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Vida Íntegra y Neutralidad Cristiana

El documento habla sobre la importancia de mantener una vida íntegra y neutral como cristianos. Explica que los cristianos verdaderos han demostrado su neutralidad rehusando servir en el ejército, absteniéndose de participar en política y no rindiendo honores a símbolos nacionales. También enfatiza la necesidad de confiar en Dios durante las persecuciones.

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Vida Íntegra y Neutralidad Cristiana

El documento habla sobre la importancia de mantener una vida íntegra y neutral como cristianos. Explica que los cristianos verdaderos han demostrado su neutralidad rehusando servir en el ejército, absteniéndose de participar en política y no rindiendo honores a símbolos nacionales. También enfatiza la necesidad de confiar en Dios durante las persecuciones.

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LECCIÓN 8A

Lleva una vida íntegra


PREGUNTAS
Qué significa llevar una vida íntegra
¿Qué significa el término integridad? (w19.02 págs. 2, 3 párrs. 3-5).
Ser íntegro significa sentir un amor y devoción inquebrantable a Jehová y hacer
siempre lo que le agrada. En la Biblia, la palabra hebrea que se traduce
“integridad” se usa para referirse a algo que está completo, entero o sano. Por
ejemplo, la Ley decía que, cuando los israelitas le ofrecían a Jehová un animal en
sacrificio, este tenía que estar sano (Lev. 22:21, 22).b Los siervos de Dios no
podían ofrecerle un animal al que le faltara una pata, una oreja o un ojo, o que
estuviera enfermo. Para Jehová era muy importante que el animal estuviera
completo y sano (Mal. 1:6-9). ¿Por qué quiere Jehová que todo lo que le demos
esté completo? El siguiente ejemplo nos ayudará a entenderlo. Cuando
compramos una fruta, no queremos que tenga agujeros o que le falte un
pedazo. Queremos que esté entera y sana. Pues bien, algo parecido pasa con
nuestro amor y lealtad a Jehová. Él quiere que sea completo o íntegro.
El término integridad comunica la idea de ser recto, irreprochable, justo e
intachable. Ser íntegro no solo implica hacer lo que es justo, sino manifestar
rectitud moral o devoción a Dios con corazón completo. Satanás cuestionó los
motivos de Job cuando le dijo a Jehová: “Para variar, sírvete alargar la mano, y
toca hasta su hueso y su carne, y ve si no te maldice en tu misma cara” (Job 2:5).
En efecto, además de actuar debidamente, hay que tener una motivación
adecuada.
¿Cómo describe Salmo 119:1-3 a las personas que son íntegras? ¿Qué nos
ayudará a seguir siendo íntegros?
Las personas integras son felices. El amor es la clave. El amor y lealtad deben ser
completos. Si nuestro amor se mantiene intacto pese a las pruebas somos
íntegros.
Cómo mantenerse íntegros y neutrales
Para ser neutrales, hay que reconocer que Jehová es el Soberano del universo
y que él gobierna nuestra vida. Eso implica que hagamos algo. No podemos
quedarnos de brazos cruzados. Tenemos que ponernos de parte de Jehová y
de su Reino, y permanecer leales a él (lee Mateo 22:21).
¿Qué implica ser neutral? ¿De qué maneras demostramos los cristianos
nuestra neutralidad? (lff lección 45).
Jesús enseñó que sus discípulos “no son parte del mundo” (Juan 15:19). Esto
significa que son neutrales, es decir, que no toman partido en los asuntos
políticos ni en las guerras. Pero la verdad es que no siempre es fácil ser neutral.
De hecho, puede que se burlen de nosotros por ello.
Los cristianos respetamos a los gobiernos. Jesús dijo: “Páguenle a César lo que
es de César”. Y es lo que hacemos: obedecemos las leyes del país, como las que
exigen el pago de impuestos (Marcos 12:17). La Biblia enseña que, si los
gobiernos humanos gobiernan, es porque Jehová se lo permite (Romanos 13:1).
Por eso reconocemos que la autoridad de estos gobiernos no es absoluta, es
