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El Demonio del Árbol: Relato de Terror

El padre de Samuel le cuenta una historia de cuando era joven y frecuentaba el casino. Al regresar a casa por un camino solitario, se encontró con un perro grande cerca de un árbol que la gente decía estaba embrujado. Más tarde, al pasar por el mismo árbol, vio cerdos cruzando repetidamente su camino, aunque sabía que eso no era normal. Quedó con la sensación de que algo sobrenatural le había borrado parte de sus recuerdos. A pesar del miedo, la curiosidad de Samuel por saber más creció
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El Demonio del Árbol: Relato de Terror

El padre de Samuel le cuenta una historia de cuando era joven y frecuentaba el casino. Al regresar a casa por un camino solitario, se encontró con un perro grande cerca de un árbol que la gente decía estaba embrujado. Más tarde, al pasar por el mismo árbol, vio cerdos cruzando repetidamente su camino, aunque sabía que eso no era normal. Quedó con la sensación de que algo sobrenatural le había borrado parte de sus recuerdos. A pesar del miedo, la curiosidad de Samuel por saber más creció
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EL DEMONIO DEL ARBOL

La historia comienza en un pequeño pueblo de nombre “Bajo Juñao”, el Distrito


de Pajarillo, Provincia de Mariscal Cáceres.
Existía un niño de nombre Samuel, cuya familia estaba conformada por el
papá, la mamá y la hermana mayor, aquel niño era muy curioso; pero al mismo
tiempo, era muy miedoso. Al llegar una noche, tan oscura y silenciosa, donde
apenas se podían escuchar el canto de los grillos, aquellos pequeños insectos,
los cuales transmitían un sentimiento de tranquilidad aquellas noches oscuras.
A la hora de la cena, aquel niño se atrevió a preguntar a sus padres algunas
historias reales y aterradoras que les pasaron en el pasado, sin imaginar las
consecuencias que esto podía generarle.
Aquella noche oscura, los padres se negaron a contarlas, pues sabían que
aquel niño tenía un miedo profundo hacia esas cosas, pero al suplicar del niño,
no tuvieron otra opción más que contarle algunas historias que les ocurrieron
tanto al papá como a la mamá.
Samuel estaba muy ansioso por escucharlas, incluso sentía ese sentimiento de
adrenalina recorriendo su cuerpo. Aquella noche fría y oscura sería solo el
inicio de tan trágica historia. Terminada la cena, entre soplidos del viento y
relámpagos, comenzó el padre contando una historia, la cual era lo
suficientemente tenebrosa como para dejar pensando toda la noche y sin
dormir a aquel niño insistente; sin embargo, eso no sería nada comparado a lo
que pasaría más adelante.
La historia comienza hace 20 años atrás, cuando ni Samuel ni su hermana
estaban en este mundo, cabe recalcar, que el padre tenía muchas historias
interesantes que a más de uno le llamarían la atención. El padre de samuel era
una persona que tenía muchas historias, basado a la vida que tuvo, la historia
se remota entre los años 2000, aquel tiempo en la que el mundo no estaba tan
avanzado por aquellos lugares, donde no existía aún energía eléctrica, el papa
menciona que años atrás era una persona adicta al casino, que salía casi todas
las noches a un pueblo un poco lejano solo para jugar, en todo este tiempo que
el pasó, hubo algo que siempre lo aterraba, y con tan solo mencionarlo, era
capaz de poner los pelos de punta a una persona:
- Yo era alguien como tú hijo mío, era temeroso, pero aquellos miedos se
veían vencidos por mi adicción al casino.
Era costumbre que yo regresara a tardes horas de la madrugada y casi
siempre regresaba con alcohol en mí, el camino de regreso era oscuro,
solitario, entre gritos y sonidos de diferentes animales, yo regresaba a casa, el
camino era solo uno y eso complicaban aún más las cosas, siempre me
pregunté, que era aquello que siempre se me aparecía en el camino, quizás
nunca lo sabré, pero estoy casi seguro, de que no se trataba de un ser de este
mundo.
- ¿De que hablas papá? – Dijo Samuel.
- Ya te lo contaré hijo mío – dijo el padre en un tono bajo.
Aquellas noches oscuras, donde apenas me acompañaba mi fiel cigarro y mi
tan útil linterna, pude ver algo que no era normal, la primera vez que me pasó,
no le presté mucha atención, puesto a que venía ebrio; sin embargo, la
segunda vez esto llamó un poco mi atención, pues no era normal lo que
sucedía.
- Que era, dímelo – Dijo Samuel en un tono ansioso y tenebroso a la vez.
- Tranquilo hijo, espera a que termine la historia.
Aquellas noches que pasaba por ese
camino desolado y tan tenebroso en
la oscuridad, se me hizo un miedo,
pero mi adicción hacia el casino era
algo que no podía controlar. En aquel
tiempo, existía por ese camino un
árbol tan grande que muchos decían
incluso que en el habitaba un
demonio, todo iluso, yo no creí en
eso, decía en mi mente que solo eran
mentiras que mi madre inventaba
para intentar alejarme de aquel lugar,
y fue así, nunca hice caso a eso,
hasta que una noche sucedió, me
encontraba regresando cuando de la nada se me apareció un perro muy
grande cerca al árbol, en ese momento pasó por mi cabeza muchas cosas,
pero mi cuerpo no lo reflejaba, me quedé totalmente inmóvil, como si mi alma
hubiese abandonado mi cuerpo por completo, me quedé congelado, nunca en
mi vida había pasado por eso. Pensé correr, pensé gritar, pero de que servía
gritar a esas horas de la noche y donde posiblemente nadie me escucharía.

