Capítulo 5: Objetivos
Con independencia de si utiliza una cámara SLR, de gran formato o compacta con zoom
incorporado, pronto querrá explorar las posibilidades de diferentes longitudes focales. Casi
todos los tipos de cámaras permiten el uso de accesorios, desde trípodes y otros soportes a
flashes y bolsas, muchos de los cuales vale la pena considerarlos como parte del equipo.
¿Por qué cambiar la longitud focal?
Los objetivos fijos (no zoom) considerados como estándar tienen una longitud focal de
50 mm para cámaras de 35 mm, 28-50 mm para cámaras digitales SLR, 100 mm para cámaras
de formato 6 x 7 cm, y 1 50 mm para cámaras de 10 x 12 cm. Como se muestra en la Figura 3.4,
estas combinaciones proporcionan un ángulo de visión de unos 45°.
Para entender por qué un ángulo de 45° se considera normal, mire a través del visor de
una cámara réflex de 35 mm con un objetivo de 50 mm. Sujétela en formato horizontal y
mantenga ambos ojos abiertos. Compare la escena a través del objetivo y a simple vista. Desde
luego, los ojos captan un área mayor, pero si se centra en el área cubierta por el objetivo y
aislada por el fotograma, verá que el tamaño relativo de las cosas a diferentes distancias es
muy similar al que perciben los ojos.
Con un mismo formato de cámara, pero cambiando de objetivo (o de longitud focal en un
zoom), es posible:
1. Modificar el ángulo de visión (ampliar o reducir el detalle de la imagen y,
consiguientemente, registrar una porción mayor de la escena)
2. Modificar la impresión visual de la distancia y, por tanto, suprimir o exagerar la
perspectiva de la imagen
Cada uno de estos cambios tiene una gran influencia en la estructura de la fotografía.
Incluir más o menos imagen
Utilizando un objetivo de mayor longitud focal (o ajustando el zoom en la posición
"tele") se consigue aumentar el tamaño del detalle en la imagen y, por tanto, se reduce el
ángulo de visión (figura 5.1). A primera vista uno parece estar más cerca del sujeto, pero solo
es una ilusión óptica causada por la ampliación (véase figura 5.2). Aumentar el tamaño de los
objetos de esta forma resulta útil cuando no es posible acercarse físicamente al sujeto, por
ejemplo, en fotografía deportiva o de naturaleza, retrato y arquitectura.
Cualquier movimiento de la cámara también se incrementa, de modo que si hace fotos
a pulso tendrá que ajustar una velocidad más rápida para evitar que la imagen quede movida
en la ampliación. Otros cambios incluyen la disminución de la profundidad de campo para la
misma abertura de diafragma. Un objetivo de 100 mm tiene la mitad de ángulo de visión y el
doble de aumento que uno de 50 mm, asumiendo sujetos distantes.
Sin embargo, colocando en la cámara un objetivo de menor longitud focal (o ajustando
el zoom a la posición angular) se logran efectos contrarios. Se incluye un área mayor de la
escena, el tamaño de los objetos se reduce y aumenta la profundidad de campo. Un objetivo
gran angular es particularmente útil para hacer fotografías en lugares pequeños, sobre todo
interiores, donde un objetivo estándar nunca parece cubrir el ángulo suficiente. También sirve
para fotografiar grupos, paisajes o cualquier sujeto de grandes dimensiones cuando no resulta
posible alejarse. El objetivo debe estar diseñado como gran angular. Nunca se debe intentar
usar un objetivo de 50 mm para formato universal como gran angular en una cámara de mayor
formato; probablemente la imagen se verá poco nítida y las esquinas se oscurecerán (véase
Figuras 5.3 y 5.4).
Modificar la perspectiva
Es importante tener en cuenta que los objetivos, con independencia de su focal, no
modifican la perspectiva, ya que ésta sólo depende del punto de vista. Cambiando la longitud
focal juntamente con la distancia de toma se influye sobre la perspectiva de la imagen. La
perspectiva está relacionada con el tamaño aparente de los objetos a diferentes distancias y
con el modo en que las líneas paralelas, vistas desde un ángulo oblicuo, convergen
aparentemente en un punto lejano de la escena; este hecho transmite una marcada sensación
de profundidad y distancia en imágenes bidimensionales de escenas tridimensionales.
