro, para todo su servicio y para varios textos. La referencia de Ex 1,8: «subió al trono en Egipto un
las vestiduras sagradas. 22 Venían hombres y mujeres y ofrecieron de faraón nuevo que no había conocido a José», aunque no tiene por
corazón zarcillos, pendientes, anillos, collares y toda clase de obje- objeto directo a Yahvé, guarda cierta relación con el ‘ateísmo’ de la
tos de oro, el oro que cada uno presentaba como ofrenda mecida primera parte de la narración. Este texto no sólo remite a los relatos
para Yahvé. 23 Cuantos poseían púrpura violeta y escarlata, y car- patriarcales precedentes, sino también a los relatos que siguen,
mesí, lino fino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo y donde el desconocimiento de Dios, por parte del faraón y de los egip-
cueros finos, los traían también. 24 Cuantos pudieron reservar una cios, es uno de los elementos más significativos (cf. 5,2; 7,3-5). Entre
ofrenda de plata o de bronce, la llevaron como ofrenda reservada a los objetivos de la tercera parte de la narración está que el rey y los
Yahvé. Lo mismo hicieron los que poseían madera de acacia, que egipcios conozcan a Yahvé. El Faraón y los egipcios tendrán que
sirviera para los trabajos de la obra. 25 Todas las mujeres hábiles en (re)conocer: 1) «que Yo soy Yahvé» (7,17; 8,18; 10,2); 2) «que no hay
el oficio hilaron con sus manos y llevaron la púrpura violeta y escar- como Yahvé» (8,6); 3) «que no hay como Yo en toda la tierra» (9,14);
lata, el carmesí y lino fino que habían hilado. 26 Todas las mujeres 4) «que a Yahvé pertenece todo el mundo» (9,29). La expresión «Yo
hábiles en hilar y bien dispuestas, hilaron pelo de cabra. 27 Los jefes soy Yahvé» denota el señorío de Yahvé sobre todo el mundo, esto es,
trajeron piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pec- sobre los israelitas y sobre los egipcios (Ex 14,4.18.25). La identidad
toral; 28 aromas y aceite para el alumbrado, para el óleo de la unción de Yahvé refleja una dimensión universal.

220 25
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

El (re)conocimiento de Yahvé está directamente relacionado con el atrio. De este modo, objetos como el altar de los perfumes y la pila
su soberanía. Uno de los temas fundamentales del libro del Éxodo de bronce, que en 30,1-10.17-21 estaban desubicados, ahora se hallan
consiste en saber quién es el verdadero soberano de Israel y, en con- dispuestos en el lugar oportuno.
secuencia, si Israel tiene que servir a Faraón o a Yahvé. Las fórmulas Cabe notar también que el discurso de Yahvé a Moisés de los cc.
de reconocimiento tienen como objetivo último mostrar la soberanía 25-31 se torna aquí en discurso de Moisés al pueblo (comparar 35,4
de Yahvé. Puesto que el Faraón no reconoce a Yahvé y le ofrece resis- con 25,1). Obviamente, los verbos en futuro de la sección anterior, en
tencia, Yahvé tiene que obrar prodigios y luchar hasta vencerle. Esto ésta pasan al pasado.
convierte a Yahvé en guerrero y rey soberano. Así aparece en el “mila- Diferencias menores aparte, la imagen general transmitida por los
gro” del mar (Ex 14) y así lo ensalza el Cántico de Moisés (Ex cc. 35-40 es que el Santuario, con todos sus enseres, y el sacerdocio
15,3.17). El corazón de la tradición del éxodo parece haber sido siem-
son el resultado de la ejecución exacta de las prescripciones de Yahvé.
pre la destrucción de los perseguidores (14,27; 15,2.21). Este recuer-
Las iniciativas humanas no tienen cabida en el momento de la ejecu-
do de una acción militar de YHWH forma el contenido específico y,
ción de la obra, por la sencilla razón de que ésta es enteramente la
en todo caso, es el objeto más antiguo de la profesión de fe en la libe-
ración de Egipto. obra de Dios.
Ahora bien, ¿qué tipo de soberanía ejerce Yahvé? Los caminos de
Yahvé contrastan con los de Faraón (comparar Ex 3,7-10 con 5,5-18). Ley del descanso sabático (35,1-3)
En el libro del Éxodo, se advierte una dinámica que va de la esclavi-

35 Moisés reunió a toda la comunidad de los israelitas y les


1
tud forzada al Faraón al servicio libre a Yahvé. Con la presencia de
Yahvé en el santuario como rey (Ex 15,17) y con la presencia de su dijo: «Esto es lo que Yahvé ha mandado hacer. 2 Durante seis
gloria en el tabernáculo (Ex 40,35-38), Yahvé afirma su soberanía en días se trabajará, pero el día séptimo será sagrado para vosotros,
medio del pueblo. Israel, libremente, reconoce a Yahvé como su Dios día de descanso completo en honor de Yahvé. Cualquiera que tra-
y le rinde culto como a su rey soberano. En el Próximo Oriente anti- baje en ese día morirá. 3 En ninguna de vuestras moradas encende-
guo, la divinidad afirma su soberanía en el momento de la consagra- réis fuego en día de sábado.»
ción del templo. Ex 40,35-38 probablemente guarda relación con la
consagración del templo (cf. 1 R 8,10-13; 2 Cro 5,11-6,2; Ez 43,1-7). La colocación del mandamiento del reposo sabático en cabeza de
la sección (en la sección correspondiente estaba al final, en 31,12-17)
3.3. RELACIÓN ENTRE EL DIOS DEL ÉXODO Y EL DEL SINAÍ subraya la importancia de su cumplimiento. Las obras del Santuario,
Yahvé aparece en relación con los acontecimientos del éxodo por muy importantes y santas que sean, no eximen de la observancia
(cf. Ex 15,21; Os 12,10; 13,4) y con los del Sinaí (Ex 19,3.20; del sábado. La prescripción del v. 3 carece de paralelo en la perícopa
24,9.12s; Dt 33,2; Jc 5,4s; Sal 68,9). A juzgar por estos textos, Yahvé correspondiente. Por otro lado, en 35,1-3 faltan las referencias a la
pertenece a ambas tradiciones. El elemento constitutivo en la tradi- alianza de 31,13-14.16-17.
ción del Sinaí es la venida de Dios, y el efecto de esta venida es la sal-
vación de su pueblo. Colecta de materiales (35,4-29)
La montaña de Dios es el punto de partida para el Dios de la sal-
vación, no sólo un lugar de parada en la ruta del desierto. En Jc 5,4-
4
Moisés habló así a toda la comunidad de los israelitas: «Ésta es
5, el Sinaí se presenta como la montaña de donde Dios viene para la orden de Yahvé: 5 Reservad de vuestros bienes una ofrenda para
salvar. Allí se inició el éxodo (Ex 3) y allí se realizó el encuentro entre Yahvé. Todos los que la ofrezcan de corazón reserven ofrenda para
Dios y el pueblo. Yahvé: oro, plata y bronce, 6 púrpura violeta y escarlata, carmesí,

26 219
ÉXODO INTRODUCCIÓN

La nota más destacada de Moisés es su rostro radiante después de En el texto actual del Éxodo, la montaña santa es el escenario de
su encuentro con Yahvé en lo alto del monte Sinaí. El rostro radian- acontecimientos tan significativos como la teofanía, la concertación
te es seguramente un símbolo teológico más que una realidad histó- de la alianza, la instauración del culto y la donación de la ley. En
rica; sólo se transforma cuando entra en comunicación con la pala- todos ellos, el protagonista principal es Yahvé.
bra de Dios. Es un modo de garantizar la autoridad divina de las leyes
de la alianza y de subrayar la figura de Moisés como mediador entre
Dios y el pueblo. El rostro radiante de Moisés simboliza la presencia
de Yahvé en medio de Israel. Además, anticipa la gloria de Dios que
desciende y llena el santuario (40,34-38).

6. ERECCIÓN DEL SANTUARIO

Los cc. 35-39 relatan la ejecución de las normas referentes a la


construcción del santuario y a sus ministros (cc. 25-31). En la mayo-
ría de los apartados, estos capítulos repiten casi literalmente el con-
tenido de lo expuesto en los cc. 25-31. Existen, no obstante, algunas
diferencias significativas: omisiones, abreviaciones y, sobre todo, dis-
tinta organización de algunos materiales.
Entre las omisiones, la más destacada es la referente a la coloca-
ción del mobiliario. Por regla general, en los cc. 35-39 se omiten las
referencias a la posición y función de los objetos del Santuario. Estas
cuestiones se abordan conjuntamente en 40,16-33, una vez concluida
la ejecución del santuario y de su mobiliario. En su momento, se irán
señalado las distintas omisiones de este tipo (cf. 36,35-38; 37,1-9.10-
16.31-40, etc.). Se omiten asimismo 25,8-9.40; 26,30 y 27,8, en los que
se inculca el deber de ajustarse en todo al diseño de la Morada y del
mobiliario mostrado por Dios. Como en el caso anterior, sobre este
particular se volverá también después de terminar la obra; en los cc.
39-40, se repetirá hasta la saciedad que «todo se hizo como Yahvé
había mandado a Moisés».
El plan de esta sección es más lógico y sistemático que el de la sec-
ción paralela (cc. 25-31). Basta ver la parte correspondiente al mobi-
liario para cerciorarse de ello. Una vez construida la Morada con su
Tienda y su velo, se prepara el mobiliario comenzando por el arca,
que se colocará en el Santo de los Santos, siguiendo por la mesa, el
candelabro y el altar de los perfumes, ubicados en el Santo, y termi-
nando por el altar de los holocaustos y la pila de bronce, situados en

218 27
LA ALIANZA EN EL SINAÍ

cias. En última instancia, las leyes que regularán la nueva alianza son
del mismo tenor que las de la primera alianza.
Los vv. 27-28 han dado pie a numerosas discusiones. No está claro
quién es el sujeto de la última frase del v. 28: ¿quién escribió las pala-
bras de la alianza en las tablas? ¿Moisés o Yahvé? A la luz del v. 27,
parecería que es Moisés; en cambio, a la luz del v. 1, se trataría más
bien de Yahvé. A favor de esta última interpretación está el hecho de
que en los vv. 1 y 28b se mencionan expresamente las tablas, no así
en el v. 27; desde este punto de vista, sólo existe una auténtica corre-
lación entre los vv. 1 y 28b. Interpretado así, se puede decir que las
referencias a las tablas en los vv. 1 y 28b servirían de marco al tema
de la alianza, encuadrado a su vez por la expresión ka-rat berît de los
vv. 10 y 27 (en Dt 9,9.11.15, las “tablas” y la “alianza” se dan la mano
en la expresión «tablas de la alianza»).

Moisés desciende de la montaña (34,29-35)


29
Luego, Moisés bajó de la montaña del Sinaí con las dos tablas
del Testimonio en su mano. Al bajar de la montaña, no sabía que
la piel de su rostro se había vuelto radiante, por haber hablado con
Yahvé.
30
Aarón y todos los israelitas vieron a Moisés con la piel de su ros-
tro radiante y temieron acercarse a él. 31 Moisés los llamó. Aarón y
todos los jefes de la comunidad se volvieron hacia él y Moisés habló
con ellos. 32 A continuación, se acercaron todos los israelitas y él les
transmitió cuanto Yahvé le había dicho en la montaña del Sinaí.
33
Cuando Moisés acabó de hablar con ellos, se puso un velo
sobre el rostro. 34 Siempre que Moisés se presentaba delante de Yahvé
para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía. Al salir, trans-
mitía a los israelitas lo que se le había mandado. 35 Los israelitas
veían la piel del rostro de Moisés radiante, y Moisés ponía de nuevo
el velo hasta que volvía a hablar con Yahvé.

Con el descenso de Moisés de la montaña del Sinaí (v. 29) (claro


reverso de su ascensión al mismo monte en v. 4) se cambia de es-
cenario y de personajes. El personaje principal de los vv. 29-35 es
Moisés. Aarón y los demás israelitas ocupan un segundo lugar. Yahvé
está en el trasfondo.

217
ÉXODO

Moisés estuvo allí con Yahvé cuarenta días y cuarenta noches,


28

sin comer pan ni beber agua. Y escribió en las tablas las palabras
de la alianza, las diez palabras.

V. 13 En hebreo, ’a-še-râ. El cipo sagrado era el emblema de Asera, la diosa del amor
y la fecundidad. Acerca de las «estelas», ver lo dicho en 23,24.
V. 15 Por oposición al culto a Yahvé, comparado a un matrimonio legal, el culto
a los falsos dioses es equiparado a una prostitución (cf. Ez 16; 23; Os 1-3).

La perícopa actual se presenta como la respuesta de Yahvé a la


petición de Moisés (v. 9). Enmarcada por la fórmula ka-rat berît /
«hacer [literalmente, cortar] alianza» (vv. 10.27; ver lo dicho a propó-
sito de esta fórmula en el comentario a 24,1-11), la alianza de Yahvé
con Israel se efectúa “a tenor de estas palabras” (v. 27), esto es, de las
prescripciones de los vv. 11-26. En estos versículos, se contiene una
serie de exigencias de tipo religioso-cultual, razón por la que algunos
autores los califican de “Decálogo cultual”, distinguiéndolo del COMENTARIO
“Decálogo ético” de Ex 20,2-17. Otros autores, en cambio, las deno-
minan “Derecho de privilegio de Yahvé”, porque dichas exigencias
reclaman un culto exclusivo a Yahvé.
Situados en el contexto de la entrada en la tierra de Canaán, los
vv. 11-16 centran su atención en los peligros que acarrea para Israel
el contacto con “los habitantes del país”. De ahí la amonestación
apremiante de Yahvé a que no haga alianza con ellos, a que destruya
sus objetos de culto y no se postre ante sus dioses (vv. 12-16; cf. Dt
7,1-5). Estas prácticas son totalmente incompatibles con las exigen-
cias de Yahvé; la alianza que éste va a establecer ahora con Israel
excluye cualquier alianza con los pueblos de su entorno.
Las prescripciones de los vv. 17-26 se corresponden en gran parte
con otras prescripciones del libro del Éxodo. En especial, con la ley
de los primogénitos (comparar los vv. 19-20 con 13,12-13), con los
mandamientos del Decálogo (comparar el v. 17 con 20,4 y el v. 21 con
20,8) o con determinadas leyes del Código de la Alianza (comparar
los vv. 18.23.25 y 26 con sus correspondientes en 23,15b.17.18 y 19).
Se trata de prescripciones concretas, en su mayoría de tipo cultual.
Aunque, en realidad, no sólo está en juego un culto, sino toda una
concepción de la vida, de la naturaleza y de la historia, distinta de la
de “los habitantes del país”, con los que se quiere marcar las distan-

216
LA ALIANZA EN EL SINAÍ

hoy; expulsaré delante de ti al amorreo, al cananeo, al hitita, al


perizita, al jivita y al jebuseo. 12 Guárdate de hacer alianza con los
habitantes del país donde vas a entrar, pues sería un lazo en medio
de ti. 13 Destruid sus altares, destrozad sus estelas y romped sus
cipos *.
14
No te postres ante un dios extraño, pues Yahvé se llama Celoso,
es un Dios celoso. 15 No hagas alianza con los habitantes del país,
pues cuando se prostituyan *con sus dioses y les ofrezcan sacrifi-
cios, te invitarán a participar en sus sacrificios. 16 No tomes a sus
hijas para tus hijos, pues sus hijas se prostituirán con sus dioses y
prostituirán a tus hijos con sus dioses.
17
No te hagas dioses de metal fundido.
18
Guarda la fiesta de los Ázimos; durante siete días comerás ázi-
mos, como te mandé, en el tiempo señalado del mes de Abib, pues
en el mes de Abib saliste de Egipto.
19
Todo primogénito es mío y todo primer nacido, macho, de
vaca o de oveja, es mío. 20 El primer nacido de asno lo rescatarás
con una oveja; y si no lo rescatas, lo desnucarás. Rescatarás todos
los primogénitos de tus hijos. Nadie se presentará ante mí con las
manos vacías.
21
Durante seis días trabajarás, pero el séptimo descansarás; en
la siembra y en la siega, descansarás.
22
Celebrarás la fiesta de las Semanas, al comenzar la siega del
trigo, y la fiesta de la Cosecha, al final del año.
23
Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante el
Señor Yahvé, Dios de Israel.
24
Cuando expulse a las naciones delante de ti y ensanche tus
fronteras, nadie codiciará tu tierra cuando subas, tres veces al año,
a presentarte ante Yahvé, tu Dios.
25
No ofrezcas pan fermentado junto con la sangre de mi sacrifi-
cio, ni guardes para el día siguiente parte de la víctima de la
Pascua.
26
Lleva a la casa de Yahvé, tu Dios, los primeros frutos de tu
suelo.
No cuezas el cabrito en la leche de su madre.»
27
Yahvé dijo a Moisés: «Escribe estas palabras, pues a tenor de
ellas hago alianza contigo y con Israel.»

215
ÉXODO

de nosotros!, aunque éste sea un pueblo obstinado. Perdona nues- CAPÍTULO 1


tra iniquidad y nuestro pecado, y haznos tu heredad.»

V. 5 No está claro si el sujeto de los verbos yityas.s.e-b («se detuvo») y yiqra-’ («pro-
LA LIBERACIÓN DE EGIPTO
clamó») es Yahvé o Moisés. En la secuencia narrativa actual de los vv. 5-6, lo más natu-
ral es que el sujeto sea Yahvé. La estrecha conexión de los vv. 5-6 con 33,19 avala esta
interpretación (ver comentario).

El mandato de Yahvé a Moisés de tallar dos tablas nuevas marca


el comienzo de la nueva relación de Dios con su pueblo, que se va a
sellar en la nueva alianza. La alusión a “las primeras tablas” (vv. 1.4)
conecta este pasaje con el del becerro de oro. (Para más detalles
sobre las tablas, ver lo dicho a propósito de 24,12-15.) Por otro lado,
las prescripciones de los vv. 2-3 recuerdan los preparativos para la 1. ISRAEL EN EGIPTO
teofanía y la alianza del Sinaí (cf. 19,10-15.21-23).
La teofanía (vv. 5-9) se presenta como el cumplimiento de la pro- Ex 1,1 - 15,21 narra la opresión, mediación y liberación de los
mesa que Yahvé hizo a Moisés (33,19), en respuesta a la petición de hebreos (cc. 1-14). La narración tiene momentos de gran tensión y
éste (33,18). Las expresiones “proclamar el nombre de Yahvé” y dramatismo. Un pueblo es retenido y oprimido injustamente. Se mul-
“pasar delante de” (vv. 5b-6a) vuelven sobre las expresiones utilizadas tiplican los esfuerzos para obtener su libertad, que se retrasa una y
en la mencionada promesa. Yahvé se da a conocer ahora a través de otra vez. Finalmente, llega la solución: el pueblo logra escapar. Es el
su nombre como un Dios misericordioso y fiel, cuya bondad y mise- desenlace feliz de una historia, que se corona con cantos de victoria
ricordia son ilimitadas; no así su cólera y castigo, que siempre tienen (15,1-18.21).
un límite. El nombre de Yahvé encierra un sinfín de atributos, algu- Como en los relatos clásicos, en esta primera sección del Éxodo se
nos de los cuales quedan patentes en los vv. 6-7 y en otros textos del puede distinguir una trama compleja con tres partes: planteamiento
AT (cf. Nm 14,18; Sal 86,15; 112,4-5; 145,8-9; Ne 9,17; Jl 2,13; etc.; (1,1 - 7,7), nudo (7,8 - 13,16) y desenlace (13,17 - 15,21). Si no se
para más detalles sobre el nombre de Yahvé, ver lo dicho en la puede negar la existencia de una trama narrativa, que da cierta uni-
Introducción general y en el comentario a 3,13-15). dad al conjunto, tampoco se pueden ocultar ciertas diferencias en el
En un momento tan singular como el de la teofanía, Moisés se texto, que invitan a pensar en una composición más compleja de lo
inclina y se postra ante Yahvé y suplica el perdón para él y para su que pudiera parecer a primera vista.
pueblo, como preparación y fundamento de la alianza, a la que apun- El planteamiento (1,1 - 7,7) expone el problema de la opresión de
ta el final de su súplica: «haznos tu heredad» (vv. 8-9). Israel como primer paso para acometer su solución. Uno tras otro
van entrando en escena los protagonistas del relato: Israel (c. 1),
Moisés (c. 2) y YHWH (cc. 3-4) y sus principales antagonistas: Faraón
La Alianza (34,10-28)
y Egipto (c. 1). A ellos se suman otros personajes de menor rango,
Él respondió: «Yo voy a hacer una alianza; delante de tu pue-
10 con una función más limitada, pero significativa: las comadronas
blo realizaré maravillas, cual no se han hecho en toda la tierra o en (c. 1), María, la hermana de Moisés, y la hija de Faraón (c. 2), Aarón
nación alguna. Y todo el pueblo que te rodea verá lo terrible que es (c. 4), etc. Indudablemente, el personaje clave es YHWH. Desde que
la obra de Yahvé que yo haré contigo. 11 Observa lo que yo te mando entra en escena, se hace cargo del problema de la opresión y diseña

214 31
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

un plan de salvación, en el que se verán envueltos todos los otros per- expresiones de su naturaleza divina. Ahora bien, la grandeza de Dios
sonajes, tanto los protagonistas como los antagonistas. excede la comprensión humana. El hombre, aunque sea un confi-
La narración comienza en Egipto y continúa en Madián y en el dente de Dios como Moisés, no podrá ver a Dios y seguir con vida (v.
Horeb, para volver nuevamente en Egipto, lugar de opresión y de 20). De ahí que la visión de Yahvé sea parcial y velada, incluso para
salida / liberación. Moisés.
Resumiendo, en el fondo de las cuatro piezas que conforman el c.
33 late la cuestión de la presencia de Dios. En la primera y tercera, la
Prosperidad de los hebreos en Egipto (1,1-7)
presencia de Dios está en relación con el pueblo; su pecado impide la

1 Estos son los nombres de los israelitas que fueron a Egipto con cercanía de Dios; en las otras dos, está más bien en relación con
1

Jacob, cada uno con su familia: 2 Rubén, Simeón, Leví, Judá, Moisés: en la segunda, se subraya la audición; en la cuarta, la visión;
3
Isacar, Zabulón, Benjamín, 4 Dan, Neftalí, Gad y Aser. 5 Los descen- ambas constituyen las formas principales de manifestación de Dios a
dientes de Jacob eran setenta* personas. José estaba ya en Egipto. los hombres. Paso a paso, el c. 33 va preparando el terreno para la
6
Luego, murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella genera- renovación de la alianza (c. 34), haciendo posible la presencia per-
ción; 7 pero los israelitas eran fecundos y se propagaban; se multi- manente de Yahvé en medio de su pueblo (cc. 35-40).
plicaban y hacían muy fuertes y llenaban el país.

V. 1 El texto hebreo comienza con la conjunción «y» (cf. Lv 1,1; Nm 1,1), que la Renovación de la Alianza.
traducción griega de los LXX y la Vulgata omiten.
V. 5 Algunos mss de Qumrán (4QExodb, 4QGen-Exoda ) y los LXX leen «setenta y Nuevas tablas de la Ley y aparición de Dios (34,1-9)
cinco».

34 Yahvé dijo a Moisés: «Tállate dos tablas de piedra como las


1

primeras, sube donde mí, al monte y yo escribiré en ellas las


Los vv. 1-7 tienden un puente entre el libro del Génesis, al que palabras que había en las primeras tablas que rompiste. 2 Prepárate
remiten, y el del Éxodo, al que introducen. Se abren y se cierran con para mañana; sube temprano a la montaña del Sinaí y aguárdame
una referencia a los israelitas (benê yis´ra-’e-l / hijos de Israel), pero allí en la cumbre de la montaña. 3Que nadie suba contigo, ni apa-
mientras que en el v. 1 los israelitas son los hijos de Jacob, en el v. 7 rezca nadie en toda la montaña. Ni siquiera las ovejas o las vacas
son el pueblo de Israel. pasten en la montaña.»
El orden de los nombres de los hijos de Jacob / Israel (vv. 1-4) coin- 4
Moisés talló dos tablas de piedra como las primeras, se levan-
cide con el de Gn 35,23-26, donde son enumerados de acuerdo con tó temprano y subió a la montaña del Sinaí como le había manda-
sus madres: primero los hijos de Lía y Raquel; luego los hijos de Bilhá do Yahvé, llevando en su mano las dos tablas de piedra.
y Zilpá, las dos esclavas. El número “setenta” (v. 5) es el mismo que 5
Yahvé descendió en una nube, se detuvo allí con él y proclamó
el de Gn 46,27 (cf. Dt 10,22). * el nombre de Yahvé. 6Entonces Yahvé pasó por delante de él y
El v. 6 reseña la muerte de José, de sus hermanos y de toda la exclamó: «Yahvé, Yahvé, Dios misericordioso y clemente, tardo a la
generación que descendió a Egipto con Jacob. Se marca así el final cólera y rico en amor y fidelidad, 7 que mantiene su amor por mil
de un período. Por el contrario, el v. 7 señala el inicio de una nueva generaciones y perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, pero
generación y de un nuevo período en la historia de Israel. El cambio no los deja impunes; que castiga la culpa de los padres en los hijos
realizado es realmente decisivo: de la familia de Jacob se pasa al pue- y en los nietos hasta la tercera y cuarta generación.»
blo de Israel. A diferencia de Gn 12-50, donde se relata la historia de 8
Al instante, Moisés se inclinó a tierra y se postró. 9 Y dijo:
una familia, en el Éxodo se expone la historia de un pueblo. «Señor mío, si he obtenido tu favor, ¡dígnese mi Señor ir en medio

32 213
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

De las tres citas explícitas que Moisés hace de Yahvé en el v. 12, La multiplicación de los israelitas (v. 7) reenvía a la bendición de
sólo la primera aparece en el Éxodo; las otras dos –que Yahvé hará Gn 1,28; 9,1-7 y a las promesas a los patriarcas (cf. Gn 12,2; 17,2-6;
suyas luego (v. 17)– en realidad no se encuentran en ninguna otra 48,4). El nacimiento de Israel como pueblo se halla ligado de este
parte del libro. A lo sumo, están implícitamente contenidas en el modo con la línea patriarcal y, en última instancia, con las bendicio-
trato que Yahvé ha dispensado a Moisés (cf. 32,10; 33,12). Por otro nes de la creación. Pero la historia que sigue es completamente
lado, sorprende que el v. 12 remita al v. 1 (ver la nota) al mismo tiem- nueva, puesto que la opresión de Israel en Egipto carece de antece-
po que parece ignorar el v. 2. En cualquier caso, esto no son más que dentes en el Génesis.
pequeños detalles. Lo esencial es el ruego de Moisés a Yahvé de que
le enseñe su camino y vaya con ellos (con Moisés y con el pueblo) a Tiranía de los egipcios (1,8-22)
la tierra prometida (vv.13.15-16), y la respuesta afirmativa de Yahvé:
«Yo mismo iré contigo... y haré también esto que me pides» (vv.
8
Surgió en Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José;
14.17). De la lejanía de Yahvé a su pueblo (cf. v. 3) se pasa ahora a su
9
y dijo a su pueblo: «Mirad, el pueblo de Israel es más numeroso y
cercanía. En esto, se distingue Israel de los demás pueblos (v. 16; cf. fuerte que nosotros. 10 Actuemos sagazmente contra él para que no
Dt 4,7). siga multiplicándose, no sea que, en caso de guerra, se alíe también
él con nuestros enemigos, luche contra nosotros y se marche del
país.» 11 Entonces les impusieron capataces para oprimirlos con
Moisés desea ver a Dios (33,18-23)
duros trabajos; y así edificaron para el Faraón las ciudades de
18
Entonces Moisés dijo a Yahvé: «Muéstrame tu gloria.» depósito: Pitom y Ramsés. 12 Pero cuanto más les oprimían, tanto
19
Él le contestó: «Yo haré pasar delante de ti toda mi bondad más se multiplicaban y crecían, de modo que los egipcios llegaron
y proclamaré delante de ti el nombre de Yahvé; pues concedo mi a temer a los israelitas. 13 Los egipcios* esclavizaron brutalmente a
favor a quien quiero y tengo misericordia con quien quiero.» los israelitas, 14 y les amargaron la vida con dura servidumbre, con
20
Y añadió: «Pero mi rostro no podrás verlo, porque nadie puede los trabajos del barro, de los ladrillos, del campo y con toda clase
verme y seguir con vida.» de servidumbre. Los esclavizaron brutalmente.
21
Dijo aún Yahvé: «Aquí hay un sitio junto a mí; ponte sobre la 15
Además, el rey de Egipto dijo a las parteras de las hebreas, una
roca. 22 Al pasar mi gloria, te meteré en la hendidura de la roca y te de las cuales se llamaba Sifrá, y la otra Puá: 16 «Cuando asistáis a
cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. 23 Luego apartaré las hebreas, fijaos bien* : si es niño, matadlo; si es niña, que viva.»
mi mano, para que veas mis espaldas; pero mi rostro no lo verás.» 17
Pero las comadronas temían a Dios, y no hicieron lo que les había
mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los niños.
Tras haber obtenido el favor de Yahvé para su pueblo (v. 17), 18
El rey de Egipto llamó a las comadronas y les dijo: «¿Por qué
Moisés se atreve a pedirle que le muestre su gloria (v. 18). De las tres habéis hecho esto y dejáis con vida a los niños?» 19 Respondieron
respuestas de Yahvé –cada una con su propia introducción (vv. 19. las comadronas al Faraón: «Es que las mujeres hebreas no son
20.21)–, sólo la tercera responde realmente a la petición de Moisés; como las egipcias; son más robustas, y antes que llegue la coma-
sólo ella vuelve sobre el motivo de la gloria de Yahvé. Las otras, alu- drona, ya han dado a luz.». 20 Dios premió a las comadronas. El pue-
sivas al nombre y al rostro de Yahvé (pero no a su gloria), podrían blo se multiplicaba y se hacía muy fuerte. 21 Y a las comadronas,
haber sido añadidas como preparación o comentario de la tercera. Al porque temían a Dios, les concedió descendencia.
fin y al cabo, unas y otras giran en torno al problema de la revelación 22
Entonces el Faraón ordenó a todo su pueblo: «A todo niño
de Yahvé. Tanto la gloria como el nombre o el rostro de Yahvé son recién nacido arrojadlo al Río*; pero a las niñas dejadlas con vida.»

212 33
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

V. 13 El hebreo dice [Link] (literalmente «Egipto»), pero todas las versiones es totalmente coherente con la mostrada en los vv. 4.5-6. Además de
antiguas traducen este término por «los egipcios» no sólo aquí, sino siempre que se
arrepentirse y hacer duelo (v. 4), el pueblo que antes se había postra-
refiere a las personas y no al país.
V. 16 El texto hebreo añade ‘al-ha-’obnayim. El término ’obnayim es de difícil tra- do ante el becerro (32,8) ahora se postra ante Yahvé cuando éste se
ducción e interpretación. Unos lo traducen por «las dos piedras», otros por «los dos hace presente en la Tienda del Encuentro para comunicarse perso-
asientos» («fijaos bien en las dos piedras / en los dos asientos»). En el primer caso, nalmente con Moisés. El comportamiento del pueblo es la mejor
podría referirse a «los testículos»; en el segundo, a «los pedestales» sobre los que las
mujeres apoyaban sus piernas durante el parto.
prueba del giro radical que ha experimentado, pues no sólo se rinde
V. 22 Se refiere al Nilo, el río por excelencia de Egipto. ante Yahvé, sino que también lo hace ante Moisés (vv. 8-10). De este
modo, se prepara el terreno para que Moisés –el confidente de Yahvé
Los vv. 8-22 constan de tres “pequeñas unidades” (vv. 8-14.15- (v. 11)– interceda de nuevo ante Yahvé por el pueblo y obtenga su
21.22), en las que se exponen tres medidas represoras del Faraón de favor (vv. 12-17). En esta perspectiva, los vv. 7-11 refuerzan los versí-
Egipto contra los israelitas. Cada unidad se abre con un discurso del culos precedentes (en especial los vv. 4.5-6), a la par que preparan
Faraón, precedido por una breve fórmula introductoria (vv. 9-10.15- para los siguientes.
16.22). El relato que sigue refleja el fracaso de tales medidas (vv. 11-
14.17-21; 2,1-10). Oración de Moisés (33,12-17)
La actitud hostil del Faraón se justifica por la subida al trono de
Egipto de un Faraón nuevo que no había conocido a José (v. 8) y por
12
Moisés dijo a Yahvé: «Mira, tú me has dicho: “Conduce * a este
el crecimiento y propagación de los israelitas, que representan un pueblo”, pero no me has indicado a quién enviarás conmigo; a
peligro para los egipcios (vv. 9-10; cf. 1,7). La opresión parte, por pesar de que me has dicho: “Te conozco por tu nombre”, y también:
tanto, del desconocimiento, para fundarse luego como razón de esta- “Has obtenido mi favor.” 13 Ahora, pues, si realmente he obtenido tu
do. El conocimiento ocupa un lugar relevante en la “trama de revela- favor, enséñame tu camino y sabré que he obtenido tu favor; mira
ción” (ver la Introducción, § 3.2). Curiosamente, el motivo inicial de que esta gente es tu pueblo.»
la opresión apunta ya al desenlace de toda la historia: «... y se mar-
14
Yahvé respondió: «Yo mismo iré contigo y te daré descanso.»
che del país» (v. 10; cf. 13,17-14,31). 15
Contestó Moisés: «Si no vienes tú mismo, no nos hagas partir
La opresión engendra la esclavitud: «los egipcios esclavizaron de aquí. 16 Pues ¿en qué podrá conocerse que tu pueblo y yo hemos
brutalmente a los israelitas y les amargaron la vida con dura servi- obtenido tu favor, sino en el hecho de que tú vas con nosotros? Así,
dumbre» (vv. 13-14). Hasta cinco veces se repite la raíz ‘bd, en el breve tu pueblo y yo nos distinguiremos de todos los pueblos que hay
espacio de estos dos versículos, para describir la esclavitud. Pitom y sobre la tierra.»
Ramsés se convierten en símbolos de opresión, y Egipto pasará a la 17
Yahvé respondió a Moisés: «Haré también esto que me pides,
tradición israelita como «casa de esclavitud» (Ex 13,3.14; 20,2; Dt 5,6; pues has obtenido mi favor y yo te conozco por tu nombre.»
6,12; etc.). El Faraón y su corte consideran a los israelitas como «sus
V. 12 Lit. «sube» (ha‘al), como en el v. 1, al que remite.
esclavos» (cf. Ex 14,5).
Pero, lejos de lograr su objetivo, los trabajos forzados llevan a una
mayor propagación de los israelitas (v. 12). Ello provoca el mandato La oración de Moisés reviste la forma de un diálogo con Yahvé,
del Faraón de dar muerte a los neonatos hebreos (vv. 15-21). Por pri- en el que las primeras palabras de Moisés coinciden con las últimas
mera vez en el capítulo, se nombra explícitamente a Dios (vv. 15.20- de Yahvé, formando un quiasmo: «Te conozco por tu nombre» / «Has
21). Implícitamente ya estaba aludido en 1,7.12. En los vv. 15-21, el obtenido mi favor» (v. 12) // «Has obtenido mi favor» / «Te conozco
nombre de Dios se relaciona con el comportamiento de las parteras y por tu nombre» (v. 17).

34 211
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

La Tienda del Encuentro (33,7-11) con la fecundidad (vv. 20-21). Dios es la fuente de la fecundidad, y las
parteras son símbolos de vida y libertad. Tras la negación de las
7
Moisés tomó la Tienda y la plantó a cierta distancia fuera del comadronas a colaborar en la opresión, despunta la futura liberación.
campamento; la llamó Tienda del Encuentro. El que tenía que con- El mandato de echar al río a los neonatos hebreos (v. 22) encierra
sultar a Yahvé salía hacia la Tienda del Encuentro, fuera del cam- un hecho chocante: el Nilo, fuente de vida en Egipto, se convierte en
pamento. lugar de muerte.
8
Cuando Moisés salía hacia la Tienda, todo el pueblo se levan-
taba y se quedaba de pie a la puerta de su tienda, siguiendo con la
vista a Moisés hasta que entraba en la Tienda. 9 Al entrar Moisés en 2. JUVENTUD Y VOCACION DE MOISÉS
la tienda, bajaba la columna de nube y se detenía a la puerta de la
Tras el relato del nacimiento de Moisés (2,1-10), se recoge una
Tienda, mientras Yahvé hablaba con Moisés. 10 El pueblo, al ver la serie de episodios correspondientes a su juventud (2,11 - 7,7), entre
columna de nube a la puerta de la Tienda, se prosternaba junto a los que destacan los dos relatos de su vocación: el primero, sobrecar-
la puerta de su tienda. 11 Yahvé hablaba con Moisés cara a cara, gado con algunos dobles y repeticiones, en 3,1 - 4,17; el segundo,
como habla un hombre con su amigo. interrumpido por la genealogía de Moisés y Aarón (6,14-27), en 6,2-
Luego Moisés volvía al campamento, pero su ayudante, el joven 13 + 6,28 - 7,7. Entre ambos relatos (situados respectivamente en
Josué, hijo de Nun, no se apartaba del interior de la Tienda. Madián y en Egipto) se intercala la vuelta de Moisés a Egipto y el
encuentro con Aarón (4,1-31), más la primera entrevista de Moisés y
Los vv. 7-11 giran en torno a la “Tienda del Encuentro”. Esta tien- Aarón con el Faraón y las consecuencias de ésta (5,1 - 6,1).
da se distingue, por varias razones, de la tienda descrita en los cc. 25- En la estructura narrativa de 3,1 - 4,17, los diálogos adquieren un
31.35-40: primera, porque, en la lógica de la narración, la tienda de papel vital. Si se prescinde de unos pocos versículos del narrador
los cc. 25-31 aún no existe (de su construcción se trata en los cc. 35- (3,1-2*.4a.6b; 4,3.4b.6.7.14*), los demás son diálogos de Dios con
40); en cambio, 33,7-11 da por supuesta la existencia de la “Tienda Moisés. La iniciativa y la voz cantante la lleva siempre Dios. Las res-
del Encuentro”. Ésta se coloca fuera del campamento (33,7); aquella puestas de Moisés apenas si representan una quinta parte en el con-
se pondrá en medio (25,8). La Tienda del Encuentro es un lugar junto de los diálogos. La mayoría de los exegetas califican este pasa-
donde Yahvé se comunicará ocasionalmente con Moisés; la tienda de je como un relato de vocación, en el que se pueden distinguir los
los cc. 25-31 será la morada permanente de Yahvé. En una, sirve siguientes puntos: a) descripción de la necesidad: 3,7.9; b) misión:
3,10.16; 4,12a; c) objeción: 3,11.13; 4,1.10.13; d) asistencia divina:
Josué (33,11); en la otra servirán Aarón y sus hijos (c. 29).
3,12a.14-15; 4,5.8-9.12b.15; e) signo: 3,12; 4,3-4.6-7.9b.
En la perspectiva de los estudios histórico-críticos, la Tienda del
Para los estudios histórico-críticos tradicionales, los dobles y las
Encuentro se debe a una antigua tradición, cuyas huellas aún son
repeticiones se explican en buena medida como resultado de la unión
perceptibles en textos como Nm 11,16-30; 12,4-10; Dt 31,14-15. Con de dos fuentes diferentes. Los versículos que caen fuera del esquema,
el paso del tiempo, esta tradición sería relegada a un segundo plano en especial los vv. 1-6 del c. 3, podrían explicarse como un comple-
por la tradición sacerdotal reflejada en otros textos del Pentateuco, mento del relato de vocación mediante un relato teofánico; 3,16-22
de modo especial en Ex 25-31.35-40. sería también una adición redaccional. Para los estudios literarios, en
Si los vv. 7-11 son una pieza más antigua y originalmente inde- cambio, el texto es homogéneo. Algunos autores proponen una estruc-
pendiente de las otras piezas del c. 33, ¿por qué se ha colocado en el tura con dos formas y funciones, distinguiendo cuatro campos se-
lugar actual? Su presencia en el c. 33 ¿es puramente accidental o mánticos, cada uno con sus verbos específicos: a) el del ‘ver’ (ra-’â: vv.
tiene una función dentro del relato? La imagen del pueblo en el v. 10 [Link].9): 3,3-9; b) el del ‘enviar’ (ha-lak: vv. [Link].19.21, y ša-lah.:

210 35
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

vv. [Link].15): 3,10-22; c) el del ‘creer’ (’a-man: vv. [Link]): 4,1-9; delante de ti un ángel y expulsaré al cananeo, al amorreo, al hitita,
4); d) el del ‘hablar’ (da-bar: vv. [Link].16): 4,10-17. Distinguen, al perizita, al jivita y al jebuseo. 3Sube a la tierra que mana leche y
además, seis “cuadros” (pequeñas unidades o escenas), parcialmente miel; yo no subiré contigo, pues eres un pueblo obstinado y te des-
coincidentes con las divisiones de los campos semánticos: truiría en el camino.» 4 Al oír el pueblo tan duras palabras, hizo
duelo y nadie se vistió de gala.
1. escenificación: visión de la zarza (3,1-6); 5
Yahvé dijo entonces a Moisés: «Di a los israelitas: Vosotros sois
2. deseo / petición de Dios: sacar a Israel de Egipto (3,7-12); un pueblo obstinado; un solo momento que yo saliera contigo, te
3. revelación del nombre de YHWH (3,13-15); destruiría. Ahora, pues, quítate tus galas, y veré lo que hago conti-
4. plan de Yahvé (3,16-22); go.» 6 Los israelitas se despojaron de sus galas desde la montaña del
5. demostración del poder de Yahvé (4,1-9); Horeb.
6. misión de Aarón (4,10-17).
Para tales autores, la vocación de Moisés pasa a segundo plano. Ex El pasaje comienza con la orden de Yahvé a Moisés de partir del
3-4 destaca sobre todo la figura y la acción de “Yahvé nuestro Dios” Sinaí, con el pueblo que sacó de Egipto (cf. 32,1.7), camino de la tie-
(yhwh ’e-lo-hênû). Esta fórmula aparece por primera vez en Ex 3,18, rra prometida (v. 1). Al igual que en 32,34, el motivo de la partida de
Israel de la montaña del Horeb se asocia con el del acompañamiento
sobre un total de 101x en la Biblia Hebrea. En el Pentateuco, reapare-
de su ángel en el camino (v. 2). Se asegura así la presencia divina (una
ce en Ex 5,3; 8,6.22.23; 10,15.26, y 23 veces en el Deuteronomio. La
presencia remota, por intermediarios), pero no la presencia personal
afirmación Yahvé (es) nuestro Dios encierra todo un programa. Yahvé
de Dios. En el v. 3, Yahvé comunica al pueblo su decisión de no acom-
no sólo es el Dios de los padres, sino también el Dios del pueblo (3,7-
pañarlo personalmente en el camino hacia la tierra prometida; su
22) y de las personas (3,4.10; 4,14), el señor de la historia (3,16-22) y cercanía le llevaría a destruir al pueblo obstinado y rebelde que se
de la naturaleza (4,3-9), y el creador de los seres humanos (4,11). fabricó otros dioses, olvidándose de Yahvé. Sorprendentemente, en el
Por su lenguaje, construcción y técnica narrativa, Ex 3,1 - 4,18 v. 3b el discurso divino se dirige al pueblo y no a Moisés, como el
constituye una unidad que se destaca del contexto inmediato, de tal resto del discurso.
modo que 4,19 se puede leer fluidamente como la continuación de Consciente de su culpa, el pueblo reacciona ante la decisión de
2,23a. Ex 3,1 - 4,18 sintetiza y remite a las narraciones patriarcales Yahvé, haciendo duelo y no vistiéndose de gala (v. 4). Las manifesta-
del Génesis, a la par que anticipa los acontecimientos de la liberación ciones de duelo se solían expresar de diversas formas: cubriéndose la
de Egipto. Desde el punto de vista histórico-crítico, Ex 3,1 - 4,18 sería cabeza con polvo y ceniza, ayunando, lamentándose y también qui-
un texto muy tardío. tándose los ornamentos festivos. Los vestidos de fiesta denotan ale-
gría; su ausencia, penitencia.
La orden de Yahvé al pueblo de quitarse las galas (v. 5) y su cum-
Nacimiento y juventud de Moisés (2,1-10)
plimiento por parte del pueblo (v. 6) no casan bien con la noticia del

2 Un hombre* de la casa de Leví tomó por mujer a una hija de v. 4, según la cual «el pueblo... hizo duelo y nadie se vistió de gala».
1

Leví. 2 La mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era Desde el punto de vista histórico-crítico, el problema se ha querido
hermoso lo tuvo escondido durante tres meses. 3 No pudiendo resolver diciendo que los vv. 1-4 y 5-6 serían variantes de la misma
esconderlo por más tiempo, tomó una cestilla de papiro, la calafa- historia. Así lo creen, al menos, algunos autores. Se han propuesto
teó con betún y pez, metió en ella al niño y la puso entre los jun- otras soluciones, p.e. que los vv. 5-6 son un comentario de los vv. 3b
cos, a la orilla del Río. 4 La hermana del niño se apostó a lo lejos y 4, pero hasta el momento no se ha dado ninguna interpretación
para ver lo que le pasaba. suficientemente convincente.

36 209
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

Intercesión de Moisés por el pueblo. Castigo de Yahvé (32,30-35) 5


Entonces, la hija del Faraón bajó a bañarse en el Río, mientras
sus doncellas se paseaban por la orilla del Río. Ella divisó la cesti-
30
Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: «Habéis cometido un
lla entre los juncos, y envió una criada para que la recogiera. 6 Al
gran pecado. Ahora subiré a Yahvé; acaso pueda obtener el perdón
abrirla, vio* que era un niño que lloraba. Se compadeció de él y
para vuestro pecado.» 31 Moisés volvió a Yahvé y dijo: «Este pueblo
exclamó: «Es un niño de los hebreos.» 7Entonces, la hermana del
ha cometido un gran pecado al hacerse un dios de oro. 32 Pero
niño dijo a la hija del Faraón: «¿Quieres que vaya y llame una nodri-
ahora, ¡si quieres perdonar su pecado... !, si no, bórrame del libro
za hebrea para que te críe al niño?» 8 «Vete», le contestó la hija del
que has escrito.» 33 Yahvé respondió a Moisés: «Al que haya pecado
Faraón. Fue, pues, la joven y llamó a la madre* del niño. 9 Y la hija
contra mí, lo borraré yo de mi libro. 34 Ahora ve y conduce al pue-
del Faraón le dijo: «Toma este niño y críamelo, que yo te pagaré.»
blo adonde te he dicho. Mi ángel irá delante de ti, mas llegará un
Tomó la mujer al niño y lo crió. 10 Cuando creció el muchacho, se lo
día en que los castigaré por su pecado.»
llevó a la hija del Faraón, que lo adoptó y le llamó Moisés, dicien-
35
Y Yahvé castigó al pueblo por lo que había hecho con el bece-
do: «Del agua lo he sacado»
rro fabricado por Aarón.
V. 1 En la genealogía de Moisés (6,14-25), el nombre de este hombre es Amrán
A diferencia de la primera intercesión de Moisés, que movió a (6,20).
Yahvé al arrepentimiento y al perdón del pueblo (cf. vv. 7-14), esta V. 6 El texto hebreo, a diferencia de la versión griega, añade aquí «la criatura».
V. 8 En la genealogía de Moisés (6,14-25), el nombre de la madre es Yoquébed
nueva intercesión no cambiará la decisión de Yahvé de castigar al
(6,20).
pueblo. Yahvé no acepta la propuesta de Moisés de ofrecer su propia
vida a cambio del perdón del pueblo: al que haya pecado, Yahvé lo
borrará de su libro, es decir, cada uno pagará por su culpa (vv. 32-33; El relato del nacimiento y salvación prodigiosa de Moisés (vv. 1-
cf. Ez 18). La idea de un libro divino en el que se contienen los nom- 10) se comprende a la luz de la tercera medida del Faraón (1,22).
bres y el destino de los hombres aparece en otros textos del AT (cf. También aquí será decisiva la intervención de las mujeres. El episo-
Sal 69,29; 139,16). dio de los vv. 1-10 tiene carácter legendario. Su comienzo se asemeja
El mandato de Yahvé a Moisés de continuar guiando al pueblo y mucho a la leyenda de Sargón el Grande, como muestra el siguiente
la promesa de que su ángel irá delante de él (v. 34) tiende un puente extracto:
con la narración siguiente (cf. 33,1-2). «Yo soy Sargón, el rey todopoderoso, el rey de Acad. (...)
La infidelidad del pueblo a Yahvé proyecta su sombra sobre los Mi madre, la sacerdotisa, me concibió, me dio a luz en secreto.
acontecimientos que siguen. Tras el castigo de Dios, por la fabrica- Me puso en una cesta de juncos, cerró la tapa con brea.
ción del becerro de oro, la cuestión de fondo es la siguiente: ¿seguirá Me echó al río, que no se levantó sobre mí.
Yahvé presente en medio de su pueblo?. Directa o indirectamente, El río me mantuvo a flote y me llevó a Akki, que sacaba agua del río.
esta cuestión tiene una respuesta en las cuatro piezas (originalmente Akki, el aguadero, me sacó cuando metió su jarro.
independientes) que integran el c. 33. Akki, el aguadero, me tomó por su hijo y me educó.
Akki, el aguadero, me nombró su jardinero.
Cuando yo era jardinero, Istar me concedió su amor.
Orden de partida (33,1-6) Y por cuatro (...) años yo ejercí como rey.
Yo goberné ...» (ANET, 119).

33 Yahvé dijo a Moisés: «Vete de aquí, sube, tú y el pueblo que


1

sacaste del país de Egipto, a la tierra que juré a Abrahán, a Esta leyenda probablemente se compuso en la época de Sargón II,
Isaac y a Jacob, diciendo: “Se la daré a tu descendencia.” 2 Enviaré que gobernó entre el 721 y el 705 a.C. Los círculos literarios que rode-

208 37
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

aron a Sargón II adoptaron y elaboraron la leyenda de Sargón el Moisés y los levitas (32,25-29)
Grande (s. XXIV a.C.) con intención política e ideológica. Las seme- 25
Moisés vio que el pueblo estaba desenfrenado, pues Aarón les
janzas con Ex 2,1-10 han dado pie a algunos autores para llamar a
había permitido entregarse a la idolatría* para befa de sus adver-
Sargón “el Moisés acádico”.
sarios. 26 Entonces Moisés se plantó a la puerta del campamento, y
A pesar de estar narrada en primera persona, para darle visos de
exclamó: «¡A mí los de Yahvé!», y se le unieron todos los hijos de
veracidad, la leyenda de Sargón no oculta su carácter ficticio.
Leví. 27 Él les dijo: «Así dice Yahvé, el Dios de Israel: Cíñase cada
Leyendas parecidas se cuentan de Ciro, Perseo, Rómulo y Remo,
uno su espada al costado; pasad y repasad por el campamento de
entre otros. En todas ellas, se subraya la importancia de salvar el
puerta en puerta, y matad cada uno a su hermano, a su amigo y a
niño, no tanto por motivos humanitarios cuanto por la misión que se su pariente.» 28 Cumplieron los hijos de Leví la orden de Moisés; y
le va a confiar. Sargón será un gran rey, el fundador del imperio asi- cayeron aquel día unos tres mil hombres del pueblo. 29 Luego dijo
rio, y Moisés será el libertador y fundador del pueblo de Israel. Moisés: «Hoy habéis recibido la investidura* como sacerdotes de
En el v. 10 se interpreta el nombre de Moisés (en hebreo mo-šeh) Yahvé, cada uno a costa de vuestros hijos y vuestros hermanos,
haciéndolo derivar del verbo hebreo ma-šâ («sacar»). En este sentido, para que él os dé hoy la bendición.»
Moisés sería «el que saca». Pero la hija del faraón no hablaba hebreo
y la interpretación señalada no pasa de ser una etimología popular. V. 25 «entregarse a la idolatría»; el sentido del término hebreo pa-rua‘ es dudoso,
De ahí que se haya discutido mucho acerca del verdadero origen y como se trasluce ya en las antiguas traducciones. Así, los LXX lo traducen por «rom-
per» (el orden); la Peshitta por «pecar» y la Vulgata por nudatus. La presente traduc-
significado del nombre de Moisés. Lo más probable es que sea un ción se basa en el contexto.
nombre egipcio, del tipo de Tut-mosis («el dios Tut ha nacido»; para V. 29 Lit. «habéis llenado las manos» (ver la nota a 28,41).
más datos, ver la Introducción, § 2.2).
Si, en los episodios anteriores, se contrastaba la conducta de Aarón
Huida a Madián (2,11-22) con la de Moisés, en el actual se contrasta la conducta de Aarón con
la de los levitas. Poniéndose del lado de Moisés, los levitas muestran
11
Un día, cuando Moisés ya era mayor, fue adonde estaban sus su adhesión a Yahvé: «¡A mí los de Yahvé!» (v. 26). Cumpliendo el
hermanos y vio sus duros trabajos; vio también cómo un egipcio mandato que Moisés les da en nombre de Yahvé –la ejecución de una
golpeaba a un hebreo, a uno de sus hermanos. 12 Miró a uno y a otro medida radical (vv. 27-28) que choca con la mentalidad moderna,
lado y, no viendo a nadie, mató al egipcio y lo enterró en la arena. pero que no es ajena al mundo oriental ni al bíblico (ver los Jura-
13
Cuando salió al día siguiente, estaban riñendo dos hebreos. Y dijo mentos de fidelidad a Asaradón y Dt 13)– los levitas se hacen acree-
al culpable: «¿Por qué pegas a tu compañero?» 14 Él respondió: dores de la bendición de Yahvé y del sacerdocio (v. 29); es decir,
«¿Quién te ha nombrado jefe y juez sobre nosotros? ¿Piensas ma- separándose de los demás israelitas, los levitas se consagran al servi-
tarme como mataste al egipcio?» Moisés tuvo miedo, pues se dijo: cio de Yahvé.
«Ciertamente la cosa se sabe.» 15 Cuando el Faraón se enteró de lo Es difícil saber qué hay de histórico en este pasaje. En opinión de
sucedido, buscó a Moisés para matarlo. algunos autores, el texto refleja la rivalidad entre distintas familias
Moisés huyó de la presencia del Faraón, y se detuvo en el país de sacerdotales: por un lado, legitimaría el sacerdocio tardío de los levi-
Madián, donde se sentó junto a un pozo. 16 El sacerdote de Madián tas y, por otro, condenaría la infidelidad de Aarón, representante del
tenía siete hijas, que fueron a sacar agua y llenar los abrevaderos sacerdocio antiguo. ¿Apología de un grupo y ataque al otro? Es posi-
para dar de beber al ganado de su padre. 17 Pero vinieron unos pas- ble, pero el episodio en cuestión no es lo suficientemente claro y
tores y las echaron. Entonces, Moisés se alzó, las defendió* y abre- explícito para responder taxativamente a la cuestión planteada.