inferior a la de Dios. Estamos seguros de que nuestro Dios y su Reino celestial
resolverán los problemas de la humanidad.
Igual que Jesús, nosotros no nos involucramos en la política. Cuando la gente vio
uno de los milagros de Jesús y trató de hacerlo rey aquí en la Tierra, él no lo
permitió (Juan 6:15). Él mismo dijo más tarde: “Mi Reino no es parte de este
mundo” (Juan 18:36). Los discípulos de Jesús demostramos de varias maneras
que somos neutrales. Por ejemplo, nosotros no vamos a la guerra (lea Miqueas
4:3). Aunque respetamos los símbolos patrios —como la bandera—, no les
rendimos honores, porque eso sería un acto de adoración (1 Juan 5:21). Y no
nos ponemos ni a favor ni en contra de ningún partido político ni candidato. De
estas y otras maneras demostramos que somos totalmente leales al Reino de
Dios, el gobierno que él ha establecido.
¿Cómo han sido neutrales los cristianos verdaderos en los siguientes campos?
• Las guerras (Is. 2:4).
Reusaron servir en el ejercito romano. Después de Jesús no hay pruebas de que
hubo cristianos dentro del ejército.
• La política y las votaciones (w21.05 pág. 7 párr. 19; w16.04 pág. 29 párrs. 9,
10).
Muchas personas tropiezan porque somos neutrales en asuntos políticos.
Piensan que deberíamos votar en las elecciones. Pero nosotros sabemos que, si
eligiéramos un gobernante humano, Jehová consideraría que lo estamos
rechazando a él (1 Sam. 8:4-7). Puede que también piensen que deberíamos
dedicarnos a construir hospitales y escuelas, así como a otras obras sociales.
Tropiezan porque nos centramos en predicar, no en resolver los problemas
inmediatos de este mundo.
Debemos ser cautelosos si surge el tema de la política. Por ejemplo, cuando
hablemos del Reino con alguien, evitemos alabar o criticar las ideas de un
partido o líder político. Más bien, busquemos un terreno en común.
Centrémonos en la verdadera causa del problema y no en las soluciones de los
políticos. Mostremos con la Biblia que el gobierno de Dios solucionará para
siempre ese problema. Si surge un tema polémico, como el matrimonio
homosexual o el aborto, defendamos las normas de Dios y expliquemos cómo
nosotros las ponemos en práctica. Al hablar de estos temas, seamos totalmente
neutrales en todo lo que tenga que ver con política. No tomamos partido sobre
qué leyes deberían aprobarse, rechazarse o cambiarse, ni obligamos a nadie a
pensar como nosotros. Los medios de comunicación. Muchas noticias se
presentan de manera que favorecen una opinión o una postura. En ocasiones,
los medios son una herramienta al servicio del sistema político. En países donde
el gobierno controla los medios, puede que las noticias favorezcan
abiertamente un bando. Sin embargo, hasta los cristianos que viven donde
aparentemente hay más libertad deben tener mucho cuidado de no dejarse
influir por la opinión de un periodista. Por eso es bueno preguntarse: “¿Me
gusta escuchar a un periodista porque estoy de acuerdo con sus opiniones
políticas?”. Entonces sería mejor buscar una fuente de información más
objetiva. Sea como sea, lo más prudente es limitar la cantidad de información
que recibimos de los medios que promueven cierta política, y comparar lo que
oímos con “el modelo de palabras saludables” (2 Tim. 1:13).
• Las banderas, los símbolos patrios y los himnos nacionales (1 Juan 5:21).
Igual que Jesús, nosotros no nos involucramos en la política. Cuando la gente vio
uno de los milagros de Jesús y trató de hacerlo rey aquí en la Tierra, él no lo
permitió (Juan 6:15). ¿Por qué no? Él mismo dijo más tarde: “Mi Reino no es
parte de este mundo” (Juan 18:36). Los discípulos de Jesús demostramos de
varias maneras que somos neutrales. Por ejemplo, nosotros no vamos a la
guerra (lea Miqueas 4:3). Aunque respetamos los símbolos patrios —como la
