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Discontinuidad Litológica en Suelos

Este documento describe la discontinuidad litológica en suelos y métodos para detectarla. Una discontinuidad litológica es un cambio significativo en la composición física o química del material geológico con la profundidad que separa capas diferentes. Se pueden identificar usando indicadores morfológicos, de textura y mineralogía como cambios en el tamaño de partícula, forma de fragmentos de roca, y distribución de minerales. Estos cambios indican que los horizontes del suelo se formaron a partir de

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Discontinuidad Litológica en Suelos

Este documento describe la discontinuidad litológica en suelos y métodos para detectarla. Una discontinuidad litológica es un cambio significativo en la composición física o química del material geológico con la profundidad que separa capas diferentes. Se pueden identificar usando indicadores morfológicos, de textura y mineralogía como cambios en el tamaño de partícula, forma de fragmentos de roca, y distribución de minerales. Estos cambios indican que los horizontes del suelo se formaron a partir de

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UNIVERSIDAD NACIONAL AGRARIA

LA MOLINA
ESCUELA DE POSGRADO

DISCONTINUIDAD LITOLÓGICA

INTEGRANTES

- HERMOZA AYME, NILTON ALEXANDER


- JULCA LEÓN, LUIS FELIPE
- TORRES ZEBALLOS CARLOS FRANCO

PROFESOR: JULIO CESAR NAZARIO


CURSO: GENESIS, MORFOLOGÍA Y CLASIFICACIÓN DE SUELOS

La Molina, 2021

1. INTRODUCCIÓN
Es muy importante saber para los pedólogos, geomorfólogos, hidrólogo y arqueólogos
y otras disciplinas los cambios verticales que existen en el perfil de suelo. La
descripción de los suelos es un proceso estandarizado que sigue un orden sistemático
de propiedades observables y sus cambios con la profundidad del suelo. Varias de las
propiedades del suelo que varían con la profundidad normalmente lo hace de forma
abrupta, lo cual se refleja en los fuertes contrastes con el horizonte superior e inferior.
Pero también existen donde no es claro, incluso para las profesionales que los
investigan comúnmente, por cual tales cambios verticales se originan por dos o más
materiales parentales (estratificaciones sedimentarias o geológicas) o procesos
patogenéticos.
Por ello es conveniente tener una clara idea de las discontinuidades litológicas ya sea
por su comportamiento inherente a la capacidad de uso actual y potencial de un suelo,
por sus posibles vinculaciones con rasgos de erosión y en especial para realizar los
trabajos de cartografía, clasificación y génesis de suelos.
2. DISCONTINUIDAD LITOLÓGICA
Por definición una discontinuidad litológica, es un cambio significativo en la sección
vertical; la interrupción es inherente al material geológico y este marcado por un
cambio en la composición física, química o ambas (Sánchez, 1997)
Cuando la estratificación geológica da origen a un cambio vertical en el perfil del suelo,
el punto en el que se produce ese cambio se denomina discontinuidad litológica
(separa 2 capas). Se supone de ambas capas difieren en términos del tamaño de
partícula o mineralogía. Además, la discontinuidad litológica denota diferencia de edad
en los materiales, por ello el sedimento por encima de la discontinuidad litología es
siempre más joven que el sedimento por debajo (Schaetzl 1998; Soil Survey Staff
2010).
Las discontinuidades litológicas separan diferentes capas o estratos que se forman
cuando hay un cambio en el agente de material de deposición (eólico o fluvial), o
cuando ocurre cambios en un sistema sedimentario similar. El primero ocurro con
cambios en la fuente del material parental, mientras que el segundo puede reflejar
energías decrecientes.
Los cambios en la energía de depósito dentro del mismo régimen sedimentario
también pueden resultar en la formación de una discontinuidad litológica, como un
cambio significativo en el tamaño de la partícula. Por ejemplo, la arena media o muy
fina y la arena gruesa y muy gruesa son dos materiales distintos, debido a la diferencia
de energía de depósito, aunque son de la misma mineralogía (Soil Survey Staff 2010).
La discontinuidad litológica puede señalar una discordancia cronológica causada por
una pausa en la sedimentación. Tal discordancia cronológica dentro de las secuencias
de suelos aluviales a menudo está marcada por paleosoles que se forman durante
episodios de estabilidad del paisaje. La estratificación de suelos enterados en una
secuencia aluvial también puede estar marcada por discontinuidad litológica si los
materiales geológicos que componen cada unidad aluvial son litológicamente
diferentes, o si los tamaños de partículas entre capas contrastan fuertemente ((Soil
Survey Staff 2010).
2.1. SUCESION INTEMPERICA Y DISCONTINUIDADES LITOLOGICAS
La sucesión intempérica cualitativa de J. Van Schylenborgh que transcribimos a
continuación, es excelente como un primer intento para determinar discontinuidades
litológicas. "Diferenciando las clases de meteorización en: muy inestable, inestable,
moderadamente estable, estable y muy estable, es posible ordenar los minerales en el
siguiente orden:
Muy estables: Yeso, caliza, dolomita
Inestables: Olivina, anortita
Moderadamente estable: Augita, horblenda, plagioclasa, albita, biotita
Estables: Ortoclasa, moscovita
Muy estables: Cuarzo, magnetita, titanita, ilmenita, turmalina y
arcillas.
Por consiguiente, es posible relacionar la edad de los suelos con los minerales
presentes en sus horizontes y, por consiguiente, hacer extensiva la apreciación en
cuanto al porcentaje de estos minerales, para determinar la homogeneidad del
material originario de dichos horizontes. Es posible que se nos presenten casos
extremos en los cuales todos los horizontes provengan de una roca madre común, en
tal caso no hay discontinuidades litológicas y otros en los cuales cada horizonte pueda
haber derivado de materiales parentales distintos; ejemplos de esto último lo tenemos
en sucesivas capas de cenizas volcánicas o también por haberse formado el suelo
sobre una roca sedimentaria con estratos de muy pequeño espesor (Sánchez, 1997).
3. DETECCIONES DE DISCONTINUIDADES LITOLÓGICAS
Los enfoques tradicionales se basan en metodología diseñadas para identificar
cambios verticales significativos en las propiedades del perfil que sin duda han
resultados de procesos geológicos. Este enfoque tiene el objetivo que excluir aquellos
cambios que fueron causados por adiciones, perdidas, transformación y
translocaciones que pueden haber ocurrido durante la pedogénesis. Los pedológos
insisten en que los indicadores de discontinuidad litológica no deben ser resultados
exclusivos de traslocación de arcilla durante la pedogénesis.
Por lo tanto, las propiedades del suelo que están relacionadas con los componentes
móviles del suelo como puede ser el pH, contenido de arcilla, materia orgánica, y
carbonatos, así como como las que se ven afectados por la meteorización in situ, no
deben usarse para la detección de discontinuidades litológicas. Los cambios ocurren
debido a la pedogénesis y no a través de los procesos geológicos. Sin embargo, tales
propiedades pueden cambiar abruptamente en una discontinuidad litológica.
3.1. MÉTODOS PARA DETECTAR DISCONTINUIDADES LITOLÓGICAS

