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Informe de Prácticas Docentes

Este documento presenta un resumen del informe de prácticas de una estudiante de educación preescolar. Describe los avances y aprendizajes logrados por los estudiantes, las actividades ambientadas y el contexto creado, así como un área de oportunidad sobre la espera de turnos. La estudiante propuso actividades dinámicas y creativas para enseñar temas básicos de manera entretenida a los niños del CAIC.
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Informe de Prácticas Docentes

Este documento presenta un resumen del informe de prácticas de una estudiante de educación preescolar. Describe los avances y aprendizajes logrados por los estudiantes, las actividades ambientadas y el contexto creado, así como un área de oportunidad sobre la espera de turnos. La estudiante propuso actividades dinámicas y creativas para enseñar temas básicos de manera entretenida a los niños del CAIC.
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LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PREESCOLAR 5

ALUMNA:
BRENDA LORENA SOLÍS MAURI

ASIGNATURA: INNOVACIÓN DE LA PRÁCTICA


DOCENTE

PROFESOR: WILBERT FIELDS

NOMBRE DEL TRABAJO: INFORME DE PRÁCTICAS

FECHA DE ENTREGA: 13 DE ENERO 2022


Avances y progreso de aprendizajes que se lograron

Las actividades que desde un principio la educadora fue abordando durante las dos semanas de
prácticas en el CAIC (Centro de Atención Infantil Comunitarios), eran sobre temas que ésta había
estado trabajando previamente desde que los alumnos entraron al preescolar, por lo que la
mayoría podía realizar las tareas de manera rápida y eficaz; por otro lado, los demás niños
necesitan más apoyo por parte de la docente para realizarlos, ya que era su primer contacto con
la educación y no estaban familiarizados con esta forma de aprender (especialmente porque en
el momento en el que les tocó entrar, eran clases en línea, lo que lo complicó aún más).

Por esta razón, la educadora tenía que realizar actividades pensando en todos los alumnos para
que los que estuvieran más avanzados no terminaran tan rápido y los que requerían más apoyo,
pudieran realizarlas sin que se les complicara mucho.

La docente del grupo previamente había informado sobre los temas que estaba trabajando con
los alumnos, todo esto para que las actividades que la practicante realizara pudieran ser en
relación a éstos y los estudiantes no se perdieran en el hilo de las tareas. De igual manera, el usar
los mismos tópicos sirvió para que se efectuaran formas de aprender innovadoras y más
dinámicas, que pudieran servir con el reforzamiento de los aprendizajes esperados a los que se
tenían que llegar.

Al principio fue complicado buscar actividades que pudieran ser aptas para todos los alumnos ya
que todos tienen diferentes estilos y ritmos de aprendizajes. La practicante tenía que prestar
mucha atención a la hora de hacer las observaciones, ya que esto servía para tener una idea de
cómo trabajaban los niños y qué es lo que esta podía hacer para que las tareas llamaran la
atención de los pequeños.

Todos los días, la practicante comenzaba con los aprendizajes previos y la retroalimentación de
los temas que se veían en clase con el fin de ver qué tan avanzados o que tanto apoyo requerían,
al igual que para observar si los alumnos habían aprendido en las sesiones anteriores.
Ambientación y/o contextualización que se realizó

La prioridad de la practicante era que los alumnos conocieran los temas a través de actividades
que fueran llamativas para ellos, por lo que trataba de que fueran más interactivas y dinámicas,
en las que estos pudieran participar y divertirse, pero que, al mismo tiempo, estuvieran
aprendiendo.

Se llevaron a cabo actividades en las que los alumnos tenían que estar siempre ocupados; al
principio eran trabajos que hacían todos juntos con la practicante, ya que la prioridad de esta era
que todos los niños observaran lo que respondían los otros y hacer que todos participaran por
igual (esta parte fue sencilla ya que a todos les gustaba hablar) aunque tuvo que enseñarles a
esperar su turno a la hora de hacerlo con diferentes dinámicas, ya que se desesperaban mucho
al principio.

Como cierre y evidencia, los alumnos tenían que hacer actividades en impresiones u hojas
blancas. La practicante notó que a los niños les gustan trabajos en los que puedan explotar su
creatividad, así que, aunque fueran tareas sencillas, procuraba que contuvieran dibujos o cosas
que fueran divertidas para ellos.