38 207
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

tancia, se supone] las voces del pueblo...». Interpreta esas voces como vó su ganado. 18 Ellas volvieron a casa de su padre Reuel* y él les
“gritos de guerra”, lo que no deja de recordar al jefe militar que tuvo preguntó: «¿Por qué habéis vuelto hoy tan pronto?» 19 Respondie-
que pelear contra Amalec (17,8-16). Oye “gritos de guerra”, aunque ron: «Un egipcio nos ha librado de las manos de los pastores;
en realidad son “gritos de algazara”. además nos ha sacado agua y ha abrevado el ganado.» 20 Preguntó
entonces a sus hijas: «¿Dónde está? ¿Cómo habéis dejado solo a ese
hombre? Invitadlo a comer.» 21 Moisés aceptó morar con aquel
Diálogo de Moisés con Aarón (32,21-24)
hombre, y él le dio a su hija Seforá. 22 Ella dio a luz un hijo y Moisés
21
Moisés preguntó a Aarón: «¿Qué te ha hecho este pueblo para lo llamó Guersón*, pues dijo: «Forastero* soy en tierra extraña.»
que lo cargues con tan grande culpa?» 22 Aarón respondió: «No se
V. 17 El verbo hebreo utilizado aquí es ya-ša‘ (hifil), que significa «salvar», «rescatar».
encienda la ira de mi Señor. Tú sabes que este pueblo es obstinado.
V. 18 Los testimonios bíblicos sobre el suegro de Moisés (el sacerdote de Madián)
23
Me dijeron: “Haznos un dios que vaya delante de nosotros, pues son confusos: en Ex 3,1; 4,18 y 18,1-12 se le llama Jetró, y en Nm 10,29 aparece como
no sabemos qué le ha sucedido a ese Moisés, que nos sacó del país «Jobab, hijo de Reuel el madianita, suegro de Moisés». En Jc 4,11 recibe también el
de Egipto.” 24 Yo les contesté: “El que tenga oro que se desprenda nombre de Jobab, pero se le presenta como un quenita, y en Jc 1,16 es llamado «el que-
nita». En Ex 2,17, el nombre de Reuel es interpretado por muchos autores como una
de él.” Ellos se lo quitaron y me lo dieron; yo lo eché al fuego y salió
glosa, tomada erróneamente del nombre del padre de Jobab (cf. Nm 10,29).
este becerro. V. 22 El significado que se da al nombre de Guersón (en hebreo ge-ršo-n) sigue una
etimología popular que sólo tiene en cuenta la primera sílaba: ge-r («forastero»).
Después de haber destruido el becerro de oro, Moisés pide expli-
caciones a Aarón acerca de lo sucedido, que considera un gran peca- El relato de la juventud de Moisés se une con el anterior median-
do (v. 21). Aarón comienza intentando aplacar la ira de Moisés, exac- te las indicaciones temporales: «cuando creció el muchacho...» (v.
tamente lo mismo que hiciera Moisés con Yahvé (comparar el v. 22a 10); «...cuando Moisés ya era mayor» (v. 11). Los vv. 11-22 exponen
con el v. 11a). Pero aquí terminan todas las coincidencias entre el tres episodios típicos (vv. 11-12.13-15a.15b-22), que permiten barrun-
comportamiento de Aarón y el de Moisés. Lejos de mostrarse solida- tar el temple del futuro jefe y libertador de Israel.
rio con el pueblo, tratando de excusarlo, como hiciera Moisés (vv. 11- El primero (vv. 11-12) presenta a Moisés como hermano de los
13), Aarón se distancia del pueblo y lo acusa de obstinación, a la par hebreos y solidario con ellos; más aún, como un abanderado contra
que se excusa a sí mismo. la opresión egipcia. La educación recibida por Moisés en la corte (v.
Repitiendo casi al pie de la letra la petición del pueblo (comparar 10) le capacitó para valorar la libertad y la dignidad humanas. Sus
el v. 23 con el v. 1) y abreviando al máximo su intervención (compa- hermanos vivían como esclavos, eran vejados y atropellados por los
rar el v. 24 con los vv. 2-4a), Aarón trata de agrandar al máximo la opresores. Solidarizarse con ellos no significaba resignarse y aceptar
responsabilidad del pueblo (involucrando incluso a Moisés) y de sus condiciones de vida, sino todo lo contrario. Esta primera inter-
reducir al mínimo la suya. Pero las excusas de Aarón son tan ridícu- vención de Moisés no es fruto de un proyecto premeditado, sino de
las que lo único que muestran es que no tiene excusa. A juzgar por el una reacción espontánea frente a una acción injusta.
final del episodio (v. 24b), lo único que hizo Aarón fue echar al fuego En el segundo, Moisés advierte también las divisiones entre los
los objetos de oro que le había dado el pueblo y, por arte de magia, hebreos e intenta mediar, pero es rechazado (vv. 13-15a). Los hebre-
surgió el becerro. El Targum Pseudo-Jonatán lo expresa gráficamen- os le echan en cara su comportamiento con el egipcio y no le aceptan
te: «y Satán entró en él [es decir, en el fuego] y de él salió este bece- como jefe o juez. Sólo miran el lado negativo de la acción de Moisés,
rro». Con una argumentación tan endeble y sin sentido, no es extra- sin apreciar lo que tiene de positivo, como lucha contra la opresión e
ño que el diálogo de Moisés con Aarón termine súbitamente. intento de liberación. Moisés tiene que comprender que no se puede

206 39
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

sacar de la esclavitud a un pueblo que ha perdido el gusto por la liber- Al acercarse al campamento y ver el becerro y las danzas,
19

tad. Además, tiene que darse cuenta que su vida corre peligro. Por Moisés ardió en ira, arrojó las tablas y las hizo añicos al pie de la
eso, la salida más airosa de momento será huir y refugiarse en un montaña. 20 Luego tomó el becerro que habían hecho y lo quemó; lo
lugar más seguro. molió, lo esparció en el agua, y se lo dio a beber a los israelitas.
El tercero cuenta la huida de Moisés de Egipto y el comienzo de su
V. 18 La dificultad del texto hebreo ha dado pie, desde el principio, a diversas inter-
estancia en Madián (vv. 15b-22). Madián generalmente se sitúa en pretaciones. El Pentateuco Samaritano lee: «Es el sonido de malas acciones».
Arabia, al sur de Edom, al este del golfo de Ácaba. El folclore árabe ha Símmaco: «Es el sonido de malos tratos». Los LXX: «Es un ruido de canto de vino»
conservado el recuerdo de una estancia de Moisés en esa región. Sin (cf. v. 6). La Vulgata: «Es la voz de los que cantan» (vocem cantantium).
embargo, esta localización es posterior. Varios textos presentan a los
madianitas como nómadas que frecuentaban las rutas de Palestina El pasaje comienza hablando de las tablas de la ley (vv. 15-16),
(Gn 37,28.36) o de la península del Sinaí (Nm 10,29-32) y que realiza- sigue con la cuestión del becerro (vv. 17-19a), y culmina con la narra-
ban incursiones en Moab (Gn 36,35; cf. Nm 22,4.7; 25,6.18; 31,1-9; Jos ción escueta de la destrucción de las tablas y del becerro (vv. 19b-20).
13,21). En 1 R 11,18 se da una indicación más precisa sobre su terri- Moisés y Josué pasan a primer plano en el relato; Dios y el pueblo
torio: un príncipe de Edom, en su huida a Egipto, atraviesa Madián y aparecen al trasfondo: a Dios se alude con ocasión de las tablas; al
luego Farán (el sur del Negueb, entre Cades y Egipto). Según esto, pueblo, con ocasión del becerro.
Madián no debe situarse en Arabia, sino en la península del Sinaí, al El retrato de Moisés en este episodio contrasta con el del episodio
este del desierto de Farán, donde Dios se reveló a Moisés. precedente: se pasa de un Moisés que intenta aplacar la ira de Yahvé
Ex 2,15b-22 es una “escena típica” que recuerda la huida de Jacob (vv. 11-13) a un Moisés que arde en ira y hace añicos las tablas y el
(Gn 29,1-14). El esquema formal de ambos relatos es prácticamente becerro (vv. 19-20). Las tablas de la Ley –obra y escritura de Dios
el mismo: 1) un señor parte para un país extranjero; 2) se para junto (v. 16)- simbolizan la alianza de Dios con Israel. En consecuencia, la
a un pozo de agua; 3) llega(n) una(s) muchacha(s); 4) se encuentran destrucción de las tablas representa la ruptura de la alianza. En cuan-
el señor y la(s) muchacha(s); 5) la(s) muchacha(s) vuelven a casa y to a la destrucción del becerro, el v. 20 presenta algunas dificultades.
cuenta(n) a sus familiares lo sucedido; 6) el extranjero es invitado a Tomado al pie de la letra, no se entiende muy bien cómo se pueda
casa de la(s) muchacha(s); 7) matrimonio del extranjero con una de quemar, hacer polvo y esparcir en el agua un becerro de fundición.
las muchachas. En Ex 2,15b-22, Moisés se encuentra con las hijas del En cambio, interpretado en sentido más amplio –como aconsejan
sacerdote de Madián y las defiende frente a unos pastores, lo que le algunos textos de Ugarit (cf. ANET, 140-141) y del AT (cf. 1 R 15,13;
acredita una vez más como libertador. El empleo de los verbos ya-ša’ 2 R 23,4.15)- se entiende más fácilmente: la destrucción del becerro
y [Link] en los vv. 17 y 19 subraya la función liberadora de Moisés en representa la aniquilación total de un objeto de culto. Los verbos
la gesta del éxodo. “quemar”, “moler”, etc. no son más que un modo de expresar la des-
trucción completa y definitiva del becerro de oro. Análogamente, el
Dios vuelve por Israel (2,23-25) obligar a los israelitas a beber el agua con el polvo del toro molido
representa algo más que un mal trago; es la expresión del deseo deci-
23
Durante este largo período murió el rey de Egipto. Como los dido de acabar con un culto que nunca debió existir.
israelitas gemían y se quejaban de su servidumbre, el clamor de su La figura y las palabras de Josué (v. 17) evocan la imagen trans-
servidumbre subió a Dios. 24 Dios escuchó sus gemidos y se acordó mitida por 17,8-16 y 24,13. En correspondencia con este último texto,
de su alianza con Abrahán, Isaac y Jacob. 25 Dios se fijó en los is- donde se presentaba a Josué subiendo a la montaña con Moisés,
raelitas y reconoció... * 32,15-17 lo presenta descendiendo de la montaña: «Josué oyó [a dis-

40 205
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

siervos, a quienes por ti mismo juraste: “Multiplicaré vuestra des- V. 25 El final del versículo aparece truncado. En el texto hebreo, el verbo ya-da‘
(«[re]conocer») carece de objeto. La versión griega de los LXX lee: «se hizo conocer
cendencia como las estrellas del cielo; y toda esta tierra, de la que
por ellos». Al pasar de la forma activa a la pasiva se produce un cambio teológico
os he hablado, se la daré a vuestros descendientes, que la here- considerable.
darán para siempre”.» 14 Y Yahvé se arrepintió de la decisión que
había tomado contra su pueblo.
Los vv. 23-25 son de transición: cierran la serie de episodios narra-
dos en 1,1 - 2,22, a la par que abren a los cc. 3-4. Si la referencia a la
A los ojos de Yahvé, la acción del pueblo a los pies de la montaña muerte de José (Ex 1,6) sellaba el final de un período, la reseña de la
(vv. 1-6) no deja lugar a dudas: es una perversión, un pecado contra muerte del Faraón (2,23) permite vislumbrar un nuevo horizonte.
la ley de Dios, escrita por él mismo en las tablas de piedra que acaba Por primera vez se dice que los israelitas reaccionan ante la opresión
de entregar a Moisés (vv. 7-9; cf. 31,18). Así las cosas, Yahvé se pro- de los egipcios y que Dios escucha (ša-ma‘) las quejas de los israelitas,
pone acabar con Israel y hacer de Moisés «un gran pueblo» (v.10). En se acuerda de la alianza (za-kar berit), se fija (ra-’â) en ellos y los reco-
estas palabras de Yahvé, se percibe el eco de la promesa de Dios a noce (ya-da‘). La mención de la opresión remite a los cc. 1-2, mientras
Abrahán (Gn 12,2) y a Jacob (Gn 46,3). Da la impresión de que Dios que la alusión a Dios reenvía a los cc. 3-4 (cf. 3,7).
quiere comenzar de nuevo, convirtiendo a Moisés en padre de un Del mismo modo que el desconocimiento del Faraón condujo a la
nuevo pueblo. opresión (1,8), el conocimiento de Dios y su reacción favorable a los
Pero Moisés se solidariza con el pueblo e intercede por él, dando israelitas llevará a la liberación. Ex 2,23-25 es una puerta abierta a la
la vuelta a la situación. Presenta a Yahvé varias razones para que per- esperanza. Ex 3-4 apunta en la misma dirección: además de “ver”,
done a Israel: la primera, que Israel es el pueblo de Yahvé (no el pue- “escuchar” y “conocer”, Dios decide intervenir y liberar a los hebreos.
blo de Moisés: v. 7), que él sacó de Egipto con gran poder (v. 11); la
segunda, que los egipcios se van a mofar de Yahvé (v. 12); la tercera, La zarza ardiendo (3,1-6)
que Yahvé ha jurado a Abrahán, Isaac y Jacob multiplicar su descen-

3 Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote


1
dencia y darles un país (v. 13). Tras la intercesión de Moisés, Yahvé
cambia de parecer y, de momento al menos, no lleva a cabo la deci- de Madián. Trashumando con el rebaño por el desierto, llegó
sión que había tomado contra su pueblo (v. 14; ver, no obstante, los hasta Horeb, la montaña de Dios* . 2 Allí se le apareció el ángel* de
vv. 33 y 35). Yahvé en llama de fuego, en medio de una zarza. Moisés vio que la
zarza ardía, pero no se consumía. 3 Dijo, pues, Moisés: «Voy a acer-
carme para ver este caso extraño: por qué no se consume la zarza.»
Destrucción de las tablas de la Ley y del becerro (32,15-20) 4
Cuando Yahvé vio que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de
en medio de la zarza: «¡Moisés, Moisés! Él respondió: «Heme aquí.»
15
Moisés se volvió y bajó de la montaña, con las dos tablas del 5
Le dijo: «No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, por-
Testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados; por una y que el lugar que pisas es suelo sagrado.» 6 Y añadió: «Yo soy el Dios
otra cara estaban escritas. 16 Las tablas eran obra de Dios, y la escri- de tu padre, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de
tura era escritura de Dios, grabada en las tablas. Jacob.» Moisés se cubrió el rostro, porque temía ver a Dios.
17
Josué oyó las voces del pueblo que gritaba y dijo a Moisés:
«Hay gritos de guerra en el campamento.» 18 Respondió Moisés: V. 1 Los manuscritos más importantes de los LXX omiten «la montaña de Dios».
Ocurre lo mismo en el texto paralelo de 1 R 19,8. Acerca del Horeb (Sinaí), ver la
«No es grito de victoria,
Introducción a Ex 19-40.
no es grito de derrota. V. 2 En hebreo mal’a-k («mensajero»), que el griego traduce por angelos, de donde
Es grito de algazara* lo que oigo.» deriva la traducción española.

204 41
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

El episodio de la zarza ardiendo se corresponde con la primera de oro no era una representación de la divinidad, sino un pedestal de la
las seis escenas que integran 3,1 - 4,17 (ver la Introducción a la sec- divinidad, comparable al arca y el propiciatorio (cf. 25,10-22). En Os
ción). Una vez presentado Moisés y descrito el escenario (v. 1), el 13,2, el toro sería una representación de la divinidad.
texto se centra en la teofanía del Señor (vv. 2-6). ¿Por qué fabricó Aarón un toro y no otra imagen? Como el texto
Moisés es presentado como pastor. En el Próximo Oriente anti- no lo explica, los exegetas han propuesto diversas hipótesis. Dos son
guo, el pastor simboliza el liderazgo y el pueblo es comparado a las fundamentales: se debería a la influencia de Egipto, donde Israel
menudo con el rebaño. En el AT hay varios ejemplos de pastores con- pasó un largo periodo (allí, el toro representaba al dios Apis), o a la
vertidos en líderes. Tal es el caso de David, a quien el Señor sacó de influencia de Canaán, donde Israel viviría varios siglos (allí, el dios
detrás del rebaño para hacerlo caudillo de su pueblo (1 S 16,11-13; Baal era simbolizado por el toro). Hipótesis aparte, de lo que no cabe
17,34-37; 2 S 5,2; 7,8) y de Amós, que tuvo que dejar el ganado para duda es que, en 1 R 12,26-30; 14,16; 15,30; 16,2; Os 8,4-6; 13,1-2 y en
dedicarse a la misión profética (Am 7,15). También Moisés tendrá otros muchos textos del AT, se condena el culto al toro como un grave
que dejar el rebaño para convertirse en jefe («ve... para que saques a pecado contra el verdadero culto a Yahvé. Asimismo, el culto al bece-
mi pueblo»: Ex 3,10) y en profeta («vete... y diles»: Ex 3,17) de Israel. rro de oro se interpreta en Ex 32,7-35 como un pecado grave contra
Dios sale al paso de Moisés en el Horeb: primero se manifiesta el los dos primeros mandamientos de la la ley de Dios: «No tendrás otros
ángel de Yahvé (v. 2), luego Yahvé mismo (v. 4). La relación entre dioses fuera de mí»; «No te harás escultura ni imagen alguna... No te
ambos personajes no es clara: por un lado, el ángel se identifica con postrarás ante ellas ni les darás culto...» : 20,3.4-5*). O, en las palabras
Yahvé; por otro, parece identificarse con la llama de fuego (el fuego poéticas del salmista: «Se hicieron un becerro en Horeb / ante una
es un elemento común en las teofanías). En cualquier caso, se trata imagen fundida se postraron, / y fueron a cambiar su gloria [de Dios]
de un fenómeno extraño: una zarza que arde sin consumirse cautiva / por la imagen de un buey que come hierba» (Sal 106,19-20).
a Moisés. Al principio, Moisés se resiste a dar crédito a lo que ven sus
ojos, pero cuando la voz de Dios le llama de en medio del fuego Ira de Yahvé y ruego de Moisés (32,7-14)
empieza a comprender y es cautivado por Dios. Ver y escuchar son
presupuestos fundamentales para un encuentro auténtico y en pro- 7
Yahvé dijo a Moisés: «¡Anda, baja!, porque se ha pervertido tu
fundidad con el Señor. En su obra Moisés. La vida del profeta como pueblo, el que sacaste del país de Egipto. 8 Bien pronto se han apar-
itinerario espiritual, Gregorio de Nisa comenta a propósito de este tado del camino que yo les había prescrito. Se han hecho un bece-
pasaje: «El milagro de la luz no sólo hería los ojos de Moisés. Algo rro fundido y se han postrado ante él; le han ofrecido sacrificios y
todavía más extraño estaba ocurriendo: los rayos brillaban también han dicho: “Éste es tu Dios, Israel, el que te ha sacado del país de
en sus oídos. La gracia de la luz alcanzaba uno y otro sentido, ilumi- Egipto.”» 9 Y añadió Yahvé a Moisés: «Ya veo que este pueblo es un
nando la vista y abriendo el oído a enseñanzas eternas». Se pone así pueblo de dura cerviz. 10 Déjame ahora que se encienda mi ira con-
el énfasis en la iniciativa de Dios, que sale al paso de Moisés y le tra ellos y los devore; de ti, en cambio, haré un gran pueblo.»
llama para una misión. 11
Pero Moisés trató de aplacar a Yahvé su Dios, diciendo: «¿Por
qué, oh Yahvé, ha de encenderse tu ira contra tu pueblo, el que tú
sacaste del país de Egipto con gran poder y mano fuerte? 12 ¿Por
Misión de Moisés (3,7-12)
qué han de decir los egipcios: “Los sacó con mala intención, para
7
Yahvé le dijo: «He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, matarlos en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tie-
he escuchado el clamor ante sus opresores y conozco sus sufri- rra”? Abandona el ardor de tu cólera y arrepiéntete de la amenaza
mientos. 8 He bajado para librarlo de la mano de los egipcios y contra tu pueblo. 13 Acuérdate de Abrahán, de Isaac y de Israel, tus

42 203
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

Moisés, que nos sacó del país de Egipto.» 2 Aarón les respondió: para subirlo de esta tierra a una tierra buena y espaciosa, a una
«Quitad de las orejas los pendientes de oro a vuestras mujeres, hijos tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hiti-
e hijas, y traédmelos. 3 Todo el pueblo se quitó los pendientes de oro tas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebu-
de las orejas y los entregó a Aarón. 4 Él los tomó de sus manos, los seos. 9 Así pues, el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y
echó en un molde * e hizo un becerro de fundición. Entonces ellos he visto la opresión con que los egipcios los afligen. 10Ahora, pues,
exclamaron: «Éste es tu Dios, Israel, el que te ha sacado* del país ve: yo te envío al Faraón, para que saques a mi pueblo, los israe-
de Egipto.» 5Al verlo Aarón, erigió un altar ante el becerro y anun- litas, de Egipto.»
ció: «Mañana habrá fiesta en honor de Yahvé.» 11
Moisés dijo a Dios: «¿Quién soy yo para ir al Faraón y sacar de
6
Al día siguiente se levantaron de madrugada y ofrecieron holo- Egipto a los israelitas?» 12Dios le respondió: «Yo estaré contigo y
caustos y presentaron sacrificios de comunión. El pueblo se sentó
esta será la señal de que yo te envío: Cuando hayas sacado al pue-
a comer y beber, y después se levantó para divertirse.
blo de Egipto daréis culto a Dios en esta montaña.»
V. 1 Otros traducen «dioses que vayan». Dependiendo del contexto, el término
’e-lo-hîm se puede traducir en plural por «dioses» (en realidad, es un plural) o por Dios. Esta segunda escena conecta directamente con la anterior. La teo-
En el presente texto, la cuestión es complicada: por un lado, el verbo está en plural
fanía no es un fin en sí misma: Dios se manifiesta a Moisés (3,1-6)
(«que vayan»); por otro, en el c. 32 se trata de la fabricación de una sola imagen. Los
textos paralelos de 1 R 12,28 y Ne 9,18 no ayudan a solucionar el problema, ya que el para confiarle una misión (3,7-12).
primero está en plural y el segundo en singular. Los vv. 7-10 contienen un discurso programático divino. Éste
V. 4 (a) Así con el Targum Onqelos y la Peshitta. Otros traducen «les dio forma con comienza y termina con una referencia al pueblo de Israel, al que
el buril». La dificultad de la traducción es doble: por un lado, está el significado del
sustantivo [Link]. (¿«buril», «molde»?) y del verbo [Link] (¿«dar forma», «echar»?);
Dios califica de «mi pueblo» (vv. 7.10). Dios ha visto la aflicción de
por otro, la coherencia de la interpretación de estos términos con la frase siguiente (y su pueblo, ha escuchado su clamor y conoce sus sentimientos, todo
con el v. 24). El uso de un buril o herramienta de grabar para dar forma a una imagen lo cual le mueve a librarlo (vv. 7-9). La misión de Moisés está enca-
no casa bien con la idea de una imagen / un becerro de fundición.
minada precisamente a esta liberación: Dios confía al pastor del
(b) Idéntico problema al del v. 1 (ver la nota al v. 1).
ganado de Jetró la misión de guiar a su pueblo, de sacarlo de Egipto
(v. 10).
El contraste del primer versículo del c. 32 con el último versículo
Los vv. 11-12 describen la reacción de Moisés ante la misión de
del c. 31 es sorprendente: justo en el momento en que Moisés, en la
Dios (v. 11) y la respuesta divina (v. 12). Moisés se resiste. El que, al
cima de la montaña, está recibiendo de manos de Dios las tablas de
oír la voz de Dios que le llamaba, no dudó en responder: «Heme
la ley (31,18), el pueblo, a los pies de la montaña, está pidiendo a
aquí» (3,4), ahora, al oír la voz de Dios que le envía, se pregunta:
Aarón que le haga un dios (32,1). A juzgar únicamente por este ver-
sículo, parecería que el pueblo está pidiendo un sustituto de Moisés, «¿Quién soy yo para ir al faraón y sacar de Egipto a los israelitas?»
pero, a juzgar por los versículos siguientes, parecería más bien que (v. 11). Esta objeción, a la que seguirán otras, tiene clara respuesta
está pidiendo un sustituto de Yahvé (cf. vv. 4-5). por parte de Dios: «Yo estaré contigo» (v. 12). La eficacia de la misión
¿De qué “dios” se trata? ¿Era el becerro de fundición, fabricado no depende de Moisés, sino de la asistencia divina. Moisés ya había
por Aarón (v. 4), la representación de un dios? El llamado, en tono intentado por cuenta propia salvar a sus hermanos los hebreos y
burlesco, “becerro” de oro era en realidad la imagen de un toro joven. había fracasado (cf. 2,11-15). Ahora no se trata de llevar a cabo el
En la iconografía del Próximo Oriente antiguo, el toro aparece o bien plan de Moisés, sino el de Dios. En realidad, será Yahvé quien libra-
como pedestal de un dios o bien como representación de un dios. De rá a Israel del Faraón de Egipto. Moisés no será más que un instru-
ahí que no se pueda concluir con algunos autores que el becerro de mento al servicio del plan divino de salvación.

202 43
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Revelación del Nombre divino (3,13-15) Vv. 1-6: El pueblo, con la complicidad de Aarón, fabrica un becerro.
Vv. 7-14: Ira de Yahvé y ruego de Moisés.
13
Contestó Moisés a Dios: «Si voy a los israelitas y les digo: “El Vv. 15-20: Moisés, acompañado por Josué, destruye las tablas de la ley y
Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros” y ellos me pre- el becerro.
guntan: “¿Cuál es su nombre?” ¿qué les responderé?» 14 Dijo Dios a Vv. 21-24: Diálogo de Moisés con Aarón.
Moisés: «Yo soy el que soy.» Y añadió: «Así dirás a los israelitas: “Yo Vv. 25-29: Moisés, ayudado por los levitas, castiga duramente al pueblo.
soy” me ha enviado a vosotros.» 15 Siguió Dios diciendo a Moisés: Vv. 30-34: Moisés intercede de nuevo ante Yahvé a favor del pueblo.
«Así dirás a los israelitas: Yahvé, el Dios de vuestros padres, el Dios Vv. 35: Yahvé castiga al pueblo por el becerro fabricado con la com-
de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a plicidad de Aarón.
vosotros. Éste es mi nombre para siempre; por él seré recordado A la luz de este esquema, resalta el protagonismo de cada perso-
generación tras generación. naje. Directa o indirectamente, Dios, el pueblo y Moisés están pre-
sentes en todo el relato. En cambio, Aarón sólo aparece al principio,
La revelación del nombre divino es uno de los pasajes más signi-
en el centro y al final de la narración; Josué y los levitas, en un solo
ficativos del Éxodo. El nombre de Yahvé recurre desde los primeros
episodio. Los acontecimientos se desarrollan alternativamente en dos
capítulos del Génesis. Según Gn 4,26, el culto a Yahvé remonta a los
escenarios distintos: al pie de la montaña (vv. 1-6.15-29) y en lo alto
orígenes de la humanidad. En las tradiciones patriarcales, Yahvé apa-
de la montaña (vv. 7-14.30-34). Todo sucede durante tres días.
rece unas noventa veces. Sin embargo, según Ex 3,13-15 el nombre
de Yahvé se reveló por primera vez a Moisés, y de Ex 6,2-3 se des- El relato del becerro de oro guarda cierto paralelismo con el epi-
prende que Dios no se reveló a los patriarcas bajo el nombre de sodio relatado en 1 R 12,25-33 (cf. Dt 9,7 - 10,11). Se discute la rela-
Yahvé. Más aún, Gn 35,2-4 indica claramente que los antepasados de ción existente entre estos dos pasajes. ¿Se conserva en Ex 32 el
Israel adoraron a otros dioses, distintos de Yahvé, y así lo confirma recuerdo de un pecado en el desierto o se trata de una reproducción
Jos 24,2.14-15: «Vuestros padres ... sirvieron a otros dioses. Ahora y una proyección de la historia de Jeroboán a la época de Moisés? Sea
pues, apartad los dioses que sirvieron vuestros padres al otro lado del cual fuere la solución a este problema, no cabe duda que la “historia”
río y en Egipto y servid a Yahvé». del becerro de oro encierra un pecado grave que no es exclusivo de
Mucho se ha discutido acerca de la cuna del yahvismo y del signi- un momento histórico concreto, aunque se suele considerar como el
ficado del nombre de YHWH. En las Bendiciones de Moisés (Dt 33) pecado original de la nación.
y en el Canto de Débora (Jc 5) –dos textos poéticos antiguos, a los que Los autores críticos sostienen que el relato del c. 32 no es homo-
se puede añadir otro texto más tardío (Ha 3), pero en el que se refle- géneo. Para la mayoría, los vv. 7-14 habrían sido añadidos por un
ja la misma tradición– se dice que Yahvé viene del Sinaí, de Seír, redactor de tipo deuteronomista. No obstante, no faltan algunos
Parán y Temán (Dt 33,2; Jc 5,4; Ha 3,3), circunscripciones geográfi- autores que piensan que estos versículos son esenciales al relato. Es
cas que apuntan todas en la misma dirección. En Jc 5,5 se refuerza más, hay quien sostiene que el contraste entre lo que está ocurriendo
esta idea con la expresión yhwh zeh sînay («Yahvé, el [Dios] del en el valle y lo que está ocurriendo en la cima de la montaña consti-
Sinaí). Esta formulación pronominal («el del Sinaí») y la asociación tuye el verdadero corazón de la narración.
de Yahvé con una misma región en tres tradiciones independientes
de la Biblia hebrea, a las que se puede sumar la fórmula «Yahvé de El becerro de oro (32,1-6)
Temán y su Asera», que se encuentra en las inscripciones de Kuntillet

32 Al ver el pueblo que Moisés tardaba en bajar de la montaña,


1
’Ajrud, invitan a pensar en el carácter genuino y primitivo de la deno-
minación de Yahvé como el Dios del Sinaí, un Dios ligado a la mon- se reunió en torno a Aarón y le dijo: «Anda, haznos un dios
taña, de distinta naturaleza que el Dios del éxodo. que vaya* delante de nosotros, pues no sabemos qué ha sido de ese

44 201
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

los dos primeros de los mandamientos del Decálogo (cf. Ex 20,3-5). Pero ¿existe una relación entre el Dios del Sinaí y el del éxodo?
El becerro de oro (una especie de “anti-santuario”, en el contexto Los topónimos de Seír, Parán y Temán, con los que se asocia el nom-
actual) compromete la presencia de Dios en medio de Israel (33,3). bre de Yahvé, orientan hacia la región de Madián (ver lo dicho a pro-
Moisés destruye el becerro y rompe también las tablas de piedra. pósito de Ex 2,15). Este dato avala la hipótesis de la localización del
Pero luego intercede ante Yahvé, que promete seguir presente en Sinaí en esta región, al mismo tiempo que cobra fuerza la teoría del
medio de su pueblo (33,12-17). A continuación, Yahvé concierta origen madianita del yahvismo. Efectivamente, las tradiciones del AT
alianza con Israel, se rehacen las tablas de piedra y se escriben en relacionan el nombre de Yahvé con el Sinaí y con Moisés en la región
ellas las cláusulas de la alianza (c. 34). de Madián (cf. Ex 2s; 18,10ss). Según esto, la cuna del yahvismo
Restauradas las relaciones entre Dios y su pueblo, se procede a la habría que buscarla en la época premosaica, por los lugares señala-
construcción del Santuario, siguiendo el diseño revelado por Yahvé a dos. Esta conclusión encuentra un punto de apoyo en algunos docu-
Moisés (cc. 35-39). El relato culmina con la inauguración del Santua- mentos extrabíblicos. En unas listas egipcias de Soleb, en Nubia, de
rio (40,1-33) y la aparición de la nube y de la gloria de Yahvé (40,34- los ss. XIV-XIII a.C., se menciona a los Shosu de Seír y a los Shosu
38), signos de la presencia de Dios en Israel. Las imágenes de la Yhwh. Discuten los especialistas acerca del alcance y significado
gloria de Yahvé y de la nube aparecen asimismo al comienzo de la exacto de estas designaciones, si bien todo lleva a pensar en una
sección (24,12-18), enmarcándola. conexión entre los israelitas y los madianitas, así como entre el Dios
Aunque la parte central (cc. 32-34) guarda cierta relación con las del Sinaí y el del éxodo. Conexiones éstas de tipo histórico y religio-
otras dos partes (cc. 25-31 y 35-40), su conexión con ellas no es tan so, que ayudarían a explicar los oscuros orígenes del yahvismo.
obvia como sería de desear. Según algunos autores, Ex 19-24; 32-34 En cuanto a la etimología del nombre «YHWH», Ex 3,15 parece
(no-sacerdotal) y 25-31; 35-40 (sacerdotal) son dos piezas muy desi- que quiere derivarlo de una forma antigua del verbo hebreo hyh o de
guales. En cambio, según otros, Ex 19-24 y 32-34 constituyen una su correspondiente arameo hwh, que significa «ser, llegar a ser, mani-
composición rigurosamente elaborada, con puntos de contacto espe- festarse». El ’ehyeh ’a-šer ’ehyeh de 3,14, que se puede traducir por «Yo
ciales entre el comienzo (c. 19) y el final (c. 34). Algunos exegetas han soy el que soy» o «Yo soy el que seré» o de otras formas, se da como
notado, asimismo, el contraste entre el proyecto de Dios de hacer un una explicación etimológico-teológica del YHWH de 3,15. En este
Santuario (cc. 25-31) y el proyecto del pueblo de hacerse un dios sentido, YHWH significaría «Yo soy el existente», entendido no tanto
(32,1-6). En este sentido, los cc. 25-40 se podrían incluso entender en en un sentido pasivo (como traducen los Setenta: o on) cuanto en un
términos de creación, caída y re-creación. La narración del becerro sentido activo y dinámico, como pide el contexto. Mientras que la tra-
de oro es la narración de la caída de Israel, que va seguida por mani- ducción «Yo soy el que soy» encierra un sentido misterioso, la tra-
ducción «Yo soy el que seré» da a entender que Dios irá mostrando
festaciones de la gracia de Dios y por la renovación de la alianza.
progresivamente su identidad, en sus palabras y acciones (para más
datos, en este sentido, ver lo dicho en la Introducción, § 3.1).
5. EL BECERRO DE ORO. RUPTURA Y RENOVACIÓN DE LA ALIANZA
Instrucciones sobre la misión de Moisés (3,16-22)
Ex 32 es una narración en la que destaca una serie de diálogos,
entrelazados con breves anotaciones del narrador. Los personajes «Vete, reúne a los ancianos de Israel y diles: “Yahvé, el Dios de
16

principales del relato son el pueblo y Aarón, por un lado, y Dios y vuestros padres, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, se me
Moisés, por otro. Josué y los levitas juegan un papel menos relevan- apareció y me dijo: Yo os he visitado y me he dado cuenta de lo que
te. He aquí un esquema de las piezas que integran el capítulo y del os han hecho en Egipto. 17 Y he decidido sacaros de la aflicción de
puesto que en ellas ocupan estos personajes: Egipto y llevaros al país de los cananeos, los hititas, los amorreos,

200 45
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

perizitas, jivitas y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel.” En torno a una afirmación central –la prescripción sabática (D)–
18
Ellos te harán caso, y tú irás con los ancianos de Israel donde el se articulan otras seis afirmaciones, en las que se destacan tres pun-
rey de Egipto y le diréis: “Yahvé, el Dios de los hebreos, se nos ha tos significativos, que se corresponden de dos en dos: el sábado como
aparecido; y ahora tenemos que hacer un viaje durante tres días señal entre Yahvé e Israel (AA’), la orden de guardar el sábado (BB’) y
por el desierto, para ofrecer sacrificios a Yahvé, nuestro Dios.” 19 Ya la sentencia de muerte para el que no lo guarde (CC’).
sé que el rey de Egipto no os dejará ir, a no ser forzado por una El reposo sabático se remonta a la creación. Desde entonces,
mano poderosa. 20 Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con marca el ritmo temporal querido y establecido por Dios, que, tras seis
toda suerte de prodigios que obraré en medio de ellos y entonces días de trabajo, descansó (cf. Gn 2,1-3). Un ritmo que han de observar
os dejará salir.» siempre (también durante los trabajos de la construcción del santua-
21
«Haré que este pueblo obtenga el favor de los egipcios, de modo rio) quienes pertenecen a Yahvé. Los israelitas lo celebrarán «de gene-
que cuando partáis, no salgáis con las manos vacías, 22 sino que ración en generación como alianza perpetua» (v. 16). Estas expresio-
cada mujer pedirá a su vecina y a la dueña de su casa objetos de nes, características de la tradición sacerdotal, subrayan desde otro
plata, objetos de oro y vestidos, que pondréis a vuestros hijos y a ángulo la importancia y la trascendencia del sábado, que si, por un
vuestras hijas, y así despojaréis a los egipcios.» lado, remonta a la creación, por otro, durará perpetuamente.
Sobre la relación estructural de este pasaje y de su paralelo (35,1-
Yahvé da instrucciones a Moisés sobre cómo ha de proceder para 3) con las secciones referentes a la construcción del Santuario, ver lo
sacar a su pueblo de Egipto (3,10). Lo primero es encontrarse con los dicho en la Introducción general a estas secciones.
ancianos de Israel (vv. 16-17); lo segundo, hablar con el rey de Egipto
(v. 18). Moisés aparece aquí como un mensajero que transmite el plan
de Dios (su mensaje liberador) a los representantes de Israel y al rey Las «tablas del Testimonio» (31,18)
de Egipto. Aquellos le harán caso (v. 18); éste, no (v. 19). Pero no 18
Después de hablar con Moisés en la montaña del Sinaí, le dio
importa, porque Dios obrará toda suerte de prodigios, de modo que
las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo
su plan salvador triunfará (v. 20). Es más, Dios hará que su pueblo
de Dios.
obtenga el favor de los egipcios (vv. 21-22). El texto, por un lado,
remite a lo que precede (comparar los vv. 16-17 con 3,7-8) y, por otro, Este versículo, referente a las «tablas de piedra» o «tablas del
anticipa lo que sigue (comparar los vv. 18-20 con el relato de las pla- Testimonio», remite a 24,12, a la par que tiende un puente entre la
gas y los vv. 21-22 con 11,2-3; 12,35-36). sección referente a la construcción el santuario (cc. 25-31) y la sec-
ción siguiente (cc. 32-34), donde el motivo de las tablas juega un papel
Dios otorga a Moisés el poder de hacer prodigios (4,1-9) importante.
El Santuario es el lugar donde Dios se hará presente en medio de
4 Moisés respondió: «Mira que no me creerán ni me harán caso,
1

pues dirán: “No se te ha aparecido Yahvé”.» 2 Entonces Yahvé le su pueblo (25,8) y las “tablas” son el lugar donde se hallan escritos los
preguntó: «¿Qué tienes en tu mano?» «Un cayado», respondió él. mandamientos de Dios (cf. 24,12). La relación estructural entre ambos
3
Yahvé le dijo: «Tíralo al suelo.» Él lo tiró al suelo y se convirtió en temas –el motivo de las tablas (24,12; 31,18) enmarca el del santua-
una serpiente; y Moisés huyó de ella. 4 Yahvé dijo a Moisés: «Extien- rio– permite pensar que la presencia de Yahvé en medio de su pueblo
de tu mano y agárrala por la cola.» Extendió la mano, la agarró, y depende de la fidelidad de éste a la ley y a los mandamientos divinos.
volvió a ser cayado en su mano... * 5 «Para que crean que se te ha Ahora bien, mientras Moisés está recibiendo las instrucciones para
aparecido Yahvé, el Dios de sus padres, el Dios de Abrahán, el Dios la construcción del Santuario, Israel se fabrica un becerro de oro
de Isaac y el Dios de Jacob.» (c. 32), al que rinde culto como si fuera su dios (32,8), faltando así a

46 199
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

candelabro (v. 8) –los tres se ubicarán en el Santo (ver lo dicho a pro- 6


Yahvé añadió: «Mete tu mano en el pecho.» Metió él la mano en
pósito de 30,1-10)- y el de la pila, que en buena lógica va junto al altar su pecho y cuando la sacó estaba cubierta de lepra, blanca como la
de los holocaustos (v. 9), ya que el lugar asignado a ambos es en el nieve. 7 Y le dijo: «Vuelve a meter la mano en el pecho.» La volvió a
atrio (ver lo dicho a propósito de 30,17-21). meter y, cuando la sacó de nuevo, estaba ya como el resto de su cuer-
po. 8 «Así pues, si no te creen ni te hacen caso al primer prodigio,
Descanso sabático (31,12-17) creerán al segundo. 9 Y si tampoco creen a estos dos prodigios ni te
hacen caso, tomarás agua del Río y la derramarás en el suelo; y el
12
Yahvé habló así a Moisés: 13 «Di a los israelitas: No dejéis de agua que saques del Río se convertirá en sangre sobre el suelo.»
guardar mis sábados, porque el sábado es una señal entre yo y
vosotros, de generación en generación, para que sepáis que yo soy V. 4 Los puntos suspensivos indican que la secuencia narrativa continúa en el v. 7,
a pesar de su interrupción en el v. 5, que varios autores califican de adición tardía.
Yahvé, el que os santifico. 14 Guardad el sábado, porque es sagrado
para vosotros. El que lo profane morirá. Todo el que haga algún tra-
bajo en él será exterminado de en medio de su pueblo. 15 Seis días Apenas recibió la misión de sacar a Israel de Egipto (3,10), Moisés
se trabajará, pero el día séptimo será día de descanso completo, mostró a Dios su preocupación por la reacción de los israelitas (3,13).
consagrado a Yahvé. Todo el que trabaje en sábado, morirá. 16 Los Ahora, a pesar de que Dios le ha expuesto su plan (3,16-22), Moisés
israelitas guardarán el sábado celebrándolo de generación en gene- expresa ante Dios su temor a que los israelitas no le crean ni le hagan
ración como alianza perpetua. 17 Será una señal perpetua entre yo caso (v. 1). En última instancia, Moisés duda de su autoridad ante el
y los israelitas; pues en seis días hizo Yahvé los cielos y la tierra, y pueblo.
el día séptimo descansó y tomó respiro.» En respuesta, Dios le ofrece tres signos que reforzarán su autori-
dad y disiparán los recelos de los israelitas: primero, Moisés podrá
La serie de normas de Yahvé referentes a los trabajos para la cons- convertir su cayado en una serpiente y al revés; segundo, podrá hacer
trucción del Santuario culmina con el precepto sabático, es decir, que su mano se vuelva leprosa y que se cure de nuevo; tercero, podrá
señalando los límites del trabajo. Evidentemente, el reposo sabático convertir el agua en sangre. Si en la escena anterior (3,16-22) se pre-
no es un elemento más del Santuario, pero está relacionado con él. sentaba a Moisés como mensajero, en ésta se le presenta como tau-
Se establece una relación entre el lugar sagrado y el tiempo sagrado. maturgo. Los tres signos guardan relación con las plagas de Egipto.
La santidad del santuario (cc. 25-29) se da la mano con la santidad Por primera vez se está dando a entender que la liberación de Israel
del sábado (31,14-15), pues ambas son participación de la misma de la opresión de Egipto se llevará a cabo con “signos y prodigios”.
santidad de Dios: él es quien santifica / consagra (v. 13) el sábado y el La capacitación para realizar tales signos afianzará la credibilidad y
santuario (cf. 20,8-11; 29,44). la legitimidad de Moisés como enviado de Dios. Pero no será sufi-
El texto está construido en estructura concéntrica, como muestra ciente, ya que otros magos realizan ese mismo tipo de signos, como
el siguiente esquema: atestiguan numerosos textos extrabíblicos.
A El sábado es una señal entre mi y vosotros (v. 13).
B Guardad el sábado (v. 14a). Aarón, intérprete de Moisés (4,10-17)
C El que lo profane morirá. Todo el que haga algún trabajo... (v. 14b).
D Seis días se trabajará; pero el día séptimo será día de descanso... para 10
Moisés dijo a Yahvé: «¡Por favor, Señor! Yo nunca he sido
Yahvé (v. 15a).
C’ Todo el que trabaje en sábado morirá (15b).
hombre de palabra fácil, ni aun después de haber hablado tú con
B’ Los israelitas guardarán el sábado (v. 16). tu siervo; sino que soy torpe de boca y de lengua.» 11 Yahvé le res-
A’ Será una señal perpetua entre mi y los israelitas (v. 17). pondió: «¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿Quién hace al mudo

198 47
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, Yahvé? 12 Así pues, vete, confeccionar los ornamentos sacerdotales. La residencia de Yahvé y
que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes decir.» todo su equipamiento tienen que corresponderse con su dignidad.
13
Él replicó: «¡Por favor, Señor! Envía a quien quieras.» 14 Enton-
ces se encendió la ira de Yahvé contra Moisés, y le dijo: «¿No tienes Los artífices del Santuario (31,1-11)
a tu hermano Aarón el levita? Sé que él habla bien; además, he aquí

31 Yahvé habló así a Moisés: 2 «He designado a Besalel, hijo de


1
que sale a tu encuentro, y al verte se alegrará su corazón. 15 Tú le
hablarás y pondrás las palabras en su boca; yo estaré en tu boca y Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá; 3 y le he llenado del espí-
en la suya, y os enseñaré lo que habéis de hacer. 16 Él hablará por ti ritu de Dios concediéndole habilidad, pericia y experiencia en toda
al pueblo; él será tu boca y tú serás su dios. 17 Toma este cayado en clase de trabajos; 4 para concebir y realizar proyectos en oro, plata
tu mano, porque con él has de hacer los prodigios.» y bronce; 5 para labrar piedras de engaste, tallar la madera y ejecu-
tar cualquier otra labor. 6 Le he dado por colaborador a Oholiab,
Aún después de haber sido capacitado para realizar determinados hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan; y además, en el corazón de
signos (4,1-9), Moisés no está convencido de su idoneidad para la todos los hombres hábiles he infundido habilidad para que hagan
misión que Dios le ha confiado, pues no es “hombre de palabra fácil”, todo lo que te he mandado: 7 la Tienda del Encuentro, el arca del
es «torpe de boca y de lengua» (v. 10). Objeciones de este tipo apare- Testimonio, el propiciatorio que la cubre y todos los utensilios de
cen con frecuencia en el AT en relación con la vocación-misión (cf. Jc la Tienda; 8 la mesa con sus utensilios, el candelabro con todos sus
6,15; Is 6,5; Jr 1,6; etc.). La respuesta de Dios consiste generalmente utensilios, el altar del incienso, 9 el altar del holocausto con todos
en asegurar su asistencia, mostrando que el éxito de la misión no sus utensilios, la pila con su base; 10 las vestiduras de ceremonia, las
depende de las cualidades personales del elegido, sino de la presen- vestiduras sagradas del sacerdote Aarón y las vestiduras de sus
cia y del poder de Dios (vv. 11-12). hijos para las funciones sacerdotales; 11 el óleo de la unción y el
Los vv. 13-17 introducen la última resistencia de Moisés a aceptar incienso aromático para el Santuario. Ellos lo harán conforme a
su misión (v. 13) y la respuesta de Yahvé, que en buena medida vuel- todo lo que te he ordenado».
ve sobre la objeción anterior (vv. 14-17). Las palabras de Moisés dan
pie para hacer entrar en escena a un nuevo personaje: Aarón. Dios no Nuevo discurso de Yahvé a Moisés (v. 1) para comunicarle la desig-
va a eximir de su responsabilidad a Moisés, pero nombra a Aarón nación de Besalel y Oholiab como artesanos especialmente cualifica-
como auxiliar suyo. De modo análogo al de Moisés como mensajero dos, para que, junto con otros ayudantes, «hagan todo lo que te he
de Dios, Aarón será ahora portavoz de Moisés. Las relaciones de mandado» (v. 6), es decir, el Santuario y todos sus enseres, tal como
Aarón con Moisés se equiparan a las de un profeta con Dios (cf. Ex se especifica a continuación (vv. 7-11).
7,1; Dt 18,18; Jr 1,9). El texto subraya que la habilidad, pericia y experiencia de Besalel
proceden del espíritu que Dios le ha infundido (v. 3; cf. v. 6). En úl-
Vuelta a Egipto. Salida de Madián (4,18-23) tima instancia, Dios es el artífice de toda la obra: a él se debe el diseño
(25,9) y de él proviene la sabiduría necesaria para realizarlo. Besalel,
18
Moisés regresó a casa de su suegro Jetró y le dijo: «Permíteme Oholiab y demás ayudantes son meros colaboradores de Dios. Se tie-
volver a mis hermanos de Egipto para ver si aun viven.» Jetró res- nen que limitar a ejecutar la obra conforme a todo lo que él ha orde-
pondió a Moisés: «Vete en paz.» nado (v. 11b), sin añadir ni quitar nada.
19
Yahvé dijo a Moisés en Madián: «Anda, vuelve a Egipto; pues Los objetos enumerados en los vv. 7-11 se corresponden con los
han muerto todos los que te buscaban para matarte.» 20 Moisés tomó señalados en los cc. 25-30, si bien cambia el orden del altar del in-
a su mujer y a su hijo *, los montó en el asno y volvió al país de cienso, que adecuadamente se sitúa a continuación de la mesa y el

48 197
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

ro con que se ha de preparar (vv. 23-25). Segundo, se señala el uso Egipto. Moisés tomó también el cayado de Dios en su mano. 21 Yahvé
que se ha de hacer de él: servirá para ungir la Morada de Yahvé y su dijo a Moisés: «Cuando vuelvas a Egipto, harás delante del Faraón
mobiliario, a Aarón y a sus hijos (ver lo dicho a propósito de 29,7), todos los prodigios que yo he puesto en tu mano. Yo endureceré su
así como también a los sacerdotes de las sucesivas generaciones (vv. corazón, y no dejará salir al pueblo. 22 Y dirás al Faraón: Así dice
26-31). Finalmente, se rechaza su uso para fines diferentes de los Yahvé: Mi hijo primogénito es Israel. 23 Por eso, Yo te digo: “Deja
señalados y se prohíbe cualquier imitación, con la amenaza de que salir a mi hijo para que me dé culto.” Si te niegas a dejarle salir, yo
quien infrinja esta norma será exterminado del pueblo (vv. 32-33). daré muerte a tu hijo primogénito.
De principio a fin, se repiten una y otra vez distintos términos de
la raíz qdš (“santo”, “sagrado”, “consagrado”), subrayando así la san- V. 20 El texto hebreo dice «sus hijos». Sin embargo, sólo se ha mencionado el
tidad del óleo de la unción y de todo cuanto toca. nacimiento de un hijo (2,22), y el incidente de 4,24-26 parece contar con un hijo nada
más. En cambio, en 18,2-4 se alude a dos hijos de Moisés. ¿Distintas fuentes o tradi-
ciones? Sobre este particular, los autores no se ponen de acuerdo.
El incienso sagrado (30,34-38)
34
Yahvé dijo a Moisés: «Procúrate en cantidades iguales aromas: Investido de autoridad y vencidas todas las dificultades para acep-
estacte, uña marina y gálbano, especias aromáticas e incienso puro. tar la misión confiada por Yahvé, Moisés se decide a volver a Egipto.
35
Harás con ello, según el arte del perfumista, un incienso perfuma- La pregunta de 2,14 y el miedo al faraón (2,15) ya han tenido cum-
do, sazonado con sal *, puro y santo; 36 pulverizarás una parte que plida respuesta en la serie de diálogos entre Dios y Moisés (3,1 - 4,17).
pondrás delante del Testimonio, en la Tienda del Encuentro, donde Lo que ahora procede es desandar el camino y encontrarse con los
yo me encontraré contigo. Será para vosotros cosa sacratísima. israelitas y con el Faraón para obtener la liberación de los hebreos,
37
Y en cuanto a la composición de este incienso que vas a hacer, objetivo primario de su vocación-misión.
no la imitéis para vuestro uso. Lo tendrás por consagrado a Yahvé. Suena aquí, por primera vez en la Biblia, el término “hijo” referi-
38
Cualquiera que prepare otro semejante para aspirar su fragancia, do a Israel. Yahvé califica a Israel de «mi hijo primogénito», en con-
será exterminado de en medio de su pueblo.» traste con el hijo primogénito del Faraón de Egipto (vv. 22-23; cf. Ex
11; 12,29ss). El texto refleja la experiencia del éxodo. Viviendo bajo la
V. 35 En lugar de «sazonado con sal», los LXX traducen por «mezclado» (memig- esclavitud del Faraón, los israelitas difícilmente podían concebir la
ménon) y la Vulgata por «bien mezclado» (mixtum diligenter). El texto no precisa si el
existencia de un Dios Padre. Sólo cuando Yahvé decidió romper las
perfume en cuestión debe ser quemado o simplemente colocado delante del arca. En
el primer caso, no se explicaría fácilmente la sal, ya que no es muy apropiada para la cadenas y rescatarlos del poder del Faraón, los israelitas estaban pre-
combustión. parados para comprender que Dios actuaba realmente como padre
suyo. Indudablemente, la experiencia de la liberación llevó a Israel a
Las normas para la composición y el uso del incienso sagrado se tomar conciencia de su elección y de su filiación divina.
asemejan en buena medida a las del óleo de la unción: se especifican
los productos para su composición (no las cantidades exactas de cada Circuncisión del hijo de Moisés (4,24-26)
uno) y el esmero con que se ha de realizar; además, se señala el lugar
donde se ha de colocar y el uso exclusivamente cultual del incienso
24
Durante el viaje, en un albergue, Yahvé le salió al encuentro e
sagrado; se rechaza, en fin, cualquier imitación. intentó darle muerte. 25 Tomó entonces Seforá un pedernal, cortó el
Los productos utilizados para preparar el incienso sagrado y el prepucio de su hijo y tocó las partes de Moisés, diciendo: «Eres mi
óleo de la unción son proporcionalmente acordes, en riqueza y selec- esposo de sangre.» 26 Entonces Yahvé lo soltó; ella había dicho: «es-
ción, con los materiales empleados para construir el Santuario y para poso de sangre», por la circuncisión.

196 49
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Los vv. 24-26 relatan un incidente misterioso, que ha sido objeto para que no se olviden. Su ubicación en el atrio determina la calidad
de las más variadas interpretaciones. La interpretación más común de los materiales de la pila. Es de bronce, como el altar de los holo-
es que, cuando Moisés y su familia se dirigían a Egipto, Yahvé, aira- caustos (cf. 27,1-8). De haber formado parte del proyecto original, lo
do porque Moisés no había sido circuncidado, intentó matarlo. En lógico es que estas normas se hubieran expuesto en el c. 27, a conti-
esa circunstancia, Seforá circuncidó inmediatamente a su hijo y tocó nuación de las normas referentes al altar de los holocaustos. Y hubie-
con la sangre del prepucio los genitales de Moisés, substituyendo así ra sido de esperar que se señalaran las dimensiones de la pila.
su circuncisión. Entonces, Dios lo soltó.
Según otra interpretación reciente, Yahvé no atacó a Moisés, sino El óleo de la unción (30,22-33)
a su hijo primogénito, Guersón. El hecho de que este episodio haya
sido colocado inmediatamente después de la amenaza dirigida con- 22
Yahvé habló así a Moisés: 23 «Toma tú mismo aromas selectos:
tra el primogénito del Faraón (v. 23) vendría a avalar esta interpreta- de mirra pura, quinientos siclos; de cinamomo, la mitad, o sea,
ción. Esto, a su vez, recordaría la plaga de los primogénitos (cf. Ex 11 doscientos cincuenta; de caña aromática, doscientos cincuenta;
y 12,29ss), de la que Israel se libró gracias al rito pascual. En efecto, 24
de casia, quinientos, en siclos del Santuario, y un sextario de acei-
la sangre de la circuncisión de Guersón sería equiparable a la del cor- te de oliva. 25 Prepararás con ello el óleo para la unción sagrada,
dero pascual. Seforá habría redimido de este modo a su hijo primo- perfume aromático como lo prepara el perfumista. Éste será el
génito de Yahvé al igual que el primogénito de Dios, Israel, habría óleo para la unción sagrada.
sido redimido en la noche pascual. Cabe añadir, en fin, que Jos 5,2- 26
Ungirás con él la Tienda del Encuentro y el arca del Testimonio,
11 relaciona también la circuncisión con la ceremonia pascual. 27
la mesa con todos sus utensilios, el candelabro con todos sus uten-
silios, el altar del incienso, 28 el altar del holocausto con todos sus
utensilios y la pila con su base. 29 Así los consagrarás y serán cosa
Encuentro con Aarón (4,27-31)
sacratísima. Todo cuanto los toque quedará santificado. 30 Ungirás
27
Yahvé dijo a Aarón: «Vete al desierto, al encuentro de Moisés.» también a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que ejerzan mi
Él fue y lo encontró en la montaña de Dios, y lo besó. 28 Moisés contó sacerdocio. 31 Dirás a los israelitas: Éste será para vosotros* el óleo
a Aarón todo lo que Yahvé le había encomendado y todos los prodi- de la unción sagrada de generación en generación.
gios que le había mandado hacer. 29 Moisés y Aarón fueron y reunie- 32
No debe derramarse sobre el cuerpo de ningún hombre*; no
ron a todos los ancianos de los israelitas. 30 Aarón refirió todas las haréis ningún otro de composición parecida a la suya. Es santo
palabras que Yahvé había dicho a Moisés y realizó los prodigios ante y lo tendréis por cosa sagrada. 33 Cualquiera que prepare otro se-
el pueblo. 31 El pueblo creyó, y al oír * que Yahvé había visitado a los mejante, o derrame de él sobre un laico, será exterminado de su
israelitas y había visto su aflicción, se postraron y se inclinaron. pueblo.»

