SALMOS 91
El Señor es nuestro refugio
1El que vive bajo la sombra protectora, del Altísimo y Todopoderoso,
dice al Señor: «Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien
Confío!»
Solo él puede librarte de trampas ocultas y plagas mortales, pues te
cubrirá con sus alas, y bajo ellas estarás seguro. ¡Su fidelidad te
protegerá como un escudo!
No tengas miedo a los peligros nocturnos, ni a las flechas lanzadas de
día, ni a las plagas que llegan con la oscuridad, ni a las que destruyen a
pleno sol; pues mil caerán muertos a tu izquierda y diez mil a tu
derecha, pero a ti nada te pasará.
Solamente lo habrás de presenciar: verás a los malvados recibir su
merecido.
Ya que has hecho del Señor tu refugio, del Altísimo tu lugar de
protección, no te sobrevendrá ningún mal ni la enfermedad llegará a tu
casa; pues él mandará que sus ángeles te cuiden por dondequiera que
vayas.
Te levantarán con sus manos para que no tropieces con piedra alguna.
Podrás andar entre leones, entre monstruos y serpientes.
«Yo lo pondré a salvo, fuera del alcance de todos, porque él me ama y
me conoce.
Cuando me llame, le contestaré; ¡yo mismo estaré con él! Lo libraré de
la angustia y lo colmaré de honores; lo haré disfrutar de una larga vida:
¡lo haré gozar de mi salvación!»
SALMOS 23
El Señor es mi pastor
1a (1a) Salmo de David.
El Señor es mi pastor; nada me falta.
En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me
conduce, me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos,
haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno,
porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me inspiran
confianza.
Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos; has
vertido perfume en mi cabeza, y has llenado mi copa a rebosar.
Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis días, y en tu
casa, oh Señor, por siempre viviré