Intelectualismo
El intelectualismo es una corriente filosófica del conocimiento que sostiene que la experiencia y el
pensamiento, o la razón, son la base de todo conocimiento.
El intelectualismo afirma que los conocimientos universalmente válidos y los juicios lógicamente
necesarios derivan tanto de la razón como de la experiencia, porque por separado no conseguirían
alcanzar ese tipo de conocimiento.
Se dice que el intelectualismo nace en 350 a. de C. con Aristóteles buscando un punto medio entre el
racionalismo (el conocimiento por la razón de Platón) y el empirismo (el conocimiento por la
experiencia de los naturalistas).
Aristóteles sostenía que nuestro conocimiento comienza con los sentidos (experiencia), que luego son
procesados por nuestro intelecto que creará conceptos que nos llevarán finalmente al conocimiento.
Otro representante de esta corriente fue Santo Tomás de Aquino, que continuó con las enseñanzas de
Aristóteles enfatizando la generación de conocimiento bajo la cooperación del cuerpo (experiencias,
sentidos) y el alma (pensamiento, razón).
Intelectualismo moral e intelectualismo ético socrático
Se llama intelectualismo moral o ético a aquel que afirma que la experiencia moral y ética tienen
como base el conocimiento del bien, es decir, que solo se puede actuar bien y con justicia si se tiene
conocimiento de qué es el bien y la justicia.
Sócrates, su representante más destacado, predicaba que la consulta sobre asuntos morales y políticos
debían ser hechas a personas expertas que tuviesen ese conocimiento. Este tipo de afirmación crea
interpretaciones que pueden ser consideradas antidemocráticas, por lo cual es una corriente
controversial.
Emperismo
El empirismo es una escuela filosófica que piensa a la experiencia como punto de partida y fundamento último
de todo conocimiento posible.
Para los empiristas, la realidad es la base de todo conocimiento. La mente humana debe partir del mundo
sensible, es decir, lo percibido por los sentidos, para formar ideas y conceptos.
Filosóficamente enfrentado al racionalismo, el empirismo fue particularmente desarrollado por distintos
filósofos ingleses, razón por la cual a menudo se habla de “empirismo inglés”. Algunos de sus principales
defensores fueron Bacon, Hobbes, Locke, Berkeley y Hume, quienes se opusieron a las ideas sostenidas por
pensadores como Descartes, Spinoza o Leibniz.
Origen
El término empirismo viene del griego “empeiría” (έμπειρία), cuya latinización es experientia. En la Grecia
antigua, el conocimiento empírico se oponía a la idea de saber a través de un aprendizaje intelectual,
especialmente en filosofía y las ciencias teóricas.
El pensamiento empírico tiene raíces en la antigüedad clásica, especialmente en la obra de Aristóteles y algunos
filósofos grecorromanos como Hipócrates de Cos (siglo V a. C.), Arquímedes (siglo III a. C.) o Galeno (siglo II
d. C.). Ellos entendían a lo empírico como el conocimiento útil y técnico de los médicos, arquitectos y artesanos
en general, contrapuesto al conocimiento teórico de los ámbitos especulativos y reflexivos de las ciencias en
general.
Sin embargo, el empirismo surgió como movimiento filosófico en la Edad Moderna, punto final de un proceso
de pensamiento iniciado en la baja Edad Media.
Ideas
La realidad sensible puede ser percibida, es el origen de todas las ideas. Primero percibimos el mundo y
luego lo pensamos o imaginamos. No podemos imaginar algo sin antes haber percibido un material que
alimente el acto de imaginar. El ser humano aprende a través de sus sentidos.
El conocimiento es subjetivo. No existen ideas preconcebidas, sino que se nace con la mente “en blanco”. El
conocimiento se adquiere a partir de experiencias internas (pensamientos, emociones, etc.) y experiencias
externas (materiales y físicas).
El conocimiento empírico plantea una oposición al racionalismo. Al mismo tiempo, continúa y valora la
crítica nominalista comenzada en la Baja Edad Media (en cuanto al llamado “problema de los
universales”).
Empirismo y racionalismo
El empirismo y el racionalismo fueron dos vertientes radicalmente opuestas, ambas herederas
del escepticismo como pensamiento filosófico.
El escepticismo inglés sostuvo la inexistencia de la posibilidad del conocimiento a priori y
defendió la idea del conocimiento originado a través de lo percibible por los sentidos.
Por su parte, el racionalismo defendió a la razón y al intelecto como las únicas vías de
conocimiento. René Descartes, uno de sus principales expositores del racionalismo, intentó
mostrar cómo a partir del cogito (su célebre cogito ergo sum, “pienso, luego existo”)
podemos dar con las ideas que tenemos del mundo. El racionalismo rechazó el conocimiento
obtenido a partir de los sentidos, alegando que estos pueden engañarnos o brindar
información falsa de la realidad.
Las disputas entre ambos sistemas filosóficos no solo se dieron con respecto al origen del
conocimiento, sino también alrededor del innatismo, la idea de causalidad, sustancia o
identidad. De esta disputa surgió, tiempo después, la obra de uno de los filósofos más
importantes de la modernidad, Immanuel Kant. En la Crítica de la razón pura, Kant
discutió, concilió y superó las posturas sostenidas por uno y por otro.
Importancia del empirismo
El empirismo fue una escuela fundamental en el surgimiento de nuevas corrientes de
pensamiento que intentaron desprenderse del idealismo como forma de interpretar la
realidad. Por ejemplo, permitió el surgimiento del pensamiento científico y del método
científico, dentro de los que jugó un rol muy importante la deducción, nacida a raíz del
empirismo inglés.
El empirismo abrió las puertas al ateísmo intelectual, y por otro lado, a partir de su oposición
con el racionalismo surgió el pensamiento kantiano. Este pensamiento intentó reconciliar sus
posturas y posteriormente jugó un rol decisivo en la cultura de Occidente.