Como muestra la Figura 5.5, si mira oblicuamente una valla de altura uniforme, verá la
parte cercana mucho más alta que la parte distante. La diferencia entre estas dos "alturas" es
directamente proporcional a la distancia que le separa del sujeto, de modo que, si la parte más
próxima está a 3 metros y la más alejada a 12 metros, la ratio de altura es de 4: 1. Pero si se
aleja hasta que la parte más próxima se encuentre a 10 metros y la más distante a 19 metros
(10 m + 9 m), la ratio será de sólo 1 ,9:1, y se reducirá el efecto de la perspectiva visual.
Por lo tanto, la perspectiva se modifica en función de la distancia que separa el objetivo del
sujeto. Pero si cambia de longitud focal puede modificar ficticiamente el punto de vista,
acercándose o alejándose para incluir la misma cantidad del sujeto. Observando la Figura 5.5
puede ver que si utiliza un objetivo de 50 mm el extremo más próximo del monumento se ve
más grande que el extremo más distante. Si utiliza un objetivo de 135 mm y se aleja para incluir
el mismo sujeto en el encuadre, la diferencia de tamaño entre ambos extremos será menos
acusada y se reducirá la sensación de profundidad. En el otro extremo, con un angular de 28
mm la cámara se tiene que acercar más para que el sujeto llene el encuadre. A esta distancia,
la diferencia entre los puntos más próximo y más distante se exagera (Figura 5.6).
Utilice una perspectiva exagerada (punto de vista cercano y objetivo gran angular) para
exagerar la distancia, caricaturizar una cara (nariz grande y orejas pequeñas) o enfatizar un
objeto situado en primer plano. De forma parecida, se puede crear un ángulo dinámico
encuadrando un edificio desde abajo para exagerar su altura.
Utilice una perspectiva plana (punto de vista distante y teleobjetivo) para comprimir el
espacio, de modo que una serie de objetos situados a diferentes distancias parezcan estar en
un mismo plano. Por ejemplo, para añadir un efecto claustrofóbico a una carretera llena de
automóviles o a una manifestación. En fotografía de paisaje una perspectiva plana ayuda a que
las características del fondo dominen sobre las del plano intermedio, o a que ambas se fundan
entre sí. Los retratos tienden a ser más favorecedores; la nariz y las orejas adquieren
proporciones próximas a la real, por lo que es aconsejable utilizar un objetivo con una longitud
focal algo mayor que la estándar (Figura 5.7).
Conviene experimentar con la perspectiva y aprender a sacarle provecho. Pero si se
exagera (teleobjetivo y ojo de pez) sus efectos desvían la atención del motivo. Véase también
manipulación digital de la perspectiva, en el Capítulo 14.
La apariencia de la perspectiva en una fotografía también depende del tamaño de la
ampliación y de la distancia de observación. Estrictamente, una imagen parece natural en
cuanto a escala y perspectiva si la relación entre la anchura de la fotografía y la distancia de
observación es igual a la relación entre la anchura del sujeto y la distancia que lo separa de la
cámara (cuando se captó la imagen).
Esto significa que si se fotografía un sujeto que mide 4 metros de ancho desde 8
metros de distancia (relación 1:2), la copia parecerá normal si se mira desde una distancia igual
al doble de su anchura; una copia de 12,5 cm de ancho se vería desde 25 cm de distancia, o
una copia de 50 cm desde 100 cm. En la práctica, tendemos a mirar todas las copias de tamaño
más o menos normal desde unos 25-30 cm, una distancia que parece reproducir
correctamente la perspectiva de un objetivo estándar. Pero mirar desde la misma distancia
fotografías próximas tornadas con un angular y fotografías distantes tomadas con un
teleobjetivo aumenta el efecto de su perspectiva. Para exagerar visualmente la compresión del
espacio, amplíe mucho las fotografías tomadas con teleobjetivo (ángulo de visión estrecho) y
cuélguelas en habitaciones pequeñas, donde el espectador tenga que estar muy cerca (véase
también Figura 5.8).
Los objetivos en la práctica
En las cámaras de gran formato los objetivos tienen el obturador incorporado, y se
cambian juntamente con el panel. Cuando se coloca un gran angular el objetivo debe estar m
uy cerca de la pantalla de enfoque para que la imagen se vea nítida. Esto implica utilizar un
panel rebajado o retirar el fuelle normal y poner uno más corto de tipo bolsa (Figura 5.9). Hay
que procurar no incluir la parte delantera del raíl (o el panel frontal de una cámara portátil) en
el área cubierta por el objetivo. Los objetivos de mayor longitud focal simplemente requieren
una mayor extensión de fuelle. Algunos de estos objetivos son de longitud focal doble o incluso
triple. Retirando o cambiando elementos es posible modificar la longitud focal. Estos objetivos
tienen tres series de identificaciones de longitud focal y abertura, por lo general en distintos
colores.
