Banshee (Baenji “Mujer de los túmulos”)
En la mitología irlandesa, las Banshees son un espíritu femenino o hada que anuncia
con sus gemidos la muerte de quien la escucha o de alguno de sus parientes o allegados.
En cuanto a su aspecto, son tres las formas que la banshee suele asumir: la de una mujer
muy joven, la de una imponente señora o la de una anciana harapienta.
También pueden adoptar formas animales tales como el cuervo, la corneja, liebre,
armiño, comadreja, todos ellos animales que en Irlanda son asociados con la brujería.
Incluso se cree que las banshees pueden estar ocultas en el paisaje asumiendo formas
naturales como ríos, piedras y árboles.
Lo mas aterrador es el aullido de la banshee, el cual varía en su descripción según la
parte del país de que se trate: en unas partes se habla de un sonido perforador que tiene
el poder de hacer estallar vidrios; en otras, de un canto suave y hasta agradable al oído;
hasta existe la siniestra versión de que su sonido es un tanto indescriptible mas
comparable al sonido de uñas arañando una pizarra.
Coinciden sin embargo todas las versiones en algo y es en que la banshee se presenta
siempre de noche y que solo a veces se muestra físicamente aunque siempre se deja oír.
Cada banshee se dedicaba exclusivamente a una de las grandes familias irlandesas
cuyos apellidos contenían los prefijos Mac u O, a las que servían durante siglos, aunque
solo aparecen cuando un miembro de la familia está a punto de morir.
Según las tradiciones, cuando una persona moría, una mujer cantaba un lamento en el
funeral. Estas mujeres eran conocidas como "keeners". La leyenda cuenta que en cinco
grandes familias gaélicas -los O'Gradys, los O’Neills, los O’Brien, los O’Conchobhairs
y los Caomhánachs- el lamento era cantado por una mujer-hada. Ella cantaría el lamento
cuando un miembro de la familia muriese, incluso si la persona había muerto lejos y la
noticia de su muerte no hubiera llegado todavía, de forma que el llanto de la banshee
constituía la primera evidencia que tendría la familia de la muerte.
La banshee más célebre de la antigüedad se llamaba Aibhill y estaba al servicio de la
familia real de los O’Brien. La leyenda dice que el anciano rey Brian Boru fue hacia la
batalla de Clontarf (año 1014) sabiendo que moriría, ya que Aibhill se le había
manifestado durante la noche anterior lavando ropa de soldados como los de su ejército
mientras lloraba y gemía a la par que el agua se llenaba de sangre.
Y así fue, los irlandeses salieron victoriosos, pero durante aquel fatídico atardecer el rey
murió, los soldados relataron haber oído durante un tiempo considerable el desgarrador
y escalofriante aullido de la leal banshee Aibhill que se lamentaba por el rey.