LECCIÓN 10B
Piensa en principios
Qué son los principios y cómo nos ayudan
¿Qué son los principios y en qué se diferencian de las leyes?
Los principios constituyen el fundamento de las leyes y las leyes son reglas que suelen ser
específicas, tal vez sean pertinentes para cierto tiempo o situación, mientras que los principios
son eternos
Da ejemplos (w18.06 pág. 18 párr. 10; w18.02 págs. 26, 27 párrs. 14-19).
Un principio es una verdad o idea fundamental que guía nuestra forma de pensar o actuar.
Entender los principios bíblicos nos permite comprender cómo piensa Jehová y por qué dictó
ciertas leyes. Durante su ministerio, Jesús les enseñó a sus discípulos verdades fundamentales
para ayudarlos a ver las consecuencias de determinadas acciones y actitudes. Por ejemplo, les
dijo que el rencor conduce a la violencia y que los malos pensamientos llevan al adulterio (Mat.
5:21, 22, 27, 28). Si nos dejamos guiar por los principios divinos, estaremos educando bien
nuestra conciencia y tomaremos decisiones que honrarán a Dios (1 Cor. 10:31).
Pensar como Cristo tendrá un efecto en nuestra manera de hablar, en nuestro
comportamiento en el trabajo o en la escuela, y en las decisiones que tomemos a diario. Estas
harán ver que procuramos ser seguidores de Cristo. Si somos espirituales, no permitiremos
que nada dañe nuestra amistad con Jehová. Cuando tengamos tentaciones, las rechazaremos.
Y, al tomar decisiones, nos haremos las siguientes preguntas: “¿Qué principios bíblicos me
ayudarán a decidir lo que debo hacer? ¿Qué haría Cristo en esta situación? ¿Qué decisión
agradará a Jehová?”. Tenemos que acostumbrarnos a razonar así. Veamos algunos ejemplos
prácticos. En cada caso, señalaremos un principio de la Biblia que nos ayudará a tomar una
buena decisión.
Al decidir con quién casarnos. El principio lo encontramos en 2 Corintios 6:14, 15 (léalo). Lo
que dijo Pablo deja claro que una persona espiritual no puede estar unida a una persona física.
¿Cómo podemos seguir este principio al decidir con quién casarnos?
Al escoger las amistades. Veamos el principio que encontramos en 1 Corintios 15:33 (léalo).
Las personas espirituales no se harán amigas de los que pueden poner en peligro su
espiritualidad. Pensemos en cómo aplicar este principio en diferentes situaciones. Por
ejemplo: “¿Cómo me ayuda a decidir cómo usar las redes sociales? ¿Qué debo hacer si un
desconocido me invita a jugar por Internet?”.
Actividades que impiden el progreso espiritual. Encontramos una importante advertencia en
Hebreos 6:1 (léalo). Cuando Pablo dice aquí que debemos evitar las “obras muertas”, se refiere
a actividades inútiles que no nos ayudan a ser más espirituales. Esta advertencia puede
permitirnos responder muchas preguntas que pueden surgir en nuestra vida. Por ejemplo:
“¿Me beneficia en algo esta actividad, o no sirve para nada? ¿Debería aceptar esta oferta de
trabajo para ganar más dinero? ¿Por qué no debo unirme a un grupo que trate de mejorar el
mundo?”.
Metas espirituales. En el Sermón del Monte, Jesús nos dio una guía clara sobre qué metas
ponernos (Mat. 6:33). La persona espiritual pone el Reino en primer lugar en la vida. Tener en
cuenta este principio nos ayuda a decidir sobre cuestiones como: “¿Voy a ir o no a la
universidad? ¿Aceptaré cierto empleo que me han ofrecido?”
Desacuerdos. Algo que nos ayuda cuando tenemos un desacuerdo con otra persona es seguir
el consejo que Pablo le dio a la congregación de Roma (Rom. 12:18). Los seguidores de Cristo
nos esforzamos por ser “pacíficos con todos los hombres”. ¿Cómo reaccionamos cuando
tenemos un problema con alguien? ¿Nos cuesta ceder, o se nos conoce por ser personas que
procuran hacer las paces? (Sant. 3:18).
¿Cómo ayudarías a un estudiante de la Biblia a entender la diferencia entre los principios y
las leyes?
LEY: No comer sangre (Lev. 17:14).
PRINCIPIO: La vida está en la sangre (Lev. 17:11).
La vida le pertenece a Dios (Sal. 36:9; Ezeq. 18:4; Efes. 4:18).