3.1.1. INDICADORES MORFOLÓGICOS Y TEXTUALES


Los indicadores morfológicos clásicos de las discontinuidades litológicas incluyen
cambios bruscos con la profundidad que no están relacionados con la pedogénesis,
especialmente los relacionados con las diferencias en la litología, la forma o la
distribución de los fragmentos gruesos del suelo.
Los cambios significativos en el grado de meteorización de los fragmentos de roca del
suelo de cada horizonte, la angulosidad de los fragmentos de roca, y el tamaño y la
forma de los minerales resistentes observados en la sección delgada, pueden sugerir
diferentes orígenes geológicos para cada capa. En las zonas donde los suelos tienen
fragmentos de roca relativamente no meteorizados, una discontinuidad litológica
puede ser indicado por una distribución desigual de los fragmentos de roca con la
profundidad. Las líneas de piedra, que comúnmente separan diferentes materiales
madre, podrían sugerir que un suelo se ha desarrollado en más de un tipo de material
madre, separado por una discontinuidad litológica. Sin embargo, hay que tener
cuidado, ya que las líneas de piedra también suelen formarse por pedoturbación en
materiales inicialmente uniformes (Johnson, 2008)
En cuanto a los indicadores de textura, los cambios bruscos en las distribuciones de
arena y limo con la profundidad, o de sus subfracciones, a menudo apuntan a una
discontinuidad litológica, porque pueden estar relacionados con los cambios en los
entornos deposicionales, como el paso del agua y viento. Los indicadores de textura
deben evaluarse normalmente sin arcilla para excluir la arcilla pedogénica (móvil). De
este modo, las diferencias litológicas heredadas no se ven oscurecidas (o magnificadas)
por los efectos de los procesos pedogénicos posteriores. La distribución de tamaño de
particula sin arcilla utilizadas para evaluar la uniformidad del material parental suelen
incluir la fracción de tamaño de partícula dominante. Por ejemplo, la arena de cuarzo
sin arcilla puede ser un constituyente eficaz debido a su resistencia a la intemperie y al
hecho de que no se altera significativamente por la intemperie, ni se moviliza durante
la pedogénesis. La consistencia vertical en las clases de distribución de tamaño de
partícula a lo largo del perfil del suelo se toma generalmente como evidencia de la
uniformidad del material parental (es decir, la falta de una discontinuidad litológica).
Las relaciones entre las clases de tamaño de las partículas también pueden
representarse en función de la profundidad para identificar la discontinuidad litológica,
siempre que se disponga de cantidades suficientes de las dos fracciones en cuestión.
Las cantidades bajas de una fracción particular, especialmente en el denominador,
tienden a magnificar los cambios en las ratios y potencialmente icrementa el número
de discontinuidades observadas, o indican discontinuidades litológicas donde no hay
ninguno. Por lo tanto, los cambios en el perfil vertical de los tamaños de las partículas
o de las ratios de mineralogía, aunque son muy útiles, deben evaluarse a veces con
precaución y utilizarse sólo en conjunto con otros indicadores. También pueden
realizarse pruebas estadísticas para identificar diferencias significativas en las
separaciones granulométricas entre los horizontes adecuadamente muestreados con
el fin de identificar las discontinuidades litológicas.
La litología de los fragmentos de roca del suelo también puede proporcionar pistas
sobre la uniformidad de los materiales parentales, o la falta de ella. Por ejemplo, si los
fragmentos de roca dentro de un suelo muestran una litología diferente a la
encontrada en el lecho de roca subyacente, puede ser que el suelo no esté
meteorizado desde el lecho de roca subyacente, y una discontinuidad litológica los
separa.
3.1.2. INDICADORES MINERALÓGICOS
El análisis de las tendencias en profundidad de los constituyentes estables del suelo,
como el Titanio y el Zirconio, se ha utilizado durante mucho tiempo para la detección
de la discontinuidad litológica. Tanto el Ti como el Zr se consideran resistentes a la
intemperie cuando están presentes en fases minerales estables e insolubles como la
turmalina y el circón, respectivamente. Si estos minerales pueden aislarse de la
fracción de arena o limo, que normalmente no se considera móvil en los suelos, la
cantidad de Ti y Zr puede utilizarse para indicar la presencia de cambios litológicos. Las
funciones de profundidad no uniformes en Ti y Zr (y las relaciones entre ellas) implican
una estratificación heredada en el perfil del suelo y señalan la presencia de una
discontinuidad litológica. Alternativamente, los valores uniformes (y las relaciones) de
este tipo de datos apuntan a la uniformidad del material parental (Anda,
Chittleborough, y Fitzpatrick 2009; Chapman y Horn 1968).
En algunos casos, los minerales portadores de Ti y Zr pueden volverse químicamente
reactivos y/o movilizarse, y como resultado, su utilidad como elemento índice estable
puede volverse problemática. Por ejemplo, el Ti está normalmente presente en la
ilmenita, rutilo/anatasa, mica y biotita. Pero a medida que estos minerales se
meteorizan, el Ti puede incorporarse a la fracción fina de la arcilla (móvil),
transportarse o lixiviarse, y
volverse a precipitar más
abajo en el perfil del suelo
(Taboada et al. 2006).
En este caso, las funciones
de profundidad
del Ti pueden reflejar
procesos de meteorización
y translocación,
más que una discontinuidad
litológica (Figura 2).
Dado que el Zr se encuentra
casi exclusivamente
en el mineral resistente a la
intemperie circón, tiende a
ser ideal para identificar las discontinuidades litológicas, siempre que esté presente en
la fracción de arena o limo, y en cantidades detectables. Sin embargo, el uso de Zr
también puede ser problemático en algunos casos. Por ejemplo, las adiciones eólicas
de pequeñas cantidades de circón al perfil superior del suelo pueden complicar
significativamente la detección de la discontinuidad litológica. También se ha
demostrado que el Zr es susceptible de redistribución, así como de meteorización
química y lixiviación en suelos extremadamente ácidos o alcalinos, y en suelos
volcánicos.

