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Ortorexia: Obsesión por Comer Saludable

La ortorexia es un trastorno alimenticio caracterizado por una obsesión por comer alimentos considerados saludables y sanos, lo que puede llevar a restricciones alimenticias excesivas, aislamiento social y problemas de salud. Las personas con ortorexia dedican gran parte de su tiempo a planificar dietas estrictas y se sienten culpables cuando no las siguen, lo que puede empeorar el trastorno. Aunque comer de forma saludable es positivo, la ortorexia lo lleva a un extremo perjudicial.

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Ortorexia: Obsesión por Comer Saludable

La ortorexia es un trastorno alimenticio caracterizado por una obsesión por comer alimentos considerados saludables y sanos, lo que puede llevar a restricciones alimenticias excesivas, aislamiento social y problemas de salud. Las personas con ortorexia dedican gran parte de su tiempo a planificar dietas estrictas y se sienten culpables cuando no las siguen, lo que puede empeorar el trastorno. Aunque comer de forma saludable es positivo, la ortorexia lo lleva a un extremo perjudicial.

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ORTOREXIA: Cuando Comer Sano deja de ser Sano...

Todos nos preocupamos por comer alimentos sanos, pero cuando ese
comportamiento normal pasa a convertirse en una obsesión que entrañe peligros
para la salud ya pasa a calificarse como ortorexia.

Esta condición, cada vez más patente en las sociedades occidentales, tiene como
precedentes la obsesión por las dietas, el culto al cuerpo y el miedo a la comida
tratada con productos artificiales.

La ortorexia es una obsesión o preocupación extrema por la salud, centrada en


comer lo más sano posible, que puede convertirse en un serio trastorno. Las
personas afectadas experimentan sentimientos muy marcados hacia los
alimentos.

Algunas de las características físicas y psíquicas de la ortorexia son la


inseguridad, la rigidez, elevado nivel de autoexigencia y perfeccionismo, rasgos
obsesivos, tendencia al aislamiento y muy mal manejo de la ansiedad.

Las personas con ortorexia se obsesionan de manera patológica por consumir


sólo comida de cierto tipo: orgánica, vegetal, sin conservantes, sin grasas, sin
carnes, o sólo frutas, o sólo alimentos crudos. La forma de preparación - verduras
cortadas de determinada manera-- y los materiales utilizados - sólo cerámica o
sólo madera, etc.- también son parte del ritual obsesivo.

Para estas personas, un producto conservado es "peligroso", "artificial" un


alimento producido industrialmente, "saludable" un producto biológico... Además,
se ha comprobado que sienten un fuerte deseo de comer cuando están nerviosas,
emocionadas, felices o culpables.

Estos son algunos de los resultados que se desprenden de un estudio con una
propuesta para el diagnóstico del trastorno llevado a cabo por expertos en el tema
del Instituto de Ciencias de la Alimentación Universidad de Roma La Sapienza, en
Italia hace varios años. En esta investigación participaron 404 individuos y se
estimó una prevalencia de ortorexia del 6,9%. En otro estudio, publicado en la
revista "Appetite" y realizado entre 318 médicos residentes en un hospital de
Ankara, en Turquía, se estimó que el 45,5% de los participantes obtenían una
puntuación compatible con la ortorexia.

Cabe destacar que las personas que padecen ortorexia recorren kilómetros para
adquirir los alimentos que desean pagando por ellos hasta diez veces más que por
los ordinarios; si no los encuentran o dudan de su inmaculado origen, prefieren
ayunar; huyen de los restaurantes y rehusan invitaciones para merendar en casa
de los amigos por no saber qué les van a ofrecer. Cuando incumplen sus
propósitos, les embarga un sentimiento de culpa que desemboca en estrictas
dietas o ayunos.