V. 31 Mientras que el texto hebreo lee «y oyeron», la traducción griega lee «se ale- V. 31 Así, con la versión griega de los LXX. El Texto Masorético dice «para mí».
gró». La discrepancia puede provenir de la semejanza de sonido entre ša-ma‘ («oír») y V. 32 Es decir, no se ha de utilizar para uso profano.
śa-mah. («alegrarse»).

Las prescripciones referentes al óleo de la unción constan básica-


Superados algunos incidentes en el camino (vv. 19-26), Moisés mente de tres puntos. Primero, se determinan con toda precisión cuál
llega a Egipto y se encuentra con su hermano Aarón (vv. 27-28), con ha de ser la composición del óleo (seis kilos de mirra y otros seis de
los ancianos de Israel y con el pueblo (vv. 29-31), que aceptan de buen casia, más tres de cinamomo y otros tres de caña aromática mezcla-
grado el plan de Dios. Aarón actúa aquí como portavoz de Moisés (v. dos con siete litros de aceite de oliva), a la par que se enfatiza el esme-

50 195
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

con el rescate de la vida. En el fondo del problema, late la idea de que 30), en consonancia con lo indicado en 4,13-16. Sorprende, en cam-
Israel como pueblo pertenece a Yahvé: «seréis mi propiedad perso- bio, verle realizando prodigios (v. 30b), pues este poder sólo se la
nal» (19,5) y de que sólo él puede conocer su número. Contar el había concedido a Moisés (cf. 4,2-9.17).
número de los israelitas equivale a sustraer un derecho divino; es
como si los israelitas fueran sustraídos de la propiedad de Yahvé. El Primera entrevista con Faraón (5,1-5)
pago de un rescate implica el reconocimiento de la autoridad de

5 Después Moisés y Aarón se presentaron al Faraón y le dijeron:


1
Yahvé sobre ellos, de su pertenencia a él. Una vez pagado el rescate,
sus vidas ya no están en peligro. Da la impresión de que la simple «Así dice Yahvé, el Dios de Israel: Deja salir a mi pueblo para
necesidad de recabar unos tributos para el mantenimiento del culto que celebre fiesta * en mi honor en el desierto.» 2 Respondió el
se ha revestido de una superestructura teológica, con algunos rasgos Faraón: «¿Quién es Yahvé para que yo deba hacerle caso, dejando
misteriosos difíciles de comprender y explicar. salir a Israel? No conozco a Yahvé y no dejaré salir a Israel.» 3 Ellos
dijeron: «El Dios de los hebreos se nos ha aparecido; permite, pues,
El hecho de que el tributo sea el mismo para ricos y pobres (v. 15)
que hagamos un viaje de tres días al desierto para ofrecer sacrifi-
muestra que unos y otros son iguales ante Dios. La vida del pobre
cios a Yahvé, nuestro Dios, si no nos castigará con peste o espada.»
vale lo mismo que la del rico; con su tributo, ambos rescatan su vida 4
El rey de Egipto les replicó: «Moisés y Aarón, ¿por qué queréis
y tienen los mismos derechos a participar en el culto. apartar al pueblo de sus trabajos? Volved a vuestros trabajos.»
5
Y añadió el Faraón: «Ahora que son más numerosos que los nati-
La pila de bronce (30,17-21) vos del país *, ¿queréis que interrumpan sus trabajos?»
17
Yahvé habló así a Moisés: 18 «Harás una pila de bronce, con su V. 1 El verbo hebreo h.a-gag, traducido aquí por «celebrar fiesta», se podría tradu-
base de bronce, para las abluciones. La colocarás entre la Tienda cir también por «ir en peregrinación». El sustantivo [Link] («fiesta») generalmente se
del Encuentro y el altar, y echarás agua en ella, 19 para que Aarón y refiere a una “fiesta de peregrinación”.
V. 5 La expresión ‘am ha-’a-res. («los nativos / la gente del país») puede referirse a
sus hijos se laven las manos y los pies con su agua. 20 Antes de entrar una clase social. De ahí que algunos autores traduzcan «la gente baja». El texto maso-
en la Tienda del Encuentro, se lavarán con agua para que no mue- rético no es claro. Aquí se sigue el Pentateuco Samaritano, que es más claro y está en
ran; también antes de acercarse al altar para el ministerio de que- sintonía con 1,9.
mar los manjares que se abrasan en honor de Yahvé. 21 Se lavarán
las manos y los pies, y no morirán. Éste será decreto perpetuo para Moisés y Aarón se presentan ante Faraón como mensajeros de
ellos, para Aarón y su posteridad, de generación en generación.» Yahvé. Comienzan hablando en tono profético, tal como se pone
de manifiesto en la fórmula de mensajero: «Así dice Yahvé...», de uso
La pila de bronce servía para que los sacerdotes se lavaran sus frecuente en los libros proféticos, pero rara en el Pentateuco. Moisés
manos y sus pies cuando se acercaban al altar para oficiar o cuando y Aarón le piden al Faraón que deje salir a Israel para ir en peregri-
entraban en el Santuario. Las abluciones corporales de los sacerdo- nación al desierto y celebrar allí una fiesta en honor de Yahvé (v. 1).
tes eran indispensables para ponerse en contacto con los objetos y los Probablemente se refiere a la fiesta de la pascua (cf. 12,14). La peti-
lugares sagrados. El incumplimiento de esta norma ponía en peligro ción de Moisés y Aarón suena a exigencia (imperativo). El Faraón
la vida no sólo de Aarón y de sus hijos, sino también la de cualquie- responde sin rodeos: «¿Quién es YHWH...? No conozco a YHWH ni
ra de sus sucesores. Era un decreto permanente (vv. 19-21). dejaré salir a los israelitas» (v. 2). Si el desconocimiento de José llevó
La pila se colocará en el atrio, entre la Tienda del Encuentro y el al Faraón a la opresión de los israelitas (1,8-22), el desconocimiento
altar de los holocaustos (v. 18), es decir, en el lugar más apropiado de Yahvé acarreará un endurecimiento de la opresión (5,6-23).

194 51
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Ante esta respuesta, Moisés y Aarón cambian de tono. De la exi- Si, como se desprende del v. 6, el altar del incienso se ha de colo-
gencia anterior, pasan ahora a la súplica («permite que hagamos un car en el mismo lugar que la mesa del pan de la presencia y del can-
viaje de tres días...»: v. 3), ajustándose más a la misión confiada por delabro, lo más lógico sería que las normas para su construcción se
Yahvé (cf. 3,18). La mención de un culto en el desierto se repetirá a hubieran expuesto en el c. 25, junto a las de los otros dos objetos.
menudo en el relato de las nueve primeras plagas (cf. 7,16.26; 8,4.16; Ésta y otras observaciones (ver lo dicho en la Introducción a la sec-
9,1.13; 10,3.24; en 8,23 se alude expresamente a los «tres días» de ción y en el comentario a 29,42b-46) invitan a pensar que este pasa-
viaje). Pero el Faraón, que sólo ve en los hebreos una mano de obra je no formaba parte originariamente de las normas referentes a la
abundante y barata, interpreta la petición como una distracción del construcción del Santuario.
trabajo y, en consecuencia, les insta a volver a sus tareas.
Tributo para la Tienda del Encuentro (30,11-16)
Instrucciones a los capataces (5,6-14) 11
Yahvé habló así a Moisés: 12 «Cuando cuentes el número de los
6
Aquel día el Faraón ordenó a los capataces y a los inspectores: israelitas para hacer su censo, cada uno pagará a Yahvé el rescate
7
«No proveáis, como hasta ahora *, de paja al pueblo para hacer por su vida al ser empadronado, para que no haya plaga entre ellos
ladrillos; que vayan ellos mismos a recogerla. 8 Pero que hagan la con motivo del empadronamiento. 13 Esto es lo que ha de dar cada
misma cantidad de ladrillos que hacían antes, sin disminuir nada. uno de los comprendidos en el censo: medio siclo, en siclos del
Son unos holgazanes. Por eso andan diciendo: Vamos a ofrecer Santuario. Este siclo es de veinte óbolos. El tributo reservado a
sacrificios a nuestro Dios. 9 Abrumadlos de trabajo para que estén Yahvé es medio siclo. 14 Todos los comprendidos en el censo, de
ocupados y no hagan caso de palabras mentirosas.» veinte años en adelante, pagarán el tributo reservado a Yahvé. 15 El
10
Salieron los capataces y los inspectores y dijeron al pueblo: «Así rico no dará más, ni el pobre menos del medio siclo, al pagar el tri-
dice el Faraón: No os daré ya más paja; 11 id vosotros mismos a reco- buto a Yahvé como rescate de vuestras vidas. 16 Tomarás el dinero
gerla donde podáis; pero no disminuirá en nada vuestra tarea.» 12 El del rescate de parte de los israelitas, y lo darás para el servicio de
pueblo se dispersó por el país de Egipto para recoger paja. 13 Los la Tienda del Encuentro; y será para los israelitas como recordato-
capataces los apremiaban, diciendo: «Terminad la tarea impuesta rio ante Yahvé por el rescate de sus vidas.»
para cada día, como cuando se os proveía de paja.» 14 Y castigaron
también a los inspectores israelitas, que habían sido nombrados por Al largo discurso inicial de Yahvé (25,1 - 30,10), en el que se con-
los capataces del Faraón, diciendo: «¿Por qué no habéis hecho, ni tiene el proyecto original del Santuario y de sus ministros, siguen
ayer ni hoy, la misma cantidad de ladrillos que antes?» ahora seis pequeños discursos divinos (30,11-16.17-21.22-33.34-38;
31,1-11.12-17; ver la Introducción a la sección), que suenan a adicio-
V. 7 Lit. «como ayer y anteayer». nes secundarias al primero y único discurso original. Las referencias
a la “expiación” (de la raíz kpr), al final del pasaje anterior sobre el
Las instrucciones del Faraón a los capataces, endureciendo los altar del incienso (30,10), seguramente haya motivado la ubicación
trabajos de la construcción, traslucen la estrategia del sistema repre- en este lugar del tributo a Yahvé como “rescate” (ko-per, de la raíz kpr).
sor. Lejos de asumir su responsabilidad, los represores trasfieren El «tributo a Yahvé» (vv. 13.14.15) o tributo «para el servicio de la
el problema a los oprimidos: «son unos holgazanes. Por eso andan Tienda del Encuentro» (v. 16) es mencionado en relación con el censo
diciendo...». Desde esta perspectiva, la solución es clara: aumentar (v. 12) y con el rescate de la vida (vv. 12.15-16). Si la relación entre el
su trabajo hasta doblegarlos. Así se convencerán de que no les con- tributo y el censo parece obvia, no lo es tanto la relación de ambos

52 193
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

El altar del incienso (30,1-10) viene oponerse al sistema, pues su situación depende únicamente de
la voluntad del Faraón (vv. 6-9).
30 Harás también un altar para quemar el incienso. De made-
1
Los capataces y los inspectores utilizan la fórmula de mensajero
ra de acacia lo harás. 2 Será cuadrado: de un codo de largo y
en referencia al Faraón (v. 10), lo mismo que antes lo habían hecho
otro de ancho; su altura será de dos codos. Sus cuernos formarán
Moisés y Aarón (v. 1), dando a entender así que el Faraón es para ellos
un solo cuerpo con él. 3 Lo revestirás de oro puro, tanto su parte
como un dios, el único soberano al que han de escuchar y obedecer
superior como sus costados, así como sus cuernos. Pondrás en su
(vv. 10-12). Todo lo demás, como ofrecer sacrificios a su Dios, son
derredor una moldura de oro, 4 y debajo de la moldura, a los cos-
palabras engañosas (cf. vv. 8-9).
tados, harás dos anillas. Las harás a ambos lados, para meter por
El nombramiento de algunos esclavos como capataces del Faraón
ellas los varales con que transportarlo. 5 Harás los varales de made-
(colaboradores del sistema, en definitiva) es un paso más en la estra-
ra de acacia y los revestirás de oro.
6
Colocarás el altar delante del velo que está junto al arca del tegia del represor para dominar a los hebreos. ¡Divide y vencerás!
Testimonio y ante el propiciatorio que cubre el Testimonio*, donde
yo me encontraré contigo. Queja de los inspectores israelitas (5,15-18)
7
Aarón quemará en él incienso aromático; lo quemará todas las 15
Entonces, los inspectores israelitas fueron a quejarse al Faraón
mañanas, al preparar las lámparas, 8 y lo quemará también cuando
al atardecer alimente las lámparas. Será incienso continuo ante y le dijeron: «¿Por qué tratas así a tus siervos? 16 No se provee de
Yahvé, de generación en generación. 9 No ofrezcáis sobre él incien- paja a tus siervos. Sin embargo insisten en que hagamos ladrillos y
so profano, ni holocausto ni oblación, ni derraméis sobre él liba- se castiga a tus siervos...*»
ción alguna. 10 Una vez al año, Aarón hará expiación sobre los cuer-
17
El Faraón respondió: «Holgazanes, sois unos holgazanes; por
nos de este altar. Con la sangre de la víctima expiatoria, se hará eso decís: “Vamos a ofrecer sacrificios a Yahvé.” 18 Ahora, id a tra-
sobre él expiación una vez cada año en vuestras sucesivas genera- bajar; no se os proveerá de paja, pero vosotros tenéis que entregar
ciones. El altar es cosa sacratísima para Yahvé.» la misma cantidad de ladrillos.»

V. 6 La expresión «ante el propiciatorio que cubre el Testimonio» falta en el V. 16 Se discute cómo interpretar la última frase del versículo. Literalmente, el
Pentateuco Samaritano y en los LXX. De no ser por los vv. 7-8, que prescriben ofrecer texto hebreo dice: «y el pecado de tu pueblo», pero esta traducción carece de sentido.
aromas dos veces al día en el altar del incienso, tal expresión podría llevar a pensar que Los LXX traducen: «y vas a obrar injustamente con tu pueblo», sin que quede claro si
el altar del incienso debía colocarse en el Santo de los Santos, donde está el propicia- se refiere a Israel (lo más probable, a juzgar por el v. 4) o a Egipto. Según la Vulgata
torio. Así parece haberlo entendido Hb 9,3-4. («et injuste agitur contra populum tuum») se refiere a los israelitas.

En las normas para la construcción del altar del incienso se pue- Ante la queja de los inspectores israelitas por el maltrato que están
den distinguir básicamente tres puntos: el primero (vv. 1-5) describe recibiendo los hebreos, a quienes califican reiteradamente de «tus
la forma y los materiales del altar (cuadrado, con cuernos y anillas; siervos», el Faraón se reafirma en su diagnóstico anterior (son unos
de madera de acacia, revestida de oro, etc.); el segundo indica el lugar holgazanes y por eso quieren ir a ofrecer sacrificios a Yahvé: v. 17; cf.
donde se ha de colocar el altar del incienso: en el recinto “Santo”, v. 8) y en sus exigencias en el trabajo. Curiosamente, la misma expre-
cerca del velo de separación (v. 6); el tercero atañe principalmente a sión hebrea lekû ‘ibdû, que se pone aquí en boca del Faraón para
Aarón, que será el encargado de quemar incienso diariamente y de decir a los hebreos «id a trabajar» en la construcción (v. 18), volverá
hacer expiación una vez al año sobre los cuernos del altar. Estas prác- a repetirse otras tres veces en boca del mismo Faraón (10,8.24; 12,31)
ticas se continuarán de generación en generación (vv. 7-10). con el sentido de «id a dar culto» a Yahvé. Y es que el verbo hebreo

192 53
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

‘a-bad lo mismo puede referirse a un “trabajo servil” que a un “servi- El ofrecimiento diario de los holocaustos (vv. 38-41), en el altar
cio cultual”. En el fondo de los vv. 17-18 late esta misma idea: a los consagrado a tal efecto (cf. vv. 36-37), tiene como finalidad asegurar
hebreos que quieren”‘ir a servir a Yahvé”, esto es, a ofrecerle sacrifi- la presencia continua de Yahvé en medio de Israel (v. 42). Ofrecido a
cios (v. 17), el Faraón les manda que “vayan a trabajar” para él (v. 18). la entrada de la Tienda del Encuentro, justo allí donde se juntan el
¿Acaso no son “sus siervos”? (vv. 15-16). espacio profano y el sagrado y se encuentran Yahvé e Israel, el holo-
causto cotidiano aparece así como la respuesta de Israel a la presen-
Quejas del pueblo. Oración de Moisés (5,19 – 6,1) cia de Yahvé. Puesto que Yahvé mora en medio de su pueblo, éste
debe ofrecerle sacrificios cada día. De este modo, se puede establecer
19
Los inspectores israelitas se vieron en un gran aprieto, cuando
les dijeron: «No disminuiréis vuestra producción diaria de ladri- la comunicación con Yahvé.
llos.» 20 Y fueron corriendo al encuentro de Moisés y Aarón, que les La práctica de dos holocaustos cotidianos, uno por la mañana y el
estaban esperando a la salida del palacio del Faraón, 21 y les dijeron: otro por la tarde, es tardía. Según 2 R 16,15; Ez 46,13-15 y Lv 6,5, el
«Que Yahvé os examine y os juzgue. Nos habéis hecho odiosos al holocausto sólo se realizaba una vez al día, por la mañana. Por la
Faraón y a sus siervos y habéis puesto la espada en sus manos para tarde, se hacía otro tipo de ofrendas. En cambio, 1 Cro 16,40; 2 Cro
matarnos.» 22 Entonces Moisés se volvió a Yahvé y le dijo: «Señor, 13,11 y otros textos postexílicos confirman el holocausto de la maña-
¿por qué maltratas a este pueblo?, ¿por qué me has enviado? na y de la tarde. En Nm 28,3-8 se conserva un texto casi idéntico al
23
Desde que fui al Faraón para hablarle en tu nombre está maltra- de los vv. 38-42a.
tando a este pueblo, y tú no haces nada por librarlo.» En los vv. 42b-46 se produce un cambio significativo desde el
punto de vista sintáctico-estilístico, pues se salta de la segunda a la
6 Yahvé respondió a Moisés: «Ahora verás lo que voy a hacer con
1

el Faraón; debido a una mano férrea los dejará partir, los expul- primera persona del singular. Se pasa del “tú” de Moisés al “yo” de
sará de su país.» Yahvé. Ya no se trata (como hasta ahora) de lo que Moisés tiene que
hacer, sino de lo que el mismo Yahvé va a hacer. Yahvé promete
El primer encuentro de Moisés y Aarón con el Faraón se salda con encontrarse con Moisés y con los israelitas (vv. 42b-43), consagrar la
un rotundo fracaso. Lejos de conseguir el objetivo de la liberación Tienda del Encuentro, el altar y el sacerdocio de Aarón y de sus hijos
(«deja salir a mi pueblo»: v. 1), se recrudecen los trabajos forzados de (v. 44). Más aún, Yahvé promete estar presente en medio de los isra-
la construcción (comparar 5,6-18 con 1,11-14). elitas y ser su Dios (v. 45), convencido de que así «reconocerán que
El relato se concluye con la queja de los inspectores israelitas a yo soy Yahvé, su Dios, que los saqué del país de Egipto para morar
Moisés, que a su vez eleva las quejas a Yahvé (vv. 19-23). El pueblo
entre ellos». Y rubrica su compromiso: «Yo, Yahvé, su Dios» (v. 46).
está abatido, pues sufre más que antes, y Moisés ha quedado desa-
En esta perspectiva, el objetivo de la liberación de Egipto no era tanto
creditado. Moisés ha puesto en las manos del Faraón la espada que
el asentamiento de Israel en Canaán (cf. 3,8.17; 6,8) cuanto la resi-
se supone estaba en manos de Yahvé (comparar vv. 3 y 21). Frente a
la opresión externa y a la contestación interna, Moisés decide recu- dencia de Yahvé en medio de Israel.
rrir a Yahvé. En dos cuestiones sucesivas, pone en tela de juicio la En síntesis, los vv. 42-46, concluyen las prescripciones de los cc.
acción divina y su propia misión: «Señor, ¿por qué maltratas a este 25-29 (ver las múltiples referencias a tales prescripciones), al mismo
pueblo?, ¿por qué me has enviado?» (v. 22). tiempo que apuntan al comienzo y al final del libro (ver la mención
Yahvé responde con gran sobriedad, reafirmando su plan de sal- a la salida de Egipto [v. 46; cf. cc. 3-15] y a la gloria de Yahvé [v. 43;
vación para los israelitas. Estaba previsto que el Faraón no cedería cf. 40,34-35]).

54 191
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

Consagración del altar de los holocaustos (29,36-37) (3,19a), pero no que actuara tan duramente (5,6-18). Pues bien, el
Faraón se va a encontrar con una «mano férrea» y los dejará partir
36
Cada día ofrecerás un novillo en expiación como sacrificio por
(6,1). Se vislumbra ya, en el horizonte, la futura liberación de Israel.
el pecado; y purificarás, mediante tu expiación, el altar, que ungi-
rás para consagrarlo. 37 Siete días harás la expiación por el altar, y
lo santificarás; el altar será cosa sacratísima; todo cuanto toque al Nuevo relato de la vocación de Moisés (6,2-13)
altar quedará consagrado. 2
Dios habló a Moisés y le dijo: «Yo soy Yahvé. 3 Me aparecí a
Abrahán, a Isaac y a Jacob como El Sadday *; pero mi nombre de
Debido quizás a la importancia jugada por el altar de los holo- Yahvé no se lo di a conocer. 4 Después establecí con ellos mi alian-
caustos en la consagración sacerdotal de Aarón y de sus hijos, se aña- za, para darles la tierra de Canaán, la tierra donde peregrinaron y
dieron aquí estas normas referentes a la purificación y consagración moraron como forasteros. 5 Y ahora, al escuchar el gemido de los
de dicho altar. Los ritos de la consagración del altar durarán siete israelitas, esclavizados por los egipcios, he recordado mi alianza. 6
días (v. 37), lo mismo que los de la investidura (v. 35b). Para más Por eso, di a los israelitas: Yo soy Yahvé; yo os sacaré de los duros
detalles sobre la consagración del altar, se puede ver Ez 43,18-26. trabajos de los egipcios, os libraré de su esclavitud y os redimiré
con brazo tenso y juicios solemnes. 7 Yo os haré mi pueblo, y seré
Holocausto cotidiano. Conclusión (29,38-46) vuestro Dios; y sabréis que yo soy Yahvé, vuestro Dios, que os saca-
ré de la esclavitud de Egipto. 8 Yo os introduciré en la tierra que he
38
He aquí lo que has de ofrecer sobre el altar: dos corderos jurado dar a Abrahán, a Isaac y a Jacob, y os la daré en herencia.
primales cada día, perpetuamente. 39 Ofrecerás un cordero por la Yo, Yahvé.» 9Moisés habló así a los israelitas, pero ellos, abruma-
mañana y el otro entre dos luces; 40 y con el primer cordero, una dos por la dura servidumbre, no le hicieron caso.
décima de medida * de flor de harina, amasada con un cuarto de 10
Entonces Yahvé dijo a Moisés: 11 «Vete, habla con el Faraón, rey
sextario * de aceite de oliva molida, y como libación un cuarto de de Egipto, para que deje salir a los israelitas de su país.» 12 Pero
sextario de vino. 41 Ofrecerás el otro cordero entre dos luces; lo ofre- Moisés respondió así ante Yahvé: «Si los israelitas no me hacen
cerás con la misma oblación que a la mañana y con la misma liba- caso, ¿cómo me hará caso el Faraón, a mí que soy torpe de palabra
ción, como calmante aroma del manjar abrasado en honor de Yahvé, *?» 13 Yahvé habló a Moisés y a Aarón: les transmitió órdenes para
42
en holocausto perpetuo, de generación en generación, ante Yahvé, los israelitas y para el Faraón, rey de Egipto, a fin de sacar a los
a la entrada de la Tienda del Encuentro, donde me encontraré con- israelitas del país de Egipto.
tigo *, para hablarte allí.
43
Allí me encontraré con los israelitas, y ese lugar será consa- V. 3 No está claro cuál es la etimología y el significado de El Sadday. Buena prue-
grado por mi gloria. 44 Consagraré la Tienda del Encuentro y el ba de ello es la versión griega de los LXX, que unas veces lo traduce por pantokrator
(«Todopoderoso») y otras por ikanos («Suficiente»). Otro tanto se puede decir de los
altar, y consagraré también a Aarón y a sus hijos para que ejerzan
autores modernos: mientras que para unos procedería del término acádico sadu
mi sacerdocio. 45 Moraré en medio de los israelitas, y seré su Dios. («montaña»), para otros derivaría del término cananeo sd («campo»), de modo que El
46
Y reconocerán que yo soy Yahvé, su Dios, que los saqué del país Sadday significaría «Dios de la montaña» o «Dios del campo».
de Egipto para morar entre ellos. Yo, Yahvé, su Dios. V. 12 El texto hebreo dice literalmente «a mí, incircunciso de labios».

V. 40 (a) Es decir, unos cuatro litros y medio.


(b) Es decir, 1,85 litros aproximadamente.
En este segundo relato de la vocación de Moisés (sobre el género
V. 42 Así con el Pentateuco Samaritano y los LXX. El Texto Masorético dice «con literario de este pasaje, ver lo dicho en la Introducción, § 3.2), gene-
vosotros». ralmente atribuido a la tradición sacerdotal, Dios revela su identidad

190 55
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

y su naturaleza. Salta a la vista, en primer lugar, la fórmula de iden- En la ceremonia destacan tres ritos. Primero, la unción de la
tificación: «Yo soy Yahvé», que abre y cierra el discurso divino (vv. 2 oreja, mano y pie derechos de Aarón y de sus hijos con la sangre del
y 8) y que se repite otras dos veces en el centro del mismo (vv. 6 y 7). carnero inmolado (v. 20). Desde Filón hasta nuestros días, los auto-
Llama asimismo la atención el hecho de que Yahvé se identifica con res suelen interpretar este rito en el sentido de que los sacerdotes tie-
El Sadday, el Dios de los patriarcas según la tradición sacerdotal (cf. nen que escuchar a Dios (orejas), actuar santamente (manos) y cami-
Gn 17,1; 28,3; 35,11; 48,3). Además, se identifica a Yahvé como el nar por los caminos de Dios (pies) (cf. De Vita Mosis, II, 150-151).
Dios que realizó la alianza con Abrahán, Isaac y Jacob, una alianza Segundo, la aspersión de los sacerdotes y de sus vestiduras con san-
que implicaba la promesa de una tierra. Es más, la alianza se conec- gre tomada del altar y con óleo consagrado (v. 21), significando así
ta aquí con el éxodo / la liberación de la esclavitud de Egipto. Tras el los lazos entre los sacerdotes, vestidos con ornamentos sacerdotales,
fracaso de las negociaciones de Moisés y Aarón con el Faraón para y el altar. Tercero, la entrega en las manos de Aarón y de sus hijos de
sacar a los israelitas de Egipto (5,1 - 6,1), 6,2-8 presenta un nuevo algunas partes de la víctima y de los panes ázimos (vv. 22-24), que
comienzo para la liberación de Israel. La alianza y la promesa no sólo luego serán quemados en el altar junto al holocausto, como aroma
siguen en pie, sino que se van a cumplir en el éxodo. Dios se mani- suave ante Yahvé (v. 25). En cambio, no se quemarán el pecho y la
festó a los patriarcas como El Sadday, como el Dios de las promesas. pierna del carnero, sino que se reservarán para Aarón y sus hijos,
Ahora se manifiesta a Moisés como Yahvé, como el que actúa para puesto que les pertenecen (vv. 26-28).
cumplir aquellas promesas.
Aunque el mensaje de los vv. 2-8 debería mover a la esperanza y Banquete sagrado (29,31-35)
confianza, los israelitas no escuchan (v. 9). A pesar de ello, Yahvé
manda a Moisés ir a Faraón y decirle que deje salir a los israelitas (vv. 31
Tomarás después el carnero de la investidura y cocerás su
10-11). Pero el mandato divino choca con la resistencia de Moisés, carne en lugar sagrado. 32 Aarón y sus hijos comerán a la entrada de
que plantea tres objeciones: 1) los israelitas no me escuchan; 2) la Tienda del Encuentro la carne del carnero y el pan del canasti-
¿cómo me va a escuchar el Faraón?; y 3) soy torpe de lengua (v. 12). llo. 33Comerán aquello que ha servido para su expiación al investir-
No obstante todas estas dificultades y objeciones, Yahvé insiste y con- los y consagrarlos; pero que ningún laico coma de ello, porque es
firma a Moisés y Aarón para llevar a cabo su plan de salvación (v. 13). cosa sagrada. 34 Si a la mañana siguiente sobra algo de la carne o
del pan de la investidura, quemarás este resto; no ha de comerse,
porque es cosa sagrada.
Genealogía de Moisés y Aarón (6,14-27) 35
Harás, pues, con Aarón y con sus hijos de esta manera, según
14
Éstos son los cabezas de familia: Hijos de Rubén, primogénito todo lo que te he mandado. La investidura durará siete días.
de Israel: Henoc, Palú, Jesrón y Carmí; éstos son los descendientes
de Rubén. Las instrucciones para el banquete sagrado continúan las del
15
Hijos de Simeón: Yemuel, Yamín, Ohad, Yaquín, Sójar y Saúl, sacrificio de investidura (tras el paréntesis de los vv. 29-30, referentes
hijo de la cananea; éstos son los descendientes de Simeón. a las vestiduras de Aarón, los vv. 31-32 vuelven sobre el carnero de la
16
Y éstos son los nombres de los hijos de Leví por linajes: investidura y sobre los panes ázimos de los vv. 19-28), a la par que
Guersón, Queat, Merarí. Leví vivió ciento treinta y siete años. 17 Hijos culminan las instrucciones sobre la consagración sacerdotal. Una vez
de Guersón: Libní, Simei y sus descendientes. que han sido purificados y consagrados, Aarón y sus hijos celebran
18
Hijos de Queat: Amrán, Yisar, Hebrón y Uziel. Queat vivió cien- un banquete sagrado (cf. vv. 32-33) como expresión de su unión con
to treinta y tres años. Yahvé.

56 189
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

22
Después tomarás el sebo de este carnero: la cola, el sebo que 19
Hijos de Merarí: Majlí y Musí. Éstos son los descendientes de
cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, los dos riñones los levitas, por sus linajes.
con el sebo que lo envuelve y la pierna derecha, porque se trata del 20
Amrán tomó por mujer a Yoquébed, pariente suya, de la cual
carnero de la investidura. 23 Del canastillo de panes ázimos que está nacieron Aarón y Moisés. Amrán vivó ciento treinta y siete años.
delante de Yahvé, (tomarás) un pan redondo, una torta de pan de 21
Hijos de Yisar: Coré, Néfeg y Zicrí.
aceite y otra, untada de aceite. 24 Lo pondrás todo sobre las palmas 22
Hijos de Uziel: Misael, Elisafán y Sitrí.
de las manos de Aarón y de sus hijos; y lo mecerás como ofrenda 23
Aarón tomó por mujer a Isabel, hija de Aminadab, hermana de
mecida delante de Yahvé. 25 Después lo tomarás de sus manos y lo Najsón; de la cual le nacieron Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar.
quemarás en el altar junto al holocausto como calmante aroma
24
Hijos de Coré: Asir, Elcaná y Abiasaf. Éstos son los descen-
ante Yahvé. Es un manjar abrasado en honor de Yahvé. dientes de los coreítas.
26
Tomarás también el pecho del carnero inmolado por la inves-
25
Eleazar, hijo de Aarón, tomó por mujer a una de las hijas de
tidura de Aarón, y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Putiel y de ella nació Pinjás.
Yahvé; ésa será tu porción. 27 Consagrarás el pecho de la ofrenda Éstos son los cabeza de familia de los levitas, según sus descen-
mecida y la pierna de la ofrenda reservada, lo que ha sido mecido dientes.
y lo que ha sido reservado del carnero de la investidura de Aarón y
26
Éstos son Aarón y Moisés, a quienes dijo Yahvé: «Sacad a los
de sus hijos. 28 Pertenecerán a Aarón y a sus hijos, por estatuto per- israelitas del país de Egipto, por legiones.» 27 Éstos son los que
petuo, como porción recibida de los israelitas, porque es ofrenda hablaron a Faraón, rey de Egipto, para sacar a los israelitas de
reservada; será reservada de lo que ofrecen los israelitas, en sus Egipto. Éstos son Moisés y Aarón.
sacrificios de comunión, como ofrenda reservada a Yahvé.
Si Moisés pensaba que los israelitas no le escuchaban, parece lógi-
29
Las vestiduras sagradas de Aarón serán, después de él, para co que se preguntara: ¿quién soy yo para dirigirme a los israelitas?
sus hijos, de modo que, vestidos con ellas, sean ungidos e investi- En el fondo, es la cuestión latente en la objeción de Moisés (6,12). A
dos. 30 Por siete días las vestirá aquel de sus hijos que le suceda como esta dificultad responde la genealogía de los vv. 14-27. Ésta tiene por
sacerdote y entre en la Tienda del Encuentro para oficiar en el objeto subrayar los lazos de Aarón y Moisés con los hijos de Jacob /
Santuario. Israel (cf. 1,1-4), legitimando así en cierto modo su misión. Al igual
que a Yahvé se le define por su relación de alianza con los patriarcas
V. 20a Así, con algunas versiones. El original hebreo dice sólo «la oreja». (6,2-8), a Moisés y Aarón se les define por su relación genética con los
Vv. 20b.21 La versión de los LXX traslada la última frase del v. 20 («y derramarás
la sangre alrededor del altar») al final del v. 21, introduciendo una pequeña variante
antepasados de Israel (6,14-25). Los estudios modernos han puesto
(«pero la sangre del carnero, la derramarás alrededor del altar»). De este modo, inten- de relieve la función socio-política de las genealogías. En la antigüe-
ta solucionar el problema que surge en el Texto Masorético: ¿qué sangre hay sobre el dad, las genealogías eran formas literarias independientes. En las
altar (v. 21a) si ha sido derramada toda alrededor del mismo (v. 20b)? Por su parte, el culturas del Próximo Oriente antiguo, servían para legitimar las
Pentateuco Samaritano traslada el v. 21 después del v. 28. dinastías reales. Análogamente, las genealogías bíblicas tienen la fun-
ción de trazar distintas líneas familiares, a la par que de legitimar la
Además de la inmolación del segundo carnero (v. 19), llamado línea principal. La genealogía de Moisés y Aarón legitima directa-
también “carnero de la investidura” (vv. 22.26.27), la ceremonia del mente sus lazos familiares con Israel e indirectamente su misión con
sacrificio de investidura incluye la ofrenda de los panes ázimos, que los israelitas. De hecho, comienza con Israel / Jacob (v. 14), para ofre-
se quemarán en el altar junto al holocausto (vv. 23-25; cf. vv. 1-3). cer luego una visión de conjunto de la familia de Rubén y Simeón, y

188 57
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

centrarse a continuación en el linaje de Leví, que es en definitiva la La víctima del sacrificio por el pecado era consumida por los
línea principal en la tradición sacerdotal. La familia de Aarón y sacerdotes, según Lv 6,19-23. En cambio, según los vv. 13-14a, una
Moisés es una rama dentro de la tribu de Leví. parte hay que quemarla en el altar y el resto fuera del campamento.
Debido al amplio espacio de la genealogía (vv. 14-25), la primera Seguramente, porque Aarón y sus hijos aún no eran sacerdotes.
parte de la vocación de Moisés (6,2-13) queda desplazada de la segun-
da (6,28 - 7,7). De ahí que los vv. 26-27 tiendan un puente entre la Holocausto (29,15-18)
genealogía y el relato de vocación.
15
Después tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus hijos
impondrán las manos sobre la cabeza del carnero. 16 Inmolarás el
Prosigue el relato de la vocación de Moisés (6,28 – 7,7)
carnero. Tomarás su sangre y la derramarás en torno al altar.
28
Cuando Yahvé habló a Moisés en el país de Egipto, 29 le dijo: 17
Luego despedazarás el carnero, lavarás sus entrañas y sus patas;
«Yo soy Yahvé; transmite al Faraón, rey de Egipto, cuanto yo te las pondrás sobre sus porciones y sobre su cabeza, 18 y quemarás
diga.» 30 Moisés respondió ante Yahvé: «Siendo yo torpe de palabra, todo el carnero en el altar.
¿cómo me va a hacer caso el Faraón?» Es holocausto para Yahvé, calmante aroma de manjares abra-
sados en honor de Yahvé.
7 Yahvé dijo a Moisés: «Mira, yo te hago un dios para el Faraón,
1

y tu hermano Aarón será tu profeta; 2 tú le dirás cuanto yo te


mande; y Aarón, tu hermano, se lo dirá al Faraón, para que deje Característico del holocausto es que la víctima, una vez derrama-
salir a los israelitas de su país. 3 Yo endureceré el corazón del da su sangre, se quemaba completamente (vv. 16-18). El termino
Faraón, y multiplicaré mis signos y prodigios en el país de Egipto. hebreo ‘ôlâ («holocausto»), derivado del verbo ‘a-lâ (“subir”), evoca la
4
El Faraón no os hará caso, pero yo pondré mi mano sobre Egipto idea del humo de la víctima quemada subiendo hacia Yahvé. El holo-
y sacaré del país de Egipto a mis legiones, mi pueblo, los israelitas, causto es como un suave aroma de manjares quemados en honor del
con juicios solemnes. 5 Y los egipcios reconocerán que yo soy Señor (v. 18b). En el holocausto, el oferente donaba totalmente la víc-
Yahvé, cuando extienda mi mano sobre Egipto y saque a los israe- tima al Señor, sin reservarse nada para él. Con la imposición de
litas de en medio de ellos.» 6 Moisés y Aarón hicieron así; como les manos (v. 15) tal vez significaba su identificación con la víctima.
mandó Yahvé, así hicieron. 7 Moisés tenía ochenta años, y Aarón
ochenta y tres cuando hablaron al Faraón. Sacrificio de investidura (29,19-30)

En 7,1-7 se da una respuesta a la segunda y tercera parte de la 19


Tomarás también el segundo carnero, y Aarón y sus hijos
objeción de Moisés (ver lo dicho a propósito de 6,12): Yahvé asegura impondrán las manos sobre la cabeza del carnero. 20 Inmolarás el
a Moisés que tendrá autoridad absoluta frente al Faraón (v. 1), y le carnero. Tomarás su sangre y untarás con ella el lóbulo de la oreja
dice que Aarón será su profeta (v. 2). Los vv.1-5 funcionan, además, derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja derecha * de sus hijos; el
como introducción. Es uno de esos textos programáticos que no sólo pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho, y derra-
remite a lo que precede, sino que anticipa lo que sigue. Se anuncian marás la sangre alrededor del altar * .
las plagas y las resistencias del Faraón, pero también su superación 21
*Tomarás luego sangre de la que está sobre el altar, y óleo de
y la victoria final. la unción, para rociar a Aarón y sus vestiduras, a sus hijos y las ves-
El plan trazado se llevará a cabo puntualmente: «Moisés y Aarón tiduras de sus hijos juntamente con él. Así quedará consagrado él
hicieron así, como les mandó Yahvé» (v. 6). Al igual que Noé (cf. Gn y sus vestiduras, y con él sus hijos y las vestiduras de sus hijos.

58 187
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

Los hijos de Aarón se vestirán también con sus ornamentos sacerdo- 6,22, donde se emplea la misma fórmula «mandato-ejecución») o
tales (vv. 8-9), pero, según este texto, no serán ungidos. Según otros Abrahán (cf. Gn 17,11s.23), Moisés y Aarón son un ejemplo de obe-
textos (más tardíos, probablemente) se ungirá no sólo a Aarón sino diencia fiel; cumplen hasta el mínimo detalle cuanto Yahvé les
también a sus hijos (cf. 28,41; 30,30; 40,14-15). manda (cf. Ex 39,32.42.43; 40,16). Es todo un reto para el Faraón,
El v. 9 se concluye con la fórmula «Así investirás a Aarón y a sus que tendrá que enfrentarse con Yahvé. Más que el encuentro de
hijos», literalmente «Así llenarás las manos...» (cf. 28,41), una expre- Moisés y Aarón con el Faraón, lo que importa es el papel que jugará
sión de origen y significado inciertos. Según Rashi, «la expresión lle- Yahvé.
nar las manos señala la inauguración de un cargo, a partir del día en
que alguien comienza a ocuparlo». La investidura de Aarón y de sus
hijos comprende los sacrificios que siguen. En los vv. 22.26.27 y 31 se 3. LAS PLAGAS DE EGIPTO
habla del “carnero de la investidura”. A partir de 7,8, se relata la serie de encuentros de Moisés y Aarón
con el Faraón. Son la puesta en marcha del plan diseñado y anun-
Sacrificio por el pecado (29,10-14) ciado por Yahvé, que conducirá a su confrontación con el Faraón. En
el plan de Yahvé figura la realización de «signos y prodigios» contra
10
Presentarás el novillo ante la Tienda del Encuentro, y Aarón y Egipto (7,3; ver 4,8-9.17.30 y 4,21), comúnmente conocidos como
sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del novillo. 11 Luego “plagas”.
inmolarás el novillo delante de Yahvé, a la entrada de la Tienda del
Encuentro. 12 Tomarás sangre del novillo, untarás con tu dedo los
cuernos del altar y derramarás toda la sangre al pie del altar. 13 3.1. EL RELATO DE LAS PLAGAS (7,14 - 11,10)
Tomarás también todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda El término “plaga” (en hebreo magge-pâ) aparece sólo una vez en
junto al hígado, y los dos riñones con el sebo que los envuelve, para plural, en 9,14 (en 12,13, en relación con la décima plaga, se usa
quemarlo en el altar. 14 Pero quemarás fuera del campamento la negep, de la misma raíz, y en 11,1, el sinónimo nega‘). No obstante, se
carne del novillo, con su piel y sus excrementos. ha generalizado su uso, haciéndose extensivo a todos los «signos y
Es sacrificio por el pecado. prodigios» (’ôtôt wemôpetîm) relatados en los cc. 7-11.
Los términos ’ôt(ôt) y môpet(îm) se repiten varias veces en los cc.
Para ser consagrados sacerdotes, no basta con ser purificados 7-11. Ex 7,3.9 y 11,9.10 enmarcan el relato de las plagas: en 7,3 y 11,9
ritualmente mediante el baño de agua (v. 4); se requiere una purifi- los «signos y prodigios» se atribuyen a Yahvé, mientras que en 7,9 y
cación completa. Ésa es la finalidad del sacrificio por el pecado (v. 11,10 los mismos prodigios (aquí no se emplea ’ôtôt) se atribuyen a
14b): purificar todas las impurezas causadas por los pecados (cf. Lv Moisés y Aarón. Éstos no son más que instrumentos de Dios al servi-
4). La imposición de las manos sobre la cabeza del novillo (v. 10) pro- cio de su plan de salvación. El verdadero autor de los signos y prodi-
bablemente quiera significar el traspaso de los pecados de Aarón y gios es realmente Yahvé. Cada relato de plaga va precedido por un
sus hijos a la víctima que se va a inmolar (cf. Lv 16,21). discurso divino que predice y anticipa la plaga. En 10,1-2 y 8,19, las
Además, con la sangre de la víctima inmolada se purifica el altar plagas / signos tienen por función mostrar que Yahvé es el motor de
de los holocaustos (v. 12). La sangre tiene valor purificador. Primero los acontecimientos. Los signos han de servir para llevar al Faraón, a
se untan con sangre los cuernos del altar y luego se derrama la san- los egipcios y a los israelitas al reconocimiento de Yahvé. Ello no
gre sobrante al pie del altar. Así queda completamente purificado, impide que sirvan también para acreditar a Moisés ante el Faraón y
desde la cabeza hasta los pies. los israelitas.

186 59
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

De las plagas de Ex 7,14 - 11,10 se conservan otras dos versiones Preparación (29,1-3)
diferentes en los Sal 78,43-51 y 105,27-36. Los tres pasajes rememo-
29 Para consagrarlos a mi sacerdocio has de proceder con ellos
1
ran las mismas plagas (en el Sal 78 falta la plaga de las tinieblas),
pero cambian el orden, salvo en la plaga de los primogénitos, que la de esta manera. Toma un novillo y dos carneros sin defecto,
sitúan todos al final de la serie.
2
panes ázimos y tortas sin levadura: unas, amasadas con aceite, y
Algunos exegetas piensan que la muerte de los primogénitos es la otras, untadas en aceite. Las harás con flor de harina de trigo. 3 Las
única plaga original. Las nueve restantes no serían más que una com- pondrás en un canastillo y las presentarás en él junto con el novi-
posición literaria orientada a preparar la décima plaga. La estructu- llo y los dos carneros.
ra general y algunos elementos particulares del relato corroboran
esta observación. Los vv. 1-3 describen someramente cuáles y cómo han de ser los
Cualquiera que sea el proceso de formación de los textos (algunos animales y los panes ázimos necesarios para los sacrificios y las ofren-
autores atribuyen siete plagas a J y tres a P, mientras que otros das que se van a realizar con ocasión de la consagración sacerdotal
hablan de series paralelas de siete), parece innegable que existen dos de Aarón y de sus hijos. “Consagrar” significa “apartar”: los sacerdotes
clases de materiales, dispuestos con maestría y calidad literaria. El son apartados de la esfera profana para que se dediquen a las tareas
esquema siguiente recoge algunos de sus elementos más significati- sagradas.
vos:
Ritos de purificación, vestidura y unción (29,4-9)
I II III
4
Mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la
1ª. Sangre (7,14-24) 4ª. Moscas (8,16-28) 7ª. Pedrisco (9,13-35)
Tienda del Encuentro, donde los bañarás con agua.
14
Yahvé dijo a Moisés: 16
Yahvé dijo a Moisés: 13
Yahvé dijo a Moisés: 5
Tomarás las vestiduras y vestirás a Aarón con la túnica, el manto
15
«Vete por la mañana «Madruga por la mañana «Madruga por la mañana del efod, el efod y el pectoral, que ceñirás con la cinta del efod.
al Faraón, y preséntate al Faraón, y preséntate ante el Faraón, 6
Pondrás la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara colocarás la dia-
cuando salga hacia el agua. cuando salga hacia el agua. dema sagrada. 7 Entonces tomarás el óleo de la unción, lo derra-
16
Di al Faraón: Dile: y dile: marás sobre su cabeza y así le ungirás.
“...deja salir a mi pueblo “...deja salir a mi pueblo “... deja salir a mi pueblo 8
Harás igualmente que se acerquen sus hijos y los vestirás con
para que me sirva...”» para que me sirva...”» para que me sirva... ”». túnicas; 9 ceñirás a Aarón y a sus hijos las fajas y les pondrás las
22
«Los magos de Egipto 18
«Ese día haré 18
«...un pedrisco, como mitras. A ellos les corresponderá el sacerdocio por decreto perpe-
hicieron lo mismo...» distinción...» no lo había habido. tuo. Así investirás a Aarón y a sus hijos.

2ª. Ranas (7,26 - 8,11) 5ª. Peste (9,1-7) 8ª. Langostas (10,1-20) El contacto con las cosas santas requiere de los sacerdotes pureza
26
Yahvé dijo a Moisés: 1
Yahvé dijo a Moisés: 1
Yahvé dijo a Moisés: ritual. De ahí, la prescripción de “bañarse con agua” (v. 4), interpre-
«Vete al Faraón y dile: «Vete al Faraón y dile: «Vete al Faraón... tada generalmente en el sentido de un baño completo, diferente de
“Así habla Yahvé: “Así habla Yahvé: 3
“Así habla Yahvé... : las abluciones prescritas en 30,19-21.
‘deja salir a mi pueblo’» ‘deja salir a mi pueblo’». Una vez bañados, Aarón se vestirá con los ornamentos sacerdota-
3
«Los magos hicieron 4
«Yahvé hará 6
(langostas), «como no les (vv. 5-6; cf. c. 28) y acto seguido se procederá a su unción, un rito
lo mismo...» distinción...» las vieron...» consistente en derramar sobre su cabeza «el óleo de la unción» (v. 7).

60 185
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

como aquí, sino sólo de la de Aarón: cf. 29,4-9). Seguramente sea una 3ª. Mosquitos (8,12-15) 6ª. Úlceras (9,8-12) 9ª. Tinieblas (10,21-29)
adición tardía, del mismo tipo que la realizada en 27,20-21 (ver lo 12
Yahvé dijo a Moisés: 8
Yahvé dijo a Moisés 21
Yahvé dijo a Moisés:
dicho allí). «Di a Aarón: y a Aarón:
Los vv. 42-43 vuelven sobre el tema de las vestiduras sacerdotales, “Extiende tu bastón...” “Tomad... ceniza...” “Extiende tu mano...”
pero desde un punto de vista diferente al del resto del capítulo. La 14
«Los magos intentaron
prenda descrita aquí son unos “calzones de lino”, cuya finalidad no hacer lo mismo, pero...»
es precisamente dar “majestad y esplendor”, sino «cubrir su desnu-
dez desde la cintura hasta los muslos» (v. 42) y no contravenir lo pres- Como muestra el cuadro anterior, las nueve primeras plagas están
crito al comienzo del Código de la Alianza (cf. 20,26). ordenadas en tres series de tres plagas cada una. La décima plaga no
encaja en ninguna de las tres series. Y ello, no sólo por las diferencias
Consagración de Aarón y sus hijos formales, sino también por otras diferencias de contenido que ense-
guida se verán. En consecuencia, la décima plaga se ha tratar aparte
Las instrucciones para la consagración de Aarón y de sus hijos (v. de las otras nueve.
1) constan básicamente de unos actos preparatorios (vv. 1-3), segui- En la primera plaga de cada serie, coinciden la orden inicial de
dos por una serie de ritos (de purificación, vestidura y unción: vv. 4- Yahvé, la circunstancia temporal y local (esta última falta en la pri-
9) y de sacrificios (sacrificio por el pecado [vv. 10-14], holocausto [vv. mera plaga de la serie III) y la petición de dejar salir al pueblo para
15-18] y sacrificio de investidura [vv. 19-28]), que culminan en un que sirva a Yahvé. En la segunda plaga de cada serie, coincide tam-
banquete sagrado (vv. 31-34). Los vv. 29-30 y 35, colocados a conti- bién la orden inicial de Yahvé a Moisés de ir al encuentro del Faraón
nuación del sacrificio de investidura y del banquete sagrado respec- y la petición de dejar salir a su pueblo, pero faltan las circunstancias
tivamente, contienen instrucciones sobre las vestiduras de Aarón y local y temporal de las anteriores (en la octava plaga hay una varian-
sobre la investidura sacerdotal. Tanto estos versículos como los vv. te en la formulación). En la tercera plaga de cada serie, Yahvé orde-
36-37, referentes a la consagración del altar, y los vv. 38-42a, referen- na a Moisés (y a Aarón) realizar un gesto que produce la plaga, pero
falta toda orden previa a Faraón.
tes al holocausto cotidiano, caen fuera de la consagración sacerdotal
Por otro lado, en las dos primeras plagas de la serie I se observa
propiamente dicha. El conjunto se cierra con una conclusión (vv.
que los magos de Egipto hacen las mismas cosas que Moisés y Aarón.
42b-46) que, más allá del presente capítulo, alcanza a los cc. 25-29.
A su vez, en las dos primeras plagas de la serie II se advierte la dis-
El oficiante principal de la consagración de Aarón y de sus hijos
tinción entre Egipto y los israelitas. Y en las dos primeras plagas de
es Moisés, que actúa en representación de Yahvé. A él remonta, según la serie III se subraya la particular gravedad de la plaga.
este texto, la institución del sacerdocio y la iniciación del culto. Salvo Todas las plagas tienen como función llevar al conocimiento de
un acto, que tiene lugar fuera del campamento (v. 14), la ceremonia Yahvé, de su fuerza y poder frente al Faraón. Pero cada una de las
se realiza «ante Yahvé» (v. 11; cf. vv. [Link]), «a la entrada de la tres series lo expresa de modo diferente. En la serie I, Yahvé muestra
Tienda del Encuentro» (vv. [Link]), es decir, en el espacio donde su grandeza frente a los magos de Egipto, que, si bien en las plagas
está el altar de los holocaustos (ver el comentario a 27,1-8.20-21; primera y segunda hacen lo mismo que Moisés y Aarón, en la terce-
cf. 40,2.6.29). ra tienen que reconocer su incapacidad y confesar el poder de Dios
A diferencia de lo que ocurre con las normas sobre la construc- (8,15). En la serie II, Yahvé muestra su poder controlando las fuerzas
ción del santuario y sobre los ornamentos sacerdotales, cuya ejecu- de la naturaleza, limitando al territorio egipcio el efecto de la plaga.
ción se expone en los cc. 35-40, la ejecución de las normas referentes En la serie III, el poder de Yahvé es tan manifiesto que no se encuen-
a la consagración sacerdotal se expone en Lv 8. tran plagas equiparables ni en el tiempo ni en el espacio.