El Creador tiene autoridad sobre la creación (Is. 29:16; Apoc. 4:11).
¿Por qué es más fácil obedecer leyes que pensar en principios y ponerlos en práctica?
Es más fácil tomar una decisión a partir de una regla
¿Cómo nos beneficia pensar en principios al tomar decisiones? (Heb. 6:1; w18.06 pág. 19
párr. 16).
Las leyes por lo general sirven para casos muy concretos, mientras que los principios son útiles
para todo tipo de situaciones. Por esta razón, al avanzar hacia la madurez, los principios nos
van pareciendo cada vez más importantes. Podemos compararlo a lo que les ocurre a los
niños. Cuando son pequeños, no comprenden los peligros de tener malas amistades, y sus
padres deben ponerles normas para protegerlos (1 Cor. 15:33). Pero, al ir madurando, poco a
poco aprenden a razonar teniendo en cuenta los principios de la Biblia y a escoger bien a sus
amigos (lea 1 Corintios 13:11; 14:20). De manera parecida, cuando nosotros reflexionamos en
los principios divinos, nuestra conciencia se va adaptando al modo de pensar de Dios y se
convierte en una guía más y más confiable.
Da ejemplos de principios que encuentres en...
• ... leyes bíblicas (w16.03 pág. 20 párr. 8; w13 15/8 pág. 6 párr. 15).
También a los cristianos nos sirven mucho las instrucciones que Jehová le dio a Israel. ¿Por
qué? Porque, aunque no tenemos que cumplir la Ley, podemos “parar y ver” los principios que
contiene y usarlos como guía en nuestra vida diaria y al servir a nuestro santo Dios. Él se
encargó de que se incluyera la Ley en la Biblia para que aprendiéramos de ella, nos guiáramos
por sus principios y valoráramos las normas que nos rigen a los cristianos, las cuales son muy
superiores. “Escuche”, por ejemplo, estas palabras de Jesús: “Oyeron ustedes que se dijo: ‘No
debes cometer adulterio’. Pero yo les digo que todo el que sigue mirando a una mujer a fin de
tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón”. Como vemos, no
solo debemos evitar el adulterio, sino también el deseo de cometer inmoralidad (Mat. 5:27,
28).
Aunque a los cristianos no se nos pide que observemos el sábado, el apóstol Pablo escribió que
“queda un descanso sabático para el pueblo de Dios”. Y añadió: “El hombre que ha entrado en
el descanso de Dios ha descansado él mismo también de sus propias obras, así como Dios de
las suyas” (Heb. 4:9, 10). Los cristianos podemos entrar en el descanso de Dios obedeciéndole
y colaborando en el cumplimiento de su propósito. ¿Están usted y sus seres queridos poniendo
en primer lugar en su vida la adoración en familia, la asistencia a las reuniones y la
predicación? Quizás tengamos que ponernos firmes con nuestro patrón o nuestros asociados,
sobre todo si no respetan nuestras prioridades teocráticas. Por así decirlo, quizás debamos
“cerrar las puertas de la ciudad y echar a los tirios” a fin de anteponer y atender debidamente
las cosas sagradas. Puesto que Dios nos ha santificado, es preciso que nos preguntemos:
“¿Refleja mi modo de vivir que Jehová me ha separado para su servicio?” (Mat. 6:33).
• ... enseñanzas bíblicas, como el rescate o la vida eterna en un paraíso en la Tierra.
¿Cómo puedes usar los principios para demostrar que ciertas doctrinas como la trinidad y la
inmortalidad del alma son falsas?
Aunque ya no estamos bajo la Ley mosaica, ¿cómo siguen estando presentes en la ley cristiana
los principios de esa Ley? Da ejemplos (w12 15/1 págs. 17-20 párrs. 6-16).
Cuando los israelitas sacrificaban a Jehová un animal, era imprescindible que este se
encontrara totalmente sano: sin deformidades, ceguera, heridas ni enfermedades (Lev. 22:20-
22). Igualmente, cuando le presentaban frutos o granos, debían ser las “primicias”, o primeros
frutos, y “lo óptimo”, sí, lo mejor de la cosecha (Núm. 18:12, 29). Él no iba a aceptarles
ofrendas de segunda categoría. ¿A qué señalaba el requisito de entregarle únicamente
animales sin defectos? Al hecho de que el sacrificio de Jesús sería perfecto, sin tacha alguna, y
que al proporcionar este medio para redimir a la humanidad, Jehová estaría dando lo mejor y
lo que más quería (1 Ped. 1:18, 19).