Figura 2 Un suelo de contraste textural (Grossarenic Paleustalf) del condado de


Burleson, Texas. Los datos mineralógicos y texturales sin arcilla revelaron que no hay
discontinuidad litológica en este suelo, es decir, las diferencias texturales han sido el
resultado de la movilización y translocación de arcilla fina por pedogénesis. Obsérvese
que no hay prácticamente ningún cambio en el Zr con la profundidad. Por el contrario,
el ligero cambio en el Ti en la parte superior del horizonte argílico es probablemente
atribuible a la meteorización de los minerales primarios y a la incorporación del Ti en la
fracción móvil de la arcilla, que tiene una correlación del 81%. Foto de S.W. Ahr.
La presencia de discontinuidades litológicas se basa especialmente en estudios de
porcentajes de especies minerales de horizonte a horizonte. Otros usos e importancia
de la mineralogía del suelo algunas veces íntimamente relacionadas con las
discontinuidades son:
a) Tipo de intemperismo.
b) Uniformidad del material genético del material de los horizontes de un perfil o
carencia de la misma.
c) Posición relativa de nutrición y reservas de fertilidad del suelo, basada en el
contenido de minerales meteorizables que liberen nutrientes, cuando sean
meteorizados.
d) Indicaciones sobre fertilidad actual y potencial.
e) Reconocimiento de la génesis del perfil y en consecuencia del suelo en estudio