184 61
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

En la disposición de las nueve primeras plagas se percibe un cre- o “separado”, que pertenece totalmente a Yahvé. A la lámina de oro
cimiento gradual de los motivos o recursos empleados por el narra- se le atribuye también la función de reconciliar las faltas que el pue-
dor. De este modo, se prepara la décima plaga, la muerte de los pri- blo, por inadvertencia o de otro modo, podía cometer en los actos
mogénitos, que representa el punto climático del conjunto. La déci- cultuales (v. 38). Éstas, de no ser reparadas a tiempo, invalidarían el
ma plaga es la única que realiza directamente Yahvé (cf. Ex 12,12.19), sacrificio. Llevar la lámina de oro equivalía a implorar continua-
sin la mediación de Moisés. En este caso, no se trata de un fenóme- mente el favor de Dios sobre su pueblo.
no natural, sino de la manifestación decisiva de Dios. Acerca de la túnica y de la faja, la descripción del v. 39 no puede
La décima plaga se halla estrechamente ligada con los ritos de la ser más somera: la primera, se hará con lino fino; la segunda, con
pascua y con los acontecimientos de la salida de Egipto; los tres acon- brocado.
tecimientos coinciden en la misma noche (cc. 12-14). Ex 11,1-10 sirve
de puente entre estos acontecimientos y las nueve primeras plagas Otras vestiduras sacerdotales (28,40-43)
(7,14 - 10,29). Las fórmulas empleadas en 11,6-8 conectan con las fór-
mulas examinadas a propósito de las nueve primeras plagas, mientras Para los hijos de Aarón harás túnicas. Les harás también fajas
40

que las referencias de 11,1-5 apuntan más bien a lo que sigue. A su y mitras que les den majestad y esplendor. 41 Vestirás así a tu her-
vez, 11,9-10 y 7,3.9 servirán para enmarcar el conjunto de las plagas. mano Aarón y a sus hijos; los ungirás, los investirás * y los consa-
grarás para que ejerzan mi sacerdocio. 42 Hazles también calzones
de lino, para cubrir su desnudez desde la cintura hasta los muslos.
3.2. LAS «PLAGAS» EN LAS TRADICIONES PROFÉTICAS Y DEUTERONÓMICO- 43
Aarón y sus hijos los llevarán al entrar en la Tienda del Encuen-
DEUTERONOMISTAS
tro, o al acercarse al altar para oficiar en el Santuario, para que no
Muchos exegetas coinciden en afirmar que las plagas del Éxodo incurran en culpa y mueran. Decreto perpetuo será éste para él y
tienen algunos puntos de contacto significativos con las tradiciones su posteridad.
proféticas y deuteronómico-deuteronomistas, pero divergen en sus
V. 41 «los investirás», lit. «llenarás sus manos». Expresión de origen dudoso. Podría
interpretaciones concretas. Para algunos, existe una conexión entre remontarse a la costumbre de poner en las manos del sacerdote –durante la ceremo-
las narraciones de las plagas y las leyendas proféticas de Samuel y nia de la consagración- las porciones de la víctima que él debía ofrecer en sacrificio
Reyes, no así entre aquéllas y los profetas clásicos. En cambio, otros (cf. 29,22-24; Lv 8,22-29).
sostienen que la narración yahvista de las plagas del Éxodo depende
de los profetas clásicos, como se refleja en las fórmulas de mensaje- El v. 40 enumera las prendas que han de vestir los hijos de Aarón,
ro («Así dice Yahvé») y en los oráculos introducidos por ellas. Éstos los sacerdotes ordinarios: túnicas, fajas y mitras. Las dos primeras
y otros elementos de las plagas del Éxodo aparecen ya en las narra- coinciden, al menos en el nombre, con las señaladas en el v. 39 para
ciones de Amós e Isaías, predominan en las narraciones de tipo deu- el Sumo Sacerdote. Es posible que variara la calidad de la túnica y la
teronomista de Jeremías y de la Historia deuteronomista; con varian- faja de Aarón respecto de la de sus hijos, pero lo cierto es que la fina-
tes, también en Ezequiel. lidad pretendida con tales prendas es la misma en uno y otro caso:
La narración de las plagas del Éxodo, en opinión de determinados «que les den majestad y esplendor» (leka-bôd ûletif’aret: vv. 2.40b).
autores, depende en buena parte del Deuteronomio y de las tradicio- La referencia a la unción, investidura y consagración sacerdotales
nes proféticas y deuteronomistas. Así se percibe en el lenguaje, en (v. 41), en medio de la descripción de las vestiduras, están fuera de
varios elementos formales y en la identificación de las plagas como lugar. En realidad, anticipa la descripción del c. 29 (con la diferencia
“signos” (cf. Dt 4,32ss; 28,15ss; Is 7-8; Jr 44,29ss; Ez 37,5ss; 1 R 8,43- de que en este capítulo no se habla de la unción de los hijos de Aarón

62 183
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

muchos exegetas, tenía la función de alejar los demonios, que va- 60; 2 R 19,19; etc.). No falta quien piensa, en fin, que el relato de las
gaban por el umbral de las casas, de los templos y de los palacios, plagas en el Sal 78 refleja el contexto de los tratados asirios del s. VIII
según una antigua creencia. Las granadas podían tener una fina- a.C., próximos a las bendiciones-maldiciones de Dt 28.
lidad decorativa. Sea lo que fuere de las dependencias de unos textos con relación
a otros, parece claro que los autores de las plagas del Éxodo conta-
La diadema, la tiara, la túnica y la faja (28,36-39) ron con algunos materiales de tipo deuteronómico / deuteronomista
y profético para la composición de su relato. Esto no significa que Ex
36
Harás, además, una lámina de oro puro y en ella grabarás como 7-11* sea una mera recopilación de antiguas tradiciones.
se graban los sellos: «Consagrado a Yahvé.» 37 La sujetarás con un En conclusión, el relato de las plagas del libro del Éxodo es una
cordón de púrpura violeta, de modo que esté fija sobre la tiara*; composición literaria cuidadosamente elaborada, más que una expo-
estará en la parte delantera de la tiara. 38 Quedará sobre la frente de sición histórica. Por otro lado, las plagas difícilmente se pueden
Aarón; pues Aarón cargará con las faltas cometidas por los israeli- conectar con fenómenos naturales concretos acaecidos en un mo-
tas en las cosas sagradas; es decir, al ofrecer toda clase de santas mento determinado en Egipto. Esto no significa que el/los autor(res)
ofrendas. La tendrá siempre sobre su frente, para que hallen favor bíblico(s) no se valga(n) de fenómenos naturales, acaecidos con más
delante de Yahvé. 39 Tejerás la túnica con lino fino; harás también o menos frecuencia sobre todo en Egipto, para el relato de las plagas.
la tiara de lino fino, y la faja con brocado.

V. 37 Otros traducen por «turbante», en lugar de «tiara». El cayado se trueca en serpiente (7,8-13)
8
Yahvé dijo a Moisés y a Aarón: 9 «Cuando el Faraón os pida
En la lista de los ornamentos del Sumo Sacerdote figuran la túni- algún prodigio, dirás a Aarón: “Toma tu cayado y tíralo delante
ca, la tiara y la faja (v. 4), no así la “lámina de oro”, que, en los vv. 36- del Faraón, y se convertirá en serpiente.”» 10 Presentáronse, pues,
39, pasa a primer lugar, antes incluso que la tiara. En el texto corres- Moisés y Aarón al Faraón, e hicieron lo que Yahvé había ordenado:
pondiente del c. 39, primero se describe la confección de la tiara (v. Aarón tiró su cayado delante del Faraón y de sus servidores, y se
28) y después la de la “lámina de oro” (vv. 30-31), dando así a enten- convirtió en serpiente. 11 A su vez, el Faraón llamó a sus sabios y
der que ésta no es más que un complemento de la tiara, razón por la hechiceros, y los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus
cual no se mencionaría en 28,4, como tampoco se mencionan los encantamientos. 12 Cada cual tiró su bastón y se convirtieron en ser-
complementos del efod o del pectoral. pientes; pero el cayado de Aarón devoró los otros cayados. 13 Sin
¿En qué consiste dicha “lámina” (s. îs.)? Refiriéndose al mismo embargo, el corazón del Faraón se endureció, y no les hizo caso,
objeto descrito en 28,36-38, en 29,6 se usa ne-zer, un término con el como había predicho Yahvé.
que, en la época monárquica, se designaba a la diadema o corona de
los reyes (cf. 2 S 1,10; 2 R 11,12). Por su parte, en Ex 39,30 y Lv 8,9, Los vv. 8-13 relatan la transformación del bastón de Aarón en una
las expresiones “lámina de oro” y “diadema sagrada” aparecen unidas serpiente, que engulle los bastones/las serpientes de los magos egip-
y con idéntico significado. Estos datos invitan a pensar que la “lámi- cios. En el fondo de este episodio laten algunos elementos de la mito-
na de oro” de 28,36-38 sería equivalente a la “diadema sagrada” que logía del Oriente Próximo relativos al combate primordial en el
se coloca sobre la tiara del Sumo Sacerdote (cf. 29,6). momento de la creación del mundo contra el monstruo del caos.
La fórmula inscrita en la lámina de oro -«Consagrado a Yahvé» Egipto aparece simbolizado por el cocodrilo, el monstruo del Nilo
(v. 36)- recuerda y evidencia que el Sumo Sacerdote es un “ser aparte” (cf. Ez 29,3). El episodio del bastón maravilloso predice veladamen-

182 63
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

te lo que va a ocurrir: Yahvé vencerá al monstruo del Nilo y comen- “Yahvé, Dios de Israel, ¿por qué no respondes hoy a tu siervo? Si el
zará una nueva vida para Israel. Será como una nueva creación. pecado es mío o de mi hijo Jonatán, da urim; si el pecado es de tu
El episodio se remata con una frase sorprendente: «El corazón del pueblo Israel, da tumim”. Fueron señalados Saúl y Jonatán, quedan-
Faraón se endureció, y no les hizo caso, como había predicho Yahvé.» do libre el pueblo. Saúl dijo: “Sortead entre mi hijo Jonatán y yo”; y
Tras el primer relato de la vocación de Moisés, Yahvé ya le había fue señalado Jonatán».
dicho a aquel: «Cuando vuelvas a Egipto, harás delante del Faraón Las piedras preciosas pueden ser signo de poder y dignidad (cf. 2
todos los prodigios que yo he puesto en tu mano. Yo endureceré su S 12,30; Ez 28,13) o de belleza y perfección (cf. Ct 5,14; Pr 31,10). Las
corazón, y no dejará salir al pueblo» (4,21). Luego, a medida que se doce piedras preciosas en el pectoral del Sumo Sacerdote (vv. 17-21)
van produciendo las plagas, suena una y otra vez en los textos del recuerdan que Yahvé se ha unido con las doce tribus de Israel y que
Éxodo que el Faraón «endurece su corazón» (8,11.18; 9,34), que «su el Sumo Sacerdote representa a las doce tribus de Israel.
corazón está endurecido» (7,14.22 8,15; 9,7.35) o que Yahvé «endu-
rece el corazón del Faraón» (9,12; 10,1.20.27; 11,10) y, en consecuen- El manto (28,31-35)
cia, no deja partir a los israelitas.
En estas circunstancias, surge espontánea la pregunta: si Yahvé 31
Tejerás el manto del efod todo él de púrpura violeta. 32 Habrá
quería sacar a los israelitas de Egipto, como claramente indican los en su centro una abertura para la cabeza; esta abertura llevará en
textos (cf. 3,17; 14,13-14), ¿por qué endurecía el corazón del Faraón? derredor una orla, tejida como el cuello de una cota, para que no
Con ello, lo único que conseguía era que el Faraón no los dejara salir. se rompa. 33 En todo su ruedo inferior harás granadas de púrpura
En 10,1-2, Yahvé explica su actuación: ha endurecido el corazón del violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal; y entre ellas, tam-
Faraón para que sepan que él es Yahvé. Pero esta razón no parece del bién alrededor, pondrás campanillas de oro: 34 una campanilla de
todo convincente. Sin el endurecimiento del corazón del Faraón, las oro y una granada; otra campanilla de oro y otra granada; así por
plagas no hubieran sido necesarias. Se hubieran evitado los sufri- todo el ruedo inferior del manto. 35 Aarón lo llevará en su ministe-
mientos de los egipcios y también de los israelitas (ver 5,22-23). rio y se oirá el tintineo cuando entre en el Santuario, ante Yahvé y
Por otro lado, si las plagas son una demostración del poder de cuando salga; así no morirá.
Yahvé, podría haber librado a los israelitas desde el primer instante.
Desde esta perspectiva, la actuación de Dios resulta misteriosa y difí- El manto (me‘îl), llamado aquí “manto del efod” (v. 31) –se supone
cilmente comprensible. Pablo la explica recurriendo a la plena liber- que el efod (y el pectoral) se colocaba encima del manto- era una
tad de Dios (Rm 9,14-18), si bien es consciente de que el misterio prenda usada por el Sumo Sacerdote (cf. 39,22-26; Lv 8,7), pero, a
subsiste (cf. Rm 9,20). Con todo, a juzgar por los mismos textos, el juzgar por otros pasajes del AT, la llevaban también personajes como
hecho de que Yahvé endurezca el corazón del Faraón y de sus corte- Samuel, Jonatán, Saúl, etc.(cf. 1 S 2,19; 18,4; 24,5). Las indicaciones
sanos (cf. 10,1) no imposibilita su libre decisión (cf. 10,7). del texto hebreo son insuficientes para hacerse una idea de la forma
exacta del “manto del efod”. La versión griega de los LXX lo inter-
preta en el sentido de un manto que llega hasta los pies, pero tal
Primera plaga. El agua se convierte en sangre (7,14-25)
interpretación pertenece más bien al campo de las conjeturas.
14
Yahvé dijo a Moisés: «El corazón del Faraón se ha obstinado; Una característica peculiar del “manto del efod”, que proba-
se niega a dejar salir al pueblo. 15 Preséntate al Faraón por la maña- blemente le diferenciaba de los otros mantos mencionados, es que
na, cuando vaya hacia el Río. Espéralo a la orilla del Río, llevando llevaba unas campanillas de oro y unas granadas de púrpura por
en tu mano el cayado que se convirtió en serpiente. 16 Y le dirás: todo el ruedo inferior. El sonido de las campanillas, en opinión de

64 181
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

extremos de los dos cordones a los dos engarces, y los fijarás en la Yahvé, el Dios de los hebreos, me ha enviado a ti para decirte: “Deja
parte delantera de las hombreras del efod. 26 Harás otras dos anillas partir a mi pueblo, para que me den culto en el desierto”; pero
de oro que pondrás en los dos extremos del pectoral, en el borde hasta ahora no has hecho caso. 17 Así dice Yahvé: En esto conoce-
interior que mira hacia el efod. 27 Harás otras dos anillas de oro y rás que yo soy Yahvé: Con el cayado que tengo en la mano *, gol-
las fijarás en la parte inferior de las dos hombreras del efod, por pearé las aguas del Río y se convertirán en sangre. 18 Los peces del
delante, cerca de su unión encima de la cinta del efod. 28 Sujetarán Río morirán, el Río quedará apestado y los egipcios no podrán
el pectoral por sus anillas a las anillas del efod, con un cordón de beber agua del Río.»*
púrpura violeta, para que el pectoral quede sobre la cinta del efod 19
Yahvé dijo a Moisés: «Di a Aarón: Toma tu cayado, y extiende
y no se desprenda del efod. 29 Así llevará Aarón sobre su corazón los tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus canales, sus ríos, sus
nombres de los hijos de Israel, en el pectoral del juicio, siempre lagunas y sobre todas las cisternas y se convertirán en sangre; y
que entre en el Santuario, para recuerdo perpetuo delante de Yahvé. habrá sangre en todo el país de Egipto, en los recipientes de made-
30
En el pectoral del juicio pondrás el Urim y el Tummim, que esta- ra y en los de piedra.» 20 Moisés y Aarón hicieron lo que Yahvé les
rán sobre el corazón de Aarón cuando se presente ante Yahvé. Así había mandado: alzó el cayado y golpeó las aguas que hay en el Río
llevará Aarón constantemente sobre su corazón, delante de Yahvé, en presencia del Faraón y de sus servidores, y todas las aguas del
el oráculo* de los israelitas. Río se convirtieron en sangre. 21 Los peces del Río murieron, el Río
quedó apestado y los egipcios no podían beber el agua del Río;
Vv. 23-28 La traducción de los LXX abrevia el texto hebreo de estos versículos y los
coloca después del v. 29.
hubo sangre en todo el país de Egipto. 22 Pero los magos de Egipto
V. 30 Lit. «juicio». Se trata del juicio o decisión oracular. hicieron lo mismo con sus encantamientos y el corazón del Faraón
se obstinó y no les hizo caso, tal como había dicho Yahvé. 23 El
Se desconoce la etimología y el significado exacto del término Faraón se volvió y entró en su casa sin prestar atención a lo suce-
hebreo h.o-šen, traducido comúnmente por “pectoral”, siguiendo la dido. 24 Todos los egipcios tuvieron que cavar en los alrededores del
antigua versión latina (pectorale) y teniendo en cuenta que se trata de Río en busca de agua potable, porque no podían beber las aguas
un objeto colocado sobre el pecho del Sumo Sacerdote. Los vv. del Río. 25 Pasaron siete días desde que Yahvé golpeó el Río.
15.29.30 lo califican de “pectoral del juicio” (h.o-šen [ham]mišpa-t. ). Se V. 17 Se refiere a la mano de Moisés, ejecutor de las decisiones divinas.
trata de un juicio o procedimiento de tipo oracular que servía para V. 18 El Pentateuco Samaritano añade: «Moisés y Aarón fueron al faraón y le dije-
juzgar. El “pectoral” consiste en una bolsa cuadrada, sujeta por cade- ron: “Yahvé el Dios de los hebreos nos ha enviado a decirte...”», y continúa repitiendo
nillas y cordones al efod, en la que ponían el Urim y el Tumim (cf. vv. al pie de la letra los vv.16b-18.
16.23-28.30) De ahí que algunos, en vez de “pectoral del juicio”, le
den el nombre de “bolsa oracular”. Estaba confeccionada con los La primera plaga comienza afirmando que el corazón del Faraón
mismos materiales que el efod (v.15). se ha obstinado y se niega a dejar salir a los israelitas (v. 14), y ter-
Urim y Tumim es la trascripción de dos términos hebreos de difí- mina relatando que el Faraón se dio media vuelta y entró en el pala-
cil traducción e interpretación. La versión griega los ha traducido por cio sin prestar atención a lo sucedido (v. 23), esto es, a la conversión
“revelación” y “verdad” y la latina por “doctrina” y “verdad”. El Urim del agua en sangre, mientras todo su pueblo se afanaba buscando
y el Tumim eran un instrumento oracular (cf. v. 30; Nm 27,21; 1 S agua potable (v. 24).
28,6), es decir, un instrumento para conocer la voluntad de Dios. El Desde el punto de vista literario, los autores notan ciertas dificul-
procedimiento seguido para ello seguramente fuera el que se refleja tades e incoherencias en el texto. Así, no está claro quién golpeó el
en 1 S 14,41-42, restituido a partir del griego: «Dijo entonces Saúl: agua del Nilo para que se convirtiera en sangre: ¿Moisés (v. 17) o

180 65
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Aarón (v. 19)? En los estudios histórico-críticos clásicos, este y otros “Efod” es la transliteración del hebreo ’e-fôd, un término de etimo-
problemas similares se atribuyen a la combinación de diversas fuen- logía incierta, usado en el AT para expresar realidades diferentes. En
tes en el relato. Separando los materiales propios del Yahvista (J) de Jc 8,24-27 se hace referencia a un “efod” de oro, tal vez una estatua u
los del Elohista (E) y del Sacerdotal (P) desaparecería el problema. otro objeto probablemente relacionado con el culto. En 1 S 2,18;
Pero los estudios histórico-críticos recientes han puesto en tela de 22,18 y 2 S 6,14 se menciona un “efod de lino”, una prenda de vestir,
juicio la existencia misma de las fuentes, mostrando que las cosas no aparentemente sencilla, usada con fines cultuales. En 1 S 30,7-8, se
son tan sencillas. Parece obvio que el texto no es coherente en algu- alude a un tipo de efod relacionado a cuanto parece con la consulta
nos detalles, pero la solución no es tan obvia, al menos de momento. a Yahvé. Estas y otras referencias han dado pie a numerosas inter-
Desde el punto de vista histórico, la coloración roja de las aguas pretaciones de los exegetas, sin que se pongan de acuerdo sobre la
del Nilo (un fenómeno bien conocido que ha dado pie a la expresión realidad concreta (naturaleza, finalidad, etc.) que se esconde detrás
“Nilo Rojo”) se ha explicado generalmente de dos formas: como del término efod.
consecuencia de la arcilla rojiza que arrastra el río al desbordarse, El efod de Ex 28,6-14 es un ornamento sacerdotal finamente ela-
año tras año, en la primavera o debido a la descomposición de cier- borado con los mejores materiales (vv. 6-8.13-14). Algunos autores
tas plantas, como las algas. Pero, aunque un fenómeno natural de discuten si es, o no, una evolución del “efod de lino” anteriormente
este tipo esté en la base del relato, por sí solo no basta para explicar citado. En cualquier caso, el efod en cuestión es de uso exclusivo del
la plaga. Sumo Sacerdote. Las dos piedras de ónice con los nombres de los
La coloración roja de las aguas es un motivo literario que ocurre israelitas probablemente son un memorial y un símbolo de que el
en otros textos bíblicos y extrabíblicos. 2 R 3,22-23 habla de «las ministerio sacerdotal realizado ante Yahvé se ejerce en nombre de las
aguas rojas como sangre» que veían los moabitas. A su vez, el profe- doce tribus de Israel (vv. 9-12).
ta Isaías dice que «las aguas de Dimón están ensangrentadas» (15,9;
cf. Ap 8,8; 11,6; 16,3-4). Y en las Amonestaciones de Ipu-wer –un texto
El pectoral (28,15-30)
egipcio fechado entre el 1.350-1.100 a.C. (la supuesta época del
éxodo)- se lee: «el Río [Nilo] está ensangrentado. Si uno bebe de él, lo 15
Bordarás también el pectoral del juicio; lo harás al estilo de la
rechaza como humano y siente sed de agua» (ANET, 441). En un texto labor del efod. Lo harás de oro, púrpura violeta y escarlata, de car-
del s. II d.C., atribuido a Luciano de Samosata, se describe un río mesí y lino fino torzal. 16 Será cuadrado y doble, de un palmo de
ensangrentado en términos parecidos a los de la plaga bíblica: «Cada largo y otro de ancho. 17 Lo llenarás de pedrería, poniendo cuatro
año, el río [Adonis] se vuelve rojo-sangre, y, tras cambiar su color, dis- filas de piedras: en la primera fila, un sardio, un topacio y una es-
curre hasta el mar, enrojeciendo una parte del mismo... Se cuenta la meralda; 18 en la segunda fila, un rubí, un zafiro y un diamante; 19 en
historia de que durante esos días Adonis está siendo herido en el la tercera fila, un ópalo, una ágata y una amatista; 20 en la cuarta
Monte Líbano y que su sangre altera el río». El autor de este texto fila, un crisólito, un ónice y un jaspe; todas estarán engastadas en
relata otra versión, que ha oído, de este suceso: «El Monte Líbano oro. 21 Las piedras corresponderán a los nombres de los hijos de
tiene una tierra bastante rojiza. Los fuertes vientos soplan esos días y Israel: doce, como los nombres de ellos. Estarán grabadas como los
llevan la tierra hasta el río, que se vuelve rojo-sangre» (cf. Propp, AB sellos, cada una con su nombre, conforme a las doce tribus. 22 Para
2, 349). Curiosamente, la explicación natural del fenómeno no impi- el pectoral harás cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de
de su atribución a un origen sobrenatural. Análogamente, en el rela- cordones; * 23y harás también para el pectoral dos anillas de oro
to bíblico, detrás de las arenas rojizas o de las algas y detrás del bas- que fijarás en sus dos extremos. 24 Pasarás los dos cordones de oro
tón de Moisés / Aarón se esconde el dedo de Dios (v. 16; cf. 8,15). por las dos anillas, en los extremos del pectoral; 25 unirás los dos

66 179
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

«majestad y esplendor» (v. 2). Así participará de la majestad y esplen- Segunda plaga. Las ranas (7,26 – 8,11)
dor regios de Yahvé (cf. 15,18) y de su Morada santa, con la que esta- 26
Yahvé dijo a Moisés: «Preséntate al Faraón y dile: Así dice
rá en perfecta sintonía cuando oficie como Sumo Sacerdote.
Los encargados de realizar los ornamentos sacerdotales son «arte- Yahvé: “Deja salir a mi pueblo para que me dé culto.” 27 Si te niegas
sanos hábiles», es decir, personas competentes y sabias en su oficio, a dejarlo salir, infestaré de ranas todo tu país. 28 El Río bullirá de
a quienes Yahvé ha llenado del espíritu de sabiduría para llevar a ranas; saltarán y entrarán en tu casa, en tu dormitorio y en tu
cabo la mencionada tarea (v. 3). De este modo, se garantizará la dig- lecho, en las casas de tus servidores y en tu pueblo, en tus hornos
nidad de los ornamentos. y en tus artesas. 29 Las ranas saltarán sobre ti, sobre tu pueblo, y
El hecho de que no sean mencionados los levitas ha llevado a algu- sobre tus siervos *.»
nos autores a conjeturar que detrás de estas normas se esconde el
8 Yahvé dijo a Moisés: «Di a Aarón: Extiende tu mano con tu
1

deseo de legitimar la autoridad sacerdotal de los descendientes de cayado sobre los canales, sobre los ríos y sobre las lagunas, y
Aarón y de relegar a otras familias sacerdotales de Israel, como la de haz saltar las ranas por todo el país de Egipto.»
Sadoc y sus descendientes (cf. 2 S 8,17). 2
Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto; saltaron las
En coherencia con los vv. 1-5, la mayor parte del texto que sigue ranas y cubrieron el país de Egipto. 3 Pero los magos hicieron lo
se dedicará a describir los ornamentos del Sumo Sacerdote (vv. 6-39). mismo con sus encantamientos; hicieron saltar las ranas sobre el
La descripción de las vestiduras de los sacerdotes, en cambio, se des- país de Egipto.
pachará en cuatro líneas (vv. 40-43). 4
El Faraón llamó a Moisés y a Aarón y les dijo: «Pedid a Yahvé
que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y yo dejaré salir al pue-
Los ornamentos del Sumo Sacerdote: blo para que ofrezca sacrificios a Yahvé.» 5 Moisés respondió al
Faraón: «Dígnate indicarme* cuándo he de rogar por ti, por tus sier-
El efod (28,6-14)
vos y por tu pueblo, para que aparte de ti y de tus casas las ranas, y
6
Bordarán el efod de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y se queden sólo en el Río.» 6 «Mañana», contestó él. Moisés replicó:
lino fino torzal. 7 Se le pondrán dos hombreras y se fijará por sus «Será conforme a tu palabra, para que sepas que no hay como
dos extremos. 8 La cinta con que se ciña el efod será de la misma Yahvé, nuestro Dios. 7 Las ranas se apartarán de ti, de tus casas, de
hechura y formará con él una misma pieza: de oro, púrpura viole- tus siervos y de tu pueblo, y quedarán sólo en el Río.» 8 Moisés y
ta y escarlata, carmesí y lino fino torzal. 9 Tomarás dos piedras de Aarón salieron de casa del Faraón, y Moisés invocó a Yahvé para
ónice, sobre las cuales grabarás los nombres de los israelitas: 10 seis que apartara las ranas que afligían al Faraón, 9 Yahvé hizo lo que
de sus nombres en una piedra y los seis restantes en la otra, por Moisés le había pedido y murieron las ranas de las casas, de los
orden de nacimiento. 11 Como se tallan las piedras y se graban los patios y de los campos. 10 Las juntaron en montones y el país apes-
sellos, así harás grabar esas dos piedras con los nombres de los taba. 11 Pero como viera el Faraón que le daban un respiro, se obsti-
israelitas; las harás engarzar en engastes de oro. 12 Después pondrás nó y no les hizo caso, tal como había predicho Yahvé.
las dos piedras sobre las hombreras del efod, como piedras que me
hagan recordar a los hijos de Israel, y así llevará Aarón sus nom- V. 29 A diferencia de la plaga anterior (cf. 7,20), el texto masorético no relata el
bres sobre sus dos hombros para recuerdo delante de Yahvé. 13 Harás cumplimiento del mandato de Yahvé por parte de Moisés. En cambio, el Pentateuco
Samaritano añade aquí un amplio sumario de la advertencia que Moisés tenía que
engarces de oro; 14 y también dos cadenillas de oro puro; las harás transmitir al faraón.
trenzadas a manera de cordones, y fijarás las cadenillas trenzadas V. 8,5 Nuestra traducción sigue aquí la versión griega de los LXX. El texto hebreo
en los engarces. dice «glorifícate a costa mía».

178 67
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Que en el Nilo abundan las ranas, sobre todo en el período de las representa el mantenimiento del culto en el «Santuario», referido
inundaciones, es un hecho bien conocido. Lo excepcional del caso, aquí –lo mismo que en otros lugares de la tradición sacerdotal (cf.
que lo convierte en una plaga, está en la aparición de las ranas por 39,32; 40,2.6.29)– como “Tienda del Encuentro” (’o-hel mô‘e-d). Además,
todas las partes, incluso por los lugares más insólitos. es muy probable que los vv. 20-21 hayan sido añadidos tardíamente,
En la literatura egipcia, las ranas simbolizaban la fertilidad y la en un momento en que la luz de la lámpara simbolizaba la presencia
vida; se propagan tan rápidamente que parece que surgen por gene- de Yahvé en el Santuario, esto es, en medio de Israel.
ración espontánea. Además, en el antiguo Egipto las ranas se asocia-
ban con la diosa Heqt, una diosa con cabeza de rana, que asistía a las Los ornamentos sacerdotales:
mujeres en el parto. La propagación de las ranas lleva a pensar en la
propagación de los israelitas (cf. 1,7), sobre todo porque en ambos Introducción (28,1-5)
casos (ver 1,7 y 7,28) se utiliza el mismo verbo hebreo ša-ras. (“bullir”,
28 Manda acercarse a ti de en medio de los israelitas a tu her-
1
“propagarse”): el Nilo rebosaba de ranas como Egipto de israelitas.
mano Aarón, con sus hijos, para que ejerza mi sacerdocio:
Por primera vez, el faraón reconoce implícitamente que la plaga
Aarón, con Nadab y Abihú, Eleazar e Itamar, hijos de Aarón. 2 Harás
se debe a Yahvé y que sólo él podrá acabar con ella. Al igual que su
para Aarón, tu hermano, vestiduras sagradas, que le den majestad
predecesor no pudo acabar con la propagación de los israelitas en
y esplendor. 3 Hablarás tú con todos los artesanos hábiles* a quienes
Egipto, el Faraón actual no puede controlar la propagación de las
he llenado de espíritu de sabiduría; ellos harán las vestiduras de
ranas. De ahí que llame a Moisés y Aarón para que intercedan ante
Aarón para que sea consagrado sacerdote mío. 4 Harán las vestidu-
Yahvé (vv. 4-5). De este modo, se pone de relieve la autoridad de
ras siguientes: un pectoral, un efod, un manto, una túnica borda-
Moisés, a la par que el poder de Yahvé. El objetivo último de la inter-
da, una tiara y una faja. Harán, pues, a tu hermano Aarón y a sus
cesión de Moisés consiste en que el Faraón sepa que no hay como
hijos vestiduras sagradas para que ejerzan mi sacerdocio. 5 Toma-
Yahvé (v. 6).
rán para ello oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino.

Tercera plaga. Los mosquitos (8,12-15) V. 3 «hábiles», lit. «sabios de corazón». En el pensamiento bíblico, el corazón es la
sede de la inteligencia.
12
Yahvé dijo a Moisés: «Di a Aarón: Extiende tu cayado y golpea
el polvo de la tierra, que se convertirá en mosquitos * por todo el El pasaje contiene instrucciones programáticas (parangonables,
país de Egipto.» 13 Así lo hicieron: Aarón extendió su mano con el en cierto modo, a las de 25,8-9) que sirven de introducción a las nor-
cayado y golpeó el polvo de la tierra; y aparecieron mosquitos mas concretas sobre los ornamentos sacerdotales (vv. 6-43). Se diri-
sobre los hombres y sobre los ganados. Todo el polvo de la tierra se gen a Moisés, como el resto de las instrucciones; pero tienen por des-
convirtió en mosquitos sobre todo el país de Egipto. 14 Los magos tinatarios directos a Aarón y a sus cuatro hijos, llamados a ejercer el
intentaron con sus encantamientos hacer salir mosquitos, pero no sacerdocio en el Santuario. Aarón será el Sumo Sacerdote (aunque
pudieron. Aparecieron, pues, los mosquitos sobre hombres y gana- este título no aparece en el Éxodo); sus hijos, los sacerdotes (vv. 1-2).
dos. 15 Los magos dijeron al Faraón: «¡Es el dedo de Dios*!» Pero el El oficio singular y único de Aarón requiere ornamentos especia-
Faraón continuó obstinado y no les hizo caso, como había dicho les (v. 4), acordes con su dignidad. Se harán con «oro, púrpura vio-
Yahvé. leta y escarlata, carmesí y lino fino» (v. 5), es decir, con los mismos
V. 12 Los traductores antiguos han interpretado de dos maneras diferentes el tér- materiales empleados para la construcción de la Morada de Yahvé
mino hebreo kinnîm: para unos, se trata de «mosquitos» (así la versión de los LXX y y de su mobiliario (cf. 25,10 - 26,36). Tales ornamentos le darán

68 177
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

una puerta de unos 10 m. de ancho, cerrada por un cortinaje de idén- la Vulgata); para otros, de «piojos» (así la versión siríaca y el Targum judío). Lo mismo
ocurre con los traductores modernos, que ora se decantan por una ora por otra de
tica dimensión; a uno y otro lado de la misma, se colocarán también
estas interpretaciones.
cortinajes de unos 7,5 m. La colocación de la puerta en la parte orien- V. 15 Se puede traducir también «el dedo de un dios», fórmula que se halla en algu-
tal indica la orientación del santuario hacia la salida del sol (vv. 12- nos textos mágico-religiosos egipcios.
16). El conjunto de los cortinajes está sostenido por sesenta postes,
cada uno con sus varillas y sus ganchos de plata más sus basas de Así como en la primera y segunda plagas se subraya que los magos
bronce (v. 17), distribuidos regularmente a cada uno de los cuatro egipcios hicieron el mismo prodigio que Moisés y Aarón (ver 7,22 y
lados (cf. vv. 10-16). 8,3), en la tercera se pone de manifiesto la incapacidad de los magos
La valla del atrio, con sus postes y cortinajes, acotará el espacio para repetir el mismo prodigio con sus encantamientos (v. 14). De ahí
sagrado del santuario, separándolo del espacio profano. Respecto de que los magos reconozcan que «es el dedo de Dios» (v. 15) el que ha
la santidad, existe diferencia de grado entre la Morada y el atrio. Así actuado. No está claro si se refieren al Dios de los israelitas, lo que
lo da a entender la distinta calidad de los materiales usados en uno y supondría el reconocimiento de su superioridad, o a un dios egipcio.
otro caso. Por lo que al emplazamiento de la Morada se refiere, el En cualquier caso, los magos estarían dándose por vencidos, lo que
texto no dice nada expresamente, pero se puede suponer que estaría explicaría su desaparición de la escena en las plagas que siguen (aún
colocada al fondo del atrio, al lado opuesto de la puerta. Detalles se aludirá a ellos en 9,11, pero será para reafirmar su incapacidad).
aparte, el atrio del santuario recuerda el atrio interior del templo de
Salomón (cf. 1 R 8,64). Cuarta plaga. Los tábanos (8,16-28)
16
Yahvé dijo a Moisés: «Levántate pronto mañana, preséntate al
El aceite para el alumbrado (27,20-21) Faraón cuando vaya hacia el Río y dile: Así dice Yahvé: “Deja salir
20
Mandarás a los israelitas que te traigan aceite puro de oliva a mi pueblo, para que me dé culto.” 17 Si no dejas salir a mi pueblo,
molida para la lámpara, para alimentar continuamente la llama. 21 enviaré tábanos contra ti, contra tus siervos, tu pueblo y tus casas.
Aarón y sus hijos lo tendrán dispuesto delante de Yahvé, desde la Las casas de los egipcios y las tierras donde habitan se llenarán de
tábanos. 18 Pero exceptuaré ese día la región de Gosen, donde habi-
tarde hasta la mañana en la Tienda del Encuentro, fuera del velo
ta mi pueblo, para que no haya allí tábanos, a fin de que sepas que
que cuelga delante del Testimonio. Decreto perpetuo será éste para
yo soy Yahvé en medio del país; 19 haré distinción* entre mi pueblo
las generaciones de los israelitas.
y el tuyo. Este signo sucederá mañana.» 20 Así lo hizo Yahvé. Un
enjambre enorme de tábanos vino sobre la casa del Faraón y las
Estos dos versículos relativos al aceite para el alumbrado están casas de sus siervos y sobre el país de Egipto; los tábanos devasta-
fuera de lugar. Por un lado, no encajan en la estructura señalada al ron todo el país.
final del comentario a 25,8-9 y, por otro, sorprende la referencia a la 21
Entonces llamó el Faraón a Moisés y a Aarón y les dijo: «Id y
tarea de Aarón y sus hijos antes de su consagración. A estas observa- ofreced sacrificios a vuestro Dios en este país.» 22 Moisés respondió:
ciones, cabe añadir que este breve pasaje carece de contrapartida en «No conviene que se haga así, porque el sacrificio que ofrecemos a
los cc. 35-40. Su paralelo más próximo se encuentra en Lv 24,2-3, un Yahvé, nuestro Dios, es abominación para los egipcios. Si los egip-
texto casi idéntico al nuestro. cios nos vieran ofrecer un sacrificio que para ellos es abominable
La importancia del mantenimiento continuo de la llama de la ¿no nos lapidarían? 23 Iremos tres días de camino por el desierto,
“lámpara” (el v. 20 emplea el término ma-’ôr [lámpara], en lugar de y allí ofreceremos sacrificios a Yahvé, nuestro Dios, como nos ha
menôrâ [candelabro] de 25,31) salta a la vista si se considera que ordenado.» 24 Contestó el Faraón: «Yo os dejaré partir, para que

176 69
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

ofrezcáis en el desierto sacrificios a Yahvé, vuestro Dios, con tal algunos autores, los cuernos representaban el animal sacrificial y
que no vayáis demasiado lejos. Rogad por mí.» 25 Moisés respondió: simbolizaban el poder expiatorio del altar y del sacrificio. Sea lo que
«En cuanto yo salga de aquí, rogaré a Yahvé, y mañana los tábanos fuere de esta hipótesis, de lo que no cabe duda es que los cuernos son
se alejarán del Faraón, de sus siervos y de su pueblo; pero que el un símbolo de la fuerza. En esta perspectiva, los cuernos serían un
Faraón deje de una vez de engañarnos, impidiendo al pueblo salir ornamento adecuado para un lugar que encarna el poder divino.
a ofrecer sacrificios a Yahvé.» 26 Salió, pues, Moisés de la presencia
del Faraón, y rogó a Yahvé. 27 Yahvé hizo lo que Moisés pedía, y
El atrio (27,9-19)
alejó los tábanos del Faraón, de sus siervos y de su pueblo. No
quedó ni uno. 28 Pero también esta vez se obcecó el Faraón y no dejó 9
También harás el atrio de la Morada. Del lado del Negueb,
salir al pueblo. hacia el Sur, el atrio tendrá un cortinaje de lino fino torzal, en una
longitud de cien codos a uno de los lados. 10 Sus veinte postes des-
V. 19 El texto hebreo lee «yo realizaré una redención» (pedut). En cambio, la ver-
sión griega de los LXX, seguida por la siríaca y la Vulgata, traduce «división» (pelut?).
cansarán sobre veinte basas de bronce; sus ganchos y varillas serán
Rasbam y otros comentaristas judíos sostienen que pedut encierra tanto la idea de dis- de plata. 11 A lo largo del lado septentrional habrá igualmente un
tinción como la de redención. En este sentido se expresan los Targumes: «Yo realizaré cortinaje en una longitud de cien codos, con sus veinte postes que
una redención sobre mi pueblo, pero sobre vuestro pueblo yo acarrearé una aflicción». descansarán sobre veinte basas de bronce; los ganchos de los pos-
tes y sus varillas serán de plata. 12 A lo ancho del atrio, por el lado
El término hebreo ‘a-ro-b, que en el v. 17 se traduce simplemente occidental, habrá un cortinaje de cincuenta codos; sus postes serán
por «tábanos» y en el v. 20 por «enjambre de tábanos», es un nombre diez, y diez igualmente las basas en que descansarán. 13 La anchura
de difícil traducción. Los exegetas judíos antiguos lo ponen en rela- del atrio, al este, al oriente, será de cincuenta codos. 14 Quince codos
ción con la raíz «mezclar»; según ellos, en esta plaga se referiría a un tendrá el cortinaje de un lado, con sus tres postes y sus tres basas.
enjambre de varios tipos de insectos malignos, una mezcla monstruo- 15
Por el otro lado, otro cortinaje de quince codos, con sus tres pos-
sa. La versión griega de los LXX lo traduce por kunómuia («mosca- tes y sus tres basas. 16 La puerta del atrio tendrá un tapiz de veinte
perro»). Filón describe este insecto como «una criatura venenosa y codos, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal,
maligna, que llega con un fuerte zumbido, se lanza como una jabali- labor de recamador. Tendrá cuatro postes y cuatro basas. 17 Todos
na, y, con una embestida violenta, se agarra firmemente a su víctima» los postes que rodean al atrio tendrán varillas de plata; sus ganchos
(De Vita Mosis, I, xxiii, 131). serán de plata y sus basas, de bronce. 18 El atrio tendrá cien codos
En las plagas anteriores no se habla de la exención de los hebre- de largo, cincuenta codos de ancho * y cinco codos de alto; todo de
os. Por primera vez se dice que Yahvé exceptuará la región de Gosen, lino fino torzal y con sus basas de bronce. 19 Todos los utensilios de
donde viven los israelitas (cf. Gn 45,10; 46,28), y hará distinción entre la Morada para toda clase de servicios con todo su clavazón y toda
su pueblo y el del Faraón. De este modo se señala la presencia del la clavazón del atrio, serán de bronce.
Dios de Israel en Egipto: para que el Faraón sepa que Yahvé es Dios
en medio de su país (vv. 18-19). V. 18 Así, con el Pentateuco Samaritano. El Texto Masorético dice «cincuenta por
Tras el enjambre de tábanos, el Faraón se muestra dispuesto a per- cincuenta».
mitir que los hebreos ofrezcan sacrificios a su Dios en Egipto, pero
Moisés rechaza la oferta aduciendo como razón que no estaría bien El atrio será rectangular, de unos 50 m. de largo por 25 m. de
visto por los egipcios, a la par que reitera su petición de ir al desier- ancho (v. 18). Estará cercado por cortinajes de unos 50 m. de ancho
to a tres días de camino (vv. 21-24). Aunque no se dice en qué con- por el lado meridional y otros tantos por el lado septentrional y de
sistirían los sacrificios de los hebreos, lo más probable es que sacrifi- unos 25 m. por el lado occidental (vv. 9-12). En la parte oriental habrá

70 175
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

nada acerca de los querubines (en la versión griega de los LXX, se caran animales de sus rebaños. Ahora bien, el carnero y el macho
mencionan los querubines en 37,5, en la sección correspondiente a la cabrío eran animales sagrados en Egipto. Quizá por eso los sacrifi-
ejecución de la obra). cios de los hebreos serían abominables para los egipcios, habituados
más bien a las ofrendas vegetales y a los sacrificios de aves y anima-
les de matadero.
El altar de los holocaustos (27,1-8)

27 Harás el altar de madera de acacia de cinco codos de largo


1
Quinta plaga. Muere el ganado (9,1-7)
y cinco de ancho; será cuadrado y tendrá tres codos de alto.

9 Yahvé dijo a Moisés: «Preséntate al Faraón y dile: Así dice


1
2
Harás sobresalir de sus cuatro ángulos unos cuernos, que forma-
rán un cuerpo con él; lo revestirás de bronce. 3 Le harás ceniceros Yahvé, el Dios de los hebreos: “Deja salir a mi pueblo para que
para la grasa incinerada, badiles y acetres, tenedores y braseros. me dé culto.” 2 Si te niegas a dejarlo salir y lo sigues reteniendo, 3 la
Fundirás de bronce todos estos utensilios. 4 Fabricarás para él una mano de Yahvé caerá sobre tus ganados del campo, los caballos,
rejilla de bronce, en forma de red; y en los cuatro extremos de la los asnos, los camellos, las vacas y las ovejas; será una peste espan-
red fijarás cuatro anillas de bronce. 5 La colocarás bajo la cornisa tosa. 4 Pero Yahvé distinguirá * entre el ganado de Israel y el gana-
do de Egipto; no perecerá nada de cuanto pertenece a Israel.» 5
inferior del altar, de modo que llegue desde abajo hasta la mitad
Yahvé fijó un plazo en los siguientes términos: «Mañana hará esto
del altar. 6 Harás varales para el altar, varales de madera de acacia,
Yahvé en el país.» 6 Al día siguiente cumplió Yahvé su palabra y
que revestirás de bronce. 7 Para transportar el altar, se pasarán
murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los israelitas
estos varales por las anillas de ambos lados del altar. 8 Harás el altar no murió ni una res. 7 El Faraón mandó averiguar y, efectivamente,
hueco, de paneles; conforme a lo que se te ha mostrado en la mon- del ganado de Israel no había muerto ni una res. Sin embargo, el
taña, así lo harás. Faraón se obstinó y no dejó salir al pueblo.

El altar es el lugar para inmolar la víctima y ofrecer el sacrificio. V. 4 Se produce un cambio en el discurso divino que de la primera persona del sin-
gular (vv. 1-2) pasa a la tercera (vv. 3-4). En el v. 4, la versión de los LXX continúa en
Es una pieza esencial del Santuario. Aunque este texto no especifica
primera persona, a la par que utiliza una expresión diferente: «Yo, en esta ocasión,
el tipo de sacrificios que se ofrecerán en este altar, otros textos lo haré un prodigio» (lit. «una paradoja», en el sentido de una acción inverosímil, corres-
denominan “altar de los holocaustos” (cf. 30,28; 31,9; 35,16; 38,1). Se pondiente a la distinción extraordinaria señalada en el texto hebreo).
le llama también “altar de bronce” (38,30; 39,39), para distinguirlo
del “altar de oro” o altar del perfume, donde se quemaba el incienso La «peste espantosa» anunciada al comienzo de esta plaga (v. 3)
(30,1-5; 37,25-28; 39,38; 40,5). Estaba colocado en el atrio, delante de no se dice en qué consiste. Por la continuación del relato sabemos
la puerta de entrada a la Tienda que está sobre la Morada (cf. que dicha peste o epidemia afectó al ganado. El término hebreo
40,2.6.29). deber, usado aquí en referencia a los animales, se emplea en Lv 26,25
Era un cuadrado de madera de acacia, recubierta de bronce, de y Dt 28,21 en referencia a los seres humanos, como una maldición
unos 2,5 m. de largo por 2,5 m. de ancho y 1,5 m. de alto; en sus cua- por la ruptura de la alianza. A propósito de esta peste, Orígenes
tro ángulos sobresalían unos “cuernos” (vv. 1-2). Las excavaciones comenta: «la plaga del ganado es el castigo apropiado por la adora-
arqueológicas realizadas en Oriente Próximo han sacado a la luz ción de los animales en Egipto» (Homiliae in Exodum, 4,6).
numerosos altares de este tipo. Se discute acerca de la función de los Novedoso en esta plaga es el hecho de que el Faraón envíe a
cuernos. En 29,12 se habla de untarlos con la sangre del novillo inmo- alguien a Gosen para cerciorarse de que ocurrió realmente como se
lado y en 30,10 de hacer expiación sobre los cuernos del altar. Según dice (v. 7).

174 71
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Sexta plaga. Las úlceras (9,8-12) sobria al máximo, se cierra con una norma que empieza a sonar a
estribillo: lo harás «conforme al diseño que se te ha mostrado en la
8
Yahvé dijo a Moisés y a Aarón: «Tomad dos puñados llenos de
montaña» (v. 30; cf. 25,9.40).
hollín * de horno. Moisés lo echará al aire, en presencia del Faraón,
9
y se convertirá en polvo fino sobre todo el país de Egipto, y origi-
nará, en hombres y ganados, úlceras que segregan pus por todo el El velo y la cortina (26,31-37)
país de Egipto.» 10 Tomaron, pues, hollín de horno y, presentándo- 31
Harás un velo de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino
se ante el Faraón, Moisés lo echó al aire, produciendo en hombres fino torzal; bordarás en él unos querubines. 32 Lo colgarás de cua-
y animales úlceras con secreción de pus. 11 Ni siquiera los magos
tro postes de acacia, revestidos de oro, provistos de ganchos de oro
pudieron permanecer ante Moisés a causa de las úlceras, pues las
y de sus cuatro basas de plata. 33 Colgarás el velo debajo de los bro-
úlceras afectaron a los magos como a todos los demás egipcios.
ches; y allá, detrás del velo, llevarás el arca del Testimonio, y el velo
12
Pero Yahvé hizo que el Faraón se obstinase y no les hiciera caso,
os servirá para separar el Santo del Santo de los Santos. 34Pondrás
tal como Yahvé había dicho a Moisés.
el propiciatorio sobre el arca del Testimonio, en el Santo de los
V. 8 En hebreo, pîah., que algunos traducen por «ceniza». Es un término que, en el Santos. 35 Fuera del velo colocarás la mesa, y frente a la mesa, en el
AT, sólo aparece aquí y en el v. 10. lado meridional de la Morada, el candelabro; pondrás la mesa en
el lado norte.
Las víctimas de esta plaga son los seres humanos (es la primera
36
Harás para la entrada de la Tienda una cortina de púrpura vio-
plaga que les afecta directamente), los animales y, de modo especial, leta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal, labor de recamador.
los magos. A pesar de que los magos dicen estar en contacto con el
37
Para la cortina harás cinco postes de acacia, que revestirás de
mundo de los dioses y creen tener poderes secretos, en esta ocasión oro; sus ganchos serán también de oro, y fundirás para ellos cinco
no pueden librarse de las consecuencias malignas de la plaga, lo que basas de bronce.
les dejará fuera de escena definitivamente. Por el contrario, Moisés
y Aarón no se ven afectados por ella, conservando así su dignidad y El velo (vv. 31-35) se hará con los mismos materiales que los tapi-
aumentando su autoridad. ces de la Morada y llevará bordados unos querubines (comparar el v.
A juzgar por Dt 28,27, los israelitas asociaban a Egipto con las 31 con el v. 1). Servirá para separar el “Santo” (qo-deš) del “Santo de
afecciones cutáneas. Curiosamente, los historiadores helenísticos los Santos” (qo-deš haqqoda-šîm) (v. 33). En el Santo de los Santos –el
egipcios achacan la expulsión de los israelitas de Egipto a las infec- lugar santo por excelencia, reservado a Dios, al que sólo puede acce-
ciones de la piel de los hebreos (Josefo, Contra Apionem, I, 229.279). der el sumo sacerdote el gran día de la expiación (cf. Lv 16)- se pon-
drán el arca y el propiciatorio (v. 33), los dos objetos más importan-
tes (ver lo dicho a propósito de 25,22). En la descripción del templo
Séptima plaga. La granizada (9,13-35)
de Salomón, se alude también al Santo de los Santos (cf. 1 R 6,16).
13
Yahvé dijo a Moisés: «Levántate de madrugada mañana, pre- En el Santo –al que diariamente podían acceder el sumo sacerdote y
séntate al Faraón y dile: Así dice Yahvé, el Dios de los hebreos: “Deja los demás sacerdotes (cf. 30,7-8)– se colocará la mesa del pan de la
salir a mi pueblo para que me dé culto.” 14 Pues esta vez voy a man- presencia y el candelabro (v. 35).
dar todas mis plagas contra ti *, tus siervos y tu pueblo para que Al igual que los tapices de la Morada (v. 1) y el velo interior (v. 31),
sepas que no hay como yo en toda la tierra. 15 Porque si yo hubiera la cortina de la entrada se hará de púrpura violeta y escarlata, de car-
extendido mi mano y te hubiera herido con peste a ti y a tu pueblo, mesí y lino fino torzal (v. 36), pero a diferencia de ellos no se dice

72 173
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

El armazón (26,15-30) ahora ya habrías desaparecido de la tierra; 16 pero te he preservado


para mostrarte mi poder y para que se proclame mi nombre por
15
Harás también para la Morada tableros de madera de acacia,
toda la tierra. 17 Puesto que aún te resistes a dejar partir a mi pue-
y los pondrás de pie. 16 Cada tablero tendrá diez codos de largo y
blo, 18mañana, a esta hora, haré caer una granizada tan fuerte,
codo y medio de ancho. 17 Tendrá además dos espigas paralelas.
como no la ha habido en Egipto desde su fundación hasta hoy.
Harás lo mismo para todos los tableros de la Morada. 18 Pondrás 19
Ahora, pues, manda recoger tu ganado y cuanto tienes en el campo.
veinte de los tableros en el flanco del Negueb, hacia el sur. 19 Harás
Sobre todos los hombres y animales que se hallen en el campo y no
cuarenta basas de plata para colocarlas debajo de los veinte table-
sean recogidos en casa, caerá el granizo y los matará.» 20 Los siervos
ros: dos basas debajo de un tablero para sus dos espigas y dos
del Faraón que temieron la palabra de Yahvé recogieron en casa a
basas debajo del otro tablero para sus dos espigas. 20 Para el segun-
sus esclavos y ganados, 21 mas los que no hicieron caso de la palabra
do flanco de la Morada, la parte del norte, otros veinte tableros, 21
de Yahvé dejaron en el campo a sus esclavos y ganados.
con sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de un tablero y
dos basas debajo de otro tablero. 22 Para la parte posterior de la
22
Yahvé dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, y caerá
Morada, hacia el occidente, harás seis tableros; 23 y para los ángu- granizo en todo el país de Egipto, sobre los hombres, los ganados
los de la Morada, en su parte posterior, dos más, 24 que estarán uni- y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.» 23 Moisés
dos, desde abajo hasta arriba, hasta la primera anilla. Así se hará extendió su cayado hacia el cielo, y Yahvé lanzó truenos*, granizo
con los dos tableros destinados a los dos ángulos. 25 Serán, pues, y rayos a la tierra. Yahvé desencadenó una lluvia de granizo sobre
ocho tableros con sus basas de plata; dieciséis basas, dos debajo de el país de Egipto. 24 El granizo y los rayos mezclados con el granizo
un tablero y dos basas debajo del otro tablero. fueron tan fuertes que nunca se había visto una cosa semejante en
26
Harás, además, cinco travesaños de madera de acacia para los el país de Egipto desde que comenzó a ser nación. 25 El granizo
tableros de un flanco de la Morada, 27 cinco travesaños para los devastó cuanto había en el campo –hombres y animales– en todo el
tableros del otro flanco, y cinco travesaños para los tableros de la país de Egipto. El granizo machacó también toda la hierba del
parte posterior de la Morada, hacia el occidente. 28 El travesaño campo y tronchó todos los árboles del campo. 26 Tan sólo en la
central pasará a media altura de los tableros, de un extremo al región de Gosen, donde habitaban los israelitas, no hubo granizo.
otro.
27
El Faraón hizo llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: «Esta vez
29
Revestirás de oro los tableros y les harás anillas de oro, para he pecado * ; Yahvé es justo, y mi pueblo y yo somos culpables.
pasar los travesaños. También revestirás de oro los travesaños.
28
Rogad a Yahvé. Basta ya de truenos y granizo. Yo os dejaré salir
30
Erigirás la Morada conforme al diseño que se te ha mostrado y no tendréis que quedaros más tiempo aquí.» 29 Moisés le respon-
en la montaña. dió: «Cuando salga de la ciudad extenderé mis manos hacia Yahvé,
cesarán los truenos, y no habrá más granizo, para que sepas que la
El armazón consta de 28 tableros de madera de acacia de unos 5 tierra entera es de Yahvé. 30 Pero sé que tú y tus siervos aún no
m. de largo por 0,75 m. de ancho: diez se colocarán en el lado meri- teméis a Yahvé, Dios * .» 31 (Se estropearon el lino y la cebada, pues
dional de la Morada y otros diez en el lado septentrional; los ocho la cebada estaba ya en espiga, y el lino en flor. 32 El trigo y la espel-
restantes se pondrán en el lado occidental. Debajo de cada tablero se ta no se estropearon por ser tardíos).
colocarán dos basas de plata (cincuenta y seis basas en total) (vv. 15- 33
Moisés salió de la presencia del Faraón y de la ciudad, extendió
25) Forman también el armazón 15 travesaños de madera de acacia las manos hacia Yahvé y cesaron los truenos y el granizo, y no cayó
para los tableros: cinco para cada lado (vv. 26-28). Tanto los tableros más lluvia sobre la tierra. 34 Cuando el Faraón vio que había cesado
como sus travesaños irán revestidos de oro (v. 29). La descripción, la lluvia, el granizo y los truenos, pecó de nuevo, y se obstinó su

172 73
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

corazón y el de sus siervos. 35 Se obstinó, pues, el Faraón y no dejó cada pieza será de treinta codos; la anchura, de cuatro. Las once
salir a los israelitas como Yahvé había dicho por boca de Moisés. piezas tendrán las mismas medidas. 9 Juntarás cinco piezas en una
parte y seis en la otra y doblarás la sexta pieza ante la fachada de
V. 14 Lit. «sobre tu corazón».
V. 23 Lit. «dio voces». Los israelitas creían que el trueno era la voz de Dios (cf. 19, la Tienda. 10 Harás cincuenta lazos en el borde de la última pieza del
16; 20,18; Sal 29,3-9; Jb 28,26...). primer conjunto, y cincuenta lazos en el borde de la última pieza
V. 27 El verbo hebreo usado aquí es h.a-ta-’, cuyo significado básico es «pecar». No del segundo conjunto. 11 Harás cincuenta broches de bronce e intro-
obstante, algunos lo traducen por «he errado» / «me he equivocado», por considerar
excesivo el significado de «pecar» en este contexto. Con todo, hay que tener en cuenta
ducirás los broches en los lazos, uniendo así la Tienda para que
el tono altamente teológico del relato de esta plaga. forme un espacio único.
V. 30 La expresión Yahvé ’Elohim («El Señor Dios»), fuera de Gn 2-3, es más bien 12
Como las piezas de la Tienda exceden en amplitud, harás ex-
rara en el AT. tender la mitad de la pieza excedente por detrás de la Morada. 13 Lo
que excede en longitud de las piezas de la Tienda –un codo por cada
Como las demás plagas, la séptima comienza con un discurso de lado– se extenderá a ambos lados de la Morada, a un lado y a otro,
Yahvé; pero, a diferencia de ellas, supera en longitud todos los otros para cubrirla.
discursos divinos del inicio de las plagas (vv. 13-19). En él aparecen 14
También harás para la Tienda un toldo de pieles de carnero
algunas novedades significativas. En primer lugar, Yahvé amenaza al teñidas de rojo; y encima otro toldo de cueros finos.
Faraón con traer “todas sus plagas”(v. 14), en plural, mostrando una
intensidad que sobrepasa los límites de la presente plaga. Una inten- En los vv. 1-14 hay que distinguir la Morada, la Tienda sobre la
sificación similar se advierte en la fórmula referente al conocimiento morada y los toldos. La “Morada” consta de diez tapices de lino de
de Yahvé: ya no basta con que el Faraón sepa que “Yo soy Yahvé” unos 14 m. de largo por 2 m. de ancho, con querubines bordados en
(7,17; 8,18) o que “no hay como Yahvé” (8,6); ahora, al comienzo de
ellos, trabados entre sí por medio de lazos y broches de oro (vv. 1-6).
la séptima plaga, se matiza «para que sepas que no hay como Yo en
La “Tienda sobre la Morada” está formada por once telones, tejidos
toda la tierra» (v. 14) y, al final de la misma, se remata diciendo «para
con pelo de cabra, de unos 15 m. de largo por 2 m. de ancho, traba-
que sepas que la tierra entera es de Yahvé» (v. 29). Evidentemente, se
dos entre sí por medio de lazos y broches de bronce. Con ellos, se
quiere subrayar la idea de que Yahvé no es un mero Dios local, sino
cubrirá la Morada (vv. 7-13). Los “toldos” (v. 14) son de dos tipos:
un Dios universal. En consonancia con esto, se da a entender que
Yahvé no sólo busca la salvación de Israel. Prueba de ello es que ofre- uno, de pieles de carnero teñidas de rojo; el otro, de cueros finos (no
ce a los siervos del Faraón la posibilidad de escapar de la plaga anun- se indican sus dimensiones).
ciada (v. 19). El término hebreo traducido por “morada” es miška-n, un sustan-
La magnitud de la plaga se pone de relieve en la descripción de la tivo derivado de la raíz ša-kan (“morar”, “habitar”). En el AT se usa
misma (vv. 23-24), especialmente en la frase final: «nunca se había para referirse tanto a la “morada” de los hombres, sea ésta fija (cf. Is
visto una cosa semejante en el país de Egipto desde que comenzó a 22,16; Sal 49,12) o móvil (cf. Is 54,2; Sal 78,28), como a la “morada”
ser nación». Si incomparable es Yahvé (vv. 14 y 29), incomparables de Yahvé, que también puede ser fija (el templo de Jerusalén: Sal
son también sus obras (vv. 18 y 24). No es extraño, pues, que el fara- 26,8; 74,7) o móvil (el santuario del desierto: Ex 25,9; 26,1; etc.).
ón cambiara de parecer y reconociera a Yahvé como Dios justo, de Cuando es móvil, la morada suele tener la forma de una tienda. Tal
quien espera el perdón y la misericordia por la intercesión de Moisés es el caso de la Morada mandada construir por Yahvé en el Sinaí:
y Aarón (vv. 27-28). Pero, pasada la tormenta, el faraón volvió a las tenía la forma de una tienda, semejante en esto a la vivienda de los
andadas (vv. 33-35), como de costumbre. habitantes del lugar.