bandera—, no les rendimos honores, porque eso sería un acto de adoración (1
Juan 5:21). Y no nos ponemos ni a favor ni en contra de ningún partido político
ni candidato. De estas y otras maneras demostramos que somos totalmente
leales al Reino de Dios, el gobierno que él ha establecido.
¿Qué podría poner a prueba tu lealtad? ¿Cómo les explicarías a otros tu
postura neutral? (Juan 15:17-21; 17:14, 16; 18:36).
.
¿Por qué es muy importante que los cristianos estemos unidos cuando nos
amenazan nuestros enemigos? (1 Cor. 12:25, 26; w19.11 pág. 2 párrs. 1, 2).
AL ACERCARNOS a la parte final de “los últimos días”, es posible que suframos
graves adversidades (2 Tim. 3:1). Por ejemplo, después de una campaña
electoral, la violencia y los disturbios desgarraron un país de África occidental.
Durante más de seis meses, nuestros hermanos que estaban atrapados en la
zona de conflicto corrieron peligro. ¿Qué los ayudó en esta situación tan
complicada? Algunos se refugiaron en los hogares de otros cristianos que vivían
en un lugar más seguro. Un hermano explicó: “En aquellos momentos, me sentí
feliz de contar con amigos. Nos dábamos ánimo entre todos”.
Cuando estalle “la gran tribulación”, daremos gracias de tener amigos que nos
quieran (Apoc. 7:14). Por eso es tan importante que hagamos amistades fuertes
ahora (lea 1 Pedro 4:7, 8). Aprendemos mucho de lo que le sucedió a Jeremías,
que recibió la ayuda de sus amigos durante el periodo que desembocó en la
destrucción de Jerusalén.
Cuando nos persiguen y nos prohíben predicar ¿cuál debe ser nuestra actitud
hacia el ministerio? (Hech. 5:29; w19.07 pág. 11 párr. 13).
Las circunstancias serán diferentes en cada lugar. Pero, como amamos a Jehová
y nos encanta hablar de su Reino, encontraremos maneras de predicar (Luc. 8:1;
Hech. 4:29). La historiadora Emily Baran dijo sobre la predicación de los testigos
de Jehová en la antigua Unión Soviética: “Cuando el Estado les dijo a los
creyentes que no podían hablar de su fe a otros, los Testigos empezaron a
conversar con sus vecinos, compañeros de trabajo y amigos. Cuando esto los
llevó a los campos de trabajo, trataron de convertir a los demás presos”.
Nuestros hermanos de la antigua Unión Soviética no dejaron de predicar a pesar
de la proscripción. Que tengamos esa misma resolución si alguna vez se prohíbe
predicar donde vivimos.
¿Por qué debemos confiar totalmente en Jehová cuando nos persiguen? (Filip.
1:27-30; 4:6, 7; w19.07 pág. 3 párr. 6).
Imaginemos a un niño a quien su padre abraza cariñosamente. Se siente tan
seguro que le cuenta a su padre todo lo que le ha pasado durante el día, tanto
lo bueno como lo malo. Nosotros tendremos esa misma relación con Jehová si
le oramos con sinceridad todos los días (lea Salmo 94:17-19). Derramemos
nuestro corazón “justamente como agua” y contémosle a nuestro cariñoso
Padre nuestros temores e inquietudes (Lam. 2:19). El resultado será que
sentiremos lo que la Biblia llama “la paz de Dios que supera a todo
pensamiento” (Filip. 4:6, 7). Mientras más oremos así a Jehová, más cerca
estaremos de él (Rom. 8:38, 39).
¿Por qué estamos convencidos de que Jehová nos dará su apoyo? (2 Crón.
32:7, 8; 1 Cor. 10:13; 2 Ped. 2:9; w19.07 pág. 13 párrs. 19, 20).
Nuestro mayor enemigo, Satanás, no dejará de perseguir a los siervos fieles de
Jehová (1 Ped. 5:8; Rev. 2:10). Tanto él como los que lo apoyan tratarán de
prohibir nuestra obra. Pero no hay motivo para que el miedo nos paralice (Deut.
7:21). Jehová está con nosotros y seguirá apoyándonos, aunque se proscriba
nuestra obra (lea 2 Crónicas 32:7, 8).
Imitemos la actitud decidida de nuestros hermanos del siglo primero, que
dijeron a los gobernantes: “Si es justo a vista de Dios escucharlos a ustedes más
bien que a Dios, júzguenlo ustedes mismos. Pero en cuanto a nosotros, no
podemos dejar de hablar de las cosas que hemos visto y oído” (Hech. 4:19, 20).