Sin duda, el adorador que agradecía de corazón la bondad divina seleccionaba para Jehová lo
mejor que tenía a su alcance. Cierto, cada uno decidía si la dádiva sería de mayor o menor
calidad. Pero nadie debía olvidar que si presentaba algo defectuoso daba a entender que veía
la ofrenda como un mero trámite e incluso una carga, por lo cual no complacería a Dios (léase
Malaquías 1:6-8, 13) Teniendo en cuenta este hecho, hacemos bien en preguntarnos: “¿Con
qué espíritu le sirvo a Jehová? ¿Me convendría evaluar la calidad de mi adoración y mis
motivos al realizarla?”.
A veces, los israelitas ofrecían sacrificios voluntarios. ¿Por qué razón? Podía ser porque
estaban agradecidos a Jehová o, como sucedía con las ofrendas quemadas, porque deseaban
su aprobación. En cualquiera de estos casos, no debía resultarles difícil seleccionar para él los
animales adecuados. ¡Con gusto le daban lo mejor! Hoy, los cristianos no le entregamos
ninguna de las ofrendas que estipulaba la Ley mosaica. Sin embargo, seguimos haciéndole
sacrificios, ya que dedicamos a su servicio una buena parte de nuestro tiempo, energías y
recursos. El apóstol Pablo señaló que al efectuar la “declaración pública” de nuestra esperanza,
al “hacer [el] bien” y al “compartir cosas con otros”, estamos presentándole sacrificios que le
complacen (Heb. 13:15, 16). El espíritu con el que llevamos a cabo estas actividades revela
hasta qué punto le agradecemos todo lo que ha hecho por nosotros y todo lo que nos ha dado.
Como vemos, nuestros motivos y actitudes al participar en el servicio cristiano deben ser los
correctos, igual que sucedía con los fieles que hacían sacrificios voluntarios en la antigüedad.
Cuando los israelitas cometían determinados errores, la Ley mosaica les exigía presentar
ofrendas tanto por el pecado como por la culpa. Al tratarse de sacrificios obligatorios, ¿los
harían con una disposición o actitud diferente, quizás hasta de mala gana? (Lev. 4:27, 28.) Si de
verdad deseaban mantener una buena relación con Jehová, jamás actuarían así.
¿Cómo nos ayuda estudiar las leyes y los sucesos que aparecen en las Escrituras Hebreas?
(1 Cor. 10:11).
Nos da consejo y nos ayuda a configurar la conciencia
Sé una persona de principios
¿Cómo aplicó Jesús los principios cuando lo tentó el Diablo? (Mat. 4:1-10).
Jesús señaló la importancia de ser obedientes y que la vida dependiera de todo lo que sale de
la boca de Jehová.
¿Cómo ayudó Jesús a las personas a pensar en principios? (Mat. 5:17-48).
Para mostrar la importancia de no asesinar dijo… asesinar es una actitud del corazón y la
importancia de hacer las pases
¿Por qué fue esa una manera de honrar a quienes lo escuchaban?
Reflejamos su gloria y estamos en un ambiente armonioso
¿Cómo demostraron las siguientes personas que sabían “distinguir lo que está bien de lo que
está mal”? (Heb. 5:14).
• Abel (Gén. 4:3-5; rr págs. 17-19 párrs. 10-13).
Abel le presentó su ofrenda a Jehová, pues sabía que solo Jehová merece ser el destinatario de
nuestra adoración. Su ofrenda era de la mejor calidad, ya que seleccionó “algunos
primogénitos de su rebaño”. Y, aunque el relato no indica si la ofreció sobre un altar o no, está
claro que Dios no tuvo ningún inconveniente con el método que utilizó. Ahora bien, lo que
destaca de la ofrenda de Abel son sus motivos. Tanto es así que Abel todavía “habla”, es decir,
su ejemplo nos sigue enseñando mucho, incluso unos seis mil años después de su muerte. Su
fe en Dios y su amor por las justas normas de Jehová lo impulsaron a presentar su ofrenda.
¿Cómo lo sabemos?