74 171
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

La Morada: Octava plaga. Las langostas (10,1-20)


En los cc. 25-31 (35-40) se juega con una acepción más estricta y
10 Yahvé dijo a Moisés: «Preséntate al Faraón, porque yo le he
1

con otra más amplia de la Morada. En sentido estricto, la Morada es hecho obcecarse a él y a sus siervos, para realizar mis signos
la estructura que se manda hacer en 26,1 y que se describe en 26,1-6: en medio de ellos; 2 y para que puedas contar a tu hijo y a tu nieto
una especie de pabellón, formado por unos lienzos, que delimitan un cómo manejé a Egipto y los signos que realicé en medio de ellos.
espacio único. Indudablemente, es la pieza principal del Santuario. Así sabréis que yo soy Yahvé.» 3 Moisés y Aarón se presentaron ante
Las demás piezas descritas en el c. 26 son accesorias respecto de ella el Faraón y le dijeron: «Así dice Yahvé, el Dios de los hebreos:
y están a su servicio: la Tienda sobre la Morada (vv. 7-13) y los toldos ¿Hasta cuándo te resistirás a humillarte ante mí? Deja salir a mi
(v. 14) sirven para protegerla; el armazón (vv. 15-34), para mantener- pueblo para que me dé culto. 4 Si te niegas a dejar salir a mi pue-
la en pie y darle solidez; el velo (vv. 35-36), para separar espacios y la blo, mañana traeré las langostas sobre tu territorio; 5 y cubrirán la
cortina (vv. 37-38), para cerrar la entrada. En sentido amplio, la superficie de la tierra, de tal modo que no podrá verse el suelo.
Morada es la estructura descrita en el conjunto del c. 26, es decir, «la Devorarán lo que os quedó de la granizada, y comerán todos los
Morada, con su Tienda y sus toldos, sus broches, sus tableros, sus tra- árboles que crecen en vuestros campos. 6 Llenarán tus casas, las
vesaños, sus postes y sus basas», tal como se dice en 35,11, más el casas de tus siervos, y todas las casas de Egipto. Ni tus padres ni
mobiliario (35,12ss). Cuando en 25,9 Yahvé manda construir una tus abuelos vieron nunca una cosa así desde que habitan en la tie-
Morada para él, se refiere a la Morada en sentido amplio. Asimismo, rra hoy.» Moisés se retiró y salió de la presencia del Faraón. 7 Los
cuando en 27,9.19 se habla del atrio que precede la Morada se entien- siervos del Faraón le dijeron: «¿Hasta cuándo nos tenderá ése un
lazo a nosotros? Deja salir a esa gente y que dé culto a Yahvé, su
de la Morada en su conjunto.
Dios. ¿Aún no te das cuenta de que Egipto se está arruinando?».
8
Hicieron volver a Moisés y a Aarón ante el Faraón y éste les
La Morada, con su Tienda y sus toldos (26,1-14) dijo: «Id a dar culto a Yahvé, vuestro Dios. Pero ¿quiénes van a ir?»
9
Moisés respondió: «Iremos con nuestros niños y nuestros ancia-
26 Harás la Morada con diez tapices, de lino fino torzal, de
1

nos, con nuestros hijos y nuestras hijas, con nuestras ovejas y nues-
púrpura violeta y escarlata y de carmesí; bordarás en ellos
tras vacas, pues tenemos que celebrar la fiesta de Yahvé.» 10 Él les
unos querubines. 2 La longitud de cada tapiz será de veintiocho
dijo: «¡Que Yahvé esté con vosotros, si yo voy a dejaros salir con
codos, y la anchura de cuatro. Todos los tapices tendrán las mis-
vuestros pequeños! A la vista están vuestras malas intenciones.
mas medidas. 3 Cinco tapices estarán unidos entre sí, y lo mismo 11
No lo permitiré; salid si queréis los varones solos y dad culto a
los otros cinco. 4 Pondrás lazos de púrpura violeta en el borde del Yahvé, pues eso es lo que buscabais.» Y los echaron de la presen-
tapiz con que termina la primera serie, y lo mismo harás en el cia del Faraón.
borde del tapiz con que termina el segundo conjunto. 5 Pondrás 12
Yahvé dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el país de Egipto
cincuenta lazos en el primer tapiz y otros cincuenta en el borde y que la langosta invada el país de Egipto * y devore toda la hierba
del último tapiz del segundo conjunto, correspondiéndose los lazos del país y cuanto quedó del granizo.» 13 Moisés extendió su cayado
unos con otros. 6 Harás cincuenta broches de oro y con los bro- sobre el país de Egipto y Yahvé hizo soplar el viento del este sobre
ches enlazarás entre sí los tapices, para que la Morada forme un el país todo aquel día y toda la noche. Y cuando amaneció, el vien-
espacio único. to del este había traído la langosta.
7
Harás también tapices de pelo de cabra para formar una Tien- 14
La langosta invadió todo el país de Egipto, y se posó en todo el
da sobre la Morada. Tejerás once de estas piezas. 8 La longitud de territorio egipcio; una nube de langostas como no la había habido

170 75
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

hasta entonces ni la habría después. 15 Cubrió toda la superficie del segundo brazo tendrá tres cálices en forma de flor de almendro,
país, obscureciendo la tierra*; devoró toda la hierba del país y con corola y flor; y así los seis brazos que salen del candelabro.
todos los frutos de los árboles que el granizo había dejado. No 34
En el mismo candelabro habrá cuatro cálices en forma de flor de
quedó nada verde ni en los árboles ni en los campos en todo el país almendro, con sus corolas y sus flores: 35 una corola debajo de los
de Egipto. dos primeros brazos que forman cuerpo con el candelabro; una
16
El Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: «He corola, debajo de los dos siguientes, y una corola, debajo de los dos
pecado contra Yahvé, vuestro Dios, y contra vosotros. 17 Perdonad últimos brazos; así con los seis brazos que salen del candelabro.
mi pecado por esta vez y rogad a Yahvé, vuestro Dios, que aparte 36
Las corolas y los brazos formarán un cuerpo con el candelabro.
de mí esta plaga mortífera.» 18 Moisés salió de la presencia del Todo ello formará un cuerpo de oro puro macizo. 37 Harás sus siete
Faraón y rogó a Yahvé. 19 Yahvé cambió la dirección del viento, que lámparas que colocarás encima de manera que den luz al fren-
sopló con toda fuerza del este y se llevó la langosta y la arrojó al te. 38 Sus despabiladeras y sus ceniceros serán de oro puro. 39 Se em-
mar de Suf. No quedó ni una langosta en todo el territorio de pleará un talento de oro puro para hacer el candelabro con todos
Egipto. 20 Pero Yahvé hizo que el Faraón se obstinara y no dejó salir estos utensilios. 40 Fíjate para que lo hagas conforme al diseño que
a los israelitas.
se te ha mostrado en la montaña.
V. 12 El texto hebreo dice literalmente: «Extiende tu mano sobre el país de Egipto
con la langosta, y que suba sobre el país de Egipto». La versión griega de los LXX sim- La función primaria del candelabro (menôrâ) de los siete brazos
plifica así: «Extiende tu mano sobre el país de Egipto, y que la langosta suba sobre el era lógicamente la de iluminar el santuario, que no tenía más luz que
país».
V. 15 Los LXX leen: «y la devastó»; y la Vulgata: «devastándolo todo».
la que entraba por la puerta. El v. 37 prescribe que las siete lámparas
se coloquen de tal manera que iluminen lo que está frente a ellas.
Esta precisión muestra el interés por iluminar determinados puntos,
La plaga de langostas es un fenómeno bien conocido en el Pró-
pero es insuficiente para hacerse una idea exacta de la posición de las
ximo Oriente antiguo, como muestran numerosos textos bíblicos y
lámparas y de los puntos directamente enfocados.
extrabíblicos. En unos y otros, las langostas son un motivo literario
La descripción un tanto somera e incompleta del candelabro
para simbolizar el castigo enviado por Dios contra un país (cf. Dt
28,38; Am 4,9; 7,1-2; Jl 1-2; ver asimismo el tratado de sucesión de imposibilita su reproducción, lo que ha dado pie a diferentes conje-
Asaradón [ANET, 538] y otros textos mesopotámicos). turas. Las conexiones con el reino vegetal sugieren la imagen de un
En esta plaga, al igual que en la anterior, se subraya el carácter árbol estilizado. Pero, mientras que unos lo comparan con el árbol de
incomparable del suceso (vv. 6.14; cf. 9,18.24) y se repite el motivo de la vida de Gn 2,9; 3,24 (luz y vida están estrechamente relacionados),
la confesión del pecado del Faraón y de su arrepentimiento momen- otros establecen un paralelismo con el almendro de Jr 1,11-12, sím-
táneo, con petición de perdón incluida (vv. 16-20; cf. 9,27-34*). Por bolo de Yahvé que vigila sobre Israel. Los siete brazos, con sus siete
otro lado, la plaga de langostas se asemeja a la de las ranas, en el sen- lámparas, han llevado a algunos a relacionarlo con los siete días de
tido de que éstas como aquéllas “cubren toda la tierra / todo el país la creación; y a Filón le ha movido incluso a parangonarlo con los
de Egipto” (vv. 5 y 15; cf. 8,6). siete planetas (Vita Mosis, II, 102s.). Estas conjeturas, más o menos
Resulta novedosa, en cambio, la intervención de los cortesanos interesantes e ingeniosas, exceden indudablemente los datos señala-
ante el Faraón para que, aunque no “reconozca a Yahvé”, se dé cuen- dos por los textos bíblicos.
ta (“reconozca”) «de que Egipto se está arruinando» (v. 7). La situa- Acerca del v. 40, con el que se culmina el pasaje, ver lo dicho a pro-
ción es dramática. Todo parece apuntar a un desenlace fatal. El pósito de 25,9.

76 169
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

de oro alrededor del mismo. 26 Le harás cuatro anillas de oro, y pon- Faraón califica de «plaga mortífera» la invasión de langostas (v. 17).
drás las anillas en los cuatro ángulos correspondientes a sus cua- El “viento” que Yahvé hace soplar para traer las langostas (v. 13) pre-
tro pies. 27Estarán las anillas junto al reborde, para pasar por ellas sagia, en cierto modo, aquel otro “viento” que el mismo Yahvé hará
los varales y transportar la mesa. 28 Harás los varales de madera soplar sobre las aguas del mar (14,21) para vencer definitivamente a
de acacia y los revestirás de oro. Con ellos se transportará la mesa. los egipcios.
29
Harás también las fuentes, los vasos, las jarras y las copas para
las libaciones. De oro puro los harás. 30 Y sobre la mesa pondrás Novena plaga. Las tinieblas (10,21-29)
perpetuamente delante de mí el pan de la Presencia *.
21
Yahvé dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo y apa-
V. 30 Lit. «panes de la faz», es decir, los panes colocados «ante la faz» / «en pre- rezcan sobre el país de Egipto tinieblas, tinieblas densas.» 22 Exten-
sencia de» Yahvé.
dió Moisés su mano hacia el cielo y las densas tinieblas cubrieron
durante tres días el país de Egipto. 23 No se veían unos a otros, y
De dimensiones similares al arca (en torno a 1 m. de largo, 0,50 nadie se levantó de su sitio por espacio de tres días, mientras que
de ancho y 0,75 de alto) y transportable como ella, la mesa descrita todos los israelitas tenían luz en sus moradas.
en los vv. 23-28 servía para poner sobre ella el pan de la Presencia (v. 24
El Faraón llamó a Moisés *y le dijo: «Id y dad culto a Yahvé;
30) y probablemente también las fuentes, los vasos, las jarras y las que se queden solamente vuestras ovejas y vuestras vacas. También
copas (v. 29). Según algunos autores, el pan se ofrecería a Yahvé vuestros niños podrán ir con vosotros.» 25 Moisés replicó: «Tienes
como alimento, una costumbre propia de otras religiones que no que dejarnos llevar también reses para ofrecer sacrificios y holo-
sería completamente ajena a Israel (ver Lv 21,6.8.17; 22,25). Según caustos a Yahvé, nuestro Dios. 26 Nuestro ganado vendrá también
otros, aquí el pan no se presenta propiamente como alimento, sino con nosotros. No quedará ni una res, porque de él hemos de tomar
como una pieza estándar e indispensable del equipamiento, equipa- para dar culto a Yahvé, nuestro Dios. Aún no sabemos qué vamos
rable a los recipientes colocados junto al pan. Ahora bien ¿cuál era la a ofrecer a Yahvé hasta que lleguemos allá.»
función del pan y de los recipientes como parte del mobiliario del 27
Yahvé hizo que el Faraón se obstinara y no quisiera dejarlos
santuario? Una mesa preparada es señal de riqueza y de buena posi- salir. 28 Y el Faraón dijo a Moisés: «Lárgate * y no vuelvas a presen-
ción social. El santuario está dispuesto y equipado de acuerdo con la tarte ante mí, pues si te vuelvo a ver por aquí, morirás» 29 Respondió
dignidad real de Yahvé. Él, el Señor del mundo, debería sentirse en la Moisés: «Tú lo has dicho: no volveré a presentarme ante ti.»
tierra como en su propia casa. Aquí late, como en otras partes, una
concepción antropomórfica de Dios. Pero no ha de interpretarse bur- V. 24 El Pentateuco Samaritano, los LXX y la Vulgata añaden «y a Aarón».
damente, como si la divinidad comiera y bebiera en el santuario. El V. 28 Lit. «Ve[te] de junto de mí».
pan y el cubierto son estrictamente ornamentales.
La novena plaga no consiste en el conocido jamsín (viento cálido
cargado de arena del desierto) ni en un simple eclipse solar. Se trata
El candelabro (25,31-40)
más bien de una oscuridad misteriosa, sin parangón alguno, que
31
Harás también un candelabro de oro puro. Harás de oro maci- afecta a los egipcios pero no a los israelitas. El término ’a-pe-lâ
zo el candelabro, su pie y su tallo. Sus cálices, corolas y flores for- (“negrura”), usado en el v. 22 para enfatizar la densidad de las tinie-
marán un cuerpo con él. 32 Saldrán seis brazos de sus lados: tres blas, aparece en algunos profetas para caracterizar la oscuridad del
brazos de un lado y tres del otro. 33 El primer brazo tendrá tres cáli- “día de Yahvé” (cf. Is 8,22; Jl 2,2; So 1,15). El “día de Yahvé” apunta
ces en forma de flor de almendro, con corola y flor; también el al juicio divino. Esta aproximación invita a pensar que se acerca la

168 77
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

hora de la verdad, el momento de la derrota definitiva. En el mismo 10 y 17). Se ponía encima del arca (v. 21), lo que no significa necesa-
sentido, cabría citar una serie de mitos egipcios en los que se alude riamente que sirviera de tapadera. El término hebreo kappo-ret puede
a la oscuridad como una fuerza hostil y destructora (cf. ANET 6.7. interpretarse en un doble sentido, según la raíz de la que se haga deri-
11.12). var: si se hace derivar de kapar, significaría en efecto «tapa» o «tapa-
Ante una situación tan delicada, el faraón llama a Moisés para dera»; pero, si se hace derivar de kipper, significaría más bien «expia-
negociar la salida de los israelitas de Egipto (vv. 24-26). Pero Yahvé ción» o «propiciación». La versión de los LXX lo traduce por hilaste-
hizo que el Faraón se obstinara e interrumpiera de modo violento rion y la Vulgata por propitiatorium (Lv 16 inclinaría la balanza en
toda negociación, echando a Moisés de su presencia y amenazándo- este sentido: ver, en especial, los vv.14-16). Ahora bien, si el kappo-ret
lo de muerte si volvía a presentarse ante él (vv. 27-28). Moisés asien- no era la tapadera del arca (en cuyo caso, se supone que el arca era
te (v. 29). Todo parece terminado, pero, con ocasión de la décima un objeto completo, con su propia tapadera, y separado), ¿por qué se
plaga, el Faraón volverá a llamar a Moisés (12,31). ponía el kappo-ret sobre el arca? Según algunos autores, sería para
enfatizar la autoridad del “Testimonio”, es decir, las dos tablas de pie-
Anuncio de la décima plaga (11,1-10) dra con el Decálogo (cf. 24,12; 31,18) colocadas dentro del arca (vv.
16.21), llamada por ello «arca del Testimonio» (v. 22).

11 Yahvé dijo a Moisés: «Todavía enviaré una plaga al Faraón


1
En los dos extremos del propiciatorio, formando cuerpo con él,
y a Egipto, tras lo cual os dejará partir. Más aún, no sólo os habrá dos querubines (vv. 18-19). El término “querubín” es una sim-
dejará partir, sino que incluso os expulsará definitivamente de ple trascripción del hebreo kerûbîm, correspondiente a su vez al babi-
aquí*. 2 Habla al pueblo y que cada hombre pida a su vecino, y cada lónico karibu. A tenor de la iconografía oriental y de las descripcio-
mujer a su vecina, objetos de plata y objetos de oro*.» 3 Yahvé hizo nes del AT, eran seres alados con forma de esfinge. Los karibu babi-
que el pueblo se ganase el favor de los egipcios. Moisés gozaba de lónicos tenían la función de velar a la puerta de los templos y de los
gran consideración en el país de Egipto a los ojos de los servidores palacios. En el AT varía su función: guardianes del paraíso o de la
del Faraón y a los ojos del pueblo. montaña (Gn 3,24; Ez 28,14-16), medios de transporte de Dios (2 S
4
Moisés dijo: «Así dice Yahvé: A media noche yo pasaré por en 22,11; Sal 18,11), etc. Su representación en el v. 20 con las alas exten-
medio de Egipto. 5 Morirán en el país de Egipto todos los primogé- didas cubriendo el propiciatorio podría indicar su papel de centine-
nitos: desde el primogénito del Faraón, que se sienta en su trono, las del arca del testimonio (cf. 1 R 6,23-27).
hasta el primogénito de la esclava, que se ocupa del molino, y todos De la importancia del arca y del propiciatorio da testimonio el
los primogénitos del ganado. 6 Y habrá en el país de Egipto un gran v. 22: son el lugar de encuentro y de comunicación de Yahvé, el signo
clamor, cual nunca lo ha habido ni lo habrá. 7 Pero entre los israe- visible de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Más adelante,
litas no ladrará ni un perro, ni a los hombres ni a las bestias, para en 26,34, se acentuará la importancia de estos objetos, al prescribir
que sepáis que Yahvé distingue entre Egipto e Israel. 8 Entonces que se coloquen en el Santo de los Santos.
vendrán a mí todos estos siervos tuyos y, postrados ante mí, me
suplicarán: Sal con todo el pueblo que te sigue. Entonces, saldré.»
La mesa del pan de la Presencia (25,23-30)
Y, ardiendo en cólera, salió de la presencia del Faraón.
9
Yahvé dijo a Moisés: «El Faraón no os hará caso, para que se Harás una mesa de madera de acacia, de dos codos de largo,
23

multipliquen mis prodigios en el país de Egipto.» 10 Moisés y Aarón uno de ancho, y codo y medio de alto. 24 La revestirás de oro puro y
realizaron todos estos prodigios ante el Faraón; pero Yahvé hizo que le pondrás alrededor una moldura de oro. 25 Harás también en
el Faraón se obstinara y no dejara salir de su país a los israelitas. torno de ella un reborde de un palmo de ancho, con una moldura

78 167
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

El mobiliario: El c. 11 es un texto de transición: por una lado, remite a las nueve


primeras plagas, cerrando así su relato (cf. v. 10), y, por otro, anuncia
El Arca y el propiciatorio (25,10-22) la décima plaga, cuyo relato se lleva a cabo en 12,29-34. Además, la
10
Harás un arca de madera de acacia de dos codos y medio de décima plaga se diferencia formalmente de las nueve primeras y, más
largo *, codo y medio de ancho y codo y medio de alto. 11 La reves- que a ellas, está ligada a la fiesta de la Pascua y a la salida de Egipto.
tirás de oro puro; por dentro y por fuera la revestirás; y además El anuncio de la décima plaga es grave y solemne, como corres-
pondrás en su derredor una moldura de oro. 12 Fundirás para ella ponde a un acontecimiento tan decisivo: mientras que las nueve pri-
cuatro anillas de oro, que pondrás en sus cuatro pies, dos anillas a meras plagas las realizaron Moisés y Aarón, la décima será entera-
un costado, y dos anillas al otro. 13 Harás también varales de made- mente obra de Yahvé (v. 4). Además, a diferencia de las nueve ante-
ra de acacia, que revestirás de oro, 14 y los pasarás por las anillas de riores, que no habían acarreado la muerte de seres humanos, la déci-
los costados del arca, para transportarla. 15 Los varales deben que- ma plaga traerá la muerte de todos los primogénitos del país de
dar en las anillas del arca, y no se sacarán de allí. 16 En el arca pon- Egipto (v. 5; cf. 4,22-23). Todo ello provocará un clamor sin prece-
drás el Testimonio que yo te voy a dar. dentes, salvo el de los israelitas, esclavos en el país de Egipto (v. 6; cf.
17
Harás asimismo un propiciatorio de oro puro, de dos codos y 3,7.9: en ambos casos se emplea el mismo término hebreo s.e‘a-qâ :
medio de largo y codo y medio de ancho. 18 Harás, además, dos que- “clamor”).
rubines de oro macizo; los harás en los dos extremos del propicia- Con los vv. 9-10 se pone el punto final a la sección. En síntesis, el
torio: 19 haz el primer querubín en un extremo y el segundo en el redactor viene a decir que Moisés y Aarón realizaron las nueve pri-
otro. Los querubines formarán un cuerpo con el propiciatorio, en meras plagas, pero no alcanzaron su objetivo porque Yahvé endure-
sus dos extremos. 20 Estarán con las alas extendidas por encima, ció el corazón del Faraón. Se acabaron las negociaciones (cf. 10,28-
29). Ahora todo depende de la acción directa de Yahvé. Si el relato
cubriendo con ellas el propiciatorio, uno frente al otro, con las caras
terminara aquí, sería una historia de fracaso. Pero el relato continúa
vueltas hacia el propiciatorio. 21 Pondrás el propiciatorio encima del
con la historia de la salida de Israel de Egipto. Será la gran victoria
arca; y pondrás dentro del arca el Testimonio que yo te daré. 22 Allí
de Yahvé sobre el Faraón (cc. 12-15).
me encontraré contigo; desde encima del propiciatorio, de en medio
de los dos querubines colocados sobre el arca del Testimonio, te
comunicaré todo lo que haya de ordenarte para los israelitas. 4. LA PASCUA Y LA sALIDA DE EGIPTO
V. 10 Un codo mide unos 45 cm.
La salida de los israelitas de Egipto termina con un largo período
de opresión bajo el Faraón. Los repetidos fracasos en las negociacio-
Los vv. 10-15 giran en torno al arca y los vv. 17-20, en torno al pro- nes encaminadas a una salida pacífica desembocan en un último
piciatorio. La relación entre ambos se establece en los vv. 21-22. golpe de fuerza, por parte de Yahvé, que derrota al Faraón y sus gen-
El arca (’a-rôn) era una caja o cofre rectangular, de pequeñas tes, dando la victoria a los israelitas.
dimensiones (1,25 m. de largo, 0,75 de ancho y 0,75 de alto aproxi- Desde el punto de vista literario, en 12,1 - 15,21 se pueden distin-
madamente). Cuenta con una historia larga y compleja, cuya presen- guir tres tipos de textos: legales, narrativos y poéticos. Los textos lega-
tación excedería los límites de este breve comentario (se pueden ver, les son de tipo cultual o ritual y giran en torno a tres puntos: 1) Pascua
no obstante, Jos 3,3; 6,4-5; 1 S 4-6; 1 R 8,3-9, entre otros textos). (12,1-14.21-28.43-50); 2) ázimos (12,15-20; 13,3-10); y 3) primogéni-
El propiciatorio (kappo-ret) era una plancha, de la misma longitud tos (13,1-2. 11-16). Los textos narrativos se refieren principalmente a
y anchura (de su altura o espesor no se dice nada) que el arca (cf. vv. tres acontecimientos: 1) décima plaga (12,29-30; cf. 12,12-13.23.27b;

166 79
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

ver también 11,4-5); 2) salida de Egipto (14,1-31; cf. 12,17.31-42*.51; unción y para el incienso aromático; 7 piedras de ónice y piedras
13,[Link].17; ver también 11,8); y 3) marcha (por el desierto) (12,37; de engaste para el efod y el pectoral.
13,20-22; 14,1-2). Los textos poéticos se reducen a dos cantos de vic- 8
Hazme* un Santuario para que yo habite en medio de ellos.
toria, enlazados narrativamente: cántico de Moisés (15,1-18) y cánti-
9
Lo harás conforme al diseño de la Morada y del mobiliario que voy
co de María (15,21). a mostrarte.
Una simple mirada a los textos legales permite darse cuenta fácil- V. 5 Traducción dudosa. Los autores no se ponen de acuerdo sobre el animal al que
mente de cómo entre dos unidades sobre la Pascua se pone otra sobre se refiere el término hebreo [Link]̌. Por analogía con el término árabe tuhas («delfín»),
los ázimos (12,1-28). Lo mismo ocurre con los primogénitos y los ázi- algunos lo traducen por «pieles de delfines».
V. 8 Así con la versión de los LXX. El Texto Masorético dice «me han de hacer».
mos (13,1-16): (A) Pascua (12,1-14) - Ázimos (12,15-20) - Pascua
(12,21-28). (B) Primogénitos (13,1-2) - Ázimos (13,3-10) - Primogé-
Comienza el primero y también el más largo de los siete discursos
nitos (13,11-16). de Yahvé a Moisés (ver la Introducción a esta sección). La fórmula
Paradójicamente, los ázimos separan más que unen, ya que entre inicial (v. 1) pone de relieve que las normas referentes al santuario
los ázimos y la pascua (A) no existe más conexión que la referencia provienen de Yahvé, son revelación divina. Sus destinatarios son
de 12,8 (la comida pascual debe ir acompañada de panes ázimos), y todos los israelitas (v. 2). Se les pide una aportación voluntaria, «de
entre los primogénitos y los ázimos (B) falta todo tipo de conexión. corazón» (v. 2). El término hebreo terûmâh («ofrenda», «contribu-
Lo que realmente conecta estas instituciones son los acontecimientos ción») indica aquello que se aparta para fines sagrados. En este caso
“históricos” (textos narrativos), que ocupan un lugar destacado en comprende: metales preciosos (v. 3), telas finas (v. 4), pieles (v. 5),
medio de los dos bloques anteriores (12,29-51), pues salpican los tex- aceite y aromas (v. 6) más piedras preciosas (v. 7).
tos sobre la pascua, los ázimos y los primogénitos. El objetivo de tal contribución es la construcción del Santuario
En la versión final, los textos legales se hallan enmarcados por los (miqda-š) para que Yahvé more en medio de los israelitas. Se hará
narrativos, como parte integrante de la trama del éxodo, pero su conforme al «diseño» (tabnît) de la Morada (miška-n) y del mobiliario
engarce con ellos es más bien externo. Los estudios histórico-críticos que Yahvé va a mostrar a Moisés (vv. 8-9). Desde hace tiempo, se dis-
han subrayado frecuentemente la separación original de las tres ins- cute el significado del término hebreo tabnît. La literatura rabínica y
tituciones y su conexión secundaria con los acontecimientos históri- la exégesis cristiana tradicional lo han interpretado en el sentido de
“modelo”: el santuario terrestre sería una réplica del modelo celestial
cos de la salida de Egipto.
revelado por Yahvé a Moisés (ver, en especial, Hb 8,5; 9,11.24). Sin
embargo, a juzgar por las descripciones detalladas de la obra (25,10-
Institución de la Pascua (12,1-14) 31,17) y por 1 Cro 28,11-19, donde se usa reiteradamente dicho tér-
mino (vv. [Link]) en relación con el templo davídico-salomóni-
12 Yahvé dijo a Moisés y a Aarón en el país de Egipto: 2 «Este
1
co, se trataría más bien de un “diseño” o “plan” divino.
mes será para vosotros el primero de los meses; será para Las instrucciones que siguen sobre la construcción del Santuario
vosotros el primer mes del año *. 3 Decid a toda la comunidad de no harán sino especificar con más o menos lujo de detalles los con-
Israel: El día diez de este mes cada uno tomará una res por fami- tenidos escuetos de los vv. 8-9. En primer lugar, se describe el mobi-
lia, una res por casa. 4 Si la familia es demasiado pequeña para liario (25,10-40) y la Morada (c. 26), que es el espacio donde se colo-
comer la res, que la comparta con el vecino más próximo, tenien- cará el mobiliario. En segundo lugar, se describe el altar (27,1-8) y el
do en cuenta el número de personas y la ración que cada cual atrio (27,9-19), que es el lugar donde se colocará el altar. Como
pueda comer. 5 Será una res sin defecto, macho, de un año. La esco- corresponde a una mansión regia (Yahvé es rey: cf. Ex 15,18), la
geréis entre los corderos o los cabritos. 6 La guardaréis hasta el día Morada de Yahvé va precedida por un atrio.

80 165
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

(Como lo es también entre Ex 25-31 y Ez 40-48.) Todo parece indicar catorce de este mes; y, congregada toda la comunidad de Israel, la
que el Sacerdotal imagina el Santuario del desierto como una copia inmolará al atardecer *. 7 Tomaréis luego la sangre y untaréis las
transportable del Templo de Jerusalén. El Sacerdotal no se preocupa dos jambas y el dintel de las casas donde la comáis. 8 Esa noche
de la exactitud histórica, sino de dar plena expresión y solemnidad, comeréis la carne. La comeréis asada al fuego, con ázimos* y con
según su habilidad literaria, a una tradición sacrosanta. Después de hierbas amargas. 9 No comeréis de ella nada crudo ni cocido, sino
todo, él no era tanto un historiador cuanto un escritor, inspirado en asado al fuego con su cabeza, patas y vísceras. 10 No dejaréis nada
una tradición que le proveía de un modelo para su utopía. hasta la mañana; pero si sobra algo, al amanecer lo quemaréis *.
El Sinaí es un lugar u-tópico. Temporal y físicamente está fuera de 11
La comeréis así: con la cintura ceñida, los pies calzados y el bas-
Israel. Como consecuencia de una serie de factores, el Sinaí se con- tón en la mano; y la comeréis de prisa. Es la Pascua de Yahvé. 12 Esa
virtió en el punto de apoyo de un sistema legal desconectado del noche yo pasaré por el país de Egipto y mataré a todos los primo-
poder del estado y, por consiguiente, no mera expresión de una tra- génitos del país de Egipto, de los hombres y de los animales, y haré
dición o costumbre. justicia con todos los dioses de Egipto. Yo, Yahvé. 13 La sangre os
En 24,15b-18, el Sacerdotal ofrece la clave de los sucesos del Sinaí. servirá de señal en las casas donde estéis. Cuando yo vea la sangre,
Ante todo, pone de relieve la «gloria de Yahvé», signo de la presencia pasaré de largo; y no os afectará la plaga exterminadora *, cuando
divina. Ahora bien, la gloria de Yahvé formaba parte de la teología yo hiera al país de Egipto. 14 Este día será memorable para vosotros;
cultual de Jerusalén (cf. Is 6,3; Sal 19,2; 29,97); el Sacerdotal la trans- en él celebraréis fiesta a Yahvé; de generación en generación como
fiere al “tiempo del desierto”. También allí estaba presente Yahvé en ley perpetua, lo festejaréis.»
medio de su pueblo. El Santuario que Yahvé manda a Moisés cons-
truir (25,8-9) es, en definitiva, “copia” del templo de Jerusalén. V. 2 Es el mes de Abib (cf. Ex 13,4; 23,15; 34,18; Dt 16,1) o mes de las espigas,
correspondiente al comienzo de la primavera (marzo o abril). Más tarde, en el calen-
La primera versión de los cc. 25-31.35-40, según muchos autores,
dario postexílico de origen babilónico, se llamará Nisán.
data de los años 550-450 a.C. aproximadamente, una época en que V. 6 Lit. «entre las dos tardes», es decir, entre el ocaso del sol y la noche cerrada,
Israel había perdido la independencia política, tras caer la monar- según los samaritanos, o entre la caída y la puesta del sol, según los fariseos y el
quía y el templo de Jerusalén. Por entonces ya se había decidido la Talmud.
cuestión del porvenir de “Israel”. El antiguo templo de Jerusalén se V. 8 Del griego azymos, esto es, «panes sin levadura» (en hebreo mas.s. ôt).
V. 10. La traducción griega de los LXX añade «y no le quebraréis ningún hueso»,
había convertido en un lugar sin Dios y sin ley. En consecuencia, el como en el v. 46.
verdadero santuario para la comunidad postexílica no podía ser otro V. 13. El término hebreo mašh. ît, usado aquí y en el v. 23, es ambiguo: puede sig-
que el lugar de la ley. De ahí que la construcción ideal del Santuario nificar «destrucción» o «exterminio», en sentido abstracto (cf. Ez 21,36; Pr 18,9), y
mosaico se llevara a cabo en el Sinaí. Situada en este contexto, la «destructor» o «exterminador», en sentido personal, referido con frecuencia al «ángel
construcción de dicho Santuario formaba parte de la ley. exterminador» (cf. 2 S 24,16; 2 R 19,35; 1 Cro 21,15).

La Pascua es uno de esos raros ejemplos de sobrevivencia de una


Aportaciones para el Santuario (25,1-9)
institución a lo largo de una historia tan vasta como compleja. La

25 Yahvé habló así a Moisés: 2 «Di a los israelitas que me reser- Pascua cristiana entronca en la judía, que, a su vez, hunde sus raíces
1

ven ofrendas. Me reservaréis la ofrenda de todo el que la en el suelo común de las fiestas paganas. Según un principio general
ofrezca de corazón. 3 Éstas son las ofrendas que reservaréis: oro, en la historia de las religiones, cambia la interpretación, pero se con-
plata y bronce; 4 púrpura violeta y escarlata, carmesí, lino fino y pelo serva la práctica.
de cabra; 5 pieles de carnero teñidas de rojo, cueros finos* y made- El término hebreo pesah. (“pascua”) puede referirse a la fiesta de
ras de acacia; 6 aceite para el alumbrado, aromas para el óleo de la la Pascua (Dt 16,1) o al animal sacrificado (Ex 13,21). Desde el punto

164 81
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

de vista etimológico, se discute cuál es el origen y el significado de La importancia del mobiliario, del espacio sagrado y de los ofi-
pesah.. En los vv. 11-13 23-27 se establece una relación entre el sus- ciantes determina la calidad de los materiales. Las piezas más impor-
tantivo pesah. y el verbo pa-sah.. Pero el significado de este verbo es tantes y más ricas del mobiliario son el arca y el propiciatorio con sus
también discutido: para unos se trata de «pasar (de largo)» (la sangre querubines. El propiciatorio es una placa de oro de ley y los queru-
de la pesah. hará que Yahvé «pase» [pa-sah.] de largo por las casas de bines están cincelados en oro. El arca es de madera de acacia (pro-
los israelitas); para otros significa «saltar» o «danzar» (lo que lleva a bablemente para que no pese demasiado cuando sea trasladada de un
algunos autores a pensar en ciertas danzas rituales, como la relatada lugar a otro), recubierta de oro. El espacio sagrado más importante
en 1 R 18,26). La versión griega de los LXX lo traduce por «proteger» es la Morada, construida con maderas de acacia revestidas de oro,
(«yo veré la sangre y os protegeré»: v. 13; «Esta Pascua es un sacrifi- anillas de oro, basas de plata y las telas más finas. Los ornamentos
cio para el Señor, porque él ha protegido las casas de los israelitas en del Sumo Sacerdote, el ministro más importante, están hechos con
Egipto»: v. 27). las mismas telas que la Morada y con los metales más preciosos.
En su origen, la Pascua era una fiesta típica de las culturas nóma- Aunque menos costosos en general, los demás materiales del mobi-
das y seminómadas, en especial de las tribus dedicadas al pastoreo. liario, de la Tienda, del atrio y de los ornamentos sacerdotales, son
El ritual de la Pascua, tal como se refleja en Ex 12, conserva bastan- también de una gran riqueza.
tes rasgos de la cultura y de las celebraciones pastoriles. La Pascua se Un santuario de estas características en el desierto plantea algunas
festejaba en familia, a la caída de la tarde, después de haber recogi- preguntas: ¿se trata de un santuario real o es más bien una creación
do el ganado. La ley mandaba degollar una res del ganado, cordero o utópica? ¿Podían unos esclavos fugitivos disponer de materiales tan
cabrito, de un año, sin mancha ni defecto, y asarla al fuego (12,5-8). lujosos para su construcción? Según algunos autores, el Santuario es
Se celebraba anualmente, coincidiendo con la primera luna llena el fenómeno central de la utopía del Sacerdotal. En el fondo de tal
de la primavera. Las culturas y religiones orientales antiguas se regí- utopía, late una “leyenda del templo”, que confiere al santuario de
an a menudo por el ritmo de los astros, en especial por las fases de la Siló una dignidad especial. La leyenda se basa en la creencia de que
luna. Sus fiestas solían coincidir con el novilunio y el plenilunio. En el santuario de Siló había sido llevado desde el Sinaí, después de
la mitología de algunos de aquellos pueblos, la luna era uno de los haber sido erigido allí por instrucción divina. Leyendas de este tipo
dioses mayores. Al final de cada mes, se retiraba a su cámara nupcial, existían también en Mesopotamia. En una de ellas, se cuenta que
se unía en matrimonio sagrado y alumbraba un nuevo mes. En el Gudea, rey de Lagás, construyó el templo de Ningursu de acuerdo
fondo de tal concepción, subyace la idea de la fecundidad y de la vida. con un modelo celestial que le había sido mostrado por la divinidad
El plenilunio al inicio de la primavera representaba uno de los en un sueño. La leyenda del santuario de Siló tiene su fundamento en
momentos más importantes para los pastores, pues coincidía con la la asunción de que este santuario tenía la forma de una tienda. Según
preñez o fecundidad de sus ganados. Además, los pastores solían 2 S 7,6-7, el templo de Jerusalén fue la primera estructura sólida y
aprovechar ese período de luna llena para cambiar de lugar en busca estable en la que se instaló el arca. De ahí que la leyenda de Siló
de los pastos de verano. En esas trashumancias, pastores y ganados pudiera tener un núcleo de verdad histórica.
estaban expuestos a múltiples peligros. De ahí, el rito de tomar la san- El Sacerdotal no transmite la leyenda en su forma original. Cuando
gre de la res inmolada y rociar las jambas y el dintel de la casa (12,7). reformula la “leyenda del templo”, el santuario de Siló hacía tiempo
Originariamente era un rito mágico, destinado a proteger a los parti- que había desaparecido. Por eso, era más fácil para él revestirlo de
cipantes de cualquier influencia maligna o destructora (12,13.23: ver extraordinario esplendor, adornarlo con oro y materiales preciosos, a
la nota al v. 13). Ritos similares se practican entre los antiguos bedui- semejanza del templo de Salomón. En algunos puntos, el paralelismo
nos del Sinaí, los árabes preislámicos y ciertos clanes de bantúes. entre el santuario del Sinaí y el templo de Salomón es innegable.

82 163
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

del Santuario (40,1-15). Los demás, son discursos de Moisés (35,1- En éste, como en tantos otros casos, la religión israelita se sirvió
19; 35,30-36,1), que transmite las instrucciones de Yahvé sobre el de cultos primitivos, que fueron reinterpretados a la luz de su histo-
Santuario, e informaciones del narrador sobre la ejecución de los ria. Israel adoptó ciertos ritos, los asimiló y transformó, adaptán-
trabajos. El texto de los cc. 35-40 repite por regla general, unas veces dolos a su cultura y creencias. Así, el antiguo rito de la sangre fue
al pie de la letra y otras en forma abreviada o con variantes, lo dicho enmarcado históricamente, adquiriendo dimensiones nuevas.
en los cc. 25-31. Los textos del Éxodo asocian la Pascua con la décima plaga y la
Yahvé ruega encarecidamente a Moisés que se ajuste en todo al salida de Egipto. La conexión entre la Pascua y la décima plaga se
diseño mostrado por Él en la montaña (25,9.40; 26,30; cf. 27,8). Los establece mediante el rito de la sangre (12,13; cf. 12,11.23.27). De este
cc. 39-40 repiten una y otra vez que «todo se hizo como Yahvé había modo, la noche de Pascua (en principio, noche festiva y alegre: 12,8)
mandado a Moisés» (39,[Link].[Link].42.43; 40,[Link]. se convierte en noche de dolor y muerte (12,12; ver especialmente
[Link]). Asimismo, los sacerdotes tienen que ajustarse estricta- 11,4; 12,29-30: en el relato de la décima plaga se insiste en la noche).
mente a lo estipulado; de lo contrario, pesa sobre ellos la amenaza de La conexión con la salida de Egipto convierte la noche de la
muerte (cf. 28,35.43). Pascua en «noche de vela» (12,42). Se percibe aquí el influjo del culto
Las instrucciones de Yahvé terminan con una prescripción sobre sobre los textos bíblicos de la pascua. La importancia de la noche
la observancia del sábado (25,12-17), que es justamente la prescrip- pascual destaca también en la liturgia judía actual, al igual que en la
ción por la que comienza Moisés su discurso al pueblo (35,1-3). Se cristiana.
establece así una estructura concéntrica entre los cc. 25-31 y 35-40:
Hasta qué punto los textos del Éxodo reflejan la realidad históri-
A Ex 25,1 - 31,11: Instrucciones sobre el santuario. ca o las prácticas cultuales de uno u otro momento, es cuestión harto
B Ex 31,12-17: Prescripción sobre el sábado. discutida y difícil de determinar. La serie de observaciones anteriores
B’ Ex 35,1-3: Prescripción sobre el sábado. no pretenden tanto señalar la historia de la tradición de la Pascua
A’ Ex 35,4-40,38: Ejecución de las instrucciones sobre el santuario. cuanto dar razón de algunos ritos y de posibles cambios, tal como se
Esta estructura pone de relieve la importancia que tienen para el trasluce en las huellas impresas en los textos del Éxodo. Sería intere-
sacerdotal no sólo la institución del santuario, sino también la del sante examinar otros pasajes como Nm 9,1-5; Jos 5,10-12; 2 R 23,21-
sábado. La importancia de este último resalta aún más si se conside- 23 ó Ez 45,18-25.
ra la relación que se establece entre el sábado, la alianza y la creación
(31,16-17). La fiesta de los Ázimos (12,15-20)
Aunque es imposible reconstruir exactamente el Santuario (las des-
cripciones unas veces abundan en detalles, otras muestran lagunas
15
«Durante siete días comeréis ázimos; desde el primer día reti-
considerables), se pueden recrear con cierta precisión los puntos más raréis de vuestras casas la levadura. El que coma pan fermentado,
significativos. En líneas generales, cabe decir que el Santuario descri- cualquiera de esos siete días, será cercenado de Israel. 16 El primer
to en los cc. 25-31 consta básicamente de una Morada, cubierta por día tendréis una asamblea santa y el día séptimo tendréis otra asam-
una Tienda y unos Toldos, con su Atrio. En la Morada hay dos espa- blea santa. En esos días no haréis trabajo alguno, salvo la comida
cios, separados por un velo: en el primero, llamado el “Santo de los para cada uno. Esto es lo único que podréis hacer. 17 Guardaréis la
Santos”, están el “arca” y el “propiciatorio”; en el segundo, denomina- fiesta de los Ázimos, porque ese mismo día saqué yo a vuestros
do el “Santo”, están ubicados la mesa del pan de la presencia y el can- ejércitos del país de Egipto. Guardad ese día, de generación en
delabro. En el Atrio está el altar de los holocaustos. Los sacerdotes ofi- generación, como ley perpetua. 18 Comeréis ázimos en el mes pri-
cian en una u otra parte, según su rango y según las circunstancias. mero, desde el día catorce por la tarde hasta el día veintiuno por la

162 83
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

tarde. 19 Durante siete días no habrá levadura en vuestras casas. El prescripción programática: «Hazme un Santuario... conforme al mo-
que coma algo fermentado, sea forastero o indígena, será cercena- delo de la Morada y del mobiliario...» (25,8-9). A continuación (25,
do de la comunidad de Israel. 20 No comeréis nada fermentado; en 10-27,19) se describe pormenorizadamente el mobiliario (25,10-40) y
todo lugar donde habitéis, comeréis ázimos.» la Morada, con su atrio (cc. 26-27). Una vez que se ha preparado el
Santuario, se aborda el problema de los ministros que servirán en él
A diferencia de la Pascua, la celebración de los Ázimos era típica (cc. 28-29): primero se describen los ornamentos sacerdotales (c. 28)
de las culturas agrarias, de los pueblos asentados en un lugar. En los y luego la consagración sacerdotal de Aarón y sus hijos, junto con las
calendarios de fiestas de Ex 23,14-17 y 34,18-23 aparece junto a otras normas para oficiar en el Santuario (c. 29). Llegados a este punto, se
dos fiestas agrarias: la de la siega o de las Semanas y la de la reco- puede decir que el programa ya está completo. Los cc. 30-31 caen
lección. La fecha para la celebración de estas fiestas no dependía fuera del programa original; su función consiste en añadir una serie
tanto de las fases de la luna cuanto del ritmo de las cosechas, varia- de normas complementarias. En líneas generales, se pueden distin-
ble según los años y los lugares. guir los siguientes apartados:
La fiesta de los Ázimos se celebraba en primavera, cuando princi- 1. Aportaciones para el Santuario. Instrucción programática
piaba a meterse la hoz en la mies. Con esta celebración, los agricul- (25,1-7.8-9)
tores inauguraban el tiempo sagrado, que iba desde el comienzo de 2. El mobiliario: el arca, el propiciatorio, la mesa y el candelabro
la cosecha (cuando se recogía el forraje de la cebada) hasta el final de (25,10-40).
la misma. 3. La Morada, con su Tienda y sus toldos, su armazón, su velo y
En los calendarios aludidos, no se menciona la fiesta de la Pascua. su cortina (c. 26).
Originariamente, la Pascua y los Ázimos eran dos fiestas diferentes y 4. El altar de los holocaustos y el atrio (27,1-19). (El aceite: 27,
separadas. En el texto actual de Ex 12,15-20, la celebración de los 20-21)
Ázimos se presenta como la prolongación de la Pascua: ésta tenía 5. Los ornamentos sacerdotales: efod, pectoral, manto, diadema
lugar el día 14 (12,6) y los Ázimos los días 15-21 (12,18). La unión de y vestiduras (c. 28).
los Ázimos con la Pascua se vio favorecida por dos circunstancias: 1) 6. La consagración sacerdotal de Aarón y sus hijos (29,1-37)
las dos celebraciones tenían lugar en la primavera; 2) en las dos se 7. La institución de los holocaustos cotidianos en el santuario
comían panes ázimos (12,8.15). Pero la conexión entre ambas cele- (29,38-46).
braciones es seguramente externa y secundaria. 8. El altar del incienso (30,1-10).
Lo mismo ocurre con la asociación de los Ázimos y la salida de 9. El tributo para la Tienda del Encuentro (30,11-16).
Egipto. Se alude a ella en 12,17 y se insiste repetidas veces en 13,3- 10. La pila de bronce, el óleo de la unción y el incienso sagrado
10. Además, en 12,33-34.39 se relacionan los Ázimos con la prisa por (30,17-38).
salir de Egipto. El esfuerzo e interés por conectar ambos aconteci- 11. Los artesanos del santuario (31,1-11).
12. El descanso del sábado (31,12-17). (Las tablas del Testimonio:
mientos parece innegable.
31,18).