Después de trabajar el mismo tema por una semana, la practicante pudo observar cómo poco a
poco los alumnos se iban familiarizando más con éste, aunque por el poco tiempo con el que se
contó, no todos los niños pudieron comprenderlo completamente, aunque la educadora concluyó
que seguiría viendo el mismo aprendizaje de diferentes maneras, para que los pequeños no lo
vieran repetitivo.

Al final, los resultados no fueron completamente lo que se esperaron porque no todos los alumnos
pudieron manejar el tema de la manera en la que a la practicante le hubiera gustado, pero se
reconoce que hizo un buen trabajo porque siempre procuró que los niños se divirtieran y
aprendieran de manera amena, también fue agradable la interacción que pudo tener con los
estudiantes porque era un grupo pequeño pero unido, y fue muy apacible enseñarle a personas
participativas y también un gusto apoyarlos en lo que fuera necesario para su aprendizaje.
Área de oportunidades del proyecto de intervención

Antes de comenzar con la sesión de prácticas, la educadora le comentó a la practicante cuáles


eran las dificultades a las que se enfrentaba con el grupo a la hora de trabajar con ellos. En
realidad, era un salón pequeño y unido, por lo que no contaban con grandes conflictos, aunque
se comentó una que podía ser interesante de manejar y en la que se podrían realizar diferentes
actividades y estrategias para hacerlo.

La practicante decidió usar la problemática de la espera de turnos, ya que, como comentaba la


educadora, a los alumnos les gusta mucho participar, pero un gran impedimento para que
aquellos que fueran más tímidos participaran era que algunos niños no tenían la paciencia para
aguardar y dejar que los demás expresaran lo que les hayan preguntado o lo que quisieran decir.

No fue complicado trabajar esa problemática con el grupo ya que comprendían rápidamente las
cosas que se les solicitaban y, si se les decía, sí esperaban su turno, pero constantemente se les
olvidaba, por lo que había que estar recordándoles lo importante que es que todos los alumnos
pudieran expresarse y que cada quien podría tener su propio tiempo y espacio para hacerlo.

Al principio, la practicante comenzó con una actividad en la que tenían que levantar la mano para
participar, así podría ver cuáles eran los alumnos con los que tendría que trabajar más esa
problemática. Después del primer momento, pudo darse una idea del cómo eran los niños en ese
sentido y, tomando en cuenta el punto de que les gustan mucho las tareas dinámicas y creativas,
decidió llevar a cabo diferentes estrategias partiendo de esos puntos para resolver el conflicto.
Fue un reto pensar en ideas ingeniosas para hacerlo, pero, conforme fue dando las sesiones y
los fue conociendo, fue más fácil sabiendo lo que funciona con cada uno para que, el esperar su
turno, fuera algo que tenían que hacer. Se procuró decirles a los estudiantes por qué es importante
que todos tengan su oportunidad para hablar.
Se trabajó una actividad en el patio a la que llamó “el juego del aro”; ésta consistía en que los
alumnos tenían que ir caminando en fila alrededor de éstos mientras la practicante colocaba
música, por lo que los niños tenían que ir bailando (procuraba que tuviera que ver con el tema que
estuvieran viendo en ese momento, pero que también fuera entretenida). Cuando la canción se
detuviera de repente, los estudiantes tenían que colocarse dentro de un aro, por lo que siempre
quedaba un pequeño que estuviera fuera. Se procuró en todo momento que estuvieran
separados y les recordaba que no se empujaran para evitar lastimarse, igual que los juegos que
realizan no se tratan sobre ganar, sino sobre divertirse. Cuando se terminó la dinámica, el que
quedó al último era el que iba a participar primero en la tarea que se iba a llevar a cabo en el salón
de clases.

En otra ocasión, la practicante escribió en papeles diferentes los números del uno al once (ya que
esa era la cantidad de alumnos con las que contaba el salón). Decoró las hojas, para que pudieran
ser llamativas para los alumnos y que, una vez viendo su cifra, no se les olvidara. La actividad
consistía en doblarlos y colocarlos en una caja, seguidamente, iba pasando en cada uno de los
lugares para que cada niño tomara uno y, al final, el que sacaran era el orden en el que
participarían para hacer la tarea sobre el tema que estaban viendo.