Pensé en lo peor, pensé que aquel


terrorífico aminal me dejaría hecho
pedazos, pensé en ese entonces,
¿será que este es mi fin?, mientras
un sentimiento de angustia invadía
mi cuerpo, vi como aquel monstruo
se perdía en la oscuridad de la
noche, mi linterna dejó de funcionar
por un momento y luego pude
recuperar la conciencia, me vino un
dolor de cabeza, como si tuviera
miles de animalitos golpeando mi cerebro, me armé de valor y corrí lo más
rápido que pude, sin mirar atrás pues no quise saber nuevamente de aquella
cosa horripilante que había visto, sentí como si mi corazón se desprendiera de
mi cuerpo, aquel día corrí como nunca, simplemente no sentí el cansancio
dentro de mi hasta estar seguro de haber llegado a casa.
Al llegar a casa, mi mamá me notó
pálido, agotado, y no tuve el valor de
contarle lo que había sucedido, pues ella
ya me había contado sobre lo que ocurrí
allí. Pasó un tiempo y no podía dejar de
pensar en eso, que había sido aquel ser,
que es lo que se ocultaba allí, o acaso
era cierto lo del demonio en el inmenso
árbol, la verdad no tenía la certeza de
afirmar nada, solo quería olvidarme a toda costa de lo que había sucedido.
Dejé el casino un tiempo, hasta que pueda asimilar lo que pasé, no le había
contado a nadie de aquel extraño acontecimiento, tenía miedo y vergüenza de
que nadie me creyera y que me tomaran como alguien raro; así que el único
que supo lo que pasó, fui yo.
Pasaron un par de meses y decidí que era hora de regresar al casino,
jajajajaja, suena un poco loco, pero así fue. Entonces llegó otra noche en la
que fui al pueblo más cercano, pasé el rato como cualquier otro día, lo que para
mí era diversión, entretenimiento, dejando de lado lo que había sucedido la
ultima vez, pensando en que quizás no volvería a pasar o que fue una
alucinación por el alcohol, vaya que no pude estar más equivocado, no era una
alucinación. Al regresar ese día nuevamente por el mismo camino de siempre,
con un cigarro y una linterna, solo por la oscuridad de la noche, pasé por aquel
mismo árbol del incidente de la vez pasada, al principio sentí un temor, pero
luego me armé de valentía para cruzar, aquella noche no sucedió nada,
entonces en mi mente vino más fuerte la idea de que solo tal vez fue mi mente
o algo, y vaya que me equivoqué. Nuevamente fui al casino dos días después y
al regresar ya no se me venía nada a la mente; sin embargo, al estar pasando
por ese árbol, me vino una sensación escalofriante al cuerpo, sentí como los
pelitos se me ponían de punta, al estar pasando un pequeño cerdo se cruzo
por mi camino, y dije:
- ¡A esta hora de la noche!
El pequeño cerdo se perdió entre la maleza mientras yo trataba de descifrar
que era lo que había ocurrido, de la nada, volvió a aparecer otro cerdo y se me
cruzó por el camino, pensé que solo había sido el anterior, y este también se
perdió entre la maleza en la oscuridad de la noche, volvió a aparecer uno más,
y otro más, y así sucesivamente hasta pasar esa parte del camino. No supe
como reaccionar, caminaba con la mente en otro lugar, supe que no era normal
eso, supe que lo que pasó la vez pasada no fue parte de mi imaginación, en un
abrir y cerrar de ojos me encontraba ya a más de 100 metros de distancia de
aquel escalofriante lugar, retomé la conciencia y sin pensarlo dos veces, volví a
correr tan desesperado y sin mirar atrás.
Aquella noche fría, me quedé pensando en mi cama, el sueño simplemente no
podía ser parte de mí aquella noche, los pensamientos me invadían, me
atormentaba la idea de aquellos seres, dudaba que hayan sido cerdos
realmente, eso era imposible, totalmente imposible, a esa hora de la noche y
un poco alejado del pueblo, no eran cerdos.
En aquel entonces, samuel se encontraba ya muy asustado por lo que estaba
escuchado, pero aún así le dijo a su papá que continuara y, así fue. Cabe
recalcar que esta no fue la única historia contada aquella noche, pero sí la que
tiene todo que ver en esto.
El padre continuó relatando aquellos sucesos:
Al siguiente día de aquel suceso, misteriosamente la historia estaba
incompleta, no recuerdo haber cruzado por una parte del camino, me olvidé o
se me borró lo que paso en una parte de ese camino, porque cuando recuperé