Prescripciones sobre la Pascua (12,21-28) El conjunto de los cc. 25-31 se presenta como normas o instruc-
ciones de Yahvé a Moisés. Se trata de un total de siete discursos,
21
Moisés llamó a todos los ancianos de Israel y les dijo: «Esco- introducidos escuetamente por el narrador mediante las fórmulas
geos una res por familia e inmolad la pascua. 22 Tomad un manojo «Yahvé habló / dijo a Moisés» (25,1; 30,[Link]; 31,1.12). En los
de hisopo, mojadlo en la sangre del recipiente y untad el dintel y las cc. 35-40 sólo hay un discurso de Dios, con motivo de la inauguración

84 161
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

dante de Moisés (v. 13) prepara para su reaparición en el c. 32, donde dos jambas con la sangre del recipiente; y ninguno de vosotros sal-
efectivamente juega un papel como auxiliar de Moisés (ver el v.17). drá por la puerta de su casa hasta la mañana. 23 Yahvé pasará para
Asimismo, la referencia a las «tablas de piedra» (v. 12) juega un papel herir a los egipcios, pero, al ver la sangre en el dintel y en las dos
importante en los cc. 32-34, donde unas veces se habla simplemente jambas, Yahvé pasará de largo por aquella puerta y no permitirá al
de «tablas» (luh.o-t: 32,19; 34,28), otras de «tablas de piedra» (luh.o-t Exterminador* entrar en vuestras casas para herir. 24 Observad todo
’a-ba-nîm: 34,1.4) o de «tablas del testimonio» (luh.o-t ha-‘e-dut: 32,15; esto como ley perpetua para ti y para tus hijos. 25 Cuando entréis en
34,29; cf. 31,18a). la tierra que Yahvé os dará, como prometió, observaréis este rito*.
La segunda parte (vv. 15b-18), con las referencias a la nube y a la 26
Y cuando vuestros hijos os pregunten: “¿Qué significa este rito
gloria de Yahvé, apunta más bien a los cc. 25-31.35-40 (cf. 40,34-38). para vosotros?”, 27 responderéis: “Es el sacrificio de la Pascua de
La «gloria de Yahvé» es uno de los elementos más característicos de Yahvé, que pasó de largo por las casas de los israelitas en Egipto
la tradición sacerdotal, a la que se atribuyen los cc. 25-31.35-40. hiriendo a los egipcios y preservando nuestras casas.”» Entonces el
Sorprende que Yahvé anuncie a Moisés que le va a entregar las pueblo se postró y se inclinó. 28 Los israelitas fueron e hicieron como
tablas de piedra, con la ley y los mandamientos (v. 12), y que no le Yahvé había mandado a Moisés y a Aarón; así lo hicieron.
diga nada acerca de la construcción del santuario, que tan detallada-
mente se expone a continuación. Esto hace pensar que las instruc- V. 23 Ver la nota al v. 13.
ciones para la construcción de santuario (cc. 25-31) y el consiguien- V. 25 El término hebreo traducido por «rito» es ‘a-bo-dâ, que puede significar «ser-
vidumbre» / «esclavitud» (cf. 1,14), o «servicio (cultual)» / «rito». Acerca de su impor-
te relato de su construcción y erección (cc. 35-40) -generalmente atri- tancia en el libro del Éxodo, ver Introducción, § 1.
buidos a la corriente sacerdotal- han sido incorporados en un segun-
do momento al relato de la subida de Moisés al Sinaí para recibir las
A diferencia de la institución de la Pascua (vv. 1-14) y de la fiesta
tablas de la ley. Con tal incorporación, el relato de la subida de
de los Ázimos (vv. 15-20), presentadas como un discurso de Yahvé a
Moisés a la montaña, además de escenario de la recepción de las
Moisés y Aarón, las prescripciones sobre la Pascua son un discurso
tablas de la ley (24,12; 31,18), pasó a ser escenario de la recepción de
de Moisés a los ancianos de Israel (vv. 21-17a), coronado por la res-
las normas sobre el santuario. Mediante 31,18 –estratégicamente
puesta del pueblo (vv. 27b-28). En principio, estas prescripciones
situado entre las normas para la construcción del santuario (25,1 -
deberían estar dirigidas a «toda la comunidad de Israel», a la que
31,17) y el relato de las tablas (cc. 32-34)- el tema de las tablas de la
Moisés y Aarón deberían transmitir las palabras de Yahvé (vv. 3ss);
ley se unió con el de la construcción del santuario.
pero no es así. Entre unas y otras median muchas diferencias.
Los vv. 21-23 subrayan el rito de la sangre (la comida pascual [cf.
4. NORMAS REFERENTES A LA CONSTRUCCIÓN DEL SANTUARIO Y A SUS MINIS- vv. 8-11] ni siquiera se menciona), orientado principalmente a prote-
TROS ger a los israelitas. La señal con sangre sobre la puerta y la prohibi-
ción de salir de la casa durante la noche (v. 22) –se supone que para
El Éxodo dedica una cuarta parte del libro aproximadamente al evitar caer en manos del Exterminador- explicaría el carácter protec-
tema del santuario. Los textos se hallan dispuestos en dos secciones tor del rito. Puesto que la sangre es un elemento vital (cf. Lv 17,11.14;
paralelas: instrucciones para la construcción (cc. 25-31) y ejecución Dt 12,23), el rito de sangre es un rito de vida (para preservar la vida
de las mismas (cc. 35-40). Yahvé transmite a Moisés una serie de de los israelitas).
normas referentes a la construcción del santuario y a sus ministros. Los vv. 24-28 ponen de relieve la observancia de estas prescripcio-
Se comienza por el Santuario (cc. 25-27): tras un elenco de las apor- nes «como ley perpetua» (v. 24). De ahí la necesidad de instruir a las
taciones de los israelitas para su construcción (25,1-7), destaca una generaciones futuras acerca de este rito (vv. 25-27a). La respuesta que

160 85
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

han de dar a los hijos encierra una confesión de la acción redentora «Como es descuartizada esta novilla, así también debe ser descuar-
de Yahvé a favor de Israel en Egipto. Así lo corrobora la expresión del tizado Matiel y deben ser descuartizados sus Grandes» (KAI, I, 222;
v. 27: «el pueblo se postró y se inclinó», que aparece en 4,31 precedi- cf. Jr 34,18).
da por el verbo “creer”. Es la fe que mueve primero a la adoración (v. Esta idea estaría latente en Ex 24,3-8, donde se unen el rito de la
27) y luego a la obediencia (v. 28). sangre y el compromiso de cumplir lo mandado por Yahvé (v. 7; cf.
19,5).
Décima plaga. Muerte de los primogénitos (12,29-34) Los dos pasajes (el de los vv. 3-8 y el de los vv. 1-2.9-11) utilizan
símbolos que hablan de compartir la vida: el alimento y la bebida (v.
29
A media noche, Yahvé hirió a todos los primogénitos del país 11), necesarios para vivir, y la sangre (vv. 6.8), principio vital. Los dos
de Egipto, desde el primogénito del Faraón, que se sienta en el ritos intentan realzar el sentido de la alianza, los lazos entre Yahvé e
trono, hasta el primogénito del preso, que está en la cárcel, y todos Israel. Mediante estos ritos se da a entender que Dios y el pueblo
los primogénitos de los animales. 30 Aquella noche se levantó el pasan a formar parte de una misma familia, al compartir la misma
Faraón, sus servidores y todos los egipcios, y hubo un gran clamor vida. El compromiso de Israel respecto de la palabra de Dios (v. 7)
en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto. 31 El corrobora, desde otro ángulo, este mismo aspecto.
Faraón llamó a Moisés y a Aarón de noche y les dijo: «Levantaos,
salid de en medio de mi pueblo, tanto vosotros como los israelitas,
Moisés en el monte (24,12-18)
e id a dar culto a Yahvé, como habéis dicho. 32 Tomad también vues-
tros rebaños y vuestras vacas, como habéis pedido, y marchad. 12
Yahvé dijo a Moisés: «Sube hacia mí, a la montaña; quédate
Saludadme *.» 33 Los egipcios presionaban al pueblo para que salie- allí y te daré las tablas de piedra, con la ley y los mandamientos que
se rápidamente del país, pues decían: «Vamos a morir todos.» 34 El he escrito para que los enseñes.» 13 Se levantó Moisés, con Josué, su
pueblo recogió la masa sin fermentar y, envolviendo las artesas en ayudante; y subieron * a la montaña de Dios. 14 Dijo a los ancianos:
mantos, la cargaron a hombros. «Esperadnos aquí hasta que volvamos. Aarón y Jur quedan con vo-
sotros; el que tenga algún problema que recurra a ellos.» 15Después
V. 32 Otros traducen «bendecidme». El texto hebreo se puede interpretar como fór- Moisés subió a la montaña.
mula de saludo o como fórmula de bendición. La nube cubría la montaña. 16 La gloria de Yahvé descansaba
sobre la montaña del Sinaí y la nube lo cubrió durante seis días. Al
El relato de la décima plaga se halla estrechamente ligado al de la séptimo día, Yahvé llamó a Moisés de en medio de la nube. 17 La glo-
salida de Egipto (vv. 37-42). Uno y otro se desarrollan en la misma ria de Yahvé aparecía a los israelitas como fuego devorador sobre
noche: noche de muerte (vv. 29-30), noche de vela (v. 42). En con- la cumbre de la montaña. 18Moisés penetró en la nube y subió a la
traste con todas las demás plagas, ejecutadas por Moisés y Aarón, la montaña. Moisés permaneció en la montaña cuarenta días y cua-
décima se presenta como una acción directa de Dios: «Yahvé hirió a renta noches.
todos los primogénitos del país de Egipto». Es el golpe de gracia defi-
V. 13 Así con la versión griega de los LXX. El Texto Masorético dice «y Moisés
nitivo, que llevó al faraón a rendirse y pedir a Moisés y a Aarón que subió». El v. 13 parece fuera de lugar, ya que, inmediatamente después de indicar que
salieran de Egipto con todos los israelitas y todas sus pertenencias. Moisés subió al monte, Moisés aparece hablando con los ancianos de Israel (ver el v.
Puesto que «no había casa donde no hubiese un muerto», no es extra- 14), señal de que no había subido. El v. 15a vendría a ratificarlo.
ño que los egipcios se sumaran al Faraón y presionaran a los israeli-
tas para que se fueran de Egipto. Los panes sin fermentar se inter- La primera parte, las referencias a las tablas de piedra y a Josué
pretan como signo de la prisa (vv. 34.39). (vv. 12-15a), apunta a los cc. 32-34. La mención de Josué como ayu-

86 159
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

9
Moisés subió con Aarón, Nadab y Abihú y setenta ancianos Despojo de los egipcios (12,35-36)
de Israel, 10 y vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies había como 35
Los israelitas actuaron conforme a la palabra de Moisés y
un pavimento de zafiro, transparente como el mismo cielo. 11 Él no
pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y vesti-
extendió su mano contra los notables de Israel, que vieron a Dios,
dos. 36 Yahvé hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios,
y después comieron y bebieron.
que accedieron a su petición. Así despojaron a los egipcios.
Ex 24,1-11 combina dos ritos diferentes y complementarios. En los
El despojo de los egipcios, anunciado y ordenado en 3,21-22
estudios histórico-críticos, se suelen distinguir dos tradiciones: una
y 11,2-3, se lleva a cabo ahora. Filón (De Vita Mosis I, 141-142) y
representada por los vv. 1-2.9-11 y la otra por los vv. 3-8. Pero distin-
Jubileos 48,18 lo interpretan como un pago por la dura servidumbre
guir fuentes o estratos en estos versículos es como echar las suertes.
a la que los egipcios habían sometido a los israelitas. En realidad, es
Ex 24,1-2.9-11: Moisés recibe la orden de Yahvé de subir con
un signo más de la derrota de los egipcios gracias a la intervención
Aarón, Abihú y los setenta ancianos de Israel a la montaña, donde
de Yahvé. Los israelitas parten como un ejército victorioso que ha
“contemplan” a Dios y celebran una comida. Para algunos autores, se saqueado a los egipcios.
trata de una teofanía que culmina en la visión de Dios o en el esta-
blecimiento del culto, del que sólo han sobrevivido algunos fragmen-
tos de una comida sacrificial. Dicha comida, sin perder su carácter Salida de los israelitas (12,37-42)
cultual, puede interpretarse como ratificación de la alianza (cf. Gn 37
Los israelitas partieron de Ramsés hacia Sucot, unos seiscien-
31,44-54). De ser así, los vv. 3-8 representarían una tradición alterna- tos mil hombres de a pie, sin contar los niños. 38 Salió también con
tiva de la conclusión de la alianza. ellos una gran muchedumbre, con ovejas y vacas; una cantidad
Según Ex 24,3-8, Moisés manda a los israelitas ofrecer holocaus- enorme de ganado. 39 Cocieron la masa que habían sacado de Egipto
tos y sacrificar novillos como víctimas pacíficas a Yahvé. Se trata de en panes ázimos, pues aún no había fermentado. Cuando fueron
«sacrificios de comunión», esto es, de sacrificios encaminados a rea- expulsados de Egipto no pudieron detenerse ni hacerse con provi-
lizar la unión entre Dios y el pueblo. Así se pone de relieve en el rito siones para el camino. 40 La estancia de los israelitas en Egipto duró
de la sangre (vv. 6.8), que es la sede de la vida (cf. Lv 17,14; Dt 12,23). cuatrocientos treinta años. 41El mismo día que se cumplían los cua-
La aspersión con la sangre (mitad sobre el altar, que representa a trocientos treinta años, salieron del país de Egipto todos los ejérci-
Dios, y mitad sobre el pueblo) significa que el pueblo y Dios partici- tos de Yahvé. 42 Aquella noche, Yahvé veló para sacarlos del país
pan de la misma sangre y, en consecuencia, de la misma vida. de Egipto. Y esa noche los israelitas velarán en honor de Yahvé, de
Al rociar al pueblo con la sangre, se pronuncia la siguiente fór- generación en generación.
mula: «Ésta es la sangre de la Alianza que Yahvé ha hecho [lit. cortó
(ka-rat)] con vosotros» (v. 8). La expresión ka-rat berit (literalmente Los vv. 37-41 indican una serie de circunstancias relacionadas con
«cortar una alianza») deriva probablemente del rito de alianza men- la salida de los israelitas de Egipto: lugar y fecha de partida (vv.
cionado en Gn 15,9-10.17-18 y en Jr 34,18, y en un tratado de vasa- 37.41), número de los israelitas que salieron de Egipto y tiempo de su
llaje. Dicho rito consistía en cortar la víctima en dos mitades y en dis- estancia en Egipto (vv. 37-38.40). Acerca de la fiabilidad de algunos
ponerlas de tal modo que los contratantes pasaran por medio. Era de estos datos, ver lo dicho en la Introducción, § 2.1.
una manera de simbolizar la destrucción del contratante si no cum- El v. 42 destaca la noche de la salida como una noche de vela muy
plía con lo pactado. En el tratado entre los reyes Barga’ya de KTK y especial. El texto juega con diversas acepciones del verbo ša-mar:
Matiel de Arpad, del s. VIII a.C., se lee: “velar, guardar, proteger, observar”. En esa noche, Yahvé veló por los

158 87
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

israelitas para protegerlos y guardarlos, sacándolos vivos y sanos de trará ante los dioses de esos pueblos ni les dará culto (v. 24b), antes
Egipto. Y en esa noche, los israelitas velarán por Yahvé, observando bien dará culto a Yahvé, su Dios (v. 25). En suma, la actitud de Israel
el rito conmemorativo de la Pascua de generación en generación. Esa tiene que ser de fidelidad exclusiva a Yahvé, lo que implica un recha-
noche tan singular dio pie a una reflexión teológica importante en el zo absoluto de todo lo que pueda apartarle de dicha fidelidad.
Judaísmo, que terminó plasmándose en el Targum palestinense, en el Ahora bien, los cananeos dejarían de ser un peligro para la fe de
poema de las «Cuatro noches» de la historia del mundo: primera, Israel tan pronto como Yahvé acabara con ellos. ¿Por qué no los expul-
cuando Dios se manifestó al mundo al crearlo (Gn 1,2); segunda, sa inmediatamente? La razón que da es que quedaría desierta la tierra
cuando Dios se manifestó a Abrahán y a Sara (Gn 17); tercera, cuan- y se multiplicarían contra Israel las fieras del campo (vv. 29-30). A juz-
do Yahvé se manifestó contra los egipcios (Ex 12,29); cuarta, cuando gar por el c.1 del libro de los Jueces, la razón que aquí se da sobre la
lentitud de la conquista de la tierra no supone clarividencia de lo que
lleguen el fin del tiempo y del mundo, y también el Mesías. Este
va a suceder, sino una justificación de lo que de hecho sucedió.
poema repercutió considerablemente en la teología pascual cristiana.
Análogamente, las fronteras de la tierra (desde el Mar Rojo hasta
el Mediterráneo y desde el desierto del Sinaí hasta el Éufrates: v. 31)
Normas sobre la Pascua (12,43-51) no reflejan la realidad geográfica del territorio conquistado por Israel
en ningún momento de su historia, sino que son una delimitación
43
Yahvé dijo a Moisés y a Aarón: «Ésta es la ley de la Pascua:
puramente ideal para ensalzar, quizás, el don de Yahvé.
Ningún extranjero la comerá. 44Los esclavos que hayas comprado,
si los circuncidas, podrán comerla. 45 El forastero y el jornalero no
la comerán. 46 Se ha de comer en una sola casa; no sacaréis fuera 3. RATIFICACIÓN DE LA ALIANZA
de casa nada de carne, ni le quebraréis ningún hueso. 47 Toda la

24 Después dijo a Moisés: «Sube a Yahvé, tú, Aarón, Nadab


1
comunidad de Israel la celebrará. 48 Si un emigrante que vive conti-
go desea celebrar la Pascua de Yahvé, se circuncidará y entonces se y Abihú, y setenta ancianos de Israel y postraos a lo lejos.
acercará para celebrarla, pues será como los nativos; pero ningún
2
Moisés se acercará solo a Yahvé; ellos no se acercarán ni el pue-
incircunciso podrá comerla. 49 Habrá una misma ley para el indíge- blo subirá con ellos.»
3
Moisés vino y transmitió al pueblo todas las palabras de Yahvé
na y para el emigrante que vive con vosotros.» 50 Todos los israeli-
y todas sus normas. Y todo el pueblo respondió a una: «Cumplire-
tas obraron así. Hicieron exactamente lo que Yahvé mandó a
mos todas las palabras que ha dicho Yahvé.» 4 Entonces Moisés
Moisés y a Aarón. 51 Aquel mismo día, Yahvé sacó del país de Egipto
escribió todas las palabras de Yahvé; se levantó temprano y cons-
a los israelitas, por escuadrones.
truyó al pie de la montaña un altar con doce estelas por las doce tri-
bus de Israel. 5 Luego mandó a algunos jóvenes israelitas que ofre-
Estas normas complementan lo dicho sobre la Pascua (vv. 1-14 y ciesen holocaustos e inmolaran novillos como sacrificios de comu-
21-28). Se presentan como un discurso de Yahvé a Moisés y Aarón, al nión para Yahvé. 6 Moisés tomó la mitad de la sangre y la echó en
igual que las de 12,1-14. Precisan que sólo los israelitas pueden cele- vasijas; la otra mitad la derramó sobre el altar. 7 Tomó después
brar y comer la Pascua, a la par que determinan que los esclavos y los el libro de la Alianza y lo leyó ante el pueblo, que respondió: «Obe-
forasteros residentes podrán participar en la fiesta si se circuncidan. deceremos y haremos todo cuanto ha dicho Yahvé.» 8 Entonces
La circuncisión es el elemento distintivo, pues constituye un signo de Moisés tomó la sangre, roció con ella al pueblo y dijo: «Ésta es la
incorporación y de pertenencia a la comunidad de Israel, que profe- sangre de la Alianza que Yahvé ha hecho con vosotros, de acuerdo
sa su fe en Yahvé, el Dios liberador. con todas estas palabras.»

88 157
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

y tu agua. Y yo apartaré de ti las enfermedades. 26 No habrá en tu Los primogénitos (13,1-2)


tierra mujer que aborte ni que sea estéril; y yo colmaré el número
13 Yahvé dijo a Moisés: 2 «Conságrame todo primogénito, todo
1
de tus días.
primer parto entre los israelitas, tanto de hombres como de
27
«Enviaré mi terror delante de ti y sembraré la confusión entre
animales, es mío.»
todos los pueblos donde vayas; haré que todos tus enemigos huyan
ante ti. 28 Enviaré avispas * delante de ti, que ahuyentarán de tu pre-
sencia al jivita, al cananeo y al hitita. 29 No los expulsaré de tu pre- El sacrificio de los primogénitos es un caso concreto de la ley
sencia en un solo año, no sea que al quedar desierta la tierra se general de ofrecer a Dios las primicias de los ganados y de los cam-
multipliquen contra ti las fieras del campo. 30 Los expulsaré poco a pos (cf. Ex 22,28-29). La práctica de tales ofrendas, en señal de reco-
poco, hasta que tú te multipliques y te apoderes de la tierra. 31 Y nocimiento de Dios como señor de la fecundidad y de la vida, remon-
fijaré tus confines desde el mar de Suf hasta el mar de los filisteos, ta seguramente a épocas antiguas (cf. Gn 4,3-4).
y desde el desierto hasta el Río. Entregaré en tus manos a los habi- La ley de los primogénitos, en Ex 13, se presenta primero en
tantes del país para que los arrojes de tu presencia. 32 No pactes con forma absoluta: «Conságrame todo primogénito israelita,... lo mismo
ellos ni con sus dioses. 33 No habitarán en tu país, no sea que te de hombres que de animales» (v. 2), pero luego aparece en forma
hagan pecar contra mí, pues dando culto a sus dioses caerías en mitigada: «Consagrarás a Yahvé todos los primogénitos,... pero todo
un lazo.» primer nacido de hombre, entre los hijos, lo rescatarás» (vv. 12-13;
ver lo dicho más abajo a propósito de estos versículos).
V. 21 Así, según la versión de los LXX. El texto hebreo dice «no le exasperes».
V. 24 En hebreo, mas.s.e-bôt. Las estelas o piedras levantadas eran, en la religión
cananea, símbolos de la divinidad masculina. Su culto era condenado por la ley (cf. Ex Los Ázimos (13,3-10)
34,13; Lv 26,1; Dt 12,3) y por los profetas (cf. Os 3,4; 10,1; Mi 5,12).
V. 28 El término hebreo s. ir‘â se ha traducido tradicionalmente por «avispas»,
3
Y Moisés dijo al pueblo: «Recuerda este día en que salisteis de
siguiendo la versión griega de los LXX. No obstante, algunos autores lo traducen meta- Egipto, de la esclavitud, pues con mano fuerte os sacó Yahvé de
fóricamente por «pánico», «plaga», «peste», etc. El significado del término es dudoso. aquí; y no comáis pan fermentado. 4 Salís hoy, en el mes de Abib.
5
Cuando Yahvé te haya introducido en la tierra de los cananeos, de
Anclado entre el Código y la ratificación de la Alianza (20,22 - los hititas, de los amorreos, de los jivitas y de los jebuseos, que juró
23,19 y 24,1-11), este pasaje está formal y temáticamente alejado de a tus padres darte, tierra que mana leche y miel, en este mes cele-
ambos. Su mirada no está puesta en las leyes que preceden ni en la brarás el siguiente rito: 6 Durante siete días comerás ázimos y el día
ceremonia de la alianza que sigue, sino en la tierra de los cananeos, séptimo será fiesta en honor de Yahvé. 7 Durante los siete días se
de los hititas, de los amorreos, donde Yahvé guiará y conducirá a su comerá pan ácimo y no se verá pan fermentado ni levadura en todo
pueblo por medio de su ángel (vv. 20.23; cf. 3,8.17). La figura del tu territorio. 8 Ese día explicarás a tu hijo: “Esto es por lo que Yahvé
ángel / mensajero (mal’a-k), que aparece ya en 3,2; 14,19 y que volve- hizo por mí cuando salí de Egipto.” 9Y será para ti como señal en tu
rá a aparecer en 32,34 y 33,2, no está claramente definida en este brazo y como recordatorio en tu frente, para que tengas en tu boca
texto. De ahí que algunos autores la identifiquen con Moisés o con un la ley de Yahvé; porque con mano fuerte te sacó Yahvé de Egipto.
profeta; la mayoría, no obstante, la identifica con el propio Yahvé. 10
Guardarás este precepto, año tras año, a su debido tiempo.»
De la actitud de los israelitas depende en buena medida su futuro.
Israel no imitará a los pueblos que habitan en la tierra adonde va, ni Los vv. 3-10 complementan las prescripciones de 12,15-20 (ver lo
pactará con ellos. Constituyen un peligro para él, puesto que le arras- dicho allí). En ellos, se hace hincapié en la idea de “memorial”: la
trarían a dar culto a sus dioses (vv. 24a.32-33). Pero Israel no se pos- celebración de los Ázimos tiene que servir de recuerdo de la salida de

156 89
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Egipto (v. 3), de memorial para las generaciones sucesivas (vv. 8-10). En cuanto a los vv. 18-19, cabe notar que el calendario de fiestas
La expresión «Recuerda este día...» evoca la referente al sabbat: de 34,18-23 va seguido también por unas prescripciones casi idénti-
«Recuerda el día del sábado» (20,8). El recuerdo no es mera evoca- cas (comparar 23,18-19 con 34,25-26). Aunque estas coincidencias no
ción del pasado, sino actualización litúrgica («celebrarás este rito / manifiestan la existencia de un nexo intrínseco en sentido estricto
‘a-bo-dâ» [v. 5]: ver la nota a 12,25) de la experiencia del éxodo para las entre el calendario festivo y su marco actual, sí dan a entender que
sucesivas generaciones. A la acción de Yahvé tiene que responder el existe al menos un cierto nexo. Éste es de tipo cultual y no es pura-
servicio cultual de Israel. mente extrínseco. En el fondo de la celebración de las fiestas (vv. 14-
17) y de las prescripciones cultuales de los vv. 18-19, late la exigencia
De nuevo los primogénitos (13,11-16) de la adoración exclusiva a Yahvé (v. 13b). Dicha exigencia es la
expresión por excelencia de los lazos que unen a Israel con su Dios,
11
«Cuando Yahvé te haya introducido en la tierra de los canane- que son, en definitiva, los mismos lazos que justifican las demás pres-
os, como juró a ti y a tus padres, y te la haya dado, 12 consagrarás a cripciones. La prescripción del v. 19b tal vez intenta salir al paso de
Yahvé todo primogénito. Todo primer nacido de tu ganado, si es un culto (de fertilidad) cananeo (en un texto ugarítico se prescribe
macho, pertenece a Yahvé. 13 Mas todo primer nacido del asno lo justamente lo contrario), marcando así las diferencias con las cultu-
rescatarás con un cordero; y si no lo rescatas lo desnucarás. ras-religiones de su entorno, como ocurre también con la ley sobre el
Rescatarás también todo primogénito de entre tus hijos. 14 Y cuan- altar (ver lo dicho a propósito de 20,22-26).
do el día de mañana te pregunte tu hijo: “¿Qué significa esto?”, le Con esta perícopa se pone punto final al Código de la Alianza
dirás: “Con mano fuerte nos sacó Yahvé de Egipto, de la esclavi- (23,20-33 es un apéndice cargado de promesas más que de leyes o de
tud.” 15 Como el Faraón se obstinó en no dejarnos salir, Yahvé mató referencias a éstas). Éste se abre y se cierra con leyes cultuales (20,22-
a todos los primogénitos en el país de Egipto, desde el primogéni- 26; 2,13-19), entre las que destaca la exigencia del culto exclusivo a
to del hombre hasta el primogénito del ganado. Por eso yo sacrifi- Yahvé (20,22;23,13). Todas las demás leyes del Código quedan
co a Yahvé todo primogénito macho del ganado y rescato todo pri- enmarcadas entre estas dos piezas. Esta estructura da a entender que
mogénito de mis hijos. 16 Esto será como señal en tu brazo y como las relaciones con Dios tienen que iluminar las demás relaciones.
recordatorio en tu frente; porque con mano fuerte nos sacó Yahvé
de Egipto.»
Promesas e instrucciones en orden a la entrada en Canaán (23,20-33)
En la catequesis de tipo etiológico de los vv. 14-15 se ofrece la 20
Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en
razón tanto de la ley general de los primogénitos como del rescate en el camino y te conduzca al lugar que te he preparado. 21 Hazle caso
particular (vv. 11-13; cf. v. 2). Ambos aspectos tienen que ver con los y obedécele; no te rebeles contra él*, pues actúa en mi Nombre y
acontecimientos del éxodo. El rescate de los primogénitos de hombre no perdonará vuestras transgresiones. 22 Si le obedeces fielmente y
entre los israelitas conecta directamente con la muerte de los primo- haces todo lo que yo diga, tus enemigos serán mis enemigos y tus
génitos de los egipcios. Este tema, que ya se anuncia en 4,22-23, pasa adversarios mis adversarios. 23 Mi ángel caminará delante de ti y te
a ocupar el centro de la décima plaga (cf. 11,5; 12,12.29-30) y de la introducirá en el país de los amorreos, de los hititas, de los perizi-
enseñanza que se ha de transmitir a los hijos con ocasión de la ley de tas, de los cananeos, de los jivitas y de los jebuseos; y yo los exter-
los primogénitos (13,14-15). minaré. 24 No te postrarás ante sus dioses, ni les darás culto; no imi-
El cumplimiento de la ley de los primogénitos servirá de memo- tarás su conducta. Al contrario, los destruirás y destrozarás sus
rial de la liberación de Egipto (13,16): cada primogénito de los ani- estelas *. 25 Daréis culto a Yahvé, vuestro Dios, y él bendecirá tu pan

90 155
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

Recolección al final del año, cuando hayas recogido del campo los males que sea sacrificado a Yahvé recordará a los israelitas los acon-
frutos de tu trabajo. 17 Tres veces al año se presentarán tus varones tecimientos del éxodo; y la presencia del primogénito de los hombres,
delante del Señor Yahvé. que ha sido rescatado, servirá igualmente de memorial permanente
18
No ofrecerás la sangre de mi sacrificio junto con pan fermen- del gran evento de la liberación de la esclavitud de Egipto.
tado ni guardarás hasta el día siguiente la grasa de mi fiesta.
19
Llevarás a la Casa de Yahvé, tu Dios, las primicias de tu suelo.
No cocerás el cabrito en la leche de su madre. La partida (13,17-22)
17
Cuando el Faraón dejó salir al pueblo, Dios no los llevó por el
El núcleo central de estos versículos es el “calendario de fiestas” camino del país de los filisteos, aunque era más corto, pues dijo:
(vv. 14-17). En el Pentateuco, se conservan otros calendarios de fies- «No sea que, al verse atacado, el pueblo se arrepienta y se vuelva a
tas: 1) El de Ex 34,18-23, el más próximo de todos al calendario de Ex Egipto.» 18 Dios hizo rodear al pueblo por el camino del desierto del
23; 2) el del Código deuteronómico (Dt 16,1-17); y 3) el del Código de
mar de Suf *. Los israelitas salieron bien equipados del país de
Santidad (Lv 23,4-44, en correspondencia con las normas litúrgicas
Egipto. 19 Moisés tomó consigo los huesos de José, pues éste había
de Nm 28,16 - 29,39). En los dos últimos se va precisando el ritual
hecho jurar solemnemente a los israelitas: «Un día Dios os visitará;
(basta ver la extensión de los textos), pero las tres fiestas principales
siguen siendo las que prescribe el calendario de Ex 23, enmarcado entonces os llevaréis de aquí mis huesos con vosotros.»
por la fórmula «tres veces al año...» (vv. 14.17). Se trata de tres fiestas
20
Partieron de Sucot y acamparon en Etán, al borde del desierto.
agrarias en su origen, relacionadas con una u otra de las estaciones
21
Yahvé marchaba delante de ellos: de día en columna de nube,
agrícolas en que, según el calendario de Guézer, se dividía el calenda- para guiarlos por el camino, y de noche en columna de fuego, para
rio en la antigua Palestina (ver ANET, 320): la fiesta de los Ázimos (v. alumbrarlos, de modo que pudiesen marchar de día y de noche.
15), celebrada en la primavera (a finales de abril o a comienzos de 22
No se apartó del pueblo ni la columna de nube por el día, ni la
mayo); la fiesta de la Siega (v. 16a), al final de la recogida del grano columna de fuego por la noche.
(en junio) y la de la Recolección (v. 16b), al terminar de recoger los
V. 18 En hebreo, yam sûf. Los LXX traducen «Mar Rojo». Muchos autores inter-
últimos frutos del campo (en septiembre). No se determinan unas
pretan sûf como «juncos» y, en consecuencia, traducen la expresión por «Mar de los
fechas concretas, pues la celebración dependía de la marcha de las juncos», pero esta interpretación es discutible. En Dt 1,1 sûf aparece solo, como un
labores del campo. Originariamente, eran fiestas enraizadas en la nombre geográfico.
vida concreta; luego se fueron institucionalizando e historizando. Se
celebraban en el santuario: «delante de mí / del Señor Yahvé» (vv.
Lo fundamental de esta unidad que encabeza propiamente la sali-
15b.17). Por consiguiente, eran fiestas de peregrinación.
da de Egipto es mostrar que Yahvé guía a su pueblo. Las primeras
La conexión del calendario de fiestas con los vv. 13 y 18-19 es obje-
to de discusión entre los exegetas. Para comenzar, no se ponen de etapas se ajustan al plan de Dios, que conduce a los israelitas por un
acuerdo sobre la función del v. 13: ¿comienza la perícopa o concluye camino inesperado (vv. 17-18.20), sirviéndose no sólo de Moisés, sino
lo que precede?. Si la primera parte (v. 13a) parece propia de una también de otros medios: una columna de nube durante el día y una
conclusión, la segunda (v. 13b) parece más apropiada para un enca- columna de fuego durante la noche (vv. 21-22), signos de la presencia
bezamiento. El paralelismo y la correspondencia con el primer man- de Dios, preceden al pueblo, señalándole el camino a seguir (cf.
damiento (20,3) y con el inicio de la primera perícopa del Código de 14,19-20.24; Nm 14,14).
la Alianza (20,22) vendrían a confirmarlo (ver la estructura del La referencia a los huesos de José (v. 19) remite, por un lado, a
Código de la Alianza en la Introducción a dicho Código). Gn 50,25 y, por otro, a Jos 24,32. La estancia de Israel en Egipto

154 91
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

comenzó, en realidad, con el descenso de José a Egipto... (Gn 37-50). Las leyes sobre el año sabático y el sábado están formuladas
Al sacar sus huesos de allí, se cierra este largo período de la historia idénticamente: «Durante seis años / días..., pero el séptimo...». Existe
de Israel. también un paralelismo de fondo entre ellas: reposo de las personas
y de los animales domésticos cada siete días y reposo del campo...
De Etán al mar de Suf. Persecución de los egipcios y paso del Mar cada siete años. En ambos casos, la motivación es fundamentalmen-
(14,1-31) te de tipo humanitario y social.
Muchos autores se preguntan por la viabilidad del año sabático.

14 Yahvé dijo a Moisés: 2 «Di a los israelitas que se vuelvan y


1
¿Es verosímil que los agricultores dejaran de cultivar sus tierras,
acampen frente a Pi Hajirot, entre Migdol y el mar, enfrente viñas y olivares durante todo un año? La comparación con la ley
de Baal Safón. Frente a ese lugar acamparéis, junto al mar. 3 El paralela –en lo que a la determinación temporal se refiere (ver la
Faraón pensará que los israelitas andan errantes por el país y que Introducción al Código de la Alianza)- sobre los esclavos (cf. 21,2)
el desierto les cierra el paso. 4 Yo haré que el Faraón se obstine y os podría ayudar a responder a esta cuestión. El momento de la libera-
persiga; entonces manifestaré mi gloria sobre el Faraón y sobre ción de los esclavos es relativo: depende del momento en que pasó a
todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Yahvé.» Ellos lo ser esclavo. Análogamente, en los vv. 10-11 las expresiones «tu tie-
hicieron así. rra», «tu viña y tu olivar» invitan a pensar que el reposo de estas pro-
5
Cuando anunciaron al rey de Egipto que el pueblo había huido, piedades se iría turnando; todas descansarían cada siete años, pero
el Faraón y sus servidores cambiaron de parecer sobre el pueblo y cada una cuando le tocara su turno. La idea de la universalidad y
dijeron: «¿Qué es lo que hemos hecho? Hemos dejado marchar a simultaneidad del año sabático sería una invención posterior (cf. Lv
Israel de nuestra servidumbre.» 6 El Faraón hizo enganchar su 25 y Dt 15). Esta interpretación permitiría comprender mejor su
carro y tomó consigo sus tropas. 7Tomó seiscientos carros escogi- motivación: los pobres no necesitarían esperar siete años para dis-
dos y todos los carros de Egipto, montados por sus combatientes. frutar de los frutos de la tierra.
8
Yahvé hizo que se obstinara el Faraón, rey de Egipto, y persiguie- Aunque pase a primer plano el aspecto humanitario-social y ni
ra a los israelitas, pero los israelitas salieron con gesto victorioso. siquiera se mencione a Yahvé, en el fondo de estas leyes late su carác-
9
Los egipcios los persiguieron con los caballos, los carros del ter sagrado, que se hace patente en la legislación sacerdotal: la tierra
Faraón, sus jinetes y su ejército; y los alcanzaron cuando acampa- pertenece a Yahvé; el año sabático es un sábado para Yahvé (cf. Lv
ban junto al mar, cerca de Pi Hajirot, frente a Baal Safón. 10 Al acer- 25,4.23).
carse el Faraón, los israelitas alzaron sus ojos, y viendo que los
egipcios marchaban tras ellos, temieron mucho los israelitas y cla- El calendario cultual (23,13-19)
maron a Yahvé. 11 Y dijeron a Moisés: «¿Acaso no había sepulturas
en Egipto para que nos hayas traído a morir en el desierto? ¿Qué 13
Guardad todo lo que os he dicho. No invocaréis el nombre de
has hecho con nosotros sacándonos de Egipto? 12 No te dijimos en otros dioses; ¡ni se oiga en tus labios!
Egipto: Déjanos en paz, serviremos a los egipcios, pues más nos 14
Tres veces al año me celebrarás fiesta. 15 Guardarás la fiesta de
vale servir a los egipcios que morir en el desierto?» 13 Moisés res- los Ázimos. Durante siete días comerás ázimos, como te he man-
pondió al pueblo: «No temáis; estad firmes, y veréis la salvación dado, en el tiempo señalado del mes de Abib; pues en él saliste de
que Yahvé os otorgará en este día, pues los egipcios que ahora veis, Egipto. Nadie se presentará delante de mí con las manos vacías.
no los volveréis a ver nunca jamás. 14 Yahvé peleará por vosotros; 16
También celebrarás la fiesta de la Siega, de las primicias de tus
vosotros no os preocupéis.» trabajos, de lo que hayas sembrado en el campo; y la fiesta de la

92 153
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

do y cerrando la colección “forasteros” (ge-rîm) (ver la Introducción 15


Yahvé dijo a Moisés: «¿Por qué me gritas *? Di a los israelitas
al Código de la Alianza). que se pongan en marcha. 16 Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano
Si se remueven los vv. 4-5 (formal y temáticamente fuera de sitio), sobre el mar y divídelo, para que los israelitas pasen por medio del
justo en el corazón mismo de las leyes de tipo procesal, se juntarían mar, en seco. 17 Yo haré que los egipcios se obstinen y entren detrás
dos leyes lapidarias sobre el pobre: la primera advirtiendo de no favo- de vosotros, y mostraré mi gloria sobre el Faraón y todo su ejército,
recerle en el proceso (v. 3) y la segunda advirtiendo de no perjudicar- sus carros y sus jinetes. 18 Y los egipcios sabrán que yo soy Yahvé,
le (v. 6). Algunos autores corrigen el texto hebreo del v. 3 y, en lugar cuando muestre mi gloria sobre el Faraón, sus carros y sus jinetes.»
de “pobre”, traducen por “poderoso”. Pero tal corrección, aparte de 19
El ángel de Dios, que iba delante del ejército de Israel, se des-
no estar avalada textualmente, rompe el justo equilibrio que ha de plazó y pasó a su retaguardia. La columna de nube, que iba delan-
imperar en la administración de la justicia. Juzgar al prójimo con jus- te de ellos, se desplazó y se colocó detrás, 20 metiéndose entre el
ticia significa no favorecer al pobre ni rendir honores al poderoso (cf. campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La
Lv 19,15), sino reconocer lo propio de cada uno. nube era tenebrosa y transcurrió la noche * sin que pudieran acer-
En suma, todas estas leyes de tipo procesal (vv. 1-3.6-8) urgen a la carse unos a otros en toda la noche. 21 Moisés extendió su mano
imparcialidad por parte de los jueces y de los testigos, tratando de sobre el mar, y Yahvé hizo retroceder el mar mediante un fuerte
evitar las tentaciones más frecuentes en los juicios: dejarse arrastrar viento del Este que sopló toda la noche; el mar se secó y las aguas
por presiones, engaños, favoritismos o sobornos. Por encima de cual- se dividieron. 22 Los israelitas entraron en medio del mar, en seco, y
quier otra consideración, en un proceso se ha de tener en cuenta la las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. 23 Los egipcios
inocencia o la culpabilidad de los imputados. Ésta es la regla de oro los persiguieron y entraron tras ellos, en medio del mar, con todos
que subyace al ordenamiento procesal de las presentes leyes. Y no se los caballos del Faraón, sus carros y sus jinetes. 24 A la vigilia matu-
debe olvidar que todas estas leyes proceden en última instancia de tina *, Yahvé miró desde la columna de fuego y humo hacia el ejér-
Yahvé. Él es el juez supremo (ver el v. 7). Este versículo aporta el cito de los egipcios, y sembró la confusión en el ejército egipcio.
toque religioso a estas leyes más bien sociales, como ya ocurriera al 25
Enredó las ruedas de sus carros, que a duras penas podían avan-
comienzo de la colección “forasteros” (ge-rîm), en la serie (también de zar. Entonces los egipcios dijeron: «Huyamos ante Israel, porque
corte social) de 22,20-26: el mismo Yahvé que aseguraba allí escuchar Yahvé pelea por ellos contra Egipto.» 26 Yahvé dijo a Moisés: «Ex-
a la viuda, al huérfano y al pobre y defenderlos contra conductas tiende tu mano sobre el mar, y las aguas retornarán sobre los egip-
injustas (cf. 22,22.26), asegura ahora que no absolverá al malvado cios, sus carros y sus jinetes.» 27 Moisés extendió su mano sobre el
(23,7). mar y, al rayar el alba, el mar volvió a su lugar habitual, de modo
que los egipcios, en su huida, toparon con él. Así precipitó Yahvé a
los egipcios en medio del mar. 28 Las aguas retornaron y cubrieron
El año sabático y el sábado (23,10-12)
los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que había entra-
Durante seis años sembrarás tu tierra y recogerás la cosecha;
10
do en el mar para perseguirlos; no escapó ni uno siquiera. 29 Mas los
11
pero el séptimo la dejarás descansar, en barbecho, para que coman israelitas pasaron en seco, por medio del mar, mientras las aguas
los pobres de tu pueblo, y lo que sobre lo comerán los animales del formaban muralla a derecha e izquierda. 30 Aquel día salvó Yahvé a
campo. Harás lo mismo con tu viña y tu olivar. Israel del poder de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos
12
Durante seis días harás tus faenas, pero el séptimo descansa- a orillas del mar. 31 Vio, pues, Israel la mano potente que Yahvé
rás, para que reposen tu buey y tu asno, y tengan un respiro el hijo había desplegado contra los egipcios, temió el pueblo a Yahvé, y
de tu esclava y el forastero. creyó en Yahvé y en Moisés, su siervo.

152 93
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

V. 15 La versión siríaca encabeza el versículo diciendo: «Moisés gritó a Yahvé». La primera ley (v. 27) sitúa a Dios y al jefe (na-śî’) prácticamente
V. 20 El texto hebreo –de difícil interpretación– dice literalmente: «hubo la nube y en el mismo nivel (cf. 1 R 21,10). Los autores discuten a qué tipo de
la oscuridad; y aquélla iluminó la noche». La versión de los LXX traduce: «hubo oscu-
ridad y tiniebla, y la nube pasó». Los Targumes lo interpretan diciendo que la nube era
funcionario se refiere la palabra na-śî’. Discusiones aparte, lo que está
tenebrosa para los egipcios y luminosa para Israel. Símmaco traduce: «La nube era claro es que la ley se refiere ante todo y sobre todo a Dios y que, en
oscura de un lado y luminosa del otro». Nuestra traducción es conjetural. la perspectiva veterotestamentaria, la autoridad viene de Dios. De ahí
V. 24 La noche se dividía en tres vigilias. La vigilia matutina era la última; com- la gravedad de la ofensa contra los representantes del pueblo. Acerca
prendía desde las 2 hasta las 6 de la mañana.
de las primicias y de los primogénitos (vv. 28-29), ver lo dicho a pro-
pósito de 13,1-2.11-16. La prohibición de comer la carne de los ani-
La importancia del paso del mar explica los numerosos estudios, males despedazados por las fieras (v. 30b) se debe a que tales anima-
de tipo diacrónico y sincrónico, recientemente consagrados a este les no han sido desangrados conforme a la ley (cf. Dt 12,27).
pasaje. Los estudios diacrónicos coinciden en distinguir varios estra-
tos, pero discrepan sobre qué versículos pertenecen a uno u otro estra-
La justicia (23,1-9)
to. El consenso mayor está en torno al estrato sacerdotal. La atribu-
ción de Ex 14,1-4.8-9.15aα.b.16-18.21aα.b.22-23.26.27*.28-29 al sacer-
23 No levantarás falsos rumores ni te confabularás con el mal-
1

dotal se considera segura en lo esencial. Los estudios sincrónicos par- vado para dar testimonio injusto.
ten de la estructura y composición del texto final. En éste, se pueden 2
No te dejarás arrastrar al mal por la mayoría y no declararás
distinguir tres escenas simétricas: 1) delante del mar (vv. 1-14); 2) en en un proceso siguiendo a la mayoría en contra de la justicia.
medio del mar (vv. 15-25); y 3) del otro lado del mar (vv. 26-31). Cada 3
No favorecerás al pobre en su pleito.
escena se divide en tres partes: a) discurso divino (vv. 1-4a.15-18. 26); 4
Cuando encuentres el buey de tu enemigo o su asno extravia-
b) relato de los acontecimientos (vv. 4b-10.19-25a.27-29); y c) reacción do, se lo llevarás.
humana ante tales acontecimientos (vv. 11-14.25b.30-31). Además, 5
Cuando veas el asno del que te aborrece, caído bajo la carga,
entre las tres escenas hay correspondencias formales significativas. De no te desentiendas de él; préstale tu ayuda.
los tres discursos divinos, el central (vv. 15-18) combina los elementos 6
No torcerás el derecho de tu pobre en su pleito.
esenciales de los otros dos. 7
Evita las causas engañosas y no causes la muerte del inocente
Los discursos divinos corresponden todos a la tradición sacerdo- y del justo, porque yo no absolveré * al malvado.
tal, interesada en desarrollar una teología sacramental de la palabra 8
No aceptarás sobornos; porque el soborno ciega a los clarivi-
de Dios. El relato de los acontecimientos, en sus tres partes, presenta dentes y pervierte las causas justas.
un hilo narrativo continuo: Israel huye y acampa junto al mar. Egipto 9
No oprimirás al forastero; ya sabéis lo que es ser forastero, por-
le persigue (vv. 5-10). Huida y persecución prosiguen en medio del que forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto.
mar (vv. 19-25). Finalmente, se produce el desenlace: Egipto es atra-
pado en el mar, mientras que Israel logra pasar y continúa su marcha V. 7 La traducción griega de los LXX dice «ni absuelvas».
(vv. 27-30a). Respecto de las reacciones humanas, el narrador marca
algunas diferencias: en primer lugar, Moisés anuncia a los israelitas Entre una serie de leyes apodícticas (vv. 1-3.6-8), orientadas a re-
que van a vencer, pues Yahvé pelea por ellos (vv. 11-14); en segundo gular el ordenamiento procesal, se han interpolado dos leyes casuís-
lugar, se constata que así sucedió de hecho (vv. 25b.30b-31). Las reac- ticas (vv. 4-5), que nada tienen que ver con dicho ordenamiento. La
ciones corresponden a los protagonistas humanos de los aconteci- perícopa se cierra con una ley humanitaria sobre los forasteros (v. 9),
mientos: Moisés, Egipto e Israel. del mismo tenor que la de 22,20, con la que forma inclusión, abrien-

94 151
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

23.26b). Si la condición de los forasteros remite expresamente a la Basten estas observaciones para mostrar que Ex 14 es una com-
esclavitud de los hebreos en Egipto, la de las viudas, los huérfanos y posición bien elaborada y coherente en su conjunto. Ello no excluye
los pobres remite veladamente a la misma situación, pues su clamor que pueda ser el resultado de combinar diferentes versiones de los
es el mismo y también es el mismo Dios el que los escucha (ver 3,7.9). sucesos del mar, como sostienen los estudios diacrónicos. El relato de
En última instancia, estas motivaciones invitan a los israelitas a ser los acontecimientos fluiría lo mismo si se prescindiera de los tres dis-
no sólo justos, sino también compasivos con los más necesitados, cursos divinos, aunque obviamente carecería de su riqueza actual.
como lo es el mismo Yahvé. Éste es el punto final del v. 26 y, por con- Según los estudios histórico-críticos, la separación del agua del
siguiente, también de esta pequeña serie de leyes. mar en dos partes, formando una muralla a derecha e izquierda, se
debe al Sacerdotal. En cambio, la idea de que Yahvé hizo soplar
Leyes religiosas (22,27-30) durante toda la noche un viento fuerte que secó el mar, es fruto de
una versión anterior. Ambas versiones parecen incompatibles: ¿se
27
No blasfemarás contra Dios y no maldecirás al jefe de tu pue- separaron las aguas por intervención de Moisés o se secó el mar debi-
blo. do al viento que hizo soplar Yahvé? Sin embargo, en Ex 15,8 se ofre-
28
No retrasarás la ofrenda de las primicias de tu era y de tu lagar ce una versión poética de estos mismos acontecimientos, en la que se
*. Me entregarás el primogénito de tus hijos. combinan las dos versiones, como si de una sola acción se tratara:
29
Lo mismo harás con el de tus vacas y ovejas. Siete días estará
con su madre, y al octavo me lo entregarás. «Al soplo de tu nariz se amontonaron las aguas
las corrientes se alzaron como un dique
30
Sed santos para mí. No comeréis la carne despedazada por
las olas se cuajaron en el mar».
una fiera en el campo; echádsela a los perros.
La comparación de las aguas con un dique (ne-d) vuelve a aparecer
V. 28 Así, con la traducción griega de los LXX. El texto hebreo dice «de tu abun-
dancia y de tus caldos». en Jos 3,13.16, en relación con el paso del Jordán (cf. Sal 78,13). En
la historia moderna, existen relatos de cortes de agua en el Jordán
debidos a desprendimientos de tierra. El primero es de 1.267, cuan-
Tras la motivación del v. 26, el paso de una serie de leyes sociales
do unos obreros del sultán Baibars construían un puente. Las aguas
a otra de leyes religiosas se hace más fluido. Si los vv. 20-26 regula-
del Jordán, encajonadas por aquella zona (cf. Jos 3,13-16) entre tie-
ban el comportamiento de los israelitas con los necesitados, los vv. 27-
30 regulan su comportamiento con Yahvé. De modo sucinto, como es rras calcáreas, causaron el desprendimiento de las tierras, que for-
habitual en las leyes apodícticas, se inculca a los israelitas lo que maron un dique. Fenómenos similares ocurrieron también en 1.916
deben evitar y lo que han de hacer: un total de cuatro prohibiciones y 1.927, en este último caso debido a un terremoto.
(vv. 27a.27b.28a.30b), con la negación “no” (lo-’) más futuro, y de otras Es posible que un acontecimiento similar diera pie al relato de Jos
cuatro afirmaciones (vv. 28b.29a.29b.30a), en futuro también. Un 3-4. En opinión de algunos especialistas, el texto original del paso del
futuro que, en realidad, equivale a un imperativo (que es como se Jordán (Jos 3-4*) sólo relataba cómo se secó el río a causa de un corte
suele traducir el futuro del v. 30a y como se podrían traducir los temporal de la corriente de agua. Dicho relato se complementó luego
demás). En el texto programático de 19,6, Yahvé aseguraba a Israel con otros detalles para magnificar el paso de los israelitas, camino de
que sería una «nación santa», es decir, una nación consagrada a su la tierra prometida.
Dios, si le obedecía y guardaba su alianza. Esta condición de pueblo En esta perspectiva, el relato del paso del Jordán pudo servir al
consagrado a Yahvé, presupuesta en la invitación apremiante del v. Sacerdotal para complementar y engrandecer una versión anterior
30, justifica y, en cierto modo, aúna todas las leyes de los vv. 27-30. más sobria del relato del mar. Se establecería así un paralelismo entre

150 95
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

los acontecimientos de la salida de Egipto y de la entrada en Canaán. como una perversión infame merecedora de muerte (cf. Lv 18,23;
El mar representaría la “frontera” del desierto, del mismo modo que 20,15-16; Dt 27,21). Finalmente, la idolatría (v. 19) aparece en Dt
el Jordán respecto de Canaán. En la tradición poética, ambos aconte- 13,2-18 y 17,2-5 como una ofensa capital. El primer mandamiento
cimientos se cantan como parte de una misma gesta o acción divina exige no tener otros dioses fuera de Yahvé (Ex 20,3).
(cf. Sal 66,6; 74,13.15; 114,3.5).
Aunque se concede cierto protagonismo a Moisés, sobre todo en Leyes sociales (22,20-26)
la versión del Sacerdotal, el verdadero protagonista de la narración
es sin duda Yahvé. A él se debe la destrucción de los egipcios y la libe- 20
No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros
ración de Israel. Su acción poderosa se ejerce principalmente en dos fuisteis vosotros en el país de Egipto.
frentes: la armada egipcia y el mar. En ambos se presenta como un
21
No vejarás a viuda alguna ni a huérfano. 22 Si los vejas y claman
combate del que Yahvé sale victorioso. «Yahvé peleará por vosotros», a mí, yo escucharé su clamor, 23 se encenderá mi ira y os mataré a
dijo Moisés a los israelitas temerosos (14,14). Y los egipcios gritaron: espada; vuestras mujeres quedarán viudas y vuestros hijos huérfa-
«huyamos ante Israel, porque Yahvé combate por él contra los egip- nos.
cios» (14,25). Esta acción convierte a Yahvé en un guerrero y en un
24
Si prestas dinero a alguien de mi pueblo, a un pobre que habi-
rey soberano. Así lo canta Moisés en Ex 15,3.17: ta contigo, no serás con él un usurero; no le exigirás intereses.
25
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás al
«Yahvé es un guerrero... ponerse el sol, 26 porque se abriga con él; es el vestido de su cuerpo.
Yahvé reina por siempre jamás». ¿Sobre qué va a dormir, si no? Clamará a mí, y yo lo escucharé, por-
Al combate de Yahvé contra la armada egipcia, se suma el com- que soy compasivo.
bate contra el mar. En algunas tradiciones, tanto bíblicas como extra-
bíblicas, el mar aparece como un monstruo, difícil de vencer. El Esta pequeña serie de leyes, en las que se salta fácilmente de la
poema babilónico de la creación relata el triunfo del rey divino segunda persona del singular a la segunda del plural sin una razón
Marduk sobre Tiamat, la serpiente del mar, mediante el uso de su sintáctico-estilística justificada, tiene una dimensión ético-social y
arma más potente, Imhullu, el viento poderoso (Enuma elis IV, 42- humanitaria. Su objetivo es tutelar los derechos de los más necesita-
48.49-100; cf. Sal 69,2-3.15-16; 124,3-6). dos e indefensos. Los forasteros (v. 20a), que carecen de tierra propia
En el relato de la creación de Gn 1 (próximo en tantos aspectos al en Israel y de la protección del clan, están expuestos al desprecio y a
Enuma elis) aparece un caos acuoso primordial sobre el que planea la vejación. Las viudas y los huérfanos (v. 21), que carecen de la pro-
el rûah. (viento / espíritu) de Dios. La creación de Dios es en buena tección del marido o del padre, aparecen con frecuencia en las leyes
medida una obra de separación y orden. Dios creador separa unas del Próximo Oriente antiguo y en los textos bíblicos como un para-
aguas de otras y aparece la tierra seca, haciendo posible la vida en digma de las personas vulnerables. A ellos se asocian los pobres (vv.
ella. Dios contiene el mar dentro de unos límites. El diluvio aparece 24.25), que necesitan dinero prestado o que se ven obligados a depo-
como un abrirse las compuertas del cielo y del abismo, un caos acuo- sitar una prenda por su deuda. En estos dos casos, las leyes tratan de
so, una contra-creación. También en esta ocasión, Dios hizo soplar el evitar la usura y los abusos.
viento (rûah.) y reapareció la tierra (Gn 8,1ss). Las motivaciones de las leyes tienen carácter histórico y religioso-
El viento que Dios hizo soplar sobre el mar, dejándolo seco y per- teológico. El recuerdo de su carácter de forasteros en Egipto debe
mitiendo el paso de los israelitas (vv. 21-22.29), evoca las obras de la mover a los israelitas a comportarse justamente con los que ahora
creación (Gn 1) y de la recreación (Gn 8). La acción de Yahvé sobre son forasteros en Israel (v. 20b). Por su parte, la viuda y el huérfano,
el mar es creadora en cuanto que hace emerger la tierra seca en así como el pobre, clamarán a Yahvé y él escuchará su clamor (vv.

96 149
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

Lógicamente, los responsables de los daños son siempre las per- medio del mar. Israel no sólo fue salvado por Yahvé, sino también
sonas, bien sea directa o indirectamente. Entre los damnificados, los «re-creado». El paso del mar merece el calificativo de «nueva crea-
que mayor espacio ocupan son los animales (21,33 - 22,3.9-14). Los ción», en el sentido de que significa el nacimiento de Israel como
campos, las viñas y las mieses (22,4.5), así como el dinero y otros pueblo de Dios. De la servidumbre al Faraón, Israel pasó al servicio a
objetos (22,6-7), se tratan mucho más brevemente. Detrás de la Yahvé. Ex 15,1-21 representa el primer testimonio de este servicio
mayor parte de los casos, se refleja una sociedad de tipo agrícola y cultual de Israel a Yahvé, su nuevo rey soberano.
ganadero. Entre las causas de los daños se destacan las negligencias,
los robos, los incendios, los depósitos y los préstamos. Canto Triunfal (15,1-21)
El caso de la muchacha soltera (22,15-16) merece mención apar-

15 Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico a


1
te, pues aunque se trate de un daño a la propiedad ajena (la hija sol-
tera es propiedad del padre, como la casada lo es del marido), la cláu- Yahvé:
sula que obliga al seductor a desposar a la muchacha va más lejos de «Canto a Yahvé, esplendorosa es su gloria,
la simple restitución. Quizá por eso no se use la expresión yeš[Link]-m caballo y jinete arrojó en el mar.
(«restituirá»), distinguiéndola también de este modo de todos los 2
Mi fortaleza y mi canción * es Yah *.
casos precedentes. Él es mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré,
Ofensas capitales (22,17-19) el Dios de mi padre, yo lo exaltaré.
3
¡Yahvé es un guerrero * ,
17
No dejarás con vida a la hechicera. Yahvé es su nombre!
18
El que yaciere con bestia, morirá sin remisión. 4
Los carros del Faraón y sus soldados precipitó en el mar.
19
El que ofrezca sacrificios a los dioses * –excepto a Yahvé solo- La flor de sus guerreros tragó el mar de Suf *;
será entregado al anatema. 5
los abismos los cubrieron,
V. 19 El Pentateuco samaritano lee «otros dioses» y omite la expresión «excepto a
descendieron hasta el fondo como piedra.
Yahvé solo», que en el texto masorético viene al final de la frase, como glosa explicati-
6
Tu diestra, Yahvé, impresionante por su esplendor;
va de la primera parte del versículo. tu diestra, Yahvé, aplasta al enemigo.
7
Tu inmensa grandeza
Elemento común a estas tres leyes es su formulación apodíctica y derriba al adversario.
su castigo con la pena capital. Pero ésta se expresa de modo diferente Arde tu furor y los devora como paja.
en cada caso: «no dejarás con vida» (lo-’ [Link]), sin más precisiones; Al soplo de tu ira* se aglomeraron las aguas,
8

«morirá sin remisión» (môt yûma-t), como en 21,12-17*, y «será entre- se irguieron las olas como un dique,
gado al anatema» ([Link]), es decir, será exterminado (cf. Dt 13, 13- los abismos se helaron en el fondo del mar.
18; Jos 6,17). 9
Dijo el enemigo: «Perseguiré, alcanzaré,
A diferencia de lo que ocurría en otras naciones, en Israel se con- repartiré el botín,
sideraban abominables las distintas formas de magia o hechicería saciaré mi sed en ellos,
(cf. Dt 18,10-14). El hecho de que fueran a menudo practicadas por desenvainaré mi espada, los aniquilará mi mano.»
mujeres (cf. 1 S 28,4-25; Ez 1317-23) podría explicar la ley del v. 17. 10
Pero soplaste con tu aliento, los cubrió el mar;
Asimismo, la bestialidad (v. 18) era considerada en otros textos del AT se hundieron como plomo en las aguas impetuosas.

