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Evolución y Concepto del Contrato Legal

Este documento resume un trabajo práctico sobre el derecho de las obligaciones realizado por un estudiante de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. El trabajo incluye secciones sobre el contrato, la promesa de pago, y el reconocimiento de deuda desde perspectivas históricas, conceptuales y de legislación nacional y comparada.

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Evolución y Concepto del Contrato Legal

Este documento resume un trabajo práctico sobre el derecho de las obligaciones realizado por un estudiante de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. El trabajo incluye secciones sobre el contrato, la promesa de pago, y el reconocimiento de deuda desde perspectivas históricas, conceptuales y de legislación nacional y comparada.

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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA GABRIEL RENÉ

MORENO

FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS POLITICAS Y


SOCIALES

ALUMNO: ISRAEL DORADO VALLEJOS


N. REGISTRO: 221032096
MATERIA: DERECHO DE LAS OBLIGACIONES
GRUPO: “K”
DOCENTE: HERLAN ROMERO CUELLAR

SANTA CRUZ - BOLIVIA


TRABAJO PRÁCTICO DE LA MATERIA; DERECHO DE LAS OBLIGACIONES
[Link]( art. 450 Código civil).
Antecedentes históricos: El contrato surge en el Derecho Romano, sin embargo, contenía
características distintas al concepto moderno del mismo. En Roma surge, sin embargo,
no es una fuente genérica de obligaciones. La evolución del contrato que va del
formalismo al consensualismo va a aparecer de las siguientes figuras: 1. Contratos
verbis que se perfeccionaban y eran obligatorios mediante el uso de ciertas frases
verbales. 2. Contratos litteris que se perfeccionaban mediante la inscripción de un
registro de una deuda. 3. Contratos re que se perfeccionaban mediante el
consentimiento de las partes aunado a la entrega de una cosa (mutuo, comodato,
depósito o prenda), generalmente este contrato solo creaba obligaciones para la
parte que recibía la cosa, pero eventualmente podían surgir para la otra parte. 4.
Contratos consensuales, que se perfeccionaban por el consentimiento de las partes
(compraventa, arrendamiento, la sociedad y el mandato). 5. Contratos innominados:
aquellos que no encuadraban dentro de una figura típica y que resultaban
obligatorios cuando concurrían el consentimiento y la prestación de una de las partes.
6. Pactos: acuerdos que no producían ningún efecto jurídico, posteriormente se
concedió acción para exigir el cumplimiento de algunos de ellos. El contrato surge en el
derecho romano de la época imperial y reconocía dos fuentes de las obligaciones: el
contrato y el delito. Fue en la época de Justiniano cuando se introdujeron cuatro
fuentes de obligaciones: contratos, delitos, cuasicontratos y cuasidelitos. Fue
justamente en la recopilación de Justiniano, publicada en el año 529, bajo el nombre de
Codex Justinianeus, cuando al referirse al negotium contractum le dio el contenido
jurídico que se conoce hasta nuestros días. Aunque debe tomarse en cuenta que el
contrato, como actualmente lo conocemos derivan de los pactos. Así, en los Decretales
del papa Gregorio IX (1237) se sancionaba la obligatoriedad de respetar los pactos
cuando se adoptaran mediante juramento. Con la llegada del Naturalismo, en la obra de
Hugo Grocio: Di iure bello a.C. pacis, aparece el contrato como categoría donde el pilar
básico es la simple voluntad de obligarse. La concepción romana del contrato subsistió
hasta fines del siglo XVIII con el liberalismo. En esta época se le otorga un valor
fundamental al contrato.
Concepto de Contrato: Se denomina contrato a un documento legal que expresa un
acuerdo común entre dos o más personajes capacitadas para ello (conocidas como las
partes del contrato), que se obligan en virtud de este documento hacia una determinada
finalidad o cosa, cuyo cumplimiento debe darse de manera siempre bilateral, o de otro
modo el contrato se dará por roto e inválido.
Legislación Nacional: el Código Civil Boliviano en su artículo 450 establece lo siguiente:
“Hay contrato cuando dos o más personas se ponen de acuerdo para constituir, modificar
o extinguir entre si una relación jurídica”.
Legislación Comparada: En el derecho italiano, por su parte, es en la sección
tercera, en su artículo 1346, titulado Dell'oggetto del contratto, el contrato se
evalúa desde dos ángulos diferentes: como operación económica querida por las
partes o como entidad real que busca el buen fin objeto de la operación
económica. En dicho artículo se regulan los requisitos de forma clara para el
buen fin del contrato, enumerando las tres características fundamentales en
derecho italiano, a saber: licitud, haciendo una referencia al artículo 1343, en el
cual se incluye la causa ilícita como contraria a la norma imperativa, al orden
público y las buenas costumbres, extendiendo la ilicitud a todo el contrato,
convirtiéndolo en nulo. La segunda sería la determinatezza constituyendo en sí
mismo el término un giro semántico más que un verdadero requisito. Como
tercera la determinabilitá que hace referencia a todo lo que se deduce de cuanto
se expresa en el contrato (dalla chiara ed univoca volontá delle parti, salvo
l'utilizzo di criteri legali o l'intervento di un terzo). Este último requisito nos envía
al artículo 1349 de su Código Civil y de Procedimiento en el cual especifica que
si la determinación de la prestación dada en el contrato es diferida a un tercero
y resulta que la parte no se quiere someter, el tercero debe proceder, con justa
apreciación (artículos 631, 632 y 664). Si la determinación del tercero fuese
inicua, injusta o errónea, la decisión será tomada por el juez (la determinazione
è fatta dal giudice).