En la actualidad, la mayor variedad de objetivos intercambiables se fabrica sobre todo
para cámaras SLR de 35 mm y formatos digitales (Figura 5.10). Originariamente, la gama de
objetivos era bastante reducida debido a la imposibilidad de situar los angulares muy cerca de
la película, donde impedían el movimiento del espejo, y al tamaño y peso de los teleobjetivos.
El problema de la longitud física se ha solventado ópticamente fabricando los objetivos de focal
larga con diseño de telefoto (o teleobjetivo), y los angulares con diseño de telefoto invertido (o
retrofoco). La mayoría de los gran angulares para formato medio y 35 mm obedecen a un
diseño de telefoto invertido; virtualmente todos los objetivos de longitud focal larga son
telefotos, o teleobjetivos. Por este motivo tendemos a usar la palabra "teleobjetivo" como
sinónimo de focal larga.
Cobertura del objetivo. Como se puede ver en la Figura 5.3, el área que cubre un
objetivo con calidad de imagen aceptable es limitada. Un objetivo diseñado para una cámara
de 35 mm reproducirá con nitidez un círculo de al menos 43 mm de diámetro. Pero si ese
mismo objetivo se usa en una cámara de 6 x 6 cm las esquinas de la imagen tendrán peor
definición, y en una cámara de 10 x 12 cm los bordes y las esquinas quedarán oscuros.
Independientemente de su longitud focal, los objetivos están diseñados para "cubrir" un
formato de imagen concreto. Se puede usar un objetivo para un formato menor, pero no
mayor. En la práctica no resulta posible equivocarse de objetivo porque las monturas son
distintas.
Las monturas también difieren entre marcas de un mismo formato; no se puede
montar un objetivo de Nikon en una cámara Olympus y viceversa. Cada marca también tiene
diferentes acoples mecánicos y eléctricos (patentados) entre el cuerpo y los objetivos para
transmitir información acerca de la abertura del diafragma, la velocidad de obturación, el
control del autofoco, etc. Cuando un fabricante desarrolla un cuerpo nuevo, también cambia la
montura de los objetivos para mantener la fidelidad del usuario; esto se hace sólo cuando las
circunstancias lo requieren (por ejemplo, de Canon F a Canon EOS).\
Los fabricantes independientes producen ópticas para una amplia gama de cámaras. La
calidad de los objetivos de marcas independientes varía mucho más que la de los objetivos del
propio fabricante de la cámara. Este último debe alcanzar un estándar mínimo para mantener
su reputación. Las mejores marcas independientes ofrecen una consistencia equivalente, pero
los objetivos más baratos siguen un control de calidad menos estricto y pueden ser desde
buenos a bastante malos. Consulte estudios independientes para comparar distintos modelos.
Tipos de objetivos
Gran angulares. No hay duda de que los objetivos estándar (longitud focal normal)
representan la mejor relación entre calidad y precio. Como se fabrican muchas unidades, son
más baratos y ofrecen aberturas mayores que angulares, teleobjetivos y zoom. Sin embargo, la
mayoría de los fotógrafos pronto desean ampliar la gama de opciones con uno o más objetivos
adicionales. A menudo, el segundo objetivo más útil es un gran angular (70-80° de campo de
visión). La longitud focal más habitual es de 28 mm para el formato de 35 mm (40 mm para 6 x
6 cm, y 90 mm para 10 x 12 cm). Los objetivos con un ángulo de visión superior a 80° (24 mm
para formato 35 mm) empiezan a mostrar "distorsión de gran angular"; es decir, los objetos
próximos a las esquinas y a los bordes largos de la imagen parecen más alargados de lo que
realmente son (Figura 5.11). Es como exagerar aún más la perspectiva, aunque se disimula el
efecto incluyendo en esas zonas escenas planas como cielo o tierra.
Otra característica de los gran angulares es que proporcionan mayor profundidad de
campo que un objetivo normal a la misma abertura. Esto puede ser una ventaja, pero también
hace más difícil enfatizar ciertos sujetos a través de un enfoque diferenciado. Los angulares
extremos prácticamente no se han de enfocar para registrar la imagen con nitidez y su
profundidad de campo se extiende desde unos pocos centímetros a infinito (Figura 5.12).
Tampoco reproducen con fidelidad las líneas verticales u horizontales cercanas a los bordes del
encuadre (véase objetivos "ojo de pez ' Figura 5.13).