148 97
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

11
¿Quién como tú, Yahvé, entre los dioses? 5
Cuando se declare un incendio y se propague por causa de los
¿Quién como tú, glorioso en santidad, zarzales, abrasando las gavillas, las mieses o el campo, el autor del
terrible en prodigios, autor de maravillas? incendio deberá restituir.
12
Extendiste tu diestra, los tragó la tierra. 6
Cuando alguien deje en depósito a otro dinero o utensilios para
13
Guiaste con bondad al pueblo que rescataste, que se los guarde y sean robados de la casa de éste, si se descubre
Los condujiste con poder a tu santa morada. al ladrón, restituirá el doble. 7 Pero si no se descubre el ladrón, el
14
Lo oyeron los pueblos y se turbaron, dueño de la casa se presentará ante Dios y jurará que no ha toca-
produjo escalofríos en los habitantes de Filistea. do los bienes de su prójimo.
15
Los príncipes de Edom se estremecieron, 8
En los casos delictivos en que uno reclama a otro un buey, un
se angustiaron los jefes de Moab asno, una oveja, un vestido o un objeto extraviado, se llevará la
y todas las gentes de Canaán temblaron. causa ante Dios y aquel a quien Dios declare culpable, restituirá el
16
Pavor y espanto cayeron sobre ellos.
doble a su prójimo.
Bajo la fuerza de tus brazos 9
Cuando alguien deje en custodia a otro un asno, un buey, una
enmudecieron como piedras,
oveja o cualquier otro animal y se le muera, dañe o sea robado sin
hasta que pasó tu pueblo, Yahvé,
que haya testigos, 10 éste jurará por Yahvé que no ha tocado el ani-
hasta que pasó el pueblo que adquiriste.
17
Lo introduces y lo plantas mal de su prójimo. El dueño aceptará el juramento y no habrá
en el monte de tu heredad, nada que restituir. 11 Pero si el animal ha sido robado de junto a él,
lugar que preparaste para tu morada, Yahvé, restituirá a su dueño. 12 Si el animal ha sido despedazado, traerá
santuario, Adonay, como prueba los despojos y no tendrá que restituir.
que fundaron tus manos.
13
Cuando alguien preste un animal y se dañe o muera, en ausen-
18
¡Yahvé reinará por siempre jamás! cia de su dueño, deberá restituir. 14 Si estaba presente su dueño, no
tendrá que restituir. Si lo había alquilado, el dueño recibirá el pre-
19
Cuando los caballos del Faraón, con sus carros y sus jinetes, cio del alquiler.
entraron en el mar, Yahvé hizo que las aguas del mar volvieran 15
Cuando alguien seduzca a una muchacha, no desposada, y se
sobre ellos; en cambio, los israelitas pasaron en seco por medio del acueste con ella, le pagará la dote, y la tomará por mujer. 16 Si el
mar. padre de ella no quiere dársela, el seductor pagará el dinero de la
20
María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en sus manos un dote de las vírgenes.
tamboril y todas las mujeres la seguían con tamboriles y danzando.
21
Y María les entonaba: Serie de leyes casuísticas sobre daños a la propiedad ajena: ani-
«Cantad a Yahvé, espléndida es su gloria, males y cosas (21,33 - 22,14), en primer lugar, y, en último término,
caballo y jinete arrojó en el mar.»
personas (22,15-16). Si en la serie de 21,12-17 la expresión más carac-
V. 2 (a) Discuten los autores acerca del origen y significado de zimrat: unos lo tra- terística era «morirá sin remedio», en esta serie, salvo en el último
ducen por «poder, defensa, protección»; otros por «canción, música, canto cultual». caso relativo a personas, la expresión más característica es «restitui-
(b) Yah es una forma abreviada del nombre de Yahvé. rá» (yeš[Link]-m) (21,34.37; 22,[Link].10.12.14) o «ciertamente restitui-
rá» / «deberá restituir» (š[Link]-m yeš[Link]-m) (21,36; 22,2.5.13). Esta
V. 3 Lit. «un hombre de guerra». El Pentateuco Samaritano lee «un héroe en guerra».
V. 4 Ver la nota a 13,18.
V. 8 Lit. «tus narices». El soplo de las narices de Yahvé expresa simbólicamente su expresión es tanto más singular si se considera que la raíz šlm no
ira; de ahí, la traducción propuesta. vuelve a aparecer como verbo en el libro del Éxodo.

98 147
ÉXODO LA LIBERACIÓN DE EGIPTO

La salud y la vida de un esclavo no se valora lo mismo que la de Ex 15,1-21 consta de dos partes poéticas: el Cántico de Moisés (vv.
un ciudadano libre de pleno derecho. Eso explica que cuando alguien 1-18) y el Cántico de María (vv. 20-21), enlazadas por un pequeño
hiera de muerte a su esclavo o a su esclava (v. 20) no sea castigado puente narrativo (v. 19), que remite a 14,26-29. Con ellas se corona
con la muerte, como ocurriría en el caso de un ciudadano libre (ver una gran sección narrativa. Formalmente, no es insólito que una sec-
21,12). Lo mismo ocurre con la ley del talión: en el caso de los escla- ción en prosa se remate con un poema. Ex 14-15 se suele comparar
vos, no se aplica el ojo por ojo ni el diente por diente (comparar los con Jc 4-5, en el sentido de que en ambos casos se ofrece una versión
vv. 26-27 con 23-25). Otro tanto cabe decir del caso en que un buey en prosa y a continuación otra en poesía sobre un mismo aconteci-
acornee a un esclavo (comparar los vv. 28-31 con el v. 32). miento.
Acerca de la ley del talión (vv. 23-25), muchos autores sostienen El Cántico de Moisés posee un lenguaje, unas imágenes y formas
que su puesto lógico sería después de los vv. 18-19. Es una ley muy
poéticas arcaicas (comparables a las de ciertos poemas antiguos de la
antigua, atestiguada ya en el Código de Hammurabi y en la legisla-
literatura ugarítica), lo que no basta para hacer de él una obra anti-
ción egipcia e hitita. Contrariamente a lo que pudiera parecer, la ley
gua, puesto que en determinados Salmos y textos proféticos exílicos
del talión surgió para asegurar la igualdad ante la ley y evitar los
excesos de la ley de la venganza (comparar con Gn 4,23-24). En este y post-exílicos (cf. Sal 74; 77; 89; Ha 3) aparecen los mismos rasgos.
sentido, supone un progreso en la historia del derecho. La primera parte (vv. 1-12) es un canto de victoria muy próximo, por
su contenido, al relato precedente (c. 14). La segunda parte (vv. 13-
18) apunta más bien al relato que sigue.
Daños a la propiedad ajena (21,33 – 22,16) De ser considerado como uno de los textos más antiguos de la
33
Cuando alguien deje abierto un pozo, o cave un pozo y no lo Biblia Hebrea, el Cántico de Moisés ha pasado a interpretarse como
tape, si cae dentro un buey o un asno, 34 el propietario del pozo res- uno de los textos más tardíos, posterior a la reconstrucción del tem-
tituirá: pagará en dinero al dueño del animal y se quedará con el plo. Es posible que el Cántico de María (15,21), seguramente mucho
animal muerto. más antiguo, haya servido de base al Cántico de Moisés. Que le sir-
35
Cuando el buey de uno acornee al buey de otro, causándole la viera también de estribillo, como aventuran algunos autores, no pasa
muerte, venderán el buey vivo y se repartirán el dinero; el buey de mera conjetura.
muerto también lo repartirán. 36 Pero si se sabía que el buey ya
embestía antes, y su dueño no lo guardó, deberá restituir buey por
El éxodo, paradigma permanente
buey y se quedará con el buey muerto.
37
Cuando alguien robe un buey o una oveja, y los mate o venda, Aunque Ex 1-15 habla constantemente del Faraón, nunca revela
restituirá cinco bueyes por el buey, y cuatro ovejas por la oveja. su nombre y se desconoce quién fue el Faraón del éxodo. Tampoco se
sabe muy bien quiénes eran los que salieron de Egipto. Los textos
22 Si un ladrón es sorprendido en el acto y es herido de muer-
1

te, no hay delito de sangre. 2 Mas si ya había salido el sol, bíblicos unas veces los denominan “israelitas”; otras veces “hebreos”.
entonces sí hay delito de sangre. El ladrón debe restituir. Si no tiene Este último nombre ha llevado a ponerlos en relación con los habiru
con qué, será vendido para compensar por su robo. 3 Si el buey, el // hapiru, grupos de personas socialmente pobres y marginadas. En
asno o la oveja robados se hallan aún vivos en su poder, restituirá cualquier caso, los israelitas/hebreos aparecen como esclavos y opri-
el doble. midos.
4
Cuando alguien destroce un campo o una viña, dejando a su Si el autor de Ex 1-15 no desvela estos secretos, probablemente es
ganado pacer en campo ajeno, restituirá con su mejor campo y su porque no les da mayor importancia para el mensaje que desea trans-
mejor viña. mitir. Por consiguiente, Faraón, Egipto o Israel no han de ser consi-

146 99
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

derados exclusivamente como entidades políticas o nacionales. No se Daños corporales a personas (21,18-32)
pretende con esto negar el trasfondo histórico de las narraciones del 18
Cuando dos hombres riñan y uno hiera a otro con una piedra
éxodo, sino más bien subrayar que éstas pueden trascender su
o con el puño, sin causarle la muerte, pero obligándole a guardar
dimensión histórica concreta y convertirse en símbolos. En esta pers-
cama, 19 si el herido puede levantarse y andar por la calle, apoyado
pectiva, Israel simboliza a los oprimidos, perseguidos e indefensos en su bastón, entonces el que le hirió será absuelto, pero deberá
que necesitan del auxilio y protección de un poder más alto. Ello indemnizar el tiempo de paro y los gastos de la curación.
explica el clamor por la justicia, la libertad y la intervención del Dios 20
Cuando alguien golpee a su esclavo o a su esclava con un palo
soberano. Faraón y Egipto simbolizan el poder opresor. y muera en el acto, deberá ser castigado; 21 pero, si sobrevive un día
Ex 1-15 no es una narración cerrada. De ahí que el éxodo sea un o dos, no será castigado, pues era propiedad suya.
paradigma de valor permanente, capaz de ser actualizado y de expre- 22
Cuando, en el curso de una riña, alguien golpee a una mujer
sar la experiencia humana de opresión y esclavitud y las necesidades encinta, provocándole el aborto, pero sin causarle otros daños, el
igualmente humanas de liberación e independencia. Cambiarán las culpable deberá indemnizar con lo que le pida el marido de la
circunstancias concretas, pero siempre habrá situaciones y necesida- mujer y determinen los jueces. 23 Pero si se produjeran otros daños,
des análogas. Faraón nunca muere. entonces pagarás vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por diente,
De las diferentes dimensiones del éxodo y de las diversas lecturas mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por quemadura, herida
que de él se han hecho, cabe destacar aquella que lo considera como por herida, cardenal por cardenal.
un paradigma de esperanza. Este tipo de interpretación comienza en 26
Cuando alguien hiera a su esclavo o a su esclava en el ojo y lo
los tiempos bíblicos y llega hasta nuestros días. Así, el Segundo Isaías deje tuerto, le dará libertad en compensación del ojo. 27 Si uno
(Is 40-55) canta la vuelta de Israel del destierro de Babilonia, como si rompe un diente a su esclavo o a su esclava, le dará libertad en
de un segundo éxodo se tratara. El Apocalipsis contempla el éxodo compensación del diente.
como el paradigma de una esperanza que se cumplió en Jesucristo.
28
Cuando un buey acornee a un hombre o a una mujer y le cause
Y Bloch descubre en la narración bíblica un “principio éxodo”, que la muerte, el buey será apedreado, y no se comerá su carne, pero el
califica de “principio esperanza”. Su intento por transformar la “his- dueño del buey será absuelto. 29 En cambio, si el buey ya embestía
antes y su dueño, advertido, no lo guardó, entonces si ese buey
toria” del éxodo en un principio metafísico metafórico es uno de los
mata a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado, y tam-
muchos testimonios de la repercusión e importancia del paradigma
bién su dueño morirá. 30 Si se le impone una compensación, dará en
del éxodo.
rescate de su vida cuanto le impongan. 31 Si acornea a un mucha-
cho o a una muchacha, se seguirá esta misma norma. 32 Si el buey
acornea a un esclavo o a una esclava, se pagarán treinta siclos de
plata al dueño de ellos, y el buey será apedreado.

Serie de leyes casuísticas sobre lesiones o daños corporales a otras


personas: en los cuatro primeros casos (vv. 18-19. 20-21. 22-25. 26-
27), las lesiones son causadas por personas, mientras que en el quin-
to caso (vv. 28-32) son causadas por un toro. En todos los casos, las
víctimas son seres humanos: un hombre (v. 18), un esclavo o una
esclava (vv. 20.26.32), una mujer encinta (v. 22), un hombre o una
mujer (v. 28), un muchacho o una muchacha (v. 30).

100 145
ÉXODO

rística es «morirá sin remisión» (môt yûma-t), con que se cierra cada CAPÍTULO 2
una de las leyes participiales (vv. [Link]; cf. 22,18: ver la Intro-
ducción general al Código de la Alianza). Básicamente, estas leyes se LA MARCHA POR EL DESIERTO
corresponden con tres mandamientos del decálogo: no matar, honrar
a los padres y no robar (20,12.13.15).
En el AT se utilizan diversos verbos o expresiones para describir
la acción de quitar la vida a alguien (“matar”, “derramar sangre”,
“golpear a muerte”), sin que existan términos específicos para distin-
guir entre diversos tipos de homicidio. De ahí que los vv. 13-14 se
sientan obligados a precisar la ley general del v. 12, distinguiendo
entre el homicidio involuntario y el voluntario. Sólo este último se
castiga con la pena capital. El que involuntariamente mata a otro
puede acogerse a las leyes de asilo, evitando el derramamiento de
Con el mar a sus espaldas, los israelitas se enfrentan ahora a un
sangre inocente (cf. Dt 4,41-42; 19,1-10).
«desierto grande y terrible», por el que vagarán durante cuarenta
Las referencias al comportamiento de los hijos con sus padres son
años (cf. Nm 14,33; Dt 2,7; 8,15). Yahvé, el guerrero victorioso en el
relativamente frecuentes en el AT. Unas veces, en forma positiva,
mar (15,3), desde ahora en adelante tendrá que ayudar a los israeli-
mandando o exhortando apremiantemente a honrar y respetar a los
tas a superar las dificultades del desierto. Comienza, pues, una nueva
padres, como es el caso del decálogo (20,12); otras, en forma negati-
etapa para Dios e Israel.
va, condenando o censurando algunas conductas irrespetuosas,
El relato de la marcha por el desierto enlaza directamente con el
como es el caso de los vv. 15 y 17: el primero se refiere a los malos
tratos físicos, al uso de cualquier tipo de violencia (cf. Pr 19,26); el de la salida de Egipto. En el momento de su vocación, Moisés recibe
segundo, a la maledicencia (cf. Pr 20,20; 30,11). la misión de presentarse ante Faraón y decirle: «Yahvé, el Dios de los
Mientras que el octavo mandamiento del Decálogo prohíbe cual- hebreos, se nos ha aparecido; y ahora tenemos que hacer un viaje
quier tipo de robo (20,15), el v. 16 se refiere expresamente al robo de durante tres días por el desierto para ofrecer sacrificios a Yahvé, nues-
personas. No obstante, la exégesis tradicional judía interpretó el octa- tro Dios» (3,18). Moisés transmitió este mensaje al Faraón (5,3) y se
vo mandamiento en referencia directa a los seres humanos. En el lo recordó repetidas veces en el curso de las plagas.
Talmud ha quedado escrito: «Nuestros maestros enseñan: ‘¡No roba- Inmediatamente después del Cántico del mar (15,1-21), se infor-
rás!’. La Escritura habla aquí de rapto de personas» (Sanhedrín, 86a). ma que los israelitas partieron del Mar de Suf hacia el desierto de
Algunos autores modernos sostienen que originalmente el octavo Sur, «caminando tres días por el desierto» (15,22; cf. Nm 33,8). Con
mandamiento se refirió al rapto o secuestro de personas. Antiguamen- esta noticia de viaje, se conectan dos realidades geográficas impor-
te, la compra-venta de esclavos era una práctica aceptada (cf. 21,2- tantes en el Éxodo: el mar, culmen de la primera parte del libro, y el
11), pero el secuestro de una persona para venderla luego como escla- desierto, por donde discurrirán los israelitas hasta llegar al Sinaí,
vo se castigaba con pena de muerte. escenario de la segunda parte del libro.
Detrás de estas leyes, como también de los correspondientes man- Los tres días de marcha por el desierto introducen la gesta del
damientos del decálogo, late el valor de la vida humana, la honra de éxodo en una nueva dimensión. El requisito de adorar a Yahvé en el
los padres y la defensa de los seres humanos, o, para ser más exactos, desierto, a tres jornadas de camino, implica que la salida de Egipto
de los israelitas de pleno derecho, pues sólo a ellos tratan de tutelar no se resuelve simplemente con la destrucción de la armada egipcia
estas leyes. en el mar, sino que se continúa con la marcha a través del desierto.

144 101
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

La ruta desde el Mar de Suf, a través del desierto, hasta la montaña Basta comparar los casos generales de los vv. 2 y 7 para cerciorarse
del Sinaí/Horeb corresponde en línea de máxima con el itinerario inmediatamente de una diferencia fundamental: las esclavas no que-
señalado en Nm 33,1-15. daban libres a los siete años como los esclavos, debido a que además
En medio del desierto descuella la montaña santa, testigo cósmi- de esclavas eran concubinas.
co de los grandes eventos salvíficos (Ex 19-40; Levítico; Nm 1,1 - Aunque los esclavos podían ser tratados con dureza (cf. 21,20-
10,10). El relato de la marcha por el desierto precede y sigue a la 21.26-27), existían casos en los que el trato debía ser más humano.
estancia en la montaña del Sinaí (Ex 15,22 - 18,27; Nm 10,11 - 21,35). Así parece desprenderse de los vv. 5-6, un caso especial en que el
Los problemas de los israelitas en el desierto son en buena parte los esclavo prefiere quedarse con su amo, su mujer y sus hijos (cf. v. 4),
mismos antes y después de la montaña santa. Se pueden clasificar en a salir libre. En esta situación, el esclavo tiene que declarar pública-
tres apartados: necesidades de orden natural (hambre y sed), dificul- mente que no desea salir libre y su amo procede a un rito en virtud
del cual pasa a ser su esclavo de por vida. Discuten los autores qué
tades en el seno mismo de la comunidad israelita (cuestiones de auto-
significa llevarlo ante Dios. Posiblemente se trate de un rito en el san-
ridad y de poder) y ataques de otros grupos del desierto (amalecitas).
tuario más próximo (cf. 22,8), donde se ratifica ante Dios el acuerdo
Por regla general, las necesidades de orden natural desencadenan
entre el amo y el esclavo.
una serie de reacciones, que se exponen en los textos (cf. Ex 15,22-25;
16; 17,1-7; Nm 11,1-3.4-34; 12,1-15; 13-14; 16-17; 20,1-13; 21,4-9),
siguiendo un esquema formal básico con cuatro puntos: Ofensas capitales (21,12-17)

1. Situación de necesidad. El que hiera mortalmente a un hombre, morirá sin remisión;


12

2. Quejas / murmuraciones contra Moisés.


13
pero si no fue intencionado, sino que Dios lo permitió, yo te seña-
3. Mediación de Moisés. laré un lugar donde podrá refugiarse. 14 En cambio, si alguien se
4. Intervención de Yahvé. excita contra su prójimo y lo mata con alevosía, lo arrancarás de
mi altar para matarlo.
En los relatos de la marcha por el desierto anteriores al Sinaí (Ex 15
El que pegue* a su padre o a su madre, morirá sin remisión.
15-17*), las quejas responden a una verdadera necesidad y no son cas- 16
El que rapte a una persona –la haya vendido o esté todavía en
tigadas por Dios; en cambio, en los posteriores al Sinaí (Nm 11-21*), su poder– morirá sin remisión.
las quejas se deben más bien a la falta de fe (puede existir también
17
El que maldiga a su padre o a su madre, morirá sin remisión..
una necesidad, pero no es el motivo determinante), que acarrea el
Vv. 15-17 En los LXX cambia la secuencia de estos tres versículos: el v. 16 pasa al
castigo divino y el arrepentimiento consiguiente. Los problemas son último puesto, uniendo así los vv. 15 y 17 relativos al padre y a la madre.
los mismos en apariencia, pero en realidad son distintos debido al
cambio de las circunstancias de unos y otros: antes y después de la Las leyes de los vv. 12.15.16 y 17 comienzan con participio, por lo
alianza en el Sinaí. De ahí, la conveniencia de tratar separadamente que se conocen también como “serie participial”. Formalmente se
los textos del Éxodo y los de Números. hallan próximas tanto a las leyes apodícticas como a las casuísticas.
Las narraciones de Ex 15,22 - 18,27 comprenden los tres episodios En cambio, las leyes de los vv. 13 y 14 se aproximan más bien a la for-
paralelos ya comentados (15,22-27; 16; 17,1-7), más otros dos episo- mulación de tipo casuístico. Vistas en conjunto, las leyes de los vv. 12-
dios contrastantes: el recibimiento hostil de los amalecitas (17,8-16) 17 no encajan bien ni entre las leyes apodícticas ni entre las casuísti-
y el recibimiento amistoso de los madianitas (c. 18). cas, siendo preferible clasificarlas como un grupo distinto y aparte.
En las narraciones de 15,22-27 y 17,1-7 se contienen elementos Desde el punto de vista legal, se trata de leyes penales; la sanción con
etiológicos relativos a tres nombres: Mará (“amargura”: 15,23), Masá la pena capital se incluye en la misma ley. La expresión más caracte-

102 143
ÉXODO LA MARCHA POR EL DESIERTO

saldrá con él. 4 Si su amo le dio mujer, y ella le dio a luz hijos o (“tentación”: 17,7) y Meribá (“disputa”: 17,7). El c. 16 expone dos
hijas, la mujer y sus hijos serán del amo, y él saldrá solo. 5 Si el fenómenos propios del desierto del Sinaí: el maná y las codornices.
esclavo declara: «Yo quiero a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no Discuten los autores si la tradición se desarrolló a partir de estos ele-
deseo salir libre», 6 su amo lo llevará ante Dios y, arrimándolo a la mentos, en cuyo caso se trataría de leyendas locales, o si el punto de
puerta o a la jamba, le horadará la oreja con una lezna; y será su partida de la tradición está en la situación de necesidad, en cuyo caso
esclavo para siempre. los datos etiológicos y los fenómenos señalados representarían ele-
7
Cuando alguien venda a su hija por esclava, ésta no saldrá mentos añadidos. Este problema, de difícil solución en el momento
como salen los esclavos. 8 Si no agrada a su señor, al que había sido actual de la exégesis, pone de relieve la conveniencia de distinguir
destinada *, éste permitirá su rescate. No podrá venderla a extran- unos elementos de otros, sea cual fuere su proceso de formación.
jeros, tratándola con engaño. 9 Si la destina para su hijo, la tratará
como a sus hijas. 10 Si toma para sí otra mujer, no privará a la pri- En Mará (15,22-27)
mera de la comida, del vestido ni de los derechos conyugales. 11 Y si
no le da estas tres cosas, ella podrá irse de balde, sin pagar nada.
22
Moisés hizo partir a los israelitas del mar de Suf y se dirigie-
ron hacia el desierto de Sur: caminaron tres días por el desierto sin
v. 3 Lit. «si era dueño de una mujer». encontrar agua. 23 Llegaron a Mará, mas no pudieron beber el agua
v. 8 Así según algunos mss hebreos, LXXB, Targum Onkelos y la Vulgata, que leen de Mará, porque era amarga. Por eso se llama aquel lugar Mará.
lô («a él») en lugar de lo-’ («no»). 24
El pueblo murmuró contra Moisés, diciendo: «¿Qué vamos a
beber?» 25 Entonces Moisés invocó a Yahvé, y Yahvé le mostró un
Comienza la Colección “decretos” (mišpa-t. îm), así denominada madero que Moisés echó al agua, y el agua se volvió dulce.
por el título del v. 1. Este versículo, además de dar título a la colec- Allí le dio decretos y normas y lo puso a prueba.
ción, indica que las leyes que siguen son de origen divino y fueron 26
Y dijo: «Si escuchas atentamente la voz de Yahvé, tu Dios, y
transmitidas por Moisés (ver 20,22). Acerca de la extensión de la haces lo recto a sus ojos, y obedeces sus mandatos y guardas todos
colección y de la forma de sus leyes, ver lo expuesto en la Intro- sus preceptos, no le afligiré con ninguna de las plagas con que afli-
ducción general al Código de la Alianza. gí a los egipcios; yo soy Yahvé, el que te sana.»
Los vv. 2-11 tratan de la compraventa de esclavos. La esclavitud 27
Después llegaron a Elín, donde hay doce fuentes y setenta pal-
era una institución social aceptada en el antiguo Israel. Las causas de meras, y acamparon allí junto a las aguas.
esclavitud podían ser varias: cautivos de guerra, llevados a casa como
esclavos (cf. Dt 21,10-14), venta por pobreza y deudas (cf. Ex 21,7; Lv El episodio de Mará (vv. 23-26) se halla enmarcado por dos noti-
25,39; Dt 15,12), venta por robo (Ex 22,2), etc. Las leyes de los vv. 2- cias de viaje: la primera informa del itinerario que va desde el mar de
11 se refieren exclusivamente a esclavos / esclavas hebreos, no a Suf hacia el desierto de Sur (v. 22) -con llegada a Mará (v. 23)- y la
esclavos de guerra, ni a esclavos extranjeros. Constan de dos casos segunda, de la llegada a Elín (v. 27). El desierto de Sur es la zona
generales (vv. 2 y 7), presentados en la forma casuística ya señalada: situada al este de Egipto y del actual canal de Suez. El término “Sur”,
el primero se refiere a los esclavos (v. 2) y el segundo a las esclavas (v. según algunos autores, significaría “muro”, “muralla, lo que lleva a
7). A cada caso general se encadenan cuatro proposiciones condicio- pensar en la existencia de una serie de fortificaciones egipcias fron-
nales subordinadas, introducidas por ’im (“si”), en las que se expone terizas, algo que los textos bíblicos no confirman ni desmienten. Elín
una serie de casos particulares (vv. 3-6 y 8-11). se ha identificado con Garandel, con sus palmeras y fuentes, a unos
En el Código de la Alianza, a diferencia del Código deuteronómi- 116 km. al sureste de la ciudad de Suez. El número doce podría
co (cf. Dt 15), no existe igualdad entre los esclavos y las esclavas. representar las doce tribus (cada una tendría su propia fuente) y

142 103
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

el setenta el número de los clanes (cada uno con su propio árbol) se contiene la ley propiamente dicha sobre el altar. Unos y otros guar-
(cf. Filón, De Vita Mosis, 1, 189). dan relación con el culto a Yahvé.
En cuanto a Mará, su localización es incierta; de ahí, las diversas Desde el comienzo (v. 22), se pone de manifiesto que las leyes que
conjeturas sobre su emplazamiento. El relato, de tipo etiológico, ven- siguen no proceden de Moisés, sino de Dios. Es más, la referencia a
dría a explicar por qué un manantial llamado «Amargo» da, de Yahvé hablando desde el cielo (ver también 19,4) tiende un puente
hecho, agua dulce. La razón sería que Moisés, sirviéndose de una entre el Código de la Alianza y la teofanía del Sinaí. La prohibición
planta que le mostró Yahvé, volvió dulce el agua amarga. La actua- del v. 23 se corresponde básicamente con los primeros mandamien-
ción de Moisés denota que sabía para qué servía aquella planta; es tos del decálogo (cf. 20,3-5). No se puede dar culto a otros dioses.
decir, se da a entender que se trataba de un fenómeno natural bien Yahvé no los tolera junto a él. La fidelidad exclusiva a Yahvé es una
conocido: ciertas materias orgánicas, en contacto con el agua amarga, exigencia fundamental de la religión yahvista.
neutralizan su amargura volviéndola potable (cf. 2 R 2,19-22, donde Los vv. 24-26 precisan dónde y cómo se ha de dar culto a Yahvé. En
se ofrece un episodio análogo). La providencia divina está en haber primer lugar, se prescribe que el altar sea de tierra (v. 24). Como alter-
conducido a Moisés hasta la planta “regeneradora”: el v. 26 establece nativa, se permite que sea de piedras no labradas (v. 25). Evidentemen-
una conexión velada entre Yahvé que te sana y el agua «sanada» por te, se trata de materiales naturales poco costosos. Pero de ahí no se
la intervención divina. sigue necesariamente que sea para evitar el lujo, como sostienen algu-
Allí, en Mará, «Yahvé le dio [a Israel] decretos y normas» (ša-m śa-m nos. Podría, más bien, ser una medida para evitar la adopción de alta-
lô h.o-q ûmišpa- t. : v. 25b; ver una formulación idéntica en Jos 24,25) y res cananeos (las excavaciones arqueológicas realizadas en lugares
le prometió no afligirlo con ninguna de las plagas de Egipto -«porque como Meguido, Siquén, etc. han sacado a la luz altares construidos con
yo soy Yahvé, el que te sana»- si observaba sus mandamientos (v. 26). piedras labradas y con gradas) y para marcar la diferencia con ellos.
Muchos autores sostienen que los vv. 25b-26 son una adición tardía, En segundo lugar, se manda que sea construido en cualquier lugar
pues no aciertan a ver su relación con el episodio de Mará. ¿Qué tie- elegido por Yahvé para conmemorar su nombre, es decir, allí donde
nen que ver las leyes con la transformación del agua amarga en agua Yahvé se haya aparecido y haya pronunciado su nombre (v. 24; ver
dulce y con la desaparición de las plagas? La respuesta podría ser que, Gn 12,7-8; 26,24-25). A diferencia de Dt 12, que prescribe centralizar
al igual que la liberación de Egipto, los dones de Yahvé del agua pota- el culto en un lugar único, el v. 24 permite múltiples lugares de culto
ble y de la salud son condiciones previas para la alianza. Es decir, donde ofrecer holocaustos y sacrificios. Así pues, esta ley del Código
meten en deuda a Israel con Yahvé y le obligan a entrar en su servicio. de la Alianza estaría en línea con las tradiciones patriarcales y en
De este modo, Mará prefigura el Sinaí. Es una alianza en miniatura, contraste con las tradiciones deuteronómicas. Finalmente, la ley pro-
con un don (agua), una estipulación (obediencia), una maldición híbe subir por gradas al altar para no descubrir la desnudez (v. 26). A
implícita (dolencias) y una bendición explícita (salud) (ver las refe- juzgar por textos como Ex 19,10.15; Lv 6,3; 15; 22,4-8, en la motiva-
rencias a la alianza en el próximo apartado: La Alianza en el Sinaí). ción del v. 26 parecería reflejarse la concepción de que cualquier cosa
relacionada con la sexualidad amenaza la santidad de Yahvé.
Las codornices y el maná (16,1-36)
Leyes relativas a los esclavos (21,1-11)
16 Toda la comunidad de los israelitas partió de Elín y llegó al
1

desierto de Sin, entre Elín y el Sinaí, el día quince del segun-


21 Éstos son los decretos que les expondrás: 2 Cuando compres
1

do mes después de su salida del país de Egipto. 2 Toda la comuni- un esclavo hebreo, servirá seis años, y el séptimo saldrá libre,
dad de los israelitas murmuró contra Moisés y Aarón en el desier- sin pagar nada. 3 Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer *, su mujer

104 141
ÉXODO LA MARCHA POR EL DESIERTO

La Colección “forasteros” (C) recibe su nombre de las dos leyes to. 3 Decían: «¡Ojalá hubiéramos muerto a manos de Yahvé en el
sobre este tipo de personas (ge-rîm) que la enmarcan (22,20 y 23,9). Por país de Egipto cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y
regla general, las leyes de esta colección defienden los derechos de los comíamos pan hasta hartarnos! Nos habéis traído a este desierto
más débiles e indefensos, las causas de los pobres y oprimidos. En para matar de hambre a toda esta asamblea.»
23,1-8, esta defensa se realiza en un proceso. Entre las leyes con fondo 4
Yahvé dijo a Moisés: «Mira, haré llover pan del cielo para voso-
social (a / c), se colocan otras de tipo religioso (b). Probablemente se tros; el pueblo saldrá cada día a recoger la ración cotidiana; así le
añadieron para fundamentar teológicamente las leyes sociales. En pondré a prueba, a ver si sigue mi ley o no. 5 Mas el día sexto pre-
última instancia, se quiere dar a entender que Yahvé es el verdadero pararán lo que hayan recogido y será el doble de lo que recogen
defensor de la causa de los pobres y oprimidos. Desde el punto de vista cada día.»
formal, la mayor parte de estas leyes son de tipo apodíctico. 6
Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas: «Esta tarde
En cuanto al trasfondo histórico-social, el Código de la Alianza sabréis que es Yahvé quien os ha sacado del país de Egipto; 7 y
(aunque se halle anclado en la sección del Sinaí y, por consiguiente, mañana veréis la gloria de Yahvé, porque ha oído vuestras mur-
en el período que Israel transcurrió en el desierto) presupone una muraciones contra él; pues nosotros ¿qué somos para que murmu-
sociedad sedentaria, ocupada sobre todo en la agricultura y en la réis contra nosotros?» 8 Moisés añadió: «Esta tarde Yahvé os dará a
ganadería. Las alusiones al cultivo de la tierra y al ganado doméstico comer carne y mañana pan hasta saciaros; porque Yahvé ha oído
(cf. 21,33-36; 22,4.28; 23,16) apuntan, sin duda, en este sentido. vuestras murmuraciones contra él; pues nosotros ¿qué somos? No
Además, el interés por los esclavos y por los forasteros más las preo- van contra nosotros vuestras murmuraciones, sino contra Yahvé.»
cupaciones de tipo comercial y financiero, reflejadas en el Código, se 9
Moisés dijo a Aarón: «Di a toda la comunidad de los israelitas:
corresponden con las de los profetas Amós y Oseas, en el reino de Acercaos a Yahvé, pues ha oído vuestras murmuraciones.» 10 Mien-
Israel, e Isaías y Miqueas, en el reino de Judá. ras hablaba Aarón a toda la comunidad de los israelitas, ellos se
volvieron hacia el desierto, y he aquí que la gloria de Yahvé se apa-
reció en la nube. 11 Yahvé dijo a Moisés: 12 «He oído las murmura-
Ley sobre el altar (20,22-26)
ciones de los israelitas. Diles: Al atardecer comeréis carne y por la
22
Yahvé dijo a Moisés: Así dirás a los israelitas: Vosotros mismos mañana os saciaréis de pan; y así sabréis que yo soy Yahvé, vuestro
habéis visto que os he hablado desde el cielo. 23 No pongáis junto a Dios.» 13 Por la tarde, en efecto, vinieron las codornices y cubrieron
mí dioses de plata ni dioses de oro; no os los fabriquéis. el campamento; y por la mañana había una capa de rocío en torno
24
Constrúyeme un altar de tierra para ofrecer sobre él tus holo- al campamento. 14 Cuando se evaporó la capa de rocío apareció en
caustos y tus sacrificios de comunión, tus ovejas y tus bueyes. En la superficie del desierto una cosa menuda, como granos, parecida
cualquier lugar donde conmemore mi nombre *, vendré a ti y te a la escarcha sobre la tierra. 15 Al verla los israelitas, se decían unos
bendeciré. 25 Si me construyes un altar de piedra, no lo edificarás con a otros: «¿Qué es esto *?» Pues no sabían lo que era. Moisés les
sillares, porque al labrarlas con el escoplo las profanarías. 26 Tam- dijo: «Éste es el pan que Yahvé os da de comer. 16 Esto es lo que
poco subirás por gradas a mi altar, para que no se descubra tu des- manda Yahvé: Que cada uno recoja cuanto necesite para comer, un
nudez sobre él. ómer por cabeza, según el número de personas que vivan en su
tienda.» 17 Así lo hicieron los israelitas; unos recogieron más y otros
Los vv. 22-23, redactados en segunda persona del plural, se distin- menos. 18 Al medirlo con el ómer, no sobraba al que había recogido
guen claramente de los vv. 24-26, escritos en segunda persona del sin- más, ni faltaba al que había recogido menos. Cada uno había reco-
gular. En aquellos, se prohíben los ídolos de plata y de oro; en éstos, gido lo que necesitaba para comer.

140 105
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

19
Moisés les dijo: «Que nadie guarde nada para mañana.» 20 Mas A. Prohibición de imágenes y ley sobre el altar (lugar de culto): 22,20-26
no obedecieron a Moisés, y algunos guardaron algo para el día B. Colección «decretos» (mišpa- t. îm: 21,1): 21,2 - 22,19:
siguiente; pero se llenó de gusanos y se pudrió; y Moisés se irritó
B1. Leyes sobre los esclavos (seis años, séptimo año): 21,2-11
contra ellos. 21 Lo recogían cada mañana, cada uno según lo que
podía comer, pues, con el calor del sol, se derretía. B2. Leyes sobre casos diversos (21,12-22,19):
22
El día sexto recogieron el doble, dos ómer por persona. Todos a. ofensas capitales (môt yûma- t): 21,12-17
los jefes de la comunidad fueron a contárselo a Moisés; 23 él les res- b. daños corporales a otras personas: 21,18-32
pondió: «Esto es lo que ha mandado Yahvé: Mañana es sábado, día c. daños a la propiedad ajena: animales, cosas (21,33-22,14) y per-
de descanso consagrado a Yahvé. Coced lo que tengáis que cocer y sonas (22,15-16)
hervid lo que tengáis que hervir; lo sobrante, guardadlo en reserva d. ofensas capitales (môt yûma- t): 22,17-19
para mañana.» 24 Ellos lo guardaron para el día siguiente, como había
C. Colección «forasteros» (ge-rîm): 22,20 / 23,9): 22,20-23,9:
mandado Moisés; y no se pudrió, ni se agusanó. 25 Moisés dijo:
«Comedlo hoy, pues hoy es sábado en honor de Yahvé. Hoy no lo a. leyes sociales: 22,20.21-26
encontraréis en el campo. 26 Seis días podéis recogerlo, pero el sép- b. leyes religiosas: 22,27-30
c. ordenamiento procesal, con fondo social: 23,1-8.9
timo es sábado, no lo habrá.» 27 El día séptimo salieron algunos del
pueblo a recogerlo, pero no lo encontraron. 28 Yahvé dijo a Moisés: D. Leyes sobre el año y el día sabáticos (seis, séptimo año): 23,10-12
«¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandatos y mis leyes? 29
E. Prohibición de «otros dioses» y calendario de fiestas (tiempo de culto):
¡Mirad! Yahvé os ha dado el sábado; por eso, el día sexto os da pan
23, 13-19
para dos días. Que se quede cada uno en su sitio y no se mueva de
él el día séptimo.» 30 El pueblo descansó el día séptimo *.
Las unidades primera y última (A/E) sirven de marco al Código de
31
Israel llamó a aquel alimento maná *. Era blanco, como semi-
la Alianza. Las correspondencias entre ambas son manifiestas: tras
lla de cilantro, y con sabor a torta de miel. 32 Moisés dijo: «Esto es
unas palabras introductorias (20,23 / 23,13a), en las que se remite a
lo que ha mandado Yahvé: Llenad un ómer de ello y conservadlo,
un texto previo, siguen dos prohibiciones (20,23 / 23,13b) y unas
para que vuestros descendientes vean el pan con que os alimenté
determinaciones sobre el lugar y el tiempo de culto respectivamente
en el desierto cuando os saqué del país de Egipto.» 33 Moisés dijo a
(20,24-26 / 23,14-19).
Aarón: «Toma una vasija, pon en ella un ómer lleno de maná, y
Las leyes de Ex 21,2-22,19 (B), salvo 21,12-17 y 22,17-19, están
colócalo ante Yahvé; que se conserve para vuestros descendientes.»
formuladas casuísticamente y se hallan agrupadas en tres áreas temá-
34
Aarón lo puso ante el Testimonio *, conforme había mandado
ticas: esclavos, daños corporales a personas, daños a la propiedad
Yahvé a Moisés, para conservarlo.
35
Los israelitas comieron el maná durante cuarenta años, hasta ajena. Desde el punto de vista formal y temático, las leyes de esta sec-
que llegaron a tierra habitada. Lo comieron hasta que llegaron a ción son las más próximas a las de los grandes Códigos legales del
los confines del país de Canaán. 36 El ómer es el décimo del efá. antiguo Oriente (Esnuna, Hammurabi, etc.). Las leyes de 21,12-17 y
22,17-19, relativas a ofensas capitales, están formuladas diversamen-
V. 15 La expresión hebrea ma-n hû’ se ha interpretado principalmente de dos for- te. Por regla general, se abren con participio y se cierran con la expre-
mas: 1) como una interrogación: «¿Qué es esto?»; y 2) como una declaración: «Es sión «morirá sin remisión» (môt yûma-t: 21,[Link]; 22,18). Entre
maná». La afirmación que sigue «pues no sabían lo que era» indica que el autor la
las leyes sobre los esclavos (B1) y las relativas al año de barbecho y
entendió como interrogante. De dicha expresión derivaría –etimología popular- la
palabra maná, cuyo significado exacto se desconoce. Ver la nota al v. 31. al día de descanso (D) existe un paralelismo temporal indudable:
V. 30 Se podría traducir también por «guardó el sábado». coinciden en separar el séptimo año (día) de los otros seis.

106 139
ÉXODO LA MARCHA POR EL DESIERTO

El Código de la Alianza –conocido también como Libro de la V. 31 En los vv. 31.33.35 (cf. Nm 11,6.7.9; Dt 8,3.16; Jos 5,12; Sal 78,24; Ne 9,20),
Alianza (cf. Ex 24,7)– tiene muchos puntos en común con otros tex- ma-n se usa como el nombre del alimento de Israel en el desierto. La versión griega de
los LXX traduce los tres versículos de Ex 16 por man y los otros textos por manna. A
tos legales del Próximo Oriente antiguo, pero posee también muchos su vez, la Vulgata vierte los textos de Ex 16 y de Nm 11 por man y los restantes por
elementos propios (las leyes religiosas y cultuales, por ejemplo). manna. La mayoría de los autores modernos traducen todos los textos por «maná».
Desde el punto de vista formal, en el Código de la Alianza se dan V. 34 Son las palabras de la Ley (cf. 31,18), conservadas en el arca, llamada con fre-
cita elementos muy variados. En una primera aproximación, cabe cuencia «arca del Testimonio», mencionada repetidas veces en la sección del Sinaí (cf.
25,22; 26,24; 30,6; etc.).
distinguir dos tipos de leyes: casuísticas y apodícticas. Las leyes
casuísticas constan básicamente de una prótasis, introducida por la
partícula kî (“cuando”), en la que se expone un caso general, y de una Desde el punto de vista literario, la secuencia de los vv. 1-12 no
apódosis, en la que se determina la sanción de dicho caso (cf. 21,2.7). parece muy lógica. Tras la murmuración de la comunidad por la falta
Subordinadas a éstas, siguen con frecuencia una o más cláusulas de alimento (vv. 2-3), Yahvé –sin referencia alguna a dicha murmura-
condicionales introducidas por ’im (“si”), en las que se describen y ción- promete a Moisés pan del cielo (vv. 4-5). A renglón seguido,
sancionan situaciones especiales (cf. 21,3-6 y 21,8-11). Acerca de la Moisés y Aarón dicen a los israelitas que Yahvé ha oído sus murmu-
forma de las “leyes apodícticas”, véase lo dicho a propósito del raciones (?) y que les dará carne y pan (vv. 6-8). Luego, Aarón se diri-
Decálogo. Cabe precisar que tal designación es un tanto vaga, pues ge a la comunidad y, mientras está hablando, se aparece la gloria de
bajo el nombre de “leyes apodícticas” se pueden esconder elementos Yahvé (vv. 9-10). En ese momento, Yahvé manda a Moisés comunicar
dispares: mandamientos y prohibiciones en segunda persona, princi- un mensaje a los israelitas (vv. 11-12). Curiosamente, el mensaje de
pios en tercera persona, series formuladas con participio, oraciones Yahvé coincide con el que ya les transmitiera antes Moisés (compa-
de relativo, etc. Las leyes casuísticas predominan en la primera parte rar el v. 12 con el v. 8). Así las cosas, los exegetas han propuesto diver-
del Código (21,22-22,16); las apodícticas, en la segunda (22,17-23,19). sas soluciones: suprimir los vv. 6-8 por considerarlos una interpola-
Desde el punto de vista de los contenidos, además de los elementos ción, cambiar el orden de algunos versículos (p.e. 4-5.9-12.6-8), man-
estrictamente jurídicos, correspondientes al derecho civil y criminal, tener el orden actual por considerarlo fruto de una intención precisa,
se pueden distinguir los religiosos, los cultuales, los éticos y los socia- etc. En realidad, ninguna de estas soluciones se ha considerado ple-
les. Se ha hecho clásica la división tripartita: jus, ethos, cultus, con la namente satisfactoria.
que se pretende sintetizar todos los elementos señalados. Cada una de Desde el punto de vista de los contenidos, cuatro son los temas
estas tres divisiones sería susceptible de ulteriores precisiones. principales del capítulo: las murmuraciones, las codornices, el maná
La disparidad de elementos formales y de contenido ha llevado a y el sábado. Los tres primeros se hallan estrechamente entrelazados
muchos exegetas a pensar que el Código de la Alianza no constituye en los vv. 1-13, pero a partir del v. 14 desaparecen el tema de las mur-
una unidad original, sino que es el resultado de un largo proceso de muraciones y el de las codornices, dejando todo el espacio al del
formación. Esto no impide hablar de una “unidad compuesta” o maná y al del sábado. El maná y las codornices (dos fenómenos ori-
de una “composición unitaria”, como se hace en algunos estudios ginariamente independientes) están unidos por el tema común del
recientes. alimento y por el motivo de las murmuraciones.
El Código de la Alianza se abre y se cierra con leyes de tipo reli- La importancia de las murmuraciones de los israelitas salta a la
gioso y cultual (Ex 20,22-26 y 23,13-19). En medio de éstas, descue- vista en las numerosas repeticiones del verbo “murmurar” o del sus-
lla el núcleo central del código, en el que hay que distinguir un título tantivo “murmuración”: nada menos que ocho veces en total en el
(21,1) y una serie de pequeñas colecciones (21,2 - 23,12), como mues- corto espacio de los vv. 2-12. Como causa de la murmuración se da la
tra el siguiente esquema: falta de alimentos. No obstante, no deja de ser chocante que, poco

138 107
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

después de la salida de Egipto, los israelitas temieran morir de ham- emplean a menudo para motivar las leyes. El éxodo, el acto histórico-
bre (v. 3), siendo así que poseían enorme cantidad de ganado (12,38; salvífico por excelencia, fundamenta las leyes del pueblo de Dios.
cf. 17,3; 19,13). Este dato invita a pensar que las murmuraciones de Por ser comunicada en la historia, la palabra de Dios es algo más
los vv. 2-3 se debían en última instancia a la falta de fe en Yahvé. que una idea o una doctrina moral o religiosa. Es todo un evento que
Aunque inicialmente las murmuraciones están dirigidas contra no se puede disociar de los demás acontecimientos históricos del
Moisés y Aarón (v. 2), Moisés entiende que en realidad apuntan con- pueblo de Dios. Ahora bien, del mismo modo que la intervención de
tra Yahvé (vv. 7-8). Dios en la historia tiene carácter salvífico, también las leyes por Él
Las codornices y el maná son dos fenómenos típicos de la penín- mandadas tienen valor salvífico. La actuación de Dios, tanto en la
sula del Sinaí en determinados momentos del año. El primero guar- liberación de la esclavitud como en la donación de la ley, persigue
da relación con la emigración de las aves. Después de muchas horas una finalidad: «para nuestro bien, para que vivamos como hasta
de vuelo, impulsadas por el viento del mar, las codornices caían exte- hoy». Promulgada en el contexto de la liberación, la meta de la ley es
nuadas en la costa, siendo fácil su captura (cf. Nm 11,31-32; Sal evidente: para que el pueblo viva dignamente y en libertad, para que
78,26-28). El segundo, el maná, es una secreción del tamarisco pro- no vuelva a caer en la esclavitud.
ducida por unos insectos. El fluido segregado se congela con el frío En esta perspectiva, la ley aparece como un verdadero don de Dios
de la noche y se desintegra con el calor del día. Por eso había que a su pueblo. En respuesta a este don, Israel no sólo se ha de mostrar
recogerlo por la mañana. Los textos bíblicos presentan el maná como agradecido, sino que ha de corresponder fielmente. La lealtad a
una sustancia blanquecina, una especie de escarcha de tipo fino y Yahvé debe ser la actitud básica de la comunidad israelita. Actitud
granulado, semejante a la semilla de cilantro, de sabor dulzón (cf. Ex ésta tan fundamental que se ha de traslucir en la comprensión y
16,31-33; Nm 11,7-9). vivencia de cada uno de los mandamientos, de todas las leyes. La
Pero las codornices y el maná que Yahvé hizo llover en el desierto fidelidad a Yahvé, que, cual rey soberano, sacó a su pueblo de la
son algo más que un fenómeno natural. Lo milagroso no está en los esclavitud de Egipto, forma parte de los elementos constitutivos de la
fenómenos mismos, sino en el tiempo en que se producen y en las cir- comunidad de redimidos. En consecuencia, la ley, además de ser don
cunstancias que los acompañan. No se ajustan a las leyes de la natu- de Dios, es una tarea para el pueblo. Es liberadora, a la par que com-
raleza en lo que al tiempo se refiere, sino que se producen cuando prometedora.
Dios quiere; son parte de su plan salvador. Este rasgo es obvio en el La comunidad israelita se reconoce en esta ley, que acepta como
caso del maná. Sólo podían recoger lo necesario para el día; no podí- norma de vida en la tierra. Para un israelita, vivir bien y en libertad
an almacenarlo, pues se estropeaba (vv. 16-21). Pero el día sexto reco- entraña poseer la tierra y disfrutar de ella. El cumplimiento de la ley
gían el doble y no se estropeaba. ¿Por qué? La narración que sigue da salvaguarda la vida libre en la tierra prometida. La trasgresión de la
la razón. En los vv. 22-30 explican la naturaleza del sábado y sus exi- ley compromete no sólo el estado de bienestar y la libertad, sino tam-
gencias. El sábado, por mandato divino, es un día de descanso, con- bién la misma posesión de la tierra. Se establece una tensión, al
sagrado a Yahvé (Ex 20,8-11; cf. Gn 2,1-3). Ese día no se encontrará mismo tiempo que un equilibrio, entre el don y la obligación. A la
maná en el campo. Por eso, el día sexto Yahvé no sólo les da ración acción de Yahvé que salva debe corresponder la acción del hombre
doble, sino que la pueden almacenar y conservar. que observa la ley, que es fiel a la voluntad de Dios.
Los vv. 31-35 complementan lo dicho sobre el maná con una serie La ética nace del don de la liberación, y no al revés. Por consi-
de informaciones diversas. En primer lugar, se explica qué era el guiente, Israel tiene que guardar la ley no tanto para salvarse cuanto
maná (v. 31; ver la nota). En segundo lugar, se manda conservar una porque ha sido salvado. La obediencia a los mandamientos constitu-
porción de maná en una vasija, como testimonio para las futuras ye la respuesta adecuada del hombre liberado.

108 137
ÉXODO LA MARCHA POR EL DESIERTO

ficativas en el Código deuteronómico (Dt 12-26*) y en el Código de generaciones (vv. 32-34). En tercer lugar, se asocia el maná con el
Santidad (Lv 17-26). Los tres contienen la mayor parte de las leyes desierto. Cuando los israelitas entren en la tierra prometida y co-
del AT. Por eso, antes de examinar el Código de la Alianza, nos pre- miencen a comer los productos del suelo de Canaán, cesará el maná
guntamos por el origen y el significado de la ley. (v. 35; Jos 5,12).
La ley nace de la historia y en la historia. Sin ley, no existe comu-
nidad humana. Los cambios y las modificaciones de las leyes perte- Brota agua de la roca (17,1-7)
necen a la esencia misma de la evolución histórica. Ningún orden
jurídico vale para siempre.
17 Toda la comunidad de los israelitas partió por etapas del
1

También las leyes del AT están enraizadas en la historia y han visto desierto de Sin, según la orden de Yahvé *, y acampó en
la luz en la historia. Pero los textos bíblicos ponen las leyes en boca Refidín, donde el pueblo no encontró agua para beber. 2 El pueblo
de Dios y las enmarcan en un contexto teofánico. En consecuencia, disputó con Moisés y dijo: «Danos agua para beber.» Moisés les res-
dejan de ser leyes meramente humanas y temporales para convertir- pondió: «¿Por qué disputáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Yahvé?»
se en leyes divinas válidas para todos los tiempos. Revestidas de auto- 3
Pero el pueblo, sediento, murmuraba de Moisés: «¿Por qué nos
ridad divina, dichas leyes se presentan como palabra de Dios y expre- has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros
sión de su voluntad para el pueblo de Israel al que se destinan. hijos y a nuestros ganados?» 4 Entonces Moisés clamó a Yahvé y
En Ex 19-40 se recopilan tres series de leyes: Decálogo (20,2-17), dijo: «¿Qué puedo hacer con este pueblo? Por poco me apedrean.»
Código de la alianza (20,22 - 23,19) y Derecho de privilegio (34,17- 5
Yahvé respondió a Moisés: «Pasa delante del pueblo, toma conti-
26). Cada serie posee su propia singularidad, pero todas comparten go algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el
algunas características formales y de contenido; en todas late el cayado con que golpeaste el Río y vete. 6 Yo estaré allí ante ti, junto
mismo trasfondo y el mismo significado básico. a la roca del Horeb; golpea la roca y saldrá agua para que beba
El significado de la ley de Dios aparece magistralmente expuesto el pueblo.» Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel.
en un texto catequístico del libro del Deuteronomio: 7
Y llamó a aquel lugar Masá y Meribá *, a causa de la disputa de
los israelitas, y por haber tentado a Yahvé, diciendo: «¿Está Yahvé
Cuando te pregunte tu hijo el día de mañana: «¿Qué significan esas
normas, esas leyes y esos decretos que os mandó Yahvé, nuestro Dios?» entre nosotros o no?»
Responderás a tu hijo: «Éramos esclavos del Faraón de Egipto y Yahvé
V. 1 Lit. «según la boca de Yahvé».
nos sacó de allí... y nos mandó cumplir todos estos mandamientos...
V. 7 Masá, de la raíz na- sâ («tentar»), significa «tentación», y Meribá, de la raíz rîb
para nuestro bien y para que vivamos como hasta hoy» (Dt 6,20-24*). («disputar, querellarse»), significa «disputa, querella».
La respuesta que el padre da a su hijo puede parecer, al menos a
primera vista, un tanto desconcertante. El hijo interroga a su padre El episodio del agua de la roca sigue el esquema general señalado
acerca de las leyes que Dios le mandó cumplir y el padre responde en la introducción a la sección: situación de necesidad, queja contra
con la historia de la liberación de Egipto. Aparentemente, esta res- Moisés, mediación de Moisés e intervención de Yahvé. Tras la noticia
puesta no tiene nada que ver con la pregunta del hijo. Sin embargo, del viaje (v. 1), cobra especial relieve el tema de la tentación, situado
es la clave para comprender la ley de Dios. Fue el mismo Yahvé quien al comienzo y al final del relato (vv. 2.7). Pero aquí no se trata de
sacó a Israel de Egipto y prescribió las leyes que debía observar Israel. la tentación de Yahvé a Israel, como en los episodios precedentes
Las referencias a la acción de Yahvé para liberar a Israel –artículo (cf. 15,25; 16,4), sino de la tentación de Israel a Yahvé (ver también
fundamental del credo histórico israelita (cf. Dt 26,5-9; 6,20-24; Jos Nm 14,22 y Dt 6,16, entre otros textos). En el fondo, late el problema
24,2-13)- no sólo encabezan el decálogo (Ex 20,2; Dt 5,6), sino que se de la fe de los israelitas en Yahvé, de la confianza en la acción salva-

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ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

dora de Yahvé. Los israelitas quieren ver y palpar para creer. Dios adquiere una forma definitiva o muy próxima a la actual. La colora-
actúa por medio de Moisés, que, con su cayado (cf. 7,17.20), golpea la ción deuteronómico-deuteronomista y sacerdotal del decálogo lleva a
roca de la que brota agua. La eficacia de la acción de Moisés se debe pensar que éste no existió como tal decálogo hasta una época tardía.
a Dios. Una vez más, Yahvé pone de manifiesto que no abandona a su Seguramente no antes de la época de Josías. Preceptos como el del
pueblo. Él, que lo sacó de Egipto, está en medio de los israelitas y los sábado apuntan incluso a una época posterior. Su composición segu-
conduce por el desierto, dándoles lo necesario para subsistir. ramente pasó por diferentes etapas.
La localización de los manantiales de Masá y Meribá en el Horeb Mirado en su punto final, como unidad independiente, se puede
(v. 6), el lugar donde Dios dio la ley al pueblo (Ex 19-24), ha llevado hablar de un “tema” del decálogo: la preservación de la libertad. El
a algunos autores a establecer un nexo entre el agua y la ley. Ambas decálogo es la expresión de la voluntad de Dios para cuantos desean
proceden del Horeb y dan vida al pueblo de Dios. El agua de la roca conducir su vida a la luz de la liberación realizada por él. Visto en su
sería como un preludio de la ley de Dios. devenir, en sus diversas recensiones y en su proceso de formación,
En Nm 20,1-13 se relata un episodio paralelo, con la diferencia de habría que hablar de un Israel en camino y, por tanto, de su orienta-
que Números lo sitúa en la región de Cades (20,1), mientras que Ex ción escatológica.
17 lo localiza en Refidín. Pablo identifica la roca con Cristo (1 Co Religión y ética, fe y acción, se dan cita en el decálogo. En teoría,
10,4). la religión y la ética están en el origen de dos campos diferentes: el
primero, regido por Dios; el segundo, por la sociedad. Pero, dado que
en el AT la religión está ligada a la existencia de una sociedad, la ética
Batalla contra Amalec (17,8-16)
no se sitúa fuera de la religión. El decálogo es el documento más
8
Amalec vino y atacó a Israel en Refidín. 9 Moisés dijo a Josué: notable de este aspecto ético de la religión.
«Elige algunos hombres y sal a combatir contra Amalec. Mañana En el Sinaí se colocan las bases de la religión y de la ética al
yo me pondré en la cima del monte, con el cayado de Dios en mi mismo tiempo. La ética es inmediatamente religiosa, porque consis-
mano.» 10 Josué hizo lo que le mandó Moisés: combatir contra te en respetar a Dios como el “Tú” absoluto. La particularidad del
Amalec. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del decálogo está en la unión indisoluble de los mandamientos “teológi-
monte. 11 Mientras Moisés tenía las manos alzadas *, vencía Israel; cos” y de los “éticos”, de tal modo que los primeros no son más
pero cuando las bajaba, vencía Amalec. 12 Como los brazos de Moisés importantes que los otros. En el decálogo, considerado como unidad,
se cansaran, ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo para todos los mandamientos tienen el mismo valor. En este sentido, todos
que se sentase; mientras, Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a los mandamientos del decálogo penden del primero, que, a su vez,
cada lado. Así resistieron sus brazos hasta la puesta del sol. 13 Josué enlaza con el preámbulo: ‘«Yo soy Yahvé, tu Dios», por eso tienes
derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada. 14 Yahvé dijo a que...’. Como, por otro lado, el preámbulo (Ex 20,2; Dt 5,6) tiene
Moisés: «Escribe esto en un libro para recuerdo y haz saber a Josué carácter histórico, se puede decir que en el decálogo se dan cita asi-
que yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo de mismo la historia y la ley.
los cielos.» 15 Moisés construyó un altar y lo llamó «Yahvé, mi ban-
dera» 16 diciendo: «¡La bandera de Yahvé* en mano!; Yahvé está en
2. EL CÓDIGO DE LA ALIANZA
guerra con Amalec de generación en generación.»

