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Retórica y Poder Político en la Sociedad

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El poder de la retórica

Lenguaje cultura y poder


VII. El poder político
y la retórica
• En los albores de la humanidad, los grupos sociales eran
encabezados por hombres especializados en la función guerrera,
paulatinamente sobrevino la decadencia del guerrero como individuo
particular, extendiéndose los privilegios de éste en el ciudadano de la
Polis.
• Entender el valor del “centro”, en un contexto político, donde la
retórica ha sido muy importante, ser· indispensable explicar una
institución como el “reparto del botín” (los bienes tomados al enemigo
eran depositados en el centro )
• A través de ciertas formas institucionales como asambleas
deliberativa, entrega de premios y reparto del botín, ha quedado claro
que el centro representaba “lo que es común, lo que es público”
• Los bienes colocados en este punto central eran cosas comunes. En
consecuencia, las palabras que se pronunciaban allí se referían a los
intereses comunes.
• El reparto de un botín o los juegos de los guerreros exigían
publicidad, ya que cada uno tomaría su parte bajo la mirada de todos
• Una característica principal de dichas asambleas consistía en que
cada uno, en tanto guerrero, disponía de un mismo derecho de
palabra: igualdad
• En este contexto aparece la retórica como arte de persuasión. El
ciudadano que sabe decir bien su parecer, consigue hacerse
escuchar. Dicho de otra manera, conoce las palabras adecuadas que
ganan el asentimiento, que conquistan las pasiones humana.
• La palabra se convierte en un instrumento de dominación sobre el
otro.
• Por ello, las asambleas deliberativas, las actividades guerreras y el
reparto del botín, fungieron como instituciones que abonarían el
terreno de un pensamiento prepolítico
• Para que el Demos pudiera tomar parte en el diálogo, para
que las diferencias entre el Laos y el Demos
desaparecieran, sería necesario una transformación en el
orden social, que permitiera extender los privilegios del
guerrero a todos los miembros de un grupo social más
amplio.
• El político, mediante la retórica, consiguió influir en el seno
de las asambleas; gobernar y ejercer su dominio sobre el
otro.
• La retórica y la sofística exploraron el logos como
instrumento de las relaciones sociales, creando así técnicas
de persuasión.
• Como escribió Aristóteles, las mismas cosas son las
mejores, tanto privada como públicamente, y el legislador
debe imbuirlas en el alma de los ciudadanos
De esta manera el ámbito de lo público se vincula a la idea de poder, y así es
posible reflexionar sobre su ejercicio en un espacio y en un contexto
determinado. Consecuentemente el ejercicio del poder político conducir pues,
al desarrollo del concepto de legitimidad.

La retórica tendría que tener como fin la búsqueda del bien de la polis, la
búsqueda del bien común o lo que es útil, deleitable y honesto para la
sociedad civil. Sin embargo, esa verdad (alétheia) muchas veces es obnubilada
por apariencias y engaños (apaté)
Relacion retórica
• Política, arte, ética y opinión
pública
• El ciudadano sabe hacerse
escuchar: conoce las palabras
adecuadas, conquista pasiones.
• La palabra se convierte en un
instrumento de dominación
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“El hombre es un animal político y retórico”

Nietzsche escribió que la retórica “es un arte


esencialmente republicano” la suprema
actividad espiritual del hombre político bien
formado. Y entendió que los griegos habían
hecho de la retórica un instrumento muy útil
para el ejercicio político de la ciudadanía.
El arte sirve a los fines de la política

“Eran un arma política y un instrumento para desarrollar una auténtica estrategia diplomática.
A través de sus artistas y obras mantiene importantes contactos que implican una relación
política”.

En Florencia las fiestas realizadas con motivo de las coronaciones, por ejemplo, eran un
recurso necesario para sublimar las ideas de prestigio y poder político a través de una
ostentación pública y fastuosa del mismo. La condición del soberano, el príncipe, el noble o
el eclesiástico, se afirmaba y legitimaba a través de una serie de acciones y obras como el
monumento, la tumba o el ritual de la fiesta.

Maquiavelo, por ejemplo, cita entre las obligaciones del príncipe la de “entretener al pueblo
en las épocas convenientes del año con fiestas y espectáculos”
VIII. La retórica de
la opinión pública
• La mejor argumentación es la que
mejor puede convencer a la
sociedad civil.
• El término opinión pública ha tenido
a lo largo de la historia una infinidad
de interpretaciones.
• Habermas siguiendo la tradición
normativa de la opinión pública, ha
puesto el acento en la relación entre
gobernantes y gobernados, los
derechos ciudadanos y el diálogo
político.
Sobre Habermas
• Ha ponderado una hermenéutica sustentada en la
tradición del derecho, la filosofía y la ciencia política, y
ha intentado conectar la existencia de un Estado
democrático con la legitimación popular de la opinión
pública.
• Ha distinguido entre una opinión pública real o crítica, a
través de la cual se legitimaría un Estado democrático
auténtico; y una pseudo opinión pública manipulada,
que no ha sido más que la pobre realidad cotidiana de
la mayorÌa de las democracias formales hoy en día.
• Opinión pública significa cosas distintas según se contemple como una
instancia crítica con relación a la notoriedad pública normativamente
licitada del ejercicio del poder político y social, o como una instancia
receptiva en relación a la notoriedad pública, “representativa” o
manipulativamente divulgada, de personas e instituciones, de bienes de
consumo y de programas.
• Estudios sobre opinión pública y el significado del término se han dirigido
en primer lugar a un público interesado en la “cosa pública”.
• El público al que nos referiremos, son ciudadanos que han tenido una
opinión sobre la gestión de los asuntos públicos, dentro de una
comunidad política. Es decir, una opinión se ha denominado pública no
sólo porque se difunda entre el mayor número posible de ciudadanos,
sino también porque afecta a materias y situaciones que son de
naturaleza pública, por ejemplo, el interés general, el bien común, la
justicia, la igualdad, etc.
• Por eso ha sido importante distinguir entre el saber o ciencia (episteme) y
la opinión (doxa).
Con Platón han sido cuatro los grados del conocimiento
que nos permitirán comprender la realidad
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• Los dos primeros grados del conocimiento constituyen la opinión (doxa); y los dos restantes
constituyen la ciencia (episteme)
• En las sociedades modernas occidentales, se ha
impuesto la democracia representativa, misma que se
ha caracterizado no como “gobierno del saber”, sino
como “gobierno de la opinión”: en una comunidad
política es· suficiente con que el público tenga
opiniones.
• La doxa ha sido la forma de conocimiento que convino
al mundo del cambio, de lo inestable, de la
contingencia y de la ambigüedad. Ciertamente una
opinión dominante puede sustituirse fácilmente por otra
opinión. El discurso de la apariencia se ha
transformado en un discurso sobre la apariencia y de
esta manera, en una manipulación de la apariencia. La
opinión se ha convertido en apaté (engaño)
La autorregulación de una sociedad que se sustenta en las opiniones,
es un organismo que se alimenta de las tensiones y contradicciones que
genera ininterrumpidamente en su seno.

En consecuencia, la “opinión pública” funciona como disuasión o


represor del pensamiento individual. Es decir, bloquear· cualquier intento
de expresar una peculiaridad no sumisa a lo universal de las opiniones.

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