Teleobjetivos. Un teleobjetivo permite seleccionar un área más reducida que un
objetivo estándar. Un tele moderado, de unos 100 mm para formato 35 mm (24°), resulta ideal
para fotografía de retrato. Permite llenar el encuadre con una cara desde aproximadamente 1,5
metros de distancia, evitando los efectos de una perspectiva exagerada y reduciendo la
presencia de la cámara. Los teleobjetivos son necesarios para fotografía de naturaleza,
deportes. etc., cuando no es posible acercarse mucho al sujeto o para cualquier escena que se
quiera captar desde lejos para comprimir la perspectiva (véase Figura 5.7): temas como vida
salvaje, actividades dinámicas o cualquier motivo al que uno no se pueda acercar mucho.
Para fotografiar bodegones en un estudio, de nuevo un tele corto resulta ideal. Con
bodegones de comida, por ejemplo, estos objetivos permiten alejar la cámara del sujeto,
evitando cualquier distorsión elíptica de los platos, vasos, etc.
En general, los objetivos con un ángulo de visión inferior a 18° empiezan a reproducir
las cosas con una relación de escala "poco natural" entre el plano más próximo y el más
distante. El efecto es algo así como mirar la escena a través de un telescopio. Cuanto mayor es
la longitud focal del teleobjetivo, más difícil es lograr suficiente profundidad de campo y evitar
que el movimiento de la cámara se refleje en la fotografía. Como regla general práctica, la
velocidad más lenta que debe utilizarse es igual a la inversa de la focal, o sea, no más lenta de
1/250 seg con un teleobjetivo de 200 mm 1/500 seg con un 500 mm etc. Los objetivos con
estabilización de imagen ayudan a solucionar este problema (véase página 59).
En los teleobjetivos de focal muy larga (más de 300 mm para cámaras de formato 35
mm) el contraste de la imagen es, por lo general, menor que en los objetivos estándar, sobre
todo en fotografía de paisaje, donde las condiciones atmosféricas pasan factura. La definición
se resiente en las fotografías tomadas a través de ventanas. Otro problema es el tamaño y el
peso de los súper teleobjetivos. Por encima de 500 mm es normal tener que montar el objetivo
sobre el trípode en lugar de la cámara (Figura 5.14).
En el mercado se pueden encontrar convertidores para gran angular y teleobjetivo. El
convertidor gran angular se enrosca sobre el elemento frontal del objetivo y, por lo general,
reduce su longitud focal en un 40 %. El convertidor tele se coloca entre el cuerpo de la cámara
y el objetivo. Siempre que el convertidor tenga varios elementos ópticos y esté diseñado para
un objetivo concreto, la calidad de imagen no se reduce excesivamente. Un convertidor de 2x
dobla la longitud focal del objetivo, pero reduce la luminosidad en dos puntos de diafragma.
Los convertidores gran angular acostumbran a deteriorar más la calidad de imagen, sobre todo
en las esquinas; así, para conseguir una mejor definición se deben usar siempre a diafragmas
cerrados.
¿Objetivos fijos o zoom?
Un zoom es un objetivo de longitud focal variable, modificada por una serie de
elementos internos desplazables. La mayoría de las cámaras compactas incorporan un objetivo
zoom no intercambiable. Sin embargo, en las cámaras réflex se puede decidir entre una serie
de objetivos fijos o uno o varios zoom. El control de la distancia focal se lleva a acabo con un
anillo independiente en los objetivos para cámaras SLR, o mediante un motor en las cámaras
compactas.
Los zoom de buena calidad son ópticamente complejos; el plano de enfoque no debe
cambiar con la longitud focal, y el diafragma debe abrirse o cerrarse para que el número f
permanezca constante. También, la corrección de las aberraciones ópticas debe ser adecuada
para mantener una buena calidad de imagen. Los mejores zoom ofrecen casi la misma calidad
óptica que los objetivos fijos, excepto en los extremos de la gama focal. Los límites de
corrección de las aberraciones ópticas en los extremos de focal hacen que las líneas rectas
próximas a los bordes largos se curven hacía dentro o hacia fuera, y la resolución en los bordes
puede reducirse ligeramente. Como se puede ver en la Figura 5.15, la mayoría de objetivos
zoom cubren distancias focales de entre estándar y tele (50-200 mm). Pero cada vez son más
habituales los zoom angular, es decir, tele entre 24 Y 105 mm y zoom tele entre 200 y 600 mm.
Quizá los más manejables y útiles sean los que cubren una gama de focales entre angular y
normal, por ejemplo 28-80 mm.