En primer lugar, veamos lo que Jesús dijo sobre Abel, a quien conocía bien. Él lo había
observado desde los cielos y había estado muy pendiente de este hijo de Adán (Prov. 8:22, 30,
31; Juan 8:58; Col. 1:15, 16). Por eso, como testigo de su conducta, Jesús calificó a Abel de
hombre justo (Mat. 23:35). La persona justa reconoce que es Jehová quien pone las normas
sobre lo que está bien y lo que está mal. Pero, además de eso, demuestra con palabras y
acciones que está de acuerdo con dichas normas (compare con Lucas 1:5, 6). Uno no se gana la
reputación de ser justo de la noche a la mañana. Así que es probable que Abel fuera conocido
por vivir según las normas de Jehová desde antes de presentarle su ofrenda a Dios. Pero hacer
eso no debió ser pan comido. Caín, que era el mayor, no sería una buena influencia, porque su
corazón se había hecho malvado (1 Juan 3:12). Su madre había desobedecido un mandato
específico de Dios y su padre se había rebelado contra Jehová; quería decidir por sí mismo lo
que está bien y lo que está mal (Gén. 2:16, 17; 3:6). ¡Qué valiente fue Abel al seguir un rumbo
tan distinto al de su familia!
En segundo lugar, fijémonos en cómo el apóstol Pablo relacionó la fe con la justicia. Él escribió:
“Por la fe, Abel le ofreció a Dios un sacrificio de mayor valor que el de Caín. Por medio de esa
fe recibió testimonio de que era justo” (Heb. 11:4). Las palabras de Pablo indican que, a
diferencia de Caín, lo que motivaba a Abel a actuar era su fe en Jehová y en su manera de
hacer las cosas; una fe que lo acompañó toda la vida y que brotaba del corazón.
El ejemplo de Abel nos enseña que la adoración pura solo puede brotar de corazones con
motivos puros, de corazones que están llenos de fe en Jehová y en completa sintonía con sus
normas justas. Y, por otro lado, aprendemos que la adoración pura implica más que un solo
acto de devoción. Tiene que ver con toda nuestra vida, con todo lo que hacemos.
• Noé (Gén. 6:8, 9; 2 Ped. 2:5; rr págs. 19, 20 párrs. 15, 16).
Noé creció en un mundo que estaba plagado de adoración falsa, aunque había nacido tan solo
126 años después de la muerte de Adán (Gén. 6:11).b De todas las familias que había en el
mundo antes del Diluvio, solo Noé y los suyos sirvieron a Jehová como él aprueba (2 Ped. 2:5).
Tras sobrevivir al Diluvio, Noé se sintió impulsado a construir un altar —el primero que se
menciona específicamente en la Biblia— y a ofrecerle sacrificios a Jehová. Con este acto
sincero, Noé lanzó un mensaje claro para su familia y para todos los seres humanos que
descenderían de él: que solo Jehová merece ser el destinatario de nuestra adoración. De todos
los animales que tenía a su disposición para los sacrificios, Noé seleccionó “algunos de los
animales puros y algunos de los animales voladores puros” (Gén. 8:20). Estas ofrendas eran de
la mejor calidad, porque Jehová ya había dicho que esos animales eran puros (Gén. 7:2).
Noé ofreció estos animales como ofrendas quemadas en el altar que construyó. ¿Aprobó Dios
ese método de adoración? Sí. El relato dice que a Jehová le gustó el aroma de la ofrenda y que
luego bendijo a Noé y a sus hijos (Gén. 8:21; 9:1). Con todo, la razón principal por la que
Jehová aceptó la ofrenda de Noé fueron sus motivos. Aquellos sacrificios eran una muestra
más de la fe que Noé tenía en Jehová y en su manera de hacer las cosas. Como Noé siempre
obedecía a Jehová y defendía sus normas, la Biblia dice que “él andaba con el Dios verdadero”.
De ahí que se le recuerde como un hombre justo hasta nuestros días (Gén. 6:9; Ezeq. 14:14;
Heb. 11:7).
Génesis 4:26 dice que en la época de Enós, un nieto de Adán, “la gente empezó a invocar el
nombre de Jehová”. Pero, al parecer, se trataba de un uso irrespetuoso del nombre divino;
posiblemente utilizaban el nombre de Dios para sus ídolos.
• Ezequiel (Ezeq. 1:1-3; 2:3-5; rr págs. 23, 24 párrs. 28, 29).
Ezequiel conocía muy bien el sistema de adoración que había en el templo construido por
Salomón. Su padre, que era sacerdote, debió haber servido en el templo cuando le tocaba su
turno (Ezeq. 1:3). Es lógico pensar que Ezequiel tuviera una infancia feliz. Seguro que su padre
le hablaba de Jehová y le enseñaba la Ley. De hecho, más o menos para cuando nació Ezequiel,
en el templo se encontró “el libro de la Ley”.e Cuando el buen rey Josías —quien gobernaba en
esa época— escuchó la lectura de ese libro, quedó tan impresionado que se esforzó todavía
más por promover la adoración pura (2 Rey. 22:8-13).