Íntegros durante las pruebas


Cuando sufrimos oposición o se nos persigue, ¿qué cualidad aumenta en
nosotros, y cómo nos ayuda eso? (Mat. 5:10; Sant. 1:2-4; w03 1/10 pág. 13
párr. 18).
Por último, las pruebas y tribulaciones nos benefician personalmente. Pues
bien, el discípulo Santiago recordó a otros cristianos: “Considérenlo todo gozo,
mis hermanos, cuando se encuentren en diversas pruebas, puesto que ustedes
saben que esta cualidad probada de su fe obra aguante”. Así es, la persecución
puede refinar nuestra fe y fortalecernos para aguantar. Por tanto, no la
tememos ni recurrimos a medios contrarios a las Escrituras para evitarla o hacer
que cese. Más bien, obedecemos esta exhortación de Santiago: “Que el aguante
tenga completa su obra, para que sean completos y sanos en todo respecto, sin
tener deficiencia en nada” (Santiago 1:2-4).
¿Cómo debes prepararte para la persecución? (w19.07 págs. 2-6 párrs. 4-16).
Convenzámonos de que Jehová nos ama y de que nunca nos abandonará. Para
aguantar la persecución, debemos amar a Jehová y confiar en él con todo el
corazón, sin dudar jamás de que nos quiere. Leamos la Biblia a diario con el
objetivo de acercarnos más a Jehová y oremos a menudo.
¿Por qué estás seguro de que, a pesar de las prohibiciones y la persecución,
nuestros enemigos no vencerán? (Is. 54:17; Jer. 1:19; Mat. 28:20; 1 Ped. 3:13,
14; w13 15/7 pág. 14 párr. 18).
A medida que se acerca el fin, nuestros enemigos intensificarán su lucha contra
nosotros, “pero no prevalecerán” (lea Jeremías 1:19). Tal como Jehová ha
protegido al trigo a lo largo de los siglos, así también estará con nosotros
mediante Jesús y los ángeles “todos los días” por venir (Mat. 28:20).
Los principios bíblicos son fundamentales para ser íntegros
Contesta las siguientes preguntas usando la Biblia:
• ¿Cuál fue la actitud de Jesús hacia la política? (Juan 18:36).
Igual que Jesús, nosotros no nos involucramos en la política. Cuando la gente vio
uno de los milagros de Jesús y trató de hacerlo rey aquí en la Tierra, él no lo
permitió (Juan 6:15). Él mismo dijo más tarde: “Mi Reino no es parte de este
mundo” (Juan 18:36). Los discípulos de Jesús demostramos de varias maneras
que somos neutrales. Por ejemplo, nosotros no vamos a la guerra (lea Miqueas
4:3). Aunque respetamos los símbolos patrios —como la bandera—, no les
rendimos honores, porque eso sería un acto de adoración (1 Juan 5:21). Y no
nos ponemos ni a favor ni en contra de ningún partido político ni candidato. De
estas y otras maneras demostramos que somos totalmente leales al Reino de
Dios, el gobierno que él ha establecido.
• ¿Qué les dijo Jesús a sus seguidores sobre la obediencia a César? (Mat.
22:21).
Algo que nos ayudará a entenderlos y obedecerlos es el principio de sujeción
relativa. Jesús lo resumió cuando dijo: “Paguen a César las cosas de César, pero
a Dios las cosas de Dios” (Mat. 22:21).[1] Para seguir estas instrucciones
debemos respetar el gobierno del país donde vivimos, es decir, obedecer sus
leyes, respetar a sus funcionarios y pagar los impuestos (Rom. 13:7). Ahora bien,
si las autoridades nos mandan desobedecer a Dios, de manera respetuosa nos
negamos a hacerlo.
• ¿Qué les dijo Pablo a los cristianos sobre la obediencia a los gobernantes?
(Rom. 13:1, 7; Tito 3:1, 2).

• Hay algo que le debemos a Jehová y que nunca le podremos dar al césar.
¿Qué es? (Sal. 116:12-14).

• ¿Qué textos nos ayudan a tomar una decisión correcta sobre el servicio
militar obligatorio? (Is. 2:2-4; Mat. 26:52; Juan 13:34, 35).

• ¿Qué debemos tomar en cuenta si se nos pide hacer un servicio civil


sustitutorio? (w05 15/2 pág. 26 párrs. 1, 2).

• ¿Cuáles son algunas cosas que sí le damos al césar? (Rom. 13:1, 5, 6).

Teniendo en cuenta los principios bíblicos que hemos visto, ¿qué harías en las
siguientes situaciones?
El gobierno nos prohíbe
• Predicar las buenas noticias.• Ir de casa en casa.
• Distribuir publicaciones bíblicas a domicilio.
• Celebrar nuestras [Link] gobierno nos exige:
• Inscribirnos en el censo electoral y votar en las elecciones locales o nacionales.
• Registrarnos en un censo nacional.
• Obtener determinados documentos antes de cruzar las fronteras políticas.
• Cumplir con ciertos requisitos para casarnos.
• Inscribir a los recién nacidos en el registro civil.
Menciona otras situaciones a las que te enfrentas donde vives
¿Cómo nos beneficia obedecer primero a Dios y luego al césar? (2 Ped. 2:9)
Conciencia tranquila
Alegramos a Jehová

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