Respecto a la interpretación de los contratos, en el Código Civil español, no se


hace una referencia efectiva a la buena fe como, por el contrario, sí se hace en
el italiano en su artículo 1366 donde se expresa claramente que el contrato debe
ser interpretado siempre según la buena fe (artículos 1175, 1328, 1337, 1358,
etc.), pudiendo ser incluso revocado según el artículo 1328 si ésta no se
presupone.

En Estados Unidos, los contratos pueden tener características muy


específicas, concretamente en el estado de California, donde cualquier contrato
que supere los 4 años se considera servidumbre, por lo tanto, hay una vía para
recurrirlo y considerarlo ilegal, ya que los contratos de carácter privado y mucho
más en el derecho norteamericano, no pueden tener carácter de derecho público
o administrativo creando unas obligaciones casi de por vida a sus usuarios,
siendo ésta la vía más común de ataque y recursos.

Sobre este aspecto, versa la ley de Havilland quien en el año 1944 a través de
la asesoría de sus abogados, y para romper un contrato con la Warner demandó
al estudio ante el tribunal estatal, llegando incluso al supremo. Tanto la Corte de
apelación de California como el Tribunal del estado le dieron la razón,
invalidando, los contratos de siete años, convertidos ya en servidumbres.

En los Estados Unidos existe el principio de stare decisis, sobre el que


ningún tribunal aplica una ley inconstitucional y en caso de hacerlo
revertiría directamente a la Corte Suprema

2. Promesa de pago( art. 956C. Civil).

Antecedentes históriccos: La promesa unilateral es un instituto de antigua

data. Su utilidad y la concepción que se tiene de


ella han ido evolucionando con el transcurso del

tiempo. Es por ello que previamente al análisis

de la responsabilidad civil de la promesa unila-

teral, revisaremos sus antecedentes históricos, lo

que nos permitirá: (a) identificar el hecho social

que, por su importancia para una pacífica con-

vivencia, se convirtió en un hecho jurídico; (b)

conocer la concepción que sobre este instituto

se tuvo en sus inicios; y (c) contrastar la función y

utilidad que inicialmente tuvo la promesa unila-

teral con la que tiene en la actualidad.