la conciencia, como dije anteriormente ya me encontraba a más de 100 metros,
y eso se me hizo extremadamente extraño, hay una parte de la historia que no
puedo contar dijo el padre, y eso es todo.
- ¡¿Qué pasó después?, yo quiero saber toda la historia – dijo Samuel.
- Eso es algo que no puedo contar- dijo su padre
La madre de Samuel intervino y dijo que era hora de dormir, aunque Samuel no
quiso, tuvo que irse a pesar de quedar con la duda, pero eso no quedaría así y
la historia continuaría.
Definitivamente esa noche Samuel no pudo dormir, se quedó pensando y no
veía la hora de que amaneciera, mientras tanto le pasaban un montón de ideas
por la cabeza, pensaba que era lo que pudo haber pasado para que la historia
quede incompleta, era quizás tan grave, o solo una exageración de sus papás,
sea lo que sea, él estaba dispuesto a saber la verdad.
Después de una fría y la que quizás para el fue la noche más larga de su vida,
al fin llegó la mañana siguiente, Samuel no podía estar tranquilo, el necesitaba
saber lo que había pasado después, a pesar de haberle insistido a su padre por
tanto tiempo, no obtuvo respuesta. Llegada la noche nuevamente Samuel
volvió a tocar el tema, y esta vez de tanta insistencia, el papá le dijo que bueno,
terminará la parte de la historia, entonces comenzó.
La razón por la que no quise contar el resto de la historia es porque es un poco
vergonzoso y refleja mi mal actuar y las consecuencias de mi adicción hacia el
casino, bueno, después de ese día del incidente, esa no fue la razón por la que
dejé el casino, la realidad fue otra, volví nuevamente como terco sin
importarme las consecuencias, simplemente, no podía controlarme, era algo
que me llamaba y así fue. Un domingo por la noche, al estar regresando de
aquel lugar, me tocaba pasar por el árbol, el cual con tanto temor veía, pero
pasó lo inesperado, esta vez no me ocurrió absolutamente nada, y pensé que
todo había acabado.
Esa noche, mientras dormía, alguien me llamó en mi dormido, era una vez
gruesa, tenebrosa, no sabía lo que era, pero me indicaba que fuera al
cementerio, yo no estaba consciente de lo que estaba pasando, era como si mi
cuerpo se estaba manejando solo, quizás me estaba llevando hacia la muerte,
no sabría explicarlo exactamente, sentí que mi cuerpo se sumergía en un
abismo mientras el tiempo pasaba, yo no sabía que iba a ocurrir, pero esa voz
dominaba mi cuerpo por completo, era peor que una pesadilla, no podía
despertar, sentía como si estuviese inmóvil y sin darme cuenta, me desperté en
medio del cementerio a altas horas de la madrugada, no sabía ni como había
llegado hasta ahí, no desperté en ningún momento, no recuerdo haberme
levantado de la cama, lo único que recordaba fue que una voz me guio hasta
aquel tenebroso y escalofriante lugar, y ese es el fin de la historia querido hijo,
dijo el papá de samuel.
Esa fue la verdadera razón por la que dejé de jugar casino o cartas como lo
llamen ahora, y no quise asustarte porque sé que a ti también te gustan mucho,
por eso es que a veces no me gusta que lo estés jugando, es aterrador y puede
no ser bueno a tu edad ni a ninguna otra, puede llegar a ser una adicción y
además de eso, también hay rumores que están relacionados a esto y dicen
que es un juego del diablo.
Llega la hora de dormir y Samuel agradece a su papá por todo, se acuesta sin
saber que comenzaba una pesadilla de la que le sería muy difícil despertar.
Samuel como cualquier otra noche se acuesta en la cama, ya son las 10 de la
noche, cuando todo está oscuro y completamente en silencio, se duerme y a
mitad de la noche, la pesadilla de su papá se hace realidad en él.
Una voz que le dice:
“ven, sígueme, no te pasará nada, el mundo está lleno de gente mala, que solo
quiere hacerte daño”
A mitad de la noche, no puede gritar, no puede moverse y tampoco se despertó
aún, es una lucha dentro de su mente, y quien sabe si más de ser un sueño es
una batalla espiritual, el peor miedo de Samuel se hace realidad, pasa lo que
nunca imaginó, siente que algo poco a poco va consumiendo su sueño, su
alma, que algo se va apoderando de su cuerpo, es algo de lo que simplemente
el no puede escapar, está atado a una batalla contra ¿Un ser maligno, un
demonio, o simplemente un sueño?