V. 11 El texto masorético dice ya-dô («su mano»), en singular, mientras que el


El Código de la Alianza (Ex 20,22 - 23,19) es el más antiguo de los
Pentateuco Samaritano, los LXX y la versión siríaca leen ya-da-(y)w («sus manos»), en tres códigos legales del Pentateuco. Las leyes en él recogidas reapa-
plural. recen, en buena medida, repetidas con variantes más o menos signi-

110 135
ÉXODO LA MARCHA POR EL DESIERTO

La conexión formal entre el centro y los marcos externos invita a V. 16 Texto incierto, cuya traducción varía considerablemente. Se discute sobre
interpretar la fórmula «sábado para Yahvé, tu Dios» (D) en el sentido todo el significado de la expresión hebrea ke-s ya-h. Algunos autores, siguiendo la ver-
sión siríaca y la Vulgata, leen kisse-’ yah («el trono de Yah[vé]») y traducen: «una mano
de «para santificarlo» (A/A’). En consecuencia, el sábado es ante todo (está) sobre/contra el trono de Yahvé». Otros, a la luz de la expresión yhwh nissî
el día consagrado a Yahvé, un día que se ha de distinguir de los otros («Yahvé (es) mi bandera») del v. 15, corrigen el texto y leen ne-s ya-h, de donde surgiría
días de la semana, precisamente santificándolo. El sábado es el tiem- la traducción «la mano sobre la bandera de Yah(vé)» o «la bandera de Yahvé en mano».
po del encuentro con Yahvé, de modo análogo a como el santuario es el Ya-h es una abreviación de Yahvé (cf. Ex 15,2).
lugar de tal encuentro (cf. Ex 29,42-46).
El reposo del sábado es una participación en el reposo del Creador. Este relato, de distinto tenor que los anteriores (no se trata de pro-
La motivación de Ex 20,11 remite a Gn 1,1-2,3. Según este texto, el blemas de hambre ni de sed en el desierto), tiene no obstante dos ele-
hombre es creado en el día sexto. El séptimo día es, por tanto, su pri- mentos en común con el precedente: Refidín, el lugar donde se desen-
mer día, un día de descanso, especialmente apropiado para contem- vuelve la escena(v. 8; cf. v. 1), y el cayado (v. 9; cf. v. 5). Es la primera
plar la obra creada por Dios y para disfrutar de ella. Tal reposo y con- batalla del Israel liberado. Las manos alzadas de Moisés empuñando
templación son benditos y fecundos para los seres humanos. Sólo des- «el cayado de Dios» (una especie de estandarte, que evoca «la mano
pués que éstos han contemplado la creación comienza su trabajo: «del poderosa y brazo tendido de Dios») es un símbolo del poder divino
mundo de la creación, a la creación del mundo» (Heschel). que se manifiesta y actúa en favor de Israel por medio de Moisés. La
El decálogo como unidad. Del análisis precedente se desprende que expresión «Yahvé (es) mi bandera» da a entender que es Dios mismo
el texto del decálogo no puede ser homogéneo. La unión de sus com- (no el cayado mágico) quien da la victoria.
Por primera vez en el Pentateuco, aparece la figura de Josué, sin
ponentes formales y temáticos es el resultado de una composición lite-
presentación previa, en el papel de jefe militar; el v. 13 le atribuye la
raria. No es fácil saber cómo se ha llevado a cabo dicha unión.
derrota de Amalec. Los amalecitas son una tribu nómada, descen-
La exégesis reciente suele descartar la idea de un decálogo primi-
diente de Esaú (cf. Gn 36,12), que habitaba en la península del Sinaí,
tivo, formado únicamente por «las diez palabras», que fueron paula-
en la región de Cades (cf. Gn 14,7). A partir de ahora, Josué tendrá
tinamente creciendo hasta llegar a su estado actual. Habría que pen-
que enfrentarse con otros muchos enemigos para conquistar la tierra
sar más bien en la existencia de pequeñas series primitivas de prohi- prometida.
biciones. Ex 20,13-15 podría ser un buen ejemplo en este sentido, También por primera vez, Yahvé manda a Moisés escribir, como
tanto por su forma intransitiva cuanto por la importancia temática memorial, en un documento este suceso de la historia de Israel. La
singular de las tres prohibiciones. Os 4,2 y Jr 7,9 avalan esta inter- vocalización masorética basseper («en el documento») lleva a algunos
pretación. Es posible que existieran otras series análogas al comien- autores a pensar que se trata de un documento concreto, tal vez el
zo (20,3-5) y al final (20,16-17) del decálogo. Si los dos mandamien- «Documento de las guerras de Yahvé» (Nm 21,14), pero tal interpreta-
tos del centro (20,8-12) estuvieron o no unidos entre sí, antes de for- ción no deja de ser una simple conjetura. La tradición que conside-
mar parte del decálogo actual, resulta difícil saberlo. En Lv 19,3 apa- ra a Moisés autor del Pentateuco encuentra aquí su primer punto de
recen unidos, aunque en distinto orden. apoyo.
El cambio operado en Ex 20,7-12, al referirse a Yahvé, respecto de
lo que precede y sigue, incita a buscar las series más antiguas en la
Visita de Jetró a Moisés (18,1-12)
primera y última parte del decálogo. La parte central sería la más tar-
día. Tendría la función de unir el discurso de Yahvé y el discurso
18 Jetró, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, se enteró de
1

sobre el prójimo mediante un nuevo discurso, en el que se dan cita todo lo que había hecho Dios en favor de Moisés y de Israel,
tanto Yahvé como el prójimo. Con su incorporación, el decálogo su pueblo, y cómo Yahvé había sacado a Israel de Egipto. 2 Jetró,

134 111
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

suegro de Moisés, tomó a Seforá, mujer de Moisés, a la que Moisés desde el principio hasta el final: así, en el “tú” de la expresión “tu
había despedido, 3 y a sus hijos: uno se llamaba Guersón (pues Dios” y en la segunda persona del singular de la mayoría de los ver-
Moisés dijo: «Forastero soy en tierra extraña») 4 y el otro se llama- bos. Este “tú” se hace aún más patente en la forma separada del pro-
ba Eliezer (pues dijo Moisés: «El Dios de mi padre es mi protector nombre personal (Ex 20,10 / Dt 5,14). Dicho “tú” encabeza una lista
y me ha librado de la espada de Faraón»). 5Jetró, suegro de Moisés, de personas y animales que han de guardar el reposo sabático: «tú, tu
fue a ver a Moisés, con los hijos y la mujer de Moisés, al desierto, hijo y tu hija, y tu esclavo y tu esclava, y toda bestia tuya, y tu extran-
donde estaba acampado junto a la montaña de Dios. 6 Y le dijeron jero... ”. Ese “tú” del comienzo de la lista se refiere al israelita de
a Moisés: «Está ahí tu suegro Jetró: ha venido con tu mujer y tus pleno derecho y se corresponde, en este sentido, con el “tú” del pró-
hijos.» 7 Moisés salió al encuentro de su suegro, se postró y lo besó. jimo al que aluden los últimos versículos. Mirado estructuralmente,
Se saludaron ambos y entraron en la tienda. 8 Moisés contó a su se puede afirmar que entre el yo de Yahvé y el tú del prójimo se inter-
suegro todo lo que Yahvé había hecho al Faraón y a los egipcios, en pone el tú del israelita, al que se dirige el decálogo. A él se le pide una
favor de Israel, y todas las dificultades encontradas en el camino, y actitud determinada con su Dios y con su prójimo, sin olvidar las
cómo Yahvé les había librado de ellos. 9 Jetró se alegró de todo el otras personas ni los animales con los que convive.
bien que Yahvé había hecho a Israel, librándolo de la mano de los Además de las fórmulas apodícticas, que vertebran todo el decá-
egipcios, 10 y dijo: «¡Bendito sea Yahvé, que os ha librado de la mano logo, y de los aspectos formales y temáticos reseñados, existen otros
de los egipcios y de la mano del Faraón, y ha salvado al pueblo del elementos complementarios, en su mayor parte de tipo parenético.
poder de los egipcios! 11 Ahora reconozco que Yahvé es más grande Entre éstos, cabe destacar una serie bastante numerosa de fórmulas
que todos los dioses... *» de relativo más algunas fórmulas causales y finales.
12
Después Jetró, suegro de Moisés, ofreció * un holocausto y Respecto del mandamiento del sábado, en las dos versiones se pre-
sacrificios a Dios; y Aarón y todos los ancianos de Israel fueron a senta la observancia del sábado como un día de descanso, pero cam-
comer con el suegro de Moisés en presencia de Dios. bia su motivación (Ex 20,8-11 destaca el aspecto religioso-cultual; Dt
6,12-15, el humano-social) y su estructura. Ex 20,8-11 presenta la
V. 11 El final del versículo es oscuro. Literalmente dice: «porque en el asunto en siguiente estructura:
que obraban orgullosamente contra ellos», pero esta versión carece de sentido.
Algunos autores sostienen que el texto está incompleto; otros dejan sin traducir la con- A. Recuerda el día del sábado para santificarlo
junción causal kî («porque») o proponen diversas conjeturas no muy convincentes. B. Seis días trabajarás
V. 12 Lit. «tomó». El Targum, la versión siríaca y la Vulgata leen «ofreció». C. y harás todos tus trabajos
D. pero el día SÉPTIMO es sábado para Yahvé, tu Dios
La unidad comienza presentando a Jetró como sacerdote de C’ no harás ningún trabajo...
B’ pues en seis días hizo Yahvé el cielo y la tierra...
Madián y suegro de Moisés (v. 1), dos aspectos determinantes en el
A’ Por eso bendijo Yahvé el día del sábado y lo santificó.
relato. En él destacan tanto las relaciones familiares (vv. 1-8) como
las actitudes religiosas y sacerdotales de Jetró (vv. 9-12). Existe una correspondencia formal y temática entre los marcos
Tras enterarse de lo que Yahvé había hecho a favor de Moisés y de externos (A/A’) y entre éstos y el centro (D). En los primeros, destaca
Israel, Jetró fue con los hijos y la mujer de Moisés a visitar a su yerno, la expresión el día del sábado, que en el centro aparece como el día
que había acampado junto al monte de Dios (vv. 1-5). Las referencias SÉPTIMO. Este día contrasta con los otros seis días de la semana,
familiares de Moisés conectan este pasaje con los primeros capítulos expresamente mencionados en los marcos internos (B/B’). Análoga-
del libro (cf. 2,15b-22; 3,1; 4,18-23.24-26). Tras el incidente relatado mente, se establece un contraste entre el trabajo y el reposo respecti-
en 4,24-26, Seforá y su(s) hijo(s) desaparecen por completo de la vos de los seis días y del séptimo (C/C’).

112 133
ÉXODO LA MARCHA POR EL DESIERTO

El decálogo comienza con la fórmula «Yo soy Yahvé, tu Dios» escena. Vuelven a ser mencionados en el c. 18, pero con dos particu-
(’a-no-kî YHWH ’e-lo-hèka-», Ex 20,2; Dt 5,6) y reaparece al inicio de una laridades: la alusión al despido de Seforá (v. 2), en contraste con las
proposición causal (Ex 20,5; Dt 5,9), que se extiende hasta Ex 20,6 / informaciones de 4,19-26, y la mención de dos hijos de Moisés, en
Dt 5,10. En dicha fórmula pasa a primer plano el pronombre perso- contraste con 2,22; 4,20-26 (ver, no obstante, la nota a 4,20). Por lo
nal de primera persona, referido a Yahvé, de modo que las palabras demás, el relato del encuentro de Jetró con Moisés pone de relieve no
de Ex 20,2-6 / Dt 5,6-10 se presentan como un discurso directo de sólo el aspecto humano y familiar de ambos personajes, sino también
Yahvé. su comportamiento religioso.
En Ex 20,7-12, aparece seis veces el nombre de Yahvé: tres veces Inmediatamente después del saludo (v. 7), Moisés informa a su
solo y las otras tres formando parte de la expresión «Yahvé, tu Dios»; suegro de todo lo que Yahvé había hecho por él y los suyos al librar-
nunca va con el pronombre personal de primera persona (en Dt 5,11- les de Egipto, y Jetró se alegra de ello, bendice a Yahvé, reconoce su
16, ocurre lo mismo; la única diferencia está en que el nombre de superioridad a los demás dioses y ofrece holocaustos y sacrificios a
Yahvé aparece ocho veces). Por consiguiente, Ex 20,7-12 / Dt 5,11-16 Dios (vv. 8-12). El escenario del encuentro –coincidente con el de la
no contienen propiamente un “discurso directo de Yahvé”, sino un revelación del nombre de YHWH (Ex 3,1-15)– y la actitud de Jetró
discurso sobre Yahvé y sobre el prójimo. con relación a Yahvé han llevado a no pocos exegetas a defender la
Ex 20,13-17 / Dt 5,17-21 no menciona el nombre de Yahvé. Coinci- hipótesis de los orígenes madianitas del yahvismo. Según esta hipó-
de esta ausencia con la serie de prohibiciones escuetas (en la versión tesis, Jetró sería sacerdote de Yahvé, a quien daba culto en Madián.
del Deuteronomio están encadenadas por la conjunción copulativa, Durante su estancia en Madián (2,15b-22), Moisés habría conocido a
formando una composición unitaria). En lugar de “Yahvé”, aparece Yahvé y habría adoptado la religión yahvista. Pero la cuestión no es
el prójimo («tu prójimo») como principal punto de referencia. Se tan sencilla, pues lo que se deduciría del relato del c. 18 sería, según
trata, pues, de un discurso sobre el prójimo. otros autores, la conversión de Jetró a la religión de Moisés.
Así pues, el decálogo se abre con el pronombre personal de pri-
mera persona, referido a Yahvé, y se cierra con el pronombre perso- Institución de los jueces (18,13-25)
nal de segunda persona, referido al prójimo: «Yo soy Yahvé ... próji-
mo tuyo» (re-‘eka-, en hebreo, con el pronombre personal sufijo). Ambos 13
Al día siguiente, se sentó Moisés para decidir en los asuntos
pronombres subrayan la relación estructural existente entre la pri- del pueblo; y el pueblo estuvo ante Moisés desde la mañana hasta
mera y la última palabra del decálogo. Si Yahvé ocupa el centro de la la noche. 14 Al ver el suegro de Moisés todo los que éste hacía por el
primera parte, el prójimo centra la atención de la última. Entre una pueblo, le dijo: «¿Qué es lo que haces con el pueblo? ¿Por qué te
y otra (Ex 20,7-12 / Dt 5,11-16), se alude ora a Yahvé ora al prójimo. sientas tú solo mientras todo el pueblo está ante ti desde la maña-
En realidad, el decálogo gira en torno a estos dos polos, regulando las na hasta la noche?» 15 Contestó Moisés a su suegro: «Es que el pue-
relaciones del israelita con su Dios y con su prójimo. De este modo, blo acude a mí para consultar a Dios. 16 Cuando tienen un pleito,
se inculca una actitud religiosa y un talante ético, acentuado por la vienen a mí y yo decido entre unos y otros, y les enseño los pre-
misma disposición de los elementos referentes a Dios y al prójimo. El ceptos y las leyes de Dios.» 17 El suegro de Moisés le respondió: «No
“yo” de Yahvé no debe separarse del “tú” del prójimo, pues ambos está bien lo que estás haciendo. 18 Acabaréis agotándoos tú y el pue-
constituyen el punto de referencia fundamental de las obligaciones blo que te acompaña; la tarea es superior a tus fuerzas; no podrás
del israelita. realizarla tú solo. 19 Así que escúchame; te voy a dar un consejo y
El nombre de Israel no se halla explícitamente en el decálogo, aun- que Dios esté contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de
que sí en el marco narrativo. En el texto del decálogo está implícito Dios y lleva ante Dios sus asuntos. 20 Instrúyele en los preceptos y

132 113
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

las leyes, enséñale el camino que debe seguir y las obras que ha de se de “prohibiciones” y las afirmativas de “mandamientos” (en este
practicar. 21 Pero elige de entre el pueblo hombres capaces, temero- sentido, no sería del todo exacto hablar de “los diez mandamientos”
sos de Dios, hombres honrados e incorruptibles, y ponlos al frente para referirse al decálogo). El derecho casuístico, según este autor,
del pueblo como jefes de mil, de ciento, de cincuenta y de diez. sería común a los pueblos del antiguo Oriente, mientras que el dere-
22
Que ellos administren justicia al pueblo en todo momento; a ti te cho apodíctico sería típicamente israelita y yahvista. Las prohibicio-
presentarán los asuntos más graves, pero en los asuntos de menor nes y los mandamientos del decálogo habrían surgido en el contexto
importancia, decidirán ellos. Así aligerarás tu carga, pues ellos la de la alianza entre Yahvé e Israel.
compartirán contigo. 23 Si haces esto, Dios te comunicará sus órde- Estudios posteriores han mostrado que las leyes apodícticas son
nes, tú podrás resistir, y todo el pueblo podrá volver a su casa en anteriores a Moisés y se encuentran también fuera de Israel.
paz.» Determinadas directrices de jefes de clanes nómadas o seminómadas
24
Moisés siguió el consejo de su suegro e hizo todo lo que le dijo. están selladas con el cuño apodíctico. Existe una ética de clan, de la
25
Eligió entre todo Israel hombres capaces y los puso al frente del que han quedado huellas en el AT (cf. Lv 18).
pueblo, como jefes de mil, de ciento, de cincuenta y de diez. 26Éstos Las leyes prohibitivas no se circunscriben a un aspecto de la vida,
administraban justicia al pueblo en todo momento; los asuntos de modo que su origen no puede limitarse a la ética de los clanes,
graves se los presentaban a Moisés, mas en todos los asuntos sino que se ha de extender a la de otros grupos. En consecuencia, teó-
menores decidían por sí mismos. ricamente las leyes del decálogo podrían remontar a una época muy
27
Después Moisés despidió a su suegro, que se volvió a su tierra. antigua. Hay que notar, además, que las leyes del decálogo no son
homogéneas: los mandamientos alternan con las prohibiciones, que
Los vv. 13-27 muestran a Jetró interesándose por la administra- unas veces son intransitivas y otras transitivas. Esto es señal de que
ción de la justicia, un aspecto esencial para el buen funcionamiento la serie del decálogo no remonta a la misma época, es decir, que la
de cualquier grupo social, pueblo o nación. Detrás del sistema de des- serie en cuanto tal no es primitiva. Las series primitivas de prohibi-
centralización de la administración de la justicia propuesto por Jetró ciones solían ser cortas, de dos o tres miembros generalmente (ver,
se trasluce la organización del sistema militar israelita de épocas pos- por ejemplo, Ex 20,13-15). Por consiguiente, la lista del decálogo
teriores. Concretamente la división del pueblo en unidades de mil, de podría ser fruto de una recopilación de varias series más cortas.
cien y de cincuenta (v. 21) se corresponde con los datos de 1 S 29,2; Las observaciones anteriores han ido llevando a la idea, cada vez
2 S 18,1 y 2 R 1,9-14. Por otro lado, sin restar importancia al conse- más difundida entre los exegetas, de que todo esfuerzo por recons-
jo de Jetró, el texto presenta las leyes por las que Moisés se ha de regir truir un decálogo primitivo, formado por una serie homogénea de
como expresión de la voluntad de Dios (cf. vv. 16.19-20.23). diez fórmulas («las diez palabras»: cf. Ex 34,28; Dt 4,13; 10,4), des-
Hasta qué punto hayan influido los madianitas sobre Israel en lo cansa sobre bases muy frágiles e hipotéticas. Sigue siendo válida, no
religioso y en lo social, es cuestión harto discutida. Indudablemente, obstante, la idea de que la serie de prohibiciones y de mandamientos
las relaciones familiares de Moisés invitan a establecer unos lazos forman la osamenta del decálogo, actualmente recubierta con otros
con Madián. Pero, fuera de esto, los textos bíblicos no ofrecen una elementos, que se van a examinar a continuación.
base suficientemente sólida para sostener que rasgos tan distintivos Las referencias a Yahvé constituyen un elemento esencial. El nom-
de la religión israelita y de la legislación del Sinaí como los anterior- bre de Yahvé, solo o acompañado por la expresión «tu Dios», se repi-
mente señalados deriven precisamente de los madianitas. A juzgar te ocho veces en Ex 20,2-17 (diez veces en Dt 5,6-21). Su presencia en
por el texto paralelo de Dt 1,9-18, Moisés nombra los jueces inme- determinados bloques del decálogo y su ausencia en otros tiene cier-
diatamente antes de partir del Horeb. to valor estructurante.

114 131
ÉXODO LA MARCHA POR EL DESIERTO

El AT ha conservado dos versiones del decálogo, substancialmen- Ex 18 sitúa al lector en el escenario de los acontecimientos que
te coincidentes (Ex 20,2-17 y Dt 5,6-21). Las diferencias más signifi- siguen: «junto al monte de Dios» (v. 5), donde Yahvé se manifestará
cativas entre ambas se hallan en los mandamientos cuarto, quinto y al pueblo, le comunicará su ley y concertará alianza con él.
décimo (Ex 20,8-12.17 / Dt 5,12-16.21).
Desde el punto de vista formal, el elemento más relevante del decá-
logo está en una serie de fórmulas construidas con la negación «no»
más la segunda persona singular del futuro de diferentes verbos.
Doce fórmulas en total, repartidas de modo desigual: cinco en los vv.
3-7, una en los vv. 8-12 y seis en los vv. 13-17. De estas últimas, tres
son intransitivas (negación más verbo, sin complemento: vv. 13-15) y
las otras tres transitivas (con uno o más complementos: vv. 16-17). El
verbo en futuro, precedido de la negación, equivale a un imperativo.
En este sentido, las doce fórmulas negativas son equiparables a las
dos fórmulas afirmativas, en imperativo, del centro del decálogo
(20,8.12). Todas sumadas, forman una serie de catorce “imperativos”
que vertebran el texto. Suenan así:
No tendrás otros dioses fuera de mí.
No te harás escultura ni imagen alguna.
No te postrarás ante ellas.
No las adorarás.
No proferirás el nombre de Yahvé, tu Dios, en falso.
Recuerda el día del sábado.
No harás ningún trabajo.
Honra a tu padre y a tu madre.
No matarás.
No cometerás adulterio.
No robarás.
No darás testimonio falso contra tu prójimo.
No codiciarás la casa de tu prójimo.
No codiciarás la mujer de tu prójimo.

De los numerosos estudios relacionados con el decálogo, merece


especial mención el estudio clásico de Alt sobre el derecho israelita.
Distingue dos clases de leyes: casuísticas y apodícticas. Mientras que
las leyes casuísticas atañen a casos particulares, las leyes apodícticas
se elevan por encima de éstos, convirtiéndose en principios generales
y absolutos. Su formulación es imperativa, bien sea afirmativa o
negativa, como ocurre en el decálogo. Las negativas suelen calificar-

130 115
LA ALIANZA EN EL SINAÍ

7
No pronunciarás el nombre de Yahvé, tu Dios, en falso; porque
Yahvé no dejará sin castigo a quien pronuncie su nombre en falso.
8
Recuerda el día del sábado para santificarlo. 9 Seis días traba-
jarás y harás todos tus trabajos, 10 pero el día séptimo es día de des-
canso en honor de Yahvé, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú,
ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el
forastero que habita en tu ciudad. 11 Pues en seis días hizo Yahvé el
cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo des-
cansó; por eso bendijo Yahvé el día del sábado y lo santificó.
12
Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus
días sobre la tierra que Yahvé, tu Dios, te va a dar.
13
No matarás.
14
No cometerás adulterio.
15
No robarás.
16
No darás testimonio falso contra tu prójimo.
17
No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de
tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada
que sea de tu prójimo.»
18
Todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos, el sonido de
la trompeta y la montaña humeante, y temblando de miedo se man-
tenía a distancia. 19 Dijeron a Moisés: «Háblanos tú y te entendere-
mos, pero que no nos hable Dios, no sea que muramos.» 20 Moisés
respondió al pueblo: «No temáis, pues Dios ha venido para poneros
a prueba, para que tengáis presente su temor, y no pequéis .» 21 Y el
pueblo se mantuvo a distancia, mientras Moisés se acercaba a la
densa nube donde estaba Dios.

Actualmente, el decálogo se halla enmarcado por el relato de la


teofanía. Éste se abre en dos (Ex 19,10-25 + 20,18-21; cf. Dt 5,1-5 +
22-31) para acoger dentro de sí las «diez palabras» (Ex 20,2-17; Dt
5,6-21). En el marco de la teofanía, el decálogo es como una de las
formas de la venida de Dios. Puestos en boca de Dios, los diez man-
damientos (en origen independientes y equiparables a otras leyes)
adquieren el rango de ley revelada. Esta concepción constituye un
hecho insólito y excepcional respecto de las otras culturas y religio-
nes del entorno de Israel. En las leyes del antiguo Oriente, los dioses
nunca aparecen como autores del derecho, sino tan sólo como garan-
tes. En el AT, en cambio, Yahvé es la fuente y el origen de la ley.

129
ÉXODO

tarias. Yahvé desciende sobre la montaña en medio de nubes, true- CAPÍTULO 3


nos, relámpagos, humo y fuego y temblor de tierra. Se entrelazan los
elementos propios de la tormenta (19,16-17.19; 20,18*) con los de la LA ALIANZA EN EL SINAÍ
erupción volcánica (19,18.20; 20,18*). Según la teoría documentaria,
éste sería un signo de la presencia de dos fuentes, J y E, pero este
relato posee tal densidad, debido a su modelación en el culto, que se
resiste a cualquier esfuerzo por remover las tensiones internas
mediante la crítica de fuentes o mediante la separación lógica de los
elementos asociados con las imágenes del volcán o de la tormenta. Lo
real se mezcla con lo simbólico, lo natural con lo sobrenatural, en
una especie de liturgia cósmica sobrecogedora, tremenda y fascinan-
te. Los elementos visuales se funden con los auditivos (Ex 19,16-19),
alcanzando su culmen en el diálogo de Dios con Moisés (Ex 19,19). En la historia de las religiones, las montañas han jugado con fre-
Un diálogo singular, en el que el trueno aparece como la voz de Yahvé cuencia un papel relevante. El espacio, en las religiones antiguas, se
(ver la nota textual), que habla con Moisés. valora más por su calidad que por su cantidad o localización geográ-
El pueblo se mantiene inmóvil al pie de la montaña, contemplan- fica. Lo que experimenta un individuo o una comunidad en un lugar
do y escuchando estremecido. El temblor del pueblo se corresponde concreto determina su valor. El lugar donde se manifiesta la divini-
con el temblor de la montaña: «todo el pueblo... se echó a temblar» dad adquiere la prerrogativa de sagrado. Según el lenguaje mitológi-
(wayyeh.e-rad kol-ha-‘a-m) (19,16) // «toda la montaña retemblaba» co, el centro del mundo lo ocupa una montaña sagrada, cuya cima
(wayyeh.e-rad kol-ha-ha-r) (19,18). toca el cielo y cuya base se asienta en las profundidades del abismo.
Los vv. 21-25 repiten en parte lo dicho anteriormente (comparar Es el eje del mundo, donde se juntan los tres espacios cósmicos: el
los vv. 21 y 23 con los vv. 12-13). La principal novedad está en espe- cielo, la tierra y el mundo subterráneo.
cificar que la prohibición de acercarse a la montaña afecta también La religión del antiguo Israel no es ajena a esta mentalidad. En el
a los sacerdotes (vv. 22.24). AT se mencionan varias montañas sagradas, en estrecha relación con
la religión israelita. Unas, fuera de Canaán; otras, dentro de la tierra
El Decálogo (20,1-21) prometida. Entre todas, descuellan la montaña del Sinaí / Horeb y el
monte Sión. A decir del Libro de los Jubileos (8,19), el Sinaí es el cen-

20 Dios pronunció estas palabras: 2 «Yo soy Yahvé, tu Dios, que


1
tro del desierto y Sión el ombligo de la tierra.
te he sacado del país de Egipto, del lugar de esclavitud. Mientras que en Egipto y Mesopotamia el carácter sagrado de los
3
No tendrás otros dioses fuera de mí. lugares proviene de los acontecimientos primordiales de la creación
4
No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en y del mismo poder creador de los dioses, en Israel deriva fundamen-
los cielos, abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra. talmente de los acontecimientos histórico-salvíficos en ellos ocurri-
5
No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahvé, dos. La santidad del Sinaí / Horeb arranca del hecho de que Yahvé se
tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres reveló allí a Moisés y a todo el pueblo. En aquel lugar, Israel experi-
en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me mentó la presencia viva y cercana de su Dios. En consecuencia, el
odian, 6pero tengo misericordia por mil generaciones con los que Sinaí / Horeb pasó a ser uno de los pilares sobre los que se asentó la
me aman y guardan mis mandamientos. religión de Israel.

128 117
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Las tradiciones bíblicas referentes al Sinaí / Horeb se concentran Moisés a la cima de la montaña y Moisés subió. 21 Yahvé dijo a
preferentemente en los libros del Éxodo y del Deuteronomio. En el Moisés: «Baja y advierte al pueblo que no traspase los límites para
primero, predomina el nombre del Sinaí (Ex 19,1s.[Link]; 24,16; ver a Yahvé, porque morirían muchos de ellos. 22 Los sacerdotes que
31,18; 34,[Link]); en el segundo, el del Horeb (Dt 1,2.6.19; 4,10.15; se acerquen a Yahvé deben purificarse también, para que Yahvé no
5,2; 9,8; 18,16; 28,69). Además, ambos libros se refieren con frecuen- irrumpa contra ellos.» 23 Moisés respondió a Yahvé: «El pueblo no
cia a la montaña, sin ulteriores especificaciones (Ex 19,12ss; 20,18; podrá subir a la montaña del Sinaí, porque nos has advertido,
24,4ss; Dt 5,4-5.22; 9,9-10; 10,4.10). Ex 3,1; 4,27; 18,5 habla de «la diciendo: Señala un límite alrededor de la montaña y decláralo
montaña de Dios» en el contexto del Sinaí. sagrado.» 24 Yahvé le dijo: «Anda, baja, y luego subes con Aarón;
Se discute entre los especialistas, si Horeb y Sinaí son simple- pero los sacerdotes y el pueblo no traspasarán las lindes para subir
mente dos nombres distintos para expresar una misma realidad o si, hacia Yahvé, a fin de que él no irrumpa contra ellos.» 25 Bajó, pues,
por el contrario, representan realidades diferentes. En los estudios Moisés adonde estaba el pueblo y les dijo *...
histórico-críticos, se suele decir que las fuentes J y P designan la V. 19 Lit. «una voz» (qôl). Esta palabra, cuando se emplea en plural (qôlôt), signi-
montaña santa como el “Sinaí”, mientras que la fuente E emplea el fica el trueno (ver el v. 16); usada en singular, también puede significar el trueno. El
nombre “Horeb”. En la primera parte del Éxodo, el nombre del “Sinaí” contexto del v. 19 invita a pensar que no se trata de una voz clara y distinta, con pala-
sólo ocurre en 16,1 (P); en los demás textos, se habla de la “montaña bras inteligibles, como ocurre con 20,1, sino más bien de un fenómeno atmosférico de
extraordinaria magnitud (ver el Sal 29,3-9).
de Dios” (3,1; 4,17; 18,5) y del “Horeb” (3,1; 17,6). A partir del c. 19, V. 25 La frase queda sin concluir. Se interrumpe el relato debido a la inserción del
se usa normalmente el nombre del “Sinaí” (19,[Link].20.23; 24,16; Decálogo (ver el comienzo del comentario al c. 20).
31,18; 34,[Link]; etc.), mientras que el nombre del “Horeb” sólo
ocurre una vez (33,6) y lo mismo la expresión “montaña de Dios” El AT contiene gran variedad de relatos de teofanías o apariciones
(24,13). de Dios. Sus destinatarios inmediatos suelen ser personalidades rele-
La localización geográfica es también motivo de discusión. Según vantes de la historia de la salvación (Abrahán, Jacob, Moisés,
una tradición del s. IV d.C., la montaña sagrada estaría ubicada al sur Samuel, Salomón, Elías, etc.) o todo el pueblo. En el primer caso,
de la península del Sinaí, en un macizo que culmina en dos cimas: Dios se manifiesta bajo figura humana, de ángel o de forma indeter-
Gebel Mussa y Gebel Qatarin. Es el lugar donde Justiniano hizo cons- minada; en el segundo, las apariciones de Dios suelen ir ligadas a
truir el monasterio de Santa Catalina. fenómenos de la naturaleza. Unas y otras ocurren generalmente en
Pero se han propuesto otras localizaciones, en los alrededores de lugares propicios para el encuentro y la comunicación entre la esfe-
Cades o al Norte de Arabia (cf. Ga 4,25), que podrían ser igualmente ra divina y la humana, tales como el río, los árboles y las montañas.
aceptables. En esta última región son bien conocidos los fenómenos La montaña del Sinaí, en el período previo a la formación del esta-
volcánicos a los que se hace referencia en Ex 19-20 y Dt 4-5 en rela- do de Israel, y el monte Sión, en la época monárquica, constituyen los
ción con la teofanía, mientras que no se tiene constancia de la exis- dos escenarios teofánicos más importantes de la historia del antiguo
tencia de tales fenómenos en la península del Sinaí. En este sentido, Israel. En la sección del Sinaí hay constancia de cinco teofanías: Ex
la localización en la península del Sinaí no sería la más apropiada. 19-20*; 24,1-2.9-11; 24,15b-18; cc. 33 y 34. Aunque estos relatos no
En otra tradición poética, representada por Dt 33,2; Jc 5,4s; Sal pertenecen todos a la misma tradición, todos comparten un mismo
68,9 y Ha 3,3, el Sinaí aparece como una vasta región montañosa o escenario: la montaña santa, donde Israel experimentó la presencia y
desértica, relacionada con Seír, Edom y Farán, de donde viene Yahvé. el poder numinosos de Yahvé.
El hecho de que los autores bíblicos no hayan localizado la mon- El relato de Ex 19-20*, el más antiguo probablemente de toda la
taña santa tal vez se deba a que le atribuían un valor simbólico. El sección, representa el lugar clásico de las teofanías veterotestamen-

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ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Moisés bajó de la montaña, adonde estaba el pueblo, lo purifi-


14
Sinaí / Horeb emerge como símbolo del orden en medio del caos del
có y ellos lavaron sus vestidos. 15Y dijo al pueblo: «Estad prepara- desierto, símbolo a mitad de camino entre Egipto y Canaán, entre el
dos para el tercer día; no os acerquéis a vuestra mujer.» cielo y la tierra. Un lugar u-tópico en el desierto.
Desde el punto de vista de los estudios histórico-críticos, en esta
V. 12 El Pentateuco Samaritano lee: «señala un límite alrededor del monte»
sección (cc. 19-40) hay que distinguir al menos dos clases de textos:
(cf. v. 23).
sacerdotales (19,1-2; 24,15-18; 25-31; 35-40) y no-sacerdotales (19,3-
24,11; 32-34). Estos últimos se continúan en el Levítico y en Nm 1-10.
Dada la trascendencia del encuentro con Dios en la montaña, el En los próximos apartados, se distinguirán seis puntos: 1. la
pueblo tiene que prepararse convenientemente. Yahvé encarga a alianza y el decálogo (19,1-20,21); 2. el Código de la Alianza (20,22 -
Moisés que “se purifique el pueblo” (cf. v. 10) y que acote un espacio 23,33); 3. ratificación de la alianza (24,1-11); 4. normas referentes a
sagrado (vv. 12-13). La “santidad” (purificación), en este contexto, la construcción del santuario y a sus ministros (24,12-18; cc. 25-31);
implica no sólo “purificación ritual”, como preparación para partici- 5. el becerro de oro y la renovación de la alianza (cc. 32-34); 6. cons-
par en una fiesta religiosa, sino también guardar la debida distancia trucción y erección del santuario (cc. 35-40). Con la ratificación de la
como señal de respeto a Yahvé. “Santidad” significa, ante todo, “con- alianza entre Yahvé e Israel (24,1-11), se culmina una sección muy
sagración”, que se realiza mediante la purificación. Consagración de importante correspondiente a la primera parte de la estancia de los
unas personas y de un espacio (cf. v. 23). israelitas en el Sinaí. En 24,12 comienza una nueva sección, que
En las medidas adoptadas, se refleja un trasfondo cultual, fruto alcanza su meta en 40,34-35 con el relato de la aparición de la gloria
seguramente de unas prácticas habituales, que se transfieren a estos de Yahvé en el santuario, la morada de Dios en medio de su pueblo.
momentos constitutivos de la vida de la comunidad. El sonido de la En síntesis, el Sinaí / Horeb (cc. 19-40) aparece como el punto de
trompeta, que anuncia la presencia de Dios (cf. Si 50,16), y la proce- encuentro entre Dios e Israel, donde Dios se manifestó al pueblo, le
sión desde el campamento hasta la falda de la montaña manifiestan
reveló su voluntad y ratificó la alianza; como el lugar donde Yahvé
el colorido litúrgico. La trompeta suena durante los ritos preparato-
mandó construir su morada santa e instituyó un sacerdocio y un
rios y durante la teofanía (19,13.16.19; 20,18). Su sonido se funde con
culto.
el de la voz de Dios (19,19). Es el único caso del AT en el que la comu-
nidad escucha directamente la voz de Dios.
1. LA ALIANZA Y EL DECÁLOGO
La teofanía (19,16-25)
La alianza es una categoría vasta y compleja. Entraña una ideolo-
16
El tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos, y gía y una práctica muy difundidas en el espacio y en el tiempo, de las
una densa nube sobre la montaña y un fuerte sonido de trompeta. que ha quedado constancia en numerosos textos bíblicos y extra-
Todo el pueblo, en el campamento, se echó a temblar. 17 Moisés hizo bíblicos.
salir al pueblo del campamento, al encuentro de Dios, y se detu- La etimología y el significado de berît (término hebreo que se suele
vieron al pie de la montaña. 18 Toda la montaña del Sinaí humeaba, traducir por alianza) son discutidas. Según unos autores, berît signi-
porque Yahvé había descendido sobre ella en el fuego. Subía el fica “compromiso”, “obligación”: 1) el compromiso u obligación que
humo como el humo de un horno, y todo la montaña retemblaba yo acepto; 2) el compromiso u obligación que yo impongo a otros; 3)
con violencia. 19 El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuer- la obligación o el compromiso mutuos (sólo en estos casos se puede
te; Moisés hablaba y Dios le respondía con el trueno *. 20 Yahvé bajó hablar de alianza). Según otros, el significado originario de berît es el
a la montaña del Sinaí, a la cumbre de la montaña, y llamó a de “imposición” (de una carga) o de “obligación”. En muchos textos,

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ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

berît equivale a “ley” o “mandamiento” (cf. Dt 4,13; 33,9; Is 24,5; Sal reaparecen en la última parte de la sección (24,3-8), como muestra la
50,16; 103,18). La alianza del Sinaí en Ex 24, 3-8 es esencialmente siguiente sinopsis:
una imposición de leyes y obligaciones a Israel.
La berît se puede establecer entre hombres y entre pueblos, sean Ex 19, 5-8* Ex 24, 3-8*
iguales o no, así como entre Dios y los hombres o entre Dios y su 7
Moisés vino 3
Moisés vino
pueblo. y convocó a los ancianos del pueblo y les expuso y contó al pueblo
Las alianzas entre hombres y entre naciones se encuentran atesti- todas estas palabras todas las palabras
guadas desde muy antiguo, tanto en la Biblia como fuera de ella. Tal que mandó Yahvé. de Yahvé.
es el caso de las alianzas de Abrahán con Abimélec (Gn 21,22-34), de 8
Todo el pueblo unido respondió Y todo el pueblo respondió a una:
Jacob con Labán (Gn 31,43-32,1), de Israel con los siquemitas (Gn 34) «Todo lo que Yahvé dijo, «Todas las palabras que Yahvé dijo,
o con los gabaonitas (Jos 9,3-18), de Abner con David (2 S 3 y 5) o de lo haremos». haremos»
Jirán con Salomón (1 R 5,26), por no citar más que algunos ejemplos
bíblicos. Asimismo, en el antiguo Oriente, eran frecuentes los pactos En ambos textos, los personajes principales son Yahvé, Moisés y
internacionales, de los que se han conservado muchos protocolos. el pueblo. Moisés interviene como mediador entre Dios y el pueblo,
En una serie de estudios, realizados a partir de 1.954, se ha cons- que se compromete a observar las palabras de Yahvé. Palabras y com-
tatado la existencia de unos “formularios de alianza” usados para los promiso que guardan estrecha relación con la alianza (berît) a la que
tratados internacionales durante buena parte de la historia del se hace referencia en las dos unidades (cf. 19,5 y 24,7). Más aún, Ex
Próximo Oriente. Tales formularios siguen fundamentalmente dos 24,7 repite en parte lo dicho en 24,3, pero con la misma fórmula
modelos: el de los tratados hititas de los ss. XIV-XIII a.C. y el de los empleada en 19,8: «Haremos todo cuanto ha dicho Yahvé» (ko- l ’a-šer
tratados arameos y asirios de los ss. VIII y VII a.C. Unos y otros res- dibber yhwh na‘a-s´eh). Estas correspondencias invitan a pensar que
ponden a una tradición de alianza muy difundida y, aunque varían en los dos textos, colocados justamente al principio y al final de la sec-
no pocos detalles, persiguen objetivos similares: imponer, mediante ción, tienen una función estructurante.
juramento, la voluntad del soberano al vasallo (existen también tra-
tados entre iguales, si bien el grupo más importante lo forman los Preparación de la teofanía (19,9-15)
“tratados de vasallaje”).
Acerca de las alianzas entre Dios y los hombres, en especial entre 9
Yahvé dijo a Moisés: «Yo me acercaré a ti en una densa nube
Yahvé e Israel, la Biblia guarda muchos testimonios. La tradición cris- para que el pueblo me oiga hablar contigo, y así te crea para siem-
tiana se ha servido de la categoría de la alianza para designar las dos pre.» Y Moisés refirió a Yahvé las palabras del pueblo *.
partes de la Biblia: Antiguo y Nuevo Testamento o Antigua y Nueva 10
Yahvé dijo a Moisés: «Ve al pueblo y que se purifiquen hoy y
Alianza (los LXX traducen berît por diatheke, y la Vulgata por testa- mañana; que laven sus vestidos 11 y estén preparados para el tercer
mentum). Merecen ser destacadas la alianza de Dios con Noé y con día; porque el tercer día descenderá Yahvé sobre la montaña del
Abrahán, de tipo incondicional, sin obligaciones bilaterales (Gn 9,8- Sinaí a la vista de todo el pueblo. 12 Señala un límite al pueblo todo
17; 17; [15]), y la alianza de Dios con Israel, condicionada al cumpli- alrededor *, y di: Guardaos de subir a la montaña o de tocar su
miento de los mandamientos (Ex 19; 24; 34; Dt 5). Otros textos falda. Quien toque la montaña morirá. 13 Nadie pondrá la mano sobre
importantes, en el ámbito del Pentateuco y de los libros históricos, el culpable; será apedreado o asaeteado, sea hombre o animal; no
son los de las alianzas de Moab y de Siquén (Dt 28,69; 29-30; Jos 8,30- quedará con vida. Sólo cuando suene el cuerno podrán subir a la
35; 24) y los de la alianza de Dios con David (2 S 7,8-16; Sal 89). montaña.»

120 125
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

En su discurso, Yahvé sintetiza el sentido de la alianza, que será el Las alianzas entre naciones son anteriores a las alianzas de Yahvé
fundamento de un nuevo estatuto para Israel. En primer lugar, Yahvé con Israel. En consecuencia, cabe preguntarse si éstas son una apli-
recuerda lo que hizo con los egipcios y cómo llevó a su pueblo «sobre cación particular de aquéllas, si los esquemas empleados en los tra-
alas de águila» (v. 4). Esta imagen, desarrollada en Dt 32,11, evoca a tados orientales han servido de modelo para expresar las relaciones
una el poderoso vuelo del águila y los cuidados maternales con sus entre Dios e Israel.
poyuelos. La tradición judía la ha considerado como una magnífica Según un estudio programático de Mendenhall (BA 17,1954),
expresión de la fe de Israel en su Dios, que no sólo lo ha librado del seguido por otros más detallados y sistemáticos, los tratados hititas
opresor sino también lo ha educado y protegido. habrían servido de modelo a no pocos textos bíblicos (entre ellos los
En segundo lugar, Yahvé ofrece a Israel un nuevo estatuto, con de la sección del Sinaí y los del Deuteronomio) para expresar las rela-
tres notas: seréis mi «propiedad personal» (segul.lâ) entre todos los ciones de Dios con Israel. Por regla general, dichos tratados siguen
pueblos, constituiréis para mí un reino de sacerdotes y una nación un “formulario” con seis puntos:
santa (vv. 5b-6). El término hebreo segul.lâ, que se usa en Dt 7,6;
14,2; 26,18 y en otros textos del AT para expresar la relación de 1. Preámbulo: se indica el nombre y los títulos del soberano.
Israel con Yahvé, denota una “posesión preciosa”, “un tesoro” (cf. 1 2. Prólogo histórico: el soberano recuerda a su vasallo los aconte-
Cro 29,3; Qo 2,8). Algunos autores lo relacionan con el acádico sikil- cimientos previos al pacto, en especial los beneficios prestados,
tu, un término que hace referencia a un fondo o colección privada, con el fin de justificar las condiciones del pacto.
personal. Entendido así, el término segul.lâ da a entender que Israel 3. Cláusulas generales básicas, referentes a la fidelidad que ha
es una posesión preciosa y personal de Yahvé. La expresión «reino de regir las relaciones entre los pactantes, y disposiciones con-
sacerdotal» subraya un rasgo que ha de distinguir a Israel respecto cretas.
de las demás naciones: su función de servicio y de mediación entre 4. Documento del pacto: preservación y lectura en determinados
Dios y los demás reinos. Análogamente a los sacerdotes, que ocupan períodos.
una posición privilegiada ante el Señor respecto de la comunidad a 5. Testigos: se pone a los dioses por testigos y garantes del pacto.
la que sirven (cf. Is 61,6), Israel ocupará una posición singular en 6. Bendiciones y maldiciones, según que se cumpla o no lo pac-
medio de las naciones. Será, en definitiva, una “nación santa” (cf. tado.
Dt 7,6; 14,2.21;26,19; Is 62,12), separada para una misión especial
en el mundo. En opinión de varios autores, los textos del Sinaí (Ex 19-24; 32-34)
El recuerdo de las acciones divinas sirve para legitimar las obli- son tan sólo un reflejo remoto de la forma de los tratados orientales.
gaciones de Israel para con su Dios. El nuevo estatuto depende del Ex 19 no es un auténtico prólogo histórico, y las promesas de Ex
cumplimiento de la alianza: «si de veras me obedecéis y guardáis mi 23,20-33, aparte de ser una adición secundaria, no están directamen-
alianza...» (v. 5a). En la concepción de este texto, la santidad, la dig- te relacionadas con las leyes del Código de la Alianza (20,22 - 23,19).
nidad sacerdotal y el poder real dejan de ser prerrogativa de una Además, la ratificación de la alianza (24,1-11) contiene unos ritos que
clase determinada y se convierten en la herencia de toda la comuni- no se corresponden para nada con los tratados orientales. Los para-
dad de la alianza. Se repiensa y reformula la identidad del pueblo de lelos bíblicos más próximos a la forma de los tratados orientales se
Dios. Gracias a las instituciones sacras, sobre todo a la de la alianza, encuentran en el libro del Deuteronomio. Por otro lado, se ha de
Israel se transforma en un pueblo especial. Ya no pertenece al Faraón, admitir que un “formulario” que no es completo, al menos relativa-
sino a Yahvé. mente, no es tal formulario. Tal es el caso del “formulario de la alian-
En esta pequeña unidad del comienzo de la sección (vv. 3-8), se za” de los tratados orientales; jamás aparece completo en el AT. Los
encuentran varias fórmulas y motivos que, con algunas variantes, primeros brotes de la teología de alianza podrían estar tanto en

124 121
ÉXODO LA ALIANZA EN EL SINAÍ

Siquén (Jos 24) como en el Sinaí (Ex 24,6; ver también Os 1,9). Para Llegada al Sinaí (19,1-2)
algunos autores, el código geográfico de la alianza es Siquén, lugar
19 Al tercer mes de la salida del país de Egipto, ese mismo día,
1

de nacimiento, de donde pasó al Sinaí, lugar del bautizo. Pero sería los israelitas llegaron al desierto de Sinaí. 2 Partieron de
la tradición deuteronómico-deuteronomista la que, en el s. VII a.C., Refidín, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon en el desierto.
desarrolló considerablemente la teología de la alianza. Israel acampó allí, frente a la montaña *.
Los estudios más recientes no se centran tanto en los antiguos
tratados hititas de vasallaje cuanto en los formularios de alianza Con la llegada de los israelitas al Sinaí comienza una nueva sec-
neoasirios y, en consonancia con los debates sobre el Pentateuco, se ción que abarca hasta el final del libro. Más aún, a juzgar por las
ocupan preferentemente de la alianza en las tradiciones deuteronó- “fórmulas itinerario”, la sección del Sinaí se extiende hasta Nm 10.
mico-deuteronomista y sacerdotal, o en los textos canónicos. En esta Dichas fórmulas delimitan una “gran unidad”, que tiene por escena-
perspectiva, la alianza es una categoría fundamental en la teología rio el Sinaí: «...los israelitas llegaron al desierto del Sinaí y acampa-
bíblica. ron... frente al monte» (Ex 19,1*) // «... los israelitas partieron, en orden
En la sección del Sinaí (Ex 19-40), el término berît aparece en 19,5; de marcha, del desierto del Sinaí» (10,12*).
23,32; 24,7.8; 31,16; 34,[Link].28. Aunque no sean muchos los Los israelitas pasaron once meses al pie del monte Sinaí. El punto
de partida para la datación del v. 1 es la salida de Egipto (cf. 12,1-2).
testimonios, su importancia es considerable. Objeto de este apartado
Pero las indicaciones cronológicas de ese versículo no permiten
serán sólo los pasajes correspondientes a 19,3-24,11; de los restantes,
determinar con exactitud el tiempo. La expresión «ese mismo día»
se ocupará la próxima sección. En 19,3 - 24,11, además de la alianza,
podría referirse al primer día del tercer mes, pero no es el modo usual
se dan cita la teofanía, el decálogo y el Código de la Alianza. El decá-
para referirse al primer día de un mes. Por eso, algunos autores pien-
logo (20,1-17) se halla enmarcado por el relato teofánico (19,16-25 + sen que la referencia cronológica es incompleta.
20,28-21). En su origen, la teofanía y el decálogo eran piezas inde-
pendientes. Actualmente están trabadas entre sí. Más aún, se hallan
Promesa de la Alianza (19,3-8)
relacionadas también con la alianza, que antecede y sigue (19,3-8;
24,1-11) a la teofanía y al decálogo. En este sentido, la teofanía no 3
Moisés subió a la montaña de Dios y Yahvé lo llamó desde la
sólo queda enmarcada por la alianza, sino que pasa a ser una teofa- montaña, y le dijo: «Habla así a la casa de Jacob y anuncia esto a
nía de alianza, es decir, una teofanía orientada a la ratificación de la los hijos de Israel: 4 “Vosotros habéis visto lo que he hecho con los
alianza. egipcios, y cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a
En la teofanía, todo el pueblo experimenta la presencia de Dios y mí. 5 Ahora, pues, si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza,
oye directamente las palabras del decálogo. Sin embargo, después de seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía
haber escuchado las palabras de Yahvé y percibido los truenos, los es toda la tierra; 6 seréis para mí un reino de sacerdotes y una
nación santa.” Estas son las palabras que has de decir a los israeli-
relámpagos, la montaña humeante, etc., Israel cobra miedo y pide a
tas.» 7 Moisés fue y convocó a los ancianos del pueblo y les expuso
Moisés que medie entre Dios y el pueblo (20,18). Se acepta la petición
todas estas palabras que Yahvé le había mandado. 8 Todo el pueblo
y, desde aquel momento, Moisés actúa oficialmente de mediador. A
a una respondió: «Haremos todo cuanto ha dicho Yahvé.» Moisés
diferencia de lo que ocurre con las palabras del decálogo, todas las
transmitió a Yahvé las palabras del pueblo.
palabras que siguen –en especial las del Código de la Alianza (20,22-
23,19)– serán escuchadas sólo por Moisés, que las transmite al pue- Enmarcada narrativamente (vv. 3a y 8b), esta pequeña unidad
blo (Ex 20,21 tiende un puente entre el decálogo y el Código de la tiene como núcleo el discurso de Yahvé al pueblo (vv. 3b-6) y la res-
Alianza). puesta de éste a Yahvé (v. 8).

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