Las ventajas prácticas de los objetivos zoom son:
1. Dentro de los límites de la gama focal es posible ajustar un cambio continuo del
tamaño de la imagen, lo que resulta bastante más flexible que tener varios objetivos
fijos.
2. Capacidad para encuadrar imágenes de acción, retratos y deportes, donde todo es
inesperado y el fotógrafo puede estar demasiado cerca o demasiado lejos para disparar
con un objetivo fijo.
3. No hay riesgo de perder oportunidades por estar cambiando de objetivo en el
momento decisivo.
4. Menos cosas que llevar.
5. Posibilidad de cambiar la longitud focal durante la exposición, para crear efectos
especiales (desenfoque radial).
6. La mayoría de los objetivos zoom tienen un “modo macro” para hacer fotos de cerca
(véase página 107).
Las desventajas de los objetivos zoom son:
1. La abertura más grande es aproximadamente entre 1 y 1,5 puntos menor que en un
objetivo fijo. Por ejemplo, f/3,5 en lugar de f/2.
2. Los zoom son más caros y voluminosos que los objetivos fijos de focales equivalentes.
3. La escala de enfoque continuo normalmente no llega a distancias muy cortas
4. Los modelos baratos ofrecen menos contraste y definición, y distorsionan las formas en
los extremos de focal.
5. Los objetivos zoom incentivan la pereza a la hora de usar la perspectiva. Suele caerse
en la tentación de llenar el encuadre desde una posición fija. En lugar de ello, se
debería elegir el punto de vista y la distancia de toma para aprovechar al máximo las
yuxtaposiciones, exagerar o aplanar la perspectiva. Solo entonces hay que ajustar la
distancia focal para enmarcar con exactitud el área elegida.
Incluso los objetivos zoom de mayor calidad pueden cambiar la abertura máxima a lo largo
de su recorrido, y por ejemplo dar medio o un punto menos de luminosidad en la focal más
larga; entonces, la abertura máxima se expresa, por ejemplo, como 1:3.5-4.5. Esto no es
importante si la cámara incorpora fotómetro TTL, pero se debe tener siempre en cuenta en
caso de utilizar un fotómetro de mano o un flash externo no dedicado (página 255).
La profundidad de campo varía a lo largo de la gama focal a menos que se compense
cerrando o abriendo el diafragma. Es mayor a distancias focales cortas, por lo que en
situaciones críticas es mejor enfocar en la posición tele y luego ajustar la focal necesaria.
El número de objetivos zoom diseñados para cámaras de formato medio (por ejemplo 6 x 6
o 6 x 7) es mucho menor. No sólo el mercado es más reducido, sino que el peso y el tamaño
también se incrementan. (Un zoom 100-200 mm 1 :4.8 fácilmente puede pesar 2180 gramos,
contra los 480 gramos de un objetivo fijo de 80 mm 1:2).
Otros objetivos que vale la pena considerar tanto para 35 mm como para formato
medio son los descentrables (Apéndice B, Figura B1) y los macro (véase página 107). Rara vez
vale la pena comprar teleobjetivos largos; por ejemplo, un 600 mm f/4 para formato 35 mm
cuesta más de treinta veces lo que un 50 mm del mismo fabricante. En lugar de ello es posible
alquilarlos para trabajos poco usuales, cuando la distorsión óptica y una perspectiva poco
natural son elementos esenciales. En la mayoría de trabajos estos objetivos son más que nada
una distracción, y su efecto resulta monótono si se utilizan demasiado. Por lo general es mejor
moverse hacia delante o hacia atrás y usar ópticas de focal más estándar (figura 5.16).
Equipo para fotografías macro
La distancia mínima de enfoque depende del espacio máximo que un objetivo se
puede separar de la película con relación a su longitud focal. Como norma general, esta
distancia equivale a diez veces la longitud focal del objetivo. Una cámara de 35 mm con un
objetivo estándar de 50 mm enfocado a la distancia más próxima reproduce los objetos a 1/10
de su tamaño real magnificación de 0,1x.
La mayoría de las cámaras de gran formato tienen fuelles que pueden alargarse, como
mínimo hasta 360 mm. Con un objetivo estándar (180 mm) es posible acercarse lo suficiente
como para lograr una relación de 1:1, magnificación de 1 x.
Factores de ampliación mayores requieren fuelles más largos (Figura 5.17). Para hacer
fotografías macro con cámaras de formato 35 mm o formato medio se necesita un equipo
adicional. Existen varias opciones (Figura 5.18):
1. Añadir uno o varios tubos de extensión, o un fuelle, entre el cuerpo de la cámara y el
objetivo.