Concepto: Documento por medio del cual un banco se obliga a pagar a un tercero, en un
plazo establecido, determinada suma de dinero por cuenta de otra persona, una vez se dé
determinada condición.

Legislación nacional: ARTÍCULO 956. (PROMESA DE PAGO Y


RECONOCIMIENTO DE DEUDA).-

La persona en favor de la cual se hace por declaración unilateral promesa de


pago o reconocimiento de deuda, queda dispensada de probar la relación
fundamental, cuya existencia se presume, salva prueba contraria.

Legislación comparada: Una vez ya estudiado los antecedentes históri-

cos de la promesa unilateral, ahora conocere-

mos la forma en que actualmente la legislación

comparada regula a este instituto. Así, tenemos

que el primer código civil en reconocer a la

promesa unilateral como fuente de obligacio-

nes fue el Código Civil alemán de 1900. Desde

ese momento, muchos códigos han seguido tal


corriente dedicando algunos de sus artículos a

regular supuestos que constituyen promesas

unilaterales.

3. Reconocimiento de deuda (art. 956 C. Civil).

Antecedentes históricos:

Concepto: El reconocimiento de deuda es un acto unilateral por el cual, una persona


reconoce ante otra, de forma voluntaria, que le debe una determinada cantidad de dinero
y que se la pagará en una fecha fijada previamente haciendo entrega de un documento
que lo acredita.

Legislación nacional: ARTÍCULO 956. (PROMESA DE PAGO Y


RECONOCIMIENTO DE DEUDA).-

La persona en favor de la cual se hace por declaración unilateral promesa de


pago o reconocimiento de deuda, queda dispensada de probar la relación
fundamental, cuya existencia se presume, salva prueba contraria

Legislación comparada:

4. Promesa pública de recompensa (art. 957 C. Civil).

Antecedentes históricos: La promesa pública y unilateral de prestación o


recompensa está regulada en algunos Ordenamientos jurídicos del ámbito
del Civil Law, como el BGB alemán –parágrafos 657 a 661.a–, el Código Civil
italiano –arts. 1989 a 1991–, el Código suizo de las obligaciones –art. 8– o el
Código Civil portugués –arts. 459 a 462–. En España carece de regulación pero se
le viene reconociendo en general virtualidad para generar obligaciones1 –con la
excepción de Albaladejo2–, pese a que, por un lado, el artículo 1089 del Código
Civil no incluya entre las fuentes de las obligaciones las declaraciones unilaterales
de voluntad y a que, por otro, tras una jurisprudencia vacilante y en la que no se
puede apreciar una línea clara, la sentencia más reciente dictada sobre el
particular se haya manifestado contraria a ello diciendo que: la voluntad unilateral
no es en nuestro sistema, como regla, fuente de obligaciones3.
Con la intención de remediar lo que se ha entendido que era una laguna de
nuestro Derecho positivo4, la Propuesta de Modernización del Derecho de
Obligaciones y Contratos de la Comisión General de Codificación (en adelante
PM), concretamente en los artículos 1092 y 1093, incluye explícitamente entre las
fuentes de las obligaciones la promesa pública y unilateral de prestación,
proponiendo una regulación de la misma que se basa en los Derechos nacionales
que la han regulado recogiendo elementos de uno y otro Código para conformar
una regulación bastante completa de la misma5:
Artículo 1092.
Las obligaciones nacen de los contratos, de los daños por los que se haya de
responder extracontractualmente, del enriquecimiento sin causa y de cualquier
hecho o acto al que las leyes atribuyan tal efecto. La promesa unilateral de una
prestación solo obliga en los casos previstos por la ley

Concepto: Acto jurídico unilateral por el que una persona hace oferta pública de
gratificación a personas inciertas o indeterminadas por realizar determinado acto o
conseguir determinado resultado.