Ya sea en busca de una cura para un trastorno específico, o simplemente


excediéndose en su preocupación por llevar una alimentación sana, los
ortoréxicos desarrollan sus propias reglas alimentarias, cada vez más específicas.
Dedican cada vez más tiempo a resolver cómo cumplir su régimen dietético
autoimpuesto y se ven obligados a planear sus comidas con varios días de
antelación. Tienden a llevar un “equipo de supervivencia” con su propia comida
cuando salen, ya que no pueden comer los alimentos disponibles por miedo a las
grasas, las sustancias químicas o el ingrediente al cual le tengan fobia.

Para seguir un régimen de este tipo estas personas hacen prueba de una gran
fuerza de voluntad, lo que hace que se consideren superiores a las personas que
no son capaces de semejante autocontrol.

“Alguien que se pasa el tiempo comiendo galletas de quinoa y tofu puede sentirse
tan santo como si hubiera dedicado su vida a ayudar a los desamparados”, señala
el Dr. Steve Bratman, que fue el primero en describir la ortorexia en 1997. Por el
contrario, si el ortoréxico rompe sus votos y sucumbe a la tentación de los
alimentos “prohibidos”, se siente culpable y corrompido, lo que les lleva a
castigarse con reglas dietéticas aún más estrictas o con abstinencia. Este
comportamiento es similar al de las personas que sufren anorexia o bulimia
nerviosa, sin embargo, los anoréxicos y bulímicos se preocupan por la cantidad de
comida que consumen, mientras que los ortoréxicos se obsesionan con la calidad
de la misma.

En 2001 el doctor Steven Bratman publicó un libro titulado "Adictos a la comida


sana: Ortorexia Nerviosa-Superando la obsesión por la alimentación saludable"
(titulado en inglés Health Food Junkies: Orthorexia Nervosa - Overcoming the
Obsession with Healthful Eating- [Link]
junkies-steven-bratman-md/1014265594?ean=9780767906302).

En ese libro desarrolló en profundidad el tema de la ortorexia nerviosa. Bratman


define la ortorexia como la obsesión desmesurada por mantener una alimentación
saludable de forma constante. Es difícil determinar cuándo una persona llega a
ese nivel de obsesividad y varios científicos rechazan totalmente este término
explicando que en realidad lo que se define como ortorexia no es más que una
variación o manifestación de la anorexia. Sin embargo Bratman asegura que aún
cuando la ortorexia puede derivar en casos de anorexia, la fundamental distinción
entre ambas es la motivación personal que impulsa a la persona a tener
determinada conducta.

Las personas definidas como ortoréxicas no se caracterizan por volver rutina el


evitar la comida, sino por considerarla tan importante y central que les impide
desarrollarse personalmente en otros aspectos de su vida.

Características de las personas con ortorexia:

- Obsesión desordenada para comer alimentos sanos (naturales).

- Suelen ser personas con comportamientos obsesivo-compulsivos y los que han


sufrido anorexia nerviosa tienen predisposición a padecerla.

- Dedican más de tres horas al día en pensar qué van a comer, incorporando y
descartando compulsivamente opciones según qué tan sanas puedan
resultarse.

- Se sienten “mejores que los otros” por el tipo de dieta que llevan, pero no su
placer se despliega a un nivel intelectual.
- Se aíslan. Prefieren no estar con grupos de personas que no comparten su forma
de comer.

- Prefieren saltear comidas, incluso durante días, antes que comer algo que no
cumpla sus estándares.

Pero la conducta más característica que afecta tanto a este tipo de dieta como a
muchas otras, es el hecho de sentir culpa cuando realizan decisiones que no
consideran lo suficientemente buenas. Por ejemplo, si la persona tiene tanta
hambre que ya no está dispuesta a saltear una comida y termina comiendo
cualquier cosa, se sentirá culpable por eso y se condenará personalmente por no
haber sido lo suficientemente fuerte como para mantenerse disciplinado a pesar
de todo.

Efectos de la ortorexia. ¿Cómo afecta a la salud y a la vida social?