2. Utilizar un objetivo "macro".
3. Utilizar un objetivo zoom con ajuste "macro".
4. Añadir una lente de aproximación al objetivo.
Fuelles y tubos de extensión
Un fuelle proporciona la mayor flexibilidad para enfocar sujetos desde muy cerca,
aunque a la mínima extensión su volumen no permite captar imágenes nítidas más allá de 30
metros. Los tubos de extensión son más baratos que los fuelles. Vienen en juegos de tres
unidades (normalmente de 7, 14 y 25 mm para cámaras de 35 mm). Permiten siete longitudes
distintas, individualmente o combinados. Con el sistema de enfoque de la cámara cada uno
proporciona una gama de distancias solapadas, lo que permite lograr un enfoque
relativamente continuo (véase Figura 5.19).
Los fuelles y tubos de extensión más simples no son "automáticos", lo que significa que
el diafragma del objetivo no permanece abierto a menos que se seleccione la abertura más
grande. Por lo tanto, hay que estar preparados para componer y enfocar imágenes poco
luminosas en caso de seleccionar una abertura pequeña. Las unidades "automáticas"
mantienen una conexión mecánica entre el objetivo y el cuerpo de la cámara, de modo que el
sistema automático de diafragmas sigue funcionando normalmente. Por lo general, los
sistemas autofoco no funcionan con fuelles o tubos de extensión, ya que estos carecen de las
conexiones electrónicas necesarias.
En todos los casos, el fotómetro TTL de la cámara mide correctamente la exposición.
Sin embargo, con las opciones 1-3, si se utiliza cualquier otra forma de medición (como por
ejemplo un fotómetro de mano), la lectura debe incrementarse para compensar la absorción
de luz provocada por la inusual distancia entre el objetivo y la película (véase página 249).
Objetivos macro
Los objetivos macro están diseñados para trabajar a distancias muy cortas, ofreciendo
el mejor rendimiento y la máxima corrección de las aberraciones ópticas. (El término
"fotografía macro" se refiere a un factor de ampliación de aproximadamente 1:1.) Cuestan
bastante más que los objetivos normales y también tienen una gama de aberturas más amplia,
por ejemplo, de f/2,8 a f/32.
El movimiento del anillo de enfoque de un objetivo macro es continuo desde infinito
hasta el factor máximo de ampliación (1:2 o más). Esta característica, además del sistema de
diafragma automático, hace que los objetivos macro sean muy prácticos y cómodos de usar. A
infinito su rendimiento es muy bueno, pero es en fotografía de proximidad cuando revelan
todo su potencial, aventajando en mucho a los objetivos normales en combinación con tubos
de extensión o fuelles. Si practica asiduamente la fotografía macro, un objetivo específico es
una buena inversión.
Zoom macro
Muchos objetivos zoom ajustados a la focal tele permiten seleccionar una posición
"macro", que reajusta los elementos internos. En la posición macro se puede lograr un factor
de ampliación de 1:4. Algunos zoom proporcionan una calidad más bien pobre, sobre todo en
las esquinas del fotograma.
Recientemente han aparecido unos pocos objetivos zoom macro para cámaras de 35
mm, con un rendimiento muy superior. Estos objetivos tienen una gama focal de entre 70 y 170
mm. Permiten enfocar el sujeto desde 150 cm con una calidad de imagen muy elevada. Son
bastante caros, pero al igual que los teleobjetivos también se pueden alquilar.
Accesorios para fotografías macro
Si coloca una lente de aproximación (efecto convergente) en un objetivo estándar su
longitud focal cambia. O, dicho de otro modo, la combinación permite enfocar a una distancia
igual a la longitud focal equivalente cuando el objetivo está ajustado a infinito. Las lentes de
aproximación están calibradas en dioptrías. como 1, 2, 3, etc. Cuanto mayor es el valor en
dioptrías, mayor es el factor de aumento y menor la longitud focal. Una dioptría es una unidad
de medida de la potencia óptica de una lente (o espejo curvo) que equivale al recíproco de la
longitud focal medida en metros (es decir, 1/metros). Por ejemplo, una lente de 3 dioptrías
enfoca los rayos paralelos de luz a 1/3 de metro (33,3 cm).
Añadir una lente de aproximación permite tomar fotografías a distancias cortas sin
aumentar la distancia entre el objetivo y la película; es decir, la exposición no se incrementa.
Por lo tanto, son adecuadas para cámaras de objetivo fijo. Las lentes de aproximación se
acoplan a presión o se enroscan al anillo frontal del objetivo. Las comercializan fabricantes de
filtros y de cámaras.