Se trabajaron diferentes actividades dinámicas para que fuera más entretenido, aunque, una vez
que el alumno tenía el orden con el que participaba, en varias ocasiones lo olvidaba y no esperaba
su turno, por lo que la practicante tenía que estar constantemente recordándoles que hay que
aguardar a que les tocara a ellos para poder hablar. No fue una labor sencilla, especialmente
porque fue un grupo que recientemente había conocido y con el que no tenía un vínculo tan fuerte
como el que los niños tenían con la educadora del salón, igual porque no se contó con mucho
tiempo para irlo desarrollando, sin embargo, en su momento funcionaba y los estudiantes lograron
entender que es importante que todos sus compañeros participen y se expresen, ya que es crucial
escuchar la opinión de los demás.
Propuesta pedagógica

Fue interesante practicar en un CAIC, ya que es un sistema algo diferente al que la practicante
conocía y éstos cuentan con menos alumnos, sin embargo, considera que igualmente fue algo
beneficioso de alguna forma porque pudo enfocarse más en cada estudiante e hizo que la manera
de trabajar fuera un poco más personalizada a las necesidades que ella observaba que los niños
requerían.

Los temas que se vieron durante las prácticas fueron simples, pero los alumnos necesitaban
conocer ciertos tópicos para poder comprenderlos mejor y más rápido. No fue complicado
enseñárselos a los niños porque tenían muy buena idea de lo que aprenderían y fue aún más
sencillo porque eran pocos estudiantes, tenía más control del grupo, sin embargo, unos más que
otros requerían de apoyo para realizar las actividades, ya que algunos se distraían mucho a la
hora de la explicación (se descuidaban fácilmente, pero de igual manera era sencillo llamar su
atención nuevamente).

Como se mencionó, la practicante procuró diseñar actividades llamativas y más dinámicas, ya


que era lo que funcionaba con ese grupo (todos son diferentes, por eso es importante conocerlos
y observar qué manera de laborar es conveniente para cada uno). En otras ocasiones y usando
otro método, notó que lo trabajos en los que tienen que escribir o dibujar los realizan más rápido,
por lo que optó en seguir haciéndolos creativos pero que fueran más retadores para ellos. Se
requirió usar diferentes formas de aprender el tema, pero notó que el que menos funcionaba fue
al usar las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación). Aunque las tareas sí llamaron
su atención porque fueron interesantes, el CAIC no contaba con proyector, por lo que se tenían
que realizar desde una computadora; no resultó muy conveniente ya que era una cantidad
considerable de alumnos y no podía ponerlos a todos en frente de ésta, no todos alcanzaban a
ver y querían tocarla, por lo que se distraían y se perdía el sentido del tópico y del proyecto de
intervención.
Las estrategias que se utilizaron para trabajar el proyecto de intervención funcionaron, pero
solamente al momento de realizar las actividades. Cuando se le decía al alumno que tenía que
esperar su turno para participar lo comprendía y esperaba, pero, como solían distraerse
fácilmente, olvidaba lo que tenía que hacer y se precipitaba para hacer las cosas y hablar, por lo
que había que estar recordándole constantemente que tenía que ser paciente y poner atención a
lo que los demás decían.

Un proyecto de intervención no es algo que pueda trabajarse en tan solo dos semanas, por lo que
fue algo repentino y sorpresivo para los niños tener este tipo de actividades para esperar su turno.
Para el poco tiempo con el que se contó, la practicante se siente satisfecha con los pequeños
avances que se pudieron lograr y comprendió porqué es importante ser constantes con este tipo
de temas con los pequeños desde una edad muy temprana; se les tiene que enseñar qué es la
paciencia y la importancia de ésta, ya que es una virtud sumamente importante que les ayudará
mucho en su vida diaria.

De igual manera, la practicante reconoce y considera que pudo haber utilizado actividades más
llamativas o interesantes, ya que es una problemática que se puede resolver sacándole mucho
provecho a las soluciones. También considera que es importante estar reforzándolo lo más que
se pueda, porque la repetición igual es una muy buena manera para aprender las cosas.

Es importante saber observar y analizar lo más que se pueda a los grupos con los que se
trabajarán, ya que esto puede ayudar mucho a la hora de resolver problemáticas que se presenten
o incluso al momento de dar la clase y hacer actividades que sean funcionales para que aprendan
lo que se les tenga que enseñar. La educadora debe saber aprovechar el tiempo con los
pequeños para reforzar estos hábitos porque son actitudes que les ayudarán a corto, mediano y
largo plazo, también porque es mejor que desde una edad muy temprana se vean en un ambiente
en el que sus opiniones sean respetadas y que son escuchados, y que todo acto que los haga
sentir bien debería de ser recíproco, los pequeños necesitan saber que las personas merecen
que las traten como a ellos les gustaría que los traten.

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