Legislación nacional: ARTÍCULO 957. (PROMESA PÚBLICA DE


RECOMPENSA).-

Quien, mediante anuncio público, promete alguna prestación en favor de alguien


que ejecute un acto, queda obligado a cumplir lo prometido.

5. Testamento (art. 1112 C. Civil).

Antecedentes históricos: Un testamento (del latín testario mentis 'testimonio de la


voluntad') es el acto jurídico por el cual una persona estipula quién o quiénes
serán las personas (familiar o un tercero) que podrán disponer de todos
sus bienes al momento de su muerte. No es sinónimo de hacer una dedicatoria.

Concepto: El testamento es un acto personalísimo, revocable y libre, por el cual una


persona capaz dispone de sus bienes y derechos, y declara o cumple deberes para después
de su muerte.

Legislación nacional: 1112. I del Código Civil estipula “Por un acto revocable de última
voluntad una persona capaz puede declarar obligaciones o disponer de sus bienes y
derechos en todo o en parte, dentro de lo permitido por la ley, para que ese acto tenga
efecto después de su muerte.

6. Enriquecimiento ilegítimo ( 961 C. Civil).

Antecedentes históricos: INTRODUCCIÓN


Es una fuente moderna de las Obligaciones, cuyos orígenes se remontan al derecho
romano donde fue prevista pero no regulada en detalle a través de la figura de la
conditio sine causa. Los romanos contribuyeron una serie de acciones que consideraban
diferentes situaciones, por ejemplo:
[if !supportLists]Ø [endif]La acción de conditio in debeti, que tenía por objeto recuperar
lo que se habría pagado sin tener que hacerlo, lo que hoy conocemos como pago de lo
indebido.
[if !supportLists]Ø [endif]La acción in integrum restitutio, tenía por objeto indemnizar a
un menor de edad (25 años) que habría sido víctima de un contrato lesivo.
[if !supportLists]Ø [endif]La acción conditio data causa non secuta, permitía recuperar
lo que se habría pagado por un futuro contrato que todavía no se habría realizado, lo
que hoy se conoce como contrato preliminar.
[if !supportLists]Ø [endif]La acción actio in rem verso, tenía por objeto lograr la
restitución de lo que un padre habría recibido como producto del trabajo de su hijo.
[if !supportLists]Ø [endif]La acción actio jurdem ver injusta causa, tenía por objeto
reclamar el enriquecimiento sin causa emergente de un hecho ilícito
El Código Civil Francés de 1804 no regulo el enriquecimiento sin causa y por tanto
tampoco lo hace el Código Civil Santa Cruz. Sin embargo, nuestro actual código civil lo
regula.
[if !supportLists]II. [endif]CONCEPTO
El enriquecimiento sin causa, es una fuente de las obligaciones en virtud del cual, una
persona sin justo motivo se enriquece a costa de otro, teniendo la obligación a restituir
una suma proporcional a su enriquecimiento y al empobrecimiento del otro.

Concepto: Otra fuente de las obligaciones lo constituye el enriquecimiento ilegítimo, éste


deriva de un hecho voluntario lícito, mediante el cual aquel que sin causa se enriquece en
perjuicio de otro, está obligado a indemnizarlo de su empobrecimiento en la medida que
él se ha enriquecido.

Legislación nacional: El artículo 961 del Código Civil Boliviano establece que quien, sin justo
motivo, se enriquece en detrimento de otro está obligado, en proporción a su enriquecimiento,
a indemnizar a este por la correspondiente disminución patrimonial. De la lectura de esta
Norma podemos Resaltar los siguientes elementos que el legislador boliviano ha previsto para
la comisión de esta institución de enriquecimiento sin justo motivo, a saber:

1. Falta o ausencia de causa o motivo justo;


2. Un individuo favorecido cuyo patrimonio se incrementa injustamente; y
3. Un individuo perjudicado cuyo patrimonio decrece.