Ópticas especializadas
Es posible acoplar el cuerpo de la cámara a equipos ópticos especializados, como
telescopios, microscopios, etc. Para ello suelen utilizarse cámaras de 35 mm o digitales con un
adaptador estándar conocido como montura T. Se trata de un collar con rosca que se coloca en
sustitución del ocular del telescopio. Se requiere un adaptador en forma de T para acoplar la
cámara mediante su propia montura de bayoneta. Las monturas T se fabrican para Nikon,
Canon, Pentax, etc. (véase Figura 5·20). Las cámaras digitales compactas también se pueden
utilizar con un adaptador "Digiscope", que permite acoplarlas directamente al ocular de un
telescopio o un microscopio y fotografiar por medio de la proyección en el ocular.
Accesorios esenciales y opcionales
Elegir otros accesorios para el equipo es más bien una cuestión de preferencias
personales. El trípode es uno de los accesorios más valiosos en términos de incremento de
calidad y precio. Una base fija tiene efectos obvios sobre la nitidez de imagen, pero también
permite una composición más cuidada. Elija el trípode en función del tamaño y el peso de la
cámara y de los objetivos, y no pase por alto el valor de un buen trípode de sobremesa con
rótula. Uno de estos "mini trípodes” lo puede llevar siempre dentro de la bolsa. En fotografía
de acción. especialmente con teleobjetivos, puede utilizar un monopié, mucho más ligero y
menos aparato que un trípode.
Si la cámara no tiene fotómetro incorporado debería comprar uno de mano (véase
página 245). También necesitará filtros para blanco y negro y color (Capitulo 9), además de un
portafiltros para poder adaptar accesorios con diferentes diámetros de rosca. Un parasol
(Figura 5.21) resulta de gran ayuda para evitar la entrada de luz parásita y proteger la lente
frontal del objetivo. Sin embargo, el parasol no debe ser demasiado largo; de lo contrario
podría interferir en el campo de visión del objetivo. Hay que tener especial cuidado cuando se
usa un zoom en la posición angular y a diafragmas cerrados.
Probablemente necesitará un flash portátil. Puede ser de elevada potencia (tipo
martillo), adecuado para iluminar interiores amplios, o compacto, que se monta en la zapata de
la cámara (Página 253). Véase también flashes de estudio, Capítulo 7.
Existen unos cuantos accesorios para facilitar el encuadre y el enfoque. Un ocular para el visor
de una cámara réflex ayuda a prevenir reflejos y evita la entrada de luz lateral, que puede
confundir al fotómetro. Un ocular en ángulo recto es útil para tomas desde posiciones bajas o
para hacer reproducciones (la cámara está paralela al suelo). Unas pocas cámaras de 35 mm y
la mayoría de formato medio permiten cambiar el pentaprisma. Se puede poner un visor de
capuchón (a nivel de la cintura), de aumento o de acción. En algunos modelos también es
posible cambiar la pantalla de enfoque y sustituirla por una de cuadrícula para trabajos
arquitectónicos.
Conviene tener suficientes chasis de película en hojas para cámaras de gran formato, o
chasis (película en rollo) para cámaras que permitan intercambiar el respaldo. Un respaldo de
película instantánea es una buena inversión para fotografía profesional (cámaras de gran
formato y formato medio). Permiten hacer una comprobación visual de la luz, la composición,
la exposición y confirmar el correcto funcionamiento del flash y del obturador. Aunque
actualmente la película Polaroid está fuera de producción, Fuji produce una gama similar de
productos.
Todas las marcas reconocidas ofrecen docenas de accesorios, desde respaldos
fechadores hasta carcasas para fotografía submarina y sistemas de control remoto por radio o
infrarrojo. (Véase también respaldos digitales, página 128.) Una bolsa opaca es útil si la película
se engancha en el interior de la cámara o para cambiar película en hojas con luz ambiente.
Otros accesorios que deberían incluirse en la bolsa fotográfica son un cepillo con pera de aire,
una gamuza para limpiar los objetivos y filtros y pilas de repuesto.