Ezequiel cumplió con los cuatro requisitos de la adoración pura, igual que los hombres fieles
que vivieron antes que él. Al estudiar el libro de Ezequiel, comprobamos que él sirvió
solamente a Jehová, que siempre le dio lo mejor de sí mismo y que hizo todo lo que Jehová le
dijo, tal y como se lo pidió. Y, a diferencia de la mayoría de la gente de su época, su profunda
fe lo impulsó a adorar así a Dios. Ezequiel se crio escuchando las profecías de Jeremías, quien
anunció con fervor la llegada del juicio de Jehová tras comenzar su labor profética en el año
647 antes de nuestra era.
Al parecer, Ezequiel tenía 30 años cuando comenzó a profetizar. Eso fue en el año 613 a.e.c.
Así que debió haber nacido alrededor del 643 a.e.c. (Ezeq. 1:1). Josías comenzó a reinar en el
659 a.e.c., y el libro de la Ley, quizás el original, se encontró cuando llevaba unos dieciocho
años reinando o cerca del año que va del 642 al 641 a.e.c.
◆ Buscar con cuidado los principios bíblicos nos permite ver “cuál es la voluntad de Jehová”
y saca a la luz lo que hay en nuestro corazón (Efes. 5:17; Rom. 12:2).
Poner en práctica los principios de la Biblia nos da la oportunidad de demostrarle a Jehová
que lo que él quiere nos importa más que lo que queremos nosotros (Sal. 40:8).
Usa los principios para tomar buenas decisiones
Cuando busques principios bíblicos para tomar una decisión, ¿cuál debe ser tu objetivo?
(Efes. 5:1).
Imitar a Jehová y Jesús
Cuando busques la guía de Jehová en la Biblia, ¿por qué es tan importante que tengas temor
de Dios? (Neh. 5:15).
No queremos ofender lo haciendo lo malo porque no queremos ofenderlo
¿Por qué pensar en principios te ayuda a educar tu conciencia? (Prov. 2:3-5; Efes. 4:15; Heb.
5:14).
Distinguir entre lo bueno y lo malo
¿Por qué la persona que piensa en principios no busca excusas para desobedecer las leyes de
Dios?
Las leyes de Dios siempre han sido por el bien de su pueblo.
Nota al instructor: Analiza dos o tres preguntas de la siguiente lista, pero no digas qué
decisión es la correcta.
¿En qué principios bíblicos te basarías para decidir si vas a...
• ... hablar con un hermano sobre algo que te molesta de él?
• ... asistir a la boda de tu estudiante de la Biblia?
• ... usar las redes sociales?
• ... irte a vivir a otro lugar?
• ... aceptar cierto empleo?
• ... continuar o retomar tus estudios seglares?
• ... aceptar un ascenso en el trabajo?
• ... vestirte o arreglarte de cierta forma?
• ... asistir a una reunión social?
• ... dejar el precursorado?
Aunque puedes pedirle a un hermano maduro que te ayude a encontrar algunos principios
bíblicos, ¿por qué eres tú quien tiene que decidir cómo ponerlos en práctica? (Gál. 6:5).
Cada uno rinde cuentas de sus actos con Jehová
Déjate guiar por los principios de la Biblia
¿Por qué hace falta confiar en Jehová para poner en práctica los principios de la Biblia?
Jehová dice que algo está mal pero a nuestros ojos no lo está. Pero el estudio profundo de la
Biblia nos dirá que es contraproducente. Hacer cambios lleva tiempo y esfuerzo pero
disfrutaremos de paz y felicidad.
EJEMPLO: Discutes con un compañero de predicación. ¿Por qué necesitas fe para aplicar el
principio de pedir perdón y perdonar? (Luc. 17:1-5).
Cuando perdonas a alguien, ¿significa eso que apruebas lo que hizo o que estás dejando que
se aproveche de ti?
No solo demuestra que buscamos la paz
¿Por qué somos más felices cuando dejamos que los principios bíblicos guíen nuestra vida?
(Sal. 32:8).
Tomar buenas decisiones lleva nuestra vida a un buen camino
Jehová no nos ha dado una ley para todo aspecto de nuestra vida. ¿Por qué nos permite eso
demostrarle cuánto lo amamos y lo mucho que nos importa hacer su voluntad? (2 Cor. 9:7
Con lo que decidamos demostramos lo que hay en nuestro corazón