En la medida en que la dieta se hace más severa, si se excluyen alimentos


considerados básicos para el normal funcionamiento del organismo.

Esta condición puede tener graves efectos sobre la salud. Por ejemplo, la
supresión de grasas puede comprometer la ingesta de vitaminas liposolubles y
ácidos grasos, ambos imprescindibles para el organismo.

También puede acarrear carencias nutricionales si la persona ortoréxica no


sustituye los alimentos que rechaza por otros que puedan aportarle los mismos
complementos nutricionales. Esto se traduce en desnutrición, anemia, carencias
vitamínicas o de oligolementos, falta de energía y alto riesgo de infecciones, entre
otros problemas.

Además, no sólo constituye un mal a nivel físico. A nivel psicológico también


produce un trastorno que en la mayoría de los casos tiene que ser tratado por un
especialista.
Las consecuencias que tienen esta enfermedad sobre la vida y el entorno social
son principalmente:

-Rechazo a comer fuera de casa para evitar tentaciones y porque es contrario a


sus teorías.

-Distanciamiento de amigos y familiares, pues todo su mundo gira en torno a sus


estrictas normas a cerca de la comida.

-Cambios de carácter: debido al aislamiento a que suele dar lugar este trastorno,
la persona adquiere un carácter irritable y amargo.

-Se produce un círculo vicioso debido a la falta de satisfacciones afectivas, lo que


conduce a una preocupación aún mayor por la comida.

Al igual que la anorexia, la bulimia y todos los trastornos en la alimentación, es


más costosa la recuperación psicológica que la física, ya que hay que eliminar
todas las conductas que la persona ortoréxica ha ido adoptando a lo largo de un
periodo de tiempo bastante extenso. Y para eso se necesita mucha voluntad y
mucho tiempo.

Durante los últimos años se incrementó mucho la cantidad de personas que


practican dietas estrictas como el veganismo, y aunque tener ese tipo de dieta o
alguna otra no hace que la persona sea catalogada como ortoréxica, lo cierto es
que muchas veces llevar los mensajes a formas extremas (x es malo, y es bueno)
genera este tipo de conductas en quienes tienen más tendencia a trastornos
alimenticios.

Es importante distinguir que el problema de los ortoréxicos no está en el tipo de


comida que consumen, que en general es realmente más sana, sino en cómo
crean una obsesión alrededor de esa forma de comer.

En todo el mundo se nos bombardea actualmente con información sobre lo que es


“bueno” y lo que es “malo”. Los temores relacionados con los alimentos y el
movimiento de defensa de la alimentación orgánica han añadido complejidad a las
decisiones que las personas tienen que tomar en materia de alimentación. La Dra.
Bettina Isenchmid, especialista en trastornos alimentarios en L’Hôpital de l’Isle de
Berna, cree que este enfoque sobre los alimentos buenos y malos es problemático
y provoca, en la sociedad occidental moderna, una relación cada vez más
neurótica con la alimentación. La salud es ahora una consideración importante
para los personas a la hora de planificar el menú. ¿Cómo podemos lograr dar a la
alimentación sana su justa importancia sin que se convierta en una obsesión?

Como en la mayoría de los aspectos de la dieta, la clave reside en la moderación.


Cualquier cambio en la elección de los alimentos que forman parte de su dieta
debe hacerse de forma gradual y de una manera que encaje con los gustos y el
estilo de vida de cada persona. Llevar una alimentación sana debería tener un
efecto positivo para la salud sin por ello dejar de disfrutar de la vida o ver
afectadas las relaciones con los demás.

Mayor riesgo en grupos específicos

Normalmente, la prevalencia de ortorexia es mayor en personas muy estrictas,


controladas y exigentes consigo mismas y con los demás. Su personalidad suele
ser extremista; todo o nada. Las mujeres, los adolescentes y quienes se dedican a
deportes tales como el culturismo o el atletismo son los grupos más vulnerables,
debido a que, en general, son muy sensibles frente al valor nutritivo de los
alimentos y su repercusión sobre la figura o imagen corporal.