3.2. FACTORES POST DEPOSICIONALES QUE AFECTAN A LAS DISCONTINUIDADES


LITOLÓGICAS
Algunas discontinuidades litológicas son tan sutiles que plantean la cuestión de si
merece la pena señalarlos. En otras situaciones, los procesos postdeposicionales, como
la pedoturbación, han difuminado el contacto entre los dos materiales, haciendo que
la detección (y quizás la importancia) de la discontinuidad litológica sea cuestionable
(Schaetzl y Luehmann 2013) (Figura 3)
Las discontinuidades dentro de un perfil suelen estar oscurecidos y difuminados por
procesos de meteorización y mezcla que alteran la estratificación original entre las
diferentes capas de materiales parentales. Dichos procesos de clasificación mecánica y
de horizontalización incluyen varios tipos de pedoturbación, como el encogimiento y el
hinchamiento por arcillas esmécticas, la crioturbación y la bioturbación. Estos procesos
son más pronunciados en la zona cercana a la superficie, lo que implica que es más
probable que las discontinuidades litológicas se conserven a mayor profundidad en el
suelo.
Los mismos procesos que ocultan las discontinuidades litológicas preexistentes
pueden, en algunas circunstancias, transformar los sedimentos uniformes y cercanos a
la superficie en sedimentos estratificados, especialmente en los paisajes más antiguos
de las tierras altas. Por ejemplo, la meteorización en algunos suelos transforma las
partículas gruesas del perfil superior en limo, arcilla y arcilla fina, y desplaza estas
partículas hacia abajo en el perfil. Este proceso suele dar lugar a la formación de un
suelo de contraste de textura, en el que las capas de textura gruesa se superponen a
las de textura más fina enriquecidas en arcilla (véase la figura 2). Este tipo de contraste
se observa comúnmente en Alfisoles bien drenados, así como en Ultisoles (Ahr, Nordt
y Driese 2012; Koppi y Williams 1980). Las texturas contrastantes, a menudo separadas
por límites abruptos, pueden interpretarse erróneamente como estratificación
geológica. Tales cambios verticales se interpretan más adecuadamente como
discontinuidades pedológicas resultantes de la segregación pedogénica de los
componentes móviles del suelo. Debido a estos factores complicados, la distinción
entre discontinuidades pedológicas y litológicas debe determinarse utilizando
múltiples líneas de evidencia.
Figura 3
Ejemplos de dos métodos gráficos diferentes que pueden utilizarse para mostrar las
discontinuidades litológicas en los suelos. Los datos de (a) y (b) proceden de un perfil
compuesto por un manto de loess rico en limo de 40 cm de espesor sobre un
afloramiento glacial arenoso. Este suelo tiene una zona mixta, en lugar de un
discontinuad litológica abrupta y aguda. (a) Gráficos tradicionales de profundidad de
las fracciones inmóviles y de las proporciones de las fracciones inmóviles, así como del
tamaño modal de las partículas. (b) Curvas de textura continuas, tomadas por
horizonte. Nótese cómo estas curvas muestran más fácilmente la presencia de una
zona mixta distinta en este suelo, que se manifiesta principalmente como loess
mezclado con la arena subyacente, en lugar de arena mezclada hacia arriba en el loess.
(c) Datos similares para un suelo formado en 35 cm de loess sobre un afloramiento
glacial arenoso, pero quizás con una discontinuidad litológica más abrupto. Adaptado
de Schaetzl y Luehmann (2013).
Figura 4 Aluvión histórico a moderno (1840-1960) rico en carbón, o "coal wash",
superpuesto a una superficie aluvial del Holoceno tardío. El contacto entre los dos
materiales marca una discontinuidad litológica de naturaleza tanto litológica como
temporal. Este suelo se encuentra a lo largo del arroyo Nesquehoning en el este de
Pensilvania. Fotografía por cortesía de G. Stinchcomb y M. Stewart.
