Este poema de 5 estrofas celebra al amorfino, una canción folclórica ecuatoriana. El poeta canta el amorfino porque es parte de su identidad montuvia y lleva la música en su corazón. Además, el poema contrasta las actitudes de las mujeres de diferentes regiones hacia el beso y enfatiza que el poeta viene de Cabito de Hacha, no por las mujeres mayores sino por las más jóvenes.