Cuando la obsesión por "comer sano" se lleva al extremo, llega un punto en que
todo gira en torno a la comida; controlar lo que comen, imponerse prohibiciones y
programar detalladamente las comidas se convierte en una prioridad para poder
sentirse seguros, tranquilos y dueños de cada situación.

En estas personas palpita un deseo de verse perfectas, algo que coincide con
otros trastornos de la conducta alimentaria tales como la anorexia y bulimia
nerviosas.
Criterios Diagnósticos

El Dr. Bratman estableció unas pautas para ayudar a identificar aquellas


conductas o comportamientos insanos con la comida y propone un test puede
ayudar al diagnóstico:

¿Pasas más de tres horas al día pensando en tu dieta?

¿Planeas tus comidas con varios días de antelación?

¿Consideras que el valor nutritivo de una comida es más importante que el placer
que te aporta?

¿Ha disminuido la calidad de tu vida a medida que aumentaba la calidad de tu


dieta?

¿Te has vuelto más estricto contigo mismo en este tiempo?

¿Ha mejorado tu autoestima alimentándote de forma sana?

¿Ha renunciado a comer alimentos que te gustabas para comer alimentos


“buenos”?

¿Supone un problema tu dieta a la hora de comer fuera, distanciándote de tu


familia y tus amigos?

¿Te sientes culpable cuando te saltas tu régimen?

¿Te sientes en paz contigo mismo y crees que todo está bajo control cuando come
de forma sana?

Responder afirmativamente a cuatro o cinco preguntas significa que es necesario


relajarse más en lo que respecta a la alimentación. Responder afirmativamente a
todas las preguntas, se traduce en una verdadera obsesión por la alimentación
sana.

En el ámbito de la de salud pública, cada vez son más los investigadores que
incluyen en sus estudios el test de cribado ORTO-15 para conocer la dimensión de
la ortorexia como problema de salud pública. Se trata de un cuestionario validado
por Donini y algunos de sus colaboradores del Instituto de Ciencias de la
Alimentación de la Universidad de Roma La Sapienza, en Italia, y según los
expertos, resulta útil para evaluar el comportamiento obsesivo-compulsivo de las
personas, conducta habitual en quienes sufren ortorexia.

Actuar frente a la ortorexia

Se debe hacer hincapié tanto en la prevención como en el diagnóstico precoz, ya


que cuanto antes se diagnostica, mejor es el pronóstico de la enfermedad. Desde
el punto de vista dietético y nutricional, los objetivos del tratamiento son en primer
lugar, cubrir los requerimientos nutricionales mínimos de la persona. Se ha de
aportar progresivamente una mayor cantidad de alimentos básicos hasta llegar al
nivel adecuado considerando la edad, sexo, talla y peso real al inicio del
tratamiento.

Paralelamente se han de reestructurar los hábitos alimentarios de forma que su


dieta sea completa, equilibrada y bien distribuida a lo largo del día. Los alimentos
que se han de incluir en la alimentación diaria deben establecerse con arreglo a lo
que la persona ingiere espontáneamente, aumentando su variedad y cantidad
según su tolerancia y evolución, por lo que su motivación y su disposición para
aceptar las orientaciones dietéticas son esenciales.

La introducción de alimentos inicialmente rechazados debe realizarse


gradualmente. En líneas generales, el terapeuta explicará la importancia de llevar
a cabo una alimentación variada y completa, introduciendo cada día la cantidad
suficiente de alimentos básicos necesarios para el buen funcionamiento del
organismo.

Más información:

- Instituto francés de prevención y educación sanitaria: [Link]

- Asociación suiza para la alimentación [Link]

- The Swiss Food Association: [Link]

- Fragmentos de "Health Food Junkie" por el Dr. Steve Bratman


[Link]

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