3.3. IMPACTO DE LAS DISCONTINUIDADES LITOLÓGICAS EN LA PEDOGÉNESIS.
Las discontinuidades litológicas están muy extendidas por todo el mundo y son
probablemente más comunes de lo que reconocen muchos investigadores de suelos.
Se ha informado de la existencia de discontinuidades litológicas en loess y cubiertas de
loess y cubiertas sobre till glacial en entornos periglaciales relictos en toda Europa, en
suelos volcánicos, en suelos arenosos de la llanura costera del Atlántico y del Golfo, en
paisajes de manto de loess en Norteamérica, en complejos de suelos en Australia y en
suelos degradados de los trópicos. Debido a su gran extensión, y a que los cambios en
la litología o mineralogía indicados por una discontinuidad litológica pueden influir en
la trayectoria de formación del suelo e impactar en la pedogénesis, la capacidad de
detectar en los suelos y distinguir entre diferentes materiales parentales es importante
para los estudios pedogénicos.
Por ejemplo, la presencia de una discontinuad litológica en el subsuelo, especialmente
en capas finas sobre gruesas, puede influir en la hidrología del suelo y también puede
inhibir la eluviación/iluviación de los componentes móviles del suelo. Además, la
identificación (o identificación errónea) de una discontinuad litológica puede afectar
en gran medida a las interpretaciones de los datos de laboratorio del suelo,
especialmente en lo que respecta a las ganancias y pérdidas de componentes del
suelo. Por ejemplo, los cálculos de balance de masas, que se utilizan para cuantificar
los cambios en el volumen del suelo y el transporte de componentes hacia o desde el
suelo en sistemas abiertos durante la pedogénesis, dependen de la suposición de
uniformidad del material parental o de la ausencia de una discontinuidad litológica.

CONCLUSIONES
Las discontinuidades litológicas están muy extendidas y, por lo tanto, constituyen un
componente importante de la mayoría de las investigaciones pedológicas. Descifrar la
complejidad y la influencia de la discontinuidad litológica es fundamental en los
estudios de la génesis del suelo porque la trayectoria de la formación del suelo está
muy influenciada por el material parental. Tradicionalmente, la identificación de la
discontinuidad litológica ha aportado información importante sobre la génesis de los
"suelos modernos". A medida que el ámbito de la edafología siga ampliándose, la
investigación de la discontinuidad litológica será fundamental para proporcionar datos
útiles sobre las influencias antropogénicas en los entornos geomórficos locales y para
reconstruir las antiguas historias geológicas de deposición y los entornos de formación
de suelos.
Es de hacer notar que un cambio mineralógico es generalmente acompañado por un
cambio textural; el problema no radica en la determinación de la discontinuidad
litológica en el campo, sino el conocer por análisis de laboratorios él significado y
comportamiento de dicha discontinuidad. Es interesante anotar que en los estudios de
suelos actuales no se realizan salvo especiales excepciones análisis mineralógicos.
Tanto es así que estos análisis están determinados más por las necesidades de
fertilidad que a las referidas a la clasificación de suelos. El taxonomista y el cartógrafo
utilizan las discontinuidades en forma arbitraria, es decir aplicando conocimientos
geológicos, geomorfológicos y pedológicos, que rara vez son confirmados con análisis
completos de mineralogía (Benavides, 1971).
3.4. CASO: Evaluación de las discontinuidades litológicas y la uniformidad del
material parental dentro del manto arenoso de Texas y las implicaciones para el
entierro arqueológico y el potencial de preservación en entornos de tierras altas