También necesitará una o varias bolsas para guardar el equipo fotográfico. Las hay de
varios tipos. Las maletas metálicas de gran tamaño, adecuadas para cámaras de gran formato
(de campo), tienen compartimentos interiores de espuma donde guardar las piezas del equipo
y los diferentes accesorios. Este tipo de maleta tiene la ventaja de que se puede poner encima,
por ejemplo, para aumentar la altura máxima del trípode y encuadrar una escena desde un
punto de vista más elevado. Las maletas metálicas de menor tamaño son adecuadas para
equipos de formato medio y de 35 mm. El interior está dividido en paneles que el usuario
puede disponer a su gusto para adaptar el espacio disponible a su equipo. (Para no alentar
robos evite las maletas que anuncian claramente su contenido.) Una bolsa de hombro
resistente e impermeable con bolsillos y compartimentos ajustables es uno de los sistemas más
recomendables para llevar un equipo de 35 mm. Existen unas cuantas empresas que fabrican
diferentes tipos de bolsas y maletas, incluyendo modelos totalmente estancos con válvula de
vacío, lo que permite el transporte en avión con seguridad.
Diferentes equipos para diferentes trabajos
No hay dos fotógrafos que coincidan en el contenido de un equipo "ideal". Lo normal
es que el equipo vaya creciendo poco a poco a medida que el usuario expande la gama de
motivos fotográficos. Por ello, es preferible no comprar todo el equipo al mismo tiempo. Las
listas de equipo en la Figura 5.22 son por tanto una sugerencia general. Estos equipos son
razonablemente versátiles dentro de los límites de una cámara de 10 x 12 cm, una réflex de 6 x
6 cm y una réflex de 35 mm o digital. Para trabajos concretos se podría simplificar cada uno de
estos equipos, descartando algunos accesorios y quizá añadiendo otros. Por ejemplo, a muchos
fotógrafos profesionales especializados en deporte y acción les gustaría disponer de un zoom
300-1200 mm.
Ejemplos de equipos fotográficos. Además, cada equipo necesita un trípode apropiado,
parasoles, filtros y cable disparador (figura 5.22):
1. Equipo de 35 mm
Dos cuerpos
Objetivos de 28, 50 y 105 mm o un zoom de gama focal equivalente
Teleconvertidor
Tubos de extensión
Flash
2. Equipo de formato medio (6 x 6 cm)
Un cuerpo
Dos chasis
Respaldo de película instantánea
Objetivos de 50, 80 y 200 mm
Visor de aumento
Pentaprisma
Tubos de extensión
Fotómetro de mano
Flash
3. Equipo de gran formato (10 x 12 cm)
Cámara con fuelles estándar y para objetivos gran angular
Objetivos de 90, 180 y 240 mm
Chasis dobles para película en hojas
Respaldo de película instantánea
Visor de capuchón (metálico o de tela)
Fotómetro de mano
Resumen
Cambiando la distancia focal se modifica el tamaño de la imagen y el ángulo de visión.
Un objetivo de longitud focal larga aumenta el tamaño de la imagen, reduce la
profundidad de campo y proporciona un ángulo de visión más estrecho. exagerando
los efectos del movimiento de la cámara.
Un objetivo de longitud focal corta (gran angular) reduce el tamaño de la imagen,
incrementa la profundidad de campo y proporciona un ángulo de visión más amplio,
limitando los efectos del movimiento de la cámara (trepidación). Los gran angulares
extremos distorsionan las formas de los objetos más alejados del centro.
La perspectiva depende del punto de vista de la cámara y de la distancia relativa a la
que se encuentran los diferentes elementos de una escena. Los resultados también se
ven influenciados por el tamaño de la copia y por la distancia de observación
Para exagerar la perspectiva acérquese al motivo y utilice un gran angular. Para
comprimirla, aléjese del motivo y utilice un teleobjetivo.
Las focales extremas proporcionan imágenes poco naturales, por lo que deben
utilizarse con moderación. Los equipos más versátiles contienen angulares y teles
moderados, además de un objetivo estándar o (cámaras de 35 mm) uno o dos zooms
equivalentes.
Los objetivos zoom proporcionan una gama focal continua, que agiliza la toma de
fotografías. Permiten el efecto zoom (cambiar de focal durante la exposición) y cuentan
con posición macro. Pero tienen una abertura máxima menor y por lo general abultan
y pesan más que los objetivos fijos.
Aumentando la distancia objetivo-película se puede reducir mucho la distancia de
enfoque. Esto se puede lograr con tubos de extensión, fuelles y objetivos macro
específicos. Si la luz no se mide con un fotómetro TTL (incorporado en la cámara) hay
que incrementar la exposición. Otra alternativa consiste en adaptar un lente de
aproximación al anillo frontal del objetivo. Los tubos de extensión y los fuelles pueden
afectar a la calidad de imagen.
Los accesorios más útiles son: trípode, cable disparador, filtros, parasol, flash y
fotómetro de mano. También chasis extra de película, respaldos, un cuerpo de
repuesto, complementos para el visor y una bolsa o maleta para transportar el equipo.