7. El pago de lo indebido (art. 963 C. Civil).

Antecedentes históricos: En el Derecho romano, lo que una persona recibe sin


causa que justifique la entrega, puede reclamarse mediante la acción denominada
condictio. Esta acción, procesalmente, es un instituto único, pero materialmente
se diversifica en un numeras clausus de hipótesis típicas, según cuál sea el motivo
de la falta de causa justa (no ser justa; no haber llegado a existir cuando se
esperaba, o no existir en absoluto; haberse agotado el fundamento que justificaba
la retención de la cosa; etc.): entre ellas, la de la condictio indebiti, que se puede
ejercitar para la recuperación de lo pagado indebidamente.
En general, en toda condictio y también en la c. i.) subyace la idea del remedio a
un enriquecimiento injustificado, pero ninguna es, en sí, típica acción de
enriquecimiento, pues su rígido mecanismo se adapta mal a la restitución del
importe del lucro efectivo de quien recibe una cosa. De ordinario, no se tiene éste
en cuenta, y se atiene a la datio, que es el acontecimiento que permite poner en
acción un remedio procesal referido, en sus hipótesis clásicas, a dinero o cosas
ciertas: tratándose de una acción stricti iuris, en la que se exige, por consiguiente,
una perfecta congruencia entre la intentio y la condemnatio, lo que podía
reclamar el tradens era la cosa o la cantidad entregada, y no la medida del
enriquecimiento del accipiens. Sólo en el Derecho postclásico se admite la
condictio con intentio incerta, con lo cual desaparece la limitación derivada de la
necesidad de una datio.
La doctrina clásica configuró el pago de lo indebido como produciendo una
obligatio re, semejante a la nacida del mutuo, y ocasionada mediante una
entrega, pero no le atribuyó naturaleza contractual: por lo demás, la deuda del
accipiens indebiti difiere de la nacida ex mutuo en que tiene por objeto la
restitución, no sólo de la cosa recibida, sino de los frutos y accesiones de la misma,
y no sólo de cosas fungibles, sino también de las no fungibles (recuérdese que el
préstamo mutuo sólo puede recaer sobre cosas fungibles).
El Derecho postclásico, al permitir la recuperación, mediante la condictio, de
valores que habían pasado al patrimonio del accipiens sin mediar entrega de
cosas (por ejemplo, cumplimiento indebido de obligaciones de hacer), hubiera
debido alejar al supuesto de pago de lo indebido de la idea del contrato de
préstamo, mas no ocurre así: al contrario, la doctrina, de la simple referencia
comparativa al mutuo, como mera imagen que describe la génesis de la obligatio
re nacida del pago indebido (ac si mutuum accepisse), pasa a considerarlo como
generador de una obligación quasi ex mutui datione, es decir, como una
categoría semejante en su estructura al mutuo, cosa cada vez más inexacta.
Concepto: El pago de lo indebido - o cobro de lo indebido - consiste en la relación o
vínculo jurídico que se establece entre la persona que recibe lo que no tenía derecho a
recibir y aquella que paga por error, en cuya virtud el cobrador se constituye en la
obligación de restituir lo indebidamente pagado.

Legislación nacional: ARTÍCULO 963. (OBJETIVO).-

Quien ha recibido lo que no se le debía queda obligado a restituir lo que se le ha


pagado.

8. La gestión de negocios (art. 973 C. Civil).


 Antecedentes históricos: La gestión de negocios ajenos, figura de honda

raigambre histórica, hunde sus raíces en el derecho romano clásico.

Se trata de una institución regulada en los artículos 1888 a 1894 del código civil

español, que la ordena de una forma que podría denominarse insuficiente y

defectuosa. Del mismo modo puede calificarse el empleo que de la gestión ha

realizado la jurisprudencia española. En contraste con lo que sucede en

numerosos países de nuestro entorno jurídico. Lo anteriormente expuesto

justifica que en la tesis doctoral defendida se haya tratado de sentar las bases

para una más correcta comprensión de la figura analizada, poniendo especial

énfasis en la delimitación clara de sus contornos. Para ello se ha acudido al

estudio de las soluciones ofrecidas en los ordenamientos jurídicos alemán,

portugués, suizo, francés, italiano y norteamericano. Se han tomado en

consideración, además, los antecedentes históricos de la figura y se ha realizado,

en la medida de lo posible, una interpretación sistemática de los preceptos que

en el código civil español regulan las actividades de cooperación.