No es un sueño, la voz se hace cada vez más fuerte, no hay nada que el pueda
hacer, no puede resistir, no puede y después de tanta lucha, pierde
completamente el control de su cuerpo, lo está llevando al cementerio, pero
esta vez algo podría ser distinto, se levanta de la cama totalmente controlado
por aquel ser maligno y comienza a avanzar, mientras avanza poco a poco, le
viene un sueño al papá y se levanta de inmediato, él sabe que en el fondo algo
no está bien, pues la ultima vez que le pasó esto, aquel ser le dijo que nadie
más podía saber lo que pasó o que de lo contrario la próxima persona no
correría con la misma suerte que él. El papá se levantó asustado y apresurado
y efectivamente, no encontró a Samuel por ningún lado, no hay tiempo que
perder, ni de despertar a mamá de Samuel, se apresura y sale de inmediato, el
tiempo parece pasar más rápido de lo normal mientras su corazón se acelera
cada vez más, y cuando Samuel está por llegar a un pequeño barranco en el
cementerio donde estaba su papá aquel entonces, lo agarra muy fuerte y a
gritos y gritos lo despierta, y a pesar de que samuel tuviera una fuerza sobre
natural, pudo contenerlo
Desde entonces, acudieron a la iglesia, hicieron muchas cosas ya que les
habían dicho que solo Dios podría con eso, y, así fue, pasó el tiempo y nunca
más se volvió a hablar del tema.
Hoy en día no existe aquel árbol gigante, porque tiempo atrás se hizo una
carretera más amplia por aquel lugar y ya no es desolado como antes, pero
aún existen algunos relatos de haber visto en ese punto a algunos cerdos, y
que al tratar de agarrarlos simplemente se desaparecían.

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