Los alfisoles dentro de la llanura de la costa del golfo de Texas comúnmente exhiben
contrastes de textura entre horizontes A – E arenosos, portadores de artefactos (es
decir, manto arenoso), y horizontes Bt (argílicos) ricos en arcilla y artefactos estériles.
Esto ha provocado un debate sobre la uniformidad del material parental y los orígenes
del manto arenoso pedogénico versus geomórfico, lo que tiene implicaciones para el
valor científico de los sitios arqueológicos enterrados.
La investigación realiza 5 evaluaciones de uniformidad de material parental en
pedones para distinguir los cambios de textura derivados de pedogénica de las
discontinuidades litológicas creadas geomorfológicamente. Las tendencias de
profundidad en las clases de tamaño de partículas libres de arcilla y los constituyentes
Ti y Zr estables / inmóviles no revelaron discontinuidades litológicas entre el manto
arenoso y los horizontes Bt, y se interpreta que las diferencias de textura observadas
son el resultado de procesos pedogénicos.
Esta interpretación está apoyada por peliculas de arcilla, incrementos de arcilla fina en
horizontes Bt y observaciones micromorfológicas. En consecuencia, los artefactos
enterrados en las cumbres de las tierras altas probablemente se hayan movido hacia
abajo del perfil del suelo debido a procesos de biomante. Los sitios de manto arenoso
profundo, los contactos no paralelos entre el manto arenoso y los horizontes Bt, y las
paleogullas incisas en el lecho rocoso del Eoceno se explican mejor por los procesos de
arrastre coluvial / del suelo adyacentes a las cumbres, donde los materiales
arqueológicos pueden exhibir potencial de conservación. No hay una explicación única
que pueda explicar los orígenes del manto arenoso, y abogamos por un enfoque caso
por caso.
Figura 5. Ejemplo de horizontes arenosos A y E (manto arenoso) que se superponen
abruptamente a horizontes Bt de arcilla arenosa (pedón de Padina). Las unidades de
profundidad están en centímetros

Figura 6. A) Perfil del manto arenoso generalizado y estratigrafía de artefactos. B)


Modelo pedogénico conceptualizado de formación del manto arenoso. C) Modelo
geomórfico conceptualizado de formación del manto arenoso.

BIBLIOGRAFICA
BENAVIDES, S.T., 1977. Notas de clase de "Génesis de Suelos". CIAF. Bogotá.
Schaetzl, Randall J. 1998. “Lithologic Discontinuities in Some Soils on Drumlins: Theory,
Detection, and Application.” Soil Science, 163(7): 570–590.
Soil Survey Staff. 2010. Keys to Soil Taxonomy, 11th edn. Washington, DC: US
Department of Agriculture, Natural Resources Conservation Service.
Johnson, Donald L. 2008. “Reflections on the Nature of Soil and Its Biomantles.” Annals
of the Association of American Geographers, 95(1): 11–31.
Anda, Markus, D.J. Chittleborough, and R.W. Fitzpatrick. 2009. “Assessing Parent
Material Uniformity of a Red and Black Soil Complex in the Landscapes.” Catena, 78(2):
142–153.
Chapman, S.L., and M.E. Horn. 1968. “Parent Material Uniformity and Origin of Silty
Soils in Northwest Arkansas Based on Zirconium–Titanium Contents.” Soil Science
Society of America Journal, 32(2): 265–271.
Taboada, T., A.M. Cortizas, C. Garcia, and E.G. Rodeja. 2006. “Particle-Size
Fractionation of Titanium and Zirconium during Weathering and Pedogenesis of
Granitic Rocks in NW Spain.” Geoderma, 131(1–2): 218–236.
Schaetzl, Randall J., and M.D. Luehmann. 2013. “Coarse-Textured Basal Zones in Thin
Loess Deposits: Products of Sediment Mixing and/or Paleoenvironmental Change?”
Geoderma, 192(1): 277–285.
Ahr, Steven W., Lee C. Nordt, and Steven G. Driese. 2012. “Assessing Lithologic
Discontinuities and Parent Material Uniformity within the Texas Sandy Mantle and
Implications for Archaeological Burial and Preservation Potential in Upland Settings.”
Quaternary Research, 78(1): 60–71.

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