Concepto: la gestión de negocios se concibe como una fórmula para proteger el interés de
una persona que por diversos motivos no puede actuar en provecho de sus intereses: por
encontrarse ausente, por estar indefenso, etc.

Legislación nacional: ARTÍCULO 973. (GESTIÓN ASUMIDA DE UN NEGOCIO


AJENO).-

Quien sin estar obligado a ello asume voluntariamente la gestión de un negocio


ajeno, tenga o no el propietario conocimiento de ella, contrae la obligación tácita
de continuarla y acabarla hasta que el propietario pueda hacerlo por si mismo.
Debe encargarse igualmente de todas las dependencias del mismo negocio.
9. Los hechos ilícitos (art. 984c. Civil).
Antecedentes históricos: en el código de Hammurabi, el derecho hebreo y las leyes
de manu, cualquier hecho perjudicial generaba, objetivamente,
la responsabilidad de su autor, a quien se le imponían las penas previstas en
dichos ordenamientos, sin discriminar los factores subjetivos que hubiesen
intervenido en la producción del año.

La aparición, en Roma, de la ley Aquilia, reemplazo las penas- muchas veces


crueles- impuestas en la antigüedad, por la separación pecunaria del daño.
Merece destacarse que no bastaba y la Comisión del hecho, sino que debían
reunirse condiciones muy
concretas que, de no aparecer, excluían la responsabilidad del autor del daño.

Estas eran: 1) un daño, es decir, la destrucción o detrimento material de la cosa


corporal, corpus laesum pero, aun corpore, por el cuerpo; 2) una injuria,
o perjuicio causado se obraba con dolo, o
con culpa, aun la más leve: in lege Aquilia et levissima culpa venit; y
3) un acto cometido por un hombre: no se distinguía, en este aspecto, si el daño
se originaba por el acto en si, o por una negligencia derivada de otro acto no
susceptible de producir perjuicio.

Se refleja por la verdadera preocupación que toda la materia de


la responsabilidad civil ha adquirido en el derecho contemporáneo. Se han
multiplicado los daños como consecuencia de la alta potencialidad de perjuicios
a que estamos expuestos en la sociedad industrial de nuestros días; la
proliferación del uso de maquinarias con finalidades cada día mas sofisticadas
en la calle, en el trabajo, y en el hogar nos convierte en víctimas latentes
de daños que no hubieran podido ser imaginados pocas décadas atrás.
Concepto: Un ilícito es un hecho o una acción que contraviene la ley y que, además, es
contraria a la equidad, a la justicia y a la moral.
Legislación nacional: El Código Civil boliviano vigente, en su artículo 984
(Resarcimiento por hecho ilícito), nos señala lo siguiente: “Quien, por un hecho doloso o
culposo, ocasiona a alguien un daño injusto, queda obligado al resarcimien- to”.
10. Limitaciones derivadas de las relaciones de vecindad (art. 115,116,117,118
[Link]).
Antecedentes históricos: Las relaciones de vecindad constituyen un sector
normativo donde se produce la delimitación del derecho de propiedad, a partir
de la contigüidad o vecindad que se produce entre propietarios cuyos inmuebles
poseen cercanía geográfica y por ende son susceptibles de inevitables roces,
teniendo como función primordial esta esfera del derecho establecer el contenido
y regular el ejercicio de los propietarios vecinos, a fin de que sus respectivos
derechos de propiedad se puedan realizar de la manera mas plena y satisfactoria
posible, sin ocasionarse afectaciones reciprocas, sino en el plano legitimo de
igualdad.

