AFRODITA
Afrodita era la antigua diosa griega del amor, la belleza, el deseo y todos los aspectos de la
sexualidad. Podía provocar tanto a dioses como a hombres mortales para que realizaran
actos ilícitos con su belleza y les susurraba cosas dulces al oído. Afrodita nació cerca de
Chipre, de los genitales mutilados del Dios del cielo Urano. Afrodita tuvo una influencia
mucho más amplia que la que tradicionalmente se le ha dado, de una simple diosa del
amor.
Adorada por hombres, mujeres y funcionarios de la ciudad-estado, Afrodita también tuvo
un papel importante en el comercio, el campo de batalla y en la política de las ciudades de
la Antigua Grecia. Además, Afrodita fue honrada como protectora de aquellos que
navegaban el océano y, lo que resulta menos sorprendente, de las cortesanas y
prostitutas. La diosa Romana equivalente fue Venus.
Algo más certero que sus orígenes es el nacimiento de la diosa y su consecuente
asociación con el mar se manifestó en la ubicación de varios santuarios en las costas
dedicados a ella y a varios epítetos tales como a Afrodita Pontia (‘del océano profundo’) y
a Afrodita Euploia (‘del viaje justo’). Afrodita era asociada con el planeta más brillante,
Venus y esto siempre era una ayuda náutica, podría ser una conexión con los marineros
de la antigüedad.
El nacimiento de Afrodita desde el mar (tal vez más popularmente representado en la
base del trono de la gran estatua de Zeus en Olimpia) y el juicio de Paris fueron temas muy
populares en el arte Greco antiguo. A la diosa muy seguido se le identifica con uno o más
de los siguientes objetos: un espejo, una manzana, una guirnalda de mirto, un pájaro
sagrado o una paloma, un cetro y una flor. Ocasionalmente también se le retrata
montando un cisne o un ganso. Normalmente lleva vestido en el arte Arcaico y Clásico y
usa una elaborada banda bordada o un corset a lo largo de su torso que poseía sus
poderes de amor, deseo y la tentación de la seducción. Fue solo hasta después (a partir
del siglo IV a.C.) que se le retrata desnuda o semi-desnuda. La historia de Afrodita
continuó inspirando artistas, en especial durante el Renacimiento y su retrato más famoso
fue tal vez el que capturó Sandro Botticelli en 1486 con su pintura el ‘Nacimiento de
Venus’, que se encuentra en la galería de Uffizi en Florencia