Los juristas romanos fueron quienes trazaron la impronta de las relaciones de


vecindad, concebida la propiedad con un alto matiz individualista, como señorío
absoluto e ilimitado, el derecho de vecindad significo una excepción a esta
concepción libérrima de la propiedad, y ya en la ley de las XII tablas se encuentran
evidencias de ello, a estas aparece ligada el concepto de immittere in alienum, al
referirse a toda injerencia dentro de los limites dominicales ajenos.[1]

Este es un termino de uso corriente en las fuentes romanas en este sentido


Ulpiano refiere en varios pasajes la prohibición de hacer o colocar en diversos
lugares públicos cualquier cosa que pueda destruirlo o deteriorarlo, salvo que
quien hace (facere) o coloca ( immittere) este autorizado para hacerlo.[2]

El mismo, resulta inferido a los efectos de la llamada teoría de la immissio a partir


de la interpretación del pasaje del Digesto D 8,5,8,5 ( Lib. XVII), donde aparece
junto a otros términos como immittere, imminere, impendere, concebido como
un concepto de gran extensión, que se utiliza para designar varios supuestos, en
los que se materializan las molestias de un predio sobre otro.

La formulación de la doctrina de la immissio resultante del genio jurídico romano,


derivó durante la etapa medieval hacia otras formas de delimitar la propiedad por
razón de vecindad, dando relevancia a la doctrina prohibitiva de los actos de
emulación. Se prohíben al propietario aquellos actos que sin reportarle utilidad
se realizan con ánimo de perjudicar al vecino (quoe alii nociet et sibi non posit).

Concepto: Es un límite a los derechos reales por motivos de interés privado, se


caracteriza por recaer sobre bienes inmuebles, se fundan en una situación de
próxima imidad, contigüidad o colindancia.
Legislación nacional: ARTÍCULO 115. (EJERCICIO DE LA PROPIEDAD EN PERJUICIO DE
LOS VECINOS).-

I. El propietario al ejercer su derecho y especialmente al explotar una industria o negocio


debe abstenerse de todo lo que pueda perjudicar a la propiedades vecinas, a la
seguridad, a la salud o al sosiego de quienes en ellas viven.

II. Esta disposición se hace extensiva a quienes poseen y a quienes detentan la cosa.

ARTÍCULO 116. (EDIFICIOS QUE AMENAZAN RUINA Y ÁRBOLES QUE CONSTITUYEN


PELIGRO).-

I. El propietario está obligado a mantener su fundo en buen estado y en condiciones que


no perjudiquen o afecten a la seguridad de terceros.

II. Cuando un edificio amenaza ruina, el vecino puede exigir la demolición o las
reparaciones necesarias, según corresponda.

III. Si un árbol constituye peligro se puede hacerlo arrancar o retirar.

SUBSECCIÓN II
DE LAS MOLESTIAS DE VECINDAD

ARTÍCULO 117. (INMISIONES).-

I. El propietario debe evitar a los fundos vecinos las penetraciones de olores, humo,
hollín, calor, luces de anuncio, trepidaciones o ruidos molestos u otras inmisiones,
cuando exceden a las obligaciones ordinarias de vecindad. Se tendrá en cuenta la
naturaleza de los lugares y la situación y destino de los inmuebles, conciliando en todo
caso los derechos de propiedad con las necesidades del desarrollo.

II. Esta disposición también se aplica a quienes poseen y a quienes detentan la cosa.

ARTÍCULO 118. (EXCAVACIONES O FOSOS).-

Al propietario de un fundo no le está permitido cavar o abrir fosos susceptibles de causar


ruina o desmoronamientos en los edificios de la heredad contigua, y perjudicar las
plantaciones existentes en ella, y puede ser obligado a guardar la distancia necesaria
para la seguridad del vecino, además de resarcir el daño

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